lunes, 22 de junio de 2026

Sobre el libremercado

 ¿Es el libremercado necesariamente malo? El fracaso soviético da cuenta de que tiene que haber alguna libertad para comerciar, al menos a corto plazo, mientras que la humanidad no esté dispuesta a superar el modelo de intercambio mediado por dinero, pero entonces se le debe dar cierta delimitación, porque el libremercado puede ser catastrófico, como lo demuestran las experiencias de los países del tercer mundo que tienen economías liberales, que no logran superar la pobreza, así como los bolsones de pobreza dentro del primer y el segundo mundos liberales. En China parecen haber resuelto bien la disyuntiva, con una combinación de libertad de empresa con control gubernamental, aunque seguro que con problemas y fallas que harán que se deba perfeccionar el método. El éxito del libremercado depende de cómo sean y se vinculen las empresas, por lo que de la ideología de sus miembros, así como del reparto de las ganancias y de la organización interna, que suele ser demasiado verticalista. El gobierno puede regular el funcionamiento empresarial conjunto, lo que es preciso a corto plazo, al menos, para que el interés empresarial no cause perjuicios evitables, cuestión dada por el ensimismamiento de las empresas, que se priorizan mucho a sí mismas en desmedro de las demás. El dilema entre el estatismo y el librecomercio es falso, ya que ninguno en bueno o malo en sí mismo, sino que su calidad depende del modelo que adopten, lo cual a su vez es determinado por la conciencia de sus integrantes.