lunes, 31 de marzo de 2025

Corrección sobre la humanidad

 Hasta ahora creí que el concepto de la humanidad se definía por lo igual, como que nos designaba, a los roedores bípedos que prendemos fuego a propósito, con nuestras demás características, por similaridad, ya que el prefijo "homo" significa "igual", pero en verdad se define por el humus, porque se creía que los hombres fueron hechos de barro. Entonces, es un término inexacto, porque la especie humana no se hizo de barro. Cf. DECEL.

 Pienso que la palabra "humano" y sus más afines son adecuadas si se las entiende como referentes a la especie que es igual a quienes la decimos, la llamada "especie humana", a diferencia de si se les da el sentido del lodo, pero habría que inventar una que la describa mejor.

sábado, 29 de marzo de 2025

La ignorancia popular como factor de opresión

 En tanto que el pueblo es toda la sociedad, la ignorancia popular es la de todo el pueblo, y existe en todas sus clases, pero en la mediana y la baja, las más asalariadas, también la hay, y entonces es un factor de opresión porque las conduce a tomar decisiones equivocadas, lo cual es patente, por ejemplo, en algunos resultados electorales. La ignorancia es natural. Es imposible no ignorar algunas cosas, pero a algunas se las debe dejar de hacerlo para evitar hacer daño o para hacer bien. Reconocer la opresión "de abajo" no debe implicar desconocer la "de arriba", que es más potente porque involucra a las fuerzas armadas e instituciones más perfectas. Hacer algún daño es necesario para vivir, pero otro no, a la vez que no todo el innecesario es reprobable. Hay que evaluarlo bien y en concreto, según qué daño sea y qué beneficio brinde. Con hacer el bien es parecido, ya que no se justifica por sí mismo, sino que depende de qué bien sea y de lo que implique.

miércoles, 19 de marzo de 2025

La seriedad institucional ante todo...

 La cámara de diputados argentina acaba de convalidar el decreto del presidente Milei para negociar un nuevo préstamo del FMI, y el periodismo informa del tema, dando cuenta de la sesión, que estuvo cruzada por un incidente peculiar, que Martín Menem, el presidente del recinto, acordó en secreto con un grupo pequeño de diputados de LLA para que hicieran bulla de modo tal de perturbar el debate del pleno parlamentario, pero después alguien de este grupo le filtró unas grabaciones telefónicas de ese acuerdo a un periodista de Argenzuela y entonces la maniobra se hizo pública. Sin embargo, aún así, este grupo siguió como si nada y puso en práctica el plan divulgado cuando ya mucha gente, entre quienes algunos diputados, sabía que era una puesta en escena fingida. Luego de eso se aprobó aquél decreto de Milei. Lo más llamativo del tema es que se cree que así se cumple con la ley argentina, lo cual no es cierto porque la constitución de este país establece que es el congreso nacional el que debe solicitar los préstamos oficiales, en el inciso 4 de su artículo 75, no que lo pueda hacer la presidencia con permiso de la cámara de diputados, pero, aún así, esto no se menciona en la discusión periodística, ni siquiera en la opositora. No es tan raro porque ya antes se tomó un préstamo por decreto sin que el poder judicial se inmutara mucho, el de Macri al FMI, y el fraude proselitista, en que los candidatos mienten durante su campaña, es costumbre entre algunos, pero igual está mal.

 Uno de los periodistas de Argenzuela, un programa de televisión conducido por Jorge Rial en C5N, dijo que alguien de ese grupo de Martín Menem le proveyó las dos grabaciones telefónicas de este plan que difundió la prensa, es decir, que hubo la intención de alguien del grupo de este Menem para que su plan fuera difundido por el periodismo, lo cual implica que, si no se trató de una traición, es casi seguro que su exposición pública también fuera parte del ardid, que distrae de que el préstamo negociado con el FMI es ilegal.

domingo, 16 de marzo de 2025

Extremismo alimentario y aislamiento social

 El vegetarianismo y el veganismo, en sus versiones más extremas, llevan a un aislamiento social exacerbado porque la comida es muy importante en las relaciones humanas. Entonces, no deben ser tan tajantes, para lo cual la reprobación a la ingesta de carne de animal sanguíneo no debe ser absoluta; tiene que haberle cierta tolerancia. Si el movimiento vegano está infiltrado, puede que sus miembros falsos promuevan el fanatismo excesivo para distanciarlo de los otros movimientos y de los partidos más opuestos a la derecha conservadora y reaccionaria.

 Para honrar la crítica alimentaria hace falta tener en cuenta que los vegetales también son seres vivos que sienten, que no podemos controlar del todo nuestra ingesta desde la voluntad individual y que el resto del consumo humano importa para las demás especies vivas y no depende sólo de autocontrol individual, que es dificultado por los males subjetivos y objetivos de cada quien. El autocontrol individual responde a su entorno, que algo coerciona a cada quien, y a las enfermedades propias, que no son del todo curables.

 Con los demás movimientos de izquierda, con los progresistas y con los partidos de este espectro político, puede ser lo mismo, que sus infiltrados promuevan posturas muy radicales para romperles las relaciones internas y externas, el famoso "divide y reinarás", lo que se les facilita porque las teorías de este espacio, reformista y revolucionario, no están libres de poseer muchas faltas, dado que la realidad humana es vasta y abstrusa y por el lastre de necedades y torpezas de cada cual.

viernes, 14 de marzo de 2025

Mal trabajo forzado

 Como para vivir la humanidad necesita plata, a veces trabaja mal, o hace trabajos mediocres, forzada por esa dependencia, ya que, si no lo hace, no cobra y muere de hambre, frío y demás causas. Una parte importante de la producción actual es así, de mala calidad y coercionada por precisar dinero. ¿Cuánto del producto mundial, tan elogiado cuando aumenta y despreciado cuando cae, es trabajo desgraciado sin que se lo reconozca como tal? Entonces, hará falta no tanto que se trabaje menos, ya que, cuando se tarda mucho para terminar un bien, también se trabaja, sino que se produzcan menos bienes para vender, pero que sean mejores, y eso como solución de mediano plazo, porque mantener el sistema de venta por dinero sobrecarga de tareas perdedoras.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Sobre la guerra arancelaria actual

 Desde que el presidente estadounidense Donald Trump anunció el aumento de las tasas a las importaciones de su país se desató un conjunto de penalizaciones impositivas contra EEUU, aún en ciernes, por parte de los gobiernos de China, la Unión Europea y Canadá, y quizás de México. Como la economía estadounidense no rinde bien, su presidente busca mejorarla mediante un proteccionismo que no cuestiona las ganancias multimillonarias, o sea, que pretende resolver el problema sin atender una de sus mayores causas. Se teme que si al gran capital se le impiden las ganancias extraordinarias retirará sus inversiones y la economía colapsará por eso, lo cual es cierto en parte, pero la respuesta dada hasta ahora tampoco satisface, y puede ser peor porque se mantiene el trastorno distributivo más estructural, así como la injusticia productiva al interior de las empresas, que perjudica hasta a sus dueños. Sin atender bien a eso, el gobierno estadounidense intenta resolver el problema de su economía a costa de las otras naciones, lo cual deteriora al conjunto de los países y por eso no le servirá bien a los EEUU aunque tenga éxito a corto plazo.

martes, 11 de marzo de 2025

De los valores canónicos y el olvido de los nombres humanos

 Hay una serie de valores enaltecidos que le dan soporte a las leyes escritas del liberalismo predominante, el cual es smithiano, metalúrgico, de cristianismo antivaticano, que son muy perfectos, como la pureza, las ideas, lo más fino y abstracto, y que son recusados por sus opuestos bajos, pero el debate gira algo en falso porque no se atiende a la calidad de cada uno, por lo que se reprueba a valores altos y bajos que son buenos y se aprueba a otros así que son malos. Lo puro no es malo en sí, como las ideas no son buenas siempre, pero se equivoca al definir a lo ideal, porque entonces a las ideas se les asigna un grado de perfección que se supone del todo bueno, o próximo a eso, pero que puede no serlo, cuando el ideal se pervierte, lo cual trastorna a la práctica humana y por eso a nuestra especie, a la naturaleza, la Tierra y el universo, aunque a éste le afecta poco. Desde la doctrina de las ideas de Platón, en una cultura ceramista, se les da una entidad exagerada, porque se las considera pasibles de ser excelentes, sin máculas, mientras que la ideología humana está plagada de faltas, muchas más que las reconocidas, y graves. Por otro lado, lo sucio, lo arrugado, lo irregular y lo trastornado tampoco son buenos en sí, pero se los reprueba demasiado. Los valores canonizados son como lisos porque las reglas son rectas. El canon se define por la rectitud, o sea que lo que no es recto es menos propio de sí, pero la rectitud puede ser nociva, así que lo canónico tergiversarse, y entonces el régimen de riquezas se torna decadente, se rompe por ser mal concebido y actuado. Con lo torcido puede pasar igual, así que el problema es el modo de su compostura, cómo coexisten. 

 De forma algo distinta, un equivalente del canon liberal cristiano se da en las culturas no cristianas, que son liberales a su modo, así como muy pesadas. Los cánones mundiales tienen semejanzas entre sí que dependen del trabajo social, porque las ideas dependen de que se viva, y entonces de las tareas reproductivas, y más si se las lee y escribe, lo que demanda de industria editorial y gráfica, luego computadorizada, o sea, que requieren hasta satélites, por lo que minería, transporte y con eso de toda la producción humana. Lo perfecto es muy vuelto a hacer, y entonces muy elaborado, en tareas muy lesionantes, lo que da cuenta de que el sistema de ideas líder no funciona bien, justifica mal la imposición del orden y entonces rige mal: es muy exitoso para proveerle bienes a la humanidad, prolongarle la vida y agigantarla, pero también la daña mucho, tornándola muy enfermiza, y explota mucho a la naturaleza y a la Tierra, causando mucha muerte y pena, en los seres vivos no humanos y en los hombres. El sistema humano busca honrarse pero no lo logra mucho porque no acepta sus equivocaciones, con lo que reproduce los actos que se le corresponden a las ideas inadecuadas a sus objetos pero tenidas como verdaderas.

 Los nombres de Platón y el Adam Smith más famoso implicaron la cerámica, la tierra y la metalurgia, pero el primero fue un apodo, su detentador se llamó Arístocles, y el segundo no se caracterizó sólo por ser telúrico y metalífero, sino que más por su filosofía: padeció la incoherencia nominal extendida en nuestra cultura civil y que puede venir de antes. Por eso se olvidan tanto los nombres de los hombres, porque no nos describen bien, y entonces obligan a relacionarlos con nosotros, sus objetos, de manera muy forzada. Cuando la cabeza ya no tiene fuerza para mantener esa asociación ficticia, se olvida al nombre y se designa a su portador por algún rasgo más propio de sí, fácil de entender, aunque pueda ser algo inexacto. También pasa que se ignora el significado de los nombres y de los apellidos, y entonces hay que asociar de memoria a las personas con el sonido de sus nombres.

Cf. "canon", "riqueza", "Platón" y "Adam" en DECEL y "Smith" en Etymonline, Douglas Harper, Pensilvania, www.etymonline.com.

jueves, 6 de marzo de 2025

Doctrina del pecado y conducta social

 La doctrina que las naciones establecen sobre el pecado afecta mucho al comportamiento individual. Primero incide en la ideología de los pueblos, que la adoptan porque creen en ella y por haberla evaluado, no del todo bien, y se plasma en la ley escrita por vía directa e indirecta según el país, porque determina mucho al juicio en tribunales sobre la práctica de los hombres. En los países de constituciones supraclericales, la doctrina del pecado definida por la iglesia oficial influye más en las leyes institucionales que en los de constituciones en que la iglesia principal y el gobierno están más separados, que le dan más lugar a los reclamos laicos externos a las iglesias y gobiernos de país, así como a las iglesias secundarias. Sin embargo, la separación absoluta entre la iglesia y el gobierno es imposible, porque las iglesias son parte del pueblo y porque el gobierno funciona con asambleas, hasta las reuniones presidenciales lo son, de una forma muy acotada, sin que el sistema actúe lo bien que debe para saldar bien su daño innecesario para la buena convivencia humana. Es un sistema demasiado explotador, que explota más de lo preciso para nuestra buena felicidad. Para que la humanidad viva feliz como desea cuando lo quiere bien, en relaciones bien armónicas para sí misma y con las demás especies, debe entender bien la realidad. De otro modo la ideología se le pervierte y la práctica se le torna perniciosa. La doctrina humana del pecado, como mal acto controlable a conciencia, se compone de muchas doctrinas, incluso las extrainstitucionales, sean grupales o individuales, cuyos adeptos pugnan para hacer primar porque creen que son las mejores, de lo que suceden la práctica y reproducción humanas, por mucho la mayor en la historia de la especie, pero, aún siendo tan grande, el éxito humano es algo insatisfactorio, la especie vive algo insatisfecha, porque obra algo mal, debido a que no asume bien la realidad de algunos temas.

 En sus versiones más elaboradas, la doctrina del pecado se subdivide en distintos tipos, desde los capitales hasta los menores, y cada cual es cuestionable porque contiene faltas. Son definiciones que le sirvieron a la humanidad para progresar y vivir pero cuyos errores causaron estragos horrendos y atentan en contra de la buena dicha de la especie y la naturaleza.

 La mala práctica humana se debe controlar a conciencia pero no se lo puede hacer del todo, porque hay aspectos de la realidad que la humanidad no puede reconocer, a algunos nunca lo hará, y entonces actúa algo a tientas, por intentos que a veces sucederán y otras fracasarán, pero, mientras mejor conciba al mundo, mejor le irá. No se debe sobrenfatizar la importancia de la cuestión clerical. El tema del nacionalismo equívoco es muy pesado, por ejemplo, en la guerra actual, así como en política, economía y demás rubros, pero hay varios otros, cada cual importa lo suyo y si se los estima mal se falsea la conciencia social y la conducta humana se vuelve perjudicante. Lo errático del nacionalismo actual se nota al analizarle la etimología a los nombres de los países, que da cuenta de que las naciones se sujetan con mucha fuerza a conceptos que a veces sus miembros no saben cuáles son, como la plata en Argentina, o que, si son bien comprendidos, no valen tanto como se cree, porque importa más la concordia internacional, que dista de ser muy buena aunque algo lo sea. Las identidades nacionales tienen su valor pero también deben corregirse para que la humanidad reconozca bien su historia compartida y se lleve mejor entre sí, cosa que no pasa por el mal reconocimiento étnico, que se vincula al resto de la ciencia y a la jerarquía de las clases propietarias y de poder de mando político.

 En el catolicismo vaticano los pecados capitales son la soberbia, la ira, la lujuria, la envidia, la gula, la avaricia y la pereza. A la soberbia se la define como la superioridad de alguien respecto de otros, lo cual no es malo en sí mismo, pero sí lo es a veces, y su resolución depende no sólo de quien sea soberbio de mala forma, sino también de las causas de eso. La ira a veces es una respuesta natural ante una ofensa, es inevitable en ese caso, pero puede adoptar mal modo. La idea de la lujuria viene de luchar: los romanos usaron la palabra "luxus" para hablar de los miembros del cuerpo dislocados en lucha, como queriendo decir que el miembro estaba "luchado" (luxado), y después se lo entendió como dislocación, antes de pasar a referirse al desenfreno exhibitivo y sexual, que no se definen en sí mismos por ser luctuosos ni son necesariamente malos, y que también responden a causas. La envidia es el mirar. Su idea viene del término latino "invidere", que se compuso de "in" para nombrar a lo interno y de "videre" para el ver, pero después se inadecuó su forma y se la definió como mirada maligna, sin agregarle al concepto ningún tramo lexical que denote al mal (salvo que al "in" se lo defina como maligno). La envidia es un sentimiento debido a carecer de lo que tiene otro, lo cual es natural y propende a la igualdad social, pero puede tomar mala forma por desearse cosas malas o por lo que se decida según él. La palabra latina "gula" designaba a la garganta y al cuello, precede a la de "engullir", pero se la transformó para nombrar a la ingesta excesiva, la glotonería, que depende de enfermedades que no conocemos ni controlamos del todo, también sin agregarle una o más sílabas que remitan al mal, con lo que el concepto quedó inadecuado. La avaricia es el querer, que no es malo en sí y es causado. La pereza es la flojera, tampoco siempre mala y debida a causas que deben ser bien atendidas para resolverla bien cuando es perniciosa. Entonces, hay una inadecuación semántica en la definición de los pecados y la omisión de sus causas al juzgarlos, de lo que su culpabilización es algo injusta, por lo que su sanción da un resultado pobre, más o menos bueno o malo según la época y el lugar. Cf. DECEL y Wikipedia.

 Aún con todo lo que se desarrolló la humanidad en los últimos 6 mil años, a partir de la construcción de ciudades, y más desde la revolución industrial de motor a vapor, la especie vive muy mortificada, por enfermedades y pesares naturales pero también por los causados por su propia práctica, que se deben a nosotros mismos y dependen de nuestra ideología.

Acerca de la felicidad

 Si la felicidad se define por el beber -la palabra latina de la que deriva, "felare", viene de la idea de mamar-, tampoco es un valor bueno en sí mismo, sino que puede serlo o no según cómo sea. La felicidad se asocia a la fertilidad y la fecundidad, consecuencias de la ingesta de líquido pero no la ingesta misma, que es nociva o benéfica de acuerdo al modo que adopte y a las condiciones del cuerpo que la haga. Felar, en sí, tampoco es tragar líquido, sino chupar. Se suele definir a la felación como al coito sexual por boca de mujer a varón, pero, en verdad, ese tipo de coito no es una felación cualquiera, sino una de carácter sexual. Cf. DECEL y el NDELE, de Santiago Segura Munguía, ob. cit.

 Hoy en día, la acepción antigua del beber está en desuso, se piensa que la felicidad es un estado de dicha, pero se la define de manera ficticia porque no se lo hace con una palabra adecuada, ya que es posible rastrear la historia del término hasta ese origen, diferente del significado actual. Es un trastorno semiótico, que hace trabajosa la comprensión de esta palabra.

 Con la dicha ocurre parecido, porque proviene del dictado: los latinos creían que el destino le dictaba el buen pasar a algunos hombres al nacer, y a partir de eso se definió a la dicha como buenaventura, pero el destino no dicta el futuro ni la dicha es buena en sí.

 No obstante lo anterior, si se quiere entender a la felicidad como sustantivo abstracto de la filiación, el término encaja bien porque "filiocidad" suena mal.

lunes, 3 de marzo de 2025

De la extorsión para hacer mal

 Hacer mal para vivir se justifica, pero entonces hay una acumulación de maldades enorme, que en parte depende de nuestro orden social, que a veces nos pone en la disyuntiva de hacerle mal a alguien o correr el riesgo de morirnos, sufrir o padecer privaciones. Es entonces cuando hay que analizar la disyuntiva, decidir y actuar, quizás sin tiempo para hacerlo con calma, y la calma no garantiza el buen éxito de la respuesta.