Un blog total, cósmico, terráqueo, naturista, humanista, comunista, demócrata, feminista y libertario.
sábado, 26 de julio de 2014
De la prohibición del incesto
La prohibición del incesto, en tanto que es consecuencia de un tabú social, es una naturalización de artificiosidad féica: las relaciones sexuales entre miembros de una misma familia fueron comunes en la prehistoria, y aún lo son entre muchas especies, y muchas veces fueron prohibidas, pero a los golpes directos, no con mitos y legislaciones de por medio. Es más, hay que reconocer que las nociones de familia que tenemos los humanos, cuando no son comunes -es decir, una noción de familia universal, de toda la humanidad, e incluso de todos los seres vivos-, son artificiales de mala artificialidad, y por eso falsas. No obstante, en tanto rige la prohibición, no se debe cometer el incesto, por los traumas y la represión que causaría. Pero tampoco se debe condenarlo, ya que el deseo sexual entre seres de las mismas familias, entendidas como se las entiende en términos convencionales, es natural. En verdad, en los términos de la comprensión animal y del deseo sexual, la prohibición del incesto no existe, por lo que se desea a quienes se desea sin importar ella. Lo que debe hacerse es reconocer la historia común de la humanidad, y del resto de los seres, y levantar la prohibición, o, mejor, establecer una prohibición verdadera, que sería la de ordenar conversadamente a la sexualidad según el conocimiento adecuado de las cosas. Esa será una cuestión humana que estará vigente aunque no se la haya resuelto bien.
jueves, 17 de julio de 2014
Mito y castración
Uno de los objetivos del pietismo es la represión del amor, para canalizar la energía humana en acciones sacrificadas, esforzadas irracionalmente, supuestamente para salvar al alma luego de la muerte, y por la ganancia y el poder, que son considerados como fines en sí mismos o como medios para lograr más sacrificio, ganancia y poder, en esa acción compulsiva que hace al capitalismo, lo mismo que a consecuencia de los traumas de la lucha de clases. Es una meta impulsada por los religiosos para hacer cumplir los preceptos de los credos, pero, más en lo íntimo, para que los laicos padezcan la represión que ellos mismos sufren por haberse ordenado píamente. Los empresarios capitalistas dan cuenta poco de querer cumplir los preceptos de los credos, porque no son miembros de órdenes religiosas, pero sí repiten a la explotación que los credos les hubieron causado, y por ser laicos, muchas veces creyentes, apuntan a la ganancia y el poder -aunque habrá que estudiar qué lugar tiene en su hacer el mito de la salvación y el de la perdición de las almas-. Para cumplir a esa meta, hay, entre otras cosas, de las que una de las más importantes, sino la más, es la explotación laboral, dos instrumentos ideológicos, que son el mito de los cuernos y la comprensión tergiversada de la prostitución. Hay una confusión de objetivos, entre los religiosos y los económicos, que se unen en el capital y se completan en el imperialismo, la sacralidad del orden económico, que está dada por el fetichismo como una sobredeterminación falsa.
El mito de los cuernos fuerza, siempre sin éxito pero con muchos logros parciales, muy dolorosos, a la monogamia, sea la matrimonial, la del noviazgo, las de las parejas, la de compañeros, etc., ya que, al no ser desactivado, quienes entran en relaciones amorosas de a dos, si es que no lo charlaron o están preparados, o si les importa, se vigilan uno al otro para no ser estigmatizados, porque el estigma implica un maltrato social que nadie quiere sufrir. En ciertos casos, cuando se viola el pacto de fidelidad, impuesto propietariamente, la existencia del mito de los cuernos causa violencia doméstica, ya que quien es estigmatizado responde a la infidelidad con otra violencia: gritos, golpes, amenazas, insultos, etc. Distinto es cuando las parejas se aman sexualmente a sí, sin hacerlo con terceros, por haberlo decidido, pero hay que recordar que cuando las parejas se cierran en sí dejan fuera de su sexualidad a los demás que los aman.
La comprensión tergiversada de la prostitución acosa a las mujeres y a los hombres de manera distinta: a las mujeres las condiciona a que no amen a más de un hombre o mujer, etc., a la vez; les dificulta amar a muchos, porque hacerlo les implica someterse al riesgo de ser insultadas, a ser tratadas de putas. A los varones los condiciona a tener relaciones amorosas con mujeres, porque si no se les aplica el mismo exabrupto. Lo mismo vale para las relaciones que aunque no sean sexuales son amorosas de cariño cotidiano.
Las dos cuestiones también se aplican a las restantes identidades sexuales.
Ambos procederes intentan ordenar los amores en términos monogámicos y heterosexuales, tal como profesa el cristianismo y el islamismo, etc.
Los seres humanos somos de cráneo redondeado, es decir, que no somos cornudos, y la prostitución es la defensa de las instituciones, “pro-institución”. Es necesario que se comprenda esto para deshacer dos trabas bastante exitosas al amor libre consensuado. Por supuesto que para completar el objetivo es preciso terminar la explotación, pero más aún el capital, ya que la clase capitalista también es oprimida por él. La capitalesía es una clase internacional de personas religiosas o fideantes, sobreposeedora de capitales hasta el hartazgo, que ejerce una producción compulsiva por guiar su práctica según credos sofisticados desde la modernidad en el cientificismo fidente del capitalismo, que en los gobiernos comunistas adoptó el modo del idealismo de productividad medida en los valores abstractos, se midió al PBI de China en dólares, como así al de Vietnam, Corea del Norte, Cuba y así. El ateísmo comunista gobernante es capitalista sin ser fideísta, es el capitalismo ateo, que está haciendo a una acumulación superante de la estadounidense en las relaciones internacionales, pero cuya explotación es reprobable, en tanto que tiene faltas, de leves a graves, sin mencionar al desarrollo nuclear de norcorea, del que no debiera poder decirse que sea uno bueno, sin que hasta ahora el progresismo lo haya asumido lo suficiente.
Anexos
1. Cuando a la gente se la trata de cornuda se le causa un enojo no sólo por insultársela por sufrir una infidelidad -es decir, que no sólo no se solidariza con la pena de ella sino que además se la agrede-, sino también por otras dos cosas: la primera es porque ese mito supone que las parejas se deben fidelidad, y por ende refuerza a esa ley, que es dolorosa por ser antinatural; la segunda es por repetir una mentira, ya que los humanos somos de cabeza redondeada. Esa triple cizaña causa una furia que se siente pero de la que esas cuestiones no se hacen conscientes, y por ende una respuesta violenta, aparte de las demás cosas que hacen a los casos concretos.
Un mecanismo parecido tienen las metáforas, populares y privadas, cuando se las usa cizañeramente. Como no dicen la verdad explícita, son difíciles de contestar, ya que primero hay que entender qué es lo que se quiso decir con la metáfora, cosa que muchas veces lleva más tiempo que el instante en que transcurre la charla, y luego hay que contestar, y porque mucho del habla popular es vano, no es que la gente del pueblo haga todo bien. Esa dificultad, o imposibilidad, para contestar, causa enojo, y en eso consiste el maltrato del lenguaje cizañero: a la vez que agrede no deja responder, traiciona a la verdad, lo que causa furia, aparte de las demás cosas de los que charlan.
En eso los populistas tienen un problema grande, ya que al ser obsecuentes con el pueblo, les cuesta criticarlo, y por eso permiten y repiten a ese lenguaje, del que el pueblo es rico y cuyo objeto es la frustración de la comunicación: es una comunicación trunca. Esa es una de las formas de la explotación que ejercen los proletarios, aunque ni los populistas siempre la permitan ni los proletarios siempre la hagan. A esa voluntad de truncar la comunicación la causa la violencia: quienes optan por ser malos lo hacen a consecuencia de los traumas sufridos, y por seguir malos ejemplos.
2. Con la mentira de los cuernos pasa lo mismo que con esa otra de que a la gente le saldrían pelos en las manos de practicar la masturbación: hace mal cuando se le cree. Es un mito monogamizador, aunque no exista la intención explícita para que esa sea su función social, que obstruye al relacionamiento social por la lesión comunal que causa, consustancial a la de la explotación laboral y a las otras. En tanto que el feísmo atraviesa a todas las instancias de la sociedad, la enemistad interpersonal está muy extendida, aparte de la competencia conceptiva, religiosa, la económica, militar, profesional y así.
3. El racionalismo moderno es en verdad un seudorracionalismo, por ser mitero. La mitificación es tipologizante, por lo cual estigmatiza. La estigmatización, a la que tanto denunciaron los anarquistas, es consecuencia del arquetipismo al que exaltaron. Causaron aquello a lo que condenan. Esa es la faceta facha del anarquismo. El anarquismo oscila en el fascismo porque el fascismo también recusó al orden social, y en eso tipificó miteramente, a lo que replicó la arquetipización anárquica fallada. A su vez, el socialismo arquista también mitó. La humanidad, desde la modernidad, adoptó al modo científico de guiar su práctica, pero ese cientificismo falló, por haber sido insuficiente. La ciencia humana es insuficiente, por la predominancia de la fe en la producción internacional.
El mito de los cuernos fuerza, siempre sin éxito pero con muchos logros parciales, muy dolorosos, a la monogamia, sea la matrimonial, la del noviazgo, las de las parejas, la de compañeros, etc., ya que, al no ser desactivado, quienes entran en relaciones amorosas de a dos, si es que no lo charlaron o están preparados, o si les importa, se vigilan uno al otro para no ser estigmatizados, porque el estigma implica un maltrato social que nadie quiere sufrir. En ciertos casos, cuando se viola el pacto de fidelidad, impuesto propietariamente, la existencia del mito de los cuernos causa violencia doméstica, ya que quien es estigmatizado responde a la infidelidad con otra violencia: gritos, golpes, amenazas, insultos, etc. Distinto es cuando las parejas se aman sexualmente a sí, sin hacerlo con terceros, por haberlo decidido, pero hay que recordar que cuando las parejas se cierran en sí dejan fuera de su sexualidad a los demás que los aman.
La comprensión tergiversada de la prostitución acosa a las mujeres y a los hombres de manera distinta: a las mujeres las condiciona a que no amen a más de un hombre o mujer, etc., a la vez; les dificulta amar a muchos, porque hacerlo les implica someterse al riesgo de ser insultadas, a ser tratadas de putas. A los varones los condiciona a tener relaciones amorosas con mujeres, porque si no se les aplica el mismo exabrupto. Lo mismo vale para las relaciones que aunque no sean sexuales son amorosas de cariño cotidiano.
Las dos cuestiones también se aplican a las restantes identidades sexuales.
Ambos procederes intentan ordenar los amores en términos monogámicos y heterosexuales, tal como profesa el cristianismo y el islamismo, etc.
Los seres humanos somos de cráneo redondeado, es decir, que no somos cornudos, y la prostitución es la defensa de las instituciones, “pro-institución”. Es necesario que se comprenda esto para deshacer dos trabas bastante exitosas al amor libre consensuado. Por supuesto que para completar el objetivo es preciso terminar la explotación, pero más aún el capital, ya que la clase capitalista también es oprimida por él. La capitalesía es una clase internacional de personas religiosas o fideantes, sobreposeedora de capitales hasta el hartazgo, que ejerce una producción compulsiva por guiar su práctica según credos sofisticados desde la modernidad en el cientificismo fidente del capitalismo, que en los gobiernos comunistas adoptó el modo del idealismo de productividad medida en los valores abstractos, se midió al PBI de China en dólares, como así al de Vietnam, Corea del Norte, Cuba y así. El ateísmo comunista gobernante es capitalista sin ser fideísta, es el capitalismo ateo, que está haciendo a una acumulación superante de la estadounidense en las relaciones internacionales, pero cuya explotación es reprobable, en tanto que tiene faltas, de leves a graves, sin mencionar al desarrollo nuclear de norcorea, del que no debiera poder decirse que sea uno bueno, sin que hasta ahora el progresismo lo haya asumido lo suficiente.
Anexos
1. Cuando a la gente se la trata de cornuda se le causa un enojo no sólo por insultársela por sufrir una infidelidad -es decir, que no sólo no se solidariza con la pena de ella sino que además se la agrede-, sino también por otras dos cosas: la primera es porque ese mito supone que las parejas se deben fidelidad, y por ende refuerza a esa ley, que es dolorosa por ser antinatural; la segunda es por repetir una mentira, ya que los humanos somos de cabeza redondeada. Esa triple cizaña causa una furia que se siente pero de la que esas cuestiones no se hacen conscientes, y por ende una respuesta violenta, aparte de las demás cosas que hacen a los casos concretos.
Un mecanismo parecido tienen las metáforas, populares y privadas, cuando se las usa cizañeramente. Como no dicen la verdad explícita, son difíciles de contestar, ya que primero hay que entender qué es lo que se quiso decir con la metáfora, cosa que muchas veces lleva más tiempo que el instante en que transcurre la charla, y luego hay que contestar, y porque mucho del habla popular es vano, no es que la gente del pueblo haga todo bien. Esa dificultad, o imposibilidad, para contestar, causa enojo, y en eso consiste el maltrato del lenguaje cizañero: a la vez que agrede no deja responder, traiciona a la verdad, lo que causa furia, aparte de las demás cosas de los que charlan.
En eso los populistas tienen un problema grande, ya que al ser obsecuentes con el pueblo, les cuesta criticarlo, y por eso permiten y repiten a ese lenguaje, del que el pueblo es rico y cuyo objeto es la frustración de la comunicación: es una comunicación trunca. Esa es una de las formas de la explotación que ejercen los proletarios, aunque ni los populistas siempre la permitan ni los proletarios siempre la hagan. A esa voluntad de truncar la comunicación la causa la violencia: quienes optan por ser malos lo hacen a consecuencia de los traumas sufridos, y por seguir malos ejemplos.
2. Con la mentira de los cuernos pasa lo mismo que con esa otra de que a la gente le saldrían pelos en las manos de practicar la masturbación: hace mal cuando se le cree. Es un mito monogamizador, aunque no exista la intención explícita para que esa sea su función social, que obstruye al relacionamiento social por la lesión comunal que causa, consustancial a la de la explotación laboral y a las otras. En tanto que el feísmo atraviesa a todas las instancias de la sociedad, la enemistad interpersonal está muy extendida, aparte de la competencia conceptiva, religiosa, la económica, militar, profesional y así.
3. El racionalismo moderno es en verdad un seudorracionalismo, por ser mitero. La mitificación es tipologizante, por lo cual estigmatiza. La estigmatización, a la que tanto denunciaron los anarquistas, es consecuencia del arquetipismo al que exaltaron. Causaron aquello a lo que condenan. Esa es la faceta facha del anarquismo. El anarquismo oscila en el fascismo porque el fascismo también recusó al orden social, y en eso tipificó miteramente, a lo que replicó la arquetipización anárquica fallada. A su vez, el socialismo arquista también mitó. La humanidad, desde la modernidad, adoptó al modo científico de guiar su práctica, pero ese cientificismo falló, por haber sido insuficiente. La ciencia humana es insuficiente, por la predominancia de la fe en la producción internacional.
viernes, 11 de julio de 2014
Capital y delincuencia
Entendido el capital como un conjunto de piedades, cuyos profesadores dueños de los medios de producción extraen plusvalor de la explotación de la Tierra y la naturaleza -los trabajadores son parte de la naturaleza por ser naturales-, y aumentan sus posesiones mediante la especulación, se explica porqué los capitalistas son delincuentes a las leyes estatales y a las sensatas -las de la gente común-: por formarse en doctrinas falsas -las doctrinas pías son falsas porque alzan la fe-, se sacrifican, es decir, se autoexplotan, y son falsos en sí, por lo que se frustran, y de allí que pierden la alegría y hacen mal. Tienen el goce perverso de reprimir al proletariado porque no se satisfacen ellos mismos debido a que su vida se basa en la apariencia. Para que la clase capitalista deje de ser mala debe comprender que es falsa, y ser verdadera -entonces no será capitalista, sino común-. Por eso es necesario cuestionar a las creencias y hacer reconocer las consecuencias que causan.
miércoles, 9 de julio de 2014
Balance de los campeonatos de la FIFA
El gran problema del fútbol federado es que la inmensa mayoría de la humanidad lo miramos, sea en los estadios o por la televisión, o lo escuchamos por radio, etc., pero casi nunca lo jugamos, y poco jugamos al fútbol común. Es un modelo de fútbol discriminador, que sólo acepta a los más disciplinados y especializados, por lo cual margina a la gente simple, ya que al no estar tan entrenados perderíamos en la competencia. No es un fútbol cariñoso, y sí es acorde al capitalismo en curso: los jugadores deben estar al máximo de su potencialidad, y esforzarse mucho, más que muchos del resto de los trabajadores explotados; son obreros de elite. Por eso juegan duro, traban fuerte, simulan, hacen faltas y trampas, dan y reciben golpes, se empujan, etc. Gritan de dolor en los partidos, se enojan y se entristecen cuando pierden. Y si se lesionan, los reemplazan por otro, los sacan de la cancha y sigue el partido como si nada les hubiera sucedido. Igual que los obreros de la industria cuando se rompen partes del cuerpo con las máquinas. Tampoco pueden decir lo que piensan de verdad: tienen que repetir más o menos lo que se espera que digan. Si no lo hacen, los echan y no los vuelven a contratar, o cosas de esas.
Aparte de eso está la mercantilización, las maniobras ocultas para torcer los resultados, el presunto lavado de dinero, ¡el tráfico de armas del que se acusó a Joao Havelange!, los manijeos de lo que se da a conocer y de lo que se oculta, el autoritarismo de los entes directrices, tipo mafioso; la presión de los padres -y de las madres- sobre los hijos cuando juegan, el exitismo, el racismo, el nacionalismo, los localismos barriales, etc. El fútbol debe ser un juego común, que la gente haga para encontrarse y divertirse, pero para eso se debe poder decidir que hacer de él a cada instante, es decir, hacer que importen las personas que lo juegan, y lo que lo rodea, en vez que cumplir con las reglas. Pero para eso deben ser el naturismo y el comunismo. El fútbol capitalista es malo en sí. Hasta tanto se jugará lo que se jugará, según una discusión histórica.
La FIFA debe dejar de existir, aunque eso sea en mucho tiempo, para la autorganización del deporte. Y debe hacerse para que todos salgan contentos, sin la tristeza que causa la pérdida de los partidos.
Lectura
Juan José Sebreli, La era del fútbol, sin datos.
Anexo
Hay en día, cuando se mira mucho más de lo que se juega al fútbol, cuando mucho se lo juega cronometradamente, porque se miden los turnos de las canchas de alquiler, y cuando su privatización conlleva una estética refinada, de calidad de imagen televisiva, sirve plantear si el soccer no se llamará así por las medias, las socks, que envueltas unas en otras hacen una pelota. El fútbol sería el “soquero”.
Aparte de eso está la mercantilización, las maniobras ocultas para torcer los resultados, el presunto lavado de dinero, ¡el tráfico de armas del que se acusó a Joao Havelange!, los manijeos de lo que se da a conocer y de lo que se oculta, el autoritarismo de los entes directrices, tipo mafioso; la presión de los padres -y de las madres- sobre los hijos cuando juegan, el exitismo, el racismo, el nacionalismo, los localismos barriales, etc. El fútbol debe ser un juego común, que la gente haga para encontrarse y divertirse, pero para eso se debe poder decidir que hacer de él a cada instante, es decir, hacer que importen las personas que lo juegan, y lo que lo rodea, en vez que cumplir con las reglas. Pero para eso deben ser el naturismo y el comunismo. El fútbol capitalista es malo en sí. Hasta tanto se jugará lo que se jugará, según una discusión histórica.
La FIFA debe dejar de existir, aunque eso sea en mucho tiempo, para la autorganización del deporte. Y debe hacerse para que todos salgan contentos, sin la tristeza que causa la pérdida de los partidos.
Lectura
Juan José Sebreli, La era del fútbol, sin datos.
Anexo
Hay en día, cuando se mira mucho más de lo que se juega al fútbol, cuando mucho se lo juega cronometradamente, porque se miden los turnos de las canchas de alquiler, y cuando su privatización conlleva una estética refinada, de calidad de imagen televisiva, sirve plantear si el soccer no se llamará así por las medias, las socks, que envueltas unas en otras hacen una pelota. El fútbol sería el “soquero”.
jueves, 3 de julio de 2014
Crítica a los nietzscheanos
Ya recibí tantos maltratos de los nietzscheanos anarquistas, que tengo que criticarlos. Nietzsche habrá acertado en algunos de sus planteos, no puedo explayarme al respecto porque no conozco mucho de su obra, pero cometió unos errores terribles: fue mitero, es decir, dado a los mitos, y elogió a la aristocracia. Al deleitarse con la exhuberancia del derroche aristócrata, que le pareció tan rico en comparación al ascetismo de la burguesía protestante, tal vez sin saberlo convalidó la opresión de los pueblos de Oceanía, parte de Asia, África y América, ya que a las riquezas prodigadas la aristocracia las obtuvo a causa del imperialismo colonial que conquistó, subordinó y explotó a aquellos. También convalidó esa vida de engaños sexuales que hizo la aristocracia. Por supuesto, la solución a la cuestión no es el ascetismo burgués, y la sexualidad, para ser buena, debe ser verdadera.
Tal vez Nietzsche haya ignorado lo que fue la conquista de esos tres continentes y medio, pero hoy en día, los nietzscheanos anarquistas, y otros de izquierda, la conocen, por lo cual no pueden ser acríticos con eso. Y también deben dejar de reprimir a los ricos, ya que así no solucionan nada, sino que empeoran las cosas. Lo único que obtienen de eso es envanecerse de luchar mal, y por eso no se los quiere.
Otra cosa en que se equivocó Nietzsche es en haber hecho la apología de Dionisios y de Baco, ya que ellos fueron creaciones imaginarias humanas en tanto que dioses, y por ende son parte de la piedad y del capital.
Distinto a eso es vivir según la necesidad, ya que la Tierra y la naturaleza son exuberantes en sí, pero para que la humanidad la viva a pleno debe ordenar bien lo que toma para vivir. La exacerbación del derroche de explotación que hace el capitalismo no terminará la pobreza, ni aunque se decuplique el producto bruto mundial, ya que la alegría -que es una condición para salir de la pobreza- depende de que estén bien la naturaleza y la sociedad, y para ser requiere de que la humanidad sea verdadera. A la humanidad verdadera le alcanzaría con poco para ser feliz: techo, comida y ropa, y comunidad. Por más producto bruto que haya, no se puede ser feliz plenamente en la miseria, por lo cual no debe haber misas, ni mentira. Por eso es que es correcto el planteo del decrecer. El objetivo es lograr una economía del tamaño de lo que sea necesario, no más, y la humanidad verdadera.
Y la gaya ciencia es maliciosa, y por eso mala.
Y Nietzsche fue antisocialista y contrario al vulgo. En vez que plantear qué hubo de malo en el vulgo que conoció, para corregirlo, se le puso en contra. Por eso los nietzscheanos tienen algo de elitismo y se las dan de superiores a los socialistas, aunque a veces, en ciertas cosas, nos superaron bien, por el dejo de libertad que hay en la obra de Nietzsche y que no lo hubo en el inicio de transición al socialismo comenzado en la URSS, por causa del desarrollismo competidor con los EEUU y sus aliados: para alcanzar a la gran potencia capitalista, el gobierno soviético disciplinó mucho al proletariado ruso, igual que los partidos comunistas impulsaron una disciplina severa de los cuadros y militantes, lo que terminó mal porque los subordinó a su ley, en una lógica equiparable a la de la religión y los fieles. No fue una ley verdadera del todo, pero más que nada por causa de la lógica capitalista contra la que se hizo.
En rigor, Nietzsche no fue un filósofo. Fue un hombre que pensó y escribió una mezcla compuesta de filosofía, mitología y misticismo, y por eso fue retomado por el nazismo -que buscó justificarse bajo un conglomerado de mitos religiosos distinto del cristianismo de las potencias aliadas-. A Nietzsche no se lo debe elogiar así nomás. Por lo menos hay que hacerle un balance crítico que señale sus aciertos y también sus errores, que los tuvo graves, ya que no hizo una propuesta política para que la humanidad resolviera sus problemas, cosa que sí plantea el socialismo. La propuesta implícita en su obra, la de irse a las montañas, no sirve para toda la humanidad, y es aisladora, aunque es comprensible que haya respondido furiosamente ante las injusticias constantes del protestantismo. Pero aún así hay que ahondar mucho más en la crítica, porque no se debe concluir el juicio de la vida ajena en pocas palabras, a no ser que sean comprobadas, no sólo pero también por el dolor que sintió. Entre otras cosas, muchas y muy importantes, las que hacen al maltrato propietario protestante, vivió con el secreto de haber tenido relaciones sexuales con su hermana, y murió de sífilis por haber tenido sexo sin preservativos con mujeres promiscuas, por lo cual a sus últimas obras las escribió en la locura.
En lo que hace a la moral, Nietzsche confundió a la moral verdadera con la moral falsa de los protestantes de su época, por lo cual tuvo una noción equivocada de lo que es la moral. La moral es el buen comportarse, entendido sensatamente, es decir, el comportarse que es bueno para quien lo hace y para con los demás a quienes se lo hace. Entender a la moral como aquella conducta que cumple con los preceptos religiosos es falso, y por eso perjudicial.
Tal vez Nietzsche haya ignorado lo que fue la conquista de esos tres continentes y medio, pero hoy en día, los nietzscheanos anarquistas, y otros de izquierda, la conocen, por lo cual no pueden ser acríticos con eso. Y también deben dejar de reprimir a los ricos, ya que así no solucionan nada, sino que empeoran las cosas. Lo único que obtienen de eso es envanecerse de luchar mal, y por eso no se los quiere.
Otra cosa en que se equivocó Nietzsche es en haber hecho la apología de Dionisios y de Baco, ya que ellos fueron creaciones imaginarias humanas en tanto que dioses, y por ende son parte de la piedad y del capital.
Distinto a eso es vivir según la necesidad, ya que la Tierra y la naturaleza son exuberantes en sí, pero para que la humanidad la viva a pleno debe ordenar bien lo que toma para vivir. La exacerbación del derroche de explotación que hace el capitalismo no terminará la pobreza, ni aunque se decuplique el producto bruto mundial, ya que la alegría -que es una condición para salir de la pobreza- depende de que estén bien la naturaleza y la sociedad, y para ser requiere de que la humanidad sea verdadera. A la humanidad verdadera le alcanzaría con poco para ser feliz: techo, comida y ropa, y comunidad. Por más producto bruto que haya, no se puede ser feliz plenamente en la miseria, por lo cual no debe haber misas, ni mentira. Por eso es que es correcto el planteo del decrecer. El objetivo es lograr una economía del tamaño de lo que sea necesario, no más, y la humanidad verdadera.
Y la gaya ciencia es maliciosa, y por eso mala.
Y Nietzsche fue antisocialista y contrario al vulgo. En vez que plantear qué hubo de malo en el vulgo que conoció, para corregirlo, se le puso en contra. Por eso los nietzscheanos tienen algo de elitismo y se las dan de superiores a los socialistas, aunque a veces, en ciertas cosas, nos superaron bien, por el dejo de libertad que hay en la obra de Nietzsche y que no lo hubo en el inicio de transición al socialismo comenzado en la URSS, por causa del desarrollismo competidor con los EEUU y sus aliados: para alcanzar a la gran potencia capitalista, el gobierno soviético disciplinó mucho al proletariado ruso, igual que los partidos comunistas impulsaron una disciplina severa de los cuadros y militantes, lo que terminó mal porque los subordinó a su ley, en una lógica equiparable a la de la religión y los fieles. No fue una ley verdadera del todo, pero más que nada por causa de la lógica capitalista contra la que se hizo.
En rigor, Nietzsche no fue un filósofo. Fue un hombre que pensó y escribió una mezcla compuesta de filosofía, mitología y misticismo, y por eso fue retomado por el nazismo -que buscó justificarse bajo un conglomerado de mitos religiosos distinto del cristianismo de las potencias aliadas-. A Nietzsche no se lo debe elogiar así nomás. Por lo menos hay que hacerle un balance crítico que señale sus aciertos y también sus errores, que los tuvo graves, ya que no hizo una propuesta política para que la humanidad resolviera sus problemas, cosa que sí plantea el socialismo. La propuesta implícita en su obra, la de irse a las montañas, no sirve para toda la humanidad, y es aisladora, aunque es comprensible que haya respondido furiosamente ante las injusticias constantes del protestantismo. Pero aún así hay que ahondar mucho más en la crítica, porque no se debe concluir el juicio de la vida ajena en pocas palabras, a no ser que sean comprobadas, no sólo pero también por el dolor que sintió. Entre otras cosas, muchas y muy importantes, las que hacen al maltrato propietario protestante, vivió con el secreto de haber tenido relaciones sexuales con su hermana, y murió de sífilis por haber tenido sexo sin preservativos con mujeres promiscuas, por lo cual a sus últimas obras las escribió en la locura.
En lo que hace a la moral, Nietzsche confundió a la moral verdadera con la moral falsa de los protestantes de su época, por lo cual tuvo una noción equivocada de lo que es la moral. La moral es el buen comportarse, entendido sensatamente, es decir, el comportarse que es bueno para quien lo hace y para con los demás a quienes se lo hace. Entender a la moral como aquella conducta que cumple con los preceptos religiosos es falso, y por eso perjudicial.
La determinación del capital y la estrategia socialista
El capital no es lo que pensamos de él por los escritos publicados de Marx. El capital puede que sea “co-pietal”, “co-piedad”, un sistema basado en la unión de las piedades, unión concretada luego de los conflictos religiosos durante el absolutismo, entre católicos y protestantes, y que luego abarcó a islámicos, induistas, confusionistas, etc., siempre en crisis y contracción: la “religión de la mercancía”, que no es sólo tal, ya que se explaya por los restantes ámbitos de la historia como las sociedades, los estados, los gobiernos, la industria, la educación, la salud, las fuerzas armadas, etc. No obstante, así entendido, el capital es secundario respecto de la comunidad humana, y por eso contracciona con el laicismo, el ateísmo, el socialismo, el comunismo, el naturismo, etc. Esto no contradice al postulado de la determinación material. La contracción del capital a la comunidad humana y del resto de la naturaleza se da en la Tierra, se basa en la agricultura y se repite en ella y en el artesanado, el comercio, el transporte, la industria y las finanzas, y en las demás áreas de la economía. La ideología, en tanto conciencia, contradetermina al resto del ser social, que es terráqueo y productor. El problema es que esa contradeterminación contiene falsedad, y por eso falsea al ser social, lo que causa que la humanidad explota, ya que sujeta a los hombres y a las mujeres, a ser contrarios a su querer. Esto fuerza a los humanos a hacer cosas que los dañan a sí mismos y que dañan al resto de los seres de la naturaleza y a la Tierra, y continuará hasta que la humanidad haya reconocido que debe dejar las creencias, y lo haya hecho. Pensar así abre el panorama de la estrategia socialista, ya que completa a la lucha por la liberación de los trabajadores, a la estatal socialdemócrata y a la de la defensa de la naturaleza y la Tierra con la discusión ideológica de los credos. Y con las demás, la pacifista, contra la guerra, las diplomáticas, etc. Esto, planteado así, esquemáticamente, debe ser completado, precisado y corregido, ya que la historia es más compleja. No todos los capitalistas son píos, pero sí replican a ese modo de vida, con variantes y contracciones, etc. Y demás.
Hay que confirmar si Marx, en sus escritos inéditos, planteó esta cuestión de que el capital es pío en sí, aunque la confirmación sea secundaria. Entenderlo en esos términos permite comprender mejor las cosas e hilar a la luchas y su confrontación con lo que se piensa como distintos poderes dominadores, que lo son, pero con una trama que los une. Pero no hay que olvidar que el comunismo debe hacerse también en pro de la clase capitalista, superexplotada y explotadora por la prédica del sacrificio. Se debe luchar por ella pero para su desarme. Es una lucha a favor de los capitalistas pero no en tanto que tales, sino en tanto que humanos, y contra el capital. La clase capitalista está encerrada en la falsedad, y por eso rehúsa del socialismo, aunque hay otras cuestiones también, entre las cuales está la violencia que recibieron y las trampas que se le hicieron, que tuvieron una legitimidad parcial, pero a las que hay que reemplazar por la lucha justa. Esto en una perspectiva de hechura del socialismo a largo plazo, a sabiendas de que por cómo están las cosas no se lo podrá completar antes, lo que no resta importancia a las luchas inmediatas. Otra cosa a tener en cuenta es que el proletariado en mucho es capitalista, por creyente, y por eso rechaza en mucho a la izquierda y tiene prácticas de derecha, aparte de que muchas veces se contenta con vivir, por lo que desiste de combatir a la autoridad con violencia, salvo excepciones, porque sabe de la reacción militar que le sigue. Por eso no se lo debe forzar a una lucha más violenta que la pacifista, salvo que no quede otra opción. La lucha debe ser honesta, porque la deshonestidad es contraria al socialismo. En eso se equivocó Lenin. Honesta quiere decir legítima. No quiere decir obsecuente para con las leyes injustas. Y no obstante, se las debe respetar, porque si no se cae en el riesgo de ser perseguido por el estado capitalista. Dentro de ese marco, y sin tener una pretensión absoluta al respecto, se abre un espacio para discutir a fin de revelar a mucha gente que está engañada por los mitos de las religiones, lo que permite determinar en paz relativa al capital, en complemento a las otras medidas de fuerza. Esa es una tarea importante para la izquierda radical, ya que al centroizquierda en los gobiernos de los estados le es muy difícil encarar ese debate, aunque deben hacerlo también como puedan.
El debate estratégico que postula que, o bien se centra la lucha en el Estado y la clase obrera, o bien en los movimientos sociales y la territorialidad, así como sus variantes y agregados, debe reconocer la necesidad de un complemento entre estos planteos, si se quiere lograr el objetivo de hacer el socialismo. Si no, es una mera confrontación ideológica y política que no logrará lo que se propone, ya que la disparidad de fuerzas con el capital es enorme y ya que así los proyectos de izquierda se restan fuerzas entre sí, y no se ayudan los unos a los otros. En izquierda incluyo desde los socialdemócratas, y hasta ciertas tendencias del populismo, hasta los anarquistas, pasando por todas las variantes del socialismo, entre ellas las comunistas. No es que una tiene el planteo correcto y se debe seguirla, sino que se debe concretar una política de conjunto que se base en el planteo correcto, en la ciencia cierta, para lo que se lo debe discutir, y aceptar las razones y equivocaciones de cada una de las partes. Es ingenuo, pero es la manera de lograr el objetivo. No hay otra, y facilitará la vida mientras se lucha.
Anexos
1. Aparte, a tener en cuenta, que la ideología, y como parte de ella las teorías, y entre ellas las religiosas, son cosas concretas -aunque no se agarren-, son materiales, posteriores al inicio del universo, a la hechura de la Tierra y a la generación de los vegetales, y, desde que son, contemporáneas a ellos: la ideología es animal. Todos los animales tenemos ideas y lengua -o sea, logos-, y las humanas son las que son. Suponer a la ideología como derivada de la economía es un error: son partes fundidas en un mismo proceso en que el ser primero determina a la conciencia, en tanto que parte del ser, y luego ambos codeterminan al ser, pero siempre con la primacía de la Tierra, para la historia terráquea, que es secundada por la generación de la vida y luego por la nutrición y la alimentación microrgánica, vegetal y animal, a las que luego siguió la economía humana. Pero hay que recordar que los animales pensamos desde antes de que hubiera economía, por el hecho de alimentarnos. La alimentación es condición necesaria para pensar, para tener ideas, o sea que el origen de las ideologías es anterior a la economía.
2. En sentido etimológico “capitalismo” quizás sea “co-pietalismo”, y habrá que averiguar qué lugar tiene en la práctica de los empresarios la intención de ganar el cielo para sus almas -y por la vía contraria qué presión les causa la amenaza de perecer en el infierno-, ya que hay una relación íntima entre la creencia y la práctica. Algunos marxistas intentarán negar esto, porque tienen una comprensión economicista del capital, pero tendrán que abrirse a investigarlo. También puede que se descubra que, si bien aquel motivo quedó algo en desuso, se replica la lógica que es su consecuencia, como una compulsión que no atiende directamente al credo y sí y más a otras cosas consideradas beneficios, que les dan ciertos placeres pero que suceden en el marco de la opresión histórica: los empresarios no son lo felices que serían en el socialismo, igual que el resto de la humanidad.
3. El privatismo, en tanto que concepción del alto capital, es peor que el populismo porque, al priorizar al gran empresariado, financiero e industrial, al tener en cuenta al mundo del alto clero y de los ejecutivos, y sus colindantes, ignora en mucho al común de la gente, y por eso lo daña mucho. El populismo, al inclinarse hacia y ser de los pobres, los reconoce pero en parte, y además tergiversadamente, por ser religioso. Por eso es que en general el populismo es menos ignorante que el privatismo. La relación del socialismo con ambos debe ser asertiva, es decir, de una convivencia en que les haga reconocer la verdad, empezando por el hecho de que las religiones son falsas, lo que les causará una crisis tremenda. El pacifismo no es poco violento para con el capital, pero es, o busca ser, y debe serlo cuando no lo es, de una violencia legítima, lo que no quita que según sea valga la violencia armada, que debe ser reducida a lo mínimo indispensable y para casos extremos, cuando no quede otra opción, y preferentemente defensiva. La de las manifestaciones bien hechas, y otras formas de lucha, también son de violencia legítima. Pero tiene que quedar claro que la violencia armada es mala en sí misma, siempre, no sólo por los muertos que causa sino también por el modo de producción -entre otras cosas de explotación minera intensiva- y el militarismo que requiere, que interrumpen la socialidad. El armamentismo es antisocialista en sí mismo, por lo cual el socialismo, a la vez que impulse la solución pacífica de los conflictos, tiene que propulsar el desarme y la concreción de sus ideas de manera democrática. El problema que tienen las guerrillas es que por ser armadas se separan del común de la gente, o sea, que no son democráticas porque se aíslan, ya que la gente trabajadora rehúsa de arriesgarse tanto en general. Los estados socialistas tienen que mantener ejércitos para la defensa ante ataques capitalistas, y deben ejercer una diplomacia mundial para evitar los conflictos bélicos y que apunte al desarme también.
En la relación con el populismo y con el privatismo, el socialismo debe reconocer y apoyar sus aciertos, y criticar y contrariar sus errores, y corregirlos, lo mismo que debe hacer para consigo mismo.
4. “Propiedad” puede que sea “pro piedad”. O sea que a la tenencia de bienes el propietariado le habría dado una forma jurídica de acuerdo a su dogma. Esto deriva del derecho romano. Por eso es que los capitalistas son tan celosos en cuanto a la modificación del régimen de propiedad, ya que lo viven como un ataque a su concepción de mundo, cuando no a sus intereses personales. Es cierto que las reformas al régimen de propiedad son un ataque, pero son un ataque al régimen de propiedad, que es falso. Habrá que hacerles comprender que su concepción del mundo es falsa para que acepten su desarme.
5. El populismo, en tanto que concepción del mundo de la opción por los pobres, tiene una política demócrata cristiana. Pero eso varía históricamente. En Argentina es más clara la relación directa entre la opción por los pobres y la democracia cristiana kirchnerista, pero en Alemania la democracia cristiana es la cúspide del programa liberal de la Unión Europea, y no obstante tiene uno de los índices más altos de protección laboral, entendida en los términos del capitalismo en curso. Puede que el gobierno alemán implemente la política de liberalizar hacia afuera, o sea, de imponer un liberalismo financiero y comercial según su dominio a los países de la periferia de la eurozona, de acuerdo con el FMI y con su relación con Francia y Gran Bretaña, mientras mantiene un proteccionismo relativo al interior de sus fronteras. Habría que investigarlo.
6. La terminación “tario” de palabras como “proletario”, etc., puede que no sea “tarea”. Tal vez “proletario” sea una manera refinada de decir “proletero”, o sea, alguien dado a la prole. Téngase en cuenta que “prole”, que habitualmente se entiende como “familia”, o “linaje”, etimológicamente puede que sea “pro le”, es decir, gente que vive “en pro de ello”, de aquello que la circunda, lo que por extensión puede ser entendido como “gente que hace lo necesario para reproducir la vida, la suya y la de sus semejantes”. En cambio, “propietario” puede ser entendido como “propietero”, “gente que vive en pro de la piedad”. Son definiciones a las que hay que relativizar, ya que no se dan puras en la práctica.
7. Otra probable etimología del capitalismo es la de venir de “capita”, por “cabeza”, lo que, si bien mostraría el error que es concebirlo como “co-pietalismo”, no quita que el capitalismo es consecuencia de la coexistencia entre piedades pautada en la Paz de Westfalia, ni que se rige según los conceptos mentales, que históricamente están asociados a la teología, ya que las universidades suceden a los monasterios, y no se han quitado del todo el lastre religioso. Otra acepción es la de “captar”, según la cual el capitalismo sería un sistema de “captura”. Más allá de la etimología, a la que habría que descubrir con certeza, estas tres posibles acepciones están en la esencia del capitalismo, concuerden o no con aquélla.
8. El cristianismo, en tanto que concepción del mundo, y las demás religiones, contienen bondades y maldades, por lo que se les critica, para discernir qué elementos sirven a la naturaleza y cuáles son desechables. El problema es que, a diferencia de la ciencia, que está preparada para desestimar lo que se comprueba como malo, las religiones, al suponer que sus textos son sagrados, prohíben ponerlos en cuestión, por lo que los males y errores que contienen sus doctrinas persisten en el tiempo, ya que los fieles los aprenden y ejecutan.
9. El capitalismo, en tanto que sistema religioso, retomó al patriarcado, que lo antecede, y que incluso antecede a las religiones, instituidas desde que la humanidad se asentó en las ciudades, o sea, desde que se inició la agricultura. En las sociedades primitivas, que vivían de la recolección, la caza y la pesca, ya había el patriarcado, igual que había creencias, y se fundaba en la superioridad de fuerzas de los hombres sobre las mujeres. Hubo y hay excepciones, como las amazonas, pero en general la humanidad fue y sigue siendo patriarcal. En las religiones instituidas que más conozco, el cristianismo y el islamismo, e incluso en las originarias de América, el patriarcado está convalidado, y por eso es que el capitalismo es patriarcal en general. Ahora bien, hay que distinguir entre el patriarcado y los hombres, ya que no todos los hombres somos patriarcas, y también hay que entender que el patriarcado también nos oprime a los hombres, incluso a los dominantes, porque tiene mandatos innecesarios, que nos sujetan, lo que además se completa con la opresión dada a las mujeres.
10. Todo este pasaje es incorrecto, por lo que hay que desecharlo, y a lo sumo rehacerlo en buenos términos, ya que la propiedad no es “pro piedad” sino “aquello que es apartado”. Viene de proprivus, cuyo término central es privus, privado, apartado, y que tiene por sinónimos a “singular”, “particular” y “aislado”. Las conclusiones de este pasaje también deben ser descartadas para su corrección. Del mismo modo, no pude confirmar que “proletario” sea el término para referirse a quienes están “por ello”, es decir, en dedicadas a las cosas a su alrededor, lo que, si bien puede que sea cierto, no se condice con la definición usual referida a la progenie. Entonces, la idea central que sostuve es falsa. Esa relación que planteé entre las creencias y la propiedad no es esencial, sino accidental, y habrá que reconocerla.
Hay que confirmar si Marx, en sus escritos inéditos, planteó esta cuestión de que el capital es pío en sí, aunque la confirmación sea secundaria. Entenderlo en esos términos permite comprender mejor las cosas e hilar a la luchas y su confrontación con lo que se piensa como distintos poderes dominadores, que lo son, pero con una trama que los une. Pero no hay que olvidar que el comunismo debe hacerse también en pro de la clase capitalista, superexplotada y explotadora por la prédica del sacrificio. Se debe luchar por ella pero para su desarme. Es una lucha a favor de los capitalistas pero no en tanto que tales, sino en tanto que humanos, y contra el capital. La clase capitalista está encerrada en la falsedad, y por eso rehúsa del socialismo, aunque hay otras cuestiones también, entre las cuales está la violencia que recibieron y las trampas que se le hicieron, que tuvieron una legitimidad parcial, pero a las que hay que reemplazar por la lucha justa. Esto en una perspectiva de hechura del socialismo a largo plazo, a sabiendas de que por cómo están las cosas no se lo podrá completar antes, lo que no resta importancia a las luchas inmediatas. Otra cosa a tener en cuenta es que el proletariado en mucho es capitalista, por creyente, y por eso rechaza en mucho a la izquierda y tiene prácticas de derecha, aparte de que muchas veces se contenta con vivir, por lo que desiste de combatir a la autoridad con violencia, salvo excepciones, porque sabe de la reacción militar que le sigue. Por eso no se lo debe forzar a una lucha más violenta que la pacifista, salvo que no quede otra opción. La lucha debe ser honesta, porque la deshonestidad es contraria al socialismo. En eso se equivocó Lenin. Honesta quiere decir legítima. No quiere decir obsecuente para con las leyes injustas. Y no obstante, se las debe respetar, porque si no se cae en el riesgo de ser perseguido por el estado capitalista. Dentro de ese marco, y sin tener una pretensión absoluta al respecto, se abre un espacio para discutir a fin de revelar a mucha gente que está engañada por los mitos de las religiones, lo que permite determinar en paz relativa al capital, en complemento a las otras medidas de fuerza. Esa es una tarea importante para la izquierda radical, ya que al centroizquierda en los gobiernos de los estados le es muy difícil encarar ese debate, aunque deben hacerlo también como puedan.
El debate estratégico que postula que, o bien se centra la lucha en el Estado y la clase obrera, o bien en los movimientos sociales y la territorialidad, así como sus variantes y agregados, debe reconocer la necesidad de un complemento entre estos planteos, si se quiere lograr el objetivo de hacer el socialismo. Si no, es una mera confrontación ideológica y política que no logrará lo que se propone, ya que la disparidad de fuerzas con el capital es enorme y ya que así los proyectos de izquierda se restan fuerzas entre sí, y no se ayudan los unos a los otros. En izquierda incluyo desde los socialdemócratas, y hasta ciertas tendencias del populismo, hasta los anarquistas, pasando por todas las variantes del socialismo, entre ellas las comunistas. No es que una tiene el planteo correcto y se debe seguirla, sino que se debe concretar una política de conjunto que se base en el planteo correcto, en la ciencia cierta, para lo que se lo debe discutir, y aceptar las razones y equivocaciones de cada una de las partes. Es ingenuo, pero es la manera de lograr el objetivo. No hay otra, y facilitará la vida mientras se lucha.
Anexos
1. Aparte, a tener en cuenta, que la ideología, y como parte de ella las teorías, y entre ellas las religiosas, son cosas concretas -aunque no se agarren-, son materiales, posteriores al inicio del universo, a la hechura de la Tierra y a la generación de los vegetales, y, desde que son, contemporáneas a ellos: la ideología es animal. Todos los animales tenemos ideas y lengua -o sea, logos-, y las humanas son las que son. Suponer a la ideología como derivada de la economía es un error: son partes fundidas en un mismo proceso en que el ser primero determina a la conciencia, en tanto que parte del ser, y luego ambos codeterminan al ser, pero siempre con la primacía de la Tierra, para la historia terráquea, que es secundada por la generación de la vida y luego por la nutrición y la alimentación microrgánica, vegetal y animal, a las que luego siguió la economía humana. Pero hay que recordar que los animales pensamos desde antes de que hubiera economía, por el hecho de alimentarnos. La alimentación es condición necesaria para pensar, para tener ideas, o sea que el origen de las ideologías es anterior a la economía.
2. En sentido etimológico “capitalismo” quizás sea “co-pietalismo”, y habrá que averiguar qué lugar tiene en la práctica de los empresarios la intención de ganar el cielo para sus almas -y por la vía contraria qué presión les causa la amenaza de perecer en el infierno-, ya que hay una relación íntima entre la creencia y la práctica. Algunos marxistas intentarán negar esto, porque tienen una comprensión economicista del capital, pero tendrán que abrirse a investigarlo. También puede que se descubra que, si bien aquel motivo quedó algo en desuso, se replica la lógica que es su consecuencia, como una compulsión que no atiende directamente al credo y sí y más a otras cosas consideradas beneficios, que les dan ciertos placeres pero que suceden en el marco de la opresión histórica: los empresarios no son lo felices que serían en el socialismo, igual que el resto de la humanidad.
3. El privatismo, en tanto que concepción del alto capital, es peor que el populismo porque, al priorizar al gran empresariado, financiero e industrial, al tener en cuenta al mundo del alto clero y de los ejecutivos, y sus colindantes, ignora en mucho al común de la gente, y por eso lo daña mucho. El populismo, al inclinarse hacia y ser de los pobres, los reconoce pero en parte, y además tergiversadamente, por ser religioso. Por eso es que en general el populismo es menos ignorante que el privatismo. La relación del socialismo con ambos debe ser asertiva, es decir, de una convivencia en que les haga reconocer la verdad, empezando por el hecho de que las religiones son falsas, lo que les causará una crisis tremenda. El pacifismo no es poco violento para con el capital, pero es, o busca ser, y debe serlo cuando no lo es, de una violencia legítima, lo que no quita que según sea valga la violencia armada, que debe ser reducida a lo mínimo indispensable y para casos extremos, cuando no quede otra opción, y preferentemente defensiva. La de las manifestaciones bien hechas, y otras formas de lucha, también son de violencia legítima. Pero tiene que quedar claro que la violencia armada es mala en sí misma, siempre, no sólo por los muertos que causa sino también por el modo de producción -entre otras cosas de explotación minera intensiva- y el militarismo que requiere, que interrumpen la socialidad. El armamentismo es antisocialista en sí mismo, por lo cual el socialismo, a la vez que impulse la solución pacífica de los conflictos, tiene que propulsar el desarme y la concreción de sus ideas de manera democrática. El problema que tienen las guerrillas es que por ser armadas se separan del común de la gente, o sea, que no son democráticas porque se aíslan, ya que la gente trabajadora rehúsa de arriesgarse tanto en general. Los estados socialistas tienen que mantener ejércitos para la defensa ante ataques capitalistas, y deben ejercer una diplomacia mundial para evitar los conflictos bélicos y que apunte al desarme también.
En la relación con el populismo y con el privatismo, el socialismo debe reconocer y apoyar sus aciertos, y criticar y contrariar sus errores, y corregirlos, lo mismo que debe hacer para consigo mismo.
4. “Propiedad” puede que sea “pro piedad”. O sea que a la tenencia de bienes el propietariado le habría dado una forma jurídica de acuerdo a su dogma. Esto deriva del derecho romano. Por eso es que los capitalistas son tan celosos en cuanto a la modificación del régimen de propiedad, ya que lo viven como un ataque a su concepción de mundo, cuando no a sus intereses personales. Es cierto que las reformas al régimen de propiedad son un ataque, pero son un ataque al régimen de propiedad, que es falso. Habrá que hacerles comprender que su concepción del mundo es falsa para que acepten su desarme.
5. El populismo, en tanto que concepción del mundo de la opción por los pobres, tiene una política demócrata cristiana. Pero eso varía históricamente. En Argentina es más clara la relación directa entre la opción por los pobres y la democracia cristiana kirchnerista, pero en Alemania la democracia cristiana es la cúspide del programa liberal de la Unión Europea, y no obstante tiene uno de los índices más altos de protección laboral, entendida en los términos del capitalismo en curso. Puede que el gobierno alemán implemente la política de liberalizar hacia afuera, o sea, de imponer un liberalismo financiero y comercial según su dominio a los países de la periferia de la eurozona, de acuerdo con el FMI y con su relación con Francia y Gran Bretaña, mientras mantiene un proteccionismo relativo al interior de sus fronteras. Habría que investigarlo.
6. La terminación “tario” de palabras como “proletario”, etc., puede que no sea “tarea”. Tal vez “proletario” sea una manera refinada de decir “proletero”, o sea, alguien dado a la prole. Téngase en cuenta que “prole”, que habitualmente se entiende como “familia”, o “linaje”, etimológicamente puede que sea “pro le”, es decir, gente que vive “en pro de ello”, de aquello que la circunda, lo que por extensión puede ser entendido como “gente que hace lo necesario para reproducir la vida, la suya y la de sus semejantes”. En cambio, “propietario” puede ser entendido como “propietero”, “gente que vive en pro de la piedad”. Son definiciones a las que hay que relativizar, ya que no se dan puras en la práctica.
7. Otra probable etimología del capitalismo es la de venir de “capita”, por “cabeza”, lo que, si bien mostraría el error que es concebirlo como “co-pietalismo”, no quita que el capitalismo es consecuencia de la coexistencia entre piedades pautada en la Paz de Westfalia, ni que se rige según los conceptos mentales, que históricamente están asociados a la teología, ya que las universidades suceden a los monasterios, y no se han quitado del todo el lastre religioso. Otra acepción es la de “captar”, según la cual el capitalismo sería un sistema de “captura”. Más allá de la etimología, a la que habría que descubrir con certeza, estas tres posibles acepciones están en la esencia del capitalismo, concuerden o no con aquélla.
8. El cristianismo, en tanto que concepción del mundo, y las demás religiones, contienen bondades y maldades, por lo que se les critica, para discernir qué elementos sirven a la naturaleza y cuáles son desechables. El problema es que, a diferencia de la ciencia, que está preparada para desestimar lo que se comprueba como malo, las religiones, al suponer que sus textos son sagrados, prohíben ponerlos en cuestión, por lo que los males y errores que contienen sus doctrinas persisten en el tiempo, ya que los fieles los aprenden y ejecutan.
9. El capitalismo, en tanto que sistema religioso, retomó al patriarcado, que lo antecede, y que incluso antecede a las religiones, instituidas desde que la humanidad se asentó en las ciudades, o sea, desde que se inició la agricultura. En las sociedades primitivas, que vivían de la recolección, la caza y la pesca, ya había el patriarcado, igual que había creencias, y se fundaba en la superioridad de fuerzas de los hombres sobre las mujeres. Hubo y hay excepciones, como las amazonas, pero en general la humanidad fue y sigue siendo patriarcal. En las religiones instituidas que más conozco, el cristianismo y el islamismo, e incluso en las originarias de América, el patriarcado está convalidado, y por eso es que el capitalismo es patriarcal en general. Ahora bien, hay que distinguir entre el patriarcado y los hombres, ya que no todos los hombres somos patriarcas, y también hay que entender que el patriarcado también nos oprime a los hombres, incluso a los dominantes, porque tiene mandatos innecesarios, que nos sujetan, lo que además se completa con la opresión dada a las mujeres.
10. Todo este pasaje es incorrecto, por lo que hay que desecharlo, y a lo sumo rehacerlo en buenos términos, ya que la propiedad no es “pro piedad” sino “aquello que es apartado”. Viene de proprivus, cuyo término central es privus, privado, apartado, y que tiene por sinónimos a “singular”, “particular” y “aislado”. Las conclusiones de este pasaje también deben ser descartadas para su corrección. Del mismo modo, no pude confirmar que “proletario” sea el término para referirse a quienes están “por ello”, es decir, en dedicadas a las cosas a su alrededor, lo que, si bien puede que sea cierto, no se condice con la definición usual referida a la progenie. Entonces, la idea central que sostuve es falsa. Esa relación que planteé entre las creencias y la propiedad no es esencial, sino accidental, y habrá que reconocerla.
martes, 24 de junio de 2014
La historia de las palabras y el relativismo
A partir de la teoría del signo de Ferdinand de Saussure se sucede un error que se repite en el psicoanálisis freudiano y lacaniano y en los pensares de las ciencias sociales que lo retoman, como esas formulaciones que hablan del “significante vacío”. La idea saussuriana es contractualista, como la de Juan Jacobo Rousseau, al suponer que lo que liga a un significante con un significado es una convención acordada, un contrato. Es el equivalente a aquella noción de la ley que la supone como el fruto de un debate entre partes que la concuerdan. Es cierto que esto se hace en los parlamentos, pero esa no es toda la historia. La ley, al igual que los signos, tiene una historia que excede al debate contractual que la promulga.
Los signos son creaciones históricas, es decir, que se hacen de hecho. No siempre se los crea de derecho, y la creación de derecho también es un hacer de hecho. Reconocer la historia de los términos habilita a juzgar qué usos se corresponden con su sentido etimológico y cuáles no, es decir, a corregir el lenguaje, lo que no pueden hacer lo que se debe las corrientes contractualistas, ya que admiten que a cualquier término se le dé cualquier significado, según se convenga, cosa que lleva a errar. La pregunta que hay que responder es porqué a un término se lo llama lo que se lo llama, cosa que muchas veces se decidió no por contrato sino naturalmente. Para el caso de los automóviles, se los llama así por una definición convencional hecha al inventárselos al comienzo del siglo XX, o a fines del XIX, que menciona que son cosas que se mueven a sí mismas, lo que por cierto no es así. Es una definición conceptual y equivocada, ya que se mueven entre otras cosas porque alguien los maneja. Si se los llama “carcachas”, como también se lo hace, se alude al ruido que hacen, ya que al andar chocan entre sí las piezas de metal con que están fabricados, y suenan así, “carcachan”. Más sonaban así cuando transitaban en calles de adoquines. Ese es un nombre sonoro.
Tener en cuenta el origen y la historia de las palabras terminará con el abuso epistemológico que hacen las teorías de los significantes vacíos, que juegan injustamente con el lenguaje porque habilitan a debates evasivos, que retrasan la toma de conciencia necesaria para resolver los problemas históricos.
Los signos son creaciones históricas, es decir, que se hacen de hecho. No siempre se los crea de derecho, y la creación de derecho también es un hacer de hecho. Reconocer la historia de los términos habilita a juzgar qué usos se corresponden con su sentido etimológico y cuáles no, es decir, a corregir el lenguaje, lo que no pueden hacer lo que se debe las corrientes contractualistas, ya que admiten que a cualquier término se le dé cualquier significado, según se convenga, cosa que lleva a errar. La pregunta que hay que responder es porqué a un término se lo llama lo que se lo llama, cosa que muchas veces se decidió no por contrato sino naturalmente. Para el caso de los automóviles, se los llama así por una definición convencional hecha al inventárselos al comienzo del siglo XX, o a fines del XIX, que menciona que son cosas que se mueven a sí mismas, lo que por cierto no es así. Es una definición conceptual y equivocada, ya que se mueven entre otras cosas porque alguien los maneja. Si se los llama “carcachas”, como también se lo hace, se alude al ruido que hacen, ya que al andar chocan entre sí las piezas de metal con que están fabricados, y suenan así, “carcachan”. Más sonaban así cuando transitaban en calles de adoquines. Ese es un nombre sonoro.
Tener en cuenta el origen y la historia de las palabras terminará con el abuso epistemológico que hacen las teorías de los significantes vacíos, que juegan injustamente con el lenguaje porque habilitan a debates evasivos, que retrasan la toma de conciencia necesaria para resolver los problemas históricos.
¿Qué es la justicia?
Lo justo y el gusto se relacionan. Justo es lo que gusta. La humanidad, al buscar hacer justicia, intenta darse gusto, pero como no es verdadera del todo, no es del todo verdadera su ley, y por lo tanto su justicia es injusta. Por eso no satisface. La ley humana es opresora en vez que gustosa porque, por ser capitalista, no se propone el placer, sino mantener al sistema de dominio, como un fin en sí mismo, para hacer triunfar a las doctrinas sujetadoras. La ley humana mezclará falsedades con verdades hasta que sea verdadera la clase capitalista, y entonces ella no sería tal, dejaría de ser lo que es. La clase capitalista aparenta que le importa más ganar la competencia que ser feliz, pero eso es sólo una apariencia, lo que no es poco problema.
El término que es la raíz de justo, ius, tal vez sea dativo del de “goce”.
Anexos
1. La justicia vigente, en que litigan partes en conflicto, deriva de la práctica retórica de la Grecia antigua, o más bien de los debates en el ágora ateniense, por los que se desarrolló la retórica. De allí el pragmatismo de los abogados, quienes no deben dedicarse a hacer justicia, ni a encontrar la verdad, sino que deben defender a su cliente, o representado. La práctica de la retórica como paso para decidir la acción política luego de Grecia se plasmó en el derecho romano, del que deriva el derecho moderno, y que establece que ante un litigio las partes tienen que escoger un representante legal, los abogados, para que ellos los guíen ante los magistrados y los tribunales. El problema que apareja esto es que el sistema implementado fuerza a las partes a presentar sus alegatos de la manera que convenga a sus fines, lo que causa omisiones y falsedades en las presentaciones de cada cual, aunque haya mecanismos severos para impedirlo, por lo cual los juicios, en algunas ocasiones, son injustos. Es la falencia de la justicia sofisticada, porque su sabiduría es aparente. Cuando hay un conflicto entre partes, la sociedad interesada debiera intervenir para descubrir la verdad al respecto y luego concluir lo que debe hacerse, cosa que no puede ser pautada mediante leyes, ya que hay casos que no se corresponden con lo que establecen las leyes, a los cuales su cumplimiento entorpece. Tampoco los abogados debieran defender de mala manera a los delitos de sus representados: ya son muchos los casos en que los juicios fueron trabados porque los abogados, en pos de defender a sus clientes, cometieron inmoralidades. Los abogados, de haberlos, debieran ayudar a que se sepa la verdad y se haga justicia de buena manera, para lo cual es preciso cambiar el sistema legal.
2. El traspaso del sistema inquisitorio, derivado de la Inquisición, al acusatorio, en la justicia argentina, es saludable porque es progresivo: ya se sabe del terrorismo legal causado por aquél sistema en que los jueces fustigaron, de acuerdo con lo que consideraban las leyes divinas, y lo que eran las leyes humanas, basadas en aquella consideración, a un montón de gente, entre quienes estaban ellos mismos. Pero el sistema acusatorio también traerá problemas, porque no es comprensivo: busca encontrar a los culpables para castigarlos en vez que entender las causas que los llevaron a cometer los delitos, para resolverlas de modo tal que se deje de cometerlos. Es una justicia superficial, que no va al fondo de los problemas sino que ataca sus manifestaciones, por lo que el fondo persiste mal hecho, y causa nuevamente sus manifestaciones. Es como la medicina alopática, que supone que no hay mal si no hay síntoma del mal, por lo que busca eliminar los síntomas en vez que curar al mal en sí. A esto lo digo valorando a los aciertos de la alopatía y cuestionando a los errores de la homeopatía: a su contraposición le falta la reformulación superadora. Extendido a nivel social, el sistema acusatorio derivará en una ética acosadora para con los delincuentes a la ley estatal, que en realidad terminará siendo un delito en sí misma, ya que los obedientes a esa ley, amparados en ella, cometerán el delito no legislado escriturariamente de violentar a quienes le cometan faltas a aquélla, lo que causará una opresión que reproducirá la violencia: pretenderán imponer a una ley injusta.
El término que es la raíz de justo, ius, tal vez sea dativo del de “goce”.
Anexos
1. La justicia vigente, en que litigan partes en conflicto, deriva de la práctica retórica de la Grecia antigua, o más bien de los debates en el ágora ateniense, por los que se desarrolló la retórica. De allí el pragmatismo de los abogados, quienes no deben dedicarse a hacer justicia, ni a encontrar la verdad, sino que deben defender a su cliente, o representado. La práctica de la retórica como paso para decidir la acción política luego de Grecia se plasmó en el derecho romano, del que deriva el derecho moderno, y que establece que ante un litigio las partes tienen que escoger un representante legal, los abogados, para que ellos los guíen ante los magistrados y los tribunales. El problema que apareja esto es que el sistema implementado fuerza a las partes a presentar sus alegatos de la manera que convenga a sus fines, lo que causa omisiones y falsedades en las presentaciones de cada cual, aunque haya mecanismos severos para impedirlo, por lo cual los juicios, en algunas ocasiones, son injustos. Es la falencia de la justicia sofisticada, porque su sabiduría es aparente. Cuando hay un conflicto entre partes, la sociedad interesada debiera intervenir para descubrir la verdad al respecto y luego concluir lo que debe hacerse, cosa que no puede ser pautada mediante leyes, ya que hay casos que no se corresponden con lo que establecen las leyes, a los cuales su cumplimiento entorpece. Tampoco los abogados debieran defender de mala manera a los delitos de sus representados: ya son muchos los casos en que los juicios fueron trabados porque los abogados, en pos de defender a sus clientes, cometieron inmoralidades. Los abogados, de haberlos, debieran ayudar a que se sepa la verdad y se haga justicia de buena manera, para lo cual es preciso cambiar el sistema legal.
2. El traspaso del sistema inquisitorio, derivado de la Inquisición, al acusatorio, en la justicia argentina, es saludable porque es progresivo: ya se sabe del terrorismo legal causado por aquél sistema en que los jueces fustigaron, de acuerdo con lo que consideraban las leyes divinas, y lo que eran las leyes humanas, basadas en aquella consideración, a un montón de gente, entre quienes estaban ellos mismos. Pero el sistema acusatorio también traerá problemas, porque no es comprensivo: busca encontrar a los culpables para castigarlos en vez que entender las causas que los llevaron a cometer los delitos, para resolverlas de modo tal que se deje de cometerlos. Es una justicia superficial, que no va al fondo de los problemas sino que ataca sus manifestaciones, por lo que el fondo persiste mal hecho, y causa nuevamente sus manifestaciones. Es como la medicina alopática, que supone que no hay mal si no hay síntoma del mal, por lo que busca eliminar los síntomas en vez que curar al mal en sí. A esto lo digo valorando a los aciertos de la alopatía y cuestionando a los errores de la homeopatía: a su contraposición le falta la reformulación superadora. Extendido a nivel social, el sistema acusatorio derivará en una ética acosadora para con los delincuentes a la ley estatal, que en realidad terminará siendo un delito en sí misma, ya que los obedientes a esa ley, amparados en ella, cometerán el delito no legislado escriturariamente de violentar a quienes le cometan faltas a aquélla, lo que causará una opresión que reproducirá la violencia: pretenderán imponer a una ley injusta.
De la deuda y los buitres
Los buitres son pájaros que no le hacen mal a nadie al comer cadáveres de animales muertos. Hablar de “fondos buitres” para nombrar al capital financiero ultrarreaccionario -que es casi igual, sino del todo, a la parte que aceptó los canjes de deuda argentina de 2005 y 2010- da cuenta de lo desapasionada que es parte de la humanidad para con esas aves, de la mala noción que tiene de la carroña y de lo envanecida que es para consigo misma: considera mala a una forma de alimentación natural y no reconoce el ecocidio que realiza al explotar a la naturaleza. Es el colmo de la opresión humana sobre el resto de la naturaleza y de la Tierra.
La deuda es injusta. Los préstamos y cobros, en una transición al socialismo, deben ser para ayudarse a vivir. Sostener el actual sistema de crédito -que es insensato-, porque se piensa que se debe cumplir la ley, es consecuencia de que se considera a la ley como un bien absoluto, y causa que se perjudique a la vida para que se cumpla la ley, lo que es un disparate. Si la ley no sirve a la vida, es mala, y debe ser cambiada, igual que no es legítimo reclamar que sea obedecida. La lógica de la deuda es equivalente a la de la creencia de que la humanidad nace en el pecado: se pone a la gente en falta, en una falta de la que se cree que la acción virtuosa puede redimir, o condonar. Ni se nace en pecado ni se debe endeudar. La deuda es anulable por decisión política.
La diferencia entre los llamados fondos buitres y los que entraron al canje es meramente coyuntural: son todos especuladores, que en este caso se decidieron por opciones distintas pero que pueden cambiar de parecer así nomás, según corren los vaivenes político-financieros en esa frivolidad con poco sentido verdadero que es la especulación, o peor, que tiene el sentido perverso de perjudicar a propósito a las poblaciones para gozar de hacerles daño: disfrutan de hacer el mal con impunidad, con el agregado de enriquecerse exorbitadamente en la timba de los valores abstractos, que se mueve por reglas a las que trocan a conveniencia todo el tiempo y según pujas constantes. Es un proceder típico de la cultura privada, que es causado por la castración y por la frustración que apareja su práctica, que moldea a quienes participan de ella de manera tal que les cercena el goce de la vida en común y los induce a perversiones como esa, con el consuelo insatisfactorio de la riqueza y la superioridad aparentes.
Los pueblos del mundo tienen que reconocer que el sistema de crédito es malo en sí y que el vigente es una estafa, ya que causará dificultades hasta que se lo termine y perjuicios hasta que se lo controle. Los especuladores deben ser juzgados por crímenes de lesa naturaleza y de lesa humanidad -aparte de varias otras inmoralidades-. Pero además habrá que hacer un balance que explique más en detalle porqué hay gente que en vez que disfrutar la vida se dedica a hacer esas artimañas. Hasta que la humanidad no comprenda y haga en consecuencia con ese balance, habrá quienes sean llevados a especular, lo mismo que vale para las demás maldades.
También se debe reconocer el lazo esencial que hay entre la economía financiera y la crediticia, lazo que no es sólo económico sino también religioso: así como la fe es una forma alta de la creencia, las finanzas -bancarias, fundiarias, estatales, etc.- superan al crédito -estatal, empresarial, cooperativo, popular, etc.-. Esta relación, entre el capital privado y el público, no es absoluta, sino histórica, por lo cual hay contraejemplos y agregados, pero es relativamente constante en tanto que perdura el sistema que la rige. En términos doctrinarios opone y concilia contraccionalmente al privatismo con el populismo, y contiene en crisis al socialismo.
La deuda es injusta. Los préstamos y cobros, en una transición al socialismo, deben ser para ayudarse a vivir. Sostener el actual sistema de crédito -que es insensato-, porque se piensa que se debe cumplir la ley, es consecuencia de que se considera a la ley como un bien absoluto, y causa que se perjudique a la vida para que se cumpla la ley, lo que es un disparate. Si la ley no sirve a la vida, es mala, y debe ser cambiada, igual que no es legítimo reclamar que sea obedecida. La lógica de la deuda es equivalente a la de la creencia de que la humanidad nace en el pecado: se pone a la gente en falta, en una falta de la que se cree que la acción virtuosa puede redimir, o condonar. Ni se nace en pecado ni se debe endeudar. La deuda es anulable por decisión política.
La diferencia entre los llamados fondos buitres y los que entraron al canje es meramente coyuntural: son todos especuladores, que en este caso se decidieron por opciones distintas pero que pueden cambiar de parecer así nomás, según corren los vaivenes político-financieros en esa frivolidad con poco sentido verdadero que es la especulación, o peor, que tiene el sentido perverso de perjudicar a propósito a las poblaciones para gozar de hacerles daño: disfrutan de hacer el mal con impunidad, con el agregado de enriquecerse exorbitadamente en la timba de los valores abstractos, que se mueve por reglas a las que trocan a conveniencia todo el tiempo y según pujas constantes. Es un proceder típico de la cultura privada, que es causado por la castración y por la frustración que apareja su práctica, que moldea a quienes participan de ella de manera tal que les cercena el goce de la vida en común y los induce a perversiones como esa, con el consuelo insatisfactorio de la riqueza y la superioridad aparentes.
Los pueblos del mundo tienen que reconocer que el sistema de crédito es malo en sí y que el vigente es una estafa, ya que causará dificultades hasta que se lo termine y perjuicios hasta que se lo controle. Los especuladores deben ser juzgados por crímenes de lesa naturaleza y de lesa humanidad -aparte de varias otras inmoralidades-. Pero además habrá que hacer un balance que explique más en detalle porqué hay gente que en vez que disfrutar la vida se dedica a hacer esas artimañas. Hasta que la humanidad no comprenda y haga en consecuencia con ese balance, habrá quienes sean llevados a especular, lo mismo que vale para las demás maldades.
También se debe reconocer el lazo esencial que hay entre la economía financiera y la crediticia, lazo que no es sólo económico sino también religioso: así como la fe es una forma alta de la creencia, las finanzas -bancarias, fundiarias, estatales, etc.- superan al crédito -estatal, empresarial, cooperativo, popular, etc.-. Esta relación, entre el capital privado y el público, no es absoluta, sino histórica, por lo cual hay contraejemplos y agregados, pero es relativamente constante en tanto que perdura el sistema que la rige. En términos doctrinarios opone y concilia contraccionalmente al privatismo con el populismo, y contiene en crisis al socialismo.
viernes, 6 de junio de 2014
De la estadística y el desarrollismo
El modelo de desarrollo que se impulsa desde la ONU y desde varias entidades regionales e internacionales, como el CLACSo y la CEPAL, se basa en una serie de indicadores sociales, políticos, económicos, culturales, ambientales, etc. Los cientistas miden y comparan la evolución de esos indicadores y así evalúan las políticas implementadas por los Estados y por los organismos supranacionales. El error que tienen es que dan por supuesto que la serie de indicadores es completa y correcta, por lo cual pueden constatar mejoras en los indicadores, a las que toman por representantes de mejoras en la historia concreta, mientras que la calidad de vida es mala. No es sólo que faltan indicadores de cuestiones que hay que tener en cuenta, como la contaminación urbana, la explotación, la satisfacción y los deseos de las poblaciones, sino que es imposible una medición tal -siempre quedarían cosas sin medir, o no del todo bien medidas, o mal medidas-. Aparte, intentar medir las emociones y los sentimientos -y que sean buenos es el objetivo de la política- sería una falta de respeto para los que sufren y un bajón para los alegres, por lo que los evaluados traicionarían a los entrevistadores. Los científicos tienen que ser sensibles. Por ahora, en algunas cosas, son bastante inmorales.
Lo que debe hacerse es una evaluación sensata de las condiciones de vida actuales, para la que es preciso observar a la historia con sentido común, preguntar a la gente y escuchar. Y dejar de soslayar a las críticas en contrario. Es una falsedad ideológica pretender que se está bien cuando no hay consenso y sí explotación, lo que no quita los logros que hubieron alcanzado los progresistas, que deben ser reconocidos. Lo que les falta es aceptar y resolver las cosas malas que persisten. En esa tosudez que les impidió hacerlo, tuvo un lugar la acusación de infantilismo que se le hizo a la izquierda radical marginada de los gobiernos progresistas, sea la ecologista, la trotskista, etc. Además de ser incierta, ya que esa izquierda radical fona -infantiles se les dice a los chicos antes de que empiecen a hablar, porque no fonan-, es una acusación bruta: las cuestiones ciertas que plantea la izquierda radical externa a los gobiernos progresistas deben ser respondidas satisfactoriamente para que la calidad de vida sea buena. Es verdad que esa izquierda radical es deshonesta a veces, o plantea las cosas de mala manera, o no comprende ciertas cosas, pero se la debe corregir cuando se equivoca y se le debe explicar para que entienda lo que no entiende, y rescatar y cumplir lo bueno de lo que quiere decir y lo de lo que dice. En muchas cuestiones es el capital el que está equivocado, y el progresismo no lo admite y le es obsecuente.
Anexo relativo a la medición de la pobreza
Un problema de las mediciones estadísticas es que tienen una comprensión de la pobreza que está equivocada, ya que la catalogan según el producto por individuo, lo que, por una parte, lleva la falsedad en la que caen los promedios, que reparten entre los miembros del total estudiado lo que en la realidad está dado diferencialmente; por otra, ignoran que la tenencia de bienes debe ser amoldada a lo necesario, lo que impide reconocer el problema de las clases altas derivado del exceso en la posesión de bienes; por último, ignora a aspectos importantes de la pobreza, como son la pobreza social, derivada de la carencia de relaciones sociales, la ambiental, causada por la contaminación, la amorosa, por falta de amores, etc., lo mismo que sucede al desconsiderarse que la explotación causa pobreza sanitaria.
Lo que debe hacerse es una evaluación sensata de las condiciones de vida actuales, para la que es preciso observar a la historia con sentido común, preguntar a la gente y escuchar. Y dejar de soslayar a las críticas en contrario. Es una falsedad ideológica pretender que se está bien cuando no hay consenso y sí explotación, lo que no quita los logros que hubieron alcanzado los progresistas, que deben ser reconocidos. Lo que les falta es aceptar y resolver las cosas malas que persisten. En esa tosudez que les impidió hacerlo, tuvo un lugar la acusación de infantilismo que se le hizo a la izquierda radical marginada de los gobiernos progresistas, sea la ecologista, la trotskista, etc. Además de ser incierta, ya que esa izquierda radical fona -infantiles se les dice a los chicos antes de que empiecen a hablar, porque no fonan-, es una acusación bruta: las cuestiones ciertas que plantea la izquierda radical externa a los gobiernos progresistas deben ser respondidas satisfactoriamente para que la calidad de vida sea buena. Es verdad que esa izquierda radical es deshonesta a veces, o plantea las cosas de mala manera, o no comprende ciertas cosas, pero se la debe corregir cuando se equivoca y se le debe explicar para que entienda lo que no entiende, y rescatar y cumplir lo bueno de lo que quiere decir y lo de lo que dice. En muchas cuestiones es el capital el que está equivocado, y el progresismo no lo admite y le es obsecuente.
Anexo relativo a la medición de la pobreza
Un problema de las mediciones estadísticas es que tienen una comprensión de la pobreza que está equivocada, ya que la catalogan según el producto por individuo, lo que, por una parte, lleva la falsedad en la que caen los promedios, que reparten entre los miembros del total estudiado lo que en la realidad está dado diferencialmente; por otra, ignoran que la tenencia de bienes debe ser amoldada a lo necesario, lo que impide reconocer el problema de las clases altas derivado del exceso en la posesión de bienes; por último, ignora a aspectos importantes de la pobreza, como son la pobreza social, derivada de la carencia de relaciones sociales, la ambiental, causada por la contaminación, la amorosa, por falta de amores, etc., lo mismo que sucede al desconsiderarse que la explotación causa pobreza sanitaria.
jueves, 5 de junio de 2014
Qué hacer con la clase capitalista
El comunismo es un sistema que no sólo busca resolver los problemas de los trabajadores y que también debiera buscar la resolución de aquellos de los restantes seres animales, vegetales e inertes, en lo que hace a su opresión por parte de la humanidad, sino que además el comunismo plantea, aunque suene raro decirlo, la solución a los problemas de la capitalesía, la clase capitalista. La capitalesía, en tanto que clase predominantemente creyente, de distintos credos, y esencialmente preconceptual, padece también de una opresión inmensa, que es causada por su sujeción a doctrinas falsas, autoritarias y antinaturales, ya que ellas no reconocen a la naturaleza del deseo, del sentir, del querer y del amar, y por eso la llevan a una coerción pautada, agudizada por el esfuerzo de la competencia empresarial y por el que les requiere la lucha de clases, el gobierno y la geopolítica mundial. La política comunista debe combinar la confrontación a la clase capitalista con su determinación, es decir, hacerle reconocer la verdad y ser verdadera, lo que la lleva a aceptar su desarme.
martes, 3 de junio de 2014
De la cultura del trabajo y el anarcopopulismo
Una cosa que permea desde el capitalismo a la izquierda, pasando por el populismo, es la cultura del trabajo. Incluso entre los proletarios se suele defender al trabajo como un fin en sí mismo. Entre los socialistas hay una crítica al trabajo, y entre los anarquistas también, aunque a veces intentan mandar a trabajar a los ricos, porque, por haber sido infiltrados por el populismo, buscan una revancha contra los ricos en vez que el socialismo, ya que el populismo no confronta con el núcleo del capital, porque es subordinado a él. Entonces, a los ricos a los que confronta el anarcopopulismo, es a los ricos de clase media; no tanto a los capitalistas, y no determina al capital. Los socialistas no han hecho todavía una crítica al trabajo muy extendida, ya que la ofensiva capitalista neoliberal, posterior a la crisis del petróleo de 1973, se basa en una reducción del trabajo, en quitar el sustento de vida del proletariado para subordinarlo, por lo cual éste se aferra a él, y no lo puede criticar todo lo que debe ser. Los populistas hacen una defensa del trabajo como si éste debiera ser un fin en sí mismo, y una meta a la que fuera un privilegio llegar.
El trabajo debe ser un medio para vivir bien, y para eso debe ser según lo decidan los trabajadores, aunque con un juicio completo, es decir, medido, apocado, que no se exceda en la explotación de las demás especies naturales y materiales.
El trabajo debe ser un medio para vivir bien, y para eso debe ser según lo decidan los trabajadores, aunque con un juicio completo, es decir, medido, apocado, que no se exceda en la explotación de las demás especies naturales y materiales.
viernes, 30 de mayo de 2014
Charlas entre Sócrates y Xantipa
Primera
Xantipa vuelve de dar clases en la escuela.
Sócrates (imitando a un coro de alumnos): ¡Hoolaa Xantiipa! ¡Có-mo te va!
Xantipa (a los gritos, enojada): ¡¡¡Sócrates!!! ¡¡Ya te dije que no dejes las sandalias tiradas por la casa!!
Sócrates (con voz pachucha): ¡Xantipaa! ¡No me gusta guardar siempre las sandalias!
Segunda
Sócrates (cubierto con una sábana, con vos de fantasma): ¡¡Bhúúúúú!! ¡¡¡Xantipaaaaaa!!!! ¡¡¡Soy el fantasma comemonas!!!
Xantipa (enojada pero sonríe): ¡¡Sócrates!! ¡¡Andá a guardar las sandalias!!
Sócrates (pachucho): ¡Ufa Xantipa!
Xantipa vuelve de dar clases en la escuela.
Sócrates (imitando a un coro de alumnos): ¡Hoolaa Xantiipa! ¡Có-mo te va!
Xantipa (a los gritos, enojada): ¡¡¡Sócrates!!! ¡¡Ya te dije que no dejes las sandalias tiradas por la casa!!
Sócrates (con voz pachucha): ¡Xantipaa! ¡No me gusta guardar siempre las sandalias!
Segunda
Sócrates (cubierto con una sábana, con vos de fantasma): ¡¡Bhúúúúú!! ¡¡¡Xantipaaaaaa!!!! ¡¡¡Soy el fantasma comemonas!!!
Xantipa (enojada pero sonríe): ¡¡Sócrates!! ¡¡Andá a guardar las sandalias!!
Sócrates (pachucho): ¡Ufa Xantipa!
jueves, 29 de mayo de 2014
La divinidad de la dialéctica
Al tener en cuenta que theo, término presente en tesis, quiere decir “dios” en latín, la traducción de la famosa tríada hegeliana vendría a ser aquella en que a la diosis se contrapone la antídiosis, y ambas se reúnen en la síndiosis. Es claro que semejante ridículo no da cuenta de que en la discusión de ideas y en la confrontación de fuerzas opuestas no se dan choques entre dioses, ni entre ideas o posiciones de los dioses, los cuales son inventos de la imaginación humana, sino entre fuerzas vivas, que no son dos sino muchas, y que la solución de las tensiones entre ellas es según sea, y no necesariamente para mejor ni para bien. Eso depende de la acción de los seres vivos, y de los humanos entre ellos, en los que prima la fetichización. Tampoco da cuenta de que las relaciones entre los seres vivos muchas veces no son de oposición, sino de encuentro o de otros tipos. Para que los choques entre acciones se solucionen bien los seres deben basarse en saberes ciertos, no en creencias, y aún así es imposible la resolución feliz en todos los casos. Los seres vivos nos comemos los unos a los otros para vivir, aunque los humanos podamos controlar la relación que hacemos entre nosotros y con los demás, a los que también transformamos, por necesidad y frívolamente. A diferencia de nosotros los humanos, los demás toman poco más que lo necesario.
A la dialéctica hay que reemplazarla por la charla, e inteligente, lo que es el chusmerío bueno, no cualquier chusmerío porque mucho del chusmerío es sanata, pero el chusmerío es mejor porque es social y plebeyo, y la charla es superior y no académica sino mundana. Y por la coacción en el sentido de acción conjunta, en que varias se encuentran o entrechocan, etc. La contradicción es discursiva, es dicharachera, dicente. Es del plano educativo, como la producción. El concepto central de estos términos es el de la dicción, la dicha, el decir. Las prácticas a las que analiza la filosofía de la práctica son las prácticas humanas, pero las de los restantes vivientes también lo son, pero prácticas ordenadas mediante la dicencia, el habla, pero también el discurso callado, que es el pensado sin hablar.
También hay que tener en cuenta que el afán de superación llevó a complejizar mal a las sofisticaciones, siendo que lo que es necesario es la simpleza, simplificar, aunque no del todo. En ese sentido, es preciso inferiar, para hacer fácil las cosas. Lo inferior es la base para lo superior, y por lo tanto es condición para él. Es más importante porque lo hace posible, aparte de que muchas veces lo superior está mal hecho, por mal sofisticado, y entonces se lo debe deshacer. Cuando la superación es bien hecha y es hecha sobre buena base, vale. Si no, hay que deshacerla y deshacer la base mal hecha.
Anexo
Más allá de la broma, el término “tesis” quiere decir “proposición”, según el diccionario de latín que consulté, lo que no quita que tal vez derive de “theo”, pero a eso no lo sé.
A la dialéctica hay que reemplazarla por la charla, e inteligente, lo que es el chusmerío bueno, no cualquier chusmerío porque mucho del chusmerío es sanata, pero el chusmerío es mejor porque es social y plebeyo, y la charla es superior y no académica sino mundana. Y por la coacción en el sentido de acción conjunta, en que varias se encuentran o entrechocan, etc. La contradicción es discursiva, es dicharachera, dicente. Es del plano educativo, como la producción. El concepto central de estos términos es el de la dicción, la dicha, el decir. Las prácticas a las que analiza la filosofía de la práctica son las prácticas humanas, pero las de los restantes vivientes también lo son, pero prácticas ordenadas mediante la dicencia, el habla, pero también el discurso callado, que es el pensado sin hablar.
También hay que tener en cuenta que el afán de superación llevó a complejizar mal a las sofisticaciones, siendo que lo que es necesario es la simpleza, simplificar, aunque no del todo. En ese sentido, es preciso inferiar, para hacer fácil las cosas. Lo inferior es la base para lo superior, y por lo tanto es condición para él. Es más importante porque lo hace posible, aparte de que muchas veces lo superior está mal hecho, por mal sofisticado, y entonces se lo debe deshacer. Cuando la superación es bien hecha y es hecha sobre buena base, vale. Si no, hay que deshacerla y deshacer la base mal hecha.
Anexo
Más allá de la broma, el término “tesis” quiere decir “proposición”, según el diccionario de latín que consulté, lo que no quita que tal vez derive de “theo”, pero a eso no lo sé.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)