viernes, 21 de septiembre de 2018

Para abordar la manipulación comunicativa

Para que la gente no se deje engañar por las maniobras mal intencionadas, e igual para no padecer las consecuencias de las equivocaciones mentales, bastaría con alertarla de que los discursos pueden representar mal a la realidad de que tratan. Así la gente ejercería la crítica del discurso, y entonces averiguaría su calidad. Esto tendría que completarse con la coerción social y legal, según correspondiera, para instar a los emisores a ser honestos.