Lo que sigue es una idea exploratoria, algo oscura, confusa, por lo que advierto que es densa, y algo inexacta, a quienes pretendan leerla, ya que pueden desistir de hacerlo si eso no les place. La publico porque tiene elementos para una crítica del desarrollismo vigente, entre otras cosas.
En la hipocresía vigente la gente urbana no reconoce lo debido al malestar causado por los motores. Hasta eso llega la incapacidad de análisis humano al orden pío capitalista. ¿De qué deriva la compulsión captadora, que prioriza al mantenimiento de los motores, encendidos contínuamente; la mañía de tomar, de acoger propiedades, en vez que el interés de socializar? Lo pregunto porque hay una acumulación de pertenencias que no es reconocida, incluso en el lumpenaje. El lumpenproletariado también es un factor de la sobreproducción, ya que demanda productos innecesarios, y masivamente, porque es la mayor parte de la humanidad. ¿Qué porcentaje de la humanidad es andrajoso en sus pertenencias? ¿Dos tercios? De serlo, serían cerca de 4 mil 500 millones de humanos, para un total de más de 7 mil. La elite y la clase media, quizás cerca de unos 2 mil 500 millones, no es andrajosa en sus pertenencias casi nunca, pero es de mala socialidad, y contaminada y explotada, así que envidiarle las pertenencias a la clase alta omite reconocerle su desgracia, lo que es una brutalidad, igual que lo que se hace con la lectura de los medios de comunicación, cuya desazón no se reconoce. Los medios de comunicación electrónicos funcionan a motor, a motores de circuitos electrónicos, por los cuales pasa la corriente eléctrica, igual que en los restantes motores eléctricos, los de nafta y diesel también, ya que al quemárselos se genera energía motriz, que se transforma en electricidad, lo mismo que sucede en las centrales hidrocarburíferas. Las otras fuentes de electricidad son las centrales hidroeléctricas, las nucleares, las eólicas y las solares, y hay motores de fuerza mecánica, que no es eléctrica. En la red mundial de generación, traslado y consumo eléctrico, las centrales eléctricas hacen la corriente de electricidad, que enciende motores en las zonas modernizadas de los siete continentes y de los océanos, ya que los barcos actuales, que funcionan con electricidad a la vez que con energía motriz, son modernos; sea de noche o de día, y en la atmósfera, lo que además de generar electromagnetismo les permite funcionar en el espacio urbanizado terráqueo, que está conectado en una red informativa mundial satelital que traslada señales radioeléctricas y cableadas a la vez que la infomación impresa.
Es la transformación humana de la materia la que es cuestionable, porque no es placentera, y eso deviene de la prohibición de la lascivia hecha por las religiones, que hegemonizan a las naciones, pretenden con algo de éxito ser su guía espiritual, confundidas en las visiones desarrollistas y en la capitalista, entre las que contractúan, lo mismo que con las concepciones veristas, que dan a ver en vez que fiar, a su vez contractivas entre sí, y mezcladas entre ellas. De esa contracción conceptiva surge una ideología algo buena y coherente y algo mala e incoherente, compuesta por las ideologías humanas, cuya falencia es producto de la comprensión irracional, acientífica, que lleva a practicar mal por la incontinencia ocasionada porque se practica según se cree, y por razones malas, insuficientes, con las que se justificaron opresiones y explotaciones; pero aún así, luego de haberlas hecho, la humanidad no reconoce bien la realidad, se basa en certezas a la vez que en símbolos, y es algo frívola, incluso para guerrear: las guerras no carecen de frivolidad, a la que se ve en las películas bélicas, que no están exentas de humor desubicado, y llenas de motores, ya que el belicismo es el mayor traccionante de la industria: requiere las piezas más refinadas y conduce al desarrollismo capitalista vigente. Los modelos de desarrollo responden al interés militar, que es el precursor de los avances más sofisticados en la ciencia y la tecnología: hay una relación íntima entre el capital y el belicismo, ya que la guerra siempre se hizo para capturar. El capitalismo tiene predecesores en las edades previas, pero el modo de captación dominante pasó de ser feudal a industrial, y después financiero, en lo que la agricultura también se industrializó, todo eso a partir del motor a carbón, lo que encumbró a la captación de valor de cambio, o sea, a las finanzas, devenidas en agente hegemónico de la política y la economía, con sus derivaciones en la cultura. El capital financiero conduce a la humanidad pero sin cuestionar a las piedades: ellas son su precondición, y su función de mando social permanece poco conciente en el capitalismo: se piensa a veces que a la conducción de las sociedades la hacen solamente los gobiernos, las empresas, los organismos supranacionales, la enseñanza escolar, sin que se sepan bien cuáles son sus relaciones con las iglesias y sus instituciones conexas. La modernidad, que se caracteriza por el modo, por medir, es el sustantivo abstracto de la medida, y en su afán racionalizador, proveniente del renacentismo de la filosofía de la antigüedad grecorromana operado en Europa desde fines de la Edad Media, por la divulgación de los escritos clásicos, masivizó la destreza, hizo que miles de millones de humanos midieran sus prácticas, y transformaran a la tierra y a la naturaleza midiendo: de allí su profusión a los medios, conjuntos de cosas medidas, sean de extracción, fabricación, transporte, consumo, desecho, comunicación, enseñanza, salud y demás; pero la práctica moderna, considerada en su conjunto, es algo mala, y por eso la humanidad no sólo no alcanza a cumplir las promesas de la modernidad, sino que la medición fue y será mal usada, de lo que la modernidad es cuestionada, sin comprendérsela bien a veces, sin saber lo que es en sí, centrándose en sus aberraciones como si la humanidad no se hubiera beneficiado en nada con la extensión social de la medida y la razón, y como si las aberraciones modernas no hubieran sido irracionales; pero defender a la modernidad, o más bien a la razón, no ordena por sí mismo a la barbarie humana, sea civilizada o no, por lo que el proyecto moderno no se cumple en la modernidad, de lo que ella falla lo que falla y logra lo que logra sin que llegue a ser la vida humana para sí que pretende el racionalismo orgiástico, que es el comunismo si se lo entiende bien, ya que el comunismo busca que la humanidad viva orgiásticamente de buena manera, pero tampoco se cumple el ascetismo fideísta, que pretende salvar a las almas de los que considera pecadores, ni el desarrollo sin pobreza del capitalismo, que ni siquiera sabe bien qué es la pobreza, su sentido existencial: la estiman según la tasa de producto bruto por habitante, medido en valor de cambio, sin atender a la falta de relación verdadera entre el índice y la realidad a la que representa, ni a los otros aspectos de la pobreza. Así el desarrollismo capitalista no podrá triunfar, aunque rija, porque no atiende al problema de hacer que toda la humanidad comprenda su lugar en la historia terráquea, y objetive vivir para que toda ella goce bien, lo que no podrá ser mientras haya educaciones sacrificiales, que predican a sus legos su guía máxima para la conducta, que rigen aunque hayan sido secularizadas y aunque sean falsas, para quienes las adoptan cuando las adoptan, y tienen consecuencias distorsivas para el conjunto de la práctica humana, y por eso causan sentimientos desagradables. De allí que ordenarla lo suficiente sea imposible en lo inmediato, y tal vez por el resto del predominio humano en el planeta. Ordenar bien la práctica humana depende de que se ordene bien toda la humanidad.
Nota
Cuando dije que una meta del comunismo es que la humanidad sea orgiástica de buena manera quise decir que ese es uno de sus objetivos, que debe subordinarse a los más importantes, relativos a los otros aspectos del orden social.
Un blog total, cósmico, terráqueo, naturista, humanista, comunista, demócrata, feminista y libertario.
domingo, 31 de enero de 2016
viernes, 15 de enero de 2016
Piedad e inflación
Lo siguiente es una hipótesis que tendría que ser estudiada para comprobarla o refutarla.
Se me ocurre que, en tanto que la inflación es histórica, el aumento de precios efectuado por los capitalistas responde, además de al interés de incrementar sus ganancias, que es el motivo capitalista, a una forma tergiversada de castigo de la alta piedad contra el proletariado, que le pone en los precios un maltrato por tener un modo de vida relativamente disipado en comparación con el del empresariado. Eso explicaría porqué los mayores causantes de la inflación son los grupos concentrados, liderados por las elites. No obstante, también está el interés de acumulación capitalista, motivado por la compulsión inversionista, que es un tema en sí mismo, aunque vinculado a los demás. Es un punto a desentrañar, para el que habría que estudiar a los capitalistas, e indagar en su concepción del mundo más allá de la económica, aunque también de ella.
Se me ocurre que, en tanto que la inflación es histórica, el aumento de precios efectuado por los capitalistas responde, además de al interés de incrementar sus ganancias, que es el motivo capitalista, a una forma tergiversada de castigo de la alta piedad contra el proletariado, que le pone en los precios un maltrato por tener un modo de vida relativamente disipado en comparación con el del empresariado. Eso explicaría porqué los mayores causantes de la inflación son los grupos concentrados, liderados por las elites. No obstante, también está el interés de acumulación capitalista, motivado por la compulsión inversionista, que es un tema en sí mismo, aunque vinculado a los demás. Es un punto a desentrañar, para el que habría que estudiar a los capitalistas, e indagar en su concepción del mundo más allá de la económica, aunque también de ella.
martes, 12 de enero de 2016
Religión y concepción capitalista
La concepción capitalista, en tanto que es un hecho histórico, es un hecho en sí misma, tiene sus particularidades, que la hacen irreductible a la religión; pero, no obstante, es un subproducto de ella, con elementos que se le corresponden y otros que se le contradicen.
domingo, 10 de enero de 2016
Apuntes sobre la etimología de la violencia y el lugar de la fe en la determinación de la práctica humana, y de la falsedad comunista
1. La violencia puede que sea un derivado de la fe, ya que verbalmente es fácil modular la boca para convertir a la letra efe en una vé corta, lo que se hace al decir fiolencia, que suena como feolencia, que vendría a ser el sustantivo abstracto de la fe. Habría que investigarlo a sabiendas de que el lenguaje es una creación histórica. La violencia es una característica de algunas prácticas humanas derivada de una mala concepción ideológica, parte de la cual es la práctica de pensar lo que se va a hacer de acuerdo a ella y que las hace fallar, ya que la fe es un determinante de la práctica en tanto que la gente se conduce píamente. Para ejecutar su práctica, los humanos religiosos piensan en el orden de la vida que les dicta su orden conceptual, su cosmovisión, que les pauta su razón de ser y sus deberes humanos, lo que, aunque sea falso y se complete con los saberes proles, les guía sus acciones, de las que luego evalúan las consecuencias, una vez que el daño ya fue hecho. Por eso es que la fe causa mala práctica.
Fallar está emparentado con el anglosajón fall, que es tanto alemán ˗se escribe fallan, y se pronuncia, aproximadamente, la efe como vé corta, la doble ele como ele simple y la última a como e˗, como inglés y estadounidense: es fall, con efe inicial en la verbalización. Asimismo, el decaimiento castellano es fonéticamente similar al descreimiento: cambia el “ca” por el “scre”; eso se condice con el hecho de que la creencia lleve al descrédito, que es decadente porque la creencia, en que se basa la práctica, es falsa, es un mal modo para conducirla.
Algo de lo decaído por la práctica humana mala es verdadero, ya que la falsedad humana causa una decadencia general, inlcuso en lo que es verdadero, que participa de la misma historia.
Los fiolos, que en jerga lumpenproletaria son los proxenetas, son violentos, porque la prostitución es fideísta, aunque no sólo por eso. Aquello se nota en la estética diablista propia de la prostitución. El lugar degradado y condenado que se le asigna al comercio sexual en la civilización cristiana, y habría que saber qué sucede en las otras, como la del islamismo, responde a que la sexualidad, píamente, es prohibida, sujeta a restricciones estrictas, porque es fetichizada por el mito del pecado originario y porque es una forma de la lascivia, contraria a la ascética penosa que el cristianismo eclesiástico propone como modo de salvar las almas. De allí que los cristianos fanáticos se crean autorizados a maltratar a las prostitutas y, de distinta manera, a sus clientes, ya que los estiman como a pecadores que deben sufrir por sus incumplimientos a los mandatos de su dios. En casos de fanatismo extremo, la condena a la sexualidad es ejecutada por gente que se cree que está aplicando la justicia divina, como Jason, el loco de la motosierra de la película de terror. Cabe decir que las películas estadounidenses de terror provienen de la derecha ultra, como el Tea Party, que plantea la perversión de gozar el dolor o de lo que relatan como advenimiento del apocalipsis.
2. El cientificismo tampoco garantiza que la práctica sea buena, ya que el desarrollismo es ejecutado en su nombre, porque el iluminista es un cientificismo feo, que cuestionó a la fe pero no la terminó, más bien se compuso con ella, de lo cual el capitalismo recurre a la ciencia para incrementar el poder de su práctica, cosa que logra porque la ciencia pía desconoce a las consecuencias de sus prácticas que interfieren con sus objetivos: pero ahí los objetivos son los que están mal puestos, ya que el progreso de la humanidad no puede ser en términos creyentes, y menos aún si se orienta su práctica a la mentira de salvar las almas de los pecadores, que los cristianos suponen que somos todos, porque conciben al nacimiento pecaminosamente, en vez que a disfrutar la vida, a hacer que la humanidad viva para sí misma. La URSS falló al implementar el desarrollismo porque actuó por mímesis, por imitar el progreso de Occidente, que al basarse en la idea del sacrificio lleva a la explotación, ahora no en nombre de dios sino en el del paradigma de la inclusión de las poblaciones en el desarrollo, derivado del progresismo pío capitalista. El desarrollismo no podrá alcanzar sus objetivos mientras no haya sido reemplazada la piedad por la ciencia verdadera: a lo sumo logrará algunos de ellos, a costa de otros aspectos, lo que lo hará fallar, ya que el objetivo de la ciencia, que deseamos los humanos animalmente, es el de lograr que la vida humana sea buena integralmente, no en algunos aspectos sí y en otros no, para gozarla lo mejor que sea posible; e incluso el cientificismo materialista falla cuando justifica prácticas deplorables, que son indetenibles porque la ciencia es financiada por el capital: ese es el problema de la sumisión de los científicos, igual que la de los restantes asalariados y otros empleados por los capitalistas. El empleo capitalista causa una sumisión reproductiva del orden vigente, que está en crisis porque a la gente no le gusta sufrir, excepto al ser perversa, de lo que las intenciones buenas pujan por imponerse porque provienen de un deseo natural verdadero, que orienta a las aspiraciones de la lucha comunista y de las luchas democráticas, aunque son confusas y la realidad no es lo que se pretende con él. La lucha comunista es para que la humanidad ordene su práctica según la verdad, no según la creencia, y de acuerdo a los reclamos legítimos de toda la humanidad. De allí que el comunismo no haya sido una garantía de buena política, porque su concepción se basó en el orden desarrollista, que aunque haya puesto en entredicho a la religión carga con su lógica, es un derivado de ella, y no fue propenso a averiguar lo suficiente antes de mandar a hacer, porque fue corrompido por las potencias pías, que forzaron al gobierno soviético a sostener una competencia entre potencias internacionales, de lo que el gobierno soviético sometió a las naciones que conformaban la URSS a un régimen explotador, semejante al del bloque estadounidense. No obstante, la intención comunista sigue siendo legítima, porque busca que la humanidad viva bien desde el saber verdadero, pero el comunismo debe ser corregido, porque el desarrollismo está mal definido, y lleva a una mala producción, como es la de la China, que produce autoritariamente. La inversión en infraestructura que planea hacer el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) es semejante a la del Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES) brasilero: megaproyectos explotadores impuestos desde los gobiernos, con las oposiciones sociales violentadas, que no mejoran la vida en realidad porque son explotadores e inconsensuados: reproducen la pobreza política, social y ambiental. Aunque el modelo chino superara al estadounidense después habría que seguir luchando para obtener un modo de vida placentero, que no sería porque el esfuerzo que costaría mantenerlo lo haría imposible, porque se basa en obras imponentes. Habrá que buscar un modelo de desarrollo verdadero, es decir, que integre al autogobierno social con la autogestión económica y cultural en una práctica humana fácil pero buena.
Aunque sea difícil hacérselo saber al gobierno chino, se lo hará saber porque su política es explotadora, y la gente querrá que dejen de explotarla.
Los desafíos del movimiento comunista internacional serán grandes, y tendrá que luchar incluso contra sí mismo, porque no es del todo bueno: le falta admitir y ser consecuente con algunas verdades a las que ignora. Por eso es que los dirigentes comunistas tendrán que abrirse a responder a lo que omiten, y sólo serán buenos cuando lo hagan, ya que eso hace al socialismo: el comunismo también puede ser retardatario e injusto, o progresar mal, y los gobiernos comunistas dirigen mal a las naciones cuando las hacen esforzar en contrario a un orden político laxo, decidido voluntariamente, a causa de la competencia entre las potencias planetarias. El modelo chino tendrá que ser corregido, desde una crítica respetuosa, para lo que será preciso un debate mundial, igual que para el resto del desarrollismo, pero eso no es lo único que habrá que tener en cuenta, sino que también estará la determinación pacífica del islamismo y de tantas otras concepciones fallidas.
Lecturas
Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad, Madrid, Siglo XXI, 1991.
Alberto Cruz, “Los movimientos de China y Rusia tras la reforma del FMI: acelerar la desdolarización”, en Rebelión, 9 de enero de 2016; “China humilla a Estados Unidos y marca el ritmo en la nueva geopolítica”, en CEPRID, 22 de abril de 2015.
Nuevo diccionario etimológico “Latín-español” y de las voces derivadas, obra citada, vocablo “fallō”.
Notas
1. El libro de Berman merecería un análisis detallado que no puedo hacer, pero sí quiero señalar que hay un problema serio con su defensa del Palacio de Cristal, el de la exposición industrial de 1851, ya que su instalación requirió de un esfuerzo enorme hecho por los obreros, mientras que los ingenieros daban las órdenes y los pobladores del lugar en que fue puesto reprimieron sus pareceres al respecto, porque no fueron consultados sobre ella, además de la extracción, el traslado y la transformación de los materiales. A las obras arquitectónicas, como a todas, hay que juzgarlas integralmente: deben tener consenso, ser hechas igualitaria y voluntariamente, o sea, ser obras de la comunidad, hechas por sus miembros según sus designios libres y ecológicamente, para que el trabajo sea gustoso. El problema es que la humanidad debate poco antes de obrar, y no se detiene a corregirse una vez que ha empezado, por lo que un objetivo del socialismo debe ser que las comunidades humanas debatan lo suficiente antes de implementar sus prácticas, sean económicas o no, y sepan detenerse cuando sea necesario.
2. La piedad puede que sea un derivado etimológico de la feidad, por transformación lingüística.
3. Si bien no pude probar mediante el diccionario etimológico la relación entre la fe y la falsedad, sí es cierto que ésta última se relaciona con fallar en el sentido de decaer: ambas provienen de fallō. La relación entre la fe y la degradación es comprobable históricamente, aunque resta dilucidar su vínculo etimológico.
Lo que sí encontré, en la Enciclopedia Salvat, es que la fealdad deriva de la fidelidad, ya que la palabra “fealdad” proviene del vocablo fidelitas, en una acepción inflexiva. La explicación de esto es que la fe, como hace mal, afea.
Fallar está emparentado con el anglosajón fall, que es tanto alemán ˗se escribe fallan, y se pronuncia, aproximadamente, la efe como vé corta, la doble ele como ele simple y la última a como e˗, como inglés y estadounidense: es fall, con efe inicial en la verbalización. Asimismo, el decaimiento castellano es fonéticamente similar al descreimiento: cambia el “ca” por el “scre”; eso se condice con el hecho de que la creencia lleve al descrédito, que es decadente porque la creencia, en que se basa la práctica, es falsa, es un mal modo para conducirla.
Algo de lo decaído por la práctica humana mala es verdadero, ya que la falsedad humana causa una decadencia general, inlcuso en lo que es verdadero, que participa de la misma historia.
Los fiolos, que en jerga lumpenproletaria son los proxenetas, son violentos, porque la prostitución es fideísta, aunque no sólo por eso. Aquello se nota en la estética diablista propia de la prostitución. El lugar degradado y condenado que se le asigna al comercio sexual en la civilización cristiana, y habría que saber qué sucede en las otras, como la del islamismo, responde a que la sexualidad, píamente, es prohibida, sujeta a restricciones estrictas, porque es fetichizada por el mito del pecado originario y porque es una forma de la lascivia, contraria a la ascética penosa que el cristianismo eclesiástico propone como modo de salvar las almas. De allí que los cristianos fanáticos se crean autorizados a maltratar a las prostitutas y, de distinta manera, a sus clientes, ya que los estiman como a pecadores que deben sufrir por sus incumplimientos a los mandatos de su dios. En casos de fanatismo extremo, la condena a la sexualidad es ejecutada por gente que se cree que está aplicando la justicia divina, como Jason, el loco de la motosierra de la película de terror. Cabe decir que las películas estadounidenses de terror provienen de la derecha ultra, como el Tea Party, que plantea la perversión de gozar el dolor o de lo que relatan como advenimiento del apocalipsis.
2. El cientificismo tampoco garantiza que la práctica sea buena, ya que el desarrollismo es ejecutado en su nombre, porque el iluminista es un cientificismo feo, que cuestionó a la fe pero no la terminó, más bien se compuso con ella, de lo cual el capitalismo recurre a la ciencia para incrementar el poder de su práctica, cosa que logra porque la ciencia pía desconoce a las consecuencias de sus prácticas que interfieren con sus objetivos: pero ahí los objetivos son los que están mal puestos, ya que el progreso de la humanidad no puede ser en términos creyentes, y menos aún si se orienta su práctica a la mentira de salvar las almas de los pecadores, que los cristianos suponen que somos todos, porque conciben al nacimiento pecaminosamente, en vez que a disfrutar la vida, a hacer que la humanidad viva para sí misma. La URSS falló al implementar el desarrollismo porque actuó por mímesis, por imitar el progreso de Occidente, que al basarse en la idea del sacrificio lleva a la explotación, ahora no en nombre de dios sino en el del paradigma de la inclusión de las poblaciones en el desarrollo, derivado del progresismo pío capitalista. El desarrollismo no podrá alcanzar sus objetivos mientras no haya sido reemplazada la piedad por la ciencia verdadera: a lo sumo logrará algunos de ellos, a costa de otros aspectos, lo que lo hará fallar, ya que el objetivo de la ciencia, que deseamos los humanos animalmente, es el de lograr que la vida humana sea buena integralmente, no en algunos aspectos sí y en otros no, para gozarla lo mejor que sea posible; e incluso el cientificismo materialista falla cuando justifica prácticas deplorables, que son indetenibles porque la ciencia es financiada por el capital: ese es el problema de la sumisión de los científicos, igual que la de los restantes asalariados y otros empleados por los capitalistas. El empleo capitalista causa una sumisión reproductiva del orden vigente, que está en crisis porque a la gente no le gusta sufrir, excepto al ser perversa, de lo que las intenciones buenas pujan por imponerse porque provienen de un deseo natural verdadero, que orienta a las aspiraciones de la lucha comunista y de las luchas democráticas, aunque son confusas y la realidad no es lo que se pretende con él. La lucha comunista es para que la humanidad ordene su práctica según la verdad, no según la creencia, y de acuerdo a los reclamos legítimos de toda la humanidad. De allí que el comunismo no haya sido una garantía de buena política, porque su concepción se basó en el orden desarrollista, que aunque haya puesto en entredicho a la religión carga con su lógica, es un derivado de ella, y no fue propenso a averiguar lo suficiente antes de mandar a hacer, porque fue corrompido por las potencias pías, que forzaron al gobierno soviético a sostener una competencia entre potencias internacionales, de lo que el gobierno soviético sometió a las naciones que conformaban la URSS a un régimen explotador, semejante al del bloque estadounidense. No obstante, la intención comunista sigue siendo legítima, porque busca que la humanidad viva bien desde el saber verdadero, pero el comunismo debe ser corregido, porque el desarrollismo está mal definido, y lleva a una mala producción, como es la de la China, que produce autoritariamente. La inversión en infraestructura que planea hacer el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) es semejante a la del Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES) brasilero: megaproyectos explotadores impuestos desde los gobiernos, con las oposiciones sociales violentadas, que no mejoran la vida en realidad porque son explotadores e inconsensuados: reproducen la pobreza política, social y ambiental. Aunque el modelo chino superara al estadounidense después habría que seguir luchando para obtener un modo de vida placentero, que no sería porque el esfuerzo que costaría mantenerlo lo haría imposible, porque se basa en obras imponentes. Habrá que buscar un modelo de desarrollo verdadero, es decir, que integre al autogobierno social con la autogestión económica y cultural en una práctica humana fácil pero buena.
Aunque sea difícil hacérselo saber al gobierno chino, se lo hará saber porque su política es explotadora, y la gente querrá que dejen de explotarla.
Los desafíos del movimiento comunista internacional serán grandes, y tendrá que luchar incluso contra sí mismo, porque no es del todo bueno: le falta admitir y ser consecuente con algunas verdades a las que ignora. Por eso es que los dirigentes comunistas tendrán que abrirse a responder a lo que omiten, y sólo serán buenos cuando lo hagan, ya que eso hace al socialismo: el comunismo también puede ser retardatario e injusto, o progresar mal, y los gobiernos comunistas dirigen mal a las naciones cuando las hacen esforzar en contrario a un orden político laxo, decidido voluntariamente, a causa de la competencia entre las potencias planetarias. El modelo chino tendrá que ser corregido, desde una crítica respetuosa, para lo que será preciso un debate mundial, igual que para el resto del desarrollismo, pero eso no es lo único que habrá que tener en cuenta, sino que también estará la determinación pacífica del islamismo y de tantas otras concepciones fallidas.
Lecturas
Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad, Madrid, Siglo XXI, 1991.
Alberto Cruz, “Los movimientos de China y Rusia tras la reforma del FMI: acelerar la desdolarización”, en Rebelión, 9 de enero de 2016; “China humilla a Estados Unidos y marca el ritmo en la nueva geopolítica”, en CEPRID, 22 de abril de 2015.
Nuevo diccionario etimológico “Latín-español” y de las voces derivadas, obra citada, vocablo “fallō”.
Notas
1. El libro de Berman merecería un análisis detallado que no puedo hacer, pero sí quiero señalar que hay un problema serio con su defensa del Palacio de Cristal, el de la exposición industrial de 1851, ya que su instalación requirió de un esfuerzo enorme hecho por los obreros, mientras que los ingenieros daban las órdenes y los pobladores del lugar en que fue puesto reprimieron sus pareceres al respecto, porque no fueron consultados sobre ella, además de la extracción, el traslado y la transformación de los materiales. A las obras arquitectónicas, como a todas, hay que juzgarlas integralmente: deben tener consenso, ser hechas igualitaria y voluntariamente, o sea, ser obras de la comunidad, hechas por sus miembros según sus designios libres y ecológicamente, para que el trabajo sea gustoso. El problema es que la humanidad debate poco antes de obrar, y no se detiene a corregirse una vez que ha empezado, por lo que un objetivo del socialismo debe ser que las comunidades humanas debatan lo suficiente antes de implementar sus prácticas, sean económicas o no, y sepan detenerse cuando sea necesario.
2. La piedad puede que sea un derivado etimológico de la feidad, por transformación lingüística.
3. Si bien no pude probar mediante el diccionario etimológico la relación entre la fe y la falsedad, sí es cierto que ésta última se relaciona con fallar en el sentido de decaer: ambas provienen de fallō. La relación entre la fe y la degradación es comprobable históricamente, aunque resta dilucidar su vínculo etimológico.
Lo que sí encontré, en la Enciclopedia Salvat, es que la fealdad deriva de la fidelidad, ya que la palabra “fealdad” proviene del vocablo fidelitas, en una acepción inflexiva. La explicación de esto es que la fe, como hace mal, afea.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
Una reflexión a partir del nombre de la URSS y de Heidegger
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue un proyecto, no llegó a concretarse como tal, sino que llegó a ser un conjunto de naciones cristianas ortodoxas, con un gobierno de ideología socialista, mal planteada, que derrocó al zarismo luego de que éste fuera diezmado por la Primera Guerra Mundial, y que además de perseguir a la disidencia implementó un capitalismo de estado, ya que hizo una acumulación de capital abstracto centralizada en el estado soviético. Las naciones soviéticas no querían el socialismo. Ni siquiera entendían lo que es en su versión escrita. Estaban inmersas en creencias teológicas monárquicas y renacentistas, pero querían sacarse de encima al absolutismo del imperio zarista. Las cuestiones socialistas científicas eran poco conocidas por el campesinado, poco dado a la ciencia letrada, porque los campesinos apenas sabían leer, aunque hicieron el socialismo oral, del que deriva el socialismo científico escriturario. La socialización de los medios de producción fue una consigna anarquista a la que los siervos de la gleba no entendían muy bien, ya que estaban cavilando razonamientos religiosos, de si se les iba a ir el alma al cielo, o qué es el bien, pero en términos de lo que escucharon en los sermones, que hizo a lo que ellos entendían como sentido de la vida, a la vez que lo cuestionaban, pero poco, no lo suficiente: todavía las que fueron las naciones soviéticas son de índole religiosa, siguen siendo cristianos ortodoxos, aunque a la vez tienen expectativas de liberación, que hacen a la construcción del socialismo como objetivo a alcanzar. Habría que estudiar la historia de la iglesia ortodoxa en las repúblicas soviéticas para saber qué hizo durante el período de gobierno del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), y qué relación tuvo con su caída.
El PCUS implementó una política productivista, de desarrollo de los aspectos sociales tenidos en cuenta hoy por la ONU, medidos en los índices de desarrollo humano, lo que hizo entrar a las naciones soviéticas a la modernidad con esa mezcla entre la religión y la ciencia propia del renacentismo, que se prolonga a su fase capitalista, y sin sacarse de encima el lastre del gobierno superior, de la centralización del gobierno, que estaba atacado y psicótico por la puja interbloques con los países en que predominaba el capitalismo empresarial privado, el bloque estadounidense, con el que tenía una rivalidad conceptual y armamentista, y un enfrentamiento bélico mundial, la Guerra Fría. En esas circunstancias, no podía hacerse el socialismo en la URSS, pero el nombre del país lo prometía, por lo que sus habitantes esperaron que se cumpliera la promesa que les enseñaban en las escuelas mientras soportaban la explotación del modelo soviético y la confrontación intersistémica con las potencias de gobiernos píos. De allí que se decepcionaran. El socialismo adquirió el sentido de las palabras despreciadas, dejó de entusiasmar, y la mayoría de los soviéticos ni siquiera supo entonces que lo que vivían no era el socialismo sino un cristianismo con capitalismo de estado y un gobierno comunista que intentaba iniciar una transición al socialismo, interrumpida por la caída de la URSS y mal hecha, porque el PCUS no atendió a las razones de los disidentes, que tenían verdades legítimas que no fueron consideradas en el modelo de desarrollo, aparte de que ni las naciones estaban listas ni le fuera permitido por las potencias pías.
El proyecto socialista persiste, porque la humanidad tiene el deseo de vivir felizmente, y entra en crisis ante los factores que le estorban, que son humanos también; y persistirá, aunque no haya garantía de que se cumpla, ya que busca resolver los problemas históricos para hacer realidad el deseo humano bueno reprimido. Lo que pasa es que el socialismo puede contener malas ideas, que llevan a malas prácticas; no es una conceptualización perfecta porque responde violentamente a la violencia dominante. Aunque aparente ser una pálida decirlo, no lo llegaremos a ver cumplido, y tal vez no sea nunca, ya que depende de la práctica humana, que responde a concepciones falsas a las que muchos humanos se aferran neciamente en gran medida. No quieren dejar de ser religiosos, ni terminar al capital, por lo que es previsible una crisis prolongada, crisis durante la que desplegaremos nuestra lucha los socialistas, que somos jugadores, o sea, gays, humanos que pretendemos mejorar para que se puedan cumplir nuestros deseos naturales, que queremos ordenar a la práctica humana para que se pueda disfrutar la vida, o sea, relacionarse afectivamente, sin lograrlo lo que queremos y haciéndolo lo que nos sale, cosa que no quita que haya que criticarnos y corregirnos, ya que no siempre jodemos bien: a veces, con estrategias políticas militaristas, y escolares, dejamos de hacerlo, o lo hacemos contrariadamente, lo que no es motivo de condena pero tiene que ser juzgado, ya que eso implicaría su desarme, y la joda no es lo único que debemos hacer. Este punto, el de la relación entre el juego y la política, es precisable.
Es que la historia humana es muy desastrosa, y desde hace mucho tiempo, desde su inicio, y desde que la civilización incrementó sus poderes ostensiblemente por las técnicas, aumentando el de su brutalidad, lo que es muy nocivo en esta época de barbarie. La técnica es un problema enorme, de los más grandes de la filosofía, pero no es el único, y hay que abordarlo desde el cientificismo, pero a su vez el cientificismo tiene que ser fácil, no recargado de sobra como lo es hoy en día, y social. Lo de Heidegger fue una metafísica de la técnica, o sea, su comprensión poética, mitológica y deshistorizante. No se puede solucionar los problemas aparejados por la técnica desde el planteo de Heidegger porque él llegó a nombrar el tema de estudio pero mal, y no avanzó en sus características históricas, ni en una crítica a las concepciones humanas teístas, menos aún al desarrollismo, según el cual el despliegue de la técnica pía capitalista continúa. Es que la teoría heideggeriana era falsa, era una teoría, una diosería, de un esencialismo piero, como un verso para seducir a las señoritas, reacio a confrontar a su entorno para quedar bien con él, mientras que a los proscritos los mataban en los campos de concentración. Mientras el nazismo y el estalinismo se desplegaban Heidegger estaba hablando del develamiento del ser en la filosofía griega, y ni siquiera lo escribió en términos fácilmente comprensibles, y cargó las culpas en la llamada “tecné provocante”, a la que ni siquiera definió claramente como para que se la pudiera comparar con las técnicas que la humanidad efectivamente empleaba en ese entonces, eso aparte de haber hecho listas negras cuando fue rector de la Universidad de Friburgo. Mucha de la gente que lee a Heidegger no lo entiende, porque es enigmático, y mientras tanto hay un montón de problemas concretos, de la historia contemporánea, a los que no responden. Es que los nazis y los estalinistas, y siempre cada quien cuando prioriza sus ideas malas por encima de los seres concretos que están a su alrededor, pretenden someterlos a sus designios, porque les importa más la concreción de sus ideas que los seres a su alrededor, de lo que hacen daño. La prioridad para guiar la práctica tiene que ser el bienestar de los seres vivos, relativamente hablando, lo que tampoco puede ser en el capitalismo, porque éste los subsume a sus objetivos acumulativos. En el orden capitalista también prima una idea mala, derivada del idealismo teísta, que causa una compulsión empresarial. Es la concepción abstracta fideísta, que es purista y fina de fineza mala, que impone una forma interpretativa de la realidad que se prioriza a sí misma en vez que a los objetos de los que predica. No hace a su idea de la realidad importante, sino de la mezcla entre la religión y la concepción capitalista, y busca transformar a la realidad de acuerdo a su idea, pero, como es mala, el mundo objetivo no le responde como desea, y mientras tanto molesta. Para que la transformación de la realidad según nuestras ideas sea buena la realidad tiene que ser comprendida bien por la humanidad, y hacerse la transformación consensuadamente.
El socialismo científico es la formulación política del proyecto socrático, que, al distinguir la creencia del saber, asentó al materialismo porque para saber hay que atender a los hechos concretos objetivos, lo que, trasladado a la política, lleva al proyecto socialista. De allí que los seguidores de Sócrates tiendan al materialismo, y es probable que éste haya sido retomado por Sócrates de los esclavos griegos, que estuvieron atentos a la resolución de los problemas de la vida concreta, porque eran sirvientes; no obstante lo cual hay desfiguraciones del materialismo hechas por la teología. Y también hay teísmo proletario, a la vez que materialismo propietario. Es la práctica de toda la humanidad la que tiene que ser acertada.
Notas
1. La vida y la obra de Heidegger requieren un análisis completo, no como en este boceto de quien apenas lo leyó, pero basta con saber que fue nazi para invalidarle la tesis. Los heideggerianos debieran ponerlo en cuestión hasta entender bien qué es lo que quizo decir, ya que lo siguen sin haberlo entendido. Me parece que no se lo puede entender, porque el mismo Heidegger se encargó de que su explicación sea críptica: tomaba conceptos a los que definía idealmente, con pocas referencias tangibles, y después les cambiaba el significado, y sin explicar bien lo que querían decir, lo que redunda en que al leerlo hay que estar infiriendo qué acepción utilizó para cada término importante en cada momento, lo que es imposible y torna imposible comprenderlo. Y si me equivoco y hay quienes lo hayan entendido bien, lo reconoceré cuando lo sepa.
2. Los populistas rusos también difundieron las ideas socialistas universitarias entre el campesinado, que a su vez hizo a esas ideas desde su saber común, entremezclado con elementos religiosos e imperiales que lo contrariaron.
3. En lo que también falló el nombre de la URSS fue en proclamar que se trataba de un estado soviético, ya que el poder de los consejos de obreros y campesinos les fue arrebatado por el PCUS. Las naciones de gobiernos píos también tienen falsedades en sus promesas, pero lo que prometen como razón de ser es la salvación del alma luego de la muerte, por lo que sus habitantes obedientes no pretenden que esa promesa les sea cumplida en vida, lo que, aunque hace a una expectativa falsa, no es desmentido por los muertos, que no pueden decir qué pasó con sus almas luego de haber fallecido. Obviamente, hay otras cuestiones a tener en cuenta: las económicas y demás. Lo que el materialismo histórico no reconoce lo suficiente todavía es que las fuerzas religiosas también son materiales. Aunque se basen en la espiritualidad, son concretas: tienen gente, edificios, libros y demás, igual que es concreta la espiritualidad. Los espíritus son imágenes psíquicas que dependen de la sinápsis neuronal, que a su vez se relaciona con el resto del cuerpo y con la sociedad.
Otra cuestión es que tampoco se trató de una unión de repúblicas, ya que al menos la nación rusa no era una república, sino un imperio absolutista, y no sé las demás naciones que compusieron a la URSS.
4. La caracterización de la URSS como un conjunto de estados naciones cristianos con capitalismo de estado debe ser reformulada, ya que requiere ser dilucidada mediante el estudio serio de su historia.
El PCUS implementó una política productivista, de desarrollo de los aspectos sociales tenidos en cuenta hoy por la ONU, medidos en los índices de desarrollo humano, lo que hizo entrar a las naciones soviéticas a la modernidad con esa mezcla entre la religión y la ciencia propia del renacentismo, que se prolonga a su fase capitalista, y sin sacarse de encima el lastre del gobierno superior, de la centralización del gobierno, que estaba atacado y psicótico por la puja interbloques con los países en que predominaba el capitalismo empresarial privado, el bloque estadounidense, con el que tenía una rivalidad conceptual y armamentista, y un enfrentamiento bélico mundial, la Guerra Fría. En esas circunstancias, no podía hacerse el socialismo en la URSS, pero el nombre del país lo prometía, por lo que sus habitantes esperaron que se cumpliera la promesa que les enseñaban en las escuelas mientras soportaban la explotación del modelo soviético y la confrontación intersistémica con las potencias de gobiernos píos. De allí que se decepcionaran. El socialismo adquirió el sentido de las palabras despreciadas, dejó de entusiasmar, y la mayoría de los soviéticos ni siquiera supo entonces que lo que vivían no era el socialismo sino un cristianismo con capitalismo de estado y un gobierno comunista que intentaba iniciar una transición al socialismo, interrumpida por la caída de la URSS y mal hecha, porque el PCUS no atendió a las razones de los disidentes, que tenían verdades legítimas que no fueron consideradas en el modelo de desarrollo, aparte de que ni las naciones estaban listas ni le fuera permitido por las potencias pías.
El proyecto socialista persiste, porque la humanidad tiene el deseo de vivir felizmente, y entra en crisis ante los factores que le estorban, que son humanos también; y persistirá, aunque no haya garantía de que se cumpla, ya que busca resolver los problemas históricos para hacer realidad el deseo humano bueno reprimido. Lo que pasa es que el socialismo puede contener malas ideas, que llevan a malas prácticas; no es una conceptualización perfecta porque responde violentamente a la violencia dominante. Aunque aparente ser una pálida decirlo, no lo llegaremos a ver cumplido, y tal vez no sea nunca, ya que depende de la práctica humana, que responde a concepciones falsas a las que muchos humanos se aferran neciamente en gran medida. No quieren dejar de ser religiosos, ni terminar al capital, por lo que es previsible una crisis prolongada, crisis durante la que desplegaremos nuestra lucha los socialistas, que somos jugadores, o sea, gays, humanos que pretendemos mejorar para que se puedan cumplir nuestros deseos naturales, que queremos ordenar a la práctica humana para que se pueda disfrutar la vida, o sea, relacionarse afectivamente, sin lograrlo lo que queremos y haciéndolo lo que nos sale, cosa que no quita que haya que criticarnos y corregirnos, ya que no siempre jodemos bien: a veces, con estrategias políticas militaristas, y escolares, dejamos de hacerlo, o lo hacemos contrariadamente, lo que no es motivo de condena pero tiene que ser juzgado, ya que eso implicaría su desarme, y la joda no es lo único que debemos hacer. Este punto, el de la relación entre el juego y la política, es precisable.
Es que la historia humana es muy desastrosa, y desde hace mucho tiempo, desde su inicio, y desde que la civilización incrementó sus poderes ostensiblemente por las técnicas, aumentando el de su brutalidad, lo que es muy nocivo en esta época de barbarie. La técnica es un problema enorme, de los más grandes de la filosofía, pero no es el único, y hay que abordarlo desde el cientificismo, pero a su vez el cientificismo tiene que ser fácil, no recargado de sobra como lo es hoy en día, y social. Lo de Heidegger fue una metafísica de la técnica, o sea, su comprensión poética, mitológica y deshistorizante. No se puede solucionar los problemas aparejados por la técnica desde el planteo de Heidegger porque él llegó a nombrar el tema de estudio pero mal, y no avanzó en sus características históricas, ni en una crítica a las concepciones humanas teístas, menos aún al desarrollismo, según el cual el despliegue de la técnica pía capitalista continúa. Es que la teoría heideggeriana era falsa, era una teoría, una diosería, de un esencialismo piero, como un verso para seducir a las señoritas, reacio a confrontar a su entorno para quedar bien con él, mientras que a los proscritos los mataban en los campos de concentración. Mientras el nazismo y el estalinismo se desplegaban Heidegger estaba hablando del develamiento del ser en la filosofía griega, y ni siquiera lo escribió en términos fácilmente comprensibles, y cargó las culpas en la llamada “tecné provocante”, a la que ni siquiera definió claramente como para que se la pudiera comparar con las técnicas que la humanidad efectivamente empleaba en ese entonces, eso aparte de haber hecho listas negras cuando fue rector de la Universidad de Friburgo. Mucha de la gente que lee a Heidegger no lo entiende, porque es enigmático, y mientras tanto hay un montón de problemas concretos, de la historia contemporánea, a los que no responden. Es que los nazis y los estalinistas, y siempre cada quien cuando prioriza sus ideas malas por encima de los seres concretos que están a su alrededor, pretenden someterlos a sus designios, porque les importa más la concreción de sus ideas que los seres a su alrededor, de lo que hacen daño. La prioridad para guiar la práctica tiene que ser el bienestar de los seres vivos, relativamente hablando, lo que tampoco puede ser en el capitalismo, porque éste los subsume a sus objetivos acumulativos. En el orden capitalista también prima una idea mala, derivada del idealismo teísta, que causa una compulsión empresarial. Es la concepción abstracta fideísta, que es purista y fina de fineza mala, que impone una forma interpretativa de la realidad que se prioriza a sí misma en vez que a los objetos de los que predica. No hace a su idea de la realidad importante, sino de la mezcla entre la religión y la concepción capitalista, y busca transformar a la realidad de acuerdo a su idea, pero, como es mala, el mundo objetivo no le responde como desea, y mientras tanto molesta. Para que la transformación de la realidad según nuestras ideas sea buena la realidad tiene que ser comprendida bien por la humanidad, y hacerse la transformación consensuadamente.
El socialismo científico es la formulación política del proyecto socrático, que, al distinguir la creencia del saber, asentó al materialismo porque para saber hay que atender a los hechos concretos objetivos, lo que, trasladado a la política, lleva al proyecto socialista. De allí que los seguidores de Sócrates tiendan al materialismo, y es probable que éste haya sido retomado por Sócrates de los esclavos griegos, que estuvieron atentos a la resolución de los problemas de la vida concreta, porque eran sirvientes; no obstante lo cual hay desfiguraciones del materialismo hechas por la teología. Y también hay teísmo proletario, a la vez que materialismo propietario. Es la práctica de toda la humanidad la que tiene que ser acertada.
Notas
1. La vida y la obra de Heidegger requieren un análisis completo, no como en este boceto de quien apenas lo leyó, pero basta con saber que fue nazi para invalidarle la tesis. Los heideggerianos debieran ponerlo en cuestión hasta entender bien qué es lo que quizo decir, ya que lo siguen sin haberlo entendido. Me parece que no se lo puede entender, porque el mismo Heidegger se encargó de que su explicación sea críptica: tomaba conceptos a los que definía idealmente, con pocas referencias tangibles, y después les cambiaba el significado, y sin explicar bien lo que querían decir, lo que redunda en que al leerlo hay que estar infiriendo qué acepción utilizó para cada término importante en cada momento, lo que es imposible y torna imposible comprenderlo. Y si me equivoco y hay quienes lo hayan entendido bien, lo reconoceré cuando lo sepa.
2. Los populistas rusos también difundieron las ideas socialistas universitarias entre el campesinado, que a su vez hizo a esas ideas desde su saber común, entremezclado con elementos religiosos e imperiales que lo contrariaron.
3. En lo que también falló el nombre de la URSS fue en proclamar que se trataba de un estado soviético, ya que el poder de los consejos de obreros y campesinos les fue arrebatado por el PCUS. Las naciones de gobiernos píos también tienen falsedades en sus promesas, pero lo que prometen como razón de ser es la salvación del alma luego de la muerte, por lo que sus habitantes obedientes no pretenden que esa promesa les sea cumplida en vida, lo que, aunque hace a una expectativa falsa, no es desmentido por los muertos, que no pueden decir qué pasó con sus almas luego de haber fallecido. Obviamente, hay otras cuestiones a tener en cuenta: las económicas y demás. Lo que el materialismo histórico no reconoce lo suficiente todavía es que las fuerzas religiosas también son materiales. Aunque se basen en la espiritualidad, son concretas: tienen gente, edificios, libros y demás, igual que es concreta la espiritualidad. Los espíritus son imágenes psíquicas que dependen de la sinápsis neuronal, que a su vez se relaciona con el resto del cuerpo y con la sociedad.
Otra cuestión es que tampoco se trató de una unión de repúblicas, ya que al menos la nación rusa no era una república, sino un imperio absolutista, y no sé las demás naciones que compusieron a la URSS.
4. La caracterización de la URSS como un conjunto de estados naciones cristianos con capitalismo de estado debe ser reformulada, ya que requiere ser dilucidada mediante el estudio serio de su historia.
martes, 29 de diciembre de 2015
De la fenomenología y la nada
Apenas empecé a leer El ser y la nada, de Sartre, y lo dejé, porque es un libro rebuscado, pero recuerdo que Sartre empezó por preguntarse qué es el ser y se respondió que es lo que aparece, a partir de lo cual todo su razonamiento desvaría, ya que hay seres que no aparecen ante ningún observador, como los que están en galaxias lejanas, a los que olvidamos comúnmente, no obstante lo cual ellos son igual. Plantear que los seres se definen por su apariencia es lo que convierte a la ontología sartreana en una fenomenología, que termina por circunscribirse a la apariencia de los seres, en vez que a su esencia histórica. “Fenomenología”, etimológicamente, quiere decir “ciencia de la apariencia de las cosas”, ya que “logos” es “ciencia”, “fe” es “apariencia”, o “luz”, en el sentido de “el modo en que la cosa se ve”, y “noúmeno” es “cosa”.
La nada, por otra parte, es un concepto humano. No es algo que exista en la realidad exterior a nuestro pensamiento. Hasta los agujeros negros del universo son algo.
La nada, por otra parte, es un concepto humano. No es algo que exista en la realidad exterior a nuestro pensamiento. Hasta los agujeros negros del universo son algo.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Fuego, fe y finanzas
La fe es asociada a la pureza y a la refinación porque viene del vocablo griego “phao”, que quiere decir “fuego”. Por eso esas alusiones que la ligan a lo inmaterial, a lo fantasioso, a las imágenes intocables. En el trabajo sobre la materia, el fuego representó la cúspide de una elaboración, que pasó por la búsqueda de madera y por su incineración, que proveyó de luz y de calor, aparte de permitir a la gente mantener alejados a los animales que querían comérselos por las noches.
De manera análoga, las finanzas son el aspecto más refinado de la economía, alto en el orden social, y basado en valores puros, abstractos. Que sea más refinado no quiere decir que sea bueno, nada más quiere decir que la sociedad se ordenó para trabajarlo con más dedicación, en un orden injusto. Por eso es que el mundo de las finanzas es el más fino, junto al del alto clero, porque tiene más trabajo forzoso incorporado, como esos edificios grandes, prolijos y relucientes. Los valores abstractos también son concretos, pero de una concretud diferente de la del valor de uso y de las cosas a las que representan. Al igual que las ideas, son la concreción de una abstracción, que transforma su materialidad sin dejar de ser material su producto final: se expresa en billetes, bonos, letras de cambio, saldos informáticos, etc., así como las ideas son imágenes mentales hechas de fantasía.
De manera análoga, las finanzas son el aspecto más refinado de la economía, alto en el orden social, y basado en valores puros, abstractos. Que sea más refinado no quiere decir que sea bueno, nada más quiere decir que la sociedad se ordenó para trabajarlo con más dedicación, en un orden injusto. Por eso es que el mundo de las finanzas es el más fino, junto al del alto clero, porque tiene más trabajo forzoso incorporado, como esos edificios grandes, prolijos y relucientes. Los valores abstractos también son concretos, pero de una concretud diferente de la del valor de uso y de las cosas a las que representan. Al igual que las ideas, son la concreción de una abstracción, que transforma su materialidad sin dejar de ser material su producto final: se expresa en billetes, bonos, letras de cambio, saldos informáticos, etc., así como las ideas son imágenes mentales hechas de fantasía.
Contra el heroísmo
Un resabio de teísmo en el socialismo es el heroísmo, que es mitológico, por lo que tiene pretensiones exageradas para los hombres, que no podemos ser más que lo que somos, aunque nos quepa cierta superación.
¿Es posible una metafísica materialista?
Haré obvia mi ignorancia en materia de metafísica, ya que la conozco poco. En dichos de Atilio Boron me pareció ser sinónimo de especulación teológica, o idealista, pero en la busqueda que hice en el Google salió otra acepción que la define como una filosofía del ser. De ser así, es posible una metafísica materialista, además de que sería necesaria para superar a la metafísica heideggeriana, de la que sé poco, pero recuerdo que es poética, o alegórica, o sea, imprecisa, además del tema de su nazismo. Tendría que conocer mucho de su obra para criticarla definitivamente.
Los materialistas abordaron las cuestiones de la metafísica desde la ontología.
Para saber si es posible una metafísica materialista habría que saber qué es la metafísica en sí, etimológicamente, ya que se le pueden haber dado acepciones históricas incorrectas al significado que se le dió al ser creada. Y también habría que analizar si fue correcta la creación del término.
Conclusión
En tanto que la metafísica es la ciencia de lo que está más allá de la física, es falsa en sí, ya que más allá de la física no hay nada: sólo por la creencia en los dioses puede sostenerse que haya algo más allá de la física, aunque sea una proposición equivocada. Por eso es que el materialismo acierta al plantear la comprensión del mundo desde la ontología, que es el derivado de la metafísica una vez que se lo hubo depurado de sus acepciones religiosas.
Lecturas
Martin Heidegger, Introducción a la metafísica, Barcelona, Gedisa, 2003; ¿Qué es metafísica?, sin datos.
Anexo
De acuerdo a la definición de metafísica dada en Wikipedia, un editor de las obras de Aristóteles encontró en su colección de escritos, al lado de los de física, a los de su reflexión sobre los entes, por lo que los agrupó bajo el título de Metafísica para dar cuenta de que eran los que estaban al lado de los de física. Entonces, la metafísica aristotélica no se refiere totalmente a lo sobrenatural, sino a la ciencia sobre los entes, la ontología, aunque lo considerado suprahistórico tiene lugar en la ontología aristotélica, porque en De Anima Aristóteles aceptó la existencia de los dioses, y al intelecto activo lo concibió como la capacidad superior humana en tanto que equivalente el poder divino de dar forma a la materia a partir de sus ideas. La llamada metafísica tiene que ser denominada ontología porque esa palabra designa bien a aquello de lo que trata, pero la metafísica, en sí, no supone la creencia en entidades sobrenaturales, aunque sí lo hace en algunas de sus vertientes, en particular en las teológicas, que suponen que las esencias divinas son entes absolutos que se encarnan en los seres concretos, lo que es reprobable.
Los materialistas abordaron las cuestiones de la metafísica desde la ontología.
Para saber si es posible una metafísica materialista habría que saber qué es la metafísica en sí, etimológicamente, ya que se le pueden haber dado acepciones históricas incorrectas al significado que se le dió al ser creada. Y también habría que analizar si fue correcta la creación del término.
Conclusión
En tanto que la metafísica es la ciencia de lo que está más allá de la física, es falsa en sí, ya que más allá de la física no hay nada: sólo por la creencia en los dioses puede sostenerse que haya algo más allá de la física, aunque sea una proposición equivocada. Por eso es que el materialismo acierta al plantear la comprensión del mundo desde la ontología, que es el derivado de la metafísica una vez que se lo hubo depurado de sus acepciones religiosas.
Lecturas
Martin Heidegger, Introducción a la metafísica, Barcelona, Gedisa, 2003; ¿Qué es metafísica?, sin datos.
Anexo
De acuerdo a la definición de metafísica dada en Wikipedia, un editor de las obras de Aristóteles encontró en su colección de escritos, al lado de los de física, a los de su reflexión sobre los entes, por lo que los agrupó bajo el título de Metafísica para dar cuenta de que eran los que estaban al lado de los de física. Entonces, la metafísica aristotélica no se refiere totalmente a lo sobrenatural, sino a la ciencia sobre los entes, la ontología, aunque lo considerado suprahistórico tiene lugar en la ontología aristotélica, porque en De Anima Aristóteles aceptó la existencia de los dioses, y al intelecto activo lo concibió como la capacidad superior humana en tanto que equivalente el poder divino de dar forma a la materia a partir de sus ideas. La llamada metafísica tiene que ser denominada ontología porque esa palabra designa bien a aquello de lo que trata, pero la metafísica, en sí, no supone la creencia en entidades sobrenaturales, aunque sí lo hace en algunas de sus vertientes, en particular en las teológicas, que suponen que las esencias divinas son entes absolutos que se encarnan en los seres concretos, lo que es reprobable.
domingo, 27 de diciembre de 2015
De que la Coca-Cola también lleva a drogas duras
La Coca-Cola, igual que el mate, el té y el café, llevan a algunos a la cocaína y el paco porque tienen el mismo principio activo. Son versiones livianas de éstos.
La Coca-Cola es una infusión de hojas de coca y nuez moscada, también llamada “cola”, con jugo de limón, azúcar y gas. Sin el gas, tranquilamente se la podría hacer en las casas, como cualquier té, y según las distintas recetas, como la que es sin azúcar, o con jugo de limón maduro. Que la Coca-Cola es precursora del consumo de drogas duras da cuenta el hecho de que la cocaína es exitosa más en los países en que es exitosa la Coca-Cola; pero lo mismo pasa con el mate: aunque en la mayor parte de los casos esto no suceda, los cocainómanos y pacómanos suelen ser consumidores de bebidas de coca, mate, te y café. Y también se relacionan con los alcoholes. Lo que es preciso es un orden bueno en el consumo de las drogas embriagantes, que depende de su fabricación y que podría ser malo aún en un orden productivo desmercantilizado. Eso aparte de la atención a los adictos, que tiene que reconocer el lugar de la violencia histórica en las toxicopatías.
Lectura
Antonio Escohotado, Aprendiendo de las drogas, Anagrama, sin datos.
La Coca-Cola es una infusión de hojas de coca y nuez moscada, también llamada “cola”, con jugo de limón, azúcar y gas. Sin el gas, tranquilamente se la podría hacer en las casas, como cualquier té, y según las distintas recetas, como la que es sin azúcar, o con jugo de limón maduro. Que la Coca-Cola es precursora del consumo de drogas duras da cuenta el hecho de que la cocaína es exitosa más en los países en que es exitosa la Coca-Cola; pero lo mismo pasa con el mate: aunque en la mayor parte de los casos esto no suceda, los cocainómanos y pacómanos suelen ser consumidores de bebidas de coca, mate, te y café. Y también se relacionan con los alcoholes. Lo que es preciso es un orden bueno en el consumo de las drogas embriagantes, que depende de su fabricación y que podría ser malo aún en un orden productivo desmercantilizado. Eso aparte de la atención a los adictos, que tiene que reconocer el lugar de la violencia histórica en las toxicopatías.
Lectura
Antonio Escohotado, Aprendiendo de las drogas, Anagrama, sin datos.
¿Hay una verdad?
Discernida la verdad de la creencia, en tanto que la verdad es una idea cierta de la cosa a la que se refiere y la creencia es una idea que es incierta porque no fue probada lo suficiente, hay que admitir que históricamente, en el pensar humano, las ideas se dan de manera confusa, mezclándose las verdades con las falsedades y las creencias en las interpretaciones de la realidad.
Lo que sí es cierto es que la realidad es una. Por más que haya diferentes interpretaciones de la realidad, lo que es, o sea, el ser, el conjunto de todos los hechos del mundo, es uno; y es múltiple: es una multiplicidad cambiante algunas de cuyas partes son aprehendidas intelectualmente por los seres vivos animales. Ahora bien, una cosa es que la realidad sea una y otra es que haya una verdad que la replique, ya que eso requeriría que la realidad haya sido comprendida bien y totalmente, lo que es imposible, pero, no obstante, la humanidad sí puede reconocer bien aquellos aspectos de la realidad que son importantes para que viva felizmente. Entonces, no hay una verdad absoluta, pero existe una verdad, o sea, el conjunto de verdades compuesto por aquellas que están en la mente de cada ser pensante, que se dan confundidas con las mentiras y las incertidumbres, y la compresión verdadera que la humanidad tiene de la realidad puede mejorarse o empeorar, según sea su desarrollo histórico y el de su conciencia.
Alguna vez podría haber una única verdad provisoria y humana, es decir, la compresión verdadera y compartida por los humanos de aquellos aspectos de la realidad cognoscibles e importantes para la especie, pero ese saber sería histórico, o sea, que la verdad sería relativa, no sólo en el sentido de que no se entendería todo lo que es, sino también en el de que la humanidad comprendería bien su historia en general, pero, además, los humanos comprenderían en singular, y por grupos, sus particularidades, por lo que el saber seguiría siendo relativo aunque fuera científico en general, y estaría atento a contrastar sus ideas con los hechos concretos, lo que no siempre pasa con el relativismo actual.
Eso de que “la única verdad es la realidad”, que dijo Juan Domingo Perón, no es cierto. La realidad es la realidad, y la verdad es el conjunto de ideas que la comprenden bien, conjunto que no reconoce a toda la realidad y que no es tenido por nadie, sino que está disperso en las mentes de cada pensante. Lo que sí es cierto, y que es la intención de la frase, es que la verdad tiene que dar cuenta de la realidad de buena manera. Y las mentes son cerebrales, o sea, que la comprensión de la realidad es un hecho histórico efectuado por organismos biológicos, que luego actuaron algo según ella. De allí que la comprensión adecuada de la realidad sea necesaria para el ser humano. Por eso es que la filosofía debe ser verdadera del todo, entendido a ese todo relativamente, lo mismo que al decir que la humanidad debe ser verdadera del todo, por lo que es inválida la aceptación de la religión y por lo que es un deber humano su determinación. Cuando digo que tiene que ser verdadera del todo no me refiero a que sepa absolutamente, sino a que haya reemplazado a la religión por el saber, y luego entender al mundo en base a los hechos concretos. A que la humanidad tenga una continencia y un orden discursivo que le permitan vivir según sus propios designios en una relación buena consigo misma y con su entorno.
Lo que sí es cierto es que la realidad es una. Por más que haya diferentes interpretaciones de la realidad, lo que es, o sea, el ser, el conjunto de todos los hechos del mundo, es uno; y es múltiple: es una multiplicidad cambiante algunas de cuyas partes son aprehendidas intelectualmente por los seres vivos animales. Ahora bien, una cosa es que la realidad sea una y otra es que haya una verdad que la replique, ya que eso requeriría que la realidad haya sido comprendida bien y totalmente, lo que es imposible, pero, no obstante, la humanidad sí puede reconocer bien aquellos aspectos de la realidad que son importantes para que viva felizmente. Entonces, no hay una verdad absoluta, pero existe una verdad, o sea, el conjunto de verdades compuesto por aquellas que están en la mente de cada ser pensante, que se dan confundidas con las mentiras y las incertidumbres, y la compresión verdadera que la humanidad tiene de la realidad puede mejorarse o empeorar, según sea su desarrollo histórico y el de su conciencia.
Alguna vez podría haber una única verdad provisoria y humana, es decir, la compresión verdadera y compartida por los humanos de aquellos aspectos de la realidad cognoscibles e importantes para la especie, pero ese saber sería histórico, o sea, que la verdad sería relativa, no sólo en el sentido de que no se entendería todo lo que es, sino también en el de que la humanidad comprendería bien su historia en general, pero, además, los humanos comprenderían en singular, y por grupos, sus particularidades, por lo que el saber seguiría siendo relativo aunque fuera científico en general, y estaría atento a contrastar sus ideas con los hechos concretos, lo que no siempre pasa con el relativismo actual.
Eso de que “la única verdad es la realidad”, que dijo Juan Domingo Perón, no es cierto. La realidad es la realidad, y la verdad es el conjunto de ideas que la comprenden bien, conjunto que no reconoce a toda la realidad y que no es tenido por nadie, sino que está disperso en las mentes de cada pensante. Lo que sí es cierto, y que es la intención de la frase, es que la verdad tiene que dar cuenta de la realidad de buena manera. Y las mentes son cerebrales, o sea, que la comprensión de la realidad es un hecho histórico efectuado por organismos biológicos, que luego actuaron algo según ella. De allí que la comprensión adecuada de la realidad sea necesaria para el ser humano. Por eso es que la filosofía debe ser verdadera del todo, entendido a ese todo relativamente, lo mismo que al decir que la humanidad debe ser verdadera del todo, por lo que es inválida la aceptación de la religión y por lo que es un deber humano su determinación. Cuando digo que tiene que ser verdadera del todo no me refiero a que sepa absolutamente, sino a que haya reemplazado a la religión por el saber, y luego entender al mundo en base a los hechos concretos. A que la humanidad tenga una continencia y un orden discursivo que le permitan vivir según sus propios designios en una relación buena consigo misma y con su entorno.
De la refinación de la pasta
La fineza es la terminación de las obras. Las cosas finas son más elaboradas, lo que no quiere decir que sean buenas. Nada más quiere decir que requisieron más trabajo. Los fideos no existieron hasta que se inventara el cuchillo, o sea, hasta que se acható el metal a martillazos, y después fueran afiladas las vainas con otros metales y piedras, pero también hasta que algunos humanos se asentaron en ciudades: amasar pasta supone la agricultura y la carpintería, aparte de la arquitectura y la molienda. Fueron creados en la antigua China, de allí los fideos de arroz, a los que Marco Polo llevó a Italia; pero antes, se hicieron pastas que no requerían ser cortadas a cuchillo, como los ñoquis y los borí borí, derivados de las tortillas. También hay fideos hechos a mano: se desarma la masa y se aplasta a los pedazos enharinados con los dedos.
Los fideos, en tanto que pasta fina, más angosta que las anteriores, son de alto nivel de elaboración, aunque sean de consumo popular. Comparten con la fe el hecho de ser más terminados, más refinados. La fe, igual que la fineza, es más depurada que otras cosas. ¿El “fide”, de “fideo”, es por “fide”, el vocablo latino para hablar de la fe?
El trabajo también es una práctica cuestionable, y debe serlo porque hace a la historia humana y terráquea.
Los fideos, en tanto que pasta fina, más angosta que las anteriores, son de alto nivel de elaboración, aunque sean de consumo popular. Comparten con la fe el hecho de ser más terminados, más refinados. La fe, igual que la fineza, es más depurada que otras cosas. ¿El “fide”, de “fideo”, es por “fide”, el vocablo latino para hablar de la fe?
El trabajo también es una práctica cuestionable, y debe serlo porque hace a la historia humana y terráquea.
sábado, 26 de diciembre de 2015
De la idolatría a Perón, con una reflexión posterior
Lo mismo que Juan Manuel de Rosas y Eva Duarte, Perón es poco criticado por los peronistas. Seguro que hay muchos peronistas que lo critican, y para quienes decir esto sea injusto, pero tengo que decirlo, porque criticarlos puede no tener nada de malo y hasta es bueno aún, ya que sólo mediante la crítica, que es el análisis de sus vidas, se los puede reconocer. Si no se admite que Rosas fue un estanciero no le pueden reconocer la pena por haber estado relacionado con sus congéneres según ese rol social. Otro fue el de presidente. Pero además, al omitir discutir el latifundismo, se demora la socialización de la tierra, lo que contraría incluso a los terratenientes de hoy, sean capitalistas o no. Y a esto no lo digo en su defensa, sino para que se los comprenda, ya que no veo otro modo de guiar la práctica política que no se base en la comprensión y la admisión de la realidad.
Lo mismo vale para Eva Duarte: criticarla no es para agredirla, sino para que se la reconozca, y así se la juzgue bien. Es preciso criticarlos para no hacerles un personalismo, que es una idolatría, lo que tiene fanatismo, lo que vale igual para Lenin o quien fuere.
Pasa así también con el hecho de que los tres hayan sido presidenciales, ya que ese rol político los superpuso por encima de casi todos sus contemporáneos. Desde un punto de vista igualitarista, eso tiene que ser reconocido también, como debe serlo la manera en que ellos vivieron su separación respecto del común de la gente, por haber sido dirigentes, con sus buenos y sus malos aspectos.
Lo mismo vale para Eva Duarte: criticarla no es para agredirla, sino para que se la reconozca, y así se la juzgue bien. Es preciso criticarlos para no hacerles un personalismo, que es una idolatría, lo que tiene fanatismo, lo que vale igual para Lenin o quien fuere.
Pasa así también con el hecho de que los tres hayan sido presidenciales, ya que ese rol político los superpuso por encima de casi todos sus contemporáneos. Desde un punto de vista igualitarista, eso tiene que ser reconocido también, como debe serlo la manera en que ellos vivieron su separación respecto del común de la gente, por haber sido dirigentes, con sus buenos y sus malos aspectos.
sábado, 19 de diciembre de 2015
Una idea rara de expresar
Dado por supuesto que los capitalistas suelen creer en la idea de que la gente, según se comporte, es cornuda o divina, concluyo que, al haber sido sometidos, relativamente, por los populistas, deben haber tenido la fanstasía, delirante pero histórica, de ser más cornudos que los proletarios, ya que el prejuicio católico postula que el proletariado, cuando es descontrolado y pecador, es bastante cornudo, y más cornudos deben serlo quienes se someten a él. Es un delirio, por supuesto, pero seguro que han de haber razonado así.
En base a semejantes razonamientos no pueden darse prácticas políticas ni económicas buenas, o sea, que ese dislate agregó más violencia a la existente.
En base a semejantes razonamientos no pueden darse prácticas políticas ni económicas buenas, o sea, que ese dislate agregó más violencia a la existente.
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Del abuso capitalista a los estados
Los capitalistas a veces plantean que las empresas privadas tienen el mérito de sostenerse por sí mismas, a diferencia de las iniciativas populares, que requieren ayuda de los estados, a los que parasitan. Hasta ese punto llega su descaro y su impunidad para decir cualquier cosa. El capital siempre absorbió recursos de los estados, porque los estados disponen la provisión de mano de obra calificada mediante la educación y la salud, de fuerzas armadas que reprimen la protesta y de distintos subsidios, como lo son la construcción de infraestructura, la reducción de impuestos a cambio de fundaciones caritativas, el rescate ante las quiebras y muchas cosas más, como la organización del circuito comercial y la omisión de la persecusión a sus delitos.
El capital no sólo requiere de los estados para mantenerse, sino también de la solidaridad social, ya que los trabajadores en ocasiones soportan abusos para no ser antipáticos, ya que entienden la función social de sus tareas, pero eso no quita que los capitalistas son abusados también.
El capital no sólo requiere de los estados para mantenerse, sino también de la solidaridad social, ya que los trabajadores en ocasiones soportan abusos para no ser antipáticos, ya que entienden la función social de sus tareas, pero eso no quita que los capitalistas son abusados también.
martes, 15 de diciembre de 2015
De la naturalización de la familia judeocristiana en el psicoanálisis
Esta idea que sigue me suena cuestionable,
pero igual la publico,
ya que si me equivoco otros me corregirán.
ElJua Nete
Un error que tiene el psicoanálisis es que basa sus ideas en el modelo familiar judeocristiano, como si todos los seres humanos occidentalizados nos formáramos en familias tipo que funcionaran normalmente, según la norma pía capitalista vigente, de lo que se derivarían los conflictos primarios que hacen a nuestra maduración psicológica y los conflictos secundarios derivados del incumplimiento de esa normalidad imposible de alcanzar: otra vez esa lógica equivalente a la idea de que vivimos en deuda porque nacimos pecaminosamente. No obstante, aquél planteo no es del todo incorrecto, ya que existe un modelo familiar judeocristiano, en el que está el padre, la madre, los hijos, los hermanos, los primos, tíos, abuelas, nietos, suegras, cuñados, nueras y demás, con todos sus rituales de relacionamiento, como los bautismos, confirmaciones, casamientos, cumpleaños, navidades, fiestas de egresos, aniversarios, etc. Es un modelo familiar histórico al que se ha naturalizado y que impide la crianza comunal, aparte de dificultar la solidaridad social, ya que la gente muchas veces no se siente responsable de lo que le pasa a quienes son externos a sus familias, por no considerarlos familiares, y de forzar a las personas a comportarse según sus pautas, ya que las personas están sujetas a la ley, que a su vez lo presupone. Y además, ese modelo familiar, se adaptó al capitalismo ˗o se hizo conforme con él, ya que ambos se dan en un proceso de influencia recíproca y con los otros factores determinantes de la historia humana˗, con esa ética del esfuerzo individual, de la aceptación de las normas, de la superación de pruebas que implican la obsecuencia con las autoridades, etc. El problema que tiene ese planteo es que es tipológico, o sea, que por una parte naturaliza a ese modelo familiar, y por otra no reconoce bien a los factores históricos exteriores al modelo que inciden en él, ni a su influencia en lo que le es externo. No obstante, hay explicaciones superadoras de este problema a las que no puedo citar porque no las conozco, pero sé de la existencia de la psicología social. ¿Cómo explicarían los psicoanalistas la formación psíquica de las personas huérfanas, por ejemplo, que no tuvieron padres a quienes matar simbólicamente? En esos momentos apelaron a razonamientos reprobables, por ser poco serios, como la figura del padre˗Estado en los orfelinatos. Además, eso de que los hijos quieren matar simbólicamente a sus padres para quedarse con sus madres es una afirmación cuestionable: Freud la retomó del mito de Edipo, que era una leyenda derivada de las creencias religiosas griegas.
Lo que le falta al psicoanálisis es indagar en el resto de la realidad concreta que hace a la historia humana, ya que toda la realidad tiene incidencia en nuestras psiquis y ya que hasta que no lo reconozcan no harán una psicología socialista, que debe ser porque el socialismo sanaría muchos traumas psicológicos, porque la humanidad se ordenaría según el saber verdadero, que reconocería muchas de las verdades de cada quien que hoy en día no son reconocidas porque la humanidad no acepta lo suficiente lo que no se condice con sus concepciones dominantes, ya que eso la llevaría a tener que admitir sus errores.
¿Porqué el capitalismo no es considerado una patología?
Es evidente que la psiquiatría y la psicología ordinarias son procapitalistas, ya que tienen una clasificación de enfermedades duramente severa para con las faltas a la moral dominante, mientras que a una compulsión tan evidente como la de acumular propiedades excesivas la consideran un hábito saludable.
jueves, 10 de diciembre de 2015
De la multipolaridad geopolítica
Hay una tesis de la oposición al imperialismo estadounidense que sostiene a la multipolaridad, que señala que en la geopolítica aquél se completa con los imperialismos de Europa ˗con sus diferenciaciones internas en las que predominan Alemania, Gran Bretaña y Francia˗, y el bloque que reúne a los imperialismos ruso y chino con los imperialismos menores de la India y Brasil, en alianza con las potencias emergentes de Sudáfrica y Argentina. Por otra parte está Japón, aliado con los Estados Unidos mediante el Tratado Trans-Pacífico, al igual que con potencias menores como México, Perú y Chile. Este es un panorama bastante incompleto, al que le faltan África y Oceanía, y gran parte de Asia, y muchas cuestiones intrínsecas a las regiones mencionadas antes.
Esta multipolaridad es cierta, aunque a su tesis le falta distinguir sus jerarquizaciones internas. Tiene el anhelo de igualar al bloque estadounidense ˗que está aliado con la Unión Europea en el combate a la yihad y en negociaciones por un acuerdo de librecomercio˗, con el de los BRICS, lo que le hace perder objetividad, y es acrítico para con los imperialismos inferiores al estadounidense, lo que dificultará la convivencia amónica entre las naciones, ya que las potencias mayores dentro del espacio de los bloques mundiales subordinados al estadounidense también subyugan a sus potencias menores, lo que no es reconocido bien, aparte de ser capitalistas y demás cuestiones.
También cabe decir que el espacio de la UNASUR está en cuestión por el retroceso de los gobiernos progresistas en Argentina, Venezuela y Brasil, lo que repercute en el de los BRICS.
No obstante lo dicho antes, la lucha antimperialista tiene que hacerse con las fuerzas existentes, por lo que será preciso definir cómo debe ser la relación entre las naciones, sean imperiales o no.
Esta multipolaridad es cierta, aunque a su tesis le falta distinguir sus jerarquizaciones internas. Tiene el anhelo de igualar al bloque estadounidense ˗que está aliado con la Unión Europea en el combate a la yihad y en negociaciones por un acuerdo de librecomercio˗, con el de los BRICS, lo que le hace perder objetividad, y es acrítico para con los imperialismos inferiores al estadounidense, lo que dificultará la convivencia amónica entre las naciones, ya que las potencias mayores dentro del espacio de los bloques mundiales subordinados al estadounidense también subyugan a sus potencias menores, lo que no es reconocido bien, aparte de ser capitalistas y demás cuestiones.
También cabe decir que el espacio de la UNASUR está en cuestión por el retroceso de los gobiernos progresistas en Argentina, Venezuela y Brasil, lo que repercute en el de los BRICS.
No obstante lo dicho antes, la lucha antimperialista tiene que hacerse con las fuerzas existentes, por lo que será preciso definir cómo debe ser la relación entre las naciones, sean imperiales o no.
En respuesta al planteo de algunos anarquistas sobre las prácticas de la izquierda partidaria en las asambleas bonaerenses de 2001 y 2002
Me referiré vagamente al tema porque no lo recuerdo con mucha precisión, pero recuerdo que Christian Ferrer, al igual que algunos anarquistas de la asamblea de Villa Urquiza, y tal vez otros de Unidos por el Río, tenían la idea de que las asambleas iniciadas en diciembre de 2001, luego de que De la Rúa declarara el estado de sitio, estaban compuestas por ciudadanos genuinos, de un lado, y, de otro, por militantes de la izquierda partidaria que fueron a ellas para cooptarlas o acumular militantes para sus filas. Hay que decir que esa crítica es cierta, en el sentido de que los partidos de izquierda fueron a reclutar militantes, y que sus militantes se alternaron en las intervenciones sin explicitar siempre de qué partidos provenían, bajando una línea partidaria que no era hecha explícita, y peleándose entre sí solapadamente, lo que fueron maniobras reprobables. Pero también vale señalar que los anarquistas también tenían una línea política implícita, que era la del asambleísmo horizontalista, apartidario y antipartidario, y que los restantes participantes de las asambleas también tenían sus ideas políticas, algunas peronistas, es decir, que esa imagen de unos ciudadanos inocentes, entre los que estaban los anarquistas, operados por militantes partidarios malintencionados, no fue exacta. Cada bando tiene sus razones y sus sinrazones. El problema es que no se puede concertar una práctica política conjunta entre ambos, y los terceros interesados, lo que dificulta que los socialistas obtengan espacios en los gobiernos, que es un requisito para socializarlos, y para implementar medidas sociales, y resistencias en común, hasta ese entonces. A los bandos les falta un balance para una práctica política complementaria, que es un requisito para lograr sus objetivos. De otro modo no lo conseguirán, porque los triunfos políticos requieren de alianzas mayoritarias.
Lectura
Christian Ferrer, “Reveses de Argentina”, en Artefacto. Pensamientos sobre la técnica, N° 5, Buenos Aires, sin datos.
Lectura
Christian Ferrer, “Reveses de Argentina”, en Artefacto. Pensamientos sobre la técnica, N° 5, Buenos Aires, sin datos.
Comentarios dispersos sobre Vigilar y Castigar
En Vigilar y castigar, de Michel Foucault, encontré algunos errores. El primero es que Foucault confundió a la verdad con la verosimilitud, es decir, que en su relativismo tomó por verdad a lo que los humanos consideraron que eran las verdades. Fueran las pretendidas verdades de los humanos piadosos, o aquellas solapadas de los “anormales”, para Foucault se trató de una confrontación entre verdades, cuando en realidad las así consideradas verdades eran nada más que las creencias de cada bando, creencias que contenían verdades a la vez que falsedades. Es que al relativismo le falta la confrontación científica de las ideas con la realidad: plantea la búsqueda de la verdad como en un debate retórico, de lo que escribió John Stuart Mill en Sobre la libertad, donde decía que para llegar a la verdad había que reconocer todas las opiniones relativas al tema de discusión, y concluirla tras haberlas analizado, aunque dándole menor importancia también se refería a la necesidad de dar lugar a la experiencia para alcanzarla. Aparte, Foucault, en algunos pasajes retomó a la idea de dios sin ponerla en discusión, lo que hizo partir sus razonamientos con una base falseada, que le impidió concluir en una crítica a la piedad. Más precisamente, en el libro hay una crítica intuitiva a la piedad, que no llega a formularse sistemáticamente, pero que atina a ello.
Tercer punto es que el alma no es sólo una construcción social, sino que es un rasgo de la naturaleza humana. Al igual que los demás seres vivos, los humanos nacemos con alma: es una característica nuestra que es biológica, a la vez que es modelable y modeladora de la sociedad. De allí la necesidad de que las almas sean sanas, lo que requiere de una comprensión social verdadera de la realidad.
En cuarto lugar, el poder no es sólo el poder dominante. En este libro, a diferencia de en sus elaboraciones posteriores de la microfísica del poder, Foucault identificó al poder como aquél de los dominadores, sin reconocer los poderes de los subalternos, el infrapoder, lo que tiene el perjuicio de causar que los dominados no reconozcan que ejercen poderes, lo que les dificulta la política.
Quinto, el libro tiene un problema con los tiempos verbales, que no fueron conjugados correctamente, lo que es un error bastante frecuente en la literatura.
Por último, muchas veces el autor recurrió al uso del término “economía”, así, entrecomillado, para referirse a la racionalidad. Es que no supo distinguir que la modernización que él describió para el sistema penal era un complemento de la racionalización operada por la clase capitalista. En ese sentido, la característica distintiva de la modernización fue la racionalidad pía burguesa, precursora de la capitalista, que no es una racionalidad verdadera del todo, aunque tuviera sus hallazgos científicos. Entender esto sirve para hacer una crítica superadora del iluminismo en vez que para descartarlo, lo que es degradante en ciertos aspectos, ya que el iluminismo contuvo algunas verdades que sirven a la humanidad.
Nota
La crítica al pietismo Foucault la retomó del marqués de Sade, que se equivocó en algunas cosas pero no en ser naturalista ni en criticar al pietismo. Hablo de escritores, porque la crítica oral es el basamento común de la escrita, pero sus rastros son comprobables por deducción, porque las que se hicieron ya no están: quedan sus vestigios nada más.
Tercer punto es que el alma no es sólo una construcción social, sino que es un rasgo de la naturaleza humana. Al igual que los demás seres vivos, los humanos nacemos con alma: es una característica nuestra que es biológica, a la vez que es modelable y modeladora de la sociedad. De allí la necesidad de que las almas sean sanas, lo que requiere de una comprensión social verdadera de la realidad.
En cuarto lugar, el poder no es sólo el poder dominante. En este libro, a diferencia de en sus elaboraciones posteriores de la microfísica del poder, Foucault identificó al poder como aquél de los dominadores, sin reconocer los poderes de los subalternos, el infrapoder, lo que tiene el perjuicio de causar que los dominados no reconozcan que ejercen poderes, lo que les dificulta la política.
Quinto, el libro tiene un problema con los tiempos verbales, que no fueron conjugados correctamente, lo que es un error bastante frecuente en la literatura.
Por último, muchas veces el autor recurrió al uso del término “economía”, así, entrecomillado, para referirse a la racionalidad. Es que no supo distinguir que la modernización que él describió para el sistema penal era un complemento de la racionalización operada por la clase capitalista. En ese sentido, la característica distintiva de la modernización fue la racionalidad pía burguesa, precursora de la capitalista, que no es una racionalidad verdadera del todo, aunque tuviera sus hallazgos científicos. Entender esto sirve para hacer una crítica superadora del iluminismo en vez que para descartarlo, lo que es degradante en ciertos aspectos, ya que el iluminismo contuvo algunas verdades que sirven a la humanidad.
Nota
La crítica al pietismo Foucault la retomó del marqués de Sade, que se equivocó en algunas cosas pero no en ser naturalista ni en criticar al pietismo. Hablo de escritores, porque la crítica oral es el basamento común de la escrita, pero sus rastros son comprobables por deducción, porque las que se hicieron ya no están: quedan sus vestigios nada más.
Crítica a la escritura
Lo malo de la escritura es que, al conocerse según los escritos, se privilegia a los saberes expresados en ellos, en desmedro de los saberes simples, lo que, por un lado, nos dificulta reconocer la historia de las naciones no escriturarias, y por otro nos hace proclives a estar ante los escritos, en vez que con otros seres con quienes querríamos estar, y de otras maneras que leyendo, como bailar. Los saberes simples son los expresados mediante la voz, como los hablados, y además está el problema de que el intelectualismo gráfico podría ser hecho de buena manera, lo que no es siempre así. Este análisis no es para que se deje de escribir, aunque esa sea una posibilidad: apunta a que se reordene la escritura, y en particular las tecnologías con que se escribe, por sus males.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Sobre la idea del fin de ciclo de los gobiernos progresistas latinoamericanos
Desde la crisis del gobierno brasilero, iniciada con la merma electoral del PT en las elecciones que por poco margen ganó Dilma Rousseff, y luego completada por la pérdida de la presidencia del FpV en Argentina y la posible derrota del PSUV en las legislativas del próximo 6 de diciembre, tomó fuerza la idea, que ya existía desde antes, de que el ciclo de los gobiernos progresistas latinoamericanos está llegando a su fin. Al respecto cabe decir que, si bien puede que eso sea posible, es aventurado señalarlo, ya que los factores y relaciones a tener en cuenta son muchos y cambiantes. Parece una idea basada en una mezcla de certidumbres con el deseo de que esos gobiernos caigan. Eso por una parte. Por otra, está la cuestión de la caracterización de esos gobiernos como hegemónicos. Personalmente, disiento de que los gobiernos progresistas latinoamericanos sean hegemónicos. Es cierto que a nivel regional llegaron a establecer organismos directrices, como la CELAC y la UNASUR, y a liderar el MERCOSUR, pero también es verdad que la OEA, liderada por los Estados Unidos, sigue vigente, al igual que el NAFTA, y que está el reciente TTP. Más bien pienso que los gobiernos progresistas latinoamericanos ejercen una hegemonía subalterna al liderazgo dominante estadounidense, en términos de la geopolítica internacional; pero además, en términos del sistema mundial, los gobiernos progresistas, en los países en que mandan, están subordinados al capital trasnacional, por el dominio del capital trasnacional en el planeta, además de ser capitalistas ellos mismos, aunque populistas, que es el caso de Argentina y de Ecuador, aunque Rafael Correa tiene una formulación más compleja, híbrida con la del Socialismo del Siglo XXI, o de permitir la reproducción capitalista desde posiciones más bien socialcristianas, o socialdemócratas, como en Brasil, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Nicaragua y Chile. En ese sentido, los gobiernos progresistas son espacios subalternos de cuestionamiento al liberalismo, acotados, y liberales también en muchos aspectos, lo que a veces es bueno, ya que el liberalismo tiene logros buenos que son mejorables, a la vez que males superables también. Estos gobiernos tienen que ser caracterizados en el marco de una estrategia socialista mundial y a largo plazo, ya que si no se les hacen críticas injustas.
Otro aspecto a tener en cuenta es que estos gobiernos tienen muchos puntos cuestionables, a los que se debe criticar bien para que las críticas sean bien recibidas, lo que no les es fácil porque tienen por una parte mucha presión en contra desde arriba, desde el privatismo, y una responsabilidad inmensa respecto de las naciones a las que dirigen, y por otra parte una rudeza que se los dificulta, rudeza de la que la humanidad no está exenta en general. Por eso es que es necesaria una crítica justa, no sólo para con ellos, pero también para con ellos; pero además está la cuestión de que las críticas que se les hacen a los progresistas no los comparan con los proyectos liberales que se les oponen, como Cambiemos en Argentina o la Mesa de Unidad Democrática venezolana, lo que los favorece y da cabida a que se las acuse de “hacerle el juego a la derecha”, lo que es cierto aunque esa no sea su intención, porque la crítica se circunscribe a los progresistas sin sopesarlos con los liberales. Aclaro sobre esto que los gobiernos progresistas se ejercen en el marco de sistemas dominados por actores y legislaciones liberales, por lo que no podrían dejar de ser liberales incluso aunque lo quisieran, pero, en el marco del liberalismo dominante en el mundo, implementan políticas democratizantes, que aspiran o no a superar el capitalismo pero sí al progreso, que facilita y es una condición necesaria para su superación, aunque también tienen malas prácticas. El peligro es que efectivamente el fin de ciclo suceda y los gobiernos progresistas sean reemplazados por gobiernos conservadores, lo que implicaría un retroceso social y situaría a la lucha emancipatoria en un nivel inferior, aunque la historia no vuelva para atrás, al que luego habría que remontar para pasar a una fase superior. Aquí hay un problema serio con parte de la izquierda, con la izquierda opositora a los gobiernos progresistas, que tiene que mantener las críticas buenas pero que también tendría que colaborar a sostenerlos, aunque exigiéndoles correcciones, y más cuando existe el riesgo de que perezcan ante los conservadores, porque, si no, no se podrá pasar a una etapa superior. La idea de que con una revolución se saltearían etapas tal vez pudiera ser concretada, pero es remota y quizás falsa, y es innecesario optar por ella a la vez que descartar la superación gradual, ya que los avances se hacen de acuerdo a la coyuntura concreta, que casi siempre no está lista para progresos bruscos: pensemos en cómo terminó la revolución rusa. La teoría del “cuanto peor, mejor” es falsa y contraproducente, además de causar peleas vanas entre los demócratas, sean socialistas o populistas. La solución es la de apostar por el gradualismo y la drasticidad según lo permita la correlación de fuerzas.
Me parece que, dado lo que sé, y tal vez me equivoque, no se puede predecir tanto el futuro como para estar seguro de que el ciclo de los gobiernos progresistas llegue a su fin. Ya cayó el gobierno populista argentino y el brasilero está en serias dificultades, lo mismo que el venezolano y no sé el de Ecuador, ni los demás, pero incluso si la tesis del fin de ciclo se comprobara como cierta habría poco qué celebrar, ya que su triunfo se debería no a la superación de esos gobiernos por izquierda, sino a la restauración conservadora, por lo que esa celebración sería un festejo desgraciado, del que tendríamos que recuperarnos con gobiernos que restablecieran las medidas democráticas que estamos perdiendo ahora. La oscilación de los conservadores y los demócratas en los gobiernos latinoamericanos se inició con el modelo agroexportador, aunque tiene experiencias previas, y sería osado pretender que vaya a terminarse pronto, por lo que es probable que el progresismo en declive se recupere en los próximos años, luego de que vuelvan a fracasar los liberales. Hay que tener en cuenta que, en tanto que el capitalismo es pío, y la piedad es falsa, los gobiernos capitalistas siempre van de fracaso en fracaso, alternándose las opciones partidarias como una búsqueda también fallida de las naciones por recomponerse tal como lo deseamos los humanos cuando deseamos bien. Lo anterior no quita que sea necesario un diálogo político que prepare al espacio democrático en general, sea de los progresistas actualmente en los gobiernos o de los opositores, para establecer pautas de discusión que permitan el reconocimiento de los análisis necesarios para la conciencia política que deben tener las sociedades y los gobiernos. Y también la izquierda opositora tiene que reconocer que las sociedades están en un nivel de atraso del que los gobiernos democráticos son poco responsables, estado que impide los avances, aunque en otros casos los que retrasaron hayan sido los gobiernos. Un punto importante es que los proletariados de los países de los gobiernos progresistas votaron mayoritariamente por los partidos de esos gobiernos, lo que no justifica sus errores pero sí da cuenta de que los gobiernos progresistas no pueden implementar los puntos democráticos del programa socialista sin dificultad ˗porque el proletariado, como las naciones, es cristiano en general, y parcialmente procapitalista˗, sino que tienen que estar mayormente concentrados en resistir los ataques de la derecha imperialista a la vez que lidiar con sus propios males, con los males del capitalismo y con la responsabilidad de mantener a las naciones que lideran.
Anexos
1. El privatismo no es que no sea democrático, ya que la democracia representativa es un invento suyo, del alto capital, que impuso su modo de gobierno con las revoluciones liberales. Lo que pasa es que su forma de democracia es de las más restringidas, acotada al sufragio y a las otras garantías constitucionales. En el caso del populismo, la democracia se amplía a los derechos sociales, pero también es circunscrita, ya que no es una democracia directa, o social, lo mismo que le sucede a los demócratas socialistas cuando están sujetos al constitucionalismo liberal. Ahora bien, que la oligarquía sea democrática representativamente, por aceptar la democracia representativa, no quita que también sea antidemocrática, ya que la representación es falsa, por lo que reprime a los intereses sociales que no son tolerados por los representantes, lo mismo que le sucede a los populistas y a los socialistas en los gobiernos representativos, aunque de distintas maneras, ya que ellos están predispuestos de otras formas a aceptar los reclamos sociales.
También hay que tener en cuenta que el apego liberal a las legislaciones capitalistas no les impide la delincuencia ni el abuso de los vacíos legales, que son aspectos no regulados por la ley establecida pero sí juzgables por la moral común, es decir, que no debiera haber que legislarlos, ya que bastaría con tener sentido común para guiar la conducta. Un problema de las piedades es que los piadosos, al suponer que el comportamiento bueno es aquél conforme a la ley, relegan al sentido común como guía de conducta, y lo violentan, excusándose en la ley escrita o en los vacíos legales sin importárles las consecuencias de sus prácticas.
2. Eso de que la izquierda opositora a los gobiernos progresistas “le hizo el juego a la derecha” fue cierto pero en momentos puntuales, y no intencionalmente sino por la casualidad de la coyuntura. Quienes sostuvieron esa crítica omitieron completar la explicación con las generalidades del caso, que concluyen en que la izquierda es contraria a la derecha, lo que es obvio pero no siempre reconocido.
Otro aspecto a tener en cuenta es que estos gobiernos tienen muchos puntos cuestionables, a los que se debe criticar bien para que las críticas sean bien recibidas, lo que no les es fácil porque tienen por una parte mucha presión en contra desde arriba, desde el privatismo, y una responsabilidad inmensa respecto de las naciones a las que dirigen, y por otra parte una rudeza que se los dificulta, rudeza de la que la humanidad no está exenta en general. Por eso es que es necesaria una crítica justa, no sólo para con ellos, pero también para con ellos; pero además está la cuestión de que las críticas que se les hacen a los progresistas no los comparan con los proyectos liberales que se les oponen, como Cambiemos en Argentina o la Mesa de Unidad Democrática venezolana, lo que los favorece y da cabida a que se las acuse de “hacerle el juego a la derecha”, lo que es cierto aunque esa no sea su intención, porque la crítica se circunscribe a los progresistas sin sopesarlos con los liberales. Aclaro sobre esto que los gobiernos progresistas se ejercen en el marco de sistemas dominados por actores y legislaciones liberales, por lo que no podrían dejar de ser liberales incluso aunque lo quisieran, pero, en el marco del liberalismo dominante en el mundo, implementan políticas democratizantes, que aspiran o no a superar el capitalismo pero sí al progreso, que facilita y es una condición necesaria para su superación, aunque también tienen malas prácticas. El peligro es que efectivamente el fin de ciclo suceda y los gobiernos progresistas sean reemplazados por gobiernos conservadores, lo que implicaría un retroceso social y situaría a la lucha emancipatoria en un nivel inferior, aunque la historia no vuelva para atrás, al que luego habría que remontar para pasar a una fase superior. Aquí hay un problema serio con parte de la izquierda, con la izquierda opositora a los gobiernos progresistas, que tiene que mantener las críticas buenas pero que también tendría que colaborar a sostenerlos, aunque exigiéndoles correcciones, y más cuando existe el riesgo de que perezcan ante los conservadores, porque, si no, no se podrá pasar a una etapa superior. La idea de que con una revolución se saltearían etapas tal vez pudiera ser concretada, pero es remota y quizás falsa, y es innecesario optar por ella a la vez que descartar la superación gradual, ya que los avances se hacen de acuerdo a la coyuntura concreta, que casi siempre no está lista para progresos bruscos: pensemos en cómo terminó la revolución rusa. La teoría del “cuanto peor, mejor” es falsa y contraproducente, además de causar peleas vanas entre los demócratas, sean socialistas o populistas. La solución es la de apostar por el gradualismo y la drasticidad según lo permita la correlación de fuerzas.
Me parece que, dado lo que sé, y tal vez me equivoque, no se puede predecir tanto el futuro como para estar seguro de que el ciclo de los gobiernos progresistas llegue a su fin. Ya cayó el gobierno populista argentino y el brasilero está en serias dificultades, lo mismo que el venezolano y no sé el de Ecuador, ni los demás, pero incluso si la tesis del fin de ciclo se comprobara como cierta habría poco qué celebrar, ya que su triunfo se debería no a la superación de esos gobiernos por izquierda, sino a la restauración conservadora, por lo que esa celebración sería un festejo desgraciado, del que tendríamos que recuperarnos con gobiernos que restablecieran las medidas democráticas que estamos perdiendo ahora. La oscilación de los conservadores y los demócratas en los gobiernos latinoamericanos se inició con el modelo agroexportador, aunque tiene experiencias previas, y sería osado pretender que vaya a terminarse pronto, por lo que es probable que el progresismo en declive se recupere en los próximos años, luego de que vuelvan a fracasar los liberales. Hay que tener en cuenta que, en tanto que el capitalismo es pío, y la piedad es falsa, los gobiernos capitalistas siempre van de fracaso en fracaso, alternándose las opciones partidarias como una búsqueda también fallida de las naciones por recomponerse tal como lo deseamos los humanos cuando deseamos bien. Lo anterior no quita que sea necesario un diálogo político que prepare al espacio democrático en general, sea de los progresistas actualmente en los gobiernos o de los opositores, para establecer pautas de discusión que permitan el reconocimiento de los análisis necesarios para la conciencia política que deben tener las sociedades y los gobiernos. Y también la izquierda opositora tiene que reconocer que las sociedades están en un nivel de atraso del que los gobiernos democráticos son poco responsables, estado que impide los avances, aunque en otros casos los que retrasaron hayan sido los gobiernos. Un punto importante es que los proletariados de los países de los gobiernos progresistas votaron mayoritariamente por los partidos de esos gobiernos, lo que no justifica sus errores pero sí da cuenta de que los gobiernos progresistas no pueden implementar los puntos democráticos del programa socialista sin dificultad ˗porque el proletariado, como las naciones, es cristiano en general, y parcialmente procapitalista˗, sino que tienen que estar mayormente concentrados en resistir los ataques de la derecha imperialista a la vez que lidiar con sus propios males, con los males del capitalismo y con la responsabilidad de mantener a las naciones que lideran.
Anexos
1. El privatismo no es que no sea democrático, ya que la democracia representativa es un invento suyo, del alto capital, que impuso su modo de gobierno con las revoluciones liberales. Lo que pasa es que su forma de democracia es de las más restringidas, acotada al sufragio y a las otras garantías constitucionales. En el caso del populismo, la democracia se amplía a los derechos sociales, pero también es circunscrita, ya que no es una democracia directa, o social, lo mismo que le sucede a los demócratas socialistas cuando están sujetos al constitucionalismo liberal. Ahora bien, que la oligarquía sea democrática representativamente, por aceptar la democracia representativa, no quita que también sea antidemocrática, ya que la representación es falsa, por lo que reprime a los intereses sociales que no son tolerados por los representantes, lo mismo que le sucede a los populistas y a los socialistas en los gobiernos representativos, aunque de distintas maneras, ya que ellos están predispuestos de otras formas a aceptar los reclamos sociales.
También hay que tener en cuenta que el apego liberal a las legislaciones capitalistas no les impide la delincuencia ni el abuso de los vacíos legales, que son aspectos no regulados por la ley establecida pero sí juzgables por la moral común, es decir, que no debiera haber que legislarlos, ya que bastaría con tener sentido común para guiar la conducta. Un problema de las piedades es que los piadosos, al suponer que el comportamiento bueno es aquél conforme a la ley, relegan al sentido común como guía de conducta, y lo violentan, excusándose en la ley escrita o en los vacíos legales sin importárles las consecuencias de sus prácticas.
2. Eso de que la izquierda opositora a los gobiernos progresistas “le hizo el juego a la derecha” fue cierto pero en momentos puntuales, y no intencionalmente sino por la casualidad de la coyuntura. Quienes sostuvieron esa crítica omitieron completar la explicación con las generalidades del caso, que concluyen en que la izquierda es contraria a la derecha, lo que es obvio pero no siempre reconocido.
De la condena a los yihadistas
Dentro del espacio de la gente que no es extremista, el laicismo tolerante, hay una actitud cuestionable con respecto al yihadismo, que es la que sostiene que, en tanto que el yihadismo es fundamentalista y bélico, es necesario derrotarlo militarmente para luego de eso impulsar una coexistencia pacífica entre las naciones. Esta postura es criticable en varios aspectos. En primer lugar, en que no aborda el problema de las religiones, por lo que oculta su falsedad, lo que mantiene en vigencia a los mitos con que los creyentes explican sus motivos de vida y causa enfrentamientos, ya que los miembros de los distintos credos se tratan de infieles entre sí, cosa que en los peores momentos lleva a las peleas, además de las ambiciones imperialistas involucradas en el conflicto bélico. En segundo término, esta postura no cuestiona a los intereses armamentistas y militaristas, que presionan a favor de las intervenciones armadas no sólo por sus metas económicas, es decir, para que se vendan los armamentos y para obtener petróleo, sino también por su cultura guerrera. En tercer lugar, se arroga una pretendida bondad, ya que supone que el laicismo tolerante es bueno y pacifista, y busca una coexistencia armónica entre los grupos, mientras que sostiene al proceder de la OTAN, de Rusia y de Turquía, que son las potencias bélicas mayores y que causan estragos más grandes que los que están haciendo los yihadistas.
Desde una perspectiva socialista, lo que debe proponerse es el reconocimiento del lugar que tienen las religiones como factor determinante del conflicto, lo mismo que los intereses imperialistas, y plantear una coexistencia entre las naciones basada en la verdad y la cooperación, del mismo modo que deben cuestionarse los enclaves extractivos e industriales, y las políticas gubernamentales y estatales, que intervienen en la fabricación de los armamentos.
Las potencias pretendidamente moderadas, la OTAN y Rusia en particular, si de verdad quisieran enfrentar bien al conflicto, tendrían que proponer un armisticio, efectuar una guerra defensiva contra la yihad y buscar desarmarla por medio de la diplomacia y de la interrupción de los recursos bélicos con que se abastece.
Desde una perspectiva socialista, lo que debe proponerse es el reconocimiento del lugar que tienen las religiones como factor determinante del conflicto, lo mismo que los intereses imperialistas, y plantear una coexistencia entre las naciones basada en la verdad y la cooperación, del mismo modo que deben cuestionarse los enclaves extractivos e industriales, y las políticas gubernamentales y estatales, que intervienen en la fabricación de los armamentos.
Las potencias pretendidamente moderadas, la OTAN y Rusia en particular, si de verdad quisieran enfrentar bien al conflicto, tendrían que proponer un armisticio, efectuar una guerra defensiva contra la yihad y buscar desarmarla por medio de la diplomacia y de la interrupción de los recursos bélicos con que se abastece.
jueves, 26 de noviembre de 2015
Los bebés de la clase alta, soberbios
En tanto que la soberbia es la superioridad, los bebés de la clase alta son soberbios porque están en una posición social superior a la gente de las clases media y baja, de igual modo que la clase media es soberbia para con la clase baja.
Entonces, a la soberbia hay que enfrentarla bien, no acusarla, como se hace corrientemente, ya que la sociedad está jerarquizada, lo que implica la existencia de superioridades e inferioridades, clasistas y de otros tipos, que a veces revierten a aquéllas. Enfrentarla bien requiere hacerla conocer en lo que es en realidad, y luchar por la igualdad social, ya que sin ella la soberbia persistirá, aunque se la combata.
Entonces, a la soberbia hay que enfrentarla bien, no acusarla, como se hace corrientemente, ya que la sociedad está jerarquizada, lo que implica la existencia de superioridades e inferioridades, clasistas y de otros tipos, que a veces revierten a aquéllas. Enfrentarla bien requiere hacerla conocer en lo que es en realidad, y luchar por la igualdad social, ya que sin ella la soberbia persistirá, aunque se la combata.
Capital nacional y trasnacional
El capital, en tanto que es histórico, es nacional cuando permanece dentro del territorio del estado-nación en que se produjo, y es trasnacional cuando lo atraviesa. Muchas empresas pequeñas y medianas son de capitales nacionales, o son poco trasnacionales, y dependen de la protección de los gobiernos para persistir, dada la mayor productividad del capital trasnacional.
Del mismo modo, el capital trasnacional lo es más o menos según traspasa las fronteras nacionales históricamente, y se arraiga en las naciones según lo hace históricamente. Plantear eso no es una defensa del capital nacional, ni del trasnacional, pero tampoco un ataque: es postular una idea para que se lo reconozca tal cual es, lo que es necesario para elaborar una estrategia superadora, que no debe ser la de atacar al capital, sino la de determinarlo.
Del mismo modo, el capital trasnacional lo es más o menos según traspasa las fronteras nacionales históricamente, y se arraiga en las naciones según lo hace históricamente. Plantear eso no es una defensa del capital nacional, ni del trasnacional, pero tampoco un ataque: es postular una idea para que se lo reconozca tal cual es, lo que es necesario para elaborar una estrategia superadora, que no debe ser la de atacar al capital, sino la de determinarlo.
De la teoría del valor socialmente necesario
Antes de entrar en el tema debo aclarar que no estoy muy familiarizado con El Capital, del que leí el primer tomo apenas, y el principio del segundo, por lo que la idea siguiente puede ser equívoca.
Si no entendí mal y recuerdo bien, Marx, cuando describió la creación del valor de cambio industrial, sostuvo que el valor de cambio de las mercancías de esa rama económica se define en general por el valor socialmente necesario para producirlas, o sea, por la combinación del capital constante y del capital variable en la productividad fabril. Como criterio general, tiene algo de validez ese planteo, pero no es totalmente histórico, por lo que mantiene ignorados a los otros determinantes del valor de cambio, sea industrial o no, como lo es la relación entre la oferta y la demanda en la compra y la venta de las mercancías, lo que postula la escuela liberal. Esa relación entre la oferta y la demanda en la determinación del precio, que es el valor de cambio mercantil, ya que el valor de cambio mercantil es el valor monetario por el cual se intercambian las mercancías, es real y es parte del proceso de producción económica. Lo que pasa es que la ley de la oferta y la demanda es incompleta: describe al intercambio de mercancías sin reconocer a los demás factores que intervienen en el asunto, como la presión sindical, las conquistas legales, la solidaridad humana, las trampas, los manejos sobre la desesperación ajena, las luchas de los consumidores, las pérdidas de stock por robos, la compensación de los perjuicios por sabotajes, las patologías e intereses extraeconómicos de los empresarios, obreros, sindicalistas y funcionarios estatales y tantos más.
La creación del valor de cambio, en tanto que es histórica, responde a los factores a los que responde según lo que la humanidad hace de ella de hecho, pero con la generalidad del valor socialmente necesario, que no aplica siempre de la misma manera ni en los mismos lugares: es histórica también. Esto permite comprender el aumento en el valor de cambio hecho por los empresarios, que con su tarea se lo agregan al precio de las mercancías, lo que tiene una importancia proporcional menor en las grandes empresas, y que es mayor, o total, en las empresas medianas y pequeñas. También permite reconocer la incidencia de las guerras y las catástrofes en la determinación de los precios.
Este es el caso de los vendedores ambulantes, que son empresarios de empresas unipersonales, y que compran mercadería a la que le añaden la cantidad de valor de cambio que necesitan para vivir, o un poco más, o menos, según lo que vendan. Este es un tipo de los tantos casos que hay en la producción mercantil.
Eso de que el precio es distinto del valor de cambio no es verdad: es una idea equivocada de Marx, que se centró exclusivamente en la producción al interior de las fábricas, y sin reconocer las tareas de los empresarios, decir lo cual no quita reconocer la opresión empresarial ni la necesidad de socializar los medios de producción.
Si no entendí mal y recuerdo bien, Marx, cuando describió la creación del valor de cambio industrial, sostuvo que el valor de cambio de las mercancías de esa rama económica se define en general por el valor socialmente necesario para producirlas, o sea, por la combinación del capital constante y del capital variable en la productividad fabril. Como criterio general, tiene algo de validez ese planteo, pero no es totalmente histórico, por lo que mantiene ignorados a los otros determinantes del valor de cambio, sea industrial o no, como lo es la relación entre la oferta y la demanda en la compra y la venta de las mercancías, lo que postula la escuela liberal. Esa relación entre la oferta y la demanda en la determinación del precio, que es el valor de cambio mercantil, ya que el valor de cambio mercantil es el valor monetario por el cual se intercambian las mercancías, es real y es parte del proceso de producción económica. Lo que pasa es que la ley de la oferta y la demanda es incompleta: describe al intercambio de mercancías sin reconocer a los demás factores que intervienen en el asunto, como la presión sindical, las conquistas legales, la solidaridad humana, las trampas, los manejos sobre la desesperación ajena, las luchas de los consumidores, las pérdidas de stock por robos, la compensación de los perjuicios por sabotajes, las patologías e intereses extraeconómicos de los empresarios, obreros, sindicalistas y funcionarios estatales y tantos más.
La creación del valor de cambio, en tanto que es histórica, responde a los factores a los que responde según lo que la humanidad hace de ella de hecho, pero con la generalidad del valor socialmente necesario, que no aplica siempre de la misma manera ni en los mismos lugares: es histórica también. Esto permite comprender el aumento en el valor de cambio hecho por los empresarios, que con su tarea se lo agregan al precio de las mercancías, lo que tiene una importancia proporcional menor en las grandes empresas, y que es mayor, o total, en las empresas medianas y pequeñas. También permite reconocer la incidencia de las guerras y las catástrofes en la determinación de los precios.
Este es el caso de los vendedores ambulantes, que son empresarios de empresas unipersonales, y que compran mercadería a la que le añaden la cantidad de valor de cambio que necesitan para vivir, o un poco más, o menos, según lo que vendan. Este es un tipo de los tantos casos que hay en la producción mercantil.
Eso de que el precio es distinto del valor de cambio no es verdad: es una idea equivocada de Marx, que se centró exclusivamente en la producción al interior de las fábricas, y sin reconocer las tareas de los empresarios, decir lo cual no quita reconocer la opresión empresarial ni la necesidad de socializar los medios de producción.
lunes, 16 de noviembre de 2015
Ambientalismo, terrismo y naturismo
Siendo que el ambientalismo es una concepción que reconoce a lo que circunda a la humanidad, contiene al terrismo y al naturismo, ya que la Tierra y la naturaleza que no es humana rodean a la humanidad; pero el ambientalismo también se refiere a las creaciones humanas, como las urbes y sus construcciones, que de igual modo nos rodean.
El terrismo, según lo entiendo, es una concepción que reconoce el valor de la Tierra para la naturaleza, por lo que postula su protección y su explotación racional. Es como el pachamamismo, pero ateo y científico.
El naturismo es la concepción proclive a la naturaleza, es decir, al conjunto de seres vivos, ya que el vocablo latino natura viene de “nascor”, o sea, “nacer”, por lo que se refiere a los seres nacidos.
El terrismo, según lo entiendo, es una concepción que reconoce el valor de la Tierra para la naturaleza, por lo que postula su protección y su explotación racional. Es como el pachamamismo, pero ateo y científico.
El naturismo es la concepción proclive a la naturaleza, es decir, al conjunto de seres vivos, ya que el vocablo latino natura viene de “nascor”, o sea, “nacer”, por lo que se refiere a los seres nacidos.
jueves, 12 de noviembre de 2015
Para la clasificación social y la estrategia socialista
Entendida la producción en sentido general, como reproducción del conjunto social, no sólo como producción económica, los medios de producción son más que la tierra, las herramientas, las maquinarias, las construcciones, los vehículos, las instalaciones infraestructurales, como los puertos, rutas y aduanas, la ciencia y la fuerza de trabajo, por lo que es preciso redefinir el esquema clasista del materialismo histórico, incorporando a él a los medios de producción que fueron ignorados o menos reconocidos, como las iglesias, las sedes de gobierno, las escuelas, los hospitales, los medios de comunicación, los saberes comunes, los centros culturales, las artes, los comercios y tantos más a los que hay que reconocer, como las charlas informales, los debates políticos y las propagandas. Eso permitiría resolver la distancia que hay entre el análisis de clase marxista clásico y aquel otro, más completo, pero no lo suficientemente dado a reconocer la relación entre las clases y los medios de producción mercantil, basado en la jerarquización entre las clases baja, media y alta, y sus subtipos: es el que postula la escala social.
Quiero señalar mi incomodidad con el uso que se hace de la categoría de “burguesía”, porque su etimología alude a la clase de los habitantes de las ciudades, diferente de la de los campesinos, en vez que a la clase capitalista. Es un término utilizable pero cuestionable también. Asimismo, hay un problema con la distinción entre propietarios y proletarios, ya que los trabajadores también poseen medios de producción, como lo son la fuerza de trabajo, las herramientas, las viviendas, los electrodomésticos, los partidos políticos y las técnicas, y ya que los empresarios tienen proles. Este problema con la definición está causando una traba en la estrategia socialista, que tiene que lidiar con un debate impreciso sobre cuál es el sujeto de la revolución y qué alianzas establecer para conseguir el gobierno, debate en el cual no es tenido en cuenta lo suficiente el lugar de las religiones en la reproducción social.
Entonces, de abajo hacia arriba, está primero la clase baja, llamada lumpenproletariado, que quiere decir “proletariado harapiento”, es decir, “familias andrajosas”, y que son los villeros. “Proletariado” es “conjunto de familias”, ya que “prole” es “familia”, por lo que “proletario” es “familiero”, independientemente del tipo de ingreso que tenga. “Lumpen” quiere decir, en alemán, “harapo”, “andrajo”. Esta clase se caracteriza por sus ingresos bajos. Sus miembros son desocupados, indígenas sin tierra, o apartados en parcelas chicas; pequeños agricultores, asalariados pobres, artesanos, cuentapropistas chicos y pequeños empresarios. Cuando se habla de la “burguesía nacional”, refiriéndose al pequeño y mediano empresariado, hay que tener en cuenta que esa categoría incluye a los empresarios lumpenproletarios, que son aquellos hombres y mujeres que tienen empresas informales, como los pequeños comerciantes de las villas y los agricultores de subsistencia, y que tienen sus pertenencias maltrechas, sean sus ropas, sus casas, sus automóviles, sus barrios, los medios de transporte públicos, las escuelas y los hospitales que utilizan, las iglesias a las que acuden o sus materiales de trabajo, como lo son los carruajes, las tiendas improvisadas y las carpetas rotas. Los socialistas deben tener una política para con el lumpenproletariado, ya que hasta ahora lo que hicieron en gran medida fue descalificarlo por ser delincuente o retrógrado, cosa que a veces no es verdad, aparte de que es necesario incorporarlo porque son seres humanos, y de que los proletarios y los capitalistas a veces también son delincuentes y retrógrados. Esta clase, el lumpenproletariado, hace una acumulación pequeña de capitales más bien concretos: tienen viviendas, títulos, vehículos, herramientas, electrodomésticos, relaciones sociales, saberes y demás, además de pequeños ahorros y maquinarias fabriles.
Luego, está la clase media, llamada proletariado, pero que en realidad no se compone únicamente de obreros asalariados, sino también de otras capas, de ingresos equivalentes, o algo mayores, compuesta por cuentapropistas, artesanos, agricultores y empresarios de mayores réditos que el lumpenproletariado, que a veces en nada o en poco le quitan el plusvalor a sus empleados, sino que más bien valorizan por su propio trabajo, que en algunos casos agrega más valor que el común de los trabajadores por basarse en técnicas complejas, de un nivel educativo medio o alto. Hay que tener en cuenta que los asalariados de clase media son propietarios de medios de producción: aparte de su fuerza de trabajo, que es un medio de producción, tienen el conocimiento de las técnicas para producir económicamente, o una mejor posición por antigüedad laboral, o cuestiones de esas índoles, que hacen a su remuneración. En otras ocasiones, sea por un mayor nivel educativo y laboral, o por contar con más empleados, o mayores tierras, y demás equivalentes, este proletariado supera al común de los trabajadores y empresarios medios y se acerca a la clase alta, con un mayor nivel de extracción de plusvalor, no sólo realizado en las empresas, sino en el conjunto social: este sector goza de mejores barrios, limpieza municipal, viviendas, escuelas y hospitales, etc., es decir, de mayores recursos estatales y privados puestos a su disposición. La clase no se define sólo por el nivel adquisitivo familiar sino también por el resto de los servicios sociales a los que accede. En esta clase se encuentran los profesionales, que si bien no le quitan plusvalía a nadie, se benefician de las tareas bajas de quienes les sirven, y tienen acceso a medios de producción como lo son las instituciones educativas y sanitarias, que, aunque no les pertenecen, porque son estatales o privadas, les es permitido utilizarlas, lo que es una forma intermedia de la tenencia, y eso no quita las opresiones que sufren en ellas. Esta clase acumula capital en mayor medida que la anterior, pero no es capitalista, ya que no se inclina mucho por la acumulación de capital: hace una acumulación medianamente interesada en ello. Dentro de los capitales acumulados por esta clase, igual que para las clases baja y alta, hay que contar al capital cultural, al social y al político, ya que hay quienes tienen pocas pertenencias materiales pero gozan de un gran prestigio simbólico, o académico, u otros equivalentes, que los hacen sobresalir por encima de otros que tienen más dinero. Muchos socialistas, que dicen ser proletarios, y que lo son, están dentro de este grupo, que es superior al común de los trabajadores, y se equipara relativamente al de los empresarios medianos.
La clase capitalista, llamada burguesía, es la de los grandes empresarios, e incluye a los ejecutivos, aunque sean asalariados, a los grandes terratenientes y a los financistas. También al alto clero y a la mayoría de los gobernantes, aunque otros son proletarios y hasta algo andrajosos a veces. Cabe mencionar que, dado que la socialidad capitalista está quebrada, las tres clases sociales son lúmpenes en su socialidad, aunque eso varía según su moral y sus prácticas concretas. La llamada burguesía es la del “gran capital”, y está inmersa en la lógica de la acumulación de capital como fin en sí mismo y en gran escala, compulsivamente, aunque no siempre: no todos los miembros de la clase alta buscan la acumulación de capital, sino que algunos simplemente nacieron en esa clase y tienen que lidiar con eso, e incluso los grandes empresarios y gobernantes tienen una inclinación familiera, y de servicio al resto de la sociedad. Su alto nivel de sofisticación les conlleva un modo de vida estricto, de alta competencia, poco sincero y bastante falso en algunos aspectos, por lo que es bastante mísero y opresivo. Es una clase muy proclive a sostener las posturas más reaccionarias de las iglesias, que suelen ser sus guías espirituales, e incluso aunque algunos de sus miembros sean relativamente pobres en pertenencias, gozan de liderazgo social, de capacidad de dominio, lo que los sitúa a alto nivel. Su sistema de vida les implica, en algunos aspectos, ser más oprimidos que los proletarios, por la sujeción a las reglas estrictas de las religiones y de los colegios privados y a los imperativos del dominio político y económico, además de tener terrores derivados de los mitos religiosos, como el miedo al infierno o a los diablos, o el acoso estricto conforme con las leyes pías.
Cabe repetir que, en tanto que la acumulación de valores no es buena en sí misma, sino que requiere de un orden para serlo, los así considerados privilegiados también tienen una vida pobre, por lo que no deben ser acosados por ser ricos en pertenencias, pero sí criticados por eso de buena manera, y se debe reconocer los males que sufren y se les debe hacer reconocer las consecuencias del modelo en que se basa su riqueza, de modo tal de favorecer su aceptación del socialismo, lo que no quita que también haya que imponérselos. Pero también hay que admitir que el socialismo debe racionalizar la economía, por lo que en él la humanidad tendría menos bienes fabricados que los que tiene hoy, pero tendría los necesarios y ganaría en riqueza social y ambiental, además de gozar de que el resto de la naturaleza y la Tierra estarían en buen estado.
Anexos
1. El término “familia”, relativo al de “proletariado”, viene del vocablo latino “famulus”, derivado del osco “famel” y del umbro “famerías”, y en la antigua Roma quería decir “sirviente”, “esclavo”, “doméstico” y “sumiso”, con una acepción para los sacerdotes en tanto que siervos de las presuntas divinidades. Por eso es que se equipara al proletariado con los trabajadores, ya que los trabajadores son la clase sometida por los dominantes, equivalentes actuales de los amos antiguos. Pero eso no es toda la historia, ya que, por una parte, el término “familia” tiene la acepción referida a las relaciones de parentesco, de las que participan tanto los sirvientes como los mandantes y ya que, por otra, los propietarios también sirven a los proletarios, en el sentido de que se encargan de su mantenimiento, proveyéndoles de dinero cuando les pagan sus salarios, garantizándoles la producción alimentaria con que se nutren, los demás bienes que consumen y las prestaciones sociales estatales, como la salud y la educación, que requieren de un esfuerzo gubernamental, aunque, dada la falsedad pía, y capitalista, esta relación es insuficiente y hace a un modo de vida mísero. Asimismo, la contraposición entre capitalistas y trabajadores supone falsamente que los dominantes oprimen a los dominados sin que haya opresiones de abajo hacia arriba y sin reconocer las penas de la clase alta, debidas a esa opresión desde abajo y a muchas otras causas, entre las cuales está la opresión que los explotadores se imponen a sí mismos, lo que dificulta acertar la estrategia de lucha, que tiene que incluir a la socialización de los medios de producción pero que también tiene que reconocer a las verdades históricas que no reconoce, como es el hecho de que ser dominante tiene muchos disgustos, o sea, que es algo malo, indeseable y oprimido también, por lo que, en realidad, los dominadores no quieren vivir como viven, pero se aferran a ello cuando la lucha de clases los pone ante la disyuntiva de ser sometidos por la violencia desde abajo, por lo que esa violencia es contraproducente, ya que impide a la clase alta aceptar la socialización. De allí que sea necesaria la violencia legítima, que está dificultada además porque la clase alta también comete violencias desmedidas, que enfurecen a los proletarios, por lo cual a ellos no les sale responderles bien.
2. Aparte de los medios de producción de propiedad individual y colectiva están los estados, que también son medios de reproducción social, y que son centrales a las naciones, ya que contienen a los gobiernos y a sus administraciones, sean armadas, jurídicas, financieras, educativas, sanitarias y demás. Los estados son objetos sociales, pertenecientes a las sociedades, y determinantes de sus territorios, pero cuyos elementos no son de tenencia individual, salvo por medio de contratos que habilitan a los ciudadanos a utilizarlos momentáneamente, de igual manera que son poseídos por los gobernantes mientras ejercen sus cargos.
3. La clasificación social ordena a las sociedades según la tenencia de medios de vida, entre los que están los de producción, de la población, y que son relativos a los valores que los humanos creamos con nuestro esfuerzo, no sólo mediante el trabajo; pero la escala social no es lo único que importa en la historia humana, es decir, que no sólo es precisa la igualdad social sino también el cese de las opresiones debidas a las falsedades humanas, algunas de las cuales no tienen relación directa con la apropiación del valor de cambio. Hay que reconocer que, dadas la piedad y la lucha de clases, la clase alta sufre grandes opresiones, para cumplir con las reglas de las leyes que regulan a la actividad empresarial, las de las gubernamentales, etc., entre las cuales está el heterosexismo reproductivo, la monogamia, el familiarismo y los rituales religiosos, la prohibición de la eutanasia y tantas más, por lo que muchas aspiraciones del socialismo provienen de la clase alta, que o bien las inició o bien las acompañó luego de iniciadas en las clases que le son inferiores, como la libertad sexual, la legalización de las drogas, el sufragio femenino e incluso la socialización de los medios de producción, que es una idea de Marx, retomada de anhelos anteriores a él, a la que sostuvo junto a Engels, que era hijo de un empresario textil, la industria más alta de su época. También hay que recordar que ambos eran burgueses, en tanto que habitantes de los burgos, y que Marx fue de clase media o media alta, por haber sido hijo de un comerciante con estudios universitarios. No fueron capitalistas, sino burgueses socialistas.
4. Anulo esta nota porque define mal al lumpenproletariado y al proletariado, al equiparar al primero con las villas, que no son del todo lumpenproletarias, y al segundo con la clase media. El lumpenproletariado se compone de la clase indigente. Luego viene el proletariado más pobre, bastante villero pero también habitante de barrios bajos, y el más formal, más de clase baja alta y media.
Quiero señalar mi incomodidad con el uso que se hace de la categoría de “burguesía”, porque su etimología alude a la clase de los habitantes de las ciudades, diferente de la de los campesinos, en vez que a la clase capitalista. Es un término utilizable pero cuestionable también. Asimismo, hay un problema con la distinción entre propietarios y proletarios, ya que los trabajadores también poseen medios de producción, como lo son la fuerza de trabajo, las herramientas, las viviendas, los electrodomésticos, los partidos políticos y las técnicas, y ya que los empresarios tienen proles. Este problema con la definición está causando una traba en la estrategia socialista, que tiene que lidiar con un debate impreciso sobre cuál es el sujeto de la revolución y qué alianzas establecer para conseguir el gobierno, debate en el cual no es tenido en cuenta lo suficiente el lugar de las religiones en la reproducción social.
Entonces, de abajo hacia arriba, está primero la clase baja, llamada lumpenproletariado, que quiere decir “proletariado harapiento”, es decir, “familias andrajosas”, y que son los villeros. “Proletariado” es “conjunto de familias”, ya que “prole” es “familia”, por lo que “proletario” es “familiero”, independientemente del tipo de ingreso que tenga. “Lumpen” quiere decir, en alemán, “harapo”, “andrajo”. Esta clase se caracteriza por sus ingresos bajos. Sus miembros son desocupados, indígenas sin tierra, o apartados en parcelas chicas; pequeños agricultores, asalariados pobres, artesanos, cuentapropistas chicos y pequeños empresarios. Cuando se habla de la “burguesía nacional”, refiriéndose al pequeño y mediano empresariado, hay que tener en cuenta que esa categoría incluye a los empresarios lumpenproletarios, que son aquellos hombres y mujeres que tienen empresas informales, como los pequeños comerciantes de las villas y los agricultores de subsistencia, y que tienen sus pertenencias maltrechas, sean sus ropas, sus casas, sus automóviles, sus barrios, los medios de transporte públicos, las escuelas y los hospitales que utilizan, las iglesias a las que acuden o sus materiales de trabajo, como lo son los carruajes, las tiendas improvisadas y las carpetas rotas. Los socialistas deben tener una política para con el lumpenproletariado, ya que hasta ahora lo que hicieron en gran medida fue descalificarlo por ser delincuente o retrógrado, cosa que a veces no es verdad, aparte de que es necesario incorporarlo porque son seres humanos, y de que los proletarios y los capitalistas a veces también son delincuentes y retrógrados. Esta clase, el lumpenproletariado, hace una acumulación pequeña de capitales más bien concretos: tienen viviendas, títulos, vehículos, herramientas, electrodomésticos, relaciones sociales, saberes y demás, además de pequeños ahorros y maquinarias fabriles.
Luego, está la clase media, llamada proletariado, pero que en realidad no se compone únicamente de obreros asalariados, sino también de otras capas, de ingresos equivalentes, o algo mayores, compuesta por cuentapropistas, artesanos, agricultores y empresarios de mayores réditos que el lumpenproletariado, que a veces en nada o en poco le quitan el plusvalor a sus empleados, sino que más bien valorizan por su propio trabajo, que en algunos casos agrega más valor que el común de los trabajadores por basarse en técnicas complejas, de un nivel educativo medio o alto. Hay que tener en cuenta que los asalariados de clase media son propietarios de medios de producción: aparte de su fuerza de trabajo, que es un medio de producción, tienen el conocimiento de las técnicas para producir económicamente, o una mejor posición por antigüedad laboral, o cuestiones de esas índoles, que hacen a su remuneración. En otras ocasiones, sea por un mayor nivel educativo y laboral, o por contar con más empleados, o mayores tierras, y demás equivalentes, este proletariado supera al común de los trabajadores y empresarios medios y se acerca a la clase alta, con un mayor nivel de extracción de plusvalor, no sólo realizado en las empresas, sino en el conjunto social: este sector goza de mejores barrios, limpieza municipal, viviendas, escuelas y hospitales, etc., es decir, de mayores recursos estatales y privados puestos a su disposición. La clase no se define sólo por el nivel adquisitivo familiar sino también por el resto de los servicios sociales a los que accede. En esta clase se encuentran los profesionales, que si bien no le quitan plusvalía a nadie, se benefician de las tareas bajas de quienes les sirven, y tienen acceso a medios de producción como lo son las instituciones educativas y sanitarias, que, aunque no les pertenecen, porque son estatales o privadas, les es permitido utilizarlas, lo que es una forma intermedia de la tenencia, y eso no quita las opresiones que sufren en ellas. Esta clase acumula capital en mayor medida que la anterior, pero no es capitalista, ya que no se inclina mucho por la acumulación de capital: hace una acumulación medianamente interesada en ello. Dentro de los capitales acumulados por esta clase, igual que para las clases baja y alta, hay que contar al capital cultural, al social y al político, ya que hay quienes tienen pocas pertenencias materiales pero gozan de un gran prestigio simbólico, o académico, u otros equivalentes, que los hacen sobresalir por encima de otros que tienen más dinero. Muchos socialistas, que dicen ser proletarios, y que lo son, están dentro de este grupo, que es superior al común de los trabajadores, y se equipara relativamente al de los empresarios medianos.
La clase capitalista, llamada burguesía, es la de los grandes empresarios, e incluye a los ejecutivos, aunque sean asalariados, a los grandes terratenientes y a los financistas. También al alto clero y a la mayoría de los gobernantes, aunque otros son proletarios y hasta algo andrajosos a veces. Cabe mencionar que, dado que la socialidad capitalista está quebrada, las tres clases sociales son lúmpenes en su socialidad, aunque eso varía según su moral y sus prácticas concretas. La llamada burguesía es la del “gran capital”, y está inmersa en la lógica de la acumulación de capital como fin en sí mismo y en gran escala, compulsivamente, aunque no siempre: no todos los miembros de la clase alta buscan la acumulación de capital, sino que algunos simplemente nacieron en esa clase y tienen que lidiar con eso, e incluso los grandes empresarios y gobernantes tienen una inclinación familiera, y de servicio al resto de la sociedad. Su alto nivel de sofisticación les conlleva un modo de vida estricto, de alta competencia, poco sincero y bastante falso en algunos aspectos, por lo que es bastante mísero y opresivo. Es una clase muy proclive a sostener las posturas más reaccionarias de las iglesias, que suelen ser sus guías espirituales, e incluso aunque algunos de sus miembros sean relativamente pobres en pertenencias, gozan de liderazgo social, de capacidad de dominio, lo que los sitúa a alto nivel. Su sistema de vida les implica, en algunos aspectos, ser más oprimidos que los proletarios, por la sujeción a las reglas estrictas de las religiones y de los colegios privados y a los imperativos del dominio político y económico, además de tener terrores derivados de los mitos religiosos, como el miedo al infierno o a los diablos, o el acoso estricto conforme con las leyes pías.
Cabe repetir que, en tanto que la acumulación de valores no es buena en sí misma, sino que requiere de un orden para serlo, los así considerados privilegiados también tienen una vida pobre, por lo que no deben ser acosados por ser ricos en pertenencias, pero sí criticados por eso de buena manera, y se debe reconocer los males que sufren y se les debe hacer reconocer las consecuencias del modelo en que se basa su riqueza, de modo tal de favorecer su aceptación del socialismo, lo que no quita que también haya que imponérselos. Pero también hay que admitir que el socialismo debe racionalizar la economía, por lo que en él la humanidad tendría menos bienes fabricados que los que tiene hoy, pero tendría los necesarios y ganaría en riqueza social y ambiental, además de gozar de que el resto de la naturaleza y la Tierra estarían en buen estado.
Anexos
1. El término “familia”, relativo al de “proletariado”, viene del vocablo latino “famulus”, derivado del osco “famel” y del umbro “famerías”, y en la antigua Roma quería decir “sirviente”, “esclavo”, “doméstico” y “sumiso”, con una acepción para los sacerdotes en tanto que siervos de las presuntas divinidades. Por eso es que se equipara al proletariado con los trabajadores, ya que los trabajadores son la clase sometida por los dominantes, equivalentes actuales de los amos antiguos. Pero eso no es toda la historia, ya que, por una parte, el término “familia” tiene la acepción referida a las relaciones de parentesco, de las que participan tanto los sirvientes como los mandantes y ya que, por otra, los propietarios también sirven a los proletarios, en el sentido de que se encargan de su mantenimiento, proveyéndoles de dinero cuando les pagan sus salarios, garantizándoles la producción alimentaria con que se nutren, los demás bienes que consumen y las prestaciones sociales estatales, como la salud y la educación, que requieren de un esfuerzo gubernamental, aunque, dada la falsedad pía, y capitalista, esta relación es insuficiente y hace a un modo de vida mísero. Asimismo, la contraposición entre capitalistas y trabajadores supone falsamente que los dominantes oprimen a los dominados sin que haya opresiones de abajo hacia arriba y sin reconocer las penas de la clase alta, debidas a esa opresión desde abajo y a muchas otras causas, entre las cuales está la opresión que los explotadores se imponen a sí mismos, lo que dificulta acertar la estrategia de lucha, que tiene que incluir a la socialización de los medios de producción pero que también tiene que reconocer a las verdades históricas que no reconoce, como es el hecho de que ser dominante tiene muchos disgustos, o sea, que es algo malo, indeseable y oprimido también, por lo que, en realidad, los dominadores no quieren vivir como viven, pero se aferran a ello cuando la lucha de clases los pone ante la disyuntiva de ser sometidos por la violencia desde abajo, por lo que esa violencia es contraproducente, ya que impide a la clase alta aceptar la socialización. De allí que sea necesaria la violencia legítima, que está dificultada además porque la clase alta también comete violencias desmedidas, que enfurecen a los proletarios, por lo cual a ellos no les sale responderles bien.
2. Aparte de los medios de producción de propiedad individual y colectiva están los estados, que también son medios de reproducción social, y que son centrales a las naciones, ya que contienen a los gobiernos y a sus administraciones, sean armadas, jurídicas, financieras, educativas, sanitarias y demás. Los estados son objetos sociales, pertenecientes a las sociedades, y determinantes de sus territorios, pero cuyos elementos no son de tenencia individual, salvo por medio de contratos que habilitan a los ciudadanos a utilizarlos momentáneamente, de igual manera que son poseídos por los gobernantes mientras ejercen sus cargos.
3. La clasificación social ordena a las sociedades según la tenencia de medios de vida, entre los que están los de producción, de la población, y que son relativos a los valores que los humanos creamos con nuestro esfuerzo, no sólo mediante el trabajo; pero la escala social no es lo único que importa en la historia humana, es decir, que no sólo es precisa la igualdad social sino también el cese de las opresiones debidas a las falsedades humanas, algunas de las cuales no tienen relación directa con la apropiación del valor de cambio. Hay que reconocer que, dadas la piedad y la lucha de clases, la clase alta sufre grandes opresiones, para cumplir con las reglas de las leyes que regulan a la actividad empresarial, las de las gubernamentales, etc., entre las cuales está el heterosexismo reproductivo, la monogamia, el familiarismo y los rituales religiosos, la prohibición de la eutanasia y tantas más, por lo que muchas aspiraciones del socialismo provienen de la clase alta, que o bien las inició o bien las acompañó luego de iniciadas en las clases que le son inferiores, como la libertad sexual, la legalización de las drogas, el sufragio femenino e incluso la socialización de los medios de producción, que es una idea de Marx, retomada de anhelos anteriores a él, a la que sostuvo junto a Engels, que era hijo de un empresario textil, la industria más alta de su época. También hay que recordar que ambos eran burgueses, en tanto que habitantes de los burgos, y que Marx fue de clase media o media alta, por haber sido hijo de un comerciante con estudios universitarios. No fueron capitalistas, sino burgueses socialistas.
4. Anulo esta nota porque define mal al lumpenproletariado y al proletariado, al equiparar al primero con las villas, que no son del todo lumpenproletarias, y al segundo con la clase media. El lumpenproletariado se compone de la clase indigente. Luego viene el proletariado más pobre, bastante villero pero también habitante de barrios bajos, y el más formal, más de clase baja alta y media.
lunes, 19 de octubre de 2015
De la recesión y el desempleo en el modelo desarrollista, y de su liberalismo
Una de las mayores, sino la mayor, deficiencia del modelo desarrollista vigente, es que, al no enfrentar la socialización de los medios de producción, principalmente los privados, pero también los públicos, y en especial de la tierra, que es el eje más importante del capitalismo latinoamericano, depende, para mantener empleadas a las poblaciones, del crecimiento de la actividad económica, lo que genera una producción compulsiva y temerosa de la caída de los índices, es decir, una serie de problemas innecesarios, que sólo se solucionarán cuando las naciones hayan asumido debidamente la necesidad de socializar los medios productivos, y lo hayan hecho, así sea progresivamente, lo que es según sea posible, de acuerdo a la coyuntura. Ese debe ser el eje principal de la política de los gobiernos progresistas, no la redistribución, que los hace depender de los grandes capitalistas, porque son los que invierten y aportan los impuestos con parte de lo que se financian las políticas públicas, lo que enfrenta a esos gobiernos a parte de la gente común y les resta apoyo de masas, además de someterlos a los designios liberales.
La megaminería, el agronegocio, la industria y las finanzas, y demás, o sea, todo el entramado determinado por el capitalismo trasnacional, es liberal, y es hegemónico incluso en los países de gobiernos progresistas: son regímenes liberales contrariados en algunos aspectos, y no en otros, por los gobiernos progresistas. Los posneoliberales son los gobiernos, no los regímenes políticos nacionales. Es un liberalismo proteccionista, mercadointernista, que busca conciliar a los mercados internos con los mercados trasnacionales, a diferencia del liberalismo mercantilista, que es más proclive al capital alto, ya que el privatismo sigue dominando, pero contrariado desde abajo por gobiernos populistas: son gobiernos que expresan una confrontación de los sometidos por el privatismo, a la vez que reproducen formas liberales y males propios de sí mismos en simultáneo con los avances que hacen. Hay que tener en cuenta que allí donde los gobiernos progresistas apoyan al liberalismo no lo hacen de gusto, sino por estar subordinados o porque tienen elementos liberales concientes e inconcientes, y algo hay en eso de no querer enfrentar al gran capital, dado el dominio que ejerce, que no está exento de golpismo: por eso es que una tarea ineludible para la izquierda es la de reconocer porqué el capitalismo es lo que es y porqué los capitalistas hacen lo que hacen, ya que sin saber eso no se los podrá enfrentar bien. Las respuestas a eso sobre el afán de lucro y de poder son insuficientes, ya que ninguno de ellos es un motivo de vida satisfactorio, por más que permita placeres supremos.
Los países con gobiernos progresistas siguen siendo liberales porque, además de los actores sociales dominantes, las constituciones y las leyes también lo son, aunque estén en un proceso de transformación, que las modifica pero no en las cimas del orden legal, en el que se ampara el privatismo para seguir operando liberalmente, además de hacerlo mediante delitos o aprovechándose de los vacíos legales internacionales. Por eso es que además de legislar lo que es preciso es que la gente sepa comportarse, cosa que no harán de criarse en medio de falsedades tomadas por ciertas, ya que ellas hacen a una cultura tramposa.
Anexos
1. Cuando se habla de los males del privatismo y de los gobiernos populistas hay que tener en cuenta que los pueblos, entendidos como uniones provisorias de los empresariados medianos y pequeños con los trabajadores y lumpenproletarios, tampoco son víctimas inocentes, totalmente buenas, sino que tienen sus males y sus miserias también, porque si no se hace una culpabilización a los gobiernos progresistas algo fuera de lugar. Es preciso reconocer que los males y las miserias, al igual que los bienes y las verdades, recorren toda la escala social, siendo lo que son históricamente en cada clase.
2. Al decir que los gobiernos privatistas y los populistas ejercen variantes del liberalismo me refiero a que en ambos se mantienen los pilares de esa doctrina, establecidos en las legislaciones burguesas: la instauración de constituciones como normas supremas que regulan a las sociedades y pautan los deberes y derechos de los individuos y los estados, la división de poderes, la elección de autoridades mediante el sufragio, el resguardo de la propiedad privada, las libertades individuales y la libertad de empresa, que fueron históricamente variables. Ambos tipos de gobiernos ejercieron intervencionismos diferentes, favorecedores de clases distintas: las élites en el primer caso, los pueblos en el segundo, pero siempre dentro del marco del capitalismo liberal, por lo que esa intervención tuvo un carácter falso, es decir, que benefició a los sectores a los que se propuso pero falsamente, o sea, según los cánones vigentes de lo que es el bien, que contienen verdades y falsedades: no puede decirse que acumular capital sea beneficioso de verdad, ya que, como motivo de vida, es pobre, lo mismo que es pobre vivir para trabajar, o progresar a base de sobreatareamiento.
3. El liberalismo tiene aspectos buenos, que hay que mantener: por eso es que el socialismo busca superar al liberalismo, esto es, mantener sus bienes y desechar sus males, en una reformulación que los recoloca junto a otros aspectos desdeñados.
4. Como hipótesis planteo que, dado el carácter piadoso de los capitalistas, en general, una satisfacción que obtienen de sus prácticas empresariales es la de cumplir con los mandatos religiosos, que son los de las comunidades a las que pertenecen, y de participar en la convivencia humana de un modo que sirve en algunos aspectos, ya que ellos colaboran para fabricar los bienes que utiliza la humanidad, y masivamente, pero eso no quita los males derivados de esa lógica. De ser así, y hay más factores a tener en cuenta, es necesario desarmar a esa lógica pía para que los capitalistas aprendan a comportarse bien, es decir, respondiendo también a los reclamos sociales que exceden el marco de los mandatos de las comunidades religiosas y sus derivados. Como para el caso de las guerras interreligiosas, para la economía, y demás, es preciso afrontar el debate contra la religión, lo que debe hacerse desde una postura tolerante pero que reclame por el reconocimiento de la verdad.
La megaminería, el agronegocio, la industria y las finanzas, y demás, o sea, todo el entramado determinado por el capitalismo trasnacional, es liberal, y es hegemónico incluso en los países de gobiernos progresistas: son regímenes liberales contrariados en algunos aspectos, y no en otros, por los gobiernos progresistas. Los posneoliberales son los gobiernos, no los regímenes políticos nacionales. Es un liberalismo proteccionista, mercadointernista, que busca conciliar a los mercados internos con los mercados trasnacionales, a diferencia del liberalismo mercantilista, que es más proclive al capital alto, ya que el privatismo sigue dominando, pero contrariado desde abajo por gobiernos populistas: son gobiernos que expresan una confrontación de los sometidos por el privatismo, a la vez que reproducen formas liberales y males propios de sí mismos en simultáneo con los avances que hacen. Hay que tener en cuenta que allí donde los gobiernos progresistas apoyan al liberalismo no lo hacen de gusto, sino por estar subordinados o porque tienen elementos liberales concientes e inconcientes, y algo hay en eso de no querer enfrentar al gran capital, dado el dominio que ejerce, que no está exento de golpismo: por eso es que una tarea ineludible para la izquierda es la de reconocer porqué el capitalismo es lo que es y porqué los capitalistas hacen lo que hacen, ya que sin saber eso no se los podrá enfrentar bien. Las respuestas a eso sobre el afán de lucro y de poder son insuficientes, ya que ninguno de ellos es un motivo de vida satisfactorio, por más que permita placeres supremos.
Los países con gobiernos progresistas siguen siendo liberales porque, además de los actores sociales dominantes, las constituciones y las leyes también lo son, aunque estén en un proceso de transformación, que las modifica pero no en las cimas del orden legal, en el que se ampara el privatismo para seguir operando liberalmente, además de hacerlo mediante delitos o aprovechándose de los vacíos legales internacionales. Por eso es que además de legislar lo que es preciso es que la gente sepa comportarse, cosa que no harán de criarse en medio de falsedades tomadas por ciertas, ya que ellas hacen a una cultura tramposa.
Anexos
1. Cuando se habla de los males del privatismo y de los gobiernos populistas hay que tener en cuenta que los pueblos, entendidos como uniones provisorias de los empresariados medianos y pequeños con los trabajadores y lumpenproletarios, tampoco son víctimas inocentes, totalmente buenas, sino que tienen sus males y sus miserias también, porque si no se hace una culpabilización a los gobiernos progresistas algo fuera de lugar. Es preciso reconocer que los males y las miserias, al igual que los bienes y las verdades, recorren toda la escala social, siendo lo que son históricamente en cada clase.
2. Al decir que los gobiernos privatistas y los populistas ejercen variantes del liberalismo me refiero a que en ambos se mantienen los pilares de esa doctrina, establecidos en las legislaciones burguesas: la instauración de constituciones como normas supremas que regulan a las sociedades y pautan los deberes y derechos de los individuos y los estados, la división de poderes, la elección de autoridades mediante el sufragio, el resguardo de la propiedad privada, las libertades individuales y la libertad de empresa, que fueron históricamente variables. Ambos tipos de gobiernos ejercieron intervencionismos diferentes, favorecedores de clases distintas: las élites en el primer caso, los pueblos en el segundo, pero siempre dentro del marco del capitalismo liberal, por lo que esa intervención tuvo un carácter falso, es decir, que benefició a los sectores a los que se propuso pero falsamente, o sea, según los cánones vigentes de lo que es el bien, que contienen verdades y falsedades: no puede decirse que acumular capital sea beneficioso de verdad, ya que, como motivo de vida, es pobre, lo mismo que es pobre vivir para trabajar, o progresar a base de sobreatareamiento.
3. El liberalismo tiene aspectos buenos, que hay que mantener: por eso es que el socialismo busca superar al liberalismo, esto es, mantener sus bienes y desechar sus males, en una reformulación que los recoloca junto a otros aspectos desdeñados.
4. Como hipótesis planteo que, dado el carácter piadoso de los capitalistas, en general, una satisfacción que obtienen de sus prácticas empresariales es la de cumplir con los mandatos religiosos, que son los de las comunidades a las que pertenecen, y de participar en la convivencia humana de un modo que sirve en algunos aspectos, ya que ellos colaboran para fabricar los bienes que utiliza la humanidad, y masivamente, pero eso no quita los males derivados de esa lógica. De ser así, y hay más factores a tener en cuenta, es necesario desarmar a esa lógica pía para que los capitalistas aprendan a comportarse bien, es decir, respondiendo también a los reclamos sociales que exceden el marco de los mandatos de las comunidades religiosas y sus derivados. Como para el caso de las guerras interreligiosas, para la economía, y demás, es preciso afrontar el debate contra la religión, lo que debe hacerse desde una postura tolerante pero que reclame por el reconocimiento de la verdad.
Del carácter mónido de la humanidad y de su primacía especista
Al parecer, el planteo de Darwin de que la humanidad es una especie descendiente de los monos, ha sido superado por el de que es una especie primate superior. Para sostener esa idea no puedo más que decir que es lo que dijo Gayatri Chakravorty Spivak en una conferencia titulada “Saberes, instituciones y epistemologías”, dada en la Universidad Nacional de San Martín, en la ciudad argentina de Buenos Aires, el 26 de noviembre de 2013, y que lo dijo el locutor de un documental sobre monos emitido en el canal Encuentro, cuyos nombres ignoro. También que según los estudios genómicos la igualdad genética entre los humanos y algunos monos es del 98%, cosa que sostuvo mi padre, Carlos Javier Chaves, quien es médico veterinario.
Esa idea, según lo que sé, todavía precisa de confirmaciones, aunque debe haber gente que ya lo sepa con certeza.
Una cuestión a debatirse en el futuro es la del carácter de esa supuesta superioridad, de los humanos por sobre los monos, o los otros monos, y las demás especies. Como sucede con los órdenes imperiales, a los que se considera superiores por imponerse a las demás naciones, la superioridad humana reside en que es capaz de dominar bastante a las otras especies, pero eso no significa que su modo de vida sea mejor, sino sólo que se ha impuesto, y se impuso por la fuerza de las armas y demás técnicas humanas. A la humanidad le quedará pendiente la cuestión de hacer que su órden social sea placentero, para consigo misma y para con las demás especies, ya que el bienestar ajeno hace al nuestro, y también hay que decir que los humanos, por nuestro crecimiento y depredación, somos una plaga terráquea, por más que eso hiera a la autoestima falsa, ya que nosotros denominamos plagas a las otras especies que se expanden mucho y a costa ajena. Ahora bien, que seamos una plaga no quita que valga que disfrutemos de la vida y de nuestra superioridad: nada más señala un problema que merece atención y una respuesta resolutiva.
Esa idea, según lo que sé, todavía precisa de confirmaciones, aunque debe haber gente que ya lo sepa con certeza.
Una cuestión a debatirse en el futuro es la del carácter de esa supuesta superioridad, de los humanos por sobre los monos, o los otros monos, y las demás especies. Como sucede con los órdenes imperiales, a los que se considera superiores por imponerse a las demás naciones, la superioridad humana reside en que es capaz de dominar bastante a las otras especies, pero eso no significa que su modo de vida sea mejor, sino sólo que se ha impuesto, y se impuso por la fuerza de las armas y demás técnicas humanas. A la humanidad le quedará pendiente la cuestión de hacer que su órden social sea placentero, para consigo misma y para con las demás especies, ya que el bienestar ajeno hace al nuestro, y también hay que decir que los humanos, por nuestro crecimiento y depredación, somos una plaga terráquea, por más que eso hiera a la autoestima falsa, ya que nosotros denominamos plagas a las otras especies que se expanden mucho y a costa ajena. Ahora bien, que seamos una plaga no quita que valga que disfrutemos de la vida y de nuestra superioridad: nada más señala un problema que merece atención y una respuesta resolutiva.
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