jueves, 12 de noviembre de 2015

Para la clasificación social y la estrategia socialista

Entendida la producción en sentido general, como reproducción del conjunto social, no sólo como producción económica, los medios de producción son más que la tierra, las herramientas, las maquinarias, las construcciones, los vehículos, las instalaciones infraestructurales, como los puertos, rutas y aduanas, la ciencia y la fuerza de trabajo, por lo que es preciso redefinir el esquema clasista del materialismo histórico, incorporando a él a los medios de producción que fueron ignorados o menos reconocidos, como las iglesias, las sedes de gobierno, las escuelas, los hospitales, los medios de comunicación, los saberes comunes, los centros culturales, las artes, los comercios y tantos más a los que hay que reconocer, como las charlas informales, los debates políticos y las propagandas. Eso permitiría resolver la distancia que hay entre el análisis de clase marxista clásico y aquel otro, más completo, pero no lo suficientemente dado a reconocer la relación entre las clases y los medios de producción mercantil, basado en la jerarquización entre las clases baja, media y alta, y sus subtipos: es el que postula la escala social.

Quiero señalar mi incomodidad con el uso que se hace de la categoría de “burguesía”, porque su etimología alude a la clase de los habitantes de las ciudades, diferente de la de los campesinos, en vez que a la clase capitalista. Es un término utilizable pero cuestionable también. Asimismo, hay un problema con la distinción entre propietarios y proletarios, ya que los trabajadores también poseen medios de producción, como lo son la fuerza de trabajo, las herramientas, las viviendas, los electrodomésticos, los partidos políticos y las técnicas, y ya que los empresarios tienen proles. Este problema con la definición está causando una traba en la estrategia socialista, que tiene que lidiar con un debate impreciso sobre cuál es el sujeto de la revolución y qué alianzas establecer para conseguir el gobierno, debate en el cual no es tenido en cuenta lo suficiente el lugar de las religiones en la reproducción social.

Entonces, de abajo hacia arriba, está primero la clase baja, llamada lumpenproletariado, que quiere decir “proletariado harapiento”, es decir, “familias andrajosas”, y que son los villeros. “Proletariado” es “conjunto de familias”, ya que “prole” es “familia”, por lo que “proletario” es “familiero”, independientemente del tipo de ingreso que tenga. “Lumpen” quiere decir, en alemán, “harapo”, “andrajo”. Esta clase se caracteriza por sus ingresos bajos. Sus miembros son desocupados, indígenas sin tierra, o apartados en parcelas chicas; pequeños agricultores, asalariados pobres, artesanos, cuentapropistas chicos y pequeños empresarios. Cuando se habla de la “burguesía nacional”, refiriéndose al pequeño y mediano empresariado, hay que tener en cuenta que esa categoría incluye a los empresarios lumpenproletarios, que son aquellos hombres y mujeres que tienen empresas informales, como los pequeños comerciantes de las villas y los agricultores de subsistencia, y que tienen sus pertenencias maltrechas, sean sus ropas, sus casas, sus automóviles, sus barrios, los medios de transporte públicos, las escuelas y los hospitales que utilizan, las iglesias a las que acuden o sus materiales de trabajo, como lo son los carruajes, las tiendas improvisadas y las carpetas rotas. Los socialistas deben tener una política para con el lumpenproletariado, ya que hasta ahora lo que hicieron en gran medida fue descalificarlo por ser delincuente o retrógrado, cosa que a veces no es verdad, aparte de que es necesario incorporarlo porque son seres humanos, y de que los proletarios y los capitalistas a veces también son delincuentes y retrógrados. Esta clase, el lumpenproletariado, hace una acumulación pequeña de capitales más bien concretos: tienen viviendas, títulos, vehículos, herramientas, electrodomésticos, relaciones sociales, saberes y demás, además de pequeños ahorros y maquinarias fabriles.

Luego, está la clase media, llamada proletariado, pero que en realidad no se compone únicamente de obreros asalariados, sino también de otras capas, de ingresos equivalentes, o algo mayores, compuesta por cuentapropistas, artesanos, agricultores y empresarios de mayores réditos que el lumpenproletariado, que a veces en nada o en poco le quitan el plusvalor a sus empleados, sino que más bien valorizan por su propio trabajo, que en algunos casos agrega más valor que el común de los trabajadores por basarse en técnicas complejas, de un nivel educativo medio o alto. Hay que tener en cuenta que los asalariados de clase media son propietarios de medios de producción: aparte de su fuerza de trabajo, que es un medio de producción, tienen el conocimiento de las técnicas para producir económicamente, o una mejor posición por antigüedad laboral, o cuestiones de esas índoles, que hacen a su remuneración. En otras ocasiones, sea por un mayor nivel educativo y laboral, o por contar con más empleados, o mayores tierras, y demás equivalentes, este proletariado supera al común de los trabajadores y empresarios medios y se acerca a la clase alta, con un mayor nivel de extracción de plusvalor, no sólo realizado en las empresas, sino en el conjunto social: este sector goza de mejores barrios, limpieza municipal, viviendas, escuelas y hospitales, etc., es decir, de mayores recursos estatales y privados puestos a su disposición. La clase no se define sólo por el nivel adquisitivo familiar sino también por el resto de los servicios sociales a los que accede. En esta clase se encuentran los profesionales, que si bien no le quitan plusvalía a nadie, se benefician de las tareas bajas de quienes les sirven, y tienen acceso a medios de producción como lo son las instituciones educativas y sanitarias, que, aunque no les pertenecen, porque son estatales o privadas, les es permitido utilizarlas, lo que es una forma intermedia de la tenencia, y eso no quita las opresiones que sufren en ellas. Esta clase acumula capital en mayor medida que la anterior, pero no es capitalista, ya que no se inclina mucho por la acumulación de capital: hace una acumulación medianamente interesada en ello. Dentro de los capitales acumulados por esta clase, igual que para las clases baja y alta, hay que contar al capital cultural, al social y al político, ya que hay quienes tienen pocas pertenencias materiales pero gozan de un gran prestigio simbólico, o académico, u otros equivalentes, que los hacen sobresalir por encima de otros que tienen más dinero. Muchos socialistas, que dicen ser proletarios, y que lo son, están dentro de este grupo, que es superior al común de los trabajadores, y se equipara relativamente al de los empresarios medianos.

La clase capitalista, llamada burguesía, es la de los grandes empresarios, e incluye a los ejecutivos, aunque sean asalariados, a los grandes terratenientes y a los financistas. También al alto clero y a la mayoría de los gobernantes, aunque otros son proletarios y hasta algo andrajosos a veces. Cabe mencionar que, dado que la socialidad capitalista está quebrada, las tres clases sociales son lúmpenes en su socialidad, aunque eso varía según su moral y sus prácticas concretas. La llamada burguesía es la del “gran capital”, y está inmersa en la lógica de la acumulación de capital como fin en sí mismo y en gran escala, compulsivamente, aunque no siempre: no todos los miembros de la clase alta buscan la acumulación de capital, sino que algunos simplemente nacieron en esa clase y tienen que lidiar con eso, e incluso los grandes empresarios y gobernantes tienen una inclinación familiera, y de servicio al resto de la sociedad. Su alto nivel de sofisticación les conlleva un modo de vida estricto, de alta competencia, poco sincero y bastante falso en algunos aspectos, por lo que es bastante mísero y opresivo. Es una clase muy proclive a sostener las posturas más reaccionarias de las iglesias, que suelen ser sus guías espirituales, e incluso aunque algunos de sus miembros sean relativamente pobres en pertenencias, gozan de liderazgo social, de capacidad de dominio, lo que los sitúa a alto nivel. Su sistema de vida les implica, en algunos aspectos, ser más oprimidos que los proletarios, por la sujeción a las reglas estrictas de las religiones y de los colegios privados y a los imperativos del dominio político y económico, además de tener terrores derivados de los mitos religiosos, como el miedo al infierno o a los diablos, o el acoso estricto conforme con las leyes pías.

Cabe repetir que, en tanto que la acumulación de valores no es buena en sí misma, sino que requiere de un orden para serlo, los así considerados privilegiados también tienen una vida pobre, por lo que no deben ser acosados por ser ricos en pertenencias, pero sí criticados por eso de buena manera, y se debe reconocer los males que sufren y se les debe hacer reconocer las consecuencias del modelo en que se basa su riqueza, de modo tal de favorecer su aceptación del socialismo, lo que no quita que también haya que imponérselos. Pero también hay que admitir que el socialismo debe racionalizar la economía, por lo que en él la humanidad tendría menos bienes fabricados que los que tiene hoy, pero tendría los necesarios y ganaría en riqueza social y ambiental, además de gozar de que el resto de la naturaleza y la Tierra estarían en buen estado.


Anexos

1. El término “familia”, relativo al de “proletariado”, viene del vocablo latino “famulus”, derivado del osco “famel” y del umbro “famerías”, y en la antigua Roma quería decir “sirviente”, “esclavo”, “doméstico” y “sumiso”, con una acepción para los sacerdotes en tanto que siervos de las presuntas divinidades. Por eso es que se equipara al proletariado con los trabajadores, ya que los trabajadores son la clase sometida por los dominantes, equivalentes actuales de los amos antiguos. Pero eso no es toda la historia, ya que, por una parte, el término “familia” tiene la acepción referida a las relaciones de parentesco, de las que participan tanto los sirvientes como los mandantes y ya que, por otra, los propietarios también sirven a los proletarios, en el sentido de que se encargan de su mantenimiento, proveyéndoles de dinero cuando les pagan sus salarios, garantizándoles la producción alimentaria con que se nutren, los demás bienes que consumen y las prestaciones sociales estatales, como la salud y la educación, que requieren de un esfuerzo gubernamental, aunque, dada la falsedad pía, y capitalista, esta relación es insuficiente y hace a un modo de vida mísero. Asimismo, la contraposición entre capitalistas y trabajadores supone falsamente que los dominantes oprimen a los dominados sin que haya opresiones de abajo hacia arriba y sin reconocer las penas de la clase alta, debidas a esa opresión desde abajo y a muchas otras causas, entre las cuales está la opresión que los explotadores se imponen a sí mismos, lo que dificulta acertar la estrategia de lucha, que tiene que incluir a la socialización de los medios de producción pero que también tiene que reconocer a las verdades históricas que no reconoce, como es el hecho de que ser dominante tiene muchos disgustos, o sea, que es algo malo, indeseable y oprimido también, por lo que, en realidad, los dominadores no quieren vivir como viven, pero se aferran a ello cuando la lucha de clases los pone ante la disyuntiva de ser sometidos por la violencia desde abajo, por lo que esa violencia es contraproducente, ya que impide a la clase alta aceptar la socialización. De allí que sea necesaria la violencia legítima, que está dificultada además porque la clase alta también comete violencias desmedidas, que enfurecen a los proletarios, por lo cual a ellos no les sale responderles bien.

2. Aparte de los medios de producción de propiedad individual y colectiva están los estados, que también son medios de reproducción social, y que son centrales a las naciones, ya que contienen a los gobiernos y a sus administraciones, sean armadas, jurídicas, financieras, educativas, sanitarias y demás. Los estados son objetos sociales, pertenecientes a las sociedades, y determinantes de sus territorios, pero cuyos elementos no son de tenencia individual, salvo por medio de contratos que habilitan a los ciudadanos a utilizarlos momentáneamente, de igual manera que son poseídos por los gobernantes mientras ejercen sus cargos.

3. La clasificación social ordena a las sociedades según la tenencia de medios de vida, entre los que están los de producción, de la población, y que son relativos a los valores que los humanos creamos con nuestro esfuerzo, no sólo mediante el trabajo; pero la escala social no es lo único que importa en la historia humana, es decir, que no sólo es precisa la igualdad social sino también el cese de las opresiones debidas a las falsedades humanas, algunas de las cuales no tienen relación directa con la apropiación del valor de cambio. Hay que reconocer que, dadas la piedad y la lucha de clases, la clase alta sufre grandes opresiones, para cumplir con las reglas de las leyes que regulan a la actividad empresarial, las de las gubernamentales, etc., entre las cuales está el heterosexismo reproductivo, la monogamia, el familiarismo y los rituales religiosos, la prohibición de la eutanasia y tantas más, por lo que muchas aspiraciones del socialismo provienen de la clase alta, que o bien las inició o bien las acompañó luego de iniciadas en las clases que le son inferiores, como la libertad sexual, la legalización de las drogas, el sufragio femenino e incluso la socialización de los medios de producción, que es una idea de Marx, retomada de anhelos anteriores a él, a la que sostuvo junto a Engels, que era hijo de un empresario textil, la industria más alta de su época. También hay que recordar que ambos eran burgueses, en tanto que habitantes de los burgos, y que Marx fue de clase media o media alta, por haber sido hijo de un comerciante con estudios universitarios. No fueron capitalistas, sino burgueses socialistas.

4. Anulo esta nota porque define mal al lumpenproletariado y al proletariado, al equiparar al primero con las villas, que no son del todo lumpenproletarias, y al segundo con la clase media. El lumpenproletariado se compone de la clase indigente. Luego viene el proletariado más pobre, bastante villero pero también habitante de barrios bajos, y el más formal, más de clase baja alta y media.

lunes, 19 de octubre de 2015

De la recesión y el desempleo en el modelo desarrollista, y de su liberalismo

Una de las mayores, sino la mayor, deficiencia del modelo desarrollista vigente, es que, al no enfrentar la socialización de los medios de producción, principalmente los privados, pero también los públicos, y en especial de la tierra, que es el eje más importante del capitalismo latinoamericano, depende, para mantener empleadas a las poblaciones, del crecimiento de la actividad económica, lo que genera una producción compulsiva y temerosa de la caída de los índices, es decir, una serie de problemas innecesarios, que sólo se solucionarán cuando las naciones hayan asumido debidamente la necesidad de socializar los medios productivos, y lo hayan hecho, así sea progresivamente, lo que es según sea posible, de acuerdo a la coyuntura. Ese debe ser el eje principal de la política de los gobiernos progresistas, no la redistribución, que los hace depender de los grandes capitalistas, porque son los que invierten y aportan los impuestos con parte de lo que se financian las políticas públicas, lo que enfrenta a esos gobiernos a parte de la gente común y les resta apoyo de masas, además de someterlos a los designios liberales.

La megaminería, el agronegocio, la industria y las finanzas, y demás, o sea, todo el entramado determinado por el capitalismo trasnacional, es liberal, y es hegemónico incluso en los países de gobiernos progresistas: son regímenes liberales contrariados en algunos aspectos, y no en otros, por los gobiernos progresistas. Los posneoliberales son los gobiernos, no los regímenes políticos nacionales. Es un liberalismo proteccionista, mercadointernista, que busca conciliar a los mercados internos con los mercados trasnacionales, a diferencia del liberalismo mercantilista, que es más proclive al capital alto, ya que el privatismo sigue dominando, pero contrariado desde abajo por gobiernos populistas: son gobiernos que expresan una confrontación de los sometidos por el privatismo, a la vez que reproducen formas liberales y males propios de sí mismos en simultáneo con los avances que hacen. Hay que tener en cuenta que allí donde los gobiernos progresistas apoyan al liberalismo no lo hacen de gusto, sino por estar subordinados o porque tienen elementos liberales concientes e inconcientes, y algo hay en eso de no querer enfrentar al gran capital, dado el dominio que ejerce, que no está exento de golpismo: por eso es que una tarea ineludible para la izquierda es la de reconocer porqué el capitalismo es lo que es y porqué los capitalistas hacen lo que hacen, ya que sin saber eso no se los podrá enfrentar bien. Las respuestas a eso sobre el afán de lucro y de poder son insuficientes, ya que ninguno de ellos es un motivo de vida satisfactorio, por más que permita placeres supremos.

Los países con gobiernos progresistas siguen siendo liberales porque, además de los actores sociales dominantes, las constituciones y las leyes también lo son, aunque estén en un proceso de transformación, que las modifica pero no en las cimas del orden legal, en el que se ampara el privatismo para seguir operando liberalmente, además de hacerlo mediante delitos o aprovechándose de los vacíos legales internacionales. Por eso es que además de legislar lo que es preciso es que la gente sepa comportarse, cosa que no harán de criarse en medio de falsedades tomadas por ciertas, ya que ellas hacen a una cultura tramposa.


Anexos

1. Cuando se habla de los males del privatismo y de los gobiernos populistas hay que tener en cuenta que los pueblos, entendidos como uniones provisorias de los empresariados medianos y pequeños con los trabajadores y lumpenproletarios, tampoco son víctimas inocentes, totalmente buenas, sino que tienen sus males y sus miserias también, porque si no se hace una culpabilización a los gobiernos progresistas algo fuera de lugar. Es preciso reconocer que los males y las miserias, al igual que los bienes y las verdades, recorren toda la escala social, siendo lo que son históricamente en cada clase.

2. Al decir que los gobiernos privatistas y los populistas ejercen variantes del liberalismo me refiero a que en ambos se mantienen los pilares de esa doctrina, establecidos en las legislaciones burguesas: la instauración de constituciones como normas supremas que regulan a las sociedades y pautan los deberes y derechos de los individuos y los estados, la división de poderes, la elección de autoridades mediante el sufragio, el resguardo de la propiedad privada, las libertades individuales y la libertad de empresa, que fueron históricamente variables. Ambos tipos de gobiernos ejercieron intervencionismos diferentes, favorecedores de clases distintas: las élites en el primer caso, los pueblos en el segundo, pero siempre dentro del marco del capitalismo liberal, por lo que esa intervención tuvo un carácter falso, es decir, que benefició a los sectores a los que se propuso pero falsamente, o sea, según los cánones vigentes de lo que es el bien, que contienen verdades y falsedades: no puede decirse que acumular capital sea beneficioso de verdad, ya que, como motivo de vida, es pobre, lo mismo que es pobre vivir para trabajar, o progresar a base de sobreatareamiento.

3. El liberalismo tiene aspectos buenos, que hay que mantener: por eso es que el socialismo busca superar al liberalismo, esto es, mantener sus bienes y desechar sus males, en una reformulación que los recoloca junto a otros aspectos desdeñados.

4. Como hipótesis planteo que, dado el carácter piadoso de los capitalistas, en general, una satisfacción que obtienen de sus prácticas empresariales es la de cumplir con los mandatos religiosos, que son los de las comunidades a las que pertenecen, y de participar en la convivencia humana de un modo que sirve en algunos aspectos, ya que ellos colaboran para fabricar los bienes que utiliza la humanidad, y masivamente, pero eso no quita los males derivados de esa lógica. De ser así, y hay más factores a tener en cuenta, es necesario desarmar a esa lógica pía para que los capitalistas aprendan a comportarse bien, es decir, respondiendo también a los reclamos sociales que exceden el marco de los mandatos de las comunidades religiosas y sus derivados. Como para el caso de las guerras interreligiosas, para la economía, y demás, es preciso afrontar el debate contra la religión, lo que debe hacerse desde una postura tolerante pero que reclame por el reconocimiento de la verdad.

Del carácter mónido de la humanidad y de su primacía especista

Al parecer, el planteo de Darwin de que la humanidad es una especie descendiente de los monos, ha sido superado por el de que es una especie primate superior. Para sostener esa idea no puedo más que decir que es lo que dijo Gayatri Chakravorty Spivak en una conferencia titulada “Saberes, instituciones y epistemologías”, dada en la Universidad Nacional de San Martín, en la ciudad argentina de Buenos Aires, el 26 de noviembre de 2013, y que lo dijo el locutor de un documental sobre monos emitido en el canal Encuentro, cuyos nombres ignoro. También que según los estudios genómicos la igualdad genética entre los humanos y algunos monos es del 98%, cosa que sostuvo mi padre, Carlos Javier Chaves, quien es médico veterinario.

Esa idea, según lo que sé, todavía precisa de confirmaciones, aunque debe haber gente que ya lo sepa con certeza.

Una cuestión a debatirse en el futuro es la del carácter de esa supuesta superioridad, de los humanos por sobre los monos, o los otros monos, y las demás especies. Como sucede con los órdenes imperiales, a los que se considera superiores por imponerse a las demás naciones, la superioridad humana reside en que es capaz de dominar bastante a las otras especies, pero eso no significa que su modo de vida sea mejor, sino sólo que se ha impuesto, y se impuso por la fuerza de las armas y demás técnicas humanas. A la humanidad le quedará pendiente la cuestión de hacer que su órden social sea placentero, para consigo misma y para con las demás especies, ya que el bienestar ajeno hace al nuestro, y también hay que decir que los humanos, por nuestro crecimiento y depredación, somos una plaga terráquea, por más que eso hiera a la autoestima falsa, ya que nosotros denominamos plagas a las otras especies que se expanden mucho y a costa ajena. Ahora bien, que seamos una plaga no quita que valga que disfrutemos de la vida y de nuestra superioridad: nada más señala un problema que merece atención y una respuesta resolutiva.

jueves, 8 de octubre de 2015

De la ciencia y la ideología

Entendida la ciencia como el saber y la ideología como un conjunto de ideas ligadas entre sí en la conciencia, da para reconocer que la ciencia, en tanto que saber probado, tiende al materialismo, ya que para haber probado el saber se lo hubo contrastado con las cosas de las que se tenía una idea, mientras que la ideología es proclive al idealismo, no obstante lo cual esta definición es relativa: así como las ciencias tienen componentes ideales no contrastados, las ideologías tienen algo de base en la realidad exterior al pensamiento.

El idealismo es propenso a la especulación porque se basa en las ideas abstractas, con poca comprobación empírica, y se desprendió de la teología que, al referirse a las cuestiones de los dioses, siempre hubo tendido a pensar imaginariamente, sin preocuparse lo suficiente de la realidad circundante, porque supone que los dioses son seres extraterrenales, o sea, incontrastables para los humanos, lo que derivó en toda esa serie de pruebas de la existencia de los dioses, en las que se tomó por ciertas a las casualidades y a los inventos humanos, entre otras cosas, es decir, que los teólogos justificaron sus conclusiones en pruebas aparentes, que no eran verdaderas. No obstante, no hay que desechar a las ideologías, ya que los humanos decidimos nuestras prácticas según nuestras ideas, por lo que el asunto es que la humanidad tenga una ideología verdadera, para lo que ella tiene que basarse en la ciencia, o sea, en el saber de las ideas contrastadas con la realidad de la que tratan.

La contraposición althusseriana entre la ciencia y la ideología es superable mediante la ideología científica, que es la ciencia.

Ahora bien, entendida la ciencia como los saberes, que requieren comprobación, hay que decir que la ciencia no es sólo la ciencia universitaria o escolar: hay un conjunto de saberes comunes, simples, de la vida cotidiana, que son saberes también, y que también son corroborados mediante investigaciones comunes. Los saberes que utilizamos diariamente, sobre quién es quién, en dónde está, qué hizo, dónde queda tal lugar, cómo se llama una cosa y demás por el estilo, son saberes y son científicos, aunque no tengan una metodología ni un marco teórico explicitados, ni postulen leyes reconocidas como generales. Esos saberes son muy importantes para las sociedades, ya que hacen a la supervivencia humana.

De allí que se tenga que considerar al periodismo como una ciencia común, también sujeta a pujas y a falsedades.

De la educación amorosa

Es evidente que el pietismo capitalista tiene una educación amorosa mala, ya que prohibe a las relaciones amorosas en general y las restringe al amor a dios, la conyugalidad, el familiarismo, el comunitarismo, las amistades y demás, entendidos todos según lo que dictan las doctrinas religiosas, lo que significa que la educación amorosa vigente solamente enseña a amar según lo que está autorizado por esas doctrinas, hecho que reprime a los amores que difieren de ellas y dificulta darles cauce, ya que la educación oficial no enseña a hablarlos para concretarlos, por lo que la gente, cuando le llega el momento de querer amarse de maneras distintas a las aceptadas por las piedades, no sabe qué hacer, y lo intenta improvisadamente, lo que termina a veces en prácticas fallidas, de igual manera que fallan las relaciones amorosas pías, porque se basan en ideas falsas.

Dentro de las relaciones amorosas están las de la amistad, que se distinguen de aquellas otras en las que son más factibles las relaciones sexuales.

Uno de los aspectos del socialismo debe ser la aceptación explícita y social de las pasiones amorosas y de los deseos de tener relaciones acordes con ellas, para lo que las sociedades deben tener una educación amorosa que enseñe a hablar y actuar adecuadamente al respecto, pero para eso debe ser ordenada la producción, y en particular la económica, ya que en órdenes malos a la gente se le dificulta encauzar sus deseos, por las patologías y el sobreatareamiento causados por aquéllos.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Qué hacer con el democratismo pío

El democratismo pío es la forma de gobierno basada en la soberanía popular que se ejerce mediante el sistema electoral, que es pío no sólo porque lo son las constituciones que rigen a las naciones, sino también porque apelan al método de la votación, inspirado en los votos religiosos. En Occidente el democratismo pío es el de las democracias cristianas, sea en sus versiones de centroderecha y de derecha, como la del Partido Popular en España, la de la Unión Demócrata Cristiana alemana, la del Partido Revolucionario Institucional en México, la del Partido Republicano estadounidense y la de Propuesta Republicana en Argentina, o sea en sus versiones de centro, que pueden contener elementos derechistas y llegan a incluir cierto progresismo, como Alianza País en Ecuador, el Partido Demócrata estadounidense y el Frente para la Victoria en Argentina. Con el transcurso de la historia esas posiciones varían, como es el caso del Partido Justicialista argentino, que es el eje político del peronismo y que en parte está en el FpV, que sostuvo posiciones demócratas cristianas de centroderecha durante los primeros gobiernos de Perón, que fueron progresivos en relación a los gobiernos restauradores que lo precedieron y a los intereses oligárquicos, y que aglutinaron sometiéndolos a elementos izquierdistas, pero que también contenían aspectos fascistas y de persecusión a la izquierda que se le opuso, aparte de haber sido píos, dado su carácter cristiano general. Los gobiernos de los partidos socialistas, o socialcristianos, como el del Movimiento al Socialismo boliviano, el del Partido Socialista Unido de Venezuela y el del Partido de los Trabajadores brasileño, están sometidos a las constituciones y al carácter cristiano de las naciones, y a sus aspectos cristianos intrínsecos también, además de a la hegemonía liberal mundial, por lo que adoptan un carácter híbrido, que busca componer al cristianismo con el cientificismo sin abordar explícitamente la cuestión del ateísmo. De allí que haya que evaluar su desempeño de acuerdo a esos y al resto de los factores que los coercionan.

El democratismo pío se basa en el carácter religioso de las naciones, y por eso es que tiene tanto apoyo popular, dado que las naciones, mayoritariamente, son creyentes, por lo que los proyectos socialistas fracasan una y otra vez al buscar el apoyo de las masas, que los rechazan mucho porque el socialismo, en general, es ateo, dado lo cual las experiencias socialistas triunfantes levantan la idea de “socialismo cristiano”, el socialcristianismo, basado en la figura de “Cristo obrero”, del “Cristo revolucionario” o del “Cristo de los pobres”, que es más propio del populismo, lo que es más el caso del PSUV y el PT y no tanto del MAS. En eso, el gran problema es que las masas están algo falseadas por las religiones. Habría que estudiar cuál fue la estrategia política de la iglesia católica durante la conformación de los estados-naciones latinoamericanos, y en especial durante el período de transición entre el modelo agroexportador y el de sustitución de importaciones, cuando fue la integración de los migrantes internos y externos, para comprender mejor cómo fue que las políticas demócratas cristianas se impusieron a las socialistas, en sus distintas variantes. En las luchas insurreccionales de fines del modelo de sustitución de importaciones lo que hubo fue una alianza improvisada entre los socialistas, la teología de la liberación y la opción por los pobres, que fue reprimida duramente desde el alto clero y las oligarquías, alianza que se repuso luego, precariamente, y hoy conforma a los gobiernos progresistas latinoamericanos. Y no obstante, en cuanto que la determinación religiosa es histórica, puede ser derrotada, pero más que buscar hacerlo inmediatamente lo que habría que hacer es pujar para dirigir su impulso hacia posiciones progresistas mientras se la corrige despacio, según lo permitan las circunstancias.

En tanto que los piadosos son seres humanos, el socialismo debe tener una política para con ellos, pero esta política deberá enfrentar la cuestión religiosa, declarando la verdad al respecto, ya que la falsedad pía hace mal, una de cuyas consecuencias es la explotación; pero, además de eso, el socialismo debe pujar por integrar las alianzas mayoritarias que gobiernen los estados, y para eso necesita aliarse con el democratismo religioso. Entonces, la lucha será para decidir quién lidera esa alianza, que es inestable porque recibe los golpes de la aristocracia y los de la violencia histórica que caracteriza a la piedad capitalista, a la que además en parte reproduce. Los socialistas exteriores a esas alianzas gubernamentales tendrán que reconocer la correlación de fuerzas y plantear críticas sensatas, que señalen todo lo que haya que señalar pero que también comprendan que la política demócrata pía es una superación de las restauraciones conservadoras, que pujan por retornar a los gobiernos, superación de la que las naciones dependen para reproducirse en circunstancias menos desfavorables en que lo hacen con gobiernos liberales, por lo que la política de esas alianzas debe ser criticada bien. Las críticas buenas son las que hacen sentir bien a los criticados al recibirlas, y son buenas no sólo por eso y por estar bien hechas, sino porque, al hacerlos sentir bien, las aceptan, por lo que quienes las reciben se predisponen a asumir los problemas mencionados por ellas y a responder en consecuencia. Las críticas malas, en cambio, son desestimadas por ser hirientes, aunque tengan razones válidas, por lo que esas razones tardan más en ser reconocidas. No obstante, hay ocasiones en que no se puede hacer críticas y que ellas sean recibidas bien, porque la gente es perversa. En esos casos, hay que plantear las críticas de una manera que no sea hiriente, ya que tampoco será gustosa en un primer momento, o tal vez nunca si los criticados no entran en razones.

A la vez estará la cuestión de la unidad de los socialistas en frentes partidarios, movimientistas, agrupacionistas y con individuos sueltos, y demás, que debieran buscar alianzas con los demócratas religiosos que sean lideradas por los socialistas, pero que, de no serlo, igual tienen que ser mantenidas, reconociendo los males y los bienes que tengan que reconocer. Un aspecto importante que tiene que enfrentar el socialismo es el de la producción de la conciencia humana verdadera, que inclina hacia el socialismo a las fuerzas capitalistas.

Esos frentes, más que frentes deben ser redes sociales compuestas de distintos nodos y grupos de nodos en relación con las organizaciones partidarias, que deben centralizar las cuestiones que les sean presentadas por aquéllos y responderles, según esos planteos y según las verdades sabidas por los partidos que sean ignoradas por las organizaciones aliadas que les sean exteriores, además de que los frentes partidarios tienen que tomar las medidas de gobierno correspondientes cuando están en él. Esas redes deben poder responder e integrar a los oprimidos en las coyunturas políticas, a la vez que mantener las luchas estructurales, pero además tienen que reconocer a la totalidad de las cuestiones porque, dado que gobernarán estados nacionales, tienen que atender al conjunto de las naciones, lo que no implica someterse a las clases capitalistas, sino relacionarse con ellas de una manera que las contenga y las desarme de buena manera, lo que no quita apelar a la violencia legítima, que es legítima porque es mesurada, responsable y conforme a los objetivos perseguidos, que no son los de la revancha histórica sino los de la resolución de los problemas del presente.


Anexos

1. En el debate entre los socialistas y los proteccionistas, o sea, los demócratas progresistas que sostienen al modelo keynesiano, que tiene carácter religioso porque no cuestiona a las religiones, los socialistas tenemos que reconocer que los modelos progresistas vigentes tienen que lidiar con la hegemonía liberal, que tiene carácter mundial, por lo cual no vale achacarles así nomás los males derivados de los enclaves productivos liberales, aunque sí vale señalar el problema y reclamar y proponer soluciones.

2. El caso del MAS boliviano tampoco es el de un socialismo ateo puro, ya que el mismo Evo Morales declaró ser católico y por las tendencias pachamamistas dentro del partido. Es un pietismo socialista, que a la vez que sostiene un sincretismo entre el cristianismo de la teología de la liberación y las creencias de los pueblos originarios, busca un modelo socialista, o sea, la implementación del programa de la izquierda, con las contrariedades que tiene por ser híbrido y por tener que lidiar con el predominio capitalista mundial.

De los capitalistas, la piedad y la estrategia socialista

Los capitalistas son los humanos que acumulan valor abstracto. Se caracterizan por captar. De ahí viene “capital”, de “captar”, que quiere decir “tomar”, o “coger”. En el caso de los capitalistas de lo que se trata es de tomar el valor de cambio, pero por extensión se lo aplica a las autoridades que sostienen al modelo capitalista, aunque no sean empresarios, ya que hacen al modelo caracterizado por la acumulación de valor de cambio.

Los capitalistas, en general, son humanos piadosos, es decir, que fueron formados en la cultura pía, más específicamente en la cultura pía privada, la del clero y la de las instituciones laicas de clase alta, como son las escuelas y los hospitales privados. Esto es general, y no absoluto, porque es histórico, o sea, que hay excepciones y variantes a eso. Los capitalistas, desde que nacen, son sometidos a un sistema falso de formación y control que, en nombre de las normas divinas, los reprime, los maltrata, los hiere y también los satisface: los sujeta a un modo de vida que combina los placeres con los sacrificios, esto es, con los dolores y la explotación. Entonces, los capitalistas también son reventados. Los obligan a ir a misa, a festejar las ceremonias religiosas, las fechas de los santos, a divertirse con sus amigos, que son los hijos de otros piadosos altos, en los momentos que se permiten para eso, a estudiar rigurosamente, a cumplir con muchas pautas y obligaciones, y demás, y eso en medio de un relato del mundo según el cual sus almas se pueden ir al infierno eternamente si incumplen las reglas, y los placeres fáciles y el disfute de la vida muchas veces o son pecados o están proscritos, o sea, que en esas ocasiones tienen que dárselos sin permiso social; también en el que las relaciones amorosas están atravesadas por la vigilancia mutua y el mito de los cuernos, donde el embarazo considerado ilegítimo apareja la condena y donde el uso de anticonceptivos no está autorizado abiertamente. Y eso sólo por mencionar algunas cosas que se me ocurren de improviso. La historia de la opresión sufrida por la clase capitalista está por reconocerse.

De allí que los capitalstas sean corruptos en general, porque son sometidos a un modo de vida que por falso es lesivo, de las psiquis, de los cuerpos, de la moralidad y demás. Además, las normas que tienen que cumplir son incumplibles, porque son sofisticadas y porque son muchas y contradictorias entre sí, de lo cual la cultura capitalista es una que condena duramente las faltas a las normas instituidas a la vez que acepta su incumplimiento de hecho, lo que a los capitalistas les causa un temor y un estado de alerta permanente. En conjunto, todo esto, y lo demás que no escribí, les quiebra la solidaridad, el sentido común, la alegría de vivir, las buenas intenciones y las demás cosas buenas de la humanidad, que les subsisten quebradas, lo que apareja los maltratos capitalistas: las guerras, los ataques, las amenazas, las acusaciones, la competencia permanente y demás.

Esta lógica viene de la falsedad de las culturas pías, por lo cual la piedad es el problema principal, ya que es la causante del mal subsiguiente que es el capital, que también es un mal en sí, por lo que no basta con deshacer a la piedad, sino que a la vez hay que tratar al capital, pero entendiendo sus relaciones con sus factores adyacentes.

Cuando que se habla de “los ganadores del modelo”, o se los ve en sus vacaciones en las islas paradisíacas, y las otras cosas de esas, hay que recordar que los capitalistas son degraciados, por falsos, lo que sirve para no enojarse, y hay que evitar enojarse para buscar respuestas que permitan resolver el problema histórico de la falsedad humana, con la opresión que apareja.


***

La relación de esta explicación con la estrategia socialista radica en que los socialistas tienen una relación agresiva para con los capitalistas, lo que es malo y debe ser superado mediante la comprensión y la aserción. La relación de los socialistas con los capitalistas debe ser una relación asertiva, es decir, que comprenda a las causas que los llevan a ser lo que son y que intervenga según esa comprensión de una manera tal que haga que los capitalistas sean concientes de qué es lo que determina la opresión que sufren, para que acepten el reemplazo del capitalismo por el socialismo, en el cual los capitalistas saldrían ganando de verdad, ya que las relaciones que los atormentan serían suplantadas por relaciones verdaderas y gratas. Y eso no quita que valgan las confrontaciones fuertes contra el capital, en tanto que sean maduras y bien ordenadas, o sea, pacifistas y responsables.

La estrategia socialista está mal planteada en algunos aspectos, en particular en que, al no advertir el lugar de la piedad en la determinación del modelo capitalista, tiene una política poco conciente para con ella, que no reconoce sus lazos con el proletariado, por lo que los socialistas apelan al proletariado en su estrategia sin notar que el proletariado es puesto a favor del capitalismo mediante la piedad, aunque esté en conflicto con él por la opresión económica y por la extracción del plusvalor, entre las otras cosas, y aunque esté en conflicto con la piedad porque es falsa, de la misma manera que los monjes están en conflicto consigo mismos. También hay que ser asertivos con los monjes, y reconocer la opresión que los sujeta, aunque sea causada, en parte, por ellos mismos. 

Esa ignorancia de la derechización pía del proletariado, sumada a su idealización por los socialistas, lleva a que los socialistas más se peleen entre sí por conducir al proletariado, que les responde poco y cuya derechización apenas critican, en vez que articular una estrategia conjunta, que es necesaria, aunque no suficiente, para construir el socialismo: es una condición que debe ser mantenida en una estrategia a largo plazo, con las críticas y discusiones que haya que dar. El proletariado debe ser criticado, ya que es pío y ya que reproduce al capitalismo cuando vota a sus gobernantes y a los líderes sindicales capitalistas, cuando cumple con las normas de la piedad y cuando pretende que los socialistas las cumplamos, entre otras cuestiones. Del mismo modo, el socialismo debe terminar de abandonar el acoso clasista que hace para con los socialistas de clase media y alta, y rechazar el acoso clasista del populismo, ya que la gente no elige la clase en la que nace y ya que para ser socialista no hace falta ser de clase baja, sino que basta con adherir al socialismo. El socialismo debe reconocer que la opresión no es sólo la que sufren los trabajadores asalariados, sino que se expande por el conjunto de las sociedades a causa de la falsedad pía.


Anexo

Esto, así esbozado, tiene que ser completado y, si acaso, corregido. En particular, falta explicitar la política socialista que debe ser para con el pequeño y mediano empresariado, y también para con el grande. A las objeciones trotskistas para con eso, y a las demás que hubiere, respondo que los socialistas tienen que tener una política para con el conjunto de la humanidad, por lo que deben definir una relativa al empresariado, lo mismo que para el lumpenproletariado, el campesinado y el eclesiado. De otra manera no podrán gobernar un bloque hegemónico, ya que carecerían de apoyos en cuatro clases sociales.

Eso de que el proletariado es la clase capaz de tener una concepción universalista es mentira. Primero hay que reconocer que históricamente no la tuvo hasta ahora, y tampoco podría tenerla porque sólo puede considerar los aspectos de la historia que puede considerar desde su posición de clase. Es la humanidad entera la única que puede dar cuenta de toda la humanidad, pero para eso toda la humanidad tiene que ser verdadera y vivir en forma comunista, lo que es una meta a lograr progresivamente.

Otro punto a cuestionar es la metáfora de que la lucha de clases es el motor de la historia. La historia, en tanto que el conjunto de hechos, se hace a sí misma. Es la historia la que mueve a la historia. La lucha de clases tiene un lugar central en la historia humana, pero ese lugar central no la justifica por sí misma, es decir, que la lucha de clases no es buena en sí: es una puja entre las clases sociales, que causa traumas. Los actos proletarios, o los humanos en general, insertos en esa lucha, pueden tener un sentido emancipatorio, y entonces sí son buenos, pero no hay que hacer una apología de la lucha de clases en sí misma porque no siempre la merece. La represión capitalista, y la violencia proletaria desmedida, son parte ilegítima de la lucha de clases, además de que la colaboración entre las clases es otro motor de la historia, que actúa contrariado con la lucha, y algo de ella es bueno. Lo malo de la colaboración entre las clases es que mantiene a la desigualdad social, pero la igualdad social no bastaría para cesar la opresión, ya que podría haber un piísmo, un pietismo, que fuera socialista, en que habría igualdad social bajo patrones religiosos, que también oprimirían, por lo que además del socialismo es precisa la verdad, o sea, el cientificismo. Tal vez más que el socialismo científico habría que postular el cientificismo socialista.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

De la praxis

La praxis en realidad es la práctica. Los marxistas a veces pensaron que la praxis es la acción reflexionada, para diferenciarla de las acciones que no son reflexionadas, pero las prácticas siempre son reflexionadas. Los griegos antiguos definieron a la práctica como las acciones de los negocios, las ocupaciones, la política, la guerra y demás, para diferenciarla de las acciones biológicas, como son la nutrición, el crecimiento y la respiración. Lo que tienen de específico las prácticas es que son acciones reflexionadas y voluntarias: la gente, para ejecutarlas, las piensa primero, y luego las ejecuta a voluntad. Además, la práctica es intencional: de allí que el carácter de la intención con que se ejecuta la práctica sea importante.

A lo que los marxistas designaron con el nombre de praxis en realidad es a las prácticas buenas, diferentes de la mala praxis, que también requiere reflexión y voluntad, e intención, pero en la cual su implementación es hecha de mala manera. Las prácticas buenas, además, requieren de consenso y de que su reflexión y ejecución sean conjuntas, o sea, hechas por el conjunto de los humanos involucrados en las circunstancias en que la práctica se inserte, pero además tienen que considerar bien al resto de su entorno y corregirse según las consecuencias que detecten luego de haberla realizado.

Y a esto lo digo sin ser marxista, para no personalizar, pero sí comunista y materialista histórico, o sea, seguidor del planteo de Marx en lo que lo merece, pero críticamente y abierto a aceptar mis errores derivados de eso al entenderlos.

martes, 22 de septiembre de 2015

De la sanción, la salud y la enfermedad

La sanción tiene, en principio, dos acepciones, que son la de castigo y la de promulgación. En relación a la primera, cabe decir que su formulación tiene origen devoto, según el cual la ascesis dolorosa santifica. La sanción es comprendida como una “sanación”, es decir, como un castigo que sana al pecador al purificarlo mediante dolores. Es un absurdo, por supuesto, pero está vigente en las órdenes piadosas y en las sociedades. Por eso es que las palabras “sano”, “santo” y “sanción” son parecidas. Tienen en común su origen en el vocablo latino “săcĕr”, que viene del osco sakir y del umbro sakra, además de relacionarse con el hitita šaklāiš. “Săcĕr” es “sacro”, “sagrado”, “consagrado a una divinidad”. El sacerdocio deriva de él. Además, viene de “Sancŭs”, una divinidad del pueblo prerromano sabino, equivalente a Hércules, llamado “Sanco” en el español actual.

En esta triple significación de “sanción”, como castigo, como cura y como convalidación legal, se advierte la trama que reúne, aunque sea en falso, a la religión con la medicina y con la justicia, trama extendida a otros ámbitos sociales, como la educación y la industria. Esta unión no es absoluta, es decir, que en ninguno de estos ámbitos los hombres pretenden siempre obtener los resultados que buscan por medio de dolores, pero es una lógica subyacente que sigue operando de algún modo, contrariando a las buenas prácticas que la humanidad pretende en ellos cuando es sensata.

Lo mismo sucede con la salud. Al igual que “salvación”, el término “salud” deriva de “salvus”, que es“salvo”, como “salvado”, por “entero”, “íntegro”. Los religiosos, si bien yerran en sus prácticas para salvar a la gente, ya que la idea del juicio final es falsa, y causan problemas de salud al condenar a los humanos por los pecados, hacen bien al promover la socialidad, cosa que hacen intuitivamente, mezclando bondades y maldades, por basarse en una mezcla también entre verdades y falsedades. Los saludos que se dan las personas también hacen a su salud, porque el trato amable incide en las psiques y los cuerpos, y los saludos hacen a las relaciones humanas. Por eso es que la falta de saludos hace daño, pero para que los haya lo que debe ser la gente tiene que ser verdadera y buena, ya que cuando está mal los enojos los dificultan.


Lectura

Giorgio Agamben, Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida, Valencia, Pre-Textos, 1998.


Anexo

A diferencia de lo que sucede con la sanción, la relación que sugerí en mi tesina de licenciatura entre la enfermedad y el infierno, por ser palabras similares, no es cierta: el término “enfermedad” viene del latín “infirmus”, que quiere decir “no firme”. El agregado de cuestiones infernales a la enfermedad es connotativo.

domingo, 20 de septiembre de 2015

De cómo se define el deber ser humano y de cómo debe definirse

El deber ser humano es contractivo, ya que nuestra práctica responde a luchas que se expanden por todos los ámbitos de la sociedad, no obstante lo cual hay un deber ser dominante, que pretende regular a la práctica humana en general, que es resistido y desobedecido a veces, u obedecido a desgano, porque es parcialmente ilegítimo, y es ilegítimo porque no tiene en cuenta a cosas que deben ser tenidas en cuenta.

El conjunto de las nociones dominantes sobre lo que debe ser la humanidad se centraliza en las instituciones pías, la principal de las cuales es la iglesia, que es seguida por la ley constitucional, que es su correlato laico y que establece las normas supremas reguladoras de las restantes, sean jurídicas, económicas, políticas, culturales y demás, a las que se agregan las leyes y los reglamentos que se les subordinan, y eso en relación con las otras legislaciones supremas, como son los tratados internacionales de rango constitucional. Para eso, los sacerdotes sintetizan a algunos de los conceptos de la filosofía y de las ciencias, a la vez que soslayan a otros, que son sostenidos por los luchadores sin que lleguen a legalizarse: es la legitimidad proscrita, que impulsa a los procesos revolucionarios, además de lo cual existe la reproducción laica de los mandatos sacerdotales, que es la que plasma a las doctrinas religiosas en las leyes estatales. Esto no quita que en la creación de las leyes intervienen varios actores sociales, además de los eclesiásticos, como son los empresarios y los trabajadores.

Para que el deber ser sea legítimo debe responder a los reclamos sociales o, más bien, a las verdades reprimidas, esto es, a las razones reprimidas que merezcan ser tenidas en cuenta por ser buenas, sin importar de qué clase sean sus portadores, para lo cual las leyes y el gobierno deben ser sociales, ya que, al no serlo, los gobernantes no reconocen bien a las verdades de quienes están excluídos de su conformación, ni le dan curso a sus demandas, lo que apareja a la violencia de los delincuentes, que transgreden a las leyes porque las leyes no representan a sus intereses buenos, ni reconocen las opresiones que sufrieron; pero además, las iglesias deben cambiar su carácter, o sea, deben ser centros filosóficos abiertos de la sociedad: deben ser socializadas y responder a la verdad, lo que las mantendría en tanto que asambleas sociales, ateas y científicas, en que la gente se encontraría para aprender y enseñar a comportarse, y demás.


Comentarios

1. Entender así las cosas no implica desconocer la determinación económica de la piedad, que es un determinante subsiguiente a aquélla: así como las creencias primitivas fueron posibilitadas por la recolección, la caza y la pesca, las iglesias son consecuencia de la agricultura, que permitió que algunos de los humanos se asentaran en territorios en que erigieron las ciudades y sus construcciones, determinantes de sus prácticas posteriores. El impulso desatado por la reforma protestante y la contrarreforma católica, ambos a su vez sucesores de la agricultura, propiciaron a la Revolución Industrial, que luego causó cambios políticos y religiosos, etc.

2. La palabra “mojigato”, más que derivada de “gato”, como sostienen muchas de sus definiciones, me parece que viene de “monje” y que quiere decir algo así como “monjado”, o sea, “de carácter monjero”.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Fe, piedad y modos de producción

El vocablo “fe” viene del latín fídēs, derivado de fīdō, los que a su vez provienen de los vocablos griegos pístis, cuya grafía original es πίϭτις, y peíthō. El término griego más cercano a peíthō que encontré es el de πείσομαι, que remite a πάϭχω y a πείϑω. El último de esos dos se refiere a significados habituales relativos a la fe, como son el convencimiento, la persuación, la seducción, el consejo, la confianza y la creencia, y a otros, menos usuales, como el engaño, el soborno y sucumbir. El primero, πάϭχω, quiere decir “sufrir”, “padecer” y “afectarse”.

¿Porqué la fe tiene esa ambivalencia, es decir, ese sentido, supuestamente positivo, relativo a la confianza, a la vez que los negativos de sufrir y padecer? El diccionario de la Enciclopedia Salvat define en general a la fe como la confianza o el buen concepto que se tiene de algo, el crédito que se les da a las cosas por la autoridad del que las dice o por su fama pública, como una palabra o una promesa dada y como la seguridad o aseveración de que una cosa es cierta. En particular, para su acepción religiosa, señala que para el cristianismo es una adhesión personal, gozosa y libre del creyente, a la palabra de dios, “a la verdad revelada por Dios a los hombres para enseñarles el camino de la salvación”. Y prosigue: “es, con la esperanza y la caridad, una de las tres virtudes teologales, y un misterio que sólo se explica por el Amor inconmensurable de Dios; obsequio gratuito de Dios al hombre, la fe exige de éste una respuesta de fidelidad a Dios y a su Palabra. Tener fe es afirmar y vivir humildemente la realidad de Dios, proclamar y manifestar, por medio del acto de fe y de una vida de fe, que Dios existe, se preocupa de nosotros, nos habla y está presente entre nosotros. La fe implica, pues, un encuentro y un diálogo entre Dios y el hombre, en cuanto que Aquél respeta la libertad de éste en cuanto ser racional; no hay oposición entre fe y razón, porque la fe del cristiano se basa en unos motivos de credibilidad racionales a partir de la presencia real de Dios en la historia de los hombres; la plenitud de la fe no choca con la razón humana, sino que la ilumina, la eleva y la integra en una perspectiva más rica: el designio de salvación de Dios”. Por extensión, ese diccionario la define en relación con la religión que fuese.

En ese pasaje se pueden apreciar varias cosas. Por un lado, que no se señala que la fe es incierta, o sea, que las cosas en las que se confía puede que no sean lo que parecen ser, lo que es importante porque la humanidad, para decidir qué hacer, tiene que saber con certeza qué es aquello a lo que operará con su práctica, además de lo que quiere hacer, y que las consecuencias de sus actos no serán malas de una manera tal que sea mejor no hacerlos. La humanidad, cuando se lleva por la fe, se autoriza a sí misma a hacer cosas sin saber que lo que vaya a hacer sea bueno, nada más confía en que así será, y por eso es que a veces sus actos causan pena. Manejarse según creencias causa incontinencia, ya que la gente, en vez que detenerse a pensar y a debatir qué hacer hasta saber cómo hacerlo y que será bueno, se lanza a actuar directamente, sin haber evaluado bien sus propósitos y circunstancias. En segundo lugar, esa definición da por cierto que dios existe por sí mismo, como un ser exterior a la imaginación humana, y las demás cosas que se le adjudican, como haber creado el universo, dar la palabra a la humanidad, y demás, aparte de componer en falso a la fe con la razón. Desde una perspectiva racionalista consecuente no se puede afirmar la existencia de dios por sí mismo, sino que hay que concluir que es una creencia humana que no puede ser demostrada, ya que los creyentes lo suponen ubicado por fuera del universo, adonde no se puede ir para comprobar que no está. Es una argucia retórica hecha por los teólogos para evadirse de reconocer que sostienen una falsedad. Antes decían que el infierno estaba en el centro de la Tierra, lo que fue refutado por la geología sin que los eclesiásticos todavía lo admitan. En tercer lugar, la define como un misterio, es decir, como un mito. Ambas palabras tienen la misma raíz griega, relativa a la mística, y son mentiras, tanto los mitos como los misterios. En cuarto lugar, es una definición que da lugar a formas de locura no reconocidas como el hecho de pensar que dios nos habla, con ese conjunto de diálogos fantásticos que los creyentes hacen con sus dioses imaginados, o que está entre nosotros, entre otras supersticiones. En conjunto, esas creencias falsean a la humanidad, que mezcla actos que responden a esas falsedades con otros sí referidos a las verdades: pero esa mezcla, por tener falsedades, dificulta ordenarnos para vivir felizmente, y no permite reconocer a nuestros deseos cuando son contrarios a las doctrinas fieles, por lo que causa su represión.

La piedad, del latín pĭĕtās, viene del osco piíhiúi y del umbro pihar. La Enciclopedia Salvat la define como una disposición religiosa del espíritu que predispone al culto divino, un amor entrañable a los padres y objetos venerados y como lástima, misericordia y conmiseración. En cambio, el diccionario de latín de Segura Munguía la define como el conocimiento y cumplimiento de los deberes para con los dioses, la patria, los padres, los hijos, etc. La falsedad de esta cuestión radica en que quienes definen cuáles son esos deberes son los sacerdotes, apelando a una supuesta voluntad de los dioses que en realidad es inventada por ellos mismos. Así, justifican sus arbitrios en seres imaginarios y mandan a obedecer al común de la gente en base a sus designios. No es que los sacerdotes sean concientes de hacer esa manipulación: ellos creen que obedecen a las disposiciones de los dioses, pero no es así. De esta manera, la noción suprema con que se ordenan las sociedades, es falsa, por lo que las sociedades se ordenan mal. Cabe mencionar que los mandatos píos se expanden por todos los restantes órdenes de la vida social, sean económicos, políticos, jurídicos, sanitarios, educativos, culturales y demás, aunque son contrariados por las restantes concepciones del mundo, que pueden ser de religiones menores, o científicas, lo que tampoco es garantía de que sean verdaderas, es decir, que el cientificismo crea una vía para la verdad y el bien, pero debe ser cumplido bien para lograrlos. El asunto se complica porque las religiones adoptan los conceptos científicos, pero falsamente, lo que confunde a la humanidad y le dificulta saber qué hacer. En ocasiones, hacen suponer que el bien es aquello que cumple con sus doctrinas.

Los modos de producción son las maneras en que las sociedades se conducen a sí mismas. El concepto central de “producción” es el latino dūcō, que quiere decir “conducir”, “guiar” o “llevar”. La educación es un derivado de él. Entonces, los modos de producción son regímenes que ordenan en general a toda la sociedad. El esclavismo, el feudalismo y el capitalismo son definidos por el carácter de su economía, pero son modelos que regulan a las sociedades en general, no sólo en materia económica, aunque subsumen a los restantes ámbitos sociales a la economía, en una relación histórica, es decir, en la que los elementos de cada espacio interactúan según lo hacen de hecho, aunque con algún orden, en que, a la vez que prima la Tierra y la naturaleza, y luego la economía, las prácticas humanas responden a la piedad y a sus demás determinaciones, sean políticas, culturales o las que fueren. El hecho de que las sociedades se ordenen a sí mismas supone que existen por naturaleza, es decir, que existen porque sus integrantes nacen, lo que depende de la Tierra y es consecuencia de la evolución de sus especies. Entonces, al ser el capitalismo el sistema que se basa en la acumulación de capital, es decir, en la acumulación de valor abstracto, es preciso entender porqué la acumulación de valor es reproducida por los capitalistas, y para eso sirve recordar que los capitalistas son seres piadosos en general. La piedad es un sistema transmodal, o sea, que atravesó a los distintos modos de producción, incluso a los primitivos, que tenían sus creencias, ya que la humanidad, hasta ahora, se regimenta en general desde los mandatos emanados de las instituciones que se supone representan a los dioses, las que muchas veces incorporan verdades científicas, cuando pueden adaptarlas a sus doctrinas. “Docto”, del que derivan “doctor” y “doctrina”, también viene de dūcō.

Resta entender la relación entre la piedad y las prácticas de los capitalistas, que fue señalada por Max Weber, pero que al parecer también está en las obras inéditas de Marx. Hay la intuición de esto en la expresión “religión de la mercancía”, más explícita en algunos comentarios de Gramsci, aparte de en los estudios de Foucault, a los que hay que analizar para no dejarse llevar por sus errores.


Lecturas

Michel Foucault, Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 1989; “«Omnes et singulatim»: hacia una crítica de la razón política”, en ¿Qué es la ilustración?, Madrid, Ediciones La Piqueta, 1996.

Antonio Gramsci, Antología, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2010.

Enciclopedia Salvat. Diccionario, Barcelona, Salvat Editores, 1972, vocablos citados.

José M. Pabón S. de Urbina, Diccionario manual “Griego clásico-Español”, Barcelona, Vox, 2007, vigésima edición, vocablos citados.

Santiago Segura Munguía, Nuevo diccionario etimológico “Latín-Español” y de las voces derivadas, Bilbao, Universidad de Deusto, 2006, tercera edición, vocablos citados.


Anexos

1. “Docilidad” y “disciplina” también proceden de dūcō, por lo que hay que distinguir a la educación buena de la mala, ya que al no hacérselo se cae en una lucha contra la disciplina en sí misma, como les pasa a veces a los anarquistas, lo que no corresponde porque la disciplina buena es necesaria para la calidad de la vida humana.

2. Puede ser que la piedad y el fideísmo tengan una misma raíz etimológica, ya que son términos de resonancia similar.

3. Habrá que investigar, en un diálogo crítico con la tesis de La ética protestante y el espíritu del capitalismo, porqué los capitalistas acumulan capital, a diferencia de los proletarios, que también suelen ser creyentes. Tal vez la cuestión radique en que la piedad proletaria, de la religiosidad popular, propugna el ascetismo de bienes materiales, mientras que la piedad del clero alto, como la masonería, faculta a la acumulación, eso aparte de la opresión de la clase dominante, que expulsa hacia abajo a quienes no forman parte de ella, históricamente, es decir, con excepciones y variantes. Es preciso recordar que la masonería fue un aglutinante muy importante de los burgueses revolucionarios en contra del absolutismo monárquico, tanto en Europa como en América. No obstante, no habría que exagerar la incidencia religiosa en el afán de lucro, ya que depende de la ambición empresarial, que tiene causas históricas más allá de las pías.

4. La etimología también es una ciencia sujeta a pujas. Para este caso, el diccionario etimológico con el que trabajo fue editado por la Universidad de Deusto, que pertenece a la Compañía de Jesús, los jesuitas, por lo que responde a esa concepción. De allí que no haya en él, más que marginalmente, definiciones contrarias a la fe.

5. El materialismo histórico confundió la determinación material con la económica, porque la economía es una práctica más básica que la espiritualidad, lo que redundó en el planteo economicista, que supone que la práctica humana está deteminada más por la economía que por la ideología; pero ese planteo es inexacto. Ciertamente, la materia es anterior al pensamiento, que también es material porque se realiza a través de las sinapsis neuronales, que involucran a las dendritas y a la transmisión de los impulsos nerviosos, que responden a la interacción humana con su ambiente, y también la nutrición es previa al pensar, lo mismo que la economía es precondición para la espiritualidad. No obstante, la práctica humana es determinada por la conceptualización. Los actos animales más primarios respondieron a las determinaciones instintivas, pero, una vez realizados, a partir de la creación evolutiva de los cerebros, los animales comenzamos a conducirnos mediante nuestras ideas. Por eso es que reconocer a las ideas como determinantes de la práctica es materialista también. De allí que postular que el sistema vigente no es el capitalismo, sino el pietismo capitalista, es materialista, porque concibe al pietismo como un factor material y porque entiende que su conceptualización contiene y condujo al capitalismo. El capitalismo, entendido así, es el modo de acumulación de la fase conceptiva actual, que es pía.

Nueva etapa

Con este posteo se inicia una nueva etapa del blog, luego de haber fracasado en mi primer intento para explicar la relación entre la piedad y el capitalismo. Espero lograrlo en la segunda.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Declaro un error mío que es grave

La idea central en que me basé, y que está en “La determinación del capital y la estrategia socialista”, la de que la propiedad es una noción derivada de la religión, no es cierta. La propiedad no es “pro piedad” sino “aquello que es apartado”. Viene de proprivus, cuyo término central es privus, privado, apartado, y que tiene por sinónimos a “singular”, “particular” y “aislado”. Las conclusiones seguidas a eso también deben ser descartadas para su corrección. Del mismo modo, no pude confirmar que “proletario” sea el término para referirse a quienes están “por ello”, es decir, dedicados a las cosas a su alrededor, lo que, si bien puede que sea cierto, no se condice con la definición usual referida a la progenie. Entonces, la idea central que sostuve es incorrecta. Esa relación que planteé entre las creencias y la propiedad no es esencial a su historia, sino secundaria, y habrá que reconocerla.

Y no obstante, dado el peso de las iglesias en la dirección de las sociedades, la piedad es central en el capitalismo, ya que las doctrinas religiosas son articuladores de los distintos aspectos de la vida social, a la que pretenden regular totalizantemente. Las piedades son ideologías que intentan ordenar la vida social, pero son resistidas por ser falsas, ya que al serlo le hacen mal a la humanidad. Habría que decir que la clase capitalista es un bloque compuesto por los propietarios de los medios de producción, parte de los cuales son las iglesias, ya que permiten la reproducción social, o sea, que no todos los medios de producción son económicos, sino que los hay de varias índoles, como son los de la sanidad, la educación, la cultura, la justicia, etc. Las relaciones de determinación van de lo simple a lo complejo: las producciones más básicas dan lugar a las medias, y éstas a las altas, pero luego hay contradeterminaciones de lo alto hacia lo bajo, y relaciones entrecruzadas entre los factores, en las que priman la Tierra y la naturaleza.

Entonces, la propiedad, es un material que la humanidad toma del resto de la naturaleza, o de la Tierra, y que lo aparta. Lo transforma mediante el trabajo, y entonces se lo queda para sí. La diferencia entre la propiedad privada y la pública está en quiénes se quedan con los productos del trabajo, si la elite o el proletariado, pero eso no es lo único a tener en cuenta: hay que comprender porqué la clase capitalista es lo que es y hace lo que hace, ya que eso facilitaría la política socialista, que para mal es proclive a veces a formas de violencia superables, no mediante prácticas absolutamente pacíficas, sino también mediante violencias pacifistas, bien ordenadas mediante la razón, que deben ser medidas, no exageradas. Habemos propietarios de los medios de producción -los inmuebles lo son, ya que sirven para la reproducción de la vida, igual que lo es el saber científico-, que los socializaríamos a gusto si pudiéramos vivir como se debe sin ellos, lo que hoy no se puede por la barbarie capitalista. Y hay a quienes los medios de producción les son impuestos por herencias, cuya legislación y cuyo modelo familiar de traspaso no eligen. Y los demás son oprimidos también, aunque sean millonarios, lo que no quita que también sean delincuentes muchas veces, pero a esa delincuencia, aparte de penarla provisoriamente, hay que comprenderla para resolverla desde sus causas primeras.

Lamento y me disculpo por el dislate.

martes, 8 de septiembre de 2015

Mi postura ante el feminismo

Tal vez no lo parezca, por las críticas que hice al feminismo y por mi defensa del machismo bueno, pero yo soy feminista, en el sentido de que estoy en contra del patriarcado y a favor de la igualdad entre hombres y mujeres, además de compartir las reivindicaciones por el derecho al aborto y contra los femicidios, la feminización de la pobreza y la violencia machista, aparte de estar a favor de la libertad sexual, los derechos de las mujeres al parir y demás.

Mi crítica al feminismo no es en contra del feminismo como tal, aunque sí cometí errores terminológicos cuando lo critiqué, sino en contra de los males que tiene el feminismo y a los que se debe reconocer, ya que no está exento de ellos, como no lo están tantas cosas en la historia humana. Mi defensa del machismo no es la defensa del machismo violento, sino de aquellas cosas que los hombres hacemos bien, y es necesaria porque esas cosas son parte del machismo, y parte importante de la historia humana. Además, el acoso feminista al machismo no distingue bien esta cuestión, por lo que a veces las feministas agreden a los hombres por el sólo hecho de juntarse entre hombres, como si eso fuese malo en sí mismo. Es una crítica para que el feminismo precise su política para con el machismo.

En ese sentido, soy feminista y machista, en tanto ambos sean buenos, ya que, en sí, ser feminista es inclinarse hacia las mujeres y ser machista es hacerlo hacia los hombres, y es bueno hacerlo según lo sea. El humanismo, bien entendido, es feminista y machista, ya que la humanidad se compone de hombres y de mujeres. Esta definición, así dicha, no comprende bien a los transexuales, por lo que se los debe incluir en ella. Y también vale criticar a la humanidad, ya que tiene males, igual que vale celebrar sus bondades.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

La culpa

La culpa viene del término osco “kulupu”. Lo que pienso al respecto de la culpa es arriesgado porque no tengo la certeza de que sea verdad, pero lo diré igual, habiendo aclarado que es una reflexión que debe ser cotejada.

La culpa, entendida como pena, pesar, remordimiento, angustia, o como acusación o responsabilización, puede que sea un sinónimo de “golpe”, como las trompadas, las piñas, los impactos de las armas de guerra y los golpes psicológicos. Son palabras que tal vez sean relativas: suenan parecido. Los humanos, ante las injusticias, cuando no las sabemos procesar debidamente, podemos tener respuestas de pasividad o agresividad ilegítimas. Las respuestas culpabilizadoras son de las violentas: son respuestas golpistas. Uno de los grandes problemas asociados a eso es que, al ser el capitalismo un sistema falso, que predica una justicia falsa también, ya que se atiene a los cánones eclesiásticos, teológicos y de legalidad propietaria, los seres humanos tenemos una noción de la justicia equivocada: estamos, en general, mal alienados, por lo que la culpabilización, o sea, las distintas variantes de golpismo, priman en la búsqueda pretendida de justicia, pero no la logran.

El kirchnerismo y la crítica

El kirchnerismo, y más en particular la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, tiene a veces una idea equivocada de la crítica, ya que hoy en día estamos acostumbrados a las críticas malas, hirientes. La crítica viene de “cribar”, acción que en su origen fue la de pasar los cereales por un tamiz para separar la parte comestible de la que no lo es. La frase de “separar la paja del trigo” viene de la criba. Luego, el término adquirió el sentido de “analizar”, o sea, de evaluar, en una circunstancia, qué elementos la componen y cuáles son sus relaciones, y decidir según eso, y otros factores, qué hacer de ella. Entonces, la crítica bien hecha es buena, y debe ser distinguida de la acusación y de las críticas malas. Las críticas buenas se caracterizan por hacer sentir bien a quienes las reciben, y por mejorar la calidad de la vida.

En general, las críticas mezclan aspectos buenos y malos, por lo que hay que discernirlos.

martes, 1 de septiembre de 2015

La dietética es una ciencia

La dietética es la ética alimentaria, o sea, que es científica, y busca ordenar bien la alimentación humana. Se basa por un lado en el saber médico, ya que entiende la relación entre la salud y la ingesta, pero, más en general, puede y debe llegar a ser parte de las ciencias sociales porque la alimentación humana requiere de explotación agroindustrial. Además, los trastornos alimenticios tienen relación con la opresión, ya que la compulsión a ingerir responde a los traumas sufridos por las personas.

Por otro lado, el sobrepeso debe ser entendido como parte de la pobreza, ya que, además de ser consecuencia de la recepción de maltratos, de las dificultades para hacer ejercicio que hay en las ciudades y de la falta de educación gastronómica, dificulta la vida. En ese sentido, tanto el sobrepeso como la desnutrición hacen a la pobreza humana.

En tanto que la dietética es una ciencia, todas esas malas concepciones, rudas, que exaltan el consumo desmedido de carnes, o de los alimentos que fueren, son retrógradas, además de violentas.

Los socialistas debemos adoptar a la dietética como parte del programa de lucha.

sábado, 29 de agosto de 2015

La corrupción es exculpable

La corrupción es la rotura de algo hecha por varios factores. Se nota eso en su etimología, que es la de  “co-rromper”. Cuando hablamos de la corrupción humana en ciencias sociales, nos referimos a la corrupción política, o sea, a las faltas a la moral, como son los delitos ilegítimos, muy violentos en ocasiones. Lo que quiero señalar al respecto es que, ante la corrupción, las sociedades a veces adoptan una respuesta acusatoria y punitiva: descargan las broncas que les causa la opresión en los corruptos descubiertos, lo que los corrompe más aún y lo que, al no tratar la opresión, mantiene a las causas de las broncas. Es una respuesta que no resolverá el problema que pretende resolver, ya que los corruptos lo que necesitan es apoyo y comprensión, que se comprenda socialmente su historia, los traumas que sufrieron y las causas de sus males, lo que no quita que puede que haya que encerrarlos para que no cometan más daños fuera de las cárceles, aunque tampoco esa es una solución incuestionable: es una solución provisoria y que tiene males. Para ahondar en la solución del problema es preciso que la humanidad sea verdadera, porque sólo así cada humano podría decir la verdad que conoce para que se busquen las soluciones en común.

Además, dado que la opresión es general, todos los humanos somos corruptos en algunos aspectos.


Anexo

“Punitivo” es un término derivado de “pena”, por lo que la justicia punitiva busca apenar a los delincuentes, lo que tiene algo de justo, porque los delincuentes en ocasiones se gozan de maltratar a los demás, pero esa es una justicia superable, y algo injusta.

viernes, 28 de agosto de 2015

Crítica al proletariado y a la estrategia socialista

Insistiré en un punto esbozado en “La determinación del capital y la estrategia socialista”, aclarando al pasar que mi conclusión de que el capital es un sistema totalizador, no sólo económico, viene de Foucault, entre otros, quien tematizó a otras instituciones, aparte de las fábricas, como las escuelas, las cárceles, los hospitales y los manicomios. Faltaría hacer un análisis en ese sentido de los bancos y de las iglesias, y también de las familias, y demás, aparte de completar la crítica a Foucault, que se equivocó mucho, en particular al desistir de la toma partidaria del poder gubernamental, lo mismo que Marx y quien fuere somos criticables en lo que lo somos. En el caso de Marx, un punto de crítica es que omitió reconocer la opresión sufrida por la clase capitalista, lo que atora a parte de la estrategia de la izquierda, e impide reconocer la extracción de clase de todos sus miembros, o los fuerza a luchas difíciles, lo que complica a todos los humanos. Es comprensible que Marx haya hecho esa omisión por la bronca que causa el capitalismo, que genera muchas veces respuestas agresivas.

El punto al que aludí es que el proletariado es una clase que, en tanto que es histórica, es influenciada por el propietariado, que se da una práctica para conducirlo religiosamente, por lo que el proletariado es propietarizable, o sea, religionalizable, o educable según formas pías sin credo, para los laicos, aunque, en tanto que clase productora de los bienes necesarios para la reproducción humana, se dedica a las cosas terrenales más que la clase alta. De igual manera, la clase propietaria es proletaria en parte. Un error entre los socialistas es la idealización del proletariado, como si no tuviera miserias, oscurantismos, malas prácticas, deshonestidades, violencias, rudezas, trampas, irresponsabilidades, compulsividades, etc. Esa idealización lleva a los socialistas a plantear una política para con el proletariado, en vez que una política para con el conjunto de la humanidad, por lo que en alguna medida el socialismo carece de una política para con el propietariado, que debe ser la de la aserción y la de la búsqueda de su liberación conciente, a la vez que por la fuerza legítima, ya que la clase tendencialmente más propietaria está oprimida porque su comprensión de la realidad está falseada por las creencias y por las prácticas derivadas de esa falsedad, además de los males que cometen en respuesta a la violencia y a sus intereses sin sentido filosófico. Se basan en una ciencia falsa, que los lleva a ser malos, en vez que en la ciencia verdadera, que es la que contrasta sus supuestos con la realidad exterior al pensar y los corrige según esa contrastación. Es una ciencia interpretativa y empírica, que contiene algo del positivismo pero que no se agota en él, ya que busca ordenar la conducta humana según la verdad para que la vida sea feliz.

El hecho de que el proletariado es propietarizable se nota en el sindicalismo cristiano, que es capitalista, de un capitalismo demócrata cristiano, porque apoya las mejoras en el marco del capitalismo, sin pretender superarlo, a diferencia de la socialdemocracia, que apoya las mejoras, incluso dentro del marco del capitalismo, pero con la intención de superarlo según sea posible. En esto, la división que se da es correspondiente a la que hay entre las doctrinas eclesiásticas y las científicas laicas. Y también hay que entender que algunas de las pretendidas mejoras lo son en algunos aspectos pero no lo son en otros, ya que los empeoran, por lo que lo que debe hacerse es buscar mejorar sin perjudicar a los demás: se luchará por eso porque es una opción posible y porque el deseo de gozar de la vida y el sentido moral son parte de la naturaleza humana.

Por otra parte, no todas las acciones proletarias son buenas: ya se sabe de lo malo que es el superproductivismo en curso, etc.

Además, los socialistas no estamos exentos de miserabilismo: somos mísicos, es decir, coexistentes con las misas, igual que somos miserabilísticos. En tanto que existan las misas, los humanos coexistiremos con la miseria.


Aclaraciones

1. Ese error de no tener política para con la clase propietaria no es de todo el socialismo, sino de sus variantes obreristas: hay tendencias socialdemócratas, y del socialismo populista, que tienen ese aspecto mejor resuelto, aunque no así otros.

2. La cuestión del poder pastoral, que el propietariado ejerce mediante sus instituciones, fue abordada por Foucault en el artículo “«Omnes et singulatim»: hacia una crítica de la razón política”, publicado en ¿Qué es la ilustración? por la madrileña Ediciones La Piqueta en 1996. En ese artículo, Foucault confundió a la razón política en sí con la razón política propietaria, lo mismo que hizo con el Estado, de lo que se derivan errores políticos corregibles. A su obra, que tiene riqueza, hay que analizarla para acertar sus puntos falseados, como hay que hacer con todos los clásicos.

martes, 25 de agosto de 2015

Del desprecio a los miembros sexuales

De esa cizaña rebajadora que tienen los populistas, que consiste en aplicar principios degradantes a quienes se las dan de estar en contacto con los dioses, y a los altivos y soberbios, cuando no son ellos mismos, o simplemente a quienes no hacen lo que ellos quieren, y demás usos generalizados, viene la descalificación a las gónadas sexuales femeninas y masculinas: cuando se dice “concha que te parió”, “este es un boludo”, “no seas pelotudo”, “la concha de tu hermana”, “pelotuda de mierda” o cosas por el estilo. Primero hay que aclarar que a la gente diosera y agrandada hay que hacerle comprender que los dioses son falsedades humanas y que los humanos somos animales que debemos vivir igualitariamente, en vez que llevarle la atención a cosas supuestas como más terrenales como las pelotas, la mierda, chupar la verga, entregar el orto, hacer el beso de conchas, pegarse un martillazo en el clítoris o lo que fuere. En eso, el principio de degradación hacia lo concreto está equivocado. Por otra parte, no tiene sentido pretender que se haga caso de mala manera: la gente no lo aceptamos. A lo sumo obtendrán una obediencia conveniente. Tercero, los testículos y vaginas no tienen nada de malo en sí mismos, son partes del cuerpo humano, dan placer y permiten la reproducción de la especie porque crean las espermas, igual que los anos y demás partes hacen a nuestra vida: su asociación a la bajeza es producto de la fetichización del cuerpo operada por el propietariado y repetida a veces por la gente común.

Ese principio de rebajación fue tematizado por Mikhail Bajtín en La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. El contexto de François Rabelais.


Anexos

1. “Soberbio” es “superior”. Viene del vocablo latín “superbus”. Para ésta y las demás referencias del latín, trabajo con la tercer edición del Nuevo diccionario etimológico “Latín-Español” y de las voces derivadas, de Santiago Segura Munguía, impreso en Bilbao y en 2006 por la Universidad de Deusto.

2. Imaginar dioses también es una acción terrenal, porque los humanos la hacemos en la Tierra. El error es creer que esa imaginación es verdadera, o sea, que existe tal como la imaginamos en el mundo exterior a nuestro pensamiento.

miércoles, 19 de agosto de 2015

De la cobertura oficialista a las inundaciones en Buenos Aires y Santa Fe

Lo que vi de la cobertura periodística en la Televisión Pública, del noticiero Visión 7 y 6,7,8, se refirió a algunas de las causas centrales de la inundación: el cambio climático, los canales ilegales de los campos sojeros, que llevan el cauce de las lluvias a los ríos que colapsaron, y el bloqueo del drenaje del agua por los barrios privados construidos en el delta del Paraná, en la localidad de Tigre. También mencionaron a las obras hídricas que sí se realizaron, que no bastan para resolver el problema porque el caudal de agua aumentó más que lo que esas obras pueden absorver, al igual que notaron que los barrios pobres suelen estar en los suelos bajos justamente porque los ricos se instalaron en las tierras altas para prevenirse de las inundaciones. Pero hay cuestiones que no abordaron. Por un lado no convocaron a hablar a los miembros de los movimientos sociales que se dedican a las inundaciones y a los ríos, como es la red de habitantes de los barrios inundados del primer cordón del conurbano al norte de la ciudad de Buenos Aires, el Espacio Intercuencas y los demás que haya. En eso se nota el perjuicio causado por la testarudez del gobierno, que reprime a las críticas aunque sean ciertas, por lo cual no atiende a los males cuya resolución reclaman los movimientos, y que estallan en ocasiones como ésta. Por otro lado, la cobertura demócrata cristiana no reconoce que las viviendas de la clase baja, y las de clase media, también frenan el drenaje del agua: sólo acusan a los barrios privados, porque son de los ricos. Esto se relaciona con la falta de crítica al latifundismo en el populismo: no se cuestiona, o se lo hace muy poco, al latifundismo, cuya contracara es la concentración urbana, y por eso no se comprende su relación con la inundación, porque el latifundismo obliga a grandes masas de población a congregarse en áreas relativamente pequeñas y porque el tipo de explotación de la tierra que apareja causa deforestación, lo que también agrava las inundaciones porque los bosques, que retendrían a las aguas de la lluvia, fueron exterminados.

Más importante todavía es que, si bien se mencionó al cambio climático, y a las expresiones del Papa Francisco al respecto, obsecuentemente para con él, no se explicó la relación entre aquél y la industria capitalista, por lo que no se planteó la necesidad de una reforma a la producción mundial y de una ética del consumo, en consonancia con el reclamo ante la ONU por la reducción de la emisión de los gases de efecto invernadero. En tanto la población argentina no entienda la relación entre la industria capitalista y el cambio climático, la lucha por la resolución del problema estará obstaculizada por la ignorancia de las masas de este país, y lo mismo vale para el resto de la Tierra.

Aparte, pretender que se solucione el problema de las inundaciones mediante obras hídricas es contraproducente en algunos aspectos, ya que para eso habría que hacer obras en las cuencas de todos las zonas inundables que, dado el cambio climático, son muchas y cambian. Deben hacerse según un plan conciente en algunos lugares, pero otros quedarán sin su protección. Y eso sirve sólo para los países en desarrollo. Los subdesarrollados no pueden costear obras hídricas democráticamente. Por eso es que revertir el cambio climático es la prioridad, al igual que lo es la socialización de la tierra..

jueves, 13 de agosto de 2015

El viejito “¿No es asííí...?”

Mis disculpas a quienes no entiendan el chiste, que requiere haber participado de una charla de fantasmas. Es el personaje principal de “L´anglais au Moulin Rouge”, de Toulouse-Lautrec, que tuvo de qué lamentarse. ¿Wouldn´t he?


jueves, 6 de agosto de 2015

Para que tengan, a falta de mejor título

A mí, que soy comunista, descaradamente me podrán descalificar desde la izquierda acusándome de pequeño burgués, por vivir de un alquiler, de una donación paterna y de tareas informales de economía familiar. No es nada extraño a la historia del acoso clasista de la izquierda. Un ejemplo muy conocido es el del socialdemócrata Guillermo Estévez Boero, que según la canción fue terrateniente, supongo que por haber heredado tierras. No me voy a meter en ese caso porque no lo conozco, pero sí les hablaré del mío. Aclaro que hay quienes no se merecen la bronca volcada en esta crítica.

Como el común de los ciudadanos sujetos a la ley argentina, tengo un padre y una madre que desde que nací me fueron asignados según el modelo familiar judeocristiano, que también pauta la herencia. Mi padre, veterinario, es socio fundador de una empresa pequeña que asiste a los tambos para mejorar la producción lechera capitalista, cosa que algunos socialistas podrán reprocharme, o se lo harían a él, yo mismo lo he pensado, pero que no harían ni cuando consumen productos lácteos ni cuando lo hacen los trabajadores del país o extranjeros. Por parte de madre, recibí rentas por alquileres y acceso, para alojarme a lo largo de mis 37 años, a dos departamentos en Buenos Aires, dos quintas, y otro departamento en Mar del Plata, inmuebles que heredó la abuela Beba, llamada María Teresa Guichandut de Norzagaray, y que provienen de que un tatarabuelo mío, judeocristianamente, o un antepasado común a la humanidad, en términos fraternales, Juan León Piccardo, fundó la empresa Nobleza Piccardo, que tenía sedes, entre otros lugares y si es que recuerdo bien, donde ahora están el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNBA. Con la plata que sacaron de esa empresa, luego él y sus descendientes se dedicaron a la compra de inmuebles, algunos para su disfrute y otros para alquilar, como tres edificios del centro: uno en Florida a media cuadra de la plaza San Martín, otro en Paraná entre Santa Fe y Arenales y otro en la esquina de Corrientes y Callao, donde está el bar La Ópera, a cuya vereda iba Néstor Perlongher vestido de mujer para el levante, y una sede de la Unión Cívica Radical y la de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, a la cual mi abuelo Luis Manuel Norzagaray le alquiló un departamento a finales o poco después de la dictadura del ´76. El abuelo Luis, que fue ingeniero y tuvo un título nobiliario al que dejó de darle importancia, rechazó una invitación para unirse al Jockey Club y murió joven, como a los 55 años, en el año ´82, u ´83, de un infarto, por haber fumado mucho y por los nervios que le causó la administración de los inmuebles de la abuela Beba, entre otras causas. Cuando los socialistas no reconocen la opresión sufrida por los capitalistas, obvian cosas como esa, y otras tantas que también son graves. Y todavía peor es el trato dado a veces a los ricos por los populistas y los anarquistas, algunos de los cuales son pequeños burgueses, o altos burgueses, e incluso aristocráticos.

En mi caso, compré un departamento para vivir en la localidad sanmartinense de Malaver, mientras trabajaba en el CLACSo, pero luego de recibir un mail falso, que decía que la subestación eléctrica que está a 200 metros de él era terriblemente mala para la salud, tuve, a causa de eso y de otros maltratos, una crisis nerviosa que me desató un zumbido permanente en los oídos, a lo que se sumó un dolor en la panza relativamente crónico pero tratable, por gastritis y esteatosis, a consecuencia de la opresión y de la glotonería bajtiniana, que están relacionadas. Los razonamientos prejuiciosos de parte de la izquierda omitirían reconocer que esos males son parte de la explotación, por tratarse mi caso de un pequeño burgués, ahora parcialmente rentista, aunque de ingresos mensuales de 5500 pesos. Pues bien, se equivocan, pero hasta que no lo reconozcan no podrán hacer justicia a todo el reviente y la opresión sufrida de la clase media para arriba. Y estos padeceres que relaté de mí mismo y de mis conocidos familiares son sólo algunos pocos de los que podría contar. La lista es extensísima, y no quita la opresión que los capitalistas altos le hacen sufrir a los demás, ni la extracción del plusvalor al proletariado por medio del régimen laboral y del saqueo a los estados.

Por otra parte, ¿qué tendría que hacer? ¿Donar mi departamento? Me acusarían de sensiblero ingenuo. ¿Rechazar a mi familia, entendida en términos judeocristianos, pero también históricos, e irme a trabajar asalariadamente y en una dura explotación a una fábrica? Eso sería una solución idealista, aparte de injusta para conmigo, lo mismo que lo es el planteo de que los verdaderos socialistas rompen con su clase y su familia para juntarse con los trabajadores, ya que ni Marx ni Engels dejaron de ser de clase media alta, o alta, al hacerse socialistas, aunque sí dejaron de ser capitalistas, ni muchos de los socialistas que conozco dejaron de ser de clase media alta, aunque sean asalariados. Hay que recordar que León Trotsky fue hijo de un chacarero y de una noble de la baja aristocracia, por lo que accedió a una educación de alto nivel, que lo formó y que él mantuvo incluso luego de haberlos dejado y de liderar la revolución rusa. La pertenencia de clase es un rasgo nuestro, de cada humano según su clase, aunque quien sea cambie de clase, ya que hace a su pasado. No se puede quitarse el pasado, aunque sí desobedecer a los mandatos dominantes y luchar por la emancipación.

Bueno, en fin. Lamento lo mordaz del comentario. Es por tener un opresión vieja que no es bien reconocida por los compañeros de lucha, lo que me aparejó otros malos tratos. De todos modos, no pretendo que todos los luchadores me reconozcan como tal, porque les conozco los preconceptos. Yo soy de la postura de que la lucha debe ser complementaria para ser placentera, relativamente y según las circunstancias de cada quien que quiera participar de ella, para tener arraigo masivo, ya que si se plantea una lucha sufrida, hay quienes le rehúyen. Es que es natural que los humanos queramos gozar y no sufrir, y está bien si lo hacemos según debe ser. Los casos perversos son aquellos en que esa naturaleza es quebrantada por la alienación mala.


Anexos

1. Otra cosa a tener en cuenta es que recibir muchas pertenencias por herencia no es lo copado que se suele pensar: aunque garantice tener mucha plata, obliga a ocuparse de esas pertenencias y de sus allegados, lo que requiere de mucho esfuerzo, cosa que interrumpe el desarrollo vocacional. Hagan la prueba de pensar cómo se sentirían si recibieran cosas que los obligaran a dejar sus trabajos para tener que dedicarse a cuestiones administrativas y judiciales, por citar un ejemplo. Eso para que se entienda que la socialización de los medios de producción, de ser bien hecha, podría ser bien recibida por sus dueños, ya que los liberaría de algunas tareas que los recargan. Pero, dada la violencia histórica, ni eso es fácil de hacer ni los propietarios están dispuestos a aceptarlo.

2. Aparte de estanciero, Estévez Boero fue socialista, por más críticas ciertas que puedan hacérsele, que tienen que ser justas para con él también, ya que no eligió las circunstancias en que nació ni muchas de las que vivió, y tuvo que vérselas con la barbarie capitalista. Y el Papa de ese entonces no fue obrero ni montonero. Eso fue como habría sido acusar a Engels de ser administrador de las finanzas de la empresa textil de su padre, más allá de las diferencias entre uno y otro.

3. Mejores títulos hubieran sido “Contra la discriminación clasista” o “No a la discriminación por clase social”.

4. Mis dolores de la panza permanentes eran consecuencia de ser celíaco no diagnosticado. La celiaquía es una enfermedad debida a la incapacidad para digerir el gluten, que es difícil de diagnosticar porque es polisintomática.

Hojas de ligustrina heladas


Vidrio empañado con reja




domingo, 26 de julio de 2015

Porqué a la historia se la llama así

El término “historia”, relativo a los hechos del pasado y del presente, es como decir “hechoría”, que como palabra suena mal, por lo cual se la relaboró en aquella.

viernes, 24 de julio de 2015

El significado de “Eclipse total del corazón”

El hit de Bonnie Tyler trata de una mujer aristocrática, que recuerda a su novio, y en particular a sus ojos, brillando con un brillo perverso. Ella lo extraña mientras él estudia en un colegio privado de alto nivel. Es una ficción. Bonnie Tyler fue hija de un obrero minero, en una familia protestante galesa, y trabajó de cajera en un supermercado, pero después retrató una historia de amor trunco de la aristocracia, con final feliz pospuesto. El brillo perverso de los ojos me remite al oscurantismo de la enseñanza privada.

El hecho de que el hombre extrañado por aquella mujer imaginaria fuera un personaje que representa a un capitalista en los inicios de sus estudios universitarios nos permite saber lo injusto que es el capitalismo incluso para los capitalistas aristocráticos. A los marxistas y a los populistas que no quieran reconocer esto les bastará con ver el videoclip de la canción, o mejor aún estudiar las penas de la clase capitalista alta. Es importante que los que luchan por la liberación reconozcan que el capitalismo también oprime a los capitalistas, porque eso permitiría precisar la estrategia revolucionaria, y sumar a la lucha emancipadora a los capitalistas que estén dispuestos a enfrentar la causa de sus males, con los que viven en conflicto secreto. En particular, cabe reconocer que la alienación capitalista, sea por los mandatos religiosos o por los imperativos económicos, educativos, o los que fuere, que tienen ellos, les perjudica la vida, y los lleva a perjudicar la de los demás, sean capitalistas de clase media, o baja, o socialistas.

La canción representa a una lucha proletaria en el seno de la aristocracia, ya que la lucha por amar hombres es proletaria, sin importar en qué clase suceda.

martes, 14 de julio de 2015

La lógica subyacente al acuerdo de los gobiernos de la Unión Europea y Grecia

Además del robo de plusvalor que supone, por medio de las privatizaciones, el pago de la deuda, el aumento del IVA, etc., la lógica de la propuesta financiera encabezada por las autoridades alemanas es capitalista, en el sentido de cristiana, en que responde mediante el castigo al intento griego de resolver la crisis en desmedro del alto propietariado europeo, en particular el alemán y el francés, que son los tenedores de los bonos de la deuda griega y los beneficiarios de las privatizaciones y de la profundización de la explotación laboral.

El alto capital europeo supuso que las deudas son sagradas, así fue como lo expresó un funcionario, en lo que se nota la introducción de elementos religiosos en las finanzas. El golpe financiero dado al proletariado griego responde a la concepción cristiana, que postula el castigo a las faltas a lo que los propietarios consideran la ley divina.

Michel Foucault se equivocó en varias cosas, pero no cuando dijo que la clase propietaria tiene un carácter pastoral, en el sentido de que pretende guiar a sus naciones como hacían los pastores con sus rebaños, lo que por supuesto causa al malgobierno, ya que ni unos son pastores, ni justos, ni los otros son ovejas, ni descarriadas.

lunes, 13 de julio de 2015

Las leyes físicas y las sociales, y sus objetos

Usualmente se piensa que las leyes físicas se diferencian de las sociales en que las primeras son persistentes y las segundas más variables, lo que es cierto. Pero ambas son históricas. Las leyes astrofísicas, que son las relativas al universo, también son históricas, aunque parezcan absolutas, ya que sus objetos cambian a medida que cambian las circuntancias cósmicas, por lo cual a veces reconocemos a esas variaciones. Para ver un ejemplo, pensemos en aquella ley que dice que la Tierra gira alrededor del sol de este sistema planetario en que vivimos. Esta ley describe una regularidad que viene siendo desde hace miles de millones de años, desde que se creó la Tierra y desde que gira alrededor de ese sol. Pero antes de eso la recurrencia dicha en esa ley no existía y, luego de que la Tierra empezara a girar alrededor de ese sol, pasaron miles de millones de años hasta que los humanos crearan a esa ley, que describe a ese aspecto del movimiento terrestre. Esa ley estará vigente mientras que los humanos reconozcamos la regularidad a la que se refiere y mientras que aquello que describe se cumpla. No será eterna ni la ley ni su objeto.

Con las leyes sociales pasa lo mismo: cambian los objetos a los que las leyes comprenden y cambia la comprensión humana de la realidad, por lo cual hay regularidades que dejan de ser reconocidas o que no han sido descubiertas, y otras que lo son. Lo que pasa es que a los objetos sociales, por ser terráqueos, los humanos les reconocemos los cambios con más facilidad que a los universales, además de que en muchos casos varían más rápido.