Cuando digo que el modelo actual es el pietismo capitalista no estoy contradiciendo el postulado de la determinación económica, porque el pietismo vigente es consecuencia de la agricultura: sucede que la primacía de la deteminación económica no impide que la religión haga una determinación subsiguiente, que impulsa al modo de producción capitalista basada en la agricultura.
Hay que diferenciar al modo de producción económico-social del tipo de actividad económica. Los tipos de actividades económicas son la agricultura, que incluye a la ganadería, la industria, los servicios, las finanzas, el comercio y el transporte, mientras que los modos de producción son el esclavista, el feudal y el capitalista, con los agregados que faltan. En ese sentido, históricamente, el desarrollo de la agricultura condujo a parte de la humanidad a asentarse en las ciudades, por lo que las creencias primitivas pasaron a desplegarse en las iglesias, desde las cuales los monjes hicieron a las distintas concepciones del mundo que se convirtieron en la razón de ser de sus seguidores en confluencia conflictiva con los relatos laicos para guiar la práctica, pero los primeros se plasmaron en las legislaciones estatales con mayor entereza: hay una alianza tácita o explícita entre las iglesias y las instituciones estatales, que es fácil de reconocer cuando se va a los centros administrativos urbanos, en los que están las entidades de gobierno, las plazas y las iglesias enfrente, además de las referencias teístas en las leyes constitucionales. En Europa, con la reforma y la contrarreforma cristianas, se abrió paso al liberalismo, que impulsó a las revoluciones burguesas que constituyeron al capitalismo vigente, ya de alcance mundial por medio del imperialismo y las colonizaciones; pero el capitalismo, si bien se separó del pietismo, no dejó de ser pietista del todo: en general, los capitalistas, son pietistas laicos, y si la lógica pía no se plasma absolutamente en la práctica social, sí tiene una influencia importante, históricamente distorsiva de la búsqueda de justicia, porque causa una comprensión oscurantista de la historia y de la moral. Esto, así dicho, tendría que ser estudiado en extenso en relación a la historia humana.
Añadir a la piedad en la definición del modo de producción es necesario para comprenderlo conceptivamente, no sólo económica y socialmente. Eso permite comprender el lugar de los credos en la determinación de las relaciones familiares, civiles, comerciales, amorosas, sexuales y demás, que tienen relación con la producción capitalista sin que ésta sea necesariamente su determinante principal: el determinante principal de la estructura de parentezco judeocristiana no es el capitalismo, ya que esa estructura viene desde la antiguedad. En todo caso, hay que establecer de qué formas la humanidad desempeñó sus prácticas históricamente, ya que, en tanto que la práctica humana es histórica, la influencia de sus determinantes cambia según cómo se hayan hecho las cosas, pero con predominio de la Tierra, la naturaleza y la economía después, antes que los órdenes superiores, como la ley, la ideología y demás, que luego contractuaron sobre aquellos.
También hay que tener en cuenta que el pietismo no se restringe a los sacerdotes, sino que abarca a los creyentes laicos, por lo que tiene gran influencia política.
Un blog total, cósmico, terráqueo, naturista, humanista, comunista, demócrata, feminista y libertario.
lunes, 29 de febrero de 2016
Dos comentarios sobre el proletarismo
Que una práctica sea proletaria no implica que sea buena, ya que las hay que merecen correcciones, precisiones o la abstención de hacerlas, porque el hecho de ceñirse a las circunstancias y a las necesidades de la reproducción no garantiza que el acto sea justo. De igual manera, los monjes tienen prácticas proletarias, dadas a la familia, entendida en términos comunitaristas, a la servidumbre y a la necesidad, aunque esas prácticas sean amoldadas a los cánones píos, lo que a veces redunda en que sean injustas, pero no siempre: también en el eclesiado hay tendencias progresistas, que satisfacen, aunque no lo suficiente, porque están sujetos a la idea de que hay que salvar las almas mediante el sacrificio por concebir al nacimiento pecaminosamente, desde el mito de Adán y Eva en el caso cristiano, no sé en el islam ni en las otras religiones, de lo cual predican para que la gente laica cometa acciones dolorosas. No obstante, tampoco hay que suponer que los males humanos vienen todos de la cultura religiosa, ya que la barbarie vigente es consecuencia de un desorden que excede a las iglesias, y que atraviesa a la economía, a los gobiernos y al mundo laboral también.
domingo, 28 de febrero de 2016
El sujeto revolucionario es histórico
La idea socialista de que la clase trabajadora es el sujeto revolucionario es inexacta, ya que los trabajadores no siempre luchan por la liberación, sino que a veces son evasivos, como cuando se dedican al consumismo, retardatarios, cuando presionan para mantener las formas pías de comportamiento, e incluso reaccionarios, como cuando son xenófobos o fascistizantes. El sujeto revolucionario, en tanto que es histórico, o sea, de hecho, es el conjunto de personas que pugnan por la revolución, por una transformación de las prácticas humanas que nos libere del peso de las concepciones injustas, y por ende se compone de gente de todas las clases sociales, estén comunicados entre ellos para eso o no, que tienen en común el estar abocados a sus circunstancias, en vez que a los mandatos religiosos y propios, y el interés de que haya justicia social, por lo que son proclives al igualitarismo y la socialización. La izquierda tendría que reconocer esto, para dejar de marginar a los revolucionarios de las clases media y alta, y admitir el impulso revolucionario de los movimientos democráticos, que, aunque sean insuficientes, y algo equívocos, son progresistas, o sea, de un revolucionarismo poco conciente y algo desatinado, para establecer una alianza demócrata que combine las críticas internas con la política social y gubernativa, y que a la vez someta a un debate social a las prácticas malas del pietismo capitalista, para que se las reordene desde una concepción verdadera.
En tanto que el sujeto revolucionario es histórico, cambia permanentemente, según sean progresivas o regresivas las prácticas de cada quien, pero con la generalidad de ser propenso a considerar las circunstancias y a intentar que la humanidad goce, que viva para sí misma, lo que tiene que ser ordenado de buena manera porque si se goza mal, abusivamente, el goce es interrumpido por las consecuencias de ese abuso. Es un sujeto contingente pero que tiene que cumplir con los requisitos de ser prole y revolucionario, y es perfectible porque no es del todo bueno, y corregible también, por los desastres que hubo hecho.
En tanto que el sujeto revolucionario es histórico, cambia permanentemente, según sean progresivas o regresivas las prácticas de cada quien, pero con la generalidad de ser propenso a considerar las circunstancias y a intentar que la humanidad goce, que viva para sí misma, lo que tiene que ser ordenado de buena manera porque si se goza mal, abusivamente, el goce es interrumpido por las consecuencias de ese abuso. Es un sujeto contingente pero que tiene que cumplir con los requisitos de ser prole y revolucionario, y es perfectible porque no es del todo bueno, y corregible también, por los desastres que hubo hecho.
sábado, 27 de febrero de 2016
El proteccionismo es menos capitalista que el liberalismo
Si bien las distintas variantes del proteccionismo fueron capitalistas, y pietistas, o poco críticas con el fideísmo, también la izquierda tiene que reconocer que el proteccionismo es menos capitalista que el liberalismo, ya que desestima a la especulación financiera, que es la principal fuente de captación de valor actual, en provecho de la valorización agrícola, industrial, comercial y de servicios, la economía más concreta, lo que no quita que haya que superarlo, aparte de que hay proteccionistas socialistas.
Para la crítica al proletariado
Insistiré en este punto aunque ya lo haya expuesto antes: el proletariado debe ser criticado. No sólo porque en general es pío y procapitalista, y tiene sus rudezas y barbaridades, sino porque todos debemos ser advertidos sobre lo que hacemos mal. La condescendencia socialista para con el proletariado es hipócrita, e impide que se corrija la política de izquierda, que termina en una agresión hacia la clase alta, sea capitalista o no, mientras que la clase trabajadora vota a los candidatos de la derecha, consume mal algunas cosas, es devota, se deja engañar por los medios de comunicación privatistas, es violenta genérica y sexualmente, y se equivoca en otras cuestiones, mientras que los militantes de izquierda le reprochan poco, porque los tienen de favoritos, un procedimiento que los deslegitima.
martes, 23 de febrero de 2016
Un problema del asalarismo socialista
El prejuicio socialista de que para ser de izquierda hay que ser asalariado, directa o indirectamente, además de ser injusto tiene la contra de que el empresariado que podría sumarse a sus filas, sea para liberarse de la responsabilidad de tener propiedades en exceso, sea para emanciparse del yugo de las religiones, o por los motivos que fueren, no se integra a las organizaciones socialistas, de lo cual sus partidos políticos merman su financiación, ya que tienen que limitarse a los aportes de los asalariados. El caso es más fácil de reconocer cuando se trata de la mal denominada pequeña burguesía, o sea, el empresariado pequeño y mediano, que tiene sus tendencias reaccionarias a la vez que otras progresistas, lo mismo que le pasa a la clase obrera, aunque desde una posición social inferior.
Aunque haya poca conciencia social al respecto, y un rechazo al socialismo de su parte en gran medida, el empresariado se liberaría de muchas de sus presiones de socializarse los medios de producción y ordenarse la sociedad consensuadamente, y ganaría en libertad para relacionarse con la gente.
Aunque haya poca conciencia social al respecto, y un rechazo al socialismo de su parte en gran medida, el empresariado se liberaría de muchas de sus presiones de socializarse los medios de producción y ordenarse la sociedad consensuadamente, y ganaría en libertad para relacionarse con la gente.
domingo, 21 de febrero de 2016
Una respuesta a Emir Sader
Le voy a responder algunas cosas a Emir Sader de esta manera, mediante el blogspot, ya que anteriormente le escribí por el correo de lectores de Página 12 y luego de eso él sacó una nota, en ese mismo diario, acusándonos a los intelectuales críticos de los gobiernos progresistas de no ganar las elecciones, de ser ultraizquierdistas y de dedicarnos a responderles a los desarrollistas mediante correos electrónicos. Primero quiero decir que escribir correos electrónicos para contestar a las notas periodísticas no tiene nada de malo, y que yo les leo sus notas casi todos los días, sin haber tenido la posibilidad de contestarles casi nunca. Para eso tuve que poner este blogspot. Por otro lado, Emir Sader omitió poner en debate el contenido de los correos enviados, por lo que la cuestión de fondo se mantiene sin dilucidar. En tercer lugar, ni el trotskismo ni el ecologismo son ultraizquierdistas en general. La caracterización de los gobiernos progresistas como de izquierda, mientras que sus críticos seríamos unos extremistas, no es cierta, ya que los gobiernos progresistas oscilan entre la centroizquierda, como el PT, el PSUV, el MAS y el Frente Amplio, y el centroderecha, que es el caso del FpV, parte de cuya conducción hasta es conservadora, o sea, derechista, como lo son los gobernadores del Partido Justicialista de algunas provincias argentinas y algunos dirigentes sindicales. La acusación de ultraizquierdismo pretende aislar a la izquierda crítica de los gobiernos desarrollistas. No obstante, la crítica al idealismo de la izquierda es válida, porque lo hay y porque la izquierda crítica al progresismo gobernante exige cosas sin atender a las circunstancias que determinan a las cuestiones, por lo que se desacopla de la realidad a veces, y no otras, de igual manera que la hipocresía para con los gobiernos progresistas es perjudicial para las naciones y hasta para ellos mismos, porque al no corregirse sus errores se restan apoyos y se ganan opositores, lo que les merma fuerzas y favorece sus derrotas ante los liberales, la derecha, que es hegemónica mundialmente. Por eso es que debieran alentar la postura del apoyo crítico, e incluso las críticas sensatas y opositoras, aunque yo no comparta esa tesitura porque ignora las correlaciones de fuerzas, y corregirse la política a medida que evoluciona la historia, es decir, corregirse sobre la marcha.
Por otro lado, es malintencionado pretender que los descontentos con los gobiernos progresistas tendríamos que hacer partidos políticos y ganar las elecciones, como dijo Cristina Fernández, dado el peso de las iglesias y del capital, y las maniobras de los demócratas instalados en el sistema político, que nos lo impedirían, además del hecho de que muchos somos trabajadores o empresarios chicos que no tenemos ni tiempo ni dinero para costear partidos grandes; eso aparte de que en mi caso me estoy recuperando de los padecimientos de una celiaquía recientemente diagnosticada, a la que sufro desde la adolescencia y que me causó cansancio, dolores de panza intermitentes, erutos y depresión a lo largo de los últimos 20 años, y un acúfeno, osteopenia, irritabilidad y una contractura en el pie derecho en los últimos cuatro, con sus secuelas sociales, y de un desprecio político de parte del progresismo moderado y algunos atentados o malos tratos de los anarquistas, a la vez que de represiones policiales, lo que terminó en que renunciara al CLACSo y tuviera que rehacer mi vida, habiendo recibido muestras de solidaridad de poca gente más que de los fantasmas. Así que no les vale decir que no conozca la pobreza.
En resumen, la cuestión se reduce a que los gobiernos progresistas tendrán que aceptar que se los apoye críticamente, y que se los critique desde la oposición, sea de derecha o de izquierda, y hasta tendrían que convocar a que se haga eso de buena manera, ya que no tienen la verdad absoluta, por lo que ignoran lo que se intenta hacerles entender con las críticas, a las que tendrían que analizar, para juzgarlas, ya que no serán buenas del todo, y malas a veces, y a partir de eso responderlas satisfactoriamente; aparte de aceptar su superación por izquierda a mediano plazo, lo que podría ser de 20 a 300 años.
Por otro lado, es malintencionado pretender que los descontentos con los gobiernos progresistas tendríamos que hacer partidos políticos y ganar las elecciones, como dijo Cristina Fernández, dado el peso de las iglesias y del capital, y las maniobras de los demócratas instalados en el sistema político, que nos lo impedirían, además del hecho de que muchos somos trabajadores o empresarios chicos que no tenemos ni tiempo ni dinero para costear partidos grandes; eso aparte de que en mi caso me estoy recuperando de los padecimientos de una celiaquía recientemente diagnosticada, a la que sufro desde la adolescencia y que me causó cansancio, dolores de panza intermitentes, erutos y depresión a lo largo de los últimos 20 años, y un acúfeno, osteopenia, irritabilidad y una contractura en el pie derecho en los últimos cuatro, con sus secuelas sociales, y de un desprecio político de parte del progresismo moderado y algunos atentados o malos tratos de los anarquistas, a la vez que de represiones policiales, lo que terminó en que renunciara al CLACSo y tuviera que rehacer mi vida, habiendo recibido muestras de solidaridad de poca gente más que de los fantasmas. Así que no les vale decir que no conozca la pobreza.
En resumen, la cuestión se reduce a que los gobiernos progresistas tendrán que aceptar que se los apoye críticamente, y que se los critique desde la oposición, sea de derecha o de izquierda, y hasta tendrían que convocar a que se haga eso de buena manera, ya que no tienen la verdad absoluta, por lo que ignoran lo que se intenta hacerles entender con las críticas, a las que tendrían que analizar, para juzgarlas, ya que no serán buenas del todo, y malas a veces, y a partir de eso responderlas satisfactoriamente; aparte de aceptar su superación por izquierda a mediano plazo, lo que podría ser de 20 a 300 años.
jueves, 18 de febrero de 2016
Pietismo y manipulación informativa
El hábito pietista de dar por ciertas a las creencias y a las palabras de los monjes y demás autoridades, y por buenas a las leyes, cosas que aparentemente relegan de responsabilidad a la gente común por los juicios y las decisiones que toman, tiene una consecuencia que favorece a la manipulación informativa, ya que los receptores de los mensajes de los medios de comunicación, acostumbrados a suponer que los que hablan dicen la verdad, los aceptan como ciertos sin someterlos a verificación, lo que facilita la manipulación y les dificulta dilucidar los errores comunicativos, que los hay muchos porque la comunicación mediática es dislocada, compleja y apresurada. Por eso es que las campañas de izquierda en contra de la manipulación debieran comenzar por alertar de la falsedad informativa y reclamar a los espectadores que cotejen los mensajes que reciben en vez que tomarlos por ciertos. Las representaciones deben ser tomadas por lo que son, o sea, como representaciones, que hablan sobre los objetos representados pero cuya veracidad sobre ellos debe ser comprobada: es decir que los espectadores tienen que hacer la crítica de los medios de comunicación, para lo que tienen que saber quiénes son sus dueños y productores, y qué intereses tienen.
Y más en general se tendría que exigir a la gente que juzgue por sí misma y que sea responsable de sus actos, cosa que no pasa lo que debiera.
El mal hábito cognoscitivo causado por la religiosidad es el de la credulidad.
Y más en general se tendría que exigir a la gente que juzgue por sí misma y que sea responsable de sus actos, cosa que no pasa lo que debiera.
El mal hábito cognoscitivo causado por la religiosidad es el de la credulidad.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Capitalismo, crecimiento y pobreza
Antes del capitalismo no había la desesperación actual por el crecimiento económico, ya que el feudalismo no se caracterizó centralmente por el aumento de la acumulación: esta necesidad es propia del capitalismo, que se basa en la acumulación como fin en sí mismo, por lo que requiere del aumento de la cantidad de producto constantemente, en una actitud adicta, ya que no se trata de una necesidad verdadera, sino de una compulsión. El desarrollismo vigente pretende reorientar ese interés para eliminar la pobreza mediante la distribución del producto que crece exponencialmente, pero esa pretensión también es falsa, porque la pobreza no es dada sólo por la escasez de bienes sino que es causada por todos aquellos factores que apenan a la humanidad.
Los análisis progresistas que achacan al capitalismo su incapacidad para superar la recesión iniciada en 2008 son peligrosos porque suponen que la humanidad debiera retomar la senda del crecimiento para resolver sus problemas, lo que conduce a una búsqueda que no solucionará el problema que intenta resolver, por lo que perpetuará la desgracia. Imagínense lo que sería si los progresistas asumieran los gobiernos, tras una crisis capitalista, y lograran que la economía mundial volviera a crecer a tasas del 8% anual. ¿A cuánta gente le arruinarían la vida al someterla a imperativos económicos que los harían trabajar y consumir excesivamente durante toda su vida? ¿Qué harían con los armamentos, automóviles, electrodomésticos y demás aparatos, que son de las principales causas de muertes, accidentes y molestias humanas? ¿Y cómo solucionarían el problema de la falta de socialidad, de compañía, que sería relegada porque la vida social no incrementa el producto bruto? ¡Ni siquiera hoy, después de dos siglos y medio de una acumulación capitalista que multiplicó varias veces el producto bruto mundial, son capaces de reconocer esto los desarrollistas! Y después salen con que es para generar trabajo para los desocupados. Pues bien, si quieren generar trabajo, tiene que ser trabajo bueno, social y repartido, ya que hoy en día hay trabajo de sobra para algunos y nada para otros, y muchas tareas vanas, o malas, y hechas bajo imposición autoritaria, de lo que son disociales. Si no, serán insultados por quienes padezcan las consecuencias de sus malas prácticas teóricas y políticas, pero pienso que ni así reconocerán sus errores, ya que hasta ahora no lo hacen, y buscan enfrascar en sus planes a la humanidad, como los mandones que creen que para que todo funcione bien el resto de la gente tiene que hacer lo que ellos dicen. Ese es un problema del proteccionismo, que es pío también, ya que carga con la lógica pastoral de la teología en el sentido de que supone que los letrados tienen la misión de conducir al común de la gente para una vida dichosa, de lo que se adjudican el puesto de mando, en vez que buscar la socialización del gobierno.
Para solucionar verdaderamente el problema de la pobreza hay que asumirlo en serio, con todos sus aspectos, en vez que centrarse en el producto bruto, que ya es excesivo desde hace mucho tiempo, y cuya desmesura causa explotación y varias otras desazones. Un requisito básico es que el modelo a seguir sea consensuado socialmente, pero con una sociedad conciente de sus fines. Por eso es que los progresistas tendrían que centrarse en la socialización paulatina, según sea posible, de los medios de producción, y en el decrecimiento económico, pero que alcance para que cada quien tenga lo necesario para vivir. La vía del crecimiento económico es una solución falsa, que no llevará a lo que se pretende con ella, y mientras tanto mantendrá a las pujas internacionales por los recursos terráqueos y naturales, entre ellas a las guerras, y a los demás males derivados de su error.
En ese sentido, un aspecto crucial será el de la cooperación internacional, ya que no se puede terminar la pobreza si las naciones se pelean entre sí para enriquecerse falsamente y a expensas de las otras, por lo que es necesario reemplazar a las identidades nacionales por la fraternidad humana, pero además, y más impotante, es que la humanidad aprenda a convivir, para lo que es preciso superar la creencia y la religión, aunque con eso no baste, ya que ambas hacen a identidades equivocadas, que causan enemistades y llevan a prácticas lesivas. Sin cooperación internacional, el paradigma desarrollista lleva a que cada nación fomente su industrialización, en vez que complementarse los países entre sí, lo que, aparte de explotación masiva y sometimiento de las poblaciones a los planes económicos, aumentaría el descalabro medioambiental y ocasionaría múltiples represiones para quienes se opusieran.
Esta es mi opinión. Pienso que es correcta, pero tal vez me equivoque, y no está socializada, por lo que el asunto tendrá que ser debatido.
Los análisis progresistas que achacan al capitalismo su incapacidad para superar la recesión iniciada en 2008 son peligrosos porque suponen que la humanidad debiera retomar la senda del crecimiento para resolver sus problemas, lo que conduce a una búsqueda que no solucionará el problema que intenta resolver, por lo que perpetuará la desgracia. Imagínense lo que sería si los progresistas asumieran los gobiernos, tras una crisis capitalista, y lograran que la economía mundial volviera a crecer a tasas del 8% anual. ¿A cuánta gente le arruinarían la vida al someterla a imperativos económicos que los harían trabajar y consumir excesivamente durante toda su vida? ¿Qué harían con los armamentos, automóviles, electrodomésticos y demás aparatos, que son de las principales causas de muertes, accidentes y molestias humanas? ¿Y cómo solucionarían el problema de la falta de socialidad, de compañía, que sería relegada porque la vida social no incrementa el producto bruto? ¡Ni siquiera hoy, después de dos siglos y medio de una acumulación capitalista que multiplicó varias veces el producto bruto mundial, son capaces de reconocer esto los desarrollistas! Y después salen con que es para generar trabajo para los desocupados. Pues bien, si quieren generar trabajo, tiene que ser trabajo bueno, social y repartido, ya que hoy en día hay trabajo de sobra para algunos y nada para otros, y muchas tareas vanas, o malas, y hechas bajo imposición autoritaria, de lo que son disociales. Si no, serán insultados por quienes padezcan las consecuencias de sus malas prácticas teóricas y políticas, pero pienso que ni así reconocerán sus errores, ya que hasta ahora no lo hacen, y buscan enfrascar en sus planes a la humanidad, como los mandones que creen que para que todo funcione bien el resto de la gente tiene que hacer lo que ellos dicen. Ese es un problema del proteccionismo, que es pío también, ya que carga con la lógica pastoral de la teología en el sentido de que supone que los letrados tienen la misión de conducir al común de la gente para una vida dichosa, de lo que se adjudican el puesto de mando, en vez que buscar la socialización del gobierno.
Para solucionar verdaderamente el problema de la pobreza hay que asumirlo en serio, con todos sus aspectos, en vez que centrarse en el producto bruto, que ya es excesivo desde hace mucho tiempo, y cuya desmesura causa explotación y varias otras desazones. Un requisito básico es que el modelo a seguir sea consensuado socialmente, pero con una sociedad conciente de sus fines. Por eso es que los progresistas tendrían que centrarse en la socialización paulatina, según sea posible, de los medios de producción, y en el decrecimiento económico, pero que alcance para que cada quien tenga lo necesario para vivir. La vía del crecimiento económico es una solución falsa, que no llevará a lo que se pretende con ella, y mientras tanto mantendrá a las pujas internacionales por los recursos terráqueos y naturales, entre ellas a las guerras, y a los demás males derivados de su error.
En ese sentido, un aspecto crucial será el de la cooperación internacional, ya que no se puede terminar la pobreza si las naciones se pelean entre sí para enriquecerse falsamente y a expensas de las otras, por lo que es necesario reemplazar a las identidades nacionales por la fraternidad humana, pero además, y más impotante, es que la humanidad aprenda a convivir, para lo que es preciso superar la creencia y la religión, aunque con eso no baste, ya que ambas hacen a identidades equivocadas, que causan enemistades y llevan a prácticas lesivas. Sin cooperación internacional, el paradigma desarrollista lleva a que cada nación fomente su industrialización, en vez que complementarse los países entre sí, lo que, aparte de explotación masiva y sometimiento de las poblaciones a los planes económicos, aumentaría el descalabro medioambiental y ocasionaría múltiples represiones para quienes se opusieran.
Esta es mi opinión. Pienso que es correcta, pero tal vez me equivoque, y no está socializada, por lo que el asunto tendrá que ser debatido.
viernes, 5 de febrero de 2016
De lo propio y de lo prole
Cuando se dice de una conducta que es propia, apropiada, impropia o inapropiada, sí se refiere a la piedad: se define al comportamiento en relación con el cánon pío de que se trate el caso, lo que me da para pensar si el propietariado no es la clase propia en el sentido de pro pía, en vez que en el sentido de detentadora de bienes. Pienso que puede que, de hecho, ambas cuestiones se hayan fundido en el mismo término, relativamente, lo que no quita que el proletariado sea apropiable y el propietariado desapropiable, lo que responde a las pujas por determinar la práctica humana.
Es curioso que haya una palabra para definir al acto de transformar al carácter humano de modo que el sujeto se comporte en favor de la piedad, la palabra “apropiar”, en su acepción conductual, no en la relativa a la tenencia, pero que su equivalente prole no sea tan fácil de discernir. La palabra “aprolar” no existe, pero sí existe “probar”, que sirve para definir a la práctica de poner al concepto en pro de le porque para probar algo hay que contrastarlo con la realidad circundante, y le, que es “ello”, remite a la realidad objetiva, y puede usarse para referir a la subjetiva, en tanto que lo pío es una práctica que responde a una realidad imaginaria basada en ideas incontrastables, de igual modo que hay prácticas y conceptos prole, imaginarios también estos últimos, pero de una imaginación que responde a la realidad objetiva.
Entonces, habría que corroborar si esta definición etimológica de propio y de prole es correcta. En ese sentido podría entenderse la relación entre las palabras que definen a las clases sociales y su ser en sí, ya que la clase propietaria es más proclive a atender a la piedad y a las pertenencias, mientras que la proletaria es más dada a la familia y a las circunstancias, por trabajar; pero eso tendencialmente, ya que hay prácticas contrapuestas a esa dicotomía, atravesada en general por relaciones de mando y obediencia, por la extracción del plusvalor y por la lucha social.
El hecho de que la propiedad se refiera tanto a la piedad como a las pertenencias es análogo a lo que sucede con la idea del bien, que tiene una acepción relativa a los productos fabricados y otra que remite a lo que cumple con lo que se piensa que son los mandatos de los dioses, o con las normas pías que se supone derivan de ellos, además de los otros sentidos que se le asignan, dados a la justicia, la necesidad y demás, en una puja histórica por definir un concepto cuyo origen ignoramos. En inglés la idea del bien es cercana a la de dios incluso en las palabras con que se los nombra, ya que el primero se escribe “good” y el segundo “god”. Algo parecido sucede con “fine”, que puede que sea una traducción de “fino” en el sentido de “dado a la fe”, como si la fe fuese causa de bondad.
Este esquema flexible, así esbozado, es incompleto, y falta comprobar si es correcto, además de que habría que incluirle las situaciones intermedias, con sus variantes y contrahechos ˗que los hay porque la lógica pía es oligofrénica, porque tiene que responder a la vez a sus ideas abstractas y a la realidad, las que se contrarían porque las ideas abstractas se basan en mentiras en vez que en verdades˗, como es el hecho de que la clase media alta, en general, se proletariza en actividades no directamente finas pero sí dadas a las materias eclesiásticas, como la administración de propiedades, que requiere de la lectura y de la escritura, y del manejo de la ley, que tienen una vinculación estrecha con los conventos y universidades privadas, aparte de con la legislación de los estados píos, de igual modo que la clase baja se propietariza con creencias pobristas, o degradadas, como el diablismo o los cultos esotéricos, que también están presentes en las otras clases sociales, a la vez que sus actividades laborales son más básicas y necesarias.
Ahora bien, que haya una relación íntima entre la piedad y la propiedad no quiere decir que ésta sea armónica, ni coherente, sino que es histórica, por lo que también es conflictiva: de allí las críticas a la iglesia vertidas por el liberalismo, que no impidieron que éste, en general, haya sido pío, pero de una piedad laica, que por momentos se desprendió de ella, centrándose en la acumulación capitalista mientras que toleró a las religiones.
Es curioso que haya una palabra para definir al acto de transformar al carácter humano de modo que el sujeto se comporte en favor de la piedad, la palabra “apropiar”, en su acepción conductual, no en la relativa a la tenencia, pero que su equivalente prole no sea tan fácil de discernir. La palabra “aprolar” no existe, pero sí existe “probar”, que sirve para definir a la práctica de poner al concepto en pro de le porque para probar algo hay que contrastarlo con la realidad circundante, y le, que es “ello”, remite a la realidad objetiva, y puede usarse para referir a la subjetiva, en tanto que lo pío es una práctica que responde a una realidad imaginaria basada en ideas incontrastables, de igual modo que hay prácticas y conceptos prole, imaginarios también estos últimos, pero de una imaginación que responde a la realidad objetiva.
Entonces, habría que corroborar si esta definición etimológica de propio y de prole es correcta. En ese sentido podría entenderse la relación entre las palabras que definen a las clases sociales y su ser en sí, ya que la clase propietaria es más proclive a atender a la piedad y a las pertenencias, mientras que la proletaria es más dada a la familia y a las circunstancias, por trabajar; pero eso tendencialmente, ya que hay prácticas contrapuestas a esa dicotomía, atravesada en general por relaciones de mando y obediencia, por la extracción del plusvalor y por la lucha social.
El hecho de que la propiedad se refiera tanto a la piedad como a las pertenencias es análogo a lo que sucede con la idea del bien, que tiene una acepción relativa a los productos fabricados y otra que remite a lo que cumple con lo que se piensa que son los mandatos de los dioses, o con las normas pías que se supone derivan de ellos, además de los otros sentidos que se le asignan, dados a la justicia, la necesidad y demás, en una puja histórica por definir un concepto cuyo origen ignoramos. En inglés la idea del bien es cercana a la de dios incluso en las palabras con que se los nombra, ya que el primero se escribe “good” y el segundo “god”. Algo parecido sucede con “fine”, que puede que sea una traducción de “fino” en el sentido de “dado a la fe”, como si la fe fuese causa de bondad.
Este esquema flexible, así esbozado, es incompleto, y falta comprobar si es correcto, además de que habría que incluirle las situaciones intermedias, con sus variantes y contrahechos ˗que los hay porque la lógica pía es oligofrénica, porque tiene que responder a la vez a sus ideas abstractas y a la realidad, las que se contrarían porque las ideas abstractas se basan en mentiras en vez que en verdades˗, como es el hecho de que la clase media alta, en general, se proletariza en actividades no directamente finas pero sí dadas a las materias eclesiásticas, como la administración de propiedades, que requiere de la lectura y de la escritura, y del manejo de la ley, que tienen una vinculación estrecha con los conventos y universidades privadas, aparte de con la legislación de los estados píos, de igual modo que la clase baja se propietariza con creencias pobristas, o degradadas, como el diablismo o los cultos esotéricos, que también están presentes en las otras clases sociales, a la vez que sus actividades laborales son más básicas y necesarias.
Ahora bien, que haya una relación íntima entre la piedad y la propiedad no quiere decir que ésta sea armónica, ni coherente, sino que es histórica, por lo que también es conflictiva: de allí las críticas a la iglesia vertidas por el liberalismo, que no impidieron que éste, en general, haya sido pío, pero de una piedad laica, que por momentos se desprendió de ella, centrándose en la acumulación capitalista mientras que toleró a las religiones.
jueves, 4 de febrero de 2016
De la frivolidad
Aunque parezca raro, la frivolidad viene de palabra latina “frĭō”, que quiere decir “triturado”, “molido”, y deriva de un término sánscrito referido a la injuria. El sentido de vano, o de fútil, que le damos nosotros hoy en día responde a que acusamos de frívolo a lo que no sirve a nuestros propósitos, como las cosas cuando se rompen; pero, como la gente es psicópata a veces, o no razona bien sus intereses, se desprecia como frívolo a lo que sea, esté o no roto y sin importar si es justo ese desprecio, como tantas veces se hace en las conductas prepotentes. Así llegó a ser que se asociara a la frivolidad con la fiesta, ya que la cultura católica, en sus malos momentos, reprime a la festividad porque no se condice con la solemnidad de su culto; pero lo mismo hicieron los comunistas, y los anarquistas también, porque los fiesteros no quisimos someternos a los imperativos del desarrollismo económico o a los de la seriedad de la política, porque no entendieron que la alegría que da el baile es un aspecto central de la calidad de la vida del que no gozamos lo debido.
En realidad, el modelo de desarrollo que se debiera alcanzar es uno que reduzca la producción de lo necesario para la humanidad a lo mínimo indispensable, para así liberar a las prácticas más agradables, en tanto que sean fáciles, que tendrían que estar presentes también en la producción necesaria; y más aún, se tendría que intercalar a la necesidad con la libertad, para lo que es preciso que se dejen de hacer las cosas prescindibles. De hecho, el objetivo es que las prácticas necesarias para la supervivencia de la especie sean ejecutadas libremente, es decir, levemente, livianamente, ya que la libertad está emparentada con la levedad, para lo que su realización tiene que estar bien repartida, lo que no puede ser si parte de la humanidad se atarea en cosas innecesarias, que además impiden la realización de otras prácticas, sin las cuales se puede vivir bien, pero que son agradables y deseadas.
En realidad, el modelo de desarrollo que se debiera alcanzar es uno que reduzca la producción de lo necesario para la humanidad a lo mínimo indispensable, para así liberar a las prácticas más agradables, en tanto que sean fáciles, que tendrían que estar presentes también en la producción necesaria; y más aún, se tendría que intercalar a la necesidad con la libertad, para lo que es preciso que se dejen de hacer las cosas prescindibles. De hecho, el objetivo es que las prácticas necesarias para la supervivencia de la especie sean ejecutadas libremente, es decir, levemente, livianamente, ya que la libertad está emparentada con la levedad, para lo que su realización tiene que estar bien repartida, lo que no puede ser si parte de la humanidad se atarea en cosas innecesarias, que además impiden la realización de otras prácticas, sin las cuales se puede vivir bien, pero que son agradables y deseadas.
De la comunicación verbal
Así como cuando la gente habla dice lo que dice sin tener siempre en cuenta debidamente lo que piensan aquellos con quienes habla, para saber lo cual tienen que darse lugar a que respondan, lo que precisa de un orden social dado para eso, con la comunicación escrita pasa lo mismo: los que escribimos no sabemos lo que piensan los que leen lo que escribimos, a no ser que nos respondan, lo que no puede suceder lo suficiente porque la escritura es un modo de comunicación sofisticado, difícil de ejercitar, y requiere de la tenencia de medios gráficos, a los que no todos los humanos tienen, aparte de interés y de la posibilidad de comunicarse. De allí que la escrita sea una comunicación insatisfactoria, lo mismo que puede suceder con la oral, aunque la oral tiene la ventaja de que no requiere conocimientos específicos ni medios artificiales. No obstante, no por eso hay que abandonar la escritura, pero sí reconocer sus dificultades; pero más importante que eso es el orden social, que es el mayor determinante práctico de la comunicación humana.
martes, 2 de febrero de 2016
Del origen del materialismo
La definición que dio el jesuita Segura Munguía del materialismo lo relaciona con la maternidad, por suponer que “materia” deriva de “madre”, igual que hizo León Rozitchner, lo que no explica porqué el materialismo sostiene la primacía de lo concreto a no ser que se entienda a la relación entre ambos según las prácticas de la generación uterina de los bebés, los trabajos de parto y las tareas de crianza, lo que sería un modo metafórico de vincular a la realidad con la concepción que busca explicarla. No obstante, tal vez esa relación etimológica sea correcta; pero tal vez el materialismo sea una condensación cientificista de lo que fueron las creencias primitivas en la divinidad de la Tierra, dadas a la idea de la “madre tierra”, creencias que existieron en África antes de la Grecia antigua y que perviven en canciones seculares, con resabios tradicionalistas, como “Welcome to Jamaica Reggae”, de Los Pericos, con esa idea de “Mamá África”, y que son como las cosmovisiones pachamámicas, en el sentido de que adoran a la Tierra y a la naturaleza, por lo que son propensas a cuidarlas, aunque mistificantemente, de igual manera que hay una tradición brujista en el materialismo histórico. De ser así habría que corregir el nombre del materialismo, para liberarlo de su lastre diosero y supersticioso. Eso podría explicar la cercanía que hubo entre el materialismo y el pachamamismo en el OSAL, además del indigenismo mariateguista; y la simpatía intermitente que hubo entre el comunismo y las adoraciones a los diablos, o a las creencias extraeclesiásticas, como es el caso de Bajtín, o el hecho de que la persecusión a los comunistas sea denominada “caza de brujas”, así como la búsqueda de libertad sexual de las concepciones emancipatorias, antecedida por las prácticas de los aquelarres. A estas cuestiones habrá que dilucidarlas, lo mismo que habrá que evaluar si corresponde seguir llamando “materialismo” al materialismo, o si no habría que reemplazarlo por un “entismo”, que también sería cuestionable porque deriva del vocablo griego “ṓn”, dativo de “óntos”, participio de presente de “eimí”, que quiere decir “yo soy”: pero así es el lenguaje, que no se basa en una etimología que sería la verdad absoluta, de la que surgirían bien y mal las palabras, sino que es histórico, con la incertidumbre de los actos animales. El problema podría ser solucionado aceptando los usos a sabiendas de sus dislates.
Lecturas
León Rozitchner, La cosa y la cruz. Cristianismo y capitalismo. (En torno a las Confesiones de san Agustín), Buenos Aires, Losada, 2001; Acerca de la derrota y de los vencidos, Buenos Aires, Editorial Quadrata y Ediciones Biblioteca Nacional, 2011.
Lecturas
León Rozitchner, La cosa y la cruz. Cristianismo y capitalismo. (En torno a las Confesiones de san Agustín), Buenos Aires, Losada, 2001; Acerca de la derrota y de los vencidos, Buenos Aires, Editorial Quadrata y Ediciones Biblioteca Nacional, 2011.
lunes, 1 de febrero de 2016
De que la razón y el pensamiento son sensitivos y sentimentales
Una manera perversa de comprender a la razón y al pensamiento como ideas puras condujo a la suposición de que ambos carecen de relación con las sensaciones, los sentimientos, la práctica y la realidad circundante. Por eso es que tuvieron que salir los impulsores del paradigma sentipensante a reconocer la relación entre las partes; pero, bien entendido, el pensar es sensitivo, ya que, los animales, al pensar, buscamos dar respuestas satisfactorias a nuestro sentir, para sentirnos bien, a no ser que estemos traumados o inmersos en silogismos abstractos que se agotan en sí mismos, lo que a veces sirve pero tiene sus problemas.
De la hermenéutica, el objetivismo y el “cosismo”
La hermenéutica es teísta porque literalmente hermenéutica quiere decir “náutica de Hermes”. Como arte de la interpretación, es una disciplina que se basa en lo que los griegos antiguos pensaron que era la técnica que Hermes empleaba para navegar, para lo cual, en sus relatos, Hermes interpretaba las circunstancias climáticas y marinas, entre otras, y según esa comprensión dirigía su barco. Lo primero que tienen que hacer los hermenéuticos, para interpretar bien la realidad, es reconocer esta cuestión y que Hermes, en tanto que dios griego, no existió por sí mismo, aunque sí lo hizo como una figura en la imaginación y en las conversaciones de quienes lo pensamos. Luego, habría que hacer una crítica de la exégesis, o sea, de la hermenéutica teológica, para diferenciar lo que hay de verdad de lo que hay de mitos en los libros tomados por sagrados. Por último, habría que hacer una crítica de la hermenéutica moderna, que la reemplace por un interpretativismo objetivista, que sea materialista y pretenda que la comprensión sirva para que la humanidad se ordene justamente.
La subjetividad es contemplada por el objetivismo, ya que la psique es un objeto, del mismo modo que los objetos son conocidos por las conciencias, existan por sí mismos o no, o sea, que el objetivismo, en tanto que doctrina interpretativa, depende de la subjetividad humana, pero no así los objetos que nos rodean, que existen de por sí: no necesitan de que los reconozcamos para ser, aunque a veces sí precisan de nuestra ayuda para perpetuarse.
El objetivismo tiene el problema de que en sus términos es difícil reconocer a la subjetividad del investigador como materia de indagación, porque el objetivismo es la doctrina que prioriza a los seres que yacen ante el investigador, no dentro de él, porque el prefijo “ob” denota una contraposición entre los entes yacientes y el ser que los conoce. El materialismo elude este problema porque puede tomar a la subjetividad de los seres congnoscentes como tema de estudio sin dificultad, aunque tiene la contra de que su raíz etimológica remite a la maternidad, y tal vez a la tierra, en vez que a las cosas. Este asunto se origina en el veto, que supuestamente responde a las buenas costumbres lingüísticas, pero que en realidad obedece al interés fideísta por imponer sus tesis, hecho al “cosismo”, es decir, a la concepción que prioriza la comprensión racional de las cosas, sean objetos o sujetos. De allí que sea necesario permitir entender la realidad en los términos del cosismo, que es una relaboración, mejor definida, del materialismo; y mejor aún es la ontología, ya que es estilísticamente más correcta, al menos para los usos actuales.
Hubo argumentos capciosos contra el objetivismo, que tienen razones válidas, pero insuficientes. Uno es el de la neutralidad de los investigadores: se adujo que los investigadores, al tener concepciones e intereses, no pueden hacer estudios objetivos porque aquellos los sesgan. Otro es la acusación de positivismo, como si la ciencia objetivista pretendiera acumular datos empíricos de los que se deducirían conclusiones sin que medie interpretación alguna. Al respecto cabe decir que plantear que los estudios sean objetivos no supone que los investigadores sean neutros, ni faltos de interpretación, sino que apunta a que las hipótesis sean sujetas a contrastaciones empíricas, a que haya una pesquisa que someta a prueba a los supuestos sostenidos por las concepciones. No se supone que los estudios objetivos conduzcan a saber la verdad absoluta, sino que sean cotejados con la realidad a la que explican para extraer conocimientos probados que son provisorios, corregibles, mejorables y refutables si están mal. Además, el materialismo hizo explícitas sus intenciones, expresó qué modelo de sociedad pretende, aunque haya sido malogrado. Las acusaciones hechas al objetivismo en realidad lo que ocultan es que no lo quieren porque son antisocialistas, o sea, teológicas, conservadoras, o cosas de esas, es decir que lo que presentaron como argumentos bien intencionados en un debate para la búsqueda de la verdad y del orden social que se le debe corresponder eran silogismos retóricos destinados a defender al sistema vigente. No obstante, el desdén objetivista por la subjetividad sí es un punto criticable, al que se puede superar desde una ontología verista que los contenga a ambos, a la objetividad y a la subjetividad, en una explicación cierta de la relación entre la realidad, la conciencia y la práctica, las últimas dos de las cuales son integrantes de la primera.
A lo que es la ciencia, todas dan cuenta de objetos, sean abstractos o concretos, pero las acusaciones vertidas sobre la indagación empírica cercenaron la materia investigable, inhibiendo desarrollos, lo que se nota en el campo del análisis cultural, en el que la perspectiva de la semiosis social, impulsada por Eliseo Verón, privó a muchos estudios comunicacionales de reconocer a los intereses de los emisores, o la relación entre la propiedad de los medios de comunicación y las programaciones, de igual modo que el estructuralismo francés se desentendió de las intenciones de los autores, lo que redundó en el análisis de corpus textuales desligados de sus circunstancias y que ocultaron sus aspiraciones, fuesen mercantiles o meritocráticas, mientras que a quienes explicitaban sus posturas políticas los condenaban por tenerlas, como si el éxito en los negocios académicos no fuese un suceso político, y eso por citar algunos ejemplos de un conjunto que es vasto, pero al que no conozco tanto como para describirlo en general. En las disciplinas científicas, sean sociales o no, hay muchos temas negados, ya que los científicos a veces no quieren y otras no pueden asumir los problemas causados por sus campos, lo que causa males a la naturaleza.
El estructuralismo tuvo un espíritu idealista, no sólo porque recalcara el lugar de los esquemas mentales en la determinación de la realidad sin reconocer los influjos contrapuestos, sino también porque priorizó, como objetos de estudio, a los entes ideales, como lo son las representaciones. Esto es claro en el caso de Verón y del Foucault de Las palabras y las cosas, y no sé si tanto el de Althusser. Me parece, aunque sé poco al respecto, que es el caso del psicoanálisis lacaniano, que pretendió curar con las palabras, sin reconocer la necesidad de transformar a la sociedad para solucionar los problemas psicológicos, lo que condujo a la privatización de la política de los psicoanalistas; pero aún así pienso que hay que valorizar al psicoanálisis, ya que en algo sirvió para educar al laicismo, para lo que es preciso analizarlo y corregirlo.
En realidad, a fin de cuentas, el problema del conocimiento de la realidad es simple: hay que averiguar para saber, con el método que requiera el caso concreto, que puede ser imprefigurable o no, por lo que quizás sea preciso improvisar; y si hay dudas o críticas, hay que reconocerlas, contenerse y esperar, u olvidarse, hasta haberlas dilucidado, pero las condiciones para hacerlo no son las propicias, por lo que es preciso hacer reconocer a la humanidad que está equivocada en lo que lo está y que tiene que aprender a verificar sus supuestos lo suficiente antes de ejecutar las prácticas consecuentes a esa averigüación, para proceder de buen modo.
La subjetividad es contemplada por el objetivismo, ya que la psique es un objeto, del mismo modo que los objetos son conocidos por las conciencias, existan por sí mismos o no, o sea, que el objetivismo, en tanto que doctrina interpretativa, depende de la subjetividad humana, pero no así los objetos que nos rodean, que existen de por sí: no necesitan de que los reconozcamos para ser, aunque a veces sí precisan de nuestra ayuda para perpetuarse.
El objetivismo tiene el problema de que en sus términos es difícil reconocer a la subjetividad del investigador como materia de indagación, porque el objetivismo es la doctrina que prioriza a los seres que yacen ante el investigador, no dentro de él, porque el prefijo “ob” denota una contraposición entre los entes yacientes y el ser que los conoce. El materialismo elude este problema porque puede tomar a la subjetividad de los seres congnoscentes como tema de estudio sin dificultad, aunque tiene la contra de que su raíz etimológica remite a la maternidad, y tal vez a la tierra, en vez que a las cosas. Este asunto se origina en el veto, que supuestamente responde a las buenas costumbres lingüísticas, pero que en realidad obedece al interés fideísta por imponer sus tesis, hecho al “cosismo”, es decir, a la concepción que prioriza la comprensión racional de las cosas, sean objetos o sujetos. De allí que sea necesario permitir entender la realidad en los términos del cosismo, que es una relaboración, mejor definida, del materialismo; y mejor aún es la ontología, ya que es estilísticamente más correcta, al menos para los usos actuales.
Hubo argumentos capciosos contra el objetivismo, que tienen razones válidas, pero insuficientes. Uno es el de la neutralidad de los investigadores: se adujo que los investigadores, al tener concepciones e intereses, no pueden hacer estudios objetivos porque aquellos los sesgan. Otro es la acusación de positivismo, como si la ciencia objetivista pretendiera acumular datos empíricos de los que se deducirían conclusiones sin que medie interpretación alguna. Al respecto cabe decir que plantear que los estudios sean objetivos no supone que los investigadores sean neutros, ni faltos de interpretación, sino que apunta a que las hipótesis sean sujetas a contrastaciones empíricas, a que haya una pesquisa que someta a prueba a los supuestos sostenidos por las concepciones. No se supone que los estudios objetivos conduzcan a saber la verdad absoluta, sino que sean cotejados con la realidad a la que explican para extraer conocimientos probados que son provisorios, corregibles, mejorables y refutables si están mal. Además, el materialismo hizo explícitas sus intenciones, expresó qué modelo de sociedad pretende, aunque haya sido malogrado. Las acusaciones hechas al objetivismo en realidad lo que ocultan es que no lo quieren porque son antisocialistas, o sea, teológicas, conservadoras, o cosas de esas, es decir que lo que presentaron como argumentos bien intencionados en un debate para la búsqueda de la verdad y del orden social que se le debe corresponder eran silogismos retóricos destinados a defender al sistema vigente. No obstante, el desdén objetivista por la subjetividad sí es un punto criticable, al que se puede superar desde una ontología verista que los contenga a ambos, a la objetividad y a la subjetividad, en una explicación cierta de la relación entre la realidad, la conciencia y la práctica, las últimas dos de las cuales son integrantes de la primera.
A lo que es la ciencia, todas dan cuenta de objetos, sean abstractos o concretos, pero las acusaciones vertidas sobre la indagación empírica cercenaron la materia investigable, inhibiendo desarrollos, lo que se nota en el campo del análisis cultural, en el que la perspectiva de la semiosis social, impulsada por Eliseo Verón, privó a muchos estudios comunicacionales de reconocer a los intereses de los emisores, o la relación entre la propiedad de los medios de comunicación y las programaciones, de igual modo que el estructuralismo francés se desentendió de las intenciones de los autores, lo que redundó en el análisis de corpus textuales desligados de sus circunstancias y que ocultaron sus aspiraciones, fuesen mercantiles o meritocráticas, mientras que a quienes explicitaban sus posturas políticas los condenaban por tenerlas, como si el éxito en los negocios académicos no fuese un suceso político, y eso por citar algunos ejemplos de un conjunto que es vasto, pero al que no conozco tanto como para describirlo en general. En las disciplinas científicas, sean sociales o no, hay muchos temas negados, ya que los científicos a veces no quieren y otras no pueden asumir los problemas causados por sus campos, lo que causa males a la naturaleza.
El estructuralismo tuvo un espíritu idealista, no sólo porque recalcara el lugar de los esquemas mentales en la determinación de la realidad sin reconocer los influjos contrapuestos, sino también porque priorizó, como objetos de estudio, a los entes ideales, como lo son las representaciones. Esto es claro en el caso de Verón y del Foucault de Las palabras y las cosas, y no sé si tanto el de Althusser. Me parece, aunque sé poco al respecto, que es el caso del psicoanálisis lacaniano, que pretendió curar con las palabras, sin reconocer la necesidad de transformar a la sociedad para solucionar los problemas psicológicos, lo que condujo a la privatización de la política de los psicoanalistas; pero aún así pienso que hay que valorizar al psicoanálisis, ya que en algo sirvió para educar al laicismo, para lo que es preciso analizarlo y corregirlo.
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En realidad, a fin de cuentas, el problema del conocimiento de la realidad es simple: hay que averiguar para saber, con el método que requiera el caso concreto, que puede ser imprefigurable o no, por lo que quizás sea preciso improvisar; y si hay dudas o críticas, hay que reconocerlas, contenerse y esperar, u olvidarse, hasta haberlas dilucidado, pero las condiciones para hacerlo no son las propicias, por lo que es preciso hacer reconocer a la humanidad que está equivocada en lo que lo está y que tiene que aprender a verificar sus supuestos lo suficiente antes de ejecutar las prácticas consecuentes a esa averigüación, para proceder de buen modo.
domingo, 31 de enero de 2016
A propósito de la molestia que causan los motores
Lo que sigue es una idea exploratoria, algo oscura, confusa, por lo que advierto que es densa, y algo inexacta, a quienes pretendan leerla, ya que pueden desistir de hacerlo si eso no les place. La publico porque tiene elementos para una crítica del desarrollismo vigente, entre otras cosas.
En la hipocresía vigente la gente urbana no reconoce lo debido al malestar causado por los motores. Hasta eso llega la incapacidad de análisis humano al orden pío capitalista. ¿De qué deriva la compulsión captadora, que prioriza al mantenimiento de los motores, encendidos contínuamente; la mañía de tomar, de acoger propiedades, en vez que el interés de socializar? Lo pregunto porque hay una acumulación de pertenencias que no es reconocida, incluso en el lumpenaje. El lumpenproletariado también es un factor de la sobreproducción, ya que demanda productos innecesarios, y masivamente, porque es la mayor parte de la humanidad. ¿Qué porcentaje de la humanidad es andrajoso en sus pertenencias? ¿Dos tercios? De serlo, serían cerca de 4 mil 500 millones de humanos, para un total de más de 7 mil. La elite y la clase media, quizás cerca de unos 2 mil 500 millones, no es andrajosa en sus pertenencias casi nunca, pero es de mala socialidad, y contaminada y explotada, así que envidiarle las pertenencias a la clase alta omite reconocerle su desgracia, lo que es una brutalidad, igual que lo que se hace con la lectura de los medios de comunicación, cuya desazón no se reconoce. Los medios de comunicación electrónicos funcionan a motor, a motores de circuitos electrónicos, por los cuales pasa la corriente eléctrica, igual que en los restantes motores eléctricos, los de nafta y diesel también, ya que al quemárselos se genera energía motriz, que se transforma en electricidad, lo mismo que sucede en las centrales hidrocarburíferas. Las otras fuentes de electricidad son las centrales hidroeléctricas, las nucleares, las eólicas y las solares, y hay motores de fuerza mecánica, que no es eléctrica. En la red mundial de generación, traslado y consumo eléctrico, las centrales eléctricas hacen la corriente de electricidad, que enciende motores en las zonas modernizadas de los siete continentes y de los océanos, ya que los barcos actuales, que funcionan con electricidad a la vez que con energía motriz, son modernos; sea de noche o de día, y en la atmósfera, lo que además de generar electromagnetismo les permite funcionar en el espacio urbanizado terráqueo, que está conectado en una red informativa mundial satelital que traslada señales radioeléctricas y cableadas a la vez que la infomación impresa.
Es la transformación humana de la materia la que es cuestionable, porque no es placentera, y eso deviene de la prohibición de la lascivia hecha por las religiones, que hegemonizan a las naciones, pretenden con algo de éxito ser su guía espiritual, confundidas en las visiones desarrollistas y en la capitalista, entre las que contractúan, lo mismo que con las concepciones veristas, que dan a ver en vez que fiar, a su vez contractivas entre sí, y mezcladas entre ellas. De esa contracción conceptiva surge una ideología algo buena y coherente y algo mala e incoherente, compuesta por las ideologías humanas, cuya falencia es producto de la comprensión irracional, acientífica, que lleva a practicar mal por la incontinencia ocasionada porque se practica según se cree, y por razones malas, insuficientes, con las que se justificaron opresiones y explotaciones; pero aún así, luego de haberlas hecho, la humanidad no reconoce bien la realidad, se basa en certezas a la vez que en símbolos, y es algo frívola, incluso para guerrear: las guerras no carecen de frivolidad, a la que se ve en las películas bélicas, que no están exentas de humor desubicado, y llenas de motores, ya que el belicismo es el mayor traccionante de la industria: requiere las piezas más refinadas y conduce al desarrollismo capitalista vigente. Los modelos de desarrollo responden al interés militar, que es el precursor de los avances más sofisticados en la ciencia y la tecnología: hay una relación íntima entre el capital y el belicismo, ya que la guerra siempre se hizo para capturar. El capitalismo tiene predecesores en las edades previas, pero el modo de captación dominante pasó de ser feudal a industrial, y después financiero, en lo que la agricultura también se industrializó, todo eso a partir del motor a carbón, lo que encumbró a la captación de valor de cambio, o sea, a las finanzas, devenidas en agente hegemónico de la política y la economía, con sus derivaciones en la cultura. El capital financiero conduce a la humanidad pero sin cuestionar a las piedades: ellas son su precondición, y su función de mando social permanece poco conciente en el capitalismo: se piensa a veces que a la conducción de las sociedades la hacen solamente los gobiernos, las empresas, los organismos supranacionales, la enseñanza escolar, sin que se sepan bien cuáles son sus relaciones con las iglesias y sus instituciones conexas. La modernidad, que se caracteriza por el modo, por medir, es el sustantivo abstracto de la medida, y en su afán racionalizador, proveniente del renacentismo de la filosofía de la antigüedad grecorromana operado en Europa desde fines de la Edad Media, por la divulgación de los escritos clásicos, masivizó la destreza, hizo que miles de millones de humanos midieran sus prácticas, y transformaran a la tierra y a la naturaleza midiendo: de allí su profusión a los medios, conjuntos de cosas medidas, sean de extracción, fabricación, transporte, consumo, desecho, comunicación, enseñanza, salud y demás; pero la práctica moderna, considerada en su conjunto, es algo mala, y por eso la humanidad no sólo no alcanza a cumplir las promesas de la modernidad, sino que la medición fue y será mal usada, de lo que la modernidad es cuestionada, sin comprendérsela bien a veces, sin saber lo que es en sí, centrándose en sus aberraciones como si la humanidad no se hubiera beneficiado en nada con la extensión social de la medida y la razón, y como si las aberraciones modernas no hubieran sido irracionales; pero defender a la modernidad, o más bien a la razón, no ordena por sí mismo a la barbarie humana, sea civilizada o no, por lo que el proyecto moderno no se cumple en la modernidad, de lo que ella falla lo que falla y logra lo que logra sin que llegue a ser la vida humana para sí que pretende el racionalismo orgiástico, que es el comunismo si se lo entiende bien, ya que el comunismo busca que la humanidad viva orgiásticamente de buena manera, pero tampoco se cumple el ascetismo fideísta, que pretende salvar a las almas de los que considera pecadores, ni el desarrollo sin pobreza del capitalismo, que ni siquiera sabe bien qué es la pobreza, su sentido existencial: la estiman según la tasa de producto bruto por habitante, medido en valor de cambio, sin atender a la falta de relación verdadera entre el índice y la realidad a la que representa, ni a los otros aspectos de la pobreza. Así el desarrollismo capitalista no podrá triunfar, aunque rija, porque no atiende al problema de hacer que toda la humanidad comprenda su lugar en la historia terráquea, y objetive vivir para que toda ella goce bien, lo que no podrá ser mientras haya educaciones sacrificiales, que predican a sus legos su guía máxima para la conducta, que rigen aunque hayan sido secularizadas y aunque sean falsas, para quienes las adoptan cuando las adoptan, y tienen consecuencias distorsivas para el conjunto de la práctica humana, y por eso causan sentimientos desagradables. De allí que ordenarla lo suficiente sea imposible en lo inmediato, y tal vez por el resto del predominio humano en el planeta. Ordenar bien la práctica humana depende de que se ordene bien toda la humanidad.
Nota
Cuando dije que una meta del comunismo es que la humanidad sea orgiástica de buena manera quise decir que ese es uno de sus objetivos, que debe subordinarse a los más importantes, relativos a los otros aspectos del orden social.
En la hipocresía vigente la gente urbana no reconoce lo debido al malestar causado por los motores. Hasta eso llega la incapacidad de análisis humano al orden pío capitalista. ¿De qué deriva la compulsión captadora, que prioriza al mantenimiento de los motores, encendidos contínuamente; la mañía de tomar, de acoger propiedades, en vez que el interés de socializar? Lo pregunto porque hay una acumulación de pertenencias que no es reconocida, incluso en el lumpenaje. El lumpenproletariado también es un factor de la sobreproducción, ya que demanda productos innecesarios, y masivamente, porque es la mayor parte de la humanidad. ¿Qué porcentaje de la humanidad es andrajoso en sus pertenencias? ¿Dos tercios? De serlo, serían cerca de 4 mil 500 millones de humanos, para un total de más de 7 mil. La elite y la clase media, quizás cerca de unos 2 mil 500 millones, no es andrajosa en sus pertenencias casi nunca, pero es de mala socialidad, y contaminada y explotada, así que envidiarle las pertenencias a la clase alta omite reconocerle su desgracia, lo que es una brutalidad, igual que lo que se hace con la lectura de los medios de comunicación, cuya desazón no se reconoce. Los medios de comunicación electrónicos funcionan a motor, a motores de circuitos electrónicos, por los cuales pasa la corriente eléctrica, igual que en los restantes motores eléctricos, los de nafta y diesel también, ya que al quemárselos se genera energía motriz, que se transforma en electricidad, lo mismo que sucede en las centrales hidrocarburíferas. Las otras fuentes de electricidad son las centrales hidroeléctricas, las nucleares, las eólicas y las solares, y hay motores de fuerza mecánica, que no es eléctrica. En la red mundial de generación, traslado y consumo eléctrico, las centrales eléctricas hacen la corriente de electricidad, que enciende motores en las zonas modernizadas de los siete continentes y de los océanos, ya que los barcos actuales, que funcionan con electricidad a la vez que con energía motriz, son modernos; sea de noche o de día, y en la atmósfera, lo que además de generar electromagnetismo les permite funcionar en el espacio urbanizado terráqueo, que está conectado en una red informativa mundial satelital que traslada señales radioeléctricas y cableadas a la vez que la infomación impresa.
Es la transformación humana de la materia la que es cuestionable, porque no es placentera, y eso deviene de la prohibición de la lascivia hecha por las religiones, que hegemonizan a las naciones, pretenden con algo de éxito ser su guía espiritual, confundidas en las visiones desarrollistas y en la capitalista, entre las que contractúan, lo mismo que con las concepciones veristas, que dan a ver en vez que fiar, a su vez contractivas entre sí, y mezcladas entre ellas. De esa contracción conceptiva surge una ideología algo buena y coherente y algo mala e incoherente, compuesta por las ideologías humanas, cuya falencia es producto de la comprensión irracional, acientífica, que lleva a practicar mal por la incontinencia ocasionada porque se practica según se cree, y por razones malas, insuficientes, con las que se justificaron opresiones y explotaciones; pero aún así, luego de haberlas hecho, la humanidad no reconoce bien la realidad, se basa en certezas a la vez que en símbolos, y es algo frívola, incluso para guerrear: las guerras no carecen de frivolidad, a la que se ve en las películas bélicas, que no están exentas de humor desubicado, y llenas de motores, ya que el belicismo es el mayor traccionante de la industria: requiere las piezas más refinadas y conduce al desarrollismo capitalista vigente. Los modelos de desarrollo responden al interés militar, que es el precursor de los avances más sofisticados en la ciencia y la tecnología: hay una relación íntima entre el capital y el belicismo, ya que la guerra siempre se hizo para capturar. El capitalismo tiene predecesores en las edades previas, pero el modo de captación dominante pasó de ser feudal a industrial, y después financiero, en lo que la agricultura también se industrializó, todo eso a partir del motor a carbón, lo que encumbró a la captación de valor de cambio, o sea, a las finanzas, devenidas en agente hegemónico de la política y la economía, con sus derivaciones en la cultura. El capital financiero conduce a la humanidad pero sin cuestionar a las piedades: ellas son su precondición, y su función de mando social permanece poco conciente en el capitalismo: se piensa a veces que a la conducción de las sociedades la hacen solamente los gobiernos, las empresas, los organismos supranacionales, la enseñanza escolar, sin que se sepan bien cuáles son sus relaciones con las iglesias y sus instituciones conexas. La modernidad, que se caracteriza por el modo, por medir, es el sustantivo abstracto de la medida, y en su afán racionalizador, proveniente del renacentismo de la filosofía de la antigüedad grecorromana operado en Europa desde fines de la Edad Media, por la divulgación de los escritos clásicos, masivizó la destreza, hizo que miles de millones de humanos midieran sus prácticas, y transformaran a la tierra y a la naturaleza midiendo: de allí su profusión a los medios, conjuntos de cosas medidas, sean de extracción, fabricación, transporte, consumo, desecho, comunicación, enseñanza, salud y demás; pero la práctica moderna, considerada en su conjunto, es algo mala, y por eso la humanidad no sólo no alcanza a cumplir las promesas de la modernidad, sino que la medición fue y será mal usada, de lo que la modernidad es cuestionada, sin comprendérsela bien a veces, sin saber lo que es en sí, centrándose en sus aberraciones como si la humanidad no se hubiera beneficiado en nada con la extensión social de la medida y la razón, y como si las aberraciones modernas no hubieran sido irracionales; pero defender a la modernidad, o más bien a la razón, no ordena por sí mismo a la barbarie humana, sea civilizada o no, por lo que el proyecto moderno no se cumple en la modernidad, de lo que ella falla lo que falla y logra lo que logra sin que llegue a ser la vida humana para sí que pretende el racionalismo orgiástico, que es el comunismo si se lo entiende bien, ya que el comunismo busca que la humanidad viva orgiásticamente de buena manera, pero tampoco se cumple el ascetismo fideísta, que pretende salvar a las almas de los que considera pecadores, ni el desarrollo sin pobreza del capitalismo, que ni siquiera sabe bien qué es la pobreza, su sentido existencial: la estiman según la tasa de producto bruto por habitante, medido en valor de cambio, sin atender a la falta de relación verdadera entre el índice y la realidad a la que representa, ni a los otros aspectos de la pobreza. Así el desarrollismo capitalista no podrá triunfar, aunque rija, porque no atiende al problema de hacer que toda la humanidad comprenda su lugar en la historia terráquea, y objetive vivir para que toda ella goce bien, lo que no podrá ser mientras haya educaciones sacrificiales, que predican a sus legos su guía máxima para la conducta, que rigen aunque hayan sido secularizadas y aunque sean falsas, para quienes las adoptan cuando las adoptan, y tienen consecuencias distorsivas para el conjunto de la práctica humana, y por eso causan sentimientos desagradables. De allí que ordenarla lo suficiente sea imposible en lo inmediato, y tal vez por el resto del predominio humano en el planeta. Ordenar bien la práctica humana depende de que se ordene bien toda la humanidad.
Nota
Cuando dije que una meta del comunismo es que la humanidad sea orgiástica de buena manera quise decir que ese es uno de sus objetivos, que debe subordinarse a los más importantes, relativos a los otros aspectos del orden social.
viernes, 15 de enero de 2016
Piedad e inflación
Lo siguiente es una hipótesis que tendría que ser estudiada para comprobarla o refutarla.
Se me ocurre que, en tanto que la inflación es histórica, el aumento de precios efectuado por los capitalistas responde, además de al interés de incrementar sus ganancias, que es el motivo capitalista, a una forma tergiversada de castigo de la alta piedad contra el proletariado, que le pone en los precios un maltrato por tener un modo de vida relativamente disipado en comparación con el del empresariado. Eso explicaría porqué los mayores causantes de la inflación son los grupos concentrados, liderados por las elites. No obstante, también está el interés de acumulación capitalista, motivado por la compulsión inversionista, que es un tema en sí mismo, aunque vinculado a los demás. Es un punto a desentrañar, para el que habría que estudiar a los capitalistas, e indagar en su concepción del mundo más allá de la económica, aunque también de ella.
Se me ocurre que, en tanto que la inflación es histórica, el aumento de precios efectuado por los capitalistas responde, además de al interés de incrementar sus ganancias, que es el motivo capitalista, a una forma tergiversada de castigo de la alta piedad contra el proletariado, que le pone en los precios un maltrato por tener un modo de vida relativamente disipado en comparación con el del empresariado. Eso explicaría porqué los mayores causantes de la inflación son los grupos concentrados, liderados por las elites. No obstante, también está el interés de acumulación capitalista, motivado por la compulsión inversionista, que es un tema en sí mismo, aunque vinculado a los demás. Es un punto a desentrañar, para el que habría que estudiar a los capitalistas, e indagar en su concepción del mundo más allá de la económica, aunque también de ella.
martes, 12 de enero de 2016
Religión y concepción capitalista
La concepción capitalista, en tanto que es un hecho histórico, es un hecho en sí misma, tiene sus particularidades, que la hacen irreductible a la religión; pero, no obstante, es un subproducto de ella, con elementos que se le corresponden y otros que se le contradicen.
domingo, 10 de enero de 2016
Apuntes sobre la etimología de la violencia y el lugar de la fe en la determinación de la práctica humana, y de la falsedad comunista
1. La violencia puede que sea un derivado de la fe, ya que verbalmente es fácil modular la boca para convertir a la letra efe en una vé corta, lo que se hace al decir fiolencia, que suena como feolencia, que vendría a ser el sustantivo abstracto de la fe. Habría que investigarlo a sabiendas de que el lenguaje es una creación histórica. La violencia es una característica de algunas prácticas humanas derivada de una mala concepción ideológica, parte de la cual es la práctica de pensar lo que se va a hacer de acuerdo a ella y que las hace fallar, ya que la fe es un determinante de la práctica en tanto que la gente se conduce píamente. Para ejecutar su práctica, los humanos religiosos piensan en el orden de la vida que les dicta su orden conceptual, su cosmovisión, que les pauta su razón de ser y sus deberes humanos, lo que, aunque sea falso y se complete con los saberes proles, les guía sus acciones, de las que luego evalúan las consecuencias, una vez que el daño ya fue hecho. Por eso es que la fe causa mala práctica.
Fallar está emparentado con el anglosajón fall, que es tanto alemán ˗se escribe fallan, y se pronuncia, aproximadamente, la efe como vé corta, la doble ele como ele simple y la última a como e˗, como inglés y estadounidense: es fall, con efe inicial en la verbalización. Asimismo, el decaimiento castellano es fonéticamente similar al descreimiento: cambia el “ca” por el “scre”; eso se condice con el hecho de que la creencia lleve al descrédito, que es decadente porque la creencia, en que se basa la práctica, es falsa, es un mal modo para conducirla.
Algo de lo decaído por la práctica humana mala es verdadero, ya que la falsedad humana causa una decadencia general, inlcuso en lo que es verdadero, que participa de la misma historia.
Los fiolos, que en jerga lumpenproletaria son los proxenetas, son violentos, porque la prostitución es fideísta, aunque no sólo por eso. Aquello se nota en la estética diablista propia de la prostitución. El lugar degradado y condenado que se le asigna al comercio sexual en la civilización cristiana, y habría que saber qué sucede en las otras, como la del islamismo, responde a que la sexualidad, píamente, es prohibida, sujeta a restricciones estrictas, porque es fetichizada por el mito del pecado originario y porque es una forma de la lascivia, contraria a la ascética penosa que el cristianismo eclesiástico propone como modo de salvar las almas. De allí que los cristianos fanáticos se crean autorizados a maltratar a las prostitutas y, de distinta manera, a sus clientes, ya que los estiman como a pecadores que deben sufrir por sus incumplimientos a los mandatos de su dios. En casos de fanatismo extremo, la condena a la sexualidad es ejecutada por gente que se cree que está aplicando la justicia divina, como Jason, el loco de la motosierra de la película de terror. Cabe decir que las películas estadounidenses de terror provienen de la derecha ultra, como el Tea Party, que plantea la perversión de gozar el dolor o de lo que relatan como advenimiento del apocalipsis.
2. El cientificismo tampoco garantiza que la práctica sea buena, ya que el desarrollismo es ejecutado en su nombre, porque el iluminista es un cientificismo feo, que cuestionó a la fe pero no la terminó, más bien se compuso con ella, de lo cual el capitalismo recurre a la ciencia para incrementar el poder de su práctica, cosa que logra porque la ciencia pía desconoce a las consecuencias de sus prácticas que interfieren con sus objetivos: pero ahí los objetivos son los que están mal puestos, ya que el progreso de la humanidad no puede ser en términos creyentes, y menos aún si se orienta su práctica a la mentira de salvar las almas de los pecadores, que los cristianos suponen que somos todos, porque conciben al nacimiento pecaminosamente, en vez que a disfrutar la vida, a hacer que la humanidad viva para sí misma. La URSS falló al implementar el desarrollismo porque actuó por mímesis, por imitar el progreso de Occidente, que al basarse en la idea del sacrificio lleva a la explotación, ahora no en nombre de dios sino en el del paradigma de la inclusión de las poblaciones en el desarrollo, derivado del progresismo pío capitalista. El desarrollismo no podrá alcanzar sus objetivos mientras no haya sido reemplazada la piedad por la ciencia verdadera: a lo sumo logrará algunos de ellos, a costa de otros aspectos, lo que lo hará fallar, ya que el objetivo de la ciencia, que deseamos los humanos animalmente, es el de lograr que la vida humana sea buena integralmente, no en algunos aspectos sí y en otros no, para gozarla lo mejor que sea posible; e incluso el cientificismo materialista falla cuando justifica prácticas deplorables, que son indetenibles porque la ciencia es financiada por el capital: ese es el problema de la sumisión de los científicos, igual que la de los restantes asalariados y otros empleados por los capitalistas. El empleo capitalista causa una sumisión reproductiva del orden vigente, que está en crisis porque a la gente no le gusta sufrir, excepto al ser perversa, de lo que las intenciones buenas pujan por imponerse porque provienen de un deseo natural verdadero, que orienta a las aspiraciones de la lucha comunista y de las luchas democráticas, aunque son confusas y la realidad no es lo que se pretende con él. La lucha comunista es para que la humanidad ordene su práctica según la verdad, no según la creencia, y de acuerdo a los reclamos legítimos de toda la humanidad. De allí que el comunismo no haya sido una garantía de buena política, porque su concepción se basó en el orden desarrollista, que aunque haya puesto en entredicho a la religión carga con su lógica, es un derivado de ella, y no fue propenso a averiguar lo suficiente antes de mandar a hacer, porque fue corrompido por las potencias pías, que forzaron al gobierno soviético a sostener una competencia entre potencias internacionales, de lo que el gobierno soviético sometió a las naciones que conformaban la URSS a un régimen explotador, semejante al del bloque estadounidense. No obstante, la intención comunista sigue siendo legítima, porque busca que la humanidad viva bien desde el saber verdadero, pero el comunismo debe ser corregido, porque el desarrollismo está mal definido, y lleva a una mala producción, como es la de la China, que produce autoritariamente. La inversión en infraestructura que planea hacer el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) es semejante a la del Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES) brasilero: megaproyectos explotadores impuestos desde los gobiernos, con las oposiciones sociales violentadas, que no mejoran la vida en realidad porque son explotadores e inconsensuados: reproducen la pobreza política, social y ambiental. Aunque el modelo chino superara al estadounidense después habría que seguir luchando para obtener un modo de vida placentero, que no sería porque el esfuerzo que costaría mantenerlo lo haría imposible, porque se basa en obras imponentes. Habrá que buscar un modelo de desarrollo verdadero, es decir, que integre al autogobierno social con la autogestión económica y cultural en una práctica humana fácil pero buena.
Aunque sea difícil hacérselo saber al gobierno chino, se lo hará saber porque su política es explotadora, y la gente querrá que dejen de explotarla.
Los desafíos del movimiento comunista internacional serán grandes, y tendrá que luchar incluso contra sí mismo, porque no es del todo bueno: le falta admitir y ser consecuente con algunas verdades a las que ignora. Por eso es que los dirigentes comunistas tendrán que abrirse a responder a lo que omiten, y sólo serán buenos cuando lo hagan, ya que eso hace al socialismo: el comunismo también puede ser retardatario e injusto, o progresar mal, y los gobiernos comunistas dirigen mal a las naciones cuando las hacen esforzar en contrario a un orden político laxo, decidido voluntariamente, a causa de la competencia entre las potencias planetarias. El modelo chino tendrá que ser corregido, desde una crítica respetuosa, para lo que será preciso un debate mundial, igual que para el resto del desarrollismo, pero eso no es lo único que habrá que tener en cuenta, sino que también estará la determinación pacífica del islamismo y de tantas otras concepciones fallidas.
Lecturas
Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad, Madrid, Siglo XXI, 1991.
Alberto Cruz, “Los movimientos de China y Rusia tras la reforma del FMI: acelerar la desdolarización”, en Rebelión, 9 de enero de 2016; “China humilla a Estados Unidos y marca el ritmo en la nueva geopolítica”, en CEPRID, 22 de abril de 2015.
Nuevo diccionario etimológico “Latín-español” y de las voces derivadas, obra citada, vocablo “fallō”.
Notas
1. El libro de Berman merecería un análisis detallado que no puedo hacer, pero sí quiero señalar que hay un problema serio con su defensa del Palacio de Cristal, el de la exposición industrial de 1851, ya que su instalación requirió de un esfuerzo enorme hecho por los obreros, mientras que los ingenieros daban las órdenes y los pobladores del lugar en que fue puesto reprimieron sus pareceres al respecto, porque no fueron consultados sobre ella, además de la extracción, el traslado y la transformación de los materiales. A las obras arquitectónicas, como a todas, hay que juzgarlas integralmente: deben tener consenso, ser hechas igualitaria y voluntariamente, o sea, ser obras de la comunidad, hechas por sus miembros según sus designios libres y ecológicamente, para que el trabajo sea gustoso. El problema es que la humanidad debate poco antes de obrar, y no se detiene a corregirse una vez que ha empezado, por lo que un objetivo del socialismo debe ser que las comunidades humanas debatan lo suficiente antes de implementar sus prácticas, sean económicas o no, y sepan detenerse cuando sea necesario.
2. La piedad puede que sea un derivado etimológico de la feidad, por transformación lingüística.
3. Si bien no pude probar mediante el diccionario etimológico la relación entre la fe y la falsedad, sí es cierto que ésta última se relaciona con fallar en el sentido de decaer: ambas provienen de fallō. La relación entre la fe y la degradación es comprobable históricamente, aunque resta dilucidar su vínculo etimológico.
Lo que sí encontré, en la Enciclopedia Salvat, es que la fealdad deriva de la fidelidad, ya que la palabra “fealdad” proviene del vocablo fidelitas, en una acepción inflexiva. La explicación de esto es que la fe, como hace mal, afea.
Fallar está emparentado con el anglosajón fall, que es tanto alemán ˗se escribe fallan, y se pronuncia, aproximadamente, la efe como vé corta, la doble ele como ele simple y la última a como e˗, como inglés y estadounidense: es fall, con efe inicial en la verbalización. Asimismo, el decaimiento castellano es fonéticamente similar al descreimiento: cambia el “ca” por el “scre”; eso se condice con el hecho de que la creencia lleve al descrédito, que es decadente porque la creencia, en que se basa la práctica, es falsa, es un mal modo para conducirla.
Algo de lo decaído por la práctica humana mala es verdadero, ya que la falsedad humana causa una decadencia general, inlcuso en lo que es verdadero, que participa de la misma historia.
Los fiolos, que en jerga lumpenproletaria son los proxenetas, son violentos, porque la prostitución es fideísta, aunque no sólo por eso. Aquello se nota en la estética diablista propia de la prostitución. El lugar degradado y condenado que se le asigna al comercio sexual en la civilización cristiana, y habría que saber qué sucede en las otras, como la del islamismo, responde a que la sexualidad, píamente, es prohibida, sujeta a restricciones estrictas, porque es fetichizada por el mito del pecado originario y porque es una forma de la lascivia, contraria a la ascética penosa que el cristianismo eclesiástico propone como modo de salvar las almas. De allí que los cristianos fanáticos se crean autorizados a maltratar a las prostitutas y, de distinta manera, a sus clientes, ya que los estiman como a pecadores que deben sufrir por sus incumplimientos a los mandatos de su dios. En casos de fanatismo extremo, la condena a la sexualidad es ejecutada por gente que se cree que está aplicando la justicia divina, como Jason, el loco de la motosierra de la película de terror. Cabe decir que las películas estadounidenses de terror provienen de la derecha ultra, como el Tea Party, que plantea la perversión de gozar el dolor o de lo que relatan como advenimiento del apocalipsis.
2. El cientificismo tampoco garantiza que la práctica sea buena, ya que el desarrollismo es ejecutado en su nombre, porque el iluminista es un cientificismo feo, que cuestionó a la fe pero no la terminó, más bien se compuso con ella, de lo cual el capitalismo recurre a la ciencia para incrementar el poder de su práctica, cosa que logra porque la ciencia pía desconoce a las consecuencias de sus prácticas que interfieren con sus objetivos: pero ahí los objetivos son los que están mal puestos, ya que el progreso de la humanidad no puede ser en términos creyentes, y menos aún si se orienta su práctica a la mentira de salvar las almas de los pecadores, que los cristianos suponen que somos todos, porque conciben al nacimiento pecaminosamente, en vez que a disfrutar la vida, a hacer que la humanidad viva para sí misma. La URSS falló al implementar el desarrollismo porque actuó por mímesis, por imitar el progreso de Occidente, que al basarse en la idea del sacrificio lleva a la explotación, ahora no en nombre de dios sino en el del paradigma de la inclusión de las poblaciones en el desarrollo, derivado del progresismo pío capitalista. El desarrollismo no podrá alcanzar sus objetivos mientras no haya sido reemplazada la piedad por la ciencia verdadera: a lo sumo logrará algunos de ellos, a costa de otros aspectos, lo que lo hará fallar, ya que el objetivo de la ciencia, que deseamos los humanos animalmente, es el de lograr que la vida humana sea buena integralmente, no en algunos aspectos sí y en otros no, para gozarla lo mejor que sea posible; e incluso el cientificismo materialista falla cuando justifica prácticas deplorables, que son indetenibles porque la ciencia es financiada por el capital: ese es el problema de la sumisión de los científicos, igual que la de los restantes asalariados y otros empleados por los capitalistas. El empleo capitalista causa una sumisión reproductiva del orden vigente, que está en crisis porque a la gente no le gusta sufrir, excepto al ser perversa, de lo que las intenciones buenas pujan por imponerse porque provienen de un deseo natural verdadero, que orienta a las aspiraciones de la lucha comunista y de las luchas democráticas, aunque son confusas y la realidad no es lo que se pretende con él. La lucha comunista es para que la humanidad ordene su práctica según la verdad, no según la creencia, y de acuerdo a los reclamos legítimos de toda la humanidad. De allí que el comunismo no haya sido una garantía de buena política, porque su concepción se basó en el orden desarrollista, que aunque haya puesto en entredicho a la religión carga con su lógica, es un derivado de ella, y no fue propenso a averiguar lo suficiente antes de mandar a hacer, porque fue corrompido por las potencias pías, que forzaron al gobierno soviético a sostener una competencia entre potencias internacionales, de lo que el gobierno soviético sometió a las naciones que conformaban la URSS a un régimen explotador, semejante al del bloque estadounidense. No obstante, la intención comunista sigue siendo legítima, porque busca que la humanidad viva bien desde el saber verdadero, pero el comunismo debe ser corregido, porque el desarrollismo está mal definido, y lleva a una mala producción, como es la de la China, que produce autoritariamente. La inversión en infraestructura que planea hacer el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII) es semejante a la del Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES) brasilero: megaproyectos explotadores impuestos desde los gobiernos, con las oposiciones sociales violentadas, que no mejoran la vida en realidad porque son explotadores e inconsensuados: reproducen la pobreza política, social y ambiental. Aunque el modelo chino superara al estadounidense después habría que seguir luchando para obtener un modo de vida placentero, que no sería porque el esfuerzo que costaría mantenerlo lo haría imposible, porque se basa en obras imponentes. Habrá que buscar un modelo de desarrollo verdadero, es decir, que integre al autogobierno social con la autogestión económica y cultural en una práctica humana fácil pero buena.
Aunque sea difícil hacérselo saber al gobierno chino, se lo hará saber porque su política es explotadora, y la gente querrá que dejen de explotarla.
Los desafíos del movimiento comunista internacional serán grandes, y tendrá que luchar incluso contra sí mismo, porque no es del todo bueno: le falta admitir y ser consecuente con algunas verdades a las que ignora. Por eso es que los dirigentes comunistas tendrán que abrirse a responder a lo que omiten, y sólo serán buenos cuando lo hagan, ya que eso hace al socialismo: el comunismo también puede ser retardatario e injusto, o progresar mal, y los gobiernos comunistas dirigen mal a las naciones cuando las hacen esforzar en contrario a un orden político laxo, decidido voluntariamente, a causa de la competencia entre las potencias planetarias. El modelo chino tendrá que ser corregido, desde una crítica respetuosa, para lo que será preciso un debate mundial, igual que para el resto del desarrollismo, pero eso no es lo único que habrá que tener en cuenta, sino que también estará la determinación pacífica del islamismo y de tantas otras concepciones fallidas.
Lecturas
Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad, Madrid, Siglo XXI, 1991.
Alberto Cruz, “Los movimientos de China y Rusia tras la reforma del FMI: acelerar la desdolarización”, en Rebelión, 9 de enero de 2016; “China humilla a Estados Unidos y marca el ritmo en la nueva geopolítica”, en CEPRID, 22 de abril de 2015.
Nuevo diccionario etimológico “Latín-español” y de las voces derivadas, obra citada, vocablo “fallō”.
Notas
1. El libro de Berman merecería un análisis detallado que no puedo hacer, pero sí quiero señalar que hay un problema serio con su defensa del Palacio de Cristal, el de la exposición industrial de 1851, ya que su instalación requirió de un esfuerzo enorme hecho por los obreros, mientras que los ingenieros daban las órdenes y los pobladores del lugar en que fue puesto reprimieron sus pareceres al respecto, porque no fueron consultados sobre ella, además de la extracción, el traslado y la transformación de los materiales. A las obras arquitectónicas, como a todas, hay que juzgarlas integralmente: deben tener consenso, ser hechas igualitaria y voluntariamente, o sea, ser obras de la comunidad, hechas por sus miembros según sus designios libres y ecológicamente, para que el trabajo sea gustoso. El problema es que la humanidad debate poco antes de obrar, y no se detiene a corregirse una vez que ha empezado, por lo que un objetivo del socialismo debe ser que las comunidades humanas debatan lo suficiente antes de implementar sus prácticas, sean económicas o no, y sepan detenerse cuando sea necesario.
2. La piedad puede que sea un derivado etimológico de la feidad, por transformación lingüística.
3. Si bien no pude probar mediante el diccionario etimológico la relación entre la fe y la falsedad, sí es cierto que ésta última se relaciona con fallar en el sentido de decaer: ambas provienen de fallō. La relación entre la fe y la degradación es comprobable históricamente, aunque resta dilucidar su vínculo etimológico.
Lo que sí encontré, en la Enciclopedia Salvat, es que la fealdad deriva de la fidelidad, ya que la palabra “fealdad” proviene del vocablo fidelitas, en una acepción inflexiva. La explicación de esto es que la fe, como hace mal, afea.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
Una reflexión a partir del nombre de la URSS y de Heidegger
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue un proyecto, no llegó a concretarse como tal, sino que llegó a ser un conjunto de naciones cristianas ortodoxas, con un gobierno de ideología socialista, mal planteada, que derrocó al zarismo luego de que éste fuera diezmado por la Primera Guerra Mundial, y que además de perseguir a la disidencia implementó un capitalismo de estado, ya que hizo una acumulación de capital abstracto centralizada en el estado soviético. Las naciones soviéticas no querían el socialismo. Ni siquiera entendían lo que es en su versión escrita. Estaban inmersas en creencias teológicas monárquicas y renacentistas, pero querían sacarse de encima al absolutismo del imperio zarista. Las cuestiones socialistas científicas eran poco conocidas por el campesinado, poco dado a la ciencia letrada, porque los campesinos apenas sabían leer, aunque hicieron el socialismo oral, del que deriva el socialismo científico escriturario. La socialización de los medios de producción fue una consigna anarquista a la que los siervos de la gleba no entendían muy bien, ya que estaban cavilando razonamientos religiosos, de si se les iba a ir el alma al cielo, o qué es el bien, pero en términos de lo que escucharon en los sermones, que hizo a lo que ellos entendían como sentido de la vida, a la vez que lo cuestionaban, pero poco, no lo suficiente: todavía las que fueron las naciones soviéticas son de índole religiosa, siguen siendo cristianos ortodoxos, aunque a la vez tienen expectativas de liberación, que hacen a la construcción del socialismo como objetivo a alcanzar. Habría que estudiar la historia de la iglesia ortodoxa en las repúblicas soviéticas para saber qué hizo durante el período de gobierno del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), y qué relación tuvo con su caída.
El PCUS implementó una política productivista, de desarrollo de los aspectos sociales tenidos en cuenta hoy por la ONU, medidos en los índices de desarrollo humano, lo que hizo entrar a las naciones soviéticas a la modernidad con esa mezcla entre la religión y la ciencia propia del renacentismo, que se prolonga a su fase capitalista, y sin sacarse de encima el lastre del gobierno superior, de la centralización del gobierno, que estaba atacado y psicótico por la puja interbloques con los países en que predominaba el capitalismo empresarial privado, el bloque estadounidense, con el que tenía una rivalidad conceptual y armamentista, y un enfrentamiento bélico mundial, la Guerra Fría. En esas circunstancias, no podía hacerse el socialismo en la URSS, pero el nombre del país lo prometía, por lo que sus habitantes esperaron que se cumpliera la promesa que les enseñaban en las escuelas mientras soportaban la explotación del modelo soviético y la confrontación intersistémica con las potencias de gobiernos píos. De allí que se decepcionaran. El socialismo adquirió el sentido de las palabras despreciadas, dejó de entusiasmar, y la mayoría de los soviéticos ni siquiera supo entonces que lo que vivían no era el socialismo sino un cristianismo con capitalismo de estado y un gobierno comunista que intentaba iniciar una transición al socialismo, interrumpida por la caída de la URSS y mal hecha, porque el PCUS no atendió a las razones de los disidentes, que tenían verdades legítimas que no fueron consideradas en el modelo de desarrollo, aparte de que ni las naciones estaban listas ni le fuera permitido por las potencias pías.
El proyecto socialista persiste, porque la humanidad tiene el deseo de vivir felizmente, y entra en crisis ante los factores que le estorban, que son humanos también; y persistirá, aunque no haya garantía de que se cumpla, ya que busca resolver los problemas históricos para hacer realidad el deseo humano bueno reprimido. Lo que pasa es que el socialismo puede contener malas ideas, que llevan a malas prácticas; no es una conceptualización perfecta porque responde violentamente a la violencia dominante. Aunque aparente ser una pálida decirlo, no lo llegaremos a ver cumplido, y tal vez no sea nunca, ya que depende de la práctica humana, que responde a concepciones falsas a las que muchos humanos se aferran neciamente en gran medida. No quieren dejar de ser religiosos, ni terminar al capital, por lo que es previsible una crisis prolongada, crisis durante la que desplegaremos nuestra lucha los socialistas, que somos jugadores, o sea, gays, humanos que pretendemos mejorar para que se puedan cumplir nuestros deseos naturales, que queremos ordenar a la práctica humana para que se pueda disfrutar la vida, o sea, relacionarse afectivamente, sin lograrlo lo que queremos y haciéndolo lo que nos sale, cosa que no quita que haya que criticarnos y corregirnos, ya que no siempre jodemos bien: a veces, con estrategias políticas militaristas, y escolares, dejamos de hacerlo, o lo hacemos contrariadamente, lo que no es motivo de condena pero tiene que ser juzgado, ya que eso implicaría su desarme, y la joda no es lo único que debemos hacer. Este punto, el de la relación entre el juego y la política, es precisable.
Es que la historia humana es muy desastrosa, y desde hace mucho tiempo, desde su inicio, y desde que la civilización incrementó sus poderes ostensiblemente por las técnicas, aumentando el de su brutalidad, lo que es muy nocivo en esta época de barbarie. La técnica es un problema enorme, de los más grandes de la filosofía, pero no es el único, y hay que abordarlo desde el cientificismo, pero a su vez el cientificismo tiene que ser fácil, no recargado de sobra como lo es hoy en día, y social. Lo de Heidegger fue una metafísica de la técnica, o sea, su comprensión poética, mitológica y deshistorizante. No se puede solucionar los problemas aparejados por la técnica desde el planteo de Heidegger porque él llegó a nombrar el tema de estudio pero mal, y no avanzó en sus características históricas, ni en una crítica a las concepciones humanas teístas, menos aún al desarrollismo, según el cual el despliegue de la técnica pía capitalista continúa. Es que la teoría heideggeriana era falsa, era una teoría, una diosería, de un esencialismo piero, como un verso para seducir a las señoritas, reacio a confrontar a su entorno para quedar bien con él, mientras que a los proscritos los mataban en los campos de concentración. Mientras el nazismo y el estalinismo se desplegaban Heidegger estaba hablando del develamiento del ser en la filosofía griega, y ni siquiera lo escribió en términos fácilmente comprensibles, y cargó las culpas en la llamada “tecné provocante”, a la que ni siquiera definió claramente como para que se la pudiera comparar con las técnicas que la humanidad efectivamente empleaba en ese entonces, eso aparte de haber hecho listas negras cuando fue rector de la Universidad de Friburgo. Mucha de la gente que lee a Heidegger no lo entiende, porque es enigmático, y mientras tanto hay un montón de problemas concretos, de la historia contemporánea, a los que no responden. Es que los nazis y los estalinistas, y siempre cada quien cuando prioriza sus ideas malas por encima de los seres concretos que están a su alrededor, pretenden someterlos a sus designios, porque les importa más la concreción de sus ideas que los seres a su alrededor, de lo que hacen daño. La prioridad para guiar la práctica tiene que ser el bienestar de los seres vivos, relativamente hablando, lo que tampoco puede ser en el capitalismo, porque éste los subsume a sus objetivos acumulativos. En el orden capitalista también prima una idea mala, derivada del idealismo teísta, que causa una compulsión empresarial. Es la concepción abstracta fideísta, que es purista y fina de fineza mala, que impone una forma interpretativa de la realidad que se prioriza a sí misma en vez que a los objetos de los que predica. No hace a su idea de la realidad importante, sino de la mezcla entre la religión y la concepción capitalista, y busca transformar a la realidad de acuerdo a su idea, pero, como es mala, el mundo objetivo no le responde como desea, y mientras tanto molesta. Para que la transformación de la realidad según nuestras ideas sea buena la realidad tiene que ser comprendida bien por la humanidad, y hacerse la transformación consensuadamente.
El socialismo científico es la formulación política del proyecto socrático, que, al distinguir la creencia del saber, asentó al materialismo porque para saber hay que atender a los hechos concretos objetivos, lo que, trasladado a la política, lleva al proyecto socialista. De allí que los seguidores de Sócrates tiendan al materialismo, y es probable que éste haya sido retomado por Sócrates de los esclavos griegos, que estuvieron atentos a la resolución de los problemas de la vida concreta, porque eran sirvientes; no obstante lo cual hay desfiguraciones del materialismo hechas por la teología. Y también hay teísmo proletario, a la vez que materialismo propietario. Es la práctica de toda la humanidad la que tiene que ser acertada.
Notas
1. La vida y la obra de Heidegger requieren un análisis completo, no como en este boceto de quien apenas lo leyó, pero basta con saber que fue nazi para invalidarle la tesis. Los heideggerianos debieran ponerlo en cuestión hasta entender bien qué es lo que quizo decir, ya que lo siguen sin haberlo entendido. Me parece que no se lo puede entender, porque el mismo Heidegger se encargó de que su explicación sea críptica: tomaba conceptos a los que definía idealmente, con pocas referencias tangibles, y después les cambiaba el significado, y sin explicar bien lo que querían decir, lo que redunda en que al leerlo hay que estar infiriendo qué acepción utilizó para cada término importante en cada momento, lo que es imposible y torna imposible comprenderlo. Y si me equivoco y hay quienes lo hayan entendido bien, lo reconoceré cuando lo sepa.
2. Los populistas rusos también difundieron las ideas socialistas universitarias entre el campesinado, que a su vez hizo a esas ideas desde su saber común, entremezclado con elementos religiosos e imperiales que lo contrariaron.
3. En lo que también falló el nombre de la URSS fue en proclamar que se trataba de un estado soviético, ya que el poder de los consejos de obreros y campesinos les fue arrebatado por el PCUS. Las naciones de gobiernos píos también tienen falsedades en sus promesas, pero lo que prometen como razón de ser es la salvación del alma luego de la muerte, por lo que sus habitantes obedientes no pretenden que esa promesa les sea cumplida en vida, lo que, aunque hace a una expectativa falsa, no es desmentido por los muertos, que no pueden decir qué pasó con sus almas luego de haber fallecido. Obviamente, hay otras cuestiones a tener en cuenta: las económicas y demás. Lo que el materialismo histórico no reconoce lo suficiente todavía es que las fuerzas religiosas también son materiales. Aunque se basen en la espiritualidad, son concretas: tienen gente, edificios, libros y demás, igual que es concreta la espiritualidad. Los espíritus son imágenes psíquicas que dependen de la sinápsis neuronal, que a su vez se relaciona con el resto del cuerpo y con la sociedad.
Otra cuestión es que tampoco se trató de una unión de repúblicas, ya que al menos la nación rusa no era una república, sino un imperio absolutista, y no sé las demás naciones que compusieron a la URSS.
4. La caracterización de la URSS como un conjunto de estados naciones cristianos con capitalismo de estado debe ser reformulada, ya que requiere ser dilucidada mediante el estudio serio de su historia.
El PCUS implementó una política productivista, de desarrollo de los aspectos sociales tenidos en cuenta hoy por la ONU, medidos en los índices de desarrollo humano, lo que hizo entrar a las naciones soviéticas a la modernidad con esa mezcla entre la religión y la ciencia propia del renacentismo, que se prolonga a su fase capitalista, y sin sacarse de encima el lastre del gobierno superior, de la centralización del gobierno, que estaba atacado y psicótico por la puja interbloques con los países en que predominaba el capitalismo empresarial privado, el bloque estadounidense, con el que tenía una rivalidad conceptual y armamentista, y un enfrentamiento bélico mundial, la Guerra Fría. En esas circunstancias, no podía hacerse el socialismo en la URSS, pero el nombre del país lo prometía, por lo que sus habitantes esperaron que se cumpliera la promesa que les enseñaban en las escuelas mientras soportaban la explotación del modelo soviético y la confrontación intersistémica con las potencias de gobiernos píos. De allí que se decepcionaran. El socialismo adquirió el sentido de las palabras despreciadas, dejó de entusiasmar, y la mayoría de los soviéticos ni siquiera supo entonces que lo que vivían no era el socialismo sino un cristianismo con capitalismo de estado y un gobierno comunista que intentaba iniciar una transición al socialismo, interrumpida por la caída de la URSS y mal hecha, porque el PCUS no atendió a las razones de los disidentes, que tenían verdades legítimas que no fueron consideradas en el modelo de desarrollo, aparte de que ni las naciones estaban listas ni le fuera permitido por las potencias pías.
El proyecto socialista persiste, porque la humanidad tiene el deseo de vivir felizmente, y entra en crisis ante los factores que le estorban, que son humanos también; y persistirá, aunque no haya garantía de que se cumpla, ya que busca resolver los problemas históricos para hacer realidad el deseo humano bueno reprimido. Lo que pasa es que el socialismo puede contener malas ideas, que llevan a malas prácticas; no es una conceptualización perfecta porque responde violentamente a la violencia dominante. Aunque aparente ser una pálida decirlo, no lo llegaremos a ver cumplido, y tal vez no sea nunca, ya que depende de la práctica humana, que responde a concepciones falsas a las que muchos humanos se aferran neciamente en gran medida. No quieren dejar de ser religiosos, ni terminar al capital, por lo que es previsible una crisis prolongada, crisis durante la que desplegaremos nuestra lucha los socialistas, que somos jugadores, o sea, gays, humanos que pretendemos mejorar para que se puedan cumplir nuestros deseos naturales, que queremos ordenar a la práctica humana para que se pueda disfrutar la vida, o sea, relacionarse afectivamente, sin lograrlo lo que queremos y haciéndolo lo que nos sale, cosa que no quita que haya que criticarnos y corregirnos, ya que no siempre jodemos bien: a veces, con estrategias políticas militaristas, y escolares, dejamos de hacerlo, o lo hacemos contrariadamente, lo que no es motivo de condena pero tiene que ser juzgado, ya que eso implicaría su desarme, y la joda no es lo único que debemos hacer. Este punto, el de la relación entre el juego y la política, es precisable.
Es que la historia humana es muy desastrosa, y desde hace mucho tiempo, desde su inicio, y desde que la civilización incrementó sus poderes ostensiblemente por las técnicas, aumentando el de su brutalidad, lo que es muy nocivo en esta época de barbarie. La técnica es un problema enorme, de los más grandes de la filosofía, pero no es el único, y hay que abordarlo desde el cientificismo, pero a su vez el cientificismo tiene que ser fácil, no recargado de sobra como lo es hoy en día, y social. Lo de Heidegger fue una metafísica de la técnica, o sea, su comprensión poética, mitológica y deshistorizante. No se puede solucionar los problemas aparejados por la técnica desde el planteo de Heidegger porque él llegó a nombrar el tema de estudio pero mal, y no avanzó en sus características históricas, ni en una crítica a las concepciones humanas teístas, menos aún al desarrollismo, según el cual el despliegue de la técnica pía capitalista continúa. Es que la teoría heideggeriana era falsa, era una teoría, una diosería, de un esencialismo piero, como un verso para seducir a las señoritas, reacio a confrontar a su entorno para quedar bien con él, mientras que a los proscritos los mataban en los campos de concentración. Mientras el nazismo y el estalinismo se desplegaban Heidegger estaba hablando del develamiento del ser en la filosofía griega, y ni siquiera lo escribió en términos fácilmente comprensibles, y cargó las culpas en la llamada “tecné provocante”, a la que ni siquiera definió claramente como para que se la pudiera comparar con las técnicas que la humanidad efectivamente empleaba en ese entonces, eso aparte de haber hecho listas negras cuando fue rector de la Universidad de Friburgo. Mucha de la gente que lee a Heidegger no lo entiende, porque es enigmático, y mientras tanto hay un montón de problemas concretos, de la historia contemporánea, a los que no responden. Es que los nazis y los estalinistas, y siempre cada quien cuando prioriza sus ideas malas por encima de los seres concretos que están a su alrededor, pretenden someterlos a sus designios, porque les importa más la concreción de sus ideas que los seres a su alrededor, de lo que hacen daño. La prioridad para guiar la práctica tiene que ser el bienestar de los seres vivos, relativamente hablando, lo que tampoco puede ser en el capitalismo, porque éste los subsume a sus objetivos acumulativos. En el orden capitalista también prima una idea mala, derivada del idealismo teísta, que causa una compulsión empresarial. Es la concepción abstracta fideísta, que es purista y fina de fineza mala, que impone una forma interpretativa de la realidad que se prioriza a sí misma en vez que a los objetos de los que predica. No hace a su idea de la realidad importante, sino de la mezcla entre la religión y la concepción capitalista, y busca transformar a la realidad de acuerdo a su idea, pero, como es mala, el mundo objetivo no le responde como desea, y mientras tanto molesta. Para que la transformación de la realidad según nuestras ideas sea buena la realidad tiene que ser comprendida bien por la humanidad, y hacerse la transformación consensuadamente.
El socialismo científico es la formulación política del proyecto socrático, que, al distinguir la creencia del saber, asentó al materialismo porque para saber hay que atender a los hechos concretos objetivos, lo que, trasladado a la política, lleva al proyecto socialista. De allí que los seguidores de Sócrates tiendan al materialismo, y es probable que éste haya sido retomado por Sócrates de los esclavos griegos, que estuvieron atentos a la resolución de los problemas de la vida concreta, porque eran sirvientes; no obstante lo cual hay desfiguraciones del materialismo hechas por la teología. Y también hay teísmo proletario, a la vez que materialismo propietario. Es la práctica de toda la humanidad la que tiene que ser acertada.
Notas
1. La vida y la obra de Heidegger requieren un análisis completo, no como en este boceto de quien apenas lo leyó, pero basta con saber que fue nazi para invalidarle la tesis. Los heideggerianos debieran ponerlo en cuestión hasta entender bien qué es lo que quizo decir, ya que lo siguen sin haberlo entendido. Me parece que no se lo puede entender, porque el mismo Heidegger se encargó de que su explicación sea críptica: tomaba conceptos a los que definía idealmente, con pocas referencias tangibles, y después les cambiaba el significado, y sin explicar bien lo que querían decir, lo que redunda en que al leerlo hay que estar infiriendo qué acepción utilizó para cada término importante en cada momento, lo que es imposible y torna imposible comprenderlo. Y si me equivoco y hay quienes lo hayan entendido bien, lo reconoceré cuando lo sepa.
2. Los populistas rusos también difundieron las ideas socialistas universitarias entre el campesinado, que a su vez hizo a esas ideas desde su saber común, entremezclado con elementos religiosos e imperiales que lo contrariaron.
3. En lo que también falló el nombre de la URSS fue en proclamar que se trataba de un estado soviético, ya que el poder de los consejos de obreros y campesinos les fue arrebatado por el PCUS. Las naciones de gobiernos píos también tienen falsedades en sus promesas, pero lo que prometen como razón de ser es la salvación del alma luego de la muerte, por lo que sus habitantes obedientes no pretenden que esa promesa les sea cumplida en vida, lo que, aunque hace a una expectativa falsa, no es desmentido por los muertos, que no pueden decir qué pasó con sus almas luego de haber fallecido. Obviamente, hay otras cuestiones a tener en cuenta: las económicas y demás. Lo que el materialismo histórico no reconoce lo suficiente todavía es que las fuerzas religiosas también son materiales. Aunque se basen en la espiritualidad, son concretas: tienen gente, edificios, libros y demás, igual que es concreta la espiritualidad. Los espíritus son imágenes psíquicas que dependen de la sinápsis neuronal, que a su vez se relaciona con el resto del cuerpo y con la sociedad.
Otra cuestión es que tampoco se trató de una unión de repúblicas, ya que al menos la nación rusa no era una república, sino un imperio absolutista, y no sé las demás naciones que compusieron a la URSS.
4. La caracterización de la URSS como un conjunto de estados naciones cristianos con capitalismo de estado debe ser reformulada, ya que requiere ser dilucidada mediante el estudio serio de su historia.
martes, 29 de diciembre de 2015
De la fenomenología y la nada
Apenas empecé a leer El ser y la nada, de Sartre, y lo dejé, porque es un libro rebuscado, pero recuerdo que Sartre empezó por preguntarse qué es el ser y se respondió que es lo que aparece, a partir de lo cual todo su razonamiento desvaría, ya que hay seres que no aparecen ante ningún observador, como los que están en galaxias lejanas, a los que olvidamos comúnmente, no obstante lo cual ellos son igual. Plantear que los seres se definen por su apariencia es lo que convierte a la ontología sartreana en una fenomenología, que termina por circunscribirse a la apariencia de los seres, en vez que a su esencia histórica. “Fenomenología”, etimológicamente, quiere decir “ciencia de la apariencia de las cosas”, ya que “logos” es “ciencia”, “fe” es “apariencia”, o “luz”, en el sentido de “el modo en que la cosa se ve”, y “noúmeno” es “cosa”.
La nada, por otra parte, es un concepto humano. No es algo que exista en la realidad exterior a nuestro pensamiento. Hasta los agujeros negros del universo son algo.
La nada, por otra parte, es un concepto humano. No es algo que exista en la realidad exterior a nuestro pensamiento. Hasta los agujeros negros del universo son algo.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Fuego, fe y finanzas
La fe es asociada a la pureza y a la refinación porque viene del vocablo griego “phao”, que quiere decir “fuego”. Por eso esas alusiones que la ligan a lo inmaterial, a lo fantasioso, a las imágenes intocables. En el trabajo sobre la materia, el fuego representó la cúspide de una elaboración, que pasó por la búsqueda de madera y por su incineración, que proveyó de luz y de calor, aparte de permitir a la gente mantener alejados a los animales que querían comérselos por las noches.
De manera análoga, las finanzas son el aspecto más refinado de la economía, alto en el orden social, y basado en valores puros, abstractos. Que sea más refinado no quiere decir que sea bueno, nada más quiere decir que la sociedad se ordenó para trabajarlo con más dedicación, en un orden injusto. Por eso es que el mundo de las finanzas es el más fino, junto al del alto clero, porque tiene más trabajo forzoso incorporado, como esos edificios grandes, prolijos y relucientes. Los valores abstractos también son concretos, pero de una concretud diferente de la del valor de uso y de las cosas a las que representan. Al igual que las ideas, son la concreción de una abstracción, que transforma su materialidad sin dejar de ser material su producto final: se expresa en billetes, bonos, letras de cambio, saldos informáticos, etc., así como las ideas son imágenes mentales hechas de fantasía.
De manera análoga, las finanzas son el aspecto más refinado de la economía, alto en el orden social, y basado en valores puros, abstractos. Que sea más refinado no quiere decir que sea bueno, nada más quiere decir que la sociedad se ordenó para trabajarlo con más dedicación, en un orden injusto. Por eso es que el mundo de las finanzas es el más fino, junto al del alto clero, porque tiene más trabajo forzoso incorporado, como esos edificios grandes, prolijos y relucientes. Los valores abstractos también son concretos, pero de una concretud diferente de la del valor de uso y de las cosas a las que representan. Al igual que las ideas, son la concreción de una abstracción, que transforma su materialidad sin dejar de ser material su producto final: se expresa en billetes, bonos, letras de cambio, saldos informáticos, etc., así como las ideas son imágenes mentales hechas de fantasía.
Contra el heroísmo
Un resabio de teísmo en el socialismo es el heroísmo, que es mitológico, por lo que tiene pretensiones exageradas para los hombres, que no podemos ser más que lo que somos, aunque nos quepa cierta superación.
¿Es posible una metafísica materialista?
Haré obvia mi ignorancia en materia de metafísica, ya que la conozco poco. En dichos de Atilio Boron me pareció ser sinónimo de especulación teológica, o idealista, pero en la busqueda que hice en el Google salió otra acepción que la define como una filosofía del ser. De ser así, es posible una metafísica materialista, además de que sería necesaria para superar a la metafísica heideggeriana, de la que sé poco, pero recuerdo que es poética, o alegórica, o sea, imprecisa, además del tema de su nazismo. Tendría que conocer mucho de su obra para criticarla definitivamente.
Los materialistas abordaron las cuestiones de la metafísica desde la ontología.
Para saber si es posible una metafísica materialista habría que saber qué es la metafísica en sí, etimológicamente, ya que se le pueden haber dado acepciones históricas incorrectas al significado que se le dió al ser creada. Y también habría que analizar si fue correcta la creación del término.
Conclusión
En tanto que la metafísica es la ciencia de lo que está más allá de la física, es falsa en sí, ya que más allá de la física no hay nada: sólo por la creencia en los dioses puede sostenerse que haya algo más allá de la física, aunque sea una proposición equivocada. Por eso es que el materialismo acierta al plantear la comprensión del mundo desde la ontología, que es el derivado de la metafísica una vez que se lo hubo depurado de sus acepciones religiosas.
Lecturas
Martin Heidegger, Introducción a la metafísica, Barcelona, Gedisa, 2003; ¿Qué es metafísica?, sin datos.
Anexo
De acuerdo a la definición de metafísica dada en Wikipedia, un editor de las obras de Aristóteles encontró en su colección de escritos, al lado de los de física, a los de su reflexión sobre los entes, por lo que los agrupó bajo el título de Metafísica para dar cuenta de que eran los que estaban al lado de los de física. Entonces, la metafísica aristotélica no se refiere totalmente a lo sobrenatural, sino a la ciencia sobre los entes, la ontología, aunque lo considerado suprahistórico tiene lugar en la ontología aristotélica, porque en De Anima Aristóteles aceptó la existencia de los dioses, y al intelecto activo lo concibió como la capacidad superior humana en tanto que equivalente el poder divino de dar forma a la materia a partir de sus ideas. La llamada metafísica tiene que ser denominada ontología porque esa palabra designa bien a aquello de lo que trata, pero la metafísica, en sí, no supone la creencia en entidades sobrenaturales, aunque sí lo hace en algunas de sus vertientes, en particular en las teológicas, que suponen que las esencias divinas son entes absolutos que se encarnan en los seres concretos, lo que es reprobable.
Los materialistas abordaron las cuestiones de la metafísica desde la ontología.
Para saber si es posible una metafísica materialista habría que saber qué es la metafísica en sí, etimológicamente, ya que se le pueden haber dado acepciones históricas incorrectas al significado que se le dió al ser creada. Y también habría que analizar si fue correcta la creación del término.
Conclusión
En tanto que la metafísica es la ciencia de lo que está más allá de la física, es falsa en sí, ya que más allá de la física no hay nada: sólo por la creencia en los dioses puede sostenerse que haya algo más allá de la física, aunque sea una proposición equivocada. Por eso es que el materialismo acierta al plantear la comprensión del mundo desde la ontología, que es el derivado de la metafísica una vez que se lo hubo depurado de sus acepciones religiosas.
Lecturas
Martin Heidegger, Introducción a la metafísica, Barcelona, Gedisa, 2003; ¿Qué es metafísica?, sin datos.
Anexo
De acuerdo a la definición de metafísica dada en Wikipedia, un editor de las obras de Aristóteles encontró en su colección de escritos, al lado de los de física, a los de su reflexión sobre los entes, por lo que los agrupó bajo el título de Metafísica para dar cuenta de que eran los que estaban al lado de los de física. Entonces, la metafísica aristotélica no se refiere totalmente a lo sobrenatural, sino a la ciencia sobre los entes, la ontología, aunque lo considerado suprahistórico tiene lugar en la ontología aristotélica, porque en De Anima Aristóteles aceptó la existencia de los dioses, y al intelecto activo lo concibió como la capacidad superior humana en tanto que equivalente el poder divino de dar forma a la materia a partir de sus ideas. La llamada metafísica tiene que ser denominada ontología porque esa palabra designa bien a aquello de lo que trata, pero la metafísica, en sí, no supone la creencia en entidades sobrenaturales, aunque sí lo hace en algunas de sus vertientes, en particular en las teológicas, que suponen que las esencias divinas son entes absolutos que se encarnan en los seres concretos, lo que es reprobable.
domingo, 27 de diciembre de 2015
De que la Coca-Cola también lleva a drogas duras
La Coca-Cola, igual que el mate, el té y el café, llevan a algunos a la cocaína y el paco porque tienen el mismo principio activo. Son versiones livianas de éstos.
La Coca-Cola es una infusión de hojas de coca y nuez moscada, también llamada “cola”, con jugo de limón, azúcar y gas. Sin el gas, tranquilamente se la podría hacer en las casas, como cualquier té, y según las distintas recetas, como la que es sin azúcar, o con jugo de limón maduro. Que la Coca-Cola es precursora del consumo de drogas duras da cuenta el hecho de que la cocaína es exitosa más en los países en que es exitosa la Coca-Cola; pero lo mismo pasa con el mate: aunque en la mayor parte de los casos esto no suceda, los cocainómanos y pacómanos suelen ser consumidores de bebidas de coca, mate, te y café. Y también se relacionan con los alcoholes. Lo que es preciso es un orden bueno en el consumo de las drogas embriagantes, que depende de su fabricación y que podría ser malo aún en un orden productivo desmercantilizado. Eso aparte de la atención a los adictos, que tiene que reconocer el lugar de la violencia histórica en las toxicopatías.
Lectura
Antonio Escohotado, Aprendiendo de las drogas, Anagrama, sin datos.
La Coca-Cola es una infusión de hojas de coca y nuez moscada, también llamada “cola”, con jugo de limón, azúcar y gas. Sin el gas, tranquilamente se la podría hacer en las casas, como cualquier té, y según las distintas recetas, como la que es sin azúcar, o con jugo de limón maduro. Que la Coca-Cola es precursora del consumo de drogas duras da cuenta el hecho de que la cocaína es exitosa más en los países en que es exitosa la Coca-Cola; pero lo mismo pasa con el mate: aunque en la mayor parte de los casos esto no suceda, los cocainómanos y pacómanos suelen ser consumidores de bebidas de coca, mate, te y café. Y también se relacionan con los alcoholes. Lo que es preciso es un orden bueno en el consumo de las drogas embriagantes, que depende de su fabricación y que podría ser malo aún en un orden productivo desmercantilizado. Eso aparte de la atención a los adictos, que tiene que reconocer el lugar de la violencia histórica en las toxicopatías.
Lectura
Antonio Escohotado, Aprendiendo de las drogas, Anagrama, sin datos.
¿Hay una verdad?
Discernida la verdad de la creencia, en tanto que la verdad es una idea cierta de la cosa a la que se refiere y la creencia es una idea que es incierta porque no fue probada lo suficiente, hay que admitir que históricamente, en el pensar humano, las ideas se dan de manera confusa, mezclándose las verdades con las falsedades y las creencias en las interpretaciones de la realidad.
Lo que sí es cierto es que la realidad es una. Por más que haya diferentes interpretaciones de la realidad, lo que es, o sea, el ser, el conjunto de todos los hechos del mundo, es uno; y es múltiple: es una multiplicidad cambiante algunas de cuyas partes son aprehendidas intelectualmente por los seres vivos animales. Ahora bien, una cosa es que la realidad sea una y otra es que haya una verdad que la replique, ya que eso requeriría que la realidad haya sido comprendida bien y totalmente, lo que es imposible, pero, no obstante, la humanidad sí puede reconocer bien aquellos aspectos de la realidad que son importantes para que viva felizmente. Entonces, no hay una verdad absoluta, pero existe una verdad, o sea, el conjunto de verdades compuesto por aquellas que están en la mente de cada ser pensante, que se dan confundidas con las mentiras y las incertidumbres, y la compresión verdadera que la humanidad tiene de la realidad puede mejorarse o empeorar, según sea su desarrollo histórico y el de su conciencia.
Alguna vez podría haber una única verdad provisoria y humana, es decir, la compresión verdadera y compartida por los humanos de aquellos aspectos de la realidad cognoscibles e importantes para la especie, pero ese saber sería histórico, o sea, que la verdad sería relativa, no sólo en el sentido de que no se entendería todo lo que es, sino también en el de que la humanidad comprendería bien su historia en general, pero, además, los humanos comprenderían en singular, y por grupos, sus particularidades, por lo que el saber seguiría siendo relativo aunque fuera científico en general, y estaría atento a contrastar sus ideas con los hechos concretos, lo que no siempre pasa con el relativismo actual.
Eso de que “la única verdad es la realidad”, que dijo Juan Domingo Perón, no es cierto. La realidad es la realidad, y la verdad es el conjunto de ideas que la comprenden bien, conjunto que no reconoce a toda la realidad y que no es tenido por nadie, sino que está disperso en las mentes de cada pensante. Lo que sí es cierto, y que es la intención de la frase, es que la verdad tiene que dar cuenta de la realidad de buena manera. Y las mentes son cerebrales, o sea, que la comprensión de la realidad es un hecho histórico efectuado por organismos biológicos, que luego actuaron algo según ella. De allí que la comprensión adecuada de la realidad sea necesaria para el ser humano. Por eso es que la filosofía debe ser verdadera del todo, entendido a ese todo relativamente, lo mismo que al decir que la humanidad debe ser verdadera del todo, por lo que es inválida la aceptación de la religión y por lo que es un deber humano su determinación. Cuando digo que tiene que ser verdadera del todo no me refiero a que sepa absolutamente, sino a que haya reemplazado a la religión por el saber, y luego entender al mundo en base a los hechos concretos. A que la humanidad tenga una continencia y un orden discursivo que le permitan vivir según sus propios designios en una relación buena consigo misma y con su entorno.
Lo que sí es cierto es que la realidad es una. Por más que haya diferentes interpretaciones de la realidad, lo que es, o sea, el ser, el conjunto de todos los hechos del mundo, es uno; y es múltiple: es una multiplicidad cambiante algunas de cuyas partes son aprehendidas intelectualmente por los seres vivos animales. Ahora bien, una cosa es que la realidad sea una y otra es que haya una verdad que la replique, ya que eso requeriría que la realidad haya sido comprendida bien y totalmente, lo que es imposible, pero, no obstante, la humanidad sí puede reconocer bien aquellos aspectos de la realidad que son importantes para que viva felizmente. Entonces, no hay una verdad absoluta, pero existe una verdad, o sea, el conjunto de verdades compuesto por aquellas que están en la mente de cada ser pensante, que se dan confundidas con las mentiras y las incertidumbres, y la compresión verdadera que la humanidad tiene de la realidad puede mejorarse o empeorar, según sea su desarrollo histórico y el de su conciencia.
Alguna vez podría haber una única verdad provisoria y humana, es decir, la compresión verdadera y compartida por los humanos de aquellos aspectos de la realidad cognoscibles e importantes para la especie, pero ese saber sería histórico, o sea, que la verdad sería relativa, no sólo en el sentido de que no se entendería todo lo que es, sino también en el de que la humanidad comprendería bien su historia en general, pero, además, los humanos comprenderían en singular, y por grupos, sus particularidades, por lo que el saber seguiría siendo relativo aunque fuera científico en general, y estaría atento a contrastar sus ideas con los hechos concretos, lo que no siempre pasa con el relativismo actual.
Eso de que “la única verdad es la realidad”, que dijo Juan Domingo Perón, no es cierto. La realidad es la realidad, y la verdad es el conjunto de ideas que la comprenden bien, conjunto que no reconoce a toda la realidad y que no es tenido por nadie, sino que está disperso en las mentes de cada pensante. Lo que sí es cierto, y que es la intención de la frase, es que la verdad tiene que dar cuenta de la realidad de buena manera. Y las mentes son cerebrales, o sea, que la comprensión de la realidad es un hecho histórico efectuado por organismos biológicos, que luego actuaron algo según ella. De allí que la comprensión adecuada de la realidad sea necesaria para el ser humano. Por eso es que la filosofía debe ser verdadera del todo, entendido a ese todo relativamente, lo mismo que al decir que la humanidad debe ser verdadera del todo, por lo que es inválida la aceptación de la religión y por lo que es un deber humano su determinación. Cuando digo que tiene que ser verdadera del todo no me refiero a que sepa absolutamente, sino a que haya reemplazado a la religión por el saber, y luego entender al mundo en base a los hechos concretos. A que la humanidad tenga una continencia y un orden discursivo que le permitan vivir según sus propios designios en una relación buena consigo misma y con su entorno.
De la refinación de la pasta
La fineza es la terminación de las obras. Las cosas finas son más elaboradas, lo que no quiere decir que sean buenas. Nada más quiere decir que requisieron más trabajo. Los fideos no existieron hasta que se inventara el cuchillo, o sea, hasta que se acható el metal a martillazos, y después fueran afiladas las vainas con otros metales y piedras, pero también hasta que algunos humanos se asentaron en ciudades: amasar pasta supone la agricultura y la carpintería, aparte de la arquitectura y la molienda. Fueron creados en la antigua China, de allí los fideos de arroz, a los que Marco Polo llevó a Italia; pero antes, se hicieron pastas que no requerían ser cortadas a cuchillo, como los ñoquis y los borí borí, derivados de las tortillas. También hay fideos hechos a mano: se desarma la masa y se aplasta a los pedazos enharinados con los dedos.
Los fideos, en tanto que pasta fina, más angosta que las anteriores, son de alto nivel de elaboración, aunque sean de consumo popular. Comparten con la fe el hecho de ser más terminados, más refinados. La fe, igual que la fineza, es más depurada que otras cosas. ¿El “fide”, de “fideo”, es por “fide”, el vocablo latino para hablar de la fe?
El trabajo también es una práctica cuestionable, y debe serlo porque hace a la historia humana y terráquea.
Los fideos, en tanto que pasta fina, más angosta que las anteriores, son de alto nivel de elaboración, aunque sean de consumo popular. Comparten con la fe el hecho de ser más terminados, más refinados. La fe, igual que la fineza, es más depurada que otras cosas. ¿El “fide”, de “fideo”, es por “fide”, el vocablo latino para hablar de la fe?
El trabajo también es una práctica cuestionable, y debe serlo porque hace a la historia humana y terráquea.
sábado, 26 de diciembre de 2015
De la idolatría a Perón, con una reflexión posterior
Lo mismo que Juan Manuel de Rosas y Eva Duarte, Perón es poco criticado por los peronistas. Seguro que hay muchos peronistas que lo critican, y para quienes decir esto sea injusto, pero tengo que decirlo, porque criticarlos puede no tener nada de malo y hasta es bueno aún, ya que sólo mediante la crítica, que es el análisis de sus vidas, se los puede reconocer. Si no se admite que Rosas fue un estanciero no le pueden reconocer la pena por haber estado relacionado con sus congéneres según ese rol social. Otro fue el de presidente. Pero además, al omitir discutir el latifundismo, se demora la socialización de la tierra, lo que contraría incluso a los terratenientes de hoy, sean capitalistas o no. Y a esto no lo digo en su defensa, sino para que se los comprenda, ya que no veo otro modo de guiar la práctica política que no se base en la comprensión y la admisión de la realidad.
Lo mismo vale para Eva Duarte: criticarla no es para agredirla, sino para que se la reconozca, y así se la juzgue bien. Es preciso criticarlos para no hacerles un personalismo, que es una idolatría, lo que tiene fanatismo, lo que vale igual para Lenin o quien fuere.
Pasa así también con el hecho de que los tres hayan sido presidenciales, ya que ese rol político los superpuso por encima de casi todos sus contemporáneos. Desde un punto de vista igualitarista, eso tiene que ser reconocido también, como debe serlo la manera en que ellos vivieron su separación respecto del común de la gente, por haber sido dirigentes, con sus buenos y sus malos aspectos.
Lo mismo vale para Eva Duarte: criticarla no es para agredirla, sino para que se la reconozca, y así se la juzgue bien. Es preciso criticarlos para no hacerles un personalismo, que es una idolatría, lo que tiene fanatismo, lo que vale igual para Lenin o quien fuere.
Pasa así también con el hecho de que los tres hayan sido presidenciales, ya que ese rol político los superpuso por encima de casi todos sus contemporáneos. Desde un punto de vista igualitarista, eso tiene que ser reconocido también, como debe serlo la manera en que ellos vivieron su separación respecto del común de la gente, por haber sido dirigentes, con sus buenos y sus malos aspectos.
sábado, 19 de diciembre de 2015
Una idea rara de expresar
Dado por supuesto que los capitalistas suelen creer en la idea de que la gente, según se comporte, es cornuda o divina, concluyo que, al haber sido sometidos, relativamente, por los populistas, deben haber tenido la fanstasía, delirante pero histórica, de ser más cornudos que los proletarios, ya que el prejuicio católico postula que el proletariado, cuando es descontrolado y pecador, es bastante cornudo, y más cornudos deben serlo quienes se someten a él. Es un delirio, por supuesto, pero seguro que han de haber razonado así.
En base a semejantes razonamientos no pueden darse prácticas políticas ni económicas buenas, o sea, que ese dislate agregó más violencia a la existente.
En base a semejantes razonamientos no pueden darse prácticas políticas ni económicas buenas, o sea, que ese dislate agregó más violencia a la existente.
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Del abuso capitalista a los estados
Los capitalistas a veces plantean que las empresas privadas tienen el mérito de sostenerse por sí mismas, a diferencia de las iniciativas populares, que requieren ayuda de los estados, a los que parasitan. Hasta ese punto llega su descaro y su impunidad para decir cualquier cosa. El capital siempre absorbió recursos de los estados, porque los estados disponen la provisión de mano de obra calificada mediante la educación y la salud, de fuerzas armadas que reprimen la protesta y de distintos subsidios, como lo son la construcción de infraestructura, la reducción de impuestos a cambio de fundaciones caritativas, el rescate ante las quiebras y muchas cosas más, como la organización del circuito comercial y la omisión de la persecusión a sus delitos.
El capital no sólo requiere de los estados para mantenerse, sino también de la solidaridad social, ya que los trabajadores en ocasiones soportan abusos para no ser antipáticos, ya que entienden la función social de sus tareas, pero eso no quita que los capitalistas son abusados también.
El capital no sólo requiere de los estados para mantenerse, sino también de la solidaridad social, ya que los trabajadores en ocasiones soportan abusos para no ser antipáticos, ya que entienden la función social de sus tareas, pero eso no quita que los capitalistas son abusados también.
martes, 15 de diciembre de 2015
De la naturalización de la familia judeocristiana en el psicoanálisis
Esta idea que sigue me suena cuestionable,
pero igual la publico,
ya que si me equivoco otros me corregirán.
ElJua Nete
Un error que tiene el psicoanálisis es que basa sus ideas en el modelo familiar judeocristiano, como si todos los seres humanos occidentalizados nos formáramos en familias tipo que funcionaran normalmente, según la norma pía capitalista vigente, de lo que se derivarían los conflictos primarios que hacen a nuestra maduración psicológica y los conflictos secundarios derivados del incumplimiento de esa normalidad imposible de alcanzar: otra vez esa lógica equivalente a la idea de que vivimos en deuda porque nacimos pecaminosamente. No obstante, aquél planteo no es del todo incorrecto, ya que existe un modelo familiar judeocristiano, en el que está el padre, la madre, los hijos, los hermanos, los primos, tíos, abuelas, nietos, suegras, cuñados, nueras y demás, con todos sus rituales de relacionamiento, como los bautismos, confirmaciones, casamientos, cumpleaños, navidades, fiestas de egresos, aniversarios, etc. Es un modelo familiar histórico al que se ha naturalizado y que impide la crianza comunal, aparte de dificultar la solidaridad social, ya que la gente muchas veces no se siente responsable de lo que le pasa a quienes son externos a sus familias, por no considerarlos familiares, y de forzar a las personas a comportarse según sus pautas, ya que las personas están sujetas a la ley, que a su vez lo presupone. Y además, ese modelo familiar, se adaptó al capitalismo ˗o se hizo conforme con él, ya que ambos se dan en un proceso de influencia recíproca y con los otros factores determinantes de la historia humana˗, con esa ética del esfuerzo individual, de la aceptación de las normas, de la superación de pruebas que implican la obsecuencia con las autoridades, etc. El problema que tiene ese planteo es que es tipológico, o sea, que por una parte naturaliza a ese modelo familiar, y por otra no reconoce bien a los factores históricos exteriores al modelo que inciden en él, ni a su influencia en lo que le es externo. No obstante, hay explicaciones superadoras de este problema a las que no puedo citar porque no las conozco, pero sé de la existencia de la psicología social. ¿Cómo explicarían los psicoanalistas la formación psíquica de las personas huérfanas, por ejemplo, que no tuvieron padres a quienes matar simbólicamente? En esos momentos apelaron a razonamientos reprobables, por ser poco serios, como la figura del padre˗Estado en los orfelinatos. Además, eso de que los hijos quieren matar simbólicamente a sus padres para quedarse con sus madres es una afirmación cuestionable: Freud la retomó del mito de Edipo, que era una leyenda derivada de las creencias religiosas griegas.
Lo que le falta al psicoanálisis es indagar en el resto de la realidad concreta que hace a la historia humana, ya que toda la realidad tiene incidencia en nuestras psiquis y ya que hasta que no lo reconozcan no harán una psicología socialista, que debe ser porque el socialismo sanaría muchos traumas psicológicos, porque la humanidad se ordenaría según el saber verdadero, que reconocería muchas de las verdades de cada quien que hoy en día no son reconocidas porque la humanidad no acepta lo suficiente lo que no se condice con sus concepciones dominantes, ya que eso la llevaría a tener que admitir sus errores.
¿Porqué el capitalismo no es considerado una patología?
Es evidente que la psiquiatría y la psicología ordinarias son procapitalistas, ya que tienen una clasificación de enfermedades duramente severa para con las faltas a la moral dominante, mientras que a una compulsión tan evidente como la de acumular propiedades excesivas la consideran un hábito saludable.
jueves, 10 de diciembre de 2015
De la multipolaridad geopolítica
Hay una tesis de la oposición al imperialismo estadounidense que sostiene a la multipolaridad, que señala que en la geopolítica aquél se completa con los imperialismos de Europa ˗con sus diferenciaciones internas en las que predominan Alemania, Gran Bretaña y Francia˗, y el bloque que reúne a los imperialismos ruso y chino con los imperialismos menores de la India y Brasil, en alianza con las potencias emergentes de Sudáfrica y Argentina. Por otra parte está Japón, aliado con los Estados Unidos mediante el Tratado Trans-Pacífico, al igual que con potencias menores como México, Perú y Chile. Este es un panorama bastante incompleto, al que le faltan África y Oceanía, y gran parte de Asia, y muchas cuestiones intrínsecas a las regiones mencionadas antes.
Esta multipolaridad es cierta, aunque a su tesis le falta distinguir sus jerarquizaciones internas. Tiene el anhelo de igualar al bloque estadounidense ˗que está aliado con la Unión Europea en el combate a la yihad y en negociaciones por un acuerdo de librecomercio˗, con el de los BRICS, lo que le hace perder objetividad, y es acrítico para con los imperialismos inferiores al estadounidense, lo que dificultará la convivencia amónica entre las naciones, ya que las potencias mayores dentro del espacio de los bloques mundiales subordinados al estadounidense también subyugan a sus potencias menores, lo que no es reconocido bien, aparte de ser capitalistas y demás cuestiones.
También cabe decir que el espacio de la UNASUR está en cuestión por el retroceso de los gobiernos progresistas en Argentina, Venezuela y Brasil, lo que repercute en el de los BRICS.
No obstante lo dicho antes, la lucha antimperialista tiene que hacerse con las fuerzas existentes, por lo que será preciso definir cómo debe ser la relación entre las naciones, sean imperiales o no.
Esta multipolaridad es cierta, aunque a su tesis le falta distinguir sus jerarquizaciones internas. Tiene el anhelo de igualar al bloque estadounidense ˗que está aliado con la Unión Europea en el combate a la yihad y en negociaciones por un acuerdo de librecomercio˗, con el de los BRICS, lo que le hace perder objetividad, y es acrítico para con los imperialismos inferiores al estadounidense, lo que dificultará la convivencia amónica entre las naciones, ya que las potencias mayores dentro del espacio de los bloques mundiales subordinados al estadounidense también subyugan a sus potencias menores, lo que no es reconocido bien, aparte de ser capitalistas y demás cuestiones.
También cabe decir que el espacio de la UNASUR está en cuestión por el retroceso de los gobiernos progresistas en Argentina, Venezuela y Brasil, lo que repercute en el de los BRICS.
No obstante lo dicho antes, la lucha antimperialista tiene que hacerse con las fuerzas existentes, por lo que será preciso definir cómo debe ser la relación entre las naciones, sean imperiales o no.
En respuesta al planteo de algunos anarquistas sobre las prácticas de la izquierda partidaria en las asambleas bonaerenses de 2001 y 2002
Me referiré vagamente al tema porque no lo recuerdo con mucha precisión, pero recuerdo que Christian Ferrer, al igual que algunos anarquistas de la asamblea de Villa Urquiza, y tal vez otros de Unidos por el Río, tenían la idea de que las asambleas iniciadas en diciembre de 2001, luego de que De la Rúa declarara el estado de sitio, estaban compuestas por ciudadanos genuinos, de un lado, y, de otro, por militantes de la izquierda partidaria que fueron a ellas para cooptarlas o acumular militantes para sus filas. Hay que decir que esa crítica es cierta, en el sentido de que los partidos de izquierda fueron a reclutar militantes, y que sus militantes se alternaron en las intervenciones sin explicitar siempre de qué partidos provenían, bajando una línea partidaria que no era hecha explícita, y peleándose entre sí solapadamente, lo que fueron maniobras reprobables. Pero también vale señalar que los anarquistas también tenían una línea política implícita, que era la del asambleísmo horizontalista, apartidario y antipartidario, y que los restantes participantes de las asambleas también tenían sus ideas políticas, algunas peronistas, es decir, que esa imagen de unos ciudadanos inocentes, entre los que estaban los anarquistas, operados por militantes partidarios malintencionados, no fue exacta. Cada bando tiene sus razones y sus sinrazones. El problema es que no se puede concertar una práctica política conjunta entre ambos, y los terceros interesados, lo que dificulta que los socialistas obtengan espacios en los gobiernos, que es un requisito para socializarlos, y para implementar medidas sociales, y resistencias en común, hasta ese entonces. A los bandos les falta un balance para una práctica política complementaria, que es un requisito para lograr sus objetivos. De otro modo no lo conseguirán, porque los triunfos políticos requieren de alianzas mayoritarias.
Lectura
Christian Ferrer, “Reveses de Argentina”, en Artefacto. Pensamientos sobre la técnica, N° 5, Buenos Aires, sin datos.
Lectura
Christian Ferrer, “Reveses de Argentina”, en Artefacto. Pensamientos sobre la técnica, N° 5, Buenos Aires, sin datos.
Comentarios dispersos sobre Vigilar y Castigar
En Vigilar y castigar, de Michel Foucault, encontré algunos errores. El primero es que Foucault confundió a la verdad con la verosimilitud, es decir, que en su relativismo tomó por verdad a lo que los humanos consideraron que eran las verdades. Fueran las pretendidas verdades de los humanos piadosos, o aquellas solapadas de los “anormales”, para Foucault se trató de una confrontación entre verdades, cuando en realidad las así consideradas verdades eran nada más que las creencias de cada bando, creencias que contenían verdades a la vez que falsedades. Es que al relativismo le falta la confrontación científica de las ideas con la realidad: plantea la búsqueda de la verdad como en un debate retórico, de lo que escribió John Stuart Mill en Sobre la libertad, donde decía que para llegar a la verdad había que reconocer todas las opiniones relativas al tema de discusión, y concluirla tras haberlas analizado, aunque dándole menor importancia también se refería a la necesidad de dar lugar a la experiencia para alcanzarla. Aparte, Foucault, en algunos pasajes retomó a la idea de dios sin ponerla en discusión, lo que hizo partir sus razonamientos con una base falseada, que le impidió concluir en una crítica a la piedad. Más precisamente, en el libro hay una crítica intuitiva a la piedad, que no llega a formularse sistemáticamente, pero que atina a ello.
Tercer punto es que el alma no es sólo una construcción social, sino que es un rasgo de la naturaleza humana. Al igual que los demás seres vivos, los humanos nacemos con alma: es una característica nuestra que es biológica, a la vez que es modelable y modeladora de la sociedad. De allí la necesidad de que las almas sean sanas, lo que requiere de una comprensión social verdadera de la realidad.
En cuarto lugar, el poder no es sólo el poder dominante. En este libro, a diferencia de en sus elaboraciones posteriores de la microfísica del poder, Foucault identificó al poder como aquél de los dominadores, sin reconocer los poderes de los subalternos, el infrapoder, lo que tiene el perjuicio de causar que los dominados no reconozcan que ejercen poderes, lo que les dificulta la política.
Quinto, el libro tiene un problema con los tiempos verbales, que no fueron conjugados correctamente, lo que es un error bastante frecuente en la literatura.
Por último, muchas veces el autor recurrió al uso del término “economía”, así, entrecomillado, para referirse a la racionalidad. Es que no supo distinguir que la modernización que él describió para el sistema penal era un complemento de la racionalización operada por la clase capitalista. En ese sentido, la característica distintiva de la modernización fue la racionalidad pía burguesa, precursora de la capitalista, que no es una racionalidad verdadera del todo, aunque tuviera sus hallazgos científicos. Entender esto sirve para hacer una crítica superadora del iluminismo en vez que para descartarlo, lo que es degradante en ciertos aspectos, ya que el iluminismo contuvo algunas verdades que sirven a la humanidad.
Nota
La crítica al pietismo Foucault la retomó del marqués de Sade, que se equivocó en algunas cosas pero no en ser naturalista ni en criticar al pietismo. Hablo de escritores, porque la crítica oral es el basamento común de la escrita, pero sus rastros son comprobables por deducción, porque las que se hicieron ya no están: quedan sus vestigios nada más.
Tercer punto es que el alma no es sólo una construcción social, sino que es un rasgo de la naturaleza humana. Al igual que los demás seres vivos, los humanos nacemos con alma: es una característica nuestra que es biológica, a la vez que es modelable y modeladora de la sociedad. De allí la necesidad de que las almas sean sanas, lo que requiere de una comprensión social verdadera de la realidad.
En cuarto lugar, el poder no es sólo el poder dominante. En este libro, a diferencia de en sus elaboraciones posteriores de la microfísica del poder, Foucault identificó al poder como aquél de los dominadores, sin reconocer los poderes de los subalternos, el infrapoder, lo que tiene el perjuicio de causar que los dominados no reconozcan que ejercen poderes, lo que les dificulta la política.
Quinto, el libro tiene un problema con los tiempos verbales, que no fueron conjugados correctamente, lo que es un error bastante frecuente en la literatura.
Por último, muchas veces el autor recurrió al uso del término “economía”, así, entrecomillado, para referirse a la racionalidad. Es que no supo distinguir que la modernización que él describió para el sistema penal era un complemento de la racionalización operada por la clase capitalista. En ese sentido, la característica distintiva de la modernización fue la racionalidad pía burguesa, precursora de la capitalista, que no es una racionalidad verdadera del todo, aunque tuviera sus hallazgos científicos. Entender esto sirve para hacer una crítica superadora del iluminismo en vez que para descartarlo, lo que es degradante en ciertos aspectos, ya que el iluminismo contuvo algunas verdades que sirven a la humanidad.
Nota
La crítica al pietismo Foucault la retomó del marqués de Sade, que se equivocó en algunas cosas pero no en ser naturalista ni en criticar al pietismo. Hablo de escritores, porque la crítica oral es el basamento común de la escrita, pero sus rastros son comprobables por deducción, porque las que se hicieron ya no están: quedan sus vestigios nada más.
Crítica a la escritura
Lo malo de la escritura es que, al conocerse según los escritos, se privilegia a los saberes expresados en ellos, en desmedro de los saberes simples, lo que, por un lado, nos dificulta reconocer la historia de las naciones no escriturarias, y por otro nos hace proclives a estar ante los escritos, en vez que con otros seres con quienes querríamos estar, y de otras maneras que leyendo, como bailar. Los saberes simples son los expresados mediante la voz, como los hablados, y además está el problema de que el intelectualismo gráfico podría ser hecho de buena manera, lo que no es siempre así. Este análisis no es para que se deje de escribir, aunque esa sea una posibilidad: apunta a que se reordene la escritura, y en particular las tecnologías con que se escribe, por sus males.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Sobre la idea del fin de ciclo de los gobiernos progresistas latinoamericanos
Desde la crisis del gobierno brasilero, iniciada con la merma electoral del PT en las elecciones que por poco margen ganó Dilma Rousseff, y luego completada por la pérdida de la presidencia del FpV en Argentina y la posible derrota del PSUV en las legislativas del próximo 6 de diciembre, tomó fuerza la idea, que ya existía desde antes, de que el ciclo de los gobiernos progresistas latinoamericanos está llegando a su fin. Al respecto cabe decir que, si bien puede que eso sea posible, es aventurado señalarlo, ya que los factores y relaciones a tener en cuenta son muchos y cambiantes. Parece una idea basada en una mezcla de certidumbres con el deseo de que esos gobiernos caigan. Eso por una parte. Por otra, está la cuestión de la caracterización de esos gobiernos como hegemónicos. Personalmente, disiento de que los gobiernos progresistas latinoamericanos sean hegemónicos. Es cierto que a nivel regional llegaron a establecer organismos directrices, como la CELAC y la UNASUR, y a liderar el MERCOSUR, pero también es verdad que la OEA, liderada por los Estados Unidos, sigue vigente, al igual que el NAFTA, y que está el reciente TTP. Más bien pienso que los gobiernos progresistas latinoamericanos ejercen una hegemonía subalterna al liderazgo dominante estadounidense, en términos de la geopolítica internacional; pero además, en términos del sistema mundial, los gobiernos progresistas, en los países en que mandan, están subordinados al capital trasnacional, por el dominio del capital trasnacional en el planeta, además de ser capitalistas ellos mismos, aunque populistas, que es el caso de Argentina y de Ecuador, aunque Rafael Correa tiene una formulación más compleja, híbrida con la del Socialismo del Siglo XXI, o de permitir la reproducción capitalista desde posiciones más bien socialcristianas, o socialdemócratas, como en Brasil, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Nicaragua y Chile. En ese sentido, los gobiernos progresistas son espacios subalternos de cuestionamiento al liberalismo, acotados, y liberales también en muchos aspectos, lo que a veces es bueno, ya que el liberalismo tiene logros buenos que son mejorables, a la vez que males superables también. Estos gobiernos tienen que ser caracterizados en el marco de una estrategia socialista mundial y a largo plazo, ya que si no se les hacen críticas injustas.
Otro aspecto a tener en cuenta es que estos gobiernos tienen muchos puntos cuestionables, a los que se debe criticar bien para que las críticas sean bien recibidas, lo que no les es fácil porque tienen por una parte mucha presión en contra desde arriba, desde el privatismo, y una responsabilidad inmensa respecto de las naciones a las que dirigen, y por otra parte una rudeza que se los dificulta, rudeza de la que la humanidad no está exenta en general. Por eso es que es necesaria una crítica justa, no sólo para con ellos, pero también para con ellos; pero además está la cuestión de que las críticas que se les hacen a los progresistas no los comparan con los proyectos liberales que se les oponen, como Cambiemos en Argentina o la Mesa de Unidad Democrática venezolana, lo que los favorece y da cabida a que se las acuse de “hacerle el juego a la derecha”, lo que es cierto aunque esa no sea su intención, porque la crítica se circunscribe a los progresistas sin sopesarlos con los liberales. Aclaro sobre esto que los gobiernos progresistas se ejercen en el marco de sistemas dominados por actores y legislaciones liberales, por lo que no podrían dejar de ser liberales incluso aunque lo quisieran, pero, en el marco del liberalismo dominante en el mundo, implementan políticas democratizantes, que aspiran o no a superar el capitalismo pero sí al progreso, que facilita y es una condición necesaria para su superación, aunque también tienen malas prácticas. El peligro es que efectivamente el fin de ciclo suceda y los gobiernos progresistas sean reemplazados por gobiernos conservadores, lo que implicaría un retroceso social y situaría a la lucha emancipatoria en un nivel inferior, aunque la historia no vuelva para atrás, al que luego habría que remontar para pasar a una fase superior. Aquí hay un problema serio con parte de la izquierda, con la izquierda opositora a los gobiernos progresistas, que tiene que mantener las críticas buenas pero que también tendría que colaborar a sostenerlos, aunque exigiéndoles correcciones, y más cuando existe el riesgo de que perezcan ante los conservadores, porque, si no, no se podrá pasar a una etapa superior. La idea de que con una revolución se saltearían etapas tal vez pudiera ser concretada, pero es remota y quizás falsa, y es innecesario optar por ella a la vez que descartar la superación gradual, ya que los avances se hacen de acuerdo a la coyuntura concreta, que casi siempre no está lista para progresos bruscos: pensemos en cómo terminó la revolución rusa. La teoría del “cuanto peor, mejor” es falsa y contraproducente, además de causar peleas vanas entre los demócratas, sean socialistas o populistas. La solución es la de apostar por el gradualismo y la drasticidad según lo permita la correlación de fuerzas.
Me parece que, dado lo que sé, y tal vez me equivoque, no se puede predecir tanto el futuro como para estar seguro de que el ciclo de los gobiernos progresistas llegue a su fin. Ya cayó el gobierno populista argentino y el brasilero está en serias dificultades, lo mismo que el venezolano y no sé el de Ecuador, ni los demás, pero incluso si la tesis del fin de ciclo se comprobara como cierta habría poco qué celebrar, ya que su triunfo se debería no a la superación de esos gobiernos por izquierda, sino a la restauración conservadora, por lo que esa celebración sería un festejo desgraciado, del que tendríamos que recuperarnos con gobiernos que restablecieran las medidas democráticas que estamos perdiendo ahora. La oscilación de los conservadores y los demócratas en los gobiernos latinoamericanos se inició con el modelo agroexportador, aunque tiene experiencias previas, y sería osado pretender que vaya a terminarse pronto, por lo que es probable que el progresismo en declive se recupere en los próximos años, luego de que vuelvan a fracasar los liberales. Hay que tener en cuenta que, en tanto que el capitalismo es pío, y la piedad es falsa, los gobiernos capitalistas siempre van de fracaso en fracaso, alternándose las opciones partidarias como una búsqueda también fallida de las naciones por recomponerse tal como lo deseamos los humanos cuando deseamos bien. Lo anterior no quita que sea necesario un diálogo político que prepare al espacio democrático en general, sea de los progresistas actualmente en los gobiernos o de los opositores, para establecer pautas de discusión que permitan el reconocimiento de los análisis necesarios para la conciencia política que deben tener las sociedades y los gobiernos. Y también la izquierda opositora tiene que reconocer que las sociedades están en un nivel de atraso del que los gobiernos democráticos son poco responsables, estado que impide los avances, aunque en otros casos los que retrasaron hayan sido los gobiernos. Un punto importante es que los proletariados de los países de los gobiernos progresistas votaron mayoritariamente por los partidos de esos gobiernos, lo que no justifica sus errores pero sí da cuenta de que los gobiernos progresistas no pueden implementar los puntos democráticos del programa socialista sin dificultad ˗porque el proletariado, como las naciones, es cristiano en general, y parcialmente procapitalista˗, sino que tienen que estar mayormente concentrados en resistir los ataques de la derecha imperialista a la vez que lidiar con sus propios males, con los males del capitalismo y con la responsabilidad de mantener a las naciones que lideran.
Anexos
1. El privatismo no es que no sea democrático, ya que la democracia representativa es un invento suyo, del alto capital, que impuso su modo de gobierno con las revoluciones liberales. Lo que pasa es que su forma de democracia es de las más restringidas, acotada al sufragio y a las otras garantías constitucionales. En el caso del populismo, la democracia se amplía a los derechos sociales, pero también es circunscrita, ya que no es una democracia directa, o social, lo mismo que le sucede a los demócratas socialistas cuando están sujetos al constitucionalismo liberal. Ahora bien, que la oligarquía sea democrática representativamente, por aceptar la democracia representativa, no quita que también sea antidemocrática, ya que la representación es falsa, por lo que reprime a los intereses sociales que no son tolerados por los representantes, lo mismo que le sucede a los populistas y a los socialistas en los gobiernos representativos, aunque de distintas maneras, ya que ellos están predispuestos de otras formas a aceptar los reclamos sociales.
También hay que tener en cuenta que el apego liberal a las legislaciones capitalistas no les impide la delincuencia ni el abuso de los vacíos legales, que son aspectos no regulados por la ley establecida pero sí juzgables por la moral común, es decir, que no debiera haber que legislarlos, ya que bastaría con tener sentido común para guiar la conducta. Un problema de las piedades es que los piadosos, al suponer que el comportamiento bueno es aquél conforme a la ley, relegan al sentido común como guía de conducta, y lo violentan, excusándose en la ley escrita o en los vacíos legales sin importárles las consecuencias de sus prácticas.
2. Eso de que la izquierda opositora a los gobiernos progresistas “le hizo el juego a la derecha” fue cierto pero en momentos puntuales, y no intencionalmente sino por la casualidad de la coyuntura. Quienes sostuvieron esa crítica omitieron completar la explicación con las generalidades del caso, que concluyen en que la izquierda es contraria a la derecha, lo que es obvio pero no siempre reconocido.
Otro aspecto a tener en cuenta es que estos gobiernos tienen muchos puntos cuestionables, a los que se debe criticar bien para que las críticas sean bien recibidas, lo que no les es fácil porque tienen por una parte mucha presión en contra desde arriba, desde el privatismo, y una responsabilidad inmensa respecto de las naciones a las que dirigen, y por otra parte una rudeza que se los dificulta, rudeza de la que la humanidad no está exenta en general. Por eso es que es necesaria una crítica justa, no sólo para con ellos, pero también para con ellos; pero además está la cuestión de que las críticas que se les hacen a los progresistas no los comparan con los proyectos liberales que se les oponen, como Cambiemos en Argentina o la Mesa de Unidad Democrática venezolana, lo que los favorece y da cabida a que se las acuse de “hacerle el juego a la derecha”, lo que es cierto aunque esa no sea su intención, porque la crítica se circunscribe a los progresistas sin sopesarlos con los liberales. Aclaro sobre esto que los gobiernos progresistas se ejercen en el marco de sistemas dominados por actores y legislaciones liberales, por lo que no podrían dejar de ser liberales incluso aunque lo quisieran, pero, en el marco del liberalismo dominante en el mundo, implementan políticas democratizantes, que aspiran o no a superar el capitalismo pero sí al progreso, que facilita y es una condición necesaria para su superación, aunque también tienen malas prácticas. El peligro es que efectivamente el fin de ciclo suceda y los gobiernos progresistas sean reemplazados por gobiernos conservadores, lo que implicaría un retroceso social y situaría a la lucha emancipatoria en un nivel inferior, aunque la historia no vuelva para atrás, al que luego habría que remontar para pasar a una fase superior. Aquí hay un problema serio con parte de la izquierda, con la izquierda opositora a los gobiernos progresistas, que tiene que mantener las críticas buenas pero que también tendría que colaborar a sostenerlos, aunque exigiéndoles correcciones, y más cuando existe el riesgo de que perezcan ante los conservadores, porque, si no, no se podrá pasar a una etapa superior. La idea de que con una revolución se saltearían etapas tal vez pudiera ser concretada, pero es remota y quizás falsa, y es innecesario optar por ella a la vez que descartar la superación gradual, ya que los avances se hacen de acuerdo a la coyuntura concreta, que casi siempre no está lista para progresos bruscos: pensemos en cómo terminó la revolución rusa. La teoría del “cuanto peor, mejor” es falsa y contraproducente, además de causar peleas vanas entre los demócratas, sean socialistas o populistas. La solución es la de apostar por el gradualismo y la drasticidad según lo permita la correlación de fuerzas.
Me parece que, dado lo que sé, y tal vez me equivoque, no se puede predecir tanto el futuro como para estar seguro de que el ciclo de los gobiernos progresistas llegue a su fin. Ya cayó el gobierno populista argentino y el brasilero está en serias dificultades, lo mismo que el venezolano y no sé el de Ecuador, ni los demás, pero incluso si la tesis del fin de ciclo se comprobara como cierta habría poco qué celebrar, ya que su triunfo se debería no a la superación de esos gobiernos por izquierda, sino a la restauración conservadora, por lo que esa celebración sería un festejo desgraciado, del que tendríamos que recuperarnos con gobiernos que restablecieran las medidas democráticas que estamos perdiendo ahora. La oscilación de los conservadores y los demócratas en los gobiernos latinoamericanos se inició con el modelo agroexportador, aunque tiene experiencias previas, y sería osado pretender que vaya a terminarse pronto, por lo que es probable que el progresismo en declive se recupere en los próximos años, luego de que vuelvan a fracasar los liberales. Hay que tener en cuenta que, en tanto que el capitalismo es pío, y la piedad es falsa, los gobiernos capitalistas siempre van de fracaso en fracaso, alternándose las opciones partidarias como una búsqueda también fallida de las naciones por recomponerse tal como lo deseamos los humanos cuando deseamos bien. Lo anterior no quita que sea necesario un diálogo político que prepare al espacio democrático en general, sea de los progresistas actualmente en los gobiernos o de los opositores, para establecer pautas de discusión que permitan el reconocimiento de los análisis necesarios para la conciencia política que deben tener las sociedades y los gobiernos. Y también la izquierda opositora tiene que reconocer que las sociedades están en un nivel de atraso del que los gobiernos democráticos son poco responsables, estado que impide los avances, aunque en otros casos los que retrasaron hayan sido los gobiernos. Un punto importante es que los proletariados de los países de los gobiernos progresistas votaron mayoritariamente por los partidos de esos gobiernos, lo que no justifica sus errores pero sí da cuenta de que los gobiernos progresistas no pueden implementar los puntos democráticos del programa socialista sin dificultad ˗porque el proletariado, como las naciones, es cristiano en general, y parcialmente procapitalista˗, sino que tienen que estar mayormente concentrados en resistir los ataques de la derecha imperialista a la vez que lidiar con sus propios males, con los males del capitalismo y con la responsabilidad de mantener a las naciones que lideran.
Anexos
1. El privatismo no es que no sea democrático, ya que la democracia representativa es un invento suyo, del alto capital, que impuso su modo de gobierno con las revoluciones liberales. Lo que pasa es que su forma de democracia es de las más restringidas, acotada al sufragio y a las otras garantías constitucionales. En el caso del populismo, la democracia se amplía a los derechos sociales, pero también es circunscrita, ya que no es una democracia directa, o social, lo mismo que le sucede a los demócratas socialistas cuando están sujetos al constitucionalismo liberal. Ahora bien, que la oligarquía sea democrática representativamente, por aceptar la democracia representativa, no quita que también sea antidemocrática, ya que la representación es falsa, por lo que reprime a los intereses sociales que no son tolerados por los representantes, lo mismo que le sucede a los populistas y a los socialistas en los gobiernos representativos, aunque de distintas maneras, ya que ellos están predispuestos de otras formas a aceptar los reclamos sociales.
También hay que tener en cuenta que el apego liberal a las legislaciones capitalistas no les impide la delincuencia ni el abuso de los vacíos legales, que son aspectos no regulados por la ley establecida pero sí juzgables por la moral común, es decir, que no debiera haber que legislarlos, ya que bastaría con tener sentido común para guiar la conducta. Un problema de las piedades es que los piadosos, al suponer que el comportamiento bueno es aquél conforme a la ley, relegan al sentido común como guía de conducta, y lo violentan, excusándose en la ley escrita o en los vacíos legales sin importárles las consecuencias de sus prácticas.
2. Eso de que la izquierda opositora a los gobiernos progresistas “le hizo el juego a la derecha” fue cierto pero en momentos puntuales, y no intencionalmente sino por la casualidad de la coyuntura. Quienes sostuvieron esa crítica omitieron completar la explicación con las generalidades del caso, que concluyen en que la izquierda es contraria a la derecha, lo que es obvio pero no siempre reconocido.
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