sábado, 23 de mayo de 2015

De los piropos

En Argentina hay una campaña contra el acoso sexual que es saludable, pero no en todos sus aspectos, ya que hay cuestiones que no asume y otras que tiene mal resueltas. Por una parte no asume que a veces a la gente nos gusta que nos digan groserías sexuales. Es más, a veces nos es necesario, no sólo las guarradas, sino también los piropos educados, porque así nos sabemos atractivos. Aparte, también nos es necesario expresar nuestros deseos sexuales, y es bueno que lo hagamos bien. Prohibir los piropos puede llevar a la depresión, porque ocasiona una forma de represión sexual. Pero tampoco es solución permitirlos así nomás, ya que hay personas a quienes les molestan. Lo que sí es prohibible es el acoso sexual, pero también hay que asumir que, en tanto que seres naturales, los humanos somos sexuales, y que tenemos deseo sexual casi todo el tiempo, o muchas veces. La solución sería encontrar una forma de socialidad que permita las expresiones sexuales buenas, y que enseñe a la gente a encausar sus deseos por medio de ellas. Pero eso no se puede hacer del todo en el capitalismo. Mientras tanto, habrá problemas irresueltos.

jueves, 21 de mayo de 2015

Chistes de humor negro

1. - ¿Qué hacen cinco pibes del centro de la ciudad repitiendo “auto” incesantemente?

- Juegan al fútbol en la calle.


2. - ¿Cómo se dice “estamos hartos del ruido permanente del tránsito automotor” en lenguaje canino?

- #¡¡Guau!!% &#¡¡Guaguau!!$ ¡¡&Guau!! %¡!¡Guagua!!!#

sábado, 16 de mayo de 2015

jueves, 14 de mayo de 2015

Para reducir la inseguridad

La propuesta de la renta básica universal tiene muchas utilidades, una de las cuales es la reducción de la inseguridad. De hecho, muchos delincuentes dejarían de cometer delitos si tuvieran un ingreso que les garantizara la vida, porque así vivirían sin arriegarse a ser dañados o capturados por sus crímenes. Quienes se oponen a la renta básica con el argumento de que “alimentaría vagos” se equivocan, ya que quienes tuvieran su ingreso harían cosas útiles para la sociedad, como ayudarse en las cosas cotidianas, o trabajar libremente, aparte de que dejarían de delinquir. Por supuesto que esto no terminaría con todo el delito, pero sí con una parte importante.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Qué es la virtud

La virtud, etimológicamente, viene de la verdad. Es como decir “veritud”. La virtud es la cualidad de los actos verdaderos. Los capitalistas, que niegan o ignoran esto, la comprenden como la sujeción a los cánones de las iglesias, o a sus versiones inferiores, cuando reniegan mal de aquellos, que generalmente son esos mismos cánones, pero a la inversa o degradadamente, como en la concepción diabólica. En otros casos la entienden como los sucedáneos laicos de aquella acepción. De allí que mucha gente hace según una idea equivocada de lo que debe hacerse. Ser virtuoso es ser verdadero y hacer en consecuencia. Hasta que los capitalistas entiendan esto harán mal, porque siguen un precepto de vida mal entendido. Por eso para el socialismo es importante hacerles comprender la verdad a los capitalistas.

Es necesario que la humanidad sea verdadera para que sepa qué hacer y qué no, lo que se requiere para que la convivencia sea buena. Para saber si un acto es bueno o no, sirve averiguar qué hace sentir. El sentir permite medir la bondad y la maldad de nuestros actos.


Lectura

Terry Eagleton, Después de la teoría, Barcelona, Random House Mondadori, 2005.


Anexo

En algunas cosas, Terry Eagleton se equivoca. No tiene del todo bien resuelta la cuestión de la diferencia entre el hombre y los demás animales, de los que desconoce su lenguaje y cultura, y pensó que los humanos nos caracterizamos por tener un vacío, que es cierto que lo tenemos, pero en la plenitud con faltas que es nuestra humanidad. Pienso que la posición correcta sobre el carácter animal de los humanos es la naturista, pero no aquella que él describe en el libro sino una que incorpore la cultura. La naturaleza humana es cultural, o sea, creadora de cultura. Por otro lado, no es verdad que los humanos carezcamos de fundamento luego de la así llamada “muerte de dios”, en principio porque mucha gente cree en él, aunque sea un fundamento falso, en segundo lugar porque nunca estuvo vivo, y luego porque somos seres universales, terráqueos, naturales, sociales e históricos. Ese es nuestro fundamento, al que toda la humanidad debe reconocer.

Los animales y los insectos también son culturales: se comunican entre sí y con otras especies mediante los gestos y el lenguaje y construyen casas en algunos casos, como los panales de las abejas, los nidos de los pájaros, las cuevas de los roedores, etc., aparte de jugar, bailar y cantar, lo que implica que tienen capacidad para simbolizar. Eso de que la congnición de los animales que no son humanos es innata, heredada genéticamente, no es verdad: puede que haya parte del saber que se herede así, pero los insectos y animales también se transmiten sus saberes de generación en generación. Habría que saber de los vegetales.

jueves, 23 de abril de 2015

De la etimología de “conflicto”

El término “conflicto” se compone de tres partes. La primera es el prefijo “con”, que puede que signifique “común” en el sentido de yuxtaposición, de juntura, unión, o tal vez sea una manera abreviada de decir “contra”, en el sentido de “contrario”. La segunda parte, “fli”, trata del término central de la palabra, que es “fluir”. La tercera, “cto”, es por “acto”. El conflicto, entonces, es un acto en que confluyen, o se encuentran, varios factores, acto que usualmente se entiende no como una confluencia concordante sino como un choque. Se lo entiende, porque muchas veces es así, como un choque de fuerzas. El conflicto social es aquel acto en que se contrarían fuerzas sociales.

miércoles, 22 de abril de 2015

Pecado y deuda

Para la concepción cristiana, que no celebra la naturalidad ni el goce del parto, los humanos nacemos con pecado, por haber sido concebidos pecaminosamente, por lo cual durante nuestra vida tenemos que redimirnos sacrificándonos, lo que implica hacernos daño, mortificarnos, luego de lo cual, si nos hemos comportado correctamente según la doctrina eclesiástica, podemos pagar nuestra deuda de nacimiento y obtener la absolución del alma después de morir. ¡Qué estupidez! La concepción y el parto son naturales y gozosos, aunque éste sea mortificado en los hospitales, por medio de cesáreas innecesarias o por el hecho de la internación, etc., y los nacidos no le debemos nada a nadie, ni tenemos que explotarnos, ni nos juzgarán el alma luego de morir. Lo que nos juzgarán es la vida, quienes nos hayan conocido y sigan vivos, cosa que no tendrá consecuencia en nosotros, ya que habremos muerto. Aunque sí nuestros actos tienen consecuencias sobre nosotros por el juicio que se hace de ellos mientras vivimos. El problema es que el juicio humano no es del todo verdadero, por lo que carece de valor, pero oprime, cuando es falso o está falseado, o cuando ignora cosas que deben ser tenidas en cuenta.

En términos económicos, esa concepción se replica en las deudas. En vez que darse el dinero para vivir, porque sí o por solidaridad, el dinero que se da le causa una deuda a quien lo recibe, quien debe devolverlo según los términos pautados, para lo que debe explotarse a sí mismo. A nivel internacional esta lógica causa el problema de la deuda permanente, que los países podrían llegar a cancelar si se comportaran correctamente según la doctrina financiera dominante, que, como es falsa, lleva a las naciones a explotarse a sí mismas, pero en este caso para no terminar nunca de pagar, ya que las naciones no mueren y ya que las deudas son impagables, dada la corrupción capitalista. Es cruel que por mantener a esta lógica perversa la humanidad se cause problemas innecesarios. Cuando se dice que a algo malo se lo hace innecesariamente, pero igual se lo hace, estamos ante un problema grave de acción compulsiva.

Hay una correspondencia entre las iglesias y los organismos financieros mundiales.

lunes, 13 de abril de 2015

De toques que se relacionan y una crítica a la política cultural populista

A consecuencia de la diáspora africana, y de la influencia musical del África en Europa, hay toques que fueron recreados en distintos lugares de maneras diferentes pero con motivos comunes. Tal vez sea el caso de la murga y el punk, cuyos toques parecen tener la misma estructura rítmica, cosa que habría que comprobar, al igual que sí sucede entre algunos temas del blues y la chacarera. En realidad, el punk podría ser una derivación de la murga. No son toques de igual estructura, sino que aquél parecen ser una relaboración de éste. El toque de la murga viene de un toque yoruba cuyo nombre no conozco.

El reggae, como muchas de las canciones de la música pop, de Madonna, Pet Shop Boys, Erasure y tantos más, tiene una estructura emparentada con la conga cubana, y ensambla bien con un toque yoruba llamado lenjén, que es la base del jazz. Esto implica que gran parte de la música popular proviene de la nación yoruba, que estaba en lo que hoy es parte de Senegal y sus alrededores.

El populismo hace una revitalización de la música popular que es saludable, pero no la rescata lo que debe ser por su origen cristiano, que reprime a la sensualidad y a la socialidad cuando son subsumibles en lo que entiende como vagancia. De allí que la música popular bajo gobiernos populistas asume la forma de espectáculo, en que el público va a presenciar recitales de las bandas, lo que es distinto a la música comunal, en que la gente se reúne a tocar, cantar y bailar, de lo que se fortalecen las relaciones sociales. ¡Cuán profundo es el desdén populista por el placer que en vez que pagarle a la gente por bailar y cantar, o para que hagan lo que les plazca, prefieren hacerlo a cambio de que caven pozos y los tapen! Es decir que premian a las tareas explotadoras y penosas en vez que a las gozosas y sociales. El populismo contiene a la mortificación cristiana de la carne, porque cree en el mito de la concepción pecadora, y por eso es superable por una concepción festiva.


Anexos

1. Lista corta, de muestra, de canciones que son parecidas a las congas, para que se reconozca lo mucho que influenciaron sus toques familiares:

“Desesperada”, de Marta Sánchez. “De mujer a mujer” es una conga flamenca. “Arena y sol”, una reggaera.
“Vuela vuela”, de Magneto.
“Por amor”, de Thalía.
“María”, de Ricky Martin.
“La pachanga”, de Vilma Palma e Vampiros.

El samba, el samba reggae y la bossa nova también son relativos a la conga. Tienen la misma clave.

2. La frase completa con la clave rellena de la chacarera argentina, del afrocubano bembé y de algunos bluses, como “Walking blues”, suena como la siguiente:

Ndyá´yanguí´ndyá´nguinyá ndung´yenguí´ndyá´nguinyé.

La frase tiene dos partes, que están separadas por el espacio en blanco. Sin los complementos, la clave rellena frasea así:

Tatám tám Tám Tatám tam.

Escrita métricamente, la clave rellena es, según cuatro compases de tres notas negras cada uno representados en el primer punteo, como está escrito en el segundo:

.   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .  
    .   .       .       .       .   .       .                                

Nótese que las primeras tres notas y las últimas tres forman dos frases iguales, aunque desplazadas respecto del pulso, que están separadas por la cuarta nota, que cierra a la primera frase.

Hay una variante, que es la siguiente:

.   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .
    .   .       .       .   .       .       .

Esa es la clave rellena. La clave simple, métricamente, es la siguiente.

.   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .
        .       .       .           .       .

Es lo que se conoce como 3-2: una clave compuesta por una primera parte de tres notas y por una segunda de dos.

En realidad, así es como se oye el fraseo de la clave, que arma al fraseo general del ensamble, pero el inicio de la frase, el llamado “Uno”, o “Tierra”, es la nota que coincide con el cuarto pulso del diagrama, el cuarto punto resaltado en letra negrita. Por eso es que en vez de un 3-2 la clave es un 2-3.

Esta clave, y su versión rellena, son las del toque wolof llamado dudumbá -doudoumba, o dounumba, en la fonética afrancesada del Senegal actual-. Los wolof son una nación, vecina a los yoruba, que antes de la conquista imperialista hubo sido islamizada y que estaba en parte de Senegal y de sus países circundantes, y que hoy en día persiste mestizada, seminal y culturalmente, al igual que se mestizó de ambas formas en el resto del mundo. Esto quiere decir que la chacarera, el bembé y parte de los bluses, entre otros cantos y bailes, se relacionan con los wolof o, más precisamente, son fruto de una recreación que incorporó varios elementos estructurados según los bailes wolof. El baile incluye a los toques y a los cantos. En realidad, puede que esta clave también se halle en toques de otras etnias: está en la canción “Maanê” del disco Gongoma Times, de Fatala, un grupo de Guinea, país cercano a los wolof pero que tiene predominancia de otras etnias, por lo que habría que saber si esta clave es transétnica, lo que no sería raro.

Esta clave también es la del chamamé, un toque del litoral argentino -las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, más las zonas adyacentes-, del sur brasilero y de partes de Paraguay y Uruguay, que mezcla influencias africanas con otras eslavas y guaraníes. “Chamamé”, en guaraní, quiere decir, si no es exacto, algo así como “estar en calma bajo la lluvia”, quizás porque los músicos se juntaban a cantarlo al llover. También es la clave del gato argentino.

3. El hip hop suena en clave de rumba.

miércoles, 1 de abril de 2015

Para la racionalización de los electrodomésticos

La fabricación y el consumo masivo de electrodomésticos goza de consenso incluso entre socialistas, a veces poco proclives a reemplazarlos por las tareas manuales que se les corresponden, como lavar la ropa, batir, picar, triturar, licuar, etc., a mano. Pero tendrán que hacerlo, igual que el resto de la gente, ya que la industria de los electrodomésticos es explotadora y contaminante: requiere extraer materias primas, lo que apareja la represión de las poblaciones cercanas a los yacimientos, transporte, industria formadora de piezas y de ensamblaje, comercio, etc., aparte del ruido que causa su utilización, que perturba la tranquilidad, el uso de electricidad, que requiere de la instalación de centrales eléctricas, etc., además de la basura que se hace al descomponerse los aparatos. Todo eso en gran escala y a nivel mundial. Las pretensiones de que se los arregle, o de que se los fabrique sin la obsolecencia programada, son insuficientes. A los electrodomésticos se los debe fabricar racionalmente y para usos industriales, pero bien planificados, y en pocos casos para uso doméstico. Los lavarropas son fácilmente prescindibles si se reparte el lavado entre los miembros de los hogares, o pueden ser compartidos por edificio, manzana, etc., aunque ni eso es necesario. Lavar a mano es más barato que usar lavarropas, y no requiere de jabón en polvo, suavizante, etc., que aparte de caros son contaminadores y fabricados por grandes empresas capitalistas, que son imperialistas y delictivas. Lo mismo para los electrodomésticos de cocina, y hasta para las heladeras, cuando se sabe ordenar la alimentación, que debieran restringirse a los centros de abastecimiento, como los almacenes y mercados, y a los medios de transporte si es imprescindible. Un criterio similar habría que aplicar para los medios de comunicación, que podrían estar en centros sociales, y cuyo uso privado no se justifica hoy día porque en gran medida transmiten propagandas, programación de mala calidad y mentiras. Poner satélites para transmitir tamañas bajezas no se justifica. La humanidad, para que le valgan sus proyectos, primero tiene que aprender a ser buena, y luego debatir a fondo hasta consensuar las cosas antes de hacerlas.

Criterios similares, pero con variaciones, se podrían aplicar para ventiladores, aires acondicionados, computadoras y demás.

martes, 31 de marzo de 2015

Qué es la excelencia

Es lo que está más allá del cielo, como suponen los creyentes que está dios. “Ex” quiere decir “más allá”, y “celencia” contiene a los términos “cielo” y al latino “ens”, que es “ente”, o “ser”. La excelencia es usada por los teólogos para hablar de lo divino, por lo que es falsa. No obstante, hay un modo de la excelencia que es adecuado, si se la toma por celeste, ya que una parte del universo es negra, aquella que no es alcanzada por la luz de nuestro sol más próximo, o que lo es poco. Lo negruzco del universo está por fuera de lo celeste, pero también lo verde no es celeste, ni lo amarillo, o marrón, y así. La superficie continental es externa a lo celeste, así que es excelente a su modo, pero eso no implica que sea buena, o sea, que la calidad de la excelencia también importa, porque puede ser buena o mala. Se le atribuyen a lo excelente cualidades muy apreciadas porque se cree que el creador absoluto del mundo reside en parte suya, y se reconoce poco que lo terrenal también lo es, así como otras cosas poco celestes, como los planetas que no son la Tierra y los asteroides, o como los agujeros negros, quizás más oscuros que el fondo común del cosmos, tragándose hasta la luz quizás del todo, si el color negro no es algo que les sale hacia afuera suyo y que llegó hasta acá, impactó en láminas fotosensibles y les causó una reacción química que no notamos. El color negro es algo, pero no sabemos si se compone de sustancia. Es algo en sí mismo, que responde a cómo nos llega la luz externa, que es algo cálida: hay una relación entre el color y el calor, a la que nombramos cuando hablamos de los colores fríos y calientes, como la hay entre la luz y la quema solar. A más brillo, más calor, y, a más oscuridad, más frío.

viernes, 20 de febrero de 2015

Del contrapeso entre poderes

Una de las mentiras del republicanismo liberal es la teoría del contrapeso entre poderes. Para solucionar el problema del autoritarismo, a la manera capitalista, esto es, excusadoramente, sin asumir del todo las cuestiones ni hacer en consecuencia, el constitucionalismo de las revoluciones que instauraron a las distintas formas de parlamentarismo, sea monárquico o republicano, recurrió a esta idea de contrapesar entre sí a los poderes del gobierno, lo que por ser falso redunda en que ni los poderes están bien contrapesados ni los gobiernos son justos, porque no son verdaderos, sino capitalistas.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Patologías, historia y socialismo

La psiquiatría y la psicología capitalistas, que son las hechas por profesionales que son creyentes, son incapaces por eso mismo de reconocer la incidencia del capitalismo en las psiques humanas, por lo cual apuntan a curar los males mediante terapias individuales que reinserten a los psicópatas en la sociedad o que los mantengan bajo control hospitalario. Tales ciencias son falsas en parte, no reconocerán la verdad que se contraponga a sus credos, y por eso no resolverán del todo los problemas que pretenden resolver.

Para curar la locura es preciso que la humanidad sea verdadera y viva según sus buenos deseos. La humanidad, al supeditar su hacer a las creencias, violenta a los humanos, los oprime, lo que causa a los traumas psíquicos, que se heredan genética e históricamente según se suceden las generaciones.

Por eso es que la psiquistría y la psicología capitalistas hacen mala praxis, ya que al no impulsar el socialismo mantienen al capitalismo, que causa los traumas a los que luego atienden algo en falso. No lograrán sus objetivos hasta que reconozcan que la búsqueda de la verdad requerida por la ciencia es contraria a las religiones, que las religiones deben ser terminadas, porque son falsas, y que la solución para el grueso de las patologías capitalistas es el socialismo. No el intento de socialismo que fue el soviético, que oprimió mucho también, por lo que causó muchos males psíquicos, aunque elevó la calidad de vida en relación al zarismo, sino el socialismo de verdad, al que hay que definir.

miércoles, 21 de enero de 2015

De que los seres imaginarios no mueren y de algunas consecuencias de eso

Cuando se habla de la muerte del dios de los cristianos se yerra. Los dioses, en tanto que seres imaginados por la humanidad, no pueden morir, ya que no son seres vivos. Lo que la humanidad debe hacer es reconocerlos en tanto que tales, o sea, reconocer su verdadera esencia, para dejar de hacer según los mandatos que se les asignan. La humanidad, para ser buena y feliz, tiene que ser para sí, y para eso tiene que ser verdadera. En tanto no lo sea, se sentirá mal, ya que la falsedad hace hacer mal, y por eso es que la humanidad debe ser socialista y hacer el socialismo, que es político porque se basa en la verdad. También por eso es que el socialismo no se propone beneficiar sólo al proletariado, sino al conjunto de la humanidad. De allí que el maltrato a la capitalesía es contrario al socialismo. A la capitalesía se la debe deshacer bien.

Ahora bien, despojarse de los dioses no basta para ser verdadero, por lo cual el socialismo debe ser crítico para consigo mismo, ya que cuando no reconoce todo lo que debe comete errores, por lo que hace mal, lo que hace sentir mal.

domingo, 11 de enero de 2015

Crítica al anticapitalismo

El anticapitalismo usualmente es designado desde la izquierda para nombrar al socialismo que no se anima a llamarse así por las acusaciones y el desconcierto que tiene esa política desde la caída del inicio fallado de transición gubernamental que fue el llamado socialismo real. Los anticapitalistas de izquierda deben retomar la identidad socialista entendida en buenos términos.

La derecha anticapitalista es aquella que rechaza la coexistencia pacífica entre las piedades, o sea, los fundamentalismos religiosos, como son los ultrarreaccionarios estadounidenses -del tipo de lo que fue el Ku Klux Klan-, los xenófobos europeos contrarios al islamismo y los extremistas musulmanes. El socialismo debe luchar por la coexistencia pacífica capitalista cuando no la haya y por su determinación por medio de la ciencia.

De la libertad de expresión, los medios de comunicación y el aprendizaje humano para vivir bien

La libertad de expresión no siempre es buena. Para serlo, debe ser ejercida con buena intención, pero, más aún, ser certera. Si no, se convalida a las mentiras, a los abusos y a los pareceres y creencias, que son malos porque, al ser inciertos, llevan a cometer errores que hacen mal. Debe prohibirse la libertad de expresión cuando se trate de mensajes malos, o corregirlos, y permitirse la libertad de expresarse bien. Además, la libertad de expresión buena debe ser para todos los hombres por igual, y en el marco de una sociedad mundial igualitaria y libre, por lo cual no se la puede lograr con los medios de comunicación sin que haya los problemas derivados de su forma. A lo sumo, con los medios de comunicación puede lograrse una libertad de expresión equivalente para todos los hombres, que haga a un orden social mundial solidario, por lo cual se debe precisar la fabricación, el uso y el desecho que se hace de ellos, para que sean hechos consensualmente y atendiendo bien a los otros seres de la Tierra, representen más o menos bien los intereses sociales legítimos y se los deponga justa y ecológicamente.

La crítica no obliga a resolver las cuestiones de inmediato, sino que señala los problemas para buscar las soluciones, lo que no quita que, como la solución pronta requiere del acuerdo humano, quienes la retardan son un poco responsables de los males que prolongan, por no querer luchar fácil. Cada quien debe criticar lo que debe, y la humanidad deberá permitirlo hasta que lo haya hecho, para que en conjunto se debatan, decidan y practiquen las soluciones. Mientras tanto hay una puja que no evitará la crisis.

Transitoriamente habrá medios de comunicación complejos y habrá que usarlos bien, y según fuere podría haberlos indefinidamente, aparte de los simples, pero para que haya una libertad de expresión mediática justa la humanidad tiene que ser buena para ordenar la transmisión de los mensajes y que los operadores acepten fácilmente su emisión, recepción y resocialización. La humanidad debe enfocar su hacer menos en la reproducción económica en sí misma y más en reordenarla para que sea justa, y en aprender a convivir, esto es, en un hacer sobre sí misma que la acerte.

La libertad de expresión en sí requiere que sea honesta la humanidad, por lo que en el capitalismo es una meta a alcanzar, que se cumple a veces y otras veces no, meta que no se alcanzará siempre de no ser el socialismo bien hecho.

martes, 6 de enero de 2015

El progresismo se perdió por comprender equivocadamente lo que es el desarrollo

El progresismo, entendido como aquella política que busca el avance gradual de la calidad de vida humana, fue tergiversado por el productivismo, que equiparó equivocadamente su objetivo al incremento de los índices de desarrollo. Hasta que no se solucione este error, y se entienda por progreso lo que en verdad es el aumento de la calidad de vida humana, medida integralmente, ese progresismo será ilegítimo, y llevará a errar a quienes se guíen según él.

De la crisis del capitalismo, del inicio de éste y del objetivo del comunismo

Aún hoy, entre 260 y 360 años después del inicio del capitalismo, según se tome por punto de arranque a la revolución industrial inglesa -lo que sería una versión economicista-, o a la Paz de Westfalia, de 1648, que terminó al período de los conflictos religiosos entre católicos y protestantes -la que es una versión etimológica e histórica del capitalismo-, se lo descalifica con el argumento de que tiene crisis recurrentes. Nótese que hay que revisar a esa definición, porque no se la puede dar por cierta todavía, ya que puede que sea incorrecta. Para disipar la cuestión hay que saber de dónde proviene el término “capitalismo”, quién lo inventó, cuándo y para qué. Es probable que haya sido alguien de las iglesias en la época de los conflictos religiosos, y en particular del Vaticano -por lo que habría que conocer sus archivos-, o de las universidades eclesiásticas, pero no es seguro, tal vez haya sido alguien común. Puede que a eso no se lo sepa nunca, pero sí se puede averiguar cuándo se empezó a decir socialmente al término, cuando se empezó a hablar de capitalismo, lo que permitiría discernir si es previo o no a la revolución industrial, la que incluso así no perdería su importancia en el desarrollo de éste, sino que se le daría la importancia precisa.

El capitalismo, por contener falsedades, siempre está en crisis, sea económica, militar, social, urbana, psicológica, ambiental, financiera, diplomática, o del tipo que fuere, y con varios tipos yuxtapuestos, que hacen a su crisis general, y puede seguir así indefinidamente, según haga la humanidad. La humanidad hace lo que hace según una mezcla de verdades y falsedades desde que comenzó su historia con el hombre de Neandertal, hace 230 mil años, y no obstante subsiste, un poco mejor que el resto de las especies vivientes, que viven con una conciencia poco desarrollada, que en ciertas ocasiones, pero no en general, dada la barbarie humana, le es superior.

Por eso, no alcanzará con deslegitimar al capital por no lograr una economía próspera y estable, sino que habrá que hacer que la humanidad reconozca de una vez que está falseada, por las religiones y por las demás causas de ignorancia, para que sea verdadera y haga en consecuencia. Suena pesado, pero no lo es, y es la única forma de que se viva bien en una orgía común sincera y mundial en la que el sexo sea bueno y según se lo consienta y sin obligación -y con una economía libre fundida al resto de la vida en común-. Lo que no vaya por eso se desvía del deseo humano bueno, es antinatural.


Anexo

Dentro de la toma de conciencia de la humanidad debe estar la idea de que, cuando se supone que algo es verdadero, hay que confirmarlo hasta saberlo con certeza antes que hacer en consecuencia con ese saber, porque si no se hace mal por basarse en datos equivocados.


Lecturas

Atlas Histórico Mundial. De los orígenes a nuestros días, “Período de los conflictos religiosos”, Madrid, Ediciones Akal, 2007, 22a. edición.

Wikipedia, “Paz de Westfalia”, al 6 de enero de 2015.

martes, 30 de diciembre de 2014

Para decidir qué hacer

Cuando las ideologías tienen errores, o faltas, o cosas de esas, lo que siempre sucede, los hombres que se conducen según sus ideas se equivocan en ciertos aspectos. En esas ocasiones, quienes se equivocan, sienten que algo en su hacer no les place, pero no lo hacen conciente, y entonces su acción en algo les disgusta. Para hacer bien hay que atender al sentir y hacer de acuerdo con él. Las ideas se le deben corresponder. Aquello no es fácil, porque el hacer humano es conjunto, con correspondencias y contracciones, y por ser falseada, la humanidad, fuerza a hacer mal. En el capitalismo el hacer humano es contraccional, mezcla bondades y maldades, porque la humanidad es en parte verdadera y en parte falsa. En los regímenes políticos de inicio de transición al socialismo también hay falsedad, e incompletudes en la ciencia, que causan errores.

El sentir, humano y el del resto de la naturaleza, no es objeto de la ciencia lo que debe ser.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Para la relación entre los partidos y los movimientos, grupos e individuos socialistas y demócratas

En el marco de las leyes vigentes, el gobierno de los estados es ejercido por representantes electos de los partidos políticos. Eso fue establecido en las constituciones, que aunque son ilegítimas rigen porque tienen la aceptación de las mayorías propietarias, y aliadas, que así lo imponen. Entonces, los partidos socialistas son indispensables. Hasta tanto no se reformen las constituciones, o se las reemplace por leyes comunes, el socialismo y el democratismo progresista mundiales deben impulsar a los partidos de izquierda, sea militando en ellos o no, es decir, luchando por fuera de ellos pero en complemento. Eso implica que los movimientos sociales, y los demás socialistas y demócratas, los deben apoyar, al igual que los partidos tienen que reconocerlos y ayudarlos en lo que corresponda. Un problema que tendrán los partidos es que deben sujetarse a la ley estatal, que establece que se conformen jerárquicamente, con autoridades, elecciones reglamentadas y demás, lo que en la práctica luego dificulta la democracia interna e impide el trato igualitario para con los extrapartidarios. La izquierda en general, y en especial la que hasta ahora es antipartidaria, debe reconocer el problema, ya que a veces acusan de autoritarismo a los partidos ignorando la ley que los sujeta, lo que no quita que hay cierto autoritarismo partidario que puede ser superado. En izquierda incluyo al anarquismo, que aunque no vaya a aceptar a los partidos tendrá que pensar en el tema porque por ahora no hay otra manera de tomar el poder de los gobiernos, que si bien no es todo el poder social sí es central en el orden de los estados-naciones. La prédica antipartidaria, al dificultar que los socialistas partidarios obtengan el poder de los gobiernos de los estados, los perjudica a sí mismos, y no obstante también es preciso que los partidos incorporen las críticas ciertas de los antipartidarios, sean anarquistas, autonomistas, autogestionarios, etc., para que sean democráticos.

Habrá que hacer una relación fluida entre los partidos y los movimientos, grupos e individuos, que depende de la politización social en general y de la descentralización de la acciones partidarias, pero con un núcleo que resuma las cuestiones. Ese núcleo ya está vigente hoy en día -pienso más en Argentina pero hay que tener en cuenta a todas las naciones-, pero su hacer no es del todo satisfactorio todavía, en parte porque no da las respuestas esperadas a muchos de los planteos sociales y en parte por la reticencia de ciertos movimientos, grupos e individuos para con ellos. Hay que tener en cuenta que en tanto que los dirigentes y militantes de mayor rango de los partidos son pocos en relación a los demás miembros de las naciones, su capacidad de dar respuesta a las cuestiones de toda la sociedad es muy limitada. Pero no obstante así se los debe apoyar, con paciencia y sin pretender soluciones prontas para las cuestiones que no se puede resolver fácilmente, porque que ellos estén en el gobierno hace más fácil la vida al común de la gente y permite ampliar la lucha por la reforma constitucional y la legalidad común.

Los partidos socialistas también deberán aceptar que se les luche y manifieste en contra siempre que se hayan equivocado, y si no lo hubieran hecho deberán comprobarlo en un debate público y sin reprimir a los que se les opongan, y lo mismo a la inversa. Es más, los gobiernos progresistas debieran apoyarse en las movilizaciones, incluso en las que se les oponen bien, para ampliar la política democratizadora, cosa que no hacen por testarudez, porque adoptaron los prejuicios desarrollistas, que los llevan a aliarse con los capitalistas para hacer crecer el producto bruto, lo que apenas reduce un poco la pobreza, en ciertos términos, pero que también la acrecienta por incrementar la explotación y la represión a las poblaciones que se oponen a eso, cosa que no miden los índices.

La idea de obtener el poder gubernamental y estatal mediante la huelga general es incierta. La huelga general sirve para otras cosas. El poder del gobierno estatal se obtiene mediante elecciones, o insurrecciones, que muy dificilmente y con muchos muertos y heridos podrían derrotar a los ejércitos y policías, de lo que los insurrectos saldrían traumados y con menos fuerzas para gobernar y responder a los embates posteriores.

Aunque no se dé una respuesta placentera a este planteo, la cuestión permanecerá vigente hasta que se lo haga, y por eso hay que pensarlo y debatirlo.


Anexo

Para el caso de los partidos democrátas y populistas, el socialismo puede pujar por su sostén en el poder estatal y por inclinarlos, más o algo, hacia el progresismo, en una relación crítica, a la vez que aliente a los partidos de izquierda. Hasta que no estén preparados estos últimos, y las circunstancias necesarias para que gobiernen, los partidos populistas son la opción electoral presidencial, y de los poderes ejecutivos de los distritos menores, menos mala ante el privatismo. Hay variaciones de esto, y otras circunstancias coyunturales, que en los casos concretos requerirán otras soluciones, como cuando los socialistas están cerca de ganar los poderes ejecutivos.

Cabe añadir que en tanto sea necesario se debe establecer una alianza electoral, crítica también, con los demócratas y los populistas, para expulsar del gobierno a los privatistas, a lo que habrá que precisar luego, pero mucho tiempo después, cuando hayan sido preparadas las circunstancias, para que sea liderada por los socialistas. Hay que asumir que la lucha será larga y que la correlación de fuerzas es muy desfavorable, ya que el capital es compuesto por el grueso de las iglesias, las finanzas, las empresas, las fuerzas armadas, los gobiernos, los partidos políticos, la educación y la salud, las administraciones públicas, los medios de comunicación, los sindicatos, las asociaciones civiles y deportivas, algunos movimientos sociales, etc.

Para el caso del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, no se puede desplazar al macrismo sin un frente entre los populistas, los demócratas, los comunistas y los socialistas, es decir el FpV, el ala progresista de la UCR -y la parte que se le escindió-, el PC, el PCCE, los partidos socialistas chicos, el MST y el FIT, Unidad Popular, el PCR, etc., e incluso, con los errores cometidos, hasta el PS, el GEN y Libres del Sur. Y él debiera ser acompañado por los movimientos y demás organizaciones e individuos sociales. Ese frente no será hecho pronto, y tal vez nunca, pero estará pendiente la cuestión hasta que se haya derrotado al privatismo. Es bastante irresponsable que las razones parciales y los personalismos lo impidan, porque luego el macrismo nos perjudica a todos los habitantes porteños y extraporteños, e impide las soluciones para los problemas comunes. Lo que Trotsky haya dicho sobre los frentes populares no vale para ahora, ni obstan para aquello las razones ciertas de los trotskistas, que tienen que reconocer la totalidad del problema. La fragmentación de la unidad de la izquierda que operan los trotskistas, y quien fuere cuando fuere, es un error político, cosa grave, ya que se puede aliar y criticarse. Establecer una alianza no hace responsable a las partes de las acciones ajenas, salvo que las apoyen. En una alianza crítica se convive en discusión, y se pueden socializar los puntos críticos, para que las naciones se hagan responsables y luchen por medidas políticas progresivas.

martes, 9 de diciembre de 2014

La tasa de desperdicio fiscal y los conchetos

Entre el pago de la deuda fraudulenta y la evasión de impuestos se genera el desperdicio fiscal, o sea, el dinero que los estados restan a las naciones en favor del capital financiero. En Argentina, durante los tres gobiernos kirchneristas, según Héctor Giuliano se pagaron 190 mil millones de dólares por la deuda estatal -de origen dictatorial y privado- y, de acuerdo a Página 12 y 6,7,8, se evadieron entre 200 y 370 mil millones. Tomando por supuesta una evasión de 280 mil, eso da un total de 470 mil millones de dólares desperdiciados por el estado argentino o, dicho de otra manera, quitados a la nación por los financistas. Téngase en cuenta que hay que precisar el monto y que los privatistas también son parte de las naciones porque son naturales. Para los peronistas, que acusan al capital financiero de ser la causa de casi todos los males, señalo que ese traspaso de fondos es hecho por y durante el gobierno populista, o sea que hay una mezcla de complicidad, permiso tácito e incapacidad debida a las circunstancias que avala a esos delitos, mezcla hecha entre el capital público en el estado y el financiero en el sector privado. La política financiera kirchnerista es una especulación que pretende resolver el problema mediante la reestructuración de la deuda y la persecución de los evasores pero que no lo hace: ni enjuician y cesan el pago de la deuda injusta ni terminarán la evasión -ni menos aún impondrán una política impositiva justa, aunque toman medidas al respecto-. Harán algo que será en parte aparentador, e insuficiente, y que hará que el problema persista a futuro. Y si me equivoco, bien para todos. La deuda es impagable, así que el problema no se solucionará con las reestructuraciones, al igual que es una locura pretender que el resto de las naciones del mundo, imperial y subordinado, llegue al nivel de explotación al que llegó la argentina en estos últimos años para pagarla. Otra cosa a tener en cuenta es que esa política financiera obliga al estado argentino a mantener el agronegocio, la megaminería y la extracción hidrocarburífera, etc., para obtener los fondos para los pagos, por lo que causa la opresión y las sujeciones aparejadas a ellos. Pretender que el resto del mundo se pliegue a un modelo semejante es un insulto a la humanidad.

Los organismos de estadística podrían incluir entre sus indicadores a la tasa de desperdicio fiscal, con un nombre bueno, que se obtendría de calcular su monto en relación a la cantidad de habitantes según un período dado. Así, para Argentina en los últimos doce años, la tasa estimada, para 40 millones de habitantes, sería de 3 mil 900 dólares, unos 39 mil pesos por habitante y por año. Cabe decir que aparte de calcular la tasa es preciso resolver el problema, porque si no puede pasar como con la concentración de la tierra, a la que se mide sin que se la revierta. Aunque eso es en muy poco responsabilidad de los desarrollistas en tales organismos, ya que concierne a las naciones, es una cuestión pendiente que se debe encarar con una puesta en discusión de la falsedad de las religiones, que es la base de la guía para la acción del privatismo, que concentra las tierras y las ganancias, y del populismo. Habrá que hacer estudios etnográficos del chetaje para averiguar mejor la relación entre la educación privada y el capital privado -así de tonto como suena-. Se le dice chetaje por derivar de concheta, que es la forma cruel con que los pobres designaron a las mujeres de la así dicha concha estrecha, lo que es una acusación que no resuelve el problema: sienta posición pero no acierta -y mientras tanto ambos se quedan con las ganas de dunga, cuando las tienen, lo que es natural, y se pelean, como los cónyugues de las parejas falsas que no pueden verbalizar lo que sienten por la tapadera de los tabúes píos-. Es una pelea de castrados. Tampoco reconoce que los privados son oprimidos por su ideología: la contraposición entre opresores y oprimidos tiene falsedad. Los oprimidos son oprimidos por los opresores, pero ambos son oprimidos por culpa del capital, es decir, que los opresores se oprimen entre ellos y son oprimidos por los llamados “de abajo”, quienes también se oprimen entre sí. Por eso es que la lucha de pobres contra ricos es injusta. La lucha debe ser contra la falsedad y por la verdad, con la socialización de las pertenencias y el modo de vida naturista que se le relaciona. Eso no implicaría que cualquiera podría tomar cualquier cosa de cualquier otro y de cualquier manera. La socialización debe ser correcta y justa. Históricamente será hecha justa e injustamente, es decir, consensuada y con violencia, pero hay que ser concientes de que la violencia causa el rechazo y la contraviolencia, por lo que dificulta la socialización. En realidad, la violencia es injusta, venga de donde venga, y por ende cuando es ilegítima es retrasadora.

Los que se oponen a la renta básica universal porque no quieren mantener a ociosos tienen que saber que el ocio no es malo en sí mismo, que con la renta bajaría la delincuencia de los jóvenes pobres, en particular de los dados al narcotráfico, y que están manteniendo las superganancias de los ladrones más grandes.

Aparte hay que tener en cuenta que el problema es mundial, y que cuando no se lo enfrenta acá eso repercute en el resto del mundo y a futuro. También que la reestructuración de deudas impulsada por el gobierno argentino en la ONU no solucionará la cuestión, ya que apunta a que las naciones paguen deudas ilegítimas, lo que las hace reproducirse. Es la legalización de un crimen. Para que los crímenes no se repitan en el futuro se los debe sentenciar justamente y establecer la conciencia histórica relativa a ellos en la humanidad. Hasta tanto perdurarán, y por eso es que son injustas las contemplaciones a su puesta en juicio.


Propuesta

La salida es que se haga una campaña socioestatal entre las entidades de los estados, las organizaciones sociales -incluidos los partidos políticos, que son organizaciones socioestatales- y la gente suelta, sean populistas, socialistas, etc., para concientizar del tema, en complemento a la investigación en los estados y entidades supranacionales. Esa campaña debiera ser en las naciones, en las regiones y mundial. En parte ya fue iniciada y formalizada, pero le hace falta impulso.

Los gobiernos progresistas deben llevar la idea de que se investigue y socialice la información de las deudas estatales, para juzgarlas, a las entidades supranacionales, como la ONU, el MERCOSUR, la UNASUR, la ALBA, la CELAC, la Unión Europea, la CARICOM, el G-77, el G-20, etc.


Anexos

1. Según la nota citada de Héctor Giuliano, la deuda del estado argentino es de 302 mil millones de dólares, aunque en Wikipedia se la estima en casi 138 mil, siendo que, siguiendo a esta última fuente, luego del default de 2001 era de 144 mil millones, lo que da cuenta de que apenas se desendeudó muy poco, 6 mil millones, si es que no aumentó a poco más del doble, o lo que sea. El gobierno está en falta por no socializar los datos lo suficiente. En vez que mostrar tanto fútbol profesional, y otras banalidades, la televisión debiera usarse para difundir información de cuestiones como ésta. El argumento de que disminuyó el porcentaje de la deuda en relación al PBI, aunque sea cierto, es una sofisticación que apunta a que Argentina obtenga fondos de inversión en el mercado internacional de capitales y encubre la realidad, ya que la deuda sigue siendo inmensa, causa que se haga mucha explotación para pagar sus intereses y, en tanto no se la enjuicia estatal y socialmente, nada impide que en el futuro se vuelva a contraer más, aparte de que se le paga a los estafadores -según la ley sensata, no según la ley estatal-. Otra cosa a tener en cuenta es que la atención social y gubernamental puesta en la deuda resta tiempo para atender a otras cuestiones, más importantes porque hacen a la vida del conjunto de la población, es decir, que causa la desidia del gobierno respecto a ciertas cuestiones de la gente común. Es de lesa humanidad por eso también, no en el sentido en que lo entiende la jurisprudencia internacional, sino en el sentido llano de que lesiona a la humanidad, y también lesiona al resto de la naturaleza, y a la Tierra, por la explotación que requiere.

2. Las culturas religiosas hacen mal porque, al ser falsas las doctrinas que profesan, quienes las siguen comprueban que no las cumplen ni siquiera quienes las enseñan, lo que los lleva a traicionarlas. De allí que el capitalismo se basa en una doctrina que por falsa es acompañada de una cultura que autoriza a que se la incumpla, lo que causa a un modo de vida tramposo. Por eso es que la humanidad tiene que ser verdadera.

3. Jorge Altamira, dirigente del Partido Obrero, trotskista, también trabajó ampliamente la cuestión de la deuda.


Lecturas

Pablo Anino, “Año nuevo, deuda nueva” y “El Club de París también la «levanta con pala»”, en La Izquierda Diario, Buenos Aires, PTS, 6 y 10 de enero de 2015. El autor estima a la deuda del estado argentino en 215 mil millones de dólares y en 200 mil el monto de los pagos hechos durante el kirchnerismo.

Héctor Giuliano, “Argentina: la nueva deuda en BONAR 2024”, en ARGENPRESS, 9 de diciembre de 2014. Léase también “Argentina: la deuda pública en 2015”, en CADTM, 30 de diciembre de 2014, en el cual estima a la deuda en casi 302 mil millones de dólares. Téngase en cuenta que el autor integra el Proyecto Segunda República, una entidad nacionalista, desarrollista, industrialista, anticolonial, peronista, patriótica, militarista y capitalista, entre otras cosas. Tienen página web.

Wikipedia, “Historia de la deuda externa argentina”, al 16 de diciembre de 2014.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Gramsci n´chatutí

Un error de Antonio Gramsci fue asignar a los intelectuales de clase media el rol destacado de organizar culturalmente el bloque histórico contrahegemónico. Con los aciertos y las buenas intenciones que tiene el planteo, hay que reconocer que la lucha por el socialismo en tanto que sistema político verdadero debe ser una responsabilidad de cada ser humano por igual, aunque provisoriamente se la haga según el rol histórico de cada quien. El lugar destacado que se nos atribuyó a causa del planteo gramsciano llevó a sobrecargar a los intelectuales de clase media y media alta, que tuvimos que estudiar, trabajar y militar a la vez, aparte de ocuparnos de las tareas domésticas y demás, o sea, a una superexplotación que todavía no es bien reconocida. Mientras, las congregaciones, con mucha más gente y presupuesto, llenaron de iglesias a los barrios proletarios y lumpenproletarios, formando un ejército de derecha que aunque en cierta medida es inconciente de serlo favorece al capital: reproduce al modelo familiar judeocristiano, apoya a los candidatos de derecha, los vota, enaltece al sacrificio, condena al aborto, reprime al placer y demás.

Esto también es consecuencia de la obsecuencia de muchos socialistas para con el proletariado: como es explotado omiten a veces señalarles las derechadas -las propiadas-, mientras que tampoco notan bien la opresión que padecemos nosotros mismos. Los socialistas somos oprimidos por el capital privado desde arriba y por el capital público, o populista, desde abajo. Y no obstante nos quitamos, en parte, la opresión de la falsedad del capital.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Del mito de las energías renovables

El hecho de que cuando parte de la humanidad afronta el problema de la contaminación causada por los gases de emisión industrial lo hace mediante la apelación a la llamada energía renovable, o limpia, da cuenta de que todavía no asume en serio la cuestión. Si se quisiera reemplazar a toda la energía de combustión por paneles solares y aerogeneradores, que se sumarían a las turbinas hidroeléctricas, habría que extraer una cantidad enorme de metales y petróleo para fabricar los aparatos y el cableado, y las terminaciones de la red energética, lo que aparejaría un desplazamiento gigante de productos, mediante camiones, barcos y aviones, una explotación laboral inmensa, y también del consumo, ya que los usuarios de los equipos a combustión tendrían que proveerse de los nuevos aparatos y cambiar sus sistemas de provisión energética. Aparte, habría que destruir muchas instalaciones, como las estaciones de servicio que quedarían abandonadas, lo que causaría un montón de basura, y eso entre muchísimas otras cosas, como sería el rearmado de la legislación mundial, la comercialización, la enseñanza del funcionamiento de las máquinas, la adaptación de los aparatos y las pujas competitivas que habría. Es cierto que a gran parte de las instalaciones de la industria a combustión se las debe desarmar, pero eso no está contemplado en los planes de quienes proponen las llamadas energías renovables, y si lo estuviera sería insuficiente. Según los planes en vilo, las energías “limpias” se superpondrían a las actuales, lo que incrementaría aún más la contaminación, y ni aunque las segundas reemplazaran, total o parcialmente, a las primeras, se solucionaría el problema. Se acrecentaría así la contaminación de las ondas eléctricas y electromagnéticas, de las que ya hay mucho en las ciudades, que tienen consecuencias nocivas para la salud psíquica, corporal y social: causan nerviosismo, cáncer, insomnio, preocupaciones, un estilo de vida acelerado y dado a los ruidos fuertes, manías comunicativas, robos, oligopolios, etc., con sus consecuencias. La verdad es que la manera en que la clase capitalista trata el asunto es de una hipocresía y una deshonra espantosas. Cometen crímenes contra la Tierra, de lesa naturaleza y de lesa humanidad. También otros lesivos para la socialidad y la buena comunicación.

La solución, por más que lo nieguen, es la racionalización de la energía, y su uso según sea imprescindible.

Verar

Hay muchos problemas a consecuencia de que los hispanoparlantes no podemos decir y conjugar el verbo “verar”, debido a que no es aceptado por la Real Academia Española. La RAE es una institución que depende del reino de España, y por eso del rey y su consorte, por lo cual hay que tener en cuenta que es conservadora y reaccionaria, al igual que el idioma que propugna. Es decir, que no hay que darle importancia en lo que no corresponde. Vale decir “verar” y sus derivados, lo que verará.

Familiar a verar es acertar.

Del paradigma de la diversidad sexual

Es de celebrarse que se haya aceptado cierta variedad sexual, aunque todavía hay a quienes le repugna, pero también hay que reconocer que muchos de sus defensores también reprimieron, o discriminaron, a la sexualidad así llamada “normal”, es decir, que marginaron a los considerados heterosexuales, lo que causó represión, y encima a veces para sacar ventaja en la competencia para obtener revuelques: una miseria espantosa. Quienes suscriben el paradigma de la diversidad sexual, según lo entienden las organizaciones lésbicas, gays, transexuales y demás, no siempre reconocen que la así llamada heterosexualidad es parte de aquella, y que entonces deben aceptarla y alentarla en tanto que una forma más de los amores. Es más, hay que decir que la clasificación de las sexualidades es insatisfactoria, ya que fuerza a las personas a definir una, o varias, orientaciones sexuales, que en realidad son precarias y que pueden ser fijas o cambiar, a veces y constantemente. Y además no son del todo verdaderas: así como a los “heterosexuales” no les atraen todas las personas del sexo opuesto, a los “homosexuales” tampoco les atraen todas las del mismo sexo. Ni tampoco así se tiene en cuenta a las sexualidades transespecistas, es decir, entre seres de distintas especies, sean animales o vegetales, o inertes. Más o menos lo mismo pasa con los amores transetáreos, con la sexualidad lejana -la paja- y con los sentires de quienes no están enamorados ni apetecen sexo, o sea que no hay que condenar a los que no tienen ganas ni a los reprimidos, los llamados “tapados”, sino dejarlos ser y ayudarlos, y también reconocer que todos somos y fuimos inapetentes y tapados en tal o cual aspecto, ya que los vaivenes del deseo y la opresión capitalista así lo causan.

Tampoco satisface el uso del término “lesbiana” para las mujeres que aman a mujeres, porque remite a la isla de Lesbos, que sólo por circunstancias históricas fue lugar para el amor entre ellas. Lo mismo ocurre con el término “gay”, que quiere decir “gayo”, sinónimo de alegre, o animoso. Tal vez “gay” sea la traducción de “joy”, en inglés, del “joie” francés y de “joia” en brasileño. Y quizás sea la “joda” castellana. Es decir que hay gays que son varones que aman a mujeres, y mujeres que aman a varones. También hay que tener en cuenta que no hay que hacer un imperativo de la alegría y que la tristeza es parte de la vida.

El uso de palabras de psiquiatría tipologizante, como “homosexual”, “heterosexual” y “bisexual”, etc., tampoco satisface, no sólo por ser términos de la psiquiatría capitalista sino porque apuntan a fijar nominalmente al deseo sexual, que fluye y varía, sino siempre a veces.

Además, cuando la gente se sexúa, no le importa clasificar su especie de amor, sino amar, y no a un subtipo humano sino a alguien o a algunos en particular.

Lo importante es reconocer los amores en concreto de las personas, que son concretos, a tales y a cuales, en variación más o menos constante, y no según las reglas de las tipologías.

Muchas veces la definición de una orientación sexual no es sincera, sino que es forzada por quienes componen el paradigma de la diversidad, y termina impidiendo a los amores que no se corresponden con ella.

Otra cuestión a discutir es esa noción de transexualismo que lo supone ligado a la operación de cambio de sexo, ya que si no se presume que la persona es transgénero. Esa definición del transexualismo es cercenadora, es decir, falsa por incompleta. No es preciso operarse para ser transexual. Y más aún, el transexualismo es una forma que todavía no es simple de llamar a la sexualidad. Darle un carácter especial a la ropa que se usa y a las maneras de comportarse es una simbolización, parecida al fetichismo pero sin credo.


Anexos

1. Un problema serio que tiene el paradigma de la diversidad sexual es haber aceptado el mote de “putos”, que es una identidad falsa, impuesta por el capital para subordinar en pro de las instituciones a quienes quieren libertad sexual. Tienen que reconocer esto y reemplazar a esa identidad por una verdadera.

Otro problema serio es que no todos sus miembros reconocen que la libertad, sexual o de la índole que fuere, requiere del comunismo.

Habrá que investigar qué relación etimológica hay entre la diversidad y la perversión. La relación puede que esté en que la diversidad, al conformarse en reunir distintas versiones de la realidad, como son las de los colectivos sexuales, en algo se desentiende de la verdad, y por eso es perversa cuando lo es. Las versiones pueden ser buenas o malas según sean. La perversión es de las versiones malas.

También es un problema la tendencia al sexismo.

2. En la edad media, los gays eran los trovadores y los poetas, no porque fueran homosexuales sino por su carácter festivo. Al menos así lo sugirió Nydia Grotta en la nota 14 del cuento “El Cristo de la calavera” publicado en las Leyendas de Gustavo Adolfo Becquer, editado por Losada en Buenos Aires y en 1981, libro aburrido por mojigato, nota en la que sostuvo que la gaya ciencia fue el conjunto de reglas para trovar o componer poesía de los cantautores provenzales y catalanes en los siglos XIII y XIV. Confirmé esta definición en la Enciclopedia Salvat.

3. La joda tal vez sea una manera de hablar del juego, por lo que los jodones serían los jugadores. Los bufones, llamados “jokers” en las cartas francesas, son los “joqueros”, o sea, los jocosos. Pero hay que recordar que no toda forma de jugar es buena. También que “game” suena parecido a gay.

4. El uso de categorías psiquiátricas para definir la orientación sexual es válido si es bien entendido, es decir, si se entiende que la orientación sexual designada por ellas es momentánea o, más bien, que dura lo que dura, lo que puede ser de mucho a poco tiempo, según sea.

La pedofilia es el amor a los niños

Etimológicamente, la pedofilia contiene a los términos griegos “paidós”, que significa “niños”, y “philia”, que es “amor”, o “amistad”, o “filiación” en el sentido de “relación”. Cuando se equipara a la pedofilia con el abuso sexual a los menores se comete una equivocación. Los así llamados pedófilos no son tales, sino abusadores sexuales de niños.

Ese abuso es malo, pero hay que reconocer que es natural sentir amor, e incluso deseo sexual, por los niños, y también que los niños tienen deseos sexuales, para encontrar una solución al problema, que debe ser la sexualidad consentida o el encauce del deseo en prácticas aceptables. Para que esa clase de sexualidad sea consentida no basta con que la consientan quienes la practiquen, aunque si quieren intentarán hacerlo aún con las prohibiciones sociales que haya, sino que es preciso que el conjunto de la humanidad admita la verdad relativa al deseo sexual, verdad que ya fue estudiada por la psicología, aunque pueda precisársela. Y no obstante, de aceptársela, habría que precisar los modos que serían aceptables. También habría que definir los modos no sexuales de amores y cariños aceptables entre adultos y menores.

El vocablo que debiera utilizarse para hablar del relacionamiento sexual con niños es el de “pedosexia”.

El egoísmo es bueno y natural

Uno de los mecanismos para romper la resistencia opositora que emplean los capitalistas, y que viene de la tortura psicológica eclesial, es el ataque al egoísmo, al que acusan de causar el goce de sí indiferentemente de la vida de los demás. Lo mismo hacen con el individualismo. En realidad, lo que busca ese acoso es la obediencia de los acusados, por medio de una denuncia de indiferencia que es falsa pero que en tanto es creída por parte de la comunidad involucrada en el caso apareja el maltrato hacia aquellos.

En verdad, el egoísmo es bueno y natural. Todos los seres vivos buscamos gozar, salvo los reaccionarios, que a la vez que lo buscan se lo prohíben por culpa de sus creencias. La búsqueda del goce pleno de sí mismo requiere del goce ajeno, por lo cual el egoísmo lleva al altruísmo, aunque a veces a los otros los matemos y transformemos para gozar. Cuando se finge gozar en medio del dolor ajeno no se goza de verdad, aunque según sea se goza bien aunque a ciertos otros les vaya mal. Pero ese goce es repudiable.

Capital y oligofrenia

En tanto que las religiones son falsas, tropiezan siempre con la sensatez de la gente que las cuestiona para averiguar qué hay de verdad en la prédica. De allí que se entabla un combate entre los impulsores de las doctrinas y quienes las ignoran, o piensan distinto, cosa que se repite en las doctrinas falsas que no son religiosas, como el productivismo, que no busca mandar en nombre de los dioses pero que sí pretende imponer un orden que no reconoce a las verdades de quienes no quieren ser explotados, o desean otras cosas. Entonces, quienes intentan imponer a esas doctrinas, apelan a distintos tipos de fuerzas, sean torturadoras o de apariencia amable, y demás, para someter a los refractarios y convencerlos, o hacer que demuestren haberlas aceptado aunque no lo hayan hecho, lo mismo que hacen para sí mismos, por lo cual se viven muchos años de pujas constantes o recurrentes, repletas de trampas, ataques y manijeos, en los que se defiende hasta la vida de sí. Luego de pasarse décadas de esa manera, y siglos en términos generacionales, los cuerpos se abaten, se desgastan, se rompen y enferman, quedan traumados física y psicológicamente, y más por haber las otras pujas históricas, como son las guerras, las competencias           -empresariales, gubernamentales, comerciales o de las que fuere-, las peleas familiares y las de amistades, y así. Ese reviente redunda en una pérdida de la inteligencia, que es la oligofrenia, más dada en las esferas de alta competencia, pero generalizada. Y hasta hay promotores de su estética, que pretenden que se goce de la alienación. La perversión capitalista parece ilimitada, pero no lo es.

Al decir que la oligofrenia es generalizada quiero decir no que los hombres seamos todos oligofrénicos sino que nuestra inteligencia, por más que progrese, es retrogradada por el capital, es decir, que no es lo brillante que sería si se lo terminase. También que los capitalistas se favorecen del progreso de la inteligencia, cosa que es buena en tanto que son prole pero que es mala en tanto que son capitalistas.


Anexo

Cuando se critica a la ciencia por el mal uso que se hizo de ella hay que tener en cuenta que se hizo un mal uso por falta de ciencia: si los humanos hubieran sabido bien las cosas, no habrían hecho el mal uso. Pero eso no quita que parte de la ciencia es mala, no porque no pueda cumplir sus objetivos, ya que los cumple, sino porque, por no tener en cuenta ciertas cosas que exceden a su ámbito, o que son soslayadas dentro de él, los científicos perjudican, a otros y a sí mismos, tal como sucede en las ramas de la ingeniería bélica e incluso en gran parte de las de la industria. Una parte importante de este problema es que muchos científicos son religiosos, o productivistas, y forzados, y por eso no reconocen ni hacen reconocer los problemas soslayados por esas doctrinas, y cometen y hacen cometer las acciones a las que esas doctrinas predisponen, lo que hace daño, ya que no detienen ni reforman su hacer cuando se les oponen los reclamos de quienes no eran contemplados por aquéllas.

Ese problema, entre otras cosas, es consecuencia de la separación disciplinaria que hacen las universidades, por buscar la especialización productiva.

martes, 11 de noviembre de 2014

Lo que hay de legítimo en el machismo capitalista

No se alarmen las feministas por el título. Llegaremos a acordar.

Primero quiero diferenciar al machismo en sí, que es el ser de los machos, que a los machos nos es dado por la naturaleza -y por eso cuando se acusa al machismo se comete una herida indebida-, del machismo capitalista, que es el ser de los machos según les enseña a ser la cultura capitalista. Cuando las feministas critican al machismo se refieren al machismo capitalista -aunque hay brutalidades en el machismo común, que hay que eliminar-. A esto lo digo por haber quienes fuimos heridos por ese error en la categorización, ya que los machos somos machos, aunque no siempre machistas píos ni brutos, y entonces recibimos el insulto todos por igual, como si fuéramos todos iguales en todo, aunque no nos correspondiera. En eso las feministas se tienen que corregir. Los varones antipatriarcales somos machos también.

Luego, señalo que cuando los varones cometen las violencias del machismo capitalista es porque les enseñaron a hacer eso, es decir, que no se les enseña a comportarse bien, para amarse bien, sino a maltratarse, por causa de la falsedad de las piedades y de la brutalidad que no se corrige por culpa del capitalismo. Para gente así, mal enseñada, la sexualidad y el amor son cuestiones muy difíciles, ya que a la censura común que hay al respecto, que nos dificulta saber qué hacer del tema, se suma una maraña enorme de prejuicios y otros maltratos que hacen que el sexo y el amor sean a la vez cosas deseadas y objetos de repudio y represión. Pero los machos capitalistas, a la vez que se maltratan al respecto, sienten algunas veces deseo amoroso y sexual, al que muchas veces no saben plasmar bien en la práctica, y por eso sufren. De allí que no es del todo buena la política que busca perseguir y condenar a los machos capitalistas, porque no termina con el problema de base, que es el capital, por lo cual no resuelve el problema, y dificulta reducir las brutalidades. Es una respuesta acusadora y violenta, más dada a la venganza que a la solución. La manera buena para resolver el problema es hacer reconocer y terminar el capital, y enseñar las verdades que eduquen a la gente en las formas buenas del sexo y del amor, lo que no quita que en lo inmediato valga perseguir, inhibir, enjuiciar, detener y encarcelar a los hombres violentos, según sea lo que hayan hecho, aparte de que hay que esclarecerles la conciencia.

Por otro lado quiero señalar que las mujeres, incluso las feministas, muchas veces son capitalistas, o entran en ese maltrato, por lo cual cometen acciones equivalentes, a las que repudian cuando las hacen los varones, como son engañar, medir vergas, tratar a la gente de cornuda, prostituirse, confabular, reprimir a los malos, ostentar encuentros sexuales, hostigar a enamorados, serrucharles el piso a sus compañeros de oficina, etc. Vale lo mismo para varones y mujeres, y demás, la violencia que hay en ponerse en pareja, que excluye a los enamorados que no son parte de ella. Aunque se entiende que esto es por la opresión histórica, y se les celebra el amor, es una cosa que duele y que hay que superar.

Cuando se miden vergas, se comparan culos, o tetas, y las otras cosas de esas, hay algo en eso que es legítimo. Por eso a veces la gente lo disfruta. Pero también hay algo de injusto, y por eso se lo censura. Habrá que encontrar una solución que no sea la censura ni la exposición hiriente de las ideas sexuales, o sea, la charla sexual gozosa, que requiere de que se cumplan las condiciones de los charlantes, que hay que conocer, además de la justicia social, etc.


Anexo

La acusación al machismo en sí tiene origen en los prejuicios religiosos, que condenan a la animalidad en nombre de la fineza y que pretenden refinar a los humanos. Entonces, el pensamiento propio, propio en el sentido de pro pío, ataca al ser común de los machos para forzarlo a lo que llaman enaltecerse en la identidad sofisticada de varón, que vale en su acepción común pero que tiene el origen latino de “varo”, y tal vez el germano de “baro”, por “valeroso”, en esa noción de la hombría celebradora de la fuerza de los hombres que impusieron el orden humano, y de ciertos hombres por sobre otros, que sirvió también a unas mujeres y que oprimió a otras, imposición que en muchos casos podría haber sido reemplazada por un diálogo que lograra una convivencia pacífica, igual que hoy en día hay gente que glorifica a los guerreros. Pero más allá de este origen, el ataque propio al machismo supone que la gente educada superó su animalidad, que la animalidad es mala, bárbara o salvaje, y que a los machos hay que agredirnos para que nos comportemos refinadamente. Las propietarias no admiten estar equivocadas ni luchan por una buena enseñanza, o sea, por la enseñanza de la verdad, ya que toman por verdad a las falsedades de sus doctrinas propias. Las feministas socialistas, muchas veces por dejarse llevar por esta lógica, repitieron el ataque al machismo. Lo mismo les pasa cuando aceptan la identidad feminista, que es propia porque es refinada. A la maldad del machismo no hay que atacarla sino corregirla bien, pero para eso hay que terminar la explotación capitalista, que embrutece a la gente. En el capitalismo la gente no puede ser buena siempre, porque el capital es falso y falsea a las personas.

Segundo anexo

Para reducir la violencia doméstica hay que desactivar el mito de los cuernos, que condiciona falsamente a las relaciones de pareja, causando recelos, pena y violencia, inevitables en tanto rige el mito porque el deseo sexual se dirige a muchas personas. También hay que abolir la explotación laboral, que mantiene a los trabajadores al límite de la paciencia y les resta tiempo y fuerza para ayudar en las tareas domésticas, y también a la concepción judeocristiana del matrimonio y de la potestad de los hijos, que impide en mucho la crianza comunal.

Otra cosa, difícil de tratar pero que hay que hacerlo, es que en la persecución a la violencia machista hay cierto prejuicio contra los hombres acusados que lleva a que sus respuestas muy pocas veces sean tomadas en cuenta. Es verdad que los acusados muchas veces mienten para escudarse, pero también es cierto que puede que lo que dicen sea cierto, o que aunque no sea del todo cierto tenga algo de legitimidad, y si se lo desestima se comete una injusticia. Un problema es que por la ideología predominante hay parte de la legitimidad social que no es dicha, porque no se la tomaría en serio, lo que causa una falsedad que hace a la violencia.

De uso de los géneros al comunicarse

La cuestión del uso correcto de los géneros al comunicarse no está bien resuelta. Haber agregado artículos y terminaciones femeninos, como cuando se dice “los y las...”, o “argentinos y argentinas...”, no es suficiente y se presta a una sobreabundancia de términos. Llevado al absurdo habría que decir “las, les, los, lis y lus”, y aún así quedarían otros pidiendo que se incluya a los diversos excluidos, como las “læs”, etc. Y habría que decir “argentinas, argentinos, argentonis, argentunis...”, y seguir así, lo que haría imposible hablar. Más fácil es decir “los” y “las”, y las variantes, según la mayoría de aquellos a los que se nombra, y sin pretender que el lenguaje sea siempre exacto, lo que también es un disparate.

La filosofía, garrón

Es necesaria en tanto que persiste la brutalidad humana, pero debo señalar que filosofar no es bailar y cantar entre seres amados con la humanidad plena de placer. La pena es que la humanidad puede lograr vivir a pleno con facilidad, pero no lo hace por necia, porque por orgullo se niega a reconocer sus errores, y repite mentiras muchas veces, lo que le hace hacer mal.

Una cosa importante que no se puede hacer plena dentro del marco del industrialismo, por lo menos hasta ahora, es la economía lúdica, que hace del trabajo un placer. No es cuestión de que se mantenga a la industria tan grande como ahora y que además se la haga lúdica, sino de reducirla al nivel de lo necesario y de que se dé lugar a otros tipos de economías más proclives al ludismo, aunque todos requieren sus seriedades. Estos también debieran ser reducidos a lo necesario, para dar lugar al tiempo libre. En realidad, el tiempo libre de trabajo, es decir, el tiempo en que no se trabaja, si bien es importante, no es más importante que el trabajo libre, o, bien dicho, que el hacer necesario libre, ya que el trabajo deriva del instrumento de tortura romano llamado tripalión. El así llamado trabajo debe ser gustoso y podría ser voluntario, ya que se lo haría a placer y por el placer de convivir.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Burguesía, capitalesía y extracción de clase de la izquierda. Lo capital del proletariado

La burguesía es la clase de humanos que vivimos en los burgos, en las ciudades. Cuando se califica a la clase capitalista de burguesa se comete un error, que tal vez provenga del insulto que los bandidos de la Edad Media le dieron a los burgueses, a los habitantes de las ciudades amuralladas. El término “burgués” viene del germano “vört”, que se pronuncia “fort” y que quiere decir “fuerte”. En la Germania medieval, para defenderse de los ataques de los bandidos, los burgueses instalaron fuertes, en cuya construcción con los serruchos y martillos se hizo ese sonido, vört, y tal vez por eso a los burgos se los llama así, onomatopéyicamente. Lo mismo vale para los términos “constructo” y “estructura”, ya que suenan a obra de carpintería.

Hoy en día todos los habitantes de los burgos somos burgueses, cosa que deben reconocer especialmente los socialistas y más aún los anarquistas, que a veces se las dan de bandidos pero que ya no viven en la intemperie sino en casas construidas con martillos y serruchos, y con otros materiales de la construcción, y con electricidad, agua potable, cloacas y gas, y teléfono e internet, es decir, que deben precisar sus ideas y sus reclamos, muchos de los cuales son justos. Lo que no es justo es la impostura.

Entonces, ahora que se entiende que los burgueses somos ciudadanos y que los que no somos burgueses son campesinos, les reitero a los lectores que el nombre de la clase capitalista no es burguesía sino capitalesía, y que en tanto que la capitalesía es la clase que acepta al conjunto de las piedades la clase obrera en gran medida es capitalista, o sea que se rige por las doctrinas pías del país en el que esté, no siempre, igual que todos los humanos, pero sí a veces. Esto explica en mucho el fracaso de la política socialista para con el proletariado: el socialismo interpela al proletariado con propuestas superadoras del estado de cosas actual pero se topa con los prejuicios religiosos de los obreros, que les fueron inculcados por los curas de las iglesias populistas. En tanto que los socialistas no son plenamente concientes de esta cuestión no hacen una política precisa al respecto, y por eso, entre muchas otras causas que sí son reconocidas bien, domina el capital. Lo que se opone al obreraje -caracterizado por el salariazgo-, sea urbano o rural, no es el capital, sino el empresariado -sea artesanal, comercial, inmobiliario, industrial o financiero, etc.- y el gobierno, en una oposición que también es una relación comunicada. También se le diferencia el clero.

Además, en tanto que la izquierda no reconoce a la parte liberal de su extracción de clase, las llamadas profesiones liberales, que son de clase media y media alta, y menos todavía a los de clase alta, el proletariado pobre la considera con recelo, porque reconoce la diferencia de nivel social pero ella no le es explicitada por los socialistas, por lo cual los obreros saben que queda sin ser dicha esa parte de la verdad, y se resienten. El socialismo es transclasista, por lo que incorpora a hombres -el término “hombres” es genéricamente neutro, aunque no siempre el uso que se hace de él- de todas las clases sociales, incluso de las altas, que se apartan de las piedades al hacerse socialistas, aunque no del todo siempre, sino confusamente a veces, como en el llamado socialismo cristiano.


Anexo

Vörterix, la radio de Mario Pergolini, tal vez quiera decir “burguesía”, como una presunta provocación de derecha de este, a mi juicio, mal transgresor, que es un empresario capitalista del rock.

Crítica al latinoamericanismo

Aparte de tener mal nombre, de lo que ya escribí en otra nota, el latinoamericanismo es parcial: al no ser mundial, prioriza a Latinoamérica por sobre el resto del mundo, y por eso daña a éste y a Latinoamérica. Es cierto que es una defensa ante el imperialismo estadounidense y europeo, pero no reconoce a los pueblos de Estados Unidos y de Europa lo suficiente, y como aliados, y tampoco a los demás imperialismos, como el ruso, el chino y el brasilero, ni a los sueños imperiales de los dirigentes de los demás países, por lo cual les permite persistir y avanzar en sus propósitos. Es preciso reemplazarlo por el terrismo, o el mundialismo, según el comunismo bien hecho.

Eso no quita que valga transitoriamente la integración regional, cuyo modo debe precisarse y que tiene el problema del interés subimperialista brasilero y las demás dominaciones inter e intranacionales. Lo mismo vale para la alianza estratégica con Rusia, China y las otras potencias emergentes. De por sí esos países tienen el problema grave de que son imperiales, o sea, de que son naciones de potencias militares que buscan el desarrollo por medio de la industrialización agropecuaria y fabril y de la financiarización capitalistas, o su equivalente ateo para el caso chino, que mantiene a las formas capitalistas pero sin credo, por lo cual hacen a un modelo explotador, uno de cuyos subproductos es la alta contaminación. Y no obstante, habrá que confirmar si los imperios ruso y chino buscan una relación de subordinación para con las naciones inferiores menos opresiva que la de los Estados Unidos. En ese caso la alianza tiene valor ante el imperialismo estadounidense, pero se debe corregir al modelo de desarrollo que implementa, ya que contiene explotación prescindible y ya que el modo de vida humano que propulsa puede hacerse sin explotación.

De la política socialista y populista para con el lumpenproletariado

De la descalificación de Marx y de Engels al lumpenproletariado, que tal vez haya respondido a las agresiones con que los lumpenproletarios tratan a los ricos, viene que el socialismo tiene una política errada para con los más pobres. Si bien es cierto que a veces los harapientos son delincuentes e inmorales, no hay que desdeñarlos, sino corregirlos. Para que se entienda bien la cuestión, y no se me evada el planteo con cizañas, agrego que hay que corregir a quien sea que lo necesite, sin importar su clase social. Aquel desdén causa que el socialismo carece de una política cierta para con el lumpenproletariado, que la merece por el simple hecho de que son seres vivos. En eso, el socialismo tiene que reconocer su error y cambiar para lograr un planteo placentero.

El populismo, al dirigirse a los pobres, enfrenta directamente al problema, pero deshonestamente: por una parte predica entre los pobres el odio contra los ricos y contra los socialistas, porque son sus rivales políticos; por otra, no los vera, es decir, no les hace reconocer toda la verdad -ya que hay partes de la verdad que son contrarias a su doctrina-, y los pierde en creencias, por lo cual impide su liberación total, aunque en algunas cosas los ayuda.

El lumpenproletariado es el proletariado en harapos. “Lumpen” es “harapo”, o “andrajo”, en alemán, por lo cual los socialistas cometieron una falta de respeto para con ellos al usar el término peyorativamente, ya que la ropa no determina la calidad de las personas, y ya que no es solución descalificar a quienes se comportan mal, aunque eso fue una respuesta embroncada ante las agresiones recibidas por parte de los harapientos.