jueves, 25 de septiembre de 2014

Un balance anticipado y parcial de las elecciones brasileras

Aparte de los demás aspectos de la cuestión, a los que no trataré porque los ignoro, un problema importante que tiene el Partido de los Trabajadores es que durante su último mandato desconoció mucho a los movimientos sociales: cuando el modelo desarrollista chocó con la oposición de éstos el gobierno brasilero fue incapaz de corregir su política e incorporar las críticas ciertas a su programa, por lo cual en algunos casos la política gubernamental para con los conflictos sociales fue la de la represión. Los cuadros mayores del PT y sus aliados todavía no asumen esto, lo que es un problema grave. Y se soslayó a conflictos sociales y a reivindicaciones importantes -la urbanización de los barrios precarios, postergada por las obras para el mundial de fútbol, la aceleración de la reforma agraria, la preservación de la amazonía y de los indígenas, el problema del tránsito, etc.-. También a la crítica de la política macroeconómica y financiera que hizo Roberto Leher en el Observatorio Social de América Latina -hay que leerla para averiguar qué tiene de cierta-.

Quienes participan de los conflictos sociales, cuando sus reclamos no son atendidos y cuando son reprimidos, restan su apoyo al gobierno, o sea que no sólo que lo dejan de votar sino que tampoco lo apoyan en la campaña electoral. Y también está la periferia del conflicto, la gente que no participa directamente pero que simpatiza o es influída por él. Entonces, al desconocer a los conflictos sociales, el gobierno del PT se restó un apoyo importante, crucial en este momento de empate con la avanzada liberal y privatizadora liderada por Marina Silva, quien además es evangelista. Hay que tener en cuenta que puede que el evangelismo sea impulsado por la iglesia protestante estadounidense, es decir, que quizás sea parte de una avanzada político-religiosa e imperialista. Los que seguro lo son son los testigos de Jehová. Se tienen que hacer estudios al respecto, para confirmar y precisarlo. Lo del ambientalismo de Marina Silva tiene mucho de retórica, que se aprovecha de que el Papa sostiene una línea discursiva preocupada por la contaminación, aunque sin llevar las conclusiones a lo que tienen que llegar. Basta para saberlo reconocer que la apoyan las mega-corporaciones, que son de lo más contaminador -aparte de que su candidato a vicepresidente impulsa la explotación agrícola latifundista, y es por ende contrario a la reforma agraria-.

En ese sentido, hay que corregir al desarrollismo. El desarrollismo de los gobiernos progresistas de Latinoamérica es un plan que, si bien no es el mismo en todos los países, tiene una líneas directrices a las que se debe cuestionar, ya que contienen errores que llevan a considerar al crecimiento económico como una necesidad absoluta, indispensable para reducir la desigualdad y la pobreza. Y el vivir bien, para lograrse, necesita que la economía decrezca o se termine, y se transforme, al menos en ciertos ramos -el armamentismo, los transgénicos y el resto de la agricultura latifundista, la urbanización con fondos del lavado de dinero, el automovilismo, la electrodomestia y muchos más, los de la economía mal sofisticada-. Entonces, en un programa transitorio, se debe incorporar a las críticas ciertas de los movimientos sociales para corregir la política desarrollista. Eso le daría mucha fuerza a los gobiernos de transición al socialismo, aparte de terminar muchas injusticias.

A la gente nos basta con poco para ser felices, lo justo y necesario. Más que eso, el mal consumismo, trae muchos problemas, que van en contra de la vida para sí. Parte esencial de la vida para sí es que la comunidad humana elija a la política concientemente, y las soluciones políticas para sus problemas, por lo cual los reclamos sociales legítimos deben ser respondidos bien por los gobiernos estatales.

La satisfacción popular que da tener y hacer un gobierno que lucha por la justicia es algo a lo que todavía no se aprecia lo suficiente, y de lo que no pueden dar cuenta los indicadores de las encuestas. Por eso cada vez que los gobiernos son injustos causan disgustos sociales que los perjudican, y los gobiernos deben ser firmes en la construcción de la economía moral, ya que el capital no lo es. Por ahora estamos lejos de eso, porque el constitucionalismo liberal es diosero y porque el comunista es capitalista.


Anexo

Cuando los reclamos de los manifestantes son injustos, equivocados o desacertados, o no se los puede satisfacer fácilmente, los gobiernos debieran iniciar un debate, con ellos y con el resto de la sociedad interesada, para aclarar la cuestión y decidir si corresponde buscar un acuerdo. Así se controla a los manifestantes cuando son insensatos. Pero también hay que comprender las causas de esa insensatez, para no terminar en una acusación y sí en una asunción del problema que expresan las manifestaciones que tienen muchas irracionalidades. El problema es que en el marco de la piedad la concordia social no se puede establecer, por las diferencias en el modo de entender a la historia adoptadas por los credos y por los rencores interculturales consecuencia de las peleas ancestrales, medievales y modernas. Las culturas humanas se explican la realidad a sí mismas según un entremezclamiento de ideas religiosas, nacionalistas, bélicas, reaccionarias, conservadoras, y más, de carácter resentidas, que hacen a la agresividad internacional, tan preponderante como el capital.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Contraversión de “Es la vida que me alcanza”

Cuando me levanto temprano a la mañana
es porque mi vieja me rajó de la cama.
Tomo el desayuno con tostadas quemadas
y no digo nada porque me rajan la cara.

Es la vida, que me agarra, de una pata.
Es la vida, que me agarra.

Vuelvo del colegio y me saqué un cero.
Llego a mi casa y me rompen los huevos.
Vuelvo del colegio y me saque un uno
llego a mi casa y me rompen el culo.

Es la vida, que me agarra, de una pata.
Es la vida, que me agarra.


Me la cantó Leonardo Coronel, hijo de los caseros de la quinta de al lado a la que viví, cuando era chico, a mediados de los ochenta, en Villa Udaondo, ahora Parque Leloir, un día que nos juntamos a jugar. Hoy él es jardinero. Me lo encontré esta mañana y me dijo que está jodido por el consumismo y el exceso de trabajo. Tiene tres automotores -dos camionetas y un automóvil-, y sabe que le bastaría con una camioneta con cuatro asientos.

Para la crítica de los medios de comunicación y para la de los de producción en general

Aparte de los estudios de la tenencia de los medios de comunicación, la llamada propiedad, que es de lo más importante, y de los contenidos de los programas -y de las demás cuestiones usuales como el alcance geográfico, la diversidad de voces, la participación de la sociedad en la toma de decisiones y en la programación, etc.-, hay que hacer una crítica de las propagandas. Ideológicamente son de lo peor que hay en el mundo, y suelen pasar como si nada en los debates universitarios y políticos. Es preciso un organismo de control y censura de tamañas bestialidades. No se puede permitir cosas semejantes como el higienismo aterrante, la manipulación psicológica, la discriminación disimulada, etc., que se hace en las propagandas. Las propagandas siguen liberalizadas fieramente.

Ahora bien, más importante que la llamada propiedad de los medios de comunicación, son los medios de comunicación en sí, o sea, el aparataje técnico y la forma de comunicarse que causa. De por sí, la fabricación de los aparatos es antidemocrática porque, por ser aparatos complejos, requiere explotación y la enseñanza de saberes sofisticados, accesibles a pocos -no se los puede enseñar a todos los hombres, las mujeres entre ellos-, sea la de los saberes de ingeniería y de geología necesarios para la extracción de las materias primas, su transporte y transformación para la fabricación de los equipos, sea la del manejo de los aparatos, que luego de un tiempo se tiran y hacen mucha basura. Pero además, la forma de los medios refuerza a la jerarquía -basada en que hay quienes trabajan para la fabricación de los medios, quienes los operan y quienes deciden sus programas y estrategia- en el sentido de que los mensajes van desde el punto emisor a la masa de receptores, que no pueden responder inmediatamente al emisor, o en el control político e ideológico que el sistema de medios opera en tanto que parte de la dominación capitalista en general, es decir, que la forma más dispersa de la transmisión de los mensajes en internet es distinta a la de los medios que transmiten de un punto a la masa pero no escapa mucho al control capitalista mundial, aunque es menos vertical, o más horizontal. En verdad es una comunicación privatizada mediante el uso de aparatos electrónicos.

A lo que apunta esta explicación es a que la comunicación, para ser democrática del todo, debe ser natural, porque la comunicación natural no requiere someter a nadie para que se fabriquen los aparatos. Pero lograr eso, si es que se lo logra, llevará mucho tiempo, en que valdrán las luchas progresivas por la democratización y socialización de los medios de comunicación. Eso no quita que si fueran bien fabricados y usados, y según se lo decidiera democráticamente -pero entonces la decisión debiera ser de consenso total, no de mayorías, porque las minorías son perjudicadas en la lógica de la democracia de mayorías; y también se tendría que tener en cuenta al sentir humano relativo al resto de los seres involucrados, y a ellos en sí mismos-, valdrían los medios de comunicación de cierta complejidad, y lo mismo vale para los demás medios de producción. Eso aparte de que aquello es preciso para terminar de contaminar y explotar. Los humanos todavía no sabemos hablarnos bien y mucho entre nosotros, no lo que deseamos, y no podemos aprenderlo lo que se debe por estar atareados en sofisticaciones delirantes. Es decir, que la realización del deseo humano requiere de la economía natural, y de que la cultura sea verdadera.

Al decir que la comunicación, y más en general la producción, debe ser natural, no quiero decir que haya que prescindir totalmente de las tecnologías artificiales, incluso de las complejas, sino que se las debe reducir al nivel de lo imprescindible. Una condición para que sea bueno que se fabriquen y usen los aparatos técnicos es que la humanidad sea honesta, por lo cual la enseñanza debe volcarse mucho más a ese cometido que al incremento de la ciencia dedicada a la complejización de las técnicas más altas, que ya alcanzaron en muchos ámbitos el nivel que tienen que tener, y más, más allá de que le valgan algunas mejoras incluso en aquellas áreas. Es muy malo y sirve no para mucho que la humanidad tenga medios de producción muy sofisticados a los que usa en gran medida para hacer maldades, como son las guerras, la especulación financiera, la explotación de la naturaleza y laboral, los fraudes, las mentiras, las trampas y demás.

martes, 9 de septiembre de 2014

Un bicho colorado sobre una madera

Se les dice vaquitas de San Antonio, pero son bichos colorados.



Cerró Jazz & Pop


Más que para celebrar que haya cerrado, puse la foto para que se haga un balance de la comercialización del canto popular: Jazz & Pop fue un boliche en el que había que comprar una bebida para permanecer, o ser músico profesional. No se podía bailar, ni entrar gratis, ni tocar así nomás, por lo que iba poca gente aparte de los músicos, encumbrados en general, aunque del circuito under porteño y montevideano. Muy buenos tocadores, pero circunscritos al nivel de la elite de la música afro-rioplatense. Hace falta que esos toques se oigan y se bailen en la calle, y para eso hay que restringir el tránsito automotor, etc.


Agregado del 19 de marzo de 2018

Esta nota es mala, porque no tendría que haberme contentado de que cerrara este boliche. Lo que me entristecieron fueron las malas condiciones en las que existió.

Pieza, peso y pecado

La humanidad, al trabajar la materia, hace piezas, a las que valora en pesos. Al exceso en la explotación de la materia es a lo que los cristianos quisieron limitar cuando acusaron al pecado -que viene de “pesar” en el sentido de “hacer piezas”-, pero como se tergiversó la comprensión de esta cuestión -y se entiende por pecado aquello que fija el dogma de la iglesia-, la condena al mismo se aplica mal, se dirige a otras cosas, cuya relación con la explotación no se ordena bien, y no logra su objetivo original, que permanece como un deseo poco consciente, aparte de causar represiones vanas.

Los términos “pecuniario”, “peculado” y “especulación” vienen de “peso”, al igual que los actos que se les corresponden.


Corrección

La relación etimológica que establecí entre el pecado y el peso casi seguro que no es cierta. De acuerdo a lo que invetigué en el diccionario, el pecado es la falta, el error, aunque la definición que leí es convencional, o sea, que no explica cómo se deriva una palabra de la otra, por lo que no es segura del todo. No obstante, la idea subyacente que propuse, la de que la humanidad intenta ordenar píamente su producción económica para no hacer más mal del necesario, lo que es un problema muy importante desde que los humanos aprendimos a manejar los elementos, por lo que tenemos un poder superior al del resto de las especies, esa idea, sigue en pie, aunque haya que expresarla correctamente. También sigue en pie el planteo de que las iglesias, al comprender tergiversadamente la realidad, no pueden lograr el propósito legítimo al que aspiran, la felicidad de la naturaleza, por lo que se las debe criticar.

lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Qué es el objeto?

Es eso que yace ante quien lo conoce. El prefijo “ob” denota la oposición de aquel ante éste. La raíz, “jeto”, quiere decir “yacente”. Viene del latín “iectum”.

sábado, 6 de septiembre de 2014

El sujeto de la revolución: la naturaleza común

El sujeto humano de la revolución es el ingenuaje, es decir, los naturales humanos y comunes súbditos de la capitalesía. Búsquese la definición de “ingenuo”. “Sujeto” quiere decir “que yace bajo”, “que subyace”, subyacente. “Yacer” es “lay” en inglés, y “lazer” en portugués, sinónimos de “placer” en el sentido de “place” -en inglés-, “lugar”, por “alojar”. Es relativo a “plaza”.

El sujeto revolucionario subyace ante el poder capitalista, que es alto. La capitalesía, por ser falsa no sólo se oprime a sí misma y al proletariado sino que también oprime al resto de la naturaleza y a la Tierra que la circundan. Por ende, ese resto de la naturaleza se siente mal por causa de la opresión capitalista, y quiere su fin, para sentirse bien. No se lo puede convocar a la acción revolucionaria, pero acompaña y alegra la vida del proletariado durante la lucha. El proletariado no es una clase fija del todo: es la clase que se atarea en pro de le, es decir, en pro de ello, en pro de lo que es a su alrededor, en especial de sus hijos, pero no sólo de ellos. El propietariado es la clase que se atarea en pro de la piedad, es decir, del culto de los dioses. Entonces, son clases con cierta regularidad pero con cambios constantes también. Cuando los propietarios se atarean en pro de le son proletarios, y viceversa. Por eso una parte importante de la política capitalista es la de educar religiosamente al proletariado. Para eso es el populismo, el ser de la doctrina pía para el pueblo, del bajo clero y sus agregados -el empresariado mediano y pequeño, la administración pública, cierto profesionalismo, la policía y el ejército bajo, el proletariado y el campesinado creyentes, etc.-, que es contraxial y confuso porque mezcla líneas propias con líneas prole, pero que esencialmente es capitalista. Por eso alientan a las formas de la religiosidad popular, y toleran a los misticismos -contradictoriamente según las circunstancias-, a los que prefieren por sobre el ateísmo, el anarquismo, el socialismo, el comunismo y el naturismo. No obstante, también es cierto que el populismo es ejercido por ateos y demás a la izquierda, que están subordinados confusamente en él, a menudo bajo identidades prostitutas. El populismo oscila según los vaivenes de la lucha de clases y de la conciencia humana, igual que el privatismo y las demás ideologías, pero tiene el objetivo específico de conceder, contener y convertir en pío al proletariado, aunque no bajo la propiedad privada sino bajo la pública. En eso, es indirectamente funcional al privatismo, que se desharía sin la piedad. En otras cosas chocan. Por eso el populismo es hegemónico luego de las insurrecciones: la capitalesía apela entonces a él para mantenerse y evitar el socialismo. También por eso es cercano a la socialdemocracia y, aunque menos, al socialismo, y tiene diálogo con todas las ideologías. Se lo puede terminar haciendo conciente a la humanidad de lo que es, de que los dioses son falsos y de que por eso se debe hacer el socialismo. El populismo es malo, pero peor es el privatismo, que es el ser privado, apartado, del común de la gente: el alto clero, las finanzas, la cúpula del ejército, el gran capital productivo, los dueños de los medios de comunicación, etc. El populismo es el capital público, de propiedad pública, y el privatismo el privado, de propiedad privada.

Lo que hace a la lucha de clases es la puja entre la verdad y la falsedad -a la que subyace la contracción entre el goce y el dolor-, es decir, que es una lucha para que la acción se haga según la certeza o la fe -falso es izar la fe, y la falsa conciencia es la conciencia que iza la fe-. La certeza, por ser verdadera, hace sentir bien, mientras que la falsedad hace sentir mal -por eso explota-. La lucha prole es para sentirse bien, y por eso la hace la naturaleza común, y entre humanos, la de la gente simple. Es contraria a las complicaciones. Pero eso cuando la gente es verdadera. Cuando la gente es falsa, sea proletaria o propietaria, es antirrevolucionaria, y viceversa.

La política y su relación con la verdad

Habrá que confirmar que la política sea la ética de la polis, que el término es una contracción de “polis” y “ética”.

Cuando los ciudadanos griegos se agruparon en las polis, además de esclavizar a otros hombres y de someter a las mujeres cometieron muchas otras barbaridades: saqueos, asesinatos, trampas, violaciones, mentiras, etc. Son las que relata el teatro y la literatura griegos. Eso fue causado entre otras cosas por la mitología, ya que los adultos griegos algunas veces decidieron su hacer según el relato que se hicieron de los dioses y de sus mandatos para con los hombres. De ahí que les fuera preciso aprender a comportarse. La filosofía, entonces, surgió, en una convivencia conflictiva con la mitología, y dentro de la filosofía surgió la ética, la ciencia de la moral, de las buenas costumbres, que piensa y establece las pautas de conducta. La ética hace desde aquel entonces un balance de la experiencia histórica y concluye qué es lo que debe hacerse para convivir bien. Como rama de la filosofía, está despojada de prejuicios religiosos. Pero, como los religiosos retomaron a la filosofía y a la ética, también hacen planteos de esa índole, a los que subordinan a la doctrina de fe, por lo cual siempre están en crisis y contracción, ya que por ser falsos no pueden lograr el objetivo que se proponen.

Para que la humanidad viva bien la ética tiene que ser verdadera, es decir, no religiosa sino cierta, y por eso es que se debe abolir a las religiones, aparte de las demás cuestiones que plantea el socialismo. No obstante, hay que reconocer que, aún con todo lo confuso y perjudicial que fue, las religiones iniciaron un orden, falso pero real, a lo que era el salvajismo humano, que no era muy terrible pero que sí se podía, y se puede, ordenarlo. También es cierto que el salvajismo, en comparación a la barbarie que la humanidad hace con las nuevas tecnologías, a veces es preferible. Pero la solución no es el salvajismo sino la convivencia fácil. Por eso, a la vez que se busca garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de las poblaciones -y no se debe lograr mucho más que eso en términos de la producción económica-, la política debe orientarse a enseñar a los humanos a comportarnos, para terminar los males que dependen del hacer humano y dar lugar al disfrute de la convivencia y la socialidad libres. Para eso se le debe enseñar la verdad a cada quien, pero antes hay que saber qué es la verdad. De allí que es preciso superar al relativismo con el todismo -el objetivismo trata de lo que yace ante los hombres que conocen, y por eso no los toma a sí mismos como objetos del saber-, ya que la verdad es una, hay una verdad, compuesta de las verdades que conoce cada quien. Los humanos, al conocer, damos por verdades lo que creemos que lo son, pero a veces esas creencias no son ciertas, y entonces nos equivocamos. Para resolver eso se charla, se discute y se investiga, se descarta lo que se comprueba errado, y si bien lo que tomamos por verdad puede que no lo sea del todo, así se aprende, se la corrige y se la completa. La verdad es la idea cierta de la cosa, a la que se hace y reconoce en común.

También es cierto que la humanidad tiene que aprender a esperar a haber descubierto qué hay de verdad en lo que piensa y qué consecuencias tendrían sus acciones antes de hacer, para saber si hacerlo o no.


Fuentes

Eurípides, Las troyanas, sin datos, expuesta en el teatro Andamio 90 en 2000 bajo dirección de Marta Lubos.

Homero, La odisea, sin datos.


Nota

La política, me parece, no lo pude confirmar aún, no es la ética de la polis sino que es lo relativo a la segunda.

¿Qué son la ley y la legitimidad?

La legitimidad, bien entendida, es la cualidad de la ley íntima. La ley es una liga, un lazo. Viene del término griego “legein”, que es “ligue”, lo que causa al logos. Inteligir, de lo que viene la inteligencia, es ligar entes, o sea, seres. La ley inicia y prohíbe relaciones entre los seres y, en regímenes estatales, las establece. Pero como la humanidad muchas veces es inmoral, la ley es pervertida y regula en falso al orden social, por lo cual hiere. Es entonces cuando es ilegítima, es decir, cuando la gente, íntimamente, reconoce que la ley es mala. La legitimidad es la cualidad de la ley que es aceptada íntimamente por las personas. Por eso la ley debe ser legítima.

Hay otras maneras de entender a la legitimidad, pero son incorrectas.

Para saber lo que pasó cuando Jesús escuchó el así llamado mensaje de dios

Cuando Jesús escuchó la supuesta voz de dios asignándole la misión de redimir a la humanidad tuvo una alucinación. Quizás haya comido centeno podrido, ya que fue un carpintero pobre. Los hongos que le salen a las semillas de centeno cuando se pudren son los del ácido lisérgico, que causa alucinaciones. Quizás un contemporáneo suyo le haya susurrado a la distancia ese mensaje imaginario. De haber sido así, ¿quién fue el bromista?


Anexo

Muchas veces, en las expediciones en barco, se llevó centeno, en que se habría creado ese hongo, lo que explicaría los cantos de sirena que escucharon los marineros. Un chico me contó que, cuando llegaron las carabelas de Colón a América, las tripulaciones estaban embriagadas de ácido lisérgico. A esto hay que confirmarlo.

América es un nombre feo

América, el nombre judeocristiano de este continente en el que escribo, es por Américo Vespucio. Le pusieron el nombre a un continente para homenajear a Américo Vespucio -que fue corresponsable de genocidio y de ecocidio, ya que impulsó al interés conquistador que los ejecutó-. Pero además, el nombre Américo es por la virgen María. A Américo Vespucio lo nombraron así en homenaje a la así llamada virgen María -quien no fue virgen, ya que la virginidad es una noción fetichista: fue una humana, sexual desde que nació, por haber sido hembra, y que se embarazó sexualmente como todas las que lo hicieron-. “Marica”, también se emparenta a esa María: en su origen, decir “marica” fue un insulto proletario a los hombres afeminados y a las mujeres criados en la tradición del culto a ella. Luego adquirió otros usos que no reconocen a este origen, y apunta a los tramposos en general -en particular si son hombres afeminados o mujeres impunes-. Lean la definición de “marica” de Wikipedia. Por supuesto que ser amujerado no tiene nada de malo. Lo malo es hacer trampa, sin importar la identidad sexual que se tenga, pero el mariconeo es tramposo porque se funda en la práctica de los seguidores de la llamada virgen María, práctica que es tramposa porque es de una tradición falsa.

Entonces, si la latinidad llega a provenir de la leche, latte en italiano, una traducción válida, aunque irrespetuosa, para América Latina, es la de “marica lechera”. Y aunque así no sea hay que cambiarle el nombre al continente.

sábado, 30 de agosto de 2014

Porqué las vacaciones son “careta”

Las vacaciones vienen de “vagar”, término emparentado con el dios Baco. Entonces, son pías en sí, y son la contraparte del año de trabajo y empresa. Fueron establecidas por el Estado de bienestar para reactivar la producción por medio del consumismo y para que descansen los trabajadores. Pero también son explotadoras. El relajo que se promete en vacaciones no hace realidad a la vida deseada por los vacacionantes, que se esfuerzan once meses para andar apresurados en el decimosegundo. Eso pasa por priorizar la lógica de Baco -el imperativo de relajarse- en vez que atender únicamente a los deseos humanos buenos, que causan una buena relación con los demás seres, aunque ella sea la de matarlos para vivir, ya que se limita el asesinato y la explotación al nivel de la imprescindibilidad, o poco más.

domingo, 24 de agosto de 2014

Para sacarse el zumbido de los oídos

Lo siguiente debe ser confirmado por los otorrinolaringólogos.

Cuando por ruidos fuertes y grandes emociones se produce un zumbido permanente en la escucha es porque aquellos contracturan a los oídos internos, que pierden su forma natural, y por eso zumban. Lo mismo les pasa a quienes reciben un disparo fuerte de ondas ultrasónicas, las de las armas llamadas LRAD. Para descontracturarlos hay que abrir grande la boca, recubrir los dientes con los labios y permanecer así, sin moverse, un rato largo. Entonces se oye un “tracateo”, que es el ruido que hace el oído al descontracturarse. Luego se puede dejar de cubrir los dientes con los labios y mover un poco la mandíbula, despacio y suave, para continuar la descontracturación -en particular entre el paladar y los oídos-. Esto debe hacerse cuando se pueda, pero es mejor en la cama y en silencio, y relaja el zumbido, o lo termina, con el tiempo, meses o años. También hay que protegerse los oídos con auriculares o tapones cuando se expone a ruidos fuertes.

Para resolver del todo al problema se debe terminar la explotación capitalista, que es la que causa a los ruidos fuertes y al nerviosismo, ya que el capital construye máquinas muy ruidosas y obliga a usarlas mucho, y presiona a la gente, y la reprime con armas de ultrasonido. Pero hay que tener en cuenta que el socialismo desarrollista también causa a esa explotación. Lo mismo vale para la cultura rockera de música eléctrica, que es parte de la explotación.

Por eso los otorrinolaringólogos, y los demás médicos que no lo hacen, para los casos de las otras ramas, deben meterse en política, ya que es preciso lograr una forma de vida que no cause a estos males. Cuando los médicos no llaman a transformar el modo de vida para eso, cometen una falta, ya que así persiste la explotación, que luego ocasiona las dolencias. Para el caso de los acúfenos, que es el nombre formal de los zumbidos, al no criticar el alto nivel de decibeles que hay en las ciudades, porque no sobrepasa el máximo tolerable según las mediciones, le causan lesiones a quienes estuvimos expuestos al ruido del tránsito por más tiempo del que se estudió cuando se estableció el máximo tolerable, y tampoco tienen en cuenta que un nivel de decibeles menor al máximo tolerable nos aumenta la intensidad del acúfeno a quienes ya estamos lesionados.

La angustia oral y los modales finos

Es muy probable, habrá que confirmarlo, que la prescripción médica de dejar de dar la teta a los bebés a partir de tal o cual mes sea causa de la angustia oral posterior. El destete temprano es parte de la cultura capitalista, que reemplaza a los placeres sensuales por prótesis artificiales -la mamadera en este caso-. Lo mismo pasa cuando a los bebés y niños -y grandes- se les prohíbe chuparse los dedos, a los primeros al imponérseles el chupete, otro objeto plástico. A esto se lo hace por la razón válida de que chuparse los dedos puede deformarle el paladar y la dentadura a los bebés, por la presión que hicieron con ellos dentro de la boca.

Para terminar la angustia oral causada por estas violencias se debe amamantar naturalmente y chuparse los dedos. Esto último sirve incluso para la gente grande, ya que ayuda a dejar de fumar y de comer compulsivamente, y calma los nervios. Pero debe hacerse sin presionar la dentro de la boca.

Eso aparte de las otras causas de la angustia.


Para reducir la retención de nervios en la panza -que se siente como una presión y una acidez ahí- sirve poner la punta del dedo meñique, u otros, en el ombligo, durante ratos.

La clave del candombe es la de rumba

La clave de son, que se suele tocar hoy día en el candombe, no es la auténtica, por lo que ensambla mal, en particular con el piano. Esto se nota en que cuando los tamboreros van a clave el toque se cae un poco. La clave de son se empezó a tocar en el candombe en los años '60, cuando llegaron los discos de cantos afrocubanos a Montevideo, pero el candombe es en ambas orillas del Paraná Guazú -el Río de la Plata- desde la colonia, desde que llegaron los esclavos africanos en el siglo XVII. O sea que el candombe se ha de haber tocado con su clave original por tres siglos y medio, y recién desde hace medio siglo con la clave incorrecta. Que los candomberos prueben de tocar con la de rumba -que es lo que a veces hacen los repicadores cuando van a clave durante el toque- y tendrán un problema menos y un placer más.

viernes, 15 de agosto de 2014

Crítica a la teoría de género y al feminismo

 La teoría de género acierta al reconocer que la construcción de las subjetividades es histórica, pero falla al olvidar que se la hace en cuerpos sexuales por naturaleza: en machos y hembras mayormente entre los humanos, y en mezclas de ellos.

 Lo mismo para el feminismo. El antimachismo que muchas veces sostienen las feministas no reconoce que quienes nacimos machos no podemos dejar de serlo, ni aunque nos hiciéramos una vaginoplastia (lo que aparte es una mala solución, cargada de prejuicios castradores y que causa penas en los operados y sobreatarea a los médicos, etc.). ¿¡Cómo se sentirían las feministas si se las mandara a hacerse una peneplastia, que luego se deforma cuando se salen los puntos de sutura o se corren de lugar las siliconas?! ¿Y estarían ahí para ayudar a quienes tienen que ir de nuevo al cirujano? Y ni aunque así fuera es justo ese planteo. Lo que sí se puede es cambiar las identidades muy violentas por otras amables, sean de machos, hembras o intersexuales humanos, y se debe reconocer que las hembras de nuestra especie son violentas muchas veces, de maneras que equivalen a las trompadas de los machos: un engaño amoroso puede hundir en el dolor por años o hasta morir, lo mismo que las piñas. Y las mujeres muchas veces mienten, aunque no siempre para mal. Los varones también, y las mujeres pegan, en general con poca fuerza. Y hay más formas de violencia, excesiva y aceptable.

  Ni que hablar del sadomasoquismo que proponen las teorías postsexuales, que es una perversión que tiene poco de amorosa. Es una degradación a la que se llega luego de mucha represión: quienes la sufren quedan tan dañados que les cuesta o les es imposible tener relaciones sociales dulces, por lo cual se pierden y conforman con lo poco de amor que hay en el sadomasoquismo, al menos en el más conocido. Valen lo que valen sus juegos y sus aciertos, pero se los debe hacer fáciles y cariñosos, lo mismo que corre, aunque de distinta manera, para las otras relaciones de amor.

 En conclusión, tanto el machismo como el hembrismo y el intersexismo valen cuando son buenos, y son el ser de los machos, el de las hembras y el de intersexuales, de las distintas especies vivas, pero hay que tener en cuenta que la lucha identitaria humana debe transformar nuestras acciones y relaciones naturales (en ellas son las sociales), porque la concreción de los buenos deseos de quienes tienen identidades reprimidas lo requiere. Si no, la cosa queda en una liberación imaginaria, o poco objetivada, que es y que se concreta a lo pobre, pero que también es reprimida y deformada por el capital vigente, y que no puede realizar mucho sus anhelos, como tampoco las más concretas lo hacen del todo. Según se dé la lucha, los buenos deseos se concretan mejor o peor, y los malos la hacen perdedora, más o menos de acuerdo a cómo sean y a su contexto.

Adivinanza

¿Porqué les hice tanto morderse los muñones a algunos compañeros?

Porque desde hace como quince años que en la planta baja del centro de la manzana de Santa Fe, Paraná, Arenales y Montevideo hay un ñato que corta mozaicos con la moladora eléctrica a la hora de la siesta.

Lo que es tener cola de paja

Cuando se habla de que alguien tiene cola de paja por causa de las explicaciones mojigatas se cree que se quiere decir que ese alguien tiene culpa o cargo de conciencia. En realidad, cuando alguien tiene cola de paja es que hay otros que recuerdan su cola al pajearse. Los “colas de paja” tienen cargo de conciencia cuando hacen exhibicionismo, porque se insinúan pero no se entregan, pero no hay que culparlos por eso, sino terminar la represión sexual, es decir, enseñar a que se den a conocer los deseos para que se los cumpla. Para eso sirve hablar, los piropos, el canto y el baile, etc.

sábado, 9 de agosto de 2014

Sobre el argumento de la defensa de la vida en la discusión por el derecho al aborto

Cuando las católicas y demás fieles dicen oponerse a la legalización del aborto por defender la vida hacen retórica. A ellas más que defender la vida de los embriones, que son seres que apenas, o ni siquiera, sienten, les interesa sostener la doctrina de las iglesias, que concuerdan en ese punto, porque creen que los dioses dan la vida y que por eso son los únicos que pueden quitarla. Ese argumento es una falacia flagrante. No es sólo que los dioses no dan la vida, porque son seres imaginados por los hombres, sino que las iglesias prefieren mantener un orden falso en vez que reconocer sus falsedades. Es el colmo de la necedad.

Si las fieles de verdad defendieran la vida tendrían que luchar contra la muerte de muchos seres vivos a los que se mata sin necesidad, y contra todas las formas del maltrato. Es cierto que muchas veces luchan contra eso, pero no lo hacen tanto cuando hacerlo contradiría a los postulados del orden capitalista, como ser la explotación y la contaminación, que es aceptada, aunque en crisis, por las iglesias, porque hace al orden capitalista. Aunque el Vaticano declame lo contrario, por ahora sólo alerta contra la contaminación, hace llamados, mientras la contaminación aumenta. A las fieles que sostienen ese argumento hay que responderles que los embriones son seres vivos de poca importancia, que más importa la calidad de vida de las madres y los padres que los engendraron y que los criarían, que la crianza debe ser en común -no por medio de la familia judeocristiana-, y que si de verdad les importa la vida tienen que luchar contra la miseria y la explotación, y por el goce sensual, ya que más que la vida en sí importa la vida para sí. Vivir en la miseria hace a una vida de mala calidad, por lo cual su argumento vale poco. Lo que pasa es que para terminar la miseria se debe terminar la misa, ya que la miseria es causada por la misa -son palabras emparentadas porque los objetos a los que designan se relacionan-, por lo que no aceptarán fácilmente a esa cuestión. Los fieles también deben reconocer sus errores, que tanto señalan en la gente social.


Corrección

No sé qué relación etimológica hay entre la misa y la miseria, pero sí que tienen una codeterminación histórica. La religiosidad es miserante en lo que tiene de equívoca, así como muchas de las equivocaciones que sean causan miseria.

Crítica a la retórica

La retórica es un proceder para las discusiones que viene de los sofistas de la antigua Grecia. Los sofistas fueron maestros privados que les enseñaron, a los hijos de los griegos dominadores, a hablar en el ágora, la asamblea de los ciudadanos griegos, que gobernó sobre las mujeres y los esclavos y sirvientes de ese entonces. También sobre los restantes seres a los que los griegos dominaron. La retórica es el “arte de la persuación”, un arte en que el retórico primero define qué objetivos pretende lograr con el discurso y luego arma un argumento para convencer a los disertantes de que hay que hacer lo que a él le conviene para lograr ese objetivo, es decir, que la retórica es tramposa, y es la razón de ser del discurso capitalista, aunque a veces los socialistas, incluso los anarquistas, también la usaron.

La verdad es contraria a la retórica. Muchas veces las discusiones históricas se traban por causa de la retórica, ya que quienes defienden posturas falsas apelan a argumentos excusatorios para trabarlas, porque así mantienen su dominio. Es necesario que se aprenda a reconocer a la retórica para denunciarla, ya que hasta tanto retardará la solución de los problemas históricos con necedades, e impedirá reconocer ciertas cuestiones que deben ser reconocidas, como las voces de los reprimidos.

jueves, 7 de agosto de 2014

De la condena a Callejeros y el automovilismo

Más allá de que hayan sido liberados, la condena judicial al grupo rockero Callejeros da cuenta de la lógica católica de la justicia del Estado argentino. Es la de la idea del castigo ejemplar, que supone que al penarse severamente a una conducta dañina el resto de la gente se precaverá de repetirla por temor a recibir una condena equivalente. Es decir que se intenta evitar daños a través de engendrar temor entre quienes pudieran cometerlos, para que se contengan. Pero así no se resuelve.

El incendio de Cromagñón se debió a un accidente causado por muchas cosas, como ser la desidia de los funcionarios del estado porteño, que deben prevenir este tipo de cuestiones -pero que no podrían hacerlo, aunque quisieran, dados el tamaño y la densidad poblacional de la ciudad de Buenos Aires-, la precariedad del boliche y la actitud de reviente de la cultura rockera, que celebra y se presta a los accidentes comúnmente, cuando no terminan tan mal como en este caso. Es decir que entre el tipo de vida urbana, la presión capitalista y el colapso gubernamental se causan cosas como esta, que ya se repitieron varias veces, muchísimas en realidad, si contamos los accidentes automovilísticos, de los que ni los gobiernos, ni las iglesias, ni los medios de comunicación, ni los empresarios se hacen cargo. Por accidentes de automóviles ya murió tanta gente que es una de las primeras causas de muerte de humanos en el mundo, y eso sin contar a los obreros que murieron o se lesionaron en su producción y transporte, y sin contar a los pobladores reprimidos de los lugares en que se extraen las materias primas que se requieren para fabricarlos, ni a las restantes especies vivas que fueron perjudicadas. Al igual que las molestias, que no lesionan siempre pero que a veces lo hacen, y que degradan la calidad de vida, lo mismo que la atención que requieren los automóviles para funcionar -arreglos, guardias, pago de tasas, garajes, carga de combustible, la construcción de la infraestructura, etc., y sus derivados: buena parte de las industrias metalmecánica y petroquímica, etc.-. Y aún así el automovilismo no es tan malo como el armamentismo, del que proviene.

A los Callejeros no se debe condenarlos. Sí se debe hacer un debate social sobre las causas que llevaron al incendio y que concluya en la necesidad de terminar el reviente de la cultura rockera, que es consustancial a la explotación capitalista. Para que accidentes como el de Cromagñón no se repitan se debe terminar la explotación capitalista, pero hasta tanto no se lo haya hecho bien valdrá aprender de la experiencia y buscar formas de entretenerse que no sean riesgosas. Pero la barbarie es tanta que no se lo logrará así nomás.

La economía no debe ser un fin en sí mismo

La clase gobernante mundial está atenta a que crezca la economía. Los informes anuales de la ONU y de los organismos financieros mundiales, como el FMI, dan cuenta de eso. Tienen el supuesto, cuando no fingen, de que para mejorar la vida de las poblaciones la economía tiene que crecer. Ese supuesto es falso y se basa en la comunidad de intereses de los gobiernos con los empresarios, aparte de responder a la ética religiosa predominante y mundial. Por conducirse según ese engaño, los gobiernos mundiales traicionan al objetivo que dicen perseguir, el de mejorar la vida de las poblaciones gobernadas, ya que impulsan la acrecencia de la economía, lo que causa un gran esfuerzo social, que es la explotación, y que tiene por derivados a muchas de las incontables dolencias y padeceres que se viven hoy día. No hay forma de lograr ese objetivo que no sea el naturismo comunista. Podrán renegar, razonar parcialmente, soslayarlo y excusarse cuantas veces quieran, pero la experiencia histórica les llevará a reconocerlo, ya que para que se viva bien las poblaciones deben decidir democráticamente que hacer de sí y disfrutar de la vida en común, de la naturaleza y de la Tierra, sin excederse mucho en lo que se tome de ellas.

Para generar trabajo bueno se debe socializar la tierra y fomentar los talleres naturistas, de carpintería, construcción y reparación de viviendas, alimentación, etc., aparte de otras cosas, como la horticultura rural y urbana, pero con el criterio de la economía local, para que no sea tan necesario como ahora el transporte automotor, que rompe la trama social urbana porque hace desplazar mucho a la gente y segmenta el espacio en lugares peatonales y de tránsito pesado -cosa que obstruye la socialidad cotidiana-, además de la delincuencia que causa: se delinque mucho con los automotores de por medio, y se los roba, sea para cometer otros delitos o para desarmarlos y vender sus partes, etc.

También se debe otorgar un salario, o prestaciones equivalentes, o una mezcla de ambos, a quienes hacen sus casas, sus muebles, su ropa, sus alimentos, etc., como la crianza de los hijos, ya que si no quienes lo hacen deben trabajar por un salario y además dedicarse a sus pertenencias, lo que les causa tener que trabajar en dos cosas a la vez y redunda en la mala calidad de los trabajos y en el sobresfuerzo de los trabajadores y empresarios que las construyen y reparan. De otra manera no se puede terminar con la precariedad de las viviendas de las villas, ya que los villeros necesitan tiempo y estar descansados para terminar sus casas, y no pueden hacerlo bien porque además tienen que trabajar de otra cosa para ganarse el sueldo. Y tantas cosas más. Una cosa que causa el pago de las deudas externas e internas de los estados mundiales es que por hacerlo no tienen presupuesto para costear cosas como estas, por lo que el pago de la deuda genera pobreza. Las sociedades y sus gobiernos tienen que hacerse cargo de que la economía debe servir para vivir bien, no para aumentar el valor. El valor tampoco debe ser un fin en sí mismo, sino que debe servir a la vida. Hasta que no se reconozca esto habrá problemas graves.

Además, para reducir y terminar cosas molestas como el ruido de las máquinas de la construcción -y lo mismo vale para las del resto de la industria-, como son las moladoras y agujereadoras eléctricas, se debe recurrir a los métodos naturistas: moler, serruchar, agujerear, etc., a mano, aunque lleve más tiempo y según sea posible. Se debe hacer disponer de mucho tiempo para que se hagan las tareas holgada y gustosamente.

Lo que tiene de capitalista el Estado argentino

En el preámbulo de la Constitución de la Nación Argentina se sostiene que el dios imaginado por los cristianos es la fuente de la razón y de la justicia. A partir de entonces, toda la legislación nacional es católica, pero, en tanto que se acepta la libertad de cultos, es capitalista. Al modelo familiar judeocristiano se lo legisla en el Código Civil, que se subordina a la Constitución. Quien sea presidente de la nación, debe ser católico, lo que es establecido por la ley. Por lo tanto, la Iglesia católica cuenta con un instrumento de presión que pesa siempre en la conciencia de los presidentes argentinos, que es la posibilidad de excomulgarlos, aunque eso requiera de una puja política, ya que su resolución es potestad de la iglesia. Si la iglesia excomulga al presidente que fuere, su mandato sería ilegal. Por eso los presidentes siempre deben respeto y sumisión a la iglesia. Y muchas cosas más que hay que agregar.

En términos etimológicos, tal vez el federalismo sea un realismo de fe. O tal sea un radio, en el sentido de ratio, de fe.


Corrección

La libertad de cultos no hace al capitalismo sino a la tolerancia religiosa. A capitalismo lo establecen, en la legislación, la propiedad privada y la libertad de empresa.

lunes, 4 de agosto de 2014

La explotación y el valor

Cuando Marx estudió a la explotación en El Capital se centró en una de las clases de explotación, la de los trabajadores fabriles, de la que el empresariado obtiene la plusvalía. En ese análisis, Marx se centró en la explotación de los trabajadores para descubrir el mecanismo económico de obtención de la ganancia empresarial. Pero ese análisis no da cuenta de todas las formas de la explotación. La explotación, en términos comunes, es el reviente. Explotar es reventar. Como cuando explota una bomba, que revienta. La explotación es maltrato. Siempre que se maltrata, se explota. Entender así a la explotación permite reconocer a muchas de sus formas a las que hasta ahora no se reconoce. El abuso sexual, el verdugueo, la mentira, la tala de árboles, la contaminación, la tortura psicológica, el ninguneo a los pedidos de los niños, la represión a la sensualidad, el menosprecio político, el consumismo, la represión a los conflictos sociales, el uso de las poblaciones para lograr las metas macroeconómicas del desarrollismo, etc., son formas de explotación, al igual que el trato que se da para sí la clase dominante. La clase dominante explota porque se explota a sí misma, y se explota a sí misma porque la ideología con la que se rige es falsa, y por la presión proletaria de la lucha de clases. No sólo se explota a los trabajadores, sino también al resto de la naturaleza y a la Tierra. La naturaleza y la Tierra son las fuentes del valor terráqueo. El trabajo es un tipo de acción humana que crea valor de cambio, pero no el único, ya que la acción empresarial, comercial y financiera también lo crean. A medida que la creación de valor de cambio se hace más abstracta, cuya cumbre son las finanzas, el valor de uso creado se hace más ficticio. En cambio, cuando es más concreta, como en el trabajo, el valor de uso es más necesario -lo que no quita que haya que reordenar a la economía desde la base-. El valor de cambio es un valor material, concretado en documentos, pero ficticio. Es prescindible, igual que lo es parte de la producción común -ambos hacen a tareas innecesarias-. Pero los materiales con que se crean los productos que tienen valor de cambio son una condición necesaria para éste, por lo cual el valor de cambio depende de la naturaleza y de la Tierra.

El valor es lo que vale, y habrá que confirmar si vale es una contracción de “va a le”. Entonces, el valor de cambio es humano y el de uso es natural. El valor abstracto también es natural, porque es una creación humana, pero es una solución insuficiente para el intercambio de los bienes hechos humanamente. Al igual, es valor de uso es cultural porque es parte de la cultura, en tanto que el uso de las cosas es parte de la historia de la especie.

sábado, 26 de julio de 2014

De la prohibición del incesto

La prohibición del incesto, en tanto que es consecuencia de un tabú social, es una naturalización de artificiosidad féica: las relaciones sexuales entre miembros de una misma familia fueron comunes en la prehistoria, y aún lo son entre muchas especies, y muchas veces fueron prohibidas, pero a los golpes directos, no con mitos y legislaciones de por medio. Es más, hay que reconocer que las nociones de familia que tenemos los humanos, cuando no son comunes -es decir, una noción de familia universal, de toda la humanidad, e incluso de todos los seres vivos-, son artificiales de mala artificialidad, y por eso falsas. No obstante, en tanto rige la prohibición, no se debe cometer el incesto, por los traumas y la represión que causaría. Pero tampoco se debe condenarlo, ya que el deseo sexual entre seres de las mismas familias, entendidas como se las entiende en términos convencionales, es natural. En verdad, en los términos de la comprensión animal y del deseo sexual, la prohibición del incesto no existe, por lo que se desea a quienes se desea sin importar ella. Lo que debe hacerse es reconocer la historia común de la humanidad, y del resto de los seres, y levantar la prohibición, o, mejor, establecer una prohibición verdadera, que sería la de ordenar conversadamente a la sexualidad según el conocimiento adecuado de las cosas. Esa será una cuestión humana que estará vigente aunque no se la haya resuelto bien.

jueves, 17 de julio de 2014

Mito y castración

Uno de los objetivos del pietismo es la represión del amor, para canalizar la energía humana en acciones sacrificadas, esforzadas irracionalmente, supuestamente para salvar al alma luego de la muerte, y por la ganancia y el poder, que son considerados como fines en sí mismos o como medios para lograr más sacrificio, ganancia y poder, en esa acción compulsiva que hace al capitalismo, lo mismo que a consecuencia de los traumas de la lucha de clases. Es una meta impulsada por los religiosos para hacer cumplir los preceptos de los credos, pero, más en lo íntimo, para que los laicos padezcan la represión que ellos mismos sufren por haberse ordenado píamente. Los empresarios capitalistas dan cuenta poco de querer cumplir los preceptos de los credos, porque no son miembros de órdenes religiosas, pero sí repiten a la explotación que los credos les hubieron causado, y por ser laicos, muchas veces creyentes, apuntan a la ganancia y el poder -aunque habrá que estudiar qué lugar tiene en su hacer el mito de la salvación y el de la perdición de las almas-. Para cumplir a esa meta, hay, entre otras cosas, de las que una de las más importantes, sino la más, es la explotación laboral, dos instrumentos ideológicos, que son el mito de los cuernos y la comprensión tergiversada de la prostitución. Hay una confusión de objetivos, entre los religiosos y los económicos, que se unen en el capital y se completan en el imperialismo, la sacralidad del orden económico, que está dada por el fetichismo como una sobredeterminación falsa.

El mito de los cuernos fuerza, siempre sin éxito pero con muchos logros parciales, muy dolorosos, a la monogamia, sea la matrimonial, la del noviazgo, las de las parejas, la de compañeros, etc., ya que, al no ser desactivado, quienes entran en relaciones amorosas de a dos, si es que no lo charlaron o están preparados, o si les importa, se vigilan uno al otro para no ser estigmatizados, porque el estigma implica un maltrato social que nadie quiere sufrir. En ciertos casos, cuando se viola el pacto de fidelidad, impuesto propietariamente, la existencia del mito de los cuernos causa violencia doméstica, ya que quien es estigmatizado responde a la infidelidad con otra violencia: gritos, golpes, amenazas, insultos, etc. Distinto es cuando las parejas se aman sexualmente a sí, sin hacerlo con terceros, por haberlo decidido, pero hay que recordar que cuando las parejas se cierran en sí dejan fuera de su sexualidad a los demás que los aman.

La comprensión tergiversada de la prostitución acosa a las mujeres y a los hombres de manera distinta: a las mujeres las condiciona a que no amen a más de un hombre o mujer, etc., a la vez; les dificulta amar a muchos, porque hacerlo les implica someterse al riesgo de ser insultadas, a ser tratadas de putas. A los varones los condiciona a tener relaciones amorosas con mujeres, porque si no se les aplica el mismo exabrupto. Lo mismo vale para las relaciones que aunque no sean sexuales son amorosas de cariño cotidiano.

Las dos cuestiones también se aplican a las restantes identidades sexuales.

Ambos procederes intentan ordenar los amores en términos monogámicos y heterosexuales, tal como profesa el cristianismo y el islamismo, etc.

Los seres humanos somos de cráneo redondeado, es decir, que no somos cornudos, y la prostitución es la defensa de las instituciones, “pro-institución”. Es necesario que se comprenda esto para deshacer dos trabas bastante exitosas al amor libre consensuado. Por supuesto que para completar el objetivo es preciso terminar la explotación, pero más aún el capital, ya que la clase capitalista también es oprimida por él. La capitalesía es una clase internacional de personas religiosas o fideantes, sobreposeedora de capitales hasta el hartazgo, que ejerce una producción compulsiva por guiar su práctica según credos sofisticados desde la modernidad en el cientificismo fidente del capitalismo, que en los gobiernos comunistas adoptó el modo del idealismo de productividad medida en los valores abstractos, se midió al PBI de China en dólares, como así al de Vietnam, Corea del Norte, Cuba y así. El ateísmo comunista gobernante es capitalista sin ser fideísta, es el capitalismo ateo, que está haciendo a una acumulación superante de la estadounidense en las relaciones internacionales, pero cuya explotación es reprobable, en tanto que tiene faltas, de leves a graves, sin mencionar al desarrollo nuclear de norcorea, del que no debiera poder decirse que sea uno bueno, sin que hasta ahora el progresismo lo haya asumido lo suficiente.


Anexos

1. Cuando a la gente se la trata de cornuda se le causa un enojo no sólo por insultársela por sufrir una infidelidad -es decir, que no sólo no se solidariza con la pena de ella sino que además se la agrede-, sino también por otras dos cosas: la primera es porque ese mito supone que las parejas se deben fidelidad, y por ende refuerza a esa ley, que es dolorosa por ser antinatural; la segunda es por repetir una mentira, ya que los humanos somos de cabeza redondeada. Esa triple cizaña causa una furia que se siente pero de la que esas cuestiones no se hacen conscientes, y por ende una respuesta violenta, aparte de las demás cosas que hacen a los casos concretos.

Un  mecanismo parecido tienen las metáforas, populares y privadas, cuando se las usa cizañeramente. Como no dicen la verdad explícita, son difíciles de contestar, ya que primero hay que entender qué es lo que se quiso decir con la metáfora, cosa que muchas veces lleva más tiempo que el instante en que transcurre la charla, y luego hay que contestar, y porque mucho del habla popular es vano, no es que la gente del pueblo haga todo bien. Esa dificultad, o imposibilidad, para contestar, causa enojo, y en eso consiste el maltrato del lenguaje cizañero: a la vez que agrede no deja responder, traiciona a la verdad, lo que causa furia, aparte de las demás cosas de los que charlan.

En eso los populistas tienen un problema grande, ya que al ser obsecuentes con el pueblo, les cuesta criticarlo, y por eso permiten y repiten a ese lenguaje, del que el pueblo es rico y cuyo objeto es la frustración de la comunicación: es una comunicación trunca. Esa es una de las formas de la explotación que ejercen los proletarios, aunque ni los populistas siempre la permitan ni los proletarios siempre la hagan. A esa voluntad de truncar la comunicación la causa la violencia: quienes optan por ser malos lo hacen a consecuencia de los traumas sufridos, y por seguir malos ejemplos.

2. Con la mentira de los cuernos pasa lo mismo que con esa otra de que a la gente le saldrían pelos en las manos de practicar la masturbación: hace mal cuando se le cree. Es un mito monogamizador, aunque no exista la intención explícita para que esa sea su función social, que obstruye al relacionamiento social por la lesión comunal que causa, consustancial a la de la explotación laboral y a las otras. En tanto que el feísmo atraviesa a todas las instancias de la sociedad, la enemistad interpersonal está muy extendida, aparte de la competencia conceptiva, religiosa, la económica, militar, profesional y así.

3. El racionalismo moderno es en verdad un seudorracionalismo, por ser mitero. La mitificación es tipologizante, por lo cual estigmatiza. La estigmatización, a la que tanto denunciaron los anarquistas, es consecuencia del arquetipismo al que exaltaron. Causaron aquello a lo que condenan. Esa es la faceta facha del anarquismo. El anarquismo oscila en el fascismo porque el fascismo también recusó al orden social, y en eso tipificó miteramente, a lo que replicó la arquetipización anárquica fallada. A su vez, el socialismo arquista también mitó. La humanidad, desde la modernidad, adoptó al modo científico de guiar su práctica, pero ese cientificismo falló, por haber sido insuficiente. La ciencia humana es insuficiente, por la predominancia de la fe en la producción internacional.

viernes, 11 de julio de 2014

Capital y delincuencia

Entendido el capital como un conjunto de piedades, cuyos profesadores dueños de los medios de producción extraen plusvalor de la explotación de la Tierra y la naturaleza -los trabajadores son parte de la naturaleza por ser naturales-, y aumentan sus posesiones mediante la especulación, se explica porqué los capitalistas son delincuentes a las leyes estatales y a las sensatas -las de la gente común-: por formarse en doctrinas falsas -las doctrinas pías son falsas porque alzan la fe-, se sacrifican, es decir, se autoexplotan, y son falsos en sí, por lo que se frustran, y de allí que pierden la alegría y hacen mal. Tienen el goce perverso de reprimir al proletariado porque no se satisfacen ellos mismos debido a que su vida se basa en la apariencia. Para que la clase capitalista deje de ser mala debe comprender que es falsa, y ser verdadera       -entonces no será capitalista, sino común-. Por eso es necesario cuestionar a las creencias y hacer reconocer las consecuencias que causan.

miércoles, 9 de julio de 2014

Balance de los campeonatos de la FIFA

El gran problema del fútbol federado es que la inmensa mayoría de la humanidad lo miramos, sea en los estadios o por la televisión, o lo escuchamos por radio, etc., pero casi nunca lo jugamos, y poco jugamos al fútbol común. Es un modelo de fútbol discriminador, que sólo acepta a los más disciplinados y especializados, por lo cual margina a la gente simple, ya que al no estar tan entrenados perderíamos en la competencia. No es un fútbol cariñoso, y sí es acorde al capitalismo en curso: los jugadores deben estar al máximo de su potencialidad, y esforzarse mucho, más que muchos del resto de los trabajadores explotados; son obreros de elite. Por eso juegan duro, traban fuerte, simulan, hacen faltas y trampas, dan y reciben golpes, se empujan, etc. Gritan de dolor en los partidos, se enojan y se entristecen cuando pierden. Y si se lesionan, los reemplazan por otro, los sacan de la cancha y sigue el partido como si nada les hubiera sucedido. Igual que los obreros de la industria cuando se rompen partes del cuerpo con las máquinas. Tampoco pueden decir lo que piensan de verdad: tienen que repetir más o menos lo que se espera que digan. Si no lo hacen, los echan y no los vuelven a contratar, o cosas de esas.

Aparte de eso está la mercantilización, las maniobras ocultas para torcer los resultados, el presunto lavado de dinero, ¡el tráfico de armas del que se acusó a Joao Havelange!, los manijeos de lo que se da a conocer y de lo que se oculta, el autoritarismo de los entes directrices, tipo mafioso; la presión de los padres -y de las madres- sobre los hijos cuando juegan, el exitismo, el racismo, el nacionalismo, los localismos barriales, etc. El fútbol debe ser un juego común, que la gente haga para encontrarse y divertirse, pero para eso se debe poder decidir que hacer de él a cada instante, es decir, hacer que importen las personas que lo juegan, y lo que lo rodea, en vez que cumplir con las reglas. Pero para eso deben ser el naturismo y el comunismo. El fútbol capitalista es malo en sí. Hasta tanto se jugará lo que se jugará, según una discusión histórica.

La FIFA debe dejar de existir, aunque eso sea en mucho tiempo, para la autorganización del deporte. Y debe hacerse para que todos salgan contentos, sin la tristeza que causa la pérdida de los partidos.


Lectura

Juan José Sebreli, La era del fútbol, sin datos.


Anexo

Hay en día, cuando se mira mucho más de lo que se juega al fútbol, cuando mucho se lo juega cronometradamente, porque se miden los turnos de las canchas de alquiler, y cuando su privatización conlleva una estética refinada, de calidad de imagen televisiva, sirve plantear si el soccer no se llamará así por las medias, las socks, que envueltas unas en otras hacen una pelota. El fútbol sería el “soquero”.

jueves, 3 de julio de 2014

Crítica a los nietzscheanos

Ya recibí tantos maltratos de los nietzscheanos anarquistas, que tengo que criticarlos. Nietzsche habrá acertado en algunos de sus planteos, no puedo explayarme al respecto porque no conozco mucho de su obra, pero cometió unos errores terribles: fue mitero, es decir, dado a los mitos, y elogió a la aristocracia. Al deleitarse con la exhuberancia del derroche aristócrata, que le pareció tan rico en comparación al ascetismo de la burguesía protestante, tal vez sin saberlo convalidó la opresión de los pueblos de Oceanía, parte de Asia, África y América, ya que a las riquezas prodigadas la aristocracia las obtuvo a causa del imperialismo colonial que conquistó, subordinó y explotó a aquellos. También convalidó esa vida de engaños sexuales que hizo la aristocracia. Por supuesto, la solución a la cuestión no es el ascetismo burgués, y la sexualidad, para ser buena, debe ser verdadera.

Tal vez Nietzsche haya ignorado lo que fue la conquista de esos tres continentes y medio, pero hoy en día, los nietzscheanos anarquistas, y otros de izquierda, la conocen, por lo cual no pueden ser acríticos con eso. Y también deben dejar de reprimir a los ricos, ya que así no solucionan nada, sino que empeoran las cosas. Lo único que obtienen de eso es envanecerse de luchar mal, y por eso no se los quiere.

Otra cosa en que se equivocó Nietzsche es en haber hecho la apología de Dionisios y de Baco, ya que ellos fueron creaciones imaginarias humanas en tanto que dioses, y por ende son parte de la piedad y del capital.

Distinto a eso es vivir según la necesidad, ya que la Tierra y la naturaleza son exuberantes en sí, pero para que la humanidad la viva a pleno debe ordenar bien lo que toma para vivir. La exacerbación del derroche de explotación que hace el capitalismo no terminará la pobreza, ni aunque se decuplique el producto bruto mundial, ya que la alegría -que es una condición para salir de la pobreza- depende de que estén bien la naturaleza y la sociedad, y para ser requiere de que la humanidad sea verdadera. A la humanidad verdadera le alcanzaría con poco para ser feliz: techo, comida y ropa, y comunidad. Por más producto bruto que haya, no se puede ser feliz plenamente en la miseria, por lo cual no debe haber misas, ni mentira. Por eso es que es correcto el planteo del decrecer. El objetivo es lograr una economía del tamaño de lo que sea necesario, no más, y la humanidad verdadera.

Y la gaya ciencia es maliciosa, y por eso mala.

Y Nietzsche fue antisocialista y contrario al vulgo. En vez que plantear qué hubo de malo en el vulgo que conoció, para corregirlo, se le puso en contra. Por eso los nietzscheanos tienen algo de elitismo y se las dan de superiores a los socialistas, aunque a veces, en ciertas cosas, nos superaron bien, por el dejo de libertad que hay en la obra de Nietzsche y que no lo hubo en el inicio de transición al socialismo comenzado en la URSS, por causa del desarrollismo competidor con los EEUU y sus aliados: para alcanzar a la gran potencia capitalista, el gobierno soviético disciplinó mucho al proletariado ruso, igual que los partidos comunistas impulsaron una disciplina severa de los cuadros y militantes, lo que terminó mal porque los subordinó a su ley, en una lógica equiparable a la de la religión y los fieles. No fue una ley verdadera del todo, pero más que nada por causa de la lógica capitalista contra la que se hizo.

En rigor, Nietzsche no fue un filósofo. Fue un hombre que pensó y escribió una mezcla compuesta de filosofía, mitología y misticismo, y por eso fue retomado por el nazismo -que buscó justificarse bajo un conglomerado de mitos religiosos distinto del cristianismo de las potencias aliadas-. A Nietzsche no se lo debe elogiar así nomás. Por lo menos hay que hacerle un balance crítico que señale sus aciertos y también sus errores, que los tuvo graves, ya que no hizo una propuesta política para que la humanidad resolviera sus problemas, cosa que sí plantea el socialismo. La propuesta implícita en su obra, la de irse a las montañas, no sirve para toda la humanidad, y es aisladora, aunque es comprensible que haya respondido furiosamente ante las injusticias constantes del protestantismo. Pero aún así hay que ahondar mucho más en la crítica, porque no se debe concluir el juicio de la vida ajena en pocas palabras, a no ser que sean comprobadas, no sólo pero también por el dolor que sintió. Entre otras cosas, muchas y muy importantes, las que hacen al maltrato propietario protestante, vivió con el secreto de haber tenido relaciones sexuales con su hermana, y murió de sífilis por haber tenido sexo sin preservativos con mujeres promiscuas, por lo cual a sus últimas obras las escribió en la locura.

En lo que hace a la moral, Nietzsche confundió a la moral verdadera con la moral falsa de los protestantes de su época, por lo cual tuvo una noción equivocada de lo que es la moral. La moral es el buen comportarse, entendido sensatamente, es decir, el comportarse que es bueno para quien lo hace y para con los demás a quienes se lo hace. Entender a la moral como aquella conducta que cumple con los preceptos religiosos es falso, y por eso perjudicial.

La determinación del capital y la estrategia socialista

El capital no es lo que pensamos de él por los escritos publicados de Marx. El capital puede que sea “co-pietal”, “co-piedad”, un sistema basado en la unión de las piedades, unión concretada luego de los conflictos religiosos durante el absolutismo, entre católicos y protestantes, y que luego abarcó a islámicos, induistas, confusionistas, etc., siempre en crisis y contracción: la “religión de la mercancía”, que no es sólo tal, ya que se explaya por los restantes ámbitos de la historia como las sociedades, los estados, los gobiernos, la industria, la educación, la salud, las fuerzas armadas, etc. No obstante, así entendido, el capital es secundario respecto de la comunidad humana, y por eso contracciona con el laicismo, el ateísmo, el socialismo, el comunismo, el naturismo, etc. Esto no contradice al postulado de la determinación material. La contracción del capital a la comunidad humana y del resto de la naturaleza se da en la Tierra, se basa en la agricultura y se repite en ella y en el artesanado, el comercio, el transporte, la industria y las finanzas, y en las demás áreas de la economía. La ideología, en tanto conciencia, contradetermina al resto del ser social, que es terráqueo y productor. El problema es que esa contradeterminación contiene falsedad, y por eso falsea al ser social, lo que causa que la humanidad explota, ya que sujeta a los hombres y a las mujeres, a ser contrarios a su querer. Esto fuerza a los humanos a hacer cosas que los dañan a sí mismos y que dañan al resto de los seres de la naturaleza y a la Tierra, y continuará hasta que la humanidad haya reconocido que debe dejar las creencias, y lo haya hecho. Pensar así abre el panorama de la estrategia socialista, ya que completa a la lucha por la liberación de los trabajadores, a la estatal socialdemócrata y a la de la defensa de la naturaleza y la Tierra con la discusión ideológica de los credos. Y con las demás, la pacifista, contra la guerra, las diplomáticas, etc. Esto, planteado así, esquemáticamente, debe ser completado, precisado y corregido, ya que la historia es más compleja. No todos los capitalistas son píos, pero sí replican a ese modo de vida, con variantes y contracciones, etc. Y demás.

Hay que confirmar si Marx, en sus escritos inéditos, planteó esta cuestión de que el capital es pío en sí, aunque la confirmación sea secundaria. Entenderlo en esos términos permite comprender mejor las cosas e hilar a la luchas y su confrontación con lo que se piensa como distintos poderes dominadores, que lo son, pero con una trama que los une. Pero no hay que olvidar que el comunismo debe hacerse también en pro de la clase capitalista, superexplotada y explotadora por la prédica del sacrificio. Se debe luchar por ella pero para su desarme. Es una lucha a favor de los capitalistas pero no en tanto que tales, sino en tanto que humanos, y contra el capital. La clase capitalista está encerrada en la falsedad, y por eso rehúsa del socialismo, aunque hay otras cuestiones también, entre las cuales está la violencia que recibieron y las trampas que se le hicieron, que tuvieron una legitimidad parcial, pero a las que hay que reemplazar por la lucha justa. Esto en una perspectiva de hechura del socialismo a largo plazo, a sabiendas de que por cómo están las cosas no se lo podrá completar antes, lo que no resta importancia a las luchas inmediatas. Otra cosa a tener en cuenta es que el proletariado en mucho es capitalista, por creyente, y por eso rechaza en mucho a la izquierda y tiene prácticas de derecha, aparte de que muchas veces se contenta con vivir, por lo que desiste de combatir a la autoridad con violencia, salvo excepciones, porque sabe de la reacción militar que le sigue. Por eso no se lo debe forzar a una lucha más violenta que la pacifista, salvo que no quede otra opción. La lucha debe ser honesta, porque la deshonestidad es contraria al socialismo. En eso se equivocó Lenin. Honesta quiere decir legítima. No quiere decir obsecuente para con las leyes injustas. Y no obstante, se las debe respetar, porque si no se cae en el riesgo de ser perseguido por el estado capitalista. Dentro de ese marco, y sin tener una pretensión absoluta al respecto, se abre un espacio para discutir a fin de revelar a mucha gente que está engañada por los mitos de las religiones, lo que permite determinar en paz relativa al capital, en complemento a las otras medidas de fuerza. Esa es una tarea importante para la izquierda radical, ya que al centroizquierda en los gobiernos de los estados le es muy difícil encarar ese debate, aunque deben hacerlo también como puedan.

El debate estratégico que postula que, o bien se centra la lucha en el Estado y la clase obrera, o bien en los movimientos sociales y la territorialidad, así como sus variantes y agregados, debe reconocer la necesidad de un complemento entre estos planteos, si se quiere lograr el objetivo de hacer el socialismo. Si no, es una mera confrontación ideológica y política que no logrará lo que se propone, ya que la disparidad de fuerzas con el capital es enorme y ya que así los proyectos de izquierda se restan fuerzas entre sí, y no se ayudan los unos a los otros. En izquierda incluyo desde los socialdemócratas, y hasta ciertas tendencias del populismo, hasta los anarquistas, pasando por todas las variantes del socialismo, entre ellas las comunistas. No es que una tiene el planteo correcto y se debe seguirla, sino que se debe concretar una política de conjunto que se base en el planteo correcto, en la ciencia cierta, para lo que se lo debe discutir, y aceptar las razones y equivocaciones de cada una de las partes. Es ingenuo, pero es la manera de lograr el objetivo. No hay otra, y facilitará la vida mientras se lucha.


Anexos

1. Aparte, a tener en cuenta, que la ideología, y como parte de ella las teorías, y entre ellas las religiosas, son cosas concretas -aunque no se agarren-, son materiales, posteriores al inicio del universo, a la hechura de la Tierra y a la generación de los vegetales, y, desde que son, contemporáneas a ellos: la ideología es animal. Todos los animales tenemos ideas y lengua -o sea, logos-, y las humanas son las que son. Suponer a la ideología como derivada de la economía es un error: son partes fundidas en un mismo proceso en que el ser primero determina a la conciencia, en tanto que parte del ser, y luego ambos codeterminan al ser, pero siempre con la primacía de la Tierra, para la historia terráquea, que es secundada por la generación de la vida y luego por la nutrición y la alimentación microrgánica, vegetal y animal, a las que luego siguió la economía humana. Pero hay que recordar que los animales pensamos desde antes de que hubiera economía, por el hecho de alimentarnos. La alimentación es condición necesaria para pensar, para tener ideas, o sea que el origen de las ideologías es anterior a la economía.

2. En sentido etimológico “capitalismo” quizás sea “co-pietalismo”, y habrá que averiguar qué lugar tiene en la práctica de los empresarios la intención de ganar el cielo para sus almas -y por la vía contraria qué presión les causa la amenaza de perecer en el infierno-, ya que hay una relación íntima entre la creencia y la práctica. Algunos marxistas intentarán negar esto, porque tienen una comprensión economicista del capital, pero tendrán que abrirse a investigarlo. También puede que se descubra que, si bien aquel motivo quedó algo en desuso, se replica la lógica que es su consecuencia, como una compulsión que no atiende directamente al credo y sí y más a otras cosas consideradas beneficios, que les dan ciertos placeres pero que suceden en el marco de la opresión histórica: los empresarios no son lo felices que serían en el socialismo, igual que el resto de la humanidad.

3. El privatismo, en tanto que concepción del alto capital, es peor que el populismo porque, al priorizar al gran empresariado, financiero e industrial, al tener en cuenta al mundo del alto clero y de los ejecutivos, y sus colindantes, ignora en mucho al común de la gente, y por eso lo daña mucho. El populismo, al inclinarse hacia y ser de los pobres, los reconoce pero en parte, y además tergiversadamente, por ser religioso. Por eso es que en general el populismo es menos ignorante que el privatismo. La relación del socialismo con ambos debe ser asertiva, es decir, de una convivencia en que les haga reconocer la verdad, empezando por el hecho de que las religiones son falsas, lo que les causará una crisis tremenda. El pacifismo no es poco violento para con el capital, pero es, o busca ser, y debe serlo cuando no lo es, de una violencia legítima, lo que no quita que según sea valga la violencia armada, que debe ser reducida a lo mínimo indispensable y para casos extremos, cuando no quede otra opción, y preferentemente defensiva. La de las manifestaciones bien hechas, y otras formas de lucha, también son de violencia legítima. Pero tiene que quedar claro que la violencia armada es mala en sí misma, siempre, no sólo por los muertos que causa sino también por el modo de producción -entre otras cosas de explotación minera intensiva- y el militarismo que requiere, que interrumpen la socialidad. El armamentismo es antisocialista en sí mismo, por lo cual el socialismo, a la vez que impulse la solución pacífica de los conflictos, tiene que propulsar el desarme y la concreción de sus ideas de manera democrática. El problema que tienen las guerrillas es que por ser armadas se separan del común de la gente, o sea, que no son democráticas porque se aíslan, ya que la gente trabajadora rehúsa de arriesgarse tanto en general. Los estados socialistas tienen que mantener ejércitos para la defensa ante ataques capitalistas, y deben ejercer una diplomacia mundial para evitar los conflictos bélicos y que apunte al desarme también.

En la relación con el populismo y con el privatismo, el socialismo debe reconocer y apoyar sus aciertos, y criticar y contrariar sus errores, y corregirlos, lo mismo que debe hacer para consigo mismo.

4. “Propiedad” puede que sea “pro piedad”. O sea que a la tenencia de bienes el propietariado le habría dado una forma jurídica de acuerdo a su dogma. Esto deriva del derecho romano. Por eso es que los capitalistas son tan celosos en cuanto a la modificación del régimen de propiedad, ya que lo viven como un ataque a su concepción de mundo, cuando no a sus intereses personales. Es cierto que las reformas al régimen de propiedad son un ataque, pero son un ataque al régimen de propiedad, que es falso. Habrá que hacerles comprender que su concepción del mundo es falsa para que acepten su desarme.

5. El populismo, en tanto que concepción del mundo de la opción por los pobres, tiene una política demócrata cristiana. Pero eso varía históricamente. En Argentina es más clara la relación directa entre la opción por los pobres y la democracia cristiana kirchnerista, pero en Alemania la democracia cristiana es la cúspide del programa liberal de la Unión Europea, y no obstante tiene uno de los índices más altos de protección laboral, entendida en los términos del capitalismo en curso. Puede que el gobierno alemán implemente la política de liberalizar hacia afuera, o sea, de imponer un liberalismo financiero y comercial según su dominio a los países de la periferia de la eurozona, de acuerdo con el FMI y con su relación con Francia y Gran Bretaña, mientras mantiene un proteccionismo relativo al interior de sus fronteras. Habría que investigarlo.

6. La terminación “tario” de palabras como “proletario”, etc., puede que no sea “tarea”. Tal vez “proletario” sea una manera refinada de decir “proletero”, o sea, alguien dado a la prole. Téngase en cuenta que “prole”, que habitualmente se entiende como “familia”, o “linaje”, etimológicamente puede que sea “pro le”, es decir, gente que vive “en pro de ello”, de aquello que la circunda, lo que por extensión puede ser entendido como “gente que hace lo necesario para reproducir la vida, la suya y la de sus semejantes”. En cambio, “propietario” puede ser entendido como “propietero”, “gente que vive en pro de la piedad”. Son definiciones a las que hay que relativizar, ya que no se dan puras en la práctica.

7. Otra probable etimología del capitalismo es la de venir de “capita”, por “cabeza”, lo que, si bien mostraría el error que es concebirlo como “co-pietalismo”, no quita que el capitalismo es consecuencia de la coexistencia entre piedades pautada en la Paz de Westfalia, ni que se rige según los conceptos mentales, que históricamente están asociados a la teología, ya que las universidades suceden a los monasterios, y no se han quitado del todo el lastre religioso. Otra acepción es la de “captar”, según la cual el capitalismo sería un sistema de “captura”. Más allá de la etimología, a la que habría que descubrir con certeza, estas tres posibles acepciones están en la esencia del capitalismo, concuerden o no con aquélla.

8. El cristianismo, en tanto que concepción del mundo, y las demás religiones, contienen bondades y maldades, por lo que se les critica, para discernir qué elementos sirven a la naturaleza y cuáles son desechables. El problema es que, a diferencia de la ciencia, que está preparada para desestimar lo que se comprueba como malo, las religiones, al suponer que sus textos son sagrados, prohíben ponerlos en cuestión, por lo que los males y errores que contienen sus doctrinas persisten en el tiempo, ya que los fieles los aprenden y ejecutan.

9. El capitalismo, en tanto que sistema religioso, retomó al patriarcado, que lo antecede, y que incluso antecede a las religiones, instituidas desde que la humanidad se asentó en las ciudades, o sea, desde que se inició la agricultura. En las sociedades primitivas, que vivían de la recolección, la caza y la pesca, ya había el patriarcado, igual que había creencias, y se fundaba en la superioridad de fuerzas de los hombres sobre las mujeres. Hubo y hay excepciones, como las amazonas, pero en general la humanidad fue y sigue siendo patriarcal. En las religiones instituidas que más conozco, el cristianismo y el islamismo, e incluso en las originarias de América, el patriarcado está convalidado, y por eso es que el capitalismo es patriarcal en general. Ahora bien, hay que distinguir entre el patriarcado y los hombres, ya que no todos los hombres somos patriarcas, y también hay que entender que el patriarcado también nos oprime a los hombres, incluso a los dominantes, porque tiene mandatos innecesarios, que nos sujetan, lo que además se completa con la opresión dada a las mujeres.

10. Todo este pasaje es incorrecto, por lo que hay que desecharlo, y a lo sumo rehacerlo en buenos términos, ya que la propiedad no es “pro piedad” sino “aquello que es apartado”. Viene de proprivus, cuyo término central es privus, privado, apartado, y que tiene por sinónimos a “singular”, “particular” y “aislado”. Las conclusiones de este pasaje también deben ser descartadas para su corrección. Del mismo modo, no pude confirmar que “proletario” sea el término para referirse a quienes están “por ello”, es decir, en dedicadas a las cosas a su alrededor, lo que, si bien puede que sea cierto, no se condice con la definición usual referida a la progenie. Entonces, la idea central que sostuve es falsa. Esa relación que planteé entre las creencias y la propiedad no es esencial, sino accidental, y habrá que reconocerla.

martes, 24 de junio de 2014

La historia de las palabras y el relativismo

A partir de la teoría del signo de Ferdinand de Saussure se sucede un error que se repite en el psicoanálisis freudiano y lacaniano y en los pensares de las ciencias sociales que lo retoman, como esas formulaciones que hablan del “significante vacío”. La idea saussuriana es contractualista, como la de Juan Jacobo Rousseau, al suponer que lo que liga a un significante con un significado es una convención acordada, un contrato. Es el equivalente a aquella noción de la ley que la supone como el fruto de un debate entre partes que la concuerdan. Es cierto que esto se hace en los parlamentos, pero esa no es toda la historia. La ley, al igual que los signos, tiene una historia que excede al debate contractual que la promulga.

Los signos son creaciones históricas, es decir, que se hacen de hecho. No siempre se los crea de derecho, y la creación de derecho también es un hacer de hecho. Reconocer la historia de los términos habilita a juzgar qué usos se corresponden con su sentido etimológico y cuáles no, es decir, a corregir el lenguaje, lo que no pueden hacer lo que se debe las corrientes contractualistas, ya que admiten que a cualquier término se le dé cualquier significado, según se convenga, cosa que lleva a errar. La pregunta que hay que responder es porqué a un término se lo llama lo que se lo llama, cosa que muchas veces se decidió no por contrato sino naturalmente. Para el caso de los automóviles, se los llama así por una definición convencional hecha al inventárselos al comienzo del siglo XX, o a fines del XIX, que menciona que son cosas que se mueven a sí mismas, lo que por cierto no es así. Es una definición conceptual y equivocada, ya que se mueven entre otras cosas porque alguien los maneja. Si se los llama “carcachas”, como también se lo hace, se alude al ruido que hacen, ya que al andar chocan entre sí las piezas de metal con que están fabricados, y suenan así, “carcachan”. Más sonaban así cuando transitaban en calles de adoquines. Ese es un nombre sonoro.

Tener en cuenta el origen y la historia de las palabras terminará con el abuso epistemológico que hacen las teorías de los significantes vacíos, que juegan injustamente con el lenguaje porque habilitan a debates evasivos, que retrasan la toma de conciencia necesaria para resolver los problemas históricos.

¿Qué es la justicia?

Lo justo y el gusto se relacionan. Justo es lo que gusta. La humanidad, al buscar hacer justicia, intenta darse gusto, pero como no es verdadera del todo, no es del todo verdadera su ley, y por lo tanto su justicia es injusta. Por eso no satisface. La ley humana es opresora en vez que gustosa porque, por ser capitalista, no se propone el placer, sino mantener al sistema de dominio, como un fin en sí mismo, para hacer triunfar a las doctrinas sujetadoras. La ley humana mezclará falsedades con verdades hasta que sea verdadera la clase capitalista, y entonces ella no sería tal, dejaría de ser lo que es. La clase capitalista aparenta que le importa más ganar la competencia que ser feliz, pero eso es sólo una apariencia, lo que no es poco problema.

El término que es la raíz de justo, ius, tal vez sea dativo del de “goce”.


Anexos

1. La justicia vigente, en que litigan partes en conflicto, deriva de la práctica retórica de la Grecia antigua, o más bien de los debates en el ágora ateniense, por los que se desarrolló la retórica. De allí el pragmatismo de los abogados, quienes no deben dedicarse a hacer justicia, ni a encontrar la verdad, sino que deben defender a su cliente, o representado. La práctica de la retórica como paso para decidir la acción política luego de Grecia se plasmó en el derecho romano, del que deriva el derecho moderno, y que establece que ante un litigio las partes tienen que escoger un representante legal, los abogados, para que ellos los guíen ante los magistrados y los tribunales. El problema que apareja esto es que el sistema implementado fuerza a las partes a presentar sus alegatos de la manera que convenga a sus fines, lo que causa omisiones y falsedades en las presentaciones de cada cual, aunque haya mecanismos severos para impedirlo, por lo cual los juicios, en algunas ocasiones, son injustos. Es la falencia de la justicia sofisticada, porque su sabiduría es aparente. Cuando hay un conflicto entre partes, la sociedad interesada debiera intervenir para descubrir la verdad al respecto y luego concluir lo que debe hacerse, cosa que no puede ser pautada mediante leyes, ya que hay casos que no se corresponden con lo que establecen las leyes, a los cuales su cumplimiento entorpece. Tampoco los abogados debieran defender de mala manera a los delitos de sus representados: ya son muchos los casos en que los juicios fueron trabados porque los abogados, en pos de defender a sus clientes, cometieron inmoralidades. Los abogados, de haberlos, debieran ayudar a que se sepa la verdad y se haga justicia de buena manera, para lo cual es preciso cambiar el sistema legal.

2. El traspaso del sistema inquisitorio, derivado de la Inquisición, al acusatorio, en la justicia argentina, es saludable porque es progresivo: ya se sabe del terrorismo legal causado por aquél sistema en que los jueces fustigaron, de acuerdo con lo que consideraban las leyes divinas, y lo que eran las leyes humanas, basadas en aquella consideración, a un montón de gente, entre quienes estaban ellos mismos. Pero el sistema acusatorio también traerá problemas, porque no es comprensivo: busca encontrar a los culpables para castigarlos en vez que entender las causas que los llevaron a cometer los delitos, para resolverlas de modo tal que se deje de cometerlos. Es una justicia superficial, que no va al fondo de los problemas sino que ataca sus manifestaciones, por lo que el fondo persiste mal hecho, y causa nuevamente sus manifestaciones. Es como la medicina alopática, que supone que no hay mal si no hay síntoma del mal, por lo que busca eliminar los síntomas en vez que curar al mal en sí. A esto lo digo valorando a los aciertos de la alopatía y cuestionando a los errores de la homeopatía: a su contraposición le falta la reformulación superadora. Extendido a nivel social, el sistema acusatorio derivará en una ética acosadora para con los delincuentes a la ley estatal, que en realidad terminará siendo un delito en sí misma, ya que los obedientes a esa ley, amparados en ella, cometerán el delito no legislado escriturariamente de violentar a quienes le cometan faltas a aquélla, lo que causará una opresión que reproducirá la violencia: pretenderán imponer a una ley injusta.

De la deuda y los buitres

Los buitres son pájaros que no le hacen mal a nadie al comer cadáveres de animales muertos. Hablar de “fondos buitres” para nombrar al capital financiero ultrarreaccionario -que es casi igual, sino del todo, a la parte que aceptó los canjes de deuda argentina de 2005 y 2010- da cuenta de lo desapasionada que es parte de la humanidad para con esas aves, de la mala noción que tiene de la carroña y de lo envanecida que es para consigo misma: considera mala a una forma de alimentación natural y no reconoce el ecocidio que realiza al explotar a la naturaleza. Es el colmo de la opresión humana sobre el resto de la naturaleza y de la Tierra.

La deuda es injusta. Los préstamos y cobros, en una transición al socialismo, deben ser para ayudarse a vivir. Sostener el actual sistema de crédito -que es insensato-, porque se piensa que se debe cumplir la ley, es consecuencia de que se considera a la ley como un bien absoluto, y causa que se perjudique a la vida para que se cumpla la ley, lo que es un disparate. Si la ley no sirve a la vida, es mala, y debe ser cambiada, igual que no es legítimo reclamar que sea obedecida. La lógica de la deuda es equivalente a la de la creencia de que la humanidad nace en el pecado: se pone a la gente en falta, en una falta de la que se cree que la acción virtuosa puede redimir, o condonar. Ni se nace en pecado ni se debe endeudar. La deuda es anulable por decisión política.

La diferencia entre los llamados fondos buitres y los que entraron al canje es meramente coyuntural: son todos especuladores, que en este caso se decidieron por opciones distintas pero que pueden cambiar de parecer así nomás, según corren los vaivenes político-financieros en esa frivolidad con poco sentido verdadero que es la especulación, o peor, que tiene el sentido perverso de perjudicar a propósito a las poblaciones para gozar de hacerles daño: disfrutan de hacer el mal con impunidad, con el agregado de enriquecerse exorbitadamente en la timba de los valores abstractos, que se mueve por reglas a las que trocan a conveniencia todo el tiempo y según pujas constantes. Es un proceder típico de la cultura privada, que es causado por la castración y por la frustración que apareja su práctica, que moldea a quienes participan de ella de manera tal que les cercena el goce de la vida en común y los induce a perversiones como esa, con el consuelo insatisfactorio de la riqueza y la superioridad aparentes.

Los pueblos del mundo tienen que reconocer que el sistema de crédito es malo en sí y que el vigente es una estafa, ya que causará dificultades hasta que se lo termine y perjuicios hasta que se lo controle. Los especuladores deben ser juzgados por crímenes de lesa naturaleza y de lesa humanidad -aparte de varias otras inmoralidades-. Pero además habrá que hacer un balance que explique más en detalle porqué hay gente que en vez que disfrutar la vida se dedica a hacer esas artimañas. Hasta que la humanidad no comprenda y haga en consecuencia con ese balance, habrá quienes sean llevados a especular, lo mismo que vale para las demás maldades.

También se debe reconocer el lazo esencial que hay entre la economía financiera y la crediticia, lazo que no es sólo económico sino también religioso: así como la fe es una forma alta de la creencia, las finanzas -bancarias, fundiarias, estatales, etc.- superan al crédito -estatal, empresarial, cooperativo, popular, etc.-. Esta relación, entre el capital privado y el público, no es absoluta, sino histórica, por lo cual hay contraejemplos y agregados, pero es relativamente constante en tanto que perdura el sistema que la rige. En términos doctrinarios opone y concilia contraccionalmente al privatismo con el populismo, y contiene en crisis al socialismo.

viernes, 6 de junio de 2014

De la estadística y el desarrollismo

El modelo de desarrollo que se impulsa desde la ONU y desde varias entidades regionales e internacionales, como el CLACSo y la CEPAL, se basa en una serie de indicadores sociales, políticos, económicos, culturales, ambientales, etc. Los cientistas miden y comparan la evolución de esos indicadores y así evalúan las políticas implementadas por los Estados y por los organismos supranacionales. El error que tienen es que dan por supuesto que la serie de indicadores es completa y correcta, por lo cual pueden constatar mejoras en los indicadores, a las que toman por representantes de mejoras en la historia concreta, mientras que la calidad de vida es mala. No es sólo que faltan indicadores de cuestiones que hay que tener en cuenta, como la contaminación urbana, la explotación, la satisfacción y los deseos de las poblaciones, sino que es imposible una medición tal -siempre quedarían cosas sin medir, o no del todo bien medidas, o mal medidas-. Aparte, intentar medir las emociones y los sentimientos -y que sean buenos es el objetivo de la política- sería una falta de respeto para los que sufren y un bajón para los alegres, por lo que los evaluados traicionarían a los entrevistadores. Los científicos tienen que ser sensibles. Por ahora, en algunas cosas, son bastante inmorales.

Lo que debe hacerse es una evaluación sensata de las condiciones de vida actuales, para la que es preciso observar a la historia con sentido común, preguntar a la gente y escuchar. Y dejar de soslayar a las críticas en contrario. Es una falsedad ideológica pretender que se está bien cuando no hay consenso y sí explotación, lo que no quita los logros que hubieron alcanzado los progresistas, que deben ser reconocidos. Lo que les falta es aceptar y resolver las cosas malas que persisten. En esa tosudez que les impidió hacerlo, tuvo un lugar la acusación de infantilismo que se le hizo a la izquierda radical marginada de los gobiernos progresistas, sea la ecologista, la trotskista, etc. Además de ser incierta, ya que esa izquierda radical fona     -infantiles se les dice a los chicos antes de que empiecen a hablar, porque no fonan-, es una acusación bruta: las cuestiones ciertas que plantea la izquierda radical externa a los gobiernos progresistas deben ser respondidas satisfactoriamente para que la calidad de vida sea buena. Es verdad que esa izquierda radical es deshonesta a veces, o plantea las cosas de mala manera, o no comprende ciertas cosas, pero se la debe corregir cuando se equivoca y se le debe explicar para que entienda lo que no entiende, y rescatar y cumplir lo bueno de lo que quiere decir y lo de lo que dice. En muchas cuestiones es el capital el que está equivocado, y el progresismo no lo admite y le es obsecuente.


Anexo relativo a la medición de la pobreza

Un problema de las mediciones estadísticas es que tienen una comprensión de la pobreza que está equivocada, ya que la catalogan según el producto por individuo, lo que, por una parte, lleva la falsedad en la que caen los promedios, que reparten entre los miembros del total estudiado lo que en la realidad está dado diferencialmente; por otra, ignoran que la tenencia de bienes debe ser amoldada a lo necesario, lo que impide reconocer el problema de las clases altas derivado del exceso en la posesión de bienes; por último, ignora a aspectos importantes de la pobreza, como son la pobreza social, derivada de la carencia de relaciones sociales, la ambiental, causada por la contaminación, la amorosa, por falta de amores, etc., lo mismo que sucede al desconsiderarse que la explotación causa pobreza sanitaria.

jueves, 5 de junio de 2014

Qué hacer con la clase capitalista

El comunismo es un sistema que no sólo busca resolver los problemas de los trabajadores y que también debiera buscar la resolución de aquellos de los restantes seres animales, vegetales e inertes, en lo que hace a su opresión por parte de la humanidad, sino que además el comunismo plantea, aunque suene raro decirlo, la solución a los problemas de la capitalesía, la clase capitalista. La capitalesía, en tanto que clase predominantemente creyente, de distintos credos, y esencialmente preconceptual, padece también de una opresión inmensa, que es causada por su sujeción a doctrinas falsas, autoritarias y antinaturales, ya que ellas no reconocen a la naturaleza del deseo, del sentir, del querer y del amar, y por eso la llevan a una coerción pautada, agudizada por el esfuerzo de la competencia empresarial y por el que les requiere la lucha de clases, el gobierno y la geopolítica mundial. La política comunista debe combinar la confrontación a la clase capitalista con su determinación, es decir, hacerle reconocer la verdad y ser verdadera, lo que la lleva a aceptar su desarme.

martes, 3 de junio de 2014

De la cultura del trabajo y el anarcopopulismo

Una cosa que permea desde el capitalismo a la izquierda, pasando por el populismo, es la cultura del trabajo. Incluso entre los proletarios se suele defender al trabajo como un fin en sí mismo. Entre los socialistas hay una crítica al trabajo, y entre los anarquistas también, aunque a veces intentan mandar a trabajar a los ricos, porque, por haber sido infiltrados por el populismo, buscan una revancha contra los ricos en vez que el socialismo, ya que el populismo no confronta con el núcleo del capital, porque es subordinado a él. Entonces, a los ricos a los que confronta el anarcopopulismo, es a los ricos de clase media; no tanto a los capitalistas, y no determina al capital. Los socialistas no han hecho todavía una crítica al trabajo muy extendida, ya que la ofensiva capitalista neoliberal, posterior a la crisis del petróleo de 1973, se basa en una reducción del trabajo, en quitar el sustento de vida del proletariado para subordinarlo, por lo cual éste se aferra a él, y no lo puede criticar todo lo que debe ser. Los populistas hacen una defensa del trabajo como si éste debiera ser un fin en sí mismo, y una meta a la que fuera un privilegio llegar.

El trabajo debe ser un medio para vivir bien, y para eso debe ser según lo decidan los trabajadores, aunque con un juicio completo, es decir, medido, apocado, que no se exceda en la explotación de las demás especies naturales y materiales.