jueves, 21 de marzo de 2019

¿Qué porcentajes tienen las clases sociales humanas?

Una cuestión para la estrategia socialista es la de estimar bien los porcentajes de las clases. El empresariado capitalista es una fracción mínima del universo, mientras que el popular es algo mayor pero todavía minoritario, ya que la amplia mayoría es asalariada, fuere la participación en el consumo de la retribución tanto directa como indirecta, lo que fuera el caso de las esposas e hijos de los obreros antes de que ellas entraran en cantidades al mercado de trabajo, y lo sigue siendo para distintas personas además de los hijos.

Habría que averiguarlo, pero así, en hipótesis aproximada, se podría decir que entre el 3 y el 5% es capitalista, cerca de un 20% empresario popular y el resto asalariado, amplia mayoría cuya cima puede superar con creces al empresariado pequeño. Es una estimación, o sea que se la debiera corregir con los datos empíricos suficientes para hacerlo bien. Una cuestión necesaria para la investigación sería la de definir exactamente la diferencia entre el empresariado común y el capitalista, es decir, el límite entre la acumulación de plusvalor salarial común y la de la clase hegemónica.

miércoles, 20 de marzo de 2019

De lo corporal del pensamiento

El pensamiento sucede en la cabeza, la sede de la mente, pero es de todo el cuerpo, ya que su materia son las sensaciones, que se dan en todo el cuerpo. El cuerpo animal piensa en la cabeza. El pensamiento suele ser lo que se siente en el cerebro, es decir, que es una sensación, pero una en particular, compuesta de ideas, bastante formadas según el lenguaje y la vista, pero también con el gusto, el olfato y el tacto, al igual que con los métodos comunicativos complementarios y sucesores al habla. Hay una idea extendida en cierto romanticismo que opone la lógica a las emociones, como si la lógica no pudiera ser bien emotiva nunca, lo que sucede porque la razón predominante es castigadora, ya que se da por la fe clerical, muy represora en materia de placeres: los permite en forma austera, algo más abierta luego del mayo francés pero todavía no bien predispuesta para el establecimiento de maridajes polígamos, omitidos en las leyes estatales. Aún así, no toda la lógica es de derecha, y sería posible una de izquierda suficiente, que no existe bien compuesta sino que se da más como conjunto de retazos distantes, dispersos y algo escasos, como construcciones precarias, a las que no se hubo terminado, que coexisten con nuestra brutalidad: sería una lógica más coherente con la realidad y con nuestros sentimientos, que le son ínsitos, a los que habría que ordenar bien porque no siempre son buenos. Tampoco es cosa de hacer una apología absoluta de los instintos primarios, pero aquello, sin la socialización económica y política, no podría tener buen éxito social.

La lógica materialista tiene que partir, como una de sus bases, de la admisión social de los sentimientos humanos, cuya represión es causa de pena y que son bastante prohibidos cuando se oponen a las doctrinas principales, muy plasmadas en la ley y en el sentido común. La admisión de los sentimientos no debiera implicar la obligación de obedecerles, porque los sentimientos pueden ser malos, o seguirlos hacer mal. Es necesaria para procesar los asuntos, pero no suficiente de por sí. La lógica es imprescindible para la conversación sobre los propios sentimientos, por lo que hará falta para la emancipación, ya que ésta requiere que la gente se entienda, piense y comunique bien. Sentirse bien depende también de cómo se piense.

Fotografías marplatenses






























































martes, 19 de marzo de 2019

De que la ley liberal es privatizadora

Al priorizar a la propiedad privada por sobre la pública y la cooperativa, la ley vigente es principalmente privatizadora, con lugar menor para el gobierno estatal y la tenencia compartida de las empresas: impulsa al modo asociativo de la división accionaria, que es de reunión de individuos capitalizados, los socios accionistas, cuyos capitales son registrados legalmente mediante abogados y escribanos.

Los bienes de cambio son de uso

La dicotomía entre bienes de uso y de cambio es falsa porque los segundos tienen la utilidad de permitir el intercambio de los primeros. Los bienes de cambio pertenecen a un subconjunto dentro de los de uso. Es mejor diferenciarlos como bienes simples y compuestos. Los primeros suelen ser necesarios, aunque ahora, con el auge de la superproducción, los haya mucho de sobra, y a los segundos, que les representan, se les precisa según el orden que adopte la sociedad: son prescindibles del todo.

lunes, 18 de marzo de 2019

Líneas internas de la UCR y el PJ

Ambos partidos demócrata-cristianos tienen tendencias ortodoxas, como la del alvearismo y el menemismo, así cuanto heterodoxas, las irigoyenistas y las peronistas de los dos primeros mandatos, los de entre el 45 y el 55, más proteccionistas y con faltas terribles. El carácter liberal de ambas, las dos republicanas y de catolicismo moderno, las hace capitalistas, porque la ley coherente con la doctrina religiosa moderna es tanto capitalista como urbana, de pago salarial en monedas, billetes y depósitos bancarios. Los sectores de estos partidos católicos y populares que abrogan por el socialismo son minoritarios, aunque cobraron vigor con el nombramiento del Papa Francisco, de la teología progresista, quien cuestiona al capital sin hacer lo propio con la fe por motivos obvios. El Vaticano siempre fue un foco de referencia para estos partidos, en línea con el carácter católico de la nación.

Las dirigencias de los partidos pueden ser capitalistas ellas mismas, por lo que le dieron lugar al modo del capital, ya garantizado en la ley escrita superior. De allí que el funcionamiento de estos partidos al gobernar bajo leyes liberales haya sido el de pendular entre modelos capitalistas más o menos aperturistas y proteccionistas, pero de vaivén tanto capitalista como mercantil.

Cada proletario tiene su ideología política

Algo que tiene que considerar la estrategia de izquierda es que cada trabajador tiene adscripción política, relacionada con su postura ante la vida. Entonces, cuando se apela al proletariado, se tiene que tener en cuenta que él se compone de miembros ya politizados, cuyas identidades políticas hay que conocer para relacionárseles bien. En eso la tradición tiene mucho peso, porque el proletariado es bastante tradicionalista, no sólo en el campo sino también en las ciudades, cosa que puede modificarse y que variará con la crisis. El conservadurismo proletario viene mucho de la tradición religiosa, que les proveyera de una concepción integral del mundo que les permite sobrevivir, aunque no de una forma buena de verdad, y que está mediado por el liberalismo suave. Tiene un aspecto político, que es el de la derecha conservadora y que se atenúa en la moderada sin dejar de sostener las ideas nucleares, las centrales, en un cambio menor, que puede ser necesario o no para la transformación más cualitativa.

Repaso de religiones principales

En primer lugar están las abrahámicas: el judaísmo, el cristianismo y el islam, con sus divergencias internas. Luego las dhármicas, que también aspiran a la conducta correcta: el budismo, el hinduismo, el jainismo y el sijismo. Son de la región india. También existen las religiones indígenas de Oceanía, África y América, y el confusionismo. Debe haber otras. El socialismo no se define a sí mismo como religión, pero en el sentido abstracto de relación puede entendérselo como religioso, de una ideación propuesta como principalmente verdadera, en el sentido de científica, un intento para conocer la realidad y actuar bien que pretende basarse más en la verdad que en la fe, esto en general, ya que existe el socialismo artístico y el religioso, y no estuvo exento de cultos, como la idolatría que se le hiciera a sus líderes y mentores, ni de rituales, como los de los festejos del calendario cristiano en la Unión Soviética, ni de la privatización en sedes cerradas del gobierno, así como tuvo otras tantas faltas graves y peores. Puede entendérselo como una religión excepcional, porque en vez que en los dioses se fundamenta en los orígenes conocidos con certeza, o intenta hacerlo así. Es un modo de vida que aspira a que la sociedad se base en la verdad. Una cuestión necesaria para que la especie sea buena y conviva bien es la de la resolución de la incógnita sobre los dioses, ya que atraviesa al funcionamiento social en su conjunto. Para evaluar bien al tema de los dioses la humanidad tendría que poner en duda sus certezas respecto de su existencia objetiva, y examinar la historia mundial de las religiones con mirada crítica, de modo tal de evaluar los métodos con que los sacerdotes probaron sus hipótesis teológicas, reprobables por la vía deductiva en cuanto que cada credo supuso que su doctrina era la única correcta, aunque tolerara a las adversarias, cosa que lógicamente no se sostiene: si Dios es el único creador del universo, entonces no es Ala ni los demás; si fuera Brahma, no fue ni Olofin ni ningún otro. La religión yoruba tiene de particular que algunos de sus dioses fueron reyes a los que se divinizó luego de que murieran. También hay que notar que para las religiones abrahámicas y dhármicas, y quizás también para la yoruba, así como habría que saber de las otras, los creadores del universo fueron dioses masculinos, lo que habla del predominio patriarcal en la religión del mundo, que en el socialismo se replicó como preeminencia de los hombres en el gobierno y los negocios.

Un asunto es que lo que es prueba para alguien puede no serlo para otro, por lo que en materia de dioses cada quien tiene que hacer la comprobación, y luego debatírsela bien en conjunto.

Niveles de la ciencia cuyo objeto es la Tierra. Cuadro incompleto

. Pasado: historia.
. Exterior: astrofísica.
. Planeta: geología.
. Superficie: geografía.
. Naturaleza: biología. A la vegetal la estudia la botánica y a la animal la zoología.
. Humanidad: de rama zoológica, la antropología.

Luego están las ciencias biológicas superiores, la psicología, que estudia al alma, y la sociología, que estudia a las sociedades naturales, con sus subtipos económicos, políticos, jurídicos, artísticos, periodísticos y así, demasiado enfocadas en la humanidad a veces. Todas las especies vivientes realizan prácticas de esta índole, al menos algunas, u otras más simples que les anteceden, como la alimentación, la observación del entorno, la reproducción, la comunicación y el juego. Las ciencias que estudian la práctica viviente son biológicas porque sus objetos de estudio son seres vivos. Que la biología esté equivocada en algunas cuestiones, como lo está toda ciencia, es otro tema.

La química y la física, las ciencias más abstractas de los cuerpos y de su acción, las traspasan.

domingo, 17 de marzo de 2019

Los "telepatones"

Así como los fotones son micro-partículas, inferiores a los elementos del átomo, que se desplazan del cuerpo en fusión hacia sus alrededores, los telepatones serían sustancias emanadas del cuerpo viviente que se comunica imaginariamente a la distancia con otro. Es una hipótesis casi seguro falsa, pero por las dudas la presento.

sábado, 16 de marzo de 2019

Algunos de los miembros del pueblo son militantes partidarios

Cuando se apela a las masas, una noción indefinida entre lo proletario y el pueblo, que remite al asalariaje pero a veces también al empresariado popular, en ocasiones se olvida que la gente que las compone puede ser o bien militante o bien simpatizante partidaria, si es que no apartidaria y no-simpatizante. Parte de las masas ya está partidizada, en partidos tanto electorales como anarquistas, los primeros dados y los segundos contrarios a participar en el gobierno del estado. Entonces, para establecer una estrategia de masas eficiente hay que distinguir qué parte de ellas está partidizada, qué posturas tienen los partidos, lo que pasa con las periferias partidarias y con los indiferentes políticos.

El proletariado no es ignorante en materia política, sino que cada trabajador puede tener su propia adscripción, aunque sea intuitiva, a la que se debe respetar con crítica serena.

De la culpa proletaria en el mantenimiento del sistema

El proletariado tiene su culpa por la prevalencia del capitalismo teísta, culpa mayor que la del empresariado capitalista. La clase capitalista tiene una culpa muy densa por la reproducción de las injusticias del sistema líder, pero es una clase compuesta por muy pocas personas. El empresariado inferior al capitalista contiene a más gente, de menor responsabilidad particular que éste último. Las y los proletarios tienen mucha menos culpa cada cual como individuo, pero la suma de todos da un número muy alto por su gran escala. Como clase tienen una responsabilidad mayor, pero como individuos una poco intensa, porque cada uno aporta poco al mantenimiento del orden vigente, mucho menos que cada cual de los empresarios altos y que sus aliados en el estamento.

Clase dirigente, capitalesía; clase gobernante, miembros del gobierno

La clase dirigente es la que manda al conjunto social, y está determinada por el mandato de las asambleas constitucionales, las que erigieron al empresariado mayor como líder social, un sector del laicado alto primeramente fiel, ya que la burguesía originaria fue de fidelidad cristiana, al principio protestante y después católica, antes de que su ideología, el liberalismo, se expandiera por el mundo con la tolerancia ecuménica, que debió ser pensada por los clérigos de la edad media, ya que ellos se encontraron con el problema de la existencia de muchas religiones, con doctrinas contradictorias, de civilizaciones con las que hicieron la guerra. La clase gobernante, en segundo lugar, es la que integra los gobiernos. Los miembros de los gobiernos son quienes componen a la clase gobernante, muy atravesada por capitalistas, al haber sido capitalistas algunos de los integrantes de los tres poderes del gobierno republicano, originalmente monoteísta. Las asambleas constituyentes liberales, las de las revoluciones burguesas, establecieron el mandato del empresariado de acumulación salarial intensa, luego recomplejizado con la especulación de las finanzas. Este poder de mando es una constante constitucional, ya que la ley mantiene al predominio de la propiedad privada de las empresas grandes y de las acciones. Luego, los gobernantes, tienen que aceptar ese marco, ya que no hacerlo los haría ilegales, deponibles con el ejército, en el caso de que le estuvieran en contra.

Las asambleas constituyentes de las repúblicas modernas establecieron a la clase capitalista como hegemónica, siendo ella laica, y pía en general, de profesar más en privado que en los templos pero luego con enseñanza privada, así como mucho de la ley es clerical, porque las iglesias son algunas de las instituciones contenidas en la constitución y por su gran presencia histórica, y al mismo tiempo aquellas asambleas compusieron al gobierno tripartito, con dos de tres poderes sometidos a sufragio masivo, lo que hace a una dictadura de pocos con participación relegada del pueblo. Las asambleas burguesas se proclamaron a sí mismas como representantes del pueblo, y de hecho lo representaron, pero con un modo ingrato, de ideología fideísta. Al designarse como representantes del todo social se atribuyeron un poder de mando que persiste mientras que rija su ley, aunque con quiebres, concesiones y ribetes. Las elecciones abiertas lo que cambian es a los gobernantes de los poderes ejecutivos y legislativos, salvo excepciones como en Bolivia, cambios que impactan en la clase dominante sin deponerla como tal porque el poder del gobierno votado por los pueblos es inferior al mandato de las asambleas constitucionales, que prioriza a la propiedad privada por sobre la del gobierno estatal y la comunitaria.

viernes, 15 de marzo de 2019

El corporalismo del paradigma raro, con disgresión sobre la infiltración de la izquierda y la reforma constitucional

La teoría queer está muy impregnada por el nihilismo absoluto, muy negadora de la materia, deudora de la tesis anti-materialista, por lo que su culturalismo es muy practicista, muy de la identidad psicológica, de una que entiende mal al propio cuerpo, a veces del todo renuente a la biología y a la maternidad, y de la paternidad no querría saber nada ni aunque fuese moderada: acepta hasta la libertaria, pero a la progresiva de centro no, ni tampoco a parte de la comunista. El aspecto pirrónico del anarquismo, su mal extremado pesimismo, responde en parte a su infiltración por los servicios de inteligencia del estado, cuyos agentes promovieron políticas mal destructivas para con la izquierda desde juicios por completo reprobantes, lo que es de carácter de ultraderecha. La estrategia de los servicios del estado capitalista para con los partidos socialistas seguro que fue la de promover los disensos y ataques internos, porque son del ejército del gobierno burgués, y es eficaz en tanto que dentro de la izquierda no se conoce bien la historia de los servicios secretos. Además están los males de la izquierda que son propios de sí misma, que responden bastante a la opresión de la derecha. Hace falta recordar que Pirrón fue partidario de Alejandro Magno, el mayor emperador de la Grecia antigua, algo así como el Trump actual.

Las teorías políticas existen mixturadas, por lo que hay elementos entrecruzados entre unas y otras, no siempre de manera planeada, a veces accidental, como en la adscripción de la gente progresista a los artistas y filósofos conservadores y reaccionarios, que sirven de antecedente para las intervenciones planificadas de los espías, como elementos de identidad común y factores deshabilitantes en potencia.

La infiltración de los partidos de izquierda da cuenta de la superioridad del capital, que al operar de incógnito obtiene un triunfo político constante y secreto que le refuerza el predominio. Al ERP del PRT le pasó esto. Ejecutó un atentado guerrillero que hubo sido delatado al ejército oficial por algunos de sus agentes secretos, que fingieron ser militantes honestos del ERP, por lo que éste perdió el enfrentamiento. Este ejército guerrillero también se equivocó al suponer que el proletariado se levantaría en armas contra el gobierno estatal, cosa que no sucedió porque los desarmados temen ser asesinados por los ejércitos. Los Montoneros debían estar infiltrados también, así como las FAR y las FAP, lo que no agota el tema. La infiltración es un factor de corrupción interna. Desmantela desde dentro a las organizaciones en las que opera al perder a sus miembros con malas ideas y delatarle la actividad a las autoridades. La historia de la infiltración de los partidos de izquierda debiera dar cuenta de las maniobras desempeñadas por los servicios oficiales, facilitada por las frivolidades equivocadas de los socialistas, propias de los animales imperfectos que somos, y esa es sólo una de las trabas para la implantación del socialismo. Hay muchas más, relativas al empalme entre las circunstancias actuales y la socialización económica, precondición para la política y las otras. La socialización económica depende de que la mayoría del proletariado la exija conciente y por explícito, por lo que hasta tanto no se la puede concretar, lo que conduce a socializaciones menores, necesarias para el progreso obrero. Estas circunstancias pueden cambiar de un momento a otro, pero mientras que rigen no se las puede modificar mucho y de repente. La estrategia tiene que entender bien la condición trabajadora, lo que no sucede tanto, y permitir una buena articulación flexible entre las organizaciones socialistas, algo fragmentadas, dispersas y auto-aniquilantes, pero para eso falta bastante conocimiento y autocrítica, así que la despotenciación interna persistirá a la par que la pelea contra la derecha. En eso deberán atender bien al tema de la relación con el progresismo liberal, ya que muchos proletarios pertenecen a este espacio, también ocupado por el empresariado menor.

La reforma constitucional argentina que se está debatiendo probablemente no llegará a ser socialista, dado que los principales partidos políticos que la impulsan no lo son, pero el hecho de que se declarase a la propiedad privada como subsumida al bienestar social podría habilitar a las expropiaciones sin pago, al menos para los casos flagrantes, lo que serviría para que las y los trabajadores conocieran más experiencias de fábricas autogestivas y se manifestaran para repetirlas en las suyas. Es un tema más complejo que además requeriría de que el poder judicial lo faculte, así que se tendría que apuntar a una ley suprema de proteccionismo pro-socialista, si es que la correlación de las fuerzas políticas de la asamblea constituyente impidiera algo mejor, y que además tendría que incorporar al cuestionamiento ecologista, ya que la industrialización del proteccionismo más reconocido desconsidera al tema de la contaminación.

Las iglesias son centros doctrinarios

Al socialismo le cuesta tanto vencer al capitalismo entre otras causas porque el capitalismo contó con mucho apoyo de las iglesias, que lo promovieron a partir de las revoluciones burguesas en una relación de colaboración crítica. Puede decirse que la actitud clerical respecto al capitalismo fue preponderantemente de favorecimiento, en tanto que las corrientes religiosas socialistas las más de las veces fueron minoritarias. Digo esto porque pienso que el liberalismo se apoya mucho en las religiones, es decir, que consigue mucha aceptación social por medio de su simpatía con los credos modernos, lo que sucede en crisis por la crisis capitalista, que impide la buena satisfacción de las necesidades sociales. Cabe señalar entonces la existencia de una relación directa entre la religión de fe y la falsa conciencia, que en la verídica debe darse menos, pero a eso habría que investigarlo, ya que la verdad pudo conducir a catástrofes enormes, al no haber sido una suficiente. El socialismo tiene este problema, el de las verdades aparentes, las que no bastan y hasta las malas. El socialismo, al ser igualitario, es anti-jerárquico, incluso aunque algunos de sus miembros sean creyentes. El igualitarismo socialista lleva a cuestionar a los sacerdotes, porque se rehúsa a considerarlos como superiores, y a veces para bien, ya que el establecimiento de relaciones fraternas necesita de la igualdad interpersonal. Lo mismo hace con los empresarios, y no tanto con los trabajadores, lo que es secundario pero importante. Así como la actitud de los fieles cuenta, también lo hace la de los trabajadores, es decir, la de quienes viven en la jerarquía desde las posiciones inferiores, de responsabilidad menor en el sostenimiento de los males del sistema vigente. Esta responsabilidad, aunque sea menor, es muy importante, y necesaria para la revolución mixta, la que combina la actividad y la pasividad entre las estructuras altas y bajas de la sociedad. Al socialismo le falta que el proletariado adopte una postura activa que lo impulse, ya que más se da la revolución pasiva, la traccionada desde una vanguardia en el puesto de mando, la de los gobiernos comunistas, en parte sostenidos por sus proletariados, que los apoyaron en porcentajes mayoritarios o minorías amplias, así como muchos apoyaron a los gobiernos liberales, algunos de los cuales fueron socialistas, más de transformación mixta pero enmarcada en la ley republicana, que sostiene a la propiedad privada de las empresas mayores. Entonces, el socialismo tiene que encontrar la manera de que el proletariado luche por él, para lo cual tiene que tener una estrategia que le permita sobrevivir y progresar, que además tiene que ser honesta. Una estrategia deshonesta estaría condenada a fracasar, porque sería abandonada por ciertos proletarios, los que no quisieran dañarse en el intento, lo mismo que pasa en peores términos en general con las estrategias guerrilleras, por lo cual se deberá pensar en el belicismo bueno, algo imposible en absoluto pero posible en relativo, dada la necesidad de los ejércitos para la supervivencia de las naciones. El belicismo bueno es el del desarme, pero hasta tanto se lo logre tiene que haber una doctrina militar consistente con la emancipación humana, de armamentismo y hostilidad decresivas, aunque esto sea insuficiente, ya que la humanidad no está predispuesta a dejar de hacer la guerra y cuenta con armas atómicas.

Mirar la televisión es una actividad

Es una elaboración, como cualquier otra, también equivocable, por exceso o lo que fuere, como lo está la jornada de salario por demasía y causas anexas.

Del fetichismo en la putez

El de la defensa de las instituciones no es el único significado que se le asigna a la palabra "prostitución". Más bien se la usa para referirse a mujeres promiscuas y a hombres homosexuales, aunque tiene otras acepciones, algo ligadas, para bien y mal, con las instituciones vigentes. Los estados-naciones, es decir, las naciones sedentarias, se componen de instituciones de distintas índoles: religiosas, de gobierno, educativas, sanitarias, y así otras más. La institucionalidad empezó con el sedentarismo, los primeros asentamientos, algunos de los cuales son las viviendas estables, que son estatales justamente por ser estables, por fijarse en un lugar y no desplazarse de ahí. Son casas pesadas, a las que no se puede desarmar para mudarse. Las instituciones humanas están atravesadas por el fetichismo, ya que el fetichismo es transinstancial, transcurre entre los distintos ámbitos humanos, incluso en los migrantes, pero no es total, porque para sobrevivir los seres vivientes necesitamos de la crítica verdadera.

Se dice soborno en vez que mal orden

El uso de la palabra "soborno" para referirse a un orden malo da cuenta de la dicotomía geométrica del orden en curso, que es la de asociar a lo bajo con lo malo y a lo alto con el bien, ya que se entiende al delito de pagar favores de los gobernantes como una acción baja en vez que mala, cosa que se replica con la infracción. Es un modo de apreciar la conducta que supone que lo alto es bueno, que mantiene a la jerarquía, de juicio vertical, dispuesto mucho en orden divino.

¿Qué porcentaje del proletariado es pro-liberal?

O sea, que está a favor del liberalismo, que es el orden imperante, ya que el liberalismo es la doctrina del capitalismo, aunque el bloque socialista sea capitalista también, ya que el cambio en los regímenes económicos no se da en correspondencia absolutamente coherente con las transformaciones de los otros ámbitos, los objetos de cada ciencia. Tienen una evolución conjunta y algo desfasada, con diferencias temporales que hasta pueden ser de siglos, como pasa entre el comienzo de la modernidad y el del capitalismo, separados por como dos siglos y medio, y de ahí al auge financiero también hubo otro tramo, si lo situamos a partir de la crisis de 1973, poco más de otros dos siglos después.

El capitalismo se basa algo en el apoyo proletario, ya que sin él no podría sostenerse, un apoyo crítico, bastante falso, como un esfuerzo hecho a desgano y con rebeliones tremendas, en ocasiones revolucionarias, y no hay la idea común de que se relaciona con las religiones dioseras, así como el empresariado dirigente también responde a su propia falsa conciencia. Es que la falsa conciencia proletaria, que es la que le hace sostener al capital, coexiste con la falsa conciencia capitalista y con la del empresariado no dominante, el que casi no participa en la especulación financiera pero extrae plusvalor salarial en montos de importantes a nulos. Si bien la mayor parte del capital actual es del más abstracto, de representación dineraria, dado por la especulación bursátil, la de las acciones, y debitaria, la de los títulos de deuda, ésta se funda en el salariazgo, lo que implica que la especulación financiera depende de la explotación empresarial, conducida en gran medida por los preceptos píos, así como lo es la ley vigente. En el bloque socialista esto se replica de otra manera, diferenciada y que quizás sea más leve pero que precisará de cambios urgentes, a lo que no se asumirá fácil, por las duras condiciones de la competencia política internacional entre otras causas.

¿Se puede estimar que el 60% del proletariado adscribe al liberalismo, aunque sea de manera poco conciente? Serían como dos tercios del proletariado mundial. Es un cálculo estimativo, así que debe estar equivocado, pero es importante saberlo para la estrategia socialista. ¿Cómo evaluarlo? Habría que estudiar una serie de ítems insertos en las totalidades nacionales. Es una cuenta muy compleja, pero se deben poder hacer estimaciones mejores.

Prejuzgar es inevitable

Prejuzgar no es siempre malo, y a veces verdadero, cuando los primeros juicios que nos hacemos de algo resultan ser ciertos, pero ni eso es siempre para bien ni ocurre en cada caso, lo que importa porque los prejuicios equivocados suelen ser peores, medido según las consecuencias que tengan. Los prejuicios son los primeros juicios que nos hacemos de algo, poco desarrollados y no necesariamente falsos. Es importante detectarlos para ser concientes de que se opera con ellos, por lo peligrosos que son.

Lo individual y lo social

Así como lo social es más que la suma de sus partes, porque contiene a las relaciones que éstas entablan, lo individual existe asociado a sus seres externos, que le existen a la vez. Cada individuo es a la vez que los otros, y todos se vinculan entre sí de un modo particular, que es el de la historia. La humanidad no podrá conocer toda la historia, porque nuestro carácter animal hace que nuestra mente sea imperfecta, pero hacerlo no es necesario para que la humanidad sea buena. El objeto de la ciencia es que la humanidad sea buena, no sólo que esté bien, para lo cual deberá corregir su mal comportamiento.

jueves, 7 de marzo de 2019

Auge del capital ficticio y exacerbación de la ficción y la impostura

Hoy en día los géneros discursivos más verídicos, como el del periodismo y los documentales, pasaron a segundo plano y se volvieron algo ficcionales, lo que se percibe fácil en las notas de chimentos, con sus rumores políticos, o en los relatos biográficos de entretenimiento, cuestión en sintonía con la apelación al parecer como método para justificar el propio argumento, al tiempo que hay una profusión inmensa de espectáculos televisivos teatrales, en películas y series, ambos temas vinculados al liderazgo del capital ficticio. Hay una relación cercana entre la fe, los credos y el fingimiento, porque las doctrinas de fe, al fundarse en la creencia, conducen a que haya que impostar en materia de lo que éstas no admiten bien, ya que su moral condena a lo que le es extraño. Asimismo, el capital ficticio es el que más finge, y hoy en día supera con creces al más verídico, el de la economía más salarial, que no es tan ficticio aunque tenga fundamento fetichista. El claro nivel de hegemonía del capital ficticio es un indicador del predominio del fingimiento en las relaciones sociales, aunque éste no sucede del mismo modo en las distintas clases, sino que se concentra más en las superiores. En el proletariado se da más como engaño simple, que es un problema menor pero importante.

Razón verdadera y razón de fe

La razón verdadera es algo fiadora, así como la de fe contiene a cierto verismo, en particular el de la ciencia moderna principal, que ya es capitalista. La razón verdadera se sostiene sobre todo en la verdad, y puede fallar, así como falló mucho, en tanto que la fideica lo hace en la fe, que se usa mucho para sostener a las hipótesis teológicas. La razón de la modernidad capitalista es una de tipo fidente, de lo que da prueba el hecho de que el capital sea fetichista.

miércoles, 6 de marzo de 2019

El fideísmo es decadente

La lógica de la fe es decadente porque al procederse de acuerdo con ella la práctica se torna falsa, al confundirse a la verdad con lo que se cree que lo es. En la política del fideísmo capitalista el gobierno electo con el voto masivo polipartidario oscila entre programas económicos liberales o bien abiertos o bien proteccionistas, sometidos al capitalismo monoteísta en gran parte, que atraviesan a la crisis siendo mantenidos por el poder judicial, que es el que soporta al principal orden burgués cuando a las presidencias y los parlamentos los ganan los progresistas, sean moderados o revolucionarios. En tanto que la reforma constitucional depende de la obtención de mayorías parlamentarias como de dos tercios de los votos emitidos, las presidencias deben obedecer a la ley mayor, sostenida por el ejército. Entonces se va entre gobiernos liberales ortodoxos y alternos, entrecruzados al comunismo, de republicanismo de gobierno unipartidario, sostenido por el ejército también. La llegada del comunismo al gobierno bajo ley liberal es excepcional, más se dio la de la socialdemocracia, menos crítica de la república y más centrada en la economía y los derechos sociales, dentro del marco capitalista, que es en principio de fe monoteísta, en tanto que el dólar es una moneda monoteísta.

La religiosidad popular es crédula, por lo que los pueblos adquirieron contratos económicos según su parecer, lo que terminó muy mal. Entonces, mientras que los pueblos no sean bien concientes del problema del credo el establecimiento de un orden justo será imposible, y esa es sólo una de sus condiciones. El tema del credo está en línea directa con el fetichismo, porque hace a su orden doctrinal. El capitalismo responde a su doctrina, que es la liberal, de religión ecuménica. El liberalismo acoge al ateísmo de manera sometida al teísmo principal, el protestante, así como admite a las otras concepciones bajo su mando, en primer lugar las otras cristianas, con relativo predominio luterano sobre el catolicismo apostólico y el ortodoxo, o el judaísmo, mucho mayor que con respecto a los cristianismos menores, como el rastafarismo o el cristianismo místico, y eso algo antes que imponerse a las islámicas, las dhármicas y las animistas. El capitalismo tiene un mal orden teológico, compuesto por las religiones que comparten el intercambio mercantil, de culto íntimo a Mercurio, dios del politeísmo romano antiguo sucesor del griego Hermes, quienes puede que hayan sido hombres de carne y hueso, ya que así se los representó en las estatuas. En el comunismo la participación en el comercio se da diferente, porque cuestiona más a los dioses, pero opera también como representación dineraria de los bienes fabricados. Es preciso aclarar que el comunismo no es el sistema imperante, por lo que el comunismo no se da en sus propios países, que no socializaron ni los mayores medios de producción económica, menos todavía el gobierno, dándose concentraciones oligopólicas y oligárquicas, órdenes de pocos, un liderazgo social de minorías exclusivas, más abierto luego de los estallidos sociales pero de saber social insuficiente, en tanto que prima el credo y la fe, bases para el apoyo popular al capital. Hubo la promoción del capitalismo por las iglesias principales, las que dieran inicio a la doctrina liberal, con apoyo secundario, al adaptarse los cleros al empresariado laico victorioso en las revoluciones burguesas. Las iglesias, mediante la teología y las universidades clericales, participaron en la gestación del liberalismo, con lo que tiene de bueno, dándole sostén moral y espiritual. Así sucede con los medios de comunicación privados, en gran medida de fe, detentados mucho por accionistas fieles, mientras que los de gobierno son gestionados más por designados por las autoridades electas a sufragio, fuere uni o pluripartidario. En el liberalismo sucede de facto la oligopolización de la comunicación mediática grande, lo que hace a un pluralismo trampeado, pero la cerrazón leninista y la maoísta tampoco son soluciones buenas. Faltará que el pluralismo sea bueno, porque el pluralismo no puede ser bueno del todo justamente por la comprensión partida de la realidad. En tanto que se sostenga la existencia de dioses en base a la creencia el juicio humano será terco, así que eso le complicará para mal la existencia a la gente, ya que no aprenderá a indagar bien las cosas para concluir los asuntos. Lo que debiera ser es el monismo filosófico total, pero para eso tendríamos que someter a duda a varias de nuestras certezas aparentes. Sería el entendimiento verdadero compartido por toda la especie, que tendría que tener un entramado social acorde. Eso requeriría poner a prueba a las creencias sobre los dioses, ya que las demostraciones de su existencia empírica son por lo menos objetables.

El socialismo gandhiano, en lo referido a la ley económica, tiene una posición intermedia entre la socialdemocracia bernsteinista y el comunismo, ya que su constitución es socialista, de socialismo declamado pero no concretado. A la vez, en lo político, su gobierno es pluripartidario, más bien de hinduismo tolerante. En lo económico está a la izquierda de la socialdemocracia occidental, porque estableció la socialización de los medios de producción económica en la ley superior, pero en lo religioso está a su derecha porque es teísta. Tampoco es un socialismo concretado, ya que la tenencia de las empresas no está bien socializada. Es un socialismo dhármico y aspirante con enormes problemas de pobreza. Su ley no se concretó todavía, y no proclama la socialización del gobierno.

sábado, 2 de marzo de 2019

De la seudodemocracia y de que el socialismo es autocontradictorio

. Tanto la democracia liberal, a cuya izquierda está la socialdemocracia, como la comunista, de representación gobernante unipartidaria, son democracias falsas, en el sentido de decaídas, de que funcionan algo mal. El mal funcionamiento no se debe sólo al gobierno, sino a la sociedad entera, así como lo que anda bien.

. Las corrientes socialistas se contrarían entre sí. No hay diagnóstico ni estrategia común, hay infiltración de los servicios presidenciales de inteligencia poco concientizada y mucho disenso interno, a la vez que el centro clerical no puede superar al liberalismo ortodoxo. Una condición básica para la emancipación social es la acción bien coordinada entre los partidos socialistas. En tanto que no la haya, aquélla se frustra, pendula sobre todo entre la retrogradación y el conservadurismo por la radicalización de la crisis capitalista y porque la religión guía a las masas hacia la derecha, aunque sea moderada, o a formas moderadas de la izquierda, todavía religiosas de credo teísta. La operatoria de los medios de comunicación hace a la superestructura ideológica cuya base son los credos. Entonces, existe el fetichismo comunicativo, la falsedad comunicacional, que es fuente de incomunicación y de mala representación. El fetichismo de la comunicación es el de que se toma al discurso por verdad sin saber que lo sea, la ilusión de verdad, la credulidad, que se da por la fe porque ésta autoriza a considerar a una idea como verdadera por el mero hecho de creer en ella. Esa mala comprensión se topa con la realidad, porque al vivir cotejamos lo que pensamos para saber si es cierto, aunque no siempre se lo haya averiguado.

Las iglesias funcionan como centros doctrinales, afines a algunos partidos políticos en tanto que éstos expresan ideologías de fe. De allí parte importante del gran peso de la derecha, tan difícil de vencer, porque colaboran a difuminar la ideología dominante del liberalismo, mediante su traducción sacerdotal. El liberalismo contiene una ideología muy de fe, y que llegó a entenderla como creadora de verdad. Luego hubo que adecuar las creencias a lo descubierto mediante la indagación empírica, pero aún así se confunde mucho a lo hipotético con lo cierto. Es que el constitucionalismo liberal implicó la concordancia legal de varias instituciones, las empresariales en primer lugar, pero luego las del gobierno y las iglesias, las de las sedes principales del estado, y también a las edificaciones menores, incluyendo a las viviendas de los habitantes urbanos. El liberalismo es una filosofía de religiosidad ecuménica liderada por el cristianismo protestante. Tiene una estética, la estética liberal, tampoco del todo coherente ni muy conciente.

viernes, 1 de marzo de 2019

De la oratoria sermonera en la política actual

Un hecho más que da cuenta del carácter religioso del orden actual es el carácter sermonero de los discursos políticos, más aún en las ocasiones más formales, como la de la apertura de sesiones parlamentarias del día de hoy en Argentina, con discursos largos y aburridos, bastante creyentes y teístas, en que una persona les habla a muchas, que no pueden responderle como quisieran en lo inmediato. Son monólogos jerárquicos relativos y de subtipo capitalista, en tanto que el orden sagrado es anterior al capitalismo, ya que estuvo en el esclavismo y la edad media. En la modernidad adoptó el modo de sometimiento salarial. La dictadura de clase que tiene el capitalismo, a diferencia de la monárquica de jeques que eran a la vez los sacerdotes supremos, y del gobierno de los reyes, en que la clase dominante se compartía con los clérigos altos y los demás grandes dueños de la tierra, que eran los señores feudales, contiene al empresariado capitalista, ya que el popular es de la clase subordinada; pero eso tiene que completarse con la que se ejerce en el bloque comunista, en que la clase dueña de los medios económicos es la que gobierna, ahora de manera mixta. Es una dictadura de clase compuesta de dos partes, una liberal y otra comunista, ya que el gobierno republicano es jerárquico, separa a gobernantes de gobernados, lo que es el problema del comunismo, a lo que reproduce donde manda, porque tiene gobierno privado, de elite partidaria de militantes comunistas. En el comunismo el carácter sermonero de los discursos políticos se reprodujo como los de Fidel Castro, discursos largos y frecuentes, de educación individual al pueblo, pero entonces se tiene que criticar bien al sermón. La idea de la dictadura tiene que ser analizada, porque en esencia se refiere al discurso social, que es interclasial a la vez que hegemonizado por los detentadores de los medios propietarios mayores.

Otro tema es que la cuestión teísta es una más entre las propietarias, ya que la ideación de los dioses implica un modo de apropiarse de la realidad, esto es, una manera de pensarla, no necesariamente buena. A la ciencia la reúne la realidad, y en ella la propietaria, que es la de la creación de nuestros bienes, pero entonces hay que saber si nuestras creaciones son buenas, porque a veces no lo son aunque lo parezcan.

jueves, 28 de febrero de 2019

El proletariado como la clase bien criada

Si se entiende a "pro" como "bien" y a "allo" como a la crianza, en el sentido de la creación, o de la generación, el proletariado es la clase bien criada, lo que es relativo, porque no fue del todo bien criada y porque la clase alta tampoco es del todo mala, pero en su mayoría es así. La ventaja del proletariado es que apocó sus ambiciones de poder y riquezas, aunque quizás demasiado, y algo mal.

No debemos engañarnos, el proletariado no es tan bien criado, tiene el nombre algo mal puesto, porque la crianza humana es capitalista, pero es verdad que no acumula mucho de más, o no tanto como la clase dirigente. Tiene más bien un exceso leve en la tenencia de algunos bienes de uso, simultánea a la de la falta de otros, en vez que excederse en la posesión combinada con la de valores de cambio en gran escala, de bienes de uso en medida mayor. La mala crianza del proletariado se nota en la explotación, y responde a la doctrinas oficiales, pero así también a la diferenciación social. En tanto que exista ésta, el proletariado, como grupo humano bien criado, no puede ser. Existe con un nombre cuestionable.

El proletariado es naif

En el sentido de que suele vivir en el lugar en que nació, aunque también migrara mucho, no en términos de conquista pero sí al modo colonizador, u otros menos hostiles. La mayor parte de la colonización fue hecha por emigrantes europeos que eran proletarios, por lo que la crítica al colonialismo debe serenarse, en tanto que no todos los europeos migrantes planeaban explotar el continente. Algunos plantearían vivir según sus tradiciones, cosa cuestionable pero distinta, otros sobrevivir. Algunos huyeron de pestes, a las que esparcieron por los continentes, así como de hambrunas, o de guerras y persecuciones. La colonización no fue sólo la conquista de territorios en los continentes exteriores a Europa sino también la emigración hacia allá del proletariado europeo, que se encontró con las poblaciones originarias y mestizó con ellas, así como lo hiciera la clase más privada de distinta forma. La izquierda a veces entiende mal el tema de lo naif, por lo ambivalente que es lo nativo y porque se entiende a la ingenuidad como lo ignorante, se supone que ser ingenuo es ignorar. En verdad, ser ingenuo es haberse generado en el sitio de residencia, pero para el proletariado éste puede ser la Tierra, porque el proletariado es la más internacionalista de las clases, aunque tiene sus recaídas nacionalistas, regionalistas y hasta localistas. A la vez, la clase capitalista también es terráquea, y tiene su trasnacionalismo, como su ignorancia, pero con la capacidad para someter al proletariado. Tiene un saber de mala superioridad. El proletariado es más de inferioridad mediocre, de calificación diabólica.

Así como el proletariado tiene su ignorancia, tiene también su saber, y es bastante inocente en términos de la apropiación económica, porque se apropia mucho mejor de lo que lo hace la clase mayor, pero eso no le quita sus macanas.

lunes, 25 de febrero de 2019

De la mala crítica humana

En las instancias humanas existe una disyunción que da cuenta de lo equivocado de la ideología principal de la especie, causada por una mala técnica ideativa, de un método fallido para el establecimiento de doctrina, la que no obstante se sostiene por la fuerza de las armas, en tanto que el ejército oficial es procapitalista desde que el capital adquiriera el predominio. Esa mala separación social, dada por la jerarquía, hace a la desigualdad de clases, factor de infelicidad social irremediable. El fetichismo, como lógica desbocada, atraviesa a los órdenes de la sociedad humana en general, adoptando formas diferentes en cada cual, siempre ligadas a una marca de mala separación, de identificación decadente de la realidad. El discernimiento humano no es necesariamente bueno, y hasta ahora se le descubrieron errores muy groseros, más aún en los ambientes más finos, de consecuencias hasta macro-criminales.

De la barra que separa al significante del significado

Así como en las ciencias médicas existe la diferenciación entre la salud y la enfermedad, y en las sociales distintas dicotomías, como la de la conciencia y el inconciente en la psicología, o la de los gobernantes y gobernados en la politología, en la semántica está la diferencia entre el significante y su significado, diferencia relativa porque hay significantes que suenan como su significado, la significación que imita el sonido de su objeto. La relación entre el significante y su significado se hace por convención, es decir, por invención compartida, invención que no es del todo artificial. Es un artificio creado por humanos, así como los otros vivientes significan también. La relación entonces está mediada por la cultura de la que los signos son parte. En economía está la distinción salarial, que diferencia a los proletarios del empresariado capitalista, con el empresariado popular como clase intermedia; en psicología la censura de la moral dominante, que impide o dificulta hacer conciente a lo negado por la doctrina dominante; en política a la escisión representativa la hace el voto, así como en comunicación la hace la mentira. En cada objeto de las ciencias hay una separación operada por algún elemento fideísta. En el derecho está la disimetría entre la legitimidad y la ley. El orden sagrado es lo que reúne a la clase dominante del capital, aunque sea de manera laica, que es de fidelidad extra-clerical.

La fe tiene un lugar importante en la discordancia entre el significante y el significado, combinada con su forma moderna, que es la capitalista, porque es un método de elaboración semántica y porque los credos aportaron mucho para que se generara la doctrina hegemónica. El auge de lo ficticio del capital va en línea con la jerarquización de verticalidad extrema existente en esta etapa de crisis, la de la gran financiarización del capital, así como con el relato de la posverdad, porque la potenciación de la fe y la religión con la ideología liberal moderna ayudó bastante al crecimiento inmenso y descontrolado de la especie en los últimos dos milenios, aumentado mucho desde el siglo XV, y más desde 1750, expansión que está en una etapa mucho más inestable que lo normal, lo de la técnica simple, desde la crisis de 1973, a partir de la cual el capital más especulativo adquirió la preminencia del sistema.

Aquello que desiguala a la verdad de la mentira es la calidad de la adecuación entre el representante y su objeto. Cuando el discurso no representa bien a su objeto se está ante mentiras malas, en tanto que la buena representación se caracteriza por ser más de concordancia entre la idea y la cosa a la que designa. A la vigencia del fideísmo liberal le corresponde la prevalencia del capital ficticio, con un gran incremento de la fraudulencia gobernante y periodística. A nivel bancario esta corrupción moral se corresponde con la aceptación del capital delictivo, el de los tráficos ilegales, los de la trata para la explotación sexual, el de drogas ilegales y el ilegal de armas, que no son los únicos ilegítimos y que se completan con la desidia empresarial ante una ley hipercompleja hasta lo incumplible. Una mala ideación no puede no corromperse, así como todo se corrompe antes o después, y se cae por su propia maldad, que la hace destruirse y caer, pero ¿cómo saber si una ideología es buena? La buena degeneración de la maldad del sistema será una necesidad indenegable, pero ¿cuál debiera ser?

El fetichismo, a nivel comunicativo, se da mediante la verosimilitud, es decir, la apariencia de verdad.

Del carácter blanco del capitalismo

El capitalismo es mestizo porque el liberalismo ecuménico abarca a la humanidad entera, pero en una mezcla liderada sobre todo por hombres blancos. El liberalismo, al venir del cristianismo europeo que se hubo esparcido en África, Oceanía, Asia y América cuando las primeras expediciones intercontinentales modernas, es principalmente blanco, así como lo son los estadounidenses. De eso que a la clase dirigente de ese país se la haya catalogado como blanca, anglosajona y protestante, más abierta en su base y más cerrada en su parte capitalista.

Economía purificante

En tanto que las finanzas son los valores puros, endiosados desde la moneda, la explotación es purificante en que engendra abstracciones finas, así como en el castigo se lastima al cuerpo para alcanzar lo divino. La economía capitalista replica la lógica de acometer prácticas autolesionantes para purificar el alma en la forma social de explotarse para acumular valor abstracto. La explotación no es sólo proletaria, sino que es total, abarca a la sociedad entera de maneras distintas.

El socioliberalismo se desprende del liberalismo

El liberalismo socialdemócrata es liberal a la vez que se le desprende, por lo que tiene de socialista, sin que hasta ahora se le haya separado. Es un socialismo democrático monoteísta, tolerante con la crítica al credo pero miembro de congregaciones religiosas, a la vez que promueve al capital: es de conciliación conservadora entre las clases, de conciliación favorable al capitalismo y al empresariado, ahora en crisis en el catolicismo pero firme en el protestantismo, presente en el continente latinoamericano por medio del evangelismo. El evangelismo es el protestantismo latinoamericano, alentado desde el protestantismo del imperio estadounidense, ya que a las iglesias se las financió desde allá. El tema entonces es que el pueblo es muy teísta, muy creyente en dioses de diversa índole. De la población mundial como el 70 por ciento debe ser teísta, sino más, y si no debe ser algo así. Cuando fue la revolución rusa sólo la comuna de París hubo sido un gobierno ateo. Ahora hay algunos países corregibles es cosas tremendas, una historia larga de fracasos y entre un sexto y un cuarto de la humanidad es atea. El cuestionamiento a los dioses estuvo en Sócrates, y ya en los asentamientos pre-civilizatorios debió existir como crítica al animismo jerárquico, y permaneció oculto durante la edad media, emergiendo de manera falsa en la ilustración como cientificismo fiel, que es el de la ciencia burguesa principal.

El de la creencia es un método práctico

La creencia incide en la práctica porque a la práctica se la decide con el pensamiento, que autoriza a actuar motrizmente siguiendo juicios morales derivados de ideologías conceptivas en su mayoría crédicas. La confusión entre las hipótesis y las tesis verdaderas sucede también en el materialismo, aunque allí es más cuestionable. En los países de constitución materialista a la creencia se la debe poder poner en su lugar más que en los liberales, de materialismo más fiel que científico, pero aquéllos no deben ser mucho mejores que éstos, en el caso de que sean mejores. El comunismo, como es materialista, es cientificista, así como es ateo, por lo que existe en sus países un cuestionamiento mayor a la religión téica, pero también procede muy mal por su ignorancia, por tener saberes insuficientes para sus planes de desarrollo. Tienen una ciencia incompleta, que condujo a imposiciones muy crueles sobre poblaciones indefensas, así como a la destrucción de gran parte del empresariado popular del mundo, con la ruina concomitante de sus empleados. La cuestión ecológica será un objeto de reprobación para el comunismo capitalista así como la explotación laboral. El comunismo no puede eliminar la desigualdad entre una clase empresarial y otra asalariada. De hecho la replica en sus países. La clase empresarial suele ser de estudios superiores a los de la obrera. Eso es un hecho mundial, ya que el capitalismo tiene un sistema de contratación asalariado, teísta hasta en la etimología de la moneda, a la que se llama así por el sobrenombre de la diosa Juno. La economía es de fe hasta en la palabra que se usa para referirse al capital impreso, la de la moneda, que es por Moneta, el apodo de Juno, la diosa de la maternidad del politeísmo romano. Por la vía del profesionalismo, que requiere de estudios superiores a los de los ciclos básico y medio, enseñado desde universidades bastante liberales, el empresariado de estudios superiores alcanzó un nivel más alto de extracción de valor que el de los profesionales asalariados y cuentapropistas, de una educación capitalista acorde con el teísmo y con la fe, al que luego se replicó en la especulación de las finanzas. Entonces, la socialización económica requiere de la crítica a la fe, por el lado de la profesión y porque la moneda, en sí misma, es un objeto teísta, relativo a la mitología romana antigua. La asunción social de la crítica a la fe es una condición tan necesaria para el socialismo como la socialización de las empresas grandes y medianas, porque las faltas de la fe implican daños macro en términos ecológicos, no sólo económicos sino también bélicos, tantísimo peores, o tal vez no porque la explotación laboral es constante: son factores destructivos permanentes y graves, el bélico como forma superior del laboral. Tanto los prejuicios como los juicios aparentes influyeron en las dos guerras mundiales habidas hasta ahora, que se prolongaron como guerras dispersas de menor intensidad, como una guerra mundial moderada, reducida a medio baja en las zonas de armisticio y muy intensas en las de guerra declarada, y crítica, con tenencia de bombas atómicas desde la segunda guerra grande. De allí que la cuestión cognitiva vaya a ser un problema urgente, incluso para quienes sobrevivieran a un estallido nuclear. El hecho de creer consiguió establecer doctrinas crédicas, por lo que hay una relación estrecha entre la fe y el gobierno religioso. Luego, como tema menor de la explotación natural, están los accidentes de las prácticas cometidas a creencia, también dados en otras especies, en las animales por lo menos, ya que la intuición es genitiva de los animales, y de los vegetales puede que lo sea. La diferencia con los vegetales es que los vegetales se mueven poco de acuerdo a su voluntad, pero algo se mueven, por lo que tienen que decidir su movimiento, a lo que hacen desde su sensibilidad. El hecho de que los animales no humanos sobrevivan da cuenta de que su sensibilidad les permite saber lo necesario para vivir, así como murieron por equivocarse.

Para que la humanidad viva bien de verdad la creencia tiene que ser reemplazada por el saber verdadero, que hasta puede no ser bueno, es decir, que de la concreción del paraíso en la tierra que sueña el socialismo distamos mucho. El socialismo ateo reemplazó el objetivo religioso de elevar el alma al paraíso luego de la muerte por el de concretar la utopía del paraíso terrenal, pero concretar eso es imposible, podría llevar siglos, porque para eso todos los humanos religiosos tendrían que abrazar el materialismo histórico, y eso como condición necesaria pero tal vez insuficiente.

El comunismo puede ser una religión, o ser como las religiones, pero a condición de que sea bueno. Sería una religión en el sentido de una relación de la sociedad humana entera, pero de discurso veraz. Entonces, la veracidad social es un indicador del proceso histórico, más propenso a creer que a la ciencia, lo que señala lo lejos que está el inicio de una socialización económica plena, ya que los obreros distan de comprenderla y de exigirla bien y en gran escala, otro tema necesario, además del de la obtención del gobierno ejecutivo. En eso sucede el fracaso del socialismo, sea el religioso, como el del socialcristianismo castrista, el del Foro de San Pablo, o el de la socialdemocracia atea, que gobierna poco, menos que el comunismo leninista, y sometida directo a la ley nacional del capital: a nivel mundial la ley trasnacional es capitalista, por lo que el mundo sigue siendo capitalista incluso en el bloque comunista, cuyos gobiernos son de capitalismo alterno, más de empresas gubernamentales que privadas, ahora en forma mixta. En el progresismo latinoamericano del Foro de San Pablo confluye el socialismo ateo del marxismo con el socialismo cristiano, como el de Maduro, Alfonsín y Lula, además de la izquierda demócrata cristiana, como parte del kirchnerismo, o del obradorismo, ambos progresismos de centrismo católico, el primero más de centroderecha y el segundo más proclive al socialismo primario, pero liberal. El liberalismo socialcristiano hace a la parte monoteísta del centroizquierda, así como la democracia religiosa es de centroderecha. Acá sitúo al FpV, de progresismo peronista demócrata cristiano, que es procapitalista heterodoxo desde que la iglesia católica sostiene al capital, aún ahora que está en fase crítica, y seguiría sosteniendo al fideísmo católico socialista en el caso de que se impusiera en los gobiernos. América Latina es un continente cristiano, separado entre católicos y protestantes, con hibridaciones originarias, africanas y de los otros continentes. Como las leyes son o bien católicas o bien protestantes, porque el liberalismo es de raigambre cristiana, los gobiernos fueron cristianos en general, habiendo habido pocos ateos, más bien esporádicos, con la excepción del de Cuba desde 1959, algo propenso al cristianismo obrero, como el del moralesismo, aunque sin haberse mezclado tanto con el pachamamismo inca: coinciden en el apoyo al progresismo católico franciscano, así como el socialcristianismo y el cristianismo liberal moderado en general. El progresismo masivo se concentra en este espacio político cuando el proletariado no se enfoca en el oligárquico: el proletariado es en gran medida creyente, de religiosidad popular, lo que hace a su conservadurismo y a su lentitud, cosa que tampoco deba ser constante. La crítica del proletariado lleva a reconocer su moderación y su derechidad, las que no están aseguradas, lo que marca el retraso social y las imposibilidades para el trotskismo, otro socialismo ateo, de social-democratismo poco asumido, lo que lo inclina a las acciones insurgentes. Las elecciones son buenas instancias para medir las aspiraciones políticas proletarias, que dan una pauta fuerte del estado de la conciencia social de la especie y que tienen mucho abstencionismo, lo que también habla de algo. La crítica al voto también es necesaria para la buena transformación, en tanto que el voto es un sistema fiel para la elección de los gobernantes. Ya si se separa entre gobernantes y gobernados está mal. En todo caso el gobierno social debiera ser entre gobernantes mayores y menores, de acuerdo a la edad, eso como modo de entenderlo, y eso no bastaría para que sea siempre bueno.

La humanidad es una especie mónida, de monos superiores. Los humanos somos los supremos de entre los monos antropoides.

El populismo de derechas trumpistas como conservadurismo duro

Entiendo a la oleada reciente de gobiernos de derecha retrógrada no como una reacción grande ni como de ultraderecha, sino como contrarreformistas, como gobiernos desprogresantes, de reacción leve, enmarcada en el constitucionalismo liberal, en tanto que apuntan a desmantelar las conquistas moderadas de sus antecesores progresistas, oscilantes entre la centroderecha y el centroizquierda.

El tema con la derecha dura es que la crisis capitalista la lleva a extremarse hacia la guerra, con armas atómicas de por medio. Los contrapesos a la ultraderechización, que vienen del liberalismo moderado, más inclinado al proteccionismo democrático de religiosidad popular, aparte del socialismo ateo, no pueden detener el impulso capitalista a la concentración y abstracción del capital, con la degeneración social que eso conlleva y los comportamientos sociales macro-suicidas, como lo son las guerras. El asunto es si la humanidad podrá asumir su mala conducta antes de caer en una guerra atómica, lo que es poco probable, y qué guerra atómica sería si se desencadenara, antes que el balance del uso de armas nucleares, quizás insuficiente para la desnuclearización.

De la poligamia en el comunismo

El objetivo mayor del comunismo es el establecimiento de la buena poligamia: la satisfacción de las necesidades sociales básicas es un fin en sí mismo que además apunta a la de las altas. La conyugalidad es de índole superficial en el entramado social, cuya base es sobre todo económica y cuyo intermedio es más que nada político, pero los niveles existen entremezclados: es una escala relativa. Los asuntos referidos a la socialidad más leve, como los de la amistad, el amor y el sexo, son superficiales, en el sentido de que hacen a las actividades más ligeras de la especie, lo que no es necesariamente malo, ya que la superficie es parte del todo social. Existe un prejuicio contra lo superficial, dado mucho en las corrientes populistas, que al priorizar al pueblo omiten atender bien a la cima social, lo que en términos filosóficos se traduce en el desdén por lo externo, el ornamento y lo alto, prejuicio también alimentado por las maldades causadas por la elite. El objeto del prarquismo, la toma de partido por el buen orden social, es que el conjunto social se componga bien, para lo cual deben ser buenos tanto su superficie como su fondo.

La legalización de la poligamia es una reivindicación inmediata, así como lo son los derechos de la sexualidad alterna, pero su existencia no podrá suceder del todo bien hasta que se hayan ordenado bien la economía y la política, porque las prácticas leves son determinadas principalmente por las más pesadas. Un escollo grave que tendrá dicha legalización es el de la oposición de las iglesias y la de sus adeptos, bastante dados a la monogamia absoluta, lo que se resuelve mediante la autocensura sexual y la concreción deshonesta, la primera vinculada simbólicamente al purgatorio, como detentadora de deseos tenidos por pecaminosos, y a la culpa de no cumplirlos, y la segunda al supuesto infierno, con el mito de los cuernos como forma fetichizada de comprender a la infidelidad matrimonial, siendo ambas patológicas, o bien a la sublimación y al coito distante, cuando no a los intercambios snobs de las parejas, que implican gratificaciones supletorias, a veces malas e insuficientes y que pueden haber derivado en manías acumulativas, como lo es la de la acumulación de capitales, si se troca a la tenencia de los seres amados por la de objetos que los representan subconcientemente. Con el amor a los dioses puede que haya pasado algo parecido, ya que se proclamó el amor a dios como modo mal trascendido de amor por la propia comunidad. La adopción de la buena poligamia general dependerá, además de del socialismo y del comunismo, necesarios para la liberación de la práctica individual, de la admisión verdadera de la cuestión sexual por parte de la sociedad, ya que entendiéndola mal no se puede enmaridar muy bien. La poligamia tampoco debiera ser impuesta de mal modo, ni ser absoluta, ya que cabría la posibilidad de establecer monogamias bien consensuadas. Es un tema de autogestión social del matrimonio, en relación a la económica y a la política, entre los demás rubros temáticos.

Con el patriarcado se le dio mucho lugar al orden económico porque el patrimonio es el dominio paterno, ya que "monio" viene de "moneo", palabra latina referida a la mente. El matrimonio es el dominio de la madre. En el patriarcado, las cuestiones paternas adquirieron preponderancia por sobre las maternas, como pasa con la economía y la política en relación a la crianza de los hijos. En el fratriarcado esto debiera ser igualado y las instancias repartidas según lo permitiera nuestro cuerpo.

La dialéctica y el progreso malo

El esquema de la dialéctica, en que a una tesis se le contrapone una antítesis y cuya tensión se resuelve en una superadora síntesis, tiene el error de dar a entender que a los problemas se los debe resolver siempre yendo hacia arriba. En ocasiones, como cuando algo fue mal erigido, la buena resolución del asunto precisa de que se lo baje, de una síntesis bien inferiadora. En el caso del mal progreso operado por el capitalismo, el defendido por la dialéctica hegeliana, de protestantismo liberal originario, hace falta mucho descenso, por lo mucho que se levantó mal para el sistema.

La idea del progreso, según la entiendo, es sinónima de la idea de la revolución, en tanto que el progreso supone una gradación para mejor a partir de cierto estado, en tanto que la idea de la revolución exige una nueva evolución. Las transformaciones menores que caracterizan al progreso, según se lo entiende usualmente, son cambios revolucionarios, pero que no modifican al sistema general por su cantidad menor, pero las llamadas revoluciones también son progresos grandes. El pasaje de un grado al otro implica una evolución nueva. El problema es que la revolución no es necesariamente buena: es más, casi siempre es más buena que mala, pero con males inmensos. Entonces, para los revolucionarios se vuelve necesario establecer una buena definición de la revolución, definir bien la meta de la revolución, a qué estadío social se quiere llegar, así como el modo de alcanzarlo. Sólo cuando hubiera buen consenso social sobre el objetivo y el método se debiera operar la transformación mayor, ya que ésta requiere de que sea la sociedad la que la haga, o al menos de que la ejecute la mayoría de la sociedad. La revolución debe ser mixta, es decir, tanto activa como pasiva, puesta en práctica por la infraestructura social como por la superestructura. La tendencia a la concentración de los sistemas jerárquicos hace que las mayorías sean propensas a ser progresistas, pero eso no se resolverá bien hasta que se haya asumido bien y socialmente la cuestión de lo sacro, porque la jerarquía es el orden sagrado, que en la modernidad es de economía y política fetichista. Hasta ahora las revoluciones generaron ampliaciones en el orden dominante, pasándose de sistemas mono-teocráticos a monarquías clericales y al republicanismo constitucional, en el que la clase dominante se compuso del empresariado laico, que es de culto extra-eclesiástico. Aunque haya habido esta ampliación, estabilizada en la oligarquía actual que es la clase capitalista, sigue siendo un sistema vertical. Una conquista sería la mesarquía, el gobierno de algunos, pero aún así no sería el de toda la sociedad.

martes, 8 de enero de 2019

De la crisis en las relaciones sexuales

Desde que el libertinaje posterior al mayo francés promoviera el hedonismo antisocialista, de cuestionamiento libertario despolitizado, la liberación sexual se topó con el orden dominante, con lo que ambos colapsaron, en una liberación bruta y maltrecha, en que no se resolvieron bien los problemas económicos, políticos e ideológicos, esos entre los otros. De allí que la socialidad sexual emancipatoria esté en crisis, porque no puede suceder bien sin la emancipación. El predominio de la mitología diabólica en el imaginario sexual da cuenta de eso, pero también lo hace la existencia del negocio sexual mafioso, la industria del sexo, que es capitalista.

lunes, 7 de enero de 2019

La deuda como falta económica

La deuda es una falta económica, dada por la falta de cumplimiento del compromiso asumido al tomarla. La magnitud de la deuda internacional da cuenta de que el capitalismo genera una falta económica macro, al endeudarse mucho las entidades jurídicas que pidieron préstamos, sean empresas, gobiernos y particulares. Cuando la deuda se torne impagable se notará la inviabilidad del capitalismo, pero aún así la van a seguir negando, y la pagarán de mala forma hasta que se termine este sistema. El hecho de que la economía tenga altos niveles de deuda remite a la falta de solidaridad en la economía internacional, es decir, a un sistema de mala lógica.

Del origen de la palabra "bebé"

La palabra "bebé" suena como los latidos del corazón de los fetos durante el embarazo, por lo que las madres los deben haber escuchado algunas veces. Es una de las palabras más universales, como las de "má" y "pá", dichas las cuatro con variantes de acento, consonantes y vocalización al pronunciárselas, lo que da cuenta de la naturalidad del lenguaje, además del hecho de que las lenguas son corporales: son órganos bucales de animales linguales, así como sus emisiones e idiomas. Que después la humanidad artificie algo mal su lenguaje es otro tema. La mala artificiosidad del lenguaje es conexa a la contaminación del entorno, pero aún así es natural, en el sentido de realizada por seres nacidos. Es una de las tantas malas prácticas humanas.

Esta hipótesis etimológica es, por supuesto, especulativa. Podría ser que esta palabra devenga del acto de beber, muy importante para los humanos recién nacidos, así como que tenga un origen bicausal, lo que no sería contradictorio, ya que los bebés se caracterizan tanto por tener corazones que laten como por mamar. La creación de las palabras es más fáctica que lógica, pero eso no basta para demostrar que esta hipótesis sea verdadera.

El funcionalismo de izquierda puede ser bueno

Nada garantiza que la izquierda sea buena, pero puede serlo. A la derecha le cuesta más por su sujeción a los dogmas religiosos, lo que en la izquierda se repite en menor medida con los dogmas científicos equivocados. El dogmatismo no es necesariamente malo, pero debe ser bueno, lo que depende de la asunción franca de la realidad. La derecha supera a la izquierda porque universaliza, en tanto que la izquierda es proletarista de un modo que a veces es de maltrato al empresariado. La reprensión justa al empresariado es una exigencia revolucionaria, ya que la mala es contraproducente. Facilitaría el desarrollo de la evolución histórica, por lo que es obligatoria. El universalismo negativo liberal puede ser superado con uno positivo, pero para serlo tiene que ser bueno, a lo que no hay que entender en los términos de la caridad cristiana, pero sí con sus elementos rescatables.

El funcionalismo socialista sería el que estudia el funcionamiento social de acuerdo al buen hedonismo, al que habría que definir, pero cuya definición debe ser social. El buen hedonismo social requiere que la sociedad esté bien, lo que a su vez depende de cómo sea el resto de la naturaleza, en el sentido de el conjunto de los seres vivos, e incluso su entorno. La evaluación del estado de la naturaleza inmediata a la humanidad debe ser efectuada por el conjunto de la humanidad, pero para eso éste tiene que tener buen juicio.

El empresariado es más de comprender y el proletariado de entender

El empresariado es más de comprender, noción propia del aprendizaje, en el que a las cosas se las prende, en el sentido de ligarlas. El empresariado suele tener un nivel educativo superior al del proletariado, que en general es asalariado. La forma de saber del entendimiento, que es la más proletaria porque el proletariado tiene mucho de las maneras más comunes, es de tender, la de lo tendencial. Es un método de conocimiento más universal, dicho en relativo, porque los asalariados comprenden, y algunos hasta superan a la parte inferior de la clase empresaria, y hasta la media y con más detalle más en concreto, lo que es conocido por cada quien en la sociedad, pero con algo de falsedad que la atraviesa, no sólo por las falsedades ideológicas sino también por los malos intereses propietarios y dominantes. Como la práctica humana es social, el éxito y el fracaso individual son sociales también.

La educación responde a la ideología, que es inestable y contractiva, y tampoco es homogénea, pero tiene una forma compatible con el dominio social, también de manera algo discordante, más o menos de acuerdo a la historia. La ideología es una, pero es caótica y coherente, tiene una coherencia cuestionada que se sostiene con mucho esfuerzo.

La ideología humana en primer lugar se vincula al monoteísmo, antes que al bi y al politeísmo, porque el liberalismo, la cosmovisión originaria del capital, es monoteísta.

Lo de prender puede que esté relacionado con los prendedores de colgar la ropa, así como la tendencia con el manejo de las telas. De ser así ambos modos de idear se habrían inspirado en prácticas laborales, lo que de alguna manera pasó seguro. Otra opción es que el entendimiento provenga de la tenencia, ya que para tener cosas hay que entenderlas con la inteligencia. En todo caso el conocimiento empresarial supera relativamente al proletario, porque es más sofisticado, pero de una sofisticación cuya calidad deja qué desear, debido a las consecuencias de sus ejes cognitivos.

sábado, 5 de enero de 2019

La lógica del sistema capitalista

La de sostenerse mal en base a la confianza.

A proletariado subordinado, socialismo capitalista

Los gobiernos socialistas terminaron siendo capitalistas porque el capitalismo es el líder de esta época moderna. Los gobiernos socialistas no pueden concretar el socialismo mientras que haya predominio capitalista y salariazgo generalizado, por lo que ejercieron capitalismos progresistas, con aberraciones equiparables a las del imperialismo liberal y conquistas de magnitud similar. El socialismo tampoco podrá ser en tanto que el proletariado esté sometido, pero que mandara mal resolvería mal el tema, y para hacerlo bien tendría, entre otras cosas, que igualarse al empresariado, incluso el capitalista, clase, como todas, formada de un núcleo con límites difusos, compuesta también por sus mujeres, de las distintas edades. Debiera ser una buena dictadura fraterna, pero la humanidad dista mucho de haber asumido lo necesario para eso, por lo que el socialismo, de llegar a concretarse, tardará, quizás no tanto o tal vez sí, en parte dependiendo de lo que hagamos ahora, lo que exige que la política sea bien sensata, esto es, que ajuste bien sus pretensiones emancipatorias al contexto histórico y las posibilidades e impedimentos dados por la correlación de las fuerzas sociales.

La dictadura, en sí misma, es el dictado, el hecho de dictar, que es decir. Por eso los dictadores son los que hablan mucho, le dictan a sus súbditos qué hacer, lo que más en complejo sucede en mayor grupo, pero la socialización del gobierno implicaría un modo de dictadura en que el decir social coincidiría con el gobierno, el autogobierno social, mucho más horizontal que vertical, que tampoco necesariamente sería bueno, ya que para serlo la humanidad tendría que actuar según buena razón, a lo que quiere poco. Ya si la razón tiene mucha mala prensa, más lo tiene la buena, que hasta es considerable de mojigata, por lo que para que la especie entera la adoptara tendría que darse un cambio muy grande. El orden empresarial implica una liviandad, que es el liberalismo, que promueve tanto la irracionalidad como la mala razón, y hasta la buena, de manera marginal, mientras que ella no lo deponga. Entonces, hay una relación entre la jerarquía y la superioridad empresarial por sobre el proletariado, vinculada a la fidelidad matrimonial porque el mantenimiento del prestigio, necesario para el empresariado, se relaciona con el cumplimiento y la transgresión de los vínculos maritales, que así se tornan algo aparentes. De allí que el empresariado sea el más casto, así como se las da más de divino bien, como el proletariado es más de lo cuernero, cosa que en la ideología monoteísta se repite como la superioridad de lo celestial por sobre lo terreno, con sus tópicos subsiguientes sobre el abajo y el arriba.

Del juicio y el gusto

Alguna relación cercana entre el juicio y el gusto tiene que haber, ya que el juicio es la sensibilidad más abstracta, la del pensamiento, que piensa según lo que se hubo sentido entre otras causas. La sensación es el juicio primario, no efectuado en palabras hasta que se la piensa, lo que ocurrió algo de acuerdo a las emisiones del aparato fonatorio, que es el que permite la pronunciación de las letras. La sensibilidad responde a la ideología, porque ella busca determinarla desde el deseo conciente, el formulado expresamente entre la gente, y algo lo logró, aunque fuera perversamente acaso, en tanto que el orden principal impuso su manera de pensar y de actuar, tampoco siempre mal. A la vez, existe la presión de abajo hacia arriba, que es la buena y se da un poco arriba también, la de la sensibilidad dañada que padece el dominio, lo sabe y quiere cambiarlo, o a veces no lo sabe pero lo presiente. La cuestión está mal resuelta por lo malo de las ideologías actuales, muy permeadas por el hábito de la creencia equivocada, al habérsela tomado como criterio para la validación social de los conceptos, de lo que algunos pasaron a ser leyes, de cumplimiento obligatorio, que persisten aunque se las transgreda, ordenando mal al comportamiento social. El debate entre la creencia y el saber viene por lo menos de la Grecia antigua, hace como 2500 años, y dista mucho de estar bien resuelto, e incluso de que la especie lo haya asumido bien, cuestión necesaria para el buen orden social, por lo que primará la crisis por mucho tiempo, la debida a nuestra mala práctica. En órdenes explotadores el buen juicio es excepcional porque el buen sentimiento también lo es, a consecuencia de los padecimientos corporales aparejados por la misma explotación, aparte del tema ideológico, que incide, pero el deseo natural de vivir bien, de gozar bien la vida, es ínsito a las especies vivas, por lo que tampoco se lo puede eliminar. La explotación capitalista está mal dispuesta desde una ideología que es algo diosera, tanto como para figurar en los billetes. El hecho de que los billetes tengan inscripciones de creencia en los dioses da cuenta del nivel de asunción de la realidad que hizo la especie.

viernes, 4 de enero de 2019

Del mal uso de los prefijos

A los prefijos se los usa con significados ambiguos, lo que da lugar a malos entendidos. Por ejemplo: a la palabra "desinformación" a veces se la usa en el sentido de la falta de información, otras en el de la mala información y en terceras como una mezcla de ambas. El prefijo "des" no se refiere a la maldad sino a la falta. En ciertos casos se puede hacer difícil precisar tanto al expresarse, pero de podérselo es mejor. El problema es que en ocasiones son los mismos prefijos los que tienen un uso impreciso, como en el caso de "per", que suele aplicar como aumentativo, como en el caso de "perspectiva", que es la mirada amplia, pero que admite el sentido de malo, como en "perverso", que es lo mal versado o lo mal vertido.

miércoles, 2 de enero de 2019

La humanidad, ¿no debiera morir menos vieja?

Es para plantearse si para armonizar bien con el medio ambiente la humanidad no tenga que morir a edad menor que los 80 años de esperanza de vida actual, ya que mantener la vida hasta esa edad muy avanzada precisa de una transformación ambiental intensa, lo mismo que el monto actual de la población. Quizás el equilibrio ecológico requiera de una población joven y reducida, pero a ello habría que llegar mediante su aceptación justa y socialmente conciente.

Con el uso de electricidad pasa igual, que se usa mucho más que lo necesario para sobrevivir, es decir, que está mal ordenado, de acuerdo al desorden del capital.

La esencia, lo que es en sí

¿Qué quiere decir el sufijo "encia" de "esencia"? La palabra "esencia" puede estar mal conformada, o ser mal usada, debido a lo errático de la filosofía humana, para decidir lo cual habría que analizar si su forma se corresponde bien con su significado, pero para eso hay que saber qué quiere decir "encia", la desinencia de la palabra, presente en muchas otras. En El pensante. Educación dice que "encia" es un sufijo de cualidad, esto es, que asentada la raíz del concepto se lo sustancia con la cualidad: no basta con saber que algo es, sino que se debe saber cómo es. La cualidad de lo que es es el modo de ser de lo que existe. No se pregunta por el ser mismo, sino por su modo de existir. Cuando se piensa en la esencia se reconoce que algo es, que la realidad es algo, compuesta de cosas que son de cierto modo, y se interroga sobre cómo es eso, para conocerlo y poder interactuarle con éxito para sobrevivir. Pensar en lo que es es una necesidad viviente, para ejercer una práctica efectiva para el propio beneficio. Ese es un deseo natural, de los seres nacidos. El pensamiento también se da en los otros animales, hasta en los insectos, que tienen cerebro con el cual pensar para escoger sus prácticas, y en los vegetales debe darse de otro modo, ya que al sentir la luz ordenaron la dirección de su crecimiento y de sus hojas, a fin de recibirla más, entre otras de las decisiones que tomaron y ejecutaron las plantas, como lo fuera la de comerse a las moscas. El instinto humano es más versátil que el de las especies inferiores, así como puede no serlo y el género ser el peor para el conjunto de los reinos vivientes. En todo caso la pulsión sería un instinto refinado, pero instinto en fin, el modo de ser del instinto de los animales humanos. El instinto es lo tenido en sí mismo por cada quien, en tanto que la pulsión es su impulso, más sereno y más detallado según los reinos y sus ramificaciones.

La palabra "esencia" podría ser una forma fácil de nombrar a la idea del "en sí" de los debates científicos, tanto de los más teológicos como de los más materialistas. Lo cierto es que las ideas de la esencia y la mismidad son próximas: la primera se refiere más al ser abstracto y la segunda más al concreto, sin haberse establecido bien que lo abstracto también es macizo, de materia liviana, más procesada, al igual que tiene consecuencias. Cuando se pregunta por la esencia de las cosas hay dos grandes modos de responderlo, dependientes de la postura gnóstica, la de la gnosis, la notación, del conocimiento científico, que se vincula a las posturas individuales y sociales relativas a los dioses. De allí que a la esencia se la entienda como la abstracción mental de las características puras de las cosas o como a sus rasgos formales pensados en abstracto, algo mal representados, la ideación pura de las formas de la realidad objetiva, muy de extracción conceptual y alto teísmo, así como se la piensa por otro lado, desde el materialismo, como conjunto corpuscular activo, a veces en sumisión conflictiva a las doctrinas teológicas, con su considerado mandato divino, y otras como ser en sí mismo de origen remoto algo ignorado. Si nos atenemos a la forma de las palabras en relación con su significado, a la esencia habría que definirla como el ser mismo de las cosas, lo que las cosas son en sí mismas, lo que es y su cualidad corporal, no sólo sus rasgos abstractos. Esa costumbre de ligar mal a los significantes con sus significados, la de representar mal, es un mal hábito humano, medido en primer lugar según sus consecuencias para la humanidad y su entorno más próximo. El movimiento de las cosas es parte de lo que es, o sea, que el mundo se compone de los cuerpos y de sus movimientos, ya que el movimiento es parte de la realidad, y llega a ser voluntario en los seres vivos. De que haya una voluntad suprema al universo que haga ser a las cosas que existen en él no tenemos pruebas suficientes, por lo que cabe asentarlo como hipótesis, pero tampoco comprobamos bien que no haya la voluntad divina. Lo que es seguro es que tomar por verdad a lo que se cree que lo es hace a un mal método de investigación y de conducta.

Para referirse a los rasgos abstractos de las cosas se debiera hablar de "abstrancia", ya que si no se comete una falta lingüística.