miércoles, 8 de junio de 2016

Del derecho al honor y la representación

En realidad, las injurias no debieran lesionar el honor de las personas, porque la gente tendría que tomar a los insultos por expresiones cuya veracidad habría que averiguar. De ese modo, se podría difamar tranquilamente, porque quienes supieran de la difamación la someterían a crítica, y luego de ella, si fuera suficiente, reconocerían la verdad. Así se ubicaría a los difamadores falsos, y se protegería la imagen de las personas de buena manera. El problema con la difamación es el mismo que el de la creencia, que es el de que las personas no analizan lo suficiente la relación entre los enunciados y sus objetos, por lo que se yerra al tomar a los primeros por verdaderos sin saber que lo sean. La creencia falsea la relación entre las ideas y las cosas a que se refieren cuando permite tomar por ciertas a las primeras sin haberlas cotejado con las segundas lo necesario. Ante las difamaciones, los cuestionables no son sólo los difamadores y los difamados, sino también los otros involucrados, quienes las perciben, ya que su toma de posición debe ser correcta, es decir, que deben considerar a las injurias como enunciados que requieren comprobación, remitir el juicio a lo sabido con certeza y buscar que se averigüe su verdad, lo mismo que vale para la comunicación en general.

lunes, 6 de junio de 2016

Del consumismo en Argentina durante el kirchnerismo

Ahora los privatistas argentinos están criticando al consumo de los trabajadores mejor pagos durante el kirchnerismo diciendo que los gobiernos posteriores a la protesta de 2001 los acostumbraron a comprar demasiado, y los kirchneristas les responden, pero sin reconocer que al haberse centrado en el consumo, en vez que en la emancipación, se condujo al proletariado a una práctica retardataria y reproductora de la cultura del consumo descartante, que usa productos y los desecha no tanto para satisfacer las necesidades humanas sino también para sostener un nivel económico exagerado, y con un modelo industrial que genera muchos residuos que no son biodegradables. El modelo democrático tiene que garantizar un consumo óptimo pero no excesivo, y priorizar la emancipación y la producción ecológica.

Una de las causas del declive progresista

Aparte del golpismo imperialista y liberal, y de las causas intrínsecas más reconocidas con que se explica la crisis del ciclo de gobiernos progresistas latinoamericanos, a algunas de las cuales empezaron a asumir, está la cuestión de que el desarrollismo aburre. No es sólo que es explotador, porque tiene un productivismo compulsivo, que reprime a los deseos y lesiona a las personas en pos de las metas socioeconómicas, sino que le dio a la diversión un lugar complementario al sistema laboral, según el cual las actividades de la educación, el trabajo y la militancia podían componerse con el entretenimiento en tanto que éste aportara a la generación de demanda agregada requerida por el proteccionismo, y a su fomento cultural. El entretenimiento fue así añadido al modelo de desarrollo como un factor más en el esquema de crecimiento, convirtiéndose en otra causa de explotación, porque a las tareas ordinarias se sumó la de consumir esparcimiento, que requiere de esfuerzo también. Cumplir con las pautas del modelo progresista requiso entonces hacer muchas tareas. El supuesto relajo se convirtió en una tarea también, no porque fuera obligatorio sino porque se lo practicó compulsivamente, y algo a presión.

Así la diversión terminó siendo pesada, una carga más, lo que desmoralizó a las naciones con gobiernos keynesianos, restándole apoyo a sus políticas, que además tuvieron un cariz puritano, de un cristianismo seudobondadoso, cosa que redundó en que las naciones se volcaran a consumir las laceraciones del entretenimiento liberal, porque allí encontraron un escape a la hipocresía bonachona pía pobrista, pero ese escape fue falso también. La demonización al liberalismo hecha durante los gobiernos pios pobristas le brindó las ventajas que tiene el diablismo, cierta facilidad para eludir las normas y celebrar la acometida de prácticas prohibidas, pero con malas maneras.

Hay que decir que la hipocresía populista es preferible a la liberal, aunque sea inferior que el socialismo ateo, que tiene sus hipocresías graves también, porque hasta que no haya conciencia social suficiente respecto de la relación entre la religión y la política las naciones oscilarán intuitivamente entre proyectos pietistas, con menor presencia de los ateos, pero eso es histórico también, o sea que puede que cambie la configuración sociopolítica, pero la devoción de las naciones es un factor a tener en cuenta en la estrategia de la izquierda, y debe ser afrontada explícitamente. Dado el carácter ampliamente pietista de las naciones, el socialismo tendría que aprender a componer su estrategia en una relación crítica con los religiosos progresistas, mientras que se relaciona, desde una crítica diferente, con el pietismo conservador, y mientras que ejerce su autocrítica.

miércoles, 1 de junio de 2016

De la acumulación de capital y el teísmo

La acumulación capitalista es una compulsión, una conducta irracional, porque no sirve para la justicia social, que debe ser un objetivo prioritario de la práctica humana, en vez que la falsedad de salvar el alma. Habría que averiguar si no es un sucedáneo de la adoración a los dioses, ya que, así como la humanidad se perdió de gozar de la vida en el pasado por obedecer a ideas falsas, que eran, entre otras, las de los dioses, le agregó a ellas la de conseguir capital, que en estado puro también es un ser abstracto, son números en la imaginación, como los dioses pero representantes de las propiedades.

La compulsión a acumular propiedades, al igual que las conductas maniáticas religiosas, son consecuencia de la prohibición al placer, que está mal hecha porque bien ordenado el placer social podría ser bueno y porque mal prohibido es dañino, pero para eso la humanidad equivocada tendría que reconocer que está perdiendo la vida por causas vanas y ordenarse para el goce de sí, para disfrutar la vida en común.

Segundo comentario sobre la miseria

La etimología de la miseria puede no provenir de la misa, sino de la palabra inglesa “miss”, que es “perdición”, o “maldad”, si es que no de otra, lo que no quita que la religión se relacione históricamente con la miseria porque su concepción del mundo es mala, por basarse en mitos, y mandar a hacer mal por eso mismo, ya que impide que la práctica se ordene según el querer humano que no se condice con sus preceptos, aunque ese querer también tiene que ser analizado, porque no siempre es bueno. Para clarificar el lugar del capitalismo, otra fuente de miseria, en la práctica social, habría que entender mejor su relación con la religión, y habría que entender que la práctica social tiene varios determinantes que a su vez se influyen entre sí, así como la forma en que se dio esa relación en el pasado.

Lo mismo puede ser que el significado que le dí antes a “mezquita” esté mal.

Las religiones corrompen a los creyentes porque los someten a ideas tormentosas, que los hacen sufrir reiteradas veces, porque ellos las toman por verdad, a partir de lo cual temen a la ira de seres imaginarios a los que consideran superpoderosos, por lo que piensan que ellos pueden destruirlos con sólo desearlo, y que conocen permanentemente sus acciones visibles y hasta lo más recóndito de sus sentimientos, entre otras cosas parecidas a éstas, como lo es la amenaza de discriminación y castigo sobre quienes fueran descubiertos en pecado, lo que termina siendo una tortura psicológica que pervierte a los fieles y los impulsa a reprimirse y maltratarse entre sí, cosa que falsea a toda la práctica social aunque tenga sus tendencias opuestas. Hay que considerar que los capitalistas, al ser en general laicos piadosos de clase alta, suelen estar moralmente quebrados, no sólo por la concepción que portan sino también por la competencia económica y la lucha de clases, por lo que son corruptos, además de por el hecho de ser criados en medio de relatos sobre el origen del universo y el deber ser humano de los que luego constatan que no se corresponden con la realidad social, por lo que se decepcionan. La decepción causada por la comprobación de que las historias pias falsamente bondadosas son ilusorias es una de las causas de la corrupción capitalista, de igual modo que lo es la laceración social a la que padecen durante su formación educativa, con toda esa tradición de traiciones y subyugaciones que hay en la enseñanza privada, aunque no sea exclusiva de ella.

También hay que contemplar que ese problema, el de la falsedad pía como causa de la corrupción capitalista, se replica de otro modo en el proletariado, causando su conservadurismo, y lo mismo sucede, pero también de otra forma, con el desarrollismo socialista, cuyos seguidores oprimen a quienes lo critican a fin de lograr sus metas, a las que no podrán alcanzar plenamente porque aquél está socialmente cuestionado por desconocer aspectos importantes de la realidad que hacen a la adopción consensuada del proyecto de orden social, causando una obediencia desganada, y su impugnación, además de por el hecho de que las naciones se relacionan entre sí, por lo que sus proyectos de orden nacional colisionan, lo que hace fallida a su cooperación.

martes, 31 de mayo de 2016

De mi inclusión en los créditos de Enciclopedia Latinoamericana

Yo no supe que me habían puesto en los créditos de la Enciclopedia Latinoamericana editada por el CLACSO. Algunos años después de su impresión, o un poco menos, le fui a pedir un ejemplar al encargado de los libros del consejo en ese entonces, Silvio Nioi, que me dijo algo así como “por supuesto, si vos sos uno de los autores”. La verdad es que, aparte de que recibí la noticia con agrado, y con enfado también por no haber sido consultado, yo no hice ningún trabajo para esa enciclopedia, nomás me incluyeron, con el resto de los asistentes del OSAL, porque usaron información del observatorio para ella, que además de algo de hipocresía en ciertos temas tiene sus cosas que me gustaron, de lo poco que la leí. En particular me disgusta su celebración acrítica de los ídolos de la industria cultural, aunque está bien que se los reconozca. El problema es el modo en que se lo hizo, que dificulta pensar en cómo superar la producción cultural vigente, porque no explicita algunas de sus faltas, y en particular las que hacen a la represión de la autogestión cultural y a la mercantilización. En eso, hicieron como los liberales, que exaltan a los grandes del negocio en desmedro de los menos conocidos, pero igual eso tiene algo de valor porque los grandes son parte de la historia humana: el problema es la falta de igualdad, aparte de la explotación sufrida por los grandes, y también por los medianos y pequeños. Para suprimir la explotación es preciso que las tareas se repartan por igual, y razonablemente.

lunes, 30 de mayo de 2016

De la violencia de género

Ahora que en Argentina está por hacerse una nueva movilización de Ni Una Menos, un movimiento feminista que busca terminar los femicidios y la violencia machista, algunas feministas, como la diputada Victoria Donda, de Libres del Sur, y la intelectual Diana Maffía, directora del Observatorio de Género en Justicia, salieron a decir que la violencia de género únicamente existe cuando una mujer es violentada por un hombre en torno a su identidad genérica, y no a la inversa. Yo, que fui violentado por una mujer, que me engañó sexualmente y en vano, y que sufrí por eso una agresión grupal al modo de la burla por una parte de la comunidad universitaria de la facultad de ciencias sociales de la UBA, además de un insulto sexual de una feminista por otro motivo, lo que redundó en un autodesprecio de mí mismo, soy quien para decir que esa comprensión está equivocada, y que permite la perpetuación de la violencia feminista, además de que le resta apoyo a la lucha contra la violencia machista, porque los varones que sufrimos violencia de género no vamos a acompañarlas felizmente a las mujeres que desestiman nuestros reclamos, sino que lo haremos algo desganados por su falta de solidaridad.

El hecho de que la violencia de género predominante sea la machista no quita que existen casos inversos, a los que también se debe atender, porque si no se abandona a las víctimas a la soledad, lo mismo que le hicieron a las mujeres violentadas, pero ahora por parte de las feministas. ¡Qué descaro! Les digo que en mi caso abandonaron a un hombre antipatriarcal, y tendríamos que saber de los demás. Para enfrentar los males sociales es preciso que se los reconozca.

La violencia feminista es violencia de género cuando lo es porque entonces se configura según los patrones genéricos: nos agredieron por ser varones, entre otras causas, e incluso habría que ser comprensivo con ella, no buscar venganza sino su superación histórica, lo mismo que debiera ser, aunque de distinto modo, para con los femicidas. Los femicidas asesinan porque responden muy violentamente a la opresión social, junto a las causas en particular que tienen, por lo que para resolver políticamente el problema es preciso comprenderlo. Centrarse en la condena a los femicidas impide resolver la cuestión, por lo que es preciso que en vez que condena se busque justicia, y a la vez su solución histórica.

Otra cosa que me da mucha bronca es que se siga omitiendo el lugar del fetichismo sexual, con el mito de los cuernos, en la violencia al interior de las parejas. Me la pasé leyendo artículos feministas sobre esta violencia sin que se haya mencionado ni siquiera una vez a la cuestión de los cuernos, que es una preocupación entre los miembros de las parejas que creen en él, algo ampliamente extendido en las sociedades occidentales por lo menos.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Pornografía obrera

Estas fotografías son de la pared del depósito del shopping Plaza Oeste, en el partido bonaerense de Morón.



Del idealismo capitalista actual

 El capitalismo más que pietista es idealista, porque en China, Vietnam, Corea del Norte y Cuba hay un capitalismo que no es pietista, pero que se basa en el modelo de desarrollo inspirado en el iluminismo de fe en un dios extrauniversal y antropomórfico, que es el del liberalismo, no en el sentido de que en esos países la política sea liberal, sino en el de que ella se basa en ese modelo de medición de índices demográficos y socioeconómicos, junto a la comprensión de las relaciones internacionales, y de aplicación de iniciativas gubernamentales relativas a esa medición, lo que no funciona bien a veces. Este idealismo ordena a la práctica humana de mala manera porque sostiene un ordenamiento de la humanidad que está mal planteado al no reconocer algunos aspectos de la realidad que son importantes, como lo son los sentimientos y el querer humanos, por lo que la práctica social desarrollista, tanto la atea como la teísta, los oprime cuando no son los aceptados por su modelo, que tiene alguna bondad.

 Para que el idealismo sea verdadero las ideas que lo componen debieran dar cuenta de buen modo de la realidad en la que operan, por lo cual él tendría que incorporar y transformarse según una crítica de los reclamos sociales que se le hacen a sus modelos sociales, entre otras cuestiones a las que habría que reconocer, como lo son las quejas de los niños, parte de las cuales es legítima en vez que caprichosamente maliciosa.

 El idealismo falso tiene una relación histórica con el teísmo porque el teísmo, al suponer que los dioses crearon al universo, tiene una gran tradición de especular en base a ideas cuyos objetos no existen en la realidad exterior al pensamiento, y en mandar a hacer cosas a la gente de acuerdo con esas especulaciones, además de desdeñar a las críticas que se les oponen, por suponer que provienen de causas menos importantes que las de los dioses, o las de sus seguidores más y menos fieles, lo que redunda en los sucedáneos de esa lógica, como aquellos que, en vez de centralizarse en los dioses, lo hacen en el progreso o el desarrollo mal entendidos. Para que el desarrollismo y el progreso funcionen bien, deber ser bien deificados, con una idea muy verdadera sobre lo divino.

A la izquierda le falta practicidad

Cuando el FIT argentino salió a decir que los candidatos Macri y Scioli eran iguales en parte fue por la lógica electoralista y por su estrategia de acumulación política, que pretende captar a los trabajadores peronistas, y en parte por su mala comprensión, que prioriza las generalidades por sobre las particularidades sin darles a ellas el lugar que se merecen. Además, hay una lógica acusatoria en gran parte de la izquierda que les dificulta salir del principismo, lo que hace que la política sea proclive al idealismo y al faccionalismo, separa a los socialistas de las masas, que más que en los objetivos altos de la lucha están pensando en que los ingresos les alcancen para llegar al mes que viene.

Ese principismo por un lado les obtura las relaciones con las otras organizaciones políticas y los propulsa a establecerlas de modo violento, cosa que es fomentada además por la violencia general de las sociedades y de sus organizaciones, que en cierta medida son antisocialistas y agresivas, pero aparte los lleva a situaciones como la de este país, en que ahora los trotskistas están en campaña para que el gobierno del estado atenúe el aumento de las tarifas del gas y la electricidad para que no cierren las fábricas recuperadas, aumento que, de haber ganado Scioli, no habría sido tan grande como es, en el caso de haberlo sido, porque si bien Scioli habría aplicado una política pietística, capitalista y liberal, lo habría hecho desde el modelo populista, que a diferencia del privatista tiene una proclividad al pueblo que lo hace menos desdeñoso para con él. Y eso de las tarifas vale también para otras políticas del gobierno macrista, como su favorecimiento a los represores de la última dictadura militar, su apoyo al gobierno ilegítimo de Temer, su omisión a la persecusión de la trata de mujeres, su inclinación al bloque geopolítico estadounidense, su fomento de las finanzas y demás.

Puedo equivocarme, pero me parece que en el plan de gobierno sciolista no estaba contemplada la anulación de los impuestos a la exportación, ni favorecer a las empresas petroleras con las ganancias extraordinarias por el aumento del precio de la extracción de gas, el llamado de boca de pozo, cosas que redundan en el tarifazo vigente de los servicios de gas y electricidad, y tengo que agregar, dado el acoso imperante en los debates políticos, que decir esto, ni haber apoyado a la candidatura sciolista, no implica hacerlo con todas las políticas que hubiera aplicado, y ni siquiera apoyarlo en lo que hubiera sido su gobierno, ya que se trató de un apoyo electoral, forzado por la coyuntura de la intención de voto, pero hay que reconocer que la crítica a los gobiernos tiene que tener perspectiva histórica, para responder a los procesos vigentes.

Esto que digo del FIT vale para la izquierda en general, aunque se aplica en concreto de distintas maneras según los casos particulares y sus variaciones históricas. Las izquierda tendría que aprender que las cuestiones menores también son importantes, y en particular para quienes más las sufren, ya que así, como hicieron hace poco, se ganan el odio de parte de las masas, y en especial del lumpenproletariado, que ahora está peor que los obreros de las empresas recuperadas, pero otros asalariados les tienen bronca también, porque no reconocieron las diferencias entre el PRO y el FpV, que si bien son iguales en general se diferencian en aspectos que hacen a la satisfacción de las necesidades básicas del proletariado, y así. Ahora bien, reconocer esto no debiera obstar para admitir también que la adscripción al peronismo del proletariado es un error mayor, que igual tiene sus méritos y con el que tenemos que aprender a convivir, mientras se le busca la solución, que pasa por la voluntad política de los trabajadores, a la que se puede criticar pero que hay que respetarla.

La estrategia de superación del capitalismo tendría que tener en cuenta a las cuestiones menores, porque son importantes para la subsistencia de las masas.

martes, 24 de mayo de 2016

Posible origen de la teoría del derrame

Eso de que para que la riqueza llegue a la clase baja tiene que derramarse desde la alta capaz que viene de esa celebración burguesa hecha con una torre de copas a las que se hubo llenado con champagne desde la más alta.

lunes, 23 de mayo de 2016

Corrección marxiana a Marx

Es mediante la práctica que los humanos nos producimos a nosotros mismos, no solamente mediante el trabajo, que es una de las tantas prácticas, y eso sobre la base de nuestra existencia material.

Algunos de mis errores ortográficos

Las palabras “fideista”, “teista” y “pios”, y algunos de sus derivados, se escriben sin acento.

jueves, 19 de mayo de 2016

Apunte para aclarar

Dejémos de lado la cuestión de si la propiedad es, etimológicamente, pro piedad, porque no debe serlo, lo que es averiguable, aunque las palabras coincidan y sus relaciones históricas hayan convergido, y ciñamos su sentido al de los bienes fabricados, o sea, démosle al término el sentido etimológico de “cosas apartadas”, de materia apartada de su existencia misma mediante el trabajo humano. Entonces, hay que admitir que, en tanto que las sociedades humanas fueron hasta ahora fideistas en general, la transformación de la materia hecha por la humanidad la subsumió bajo concepciones pietistas, pero históricamente, o sea, siendo esa subsunción provisoria, y a veces olvidada, nula, ordenada con proclividad a lo ideal pío en las cúspides de las jerarquías sociales y con declinación a lo común en sus bases, aunque los preceptos pietistas transcurren en toda la escala social, pero son omitidos siempre que los humanos se comportan proletariamente, según intereses familiares, simples y necesarios, y hasta con complejidades y pietismos de grado menor, en vez de con afán de acumulación de riquezas, poderes supremos y divinización alta.

De allí que haya que entender que el propietarismo fuera ordenado pietísticamente, a la vez que ese orden fue contrariado por los intereses comunes: es un propietarismo a la vez pietizado y comunal, y por eso conflictuado. Lo mismo vale para la economía, que es determinada precariamente por la religión y su orden conceptual laico, el de los grandes propietarios, que es pietístico en general, a la vez que éstos responden a ella, y con mayor fuerza porque la determinación de abajo hacia arriba es mayor, lo que no resuelve por sí mismo a la lucha de clases pero le pauta una presión constante del proletariado para satisfacer sus necesidades de subsistencia, mientras que el propietariado ya las tiene resueltas, por lo que orienta sus luchas para liberarse de la opresión religiosa y democratizar, cuando es progresista, o para acumular más y someter a las sociedades a los mandatos píos más estrictos cuando es reaccionario, pero esto históricamente, o sea, con desviaciones y hechos opuestos y ajenos a los de esta explicación, que no da cuenta de toda la realidad, sino que es generalista, como lo es el hecho de que exista el conservadurismo del proletariado pietista, que pugna para subsistir pero no para emancipar, aunque eso es relativo también, por lo que éste contiene reivindicaciones progresivas explícitas u oprimidas, de igual modo que el propietariado es proletarizable, aunque eso sea difícil por su falsa conciencia.

martes, 17 de mayo de 2016

Las relaciones ónticas son integrales

Es una obviedad, pero hay que decirlo porque no es sabida lo suficiente: los seres se relacionan históricamente, o sea, de hecho, sin que importe el carácter que tengan, sea físico, natural, social o especulativo, con sus distintos subtipos, a los que estudian las distintas ramas de la ciencia, algo verdadera y algo falsamente. De allí que la perspectiva científica, además de ser verdadera, por lo que debe ser comprobatoria lo debido, tenga que ser transdisciplinaria, porque sólo desde el conjunto de las ciencias es que se puede tener un conocimiento cabal de la realidad, que baste para ordenar bien a la práctica, e incluso la transdisciplinariedad puede ser fallida si se la aplica incompleta o malintencionadamente, por lo que la suficiencia y la buena intención son requisitos para que la práctica sea justa.

El problema es que para que la investigación sea buena, los investigadores tienen que tener buenos intereses, lo que requiere que hayan sido bien educados y que tengan alegría de vivir, cosa que no puede ser si tienen concepciones del mundo fallidas, como lo es la capitalista, o las pietistas populares o socialistas, e incluso las ateas y socialistas malas: más bien sucede que se nos contraponen intereses buenos y malos, que nos contrarían la práctica más o menos según el caso. Por investigadores no me refiero sólo a los científicos universitarios, sino a todo aquel que averigua algo para saber qué hacer.

La ontología teísta y el ordenamiento de la práctica

El problema de la ontología teísta es que como supone que los dioses son entes absolutos y creadores del universo deriva de esa idea la conclusión de que la humanidad les debe obedecer, por lo que los seudofilósofos teístas meten presión para que los otros humanos se violenten a sí mismos para cumplir con los mandatos pios.

También es falsa la suposición ontológica de que las esencias son entes ideales existentes en el cosmos a los que deben someterse los seres concretos de la Tierra, pero eso no debe llevar al materialismo histórico a abandonar al esencialismo, ya que los entes tienen una esencia, pero que no es teística sino histórica, a la que es necesario reconocer para guiar a la práctica humana.

viernes, 13 de mayo de 2016

El absolutismo constitucional

En el absolutismo monárquico del feudalismo las sociedades europeas consideraban a dios como un ser absoluto, existente por sí mismo, cuya divinidad era encarnada por los reyes, que gobernaban a las naciones según éstas creían que ellos mandaban de acuerdo con los preceptos del dios cristiano, algo análogo a lo que sucedió con las monarquías islámicas. El absolutismo político suponía la reunión de todos los poderes de mando social en el rey, en tanto que representante de la divinidad.

En el capitalismo, la monarquía es reemplazada por el constitucionalismo, que también considera ejercer los mandatos de los dioses, en algunos casos, pero bajo repúblicas de democracia representativa, o monarquías republicanas. En el caso de las constituciones laicas, las legislaciones de las naciones mayoritariamente pietistas se corresponden con los credos pero sin la intromisión directa de las iglesias en ellas. Es lo que sucede en México, Chile y Uruguay, donde las constituciones pautan órdenes sociales pietísticos desde legislaciones laicas.

Ambos sistemas de gobierno, el monárquico y el constitucional, son absolutistas en el sentido de que aceptan que se considere a los dioses como existentes por sí mismos, lo que es el teísmo absolutista, en tanto que en el feudalismo éste se correspondía con el absolutismo monárquico y en el capitalismo con la atribución de los poderes políticos al gobierno tripartito pautado por las constituciones. Son distintos tipos de regímenes gubernamentales de naciones pietistas, y los constitucionales pueden adscribir a los credos o no en su ley, pero en los hechos suelen hacerlo.

La reforma protestante y la contrarreforma católica fueron determinantes al respecto porque habilitaron a la burguesía incipiente a ejercer sus credos por fuera de las iglesias, o con menor intromisión de su parte, las cuales estuvieron aliadas a las monarquías durante el feudalismo, aunque su relación fuera conflictiva, por lo que desde ese distanciamiento los laicos cristianos medianamente propietarios inventaron a la doctrina filosófica que les otorgó lugar de mando social mediante las revoluciones burguesas, el liberalismo.

martes, 3 de mayo de 2016

Inclusión y exclusión pietistas y materialistas

En tanto que las piedades tienen distintas morales, falsas pero morales en fin, establecen preceptos sobre lo que debe ser el carácter y la conducta de los seres humanos, en base a lo que erigen un sistema de inclusiones y exclusiones jerárquizadas, según el cual a los individuos les corresponde un lugar de acuerdo a su obediencia a los mandatos fideístas, lo que atraviesa a toda la escala social, desde el gran capital hasta el lumpenproletariado, pero históricamente, o sea, sin que esa pretensión se imponga tal como el pietismo busca, sino como lo hace de hecho, crítica y contrariadamente, porque la práctica humana tiene otros determinantes a los que aquél no responde. Para que un orden social sea fluido tiene que responder a la verdad de las cosas, por lo que tiene que tener razón suficiente.

Los preceptos capitalistas operan en el seno de órdenes fideístas, como parte de ellos, porque el capitalismo surgió como pietista, y también en los órdenes socialistas capitalistas, que no son fideístas pero que tampoco tienen razón suficiente, aunque están más cerca de ella: son de un desarrollismo idealista, porque priorizan las metas del desarrollo por sobre los aspectos de la realidad social que lo conflictúan, desarrollismo cuyo objetivismo es incompleto, y tienen errores debidos a sí mismos, por un lado, y por otro a provenir y ser violentados por el pietismo capitalista.

Los socialismos capitalistas son aquellos que, basados en el materialismo histórico, aplican una política de acumulación de capital centrada en el estado, o en regímenes mixtos, estatales y privados, como es el caso chino al que se pliega el cubano con la reforma reciente. En realidad son sistemas estatistas de partidos únicos con ideología socialista que imponen un modelo autoritario a sus sociedades, que puede ser más democrático en algunos aspectos que la democracia liberal, y que apunta al socialismo, pero eso no los exime de maldades, debidas a sí mismos y a la opresión de las potencias imperiales fideístas. Son gobiernos materialistas corregibles a los que se debe criticar de buen modo.

Para la rectificación

La cuestión pietista está sobrestimada en esta reflexión bloguera, porque está subapreciada en el análisis científico general. Habrá que darle su lugar exacto.

viernes, 29 de abril de 2016

Qué centrismo; apropiación de las piezas y de la materia

¿Qué centrismo debiera tener la izquierda? La izquierda, ¿tendría que ser centrista?, pero, ¿qué es ser centrista? Entiendo que lo que diferencia a la izquierda de la derecha es el teísmo, pero no absoluta sino históricamente, se dan entremezcladas en una práctica en que la relación respecto al teísmo es central. Entonces el centrismo tiende a ser de un democratismo ateo o agnóstico, y con aceptación de la cristiandad popular, el pietismo progresista, o el menos conservador, porque es más proletario, lo que es Nuevo Encuentro en Argentina, que es liberalizado porque el predominio social es liberal: la práctica social pietística pautada por las constituciones liberales es liberal en general, y en lo económico de intercambio mercantil liberalizado, más mercadointernista en el populismo y la socialdemocracia y más trasnacionalista en el liberalismo privado, porque el capital trasnacional es privatista. El centrismo es un capitalismo estatalista de desarrollismo proteccionista y píamente moderado, o agnosticista minoritariamente, el liberalismo heterodoxo, pero el dominio humano terráqueo es del pietocapitalismo trasnacional, que es la ortodoxia liberal, por lo que los gobiernos centristas ejercen una política proteccionista que acepta al trasnacionalismo a la vez que lo compone conflictiva y provisoriamente con la defensa de los mercados internos. Entonces la izquierda no puede tener ese centrismo, porque sobreatarea: no puede lograr un orden práctico bueno con sobreproducción, y ni siquiera con producción nivelada mala: no es sólo un problema del nivel de la producción, sino de su forma. Es la forma de la producción humana la que está mal, y la dicencia es la que permite la producción, el decir: la producción se hace a dichos, que responden a los pensamientos fallidos, y por eso la producción es algo mala, a la vez que es algo buena también. No puede ser buena del todo píamente, porque la concentración de la atención pía se sumerge en indagaciones mentales sobre los dioses y sus relaciones con las prácticas de los creyentes: los pietistas se guían a sí mismos en base a relatos tomados por sagrados e intentan hacer comportarse a los demás en relación a ellos, aunque no siempre lo logran, ni para ellos ni para sí, ya que sus preceptos no siempre son cumplibles y porque también tienen una conceptualización razonable, aunque contrariada por las creencias.

Entonces, ¿qué respuesta a eso se tendría que hacer desde la izquierda, en tanto que el centrismo popular es mistificante, es de un cientificismo pietista? Lo que sí sé es que el socialismo tiene que tener una relación crítica con las concepciones humanas en pugna, y el cientificismo requiere que sea verdadera: no puede ser creyente. Ahí, el que tiene que corregirse, dejando de ser creyente, es el cientificismo populista, es su deber histórico, porque es confuso en su definición en relación al pietismo, aceptando al ateísmo pero sin darle la razón socialmente respecto de la cuestión de la existencia por sí mismos de los dioses creídos por ellos, lo que tiene consecuencias en el conjunto de la relación entre la concepción y el resto de la práctica, ya que a ella se la basa en concepciones insuficientes, porque mezclan certezas con pareceres, por lo que se manda a practicar y se practica de mala manera. Para Argentina, sucede que el peronismo es cristiano en general, pero evade el debate, es como que mantiene la duda sin criticarla, o se elude en que Cristo fue un revolucionario por pelear por los pobres contra el imperio romano, sin señalar que creyó haber sido un enviado del supuesto creador del universo, en cuya existencia los peronistas, generalmente, tienen fe, una que les basta para tomarla por verdad, y sin reconocer la relación entre la creencia y la práctica humana mala. Desde el cientificismo se puede criticar tanto al pietismo como a las prácticas extrarreligiosas basadas en pareceres, porque es un deber humano que la práctica sea satisfactoria, por lo que cabe exigir el conocimiento debido para decidir qué hacer, ya que la ignorancia causa mala práctica también.

En cambio, en el privatismo la idea de Cristo es la de un sacrificio total, de un despojo de sí para redimir a los humanos de sus faltas, aparentes o ciertas, es más martirizante todavía, y vana también: pierden la cabeza por la comprensión de la historia en términos pieros, lo que les pervierte el entendimiento y les hace decaer, causar una decadencia humana por mala práctica social, en la que el pietismo impulsa al propietarismo porque ordena a la práctica social para la producción de propiedades. Las piezas, hechas de materia extraída, son transformadas por seres humanos de regímenes fideístas, que al hacerlo las apropian, las hacen partes de órdenes mercantiles, que son pieros porque creen en los dioses y porque no depusieron la remisión a Mercurio en el nombre dado a la unidad de transacción monetaria. Al mercantilizarse, se le pone a los productos fabricados un valor que no tienen en sí, se los valoriza abstractamente y se los recoloca en el aspecto comercial de los órdenes pietistas, en cuyo proceso se les llama mercancías y propiedades. Por eso Marx llamó al capitalismo la religión de la mercancía, que en realidad no es una religión, sino una relación social. La economía propietaria es pietista porque las comunidades humanas que la realizan también lo son, aunque desde la revolución rusa ellas conviven con el capitalismo materialista, que es de un propietarismo ateo.

La cuestión del centrismo es porque la mayor parte de la sociedad argentina es cristiana, sea de cultos católicos, evangélicos, laicos o los que fuere, y más aún porque en general es un problema planetario: en los otros países el cientificismo materialista también discute con las clases pietistas, sean de los credos que fueren, porque el socialismo científico es internacional, y también la izquierda tendría que explicitar qué relación tener hasta con la ultraderecha, ya que son seres humanos, son nuestros congéneres aunque no nos gusten, pero los científicos se evaden mucho de discutir a los dioses; eso, que es básico, tendría que estar recontra debatido por la humanidad entera, y no lo está en el 80 por ciento, por decirlo aproximado, en tanto que la gran mayoría de la humanidad cree en la existencia por sí mismos de los dioses, y los gobiernos de las naciones también lo hacen. ¿Cuántos gobiernos nacionales ateos hay? Los comunistas y los socialistas, que en el caso de China, Vietnam y Cuba hacen una acumulación capitalista atea, y en el otro, gobiernos socialistas, o demócratas ateos, bajo constituciones pietistas y liberales, con ley liberal, aunque esté bienestaristada, porque el estado de bienestar también es una alternativa pietocapitalista liberal, aunque sea mercadointernista y proteccionista, a semejanza del desarrollismo ateo, que no es pietista pero sí acumula capital. La acumulación de capital es una ambición desmedida, tenga o no origen religioso, que se desentiende del modo en que la tenencia de los medios productivos económicos determina a la distribución de las propiedades, por lo que al problema le buscan una solución estatal, que es insuficiente porque la distribución justa requiere de la producción socializada, porque en ella toda la sociedad participaría de la decisión sobre la distribución, por lo que a ella la realizaría mucha más gente, lo que aliviaría la tarea y la haría posible de ser satisfactoria, aunque no bastara para eso, porque además la producción tendría que ser bien razonada por el conjunto de la humanidad. Ahora, ¿cómo es que una clase llega a querer acumular capital? ¿Qué formación tienen que haber tenido para querer hacer eso? Es una clase educativa, escolar y universitaria: la formación capitalista se inicia familiar y eclesiásticamente y continúa en las escuelas y universidades liberales, que son las privadas, usualmente católicas en este país, y que son equivalentes a las protestantes, a las cristianas ortodoxas, a las judías y a las islámicas, y no sé de China y la India, ni de las religiones africanas, y son un montón, con historias larguísimas cada una, llenas de libros y folletos, en idiomas distintos, y con tradiciones orales. La acumulación de riqueza ya venía de antes, desde el establecimiento en civilizaciones hubo la acumulación de riqueza, de riqueza propietaria, tasada en valor abstracto, en moneda, pero no acumulación dineraria bancaria, que se inició en el renacimiento, ni mercado bursátil mundial, que es propiamente capitalista, igual que el sistema de acciones empresariales: se tasa a la propiedad en valor numerario y monetario, y se especula con los papeles de esa tasación, es una especulación abstracta en línea con la abstracción pura religiosa que se adosa en la práctica humana y la conduce capitalístamente, causando la explotación humana por mala comprensión de la historia, porque la falsedad les hace mala la práctica, y ellos son parte de esa explotación, ya que la padecen a la vez que la recrean. La humanidad es una especie animal que guía su práctica algo irracionalmente por creer, por ignorar y por aparentar, porque la creencia, la ignorancia y la apariencia obstruyen la reflexión de la vida para sí y la reemplazan por un pensamiento sobre el deber ser humano de un moralismo sacerdotal o frívolo, y autoritario en el caso de los regímenes comunistas, que a partir de la reforma protestante adoptó el modo capitalista liberal, que es el de las constituciones nacionales de Occidente, en Europa y en América Latina, y también en sus versiones imperialísticas de Oceanía y Asia: el imperialismo capitalista gestado en Gran Bretaña y en Francia primero, después en Alemania e Italia, y en los Estados Unidos, se expandió por todo el mundo. Todas las naciones humanas de este planeta son capitalistas, y mercantilizantes, el grueso de la actividad humana se dedica a la producción mercantil y está regida por leyes liberales. A semejante desastre, cruzado por las guerras, la violencia urbana y otros tantos males, la izquierda no lo puede ordenar: la ciencia social materialista es incapaz de poner orden en el mundo lo suficiente, porque la mayoría de los humanos son bastante irracionales, no tienen lo debido el precepto de investigar lo necesario para actuar, como la izquierda no lo tuvo tampoco en ocasiones, pero menos, sino que se conducen por supuestos, entre los que están los laicos empresariales, que son creyentes extraeclesiásticos de escolaridad científica atea y agnóstica, pero sobre todo pía, del iluminismo fideísta, dado que las escuelas estatales responden a la concepción constitucional, que también lo es: es de una piedad tolerante con el agnosticismo y el ateismo, pero pía.

El proteccionismo se inició como un modo del iluminismo teísta de resolver la crisis capitalista de 1929 en los términos de la piedad capitalista liberal, pero de manera mercadointernista, dada más al capital estatal y popular, que tiene ese paternalismo acogedor, como el dibujo de Perón abrazando a Eva, populista en el hecho de ser del pietismo popular, que eclesialmente son las iglesias de los sacerdotes de los barrios pobres, que son centros de formación confesional, pero el capital alto es trasnacional, mercadoexternista, hace fluir sus valores internacionalmente, en las finanzas y en las inversiones extranjeras directas, que son las que establecen la mayor explotación capitalista trasnacional de la materia. Ambos teísmos difieren respecto de la acumulación de capital, en tanto que el teísmo más proletario acumula poco, de subsistencia, o algo más, y hasta mucho, mientras que el teísmo más propietario acumula más aún y hasta lo exorbitante, sin darse cuenta de que hacen mal, además con ligazones entre las concepciones religiosas y las identidades nacionales, con el patriotismo: el nacionalismo es incorrecto porque no tiene en cuenta a las otras naciones lo suficiente, ya que es más importante para la convivencia humana su comprensión mutua, que no puede ser en términos nacionalistas. El internacionalismo es necesario para cualquier cientificismo político y económico, porque la correlación internacional humana es hecha por las naciones humanas en su conjunto, y un proteccionismo internacionalista tendría los problemas del desarrollismo, el capitalismo y el pietismo. El problema para la democracia cristiana seguirá siendo el de la cuestión teísta, igual que para el cristianismo socialista, como lo es el del MAS, el PSUV y el PT, y los ateísmos capitalistas tendrán la cuestión de la explotación y la de la superproducción: hasta que la humanidad no se ordene bien va a vivir con males previsibles, en crisis, lo que es displacentero y causa suficiente para cuestionar a las prácticas nocivas, acentuadas en el privatismo porque es más proclive al extremismo religioso, a ordenar la práctica dislatada y sacrificialmente, de lo que transcurre dejando un tendal de explotados y expulsados, al que no se podrá superar en términos fideístas ni mediante ateísmos idealistas, aunque sean de un idealismo objetivista en vez que absolutista, porque les falta razón, no admiten a las verdades de los perjudicados por su modelo, uno de cuyos aspectos principales es el crecimiento del producto bruto. Es que el producto bruto tiene que ser consensuado socialmente, aunque sea menor: esa disminución generaría una riqueza hecha con menos producción y menos esfuerzo. De hecho, la superación de la pobreza la requiere. No se superará a la pobreza con crecimiento económico porque la pobreza no es sólo una cuestión de la tenencia de la renta individual necesaria, sino de la satisfacción de las necesidades básicas y el goce de la vida en común, que es obturado por la producción mal ordenada, que privatizó no sólo a los medios de fabricación sino también al gobierno, a la comunicación y demás actividades representativas: el representativismo aparta, priva, en sitios cerrados, a los representantes, por lo que a sus prácticas les falta control social. La reducción de la producción es necesaria para que las clases sociales tengan tiempo y fuerza para involucrarse más políticamente, y con poder decisorio, lo que hasta ahora es un derecho básico insatisfecho.

El populismo tiene el problema de que la ética sacrificial es contraria a la justicia social porque el goce es prohibido por el sacrificio. Para lograr su aspiración de justicia social son necesarias la redistribución y los derechos humanos y sociales, pero ellos no bastan: ella precisa de la veración humana, la socialización de la propiedad, el consensualismo y el ecologismo.

La apropiación económica de las piezas es una segunda apropiación, entendida ésta como una piación, en sentido religioso, ya que las comunidades pietistas, en base a su existencia material dada por su carácter animal en el mundo, de aprehensión cognoscitiva comprobatoria, primero hicieron un relato pío del universo, lo que es la primer apropiación de la materia, y luego, al transformársela mediante el trabajo, y mercantilizársela, se la reapropia, se le vuelve a otorgar un sentido fideista, el fetichismo de la mercancía, que es su pietismo, de animales fideístas. “Fetichismo” es sinónimo de “pietismo”, por el fideísmo: son palabras parecidas asociadas histórica y tal vez etimológicamente. Habría que indagar si el término “pieza” no es en sí fideista, por ser similar al de “piedad”, igual que lo es el de “pedazo” y del mismo modo que “parte”, que es la acepción que se le otorga al “piedad” de “propiedad”, se emparenta con “privado”, ya que ambos quieren decir “apartado”, y ya que una de las fabricaciones humanas más importantes fue la destinada a los templos religiosos y sus construcciones conexas, que se apartan del espacio público mediante paredes, como las viviendas pero de ingreso más restrictivo todavía. De allí se explica que el privatismo sea más propenso al pietismo que el populismo, que sea más proclive al dogmatismo, aunque el populismo también es pío, por lo que también tiene problemas para conducirse porque no tiene bien resuelta su relación con el absolutismo, entre otras causas, por lo que desdeña a las intenciones placenteras en pos de la obediencia a los cánones sacrificatorios, por lo que se soslaya a las prácticas fáciles incluso cuando cabría aceptarlas. El pietismo, en tanto que es histórico, es puesto en suspenso cada vez que la práctica humana se proletariza, en el sentido de que se hace conforme a las circunstancias que no son religiosas, las comunes, lo que es mayoritario, pero eso no basta para ser satisfactorio, porque así se practica mal a veces, y a partir de pautas dominantes.

Al término “apropiación” y a sus relativos, como el de “propiedad”, hay que reconocerle su doble acepción, una referida a las piezas, en tanto que materia transformada por el trabajo humano, y otra referida al pietismo, ya que esa palabra es la manera de nombrar a la acción de pietizar a una cosa y ya que en general los trabajos fueron hechos por humanos pietistas, que colaboraron con sus tareas a los órdenes sociales a los que pertenecían y que le dieron sentido pensado a sus prácticas.

Las constituciones brasilera, venezolana y boliviana, lo mismo que la declaración de la independencia estadounidense, son cristianas, católicas las primeras tres y protestante la última. El avance logrado por la boliviana en ese aspecto fue el de incorporar a la Pachamama, como un reconocimiento pluricultural, pero tampoco asumió a la crítica atea. La constitución paraguaya también es católica.

En conclusión, queda por definir qué centrismo tendría que tener la izquierda, pero tendría que ser uno que, a partir de las características de las concepciones de los actores sociales píos, sean más proletarios o propietarios, establezca los planteos materialistas y socialistas a la vez que se relacione críticamente con ellos a favor de las políticas democratizantes y contra las privatizadoras, además de aceptar provisoriamente al pietismo capitalista y a sus reformas progresivas mientras que se configura una fuerza social capaz de superarlo, porque la progresividad permite la conformación de ese sujeto histórico. En resumen, es cuestión de traccionar desde el materialismo a la sociedad pietista y capitalista, de la que es parte el proletariado cuando es creyente y procapitalista, hacia posiciones cientificistas y socialistas, democráticamente y con una perspectiva de largo plazo, porque las naciones son mayoritariamente pietistas y procapitalistas, cuyas críticas no pasan del reformismo democrático en gran medida, por lo que no se podría avanzar más pronto porque al progreso proletario lo hacen las masas: de allí que la conducción conciente de las masas tenga que responder a sus características históricas. Más que liderarlas tendría que concientizarlas para que se guíen de conjunto. La izquierda pretende guiar la práctica humana, y esa pretensión es legítima porque la humanidad creyente es injusta, pero para eso tiene que comprender a los actores sociales y a sus problemas, y admitir las otras razones que le faltan.

miércoles, 27 de abril de 2016

Sobre la condena a los clientes de la prostitución

La política para con la clientela de la prostitución debiera ser la de la campaña por el consumo responsable y la de la convocatoria a la lucha por la liberación sexual, ya que condenar a los clientes, con toda la red de trata que hay, de la que participan directa e indirectamente proxenetas, gobiernos, poderes judiciales, legisladores, policías, bancos, abogados y demás, toda una mafia, es meterse con los giles de la cadena, los más inocentes o los menos culpables. De seguro hay una crítica al consumo de servicios sexuales que habrá que precisar, pero el asunto más importante es la red mafiosa, que requiere de un abordaje integral, para el que los que están mejor preparados son los partidos de izquierda, aunque habría que hacerlo desde un frentismo social y partidario.

Algunas de las organizaciones que persiguen a la trata tienen prejuicios religiosos sobre la sexualidad, que se les cuelan en la condena a la prostitución.

Resta dilucidar la operatoria de lavado y fuga de los capitales de este negocio ilegítimo.

Además, está la cuestión del comercio sexual legal, o sea, del que no es parte de la red de trata, cuyo consumo es superable, pero no reprobable en general, tal como lo es la asistencia a clubes de desnudistas, la contratación de trabajadores libres o el uso de pornografía.

La práctica humana, objeto de la lucha de clases

Lo que se disputan las clases sociales no es solamente el valor. El objeto de la lucha es la práctica humana, una de las cuales es la posesión de capital. Entre las clases hay que incluir al eclesiado, que se esparce entre el propietariado y el proletariado, pero además hay que tener en cuenta que la tenencia de bienes no es lo más importante, sino que lo es la concepción, la razón de ser asumida, porque ella determina la relación con la naturaleza, las pertenencias y las otras cosas.

Una cosa que habría que distinguir es a las clases sociales según la posesión de los medios de producción económica de los otros tipos de clases sociales, o sea, de agrupamientos humanos por otras categorías, como puede serlo la orientación sexual. De acuerdo con eso, los disidentes sexuales son una clase social, en conflicto con la clase adscribiente a la norma sexual imperante, que es la heterosexista, aunque esa comprensión lleva a equívocos también, porque hay heterosexuales que promueven la disidencia sexual y otras variantes al conflicto entre normatividades. En realidad, más que de lucha de clases de lo que se trata es de las luchas humanas, que a veces se articulan en clases, e incluso hay clases o miembros de clases que no son concientes de serlo, y participaciones translocadas, o sea, que las luchas individualistas en ocasiones también son parte de las clasistas, aunque sin legitimación explícita por parte de éstas, y que las clasistas no siempre se asumen como tales, por lo que carecen de dirección conducente, aparte de que están cruzadas por otros determinantes, legítimos e ilegítimos, que las apoyan, contrarían y superan, y así, y también hay que hacer una crítica de los oprimidos, porque reprimen también y porque les faltan razones, entre otras causas.

Lista provisoria de los tipos de clases sociales humanas:
- Económicas: proletariado, pequeño y mediano empresariado, capitalesía, con sus divisiones internas.
- Sexuales: heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, transetáreosexuales, interespecistosexuales.
- Religiosas: ateos, creyentes laicos, sacerdotes, con sus divisiones internas y para distintas creencias.
- Familiares: madres, padres, hijos, hermanos, primos, nueras, cuñados y así, con sus irregularidades, como los padres solteros, las madrastras y demás.
- Educativas: estudiantes, maestros, bedeles, egresados de primaria, secundaria, tecnicaturas, universitarios iniciales, de maestrías, doctores y otros.
- Sanitarias: doctores y pacientes, con sus divisiones por rama, acompañantes de pacientes, auxiliares médicos, personal de maestranza.
- Políticas: gobernantes, funcionarios, burócratas, militantes, ciudadanos.

El asunto, aparte de completar la lista, es el de componer a todos esos tipos en una única jerarquía social, que encima cambia constantemente pero con cierta regularidad, y tiene diferencias según las regiones y países. En la lucha de clases éstas se conflictúan intra e intertípicamente, además de que colaboran. El motor de la historia humana es la historia humana misma: la lucha es un componente de su movimiento, pero no el único.

martes, 26 de abril de 2016

Se le falseó el nombre al blogspot

Aunque le vaya a mantener el formato, para no tener que trasladar la información a otra página, este blogspot pasa a llamarse Catinga danza, para generalizar la dedicatoria.

Calentamiento planetario e inundaciones; crítica al planteo tercermundista

A lo que sé, los gases retenedores del calor terráqueo, los llamados de efecto invernadero, son los de la quema de combustibles fósiles, derivados del petróleo y el gas de yacimiento, y los de las flatulencias de las vacas, que son naturales y cuya importancia habría que precisar, aunque puede que haya otros qué reconocer. Estos tipos de gas son más livianos que el aire, por lo que cuando se los suelta en la atmósfera se van hacia arriba, hasta cierta altura que no sé cuál es, y permanecen ahí, formando una capa gaseosa que recubre a la Tierra y que tiene la característica de que retiene al calor dentro de sus límites, por lo que el calor que va subiendo desde la Tierra hacia fuera de la atmósfera es retenido parcialmente por la capa de gas, lo que aumenta la temperatura planetaria causando, además del derretimiento de los hielos, la evaporación del agua líquida, sea la oceánica, la de los ríos, la de las selvas, la tierra y demás, por lo que la nubosidad planetaria también aumenta, y con ella las lluvias. Por eso, entre otras causas, como la deforestación para la agricultura, es que hay más inundaciones.

El planteo tercermundista de que los países industrializados tienen que pagar el costo del calentamiento global es hipócrita en algunos aspectos, porque el tercer mundo le vende al primero bastante petróleo y gas, le compra irracionalmente la producción hecha a base de la quema de combustibles fósiles y porque también es emisor de los gases retenedores del calor terráqueo, ya que tiene industria, quema combustible y cría ganado vacuno, aparte de que se evita el debate sobre el uso armamentístico, aeronaval y automotriz, y el de la industria ecológica: es más, los tercermundistas hasta siguen con el proyecto de industrialización contaminante.

El gas de los aerosoles no sé si retiene calor, pero sí que a veces es el que daña la capa de ozono.

lunes, 25 de abril de 2016

La cobardía no es excretora

Otra de las cuestiones asociadas al paradigma de la degradación corporal es el uso del término “cagón” para acusar a alguien de cobarde, o de miserable, lo que no tiene nada que ver con eso, ya que excretar es una práctica natural de todos los animales, seamos valientes o no. Tal vez ese uso se deba a que a veces, quienes estuvieron muy atemorizados por algo, se cagaron encima, o tal vez no.

El asunto merece aclaración porque hubimos quienes nos quedamos pensando en qué tenía que ver una cosa con la otra, ya que, si no lo sabemos, no se entiende el sentido de la frase, y hay que preguntárselo a otros.

La presidencia socialista y el artículo 2 de la constitución argentina

Los partidos socialistas tendrían que dejar de presentarse a las elecciones presidenciales, o por lo menos dejar de pelearse por quién encabeza la lista, porque, si ganaran, su mandato sería inconstitucional, al establecer aquel artículo que el gobierno federal de este país sostiene al culto católico apostólico romano, y no en el sentido de que lo sostiene para el resto de la nación, sino en el de que lo profesa, cosa que no podrían hacer los socialistas sin dejar de ser ateos, aparte de que tendrían que ser aceptados por la curia local, bautismo y negociaciones políticas de por medio. Por eso es que los partidos de izquierda pueden aspirar a obtener legisladores, intendentes y gobernadores, y a liderar hasta ministerios, pero para la presidencia tendrían que apoyar a los candidatos peronistas, u otros católicos demócratas, al menos en el marco constitucional vigente. Otra solución, provisoria también, sería la de postular a candidatos católicos socialistas, que tendrían que conformar un gobierno con preeminencia católica también.

En el marco de la lucha por las mejoras sociales se tendrá que crear conciencia social a este respecto, que muestra a las claras la marginación política que el catolicismo le hace al ateísmo, cuestión por la que el proletariado no se preocupa lo debido.

Esos discursos de la diversidad, la tolerancia y el respeto por la diferencia omiten criticar que las religiones cometen discriminación conceptiva, y de la mala.

sábado, 23 de abril de 2016

De la separación del FIT en el acto del 1 de mayo de 2016

Al parecer, por la nota de Página/12, el PTS hará un acto por separado del PO y de Izquierda Socialista, porque estos dos últimos no quieren que el PTS repudie el golpe parlamentario dado a Dilma Rousseff. La solución tendría que ser la de que cada fuerza plantee, si lo quiere, su postura al respecto, pero en una misma tarima. Yo no sé qué lugar tiene la infiltración de los servicios de inteligencia estatales en la fragmentación de la izquierda, pero habría que crear conciencia social al respecto, y en especial intrapartidaria, porque a veces se dejan llevar por posturas ultrarradicales sin asidero, además de sus dislates que no son malintencionados, que merecen otras discusiones. Tal vez me equivoque en esto, porque no sé de la historia de la infiltración a los partidos socialistas, y en que me parece que tienen un problema para enfrentar a algunos de los argumentos ultrizquierdistas falsos, que son los de los agentes de la inteligencia estatal, en sus debate internos, porque los partidos del FIT tienen un carácter anticentroizquierdista, con sus razones y sus sinrazones. Habría que explicitar cuál es la operatoria de los infiltrados.

La solución sería que cada fuerza convoque desde sus consignas, que tienen varios aspectos en común, y que el PTS critique al golpe brasilero en el acto central, y luego se haga el balance y los acuerdos a futuro. Para manifestarse frente a la embajada brasilera tendrían que hacer otro acto en otro día, ya que el del 1 de mayo suele ser en la Plaza de Mayo porque referencia a los trabajadores argentinos.

Este comentario es algo fallido. Menciona la falta de reconocimiento social a la infiltración de los partidos socialistas, y a su relación con su fragmentación, pero es equívoco, por lo que precisa de una corrección que no haré.

Del predominio de los colores azul y negro en la vestimenta argentina, y más

Un aspecto de la hegemonía eclesiástica en este país es el predominio, en las prendas de vestir, de los colores azul y negro, que representan al catolicismo conservador, sea pobrista o no. En cambio, el catolicismo progresista, es acelestado y blanquecino, como la estética del Frente para la Victoria, que además coincide con los colores de la bandera. A partir del ateísmo, hacia la izquierda, predomina el rojo, lo que también es un simbolismo, porque se entendió al rechazo al sistema vigente como la adopción de posturas diablistas, dado que el relato del mundo oficial oponía el diablo a dios.

A la izquierda le falta demagogia

Por no sé qué prurito seudopuritano la izquierda, que debiera plantear con firmeza, como parte de su campaña política electoral, cosas como la legalización del consumo razonable de las drogas, aparte de otras medidas placenteras, como lo es la de la socialización de los medios de producción, la reducción de la jornada laboral y demás, no lo hace. Si plantearan la legalización de la marihuana obtendrían votos de los lumpenproletarios jóvenes, que merecen respeto porque son seres humanos, además de que necesitan de una política asertiva para con ellos por parte de la izquierda, política que sería crítica también. Lo mismo sucede con la liberación sexual, aunque en materia de aceptación de su diversidad sí lo incluyeron en la plataforma de campaña: resta todavía mocionar socialmente para la de las relaciones extramatrimoniales, los casamientos informales, el consumo responsable de servicios sexuales, con el combate al sistema opresivo que le corresponde, las relaciones casuales y demás.

La campaña electoral de la izquierda no debiera apuntar sólo a obtener votos sino también a instalar socialmente problemáticas latentes, para que la gente las piense, las discuta y sepa quiénes intentan resolverlas gubernamentalmente, lo que ayudaría a los reprimidos por esas cuestiones a dejar de vivirlas en soledad.

La demagogia no es mala en sí misma, y debe ser buena.

viernes, 22 de abril de 2016

Fiado y crédito

En ambos se nota una intromisión del pietismo en la economía, en tanto que el fiado en Argentina es una práctica de los pequeños comercios que consiste en vender las mercaderías a cuenta a los clientes a los que los empleados conocen, de los cuales se confía que pagarán después, y porque el crédito es el otorgamiento financiero que se le da a quienes lo solicitan a condición de que la entidad que lo presta suponga que el deudor cumplirá su compromiso de pagarlo. Si bien en estos casos no se trata de la creencia en los dioses, sino en que los endeudados pagarán, se trata de una creencia, que además proviene del teísmo porque la creencia en los dioses existe desde antes de que hubiera comercio.

Insisto en que la materia determina al concepto porque las creencias son ideas de animales terráqueos, por lo que el universo, la Tierra y la vida las precedieron. En las comunidades primitivas, también la actividad económica era una condición para el pensamiento, pero ella no era comercial, sino de trueque u otros intercambios simples, que a su vez se relacionaban con el modo de pensar el mundo de los humanos.

No está de más agregar que el fiado viene de la fe y que el crédito de credo.

miércoles, 20 de abril de 2016

Claves de son y de rumba, y su relación con el candombe

 Para frases de cuatro pulsos de cuatro notas negras, en lo que se conoce como 4 por 4. Los pulsos son de 4/4.

La de son:

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La de rumba:

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 La diferencia entre las dos claves está en la tercera nota.

 La clave de rumba estructura el ritmo del hip hop y del funk, y también el del candombe, aunque desde los años ´60, cuando se empezó a escuchar son cubano en Montevideo por medio de la industria discográfica, los candomberos reemplazaron a la clave de rumba por la de son, lo que todavía causa tensiones con el tambor llamado "piano", ya que la clave de son le ensambla tenso, porque el candombe se gestó en clave de rumba: se nota eso cuando los repicadores hacen la clave rellena, que es tanto de son como de rumba, porque toca ambas notas en cuestión, que subsana el error sin hacer notar que o se cambia la clave o se hace tácita la anterior, para facilitar la entrada del piano.

 El candombe, si bien se toca en clave de son, y si bien responde a la de rumba, no tiene origen afrocubano sino africano: sucede que ambas provienen de toques africanos que habría que averiguar cuáles y de qué etnias son.

 Existe un toque yoruba llamado rumba columba, cuyo nombre empieza igual que el de la rumba afrocubana, y su clave rellena es como la de rumba. También existe el toque yoruba de nombre "karoninka", que suena como el candombe, pero tanto en la cuenca del río Níger hay muchos más géneros percusivos como en el resto del continente.

 En el funk se acentúa más en el pulso que en el candombe, porque, a diferencia de éste, se toca más a tierra la primera frase de 8 negras, la llamada, que en el candombe se acentúa antes del segundo pulso. Es más como la murga, pero sube al aire en la llamada más que la murga. Sus respuestas son sobre todo a tierra. Según de qué canción de funk se trate, la llamada va a tierra o al aire, aunque las más de las veces va a tierra, mientras que las respuestas suelen ir a tierra en los tres.

En duda

Antes dije que el problema principal de la práctica social es la piedad capitalista en vez que toda la piedad. Ahora me parece que no es así, porque la piedad proletaria es la base de la capitalista. Habría que asumir que la piedad es un problema en sí mismo, al que se debe resolver mediante su superación histórica, y que el interés capitalista, relativo a ella, también merece una atención particular.

Cuando la filosofía no se entiende

Hay ocasiones en que los lectores de discursos filosóficos no los entienden, y no porque no tengan los saberes o la inteligencia necesarios para eso sino porque los escritos son incomprensibles, lo mismo que vale para los relatos orales, porque la filosofía tiene una relación intrínseca con la teología, dado que la reflexión presuntamente filosófica de la edad media fue hecha por los sacerdotes y en los monasterios mayormente, y que luego, a partir del renacimiento, la enseñanza privada siguió siendo teológica en general, además de que la pública combina al ateísmo con la creencia, por lo cual el pensamiento filosófico en gran medida es hecho por creyentes, que componen de maneras fallidas a sus concepciones teístas con las referidas al saber, lo que redunda en toda una serie de razonamientos sobre qué es el mundo y cómo se lo conoce que tienen que dar unos rodeos ultrasofisticados, o simplemente pieros, para hacer sus explicaciones, que las tornan oscuras, crípticas y enigmáticas, y omisivas de lo que no se condice con sus ideas. Esto es bien claro en la metafísica, pero también en la fenomenología y en el existencialismo.

La filosofía, para ser verdadera, tiene que ser fácil de entender, porque su meta es guiar bien a la práctica humana, por lo que debe ser comprensible para el común de la gente, que además tiene una inclinación a la filosofía porque la gente quiere saber y aprende lo que es la realidad para poder lidiar bien con ella, aunque también está contrariada por creer.

Esta cuestión, la de que la filosofía es algo falsa, tendría que ser reconocida socialmente, para quitarle ese halo de sacralidad que tiene y que se sepa que cuando no se la entiende no siempre es porque uno sea tonto o ignorante, sino porque lo son quienes la exponen; y esto mismo, aunque de distinta forma, le cabe también a los filósofos del iluminismo ateo, hayan sido anarquistas, socialistas, comunistas u otros, ya que todos los humanos somos algo estúpidos.

lunes, 18 de abril de 2016

Desarrollismo capitalista, golpismo y desarrollo alternativo

Ahora que se impuso la imputación a Dilma Rousseff en el Brasil hago el balance del modelo desarrollista en los términos de la alianza de clases que requizo, también a sabiendas de la derrota del progresismo en Argentina y de las destituciones habidas contra Lugo y Zelaya en Paraguay y Honduras, en el que partidos políticos democráticos implementaron una política de integración de los proletariados con los empresariados nacionales a la vez que con el capital trasnacional, en una relación conflictiva en la que el imperialismo estadounidense se alió con las oligarquías nacionales, en lo que es el internacionalismo liberal, a la vez que los gobiernos progresistas sometieron a los movimientos sociales para subordinar a los proletariados al esquema productivo desarrollista, con el que se pretendió reducir la pobreza, y en algunos aspectos se lo consiguió, aunque no en otros. A esta altura queda claro que los gobiernos progresistas, al aliarse con el capital trasnacional, le dieron fuerza a sus enemigos, que toleraron algunas críticas mientras hacían grandes negocios y mientras ejecutaban los golpes con los que derribaron relativamente al progresismo gubernamental, en cuanto que a su vez éste reprimió a los movimientos sociales, cuyos modelos alternativos quedaron relegados a las políticas públicas, un apéndice del modelo gubernamental complementario al eje pietista, capitalista y proteccionista.

La lección para sacar es que el modelo desarrollista no sirve, porque requiere que los gobiernos democráticos se alíen con el capital trasnacional, que se enriquece y los golpea mientras gobiernan, porque tiene una posición privilegiada al ser el que pone la inversión necesaria para impulsar el desarrollo, y los impuestos para la asistencia social, y que además es un desarrollo que no resuelve bien el problema de la pobreza, ni de la inclusión, ni del trabajo, ni del medio ambiente, por lo que hace falta un modelo de desarrollo alternativo, que podría formularse de acuerdo a la experiencia del modelo de transición al socialismo cubano, aunque corregido, y según los planteos de los movimientos sociales, que son bastante ricos en materia de análisis y propuestas. A su vez, habría que resolver bien qué relación mantener con los capitalistas, ya que tampoco es cuestión de expulsarlos necesariamente, sino que a los que no son demasiado deshonestos se los podría intentar ordenar: el proyecto de socialización de los medios de produción tendría que coexistir con el modelo capitalista durante un tiempo, ya que al capital no se lo puede terminar legislativamente, sino que su transformación requiere de un proceso histórico, en el que el estado tiene que tener un rol democratizante y de inclusión en los mercados internos pero además resolver la cuestión de la propiedad privada de los medios productivos económicos, lo que requiere de reformas constitucionales y del peso político necesario para producirlas y sostenerlas. Habría que reconocer que no toda propiedad privada es mala, como sucede con algunos de los pequeños y medianos empresarios, aunque su práctica económica sea corregible, y que se tendría que encontrar un modo de convivencia con el gran empresariado mientras se lo ordena y se lo depone de su sobrecarga, según lo permita la correlación de fuerzas sociales, para lo que también se precisa de voluntad política por parte de las fuerzas democráticas.

Un aspecto a tener en cuenta es que si los cubanos, en condiciones pésimas, pudieron sacar al país adelante, aún con todas las críticas que les quepan, es posible hacerlo para las demás naciones, incluso si los capitalistas retiraran todas sus inversiones. Las inversiones capitalistas son más malas que los beneficios que brindan, pero el problema principal es el pietismo, ya que falsea a las naciones y al capital trasnacional.

Otro punto es que los megaemprendimientos le restan fuerza a los gobiernos democráticos porque son antipopulares: colisionan con las comunidades a las que perjudican, y perjudican a las sociedades en general, sea por la corrupción de las autoridades, la fuga de capitales, la evasión impositiva, la contaminación rural y urbana, el consumismo, la destrucción de los mercados locales, la prostitución, la explotación laboral y demás. Por el poco dinero recaudado mediante impuestos magros y por pocos puestos de trabajo los gobiernos progresistas se generan varias contrariedades, que los corrompen y les restan apoyos sociales que les son necesarios, para lo que tendrán que aprender a enfrentar el problema de la pobreza de buena manera, o sea, consensuadamente, porque no les sirve a la larga atender a los más pobres empobreciendo a otra gente. Si es por una cuestión presupuestaria, podrían dejar de subsidiar al capital trasnacional, cobrar las multas por la evasión de impuestos o cobrar los impuestos evadidos, entre otras tantas medidas realizables dado el alto nivel de corrupción capitalista, aparte de fomentar la solidaridad social contra la pobreza extrema mediante acciones concretas, a las que se podría realizar su hubiera reclamos sociales en ese sentido.

jueves, 14 de abril de 2016

Ciencia y seudociencia; saber común

De igual modo que la filosofía tiene su contraparte mala, la ciencia comparte un vínculo con la seudociencia. Lo que caracteriza a la filosofía es la búsqueda del saber, de la verdad, por lo que es científica. En cambio, cuando se trata de especulaciones abstractas, aunque tengan anclajes en la realidad objetiva, no son filosofías sino seudociencias, que es el caso de la ciencia teológica, del psicoanálisis y de muchas de las vertientes consideradas como parte de la filosofía, como el existencialismo, el nihilismo o la fenomenología, aunque en realidad habría que distinguir que la seudociencia no es falsa del todo, sino que tiene atisbos o núcleos de verdad, pero que son insuficientes, junto con sus falsedades, sus ideas carentes de objetos, o inadecuadas a ellos, e incluso puede suceder que estas corrientes sean de un cientificismo algo falso pero corregible: oscilan entre la seudociencia y la ciencia.

Asimismo, algunas de las especulaciones cientificistas, incluso las materialistas, como las del estructuralismo althusseriano, y hasta las de Marx, también contienen falsedades, pero sirvieron para pensar, lo mismo que la seudociencia pero de otro modo, aunque ambas deban ser superadas para bien de la humanidad. El materialismo histórico, lo mismo que las otras vertientes con pretensiones científicas, tiene aciertos válidos, y ellos son la base para una explicación verdadera de la historia.

El socialismo científico ha sido acusado de ser una seudociencia por Mario Bunge y otros epistemólogos, porque su explicación de la realidad es forzada, o sostiene planteos carentes de comprobación. Puede ser, pero también hay que considerar que es un marco interpretativo de gran alcance, al que se puede corregir y que aspira a ser objetivo, y no por la ciencia como fin en sí mismo sino como guía para la práctica, o sea, para la felicidad humana, lo que es la meta de la filosofía.

Lo que caracteriza a la ciencia es el discernimiento. “Ciencia” viene del vocablo griego “squizo”, dativo de “escindir” en el sentido de discernir, lo que se hace para crear ideas adecuadas a sus objetos, sean ellos ideas u otras cosas. Entonces, no es cierto ese argumento de los metodólogos de que el materialismo histórico sería acientífico por carecer de un método comprobado y estandarizado, ya que el método es un medio para descubrir la verdad, no un fin en sí mismo, de igual modo que hay métodos comunes para hallarla, y que son los que emplea la gente común para aprender lo que sucede en sus entornos, aunque ese saber usualmente no sea académico sino de la vida cotidiana: es que la ciencia escolar todavía no reconoce bien como saber a la ciencia común, la simple de la gente durante sus vidas, que es importante y necesaria para que la práctica social sea satisfactoria.


Notas

1. Eso de que Althusser haya sido estructuralista tendría que ser debatido, porque Marta Harnecker explicó en una entrevista, publicada por Rebelión el 17 de marzo con el título “El legado de Louis Althusser al marxismo”, que cuando tradujo La revolución teórica de Marx del francés los editores le corrigieron mal una expresión referida a la estructura, y por eso la lectura que se hizo de él es estructuralista, o más estructuralista de lo que Althusser habría querido.

2. El materialismo histórico es la parte social de la ciencia. La ciencia, en tanto que inclinada a la materia, es materialista, y la referida a la historia humana, es la histórica, aunque habría que aclarar que el materialismo histórico tendría que llamarse “materialismo histórico humano”, porque los otros seres vivos también tienen historia, y son sociales, intra e interespecístamente. En realidad, el universo también la tiene, y todo lo que es puede ser comprendido por el materialismo histórico, ya que éste, además de postular que la materia origina al pensamiento, estudia la historia: aunque hasta ahora se haya focalizado más en la historia humana, nada impide que aborde también a la del universo, la Tierra o la del resto de la naturaleza, y hasta podría incluir a la historia de lo que hubiera por fuera del universo, si hubiere algo y fuese conocido; es más, es necesario hacerlo, porque la felicidad humana, y la compresión de la historia humana, requieren de esos conocimientos. El materialismo histórico tiende a ser la ciencia, así sin más, y no puede cumplir su meta sin serlo, porque el orden humano justo no puede ser realizado sin el conocimiento probado y necesario del universo, de igual modo que sin él no se puede entender bien a la historia humana.

La clave del samba brasilero y sus relativos

La clave del samba es la siguiente, para cuatro compases de cuatro notas negras por cada vuelta de la frase. En la primera fila pongo al compás en abstracto, sólo marcando el pulso con el punto resaltado, y en la segunda la clave:

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Es la misma clave que la de los otros tipos de samba, como el samba reaggue y el samba enredo, además de ser la de la bossa nova, y también es la de muchos rockanroles y la del twist. Es la misma clave que la de la conga cubana y la del lenjén yoruba, por lo que es probable que el lenjén sea el antecesor de estos toques afroamericanos y del rock. Ciertamente el lenjén es antecesor del jazz.

En youtube hay un video de los percusionistas Jalamang Camara y Mamady Danfa en que tocan lenjén con los tambores de los yoruba, pero ellos no son yoruba sino mandinka, una etnia vecina a los yoruba, situada hoy en Gambia.

Percepción, concepción y práctica

Los dos primeros comparten la idea de la cabida. El “cep” que tienen los dos, viene de caber. La percepción es la acción por la que la objetividad cabe en la subjetividad, por la que se transmite a ella. La concepción, es un conjunto de asertos, que pueden ser ciertos o no, lo mismo que la percepción falla a veces. En la práctica los animales ponemos a prueba la validez de nuestra percepción y de nuestra concepción.

Los animales no humanos también tienen conceptos, pero no están codificados como en el lenguaje humano porque tienen idiomas distintos, menos complejos, pero sí tienen lenguaje, ya que tienen lengua, ese órgano bucal al que se mueve para fonar y con el que se comunican; y hay otros conceptos que son extralingüísticos, como los relativos al lugar en que están las cosas cuando se las piensa visualmente, por ejemplo.

Por idiomas no me refiero solamente a los lenguajes estructurados, como lo son los humanos, sino simplemente a los conjuntos de ideas.

Seres vivos e inertes

Hay un debate en las ciencias sociales respecto de si el universo es un organismo vivo. El universo no vive. Lo que diferencia a los seres vivos de los seres inertes es la tenencia de ADN. El caso de los virus, que no tienen ADN pero sí ARN, es difícil de dilucidar en esos términos, que sí permiten diferenciar a los demás seres.

De la telepatía

La telepatía existe, es la pasión distante. Lo que no es cierto es esa idea de que los telépatas se comunican imaginariamente entre sí tal cual piensan que se comunican, aunque tal vez sí suceda a veces, cosa que habría que probar.

Lo que tuvieron de irracionales los totalitarismos más conocidos del siglo XX

Algunos argumentos condenaron a la razón por los exterminios perpetrados mediante el uso de la ciencia por parte del fascismo, el nazismo y el socialismo soviético, sin que de igual modo se incluya bajo la crítica al capitalismo liberal europeo y estadounidense, con las masacres que hizo en América Latina, África y Asia, con las intervenciones militares y demás maniobras imperialistas, aparte de los males causados en sus propios países. Es verdad que las clases dominantes de esos regímenes utilizaron a la razón para ejecutar sus planes, ya que apelaron a las innovaciones bélicas, a la planificación social y demográfica, a la articulación entre la economía y los campos de concentración, al espionaje y otros tantos. Ahora, yo pregunto, ¿de en serio podrán sostener que esos regímenes hayan sido racionales? ¿Qué idea de razón tuvieron los que pretendieron eso? La verdad es que estoy discutiendo en abstracto, con ideas que no le podría adjudicar a nadie en particular, excepto a Hannah Arendt, a quien conozco poco, apenas habiéndola leido, pero no obstante quiero decir, porque en algún momento escuché algo así, que embarcarse en tamaños desastres como lo que fueron los planes genocidas de los regímenes autoritarios no tiene nada de sensato. Habrán utilizado a la razón para algunas cosas, pero a lo que debiera ser el objetivo de la razón, ordenar la práctica humana para el disfrute social de la vida, no lo cumplieron, o sea, que no fueron racionales en realidad. Aplicaron la ciencia sin haber descubierto su verdadera finalidad, y no reconocieron muchas cosas que tendrían que haber reconocido si hubieran sido racionales, es decir, si hubieran averiguado qué había de verdad en sus ideas en vez que lanzarse a la acción en base a ellas, que tenían muchas falsedades, por lo que sus prácticas fueron degradantes.

La razón, más que para manipular a los materiales de acuerdo a los propósitos humanos, tiene un carácter filosófico que pretende que la humanidad conozca el mundo y se ordene a fin de gozar bien, aunque no siempre los racionalistas reconozcan eso, sino que en ocasiones sí se suscriben al uso instrumental de la razón, subordinado a propósitos deplorables, por lo que hay que distinguir entre la razón buena y la mala, de acuerdo a lo que se propone y a lo que cause.

martes, 12 de abril de 2016

Del estado y el nomadismo

La palabra “estado” es el sustantivo de estar, de residir en un lugar, supone el sedentarismo, pero, de hecho, es el conjunto de entidades que las poblaciones fijas crearon para dirimir su convivencia, aunque con opresión clasista de por medio y otras injusticias que afectan a las sociedades en general, no sólo a sus proletariados sino también a sus propietariados. Entonces, el carácter opresivo del estado también es histórico, no es que haya una esencia en el estado que lo haga ser así necesariamente. Lo único esencial al estado es estar, es fijar a una comunidad humana en un territorio. De allí que la desaparición del estado no sea un objetivo bueno para los revolucionarios, ya que lo que se requiere es su socialización y su administración común por parte de sociedades buenas, pero, ¿cómo podrían ser buenas si basan su práctica en ideas malas?

Los anarquistas quieren la desaparición del estado, pero en realidad, al hablar del estado, se refieren al gobierno del estado, que no es lo mismo que el estado en sí, y el gobierno no debiera desaparecer sino socializarse: esa es la idea del autogobierno social, que se corresponde con el autogestivismo. Suprimir los estados implicaría obligar a las naciones a migrar forzádamente, lo que sería autoritario y pernicioso, una imposición violenta del nomadismo.

lunes, 11 de abril de 2016

El idealismo materialista y bueno

Cuando hablamos del idealismo solemos referirnos al idealismo absoluto, ligado al teísmo porque el idealismo tiene una gran tradición teológica, en la que se supone que las ideas, igual que el supuesto dios, se sostienen a sí mismas y crean al mundo, postulado que si no me equivoco también está presente en Hegel, aunque reformulado y secularizado, pero sin dejar de ser teístico, de un laicismo espiritista; pero el idealismo puede ser materialista si se entiende que en sí el idealismo es la doctrina de las ideas, y que se la puede entender en términos materialistas porque las ideas son materiales: son una creación cerebral hecha por los animales, humanos o no, para enfrentar nuestros problemas, a las que vivenciamos como imágenes psíquicas en nuestras subjetividades. No obstante, el idealismo materialista no sería bueno de por sí, ya que para serlo además de comprender bien al lugar de las ideas en la historia tendría que ordenarlas para que la vida humana sea dichosa, lo que requiere de que el entorno esté bien también, para lo que se precisa que el orden humano sea bueno, o sea que el idealismo materialista tendría que proveer las ideas para ordenar bien a la práctica humana.

Debo al respecto leer a Hegel.

La manipulación de la información verdadera y el enfrentamiento del delito

En las pujas por el poder hay todo tipo de manipulaciones, con información falsa, parcial, omitida y hasta verdadera: como la corrupción se extiende en general en la piedad capitalista, porque es mala, es fácil para los grupos de presión encontrar información verdadera sobre los ilícitos cometidos por aquellos a los que se quiera acusar, lo que no implica que en ocasiones los procesos comunicacionales y judiciales se basen en datos falsos. Por eso es que no basta con averiguar si las acusaciones se sostienen sobre datos buenos, sino que además hay que comprender los intereses de los actores involucrados en los juicios sociales y la coyuntura histórica en que se enmarcan los delitos, para situarlos en perspectiva histórica, lo que sirve para juzgar bien, en vez que caer en planteos mojigatos, de idealismos principistas o legalistas.

Cuando dije que hay que entender las causas de la delincuencia no lo hice sólo para exculpar a los delincuentes pobres, que igual tendrían que ser bien juzgados, sino también porque la persecusión a los delincuentes capitalistas es insuficiente, porque penaliza a los criminales pero mantiene a las causas que inducen a los delitos, por lo que persiste la criminalidad: el problema más importante no son los delincuentes en sí, sino las causas de la delincuencia. Para saber cuáles son, habría que permitir que los enjuiciados expresaran sus justificaciones, que tendrían algo de validez, porque agregarían conocimiento sobre el tema, aunque no fueran siempre razonables.

jueves, 7 de abril de 2016

De la presunción de inocencia y la veridicción

Uno de los aspectos falibles del sistema jurídico liberal es el de la presunción de inocencia, la idea de que todos somos inocentes hasta haberse demostrado lo contrario, porque, cuando sí se comete el delito, quien lo comete es delincuente desde ese momento, se lo haya demostrado o no. De este precepto se desprende la lógica de que el acusado tiene que tener un defensor que lo represente, y de que en base a un enfrentamiento entre las partes en litigio, con pruebas de por medio, los juristas investigan qué es lo que pasó en el presunto crimen y se le asigna al acusado una pena de acuerdo al código legal en curso en caso de haberse probado que lo cometiera. Eso en teoría, lo que se corresponde algo dislatadamente con el resto de la realidad de los juicios, que están repletos de prácticas fallidas, porque en vez que dedicarse la gente interesada en resolver el crimen a averiguar la verdad directamente y sin prejuicios, tienen que dar el rodeo de cumplir con las normas procedimentales jurídicas vigentes, aparte de que las personas en ocasiones son malas, a consecuencia de la práctica humana mala, de lo que son tramposos; pero no dejarán de serlo mediante persecuciones más duras, sino que para eso se tendría que reconocer socialmente a las cuestiones vinculadas al delito, entre las cuales están las razones válidas de los delincuentes, difuminadas entre razones malas y sinrazones, las cuales ponen en relación a las ideas con sus objetos.

El problema con eso es que la juridicidad conservadora tiene una esencia castigadora, por su carácter religioso estricto, por lo que a los delincuentes se los acusa y sentencia duramente: para que no la hubiera, el jurismo conservador tendría que saber más de la ciencia social, de las causas sociales de los delitos, cosa que en última instancia no podrían comprender sin dejar de ser creyentes, porque para entender la realidad no basta con creer, sino que hay que concebir a la creencia como una idea probable cuya verdad o falsedad debe ser investigada lo suficiente. No podrían comprender que la opresión de los mandatos píos, y las otras injusticias, le causan una bronca a las personas que impulsa a las conductas antisociales, y de comprenderlo no podrían socializar ese conocimiento fácilmente, porque hacerlo los contrariaría con el eclesiastismo.

Otro problema es el de que como la humanidad es algo falsa, es psicópata comúnmente, con distintos tipos de psicopatía, en general leves o moderados, que se cuelan inconcientemente en los intereses del juicio que fuere; y peor es cuando la falsedad social se torna más grande, o sea, cuando la compresión social de la realidad es más idealista, porque eso perjudica más a la práctica judicial, dificulta el esclarecimiento de la verdad y la toma de las decisiones debidas para remediar las maldades hechas, por lo que su consecución también es degradada: es un sistema contrariado por sus ideas falsas, que responden y reproducen históricamente a la generalidad social.

Eso de que la resolución tribunalicia es un veredicto es cuestionable también, porque no siempre las sentencias fueron verdaderas, sino que hubo casos en que estuvieron equivocadas, y eso no es lo único que hay que atender para conformar un sistema judicial justo, ya que es todo el orden jurídico lo que debiera ser sometido a análisis para su transformación. Un problema al respecto es que para averiguar la verdad los interesados y conexos a los casos tendrían que dedicarle mucho tiempo a la investigación, lo que es obstaculizado por el orden productivo, que somete a las personas a rutinas sobreatareadas. Los tribunales establecen las verdades históricamente, o sea que entre todo lo que sentencian hay, mezcladas y confundidas, verdades con mentiras, omisiones, injusticias y demás, pero los veredictos no son tales, sino que son asertos inciertos, verosímiles, a los que se reputa como verdaderos sin que lo sean necesariamente.

martes, 5 de abril de 2016

Pietismo, capital e idealismo secular

Con la secularización aparejada por la modernidad del idealismo pietista se desprendió el capitalismo, una concepción idealista al principio popular, de la burguesía incipiente que era parte del pueblo y que luego ocupó los gobiernos mediante las revoluciones antimonárquicas. Ese idealismo pequeño burgués concluyó en el liberalismo, que luego de haber sido concebido pasó a ser parte de las elites una vez que la burguesía ascendió y se hubo impuesto en el centro de los sistemas sociales. De esa manera, a la lógica sacrificial del pietismo se añadió otra lógica perniciosa, que es la de la explotación, porque también prioriza el mantenimiento de sus formas por sobre los seres concretos, por lo que a ellos los somete para beneficiar a aquéllas, que no sólo son ideas sino que también son las otras prácticas capitalistas, como la valorización abstracta y la acumulación.

No obstante, el socialismo todavía tiene que precisar la caracterización de la secularización, porque en algunas de sus interpretaciones al pietismo se lo considera relegado de potencia histórica, cuando es un antecesor vigente del capitalismo. Habría que reconocer que en el tránsito del feudalismo al capitalismo el pietismo pasó de ser monárquico a republicano, tendencialmente hablando, en lo que el lugar de las iglesias en los sistemas sociales fue redefinido, sin dejar de ser central, pero compartiendo el poder con la burguesía. De allí que la forma legal suprema de los estados-naciones burgueses sea la de la constitución, porque constituir es componer a varios sistemas institucionales en uno solo, que actualmente es el de las iglesias, los estados, las empresas y las otras organizaciones de las sociedades civiles. Las constituciones, aún aunque prescribieran la separación entre las iglesias y los estados, no los separan del todo, sino que les pautan su interrelación. En realidad, eso aplica bien a la constitución argentina, cuyo preámbulo supone que el dios cristiano es la fuente de la razón y de la justicia, y establece que el presidente del país tiene que comulgar a la iglesia católica, pero no sé de las demás constituciones propietarias.

Otra cuestión es que, en tanto que el pietismo es anterior al capitalismo, la crítica al pietismo es más importante que la crítica al capitalismo, lo que no debiera quitarle a esta última nada de la importancia que tiene hasta ahora, sino que a la ella se la debiera completar con la primera, porque, si no, no se puede criticar al pietismo proletario, que es muy influyente por su masividad y cuya influencia persiste, incluso como causa del capitalismo, porque el pietismo proletario también predica la ascética que en la clase alta lleva a la compulsión acumulativa: si el proletariado criticara masivamente a las religiones, caería la base conceptiva a la que responde la clase capitalista. La ascética pía predica el sacrificio, laborista para el proletariado y capitalista para el propietariado, dicho esto esquemáticamente, porque no siempre las clases sociales laicas son pietistas, y comprenden al pietismo de distintas maneras, además de que el pietismo no es absolutamente purista, sino que recoge planteos sociales basados en la atención de las necesidades fisiológicas y de justicia.

La lucha de clases, estragosa

La lucha, en inglés, se dice struggle, término similar al de estrujar, con el que además comparte algunas acepciones. Históricamente, la lucha de clases ha sido estrujante, lo que implica que para la estrategia liberadora habrá que encontrar una forma de lucha que sea lo menos dañina posible, ¡que hasta podría ser plácida para toda la gente, aunque no siempre y aunque se la encarcele!, ya que los malos tratos son contraproducentes al socialismo.

Deconstrucción y análisis

El planteo de la deconstrucción me parece algo deshonesto, puesto que le asigna a ella una importancia mayor de la que tiene. La deconstrucción es el análisis, ya que el análisis es el estudio de las cosas, que requiere la identificación de sus elementos por separado, de su historia y sus interrelaciones: si no me equivoco, ambos son equivalentes, pero puedo equivocarme.

Una diferencia entre ambos es que la deconstrucción no sólo es del plano de las ideas, sino que además pretende el desarme de los objetos, su destrucción, pero entonces tiene que razonársela más, porque ya los anarquistas rompieron mal algunas cosas anteriormente.

lunes, 4 de abril de 2016

Pietismo y corrupción; grandes relatos, moral y ley; ecosistema; capitalismo transitivo al socialismo

Los análisis sobre la corrupción suelen omitir el lugar del pietismo en la corrupción social, pero este es innegable, porque los distintos credos imponen un conjunto de preceptos de vida que, como son idealistas, son incumplibles siempre y para todos los miembros de las sociedades, por lo que las sociedades terminan estando compuestas por individuos que en distintos momentos transgreden las normas religiosas, y las leyes estatales que se les corresponden, aunque ambas están atravesadas también por reivindicaciones comunes, que son cuestionables también, pero que en general están mejor pensadas porque apuntan a la calidad de la vida en vez que al sacrificio. El incumplimiento usual de la normatividad pía genera la costumbre de faltar a las leyes, sean eclesiásticas, estatales o de otras índoles, faltas que se retroalimentan entre sí porque las personas, a veces, se imitan en sus comportamientos.

Las leyes debieran poder ser transgredidas cuando fuese necesario y cuando eso no le hiciera demasiado mal a los seres vivos, e incluso, si el acto a cometer fuese prescindible, se debiera abstener de cometerlo aunque fuera poco malo, pero para eso sería preciso que las personas fueran razonables, para que se juzgaran comúnmente sus prácticas, lo que no puede ser cuando son religiosas, porque las religiones las someten a concepciones falsas y penosas, y que no tienen a la cordialidad social como objetivo prioritario.

La acumulación de capital es un factor secundario en la corrupción social, pero igual es importante, lo mismo que la de poder. La cuestión es que ambas están inmersas en la irracionalidad humana, derivada de las concepciones del mundo pietistas, con las contradicciones y salvedades históricas que tienen, ya que ni todo el pietismo es irracional ni los materialismos carecen de faltas, y también están las brutalidades a consecuencia de ignorancias que no son originadas por la piedad, sino que tienen otras causas, como el militarismo, que a su vez se relaciona con la piedad y los demás factores sociales. El pietismo es un factor determinante de la práctica social, y es generalizante, pero no es el único: lo que pasa es que es la base para mucho de lo de los demás, porque hace a las concepciones sociales de lo que debe ser la humanidad. Es totalitario, o sea, que las piedades proporcionan grandes relatos sobre el origen del universo y de la humanidad y buscan ordenar al conjunto de las prácticas humanas según aquellos, que, como no son verdaderos, contrarían a las personas, lo que termina en una lógica social que establece normas idealistas que son incumplidas, aparejando pena: para resolver eso las leyes tendrían que ser verdaderas, consensuadas y modificables circunstancialmente, si es que se lo hace con razón suficiente y social. No tiene que dárseles el carácter de absolutas, sino el de guías relativas subordinadas al bienestar del ecosistema, dentro del cual está la sociedad humana terráquea.

Los casos de las naciones de gobiernos ateos con tolerancia a las religiones y de capitalismo de estado, con o sin participación privada, los de transición al socialismo, son algo análogos al del pietismo, aunque tengan diferencias sustanciales con él, porque el idealismo adopta en ellos una forma atea, también productivista y desarrollista, desde la que se pretende ordenar a las sociedades, lo que igual causa mandatos pocas veces cumplibles, y mayormente desobedecidos, u obedecidos a desgano, redundando en la corrupción, porque las personas se frustran al esforzarse y no llegar al nivel requerido, de lo que se tornan malas, más aún cuando se las acusa por no lograr metas superexigentes: se prioriza a las metas por sobre los sentimientos de la gente. Para que el orden social funcione bien sus leyes deben tener consenso social, lo que requiere del gobierno autogestivo entre otras cosas.