¿Qué centrismo debiera tener la izquierda? La izquierda, ¿tendría que ser centrista?, pero, ¿qué es ser centrista? Entiendo que lo que diferencia a la izquierda de la derecha es el teísmo, pero no absoluta sino históricamente, se dan entremezcladas en una práctica en que la relación respecto al teísmo es central. Entonces el centrismo tiende a ser de un democratismo ateo o agnóstico, y con aceptación de la cristiandad popular, el pietismo progresista, o el menos conservador, porque es más proletario, lo que es Nuevo Encuentro en Argentina, que es liberalizado porque el predominio social es liberal: la práctica social pietística pautada por las constituciones liberales es liberal en general, y en lo económico de intercambio mercantil liberalizado, más mercadointernista en el populismo y la socialdemocracia y más trasnacionalista en el liberalismo privado, porque el capital trasnacional es privatista. El centrismo es un capitalismo estatalista de desarrollismo proteccionista y píamente moderado, o agnosticista minoritariamente, el liberalismo heterodoxo, pero el dominio humano terráqueo es del pietocapitalismo trasnacional, que es la ortodoxia liberal, por lo que los gobiernos centristas ejercen una política proteccionista que acepta al trasnacionalismo a la vez que lo compone conflictiva y provisoriamente con la defensa de los mercados internos. Entonces la izquierda no puede tener ese centrismo, porque sobreatarea: no puede lograr un orden práctico bueno con sobreproducción, y ni siquiera con producción nivelada mala: no es sólo un problema del nivel de la producción, sino de su forma. Es la forma de la producción humana la que está mal, y la dicencia es la que permite la producción, el decir: la producción se hace a dichos, que responden a los pensamientos fallidos, y por eso la producción es algo mala, a la vez que es algo buena también. No puede ser buena del todo píamente, porque la concentración de la atención pía se sumerge en indagaciones mentales sobre los dioses y sus relaciones con las prácticas de los creyentes: los pietistas se guían a sí mismos en base a relatos tomados por sagrados e intentan hacer comportarse a los demás en relación a ellos, aunque no siempre lo logran, ni para ellos ni para sí, ya que sus preceptos no siempre son cumplibles y porque también tienen una conceptualización razonable, aunque contrariada por las creencias.
Entonces, ¿qué respuesta a eso se tendría que hacer desde la izquierda, en tanto que el centrismo popular es mistificante, es de un cientificismo pietista? Lo que sí sé es que el socialismo tiene que tener una relación crítica con las concepciones humanas en pugna, y el cientificismo requiere que sea verdadera: no puede ser creyente. Ahí, el que tiene que corregirse, dejando de ser creyente, es el cientificismo populista, es su deber histórico, porque es confuso en su definición en relación al pietismo, aceptando al ateísmo pero sin darle la razón socialmente respecto de la cuestión de la existencia por sí mismos de los dioses creídos por ellos, lo que tiene consecuencias en el conjunto de la relación entre la concepción y el resto de la práctica, ya que a ella se la basa en concepciones insuficientes, porque mezclan certezas con pareceres, por lo que se manda a practicar y se practica de mala manera. Para Argentina, sucede que el peronismo es cristiano en general, pero evade el debate, es como que mantiene la duda sin criticarla, o se elude en que Cristo fue un revolucionario por pelear por los pobres contra el imperio romano, sin señalar que creyó haber sido un enviado del supuesto creador del universo, en cuya existencia los peronistas, generalmente, tienen fe, una que les basta para tomarla por verdad, y sin reconocer la relación entre la creencia y la práctica humana mala. Desde el cientificismo se puede criticar tanto al pietismo como a las prácticas extrarreligiosas basadas en pareceres, porque es un deber humano que la práctica sea satisfactoria, por lo que cabe exigir el conocimiento debido para decidir qué hacer, ya que la ignorancia causa mala práctica también.
En cambio, en el privatismo la idea de Cristo es la de un sacrificio total, de un despojo de sí para redimir a los humanos de sus faltas, aparentes o ciertas, es más martirizante todavía, y vana también: pierden la cabeza por la comprensión de la historia en términos pieros, lo que les pervierte el entendimiento y les hace decaer, causar una decadencia humana por mala práctica social, en la que el pietismo impulsa al propietarismo porque ordena a la práctica social para la producción de propiedades. Las piezas, hechas de materia extraída, son transformadas por seres humanos de regímenes fideístas, que al hacerlo las apropian, las hacen partes de órdenes mercantiles, que son pieros porque creen en los dioses y porque no depusieron la remisión a Mercurio en el nombre dado a la unidad de transacción monetaria. Al mercantilizarse, se le pone a los productos fabricados un valor que no tienen en sí, se los valoriza abstractamente y se los recoloca en el aspecto comercial de los órdenes pietistas, en cuyo proceso se les llama mercancías y propiedades. Por eso Marx llamó al capitalismo la religión de la mercancía, que en realidad no es una religión, sino una relación social. La economía propietaria es pietista porque las comunidades humanas que la realizan también lo son, aunque desde la revolución rusa ellas conviven con el capitalismo materialista, que es de un propietarismo ateo.
La cuestión del centrismo es porque la mayor parte de la sociedad argentina es cristiana, sea de cultos católicos, evangélicos, laicos o los que fuere, y más aún porque en general es un problema planetario: en los otros países el cientificismo materialista también discute con las clases pietistas, sean de los credos que fueren, porque el socialismo científico es internacional, y también la izquierda tendría que explicitar qué relación tener hasta con la ultraderecha, ya que son seres humanos, son nuestros congéneres aunque no nos gusten, pero los científicos se evaden mucho de discutir a los dioses; eso, que es básico, tendría que estar recontra debatido por la humanidad entera, y no lo está en el 80 por ciento, por decirlo aproximado, en tanto que la gran mayoría de la humanidad cree en la existencia por sí mismos de los dioses, y los gobiernos de las naciones también lo hacen. ¿Cuántos gobiernos nacionales ateos hay? Los comunistas y los socialistas, que en el caso de China, Vietnam y Cuba hacen una acumulación capitalista atea, y en el otro, gobiernos socialistas, o demócratas ateos, bajo constituciones pietistas y liberales, con ley liberal, aunque esté bienestaristada, porque el estado de bienestar también es una alternativa pietocapitalista liberal, aunque sea mercadointernista y proteccionista, a semejanza del desarrollismo ateo, que no es pietista pero sí acumula capital. La acumulación de capital es una ambición desmedida, tenga o no origen religioso, que se desentiende del modo en que la tenencia de los medios productivos económicos determina a la distribución de las propiedades, por lo que al problema le buscan una solución estatal, que es insuficiente porque la distribución justa requiere de la producción socializada, porque en ella toda la sociedad participaría de la decisión sobre la distribución, por lo que a ella la realizaría mucha más gente, lo que aliviaría la tarea y la haría posible de ser satisfactoria, aunque no bastara para eso, porque además la producción tendría que ser bien razonada por el conjunto de la humanidad. Ahora, ¿cómo es que una clase llega a querer acumular capital? ¿Qué formación tienen que haber tenido para querer hacer eso? Es una clase educativa, escolar y universitaria: la formación capitalista se inicia familiar y eclesiásticamente y continúa en las escuelas y universidades liberales, que son las privadas, usualmente católicas en este país, y que son equivalentes a las protestantes, a las cristianas ortodoxas, a las judías y a las islámicas, y no sé de China y la India, ni de las religiones africanas, y son un montón, con historias larguísimas cada una, llenas de libros y folletos, en idiomas distintos, y con tradiciones orales. La acumulación de riqueza ya venía de antes, desde el establecimiento en civilizaciones hubo la acumulación de riqueza, de riqueza propietaria, tasada en valor abstracto, en moneda, pero no acumulación dineraria bancaria, que se inició en el renacimiento, ni mercado bursátil mundial, que es propiamente capitalista, igual que el sistema de acciones empresariales: se tasa a la propiedad en valor numerario y monetario, y se especula con los papeles de esa tasación, es una especulación abstracta en línea con la abstracción pura religiosa que se adosa en la práctica humana y la conduce capitalístamente, causando la explotación humana por mala comprensión de la historia, porque la falsedad les hace mala la práctica, y ellos son parte de esa explotación, ya que la padecen a la vez que la recrean. La humanidad es una especie animal que guía su práctica algo irracionalmente por creer, por ignorar y por aparentar, porque la creencia, la ignorancia y la apariencia obstruyen la reflexión de la vida para sí y la reemplazan por un pensamiento sobre el deber ser humano de un moralismo sacerdotal o frívolo, y autoritario en el caso de los regímenes comunistas, que a partir de la reforma protestante adoptó el modo capitalista liberal, que es el de las constituciones nacionales de Occidente, en Europa y en América Latina, y también en sus versiones imperialísticas de Oceanía y Asia: el imperialismo capitalista gestado en Gran Bretaña y en Francia primero, después en Alemania e Italia, y en los Estados Unidos, se expandió por todo el mundo. Todas las naciones humanas de este planeta son capitalistas, y mercantilizantes, el grueso de la actividad humana se dedica a la producción mercantil y está regida por leyes liberales. A semejante desastre, cruzado por las guerras, la violencia urbana y otros tantos males, la izquierda no lo puede ordenar: la ciencia social materialista es incapaz de poner orden en el mundo lo suficiente, porque la mayoría de los humanos son bastante irracionales, no tienen lo debido el precepto de investigar lo necesario para actuar, como la izquierda no lo tuvo tampoco en ocasiones, pero menos, sino que se conducen por supuestos, entre los que están los laicos empresariales, que son creyentes extraeclesiásticos de escolaridad científica atea y agnóstica, pero sobre todo pía, del iluminismo fideísta, dado que las escuelas estatales responden a la concepción constitucional, que también lo es: es de una piedad tolerante con el agnosticismo y el ateismo, pero pía.
El proteccionismo se inició como un modo del iluminismo teísta de resolver la crisis capitalista de 1929 en los términos de la piedad capitalista liberal, pero de manera mercadointernista, dada más al capital estatal y popular, que tiene ese paternalismo acogedor, como el dibujo de Perón abrazando a Eva, populista en el hecho de ser del pietismo popular, que eclesialmente son las iglesias de los sacerdotes de los barrios pobres, que son centros de formación confesional, pero el capital alto es trasnacional, mercadoexternista, hace fluir sus valores internacionalmente, en las finanzas y en las inversiones extranjeras directas, que son las que establecen la mayor explotación capitalista trasnacional de la materia. Ambos teísmos difieren respecto de la acumulación de capital, en tanto que el teísmo más proletario acumula poco, de subsistencia, o algo más, y hasta mucho, mientras que el teísmo más propietario acumula más aún y hasta lo exorbitante, sin darse cuenta de que hacen mal, además con ligazones entre las concepciones religiosas y las identidades nacionales, con el patriotismo: el nacionalismo es incorrecto porque no tiene en cuenta a las otras naciones lo suficiente, ya que es más importante para la convivencia humana su comprensión mutua, que no puede ser en términos nacionalistas. El internacionalismo es necesario para cualquier cientificismo político y económico, porque la correlación internacional humana es hecha por las naciones humanas en su conjunto, y un proteccionismo internacionalista tendría los problemas del desarrollismo, el capitalismo y el pietismo. El problema para la democracia cristiana seguirá siendo el de la cuestión teísta, igual que para el cristianismo socialista, como lo es el del MAS, el PSUV y el PT, y los ateísmos capitalistas tendrán la cuestión de la explotación y la de la superproducción: hasta que la humanidad no se ordene bien va a vivir con males previsibles, en crisis, lo que es displacentero y causa suficiente para cuestionar a las prácticas nocivas, acentuadas en el privatismo porque es más proclive al extremismo religioso, a ordenar la práctica dislatada y sacrificialmente, de lo que transcurre dejando un tendal de explotados y expulsados, al que no se podrá superar en términos fideístas ni mediante ateísmos idealistas, aunque sean de un idealismo objetivista en vez que absolutista, porque les falta razón, no admiten a las verdades de los perjudicados por su modelo, uno de cuyos aspectos principales es el crecimiento del producto bruto. Es que el producto bruto tiene que ser consensuado socialmente, aunque sea menor: esa disminución generaría una riqueza hecha con menos producción y menos esfuerzo. De hecho, la superación de la pobreza la requiere. No se superará a la pobreza con crecimiento económico porque la pobreza no es sólo una cuestión de la tenencia de la renta individual necesaria, sino de la satisfacción de las necesidades básicas y el goce de la vida en común, que es obturado por la producción mal ordenada, que privatizó no sólo a los medios de fabricación sino también al gobierno, a la comunicación y demás actividades representativas: el representativismo aparta, priva, en sitios cerrados, a los representantes, por lo que a sus prácticas les falta control social. La reducción de la producción es necesaria para que las clases sociales tengan tiempo y fuerza para involucrarse más políticamente, y con poder decisorio, lo que hasta ahora es un derecho básico insatisfecho.
El populismo tiene el problema de que la ética sacrificial es contraria a la justicia social porque el goce es prohibido por el sacrificio. Para lograr su aspiración de justicia social son necesarias la redistribución y los derechos humanos y sociales, pero ellos no bastan: ella precisa de la veración humana, la socialización de la propiedad, el consensualismo y el ecologismo.
La apropiación económica de las piezas es una segunda apropiación, entendida ésta como una piación, en sentido religioso, ya que las comunidades pietistas, en base a su existencia material dada por su carácter animal en el mundo, de aprehensión cognoscitiva comprobatoria, primero hicieron un relato pío del universo, lo que es la primer apropiación de la materia, y luego, al transformársela mediante el trabajo, y mercantilizársela, se la reapropia, se le vuelve a otorgar un sentido fideista, el fetichismo de la mercancía, que es su pietismo, de animales fideístas. “Fetichismo” es sinónimo de “pietismo”, por el fideísmo: son palabras parecidas asociadas histórica y tal vez etimológicamente. Habría que indagar si el término “pieza” no es en sí fideista, por ser similar al de “piedad”, igual que lo es el de “pedazo” y del mismo modo que “parte”, que es la acepción que se le otorga al “piedad” de “propiedad”, se emparenta con “privado”, ya que ambos quieren decir “apartado”, y ya que una de las fabricaciones humanas más importantes fue la destinada a los templos religiosos y sus construcciones conexas, que se apartan del espacio público mediante paredes, como las viviendas pero de ingreso más restrictivo todavía. De allí se explica que el privatismo sea más propenso al pietismo que el populismo, que sea más proclive al dogmatismo, aunque el populismo también es pío, por lo que también tiene problemas para conducirse porque no tiene bien resuelta su relación con el absolutismo, entre otras causas, por lo que desdeña a las intenciones placenteras en pos de la obediencia a los cánones sacrificatorios, por lo que se soslaya a las prácticas fáciles incluso cuando cabría aceptarlas. El pietismo, en tanto que es histórico, es puesto en suspenso cada vez que la práctica humana se proletariza, en el sentido de que se hace conforme a las circunstancias que no son religiosas, las comunes, lo que es mayoritario, pero eso no basta para ser satisfactorio, porque así se practica mal a veces, y a partir de pautas dominantes.
Al término “apropiación” y a sus relativos, como el de “propiedad”, hay que reconocerle su doble acepción, una referida a las piezas, en tanto que materia transformada por el trabajo humano, y otra referida al pietismo, ya que esa palabra es la manera de nombrar a la acción de pietizar a una cosa y ya que en general los trabajos fueron hechos por humanos pietistas, que colaboraron con sus tareas a los órdenes sociales a los que pertenecían y que le dieron sentido pensado a sus prácticas.
Las constituciones brasilera, venezolana y boliviana, lo mismo que la declaración de la independencia estadounidense, son cristianas, católicas las primeras tres y protestante la última. El avance logrado por la boliviana en ese aspecto fue el de incorporar a la Pachamama, como un reconocimiento pluricultural, pero tampoco asumió a la crítica atea. La constitución paraguaya también es católica.
En conclusión, queda por definir qué centrismo tendría que tener la izquierda, pero tendría que ser uno que, a partir de las características de las concepciones de los actores sociales píos, sean más proletarios o propietarios, establezca los planteos materialistas y socialistas a la vez que se relacione críticamente con ellos a favor de las políticas democratizantes y contra las privatizadoras, además de aceptar provisoriamente al pietismo capitalista y a sus reformas progresivas mientras que se configura una fuerza social capaz de superarlo, porque la progresividad permite la conformación de ese sujeto histórico. En resumen, es cuestión de traccionar desde el materialismo a la sociedad pietista y capitalista, de la que es parte el proletariado cuando es creyente y procapitalista, hacia posiciones cientificistas y socialistas, democráticamente y con una perspectiva de largo plazo, porque las naciones son mayoritariamente pietistas y procapitalistas, cuyas críticas no pasan del reformismo democrático en gran medida, por lo que no se podría avanzar más pronto porque al progreso proletario lo hacen las masas: de allí que la conducción conciente de las masas tenga que responder a sus características históricas. Más que liderarlas tendría que concientizarlas para que se guíen de conjunto. La izquierda pretende guiar la práctica humana, y esa pretensión es legítima porque la humanidad creyente es injusta, pero para eso tiene que comprender a los actores sociales y a sus problemas, y admitir las otras razones que le faltan.
Un blog total, cósmico, terráqueo, naturista, humanista, comunista, demócrata, feminista y libertario.
viernes, 29 de abril de 2016
miércoles, 27 de abril de 2016
Sobre la condena a los clientes de la prostitución
La política para con la clientela de la prostitución debiera ser la de la campaña por el consumo responsable y la de la convocatoria a la lucha por la liberación sexual, ya que condenar a los clientes, con toda la red de trata que hay, de la que participan directa e indirectamente proxenetas, gobiernos, poderes judiciales, legisladores, policías, bancos, abogados y demás, toda una mafia, es meterse con los giles de la cadena, los más inocentes o los menos culpables. De seguro hay una crítica al consumo de servicios sexuales que habrá que precisar, pero el asunto más importante es la red mafiosa, que requiere de un abordaje integral, para el que los que están mejor preparados son los partidos de izquierda, aunque habría que hacerlo desde un frentismo social y partidario.
Algunas de las organizaciones que persiguen a la trata tienen prejuicios religiosos sobre la sexualidad, que se les cuelan en la condena a la prostitución.
Resta dilucidar la operatoria de lavado y fuga de los capitales de este negocio ilegítimo.
Además, está la cuestión del comercio sexual legal, o sea, del que no es parte de la red de trata, cuyo consumo es superable, pero no reprobable en general, tal como lo es la asistencia a clubes de desnudistas, la contratación de trabajadores libres o el uso de pornografía.
Algunas de las organizaciones que persiguen a la trata tienen prejuicios religiosos sobre la sexualidad, que se les cuelan en la condena a la prostitución.
Resta dilucidar la operatoria de lavado y fuga de los capitales de este negocio ilegítimo.
Además, está la cuestión del comercio sexual legal, o sea, del que no es parte de la red de trata, cuyo consumo es superable, pero no reprobable en general, tal como lo es la asistencia a clubes de desnudistas, la contratación de trabajadores libres o el uso de pornografía.
La práctica humana, objeto de la lucha de clases
Lo que se disputan las clases sociales no es solamente el valor. El objeto de la lucha es la práctica humana, una de las cuales es la posesión de capital. Entre las clases hay que incluir al eclesiado, que se esparce entre el propietariado y el proletariado, pero además hay que tener en cuenta que la tenencia de bienes no es lo más importante, sino que lo es la concepción, la razón de ser asumida, porque ella determina la relación con la naturaleza, las pertenencias y las otras cosas.
Una cosa que habría que distinguir es a las clases sociales según la posesión de los medios de producción económica de los otros tipos de clases sociales, o sea, de agrupamientos humanos por otras categorías, como puede serlo la orientación sexual. De acuerdo con eso, los disidentes sexuales son una clase social, en conflicto con la clase adscribiente a la norma sexual imperante, que es la heterosexista, aunque esa comprensión lleva a equívocos también, porque hay heterosexuales que promueven la disidencia sexual y otras variantes al conflicto entre normatividades. En realidad, más que de lucha de clases de lo que se trata es de las luchas humanas, que a veces se articulan en clases, e incluso hay clases o miembros de clases que no son concientes de serlo, y participaciones translocadas, o sea, que las luchas individualistas en ocasiones también son parte de las clasistas, aunque sin legitimación explícita por parte de éstas, y que las clasistas no siempre se asumen como tales, por lo que carecen de dirección conducente, aparte de que están cruzadas por otros determinantes, legítimos e ilegítimos, que las apoyan, contrarían y superan, y así, y también hay que hacer una crítica de los oprimidos, porque reprimen también y porque les faltan razones, entre otras causas.
Lista provisoria de los tipos de clases sociales humanas:
- Económicas: proletariado, pequeño y mediano empresariado, capitalesía, con sus divisiones internas.
- Sexuales: heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, transetáreosexuales, interespecistosexuales.
- Religiosas: ateos, creyentes laicos, sacerdotes, con sus divisiones internas y para distintas creencias.
- Familiares: madres, padres, hijos, hermanos, primos, nueras, cuñados y así, con sus irregularidades, como los padres solteros, las madrastras y demás.
- Educativas: estudiantes, maestros, bedeles, egresados de primaria, secundaria, tecnicaturas, universitarios iniciales, de maestrías, doctores y otros.
- Sanitarias: doctores y pacientes, con sus divisiones por rama, acompañantes de pacientes, auxiliares médicos, personal de maestranza.
- Políticas: gobernantes, funcionarios, burócratas, militantes, ciudadanos.
El asunto, aparte de completar la lista, es el de componer a todos esos tipos en una única jerarquía social, que encima cambia constantemente pero con cierta regularidad, y tiene diferencias según las regiones y países. En la lucha de clases éstas se conflictúan intra e intertípicamente, además de que colaboran. El motor de la historia humana es la historia humana misma: la lucha es un componente de su movimiento, pero no el único.
Una cosa que habría que distinguir es a las clases sociales según la posesión de los medios de producción económica de los otros tipos de clases sociales, o sea, de agrupamientos humanos por otras categorías, como puede serlo la orientación sexual. De acuerdo con eso, los disidentes sexuales son una clase social, en conflicto con la clase adscribiente a la norma sexual imperante, que es la heterosexista, aunque esa comprensión lleva a equívocos también, porque hay heterosexuales que promueven la disidencia sexual y otras variantes al conflicto entre normatividades. En realidad, más que de lucha de clases de lo que se trata es de las luchas humanas, que a veces se articulan en clases, e incluso hay clases o miembros de clases que no son concientes de serlo, y participaciones translocadas, o sea, que las luchas individualistas en ocasiones también son parte de las clasistas, aunque sin legitimación explícita por parte de éstas, y que las clasistas no siempre se asumen como tales, por lo que carecen de dirección conducente, aparte de que están cruzadas por otros determinantes, legítimos e ilegítimos, que las apoyan, contrarían y superan, y así, y también hay que hacer una crítica de los oprimidos, porque reprimen también y porque les faltan razones, entre otras causas.
Lista provisoria de los tipos de clases sociales humanas:
- Económicas: proletariado, pequeño y mediano empresariado, capitalesía, con sus divisiones internas.
- Sexuales: heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, transetáreosexuales, interespecistosexuales.
- Religiosas: ateos, creyentes laicos, sacerdotes, con sus divisiones internas y para distintas creencias.
- Familiares: madres, padres, hijos, hermanos, primos, nueras, cuñados y así, con sus irregularidades, como los padres solteros, las madrastras y demás.
- Educativas: estudiantes, maestros, bedeles, egresados de primaria, secundaria, tecnicaturas, universitarios iniciales, de maestrías, doctores y otros.
- Sanitarias: doctores y pacientes, con sus divisiones por rama, acompañantes de pacientes, auxiliares médicos, personal de maestranza.
- Políticas: gobernantes, funcionarios, burócratas, militantes, ciudadanos.
El asunto, aparte de completar la lista, es el de componer a todos esos tipos en una única jerarquía social, que encima cambia constantemente pero con cierta regularidad, y tiene diferencias según las regiones y países. En la lucha de clases éstas se conflictúan intra e intertípicamente, además de que colaboran. El motor de la historia humana es la historia humana misma: la lucha es un componente de su movimiento, pero no el único.
martes, 26 de abril de 2016
Se le falseó el nombre al blogspot
Aunque le vaya a mantener el formato, para no tener que trasladar la información a otra página, este blogspot pasa a llamarse Catinga danza, para generalizar la dedicatoria.
Calentamiento planetario e inundaciones; crítica al planteo tercermundista
A lo que sé, los gases retenedores del calor terráqueo, los llamados de efecto invernadero, son los de la quema de combustibles fósiles, derivados del petróleo y el gas de yacimiento, y los de las flatulencias de las vacas, que son naturales y cuya importancia habría que precisar, aunque puede que haya otros qué reconocer. Estos tipos de gas son más livianos que el aire, por lo que cuando se los suelta en la atmósfera se van hacia arriba, hasta cierta altura que no sé cuál es, y permanecen ahí, formando una capa gaseosa que recubre a la Tierra y que tiene la característica de que retiene al calor dentro de sus límites, por lo que el calor que va subiendo desde la Tierra hacia fuera de la atmósfera es retenido parcialmente por la capa de gas, lo que aumenta la temperatura planetaria causando, además del derretimiento de los hielos, la evaporación del agua líquida, sea la oceánica, la de los ríos, la de las selvas, la tierra y demás, por lo que la nubosidad planetaria también aumenta, y con ella las lluvias. Por eso, entre otras causas, como la deforestación para la agricultura, es que hay más inundaciones.
El planteo tercermundista de que los países industrializados tienen que pagar el costo del calentamiento global es hipócrita en algunos aspectos, porque el tercer mundo le vende al primero bastante petróleo y gas, le compra irracionalmente la producción hecha a base de la quema de combustibles fósiles y porque también es emisor de los gases retenedores del calor terráqueo, ya que tiene industria, quema combustible y cría ganado vacuno, aparte de que se evita el debate sobre el uso armamentístico, aeronaval y automotriz, y el de la industria ecológica: es más, los tercermundistas hasta siguen con el proyecto de industrialización contaminante.
El gas de los aerosoles no sé si retiene calor, pero sí que a veces es el que daña la capa de ozono.
El planteo tercermundista de que los países industrializados tienen que pagar el costo del calentamiento global es hipócrita en algunos aspectos, porque el tercer mundo le vende al primero bastante petróleo y gas, le compra irracionalmente la producción hecha a base de la quema de combustibles fósiles y porque también es emisor de los gases retenedores del calor terráqueo, ya que tiene industria, quema combustible y cría ganado vacuno, aparte de que se evita el debate sobre el uso armamentístico, aeronaval y automotriz, y el de la industria ecológica: es más, los tercermundistas hasta siguen con el proyecto de industrialización contaminante.
El gas de los aerosoles no sé si retiene calor, pero sí que a veces es el que daña la capa de ozono.
lunes, 25 de abril de 2016
La cobardía no es excretora
Otra de las cuestiones asociadas al paradigma de la degradación corporal es el uso del término “cagón” para acusar a alguien de cobarde, o de miserable, lo que no tiene nada que ver con eso, ya que excretar es una práctica natural de todos los animales, seamos valientes o no. Tal vez ese uso se deba a que a veces, quienes estuvieron muy atemorizados por algo, se cagaron encima, o tal vez no.
El asunto merece aclaración porque hubimos quienes nos quedamos pensando en qué tenía que ver una cosa con la otra, ya que, si no lo sabemos, no se entiende el sentido de la frase, y hay que preguntárselo a otros.
El asunto merece aclaración porque hubimos quienes nos quedamos pensando en qué tenía que ver una cosa con la otra, ya que, si no lo sabemos, no se entiende el sentido de la frase, y hay que preguntárselo a otros.
La presidencia socialista y el artículo 2 de la constitución argentina
Los partidos socialistas tendrían que dejar de presentarse a las elecciones presidenciales, o por lo menos dejar de pelearse por quién encabeza la lista, porque, si ganaran, su mandato sería inconstitucional, al establecer aquel artículo que el gobierno federal de este país sostiene al culto católico apostólico romano, y no en el sentido de que lo sostiene para el resto de la nación, sino en el de que lo profesa, cosa que no podrían hacer los socialistas sin dejar de ser ateos, aparte de que tendrían que ser aceptados por la curia local, bautismo y negociaciones políticas de por medio. Por eso es que los partidos de izquierda pueden aspirar a obtener legisladores, intendentes y gobernadores, y a liderar hasta ministerios, pero para la presidencia tendrían que apoyar a los candidatos peronistas, u otros católicos demócratas, al menos en el marco constitucional vigente. Otra solución, provisoria también, sería la de postular a candidatos católicos socialistas, que tendrían que conformar un gobierno con preeminencia católica también.
En el marco de la lucha por las mejoras sociales se tendrá que crear conciencia social a este respecto, que muestra a las claras la marginación política que el catolicismo le hace al ateísmo, cuestión por la que el proletariado no se preocupa lo debido.
Esos discursos de la diversidad, la tolerancia y el respeto por la diferencia omiten criticar que las religiones cometen discriminación conceptiva, y de la mala.
En el marco de la lucha por las mejoras sociales se tendrá que crear conciencia social a este respecto, que muestra a las claras la marginación política que el catolicismo le hace al ateísmo, cuestión por la que el proletariado no se preocupa lo debido.
Esos discursos de la diversidad, la tolerancia y el respeto por la diferencia omiten criticar que las religiones cometen discriminación conceptiva, y de la mala.
sábado, 23 de abril de 2016
De la separación del FIT en el acto del 1 de mayo de 2016
Al parecer, por la nota de Página/12, el PTS hará un acto por separado del PO y de Izquierda Socialista, porque estos dos últimos no quieren que el PTS repudie el golpe parlamentario dado a Dilma Rousseff. La solución tendría que ser la de que cada fuerza plantee, si lo quiere, su postura al respecto, pero en una misma tarima. Yo no sé qué lugar tiene la infiltración de los servicios de inteligencia estatales en la fragmentación de la izquierda, pero habría que crear conciencia social al respecto, y en especial intrapartidaria, porque a veces se dejan llevar por posturas ultrarradicales sin asidero, además de sus dislates que no son malintencionados, que merecen otras discusiones. Tal vez me equivoque en esto, porque no sé de la historia de la infiltración a los partidos socialistas, y en que me parece que tienen un problema para enfrentar a algunos de los argumentos ultrizquierdistas falsos, que son los de los agentes de la inteligencia estatal, en sus debate internos, porque los partidos del FIT tienen un carácter anticentroizquierdista, con sus razones y sus sinrazones. Habría que explicitar cuál es la operatoria de los infiltrados.
La solución sería que cada fuerza convoque desde sus consignas, que tienen varios aspectos en común, y que el PTS critique al golpe brasilero en el acto central, y luego se haga el balance y los acuerdos a futuro. Para manifestarse frente a la embajada brasilera tendrían que hacer otro acto en otro día, ya que el del 1 de mayo suele ser en la Plaza de Mayo porque referencia a los trabajadores argentinos.
Este comentario es algo fallido. Menciona la falta de reconocimiento social a la infiltración de los partidos socialistas, y a su relación con su fragmentación, pero es equívoco, por lo que precisa de una corrección que no haré.
La solución sería que cada fuerza convoque desde sus consignas, que tienen varios aspectos en común, y que el PTS critique al golpe brasilero en el acto central, y luego se haga el balance y los acuerdos a futuro. Para manifestarse frente a la embajada brasilera tendrían que hacer otro acto en otro día, ya que el del 1 de mayo suele ser en la Plaza de Mayo porque referencia a los trabajadores argentinos.
Este comentario es algo fallido. Menciona la falta de reconocimiento social a la infiltración de los partidos socialistas, y a su relación con su fragmentación, pero es equívoco, por lo que precisa de una corrección que no haré.
Del predominio de los colores azul y negro en la vestimenta argentina, y más
Un aspecto de la hegemonía eclesiástica en este país es el predominio, en las prendas de vestir, de los colores azul y negro, que representan al catolicismo conservador, sea pobrista o no. En cambio, el catolicismo progresista, es acelestado y blanquecino, como la estética del Frente para la Victoria, que además coincide con los colores de la bandera. A partir del ateísmo, hacia la izquierda, predomina el rojo, lo que también es un simbolismo, porque se entendió al rechazo al sistema vigente como la adopción de posturas diablistas, dado que el relato del mundo oficial oponía el diablo a dios.
A la izquierda le falta demagogia
Por no sé qué prurito seudopuritano la izquierda, que debiera plantear con firmeza, como parte de su campaña política electoral, cosas como la legalización del consumo razonable de las drogas, aparte de otras medidas placenteras, como lo es la de la socialización de los medios de producción, la reducción de la jornada laboral y demás, no lo hace. Si plantearan la legalización de la marihuana obtendrían votos de los lumpenproletarios jóvenes, que merecen respeto porque son seres humanos, además de que necesitan de una política asertiva para con ellos por parte de la izquierda, política que sería crítica también. Lo mismo sucede con la liberación sexual, aunque en materia de aceptación de su diversidad sí lo incluyeron en la plataforma de campaña: resta todavía mocionar socialmente para la de las relaciones extramatrimoniales, los casamientos informales, el consumo responsable de servicios sexuales, con el combate al sistema opresivo que le corresponde, las relaciones casuales y demás.
La campaña electoral de la izquierda no debiera apuntar sólo a obtener votos sino también a instalar socialmente problemáticas latentes, para que la gente las piense, las discuta y sepa quiénes intentan resolverlas gubernamentalmente, lo que ayudaría a los reprimidos por esas cuestiones a dejar de vivirlas en soledad.
La demagogia no es mala en sí misma, y debe ser buena.
La campaña electoral de la izquierda no debiera apuntar sólo a obtener votos sino también a instalar socialmente problemáticas latentes, para que la gente las piense, las discuta y sepa quiénes intentan resolverlas gubernamentalmente, lo que ayudaría a los reprimidos por esas cuestiones a dejar de vivirlas en soledad.
La demagogia no es mala en sí misma, y debe ser buena.
viernes, 22 de abril de 2016
Fiado y crédito
En ambos se nota una intromisión del pietismo en la economía, en tanto que el fiado en Argentina es una práctica de los pequeños comercios que consiste en vender las mercaderías a cuenta a los clientes a los que los empleados conocen, de los cuales se confía que pagarán después, y porque el crédito es el otorgamiento financiero que se le da a quienes lo solicitan a condición de que la entidad que lo presta suponga que el deudor cumplirá su compromiso de pagarlo. Si bien en estos casos no se trata de la creencia en los dioses, sino en que los endeudados pagarán, se trata de una creencia, que además proviene del teísmo porque la creencia en los dioses existe desde antes de que hubiera comercio.
Insisto en que la materia determina al concepto porque las creencias son ideas de animales terráqueos, por lo que el universo, la Tierra y la vida las precedieron. En las comunidades primitivas, también la actividad económica era una condición para el pensamiento, pero ella no era comercial, sino de trueque u otros intercambios simples, que a su vez se relacionaban con el modo de pensar el mundo de los humanos.
No está de más agregar que el fiado viene de la fe y que el crédito de credo.
Insisto en que la materia determina al concepto porque las creencias son ideas de animales terráqueos, por lo que el universo, la Tierra y la vida las precedieron. En las comunidades primitivas, también la actividad económica era una condición para el pensamiento, pero ella no era comercial, sino de trueque u otros intercambios simples, que a su vez se relacionaban con el modo de pensar el mundo de los humanos.
No está de más agregar que el fiado viene de la fe y que el crédito de credo.
miércoles, 20 de abril de 2016
Claves de son y de rumba, y su relación con el candombe
Para frases de cuatro pulsos de cuatro notas negras, en lo que se conoce como 4 por 4. Los pulsos son de 4/4.
La de son:
. . . . . . . . . . . . . . . .
La de rumba:
. . . . . . . . . . . . . . . .
La diferencia entre las dos claves está en la tercera nota.
La clave de rumba estructura el ritmo del hip hop y del funk, y también el del candombe, aunque desde los años ´60, cuando se empezó a escuchar son cubano en Montevideo por medio de la industria discográfica, los candomberos reemplazaron a la clave de rumba por la de son, lo que todavía causa tensiones con el tambor llamado "piano", ya que la clave de son le ensambla tenso, porque el candombe se gestó en clave de rumba: se nota eso cuando los repicadores hacen la clave rellena, que es tanto de son como de rumba, porque toca ambas notas en cuestión, que subsana el error sin hacer notar que o se cambia la clave o se hace tácita la anterior, para facilitar la entrada del piano.
El candombe, si bien se toca en clave de son, y si bien responde a la de rumba, no tiene origen afrocubano sino africano: sucede que ambas provienen de toques africanos que habría que averiguar cuáles y de qué etnias son.
Existe un toque yoruba llamado rumba columba, cuyo nombre empieza igual que el de la rumba afrocubana, y su clave rellena es como la de rumba. También existe el toque yoruba de nombre "karoninka", que suena como el candombe, pero tanto en la cuenca del río Níger hay muchos más géneros percusivos como en el resto del continente.
La de son:
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La de rumba:
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La diferencia entre las dos claves está en la tercera nota.
La clave de rumba estructura el ritmo del hip hop y del funk, y también el del candombe, aunque desde los años ´60, cuando se empezó a escuchar son cubano en Montevideo por medio de la industria discográfica, los candomberos reemplazaron a la clave de rumba por la de son, lo que todavía causa tensiones con el tambor llamado "piano", ya que la clave de son le ensambla tenso, porque el candombe se gestó en clave de rumba: se nota eso cuando los repicadores hacen la clave rellena, que es tanto de son como de rumba, porque toca ambas notas en cuestión, que subsana el error sin hacer notar que o se cambia la clave o se hace tácita la anterior, para facilitar la entrada del piano.
El candombe, si bien se toca en clave de son, y si bien responde a la de rumba, no tiene origen afrocubano sino africano: sucede que ambas provienen de toques africanos que habría que averiguar cuáles y de qué etnias son.
Existe un toque yoruba llamado rumba columba, cuyo nombre empieza igual que el de la rumba afrocubana, y su clave rellena es como la de rumba. También existe el toque yoruba de nombre "karoninka", que suena como el candombe, pero tanto en la cuenca del río Níger hay muchos más géneros percusivos como en el resto del continente.
En el funk se acentúa más en el pulso que en el candombe, porque, a diferencia de éste, se toca más a tierra la primera frase de 8 negras, la llamada, que en el candombe se acentúa antes del segundo pulso. Es más como la murga, pero sube al aire en la llamada más que la murga. Sus respuestas son sobre todo a tierra. Según de qué canción de funk se trate, la llamada va a tierra o al aire, aunque las más de las veces va a tierra, mientras que las respuestas suelen ir a tierra en los tres.
En duda
Antes dije que el problema principal de la práctica social es la piedad capitalista en vez que toda la piedad. Ahora me parece que no es así, porque la piedad proletaria es la base de la capitalista. Habría que asumir que la piedad es un problema en sí mismo, al que se debe resolver mediante su superación histórica, y que el interés capitalista, relativo a ella, también merece una atención particular.
Cuando la filosofía no se entiende
Hay ocasiones en que los lectores de discursos filosóficos no los entienden, y no porque no tengan los saberes o la inteligencia necesarios para eso sino porque los escritos son incomprensibles, lo mismo que vale para los relatos orales, porque la filosofía tiene una relación intrínseca con la teología, dado que la reflexión presuntamente filosófica de la edad media fue hecha por los sacerdotes y en los monasterios mayormente, y que luego, a partir del renacimiento, la enseñanza privada siguió siendo teológica en general, además de que la pública combina al ateísmo con la creencia, por lo cual el pensamiento filosófico en gran medida es hecho por creyentes, que componen de maneras fallidas a sus concepciones teístas con las referidas al saber, lo que redunda en toda una serie de razonamientos sobre qué es el mundo y cómo se lo conoce que tienen que dar unos rodeos ultrasofisticados, o simplemente pieros, para hacer sus explicaciones, que las tornan oscuras, crípticas y enigmáticas, y omisivas de lo que no se condice con sus ideas. Esto es bien claro en la metafísica, pero también en la fenomenología y en el existencialismo.
La filosofía, para ser verdadera, tiene que ser fácil de entender, porque su meta es guiar bien a la práctica humana, por lo que debe ser comprensible para el común de la gente, que además tiene una inclinación a la filosofía porque la gente quiere saber y aprende lo que es la realidad para poder lidiar bien con ella, aunque también está contrariada por creer.
Esta cuestión, la de que la filosofía es algo falsa, tendría que ser reconocida socialmente, para quitarle ese halo de sacralidad que tiene y que se sepa que cuando no se la entiende no siempre es porque uno sea tonto o ignorante, sino porque lo son quienes la exponen; y esto mismo, aunque de distinta forma, le cabe también a los filósofos del iluminismo ateo, hayan sido anarquistas, socialistas, comunistas u otros, ya que todos los humanos somos algo estúpidos.
La filosofía, para ser verdadera, tiene que ser fácil de entender, porque su meta es guiar bien a la práctica humana, por lo que debe ser comprensible para el común de la gente, que además tiene una inclinación a la filosofía porque la gente quiere saber y aprende lo que es la realidad para poder lidiar bien con ella, aunque también está contrariada por creer.
Esta cuestión, la de que la filosofía es algo falsa, tendría que ser reconocida socialmente, para quitarle ese halo de sacralidad que tiene y que se sepa que cuando no se la entiende no siempre es porque uno sea tonto o ignorante, sino porque lo son quienes la exponen; y esto mismo, aunque de distinta forma, le cabe también a los filósofos del iluminismo ateo, hayan sido anarquistas, socialistas, comunistas u otros, ya que todos los humanos somos algo estúpidos.
lunes, 18 de abril de 2016
Desarrollismo capitalista, golpismo y desarrollo alternativo
Ahora que se impuso la imputación a Dilma Rousseff en el Brasil hago el balance del modelo desarrollista en los términos de la alianza de clases que requizo, también a sabiendas de la derrota del progresismo en Argentina y de las destituciones habidas contra Lugo y Zelaya en Paraguay y Honduras, en el que partidos políticos democráticos implementaron una política de integración de los proletariados con los empresariados nacionales a la vez que con el capital trasnacional, en una relación conflictiva en la que el imperialismo estadounidense se alió con las oligarquías nacionales, en lo que es el internacionalismo liberal, a la vez que los gobiernos progresistas sometieron a los movimientos sociales para subordinar a los proletariados al esquema productivo desarrollista, con el que se pretendió reducir la pobreza, y en algunos aspectos se lo consiguió, aunque no en otros. A esta altura queda claro que los gobiernos progresistas, al aliarse con el capital trasnacional, le dieron fuerza a sus enemigos, que toleraron algunas críticas mientras hacían grandes negocios y mientras ejecutaban los golpes con los que derribaron relativamente al progresismo gubernamental, en cuanto que a su vez éste reprimió a los movimientos sociales, cuyos modelos alternativos quedaron relegados a las políticas públicas, un apéndice del modelo gubernamental complementario al eje pietista, capitalista y proteccionista.
La lección para sacar es que el modelo desarrollista no sirve, porque requiere que los gobiernos democráticos se alíen con el capital trasnacional, que se enriquece y los golpea mientras gobiernan, porque tiene una posición privilegiada al ser el que pone la inversión necesaria para impulsar el desarrollo, y los impuestos para la asistencia social, y que además es un desarrollo que no resuelve bien el problema de la pobreza, ni de la inclusión, ni del trabajo, ni del medio ambiente, por lo que hace falta un modelo de desarrollo alternativo, que podría formularse de acuerdo a la experiencia del modelo de transición al socialismo cubano, aunque corregido, y según los planteos de los movimientos sociales, que son bastante ricos en materia de análisis y propuestas. A su vez, habría que resolver bien qué relación mantener con los capitalistas, ya que tampoco es cuestión de expulsarlos necesariamente, sino que a los que no son demasiado deshonestos se los podría intentar ordenar: el proyecto de socialización de los medios de produción tendría que coexistir con el modelo capitalista durante un tiempo, ya que al capital no se lo puede terminar legislativamente, sino que su transformación requiere de un proceso histórico, en el que el estado tiene que tener un rol democratizante y de inclusión en los mercados internos pero además resolver la cuestión de la propiedad privada de los medios productivos económicos, lo que requiere de reformas constitucionales y del peso político necesario para producirlas y sostenerlas. Habría que reconocer que no toda propiedad privada es mala, como sucede con algunos de los pequeños y medianos empresarios, aunque su práctica económica sea corregible, y que se tendría que encontrar un modo de convivencia con el gran empresariado mientras se lo ordena y se lo depone de su sobrecarga, según lo permita la correlación de fuerzas sociales, para lo que también se precisa de voluntad política por parte de las fuerzas democráticas.
Un aspecto a tener en cuenta es que si los cubanos, en condiciones pésimas, pudieron sacar al país adelante, aún con todas las críticas que les quepan, es posible hacerlo para las demás naciones, incluso si los capitalistas retiraran todas sus inversiones. Las inversiones capitalistas son más malas que los beneficios que brindan, pero el problema principal es el pietismo, ya que falsea a las naciones y al capital trasnacional.
Otro punto es que los megaemprendimientos le restan fuerza a los gobiernos democráticos porque son antipopulares: colisionan con las comunidades a las que perjudican, y perjudican a las sociedades en general, sea por la corrupción de las autoridades, la fuga de capitales, la evasión impositiva, la contaminación rural y urbana, el consumismo, la destrucción de los mercados locales, la prostitución, la explotación laboral y demás. Por el poco dinero recaudado mediante impuestos magros y por pocos puestos de trabajo los gobiernos progresistas se generan varias contrariedades, que los corrompen y les restan apoyos sociales que les son necesarios, para lo que tendrán que aprender a enfrentar el problema de la pobreza de buena manera, o sea, consensuadamente, porque no les sirve a la larga atender a los más pobres empobreciendo a otra gente. Si es por una cuestión presupuestaria, podrían dejar de subsidiar al capital trasnacional, cobrar las multas por la evasión de impuestos o cobrar los impuestos evadidos, entre otras tantas medidas realizables dado el alto nivel de corrupción capitalista, aparte de fomentar la solidaridad social contra la pobreza extrema mediante acciones concretas, a las que se podría realizar su hubiera reclamos sociales en ese sentido.
La lección para sacar es que el modelo desarrollista no sirve, porque requiere que los gobiernos democráticos se alíen con el capital trasnacional, que se enriquece y los golpea mientras gobiernan, porque tiene una posición privilegiada al ser el que pone la inversión necesaria para impulsar el desarrollo, y los impuestos para la asistencia social, y que además es un desarrollo que no resuelve bien el problema de la pobreza, ni de la inclusión, ni del trabajo, ni del medio ambiente, por lo que hace falta un modelo de desarrollo alternativo, que podría formularse de acuerdo a la experiencia del modelo de transición al socialismo cubano, aunque corregido, y según los planteos de los movimientos sociales, que son bastante ricos en materia de análisis y propuestas. A su vez, habría que resolver bien qué relación mantener con los capitalistas, ya que tampoco es cuestión de expulsarlos necesariamente, sino que a los que no son demasiado deshonestos se los podría intentar ordenar: el proyecto de socialización de los medios de produción tendría que coexistir con el modelo capitalista durante un tiempo, ya que al capital no se lo puede terminar legislativamente, sino que su transformación requiere de un proceso histórico, en el que el estado tiene que tener un rol democratizante y de inclusión en los mercados internos pero además resolver la cuestión de la propiedad privada de los medios productivos económicos, lo que requiere de reformas constitucionales y del peso político necesario para producirlas y sostenerlas. Habría que reconocer que no toda propiedad privada es mala, como sucede con algunos de los pequeños y medianos empresarios, aunque su práctica económica sea corregible, y que se tendría que encontrar un modo de convivencia con el gran empresariado mientras se lo ordena y se lo depone de su sobrecarga, según lo permita la correlación de fuerzas sociales, para lo que también se precisa de voluntad política por parte de las fuerzas democráticas.
Un aspecto a tener en cuenta es que si los cubanos, en condiciones pésimas, pudieron sacar al país adelante, aún con todas las críticas que les quepan, es posible hacerlo para las demás naciones, incluso si los capitalistas retiraran todas sus inversiones. Las inversiones capitalistas son más malas que los beneficios que brindan, pero el problema principal es el pietismo, ya que falsea a las naciones y al capital trasnacional.
Otro punto es que los megaemprendimientos le restan fuerza a los gobiernos democráticos porque son antipopulares: colisionan con las comunidades a las que perjudican, y perjudican a las sociedades en general, sea por la corrupción de las autoridades, la fuga de capitales, la evasión impositiva, la contaminación rural y urbana, el consumismo, la destrucción de los mercados locales, la prostitución, la explotación laboral y demás. Por el poco dinero recaudado mediante impuestos magros y por pocos puestos de trabajo los gobiernos progresistas se generan varias contrariedades, que los corrompen y les restan apoyos sociales que les son necesarios, para lo que tendrán que aprender a enfrentar el problema de la pobreza de buena manera, o sea, consensuadamente, porque no les sirve a la larga atender a los más pobres empobreciendo a otra gente. Si es por una cuestión presupuestaria, podrían dejar de subsidiar al capital trasnacional, cobrar las multas por la evasión de impuestos o cobrar los impuestos evadidos, entre otras tantas medidas realizables dado el alto nivel de corrupción capitalista, aparte de fomentar la solidaridad social contra la pobreza extrema mediante acciones concretas, a las que se podría realizar su hubiera reclamos sociales en ese sentido.
jueves, 14 de abril de 2016
Ciencia y seudociencia; saber común
De igual modo que la filosofía tiene su contraparte mala, la ciencia comparte un vínculo con la seudociencia. Lo que caracteriza a la filosofía es la búsqueda del saber, de la verdad, por lo que es científica. En cambio, cuando se trata de especulaciones abstractas, aunque tengan anclajes en la realidad objetiva, no son filosofías sino seudociencias, que es el caso de la ciencia teológica, del psicoanálisis y de muchas de las vertientes consideradas como parte de la filosofía, como el existencialismo, el nihilismo o la fenomenología, aunque en realidad habría que distinguir que la seudociencia no es falsa del todo, sino que tiene atisbos o núcleos de verdad, pero que son insuficientes, junto con sus falsedades, sus ideas carentes de objetos, o inadecuadas a ellos, e incluso puede suceder que estas corrientes sean de un cientificismo algo falso pero corregible: oscilan entre la seudociencia y la ciencia.
Asimismo, algunas de las especulaciones cientificistas, incluso las materialistas, como las del estructuralismo althusseriano, y hasta las de Marx, también contienen falsedades, pero sirvieron para pensar, lo mismo que la seudociencia pero de otro modo, aunque ambas deban ser superadas para bien de la humanidad. El materialismo histórico, lo mismo que las otras vertientes con pretensiones científicas, tiene aciertos válidos, y ellos son la base para una explicación verdadera de la historia.
El socialismo científico ha sido acusado de ser una seudociencia por Mario Bunge y otros epistemólogos, porque su explicación de la realidad es forzada, o sostiene planteos carentes de comprobación. Puede ser, pero también hay que considerar que es un marco interpretativo de gran alcance, al que se puede corregir y que aspira a ser objetivo, y no por la ciencia como fin en sí mismo sino como guía para la práctica, o sea, para la felicidad humana, lo que es la meta de la filosofía.
Lo que caracteriza a la ciencia es el discernimiento. “Ciencia” viene del vocablo griego “squizo”, dativo de “escindir” en el sentido de discernir, lo que se hace para crear ideas adecuadas a sus objetos, sean ellos ideas u otras cosas. Entonces, no es cierto ese argumento de los metodólogos de que el materialismo histórico sería acientífico por carecer de un método comprobado y estandarizado, ya que el método es un medio para descubrir la verdad, no un fin en sí mismo, de igual modo que hay métodos comunes para hallarla, y que son los que emplea la gente común para aprender lo que sucede en sus entornos, aunque ese saber usualmente no sea académico sino de la vida cotidiana: es que la ciencia escolar todavía no reconoce bien como saber a la ciencia común, la simple de la gente durante sus vidas, que es importante y necesaria para que la práctica social sea satisfactoria.
Notas
1. Eso de que Althusser haya sido estructuralista tendría que ser debatido, porque Marta Harnecker explicó en una entrevista, publicada por Rebelión el 17 de marzo con el título “El legado de Louis Althusser al marxismo”, que cuando tradujo La revolución teórica de Marx del francés los editores le corrigieron mal una expresión referida a la estructura, y por eso la lectura que se hizo de él es estructuralista, o más estructuralista de lo que Althusser habría querido.
2. El materialismo histórico es la parte social de la ciencia. La ciencia, en tanto que inclinada a la materia, es materialista, y la referida a la historia humana, es la histórica, aunque habría que aclarar que el materialismo histórico tendría que llamarse “materialismo histórico humano”, porque los otros seres vivos también tienen historia, y son sociales, intra e interespecístamente. En realidad, el universo también la tiene, y todo lo que es puede ser comprendido por el materialismo histórico, ya que éste, además de postular que la materia origina al pensamiento, estudia la historia: aunque hasta ahora se haya focalizado más en la historia humana, nada impide que aborde también a la del universo, la Tierra o la del resto de la naturaleza, y hasta podría incluir a la historia de lo que hubiera por fuera del universo, si hubiere algo y fuese conocido; es más, es necesario hacerlo, porque la felicidad humana, y la compresión de la historia humana, requieren de esos conocimientos. El materialismo histórico tiende a ser la ciencia, así sin más, y no puede cumplir su meta sin serlo, porque el orden humano justo no puede ser realizado sin el conocimiento probado y necesario del universo, de igual modo que sin él no se puede entender bien a la historia humana.
Asimismo, algunas de las especulaciones cientificistas, incluso las materialistas, como las del estructuralismo althusseriano, y hasta las de Marx, también contienen falsedades, pero sirvieron para pensar, lo mismo que la seudociencia pero de otro modo, aunque ambas deban ser superadas para bien de la humanidad. El materialismo histórico, lo mismo que las otras vertientes con pretensiones científicas, tiene aciertos válidos, y ellos son la base para una explicación verdadera de la historia.
El socialismo científico ha sido acusado de ser una seudociencia por Mario Bunge y otros epistemólogos, porque su explicación de la realidad es forzada, o sostiene planteos carentes de comprobación. Puede ser, pero también hay que considerar que es un marco interpretativo de gran alcance, al que se puede corregir y que aspira a ser objetivo, y no por la ciencia como fin en sí mismo sino como guía para la práctica, o sea, para la felicidad humana, lo que es la meta de la filosofía.
Lo que caracteriza a la ciencia es el discernimiento. “Ciencia” viene del vocablo griego “squizo”, dativo de “escindir” en el sentido de discernir, lo que se hace para crear ideas adecuadas a sus objetos, sean ellos ideas u otras cosas. Entonces, no es cierto ese argumento de los metodólogos de que el materialismo histórico sería acientífico por carecer de un método comprobado y estandarizado, ya que el método es un medio para descubrir la verdad, no un fin en sí mismo, de igual modo que hay métodos comunes para hallarla, y que son los que emplea la gente común para aprender lo que sucede en sus entornos, aunque ese saber usualmente no sea académico sino de la vida cotidiana: es que la ciencia escolar todavía no reconoce bien como saber a la ciencia común, la simple de la gente durante sus vidas, que es importante y necesaria para que la práctica social sea satisfactoria.
Notas
1. Eso de que Althusser haya sido estructuralista tendría que ser debatido, porque Marta Harnecker explicó en una entrevista, publicada por Rebelión el 17 de marzo con el título “El legado de Louis Althusser al marxismo”, que cuando tradujo La revolución teórica de Marx del francés los editores le corrigieron mal una expresión referida a la estructura, y por eso la lectura que se hizo de él es estructuralista, o más estructuralista de lo que Althusser habría querido.
2. El materialismo histórico es la parte social de la ciencia. La ciencia, en tanto que inclinada a la materia, es materialista, y la referida a la historia humana, es la histórica, aunque habría que aclarar que el materialismo histórico tendría que llamarse “materialismo histórico humano”, porque los otros seres vivos también tienen historia, y son sociales, intra e interespecístamente. En realidad, el universo también la tiene, y todo lo que es puede ser comprendido por el materialismo histórico, ya que éste, además de postular que la materia origina al pensamiento, estudia la historia: aunque hasta ahora se haya focalizado más en la historia humana, nada impide que aborde también a la del universo, la Tierra o la del resto de la naturaleza, y hasta podría incluir a la historia de lo que hubiera por fuera del universo, si hubiere algo y fuese conocido; es más, es necesario hacerlo, porque la felicidad humana, y la compresión de la historia humana, requieren de esos conocimientos. El materialismo histórico tiende a ser la ciencia, así sin más, y no puede cumplir su meta sin serlo, porque el orden humano justo no puede ser realizado sin el conocimiento probado y necesario del universo, de igual modo que sin él no se puede entender bien a la historia humana.
La clave del samba brasilero y sus relativos
La clave del samba es la siguiente, para cuatro compases de cuatro notas negras por cada vuelta de la frase. En la primera fila pongo al compás en abstracto, sólo marcando el pulso con el punto resaltado, y en la segunda la clave:
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Es la misma clave que la de los otros tipos de samba, como el samba reaggue y el samba enredo, además de ser la de la bossa nova, y también es la de muchos rockanroles y la del twist. Es la misma clave que la de la conga cubana y la del lenjén yoruba, por lo que es probable que el lenjén sea el antecesor de estos toques afroamericanos y del rock. Ciertamente el lenjén es antecesor del jazz.
En youtube hay un video de los percusionistas Jalamang Camara y Mamady Danfa en que tocan lenjén con los tambores de los yoruba, pero ellos no son yoruba sino mandinka, una etnia vecina a los yoruba, situada hoy en Gambia.
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Es la misma clave que la de los otros tipos de samba, como el samba reaggue y el samba enredo, además de ser la de la bossa nova, y también es la de muchos rockanroles y la del twist. Es la misma clave que la de la conga cubana y la del lenjén yoruba, por lo que es probable que el lenjén sea el antecesor de estos toques afroamericanos y del rock. Ciertamente el lenjén es antecesor del jazz.
En youtube hay un video de los percusionistas Jalamang Camara y Mamady Danfa en que tocan lenjén con los tambores de los yoruba, pero ellos no son yoruba sino mandinka, una etnia vecina a los yoruba, situada hoy en Gambia.
Percepción, concepción y práctica
Los dos primeros comparten la idea de la cabida. El “cep” que tienen los dos, viene de caber. La percepción es la acción por la que la objetividad cabe en la subjetividad, por la que se transmite a ella. La concepción, es un conjunto de asertos, que pueden ser ciertos o no, lo mismo que la percepción falla a veces. En la práctica los animales ponemos a prueba la validez de nuestra percepción y de nuestra concepción.
Los animales no humanos también tienen conceptos, pero no están codificados como en el lenguaje humano porque tienen idiomas distintos, menos complejos, pero sí tienen lenguaje, ya que tienen lengua, ese órgano bucal al que se mueve para fonar y con el que se comunican; y hay otros conceptos que son extralingüísticos, como los relativos al lugar en que están las cosas cuando se las piensa visualmente, por ejemplo.
Por idiomas no me refiero solamente a los lenguajes estructurados, como lo son los humanos, sino simplemente a los conjuntos de ideas.
Los animales no humanos también tienen conceptos, pero no están codificados como en el lenguaje humano porque tienen idiomas distintos, menos complejos, pero sí tienen lenguaje, ya que tienen lengua, ese órgano bucal al que se mueve para fonar y con el que se comunican; y hay otros conceptos que son extralingüísticos, como los relativos al lugar en que están las cosas cuando se las piensa visualmente, por ejemplo.
Por idiomas no me refiero solamente a los lenguajes estructurados, como lo son los humanos, sino simplemente a los conjuntos de ideas.
Seres vivos e inertes
Hay un debate en las ciencias sociales respecto de si el universo es un organismo vivo. El universo no vive. Lo que diferencia a los seres vivos de los seres inertes es la tenencia de ADN. El caso de los virus, que no tienen ADN pero sí ARN, es difícil de dilucidar en esos términos, que sí permiten diferenciar a los demás seres.
De la telepatía
La telepatía existe, es la pasión distante. Lo que no es cierto es esa idea de que los telépatas se comunican imaginariamente entre sí tal cual piensan que se comunican, aunque tal vez sí suceda a veces, cosa que habría que probar.
Lo que tuvieron de irracionales los totalitarismos más conocidos del siglo XX
Algunos argumentos condenaron a la razón por los exterminios perpetrados mediante el uso de la ciencia por parte del fascismo, el nazismo y el socialismo soviético, sin que de igual modo se incluya bajo la crítica al capitalismo liberal europeo y estadounidense, con las masacres que hizo en América Latina, África y Asia, con las intervenciones militares y demás maniobras imperialistas, aparte de los males causados en sus propios países. Es verdad que las clases dominantes de esos regímenes utilizaron a la razón para ejecutar sus planes, ya que apelaron a las innovaciones bélicas, a la planificación social y demográfica, a la articulación entre la economía y los campos de concentración, al espionaje y otros tantos. Ahora, yo pregunto, ¿de en serio podrán sostener que esos regímenes hayan sido racionales? ¿Qué idea de razón tuvieron los que pretendieron eso? La verdad es que estoy discutiendo en abstracto, con ideas que no le podría adjudicar a nadie en particular, excepto a Hannah Arendt, a quien conozco poco, apenas habiéndola leido, pero no obstante quiero decir, porque en algún momento escuché algo así, que embarcarse en tamaños desastres como lo que fueron los planes genocidas de los regímenes autoritarios no tiene nada de sensato. Habrán utilizado a la razón para algunas cosas, pero a lo que debiera ser el objetivo de la razón, ordenar la práctica humana para el disfrute social de la vida, no lo cumplieron, o sea, que no fueron racionales en realidad. Aplicaron la ciencia sin haber descubierto su verdadera finalidad, y no reconocieron muchas cosas que tendrían que haber reconocido si hubieran sido racionales, es decir, si hubieran averiguado qué había de verdad en sus ideas en vez que lanzarse a la acción en base a ellas, que tenían muchas falsedades, por lo que sus prácticas fueron degradantes.
La razón, más que para manipular a los materiales de acuerdo a los propósitos humanos, tiene un carácter filosófico que pretende que la humanidad conozca el mundo y se ordene a fin de gozar bien, aunque no siempre los racionalistas reconozcan eso, sino que en ocasiones sí se suscriben al uso instrumental de la razón, subordinado a propósitos deplorables, por lo que hay que distinguir entre la razón buena y la mala, de acuerdo a lo que se propone y a lo que cause.
La razón, más que para manipular a los materiales de acuerdo a los propósitos humanos, tiene un carácter filosófico que pretende que la humanidad conozca el mundo y se ordene a fin de gozar bien, aunque no siempre los racionalistas reconozcan eso, sino que en ocasiones sí se suscriben al uso instrumental de la razón, subordinado a propósitos deplorables, por lo que hay que distinguir entre la razón buena y la mala, de acuerdo a lo que se propone y a lo que cause.
martes, 12 de abril de 2016
Del estado y el nomadismo
La palabra “estado” es el sustantivo de estar, de residir en un lugar, supone el sedentarismo, pero, de hecho, es el conjunto de entidades que las poblaciones fijas crearon para dirimir su convivencia, aunque con opresión clasista de por medio y otras injusticias que afectan a las sociedades en general, no sólo a sus proletariados sino también a sus propietariados. Entonces, el carácter opresivo del estado también es histórico, no es que haya una esencia en el estado que lo haga ser así necesariamente. Lo único esencial al estado es estar, es fijar a una comunidad humana en un territorio. De allí que la desaparición del estado no sea un objetivo bueno para los revolucionarios, ya que lo que se requiere es su socialización y su administración común por parte de sociedades buenas, pero, ¿cómo podrían ser buenas si basan su práctica en ideas malas?
Los anarquistas quieren la desaparición del estado, pero en realidad, al hablar del estado, se refieren al gobierno del estado, que no es lo mismo que el estado en sí, y el gobierno no debiera desaparecer sino socializarse: esa es la idea del autogobierno social, que se corresponde con el autogestivismo. Suprimir los estados implicaría obligar a las naciones a migrar forzádamente, lo que sería autoritario y pernicioso, una imposición violenta del nomadismo.
Los anarquistas quieren la desaparición del estado, pero en realidad, al hablar del estado, se refieren al gobierno del estado, que no es lo mismo que el estado en sí, y el gobierno no debiera desaparecer sino socializarse: esa es la idea del autogobierno social, que se corresponde con el autogestivismo. Suprimir los estados implicaría obligar a las naciones a migrar forzádamente, lo que sería autoritario y pernicioso, una imposición violenta del nomadismo.
lunes, 11 de abril de 2016
El idealismo materialista y bueno
Cuando hablamos del idealismo solemos referirnos al idealismo absoluto, ligado al teísmo porque el idealismo tiene una gran tradición teológica, en la que se supone que las ideas, igual que el supuesto dios, se sostienen a sí mismas y crean al mundo, postulado que si no me equivoco también está presente en Hegel, aunque reformulado y secularizado, pero sin dejar de ser teístico, de un laicismo espiritista; pero el idealismo puede ser materialista si se entiende que en sí el idealismo es la doctrina de las ideas, y que se la puede entender en términos materialistas porque las ideas son materiales: son una creación cerebral hecha por los animales, humanos o no, para enfrentar nuestros problemas, a las que vivenciamos como imágenes psíquicas en nuestras subjetividades. No obstante, el idealismo materialista no sería bueno de por sí, ya que para serlo además de comprender bien al lugar de las ideas en la historia tendría que ordenarlas para que la vida humana sea dichosa, lo que requiere de que el entorno esté bien también, para lo que se precisa que el orden humano sea bueno, o sea que el idealismo materialista tendría que proveer las ideas para ordenar bien a la práctica humana.
Debo al respecto leer a Hegel.
Debo al respecto leer a Hegel.
La manipulación de la información verdadera y el enfrentamiento del delito
En las pujas por el poder hay todo tipo de manipulaciones, con información falsa, parcial, omitida y hasta verdadera: como la corrupción se extiende en general en la piedad capitalista, porque es mala, es fácil para los grupos de presión encontrar información verdadera sobre los ilícitos cometidos por aquellos a los que se quiera acusar, lo que no implica que en ocasiones los procesos comunicacionales y judiciales se basen en datos falsos. Por eso es que no basta con averiguar si las acusaciones se sostienen sobre datos buenos, sino que además hay que comprender los intereses de los actores involucrados en los juicios sociales y la coyuntura histórica en que se enmarcan los delitos, para situarlos en perspectiva histórica, lo que sirve para juzgar bien, en vez que caer en planteos mojigatos, de idealismos principistas o legalistas.
Cuando dije que hay que entender las causas de la delincuencia no lo hice sólo para exculpar a los delincuentes pobres, que igual tendrían que ser bien juzgados, sino también porque la persecusión a los delincuentes capitalistas es insuficiente, porque penaliza a los criminales pero mantiene a las causas que inducen a los delitos, por lo que persiste la criminalidad: el problema más importante no son los delincuentes en sí, sino las causas de la delincuencia. Para saber cuáles son, habría que permitir que los enjuiciados expresaran sus justificaciones, que tendrían algo de validez, porque agregarían conocimiento sobre el tema, aunque no fueran siempre razonables.
Cuando dije que hay que entender las causas de la delincuencia no lo hice sólo para exculpar a los delincuentes pobres, que igual tendrían que ser bien juzgados, sino también porque la persecusión a los delincuentes capitalistas es insuficiente, porque penaliza a los criminales pero mantiene a las causas que inducen a los delitos, por lo que persiste la criminalidad: el problema más importante no son los delincuentes en sí, sino las causas de la delincuencia. Para saber cuáles son, habría que permitir que los enjuiciados expresaran sus justificaciones, que tendrían algo de validez, porque agregarían conocimiento sobre el tema, aunque no fueran siempre razonables.
jueves, 7 de abril de 2016
De la presunción de inocencia y la veridicción
Uno de los aspectos falibles del sistema jurídico liberal es el de la presunción de inocencia, la idea de que todos somos inocentes hasta haberse demostrado lo contrario, porque, cuando sí se comete el delito, quien lo comete es delincuente desde ese momento, se lo haya demostrado o no. De este precepto se desprende la lógica de que el acusado tiene que tener un defensor que lo represente, y de que en base a un enfrentamiento entre las partes en litigio, con pruebas de por medio, los juristas investigan qué es lo que pasó en el presunto crimen y se le asigna al acusado una pena de acuerdo al código legal en curso en caso de haberse probado que lo cometiera. Eso en teoría, lo que se corresponde algo dislatadamente con el resto de la realidad de los juicios, que están repletos de prácticas fallidas, porque en vez que dedicarse la gente interesada en resolver el crimen a averiguar la verdad directamente y sin prejuicios, tienen que dar el rodeo de cumplir con las normas procedimentales jurídicas vigentes, aparte de que las personas en ocasiones son malas, a consecuencia de la práctica humana mala, de lo que son tramposos; pero no dejarán de serlo mediante persecuciones más duras, sino que para eso se tendría que reconocer socialmente a las cuestiones vinculadas al delito, entre las cuales están las razones válidas de los delincuentes, difuminadas entre razones malas y sinrazones, las cuales ponen en relación a las ideas con sus objetos.
El problema con eso es que la juridicidad conservadora tiene una esencia castigadora, por su carácter religioso estricto, por lo que a los delincuentes se los acusa y sentencia duramente: para que no la hubiera, el jurismo conservador tendría que saber más de la ciencia social, de las causas sociales de los delitos, cosa que en última instancia no podrían comprender sin dejar de ser creyentes, porque para entender la realidad no basta con creer, sino que hay que concebir a la creencia como una idea probable cuya verdad o falsedad debe ser investigada lo suficiente. No podrían comprender que la opresión de los mandatos píos, y las otras injusticias, le causan una bronca a las personas que impulsa a las conductas antisociales, y de comprenderlo no podrían socializar ese conocimiento fácilmente, porque hacerlo los contrariaría con el eclesiastismo.
Otro problema es el de que como la humanidad es algo falsa, es psicópata comúnmente, con distintos tipos de psicopatía, en general leves o moderados, que se cuelan inconcientemente en los intereses del juicio que fuere; y peor es cuando la falsedad social se torna más grande, o sea, cuando la compresión social de la realidad es más idealista, porque eso perjudica más a la práctica judicial, dificulta el esclarecimiento de la verdad y la toma de las decisiones debidas para remediar las maldades hechas, por lo que su consecución también es degradada: es un sistema contrariado por sus ideas falsas, que responden y reproducen históricamente a la generalidad social.
Eso de que la resolución tribunalicia es un veredicto es cuestionable también, porque no siempre las sentencias fueron verdaderas, sino que hubo casos en que estuvieron equivocadas, y eso no es lo único que hay que atender para conformar un sistema judicial justo, ya que es todo el orden jurídico lo que debiera ser sometido a análisis para su transformación. Un problema al respecto es que para averiguar la verdad los interesados y conexos a los casos tendrían que dedicarle mucho tiempo a la investigación, lo que es obstaculizado por el orden productivo, que somete a las personas a rutinas sobreatareadas. Los tribunales establecen las verdades históricamente, o sea que entre todo lo que sentencian hay, mezcladas y confundidas, verdades con mentiras, omisiones, injusticias y demás, pero los veredictos no son tales, sino que son asertos inciertos, verosímiles, a los que se reputa como verdaderos sin que lo sean necesariamente.
El problema con eso es que la juridicidad conservadora tiene una esencia castigadora, por su carácter religioso estricto, por lo que a los delincuentes se los acusa y sentencia duramente: para que no la hubiera, el jurismo conservador tendría que saber más de la ciencia social, de las causas sociales de los delitos, cosa que en última instancia no podrían comprender sin dejar de ser creyentes, porque para entender la realidad no basta con creer, sino que hay que concebir a la creencia como una idea probable cuya verdad o falsedad debe ser investigada lo suficiente. No podrían comprender que la opresión de los mandatos píos, y las otras injusticias, le causan una bronca a las personas que impulsa a las conductas antisociales, y de comprenderlo no podrían socializar ese conocimiento fácilmente, porque hacerlo los contrariaría con el eclesiastismo.
Otro problema es el de que como la humanidad es algo falsa, es psicópata comúnmente, con distintos tipos de psicopatía, en general leves o moderados, que se cuelan inconcientemente en los intereses del juicio que fuere; y peor es cuando la falsedad social se torna más grande, o sea, cuando la compresión social de la realidad es más idealista, porque eso perjudica más a la práctica judicial, dificulta el esclarecimiento de la verdad y la toma de las decisiones debidas para remediar las maldades hechas, por lo que su consecución también es degradada: es un sistema contrariado por sus ideas falsas, que responden y reproducen históricamente a la generalidad social.
Eso de que la resolución tribunalicia es un veredicto es cuestionable también, porque no siempre las sentencias fueron verdaderas, sino que hubo casos en que estuvieron equivocadas, y eso no es lo único que hay que atender para conformar un sistema judicial justo, ya que es todo el orden jurídico lo que debiera ser sometido a análisis para su transformación. Un problema al respecto es que para averiguar la verdad los interesados y conexos a los casos tendrían que dedicarle mucho tiempo a la investigación, lo que es obstaculizado por el orden productivo, que somete a las personas a rutinas sobreatareadas. Los tribunales establecen las verdades históricamente, o sea que entre todo lo que sentencian hay, mezcladas y confundidas, verdades con mentiras, omisiones, injusticias y demás, pero los veredictos no son tales, sino que son asertos inciertos, verosímiles, a los que se reputa como verdaderos sin que lo sean necesariamente.
martes, 5 de abril de 2016
Pietismo, capital e idealismo secular
Con la secularización aparejada por la modernidad del idealismo pietista se desprendió el capitalismo, una concepción idealista al principio popular, de la burguesía incipiente que era parte del pueblo y que luego ocupó los gobiernos mediante las revoluciones antimonárquicas. Ese idealismo pequeño burgués concluyó en el liberalismo, que luego de haber sido concebido pasó a ser parte de las elites una vez que la burguesía ascendió y se hubo impuesto en el centro de los sistemas sociales. De esa manera, a la lógica sacrificial del pietismo se añadió otra lógica perniciosa, que es la de la explotación, porque también prioriza el mantenimiento de sus formas por sobre los seres concretos, por lo que a ellos los somete para beneficiar a aquéllas, que no sólo son ideas sino que también son las otras prácticas capitalistas, como la valorización abstracta y la acumulación.
No obstante, el socialismo todavía tiene que precisar la caracterización de la secularización, porque en algunas de sus interpretaciones al pietismo se lo considera relegado de potencia histórica, cuando es un antecesor vigente del capitalismo. Habría que reconocer que en el tránsito del feudalismo al capitalismo el pietismo pasó de ser monárquico a republicano, tendencialmente hablando, en lo que el lugar de las iglesias en los sistemas sociales fue redefinido, sin dejar de ser central, pero compartiendo el poder con la burguesía. De allí que la forma legal suprema de los estados-naciones burgueses sea la de la constitución, porque constituir es componer a varios sistemas institucionales en uno solo, que actualmente es el de las iglesias, los estados, las empresas y las otras organizaciones de las sociedades civiles. Las constituciones, aún aunque prescribieran la separación entre las iglesias y los estados, no los separan del todo, sino que les pautan su interrelación. En realidad, eso aplica bien a la constitución argentina, cuyo preámbulo supone que el dios cristiano es la fuente de la razón y de la justicia, y establece que el presidente del país tiene que comulgar a la iglesia católica, pero no sé de las demás constituciones propietarias.
Otra cuestión es que, en tanto que el pietismo es anterior al capitalismo, la crítica al pietismo es más importante que la crítica al capitalismo, lo que no debiera quitarle a esta última nada de la importancia que tiene hasta ahora, sino que a la ella se la debiera completar con la primera, porque, si no, no se puede criticar al pietismo proletario, que es muy influyente por su masividad y cuya influencia persiste, incluso como causa del capitalismo, porque el pietismo proletario también predica la ascética que en la clase alta lleva a la compulsión acumulativa: si el proletariado criticara masivamente a las religiones, caería la base conceptiva a la que responde la clase capitalista. La ascética pía predica el sacrificio, laborista para el proletariado y capitalista para el propietariado, dicho esto esquemáticamente, porque no siempre las clases sociales laicas son pietistas, y comprenden al pietismo de distintas maneras, además de que el pietismo no es absolutamente purista, sino que recoge planteos sociales basados en la atención de las necesidades fisiológicas y de justicia.
No obstante, el socialismo todavía tiene que precisar la caracterización de la secularización, porque en algunas de sus interpretaciones al pietismo se lo considera relegado de potencia histórica, cuando es un antecesor vigente del capitalismo. Habría que reconocer que en el tránsito del feudalismo al capitalismo el pietismo pasó de ser monárquico a republicano, tendencialmente hablando, en lo que el lugar de las iglesias en los sistemas sociales fue redefinido, sin dejar de ser central, pero compartiendo el poder con la burguesía. De allí que la forma legal suprema de los estados-naciones burgueses sea la de la constitución, porque constituir es componer a varios sistemas institucionales en uno solo, que actualmente es el de las iglesias, los estados, las empresas y las otras organizaciones de las sociedades civiles. Las constituciones, aún aunque prescribieran la separación entre las iglesias y los estados, no los separan del todo, sino que les pautan su interrelación. En realidad, eso aplica bien a la constitución argentina, cuyo preámbulo supone que el dios cristiano es la fuente de la razón y de la justicia, y establece que el presidente del país tiene que comulgar a la iglesia católica, pero no sé de las demás constituciones propietarias.
Otra cuestión es que, en tanto que el pietismo es anterior al capitalismo, la crítica al pietismo es más importante que la crítica al capitalismo, lo que no debiera quitarle a esta última nada de la importancia que tiene hasta ahora, sino que a la ella se la debiera completar con la primera, porque, si no, no se puede criticar al pietismo proletario, que es muy influyente por su masividad y cuya influencia persiste, incluso como causa del capitalismo, porque el pietismo proletario también predica la ascética que en la clase alta lleva a la compulsión acumulativa: si el proletariado criticara masivamente a las religiones, caería la base conceptiva a la que responde la clase capitalista. La ascética pía predica el sacrificio, laborista para el proletariado y capitalista para el propietariado, dicho esto esquemáticamente, porque no siempre las clases sociales laicas son pietistas, y comprenden al pietismo de distintas maneras, además de que el pietismo no es absolutamente purista, sino que recoge planteos sociales basados en la atención de las necesidades fisiológicas y de justicia.
La lucha de clases, estragosa
La lucha, en inglés, se dice struggle, término similar al de estrujar, con el que además comparte algunas acepciones. Históricamente, la lucha de clases ha sido estrujante, lo que implica que para la estrategia liberadora habrá que encontrar una forma de lucha que sea lo menos dañina posible, ¡que hasta podría ser plácida para toda la gente, aunque no siempre y aunque se la encarcele!, ya que los malos tratos son contraproducentes al socialismo.
Deconstrucción y análisis
El planteo de la deconstrucción me parece algo deshonesto, puesto que le asigna a ella una importancia mayor de la que tiene. La deconstrucción es el análisis, ya que el análisis es el estudio de las cosas, que requiere la identificación de sus elementos por separado, de su historia y sus interrelaciones: si no me equivoco, ambos son equivalentes, pero puedo equivocarme.
Una diferencia entre ambos es que la deconstrucción no sólo es del plano de las ideas, sino que además pretende el desarme de los objetos, su destrucción, pero entonces tiene que razonársela más, porque ya los anarquistas rompieron mal algunas cosas anteriormente.
Una diferencia entre ambos es que la deconstrucción no sólo es del plano de las ideas, sino que además pretende el desarme de los objetos, su destrucción, pero entonces tiene que razonársela más, porque ya los anarquistas rompieron mal algunas cosas anteriormente.
lunes, 4 de abril de 2016
Pietismo y corrupción; grandes relatos, moral y ley; ecosistema; capitalismo transitivo al socialismo
Los análisis sobre la corrupción suelen omitir el lugar del pietismo en la corrupción social, pero este es innegable, porque los distintos credos imponen un conjunto de preceptos de vida que, como son idealistas, son incumplibles siempre y para todos los miembros de las sociedades, por lo que las sociedades terminan estando compuestas por individuos que en distintos momentos transgreden las normas religiosas, y las leyes estatales que se les corresponden, aunque ambas están atravesadas también por reivindicaciones comunes, que son cuestionables también, pero que en general están mejor pensadas porque apuntan a la calidad de la vida en vez que al sacrificio. El incumplimiento usual de la normatividad pía genera la costumbre de faltar a las leyes, sean eclesiásticas, estatales o de otras índoles, faltas que se retroalimentan entre sí porque las personas, a veces, se imitan en sus comportamientos.
Las leyes debieran poder ser transgredidas cuando fuese necesario y cuando eso no le hiciera demasiado mal a los seres vivos, e incluso, si el acto a cometer fuese prescindible, se debiera abstener de cometerlo aunque fuera poco malo, pero para eso sería preciso que las personas fueran razonables, para que se juzgaran comúnmente sus prácticas, lo que no puede ser cuando son religiosas, porque las religiones las someten a concepciones falsas y penosas, y que no tienen a la cordialidad social como objetivo prioritario.
La acumulación de capital es un factor secundario en la corrupción social, pero igual es importante, lo mismo que la de poder. La cuestión es que ambas están inmersas en la irracionalidad humana, derivada de las concepciones del mundo pietistas, con las contradicciones y salvedades históricas que tienen, ya que ni todo el pietismo es irracional ni los materialismos carecen de faltas, y también están las brutalidades a consecuencia de ignorancias que no son originadas por la piedad, sino que tienen otras causas, como el militarismo, que a su vez se relaciona con la piedad y los demás factores sociales. El pietismo es un factor determinante de la práctica social, y es generalizante, pero no es el único: lo que pasa es que es la base para mucho de lo de los demás, porque hace a las concepciones sociales de lo que debe ser la humanidad. Es totalitario, o sea, que las piedades proporcionan grandes relatos sobre el origen del universo y de la humanidad y buscan ordenar al conjunto de las prácticas humanas según aquellos, que, como no son verdaderos, contrarían a las personas, lo que termina en una lógica social que establece normas idealistas que son incumplidas, aparejando pena: para resolver eso las leyes tendrían que ser verdaderas, consensuadas y modificables circunstancialmente, si es que se lo hace con razón suficiente y social. No tiene que dárseles el carácter de absolutas, sino el de guías relativas subordinadas al bienestar del ecosistema, dentro del cual está la sociedad humana terráquea.
Los casos de las naciones de gobiernos ateos con tolerancia a las religiones y de capitalismo de estado, con o sin participación privada, los de transición al socialismo, son algo análogos al del pietismo, aunque tengan diferencias sustanciales con él, porque el idealismo adopta en ellos una forma atea, también productivista y desarrollista, desde la que se pretende ordenar a las sociedades, lo que igual causa mandatos pocas veces cumplibles, y mayormente desobedecidos, u obedecidos a desgano, redundando en la corrupción, porque las personas se frustran al esforzarse y no llegar al nivel requerido, de lo que se tornan malas, más aún cuando se las acusa por no lograr metas superexigentes: se prioriza a las metas por sobre los sentimientos de la gente. Para que el orden social funcione bien sus leyes deben tener consenso social, lo que requiere del gobierno autogestivo entre otras cosas.
Las leyes debieran poder ser transgredidas cuando fuese necesario y cuando eso no le hiciera demasiado mal a los seres vivos, e incluso, si el acto a cometer fuese prescindible, se debiera abstener de cometerlo aunque fuera poco malo, pero para eso sería preciso que las personas fueran razonables, para que se juzgaran comúnmente sus prácticas, lo que no puede ser cuando son religiosas, porque las religiones las someten a concepciones falsas y penosas, y que no tienen a la cordialidad social como objetivo prioritario.
La acumulación de capital es un factor secundario en la corrupción social, pero igual es importante, lo mismo que la de poder. La cuestión es que ambas están inmersas en la irracionalidad humana, derivada de las concepciones del mundo pietistas, con las contradicciones y salvedades históricas que tienen, ya que ni todo el pietismo es irracional ni los materialismos carecen de faltas, y también están las brutalidades a consecuencia de ignorancias que no son originadas por la piedad, sino que tienen otras causas, como el militarismo, que a su vez se relaciona con la piedad y los demás factores sociales. El pietismo es un factor determinante de la práctica social, y es generalizante, pero no es el único: lo que pasa es que es la base para mucho de lo de los demás, porque hace a las concepciones sociales de lo que debe ser la humanidad. Es totalitario, o sea, que las piedades proporcionan grandes relatos sobre el origen del universo y de la humanidad y buscan ordenar al conjunto de las prácticas humanas según aquellos, que, como no son verdaderos, contrarían a las personas, lo que termina en una lógica social que establece normas idealistas que son incumplidas, aparejando pena: para resolver eso las leyes tendrían que ser verdaderas, consensuadas y modificables circunstancialmente, si es que se lo hace con razón suficiente y social. No tiene que dárseles el carácter de absolutas, sino el de guías relativas subordinadas al bienestar del ecosistema, dentro del cual está la sociedad humana terráquea.
Los casos de las naciones de gobiernos ateos con tolerancia a las religiones y de capitalismo de estado, con o sin participación privada, los de transición al socialismo, son algo análogos al del pietismo, aunque tengan diferencias sustanciales con él, porque el idealismo adopta en ellos una forma atea, también productivista y desarrollista, desde la que se pretende ordenar a las sociedades, lo que igual causa mandatos pocas veces cumplibles, y mayormente desobedecidos, u obedecidos a desgano, redundando en la corrupción, porque las personas se frustran al esforzarse y no llegar al nivel requerido, de lo que se tornan malas, más aún cuando se las acusa por no lograr metas superexigentes: se prioriza a las metas por sobre los sentimientos de la gente. Para que el orden social funcione bien sus leyes deben tener consenso social, lo que requiere del gobierno autogestivo entre otras cosas.
miércoles, 30 de marzo de 2016
Orden y urdimbre
El orden procede de la urdimbre, de urdir. El acto de urdir es el de disponer la lana en el tapiz paralelamente, para luego hacerle la trama que lo cruza de modo tal de fabricar la tela. Por eso es que el orden no es malo en sí mismo, sino que eso depende de qué orden sea. Los órdenes sociales que conocemos hasta ahora son predominantemente fideístas, pero el cientificismo tampoco aseguraría absolutamente que el orden social fuese bueno, porque hay cientificismos malos.
El cientificismo iluminista de las revoluciones burguesas también es fideísta, excepto en sus versiones socialistas, porque pretende relegar la creencia del científico a su ámbito privado y mantener su cientificidad en su desempeño laboral, pero eso es insuficiente porque mantiene vigente a la piedad, que además es eje del ordenamiento social.
El cientificismo iluminista de las revoluciones burguesas también es fideísta, excepto en sus versiones socialistas, porque pretende relegar la creencia del científico a su ámbito privado y mantener su cientificidad en su desempeño laboral, pero eso es insuficiente porque mantiene vigente a la piedad, que además es eje del ordenamiento social.
Razón y derredor
La razón, a la que definimos como la facultad de pensar, viene del vocablo ratio, que aparte de razón quiere decir “radio”, el radio geométrico, o sea, lo que circunda a quienes piensan. Así, cuando se habla de que alguien tiene razón se quiere decir que sus ideas se corresponden con la realidad que lo circunda, lo que puede que no sea suficiente para ser bueno, pero implica que el pensamiento fue puesto en relación con la objetividad, en vez que atender solamente a la subjetividad.
El “rede” de “alrededor” proviene de ratio.
El “rede” de “alrededor” proviene de ratio.
martes, 22 de marzo de 2016
De dos acepciones de la certeza
Un problema de la asertividad es que tiene la acepción de las proposiciones, de que los asertos son proposiciones, sin poner en discusión si son verdaderos o no. Los asertos tienen que ser verdaderos, para lo que hay que comprobarlos. De otro modo pierden validez, porque desgracian a la gente al inmiscuirla en prácticas falentes.
De la conversación liberal y la creencia
Esa idea de los liberales de que los expositores de las distintas posturas se encuentren y debatan sus pareceres según su experiencia es una truchada poco crítica, recontra falsa, porque no debaten hasta haber averiguado la verdad de los temas en discusión, sino que se juntan, hablan a las trompadas, se interrumpen entre sí, ni saben bien lo que hablaron, cada miembro del debate, me refiero a los parlamentos liberales, votan entre ellos e instalan la ley, y después ni saben si funcionan bien todos aquellos que las votaron, ni siquiera si votaron a favor, porque votan las leyes en cantidad diaria, y todas son muy extensas, por lo que no pueden leerlas siquiera a cada una.
Los parlamentos liberales son los instalados por las revoluciones burguesas, que depusieron el gobierno a la monarquía en Occidente, en Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia, y de ahí pasó a las colonias americanas, a lo que fuera el antiguo imperio romano de Oriente, a África, Asia, Oceanía y los polos: toda la humanidad se sacudió por el impulso revolucionario propietario iluminista, que tenía, en su teoría política, el precepto retórico, que no hubiera sido tan malo si no hubiese sido mitero, de conversar hipócritamente para decidir qué hacer; pero antes había peores formas, y las siguió habiendo, ya que hay monarquías en los países árabes y en España, Holanda, Bélgica y Gran Bretaña, entre otros, y las interrelaciones internacionales de sometimiento imperialista no concluyeron, sino que pasaron a la forma de la rivalidad entre las potencias nacionales y supranacionales, como lo son la Unión Europea, la UNASUR, la CELAC y las comunidades de países africanos, a su vez atravesados por jurisdicciones contrarias, como el Tratado de la Alianza del Pacífico, el TLCAN, y los que tengan China y Rusia, etc., más lo que hay las rivalidades nacionales menores e intranacionales, y son como 150 naciones, algunas fijas en territorios y otras transterritoriales, como los gitanos y parte de los judíos, y otras en flujos migratorios; pero mientras tanto las clases gobernantes debaten parlamentariamente, desde la retórica liberal, y deciden las prácticas gubernamentales no sólo que sin haber descubierto lo que tendrían que hacer, sino que, por lo bajo, siguen haciendo al saqueo propietario, que no los satisface porque es mitero. Las clases gobernantes son las que detentan los gobiernos, y son propietarios no sólo en la posesión de pertenencias, sino también en el mitismo, de distintas índoles, y cuyo orden jerárquico se corresponde con las relaciones de fuerza internacional: hay distintos tipos de credos, algunos más altos, otros más bajos, con sus versiones intermedias, que ascienden o descienden en la jerarquía imaginaria creyente según las clases propietarias ascienden o descienden en la escala social, de acuerdo a la obtención de la riqueza: hay clases propietarias divinas, otras intermedias, tipo los querubines, otras penosas, que son las purgantes, e infernales. Pensando en los términos de la jerarquía pía, eso es así. El diablismo populista, o socialista, y hasta el aristocrático, responde a la correlación de fuerzas entre las clases propietarias, que se demonizan en tanto que cambian sus lugares en la disputa por el poder de mando social, pero todo eso es falso, aunque real: es una representación imaginaria que persiste mientras que la recrea la humanidad creyente.
El antihumanismo es estúpido, porque quienes lo ejercen son humanos: los hace ir en contra de sí mismos y contra los demás humanos. Es un antecedente a la crítica a la humanidad, que es criticable porque no es verdadera ni buena del todo. La crítica es el análisis que busca decidir la práctica social de acuerdo a la verdad común, lo que requiere de un diálogo social de toda la humanidad, una toma de conciencia completa de la historia de la Tierra, y del resto de la verdad del cosmos, de lo que sea necesario saberla. Pero eso no puede ser en tanto que haya gente que se ordene mediante la creencia, por lo que la violencia histórica persistirá.
La rivalidad interimperialista adoptó el modo parlamentario de la ONU y de los otros organismos supraestatales después de que el ejército estadounidense tirara las bombas nucleares en Japón, en que las potencias debaten de manera perversa, sin explicitar siempre sus intereses, muchas veces ocultándolos, estableciendo intrigas, tramoyas, en los siete continentes, en los océanos, en la atmósfera y hasta en su exterior más próximo a este planeta, todo eso por la propiedad, porque el propietariado tiene ambiciones psicópatas, porque no admite su verdad fisiológica, a la que no puede entender sin dejar de ser pío, porque la física es comprensible mediante la ciencia, tiene que ser probada, y la ciencia lleva al ateísmo. Hace desastres porque la piedad le impide comprender sus deseos de vida de conjunto, porque la vida de conjunto requiere del conocimiento entre sí de las personas, que no puede ser cuando las personas se juzgan entre sí en base a prejuicios, cruzados por intereses de acumulación de poderes jerárquicos y de riquezas, lo que no les satisfará, porque es de socialidad falseada. La creencia causa un genocidio por desidia, aunque también a los planificados, indirectamente, porque los propietarios practican según sus pareceres, de lo que se les falsea el objetivo de vivir, y se meten en ambiciones prescindibles, para las que pelean. El genocidio es la decadencia humana, la vida humana mala. La concepción del buen vivir, de cuño incaico y jesuita, o, bien dicho, el progresismo propietario, no reconoce que para aquél es preciso que la ciencia reemplace a la religión. Y el progresismo ateo pocas veces lucha por el decrecimiento, y algunas hasta en contra del naturismo, como le leí en un chiste a Miradas al sur, que fue parte de un imaginario desarrollista de la clase media kirchnerista en contra de la clase media ecologista, porque el populismo, en tanto que misericordioso, causó que el kirchnerismo clasemediero negara su clase y hostigara a sus pares relativos en la escala social, desestimando sus reclamos, y el ecologismo tiene raigambre en la clase media urbana porque ésta padece la contaminación urbana casi permanentemente, igual que la clase baja urbana, lo mismo que el campesinado también, pero cuando la contaminación era un problema de los pobres ahí sí lo aceptaron. Los debates socialistas se concentran en la clase media porque para hacerlos hay que haber sido escolarizado, pero hay socialismo analfabeto, gente no alfabetizada, e infantes, que plantean reclamos proletarios a sus parientes: es un socialismo de conciencia más sensitiva que intelectual y de expresiones verbales fonadoras y lingüísticas pero no lexicales, y poco lexicales una vez que los nenes empiezan a hablar. Entonces reciben traumas cuya procedencia no entienden y a los que no pueden responder siempre, y mientras les van con las ambiciones desmedidas y las falencias pietistas. La lucha por gozar es transclasista, y no siempre es conciente. Lo que no entienden los fideístas es que el planteo de la lascivia no siempre es el de recrear las prácticas de Sodoma y Gomorra, sino que puede ser el de ordenar bien a la humanidad para el goce convivencial de la vida en común con la naturaleza terráquea. El objeto de la ciencia es ese.
Eso de que el debate retórico liberal es tolerante porque admite a las distintas posiciones es mentira porque si bien aceptan a las ideologías disidentes en el discurso, rechazan a los modos de vida que se les corresponden, lo que es rechazar a las ideologías por lo bajo.
En un debate por Facebook, antes de que cerrara mi cuenta, con el Grupo de Reflexión Rural, relativo al genocidio, me equivoqué, porque sostuve que el genocidio requiere de la planificación de los asesinatos, cuando en realidad el genocidio es la degradación humana, sea intencional o no. Es que esa es la acepción más general del término, que en los juicios por crímenes de lesa humanidad toma una forma restringida, relativa al asesinato planificado de grupos poblacionales, u opositores, lo que está en debate.
La creencia son los prejuicios, es decir, las ideas anteriores a la razón, que pueden ser ciertas o no, por lo que hay que comprobarlas. Al basarse las prácticas en la creencia, cosa que en ocasiones hace la clase propietaria, a veces practica bien y otras mal, porque no somete sus ideas a contrastación antes de actuar.
Los parlamentos liberales son los instalados por las revoluciones burguesas, que depusieron el gobierno a la monarquía en Occidente, en Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia, y de ahí pasó a las colonias americanas, a lo que fuera el antiguo imperio romano de Oriente, a África, Asia, Oceanía y los polos: toda la humanidad se sacudió por el impulso revolucionario propietario iluminista, que tenía, en su teoría política, el precepto retórico, que no hubiera sido tan malo si no hubiese sido mitero, de conversar hipócritamente para decidir qué hacer; pero antes había peores formas, y las siguió habiendo, ya que hay monarquías en los países árabes y en España, Holanda, Bélgica y Gran Bretaña, entre otros, y las interrelaciones internacionales de sometimiento imperialista no concluyeron, sino que pasaron a la forma de la rivalidad entre las potencias nacionales y supranacionales, como lo son la Unión Europea, la UNASUR, la CELAC y las comunidades de países africanos, a su vez atravesados por jurisdicciones contrarias, como el Tratado de la Alianza del Pacífico, el TLCAN, y los que tengan China y Rusia, etc., más lo que hay las rivalidades nacionales menores e intranacionales, y son como 150 naciones, algunas fijas en territorios y otras transterritoriales, como los gitanos y parte de los judíos, y otras en flujos migratorios; pero mientras tanto las clases gobernantes debaten parlamentariamente, desde la retórica liberal, y deciden las prácticas gubernamentales no sólo que sin haber descubierto lo que tendrían que hacer, sino que, por lo bajo, siguen haciendo al saqueo propietario, que no los satisface porque es mitero. Las clases gobernantes son las que detentan los gobiernos, y son propietarios no sólo en la posesión de pertenencias, sino también en el mitismo, de distintas índoles, y cuyo orden jerárquico se corresponde con las relaciones de fuerza internacional: hay distintos tipos de credos, algunos más altos, otros más bajos, con sus versiones intermedias, que ascienden o descienden en la jerarquía imaginaria creyente según las clases propietarias ascienden o descienden en la escala social, de acuerdo a la obtención de la riqueza: hay clases propietarias divinas, otras intermedias, tipo los querubines, otras penosas, que son las purgantes, e infernales. Pensando en los términos de la jerarquía pía, eso es así. El diablismo populista, o socialista, y hasta el aristocrático, responde a la correlación de fuerzas entre las clases propietarias, que se demonizan en tanto que cambian sus lugares en la disputa por el poder de mando social, pero todo eso es falso, aunque real: es una representación imaginaria que persiste mientras que la recrea la humanidad creyente.
El antihumanismo es estúpido, porque quienes lo ejercen son humanos: los hace ir en contra de sí mismos y contra los demás humanos. Es un antecedente a la crítica a la humanidad, que es criticable porque no es verdadera ni buena del todo. La crítica es el análisis que busca decidir la práctica social de acuerdo a la verdad común, lo que requiere de un diálogo social de toda la humanidad, una toma de conciencia completa de la historia de la Tierra, y del resto de la verdad del cosmos, de lo que sea necesario saberla. Pero eso no puede ser en tanto que haya gente que se ordene mediante la creencia, por lo que la violencia histórica persistirá.
La rivalidad interimperialista adoptó el modo parlamentario de la ONU y de los otros organismos supraestatales después de que el ejército estadounidense tirara las bombas nucleares en Japón, en que las potencias debaten de manera perversa, sin explicitar siempre sus intereses, muchas veces ocultándolos, estableciendo intrigas, tramoyas, en los siete continentes, en los océanos, en la atmósfera y hasta en su exterior más próximo a este planeta, todo eso por la propiedad, porque el propietariado tiene ambiciones psicópatas, porque no admite su verdad fisiológica, a la que no puede entender sin dejar de ser pío, porque la física es comprensible mediante la ciencia, tiene que ser probada, y la ciencia lleva al ateísmo. Hace desastres porque la piedad le impide comprender sus deseos de vida de conjunto, porque la vida de conjunto requiere del conocimiento entre sí de las personas, que no puede ser cuando las personas se juzgan entre sí en base a prejuicios, cruzados por intereses de acumulación de poderes jerárquicos y de riquezas, lo que no les satisfará, porque es de socialidad falseada. La creencia causa un genocidio por desidia, aunque también a los planificados, indirectamente, porque los propietarios practican según sus pareceres, de lo que se les falsea el objetivo de vivir, y se meten en ambiciones prescindibles, para las que pelean. El genocidio es la decadencia humana, la vida humana mala. La concepción del buen vivir, de cuño incaico y jesuita, o, bien dicho, el progresismo propietario, no reconoce que para aquél es preciso que la ciencia reemplace a la religión. Y el progresismo ateo pocas veces lucha por el decrecimiento, y algunas hasta en contra del naturismo, como le leí en un chiste a Miradas al sur, que fue parte de un imaginario desarrollista de la clase media kirchnerista en contra de la clase media ecologista, porque el populismo, en tanto que misericordioso, causó que el kirchnerismo clasemediero negara su clase y hostigara a sus pares relativos en la escala social, desestimando sus reclamos, y el ecologismo tiene raigambre en la clase media urbana porque ésta padece la contaminación urbana casi permanentemente, igual que la clase baja urbana, lo mismo que el campesinado también, pero cuando la contaminación era un problema de los pobres ahí sí lo aceptaron. Los debates socialistas se concentran en la clase media porque para hacerlos hay que haber sido escolarizado, pero hay socialismo analfabeto, gente no alfabetizada, e infantes, que plantean reclamos proletarios a sus parientes: es un socialismo de conciencia más sensitiva que intelectual y de expresiones verbales fonadoras y lingüísticas pero no lexicales, y poco lexicales una vez que los nenes empiezan a hablar. Entonces reciben traumas cuya procedencia no entienden y a los que no pueden responder siempre, y mientras les van con las ambiciones desmedidas y las falencias pietistas. La lucha por gozar es transclasista, y no siempre es conciente. Lo que no entienden los fideístas es que el planteo de la lascivia no siempre es el de recrear las prácticas de Sodoma y Gomorra, sino que puede ser el de ordenar bien a la humanidad para el goce convivencial de la vida en común con la naturaleza terráquea. El objeto de la ciencia es ese.
Eso de que el debate retórico liberal es tolerante porque admite a las distintas posiciones es mentira porque si bien aceptan a las ideologías disidentes en el discurso, rechazan a los modos de vida que se les corresponden, lo que es rechazar a las ideologías por lo bajo.
En un debate por Facebook, antes de que cerrara mi cuenta, con el Grupo de Reflexión Rural, relativo al genocidio, me equivoqué, porque sostuve que el genocidio requiere de la planificación de los asesinatos, cuando en realidad el genocidio es la degradación humana, sea intencional o no. Es que esa es la acepción más general del término, que en los juicios por crímenes de lesa humanidad toma una forma restringida, relativa al asesinato planificado de grupos poblacionales, u opositores, lo que está en debate.
La creencia son los prejuicios, es decir, las ideas anteriores a la razón, que pueden ser ciertas o no, por lo que hay que comprobarlas. Al basarse las prácticas en la creencia, cosa que en ocasiones hace la clase propietaria, a veces practica bien y otras mal, porque no somete sus ideas a contrastación antes de actuar.
lunes, 21 de marzo de 2016
De la locura
En tanto que la comprensión pía del mundo es falsa, prescribe conductas injustas y descalifica a las faltas a sus normas, según una gradación histórica, que va de las pequeñas inmoralidades, pasando por los delitos, a los distintos tipos de patologías psiquiátricas. En ese razonamiento hay algo de verdad, por lo que algunas de las conductas calificadas de locas realmente lo son; pero también hay ideas falsas. De allí que enloquecerse no sea una buena manera de enfrentar al sistema, aunque tiene algunos aspectos que sí lo son. Mejor manera es la de ser racional de buen modo, ya que la conducta racionalista verdadera contiene a las locuras buenas, porque es placentera y lúdica, pero desecha a las nocivas, además de ser política y emancipatoria. Requiere evaluar racionalmente a la locura para hacerla y atenderla bien, lo que a su vez precisa de la crítica al orden social.
La acusación a la razón iluminista y en defensa de la locura omite mencionar que la razón iluminista pía, que es en realidad de la que se trata, es falsa: confunde a la razón en sí con la razón pía, que es una contradicción en sí misma pero rige, y de allí que estemos como estamos.
Lecturas
Erasmo de Rotterdam, Elogio de la locura, sin más datos.
Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica, dos tomos, sin más datos.
La acusación a la razón iluminista y en defensa de la locura omite mencionar que la razón iluminista pía, que es en realidad de la que se trata, es falsa: confunde a la razón en sí con la razón pía, que es una contradicción en sí misma pero rige, y de allí que estemos como estamos.
Lecturas
Erasmo de Rotterdam, Elogio de la locura, sin más datos.
Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica, dos tomos, sin más datos.
De los retrocesos superadores
Ante los progresos malos, como la masivización de la industria, que debiera adoptar una forma socialmente consensuada, los retrocesos pueden ser superadores, como sería el caso de que se ordenara racionalmente la fabricación y el uso de las tecnologías complejas, lo que los reduciría mucho, para suplantarlos posibilísticamente por técnicas simples.
Un modo de la técnica desestimado por la producción actual es la complementariedad social de las tareas: se busca resolver mediante artefactos complejos lo que se podría solucionar con organización social.
En realidad, el reemplazo relativo de la sobretecnificación por la tecnología social no sería un retroceso sino un avance, pero titulé así al comentario para llamar la atención sobre que parte de la izquierda, la que se centra en el desarrollo y masivización de las teconologías sofisticadas, pensó a la cuestión en esos términos.
Un modo de la técnica desestimado por la producción actual es la complementariedad social de las tareas: se busca resolver mediante artefactos complejos lo que se podría solucionar con organización social.
En realidad, el reemplazo relativo de la sobretecnificación por la tecnología social no sería un retroceso sino un avance, pero titulé así al comentario para llamar la atención sobre que parte de la izquierda, la que se centra en el desarrollo y masivización de las teconologías sofisticadas, pensó a la cuestión en esos términos.
Instrucciones para lavar la ropa a mano
Usar jabón común, en lo posible de fabricación cercana. Los jabones refinados pueden dañar la piel con el tiempo. El jabón común quizás también, pero es menos probable. Para saber mejor hay que hablar con lavadoras viejas. El jabón fabricado lejos suele ser del capital trasnacional y sale más caro por el costo del transporte, lo mismo que vale para los envoltorios.
El lavado tiene cuatro etapas:
- La primera es la del enjabonado de las prendas. Hay que ponerlas en un recipiente, como lavatorio, balde o palangana, con agua, y entonces mojar el jabón y diluirlo frotándolo con las manos y sumergiéndolo. Luego, se deja reposar a la ropa mojada un rato, que puede ser de 20 minutos a 48 horas, aunque esto último no es recomendable; mejor es un lapso de entre 2 y 24 horas. Usar agua preferentemente fría, para ahorrar gas, salvo que haga mucho frío. El agua tibia ayuda a remover la suciedad. Otro modo es el de dejar al jabón en el agua durante un rato, más o menos largo según la cantidad que se quiera licuar, y luego frotarlo.
- La segunda es la del fregado. Hay que encontrar las manchas, puntuales o difusas, y refregarlas una por una. A veces sirve enjabonarlas de nuevo.
- La tercera es la del revolvido. Se agarran las prendas todas juntas y se las remueve unas 300 veces dentro del recipiente, de una vez o por etapas. Luego se tira el agua sucia y se aprieta un poco la ropa para escurrirla.
- La última es la del enjuage. Se carga con agua el recipiente, se hace una primera tanda de 100 removidas, se tira el agua y se vuelve a escurrir, y luego otra vez más.
Se puede variar el procedimiento según esté más o menos sucia la ropa. Estas instrucciones son una base estándard, a la que se puede mejorar con la experiencia. La postura corporal debe ser erguida, con las rodillas levemente flexionadas, al igual que la columna vertebral.
También está el uso de lavandina, del que se puede preguntar, y las revueltas sentado, en silla o en el suelo, donde conviene arrodillarse.
Insisto en que a estas instrucciones hay que cotejarlas en la práctica y hablando con la gente mayor.
El lavado tiene cuatro etapas:
- La primera es la del enjabonado de las prendas. Hay que ponerlas en un recipiente, como lavatorio, balde o palangana, con agua, y entonces mojar el jabón y diluirlo frotándolo con las manos y sumergiéndolo. Luego, se deja reposar a la ropa mojada un rato, que puede ser de 20 minutos a 48 horas, aunque esto último no es recomendable; mejor es un lapso de entre 2 y 24 horas. Usar agua preferentemente fría, para ahorrar gas, salvo que haga mucho frío. El agua tibia ayuda a remover la suciedad. Otro modo es el de dejar al jabón en el agua durante un rato, más o menos largo según la cantidad que se quiera licuar, y luego frotarlo.
- La segunda es la del fregado. Hay que encontrar las manchas, puntuales o difusas, y refregarlas una por una. A veces sirve enjabonarlas de nuevo.
- La tercera es la del revolvido. Se agarran las prendas todas juntas y se las remueve unas 300 veces dentro del recipiente, de una vez o por etapas. Luego se tira el agua sucia y se aprieta un poco la ropa para escurrirla.
- La última es la del enjuage. Se carga con agua el recipiente, se hace una primera tanda de 100 removidas, se tira el agua y se vuelve a escurrir, y luego otra vez más.
Se puede variar el procedimiento según esté más o menos sucia la ropa. Estas instrucciones son una base estándard, a la que se puede mejorar con la experiencia. La postura corporal debe ser erguida, con las rodillas levemente flexionadas, al igual que la columna vertebral.
También está el uso de lavandina, del que se puede preguntar, y las revueltas sentado, en silla o en el suelo, donde conviene arrodillarse.
Insisto en que a estas instrucciones hay que cotejarlas en la práctica y hablando con la gente mayor.
De la historia del hacer y de la de las palabras
Las cosas humanas no son sólo cosas en sí mismas sino que además son nombradas: la historia de las cosas está imbrincada con la de sus nombres, que a su vez son parte de ella, porque los nombres son cosas.
El hacer, o sea, la práctica de hacer cosas, es una práctica definida por su nombre, nombre que responde a la historia de esa práctica según la humanidad los hizo a ambos. El hacer del que ahora escribo proviene del latín facio, que tiene acepciones relativas al hacer común pero también otras relativas al hacer fideísta, como la de ficticio, fetichismo y hechizo. Entre estas últimas predomina el uso de la letra efe, que es la de la fe.
A eso lo dije porque las palabras y la letras son históricas, o sea, que son creaciones humanas relativas al resto de sus prácticas. Incluso a través de la forma de las letras se podría remitir al resto de la historia humana, como puede hacérselo con su mera existencia, pero sucede que la historia de los grafos es algo difícil de investigar y que la grafología fue falseada por sus explicaciones antojadizas.
El hacer, o sea, la práctica de hacer cosas, es una práctica definida por su nombre, nombre que responde a la historia de esa práctica según la humanidad los hizo a ambos. El hacer del que ahora escribo proviene del latín facio, que tiene acepciones relativas al hacer común pero también otras relativas al hacer fideísta, como la de ficticio, fetichismo y hechizo. Entre estas últimas predomina el uso de la letra efe, que es la de la fe.
A eso lo dije porque las palabras y la letras son históricas, o sea, que son creaciones humanas relativas al resto de sus prácticas. Incluso a través de la forma de las letras se podría remitir al resto de la historia humana, como puede hacérselo con su mera existencia, pero sucede que la historia de los grafos es algo difícil de investigar y que la grafología fue falseada por sus explicaciones antojadizas.
Una conclusión máxima y obvia, pero ignorada
La piedad capitalista es un sobredeterminante falso de la práctica social.
sábado, 19 de marzo de 2016
Idealismo y orden; valor de cambio y necesidades sociales; conclusión
A fin de cuentas, las concepciones más o menos idealistas, sean teísmos o no, como lo es el desarrollismo socialista, un ateísmo capitalista hasta ahora, de acumulación estatal o mixta, buscan subordinar al mundo objetivo a sus ideas, que en algo responden a él, pero no lo suficiente, y parcialmente obedecen a ideas puras, sin correspondencia con la realidad exterior a la psiquis.
Análogamente, el valor de cambio es una abstracción pura, que tiene un enlace con las cosas a las que se pone precio, pero que les instala una lógica superior con la que se las intercambia sin atender a las cuestiones verdaderamente importantes, que son todas las que exceden al intercambio mercantil.
El idealismo absoluto falla la práctica, la hace ingrata porque le impide satisfacer las necesidades concretas de la gente, al someterla a reglas que no las tienen en cuenta lo suficiente; pero fallas análogas le suceden a las prácticas basadas en idealismos objetivistas, sean proletarias o no, que tampoco tienen consideración por todo lo que deben tener en consideración, que en política son los reclamos sociales: de allí que la política socialista, a la vez que ejecutar un plan, tiene que corregirse improvisadamente de acuerdo a los problemas que sean detectados por la sociedad.
Análogamente, el valor de cambio es una abstracción pura, que tiene un enlace con las cosas a las que se pone precio, pero que les instala una lógica superior con la que se las intercambia sin atender a las cuestiones verdaderamente importantes, que son todas las que exceden al intercambio mercantil.
El idealismo absoluto falla la práctica, la hace ingrata porque le impide satisfacer las necesidades concretas de la gente, al someterla a reglas que no las tienen en cuenta lo suficiente; pero fallas análogas le suceden a las prácticas basadas en idealismos objetivistas, sean proletarias o no, que tampoco tienen consideración por todo lo que deben tener en consideración, que en política son los reclamos sociales: de allí que la política socialista, a la vez que ejecutar un plan, tiene que corregirse improvisadamente de acuerdo a los problemas que sean detectados por la sociedad.
viernes, 18 de marzo de 2016
Otro comentario crítico a la tesis del fin de ciclo
Más allá de las razones que tienen quienes postulan la idea del fin de ciclo progresista, a las que habría que analizar, hay un punto reprobable y que es el de que no reconocen que el ciclo de gobiernos progresistas está en declive, entre otras causas, por los golpes derechistas. Los golpes institucionales, la manipulación informativa, las difamaciones y las demás maniobras liberales, como el caso Nisman, no son cosas para tomar a la ligera, y reconocerlas no quita hacerlo también con los errores de los progresistas gubernamentales.
El hecho de que los gobiernos progresistas gestionen modelos capitalistas proteccionistas, incluso en el que el capital financiero obtiene ganancias exorbitantes, no quita la distinción que hay que hacer con los liberales, cosa que es necesaria para no fallar la práctica política. De allí que la postura ante ellos debiera ser la del apoyo crítico y la de la búsqueda de su superación según lo permitan las circunstancias. El democratismo gubernamental requiere del apoyo superador por parte del socialismo, que es crítico.
Esta cuestión permanecería incluso si el ciclo progresista se terminara del todo, porque persistiría la lucha democrática por obtener los gobiernos, que al conseguirlos estaría condicionada por los demás actores del sistema social vigente, que es hegemonizado por el capital. Es que la práctica política no depende sólo de los gobiernos sino de la sociedad en su conjunto.
El hecho de que los gobiernos progresistas gestionen modelos capitalistas proteccionistas, incluso en el que el capital financiero obtiene ganancias exorbitantes, no quita la distinción que hay que hacer con los liberales, cosa que es necesaria para no fallar la práctica política. De allí que la postura ante ellos debiera ser la del apoyo crítico y la de la búsqueda de su superación según lo permitan las circunstancias. El democratismo gubernamental requiere del apoyo superador por parte del socialismo, que es crítico.
Esta cuestión permanecería incluso si el ciclo progresista se terminara del todo, porque persistiría la lucha democrática por obtener los gobiernos, que al conseguirlos estaría condicionada por los demás actores del sistema social vigente, que es hegemonizado por el capital. Es que la práctica política no depende sólo de los gobiernos sino de la sociedad en su conjunto.
Nota sin título
En tanto que el privatismo domina al gran capital, al propietario de los medios de producción mayores, es más corrupto que el populismo y que la socialdemocracia, y que hasta el anarquismo, la ultraizquierda es izquierdista, porque maneja finanzas mayores, de índole empresarial, bancaria, estatal, industrial, agrícola y demás, y porque su falsedad es más alta también; es la cúspide del orden propietario, que hacia abajo atraviesa al resto de la clase alta y a las clases media y baja, el propietariado comercial, el servicio del transporte, el asalarismo formal y el precario, y al mundo de la delincuencia también. Toda la escala social, sea la definida abstractamente o la definida de acuerdo a la relación con los medios de producción, que bien entendidas coinciden, está atravesada por propiedades, sean pertenencias fabricadas o credos. En caso de que no se pudiera incluir a los credos dentro de las propiedades, no importaría: la escala está atravesada por piedades también, por fiedades, creencias, que falsean a la práctica humana, la dificultan, lo que confluye con la ambición de tener poder de dominio de la clase capitalista, de lo que, la dirección general de la humanidad, la clase rectora de la práctica humana, despliega un estado de guerra permanente, de tensión inter e intranacional, en que las dirigencias nacionales chocan entre sí y hacia adentro someten a las poblaciones, ya algo desastrosas de por sí por creer y por tener que obedecer a los mandatos productivos. Pero eso, dicho así en abstracto, sucede en concreto. Las abstracciones verdaderas son válidas porque se corresponden con los hechos que analizan, aunque son cuestionables porque no son perfectas del todo.
El populismo no puede no ser corrupto porque la ley estatal es pía, y por ende falsea sus relaciones civiles, morales, comerciales y laborales, etc., de igual modo que la corrupción atraviesa a toda la sociedad civil internacional, que es explotada también. La humanidad no puede no ser corrupta en la piedad, y no lo es en la capitalista, pero hay corrupciones inocentes, menores, y no pienso en la acusación a Dilma Rousseff, pienso en la humanidad en general y en su clase gobernante, sea pía o no, como es el caso del gobierno chino, y hasta hace poco del cubano, que no sé si se fideizó, con la promesa de rezar que le hizo Raúl Castro al Papa, el primero de los cuales si bien no es pío sí es capitalista, hace a un capitalismo estatal y privado, gobernado por un partido comunista, que es desarrollista y explotador: sigue una lógica de producción mala, dada la competencia interimperialista internacional y la coyuntura humana actual. La nación china no es más un imperio pero es una gran potencia, entre Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, a las que están sometidas las latinoamericanas, las africanas y las oceánicas, y Japón, que a su vez tienen conflictos entre sí incluso en la UNASUR, que se alió en un bloque regional, y no sé de África, donde hay potencias regionales líderes, como Sudáfrica, y otras históricas, el país de Egipto, atravesadas por las guerras islamistas e imperialistas, y sus derivados etnonacionales, ni del resto de Asia, con la India y tanto más que hay. Lo digo porque el privatismo, el populismo y el socialismo se contrarían entre ellos y entre sí terráqueamente, son concepciones en pugna en todos los países modernizados, con sus distintas líneas internas y sus enfrentamientos, hasta dentro de las mismas líneas. El democratismo se explaya entre el populismo y el socialismo, y la clase alta tiene un democratismo, representativo, falso pero rector, que contracciona con él cuando el proletariado es prole, después que se desapropia, y que persiste, porque el mandato pío posee al capital y domina hacia abajo también: por eso es que las luchas proletarias no salen todas juntas a la vez, porque el proletariado también tiene falseada la conciencia, no lucha bien, lucha a tientas, y agregó violencia también, menos intensamente, porque el proletariado es pacífico, pero mucho más masivamente, por su numerosidad tantísimo superior. Este es un problema secundario, en tanto que el principal es el de la conciencia pía capitalista, que ordena a la producción económica, y por ende a la política y a la social en general, en los términos del cumplimiento del sistema, cuando el sistema funciona, y funciona siempre y no va a dejar de funcionar a no ser que la clase dominante mundial sea buena, se tendrían que convertir en buenas personas, y no sólo ellos sino también el resto de la humanidad, cosa imposible. No sucederá durante nuestras vidas, ni pronto después, porque la práctica humana está muy fallada, y la humanidad es testaruda siquiera para reconocerlo, por lo que no se corregirá, sino que persistirá en su lógica compulsiva mercantilizante. Eso le pasa al proletariado también, que está atravesado de conjunto por la mercantilización, que es una práctica fallida, y falla a la práctica a escala planetaria.
Pero eso no es tan malo, nada más es un problema para la revolución, que necesita de conciencia verdadera, probada, no sólo en su clase trabajadora, sino en la capitalista también: hasta que toda la humanidad no sea atea y proletaria la humanidad se complicará la vida a sí misma. A eso la gente tendría que reconocerlo, sea quien fuere. Mientras tanto habrá los golpes cruzados, bien y mal dados, que caracterizan a la barbarie, principalmente de arriba a abajo, porque los capitalistas reprimen para mantener su orden, aunque sea malo. Los capitalistas ni siquiera reconocen que su orden es malo; no lo reconocen de modo tal ni de estar cerca de detenerse o desistir. Así que menos lo depondrán, pero es un deber histórico de la izquierda la creación de conciencia verdadera, atea, ya que lo de dios es una hipótesis, y refutable: no se la puede demostrar concluyentemente con eso de las pruebas de dios, pero hay gente que pierde el tiempo en especular sobre esas cosas, y para peor en base a ella la clase propietaria dispone un orden que rige en general a la humanidad, sin que toda ella se haga cargo de los descubrimientos científicos que desmintieron a varios pasajes de los libros considerados sagrados, ni de que la existencia de los dioses es una presunción: al menos la humanidad tiene que ser agnóstica. El orden de la ONU es uno de coexistencia interreligiosa, con conflictos con los extremismos fideístas, que son anticapitalistas por derecha, porque su fanatismo los orienta a prácticas autodestructivas, de enfrentamientos armados a las potencias que los oprimen, en el que conviven las religiones capitalistas, el cristianismo católico y protestante, el islamismo moderado, y las que ingresan en la modernidad, pero la competencia interimperialista las conflictúa entre sí, y las pujas capitalistas oprimen a toda la Tierra y a la naturaleza a las que llegan las prácticas humanas ordenadas por ellas.
Eso de que si la revolución es por etapas o repentina tiene rasgos de un idealismo absolutista, porque la revolución, que es la adquisición de la conciencia humana y del orden que le corresponde, es histórica. Ni las etapas carecen de interrelaciones entre sí ni las revoluciones drásticas cambian todo lo necesario, pero la humanidad tiene que saber qué es lo que quiere, cuál es la vida que quiere, porque hasta tanto no intentará conseguirla, y eso depende de la conciencia social. Mientras que estén en conciencias creyentes, o, bien dicho, en conciencias falsas, no se podrá superar los problemas históricos vigentes. Por eso el ateísmo no es pesado. No es pecador porque no es creyente, aunque los creyentes puedan interpretarlo así. Lo que es pesado es la piedad, ya que el ateísmo lo que propone cuando propone bien no es un desorden maltratador de la naturaleza, como el vigente, sino un orden necesario, de poca producción fabril, la necesaria, y de una convivencia social consensuada, democrática e igualitaria, o sea, una comunidad bien educada, educada en base a la verdad de la ciencia común probada, que sepa comportarse. Lo que los cristianos sueñan cuando piensan en las ideas pastoriles, y lo que dicen querer mientras hacen lo opuesto, es lo que quiere concretar el socialismo, pero bien, de acuerdo a la naturaleza de la humanidad y al entorno. No lo hace porque no tiene conciencia y porque lo tracciona la hegemonía capitalista mundial, que puso al desarrollismo como vara de comparación entre los países. Cuando hablo del socialismo bien hecho no me refiero a Cuba ni a China, ya que no lo son, aunque igual les reconozco sus logros en ese tránsito, sino a su modelo terminado, el naturismo, precedente al todismo, que sería el orden humano correspondiente a la educación verdadera de cada humano, que debiera ser social para realizarse: no se puede educar a toda la humanidad en las escuelas, porque no entra toda siempre, y no debiera hacérselo porque algunos saberes necesarios para la convivencia son de la vida cotidiana, por lo que no pueden ser escolarizados. La escolarización debiera persistir como enseñanza libre. El naturismo es humanista también porque la humanidad es natural, por nacer, aparte de animal. El asunto es que para lograr aquello habría que explicarle a todos los creyentes del mundo porqué son falsas las creencias y convertirlos al cientificismo, ¡tendrían que aceptar ser primates, o al menos primáticos!, y ni siquiera con eso bastaría, porque el cientificismo hizo mal también, pero es una condición necesaria. Ese debate no debe estar latente, porque es primordial para la práctica humana, le define la base.
Notas
1. El ateísmo sí es pesado: tiene piezas y pesos, y es pecador en el sentido pío; sucede que los pecados, según se los cometa, pueden no ser malos. Tan solo son faltas al orden pío, que no es verdadero, por lo que define mal los términos de lo que debe ser el comportamiento, porque en vez de buscar que la conducta sea buena social y ecológicamente se ciñe a los cánones consagrados. Y los pesos y piezas que tiene el ateísmo no son recontra excesivos, como los de la piedad capitalista, aparte de que el ateísmo sí busca un orden social ambientalmente sano y gozoso, directa y explícitamente. No tiene tantos rodeos idealistas de por medio, aunque algunos tiene. El objetivo es que la humanidad pese bien, que fabrique sus piezas bien, y las piezas, en la palabra “propiedad”, son la parte de “piedad”, ya que esa piedad se refiere a la materia apartada de su lugar natural y transformada mediante la práctica: eso es lo que son las piezas. Habrá que indagar cómo es que las cuestiones teístas se inmiscuyeron en la práctica laboral: son sobredeterminaciones pías que comprenden a la producción y la ordenan como parte del modo de vida que los creyentes suponen que debe ser, incluso desde las legislaciones estatales, en lo que es la apropiación de las piezas fabricadas, su reinserción en el orden pío.
La apropiación de los productos fabricados se nota no sólo en que el mercado y el comercio deban sus nombres a Mercurio, sino que responde al fetichismo de la mercancía, mediante el cual a los bienes se les añade el valor abstracto. El valor de cambio es un sucedáneo del teísmo, porque añade una abstracción innecesaria a los bienes concretos, que éstos no tienen por sí mismos. Comparte con la apropiación la lógica de agregar a las cosas un plus imaginario que existe por invención subjetiva, aunque luego esa invención se objetivice al socializarse, porque el valor de cambio sigue siendo imaginario: depende de que la humanidad lo recree para ser; no existe por sí mismo, como los dioses.
A su vez, “fetiche” viene del latín “facticius”, que es “ficticio”. El comercio, entonces, es fetichista porque el valor de cambio es ficticio, y es fideísta porque la fe es un pensamiento que se añade a las cosas sin que a quienes hacen esa anexión les importe que las cosas se correspondan con esa idea o no. La religión y el comercio comparten la lógica de priorizar las ideas subjetivas por sobre las cosas y pretender que las cosas se amolden a las ideas subjetivas, en vez que hacer las ideas a partir del conocimiento de las cosas en sí mismas.
2. La transición al socialismo cubana es un capitalismo estatista y pequeño, o mediano, que supeditó la acumulación a las necesidades sociales, con gobierno centralizado, acoso imperialista y demás.
El populismo no puede no ser corrupto porque la ley estatal es pía, y por ende falsea sus relaciones civiles, morales, comerciales y laborales, etc., de igual modo que la corrupción atraviesa a toda la sociedad civil internacional, que es explotada también. La humanidad no puede no ser corrupta en la piedad, y no lo es en la capitalista, pero hay corrupciones inocentes, menores, y no pienso en la acusación a Dilma Rousseff, pienso en la humanidad en general y en su clase gobernante, sea pía o no, como es el caso del gobierno chino, y hasta hace poco del cubano, que no sé si se fideizó, con la promesa de rezar que le hizo Raúl Castro al Papa, el primero de los cuales si bien no es pío sí es capitalista, hace a un capitalismo estatal y privado, gobernado por un partido comunista, que es desarrollista y explotador: sigue una lógica de producción mala, dada la competencia interimperialista internacional y la coyuntura humana actual. La nación china no es más un imperio pero es una gran potencia, entre Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, a las que están sometidas las latinoamericanas, las africanas y las oceánicas, y Japón, que a su vez tienen conflictos entre sí incluso en la UNASUR, que se alió en un bloque regional, y no sé de África, donde hay potencias regionales líderes, como Sudáfrica, y otras históricas, el país de Egipto, atravesadas por las guerras islamistas e imperialistas, y sus derivados etnonacionales, ni del resto de Asia, con la India y tanto más que hay. Lo digo porque el privatismo, el populismo y el socialismo se contrarían entre ellos y entre sí terráqueamente, son concepciones en pugna en todos los países modernizados, con sus distintas líneas internas y sus enfrentamientos, hasta dentro de las mismas líneas. El democratismo se explaya entre el populismo y el socialismo, y la clase alta tiene un democratismo, representativo, falso pero rector, que contracciona con él cuando el proletariado es prole, después que se desapropia, y que persiste, porque el mandato pío posee al capital y domina hacia abajo también: por eso es que las luchas proletarias no salen todas juntas a la vez, porque el proletariado también tiene falseada la conciencia, no lucha bien, lucha a tientas, y agregó violencia también, menos intensamente, porque el proletariado es pacífico, pero mucho más masivamente, por su numerosidad tantísimo superior. Este es un problema secundario, en tanto que el principal es el de la conciencia pía capitalista, que ordena a la producción económica, y por ende a la política y a la social en general, en los términos del cumplimiento del sistema, cuando el sistema funciona, y funciona siempre y no va a dejar de funcionar a no ser que la clase dominante mundial sea buena, se tendrían que convertir en buenas personas, y no sólo ellos sino también el resto de la humanidad, cosa imposible. No sucederá durante nuestras vidas, ni pronto después, porque la práctica humana está muy fallada, y la humanidad es testaruda siquiera para reconocerlo, por lo que no se corregirá, sino que persistirá en su lógica compulsiva mercantilizante. Eso le pasa al proletariado también, que está atravesado de conjunto por la mercantilización, que es una práctica fallida, y falla a la práctica a escala planetaria.
Pero eso no es tan malo, nada más es un problema para la revolución, que necesita de conciencia verdadera, probada, no sólo en su clase trabajadora, sino en la capitalista también: hasta que toda la humanidad no sea atea y proletaria la humanidad se complicará la vida a sí misma. A eso la gente tendría que reconocerlo, sea quien fuere. Mientras tanto habrá los golpes cruzados, bien y mal dados, que caracterizan a la barbarie, principalmente de arriba a abajo, porque los capitalistas reprimen para mantener su orden, aunque sea malo. Los capitalistas ni siquiera reconocen que su orden es malo; no lo reconocen de modo tal ni de estar cerca de detenerse o desistir. Así que menos lo depondrán, pero es un deber histórico de la izquierda la creación de conciencia verdadera, atea, ya que lo de dios es una hipótesis, y refutable: no se la puede demostrar concluyentemente con eso de las pruebas de dios, pero hay gente que pierde el tiempo en especular sobre esas cosas, y para peor en base a ella la clase propietaria dispone un orden que rige en general a la humanidad, sin que toda ella se haga cargo de los descubrimientos científicos que desmintieron a varios pasajes de los libros considerados sagrados, ni de que la existencia de los dioses es una presunción: al menos la humanidad tiene que ser agnóstica. El orden de la ONU es uno de coexistencia interreligiosa, con conflictos con los extremismos fideístas, que son anticapitalistas por derecha, porque su fanatismo los orienta a prácticas autodestructivas, de enfrentamientos armados a las potencias que los oprimen, en el que conviven las religiones capitalistas, el cristianismo católico y protestante, el islamismo moderado, y las que ingresan en la modernidad, pero la competencia interimperialista las conflictúa entre sí, y las pujas capitalistas oprimen a toda la Tierra y a la naturaleza a las que llegan las prácticas humanas ordenadas por ellas.
Eso de que si la revolución es por etapas o repentina tiene rasgos de un idealismo absolutista, porque la revolución, que es la adquisición de la conciencia humana y del orden que le corresponde, es histórica. Ni las etapas carecen de interrelaciones entre sí ni las revoluciones drásticas cambian todo lo necesario, pero la humanidad tiene que saber qué es lo que quiere, cuál es la vida que quiere, porque hasta tanto no intentará conseguirla, y eso depende de la conciencia social. Mientras que estén en conciencias creyentes, o, bien dicho, en conciencias falsas, no se podrá superar los problemas históricos vigentes. Por eso el ateísmo no es pesado. No es pecador porque no es creyente, aunque los creyentes puedan interpretarlo así. Lo que es pesado es la piedad, ya que el ateísmo lo que propone cuando propone bien no es un desorden maltratador de la naturaleza, como el vigente, sino un orden necesario, de poca producción fabril, la necesaria, y de una convivencia social consensuada, democrática e igualitaria, o sea, una comunidad bien educada, educada en base a la verdad de la ciencia común probada, que sepa comportarse. Lo que los cristianos sueñan cuando piensan en las ideas pastoriles, y lo que dicen querer mientras hacen lo opuesto, es lo que quiere concretar el socialismo, pero bien, de acuerdo a la naturaleza de la humanidad y al entorno. No lo hace porque no tiene conciencia y porque lo tracciona la hegemonía capitalista mundial, que puso al desarrollismo como vara de comparación entre los países. Cuando hablo del socialismo bien hecho no me refiero a Cuba ni a China, ya que no lo son, aunque igual les reconozco sus logros en ese tránsito, sino a su modelo terminado, el naturismo, precedente al todismo, que sería el orden humano correspondiente a la educación verdadera de cada humano, que debiera ser social para realizarse: no se puede educar a toda la humanidad en las escuelas, porque no entra toda siempre, y no debiera hacérselo porque algunos saberes necesarios para la convivencia son de la vida cotidiana, por lo que no pueden ser escolarizados. La escolarización debiera persistir como enseñanza libre. El naturismo es humanista también porque la humanidad es natural, por nacer, aparte de animal. El asunto es que para lograr aquello habría que explicarle a todos los creyentes del mundo porqué son falsas las creencias y convertirlos al cientificismo, ¡tendrían que aceptar ser primates, o al menos primáticos!, y ni siquiera con eso bastaría, porque el cientificismo hizo mal también, pero es una condición necesaria. Ese debate no debe estar latente, porque es primordial para la práctica humana, le define la base.
Notas
1. El ateísmo sí es pesado: tiene piezas y pesos, y es pecador en el sentido pío; sucede que los pecados, según se los cometa, pueden no ser malos. Tan solo son faltas al orden pío, que no es verdadero, por lo que define mal los términos de lo que debe ser el comportamiento, porque en vez de buscar que la conducta sea buena social y ecológicamente se ciñe a los cánones consagrados. Y los pesos y piezas que tiene el ateísmo no son recontra excesivos, como los de la piedad capitalista, aparte de que el ateísmo sí busca un orden social ambientalmente sano y gozoso, directa y explícitamente. No tiene tantos rodeos idealistas de por medio, aunque algunos tiene. El objetivo es que la humanidad pese bien, que fabrique sus piezas bien, y las piezas, en la palabra “propiedad”, son la parte de “piedad”, ya que esa piedad se refiere a la materia apartada de su lugar natural y transformada mediante la práctica: eso es lo que son las piezas. Habrá que indagar cómo es que las cuestiones teístas se inmiscuyeron en la práctica laboral: son sobredeterminaciones pías que comprenden a la producción y la ordenan como parte del modo de vida que los creyentes suponen que debe ser, incluso desde las legislaciones estatales, en lo que es la apropiación de las piezas fabricadas, su reinserción en el orden pío.
La apropiación de los productos fabricados se nota no sólo en que el mercado y el comercio deban sus nombres a Mercurio, sino que responde al fetichismo de la mercancía, mediante el cual a los bienes se les añade el valor abstracto. El valor de cambio es un sucedáneo del teísmo, porque añade una abstracción innecesaria a los bienes concretos, que éstos no tienen por sí mismos. Comparte con la apropiación la lógica de agregar a las cosas un plus imaginario que existe por invención subjetiva, aunque luego esa invención se objetivice al socializarse, porque el valor de cambio sigue siendo imaginario: depende de que la humanidad lo recree para ser; no existe por sí mismo, como los dioses.
A su vez, “fetiche” viene del latín “facticius”, que es “ficticio”. El comercio, entonces, es fetichista porque el valor de cambio es ficticio, y es fideísta porque la fe es un pensamiento que se añade a las cosas sin que a quienes hacen esa anexión les importe que las cosas se correspondan con esa idea o no. La religión y el comercio comparten la lógica de priorizar las ideas subjetivas por sobre las cosas y pretender que las cosas se amolden a las ideas subjetivas, en vez que hacer las ideas a partir del conocimiento de las cosas en sí mismas.
2. La transición al socialismo cubana es un capitalismo estatista y pequeño, o mediano, que supeditó la acumulación a las necesidades sociales, con gobierno centralizado, acoso imperialista y demás.
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