lunes, 7 de noviembre de 2016

El sexo y el género

En general la humanidad es sexualmente dimórfica, se divide en hombres y mujeres, pero están las excepciones de los intersexuales, los humanos que tienen rasgos sexuales de ambos grupos y que a su vez los diferencian de uno y de otro. Los hombres son machos y las mujeres hembras, y los intersexuales son híbridos de unos y otras según sean. Luego, históricamente a los hombres les corresponde el género masculino, y a las mujeres el femenino, de acuerdo a sus características corporales, que predisponen a las prácticas sociales, y también con variantes de hecho, por la transgeneridad. Los transexuales en realidad no cambian toda su sexualidad, porque la sexualidad está presente en todo el cuerpo, no sólo en la genitalidad, en las mamas y en las cuestiones modelables mediante el uso de hormonas: esa es una transexualidad protésica, que coexiste con la transexualidad transgenérica, que también modifica al cuerpo porque la adopción de otra identidad genérica apareja cambios corporales, tanto por el distinto uso del cuerpo que conlleva el cambio de las prácticas como por el correlato orgánico de la modificación identitaria, que afemina a los hombres y masculiniza a las mujeres, y demás, pero los transexualismos son limitados. No se puede transformar al cuerpo humano según cualquier capricho, y las operaciones quirúrgicas ocasionaron a las deformaciones penosas de las prótesis, aparte de que no sé qué malas consecuencias puede tener el uso artificial de hormonas para el usuario, cosa que coexiste con las relativas a su fabricación y demás, como por ejemplo que no haya médicos para cuestiones necesarias por atarearse algunos de ellos en otras superficiales.

Los sexos humanos tienen esencia, su ser en sí mismos, pero ella es histórica y cultural, a la vez que dada por sus características naturales, que responden a su conformación genética y evolutiva.

Este es el título de la nota

Con lo del fetichismo de la mercancía, Marx intuyó la relación entre el pietismo y el capital, sin adjudicarle carácter religioso explícitamente. El mercantilismo es teista porque Mercurio es considerado el dios del comercio, a la vez que a un planeta se le puso ese nombre. Los planetas del sistema solar tienen nombres de dioses. Júpiter fue un dios, como Saturno, Venus, Marte, Urano, Neptuno y Plutón, algunos de los cuales inspiraron nombres de los átomos, como el uranio y el plutonio. Están en la tabla periódica de los elementos. La historia religiosa atraviesa a la humana en general, y con sus subproductos, es una práctica interpuesta a la propietaria, que se confunden de hecho, y se diferencian también, articulándose en el gobierno y en la ley, como lo es históricamente, mucho de lo cual no se puede averiguar porque el privatismo es cerrado, pero se le puede dar a conocer. También hay un privatismo popular, que es cuando las personas del pueblo se apartan en sus propiedades, que es parte de la historia humana, privatismo que fue creyente, en mucho, pero no dominante, ni capitalista, al que se puede criticar. El privatismo tiene origen en los conventos, que fueron de las primeras instituciones en que los sacerdotes y sus aprendices se apartaron, e hicieron a la teología y a la filosofía, a la filosofía teológica, y en los pueblos hubo estudiantes que fueron a las universidades teológicas, así que estudiaron en sus casas durante los recesos, como lo hicieron los de las escuelas estatales, lo que fue un apartamiento menor de su lugar y de sus comunidades de nacimiento, pero el privatismo permitió a la comunicación entre personas nacidas distantes unas de las otras, porque los medios de transporte privados los facultaron para viajar lejos. El privatismo no es malo en sí, y el capitalismo supone un privatismo mayor al popular, que demanda mucha mano de obra, porque para apartarse a los lugares privados a éstos hay que construirlos y mantenerlos, así como hay que hacer con los medios de transporte para llegarles, y con los lugares públicos, apartados, en algo, de la naturaleza extrahumana, o puestos en relación con las otras especies desde la civilidad, o desde la ruralidad propietaria, ya no salvaje y más elaborada que la bárbara, que requiso la instalación de muchas propiedades, y por ende su fabricación, transporte, tributación, legislación y comercialización, todas esas prácticas para el civismo, a las que hicieron humanos, y les gustó, pero también reventaron, o fueron asesinados, o reprimidos, en las maniobras militares para la consecución de las materias primas y de la fuerza de trabajo requeridas por la industria, que al haber seguido la lógica imperial capitalista presionó a los gobiernos para que los ejércitos les aseguraran el acceso a los recursos terráqueos para su transformación en propiedades, porque el comercio se transa en moneda y el capital se mide en números monetarios, cuyo aumento requiere del intercambio propietario. El comercio es el relacionamiento mercantil, una relación teista sin credo, en tanto que no hay creyentes en Mercurio en el comercio, pero sí un intercambio propietario monetarizado, cuyo sostén requiere de esfuerzo sobrante. La práctica monetaria cansa. Sea la de la fabricación, la de la legalización, la del control fiscal, la de su intercambio, la que la delinque, la de su desecho o la de su enjuiciamiento, requiere de esfuerzo prescindible, así que los humanos no podemos considerarnos inteligentes para vivir bien, por la maldad humana, que no es inteligente, y el teismo mercantilista es un resabio de religiosidad depuesta, pero que replica el dualismo entre la idea y la materia en la propietarización humana, al haber separado al bien apropiado en valores de uso y de cambio. El dualismo del valor reprodujo al dualismo religioso, le metió un régimen de conceptividad abstracta a las propiedades fabricadas, pero el valor de cambio también es material, al hacerse los cálculos financieros de materia imaginaria mental y al requerir las finanzas de monedas, bancos, computadoras y así: es la materialidad abstracta, que es material aunque sea abstracta, una abstracción concreta, e histórica, pero que hace mal, porque está mal hecha, es de un sistema mal funcionante.

En realidad, es el dualismo religioso el que primero replicó al comercial, al ser la religión más refinada que el comercio, y luego lo reforzó, haciendo que el desarrollo del dualismo sea conjunto, pero con primacía determinante de la economía a la religión, porque la práctica para la subsistencia es previa a la idiomática, a la que ésta requiere: la religión es posterior a la creación de los idiomas. En el proceso evolutivo antecesor al humano, los primates anteriores a nosotros, tuvieron lenguaje e ideas, por exclamar sonidos con la boca y pensar, e hicieron prácticas económicas, la de la recolección y la caza, pero fueron preidiomáticos, tuvieron idiomas simples, no complejos, que suponen un lenguaje de ideación más abstracto, y antes de ese estadío los antecesores de los primates tuvieron una fisiología apta para nutrirse pero sin pensamiento lógico, porque las primeras células generadoras de la animalidad no tuvieron cerebro, ni lengua.

domingo, 6 de noviembre de 2016

El chupete, ¿es realmente necesario?

Pienso en el chupete en sí mismo, como un objeto para que lo chupen bebés y nenes, no como excusa para la creación de puestos de trabajo, a los que habría que generar de buena manera. Hubo el argumento de que si la bebé se chupaba su dedo gordo se le podría deformar el paladar, que no sé si es verdad, pero me parece que se podría reemplazar al chupete por el dedo. Habría que averiguarlo.

El cese del pago de la deuda estatal y la financiación de las políticas sociales

En tanto que el pago de la deuda estatal es tan grande, con su cesación se podrían financiar fácilmente las políticas sociales. El monto destinado a esta deuda es tan enorme que ameritaría incluso que se soportaran las penalidades extorsivas hechas por las potencias mundiales y los especuladores, y también hay que tener en cuenta que la historia de la deuda de los estados está repleta de mala práctica financiera, haya sido delictiva, negligente, accidental y así. Lo que fue a inversión trabajista es muy poco, e incluso cabría criticarlo, porque fueron megaemprendimientos socialmente dañinos. El democratismo tolerante con el capitalismo, dentro del cual está el kirchnerismo, es responsable de lo que hoy esté pensando para que se haga con la deuda estatal cuando reasuma el gobierno, lo que es muy probable que haga, por lo que se lo tiene que alertar desde ahora: cabe exigirle la cesación, pero más habría que enseñar del tema al resto de la gente común, en general desinformada, que padece las consecuencias del pago lesivo, por lo que reforzaría mucho al reclamo por su enjuiciamiento.

Al respecto cabe estudiar el material elaborado por la FISyP y los planteos del FIT, de lo que conozco de Argentina.

Todas las pilas que se fabrican contaminarán la tierra al degradarse

Es tema de las pilas da cuenta bastante bien de lo irracional del sistema productivo, incluso del considerado necesario, ya que no se puede decir que haber utilizado walkmans y discmans haya sido necesario en realidad, y para las otras cosas, las necesarias de acuerdo a los imperativos del orden social vigente, la solución es reformularlos bien, ya que se podría vivir sin muchas de nuestras sofisticaciones y ya que hacerlo es preciso para vivir bien. Esto cabe en particular para la telefonía celular y la informática, cuyas cantidades y utilizaciones son excesivas, lo mismo que para los electrodomésticos en general, y habría que saber mejor de los bienes de capital y de los de consumo extradoméstico, como los automóviles, cuya existencia también es demasiada.

A los anarquistas les tengo que recordar que para ordenar la producción es precisa la reforma legal, a la que sólo pueden hacer los miembros del gobierno, que son electos desde los partidos políticos, porque su política para con el gobierno está equivocada, aunque tengan sus razones.

sábado, 5 de noviembre de 2016

La regresividad progresista

El progresismo, en tanto que es histórico, se falseó muchas veces, tornándose degradante, como en el liberalismo demócrata y socialcristiano, y en el socialdemócrata, pero como la política democrática necesita apoyo masivo, es mala solución acusarlo injustamente. Habrá que encontrar una política que le rescate sus elementos rescatables, en tanto que sus integrantes no quisieran replantear sus males, que insista en señalarle las críticas pertinentes y que comprenda el porqué de sus faltas, ya que eso permitiría operar bien al tema.

El desarrollo humano y el idealismo capitalista

La mala práctica desarrollista proviene de que, como la cultura capitalista es idealista, el modelo de desarrollo también lo es, por lo que se intenta resolver las cuestiones sociales no tanto desde su atención concreta y directa, sino más desde el idealismo de los índices de desarrollo humano de la ONU, de los que se supone que cuando estén nivelados la realidad humana concreta será óptima, cosa que no pasa porque, por una parte, los índices no llegan a estar nivelados, porque la humanidad comete prácticas sociópatas a consecuencia de su mala educación, y porque además aunque llegaran a estarlo aquella no la sería, en tanto que los índices no la representan del todo bien, y aparte porque las entidades que realizan las mediciones deben terminar truchándolas con exageraciones malintencionadas, para que les den bien los números en los informes, que se suman a las deficiencias metodológicas de las variables, como lo sería si le dijeran “tasa de capitalización neta” al índice sobre la cantidad de extracción de plusvalía trabajista. La elaboración de los índices también es ideológica, de la ideología capitalista, y que lo sea no es malo necesariamente.

La energía es una cosa

La energía no será materia, sé poco de física, pero es material, o sea, relativa a la materia, y es una cosa. Es parte de la realidad sin ser materia ella misma, según lo que sé, que es provisorio, es decir que capaz que esto está mal.

viernes, 4 de noviembre de 2016

El engaño está generalizado entre humanos

Es así. La humanidad miente mucho, y omite decir la verdad, o la dice a medias, y aparte están las verdades falsas, o sea, aquellas ideas que, aunque son verdaderas, se basan en otras ideas falsas, como las relaciones de parentezco establecidas, las que aunque se las exprese verdaderamente igual aparejan la falsedad de reproducir a los modelos familiares restringidos, los que no son universales. De eso hay un tocazo, que se repite todos los días en los siete continentes, de igual modo que se es sincero también todos los días y en los mismos lugares, y que también se miente, o tergiversa, sin mala intención. La sinceridad y la verdad hacen a la riqueza humana, incluso aunque tengan sus fallas, en tanto que la mentira causa pobreza comunicativa, pero no siempre, porque hubo mentiras agradables, las inocentes, y así.

Entendiendo mal, si te gustó Serena Williams fuiste re luser porque no la pudiste amar sexualmente

Amar sexualmente es garchar. Lo digo así por las feministas represoras sexuales. Hoy me topé con una que me insultó por mirar lascivamente a una de sus acompañantes.

El basurero atómico de Zárate, con deriva

¡Miren a qué llegó la hipocresía kirchnerista! ¡Celebraron la inauguración de la central atómica de Atucha! Con unos de la CTA  Autónoma fuimos en el micro Che Pibe desde Unidos por el Rio, convocados por la Unión de Asambleas Ciudadanas, a la central de Atucha, donde se inauguraron generadores, el Atucha dos, o tres, algo así, y el uno en pocos años va a dejar de funcionar, si es que ya no lo dejó, y el metal radioactivo, ya degradado después de su uso, quedó o quedará ahí. Esas generadoras eléctricas, que proveen menos de un décimo de la electricidad consumida en Argentina, tienen la característica de que una vez que se venció el metal, lo dejan radioactivo ahí puesto, porque su ubicación es bajo tierra, o por lo menos eso recuerdo, y su radioactividad persiste por como 200 mil años. Y si no lo dejan ahí lo sacan y lo tiran en otro lado, donde contamina lo mismo. ¡Y esa es sólo una de las centrales atómicas que hay! ¡Hay muchas más! Todas dan poca electricidad, y como al medio siglo el metal, que no me acuerdo si es uranio, plutonio o cuál, queda radioactivo en algún lado de la Tierra como por 200 mil años. Ya se tiró bastante material radioactivo, no sólo de las centrales atómicas eléctricas, y se va a seguir tirando más y crecientemente si al capitalismo no se lo termina, por su compulsión propietarizante, al asignársele al trabajo una cualidad conforme al mandato religioso, de trabajar excesiva y rutinariamente, que se mezcla con los intereses autoritarios de los patrones, mal acostumbrados a ser obedecidos. El calendario es un invento de un tal Gregorio, que debe haber sido un cura, y los conventos instituyeron la rutina como ciclo de la práctica, repitiéndose anualmente en meses, semanas, días y horas.

La cosa es que el progresismo latinoamericano del desarrollismo capitalista, y el peronismo en la Argentina reciente, celebró la inauguración de centrales atómicas. Como la propietarización humana en general, el uso de la electricidad es compulsivo, o sea que se podría vivir utilizando muchísima menos electricidad de la que se usa actualmente, pero sin racionalizar la producción no se lo puede hacer. A eso se lo digo a los románticos populistas, sean anarquistas o peronistas, que están en contra de la razón sin diferenciar la razón pía, que es rescatable críticamente, de la razón materialista, que también lo es. Omitida por el desarrollismo hubo toda una movida en contra de la explotación nuclear en torno de Javier Rodríguez Pardo, un gordo con pinta de trolo del movimiento antinuclear que nos habló desesperado de aquello de los 200 mil años, otro día, desde un escenario en la Plaza de Mayo, mientras que mucha atención no le dábamos, y éramos pocas personas.

La religión va junto con el afán de dominio, es otro de los motivos capitalistas. El capitalismo es un sistema de dominio y religioso, aunque haya capitalistas ateos, cuyo materialismo es pragmático, no es un materialismo de verdad, como no lo es lo malo de su ciencia. El liberalismo, que es la filosofía política del capitalismo, tuvo origen protestante, pero habría que saber cómo se articuló con las religiones y las ciencias periféricas al expandirse por fuera del cristianismo. En China hay un materialismo idealista posterior a Confucio, y en India un capitalismo plegado a sus religiones también. El capitalismo se articuló con las religiones, modernas y primitivas, de manera violenta, porque las prácticas humanas dominantes son violentas, y desde la modernidad violentas con una técnica moderna. Las religiones terráqueas deben estar articuladas con el capitalismo por medio del purismo, en tanto que las religiones exaltan al purismo y el valor abstracto es puro. Es una abstracción que requiere de mucha explotación, humana, animal, natural y terráquea, debida entre otras causas a que los religiosos no aceptan la lascivia más que desordenadamente, porque la ejecutan prohibida, o autorizada en privado, y a su vez el purismo del valor abstracto es propietarizante, porque el privatismo reside en propiedades, además de promover ilimitadamente la creación de capital mediante el pago de los salarios y la especulación. El privatismo se caracteriza por detentar las finanzas, entre los otros medios propietarizantes, es la clase divinizada, pero su felicidad es falsa, porque la humanidad es sociópata. No vive en una orgía bien hecha, que eso sería la comunidad buena. Así que envidiarles no tiene caso. En realidad la capitalesía es patética.

El iluminismo positivista sintoniza con el liberalismo, son afines, y tendría que saber si Hume fue protestante en su niñez. Lo que es seguro es que el protestantismo influenció en su crianza. Este iluminismo es materialista, pero estudió la materia a fin de inventar una técnica para eficientizar la producción propietaria, con un sentido comunitarista intuitivo, y muchas veces incumplido. El positivismo es una creación posterior al inicio del capitalismo, pero las primeras técnicas capitalistas, como la máquina de vapor, surgieron a partir del materialismo protestante proveniente del Renacimiento, que reconoció a la materia para apropiársela religiosamente, aunque con conflictos entre el cientificismo y el pietismo, y conflictos sociales interclasistas. El inicio del capitalismo tuvo una propietarización de ciencia religiosa, un materialismo pietista, en tanto que el materialismo tiene que ser festivo, pero de festejar bien. Eso no puede ser con religión, porque la religión ordena a la práctica social, hasta la extrapropietaria, parcialmente pero en general, aunque se le desobedezca, y cuando no manda el capitalismo hace desastres por su propia cuenta, pero ambos son fallutos porque su objetivo para la vida no es el de gozar de la vida bien. Hasta que los creyentes no acepten eso van a padecer sufrimientos que no debieran ser, y a ocasionárnoslos a los otros, y la especulación es afín a la confianza, aunque se replique en las concepciones infidentes, las infieles, que son menos especulativas pero especulan también, y haya que recordar que la especulación no es mala en sí misma, depende de cómo sea, así como que la confianza a veces acierta la práctica, cosa que hace incertidumbrosamente, por lo que cuando yerra hace mal. La misma ignorancia para ordenar la propia práctica social hay entre capitalistas que entre creyentes, pero no es lo mismo la clase creyente autoritaria que la obediente. Cada cual es responsable de sus maldades y de sus bondades, como lo somos los materialistas. El tema es que para que no haya mala práctica la humanidad tiene que entender bien la realidad, y legalizar esa comprensión en los estados.

A mí me podrían acusar de muchas faltas, porque cometo los llamados pecados por los fieles, y cometí otras maldades, pero no critico desde el lugar de quien se piensa que lo que les reprocha a los demás no lo tenga él. Es que la práctica humana individual es conjunta, porque los humanos somos sociales, y eso no quita que haya responsabilidad individual por la práctica propia y por la ajena.

El gerente y el solipsista

¡¿Se imaginará la gente de los pensamientos internos de los solipsistas ante sus gerentes?! Y que fueran suyos unos de otros es un garrón no sólo para quienes son solipsistas, sino también para los gerentes, que son tenidos de patrones por sus empleados. ¡Pero imagínense un solipsista! ¿Pensará que su gerente es un invento de su imaginación? En algún momento, algún solipsista, habrá pensado, en caso de tener gerente, en que él era un objeto de su imaginación, porque los solipsistas tienen el egoísmo mal planteado, al suponer que ellos crean a la realidad objetiva, piensan que la conciencia crea al universo exterior, y así habrán creído que sus gerentes eran producto de su imaginación. Pero esa teoría no se sostuvo. Los solipsistas pueden seguir siendo solipsistas, pero muchas personas no les aceptamos la postura, porque está equivocada, y tienen que dejar de serlo, aparte de que en su vida práctica ya la tuvieron que deponer varias veces. ¡Y lo mismo tendrán que dejar de ser todas las otras estupideces de los que no somos solipsistas!

Idea precisable

A partir del Renacimiento, y con la Ilustración, el materialismo se expandió sobre todo entre las ciencias físicas y naturales, en tanto que en las ciencias sociales quedó más contrariado por las tendencias religiosas reformuladas en términos idealistas, existencialistas, fenomenológicos, místicos y demás, porque en materia de las sociedades humanas la cuestión religiosa se presenta más directamente, en tanto que en las ciencias naturales se podía evadir la contradicción entre el materialismo y el teismo con el argumento de que la profesión investigativa materialista podía separarse de la creencia de los investigadores, ese razonamiento de compromiso de que el culto privado no impide al materialismo laboral, adoptado por el profesionalismo, que es del laicismo religioso. En las ciencias sociales, ese argumento era más difícil de sostener, porque la religiosidad y sus consecuencias políticas, económicas y culturales son un tema que desacraliza al credo, al tornarlo un objeto de estudio, por lo cual se omitió bastante la investigación objetiva de la religiosidad, y se relegó la comprensión de la influencia religiosa en los otros ámbitos de la vida social; pero además, como las religiones se ocupan de ordenar la práctica social humana de acuerdo a los credos, el socialismo, que pretende lo mismo pero de acuerdo a la ciencia, adoptó algunas veces un carácter profético, o mesiánico, lo que se nota tanto en algunos pasajes teatrales de Marx como en parte de la obra de Walter Benjamin, y lo que es explícito en la teología de la liberación y en el socialcristianismo. Las ciencias sociales necesitan dar el paso de su desacralización, ya que la sacralidad está muy presente en ellas, en gran medida porque la filosofía está muy influenciada por la teología, en tanto que muchas de las universidades privadas son religiosas y que las estatales también están permeadas por el pietismo, aunque en menor medida.

En las ciencias naturales, y en su aplicación técnica, el tema se repite, por las restricciones a la práctica científica hechas por las iglesias, como las relativas a la prohibición del aborto y a la de la legalización de la marihuana, e indirectamente por las coerciones de la industria capitalista, la farmacéutica en particular, que es especulativa y parte de cuyas autoridades son fieles laicos, por lo cual los preceptos eclesiásticos le influyen, y el análisis de la cuestión es ampliable. Esto está trabando la socialización de las recetas médicas naturistas, algunas de las cuales ya fueron comprobadas científicamente, pero el saber para su elaboración casera no se socializa, en algunos casos porque no se las podría fabricar caseramente, por lo que tiene que persistir la fabricación industrial, que podría adoptar otro modo, pero en otros sí se podría fabricar los remedios en las casas, o en artesanatos, o en empresas medianas y chicas, que podrían ser de propiedad social, incluso con jerarquías internas consensuales, que no estarían exentas de conflictos criticados por la comunidad, o sea que la lucha continuaría. La cuestión es cómo evitar los progresos fallidos, que son retardatarios de la liberación, o que la logran de a poco y con penas, duras y suaves. Es un tema del ordenamiento conciente de la evolución humana. La ciencia social es para eso, y ya falló, pero el reclamo social para el progreso persistirá.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Del desarrollo económico decresivo y el desarrollo en general, y de su medición

El progresismo está entrampado por la lógica capitalista en el punto referido al crecimiento económico. El capitalismo depende del crecimiento porque su lógica es la de la acumulación de capital, la de su aumento, que no sería sin crecimiento productivo, pero esa lógica es mala, primero porque, después de cerca de dos siglos y medio, no pudo solucionar el problema de la pobreza existencial, y ni siquiera el de la pobreza medida en términos capitalistas, o sea, el de la carencia de la renta individual necesaria para comprar los bienes para mantenerse bien. En realidad, la superación de la pobreza, entendida integralmente, es decir, de acuerdo a todos sus aspectos, entre los cuales, además del económico, están el social, el afectivo, el medioambiental, el gubernativo, que es el de la capacidad para influenciar bien en el gobierno, el libertario, referido a la libertad, y los otros, precisa que el desarrollo económico sea acotado a las necesidades concretas de las naciones, atender los problemas reales de la gente, en vez que dar el rodeo de cumplir con los índices de desarrollo humano, a los que se toma como representantes del nivel de riqueza de las naciones sin que lo sean del todo, porque representan mal al desarrollo humano, en tanto que ignoran lo relativo al consensualismo, los sentimientos, la socialidad y demás, y en eso a los males de los modelos económicos, como lo es la explotación, el abuso laboral y así. El desarrollo económico verdadero deberá darle una forma al modelo social que acote la práctica económica a lo necesario, lo que requiere de la distribución justa de la riqueza, distribución que a su vez precisa que los medios productivos económicos sean sociales, aunque la redistribución de las políticas estatales sirva, y más en general todos los medios productivos tendrán que ser sociales, y la humanidad buena, porque, si no, no bastará para que el desarrollo sea suficiente. Este problema del progresismo está originado en la cultura idealista y capitalista.

Los modelos de desarrollo económico creciente causan pobreza social, ambiental, política, familiar, amatoria, amical, la relativa a la amistad, y sentimental, entre otras, porque para que las naciones acrecienten el producto bruto tienen que relegar a los otros temas, y tampoco pueden resolver el problema de la pobreza económica, aunque algo al respecto lograron, y a eso hay que valorarlo. La superación del modelo capitalista requiere de la superación de sus modelos de desarrollo, que aparejaría una simplificación de las malas complejizaciones y el refinamiento de la vida social, y asimismo habrá que criticar a los modelos sucesivos, porque la evolución humana seguirá teniendo faltas. Un tema importante es que, mientras que las personas le dediquen tiempo a actividades frívolas, como lo son los mitos, le causarán pobreza a quienes necesiten de su atención para cuestiones importantes, y otro que el desarrollo precisa del autogobierno, porque para satisfacer las necesidades de las personas el gobierno tiene que ser integrado por ellas, ya que, si no, no las atiende, o las atiende tergiversadamente, lo que sucede en el gobierno representativo.

También hay que tener en cuenta que la medición del desarrollo tendría que ser definida socialmente, porque los científicos sociales diplomados podemos elaborar modelos insuficientes, en tanto que el resto de la gente sabe de las cuestiones que le afectan y que no están contempladas en ellos, como por ejemplo la pobreza superpropietaria, que es la causada por la tenencia excesiva de bienes, porque ellos aparejan responsabilidades cuyo cumplimiento puede ser desgraciado, o la falta de bienes específicos mientras que a los generales se los tiene, y asimismo habría que hacer una crítica de las necesidades sociales, porque a veces las personas decimos necesitar cosas que en realidad no nos son necesarias, o que son necesarias pero no son imprescindibles.

La verdad es la representación exacta de las cosas

Hay un debate de qué es la verdad, bastante tarado, debo decirlo, porque las posturas idealistas a veces niegan que exista el mundo objetivo, cuando son constructivistas, subjetivistas, solipsistas y otras así, y las relativistas confunden a la verdad con la creencia, por lo que terminan postulando que las ideas falsas de cada quien valen lo mismo que las ideas verdaderas, al proponer la tolerancia de las diferencias sin plantear que no todas las diferencias son buenas. Las materialistas, por su parte, también tuvieron sus idioteces, pero pueden llegar a entender bien al tema.

Que la idea sea buena no sólo requiere de que el discurso replique más o menos exactamente a las cosas de las que trate, sean éstas subjetivas u objetivas, o sea, que la representación de las cosas sea verdadera, sino que además precisa de la buena intencionalidad, porque se pueden decir cosas ciertas con malos propósitos, es la manipulación de la verdad, y aparte es necesario que se evalúen sus consecuencias prácticas, porque las verdades pueden conducir a malas prácticas, por estar incompletas, o ser aparentes, u asá. El criterio para evaluar las representaciones tiene que ser el de su calidad y el de la de sus consecuencias.

martes, 1 de noviembre de 2016

El capital y su sistema de gobierno como derivados del teismo, el cambio de régimen estipulado por el papado y la tarea socialista

La creación de valor abstracto es como las supuestas creaciones divinas, porque la humanidad, al trabajar la materia al modo mercantilizante, hace una forma relativamente pura, el valor abstracto, que a su vez, mediante la especulación y las maniobras financieras, condiciona a las naciones endeudadas, sea la deuda pública o privada, por lo que las personas se preocupan y atemorizan al estar en falta financiera, o quiebran, y las naciones están algo mal y sobreatareadas, y empobrecidas. Es una desgracia hecha y reproducida por la humanidad, no sólo por sus organismos dirigentes, aunque les quepa la mayor responsabilidad, según sean, y es algo análogo a cuando la gente se asusta por el castigo de los dioses, o a cuando se hace la guerra sin necesidad.

El sistema monárquico suponía que el rey era la encarnación terrenal de dios, al menos en Europa, no sé del islamismo y demás religiones, exceptuando la incaica, y en el capitalismo, surgido luego de que el protestantismo autorizara el culto individual y la libre interpretación de la Biblia, fueron las burguesías protestantes, primero, y católicas después, y habría que averiguar del resto del mundo, las que se erigieron en representantes de dios, a la vez que su actividad económica se centró en la creación de formas puras, el valor abstracto, que pasó a dominar la lógica económica, en tanto que la política fue adaptada al cristianismo reformado mediante la inclusión de algunas de sus formas pias en las constituciones, cuando no fueron proclamadas directamente como pietistas, como en el sistema de la democracia representativa, que se basa en la votación, siendo que el voto tiene origen religioso: es una proclama de confianza, que en vez de dirigirse al supuesto dios lo hace a los candidatos. La democracia representativa permitió que las burguesías, que eran cristianas en general, suplantaran al rey y a la nobleza en el gobierno, en un movimiento análogo a lo que había pasado con la representacón divina, que pasó de ser patrimonio de los monarcas y eclesiátiscos a socializarse entre los fieles burgueses. Luego de las revoluciones burguesas, la clase capitalista quedó compuesta en general por los fieles altos, o sea, los burgueses, los nobles y el alto clero, la clase llamada divina desde entonces, con sus excepciones y variantes. El cambio actualmente operado en el papado, con la tesitura del capitalismo humanista de la opción por los pobres, puede que opere una modificación en el sistema político y económico acorde con la democratización religiosa, pero que sería insuficiente, dado que sería religiosa y capitalista. El socialismo tendría que apoyar a esa democratización críticamente, y buscar superarla en los aspectos puntuales en que haya consenso social para eso, porque no tiene fuerzas suficientes para rebasarla en general en lo inmediato, y si pudiera hacerlo sería mejor que lo hiciera de buena manera, en tanto que las malas fracasan más. La política gubernamental socialdemócrata tendría que impulsar la adopción del paradigma científico y ateo por parte de las naciones, a la vez que acompañar los movimientos reivindicativos proletarios, incluso aunque se los hicieran a los gobiernos socialistas, pero también críticamente, porque no siempre los reclamos proletarios son justos o se los puede satisfacer del todo. La crítica a la religión no debiera aparejar el maltrato a los religiosos, sean laicos o sacerdotes, que bastante problema tendrían con el hecho de descubrir que sus concepciones son falsas, y con el cambio en el modo de vida que eso conllevaría.

En el imperio incaico, el Tahuantisuyo, iniciado en 1438 y terminado en 1533 cuando Francisco Pizarro hizo descuartizar a Atahualpa, también hubo una teomonarquía, porque los incas creyeron que su primer rey, Pachacútec, era una prolongación de dios, un hijo del sol en particular, y no sé qué pensaron de sus sucesores.

La conceptividad y las otras prácticas sociales

Como lo siguiente es una idea exploratoria, que debe ser cierta, habrá que seguir investigándola, además porque no sé mucho de la materia.

La humanidad, desde antes de civilizarse, ya venía conociendo la realidad y elaborando teorías sobre ella, que indujeron a las diversas formas en que se la concibe y a las prácticas que se les corresponden, histórica e incoherentemente, pero con cierta influencia desde el pensamiento al obrar más activo, y viceversa. La crisis mundial que hoy atravesamos, entonces, es consecuencia de que, en tanto que la humanidad no sabe bien qué es la realidad y cómo se la conoce, no puede ordenar bien su práctica. En consecuencia, le cabe la responsabilidad por las penas sufridas a las maldades de la filosofía, por la mala práctica que aparejaron, así como el mérito por sus aciertos, que hicieron bien, pero por filosofía no hay que entender exclusivamente al saber institucionalizado, sino a todo el saber, y aún así habría que decir que la crisis es inevitable, dada la lucha por la supervivencia natural y los conflictos entre humanos, pero podría ser menor.

¿Qué socialdemocracia debiera ser? ¿Y qué democracia?

Cuando dije que habría que ser socialdemócrata no quise decir que haya que meterse en un partido socialista, ganar las elecciones y ejecutar un plan de gobierno proteccionista tal como los que fueron hasta ahora, o someterse al mandato del capital financiero, como se lo hizo desde el neoliberalismo privado. Aquella es la versión de la socialdemocracia posterior a la segunda guerra mundial, pero no es la única posible, y estuvo coercionada por el orden social capitalista. Por una parte, el modelo que propongo tiene que ser decrecentativo del producto bruto, o sea, disminuirlo, porque, si no, no se puede salir del capitalismo, en tanto que el capitalismo se caracteriza por la acumulación de capital, gran parte de la cual hace a los productos brutos nacionales. Los modelos que postulan superar al capitalismo, o a sus crisis económicas, mediante la creación de más producto, como el proteccionista keynesiano, el comunismo soviético y chino y lo que plantean a veces los trotskistas, llevan a perfeccionar al capitalismo, porque aumentan la producción de capital, aunque sea bajo modelos de propiedad estatal, mixta o social de los medios productivos económicos. En segundo lugar, la socialdemocracia tiene que ser ecologista, y en tercero libertaria. El gobierno socialdemócrata tendría que favorecer las políticas de ayuda estatal a la autogestión social, lo que sería una cogestión sociogubernamental y transitoria de los asuntos comunes, y, además, impulsar una reforma constitucional que habilite a la socialización del gobierno, con las formas intermedias que habría que aceptar debido al peso de las fuerzas conservadoras, algunas de las cuales son proletarias, porque el proletariado naturalizó al sistema de gobierno representativo vigente y porque a veces es conservador. A eso me parece que se lo puede hacer, aunque sea incipientemente, incluso dentro del marco legal vigente, habrá que averiguarlo, y se lo debiera combinar con un proteccionismo reformulado, que incluya a las naciones en sistemas productivos decrecientes pero suficientes para garantizar la seguridad social, uno de cuyos aspectos es la sanidad ambiental, y otro, el consensualismo gubernativo. Ninguno de los dos acrecienta el producto bruto, pero ambos son necesarios para la calidad de la vida social. En particular, el presupuesto estatal destinado a la obra pública tendría que ser dirigido a la ejecución de obras necesarias y que sean reclamadas por los pobladores, ya que las organizaciones que efectuaran los reclamos podrían ser un interlocutor válido para su implementación, que también debiera incluir a otros actores que estuvieran interesados. Las obras industriales, asimismo, tendrían que disminuir el uso de maquinaria pesada y suplirlo por el de maquinaria liviana, aunque las obras tardaran más en terminarse y según fuese posible, porque eso acrecentaría la cantidad de puestos de trabajo y porque la producción liviana es menos contaminante, en el uso de combustible, en la cantidad de ruido, y demás, aparte de que su socialidad es más agradable para los trabajadores, y también habría que contemplar a los reclamos de los habitantes de las inmediaciones de las obras, que son afectados por ellas y que mitigarían la corrupción. Cuanto más privado es un emprendimiento, más riesgo hay de que se corrompa, porque tiene menos control social. El principal problema presupuestario de los estados es el capitalismo alto, porque los grandes capitalistas son los principales evasores, los mayores fugadores de capital, los que propenden a la utilización de maquinaria compleja, que causa el déficit del comercio estatal, y quienes reciben los más grandes subsidios, y encima para industrias con poca mano de obra, contaminantes, concentradoras de la actividad económica, propensas a la peor prostitución sexual y corruptoras del entramado social y gobernante. Un aspecto que tampoco aumentaría el producto bruto, pero que es necesario para la calidad de la vida, es la participación de los obreros y residentes en la elección de las tareas a realizar y en la del modo de implementarlas.

Ordenar bien la práctica de gobierno requerirá reducir la soberbia gobernante, aparejada por la forma del sistema representativo, que supone que los elegidos para el gobierno tienen un voto de confianza del pueblo que los autoriza para ser prepotentes, cosa que también responde a las presiones que tienen encima, dada la violencia política, por lo cual esa soberbia es la consecuencia del modelo de gobierno y de su existencia histórica, pero puede ser aminorada incluso mientras que éste rija, por el estilo personal de los gobernantes, aunque también se deberá modificar al sistema.

Esto, que vale para la socialdemocracia, vale igual para la democracia religiosa y el socialismo creyente, aunque ambos sean menos propensos a la política materialista, por ser teistas, y habrá que aceptarlos en frentes políticos dada la influencia electoral de las iglesias, cuyos fieles suman muchos votos, y en todas las clases sociales.

El sentido imaginario

En tanto que los sentidos son las facultades anímicas mediante las que sentimos, podría ser que la imaginación fuera un sentido, ya que a nuestras fantasías las sentimos. Cuando imaginamos, nos hacemos una idea dentro de nuestra subjetividad, a la que percibimos mentalmente, y, si bien esa idea se corresponde con cosas del mundo exterior, el sentido imaginario no lo percibe directamente, sino que lo recrea en la mente, incluso inventando cosas inexistentes hasta entonces, como las figuras míticas, que son relaboraciones fantasiosas de elementos objetivos. Hay algo que sentimos al pensar, por lo que el pensamiento también es sensitivo, no sólo porque a las ideas las percibamos, sino porque según sean nos inducen a otros sentimientos, como el miedo o la alegría.

Al pensamiento lo sentimos en la cabeza, porque es cerebral.

viernes, 28 de octubre de 2016

De la reforma al capitalismo

Reformar al capitalismo manteniéndolo es posible, es lo que hicieron tanto la nación cubana como la china, entendido al capitalismo como aquel sistema que prioriza la acumulación de capital. En ambos países, a partir de la instauración de gobiernos comunistas, el capital se acumuló, creció su producto bruto, aunque se le diera menor importancia que al desarrollo social, también contrariado por los avatares históricos, pero, a diferencia de las naciones liberales, la acumulación fue primero detentada por los estados y luego coexistente con el capital privado, que es el de las empresas de las naciones de capitalismo más privatista. El comunismo gobernante, hasta ahora, no concretó su proyecto social en las naciones en que gobierna, porque él precisa ser internacional, y por sus propias faltas, sino que adoptó dos posiciones intermedias entre el capitalismo privatista y el socialismo: el capitalismo estatista primero, y el mixto después, que, cabe decirlo, es parecido al capitalismo pietodemócrata, y al socialdemócrata, ambos proteccionistas, del estado de bienestar, pero con más énfasis en el capital estatal que en el privado. El capitalismo se originó a partir de que la iglesia protestante levantara la prohibición del lucro individual y promoviera una ascética laborista, y de que, mediante el iluminismo, los adelantos científicos permitieran la introducción de técnicas más eficaces al proceso productivo, que son las que se aplicaron a la industria primero y después a la agricultura. Luego redundaría en la financiarización del capital. Entonces, el modo de propiedad de los medios de producción económica no determina absolutamente al modo de acumulación: ellos podrían ser socializados y aún así las naciones dedicarse a acrecentar la producción de capital, lo que sería un socialismo capitalista. Los medios productivos económicos deben ser socializados, pero eso no bastaría para detener la compulsión productiva, lo que requiere de que la humanidad ordene bien su práctica económica, y más en general la humanidad tendría que ser buena para hacer bien.

En síntesis, el capitalismo es reformable, y de hecho se reforma siempre, pero la cuestión es qué reforma se le debe hacer, a fin de que se aliviane la vida a corto plazo y de que se creen las circunstancias necesarias para que se lo pueda reemplazar por el socialismo, reforma que tiene que basarse en la sustitución de la creencia por la ciencia, porque si no la gente hace las cosas en base a la creencia, lo que termina a veces en prácticas malas, cosa que no se solucionaría del todo con la ciencia, por sus fallas, pero que serviría para disminuir la cantidad de errores, y la crítica persistiría para enmendarlos.

La URSS también efectuó una reforma al capitalismo incipiente de la Rusia zarista y de las naciones periféricas que luego la compondrían, culminando en el capitalismo estatista soviético, con toda su historia de progresividad y de maldades, a las que se le suele señalar sin contrapesarlas lo debido con las de las naciones de gobiernos religiosos.

jueves, 27 de octubre de 2016

De la conservación de los quesos sin usar la heladera

Como no sé lo suficiente sobre el tema, debo decir que no se debe intentar tener quesos a temperatura ambiente, excepto los que se conservan así en las queserías, a los que se debe consumir pronto una vez abiertos, para evitar riesgos.

martes, 25 de octubre de 2016

La unidad democrática y crítica

La tesis que propongo para enfrentar la crisis ideocapitalista actual es la de la unidad democrática y crítica, en tanto que la clase capitalista se ha convertido en una elite y en tanto que las fuerzas democráticas tienen sus faltas, por lo que se deben corregir en algunos aspectos. La transformación revolucionaria debiera forzar a la clase dominante mesuradamente, según sea indispensable, no más, porque eso haría mal, y el progresismo debiera aprender a comportarse de acuerdo a la verdad y a los reclamos legítimos que se le hicieran, ya que, al no hacerlo, el democratismo pierde fuerza, por fragmentarse a consecuencia de sus males, que coexisten junto a la operativa divisoria de la estrategia capitalista. Los hombres y mujeres revolucionarios tenemos que ser buenos para que nuestra política sea aceptable, y si no hacemos así quienes se den cuenta se nos alejarían, y con razón. También falta la crítica al proletariado, sea subordinado o superior, porque no hacemos todo bien y porque al no criticársenos la política materialista se degrada, porque nuestra práctica no se enmienda al faltarnos el reconocimiento de nuestros errores. Dentro de esa unidad democrática, el ateismo tendría que explicitar el cuestionamiento a la religión, ya que la liberación social lo requiere.

lunes, 24 de octubre de 2016

Una cosa en que el cristianismo es mejor que el socialismo

En la exaltación de la bondad. Los cristianos, con todas las fallas que tengan, al atenerse al ideal del buen comportamiento, mal y bien a veces lo logran, y esa es una aspiración legítima, que es superior a los malos modos que adoptamos los socialistas. Por eso es que los socialistas deberemos ser buenos, incluso si socializáramos las propiedades y educásemos verdaderamente a las naciones respecto de la cuestión religiosa, ya que ambas pueden ser concretadas de distintas maneras y ya que las malas demorarían la consecución de nuestros objetivos. Las maldades de la política socialista hasta ahora lo que lograron fue que muchas personas se alejaran de nosotros y se refugiaran en las alternativas progresistas religiosas, o en la apoliticidad. El socialismo debiera plantear una lucha fácil de seguir para las masas, pero para eso tiene que ser honesto, porque si no la gente común lo rechaza.

sábado, 22 de octubre de 2016

El chiste de romper con la familia para hacerse revolucionario

Como los socialistas definieron al proletariado como la clase asalariada, y muchos provienen de la dueña de los mayores medios productivos, en tanto que la fuerza de trabajo es uno menor, surgió esa idea de que, en casos así, los luchadores, para ser socialistas, tenían que romper sus vínculos de familiaridad legal. Entonces, debiera ir un día, con mi hermana legal María Chaves, y decirle “cucharita, cucharón, no me junto más con vos”, haciendo eso con los dedos de que se rompe una cadena, y lo mismo con mi padre y madre legales, ambos peronistas de izquierda, y con mis otros hermolegales, todas demócratas y ateistas.

La subasta en lo de Elba Cino

Debía ser el año 2000 y fui una tarde a lo de Fredy, el Bacino, que con su madre Marilí estarían como de ocupas chic en el caserón trasero del antiguo palacete de Agustín P. Justo, en el Belgrano aristocrático de entre la estación Carranza y el hipódromo. Si bien era un apartamento fraccionado, tenía todos los lujos: cochera, techos altos, piso de madera, patio con pileta y parrilla, enredaderas viejas, marmol, habitaciones en desuso, una de las cuales era una sala de juegos que tenía un invernadero y daba al patio del techo, una colección de ediciones de un libro sin vender que escribiera Marilí sobre Perón, varias otras cosas más de esas, y las comodidades comunes, como las cloacas, el gas, la electricidad, el agua y los electrodomésticos. La cama de Fredy era un colchón tirado en el piso que juntó olor a puchos y un poco de aliento a alcohol. Me acuerdo que fui con otra gente, capaz que eran el Colo, la Diega y Daniel Alvaro, no lo tengo claro, un día en que habían alquilado el lugar para una subasta de antigüedades. En esos días estaba Mavi rondando por ahí, María Victoria Guma, hija de quien entonces era un senador provincial de Buenos Aires, porque tenían tierras en Maipú, cerca de Mar del Plata. La joda era la de ir a ver las antigüedades y juntarnos y charlar. Entré en el apartamento y, en la sala de estar, estaba Osvaldo, el rematador, un viejo pelado de voz carrasposa, dirigiendo el remate, y seis o siete ofertantes, que se disputaban los objetos mientras que una pareja recorría la casa mirando las cosas, y estuvieron así como media hora, hasta que se fue la pareja, y después la siguieron, aunque no hubiera más interesados en comprar nada. Al rato, cuando estaba en la cocina, se me acercó Fredy y me preguntó cuántos de los ofertantes eran verdaderos, a lo que, después de apenas pensar, debo haber respondido que cuatro o cinco. Resultó ser que en ese entonces eran todos simuladores, que seguían haciendo como que participaban del remate aunque no hubiera compradores potenciales dentro de la casa.

viernes, 21 de octubre de 2016

Intromisión en el debate sobre el post˗progresismo latinoamericano. Versión completa y corregida

Empezaré con la idea de Massimo Modonesi y Maristella Svampa expresada en “Post˗progresismo y horizontes emancipatorios en América Latina”, y continuaré con la respuesta de Atilio Boron y Paula Klachko en “Sobre el ‘post˗progresismo’ en América Latina: aportes para un debate”, haciendo mención a cuestiones que me afectaron personalmente. El del post˗progresismo es un concepto equivocado, porque el progresismo latinoamericano sigue siendo progresismo, no es post˗progresista. A lo sumo puede decirse que es el progresismo posterior a la caida de los gobiernos de Paraguay, Honduras, Argentina y Brasil, lo que no es festejable, por más macanas que hayan cometido. Entiendo por progresismo a aquella concepción que busca gratificar la vida humana, con todas sus variantes, incluida la socialdemócrata, que lo es aunque se falsee. Perdóneseme el punteo, pero es el formato en que puedo expresarme. El artículo no admite que hubo un boicot imperialista, entendiendo al imperialismo como la práctica de la clase dominante estadounidense en alianza con las altas capitalesías nacionales latinoamericanas, alianza contractiva e histórica pero existente, que influyó en la caída de los gobiernos populares de esos países, y que además estuvo interrelacionada transcontinentalmente, como capital trasnacional imperialista, aliado e intracompetitivo. Luego, los miembros de los movimientos sociales no son todos los de las naciones, a los que deben atender los gobiernos, por la universalidad del estado, que si bien es falsa en el estado liberal, debe ser, por lo que su imperativo moral tiene lugar aunque sea decaídamente, y aquellos tienen sus derechadas y sus errores. Falta una crítica a los movimientos sociales. Aparte, no está planteada la cuestión de la interrelación entre los partidos y las instituciones estatales, por un lado, y los movimientos por otro, por el autonomismo, que tiene que ser relativo porque si no es impracticable, ya que las personas que componen a los movimientos tienen que establecer relaciones con los estados en su vida social. Además, los movimientos sociales fueron contrarios al liberalismo ortodoxo, pero no siempre al heterodoxo, y son minoritarios, y el movimientismo tendría que atender a las cuestiones sociales de los otros actores crítica y complementariamente, para ayudar a las causas ajenas que sean legítimas, y sin renegar mal de la religiosidad y del capital. Algunos de los movimientos sociales quisieron integrarse en los sistemas sociales nacionales, por lo que ya estaban predispuestos para aceptar el paradigma inclusivo, no querían ser autonomistas y, si bien eso es debatible, habría que respetarles su interés y aceptar sus razones. Para los intelectuales universitarios es más fácil pretender que los movimientos permanezcan autónomos del estado, porque tenemos resuelta más o menos la subsistencia, pero los movimientos, sin la ayuda del estado, no pueden subsistir a veces, por lo que la relación con él se les hace indispensable, aparte de que los intelectuales altos tenemos la relación con los estados bien definida, sea por trabajar en ellos o por mantenernos de acuerdo a la ley. En quinto lugar, el paradigma eco˗territorial debe ser adoptado, aunque reformulado en términos eco˗socialdemócratas, pero no tiene apoyo masivo más que dispersamente, por lo que le falta reconocimiento social para ser gobernante, y requiere de la dilucidación social del problema pietista, porque si no la gente se falsea y boicotea lo que no le gusta de acuerdo a la predisposición dada por la educación religiosa, además de que precisa de reformas constitucionales, a las que sólo podrían hacer los partidos políticos democráticos. Finalizando, está la cuestión del horizontalismo, que no puede ser más que tendencial en sociedades jerarquizadas y que tiene que reconocer sus autoritarismos, que los tuvo, mal y bien, porque el autoritarismo no es todo despreciable, en tanto que es la acción de las autoridades, y también la necesidad de establecer liderazgos, porque de hecho se los estableció, aunque de carácter menos vertical. Por último está la cuestión del presidencialismo. El sistema de los gobiernos latinoamericanos es presidencialista no sólo por tradición, sino también por el orden constitucional y legal en curso. Mientras que rija él, los gobiernos tenderán a ser presidencialistas, porque les costaría evitarlo aún si lo quisieran, por la forma jurídica gubernativa aceptada y por la presión de los actores sociales que la mantienen, pero los gobiernos progresistas podrían ser menos presidencialistas, hay algo en eso que sí depende de ellos mismos.

Paso al segundo artículo, más extenso. Hay varias cuestiones que le son criticables, a algunas de las cuales menciono de a una:

1. El uso de metáforas malpredispone a la discusión, porque ofende y confunde a la conciencia, y hay la de Adán, la de la muralla de Jericó, la del ciego que no quiere ver y la de la tortilla revuelta, que me hace pensar en que no quisiera que los pobres tengan que limosnear cariño. Lo digo porque si a los ricos les correspondería comer mierda al volverse la tortilla, a los pobres les debiera competer mendigar el afecto de sus semejantes, es decir, que la metáfora no reconoce la pobreza afectiva del privatismo, aparte de que no se explicitó que la Biblia tiene falsedades, una cuestión importante para su desacralización.

2. Le falta distinguir bien al poder del gobierno y a éste del orden social, un problema bastante extendido en las ciencias sociales que está trayendo dificultades. El poder es todo el poder, sea el de llevarse un trozo de pescado a la boca o el de sancionar un decreto, por lo que es mucho más amplio que el poder gubernativo, y el gobierno es un actor subordinado dentro de lo que es el orden social, ya que debe obedecer a la constitución, que es una instancia superior, y tiene contrapartes de peso equivalente, o mayor, aunque a veces menor también, según sea, como lo son las iglesias y las organizaciones capitalistas, o las entidades supranacionales, los sindicatos, las fuerzas armadas, los medios comunicativos y demás. El orden social internacional contiene a un conglomerado de organizaciones sociales de las distintas clases sociales, entre las cuales están las supranacionales y los estados, que son transclasistas a la vez que liderados en general por el idealismo capitalista.

3. Hubo maltrato gubernativo progresista al movimientismo crítico del desarrollismo capitalista. El modelo de desarrollo vigente, sea en su variante ortodoxa u heterodoxa, perjudicó mucho a algunas personas, que se manifestaron, y se las reprimió, legal e ilegalmente, y eso incluso en los países gobernados por los progresistas. Que haya sido peor en los países de los gobiernos conservadores no quita que también haya que criticar al de los progresistas. Son hechos históricos reales. Boron y Klachko dijeron que Svampa y Modonesi no presentaron datos empíricos de las violaciones a los derechos humanos en los países gobernados por los progresistas, pero yo sé que las hubo, no sólo por haberlas sufrido personalmente, de lo que ya dí cuenta en otra entrada de este blogspot, sino porque me la pasé leyendo las cronologías del conflicto social del OSAL más o menos entre 2008 y 2013, hasta que cerraron el programa. Al asumir Emir Sader la jefatura del CLACSO y modificarse el OSAL que condujeran José Seoane y Clara Algranati, en 2006 si recuerdo bien, las cronologías fueron mal editadas hasta cerca de 2008, cuando improvisamos un equipo editorial mientras que los coordinadores, Lucio Oliver y Massimo Modonesi, trabajaban gratis, por lo que yo, pasado un tiempo, me terminé leyendo una por una cada cronología de los 19 países cubiertos por el observatorio, la corrección de cuyas carátulas me impidieron durante años, por lo que su isotipo difirió del de la revista, y sus datos de presentación tuvieron varios errores, al no permitírseme actualizarlos, y eso haciendo horas extras no remuneradas muchos de los días y tareas superiores a mi nivel en la escala organigramática y salarial, cobrando poca plata, unos 400 dólares al mes, por un trabajo de media jornada pero altamente calificado y siendo responsable de los informes a las autoridades y de elaborar el proyecto institucional para continuar el programa entre 2013 y 2016, al que redacté en vano, aparte de haber editado todos los artículos y anexos de las revistas, los informes de coyuntura y las reseñas bibliográficas, y eso mientras que algunos de mis compañeros de oficina me daban poca cabida, o me verdugueaban. Pero bueno, eso hace al maltrato del progresismo gubernatista para con la intelectualidad crítica al desarrollismo, no al dirigido a los movimientos en sí, parte de cuya historia fue relatada en las cronologías, que ya no están en la página web del CLACSO, pero que fueron como mil, y cada una contuvo muchos conflictos, varios de los cuales no presentaron violaciones a los derechos humanos, pero otros sí, y según cómo se las considere. Si pensamos en el derecho a que las autoridades satisfagan los reclamos de la población, en el derecho a un medioambiente sano, en el derecho a participar en la elaboración de las políticas relativas al modelo productivo, en el derecho a no ser despreciado y tantos más así, que pueden estar legislados o no, hubo violaciones flagrantes, y los defensores de los gobiernos progresistas lo tienen que admitir, porque si no lo hacen no se corregirán más, y se generarán una oposición social que les restará apoyo, al que necesitarán, además de la desmoralización aparejada por la traición a los valores emancipatorios, a la que se debiera tomar con calma, porque es frecuente, más o menos nos pasó a todos, dado el desconocimiento, la manipulación informativa, el hecho de que las circunstancias nos superan, la neurosis de la violencia histórica y demás. Van a tener que pensar en un modelo alternativo que incluya a los más pobres sin perjudicar a los menos pobres, que es posible con pocos recursos porque los cubanos lo hicieron, aunque habiendo echado a la oligarquía, que se fue para Miami, y aunque su gobierno sea criticable en otros aspectos, también coartados por el asedio imperialista, y hubo otra parte de la historia de la represión a los movimientos que no fue relatada por el OSAL, que es la más sucia y que no suele salir en los medios de prensa que relevábamos, con toda esa serie de trampas y manipuleos del capital trasnacional, así como también estuvo mal el cierre del OSAL, sin que las autoridades del CLACSO dieran las explicaciones debidas al respecto, pero esas son dos cosas distintas. Una anteúltima cuestión es que me parece que me mal editaron a propósito un artículo de Maristella Svampa sobre el consenso de los commodities. Respecto de las violaciones a los derechos humanos puedo mencionar el desplazamiento forzado de campesinos, indígenas y mestizos, en Argentina, que fueron expropiados para el avance de la frontera agrícola sojera, o para la instalación de un predio de la empresa de gaseosas Manaos en Santiago del Estero, o las denunciadas por la Unión de Asambleas Ciudadanas. Hubo una relaboración incompleta de las cronologías del conflicto social, en particular en el número 29 de la revista del OSAL, y algunas menciones a las violaciones del derecho humanitario en los números 28, 30, 31 y 32.

4. La equiparación del proletariado con la clase asalariada tiene problemas, porque no reconoce al proletarismo extrasalarista, que es el familiarismo de las otras clases, también contrariado por su conformación de acuerdo a la religiosidad vigente y por su malpropietarismo. Hay una incoherencia entre la definición etimológica y la extensiva, que predispone mal a la práctica política socialista.

5. Lo de la fase heroica de García Linera está mal, porque el heroísmo es mítico, y lleva a pretender esfuerzos sobrehumanos, que explotan.

6. En su enojo, los autores son excesivamente reprensivos con sus pares.

7. La pelea entre la tercera y la segunda internacional se nota en la acusación que se le hace a la socialdemocracia, y en particular a los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, que no se puede decir que no hayan sido progresistas, incluso con todas las maldades que tuvieron, ya que Emir Sader los catalogó como tales y ya que estuvieron sujetos al conservadurismo católico y militar chileno, que se plasma en la correlación de sus fuerzas nacionales. Habría que estudiar mejor al asunto, y comprensivamente, porque con peleas entre las internacionales la emancipación se traba, peleas que podrían ser reemplazadas por una complementariedad crítica, a sabiendas de que la degradación social es mayor de lo que solemos considerar, cosa que falsea a la política progresista, que también tiene sus propios yerros. En Argentina, bien le habría servido al kirchnerismo el apoyo del Partido Socialista, que está a la izquierda de la democracia cristiana porque es socialista y ateo, aunque haya adoptado la forma de gobierno socioliberal en la provincia de Santa Fe, porque la correlación de fuerzas lo obligó a eso, aunque mucho en concreto no sepa del tema. Los que acusan a los gobiernos socialdemócratas de haberse convertido en liberales debieran reconocer que el orden social y el constitucionalismo vigente son liberales, y que el gubernatismo progresista latinoamericano adoptó el modelo del liberalismo heterodoxo, o sea, que fue liberal proteccionista, al menos en Argentina, Ecuador y Brasil, en tanto que de Bolivia, Venezuela, Nicaragua y El Salvador no sé lo suficiente, pero sí sé que no se transformó tanto al constitucionalismo liberal, en lo que hace a la implementación del sistema democrático representativo y republicano, a la permisividad para con la acumulación de capital y a la liberalidad de las costumbres. La constitución más avanzada en eso es la de Venezuela, pero está en la fase de transición entre el liberalismo y el socialismo, no superó al liberalismo aún: puede haber proclamado al socialismo en la letra pero ni legisló la socialización de los medios productivos privados ni la del gobierno, cosa que no merece reproches injustos pero sí su reconocimiento.

8. Falta la crítica a los avances tecnológicos de las empresas trasnacionales, que hace que se los tome como una necesidad imprescindible para los modelos de desarrollo, lo que somete a los gobiernos progresistas a tener que negociar en condiciones de inferioridad con ellas, en tanto que se relega la adopción de una ingeniería social para la inclusión de la población en un orden productivo justo e integral. Se debe reconocer que la capitalista es en gran medida una mala tecnificación, con todas las consecuencias que tiene eso, en materia de contaminación por agroquímicos, producción irracional, como la del biodiesel, relego de la reforma agraria, que es la verdadera cuestión a abordar para la generación de empleo, junto a la reducción de la jornada laboral y la retecnificación simplificante, que permitiría reemplazar maquinaria electrónica por mano de obra, en tanto que el impulso del último medio siglo ha sido el inverso, generando la dependencia periférica de las innovaciones tecnológicas imperialistas y de las finanzas necesarias para costearlas. En ese aspecto, Cuba es un modelo a seguir, ya que su política gubernamental le proveyó de seguridad social a la nación sin muchos de todos esos adelantos, algunos de los cuales son malos, aunque se podría precisar el tema y falte en ese país la aceptación del democratismo social, que no es tan fácil de tolerar porque las naciones muchas veces votaron por malos candidatos, ¡a eso también hay que tenerlo en cuenta! El progresismo debiera superar al capitalismo ortodoxo en la formación de una ingeniería social que permita a las naciones subsistir en buenas condiciones, lo que no puede ser con el orden requerido por la tecnificación capitalista, que expulsa mano de obra y endeuda a las naciones. Es una tecnificación parcialmente involutiva, o malevolutiva.

9. El reclamo por el cambio de la matriz productiva debe ser apoyado críticamente, exigiendo la templanza debida a las circunstancias, en vez que relegado, lo mismo que le cabe a aquél por la desconcentración del poder político, la utilización clientelar del aparato del estado, el cercenamiento al pluralismo y la intolerancia a la disidencia, de igual manera que se debiera reconocer que los gobiernos progresistas, en ocasiones, sí desactivaron a algunas tendencias emancipatorias, porque eso es necesario para que se corrijan cuando gobiernen de nuevo. Ahora bien, habría que ver de qué cambio se está hablando, porque si la propuesta es la de industrializar a la periferia para que esté al mismo nivel que el centro sería un disparate, y ese razonamiento subyace a algunas de las críticas por izquierda hechas al progresismo desgubernativizado.

10. Dicho imprecisamente, hay dos tipos de movimientos sociales: los pro˗gubernativos, que son pro˗desarrollistas, y los anti˗gubernativos, que son anti˗desarrollistas, o propensos al desarrollo alternativo, que más o menos se corresponden con los viejos y los nuevos movimientos sociales. Hace falta un debate que acierte la cuestión y que faculte al movimientismo a ser gubernativo, o sea, a tener en cuenta al gobierno, y al progresismo a adoptar el desarrollismo alternativo, a cuyo programa habrá que definir a partir de las circunstancias sociopolíticas presentes.

11. Al progresismo gubernativo derrotado le falta mucho de autocrítica. Hasta ahora explicitaron que se equivocaron y que tienen que autocriticarse, pero mucho menos ahondaron en el reconocimiento de en qué se equivocaron, lo que debiera estar expuesto extensamente y punto por punto.

12. Al futuro del ciclo gubernativo progresista no se lo puede predecir, por lo que no sabemos si terminará o qué será de él, y aún si terminara después volvería a reiniciarse, gobernando mal y bien según haya sido acertada la conciencia social para ese entonces.

13. El tratamiento de la cuestión de la deuda estatal hecho por el gubernatismo progresista merece una crítica seria, porque convalidaron la ilegitimidad y pagaron, serialmente en el caso argentino, una cantidad de dinero inédita en la historia. Los progresistas tienen que aceptar la crítica y difundirla, porque hasta ahora los que perdieron los gobiernos están predispuestos a volver a pagar las deudas fraudulentas que toman los conservadores que los desplazaron cuando en el futuro ganen las elecciones, mientras que a los que nos quejamos de eso nos relegan. Tengan en cuenta que el monto presupuestario destinado al pago de las deudas estatales es más dañino para las naciones que muchas de las malas prácticas que les reprocharon a los liberales ortodoxos, y que la política impulsada por Cristina Fernández y Axel Kicillof en la ONU relativa a este tema aparejaría que las naciones del mundo se recontra explotaran a sí mismas durante décadas para pagar deudas ilegítimas, o sea que es un planteo al que le falta seriedad y que es irresponsable y lesivo para la humanidad y la socialidad. Al respecto, la política a seguir debe ser como la adoptada por el gobierno de Rafael Correa, parecida a la propuesta por el juez argentino Jorge Ballesteros.

La ilegitimidad de la deuda estatal reside no sólo en que en parte es fraudulenta, debido a que se trata de deuda privada que fue estatizada, o de deuda tomada por gobiernos representativos pero sin consenso social, y demás cuestiones que habría que averiguar, sino que, encima, la parte menos cuestionable del endeudamiento, también es lesiva para la humanidad. La lógica de la deuda termina priorizando el cumplimiento de las leyes en perjuicio de la calidad de vida, y algo parecido sucede con la deuda privada. El criterio para los préstamos deberá ser el de la solidaridad y el de su utilidad social.

Imponer el orden justo es de violencia legítima

Existe la violencia legítima, es la violencia razonable y medida. Hacerle saber la verdad de la historia a las personas que no la aceptan sería una de ellas. Otra sería la de imponer el orden social justo, lo que debiera ser hecho compasiva pero rectamente para con las clases pervertidas, y con una crítica explícita y social a la práctica humana mala. La violencia pacifista debe y puede ser legítima. El pacifismo no es que no sea violento, suponer que el pacifismo no es violento es un error, pero su violencia es moderada.

Crítica al paradigma inclusivo

Al menos algunos de los gobiernos progresistas latinoamericanos intentaron implementar políticas inclusivas, en tanto que el liberalismo privado las ejecutó excluyentes, que expulsaron del sistema capitalista a franjas del empresariado y el asalariado, llevándolos a la subsistencia y a la desocupación, pero el intento no pudo ser exitoso, porque, si bien fue bien intencionado, le faltó razón, en tanto que el liberalismo popular no comprende el origen teista del capitalismo, por lo que no atendió a su perversión básica, aparte de que la resolución de la crisis humana precisa de que la razón sea social, en tanto que la práctica humana es conjunta, es una copracticidad planetaria. Es necesario incluir a todas las personas en el sistema social vigente, pero eso requiere que la humanidad asuma la verdad explícitamente, porque sino la perversión la lleva al sabotaje, tan presente durante el gubernatismo progresista latinoamericano, que tuvo que adaptarse al constitucionalismo liberal y reprodujo al capitalismo, apenas cuestionando al capital alto, el de las grandes empresas y las finanzas, que cometieron una práctica lesiva para la humanidad que sigue vigente. La cuestión, a nivel mundial, es qué bloque histórico producir para atender las demandas sociales a la vez que reformar la legalidad vigente, y cómo acelerar al reformismo constitucional, que es revolucionario, así como definir qué reformismo debiera ser, ya que no todo el reformismo es bueno, y las fuerzas democráticas religiosas de ese bloque pugnarían por reformas pietistas, acordes con sus credos, y poco críticas con el capitalismo, ya que adoptan la postura del capitalismo humanista, como el del papado, que apunta a un pietismo de capitalismo popular. Habría que saber qué proyectos societarios pretenden el protestantismo, el cristianismo ortodoxo, el islamismo, el judaísmo y las demás religiones. La reformista es una lucha que el socialismo dará en simultáneo en las distintas circunstancias nacionales, que evolucionan contemporánea y diferenciadamente por país y región, con sus divisiones intradistritales y sus contraflujos, pero el cuestionamiento cierto al teismo tendrá que estar, porque éste pervertirá la política de los fieles mientras rija, por la politicidad religiosa, y aceptó al modo de acumulación capitalista, aunque con críticas insuficientes. El socialismo debiera adoptar una postura de apoyo al democratismo religioso pero de crítica a su carácter y a sus modelos, en tanto no pueda superarlo y gobernar, e incluso así tendrá que criticar a la religión mientras que dispone de la socialización de las naciones desde el gobierno, lo que sería atacado permanentemente por el idealismo capitalista. Habrá que responsabilizar a cada quien de su práctica, en tanto que el buen comportamiento es un deber humano de cada quien, lo que es difícil por la histeria.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Del holismo

El holismo, según lo entiendo, no implica desentenderse de las partes, sino comprender su funcionamiento conjunto, y tiene que ser científico, no místico, ni esotérico, ni religioso. Asimismo, sus investigaciones son cuestionables, pero siempre se les podrá encontrar una respuesta en términos holísticos, porque la realidad es todo lo que es y sus partes la conforman. La relación entre el todo y sus partes debe ser definida en concreto, según el caso estudiado. No obstante, el holismo es una teoría general que no puede aplicarse absolutamente, porque nuestra capacidad investigativa es limitada, dado nuestro carácter animal y terráqueo, y por las dificultades para la programación de la actividad científica.

No considero que el holismo tenga que suponer que el todo determina a las partes. El todo se compone de sus partes, que son determinadas por sus interacciones recíprocas, y las relaciones entre los elementos son partes del todo también.

De la conciencia vegetal

Los vegetales son capaces de percibir la luz solar. Se nota en que cuando están a la sombra, pero cerca de la luz, crecen hacia ella. Por ende, también tienen la capacidad para direccionar su crecimiento.

Contaminación y cáncer

Lo siguiente es una hipótesis que pienso que debe ser cierta, pero no lo sé. La contaminación, al causar el ingreso en el organismo de sustancias tóxicas, y la segregación glandular de otras del mismo carácter, por el nerviosismo aparejado por los ruidos molestos, entre otros tipos, rompe las cadenas de ADN celular en la parte que regula su reproducción, lo cual, cuando no intervienen otros factores mitigantes, puede terminar en que las células corrompidas se reproduzcan rápidamente y disociadas del orden corporal, lo que hace a los tumores. Lo de la reproducción desbocada ya está comprobado, pero no sé si lo está lo de su relación con las toxinas.

Lo mismo podría suceder con otras formas del maltrato, ya que, supongo, el cuerpo debe segregar sustancias glandulares según su estado de ánimo, que a su vez depende de las relaciones sociales en que se encuentre. Esto no debiera omitir la investigación de los otros factores intervinientes, entre los cuales están por un lado los favorecedores de la generación de tumores, y por otro los impidientes, o reparadores, y demás, pero yo no soy oncólogo experimentado, así que se lo tiene que investigar. No obstante, y más allá de que no esté dilucidada la cuestión, la contaminación ambiental es un tema al que la sociedad humana debe responder satisfactoriamente, por nuestra salud y por nuestros sentimientos, cuya relación es obvia.

En el caso de la contaminación electromagnética, la cuestión es distinta, ya que el ingreso en el cuerpo de las ondas electromagnéticas no implica la presencia de toxinas, pero sí la fricción de esas ondas con el ADN, que tal vez, en pocos casos, rompa la cadena en la parte que regula la reproducción celular.

A lo de la reproducción celular descontrolada por la rotura de la parte de la cadena de ADN que la regula me lo dijo Carlos Javier Chaves, médico veterinario, y lo de la incidencia del electromagnetismo en la generación de tumores lo escuché de la exposición del doctor Raúl Montenegro, especializado en biología evolutiva y titular de cátedra en la Universidad Nacional de Córdoba, quien además creó la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente, en una sala anexa a la cámara de diputados, a instancias de Victoria Donda, que se equivocó en muchas cosas pero que hizo bien en retomar el reclamo de los vecinos de Ezpeleta, que padecen los males aparejados por la contaminación de la subestación eléctrica de Sobral. También aprendí del tema por parte del doctor Roberto Mercer, quien murió hace poco y que era integrante de Unidos por el Rio. Es una cuestión de la que no sé lo suficiente pero que se tiene que dilucidar y corregir socialmente.

El determinismo histórico vivencialista y el libre albedrío social

El determinismo histórico es la idea que postula que todo está determinado de hecho y que los animales vivenciamos la realidad sin ser usualmente concientes de eso. La mente, en tanto que ente imaginario, tiene una materialidad subjetiva fantasiosa, que a su vez proviene del cerebro, el cuerpo y el entorno, y por ella decidimos nuestra práctica, por lo que, además de tener consecuencias históricas, faculta al libre albedrío, que responde tanto a sus determinaciones biológicas y sociales como al pensamiento de cada individuo. Asimismo, la práctica individual es socialmente composible.

La socialización de la justicia y la improvisación jurídica

La justicia también tendría que ser socializada en el sentido de ser ejercida por los afectados por cada caso, e incluso aunque en un mismo juicio se entremezclaran varios asuntos, lo que está prohibido por la juridicidad actual, ya que la acometida de delitos a veces responde a delitos previos, o a injusticias no penalizadas. La improvisación jurídica permitiría resolver en concreto las deficiencias de los sistemas legales vigentes, que a veces obstaculizan la consecución de la justicia porque no se adaptan a los casos en curso, pero esa juridicidad tendría que ser comprensiva y resolutiva en vez que castigadora, y además ser social, porque los responsables de incitar a la corrección de las personas malas tendrían que ser los allegados a ellos, y eso incluso requeriría que se le hiciera bien a los malos, ya que si se los violentara ellos no se comportarían bien y ya que la violencia es mala. Los juicios debieran ser debates sociales entre los afectados por una mala práctica para que las personas se ordenen para vivir bien, y atender a las razones de los delincuentes, porque esas razones dan cuenta de las injusticias que sufrieron, que son las que los llevan a cometer los delitos, y si no se pudiera consensuar una resolución, habría que decidir en concreto cómo solucionar los temas, pero atentos a que los acusadores no se aprovechen de su superioridad para maltratar impunemente a los acusados, de igual modo que habría que prevenirse del abuso de los acusados ante las posturas indulgentes, y eso no eximiría del uso de las prisiones, según fueran los casos, ya que hay criminales que delinquirían gravemente si se los dejara libres. Este planteo, por supuesto, es utópico para ser aplicado inmediatamente, pero sirve para entender la cuestión y para señalar una forma de resolución de los problemas jurídicos actuales.

La socialización de la filosofía

Por más que sea obvio, enuncio que, como el objetivo de la filosofía es la felicidad humana, y ella depende de la práctica de la humanidad, se debe socializar la filosofía para que la humanidad, en tanto que verdadera, sea buena. Eso aparejaría la reforma productiva insinuada y explicitada parcialmente por el socialismo, pero para eso la filosofía tiene que ser veraz.

Crítica de las comparsas de candombe

Un problema serio de las comparsas de candombe es que adoptaron un formato espectacular, que les predispone la dinámica social para dar shows, cosa que les tara la improvisación de la socialidad libre para el divertimento, lo que las desgracia. Las comparsas debieran priorizar la sensibilidad y la integración sociales a la falsa calidad artística, ya que eso les permitiría liberarse de las trabas para jugar libremente, lo que les haría sentirse más felices, y a su vez interactuar mejor con el entorno barrial en el que se desempeñan. En particular, habría que prescindir de las coreografías, o limitarlas a su improvisación espontánea, porque sujetan a las bailarinas e impiden a los transeúntes insertarse en el baile, porque ellos no conocen los pasos prepautados para aquellas y porque suponen que, en tanto que hay un plan artístico preparado, el público no se puede meter.

De manera parecida está trayendo problemas la lógica competitiva de las llamadas de candombe, porque las comparsas se ponen a compararse entre sí, y desfilan separadas, lo que desfavorece a la socialidad, aparte de que organizar encuentros muy reglamentados lleva mucho esfuerzo: más fácil sería convocar a llamadas en las que los participantes ensamblen y bailen de improviso y según el momento en que llegaran. Serían fiestas candomberas de participación antojadiza, y lo mismo vale para otros géneros del juego danzístico. Más aún, se debiera convocar a encuentros lúdicos de participación libre, sin que necesariamente haya que ir con los instrumentos del género que fuere.

sábado, 15 de octubre de 2016

De la idiotez

Los ciudadanos griegos acusaron de idiotas a quienes no participaban del ágora. Definieron a la idiotez como la privacidad, el particularismo, la simpleza, por lo que el término tiene acepciones relativas a la gente común, a las mujeres ciudadanas y a los proletarios, que como eran sometidos no participaron del ágora. Es hora de terminar con el exceso de prestigio de los ciudadanos griegos, que tuvieron sus grandezas así como sus flaquezas, y que insultaron a los trabajadores y a las mujeres por no politizarse mientras que los sometían y mientras que decidían proezas bélicas en nombre de los dioses. Desde el materialismo economicista se me podría reprochar que a las guerras las hicieron para acumular riquezas, y desde el dominativo poder, y es verdad que ambos objetivos estuvieron presentes en las invasiones griegas, pero igual fueron idiotas, porque se metieron en guerras, y por cosas que no les eran imprescindibles, o sea que sufrieron e hicieron sufrir en vano.

Véase tal libro

Un tema que habrá que solucionar es el de los propósitos desmedidos de los autores, que mandan a leer libros enteros en sus escritos, con eso del “véase” y el “cf.”, a los que en la práctica pocas personas les hacen caso, porque leer lleva tiempo y esfuerzo. Los cientistas tendríamos que explicarnos fácil, y abandonar esa taradez que supone que algo es bueno si es incomprensible o difícil, que cunde bastante en la academia. No obstante, debe haber excepciones a esto, porque puede estar bien que se mande a leer algunos libros, si el caso lo requiriese, y a veces no se puede explicar fácilmente, o, si no, una alternativa sería la de explicar mejor qué se propone para hacer con los escritos citados, en tanto que las expresiones son ambiguas en que dan lugar a que se las tome por órdenes en vez que por recomendaciones.

Para evaluar a la filosofía heideggeriana

Habría que saber dos cosas para eso. Una, si hizo su autocrítica por haber apoyado al nazismo y qué dio a conocer de ella. La otra, qué proyecto de vida tuvo para la humanidad.

viernes, 14 de octubre de 2016

Las veganas tiraron pilas como pocas personas en la historia humana

El reclamo del veganismo tiene su legitimidad, en el sentido de que exige que no se mate a otros animales para nuestra ingesta, pero es impracticable así dicho, por lo que se lo desobedece. No se puede vivir sin comer carne, por los nutrientes que tiene la carne, a los que no siempre se puede reemplazar ingiriendo otros alimentos. Así que algo de carne valdrá comer. El modo para responder satisfactoriamente al planteo que subyace al precepto vegano contra el asesinato de animales extrahumanos es el de ordenar nuestra producción, porque a los que tenemos que tratar bien es a todos los otros seres, no sólo a las otras especies animales, pero ese trato debe contener a la transformación de la materia en nuestro propio beneficio, lo que podría hacerse con el sistema del ecologismo radical, que contendría industria, agricultura, política y hasta finanzas le cabría tener, según fuere. El ecologismo radical debe ser socialista, y el socialismo ecologista, porque eso es necesario para el orden justo. Lo más difícil será hacérselo entender a los capitalistas, y al productivismo contaminador, que tampoco es que no debiera existir, porque la contaminación es ecológicamente asimilable, lo que pasa es que mientras tanto persiste el ambiente contaminado, y en gran cantidad. Hay un argumento que busca que la humanidad sane al planeta, que incita a acometer acciones reparadoras de él, pero el modo de sanar a la Tierra es dejar de contaminarla mal. El ecosistema se repara solo, es autorregulable. El problema es que la humanidad lo contamina mal, incesantemente y en gran cantidad desde la revolución industrial, y eso porque su idea de la realidad está mal hecha, lo que le hace practicar mal. Vivir bien sería mucho más fácil de lo que es hoy en día, porque se harían muchas menos propiedades, pero más otras cosas, como la socialidad. El capitalismo favorece la acometida de prácticas propietarizantes, en tanto que el socialismo debiera intentar reemplazar a algunas de ellas por la socialidad, así como debiérase reformular a las otras. Que es irracional es innegable, y también que lo es la religión, y el misticismo, si hasta el cientificismo fue irracional, pero el cientificismo puede ser verdadero, en tanto que los otros no. El ecologismo también requiere de que la humanidad esté bien concientizada. Con la poetización del trabajo socialmente dividido pasa lo mismo: la poetización, para realizarse plena, precisa del ordenamiento común de las tareas, no puede ser con la división social del trabajo vigente.  La poetización también requiere del socialismo, pero habría que definir qué socialismo sería ese.

El problema de las pilas no es sólo de las veganas, sino de toda la gente afectada por él, y mucha gente tiramos pilas, de las recargables y de las otras, y tiraremos más. Todo lo que se fabrica pasa a ser basura antes o después, pero algunas cosas no le hacen mal a nadie entonces, y a las otras habría que evaluarles el daño. Lo que es seguro es que la producción humana puede ser buena, en tanto que la actual no llega a serlo.

Otra cuestión es que algunas de las prácticas de reparación de los ecosistemas dañados son valederas, por lo cual está bien que se las efectúe, aunque tal vez haya que corregirlas algo, pero lo principal es que la humanidad cambie su sistema productivo por uno de tipo naturista, porque si no se seguirá contaminando demasiado.

El nadismo bien entendido vale

Entendido como la concentración ante el concepto mental de la nada puede ser verdadero, como el cero de las matemáticas, y además sirve para hablar y pensar. Es de realidad subjetiva, en tanto que objetivamente todo es algo, y hasta el concepto de nada lo es, pero no lo parece cuando lo pensamos. Hasta la llamada antimateria es materia. Es una materia que está ante la más reconocida por la física. De ahí que pensar en la nada lleve la imaginación a un punto indistinguible, en el que se crea una idea imposible, porque busca ser algo que no puede llegar a ser, una nada absoluta, que es formulable pero inexistente: es la idea de algo que no es. Es una creación subjetiva en la conciencia en forma de la idea de algo vacío, que puede existir como idea sin llegar a estar vacío de verdad, como el cero, que expresa una magnitud, entre la negativa y la positiva.

El nihilismo de Camus en El hombre rebelde, de negación de la realidad, de hecho fue una reacción de rechazo a las injusticias que reconoció, pero no lo definió bien, porque la negación a los males humanos no implica suponer que la realidad sea nada. Fue una crítica mal nombrada.

jueves, 13 de octubre de 2016

Me dolió la panza durante unas elecciones, y nota extra

Entre 1998 y 2001, más o menos, participé en dos campañas electorales en la facultad de ciencias sociales de la UBA, en la última de las cuales tuve dolores de panza, por la intoxicación glutémica y los nervios de las peleas interpartidarias, de lo que me acuerdo que pensé en buscar una forma de militancia no electoralista, para evitar ese dolor. También recuerdo que cometí una irresponsabilidad con Marcelo Rodríguez el día en que decidimos disolver el FICSo, porque interrumpí el debate, que estaba terminando, para saludar a Mariana Fassi por su cumpleaños, una desubicación de mi parte. Mis disculpas a Marcelo Rodríguez. Para mí era demasiado mantener los estudios, el trabajo, la percusión y la militancia, pero no lo tenía muy claro. También lo siento por los otros ex compañeros del FICSo, a muchos de los cuales no volví a tratar tanto después.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Parcialidad y sociopatía; holismo

El holismo no está exento de sociopatía, dado que las conductas sociópatas son generales, pero es menos propenso a ellas porque intenta comprender las cuestiones involucradas en cada asunto que le interese, por lo que busca ser prudente. Las parcialidades, al contrario, tienen el problema de que como se focalizan en distintos aspectos de la realidad, hacen a juicios incompletos, que como no entienden acabadamente a las cuestiones llevan a prácticas agresivas, aunque menos concientemente tienen reparos para la acometida de maldades. Lo que pasa es que son insuficientes. La humanidad, para saber comportarse, tendría que ser holista, y aún así no bastaría para resolver todos los conflictos, pero se alivianaría la vida en gran medida. Además, los conflictos no son malos en sí mismos, y a veces expresan reclamos legítimos, aparte de que hacen a las relaciones humanas que los tienen, que no se darían si no los hubiera, aunque eso no agote la cuestión.

Insisto en que entiendo por sociopatía a aquella práctica que daña a la sociedad, que las hay desde muy leves, como las agresiones cotidianas, a muy severas, como las guerras, con los estadíos intermedios.

Por holismo entiendo a la filosofía que intenta comprender los asuntos integral y analíticamente, a diferencia de la idea de Mario Bunge en el glosario de Evaluando filosofías, en el que lo concibe como una que supone que las partes del objeto son inanalizables. Lo equiparo a su idea de sistemismo. Me diferencio de él en algunas cuestiones, como la dureza de su crítica al marxismo y la falta de rescate de algunos elementos de otras filosofías fallidas, como lo serían los planteos foucaultianos de crítica al economicismo y al estatismo en la microfísica del poder, y también en la falta de crítica al productivismo excesivo del estado de bienestar. Tampoco estoy de acuerdo en equiparar la ciencia a la ciencia universitaria, porque entiendo por ciencia al conjunto del saber, sea común o institucional, ni en que tener un método formalizado sea garantía de verdad, porque hay saberes simples, que son necesarios para la práctica social grata, que se adquirieron sin él. El método complejo puede ser necesario y servir, y también fallar, y a veces no hace falta, a lo que habría que evaluar en concreto. De igual manera, veo mal que se destine mucho presupuesto a la investigación supersofisticada, con esos aparatos carísimos y de altísima complejidad, mientras que hay necesidades sociales y estudios básicos más necesarios que no lo tienen.

Al respecto del holismo sirve consultar su definición en Wikipedia.

Otro problema en las ideas de Bunge de ese libro es su aceptación del funcionalismo estructural de Robert Merton, porque niega al interpretativismo, que supone que el análisis se nutre de datos de la vida extrauniversitaria de los investigadores, además de los obtenidos metodológicamente en caso de que se llevara a la práctica una investigación formal. El método de Merton obliga a deducir las conclusiones de los datos empíricos, lo que impide incluir al conocimiento extraformal, que se hace presente sin que se lo reconozca.

El marxismo es una filosofía fallida en tanto que el intento que se hizo para aplicarla fracasó, porque no comprende bien qué hacer con las clases retrógradas, que lo impugnaron, lo que, sumado a los propios errores socialistas, lo rebajó, pero el socialismo busca concretar la felicidad humana en la vida, por lo que la cuestión de hacerlo triunfar seguirá vigente, lo que no tiene que ser en términos marxistas, sino completos, ya que Marx fue un hombre, no el único en la tradición emancipatoria, al que se le hicieron cuestionamientos válidos, y ya que él mismo quiso que se superaran sus desaciertos para que se cumpla su deseo de modelo social, al que tenemos que seguir definiendo los humanos que vivimos, y también con los aportes buenos de los otros materialistas, cuya crítica también hay que hacer.

Humanismo y política socialista

Al pensar qué política debiera adoptar la humanidad me es preciso admitir que, sea la que sea, la política tiene que ser autocrítica para consigo misma, y atender a las críticas externas, porque hasta ahora todas las políticas humanas fallaron en muchas cosas, dada la falsedad humana. También es necesario entender bien a la cuestión propietaria porque, por un lado, no todo el reparto de las propiedades está mal hecho, y por otro el propietarismo no es lo único a tener en cuenta, ya que hay cuestiones extrapropietarias que hacen a nuestra historia. Un riesgo del clasismo es caer en malas prácticas a consecuencia de atender exclusivamente a la cuestión propietaria, y de mala manera, y sin comprender a los otros factores de nuestra historia.

Un problema serio en la política socialista marxista, que se repite de distinta manera en el anarquismo, es el acriticismo para con el proletariado, o el pobrerío, ya que, como el análisis que hacen es propietarista, acusan a la clase dominante sin atender a las opresiones derechistas de abajo, como lo es la reproducción del pietismo, la indiferencia ante el capitalismo y el sostenimiento de gobiernos de derecha, cosa que fue realizada por los proletariados nacionales. De allí que se los tenga que criticar de buena manera, para sacar las conclusiones estratégicas para la lucha revolucionaria. Ese error llevó a que la estrategia socialista careciera de sustento, porque los militantes sostuvieron debates apasionados y agresivos entre sí, en nombre de proletariados que no les respondían, por lo que las vanguardias se quedaron sin retaguardias, y peleándose inmaduramente entre sí. Podrán citar casos en que las cosas no fueron de esa manera, pero tendrán que reconocer que a siglo y medio del socialismo científico las naciones son mayoritariamente religiosas y capitalistas, y sin que los proletariados protesten lo debido al respecto: a la vez que algunos se manifiestan, otros van a la iglesia, defienden al democratismo procapitalista, caen en la frivolidad, en el consumismo, en la irresponsabilidad, en el diletantismo o cosas así. Por lo tanto, las corrientes socialistas debieran dedicarse menos a pelearse entre sí y más a analizar las condiciones en que sucede la lucha de clases, para concertar su política de manera que sea efectiva, aunque eso implique tolerar derechadas, ya que de todas maneras existirán, y por más tiempo si a la izquierda le falla la política por ser idealista.

En tanto que el sujeto revolucionario es histórico, no está predeterminado. La división de la sociedad en clases dada por la propiedad privada de los medios productivos pauta un eje de la lucha de clases, pero no la determina del todo, porque los proletarios no siempre están dispuestos a luchar por la justicia, a veces prefieren vivir sin el problema de inmiscuirse en eso, y además la lucha no sólo gira en torno del plusvalor y la propiedad, sino que los excede, por lo que en ocasiones los revolucionarios son de las otras clases, en aspectos extraeconómicos, sin abordar la cuestión productiva central, por lo que el socialismo tendría que apoyarlos críticamente en esos puntos, sin olvidar lo que queda pendiente pero conciente de la necesidad de tener consenso social para socializar los medios productivos: en tanto que no lo haya tiene que acumular fuerzas con sentido progresivo en el marco del sistema vigente, y sin responsabilizarse más que lo que corresponda, porque si no sucede el abuso político de la gente que se desentiende de luchar contra las maldades y le deja el asunto a los moralistas, que terminan siendo pocos y tachados de pesados por los frívolos. Además cabría reconocer la lucha de algunos miembros de la clase alta por liberarse del exceso de propiedades, que es incipiente pero existe veladamente: muchos socialistas provienen de ahí, no sólo por eso pero también por eso. En el marco de una política progresiva los medios productivos podrían ser socializados paulatinamente, según las empresas quebraran o se corrompieran y si hubiera reclamos de sus trabajadores para eso, lo que requeriría de una reforma jurídica. Eso sería preparatorio para una socialización más amplia. El socialismo tiene que promover al reformismo de acuerdo a los reclamos sociales que surjan en el transcurso de la evolución humana, en tanto que la vanguardia tiene que basarse en la retaguardia, porque ella es mayoritaria, pero crítica y pedagógicamente, porque las masas están educadas por la cultura religiosa.

Un aspecto en el que ganarse a la capitalesía es el de la opresión pietista, ya que esa clase en general la padece, por ser creyentes estrictos, lo que no es el único determinante del propietarismo capitalista pero sí influye en él. Aunque la clase capitalista no vaya a adoptar el socialismo, igual a sus integrantes se les debe hacer concientes de la misma, porque eso permitiría abordar el problema racionalmente, y que además influye en las otras clases. Otro tema es el de la relación entre los socialistas y la así llamada pequeña burguesía, que es la clase media urbana, compuesta mucho por asalariados profesionales y pequeños empresarios, algunos de los cuales son los mismos socialistas, pero en la política de sus organizaciones eso es omitido, porque se fanatizan, lo que conlleva al maltrato clasista para con la burguesía media, que tiene elementos emancipatorios porque es democrática, a la vez que tendencias de derecha, pero eso con el maltrato no se resuelve. El socialismo debe ser justo con la clase media también, que bastante padece la opresión histórica y cuyas maldades deben ser abordadas de buena manera.

Crítica de la metáfora gramsciana de la guerra de posiciones, con un comentario sobre la socialdemocracia

Esa metáfora de Gramsci es mala porque predispone a acciones violentas, en tanto que la lucha tiene que ordenarse de acuerdo a los intereses comunes, que son contrarios al belicismo. Le agrega agresividad inecesaria a la historia, ya de por sí bastante cargada de ella. A lo que alude la metáfora es a una lucha social, en que los planteos de izquierda y de derecha se disputan la animosidad de las personas, con el apoyo consecuente a sus causas, pero si la práctica de izquierda es mala hay gente que le rehuye, y con razón, lo mismo que le sucede a la derecha. La diferencia es que la izquierda podría ser bastante buena, porque es atea y porque busca la igualdad y la justicia, pero eso depende de qué planteo tenga, ya que hasta ahora falló mucho, lo que le restó apoyo de mucha gente.

La metáfora de la guerra de posiciones respondió al hecho de que proponer una lucha pacifista hubiera sido tildado de socialdemócrata por la tercera internacional, pero la verdad es que la lucha comunista debiera ser pacifista, porque plantear un enfrentamiento bélico entre proletarios y militares profesionales es insensato. El conjunto del movimiento comunista deberá admitir que, en tanto que busca gratificar a la humanidad, tiene que hacerlo de forma agradable, aunque la historia sea violenta y aunque haya gente que no se lo merezca, porque los métodos ingratos son contraproducentes. Que la lucha sea socialdemócrata no garantiza que sea correcta, y la socialdemocracia cometió errores imperdonables, como cuando apoyó al imperialismo europeo, por lo cual cabe que se la critique, pero esa crítica debe apuntar a que la socialdemocracia se corrija, para avanzar en la emancipación, e incluso con relaciones con las otras fuerzas, porque lo que está en pugna es la práctica social humana, que hace a nuestros sentimientos, y las personas queremos sentirnos bien, salvo en caso de perversiones, a las que se intentará solucionar porque nuestra fisiología nos impulsa a buscar el disfrute.

Un problema grave de la socialdemocracia es su aceptación del productivismo, en eso tienen razón los anarquistas, por lo que la socialdemocracia tendrá que encontrar un modelo económico suficiente que sea relajado, para que permita la liberación de las relaciones humanas que están impedidas por el sobreatareamiento.

La divinización también es maltratante

Mucho se criticó desde el progresismo a la demonización, que es cuando a la gente se la cataloga de diabólica, y esa crítica tiene razón, porque los humanos no somos demonios, incluso aunque nos comportemos mal, pero todavía el progresismo reconoce poco que la divinización también es una forma de maltrato, porque en general la religiosidad adora a los dioses y, por ende, cuando a las personas se las trata de divinas se considera que eso es un halago. La divinización es una adulación falsa, porque a quienes se diviniza se los elogia por cosas que no son, ya que los humanos no somos dioses, y no reconoce bien lo que le pasa a quienes reciben el cumplido: se ignora qué sienten, si necesitan ayuda, qué penas tienen, y otras cosas así, mientras que se los estigmatiza según lo que las culturas pias consideran positivo. Es una estigmatización positiva y falsa.