miércoles, 15 de noviembre de 2017

De la impiedad

Al haber sido casi absoluto el dominio pío liberal, se acusó a la impiedad impúnemente, tomándola como si hubiera sido mala en sí misma. Tuvo enormes maldades, pero no es mala en sí. La impiedad debe ser buena, porque debe serlo y porque ser mala le falsea la política, haciéndola recusable desde el pietismo. El anarquismo y el arquismo alterno son políticas impías, ya que le replican a la piedad oficial, desde órdenes mistificados inferiores, e incoherentemente.

Crítica favoreciente

Es mi postura ante el democratismo piero. Pienso que es la postura que debe ser desde el socialismo ateo, pero habría que debatirlo. Que lo favorezca significa que le exige la superación de su maldad.

Falso por incompleto y por malo

El socialismo gobernante es falso por incompleto, porque el fideísmo, externo e interno, le complica la socialidad internacional, y además por sus propios males, a los que le sería más fácil resolver. El socialismo será falso hasta que todas las naciones sean socialistas, o sea que no cabe pretender que el comunismo gobernante sea bueno. Existirá en crisis y mediante ellas se corregirá, lo mismo que el bloque pío, y su ordenanza no estará garantizada. Además, deberá adoptar la productividad justa.

Requechos

1. Los gauchos fueron proletarios rurales de la colonización de la conquista latifundiaria del sur de Brasil, Uruguay y la pampa, la mesopotamia y los andes argentinos. Eran los migrantes libres de la colonización, plebeyos dejados por los patricios en los márgenes de su territorio conquistado. Vivían entre los habitantes previos y los patrones, que eran católicos castos, de sublimación de la libido reprimida en la acumulación dineraria, y de propiedades económicas más concretas. La acumulación de capital es como la consecución de créditos divinos, de favores a los dioses. Quizás no lo sea, pero cabe que en algún momento los capitalistas lo hayan entendido así, porque la adscripción religiosa genera un comportamiento en el que se simboliza al entorno, y a los hechos de la propia vida, de acuerdo a los mitos fundadores. Los gauchos existieron hasta su integración al modelo agroexportador, cuando se transformaron en proletarios asalariados, en obreros y en trabajadores, en changos pagados, en general por el patriciado oligarca, una vez que se hubo independizado del reinado español. Se reintegraron en el salariazgo cerealero y ganadero. Tanto los proletarios rurales como los urbanos de la conquista imperialista europea fueron migrantes procedidos de Europa, lo mismo que la clase alta que migró, con la evolución clasial-estrática que eso tuvo. Huían aterrorizados por la religiosidad extrema, tomándola bastante por cierta sin que lo fuera, y replicándola.

2. La misma división política que hay en las llamadas ciencias sociales la hay en las otras naturales, referidas también a asociaciones de perceptos, regulares e irregulares, en tanto que la materia objetiva tiene cierta persistencia, cambia mientras que persiste, en algunas de sus partes. No cambia todo del todo de un momento a otro. Por eso es que la materia mantiene sus formas mientras que las mantiene, de lo que los perceptos recibidos por los vivientes tienen cierta regularidad. No pensamos cualquier cosa ni de cualquier manera. Pensamos lo que pensamos durante la historia de nuestro pensamiento, y con cuerpos animales. La discusión entre liberales ortodoxos, heterodoxos, socialistas y demás sucede en la medicina y en las otras ciencias consideradas duras, porque son más dadas a objetos inertes, o de lógicas biológicas, cuyas leyes son más prefigurables, pero en verdad ni las de la sociedad humana son siempre blandas ni las otras naturales siempre duras. De hecho, la diferenciación es absurda, porque las naturales estudian asociaciones de seres, inertes y vivientes.

3. El sistema social humano persistirá fallado.

4. La corrección es criticable porque la hubo mala. Es una regimentación conjunta, que falla porque el conjunto social que la ejecuta es mal producente, en tanto que sigue a ideas equivocadas, así como acierta también y hace bien.

5. Una infantilidad kirchnerista. Cuando se pelearon con el gordo Casero durante la asociación del macrismo con la obra pública estatal de su gobierno. Había cuestiones más importantes de qué ocuparse. El considerado infantilismo es el ludismo adulto, y bien entendido es la propensión a los infantes, la cual es necesario que sea buena. Fue un ludismo mal conducido, del democratismo peronista argentino, que es profidente.

6. Los géneros culturales son elaboraciones de los seres vivientes.

7. La moral de la izquierda puede ser buena. Fue mala, pero puede llegar al buen hedonismo, porque puede ser agnóstica y atea, aunque deba mantener la sensibilidad naturista, la que le faltó bastante por el mal industrialismo que adoptara, y qué decir de la rudeza con la que trató a muchos de sus rivales, a unos cuantos de los cuales los fusilaron. La concepción de izquierda puede ordenar bien a la existencia social humana, pero para eso tiene que ser buena, y más ordenará el teísmo y el idealismo capitalista, por lo menos a corto plazo. La moral de izquierda puede ser buena o mala, pero la de derecha no puede ser tan buena, por ser procapitalista.

8. La obsesión armamentista rusa. Durante el estalinismo, y después, el que fuera imperio ruso retomó la obsesión armamentista, convirtiendo a la URSS en la segunda potencia militar mundial, en tanto que en el comienzo de la modernidad compartía el puesto con el imperio chino antiguo, los reinados europeos y las potencias musulmanas. Con los imperios americanos apenas tenían contacto en Rusia, y ni que hablar con las grandes naciones de las otras colonias, ni de las menores, las del África subsahariana, la India y Oceanía. Con el Asia central y el oriental que le es externo tuvo relaciones cercanas por haberle sido vecino. Incluso con la caída de la URSS la nación rusa, la principal de sus ex repúblicas integrantes, sigue siendo una de las superpotencias militares del planeta. Readoptó al escudo imperial monárquico, el del reinado cristiano ortodoxo, al que el gobierno mandó a poner en los avisos promocionales del mundial de fútbol del año que viene. La falsedad del comunismo soviético causó su caída, y lo mismo puede sucederle al chino si no corrige sus males, para lo que se los debe señalar. Falta mucho de crítica socialista a la maldad del socialismo gobernante, incluso el sufragista. El socialismo, para superar al capitalismo, debe ordenar a la producción humana mejor que él, para lo que debe asumir sus propias faltas. La autotransformación exige la autocrítica, que es parte de la crítica. La crítica de la razón no tiene porqué hacerse problema de referirse a sí misma, ya que la buena razón es necesaria para nuestra especie y su entorno.

El escudo que muestra Rusia para el mundial es cristiano ortodoxo pero republicano. Es el escudo de una república religiosa de pasado monárquico y que sigue siendo imperialista.

9. Ahí en un documental del canal Encuentro dijo un entrevistado que el fútbol fue un invento del patriciado inglés. Lo debe haber sido su formalización competidora y esquemática, de carácter arquetipizante, pero el juego de patear pelota se inició desde abajo, de patear bolas simples para divertirse, a lo que se hizo socialmente. La mala formalización del fútbol profesional hace a su falsedad. El fútbol común o es menos competitivo, o es más colaborativo que el comercial, pero también está contrariado por el formalismo dominante, al que sustenta y al que reproduce hipócritamente. Tampoco hay que idolatrar a la base comunitaria, ni negarle su lugar en la reproducción de la maldad del sistema vigente: requiere de un juicio exacto.

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Porqué es tan efectivo el materialismo capitalista?

El materialismo capitalista, inicialmente monoteísta y luego biconceptivo, al plegársele el ateísmo socialista, tanto el socialdemócrata como el comunista, y de menores formas el resto de la izquierda, es bastante efectivo porque responde a la ciencia más elaborada por la especie, la universitaria, además de que la clase capitalista hace el esfuerzo inmenso de analizar a la realidad para sobrevivir, porque existe en una competencia muy rigurosa.

La hackeada a Appleby sí que fue buena

Es la empresa financiera de Bermudas a la que le sacaron la información de las denuncias mundiales más famosas sobre la defraudación capitalista de los últimos cuarenta años, la de la fuga y evasión en las guaridas fiscales.

El feismo y el verismo son métodos conceptuales

Son formas de elaborar a los conceptos.

La poética los mezcla priorizando a los motivos mitológicos, e incorporando al figurativismo literario y teatral. Es una discursividad crédica social, y es lúdica. Un arte conceptivo de expresividad libre. En la ciencia el discurso debe adecuarse a su objeto, lo que muchas veces no sucede. No obstante, el arte debe responder a la crítica social que se le hace, porque tiene implicancias históricas. Al arte se le exige que sea bueno, sin que se sepa bien qué es eso, porque la crítica artística carece bastante del juicio histórico que tiene que tener, que debe ser revolucionario.

La ciencia también usa figuras alusivas para representar a su objeto, pero éstas suelen ser dejadas cuando se le crea una explicación más cierta, lo mismo que se le hace al arte cuando es más gozoso, con sus reacciones históricas, acordes a la evolución de la política humana.

La flor de loto contiene droga

Los religiosos hindúes la usaron para embriagarse. Así tuvieron sus borracheras, a las que llamaron “elevaciones místicasˮ.

Parte del anarquismo es politeísta

Cultiva pocos dioses. Baco, Zaratustra, el diablo y algunos que otros más, soliendo cultivar a pocos. El anarquismo es una política de mística alternativa a la oficial. A lo largo de su historia, desde que comenzara a gestarse en la Grecia antigua, por medio de la Academia, el anarquismo y sus precedentes fueron cultores de credos discrepantes a los dominantes, así como su política también fue heterodoxa. En eso es igual al comunismo, y ambos promovieron al ateísmo, aunque mantienen un carácter mitero intermitente, esto dicho en su sentido más usual, el de los mitos fabuladores.

El cocratismo

Es el arquismo comunero, denominable también como coarquismo. El democratismo se le aproxima porque es de gobierno popular, pero está sometido al constitucionalismo privado, que es procapitalista. En tanto que rijan las constituciones capitalistas no cabrá exigirle a los gobiernos democráticos que depongan a la acumulación de capital, pero sí la pueden atenuar, lo que ya sería una aspiración tal vez inalcanzable. Los gobernantes también deben cumplir la ley, según lo dispone la corte suprema de cada país, y se los obliga con el ejército. El arquismo común puede ser teísta y debe ser agnóstico, porque debe sujetarse a lo que la humanidad haya averiguado por cierto.

Así como el monoteísmo superó al politeísmo, el ateísmo es superior al monoteísmo.

El populismo es del iluminismo pietista democrático

En que es pietista popular su cientificidad se le torna de fideísmo democrático, que es procapitalista porque el empresariado urbano moderno impuso su proyecto histórico, lo que da cuenta de que el monoteísmo tiene una sapiencia superior a la del politeísmo, pero aún así es falsa, porque es teísta. La deificación ocasiona un conjunto discursivo enorme, al que las naciones reproducen a diario y que dificulta la comprensión necesaria de la realidad.

La idea del iluminismo mezcla a la averiguación científica con la iluminación religiosa, de la que proviene, porque el iluminismo es en gran parte monoteísta: es posterior al debate medieval sobre las llamadas iluminaciones trascendentales, que eran tomadas por divinas.

Heidegger contra la metafísica griega antigua

Heidegger acusó a la ciencia aristotélica, la principal de la academia griega antigua, de aplacar al culto de la poesía mítica, por lo que adoptó a ese misticismo poético, lo mismo que al germano, porque buscó fundamentar a la ciencia en la mistificación poética. Hubo mucho para criticarle a los jefes griegos, como que hayan sido esclavistas, o patriarcas, pero eso a Heidegger no le molestó, como sí lo hizo que tuvieran una técnica a la que él denominó provocante, sin que explicara bien qué quiso decir con eso.

Los luditas hacen mal al retomar a la crítica heideggeriana de la técnica, porque a Heidegger no le molestó la opresión de la clase dominante realizada mediante la técnica de la ciencia oficial, sino la superación de la poesía pagana. El planteo heideggeriano es reaccionario porque es paganista: intentó volver al politeísmo. Tampoco es cuestión de optar por el aristotelismo, que fue de un cientificismo politeísta e imperialista, el de la expansión imperial de Alejandro Magno, anterior a que se cristianizara a la nación griega. La crítica ludita es impotente para imponerse, pero tiene validez por sus razones, a las que se debiera conocer bien.


Lectura

Friedrich Hölderlin, Hiperión, o el eremita en Grecia, sin datos.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Cataluña es al menos binacional

Parte de la nación catalana está en Francia. A los catalanes se les impuso la partición por España y Francia, hace 300 años según dijo la Izquierda Republicana de Cataluña en su sitio web. La independencia catalana de España no bastaría, porque faltaría la de Francia, pero el reclamo por la determinación debe ser atendido en lo que vale. Así como las potencias coloniales europeas partieron a las naciones africanas, americanas, asiáticas y oceánicas a las que conquistaron, separándolas en distintos países según la división territorial que hicieron mediante la guerra, proseguida luego de las independencias por las capitalesías nativas, las dirigencias española y francesa le hicieron a catalanes y a vascos, parte del imperialismo intraeuropeo, el mismo que le hicieron a los países de Europa del este. El imperialismo es la supremacía nacional, la de un conjunto de naciones por sobre otros, y con sus cruces e intercalamientos.

Las islas Baleares, Cataluña Norte, Valencia y la franja de poniente también son regiones catalanas.

Coverancia, covancia

La confianza, como criterio para relacionarse, podría ser reemplazada por la covancia, el establecimiento de acuerdos sociales según la verdad, que fallaría también.

Marx fue un dramaturgo reprimido. El crarquismo, la crítica árquica

Se le nota el interés dramático en sus exclamaciones trágicas, y en su comicidad. El Manifiesto comunista es una proclama democrática artística, por lo que es perdedora, en tanto que la política artística democrática es inferior a la religiosa estricta, que no es verista pero sí superior, al seguir al materialismo teísta alto, cuya fidencia es la más sofisticada, una sofisticación mítica mal perfeccionada por mal producida. La reivindicación por la transgenerización de la ciencia y el arte tiene alguna legitimidad, pero no puede suceder bien en el marco de la conceptividad crédica y manipuladora. El tema es qué transgeneridad debe ser, y que diferenciación de géneros debe hacer la humanidad para vivir de buena manera. Cierta diferenciación genérica será porque las personas la harán, así como sus entrecruzamientos, de distintos tipos. Lo que no debe ser es la modernidad mística. Esa veta gótica de Marx tiene fallas superables, a las que alguna vez se volverá a superar. Marx fue un científico bohemio, al que le gustó Shakespeare. Fue performático porque fue teatral, aunque eso le falseara la compresión histórica, y por ende la política. El teatro es inferior a la crítica porque es menos inteligente, y la impulsa. En el teatro hay una crítica histórica implícita, aludida con las representaciones teatrales, que hace a la crítica científica, que es más alta porque el razonamiento abstracto es la instancia humana más superior, lo que no implica que sea siempre mejor, sino que es de una discursividad analítica, o sea que intenta que la producción de la especie se ordene según el pensamiento, que es el de la política, a lo que se logró bastante, así y con lo malo que fue. Superior al arte popular es el ejército, con su cultura más elaborada, la del clasicismo privado, porque el ejército, como la policía, está facultado para utilizar armas de guerra, lo que implica un nivel de sofisticación mayor, basado en el fideísmo científico moderno, que es capitalista, como lo es el idealismo socialista gobernante. Cabe analizar a la capitalidad china.

La del comunismo es una política lúdica, por lo que es inferior, ya que el ludismo inutiliza a las personas para el uso de las armas de guerra, a las que se llega por medio de la religiosidad estricta, la del liberalismo conservador, que es el privado, religiosidad que fuera reemplazada por una disciplina dura en los países de gobiernos ateos, que tienen ejércitos enormes, con tecnología de primera categoría. Lo que establece la escisión entre lo público y lo privado, que marca a la del pueblo y la capitalesía, es la milicia armada, el ejército profesional, que se compone de adeptos a la constitución, de personas que viven de acuerdo a la ley, o que lo aparentan cuando no, según composiciones entre la ley religiosa y la gobernante, las que a su vez van cambiando. El estado humano fue divinizado por las naciones, fue considerado como el estado de naciones divinas, con cuyas constituciones dispusieron órdenes liberales teístas, hasta que el ateísmo empezara a gobernar. Gobiernos téicos hubo desde el inicio de las civilizaciones, hace como 9 mil años. Gobiernos ateos desde 1917. Así como hay que ser tolerantes con los errores ajenos, y así como se omite hablar de los que causan los capitalistas fidentes, también hay que criticar sensatamente, sin exigir de más, al comunismo soviético, incluso con lo pésimo que fuera. Hay que tener presente que el capitalismo hace una difamación de la historia soviética, con una crítica capciosa, que no lo recusa para lograr un orden mejor, sino para mantener al vigente. En eso habrá que informar sobre el comunismo chino, que será decepcionante porque hasta ahora se le ocultan mucho sus males. Al ser una potencia mundial subyuga a sus potencias menores, y su gobierno es nacional, aparte de propulsar a una capitalización enorme. Los gobernantes también son explotados. La crítica árquica tiene que reconocer eso. La violencia histórica causa una neurosis que es transclasial, y así como ese hay muchos otros factores dañinos al privatismo.

La ley pauta la inclusión estipulada por la dominancia, de acuerdo a las formas admitidas por la constitución, que varían según los gobiernos dentro de su marco. El ejército y la policía son financiados por los gobiernos mediante la recaudación tributaria, por lo que sus miembros son mandatados para hacer cumplir a la ley, aunque mucho no lo lograran a veces. Les pagan sus salarios desde los ministerios y gabinetes menores, por medio de las autoridades propias de las fuerzas armadas.

La de la indistinción de los géneros formales es la postura transdisciplinaria, que es opuesta a la división social del trabajo, cuya deposición exige necesariamente de la reforma legal. La indiferenciación genérica no puede ser en tanto que las mayorías nacionales los reproduzcan: su creación histórica es refectuada. Existen como géneros críticos y evolutivos, según los hace ser la sociedad humana, y se clasifican según la posición social de quienes los hacen, de abajo para los productores bajos, media para los medios y alta para los altos, con su transformación factual. Los humanos de las clases bajas efectúan más a los géneros culturales bajos, como la albañilería y la cumbia villera, los medios a la contabilidad, la carpintería y al rock barrial y los altos a la lógica pura y al clasicismo supraordinario, entre otros muchos, dicho así a modo de ejemplo.

La división social del trabajo deberá persistir, pero de una manera grata, que debiera ser variable de acuerdo a los intereses sensatos de las personas y a su modificación consensual.

Las secuelas históricas del fideísmo

Cuando critico al fideísmo no es para provocar a nadie, sino porque sé que tiene consecuencias históricas perjudiciales para la humanidad. El fideísmo autoriza a la práctica con la fe, por lo que manda a cometer actividades según la fianza, en vez que detenerlas para indagar a sus cuestiones atinentes lo necesario para operarlas bien. El fideísmo vetó a la veración social de los asuntos comunes, o la interrumpió con fiereza, y ordenó a los actos según aquello en lo que confiaba. Entonces, es muy injusto, por su accidentalidad y su mal propósito. El idealismo socialista se le opone, pero tampoco lo hace tan bien, al replicar al fetichismo mercantil y a la acumulación de capital, con las que coexiste tanto dentro como fuera de su bloque. Tampoco cabe que exigirle perfección absoluta al comunismo chino, ni pretender que no cometa maldades como las de las naciones religiosas. La humanidad existe en conjunto, y su práctica es algo imitativa. Los gobiernos destruidos gobiernan mal, y su destrucción, que da su declive, responde a la falsa conciencia de las naciones a las que representan, y en particular a la de sus clases dirigentes.

Dios, eidos, idea

El calendario latino es judeocristiano en que viene del paganismo romano, por lo que los nombres de los días remiten a los dioses de ese politeísmo: Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno, y es cristiano en que replica a la idea de que el domingo es el día de descanso, así como dicen que su dios, luego de crear al universo, descansó en el séptimo día. A su vez, las formas de esos dioses, al haber sido recordadas por algunos de nuestros antepasados, inspiraron a los nombres que los latinos les pusieron a los planetas, a medida de que los fueron descubriendo, a la par que los humanos de las restantes culturas también denominaron a algunos de ellos, y lo deben haber hecho con las estrellas y la luna. Algunas de las especies animales que no son humanas también deben haber visto a la luna, y tal vez a las estrellas.

La noción de dios es parecida a la del eidos griego, y las dos similan a la de la idea. Tienen grafos parecidos, y además les coinciden los significados, que tienden a remitir a las ideas más abstractas, en los dioses pensados por la humanidad al relatar míticamente su lugar en esta tierra. Son formas imaginarias de las más abstractas, que se corresponden a la lógica predominante porque la dominancia universitaria es teísta, en tanto que las leyes extracomunistas lo son. La primera lógica a la que recusó el anarquismo es la del pietismo dominante, y en segundo lugar a la socialista atea, pero lo hizo desde la mística báquica, que buscó la excusa de Baco para beber vino, en vez que emborracharse explicitando su deseo de hacerlo, que puede ser bueno, al igual que hubo sido diablero.

El anarquismo también fue muy tonto, por haber sido diablero. Todo misticismo es tonto, como todo pietismo lo es, peor de lo que lo es el ateísmo; en general, habrá habido excepciones. El extremismo suele ser imbécil porque prioriza a las ideas por sobre la calidad de la existencia. El comunista también. Lo que no sé es qué extremismo debiera ser para la izquierda. La izquierda podría adoptar un extremismo, pero ¿cuál?. Seguro que tendría que ser moderado, y centrista, pero no sé cómo sería eso, porque los proletariados nacionales son centristas.

viernes, 10 de noviembre de 2017

¿Qué es la paranoia?

La jerga psicoanalítica está desacertada, por lo que las palabras con que se designa a las patologías adquirieron significados distintos, varias acepciones, lo que falseó su entendimiento. La paranoia es una demencia persecutoria, pero al analizarla los psiquiatras, que suelen ser religiosos laicos, no admitieron el lugar del mal entendimiento crédico en la perversión y en las patologías, ni menos aún de la incidencia del capitalismo y de los conflictos históricos en la psiquis humana. Tampoco dieron cuenta lo debido de que hubo personas a las que se catalogó de paranoicas cuando efectivamente estaban siendo hostigadas por grupos de otras, lo que es común a la agresividad social actual.

La psicología que está a favor del sistema vigente no le reconoce lo suficiente su generación de males anímicos.

De los capitalistas menores

El empresariado mediano es capitalista, porque hace una acumulación de capital basada en la extracción del plusvalor de sus empleados, pero su capitalidad es común. No es parte de la clase dominante, pero debe ser corregido, como tantas maldades comunes. La clase capitalista tiene una parte baja que es la pública y otra alta que es la privada, que es el problema principal.

Del seudoajuste

El llamado ajuste que efectúa el privatismo no es un ajuste en verdad, porque si lo fuera sería gustoso. Es un seudoajuste de las finanzas estatales, a las que en falso se toma como desequilibradas por el gasto público del liberalismo heterodoxo, al que la religiosidad estricta del ortodoxo consideró como una fiesta a la que le replica con un remedo mortificante. Es el miércoles de ceniza en términos de política económica, posterior al martes de carnaval, que tampoco se salió de la lógica divina: es de deificación baja. El liberalismo pendula según la lógica del combate entre el carnaval y la cuaresma, o sea, entre el pietismo privado y el público, en tanto que este último incluye a deificaciones comunes tomadas por buenas, como los cristos populares y sus santos subsiguientes, e incluso a algunas malas adaptadas simpáticamente, como los diablos risueños, lo que hace a la confluencia crítica del democratismo piero con el ateo socialista.

La divinización privada es una truchada enorme también, y contiene a dioses más estilizados, más finos, y más proclives al terror porque la privatización es aislante.

jueves, 9 de noviembre de 2017

La muerte es un buen tema para la ciencia. Lengua y lógica

Y pienso en la ciencia de la historia individual, el saber de cada quien. Cada ser vivo consciente de la muerte la piensa. Los vegetales, ¿son conscientes de la muerte? Los animales, incluso los insectos, lo somos, porque supimos de la muerte de otros vivientes al percibir a sus cadáveres. La ciencia, en esencia, es el saber. Ni siquiera tiene que ser racional en el sentido de la lógica más abstracta, propia de animales lenguados, que somos cerebrales, incluso la primigenia de los lenguados inferiores al humano. La lógica es língüica. Lo que pasa es que en las especies linguales que no son humanas está menos desarrollada, y tal vez no siempre, pero seguro que piensan de acuerdo a los sonidos que emiten fónicamente. Todos los vivientes somos científicos, en el sentido de que percibimos a nuestra realidad externa. Pasa que cada especie tiene su forma discirniente, forma que a su vez remite a la de sus semejantes, primero, y a veces a la de los más diferentes después. Es que la ciencia puede fallar. No cabe pretender perfección absoluta a la ciencia, humana o no, porque no la tendrá, en tanto que es una práctica.

Cuando los lobos le aullaron a la muerte, la pensaron de algún modo, de una manera más emotiva que inteligente, y con la rememoración visual de las lobas muertas a las que amaron, y lo mismo las lobas, y ambos también homofílicamente. Eso implicó un pensamiento amoroso y la elaboración duélica de sus pérdidas, en especímenes de algunas especies cánidas. Así mismo sucede en las otras especies animales, todas procedentes de un núcleo común, la Tierra, en que se engendraron espontáneamente las células vivientes, de las que derivan las ramificaciones biológicas de las que es nuestra especie. Las distinciones entre especies vivientes son históricas e imperfectas, pero es posible hacerlas porque las especies existen como agrupamientos de ejemplares de características diversas.

El antihumanismo es deponible porque es una solución fracasada. Está preprogramada para fallar, inconscientemente, porque obedece a una mala lógica, que es la de negarse a sí mismo. Los antihumanistas son humanos.

Para que los pibes no se rompan las gambas en las canchas de fútbol pavimentadas, y revientes análogos

Habermas le discutió a Derrida el planteo histórico, su comprensión de la historia y su propuesta de respuesta política intelectual al análisis de la historia, con su injusticia. Apenas conozco al debate, pero puedo decir algo al respecto. Es una dicencia escrita.

Los géneros existen. Son grupos identificados que tienen límites evolutivos e intersectarios. Son géneros de seres que tienen una historia. Los seres tienen una historia común en la que se diferenciaron entre sí. De allí que su entendimiento por parte de las especies vivientes, y de la humana, haya sido genérico. Se agrupó conceptualmente a objetos afines, y a su vez fundidos en una misma existencia.

Parte de la crítica literaria es de una cientificidad falsa porque la ciencia responde más al teísmo capitalista, al idealismo de fe, que es el del fetichismo; pero es científica, en el sentido de que es discirniente. Sucede que hace un discernimiento de mala calidad, porque es lacerante. Al ser aristocrática, cuando es procapitalista, como lo fuera el anarquismo capitalista, de liberalismo ateo mal producente, adopta un carácter hiriente, como los diablos de los mitos, así como el comunismo fue un gran destructor de naciones, en tanto que la dominancia moderna ejecuta una laceración social que se refleja en el privatismo universitario. Es un reflejo imperfecto. La posmodernidad derrideana es lesiva porque la postura política de Derrida fue lesionante, por haber sido mal destructiva, al haber entendido él a la realidad de mala manera, porque fue místico en vez que agnóstico, o sea que tuvo la falla fundamental de interpretar a la historia en términos miteros, que son prestos a mentiras, con las maldades que se les derivan. El anarquismo posmoderno prendió con la decepción ante el sovietismo, y se consolidó con su caída, porque ofreció una crítica elaborada al sistema dominante, con su teísmo principal, un conjunto de monoteísmos en su gran mayoría, pero no fue una crítica atea, sino mística, sometida a dioses raros, con cultos esotéricos, que a sus seguidores les hicieron perder el tiempo en frivolidades fáciles de notar, cosa que los descalificó socialmente ante la moral dominante, también téica, y mal exigente aún en el bloque comunista, cuyas naciones tienen gobiernos privados, a los que les falta profundidad de análisis porque la internacionalidad es relativa. Las naciones humanas coexisten relacionándose, y son provisorias. Al ser identidades malas, porque son ritualeras, existen en falso. El nacionalismo es ritualístico porque proviene de los cleros, que al construir órdenes sociales conformaron a la identidad social y territorial de las naciones, identidad crítica porque el caos histórico no se le compone bien, al provenir aquélla de un condicionamiento equivocado. Pasó porque los cleros principales no estaban bien predispuestos a relatar a la realidad, por creer y porque sus integrantes debían adaptar los descubrimientos que hacían al vivir con los mitos fundantes de sus naciones. El misticismo pagano de Baco, y conexos, les respondió con violencia, pero sin criticarlos de verdad, lo que empeoró la situación. Situarse viene de asentarse, del seteo inglés, como montar un set, por lo que es sedentario. Después de varias décadas de vivir en la urbe, se dificulta dejarla por las lesiones esqueléticas, que impiden la mudanza al campo y la reiniciación de la vida personal. Los situacionistas fueron yiros, girantes, como los rolingas, y los nómades hicieron una migración en mucho interurbana, y en transporte a motores de combustión. No pudieron recuperar a la cultura rural perdida porque la tierra extraurbana está acaparada por los capitalistas agropecuarios, y fueron burgueses de estudios superiores, así hayan sido de secundaria, lo que da cuenta de su nivel social, de media y alta urbanidad. Los anarquistas, al ser universitarios, son de alta urbanidad, pero de índole democrática. Muchas llegan a la universidad desde las clases de abajo, por lo que son proclives al diablismo, y a los cultos populares, lo que es un error, porque el diablo no es un ser objetivo, que exista por sí, sino un mito humano que es tomado por verdadero mientras que es falso, como todas las idolatrías lo son: se le atribuye existencia objetiva a un personaje imaginario que no la tiene y que fue inventado por humanos en sus relatos religiosos primarios. El arquismo común también se debate entre el misticismo raro y el bajo, o el ateísmo: no es todo agnóstico siquiera. El comunismo téico también es una contradicción insensata, con sus variantes hasta el centro, que son dioseras porque la base popular de los partidos ateístas no es agnóstica lo que debe ser. El ateísmo político carece mucho de base social, al incomprenderse a la crítica que el racionalismo verista le hace a la creencia, que entonces transcurre en las instancias sociales, al modo del fetichismo, también transinstancial.

La identidad mágica también es falsa, porque no asume a la realidad de verdad.

Yo soy agnóstico con certeza, porque sé que la existencia objetiva de los dioses no fue comprobada lo debido para sostenerla, y también soy ateo, pero eso sin la certeza suficiente, como postura aventurada.

martes, 7 de noviembre de 2017

De la insuficiencia de la crítica política

Como el debate político suele acotarse al nivel superestructural, sin ahondar en la infraestructura, la crítica es insuficiente.

La reprensividad justa y pragmática

La juridicidad de izquierda suele tener problemas serios cuando adopta una postura excesivamente indulgente con los delincuentes, al considerarlos demasiado como víctimas de la violencia dominante, responsabilizándolos poco de sus propias maldades, por lo que suele oponerse al endurecimiento de las penas no siempre con razón. Además, está la cuestión del punitivismo, cuya lógica justiciera es falsa por castigadora: intenta corregir apenando.

La izquierda deberá adoptar una postura pragmática, en el sentido de práctica, respecto del tema, que depende de la correlación de fuerzas y que necesita de reformas para mejorar la calidad del tratamiento dado tanto a los delincuentes como a sus víctimas, y a su vez deberá sostener la crítica a las causas sistémicas que propulsan a la criminalidad.

El problema de la socialdemocracia

Es que el pueblo es medio falso, lo que degrada al gobierno, además de que es poco socialista. De allí que la transformación progresiva sea crítica, lenta y revertida. El socialismo insurreccional, o mismo el movimientista, tienen la misma dificultad, aunque para estrategias políticas distintas.

lunes, 6 de noviembre de 2017

El cuerpo humano es orgánico

Aunque no me perdonen los anarquistas, lo del cuerpo sin órganos es calamitoso. Basta ojear con algo de sentido común al artículo “¿Cómo hacerse un cuerpo sin órganos?ˮ, escrito por Gilles Deleuze y Félix Guattari, para darse cuenta de que es un planteo autodestructivo y dañino. Nuestro cuerpo se compone de órganos, a algunos de los cuales los sentimos más constantemente, como a los órganos de los sentidos, y a otros más cada tanto, como cuando se lastiman, mientras que a sus excrecencias inertes, el pelo y las uñas, no las sentimos. Experimentar al cuerpo como si no tuviera órganos es imposible, ya que los de los sentidos están activos durante el tiempo despierto y porque al pensamiento lo sentimos en el cerebro, pero además porque los órganos a los que no percibimos usualmente también existen.

El anarquismo, de distinta manera que el socialismo árquico, replica a la lógica sagrada cuando prioriza a la ideología por sobre la calidad de la existencia, incluso la de los mismos anarquistas.

Sentencia de maestro guerrero imaginario

“Da la pelea que puedas ganar bienˮ.

Análisis téico de la última elección legislativa argentina

Cerca del 95 por ciento de los votos fueron para partidos católicos, y 5 por ciento para ateos, con una abstinencia de alrededor de un cuarto del padrón electoral, unas 8 millones de personas, que debe haber replicado más o menos a aquella proporción, padrón que a su vez abarca como a tres cuartos de una nación de 44 millones de habitantes. Conté un padrón de casi 32 millones de electores, con cerca de 24 millones de votos emitidos.

En mi recuento casero, que fue de las elecciones primarias, el macrismo obtuvo como 8 millones 300 mil votos, y el fernandesismo como 7 millones 700 mil. No tengo datos del massismo, ni del randazzismo, ni del FIT, ni de los demás. Tampoco decía la fuente si los sufragios eran senatoriales o diputadenses.

En rigor este tema es aún más complejo, porque dentro del fernandesismo hay sectores ateos, comunistas y socialistas, y porque no siempre la gente vota de acuerdo a su concepción universal.

De la postura del liberalismo ortodoxo y del heterodoxo respecto de la capitalización

El liberalismo ortodoxo es más propenso a la generación de capital financiero, en tanto que el heterodoxo lo es del trabajista, pero ninguno resuelve bien al tema. Son oscilaciones de la política crédica posterior a la imprenta, que permitió la fabricación de los billetes y de las letras del tesoro, los cheques, los pagarés y los bonos accionarios. La modernización monetaria acontecida por la imprenta implicó que el acaparamiento de valores abstractos dejara de ser exclusivamente en monedas, de monedas acuñadas en metales, y se combinara con capitales impresos en papeles, lo que fue junto a los minerales más caros forjados en lingotes. Luego se les sumaron los capitales informáticos, que residen en bases de datos computacionales, como los bit-coins. La financiarización del capital posterior a la crisis de 1973 es preponderantemente internética, ya que las cuentas bancarias más grandes son computadorizadas, existen en archivos informáticos: son capitales monetarios de cuentas bancarias internéticas. Las transferencias capitalistas del nivel de las cuentas offshore, lo mismo que las de las acciones, son de montos dinerarios representados en la internet, respaldados por el capital menos abstracto acumulado por los bancos en impresiones papélicas y acuñaciones metalíferas, que no podrían satisfacer a su pedido entero, porque no tienen tanto capital impreso y acuñado como el representado en el software, en la programación de las computadoras. El capital internetizado es la cúspide superior de las finanzas, al que suceden los valores impresos en papel, los lingotes y las monedas, que representan a los de los medios de la producción empresarial laborista: la tierra, las instalaciones, las máquinas e instrumentos, los obreros, y a los demás. Existe el capital de cambio como subtipo del capital de uso. El valor de cambio es un valor de uso, porque el intercambio es una relación para la cual sirven los objetos que lo representan, pero es prescindible, o modificable. Cambiará de facto.

El billete más famoso de la historia dice “in God we trustˮ. El fetichismo de la más universal de las mercancías es del dios del cristianismo protestante, y es confiante. El dibujo del anverso del billete de 100 dólares representa a la casa de gobierno original de los Estados Unidos, el Hall de la Independencia, en la que se lo ha de haber diseñado, sobre la cual figura aquella sentencia, dando a entender que el gobierno estadounidense confía en dios, lo que implica que es un gobierno netamente teísta, correspondiente a una ley suprema que también lo es.

Los angloparlantes llamaron trust tanto a la confianza como al emprendimiento, porque el empresariado ánglico inicial fue protestante, la religión más avanzada de la época de la revolución industrial. A los contratos empresariales los hicieron confiando. La fidencia es la noción central del contractualismo moderno por eso mismo. Hace a una sociocidad, a un asociacionismo, féico. El fetichismo capitalista contiene a la fe como eje central de la asociación empresarial, lo que debe suceder incluso en China. La práctica empresarial está concordada con la fe, así como el empresariado es creyente y eclesial en gran medida, es más dado a la educación universitaria que está clericalmente ordenada, la educación privada, la de las religiones oficiales, que a la pública, de pieticidad democrática y laica. El empresariado del bloque comunista debe asistir a universidades sofisticadas ateas y comunistas, porque son financiadas por los gobiernos materialistas históricos, que tienen la contra del autoritarismo del gobierno de partido único, que no es tanto peor que el del constitucionalismo votero, el de la elección de las autoridades mediante el voto. Habría que evaluar qué bloque tiene más autoritarismo gubernamental sin el prejuicio equivocado de que el liberalismo capitalista no es autoritario en sí mismo. Hasta ahora, la crítica al comunismo soviético y chino no contrapuso su calidad con la del capitalismo privado, que también tiene su estatismo económico, sin ser ateo ni socialista. El liberalismo, al ser gobernante, es árquico, y es estatal: reformó al estado desde la ley del gobierno, y siempre permitió el triunfo privado, también en su versión heterodoxa, pero se adapta mejor a las condiciones de las naciones porque éstas están muy determinadas por el clericalismo. El liberalismo es la doctrina política del clero moderno, es el correlato laico del eclesiastismo posterior a la reforma protestante, en concordancia crítica con la iglesia, y el heterodoxo lo es del clero medio y bajo.


La razón más abstracta parece bastante vacía, pero es plena

Parece vacía porque contiene a los pensamientos abstractos, que tienen consecuencias en el entorno porque impulsan a la práctica móvil. Asimismo, estos pensamientos son abstracciones de la realidad más concreta, y tienen diferentes calidades, según se le correspondan y según la operación que generen.

Incluso en los pensamientos más abstractos las imágenes mentales que tenemos son plenas, porque las ideas principales suceden sobre un fondo, que es algo aunque sea oscuro, y no siempre lo es. El asunto es de qué plenitud se trata, lo que responde a la exterioridad, porque el alma tiene la facultad de reflejar a la existencia externa, que es de la que se nutre el cuerpo que le da sustento. Cabe criticar a la razón por los resultados de la práctica social a la que indujo. Esa es la crítica que cabe hacerle al racionalismo privado a lo largo de la historia, haya sido esclavista, servidumbral o salarial, y además por el feísmo.

El andomarquismo

El anarquismo oscila entre rechazar al gobierno y hacerlo con el gobierno malo, como es el caso del anarquismo zapatista, que no se asumió como bonarquista ni cuando apoyó a las juntas de buen gobierno. El andomarquismo es la política que objeta al gobierno dominante, que tiene un teísmo dominante, política que tiene varias formas de teísmo alternativo, además del ateísmo materialista agnóstico, el seguidor de la idea del big bang que no supone que éste fuera precedido de un dios. En ocasiones el anarquismo es comunista, o democrático, falseándose a sí mismo, porque entonces es un anarquismo árquico, un seudoanarquismo, coárquico, de búsqueda de un gobierno popular. Si van a ser anárquicos debieran serlo de verdad, lo que es imposible porque los pueblos seguirán recreando a los gobiernos, por lo que las relaciones humanas serán relativas al gobierno así sea indirectamente, de lo cual deduzco que deberían ser bonárquicos, aunque la del bonarquismo sea una aspiración inalcanzable, porque es necesaria para el común de las naciones. Eso si les interesa ayudar a vivir a los más pobres.

El anarquismo tiene el problema de que a la vez que objeta al gobierno existe en sociedad gobernada, por lo que su recusación le causa conflictos interpersonales de índole cotidiana, porque su aspiración anti gobernante se topa una y otra vez con las actitudes legales de la gente proárquica. Es más fácil sostener al alterarquismo, la exigencia por un gobierno distinto al existente, que requiere de su transformación porque éste prima. Asimismo, esto les permitiría a los anarquistas admitir su aceptación de lo bueno del gobierno, a lo que adoptaron sin decirlo, para no caer en una incoherencia discursiva, sin que zafaran de la incoherencia práctica.

Comentario corto sobre los foucaultianos y el privatismo

En Argentina los foucaultianos se dividieron a favor y en contra del macrismo. A favor estuvo Tomás Abraham, y en contra Felisa Santos. Este anarquismo, seguidor de Sade y de Nietzsche, tiene problemas para recusar al macrismo por su carácter aristocrático. El macrismo puede ser para él, en un razonamiento delirante, la consumación del gobierno ideal, porque es tanto cínico y sádico como perverso y posmoderno, la realización de la distopía, de un eclecticismo religioso aparente, que encubre a su catolicidad, cualidades negativas a las que Foucault enalteció, como contrapuestas a los valores positivos proclamados por el pietismo demostrativo de buena intención, sin reparar en que su exaltación era aparente: confundió a la bondad verdadera con la seudobondad crédica positivista. La duda de Foucault respecto de la modernidad se nota en que en ¿Qué es la ilustración? adoptó una postura moderna, habiendo sido luego identificado como posmoderno. La falta comprensiva del nihilismo es presta a malas desviaciones, porque muchos de los nihilistas entienden a la nada como algo absoluto, en vez que enmarcarla como un concepto humano dentro de lo existente. La anarquista es una mala reacción a la maldad dominante, y es insostenible porque la sociedad humana necesita gobernarse, pero además la foucaultiana terminó haciendo una mala crítica, porque no entiende bien a la realidad: intenta reducir a la nada al sistema social, lo que es imposible. Nada más lo arruina algo más que lo que él mismo se hace a sí mismo por su propia falencia. El foucaultismo, al ser un teísmo alternativo, cultor de Dionisio, o del superhombre, no critica a la piedad capitalista desde el ateísmo, y menos entonces desde el socialismo científico, aunque a algunos de sus tópicos los retome. Entonces, busca la destrucción de la sociedad, la deconstrucción derrideana, heredera del nihilismo heideggeriano, que quería convertir a la humanidad al culto de los poetas griegos y germanos. No propuso que fuera buena la producción según el entendimiento verdadero de la realidad. Por eso es que se le complica la construcción de alternativas, porque para eso necesita de un sentido hedonista integral, con la idea de que los placeres existen entrecortados y en crisis: un optimismo realista. El nihilismo equivocado termina saboteando al progreso social porque no sabe criticar bien a la dominancia, pero al hacerlo daña al proletariado y se daña a sí mismo. Termina siendo antidemocrático porque al pueblo lo ve como una chusma ignorante del sentido del ser, o como promotor del sistema, o como gil, o careta, como no iluminado por las creencias alternativas sectarias de sus seudodoctrinas. Eso en sus malos momentos, que no son los únicos que tiene.

Al nihilismo hay que entenderlo como debe ser, y al gobierno también.

La hipocresía de la persecusión al fraude financiero

Con esto de los papers financieros queda clara la impotencia de los organismos internacionales capitalistas para sanear las finanzas mundiales. El doble discurso, uno público y otro privado, del credismo actual. El G 20, que dice perseguir a las guaridas fiscales, está presto a nombrar al gobierno argentino como su presidente, gobierno cuyos miembros son expertos en la fuga de capitales al exterior, y a los Estados Unidos y Gran Bretaña en particular. Los países miembros del G 20 el año pasado le pidieron a la OCDE que les diera una lista de territorios cuyos gobiernos no cooperan con la bondad financiera, ignorando que la defraudación de las finanzas es un rasgo estructural del sistema capitalista.

Me basé en la nota de Página 12 de hoy sobre las offshore del ministro Caputo.

El buen ordenamiento financiero internacional no sucederá no sólo por el capitalismo, sino también por el credismo, porque éste faculta a la acometida de actos equivocados, y a la inducción religiosa, con todas sus consecuencias en el sistema social.

De varios temas a la crítica de la maldad humana

En los estudios universitarios, que se inician en la escolarización prescolar, existe la improvisación etimológica falsa. Los estudiantes y maestros la hicimos muchas veces, aprendimos equivocándonos. Una de las taras etimológicas es la de la palabra “equivocaciónˮ, a la que se puede entender mal como una advocación igualera, por tomar a “equiˮ por “igualˮ, cuando en verdad ese prefijo se refiere a una de calidad errante, afuerante, a lo que designa el prefijo “exˮ, que antecedió al de equi. Ese equi no significa igual, sino externo, pero además está el asunto de cómo se plasma la evocación en la transformación de la realidad mediante la práctica, que siempre es planeada. Sucede que hay malos planes también. La evocación es bucal. La bucalidad es central en la producción discursiva porque la dicencia es de palabras pronunciadas con la boca y emitidas por seres humanos, que somos cuerpos animales de subclase mónida. La conducción escrita es posterior a la oral, con la que coexiste. La discursividad del sistema vigente requiere de la repetición oral de las ideas que lo impulsan, lo que es un acto de la sociedad humana. Falta reconocer el lugar del proletariado en el mantenimiento del sistema capitalista, que sucede por la vía indirecta de alentar al pietismo y por la de tolerar al capital, a lo que hace en crisis. Para la transformación revolucionaria verdadera hace falta que el grueso del proletariado critique de verdad al sistema vigente, a lo que omite cuando es deshonesto, anticrítico. El proletariado fue anticrítico muchas veces, y de mal criticismo otras tantas. A eso el socialismo tiene que admitirlo.

Una cuestión que seguirá pendiente es la del juicio justo al sadismo. El marqués de Sade ejecutó grandes maldades, y bondades también, y el catolicismo debe haber exaltado los malos aspectos de su conducta, porque Sade fue entre diabólico y ateo, por lo que promovió en disidencia a la revolución francesa. El materialismo sádico es cínico porque Dolmancé, uno de los personajes de Sade, fue cínico. Eso es parte del lugar del sadismo en la historia del materialismo, lo mismo que su diablismo, con sus cuentos de seudocornudos. El materialismo tiene una historia de mistificación diablera, a la que Sade reprodujo en sus relatos pornográficos, lo mismo que alentó a la revolución burguesa, que era a la vez antimonárquica como propulsora del pietismo popular, entonces medio capitalista, de la acumulación incipiente de capitales monetarios empresariales.

El cinismo es parte de la historia del materialismo, un materialismo proclive al relacionamiento con los perros, lo que en sí no significa más que eso, que es común a mucho de la humanidad, pero que a lo largo de su historia produjo ciertas cosas, lo que lo hace criticable. Una cosa es vincularse con los perros y otra la misantropía, aunque es verdad que cierta misantropía nos cabe a los humanos, por nuestras maldades. La cuestión es qué hacer con el odio causado por nuestra maldad. A eso le cabe la crítica de nuestra maldad, la crítica de la maldad humana, que es tanto transclasial como estratificada, y su evaluación debe ser justa.

Que la revolución burguesa no era esencialmente antimonárquica lo da cuenta el hecho de que las monarquías de España, Gran Bretaña, Holanda, Suecia, Dinamarca y no sé si más en Europa, además de las árabes, se adaptaron al capitalismo. La revolución capitalista implicó que las clases feudales se reformaran incluyendo al empresariado urbano más próspero en la dominancia humana, y aceptando al modo capitalista de producción, el del idealismo laico que había comenzado a resurgir en el Renacimiento y que produjo una revolución filosófica mediante la ilustración, sucesora de la reforma protestante y de la contrarreforma católica, que modernizaron al cristianismo. Cuando se popularizó la circulación de las biblias, gracias a la imprenta de Gutenberg, los fieles laicos que empezaron a leerlas quisieron ejercer su propio credo de la misma, lo que aparejó la socialización falsa de ese relato escrito sobre el universo y sobre el lugar de la humanidad en él, con sus narraciones subsiguientes y sus contradicciones. En eso el materialismo fidente propulsó al empresariado urbano a eficientizar su economía, a lo que luego le buscaron el correlato político, para lo que se aliaron en crisis con el proletariado que les era inferior, al que luego abandonaron en una posición subordinada mediante el salariazgo. Hicieron una separación falsa de la iglesia y el gobierno, así como una deposición superficial de la monarquía, de lo que la clase dominante se compone del empresariado capitalista, que contiene a resabios de la dominancia previa.

Las iglesias cristianas le traspasaron al liberalismo capitalista el prejuicio contrario a la ideología, con un argumento falso pero efectivo, el de que las ideologías son malas en sí mismas, a diferencia de las religiones, como si las religiones no fueran ideológicas y como si fueran buenas en esencia, lo que no es porque parten de una idea insuficientemente comprobada. Por eso es que el liberalismo descalificó mal al comunismo al acusarlo de ideológico, lo que en sí no es malo y es inevitable, ya que las concepciones humanas lo son: son conjuntos de ideas que se refieren a la realidad, al deber ser, al conocimiento y a la práctica de la especie.

sábado, 4 de noviembre de 2017

La espontaneidad es planificable

Hay una espontaneidad que surge de sorpresa, sin que se la haya promovido adrede, pero existe la espontaneidad planificada, que es la que se hace cuando, por medio de cierto orden, a las personas se las invita a expresarse en libertad. Es como la improvisación musical, que depende de un acuerdo entre los músicos para ser.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Diferencia entre labor y trabajo

La labor surgió antes de la agricultura. Es pre-sedentaria. La laboranza comenzó desde la recolección de frutos, pero al empezarse a sembrar la tierra se entendió a la agricultura como laburo. Viene de bambolear y tambalear, que es lo que hicieron los primeros humanos para hacer caer a la fruta madura de los arbustos y de los árboles chicos, para lo que se pusieron de acuerdo de algún modo, lo mismo que ejecutaron otras prácticas adquisitorias de bienes de uso. Más en rigor, es una práctica anterior a la humanidad: hasta los monos chicos la siguen haciendo, pero fueron humanos quienes la nombraron como tal. La deben haber realizado por cerca de 180 mil años, combinada a la caza y a la pesca, hasta que aprendieron a cultivar a las plantas, cuando perfeccionaron a la confección de las viviendas y a la urbanización incipiente. Luego siguieron bamboleando otras cosas. La palabra latina “laboˮ es próxima a la de “lapsusˮ, y es sinónimo de las de “deslizˮ, “resbaleˮ, “descensoˮ, “caídaˮ, “bajadaˮ y “desprendimientoˮ. Laburar implicó el uso de la fuerza de gravedad para aprovisionarse de bienes que estaban alto sobre el suelo, en particular los de la región italiana en la que se forjó el idioma latino, a los que luego de que cayeran los cargaron hasta los lugares de reposo, en los que durmieron. Laburar les llevó tiempo, por lo que diferenciaron al lapso de recolección del anterior y del siguiente. La práctica de zarandear arbustos fue terráquea, lo mismo que las otras de la beneficiación simple, y se le puso la denominación latina en la región de Lacio, lo que debe de haber sido desde antes de que sus pobladores originarios se asentaran al sembrar, hace como 4 mil años. Con la metalurgia, los humanos civilizados en Grecia, y luego en Roma, perfeccionaron la construcción de armas de guerra y de barcos, lo que impulsó a la conquista de territorios y de pobladores vecinos.

El concepto del trabajo es mucho más reciente que el de la labor, es de la Roma antigua, en torno del año 400 después del nacimiento de Cristo. Los diccionarios que consulté en la internet no concuerdan en si el famoso tripalión era un instrumento de tortura, uno para tener atados a los esclavos u otro para procesar el trigo y el maíz. En todos los casos tuvo tres palos. Los debe haber habido de varios tipos, y fue romano. Entonces la labor es previa al trabajo, aunque luego las actividades de ambos inspiraran a los significados siguientes que se les adjudicaron a las otras prácticas de la subsistencia.

En el caso de que uno de los tipos de tripaliones fuera el de atar a los esclavos para que araran, sería exacto que ellos entendieran al trabajo como una tortura efectuada mediante su sujetamiento a un aparato de tres palos, y más porque les habrían dado latigazos para que ellos movieran a la piedra del arado, como le hicieron a los bueyes de carga. Ese tripalión habría sido como una yunta de bueyes para esclavos, pero esto es una hipótesis.

El trabajo seguirá siendo celebrado, tanto como repudiado, hasta que sea bien producido, lo que depende de la conceptividad de la especie.


Fuente extra

Santiago Segura Munguía, obra citada, vocablos “laboˮ y “laborˮ.

De la postura del sindicalismo cristiano

El sindicalismo cristiano es bastante desagradable al socialismo por su carácter retardatario, o su conciliatoriedad procapitalista, que están dados por la doctrina cristiana de la resignación y la esperanza. Es una postura progresista limitada, y algo desacertada, que retrocede bajo gobiernos privatistas, aunque atenúa el retroceso. El problema no son sólo las dirigencias sindicales, sino también las bases, que las votaron y sostienen, no obstante las aparateadas mafiosas, que dan cuenta de la contracción entre los líderes y sus subalternos, o de las pujas entre capos, y de la lucha contra el ateísmo socialista, porque en gran medida son cristianas, por lo que su predisposición ética suele ser la del cristianismo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Las sexeras

Las comúnmente llamadas prostitutas debieran ser nombradas como sexeras, en tanto que su actividad monetaria es la de proveer sexo. En México les dicen “sexoservidoras”. Denominarlas “prostitutas” es incorrecto porque hay muchas maneras de favorecer a las instituciones, cuya mayoría no implica una práctica sexual. Es un uso hipócrita del término, porque alude a una condición social, la del sometimiento a las instituciones, a la vez que a la actividad sexual, a la que la forma del mismo no remite. El vocablo “prostitución” no contiene ninguna unidad semántica, ningún pedazo de palabra, que remita al sexo, pero sus significados corrientes son sexuales. Son connotaciones desligadas de su forma.

Es obvio que las sexeras hacen otras cosas además de tener sexo, como cada cual de las personas, cosa que en general no impide que se las identifique según su tarea obtenedora de dinero, lo que podría precisarse mejor, con las variantes correspondientes a la práctica individual que no sea la retributiva, cosa que también se hace a veces, para acertar más al lenguaje. El abordaje correcto de la producción sexual está trabado por los prejuicios sacerdotales respecto del tema, bastante replicados por los y las proletarios fieles, e indirectamente y en menor medida por las infieles, y con las reversiones y paliativos del caso. Obvio que el objetivo es el de la abolición de la mala prostitución, que no puede ser cumplido del todo en lo inmediato, por lo que hay que buscar soluciones intermedias, a la par que las referidas a los demás sometimientos productivos, sean o no sexuales.

lunes, 30 de octubre de 2017

Pesificar complica en vano la existencia

Cuando a los bienes de uso se les pone precio se crea un segundo registro, abstracto, en pesos, sobre aquéllos, lo que lleva a establecer un sistema numérico a la par del razonamiento sobre los bienes necesarios, lo cual, en suma al manejo dinerario, le agrega sistemas complicados a nuestro pensamiento limitado.

Análisis pedoséxico de El perfecto asesino

Es un análisis en broma, de que justo cuando el perfecto asesino iba a reformarse, a asentarse en la vida honesta, en maridaje con Matilda, viene el turro del jefe policial y lo mata. Después Matilda terminó de emperadora del universo, algo así. Recontra decepcionante la película.

La falla fundamental que es separar la casa del trabajo

Que la casa esté separada del trabajo es una falta comunitaria fundamental. Los proyectos progresistas fracasarán a este respecto hasta que esto esté bien resuelto, porque el transporte mal ordenado implica un rebajamiento de la calidad de la vida urbana, y lo está en tanto que grandes porciones de residentes urbanos se desplazan dos veces por día para ir y volver de trabajar. En ocasiones será imposible establecer lugares de trabajo por fuera de los hogares, pero en otras podría funcionar bien. Un modo intermedio sería el de fomentar que las personas trabajen menos lejos de donde duermen.

La fraudulencia es transclasista. Para que el trotskismo asuma su desastrosidad

Una cosa que cabe cuestionarle al trotskismo es su condena al lumpenaje, a la vez que lo hubo recreado. El trotskismo cometió una laceración social, por su carácter sádico. El trotskismo tiene un componente sádico, porque el naturalismo del marqués de Sade es parte de la historia del materialismo y porque su rudeza es bastante común, por lo que cometió una laceración social, como lo hizo lo aristocrático del materialismo, porque la aristocracia se basó en la laceración de los esclavos, que permitió la erigencia de las universidades, esclavos a los que obligaron a trabajar dándoles latigazos, lo mismo que hicieron en las minas americanas durante el colonialismo moderno. Esa laceración fue como la de esos chistes miserables de celebración del avance del macrismo por sobre el fernandesismo, que le respondieron mal al maltrato recibido por parte del populismo argentino, y yo mismo la hice en alguno de mis peores momentos. La ironía, bastante presente en el trotskismo, tiene un carácter hiriente. Es común ser miserable, e inevitable. Nadie puede no ser miserable nunca. El trotskismo tiene negada su proveniencia privilegiada, como el marxismo. Marx nació en una familia de padre viñatero, propietario de viñedos. Sus familiares eran medianos burgueses prósperos con tierras para cultivar la vid. Trotsky fue hijo de un chacarero, un propietario rural mediano, casado con una mujer más educada que él, que si recuerdo bien era de la nobleza baja. Ambos renegaron de su origen, pero lo tuvieron. Fue parte de su historia. No pudieron cambiarse su pasado. No podrían haberlo hecho: al pasado no se lo puede cambiar. Entonces, se lo tiene que reconocer, porque eso explica que fueran universitarios, que accedieran a la educación de mayor nivel social, requiriente de la explotación colonial, con su servilismo, y de la de los proletarios europeos. Los dos fueron grandes intelectuales porque acudieron a la universidad, cosa que pocos podían hacer en sus sociedades. Fueron de clase media, y siempre vivieron en un nivel social acomodado, aunque estuvieran arruinados, y eso, en el caso de Trotsky, mientras que hacía la revolución rusa, con todo el riesgo y el esfuerzo que le aparejara. Fueron altos fracasados, porque explayaron sus proyectos societarios en sociedades fracasantes, sin la llegada ni el peso para imponerlos, la política de una minoría poco potente por haber sido poco numerosa. El ateísmo es socialmente minoritario, además de haberse dividido en muchos fragmentos, algunos de los cuales son socialistas. Entonces, no puede gobernar. Y donde gobierna no lo hace tan bien. El gobierno ateo depende de la predisposición gubernativa de las naciones. No cabe forzar su imposición social, porque aunque resultara después se caería, porque tendría la base falsa. Lo primero que debe ser es que sea verdadera la base de las naciones, o por lo menos es una condición indispensable para el buen socialismo.

Que Trotsky y que Marx hayan sido miembros de la clase media ascendente implicó que su manutención de crianza haya sido hecha a base del latigamiento de los indígenas sometidos por el imperialismo europeo moderno, cuya superior cientificidad le permitió expandirse por los otros continentes, y conquistar mucho de ellos, adonde sus adherentes instalaron explotaciones de la naturaleza a cuyos trabajadores los latigazearon para sustentar al régimen de la aristocracia, del que ambos adquirieron productos básicos, como el café, el tabaco y los sucedáneos del algodón, así como enseñanza superior, régimen al que combatieron sin que se asentara mucho su pasado propietario. De habérselo hecho la izquierda no tendría tantos prejuicios contra la llamada pequeña burguesía, a los que debe reemplazar por una crítica justa, ya que hasta ahora apenas se explicitó socialmente la crítica al pietismo, bastante presente en el empresariado menor, por lo que grandes masas de la población mundial apenas si saben que la religión es cuestionable, lo tienen olvidado, por lo cual persisten en una religiosidad naturalizada. La política de la izquierda debe asumir explícitamente su propietariedad, porque ella se enmarca en su historia y para no ser falsa.

Al escribir de la deshonestidad del trotskismo me refiero a su fraudulencia, a su carácter estragoso, como cuando adoptó la estrategia guerrillera, que ocasionó desastres, con el pasaje a la clandestinidad, el mantenimiento de identidades falsas, el corte de relaciones, retomadas de formas perversas, la manipulación de los obreros para la movilización armada, cuya estrategia fue mantenida en secreto, hacia dentro y fuera de la sociedad; la consecución ilegítima de los fondos para la compra de armas y demás, eso aunque la responsabilidad mayor sea la de la clase dominante. La acometida de desastres es general. Todas las personas, de la clase que fuere, cometimos desastres, y muy graves, que aparejaron distintas clases de degradación social, a la vez que a otras cosas las hicimos bien. En el caso del trotskismo puedo señalar lo hiriente de sus críticas injustas, y lo empobrecedor que fue su postura recusativa del fernandesismo, el cual, aunque sea bastante indefendible, podría haber disminuido la pauperización de grandes masas de proletarios asalariados, y de empresarios pequeños, operada por el macrismo, lo que a su vez le habría servido para ganarse la simpatía de algunos de los trabajadores peronistas. Sucede que al trotskismo le falta hacer una buena crítica del proletariado que le permita entender porqué éste no está preparado para la política revolucionaria que pretende de él. Entender al retrasamiento proletario le permitiría plantear una política más efectiva, que sería más justa para con el resto del democratismo, que también tiene su retraso. Debiera adoptar una posición de respeto crítico para con el democratismo menos adelantado, por respeto a sus miembros y porque éste es mayoritario. Los errores del trotskismo son perdonables, para mí, porque son comunes, y son bastante menores dentro del orden social, pero dolerán cuando los reproduzcan y sería mejor si se los corrigieran.

El dilema del trotskismo es el de pasar a la clandestinidad y promover una insurrección obrera que fracasaría casi seguro o adoptar una postura socialdemócrata, a lo que es reticente, porque la comprende mal, como un parlamentarismo burgués, el mal llamado “cretinismo parlamentario”. Debo recodarles que el ejército zarista estaba destruido por la primera guerra mundial. De no haber sido así la insurgencia bolchevique hubiera perdido. Debo recordárselos porque no lo admitieron casi nada. El trotskismo debiera adoptar una política socialdemócrata movimientista, en alianza desde una posición subordinada con el populismo de este país, ya que para más que para eso no le da su incidencia social, ni la predisposición electoral de la nación, pero en eso tendría que relacionarse en alianza política con el resto del comunismo ateo, con el que tiene mucha más afinidad que con las otras fuerzas sociales, incluyendo a muchos proletarios, que en su gran mayoría son peronistas, sino macristas. A lo que es la coyuntura histórica, me parece, habría que precisarlo, el materialismo ateo tiene que plantear una crítica al fideísmo, al pietismo y al idealismo capitalista desde la política democrática, favoreciendo la socialistización de las naciones según quepa a sus características, y progresando falladamente incluso en el marco del capitalismo, sea creyente o verador. Otra opción sería la de aliarse críticamente con el democratismo creyente pero sin congruencia electoral, o sea, competir electoralmente a la vez que relacionársele denunciándole los males y sosteniéndolo en lo que corresponda ante el privatismo. Eso le permitiría ampliar sus relaciones sindicales, estudiantiles, vecinales y las demás de su inserción en los movimientos. Tienen el problema de haber disociado su cotidianeidad de su política, lo que es un problema grave, al que no podrán resolver hasta que asuman bien a su propietarismo.

El trotskismo no debiera ser trotskista, porque eso es un personalismo. Habría que definir qué concepción tuvo Trotsky de la historia y de la estrategia revolucionaria para nombrarla en sus propios términos, de modo tal de enunciar a la filosofía de este hombre con un nombre no personalista, lo que a los trotskistas les facilitaría sus relaciones con el resto del materialismo comunista, que también tiene el problema del personalismo, o mismo con las personas que no son socialistas. El del personalismo es un tema difícil. Se lo puede mantener, ya que se continuará siendo seguidor de personas, pero se debiera reducirlo definiendo a las cuestiones tratando de evitar los apellidos cuando quepa, y asimismo hacerlo cuestionando a los propios referentes, para que sea más fácil criticarles las fallas.

El trotskismo suele confundir al lumpenaje con la deshonestidad, o la fraudulencia, o mismo con la malevolencia de las personas. Catalogaron de lúmpenes a personas que no eran harapientas, pero sí malas, lo que es un error y es injusto con el lumpenproletariado, que tiene necesidades básicas insatisfechas que requieren de su solidaridad política, aunque también éste sea cuestionable por las maldades que cometen sus integrantes.

La estrategia debe ser la de propulsar la liberación social adaptándose críticamente a las circunstancias, lo que es bastante variable y precisable.


Lo de que Marx y Trotsky hayan sido de clase media capaz que está mal, porque su nivel intelectual fue aristocrático, cercano a la parte baja de la clase alta, superior al del empresariado mediano. Fueron tanto aristocráticos, en sus estudios, como demócratas, en su política. Parte de la historia del ateísmo científico institucional, que es urbana porque es universitaria. El universitarismo requiere del funcionamiento de las urbes, por lo que es consecuente a su erigencia y construcción. La clase universitaria requiere que muchos de las masas trabajen para mantenerla en actividad, por lo que es de clase alta en sí misma, pero a ella acceden de las clases bajas. Aristocratiza porque sofistica al conocimiento, pero entonces hace a una mejora oligárquica, que es insuficiente porque para que no lo sea el conocimiento más elaborado tiene que ser social. Es la única forma de que sea suficiente. La vida buena que proclaman las iglesias, a la que buscan, no puede lograrse en tanto que el conocimiento social no sea verdadero, y para eso tiene que ser ateo, pero al menos cabe que la humanidad sea agnóstica, ya que de verdad no sabemos que los dioses existan por sí mismos.


Lecturas

María Seoane, Todo o nada. Biografía de Mario Roberto Santucho, sin datos.

León Trotsky, Mi vida. Intento autobiográfico, Buenos Aires, CEIP, 2012.

viernes, 27 de octubre de 2017

El fideísta es un criticismo algo vano

El criticismo fideísta existe. Es el liberal religioso, que se hace presente en el ateo. El verismo es algo confiante. El criticismo fideísta es vano en que su sentido existencial está ordenado píamente, por lo que mezcla intereses válidos con otros que no debieran valer, lo que sucede, en el ateo, de otra manera, en tanto que la ideología atea tiene males productivos.

Sobre Cataluña

La independencia catalana es cuestionable porque se basa en un nacionalismo. Los catalanes tienen derecho a equipararse ante el gobierno central español, aunque no lo puedan lograr, y está bien que quieran sacarse de encima al mal ajuste del privatismo del gobierno continental, pero eso no logrará que la coexistencia internacional sea buena, porque eso depende de que la humanidad asuma cuestiones muy pesadas, de lo que dista mucho. Puede servir para abuenar algo, pero no va a bastar, porque quedan las otras naciones oprimidas por la mala práctica internacional aparejada por la falsa conciencia. Lo que cabe es exigir la deposición de la monarquía española, la del republicanismo liberal y la del gobierno de la unión europea. Ni los mismos catalanes están de acuerdo entre si permanecer o salirse de España. El tema es cómo operar internacionalmente a esa deposición, que es relativa a la debida para el resto de los continentes.

Está lo de si los independentistas podrán lograr su objeto. Lo ignoro. El Partido de Cataluña, el que gobierna a la nación, el de Puigdemont, es conservador. Es un partido católico liberal, procapitalista y privado, sometido a la austeridad castigadora de la troika, el FMI, la OTAN, los Estados Unidos, el Banco Mundial y la OMC, y a la penosidad del fideísmo internacional y capitalista al que recrea. Los relatos míticos de las religiones son sacrificiales, incluso los de las africanas, o mismo los pachamámicos y demás indígenas americanos. Se los debiera conocer más. Los del cristianismo, en sus vertientes católica, protestante, ortodoxa, evangélica y demás, son castigadores, porque suponen que la falta comportamental es según las interpretaciones de los libros a los que sus miembros toman por sagrados, cosa que se replica en el islamismo, tanto el chiíta como el sunita, que hasta son más estrictos, lo que se ahonda en sus versiones extremas. La izquierda catalana está dividida, en una parte a favor y otra contraria a la separación. De ambas maneras Cataluña replanteará su relación con las naciones españolas y con la monarquía republicana, porque ella le será vecina.

A los independentistas se les avecina una confrontación con el ejército de la República, mandatado por el ejecutivo y el legislativo del país para intervenir en el gobierno regional, a lo que intentarán impedir con una milicia civil. ¿Cuántos muertos, asesinados por el ejército, estará dispuesto a soportar el independentismo catalán? ¿Y qué harán después? El problema de Cataluña es el mismo de Grecia, supestropeada por la troika del gobierno europeo, lo mismo que el modelo liberal ortodoxo está empobreciendo al continente entero y a sus coledaños, cosa que no se resolvería tampoco con el liberalismo proteccionista y para la que no será suficiente el comunismo actual. El comunismo lo que tiene de bueno es que reabre la vía al verantismo, pero no basta, y está muy retrasado por el fideísmo internacional, así como por los malos modos que le son concomitantes, y el tema es mucho más amplio, así como tiene males ínsitos.

Lo que es la tradición en sí misma

Tradición es transdación, una dádiva, un dar, transido. El núcleo latino “doˮ es “darˮ.

miércoles, 25 de octubre de 2017

El conservadurismo no es malo en sí mismo

La izquierda tiene un problema con el conservadurismo porque tiene el precepto innovador, no siempre, pero lo tuvo mucho, ese de innovar por innovar, sin fijarse si era necesario para el comunismo, por lo que se cometieron innovaciones desviadoras de su concreción. El conservadurismo puede ser bueno, según sea, porque hay aspectos del comunismo que ya existen en el funcionamiento social. Son las cosas que están bien hechas para nuestra existencia como especie zoológica.

martes, 24 de octubre de 2017

Del mito de la tasa de interés y el abuso al empresariado

Al haber la idea de que el empresariado tiene que contribuir al desarrollo social mediante el engrandecimiento de la economía por la vía de la reinversión de las ganancias, se le adjudica a los empresarios la responsabilidad de crear los puestos de trabajo, responsabilidad que a veces ellos asumieron, pero que es claramente falible. Pensemos en un empresario capitalista que tiene una empresa. Ya con una, así fuera pequeña, y más si lo es mediana, y ni que hablar si grande, aunque estas últimas no suelan tener un sólo dueño, sino un conjunto de socios accionistas, tiene bastante de qué ocuparse, además de sus otras responsabilidades, como las familiares. Por ende, una persona así, bastante sobreatareada, no va a querer fundar más empresas, o ampliar la que ya tiene, por lo menos sin reticencias, porque eso le aparejaría tener que asumir más obligaciones, que además están muy controladas por la ley y que son poco gratas por el desprecio de los subordinados. Entonces, a las ganancias se las volcó a la especulación y a la fuga, que no requieren de tantos disgustos. La idea de que bajando la tasa de interés los capitales empresariales se volcarían a la inversión laborista supone que los empresarios son seres abstractos a los que lo único que les interesa es la acumulación de dinero, por lo que el éxito de la política económica que se basa en ella es relativo, aparte de abusivo. Además, atender al desempleo mediante este procedimiento no resuelve a otros de los problemas de fondo, por lo que es insuficiente incluso si se logra lo que se propuso.

domingo, 22 de octubre de 2017

Lecciones para el independentismo catalán

El independentismo catalán está a punto de ser derrotado, porque el gobierno español decretó la deposición del regional autonomista, a la que puede imponer mediante el ejército, aunque deba pagar un costo político por eso, que sería menor que si dejara que la región se secesionara del país. ¿Cabe reprocharle al gobierno español que actúe de acuerdo con la constitución española? Se le puede reprochar eso, pero igual el gobierno español procederá así, por lo que esa crítica no tiene sentido ganador. Los independentistas catalanes desestimaron a la correlación de fuerzas sociales, tanto la de dentro como la de fuera de España. No reconocieron que su apoyo dentro de Cataluña puede que no sea mayoritario, o sea, que tal vez perderían en unas elecciones en que se plebiscitara la independencia o una mayor autonomía. Ignoraron que no tienen fuerza militar suficiente para derrotar al ejército, despreciaron al españolismo catalán, tanto al monárquico como al republicano, y así al PSOE, y también a los miembros de Podemos que están por la permanencia de Cataluña en España, que los debe haber muchos en el resto del país. Podemos enfrenta la disyuntiva de apoyar la separación catalana o abrevar por una reforma constitucional que le aumente la autonomía, a lo que se niega porque esa es la propuesta del PSOE, pero Podemos es un partido político español, que tiene representación parlamentaria en el gobierno nacional, como tercera fuerza, por lo que su postura para el caso es débil: está contrariada entre responder a quienes los votaron en todo el país, cuya identidad nacional es más bien española, o apoyar a la minoría catalana con la que tiene más afinidad ideológica. La nación española, que se compone de sus naciones menores, fue execrada por el independentismo, por su carácter conservador, dado el peso de la iglesia, que se expresa políticamente en el Partido Popular y en Ciudadanos, pero el grupo de naciones sometidas por la monarquía y el gobierno central es más amplio que la sola Cataluña, sin que los independentistas catalanes tendieran lazos abiertos con los autonomistas de entre éstas, que les podrían haber ayudado, con el PSOE y Podemos, a deponer a la monarquía. El PSOE sostuvo a la constitución de 1978 porque representó a una fracción menor dentro de la nación española, y que aunque haya sido mayoritaria, y hasta gobernante, no tuvo la mayoría suficiente para reformar a la legalidad suprema, que es de la que se vale la capitalesía, la monarquía y el alto clero, a los que refuerza el pietismo democrático, incluso con las disidencias que les tiene, porque ese pietismo es, en gran medida, tanto católico como promonárquico y procapitalista. La izquierda radical tiene que estimar bien a la correlación de fuerzas, porque si no los proyectos se le fallan, y evitar la minoridad. Tiene que adoptar un democratismo fallado que prepare a mediano y largo plazo una liberación mejor, para lo cual es preciso abandonar al acoso izquierdista, ese que señala las faltas desde el purismo, porque la evolución humana se efectúa desde la maldad existente. El consensualismo mayoritario implica que la izquierda le tenga respeto crítico a las fuerzas conservadoras, parte de las cuales es la del proletariado religioso y pobre de ese país.

Un tema aparte es el de que el empobrecimiento que el gobierno central le está aplicando tanto a Cataluña como a las demás regiones españolas es causado por el modelo privatizador, al que le dicen austero, del gobierno de la Unión Europea, el liberalismo financista del capital trasnacional con eje en la troika de entidades gubernamentales del continente, que está aplicando un castigamiento continental, por la falsedad que tiene, dada por el carácter casto del cristianismo europeo, y que además está hegemonizado por Alemania, Francia y los países bajos, ahora que Gran Bretaña debate su salida de la unión, por lo que las capitalesías de estas potencias lucran con la explotación de las naciones sometidas. Hay un sometimiento de varios niveles, en el que la troika y los gobiernos de las potencias europeas dominan a los gobiernos de las naciones sometidas, que a su vez subordinan a las naciones menores dentro de sus países. El independentismo catalán no da cuenta mucho de eso, por lo que se cierra en una propuesta de solución local. Le falta internacionalismo. Además, existe contrariado, porque en él confluyen posturas de derecha, las del Partido Demócrata Europeo Catalán, con otras de izquierda, que asimismo divergen entre sí, las de Izquierda Republicana de Cataluña y las de la Coordinación de Unidad Popular. La nación catalana está partida en dos grandes partes, una españolista y otra secesionista, en las que se replican las divisiones entre la izquierda y la derecha.

El problema de la democracia es que el pueblo es el que decide mediante el voto, por lo que cabe analizar al pueblo, que es el que puso al gobierno de Rajoy en funciones. El franquismo no se debió sólo a la aristocracia española, porque tuvo sucesión, de manera distinta, en el Partido Popular español. El PP no es franquista, por ser republicano, pero es conservador, monárquico, católico y procapitalista. Es la continuación de la lucha oligárquica por la vía constitucional, pero esa lucha cuenta con el apoyo del pueblo conservador de España, bastante mal alienado por la iglesia, que hace a gran parte de su empresariado, sea éste capitalista o no lo sea.

De la manipulación insinuatoria

Uno de los procedimientos manipulatorios del entendimiento efectuados por la religiosidad conservadora es el de la insinuación discursiva, según el cual a los receptores del argumento se los induce a suponer ciertas cosas, sin que se den cuenta de la maniobra ni de que fueran engañados. Viene de la retórica escolástica, tan dada a las pujas verbales para la conducción de las órdenes. Esta tradición, de pelear discursivamente por la conducción social, viene desde antes de la edad antigua, y con sus trampas, bastante relacionadas a la fidencia, ya que habilita a pensar de mal modo, lo mismo que educó para el mal sentimiento, con la ascética casta. El pietismo causa a la penosidad social porque supone que ésta debe sacrificarse, por lo que impulsa la acometida de prácticas violatorias. En el pietismo privatista, el castigo social es exacerbado, porque el privatista es más extremista que el populista, pero éste también sigue a ideas sin sustento, porque su base conceptual parte de dar por cierta a la idea de dios, sin admitir que, como sólo es una creencia, hay que tomarla de hipótesis. También confunde a la creencia con la verdad.

sábado, 21 de octubre de 2017

Comentarios a la entrevista a Pablo Alabarces del Pagina 12 del 11 de octubre pasado

Leí la nota de Pablo Esteban y se me ocurrieron algunas ideas que paso a detallar. Lo digo como crítica favorable, ya que Alabarces me cae bastante bien. Al discurso alabarcino se le debieran relaborar algunas cosas, es pre-exacto en algunos temas. Ya para empezar pido disculpas, por lo cachivache y lo soberbio que sea. Lo segundo me viene dado por mi condición de clase, a la que no puedo modificar bien sin un cambio en la legislación.

La nota ya arranca equivocándose, cuando Esteban dice que todos los ciudadanos interesados por el fútbol adoptan la actitud del director técnico: eso pasa mucho, pero no siempre, y en verdad sucede las menos de las veces, aunque sean unas cuantas, porque la gente se harta de mirarlo por la televisión, o de escucharlo por la radio, lo mira comiendo, o mientras que va al baño, o se distrae en otras cosas así, y entonces no opina del partido, como cuando lo mira haciendo otras cosas. También hay matices y contemplaciones en los juicios de los futboleros. El disfrute del fútbol no es un descontrol absoluto, y tampoco es un descontrol irreprochable. Lo que describe la introducción de la entrevista es la actitud más fanática de los hinchas varones. Es una nota hombrista porque en ella predominan las menciones a los hombres, pero estaría mal criticarla mal, ya que el fútbol fue más cosa de hombres que de mujeres, por las aptitudes corporales que requirió, en tanto que se lo jugó rudo, como un enfrentamiento de destrezas fuertes y con una lógica de rivalidad, enemistable en las malas ocasiones, y por el rol social que adoptara, como entretenimiento de los trabajadores, en sociedades de matrimonios biparentales, de cuyas esposas se quedaban cuidando a los hijos durante los partidos, tanto en las casas como alrededor de las canchas. De lo duro cabe decir que tuvo mucha pelea vana, muchos asesinatos, trompadas, cuchillazos, bombas de estruendo, y otros garrones, como los choripanes berretas, los atolladeros automovilísticos y el chimichurri de fábrica, a los que sigue teniendo, y con eso me quedo corto, por las extorsiones de los directivos de los clubes a los jugadores, la mala intromisión de las sociedades de los árbitros, ambas que fueron secretas, las apuestas, también ocultas, las peleas entre hinchas y policías y así tanto más. En el fútbol actual se exacerban las características del idealismo capitalista vigente, resumibles en el disimulo de las maldades cometidas, durante la exaltación de una moralidad pretendida que no cumple lo que exige, la doble moral, que no es sólo burguesa, sino que se da en la productividad capitalista, tanto la urbana como la rural. Tampoco es que el campesinado sea el reino de la buena moralidad, y no sólo por los males de las y los patrones y matronas, sino también por los de las y los trabajadores agrícolas. La doble moral viene del optimismo religioso, que convocó a adoptar una buena apariencia incluso aunque el trasfondo fuera malo, en vez que a ocuparse en remediarlo, pero tiene otros factores que le influyeron.

Empezada la entrevista, Alabarces partió de un parecer y de un fenomenismo: dijo que cuando empezó a estudiar al fútbol le pareció que este tema podía ser un fenómeno interesante para indagar la relación entre lo popular y lo masivo. Tal parecer es cierto, aunque quisiera que dejara de considerar al fútbol como un fenómeno, porque el fenomenismo induce a acotarse a la apariencia de las cosas, por su etimología, sin llegar a niveles de profundidad, lo que no le impidió a Alabarces traspasar este impedimento, pero sí dificulta hacerlo a veces, lo que opaca algo a nuestra conciencia social. Lo de la contraposición entre lo popular y lo oficial es rebatible, porque ésta coexistió con la coincidencia mutua, pero que dio por resultado una relación mal establecida, un comunitarismo decaído.

Otra cosa, que no la entendí bien, es porqué asoció a Beatriz Sarlo dentro del mismo grupo que Mauricio Macri. Sarlo apoya al FIT, y no es capitalista. Lo que tiene es que es muy fina, y que fue antiperonista, o por lo menos gorileable, pero no da reprochárselo de mala manera, como a veces le hicieron, no en el caso de esta entrevista. Fue una crítica injusta. Habría que señalarle en concreto las faltas que haya cometido, pero con buen juicio, lo que a los demócratas nos falta bastante, porque el juicio individual es social.

Luego Alabarces se interrogó sobre dónde quedó lo popular del fútbol, ya que fue adoptado por las elites, cuestión que está equivocada, porque el fútbol es transclasista, desde que nació en Inglaterra, ya que fue parte de la historia de la elite inglesa desde que ésta lo conociera. Sucede que la elite y el pueblo lo vivieron de distintas maneras. Lo popular del fútbol es lo que tiene de popular, su recreación por parte del pueblo, que coexiste relacionándose con lo que tiene de elitista, ya que el fútbol es controlado desde arriba por la elite, por lo que el ordenamiento del deporte obedece a la hegemonía féica y capitalista. A la nota le falta la crítica al carácter matufiero, mafioso y fidente, del fútbol profesional, que es capitalista y presto a las operaciones políticas de la clase dominante, sin que esto lo defina por completo: mantiene algo de dignidad, que queda solapada, en particular por la represión a la socialización del juego de pelota, que no debiera ser competitivo, y que depende de la liberación social para completarse, ya que la sujeción al orden capitalista le resta a las personas tiempo, salud y fuerzas para jugar. La actuación del grueso del periodismo deportivo es francamente penosa: tiene un nivel deplorable, pero a los periodistas que quisieran elevarlo los echarían de sus trabajos en los grandes medios de comunicación, por lo que su propiedad es un factor decisivo del nivel periodístico, y se relaciona con la alianza de clases vigente y con sus contracciones históricas.

No estoy de acuerdo con que no haya nada en la sociedad en que se reflejen sus partes externas. De hecho, hay muchos reflejos sociales, entendidos éstos como réplicas, pero que distan mucho de ser absolutamente perfectos: son reflejos con similaridades y diferencias respecto de sus originales. El fútbol es parte de la sociedad, por lo que tiene cierta autonomía respecto del resto de sus instancias, que sucede en el marco de su imbricación histórica: ambos se influyen entre sí.

Para mi hablar de la pasión puede ser válido, según cómo se la entienda. Lo de que la mayoría de las prácticas de las hinchadas actuales tiene menos de 25 años puede que sea exagerado, al menos en que siguen siendo hinchadas de equipos deportivos pertenecientes a clubes de barrio, pero sí es verdad que el seguimiento cambió mucho con la televisación a color, aunque antes se lo hizo con la blanco y negro, la radio, los periódicos y las conversaciones, lo mismo que le incide la privatización de la titularidad de los clubes, con eso de las sociedades anónimas, la comercialización millonaria de los jugadores, el lavado de dinero y la politización deshonesta, que acá ya se venían gestando desde antes de la reforma constitucional argentina de 1994. Cambió brusco con la financiarización. Acuerdo con la crítica al mal hombrismo, la mala masculinidad, de los fanáticos, dada por el patriarcado fidente, de sexualidad bruta, competitiva y desmerecedora de la pasividad sexual. Son hombres algo malvados porque no criticaron mucho a lo malo de la educación que recibieron. Están mal civilizados, como todos lo estamos para distintas cosas, por la falencia humana histórica presente en el sistema actual. El fútbol imperante está mal subido, así que vale que se le caigan sus malas cosas, pero decae todo junto y mientras tanto mantendrá algo de su bondad, y persistirá de acuerdo a la evolución humana. Lo que conocemos desde la crisis del estado benefactor es al fútbol en decadencia, correlativo a la degradación social aparejada por la financiarización capitalista. Es el fútbol del último medio siglo, muy espectacularizado, con cifras millonarias, figuras destacadas en horarios estelares, un ludismo vedetizado, privado y oscurantista, de clientelización a la carta, cuya bondad verdadera existe reprimida. La crisis del fútbol se corresponde a la crisis de las esperanzas que la burguesía pietista y óptima depositó en el sistema del capital, que venía de la ilustración y que tiene un carácter sacerdotal. Los llamados anhelos burgueses lo son de una pleitesía acomodada que discurre creyendo mientras que manda socialmente.

Para que la gente sea buena futbolera el fútbol tiene que ser bueno, lo que depende de la conciencia y del orden de nuestra sociedad. Los jugadores son hipócritas, creyentes en general, y están sometidos a un sistema muy estricto, en el cual si no cumplen con todo lo que deben los echan, por lo que pocas veces son críticos. Padecen a su propia conciencia creyente y a la opresión privada, no obstante lo cual hay cuestionamientos a los que se merecen, con la solidaridad debida.

jueves, 19 de octubre de 2017

Del zoroastrismo en la India y de la coexistencia interreligiosa del pasado

En la India existen muchos zoroástricos, como lo fuera Nietzsche. El zoroastrismo me parecía ser un misticismo extinguido, pero tiene adeptos en ese país y en Afganistán. Así, ya en el siglo XIX se venía gestando el multiculturalismo religioso que eclosionaría luego del Consenso de Washington, con el liberalismo postulador en falso de la buena convivencia entre las culturas, el del posmodernismo globalizador, un posmodernismo que fuera tanto ortodoxo en lo económico como privatizador en lo social, pero en verdad la coexistencia interreligiosa ya hubo sido desde antes. Siempre hubo una coexistencia crítica porque los fieles tienen aspiraciones existenciales discrepantes, por basarse en ideas que no son verdaderas, que los llevaron a confrontarse. Convivieron suponiendo que el otro debía convertirse al credo verdadero, lo que generó a diversos tipos de sincretismos crédicos. De toda esa mezcla sale el credismo actual, el conjunto de todos los credos, que es inenarrable del todo porque hay credos mestizados, y existen cambiando y relacionándose entre sí, y con y como lo hacen las concepciones ateas.

Es llamativo que el dharma, la noción central de las religiones dhármicas, como el budismo, el hinduismo, el jainismo y el sijismo, signifique lo mismo que el cristianismo vertiera en la del progreso, ya que el dharma se traduce como la posesión, la conservación, el mantenimiento, el sostén, el soporte y el ajusticiamiento. La raíz indoariana dhar, se trasladó al avéstico, al griego, al latín, al antiguo alto alemán y al eslavo eclesiástico. En lenguaje indio, tiene los significados de la religión, la enseñanza, la ley natural, la naturaleza, la virtud, la conducta correcta, la verdad, lo figurativo, el establecimiento, la firmeza, el apoyo, la norma fija, el estatuto y la ley. Ambos conjuntos de religiones se fundan en el interés de prosperar de sus miembros, que es lo que quiere lograr el comunismo. En eso el comunismo es como una religión, pero no es religioso, porque descreyó de los dioses y busca ordenar a la sociedad de acuerdo a lo sabido con certeza. Es una concepción que busca superar los defectos de las creyentes.

miércoles, 18 de octubre de 2017

“Reggae del amanecer” en piano











 


La humanidad, para resolver bien su historia, tiene que reconocer debidamente su maldad pretérita, y ajusticiar al maltrato innecesario que hubo cometido. Será crítica de eso en tanto que no sea así, porque la moral es natural: la gente pensará bastante en su pasado con cierto sentido de la justicia, aunque sea intuitivo, y con el negacionismo perdedor que también habrá. La crítica se funda en el sentimiento de reparación histórica demandado antes por las y los derrotados, y persistirá porque los humanos no querrán sufrir, sino gozar. Es un deseo natural, aunque sea incumplible acaso, y algo se lo cumplió. Resta lo que falta.