Un blog total, cósmico, terráqueo, naturista, humanista, comunista, demócrata, feminista y libertario.
lunes, 29 de abril de 2019
Dos niveles en la ley suprema
La ley suprema tiene dos niveles. El inferior es el de las constituciones nacionales, que está subordinado a la ley trasnacional, por lo que la adopción de la ley socialista en las naciones no basta para la transformación revolucionaria, pero es necesaria para la preparación y el progreso proletario durante la transición previa a la socialización mayor de los grandes capitales privados, que debe distinguir sentidos y formas, ya que el empresariado menor necesita de cierta socialización para vivir bien, en cuanto que desempeña tareas más solitarias de lo que debe ser, así como la sobrepropietarización perjudica a la clase alta. La sobrepropietarización debe ser entendida como una patología económica.
domingo, 28 de abril de 2019
Del progreso
La parte de "greso" de "progreso" remite a la gracia, a lo grato. La de "pro" se refiere al bien. Entonces, el progreso es lo que es bien grato, por lo que los avances humanos que no son buenos son de progreso aparente. El tema no es fácil de decidir porque la mayoría de los avances tienen buenos y malos aspectos, a los que puede no conocerse en un principio, por lo que se les descubren luego de ocurridos los beneficios y las contras, cuando se hace evidente la necesidad de corregirlos, detenerlos o revertirlos, y las combinaciones entre esas y las demás formas de cambio, que deben coexistir con lo que haya que mantener de ellos.
viernes, 26 de abril de 2019
Poligamia seudo-monógama
La monogamia aparente del capital en verdad es una poligamia que finge ser monógama, con el respeto a las normas transgredido en secreto. Quizás la falta sea mayor entre varones que entre mujeres, habría que saberlo, es decir, que a las mujeres puede que se las haya tratado más de cornudas que a los hombres. Debe haber sido así, por el patriarcado.
El anarquismo y la radicalidad de derecha
El anarquismo adoptó a algunos radicales de derecha, como Pirrón, Gorgias, Nietzsche y Heidegger, o la derecha artística de Marinetti, Ezra Pound y quizás Baudelaire, convirtiéndose en derechista bizarro. Desde entonces algunos anarquistas se hicieron de derecha. Adoptaron una postura distópica, de la que en parte se arrepintieron. El anarquismo socialista quedó así confundido por la derecha extrema, que lo pervirtió ideológicamente, en lo que el misticismo tuvo un lugar importante. En las otras partes de la izquierda la infiltración de la derecha también ocurre. En sintonía con el accionar de los servicios de la inteligencia presidencial, todas las vertientes de la izquierda adoptaron formas de derecha, en una especie de secuestro inconciente acorde a la hegemonía principal, como un refuerzo gubernativo al liderazgo del capital, que seguirá vigente hasta que se lo haya concientizado bien y detenido.
La confusión de las vertientes socialistas se debe a la operatoria de los agentes de la inteligencia gubernamental entre varias otras causas, como los propios errores doctrinarios.
La confusión de las vertientes socialistas se debe a la operatoria de los agentes de la inteligencia gubernamental entre varias otras causas, como los propios errores doctrinarios.
De la articulación intra-izquierdista
La izquierda tiene varios quiebres, mayores y menores. Dicho a lo grosero está el que separa al anarquismo del comunismo y el de entre éste último y el socialismo, con variantes intermedias y excepciones, o sea que ahí tenemos dos grandes fracturas, que se completan con las intermedias y menores, en el seno de la infiltración de todas las fuerzas por los agentes de los servicios secretos de los ejércitos oficiales, que hace a nuestra enemistad y negativismo. Hay coincidencia general, también con rarezas, en cuestionar al clericalismo, el republicanismo y el capitalismo, con muchos matices que hacen a las contradicciones del espacio, pero no se llega a una caracterización conjunta, que permita componerles bien, por lo que la estrategia se falsea, de lo que prima el capital liberal, también bastante apoyado por el pueblo, una cuestión subestimada en el análisis, lo que exaspera los debates en la superestructura.
La historia de agresiones entre los miembros de la izquierda dista de haberse saldado bien, por lo que persistirán los rencores y enconos grupales e individuales, permanentemente realimentados por la violencia dominante, sea ésta intencional o no, por lo que habrá que tratar de enfrentarlos de buen modo y sin que proponérselo baste para lograrlo.
En mi opinión la estrategia debe componer a los elementos de izquierda, sean partidos, organizaciones particulares, como los movimientos sociales, entre otras tantas y de varias índoles, o los individuos, según el seguimiento crítico al proletariado y con el criterio de ajusticiar al capital de buena manera, para evitar los pogromos socialistas. El proletariado no es muy de izquierda, es más bien moderado, centrista, aunque tiende a la derecha por el peso de la clase hegemónica, por lo que se debe ajustar las aspiraciones inmediatas a lo conseguible dentro de la coyuntura, pero con sentido maximalista de largo plazo, según el proletariado lo demande en primer lugar, es decir, con el empresariado en el término siguiente. Este es un planteo socialista de conciliación de clases, que revierte el favorecimiento principal hacia el proletariado, el cual, para suceder bien, tiene que ajusticiar bien los crímenes históricos, ya que de hacerlo mal se volvería injusto, perjudicándose a sí mismo. Esa reversión del signo de gobierno necesita del cambio constitucional, ya que si no queda acotada al nivel ejecutivo, que es inferior al de la asamblea constituyente a la que responde, porque se accede a éste mediante elecciones legisladas en su dominio, las de la ley liberal. En los países que ya tienen ley obrera hace falta hacerla cumplir, así como reparaciones severas, lo que no puede ser mucho mientras que el capital domine en el mundo, por lo que en ellos se da un capitalismo alterno, similar al del liberalismo proteccionista, pero con partido único en casi todos ellos, algo que no debe ser pero que tiene sus razones, es decir, que transformarlo exige responder bien a las que lo merezcan de entre ellas, esto es, que el tema está contrariado por la trampa de los liberales, que ya las hicieron muchas veces, legales e ilegales, ya que la delincuencia atraviesa a toda la sociedad y porque el capital es muy tramposo, no sólo el liberal, a lo que no se le debiera exagerar la crítica.
La modernidad, a nivel teísta, tiene un teísmo moderado, que se inició en la Antigüedad con Aristóteles y se eclipsó en la Edad Media, con una ciencia de materialismo fiel y teísta, ya de dios único desde que el cristianismo aboliera a casi toda la esclavitud, que continuó como servidumbre agrícola y acabó en el salariazgo en curso, también de teísmo moderado, con una asunción de la materia sofisticada y eficiente pero igualmente catastrófica. El empresariado, que es laico, influyó en la modernización del clero, primero con la reforma y la contrarreforma del Renacimiento, permitidas por la imprenta, luego con las revoluciones burguesas, pero eso sobre el trasfondo sirviente, sin que hasta ahora se eliminara la fetichización, es decir, que se trata de una modernidad fetichista, de prevalencia seudo-monoteísta en particular, lo que redunda en el modelo teísta ecuménico, el liberal, un conjunto compuesto por múltiples maneras, algo coherentes y contradictorias, divergentes y concordantes, con mucha miseria, que se da entre otras cosas por las consecuencias prácticas de nuestro pensamiento y se corresponde con el modo de ser de la economía. A economía fetichista, religión teísta, y viceversa. El salariazgo es el método de pago de la jerarquía moderna, pero recién se impuso dos siglos y medio después de iniciada la era. En conclusión, que la igualdad social requiere la deposición del orden sagrado, ya que la verticalidad es uno de sus rasgos centrales, aunque eso puede que no baste. El fetichismo es plenamente sacro, o sea que no puede haber una economía no fetichista en el seno de un orden social mítico.
La historia de agresiones entre los miembros de la izquierda dista de haberse saldado bien, por lo que persistirán los rencores y enconos grupales e individuales, permanentemente realimentados por la violencia dominante, sea ésta intencional o no, por lo que habrá que tratar de enfrentarlos de buen modo y sin que proponérselo baste para lograrlo.
En mi opinión la estrategia debe componer a los elementos de izquierda, sean partidos, organizaciones particulares, como los movimientos sociales, entre otras tantas y de varias índoles, o los individuos, según el seguimiento crítico al proletariado y con el criterio de ajusticiar al capital de buena manera, para evitar los pogromos socialistas. El proletariado no es muy de izquierda, es más bien moderado, centrista, aunque tiende a la derecha por el peso de la clase hegemónica, por lo que se debe ajustar las aspiraciones inmediatas a lo conseguible dentro de la coyuntura, pero con sentido maximalista de largo plazo, según el proletariado lo demande en primer lugar, es decir, con el empresariado en el término siguiente. Este es un planteo socialista de conciliación de clases, que revierte el favorecimiento principal hacia el proletariado, el cual, para suceder bien, tiene que ajusticiar bien los crímenes históricos, ya que de hacerlo mal se volvería injusto, perjudicándose a sí mismo. Esa reversión del signo de gobierno necesita del cambio constitucional, ya que si no queda acotada al nivel ejecutivo, que es inferior al de la asamblea constituyente a la que responde, porque se accede a éste mediante elecciones legisladas en su dominio, las de la ley liberal. En los países que ya tienen ley obrera hace falta hacerla cumplir, así como reparaciones severas, lo que no puede ser mucho mientras que el capital domine en el mundo, por lo que en ellos se da un capitalismo alterno, similar al del liberalismo proteccionista, pero con partido único en casi todos ellos, algo que no debe ser pero que tiene sus razones, es decir, que transformarlo exige responder bien a las que lo merezcan de entre ellas, esto es, que el tema está contrariado por la trampa de los liberales, que ya las hicieron muchas veces, legales e ilegales, ya que la delincuencia atraviesa a toda la sociedad y porque el capital es muy tramposo, no sólo el liberal, a lo que no se le debiera exagerar la crítica.
La modernidad, a nivel teísta, tiene un teísmo moderado, que se inició en la Antigüedad con Aristóteles y se eclipsó en la Edad Media, con una ciencia de materialismo fiel y teísta, ya de dios único desde que el cristianismo aboliera a casi toda la esclavitud, que continuó como servidumbre agrícola y acabó en el salariazgo en curso, también de teísmo moderado, con una asunción de la materia sofisticada y eficiente pero igualmente catastrófica. El empresariado, que es laico, influyó en la modernización del clero, primero con la reforma y la contrarreforma del Renacimiento, permitidas por la imprenta, luego con las revoluciones burguesas, pero eso sobre el trasfondo sirviente, sin que hasta ahora se eliminara la fetichización, es decir, que se trata de una modernidad fetichista, de prevalencia seudo-monoteísta en particular, lo que redunda en el modelo teísta ecuménico, el liberal, un conjunto compuesto por múltiples maneras, algo coherentes y contradictorias, divergentes y concordantes, con mucha miseria, que se da entre otras cosas por las consecuencias prácticas de nuestro pensamiento y se corresponde con el modo de ser de la economía. A economía fetichista, religión teísta, y viceversa. El salariazgo es el método de pago de la jerarquía moderna, pero recién se impuso dos siglos y medio después de iniciada la era. En conclusión, que la igualdad social requiere la deposición del orden sagrado, ya que la verticalidad es uno de sus rasgos centrales, aunque eso puede que no baste. El fetichismo es plenamente sacro, o sea que no puede haber una economía no fetichista en el seno de un orden social mítico.
jueves, 25 de abril de 2019
De la relación entre el PSOE y Unidas Podemos
En España el centroizquierda se dividió en dos grandes núcleos enfrentados entre sí, cuyos programas son ambos liberal-heterodoxos, ya que aspiran a presidir países de constitución liberal, en los cuales el conservadurismo agrupa a medianías nacionales, que dificultan la reforma de la ley suprema. En tanto que esto no suceda, el centroizquierda, y parecido el centroderecha, ejercerán capitalismos alternativos, más o menos progresistas, ateos y teístas. Entonces, deberán la unidad aunque no la adopten, más porque tienen la responsabilidad del gobierno, del que el proletariado depende mucho. Para que el gobierno deje de ser privado también se precisa de la reforma constitucional que lo faculte, por lo que persistirá como representativo hasta que la mayoría de la sociedad haya decidido cambiarlo, por el peso del ejército, dentro de lo cual hay distintos modos de representar, todos más o menos fallados, pero cuyas diferencias importan a corto plazo. Lo indispensable es que la sociedad entienda bien el problema de su propia existencia, para lo que debe cuestionarse varios aspectos de su conocimiento, algunos de los cuales son tenidos por verdaderos sin que lo sean.
miércoles, 24 de abril de 2019
Fe, ciencia, razón y verdad
La fe es la suposición de algo, el sentimiento de que algo pensado existe como tal en lo objetivo, o simplemente el pensamiento de algo. La ciencia es el discernimiento, esto es, la indagación de las cosas para entender la realidad. No es siempre verdadera, es decir, que parte del discernimiento que hacemos los humanos no explica bien al objeto de que trata. Tiene aspectos sensoriales, entre los cuales el mental, y motrices, porque para investigar muchas veces se desplaza. La razón es el pensamiento lógico, el coherente, tampoco necesariamente verdadero, ni de por sí bueno.
La metodología sirve para alcanzar la verdad, y todo discernimiento tiene una, no siempre formal, lo que tampoco garantiza el éxito. Luego, si la ciencia alcanza leyes universales, es otro tema, ya que no toda averiguación tiene que tener conclusiones universales. Hay verdades particulares, grupales y totales. La mayor de todas es que todo es, a la que siguen las restantes, todas las cuales existen mezcladas entre las ideas que tomamos por ciertas, sin que siempre podamos distinguirlas claramente, es decir, que dentro de lo que consideramos verdad hay mentiras, mal-intencionadas y accidentales.
Dentro de lo que pensamos que es la ciencia hay seudo-ciencia, es decir, ciencia que parece ser un discernimiento pero que no lo es, como las ideas míticas, de arte fabulador, y dentro de la ciencia hay una parte que es verdad y otra que no lo es, ya que no todo lo que pensamos con lógica es cierto, así como no todas las verdades son buenas. La corroboración entre el pensamiento científico y su objeto sucede de facto, aunque no podamos explicarla del todo bien, por medio de los sentidos y de su puesta en juego para el estudio, lo que no garantiza siempre el triunfo del análisis pero puede permitirlo. El criterio máximo para evaluar la ciencia debe ser el de la justicia social humana y la de la naturaleza a la que pertenece, estimables por medio de las consecuencias de nuestra práctica conjunta.
La ciencia de fe es una ciencia, ya que explica la realidad con lógica coherente, pero se basa en la hipótesis teísta, que es mítica, por lo que funciona algo mal. Llegado un punto lleva al argumento al terreno de las hipótesis incontrastables, en materias tan fundamentales como la del origen de la realidad, con todas sus derivaciones para las ciencias particulares y sus ámbitos de aplicación. Por eso, entre otras causas, es que hay tantas controversias, porque se confunde a la verdad con la fe.
La metodología sirve para alcanzar la verdad, y todo discernimiento tiene una, no siempre formal, lo que tampoco garantiza el éxito. Luego, si la ciencia alcanza leyes universales, es otro tema, ya que no toda averiguación tiene que tener conclusiones universales. Hay verdades particulares, grupales y totales. La mayor de todas es que todo es, a la que siguen las restantes, todas las cuales existen mezcladas entre las ideas que tomamos por ciertas, sin que siempre podamos distinguirlas claramente, es decir, que dentro de lo que consideramos verdad hay mentiras, mal-intencionadas y accidentales.
Dentro de lo que pensamos que es la ciencia hay seudo-ciencia, es decir, ciencia que parece ser un discernimiento pero que no lo es, como las ideas míticas, de arte fabulador, y dentro de la ciencia hay una parte que es verdad y otra que no lo es, ya que no todo lo que pensamos con lógica es cierto, así como no todas las verdades son buenas. La corroboración entre el pensamiento científico y su objeto sucede de facto, aunque no podamos explicarla del todo bien, por medio de los sentidos y de su puesta en juego para el estudio, lo que no garantiza siempre el triunfo del análisis pero puede permitirlo. El criterio máximo para evaluar la ciencia debe ser el de la justicia social humana y la de la naturaleza a la que pertenece, estimables por medio de las consecuencias de nuestra práctica conjunta.
La ciencia de fe es una ciencia, ya que explica la realidad con lógica coherente, pero se basa en la hipótesis teísta, que es mítica, por lo que funciona algo mal. Llegado un punto lleva al argumento al terreno de las hipótesis incontrastables, en materias tan fundamentales como la del origen de la realidad, con todas sus derivaciones para las ciencias particulares y sus ámbitos de aplicación. Por eso, entre otras causas, es que hay tantas controversias, porque se confunde a la verdad con la fe.
martes, 23 de abril de 2019
¿Podría haber buen capitalismo?
El capitalismo, como toma de partido por la captación, favorable a la captura, no es necesariamente malo. Podría ser bueno, si la captura fuese bien hecha, pero para eso debiera ser socialista, antes que comunista y así. Eso con enaltecimiento del dinero no puede ser, y quizás con dinero tampoco. Así y todo, no da lo mismo de qué capitalismo se trate, ya que puede que dure mucho, siglos tal vez, menos aún que el predominio religioso, lo que da en una crisis inmensa, con muchas injusticias diarias por el régimen de propiedad en curso, que persistirá por algún tiempo. La supresión del dinero como elemento para efectuar las transacciones de bienes no es prioritaria para los partidos socialistas, al menos en general, por lo que a mediano plazo el intercambio monetario persistirá. Entonces, cabrá la crítica de la representación de los bienes de uso con los de cambio, que son de uso también. Los bienes de cambio son de uso, porque se los usa para las transacciones, sean dinerarias o de los bienes más concretos: forman un subconjunto dentro del de todos los bienes, es decir, que a la vez que son de uso también son de cambio, porque su uso es el de permitir las permutaciones. Cabrá ajustar la representación a la vez que cuestionar al sistema mismo, que debiera ser reemplazado por uno de trueque consensuado, de reciprocidad abierta, es decir, tanto directa como indirecta, pero para hacer primar eso, que existe solapado, faltaría mucho.
Patrón y paterno
El padronazgo es paternal, de regla de padres, lo patriótico. En inglés, el vocablo "pattern", muy parecido al de "paterno", significa "patrón" en el sentido de "regla". Tampoco el matriarcado resolvería bien el punto, ni la paternidad es necesariamente mala. La adultez masculina es paterna, aunque no se tengan hijas e hijos directos, por lo que la paternidad es inevitable, de lo cual se debe evaluar bien cuál adoptar, lo mismo que pasa con la maternidad de las mujeres y con la transgeneridad habida.
Bosquejo de las clases humanas mundiales
Cerca del 80% de la población es proletaria, del cual la gran mayoría asalariada, ya que una fracción chica del proletariado corresponde al empresariado pequeño, pongámosle un 20%. Del 20% restante, que abarca al empresariado mediano y al grande, así como a los pocos asalariados que se equiparan en ingresos anuales con el empresariado medio, el 5% debe ser capitalista y el 15% popular. O sea, que el 5% de la gente es capitalista, incluidas muchas de las esposas de los grandes empresarios, y que tres cuartas partes del empresariado no lo son, aunque el mediano acumula un tanto mal.
Entonces, el 60% es asalariado, el 20% empresariado pequeño, el 15% mediano y el 5% grande. El 80% es proletario y el 20% del empresariado superior, del que un cuarto es capitalista, esto dicho a tientas.
Entonces, el 60% es asalariado, el 20% empresariado pequeño, el 15% mediano y el 5% grande. El 80% es proletario y el 20% del empresariado superior, del que un cuarto es capitalista, esto dicho a tientas.
Del agnosticismo teológico
Como criterio científico cabe el agnóstico en materia de dioses, ya que, como sociedad, no hemos contestado bien la pregunta por el origen del cosmos, en tanto que hay varias respuestas diferentes y contrarias entre sí, todas las cuales afirmaron ser la única verdadera, aunque con dudas y conversiones acaso no tan expuestas. De otros temas se pueden postular verdades seguras, aunque también puedan ser un poco rebatibles, pero en lo que hace a dioses no hay ningún consenso completo. Si los dioses crearon todo lo que es, entonces lo que pensamos que es el mundo entero no es todo lo que es, ya que no contiene a los dioses. Así que ahí hay una contradicción, a la que se puede intentar salvar con el argumento de que otro dios creó a los dioses que crearon al mundo, pero éste no habría sido creado por nada, por lo que la idea pierde sustento, o mismo con la creencia en la auto-generación de dios, que tampoco fuera bien demostrada y a la que aún así se tomó por verdad. Lo que es seguro es que como especie viviente no sabemos bien qué hubo antes del big bang, por lo que a los razonamientos científicos que derivan de la hipótesis teísta se los debe reprobar, de igual modo que con cualquier otro que se funde en un aserto que no hubiera sido bien comprobado, como el ateo. Estos razonamientos son muchos y están esparcidos por todos los ámbitos de la actividad humana, por lo que su enmienda conlleva una tarea muy grande. Casi toda la ciencia cree o descree de los dioses, sin reparar en que lo necesario es saber de ellos bien y en colectivo, así como aceptar cuando no se los sabe, en vez que postular su existencia por la fe.
La incidencia de la teología, inclusive la atea, en la historia, es muy importante como para permitir que influya mal, a lo que hace al habilitar la aseveración de conclusiones sin el conocimiento suficiente, cosa que deriva en la acometida de prácticas lesionantes.
La descalificación de los pareceres que la merezcan debiera ser justa, ya que confundir la verdad con la apariencia es común y porque la gente merece respeto.
El agnosticismo es caótico, porque advierte que al iniciarse lo conocido había un caos, es decir, algo cuya forma es ignorada por nosotros quienes la conocemos.
La incidencia de la teología, inclusive la atea, en la historia, es muy importante como para permitir que influya mal, a lo que hace al habilitar la aseveración de conclusiones sin el conocimiento suficiente, cosa que deriva en la acometida de prácticas lesionantes.
La descalificación de los pareceres que la merezcan debiera ser justa, ya que confundir la verdad con la apariencia es común y porque la gente merece respeto.
El agnosticismo es caótico, porque advierte que al iniciarse lo conocido había un caos, es decir, algo cuya forma es ignorada por nosotros quienes la conocemos.
lunes, 22 de abril de 2019
¿Fueron proletarios los salvajes y los bárbaros?
Antes del esclavismo la economía hubo sido tanto primaria como asentada, la de los asentamientos líticos, las ciudades anteriores a la metalurgia, que inventaron la alfarería y el tejido lanar. En los poblados de la edad de piedra hubo tanto recolección como caza y pesca, mezclada con la agricultura y la ganadería incipiente, o sea que hubo proletarios. Cuando los primeros rituales sagrados, como los de brujos y jefes tribales, ya la sociedad se jerarquizó, con una verticalidad simple, pero mayor que la de los clanes salvajes, que también la hubiera aunque no haya sido con relatos acabados. La verticalidad etárea no es erradicable, por lo que persistirá de todos modos en el caso de que la humanidad exista. A los otros verticalismos habría que verlos de a uno, y quizás debieran permanecer de buena forma. Tampoco hay que absolutizar al horizontalismo, que igual debe primar, con la verticalidad subsidiaria.
Los proletarios salvajes y bárbaros fueron los sirvientes del período migrante y del de las ciudades primitivas, épocas todavía no superadas del todo, así como pervive la esclavitud y la servidumbre de la gleba, o resabios de ellos en el salariazgo degradado, cuya versión normal es el patrón moderno para contratar servicios laborales. Las tres fases, con la de los primeros imperios, que iniciaron al sistema de división del trabajo en clases consolidadas y fijas, fueron de ortodoxia patriarcal y teísta, de distintos credos, con elites y pueblos. La edad de piedra tiene como 2,8 millones de años, en tanto que la esclavitud se inició hace como 6 mil, lo que implica que la humanidad, en casi toda su historia, no sufrió la división de clases actual, pero sí otras diferenciaciones, así como la violencia de la competencia por la vida. La metalurgia hizo posible a la esclavitud porque permitió la fabricación de las cadenas y grilletes con que se sujetara a los prisioneros de guerra. De allí que coexistan. La metalurgia y la esclavitud se iniciaron a la vez. La servidumbre de la gleba requirió del arado, el de la irrigación y los reinos, caracterizados por trazados agrícolas rectilíneos, hechos con equinos domesticados, así como el salariazgo precisara de la imprenta, en predominio industrial y bancario, con repúblicas privadas sofisticadas y formas económicas puras y de geometría compleja.
Los proletarios salvajes y bárbaros fueron los sirvientes del período migrante y del de las ciudades primitivas, épocas todavía no superadas del todo, así como pervive la esclavitud y la servidumbre de la gleba, o resabios de ellos en el salariazgo degradado, cuya versión normal es el patrón moderno para contratar servicios laborales. Las tres fases, con la de los primeros imperios, que iniciaron al sistema de división del trabajo en clases consolidadas y fijas, fueron de ortodoxia patriarcal y teísta, de distintos credos, con elites y pueblos. La edad de piedra tiene como 2,8 millones de años, en tanto que la esclavitud se inició hace como 6 mil, lo que implica que la humanidad, en casi toda su historia, no sufrió la división de clases actual, pero sí otras diferenciaciones, así como la violencia de la competencia por la vida. La metalurgia hizo posible a la esclavitud porque permitió la fabricación de las cadenas y grilletes con que se sujetara a los prisioneros de guerra. De allí que coexistan. La metalurgia y la esclavitud se iniciaron a la vez. La servidumbre de la gleba requirió del arado, el de la irrigación y los reinos, caracterizados por trazados agrícolas rectilíneos, hechos con equinos domesticados, así como el salariazgo precisara de la imprenta, en predominio industrial y bancario, con repúblicas privadas sofisticadas y formas económicas puras y de geometría compleja.
El peronismo es muy hinchapelotas
Como trama demócrata-cristiana tiene la castidad laica propia del cristianismo moderno, que se corresponde en la economía con el salariazgo, castrante al impedir la eyaculación, cosa que hace de facto al ordenar el uso del tiempo según el canon empresarial, que es el capitalista y el de las universidades principales, las liberales en primer lugar. Los ovarios también son pelotas, pero mejor sería decirle "hinchaconchas".
El socialismo soviético tuvo de semejante con el peronismo el hecho de implementar un capitalismo heterodoxo, con consecuencias semejantes para la retención seminal, pero ambos tuvieron leyes diferentes, uno socialista y el otro liberal. En el primero el rol del gobierno en la economía fue casi total, mientras que en el peronismo a la preponderancia económica la siguió teniendo el capital privado, con mayor participación del público y mejoras para el empresariado popular y la clase asalariada, siempre bajo marco católico y capitalista. En la ex URSS se dio un universalismo socialista en la prédica, ya que a la socialización empresaria no se la concretó, con un gobierno ateo constante y único, también totalitario, por haber sido universalista, es decir, católico, pero de universalismo ateo, a diferencia de la mayoría de la población, en gran parte del cristianismo católico ortodoxo, el del imperio bizantino.
Un problema poco cuestionado del peronismo es su adscripción a la monogamia forzada, propia del catolicismo, pero también del resto del cristianismo y de gran parte del islam, que permite alguna mala poligamia, restringida a lo heterosexual, a los hombres ricos que puedan mantener varias esposas, pero la veda a las mujeres y a los pobres, así como no admite la homo e intersexual. En tierras cristianas el asunto suele terminar en la aceptación del canon monogámico, reformado para bien en materia de diversidad, con las crisis y el dolor que conlleva, o en su transgresión ilegítima, también penosa y meritoria, ya que para ser legítima tendría que ser proclamada por la sociedad. En el islam hay una condena más severa a la desobediencia a la ley matrimonial jerárquica, con castraciones corporales, linchamientos y asesinatos como formas extremas de la represión, que coexiste con otras menores que también son duras.
El socialismo soviético tuvo de semejante con el peronismo el hecho de implementar un capitalismo heterodoxo, con consecuencias semejantes para la retención seminal, pero ambos tuvieron leyes diferentes, uno socialista y el otro liberal. En el primero el rol del gobierno en la economía fue casi total, mientras que en el peronismo a la preponderancia económica la siguió teniendo el capital privado, con mayor participación del público y mejoras para el empresariado popular y la clase asalariada, siempre bajo marco católico y capitalista. En la ex URSS se dio un universalismo socialista en la prédica, ya que a la socialización empresaria no se la concretó, con un gobierno ateo constante y único, también totalitario, por haber sido universalista, es decir, católico, pero de universalismo ateo, a diferencia de la mayoría de la población, en gran parte del cristianismo católico ortodoxo, el del imperio bizantino.
Un problema poco cuestionado del peronismo es su adscripción a la monogamia forzada, propia del catolicismo, pero también del resto del cristianismo y de gran parte del islam, que permite alguna mala poligamia, restringida a lo heterosexual, a los hombres ricos que puedan mantener varias esposas, pero la veda a las mujeres y a los pobres, así como no admite la homo e intersexual. En tierras cristianas el asunto suele terminar en la aceptación del canon monogámico, reformado para bien en materia de diversidad, con las crisis y el dolor que conlleva, o en su transgresión ilegítima, también penosa y meritoria, ya que para ser legítima tendría que ser proclamada por la sociedad. En el islam hay una condena más severa a la desobediencia a la ley matrimonial jerárquica, con castraciones corporales, linchamientos y asesinatos como formas extremas de la represión, que coexiste con otras menores que también son duras.
Del mal sexo sacerdotal, el integrismo fiel y lo profano
La exposición de relaciones sexuales entre curas católicos y niños manifiesta que la castidad clerical es incumplible por no corresponderse bien con la naturaleza libidinal de nuestro instinto. En tanto que las iglesias no asuman bien este punto, tendrán la doctrina, los preceptos y la conducta equivocados, lo que incide en el resto de la sociedad, en que se repite de forma laica y con las contradicciones habidas. El orden sagrado es integral, es decir, totalitario, en el sentido de que pretende abarcar a la totalidad de la que trata y de que postula mandatos para todas las instancias de la propia vida. Existe en crisis porque la historia es violenta y por lo errado de su prédica. El orden profano, aunque exterior a los templos, recrea la fetichización clerical del mundo de manera alternativa, un orden alterno de tipo mistificatorio, también falso pero sometido. La fetichización ocurrió de abajo hacia arriba, desde los primeros mitos relatados por jefes de clanes, antecedidos por decisiones creedoras, pero desde entonces tuvo determinaciones secundarias, muy importantes por lo formal de su ámbito de desempeño. Lo ideológico mal elevado, al ser muy formal, suele ser sobredeterminante, de sentido descendente. Es de templos por habérselo creado en ellos, aunque también en otras instituciones que también fueran construcciones arquitectónicas superiores, como algunas de las universidades, de las escuelas secundarias y primarias, de los tribunales de justicia, de los estudios jurídicos y de las salas de prensa, complementarias de las habitaciones con radios, televisores y teléfonos, de los bares con diarios y tantas otras cosas. La decadencia de la ideología fideísta está en línea por un lado con la idea de que dios baja hacia la Tierra donde está lo humano, y por otro con la miseria existente. La gente superior que la profesa no podrá descender bien, esto es, hacer uno de los movimientos necesarios para la igualación social, mientras que el teísmo rija como tal, pero tampoco la respuesta atea es la correcta, por ser de creencia negativa. Cabe el buen agnosticismo comunista, que es materialista.
El totalitarismo no es necesariamente malo, y que sea bueno una exigencia de la crítica, pero para eso debe ser compuesto socialmente, para lo que cada quien debe tener buena razón, o sea que por ahora es inalcanzable. El buen totalitarismo, necesario para el buen orden conjunto, debe ser bien consensuado.
Lo profano, como lo opuesto a lo de los templos, es su antítesis, por lo que implica la existencia de su contraparte en vez que su supresión. Lo profano es lo laico, lo externo al clero, cuya base es trabajadora y cuya cima es empresaria, de la fracción minoritaria del empresariado, que es la capitalista, ya que la clase capitalista es una parte chica del total empresario, cuyo porcentaje habría que establecer.
El totalitarismo no es necesariamente malo, y que sea bueno una exigencia de la crítica, pero para eso debe ser compuesto socialmente, para lo que cada quien debe tener buena razón, o sea que por ahora es inalcanzable. El buen totalitarismo, necesario para el buen orden conjunto, debe ser bien consensuado.
Lo profano, como lo opuesto a lo de los templos, es su antítesis, por lo que implica la existencia de su contraparte en vez que su supresión. Lo profano es lo laico, lo externo al clero, cuya base es trabajadora y cuya cima es empresaria, de la fracción minoritaria del empresariado, que es la capitalista, ya que la clase capitalista es una parte chica del total empresario, cuyo porcentaje habría que establecer.
El del pueblo, significante variable
Por "pueblo" se entiende a grupos vivientes, tanto de especies que no son humanas como de las de este género. Los significados humanos remiten a la sociedad entera, a la gran mayoría, a ciudades medianas y chicas y a otras cosas más, ya que el uso del término es muy variado. De allí que haya que entender bien qué uso del concepto se hace en cada caso. También serviría, para ordenar su utilización como corresponde, conocer debidamente la etimología de la palabra, porque eso permitiría criticar su emisión con base suficiente. La etimología no debe opacar mal a la historia del vocablo ni a los usos incorrectos, que pueden ser relevantes por otras razones, pero a cuyas fallas se debe recordar en serio por las malas consecuencias que tuvieron y que pueden tener.
viernes, 19 de abril de 2019
Los capitalistas no son siempre malos
Es necesario reconocerlo entre otras cosas para reivindicar a Engels, que durante un lapso de su vida fue tanto dueño como gerente de una empresa capitalista, la textil que fuera de su padre, a parte de la cual heredó al morir él. Esto implica que la crítica al capital debe ser justa, no sólo por Engels pero también por él.
Al anarquismo esto le pasa con los anarcocapitalistas, es decir, con los anarquistas que poseen empresas capitalistas.
Al anarquismo esto le pasa con los anarcocapitalistas, es decir, con los anarquistas que poseen empresas capitalistas.
Una traición del proletariado
Cuando el proletariado votó por partidos de derecha traicionó al socialismo, es decir, que tuvo postura de derecha. Habrá que ser paciente con sus traiciones, ya que son frecuentes, tienen sus razones, algunas aparentes, y seguirán ocurriendo. Traicionar es pasarse de bando, lo que puede no ser malo y perdonable, según sea, pero más que eso importa la concreción del socialismo, es decir, que la justicia tiene que tener buen sentido pragmático. Parte del proletariado nunca fue socialista, por lo que su adhesión a la cultura de derechas no implicó una traición, pero sí el abandono, o la indiferencia, que para el caso dan igual.
jueves, 18 de abril de 2019
La contemplación y los templos
La contemplación, actividad del pensamiento asociada a las ideas, la quietud y la pureza, es bastante afín a los templos, así como estas cosas refinadas se asemejan más a la idea que nos hicimos sobre los dioses de lo que lo hacen las toscas. La hipótesis es que haya un vínculo etimológico entre ambas.
Bolsonaro como ultraconservador
Que sea ultraconservador implica que es de ultraderecha, de una cuyo subtipo habrá que caracterizar, que puede o no llegar a ser tan dañina como el fascismo y el nazismo. La derecha se caracteriza por ser liberal y conservadora, incluso es sus vertientes moderadas, las de progresismo leve, aunque al nazismo y al fascismo difícilmente se los pueda catalogar como liberales, ya que al menos fueron presidenciales y partidarios del capitalismo. Hitler fue emperador sin ser rey, devengado de la presidencia del país, a la que accedió con elecciones masivas. Mussolini presidió un reino al que le disolvió el parlamento, es decir, que era una monarquía moderna. Se los podría tomar como "iliberales", como así a Franco y a las dictaduras militares del Cono Sur, extremos deformes del liberalismo por defender al capital. El puesto de presidente, al que ambos desempeñaron, es una creación liberal, aunque en estos se diera de forma mucho más perversa que la de costumbre, algo semejante a Franco, un militar que mandatara el poder ejecutivo del reino español. Aunque el modo tripartito del liberalismo no rigiera, se mantuvo el puesto ejecutivo, la justicia de tribunales y los ejércitos y policías modernos, que sí fueron creaciones liberales, como modo degenerado del ideal de derecha. Estos gobiernos se caracterizaron por cometer grandes matanzas de opositores, así como por someter a la clase obrera mediante represión dura.
De que ambas clases tienen actitudes proletarias y empresariales
La actitud proletaria es la más relativa a la reproducción y la supervivencia, a la conservación de la propia vida, a lo necesario para mantenerse y recrearse. La empresaria es mucho de enriquecerse. Ni todo lo proletario es bueno ni todo lo empresarial malo. El empresariado popular se enriquece sobre todo en la compra de inmuebles, de vivienda y producción vendible, como las fábricas chicas, y en la de bienes de uso menores, como amoblado, electrodomésticos, automóviles, vestimenta, decoración, estudios, viajes y así. El capitalista, además de adquirir éstos con más plata, junta más capitales abstractos, de ahorros descomunales, en billetes, títulos de acciones y de bonos y en dinero internético, como así en joyas y objetos preciosos, como las obras de arte famosas. El proletariado atesora menos, más en bienes de uso pobres, como alhajas y adornos, aunque también en los otros, también con valor simbólico y emocional, y vive en viviendas de calidad entre mala y buena, a veces alquiladas, con ropa, muebles, electrónicos y demás así, entre muy buenos, en el proletariado superior, que puede llegar hasta la clase media alta, y pésimos, los del lumpenproletariado, con el entremedio del precario y el modesto, siempre con algo de relatividad propietaria. Además está la tenencia de bienes barriales, como la infraestructura de los servicios, el acceso al transporte y a las instituciones, como así la participación en la seguridad social y los rubros filiares: la tenencia de amigos, colegas, matrimonios, familiares, vecinos, compañeros de militancia y demás, que también se diferencian entre las clases de forma relativa y abierta en parte, con los pros y contras de cada cual.
miércoles, 17 de abril de 2019
Tres niveles de articulación política
El de abajo es la base, la cotidianeidad proletaria, los asuntos domésticos, dados menos en el empresariado medio, que contrata prestadores de servicios familiares, y apenas en el capitalista, que tiene que hacer algo bien para mantenerse. Luego de este nivel figuran los movimientos sociales, que tienen organizaciones próximas a sus lugares de desempeño. En tercer lugar están los partidos políticos, contrariados por la hegemonía capitalista, que los derrotó las más de las veces, y bastante peleados entre sí. Sin eso bien articulado no se puede sostener un bloque histórico revolucionario, con lo que haya que agregarle y corregirle, que es mucho. Una transformación masiva tiene que articular a los movimientos y partidos progresistas, cuestión nada fácil, bajo el imperio de la ley liberal, que atraviesa de facto a los países comunistas como legislación capitalista alterna, a la vez que facilitarle la vida a la base, esto durante la crisis del capital, reagudizada desde 2008 y considerada como recesiva, ya que el capital tiene la manía de acrecentarse porque sí, por lo que al estancamiento y la reducción productivas les tienen fobia, no sin cierta razón, debido a sus malas consecuencias inmediatas, pero sin concebir tampoco la necesidad de decrecer algo y bien.
Del alma al morirse
Al morir el cuerpo muere el alma, que es lo que sentimos del sistema nervioso, parte del cuerpo vivo. Los vivos recordamos a los muertos, mantenemos su memoria, objetivadas sus almas en nuestras mentes con un juicio histórico sobre nuestra conducta. Más que a las almas les recordamos a ellos, como seres humanos, con la conducta que tuvieran y sus consecuencias. Lo que hicieron los muertos hace al juicio que los vivos hacemos sobre sus actos, por lo que algunos quedan imaginados como almas en pena, que no pueden abandonar el mundo de los vivos hasta la redención, pero esos son inventos, y son de sus recuerdos nomás, porque las almas no sobreviven a la muerte. Lo que queda de ellas es su memoria, tampoco del todo exacta, así como el orden que contribuyeron a forjar.
El satanismo como fetichización atea
El ateísmo, además de arriesgado, por seguir una idea hipotética, es impuro; recae en el diablismo, una mistificación negativa, ya que es tenida como mala por el orden central, que enaltece a otros dioses, mayores y menores, como lo son los ángeles, los cuales reversibles. El diablismo es la religión teísta más proletaria, por la de pecados cometidos por los proletarios desde la mirada del dogma oficial, por lo que los partidos de izquierda se identifican con el rojo, a diferencia del azul liberal, de divinización remitida al cielo. Ambos teísmos son recusables por no haber pruebas bien validadas de la existencia de ninguna de sus figuras, así como lo es el ateísmo, también carente de las pruebas necesarias para sostenerse.
El heroísmo es otro modo en que el ateísmo recae en el fetichismo, lo que lo falsea al incitarlo a cometer hazañas y alcanzar metas que están más allá de la capacidad humana, cosas que lo llevaron a sufrir estragos.
El heroísmo es otro modo en que el ateísmo recae en el fetichismo, lo que lo falsea al incitarlo a cometer hazañas y alcanzar metas que están más allá de la capacidad humana, cosas que lo llevaron a sufrir estragos.
La democracia nos enseña a perder
Más allá de los fraudes electorales, que los hay de varios modos, la democracia plural implica que los partidos que ganan las elecciones, con los porcentajes de acuerdo a las leyes electorales, obtienen los cargos directores de los poderes gobernantes, de manera indirecta, en general, para el judicial. De allí que los pueblos tengan gran responsabilidad por los gobiernos habidos bajo este sistema. Un problema serio de la democracia es que los pueblos no tienen la buena razón necesaria para la resolución exitosa de las urgencias sociales, por lo que a veces eligieron a malos candidatos, también en el marco de un sistema político medio falluto, por el fetichismo representativo, entre otras cuestiones, como la de la corrupción periodística. La irracionalidad de las masas, dada bastante por la fe y la religión, incluida la socialista, aunque no exista tanto como credo, sino más como ciencia, persistirá como fuente de sociopatías mientras que exista, por lo que será un asunto que necesitará buen abordaje. El teísmo dominante de las masas es un factor importante para su derechización, que en términos políticos e ideológicos sucede mediante la adscripción al liberalismo como sentido común dominante de la época, que se expresa en las opiniones cotidianas, parte de la política inferior, en los modos de comportarse, en la sensibilidad, en la existencia en general. Los medios de comunicación principales son los causantes de la manipulación ideológica extra-clerical, y establecen con las iglesias y gobiernos relaciones de concordancia crítica, que se repite con menos disenso respecto del empresariado privado mayor, ya que sus autoridades máximas son sus socios accionistas, que se relacionan con los demás capitalistas en empresas de otros rubros. La manipulación no es del todo intencional, ya que en parte sucede subconcientemente, al emitirse ideas que suponen a otras como ciertas sin darse cuenta de que puede que no lo sean, o como cuando se sostienen argumentos vergonzosos, que dan cuenta de una actitud poco honrada, pero en ocasiones de mayor perversión llega a ocurrir a propósito, lo que no es raro en la competencia histórica. Tampoco es siempre exitosa. Es falible y relativa, pero capaz de mantener la vigencia del capitalismo.
Cada ideología tiene su manipulación comunicativa. Es imposible que una corriente política no manipule lo que dice de ninguna forma, porque el manejo mal intencionado del discurso es usual, hace a la retórica dominante, no siempre adrede, así como la manipulación no es necesariamente mala. Es mala en general. Cada concepción tiene su relato de la historia, relato más o menos acorde a la realidad de la que trata y a los intereses que tiene para ella, lo que quiere decir que en ciertos aspectos es falso sin que se lo advierta, por lo que esa mala interpretación permanece, como así sus consecuencias, acontecidas en el marco del conflicto propietario internacional. Como la gente pretende ordenar las propiedades según su ideario, que éste sea bueno se torna imprescindible.
Cada ideología tiene su manipulación comunicativa. Es imposible que una corriente política no manipule lo que dice de ninguna forma, porque el manejo mal intencionado del discurso es usual, hace a la retórica dominante, no siempre adrede, así como la manipulación no es necesariamente mala. Es mala en general. Cada concepción tiene su relato de la historia, relato más o menos acorde a la realidad de la que trata y a los intereses que tiene para ella, lo que quiere decir que en ciertos aspectos es falso sin que se lo advierta, por lo que esa mala interpretación permanece, como así sus consecuencias, acontecidas en el marco del conflicto propietario internacional. Como la gente pretende ordenar las propiedades según su ideario, que éste sea bueno se torna imprescindible.
De la ficcionalización del capital
La pérdida de la noción de realidad en esta etapa del capital ficticio es tan grave como para que Bolsonaro haya pisoteado la memoria del holocausto al decir que el partido nazi fue de izquierda justo al salir del monumento a los muertos. Un colmo del delirio histórico, en la diplomacia del presidente brasilero, alineado con las dictaduras militares del Cono Sur americano, así como con el anticomunismo franquista, fascista y nazi. Que el presidente de Brasil cometiera semejante barbaridad es peligrosísimo en términos históricos, porque da cuenta de la irracionalidad en las relaciones internacionales, que, sumada a la crisis del capital, irresoluble en sus propios términos, puede desembocar en una guerra mundial, con el riesgo de las armas atómicas. Una explosión atómica podría desencadenar el aniquilamiento entre las partes contendientes. La guerra atómica destruiría a miles de millones de hombres y mujeres en pocos meses, hasta en semanas y días podría hacerlo, sin contar a las otras especies vivas.
El problema con el sistema capitalista es que el socialismo no basta para desarmarlo del todo bien, porque queda la república jerarquizada y la nación creyente, además del patriarcado y demás. Los países comunistas en verdad son repúblicas estatales de gobiernos tripartitos con partidos únicos como representantes del pueblo, de lo que las elecciones se hacen entre distintos candidatos del mismo partido, al igual que son capitalistas y sus pueblos bastante de religiones teístas, aunque más ateos que los liberales y que la India. Ni el socialismo ni el comunismo pueden darse bien en un grupo de países, ni el ateísmo es seguro, por lo que no cabe tomarlos como realizados, sino como aspiraciones de capitalismo heterodoxo, con sus jerarquías y verticalidades sucedáneas, en términos tanto de mando social representativo y economía empresaria como de mala práctica atea, que llegara a ser hasta macro-homicida, con una participación en las guerras mundiales semejante a la conservadora, aunque tal vez menos bárbara, dada la intención revolucionaria del socialismo, y también con diferencias sociales, que debieran ser menores, otra cuestión indagable. Se les suele repetir el predominio de dioses masculinos, en línea con el machismo: el orden político replica un tanto al sagrado. Habría que hacer la cuenta de ambos sistemas, el liberal y el socialista, y proporcionarla bien para solucionar el debate, porque eso nos permitiría medir sus males, cosa necesaria para hacer las correcciones, o saber de las objeciones y reparos que se deban tener en cuenta, aunque tampoco fueran del todo suficientes, también porque faltaría estimar sus bondades. Contar los muertos es importante para el balance histórico. Por eso está el debate sobre si los desaparecidos argentinos de la última dictadura militar fueron 30 u 8 mil, ahora que lo que hay es una dictadura civil, que asumió mediante un golpe blando, el nuevo modo de los golpes aristocráticos, ya que el macrismo ganó las elecciones por medio de una maniobra tramposa entre parte de los medios de prensa, la justicia y los servicios de inteligencia de los ejércitos del capital hegemónico, que en Argentina es el del imperialismo estadounidense desde después de la primera guerra mundial. La clase seudo-beneficiaria de ambos gobiernos, el de la dictadura de entre 1976 y 1983 y el macrismo, es la misma, clase que siempre se beneficia en falso, sin importar la presidencia que haya, amparada en los tratados internacionales, la constitución, la estrategia imperial y los golpes militares, pero que es más o menos premiada e impugnada según el presidente que haya. Es una clase que gana sí o sí en el actual régimen legal, porque sin importar quién sea presidente el gobierno es liberal por mandato constitucional, que es el de las entidades eclesiásticas, empresarias, gobernantes, sindicales y demás, en el estado que sea dentro del bloque histórico principal, desde que las asambleas constituyentes modernas legalizaran los principios de las revoluciones burguesas. En los países de ley comunista el empresariado principal es el del partido gobernante, que dirige las empresas públicas de manera constante, sin los cambios de autoridades en plazos como de entre 4 y 6 años, que se dan en las democracias liberales normales, que las hay raras también, cambios que afectaron el rendimiento en la provisión de los servicios, hasta de muy mala forma, como el abandono que les hizo el menemismo para devaluarlas y justificar su privatización, luego renacionalizada a alto costo por el kirchnerismo, en esa oscilación entre "destruir para vender barato" y "comprar caro lo antes vendido a bajo precio" que caracteriza a la relación entre el gobierno argentino y el capital, una patología política de tiempos del liberalismo, como un reflejo poco conciente que favorece a la clase dominante y que está en los planes de reprivatización del FMI. En todo caso es una lógica del liberalismo católico, entre sus vertientes orto y heterodoxa, compulsión enmarcada en la ley corriente. Con el pago de la deuda pasa lo mismo. La clase del capital ortodoxo, que acumuló primero sobre todo con el salariazgo, antes que con el cobro de intereses y la especulación bursátil, presta la plata, o sea que luego cobra las rentas del crédito, y cuando gobierna toma los préstamos desde el poder ejecutivo, se queda con las partidas de distintas maneras, muchas veces legales, como la de la compra de dólares al banco central, y después le deja la deuda a la nación, con condiciones de renegociación sujetas a las políticas de austeridad del fondo monetario, lo que aumenta la exacción de capital abstracto de la periferia al centro, que es donde más se concentra la presencia de capitalistas del mundo, quienes luego giraran las sumas mayores a los bancos principales de las grandes ciudades, y a otros de urbes menores pero también protegidas por regímenes fiscales de privilegio, de modo parecido al del enriquecimiento de los capitalistas que residen en el país. Es un proceso de acumulación dineraria trasnacional que se concentra sobre todo en los centros imperiales, que son los de producto bruto mayor, retenido en pocas manos, de utilidad comunitaria bastante pobre y que como meta existencial no satisface bien, menos ahora que defraudó sus promesas de felicidad, y que se repite en medida menor en la periferia, asimismo escalonada en países secundarios y terciarios. Más bien son escalas interpuestas, no se dan en forma pura. El capitalista es un sistema que pierde crédito, que domina en pesimismo, pero que tampoco es reemplazado por otro mejor. Es que superarlo, con su salariazgo, podría llevar siglos, como mucho llevó el traspaso del esclavismo y la servidumbre, todavía perdurantes de forma marginal. Para eso hará falta la crítica de la esperanza, porque en tiempos de deceso histórico a ella se la propuso como inspiración para aguantar hasta los tiempos mejores, pero sin la asunción debida respecto a la necesidad de cambiar el sistema de forma integral, por lo que desembocó en el progresismo capitalista, que deja pendiente la socialización económica, la política, la crítica al teísmo, la igualación de géneros y demás, o las aborda de manera liviana.
El Fondo Monetario Internacional es fetichista hasta en su nombre, porque la moneda se inspiró en la diosa Juno.
El problema con el sistema capitalista es que el socialismo no basta para desarmarlo del todo bien, porque queda la república jerarquizada y la nación creyente, además del patriarcado y demás. Los países comunistas en verdad son repúblicas estatales de gobiernos tripartitos con partidos únicos como representantes del pueblo, de lo que las elecciones se hacen entre distintos candidatos del mismo partido, al igual que son capitalistas y sus pueblos bastante de religiones teístas, aunque más ateos que los liberales y que la India. Ni el socialismo ni el comunismo pueden darse bien en un grupo de países, ni el ateísmo es seguro, por lo que no cabe tomarlos como realizados, sino como aspiraciones de capitalismo heterodoxo, con sus jerarquías y verticalidades sucedáneas, en términos tanto de mando social representativo y economía empresaria como de mala práctica atea, que llegara a ser hasta macro-homicida, con una participación en las guerras mundiales semejante a la conservadora, aunque tal vez menos bárbara, dada la intención revolucionaria del socialismo, y también con diferencias sociales, que debieran ser menores, otra cuestión indagable. Se les suele repetir el predominio de dioses masculinos, en línea con el machismo: el orden político replica un tanto al sagrado. Habría que hacer la cuenta de ambos sistemas, el liberal y el socialista, y proporcionarla bien para solucionar el debate, porque eso nos permitiría medir sus males, cosa necesaria para hacer las correcciones, o saber de las objeciones y reparos que se deban tener en cuenta, aunque tampoco fueran del todo suficientes, también porque faltaría estimar sus bondades. Contar los muertos es importante para el balance histórico. Por eso está el debate sobre si los desaparecidos argentinos de la última dictadura militar fueron 30 u 8 mil, ahora que lo que hay es una dictadura civil, que asumió mediante un golpe blando, el nuevo modo de los golpes aristocráticos, ya que el macrismo ganó las elecciones por medio de una maniobra tramposa entre parte de los medios de prensa, la justicia y los servicios de inteligencia de los ejércitos del capital hegemónico, que en Argentina es el del imperialismo estadounidense desde después de la primera guerra mundial. La clase seudo-beneficiaria de ambos gobiernos, el de la dictadura de entre 1976 y 1983 y el macrismo, es la misma, clase que siempre se beneficia en falso, sin importar la presidencia que haya, amparada en los tratados internacionales, la constitución, la estrategia imperial y los golpes militares, pero que es más o menos premiada e impugnada según el presidente que haya. Es una clase que gana sí o sí en el actual régimen legal, porque sin importar quién sea presidente el gobierno es liberal por mandato constitucional, que es el de las entidades eclesiásticas, empresarias, gobernantes, sindicales y demás, en el estado que sea dentro del bloque histórico principal, desde que las asambleas constituyentes modernas legalizaran los principios de las revoluciones burguesas. En los países de ley comunista el empresariado principal es el del partido gobernante, que dirige las empresas públicas de manera constante, sin los cambios de autoridades en plazos como de entre 4 y 6 años, que se dan en las democracias liberales normales, que las hay raras también, cambios que afectaron el rendimiento en la provisión de los servicios, hasta de muy mala forma, como el abandono que les hizo el menemismo para devaluarlas y justificar su privatización, luego renacionalizada a alto costo por el kirchnerismo, en esa oscilación entre "destruir para vender barato" y "comprar caro lo antes vendido a bajo precio" que caracteriza a la relación entre el gobierno argentino y el capital, una patología política de tiempos del liberalismo, como un reflejo poco conciente que favorece a la clase dominante y que está en los planes de reprivatización del FMI. En todo caso es una lógica del liberalismo católico, entre sus vertientes orto y heterodoxa, compulsión enmarcada en la ley corriente. Con el pago de la deuda pasa lo mismo. La clase del capital ortodoxo, que acumuló primero sobre todo con el salariazgo, antes que con el cobro de intereses y la especulación bursátil, presta la plata, o sea que luego cobra las rentas del crédito, y cuando gobierna toma los préstamos desde el poder ejecutivo, se queda con las partidas de distintas maneras, muchas veces legales, como la de la compra de dólares al banco central, y después le deja la deuda a la nación, con condiciones de renegociación sujetas a las políticas de austeridad del fondo monetario, lo que aumenta la exacción de capital abstracto de la periferia al centro, que es donde más se concentra la presencia de capitalistas del mundo, quienes luego giraran las sumas mayores a los bancos principales de las grandes ciudades, y a otros de urbes menores pero también protegidas por regímenes fiscales de privilegio, de modo parecido al del enriquecimiento de los capitalistas que residen en el país. Es un proceso de acumulación dineraria trasnacional que se concentra sobre todo en los centros imperiales, que son los de producto bruto mayor, retenido en pocas manos, de utilidad comunitaria bastante pobre y que como meta existencial no satisface bien, menos ahora que defraudó sus promesas de felicidad, y que se repite en medida menor en la periferia, asimismo escalonada en países secundarios y terciarios. Más bien son escalas interpuestas, no se dan en forma pura. El capitalista es un sistema que pierde crédito, que domina en pesimismo, pero que tampoco es reemplazado por otro mejor. Es que superarlo, con su salariazgo, podría llevar siglos, como mucho llevó el traspaso del esclavismo y la servidumbre, todavía perdurantes de forma marginal. Para eso hará falta la crítica de la esperanza, porque en tiempos de deceso histórico a ella se la propuso como inspiración para aguantar hasta los tiempos mejores, pero sin la asunción debida respecto a la necesidad de cambiar el sistema de forma integral, por lo que desembocó en el progresismo capitalista, que deja pendiente la socialización económica, la política, la crítica al teísmo, la igualación de géneros y demás, o las aborda de manera liviana.
El Fondo Monetario Internacional es fetichista hasta en su nombre, porque la moneda se inspiró en la diosa Juno.
martes, 16 de abril de 2019
La república como régimen popular
Si se define a la república como "cosa pública", tomando al "re" como designando a "cosa", la palabra no está bien formulada, porque una república no es una cosa pública cualquiera, sino aquélla en que se gobierna a la sociedad. Puede que el "re" remita a "régimen", o a "reino". En este caso la palabra "popular" se refiere a la nación entera, no sólo a las clases subalternas. Se trata del gobierno nacional, que debiera ser mencionado con un vocablo como el de "gornacia", pero más importante es que su existencia sea de participación directa, tampoco necesariamente buena. La república implicó la creación de parlamentos representantes del pueblo, en un movimiento de apertura jerárquica, que antes era mono u oligarca, con representación en la instancia inferior: los romanos crearon una poliarquía de mando centralizado, es decir, una democracia cerrada. Es una inclusión hecha de arriba a abajo por políticos divinizados, hasta emperadores, de sociedades que pensaban que los dioses les compelían a ser de cierta manera, con premios y castigos de acuerdo a la adecuación de su conducta con la doctrina, perpetrados por humanos que se consideraron en misión sagrada, con otros delirios de por medio, como las guerras religiosas, ya de por sí porque estamos medio locos. La locura, como lo ajeno a lo normal, es parte de nuestra existencia animal, del disfuncionamiento nervioso, que es tanto orgánico como psíquico, y tampoco es siempre mala, así como la normalidad no es buena del todo. Lo orgánico es lo corporal entendido como objeto, cuando al cuerpo lo objetivamos, nos ponemos delante de él y lo estudiamos como algo tangible, más macizo y concreto. Lo psíquico es la subjetividad del cuerpo, también presente delante nuestro, pero no como algo tangible, sino de una aprehensión que se hace más con los otros sentidos; es más liviano y abstracto, pero también es material.
lunes, 15 de abril de 2019
El capital y su castidad
La acumulación de capitales es una práctica económica en estrecha relación con la política, por lo que éstas son los ámbitos más vistos del capitalismo, que atraviesa a todas las instancias humanas, como la religión, el periodismo, los espectáculos, la educación y la salud, que se dan como esferas más o menos autónomas, intersectadas e influyéndose entre sí: son cuerpos abiertos. La política y la economía son negocios, es decir, que se definen por negar al ocio. Es una definición peculiar, ya que ambas podrían, y deben, ser bien ociosas. Entonces, la castidad del capital se da por excluir al ocio de la actividad laboral y de gobierno, el cual regresa en manifestaciones extrañas, desde unas gratas hasta otras tan severas como la ludopatía de la economía llamada "de casino", que es la principal, porque la especulación es el mayor factor de creación de capital abstracto. El reverso de los negocios capitalistas es la economía patológica, así como el fetichismo cuernero lo es de la monogamia fiel. Durante el auge del capital ficticio, un movimiento lógico dentro del orden liberal, las actividades humanas tienden a volverse más aparentes, lo que nos depara una crisis creciente, que se perfila a explotar, al colapso cultural, que facilitaría la concreción de mejores modos sociales. En tanto que el sistema sea creyente el impulso será a ficcionalizar la trama social, lo que puede suceder de distintas maneras pero que siempre generaría estragos, de peores a menores. Siempre algunos habrá, pero no da lo mismo cuáles sean. A la vez, puede existir el buen fingimiento, en particular, ya que simular en general es malo.
De la igualdad de géneros
La igualdad de géneros tiene que ser relativa y algo excepcional, porque los cuerpos humanos, que son los que se designan géneros, son distintos, casi siempre de dos sexos, por lo que tienen características diferentes, que determinan lo que cada cual puede hacer, lo mismo que ocurre con intersexuales, en una determinación que no es absoluta. La igualdad genérica también depende del orden social, porque éste pauta las prácticas individuales, las laborales en particular, de una manera que es tanto algo abierta como en parte coercitiva.
Los géneros son las identidades sociales asignadas por las personas, muy ligados al sexo, que define al género de nacimiento casi siempre de forma coincidente, aunque luego, a lo largo de la vida, varía; son creaciones humanas, es decir, corporales, en tanto que los humanos somos cuerpos antropomórficos. Los cuerpos animales que somos son el fundamento de las identidades de género, de carácter sobre todo psíquico, por lo que las determinaron en primera instancia: la sobredeterminación del género asumido sobre el resto del cuerpo, que se da más en la práctica que a nivel orgánico, es posterior.
Ni el socialismo, el comunismo y el ecologismo juntos bastarían al buen orden sin la fratriaquía, el orden fraterno, tampoco buena de por sí, es decir, que para equilibrar bien el funcionamiento de la especie falta mucho, con aspectos que seguirán siendo ignorados.
Los géneros son las identidades sociales asignadas por las personas, muy ligados al sexo, que define al género de nacimiento casi siempre de forma coincidente, aunque luego, a lo largo de la vida, varía; son creaciones humanas, es decir, corporales, en tanto que los humanos somos cuerpos antropomórficos. Los cuerpos animales que somos son el fundamento de las identidades de género, de carácter sobre todo psíquico, por lo que las determinaron en primera instancia: la sobredeterminación del género asumido sobre el resto del cuerpo, que se da más en la práctica que a nivel orgánico, es posterior.
Ni el socialismo, el comunismo y el ecologismo juntos bastarían al buen orden sin la fratriaquía, el orden fraterno, tampoco buena de por sí, es decir, que para equilibrar bien el funcionamiento de la especie falta mucho, con aspectos que seguirán siendo ignorados.
domingo, 14 de abril de 2019
Modelo para los países comunistas
Una buena forma para superar la rigidez del sistema de gobierno del comunismo unipartidario sería la de mantener la ley suprema comunista permitiendo que los partidos socialistas compitan por la presidencia, así como aceptar a los liberales en las legislaturas, cosa que podría variar en los distritos medios y menores para que la derecha acceda a los ejecutivos no nacionales. El sistema seguiría siendo tanto capitalista como republicano, por la prevalencia jerárquica internacional, pero se mantendría la heterodoxia y las aspiraciones para socializar las empresas mayores y el gobierno. Además, tendrían que ser ecologistas, como el resto, incluso durante etapas de alta contaminación, dependiente de los negocios.
Que la ley suprema establezca la superioridad del comunismo y del socialismo como sistemas políticos y económicos no debe ser tomado necesariamente como reprobable, porque no es de mal autoritarismo, ya que es justo que el gobierno y las empresas se rijan de manera relativamente igualitaria. Dentro de eso sí hay cuestiones en las que el liberalismo debe ser obedecido, como lo es la del carácter de la revolución social, que puede ser injusto, falseándose a sí mismo entre otras cosas porque la reforma del empresariado que se excediera mucho en la violencia se generaría una oposición social mayor que la que se moderara bien, un tema importante para la estrategia.
Esta propuesta, inaceptable para los partidos comunistas gobernantes, se queda corta, porque los liberales debieran poder aspirar a la presidencia mientras que durase el período republicano, pero eso debiera suceder bajo constituciones de izquierda, que además deberían concretar en la economía lo que prometen en la ley. La disyunción entre la teoría y la práctica en los gobiernos de izquierda, de los tres bloques, el comunista, el socialista estable y el socialdemócrata de ley capitalista, seguirá siendo un problema por resolver, cosa que dependerá mucho de los pueblos, hasta que a las empresas se las haya socializado lo debido. El gobierno no basta para la socialización empresarial, ya que los trabajadores tienen que saber en qué consiste y demandarla, así como para implementarla precisan de apoyo externo. Si la ley es socialista, la convoca sin importar quién obtenga la presidencia, aunque la ejecución varía según el presidente que sea, también en grupos de políticas, todavía muy insuficientes; si es liberal, es contraria a la socialización en los rangos mayores del gobierno, que son los de la asamblea constituyente, a lo que los capitalistas conocen para desempeñarse con éxito, por lo que la presidencia puede hacer transformaciones progresivas entre limitadas e intermedias, mientras que el capital la golpea desde arriba, más o menos consistentes y no siempre buenas, de acuerdo a la predisposición del partido que la ejerza, lo que pase en el parlamento, la movilización social, las articulaciones organizacionales, la coyuntura económica, con crisis recesiva, volatilidad financiera y escándalos por la fuga y los sobornos; el estado de la conciencia social, bastante fiel; la guerra, como la de Medio Oriente, Libia y Sudán, y los demás factores que hacen a la evolución histórica humana, también correlativa a la del resto de las especies.
El socialismo necesitará a los empresarios para mantener las empresas en funcionamiento, por lo que una opción temporal podría ser la de que desempeñaran sus tareas, en menor cantidad, reduciendo sus ingresos a poco más que la media, pero para eso los trabajadores los tendrían que aceptar en las asambleas, cuestión muy trabada por los rencores de clase, tampoco del todo justos. Además, algunos empresarios debieran ir presos por sus delitos, entre los cuales los capitalistas, o ser descapitalizados de buen modo, lo que se dificulta si la cultura no es de buena razón más o menos plena.
En la URSS y los demás países socialistas, inclusive los liberales presididos por partidos de centro-izquierda, por más que hayan fracasado, gran parte del empresariado fue socialista: los militantes socialistas asumieron el rol de autoridades de las empresas, ya que poseyeron la capacidad de gestión al haberse escolarizado, cosa también relativa porque algunos aprendieron más sobre la marcha. Los socialistas asumieron las tareas de la burguesía liberal pero con ideología socialista, a veces comunista, y catástrofes equivalentes a las de los imperios liberales, así como los logros. La modernidad es hegemónica, pero aún no es buena lo suficiente para el goce social justo.
Que la ley suprema establezca la superioridad del comunismo y del socialismo como sistemas políticos y económicos no debe ser tomado necesariamente como reprobable, porque no es de mal autoritarismo, ya que es justo que el gobierno y las empresas se rijan de manera relativamente igualitaria. Dentro de eso sí hay cuestiones en las que el liberalismo debe ser obedecido, como lo es la del carácter de la revolución social, que puede ser injusto, falseándose a sí mismo entre otras cosas porque la reforma del empresariado que se excediera mucho en la violencia se generaría una oposición social mayor que la que se moderara bien, un tema importante para la estrategia.
Esta propuesta, inaceptable para los partidos comunistas gobernantes, se queda corta, porque los liberales debieran poder aspirar a la presidencia mientras que durase el período republicano, pero eso debiera suceder bajo constituciones de izquierda, que además deberían concretar en la economía lo que prometen en la ley. La disyunción entre la teoría y la práctica en los gobiernos de izquierda, de los tres bloques, el comunista, el socialista estable y el socialdemócrata de ley capitalista, seguirá siendo un problema por resolver, cosa que dependerá mucho de los pueblos, hasta que a las empresas se las haya socializado lo debido. El gobierno no basta para la socialización empresarial, ya que los trabajadores tienen que saber en qué consiste y demandarla, así como para implementarla precisan de apoyo externo. Si la ley es socialista, la convoca sin importar quién obtenga la presidencia, aunque la ejecución varía según el presidente que sea, también en grupos de políticas, todavía muy insuficientes; si es liberal, es contraria a la socialización en los rangos mayores del gobierno, que son los de la asamblea constituyente, a lo que los capitalistas conocen para desempeñarse con éxito, por lo que la presidencia puede hacer transformaciones progresivas entre limitadas e intermedias, mientras que el capital la golpea desde arriba, más o menos consistentes y no siempre buenas, de acuerdo a la predisposición del partido que la ejerza, lo que pase en el parlamento, la movilización social, las articulaciones organizacionales, la coyuntura económica, con crisis recesiva, volatilidad financiera y escándalos por la fuga y los sobornos; el estado de la conciencia social, bastante fiel; la guerra, como la de Medio Oriente, Libia y Sudán, y los demás factores que hacen a la evolución histórica humana, también correlativa a la del resto de las especies.
El socialismo necesitará a los empresarios para mantener las empresas en funcionamiento, por lo que una opción temporal podría ser la de que desempeñaran sus tareas, en menor cantidad, reduciendo sus ingresos a poco más que la media, pero para eso los trabajadores los tendrían que aceptar en las asambleas, cuestión muy trabada por los rencores de clase, tampoco del todo justos. Además, algunos empresarios debieran ir presos por sus delitos, entre los cuales los capitalistas, o ser descapitalizados de buen modo, lo que se dificulta si la cultura no es de buena razón más o menos plena.
En la URSS y los demás países socialistas, inclusive los liberales presididos por partidos de centro-izquierda, por más que hayan fracasado, gran parte del empresariado fue socialista: los militantes socialistas asumieron el rol de autoridades de las empresas, ya que poseyeron la capacidad de gestión al haberse escolarizado, cosa también relativa porque algunos aprendieron más sobre la marcha. Los socialistas asumieron las tareas de la burguesía liberal pero con ideología socialista, a veces comunista, y catástrofes equivalentes a las de los imperios liberales, así como los logros. La modernidad es hegemónica, pero aún no es buena lo suficiente para el goce social justo.
¿Qué liberalismo alternativo para los partidos de izquierda?
En los países de ley liberal, el funcionamiento social ordinario es liberal, así como la práctica común de los partidos, los socialistas ateos inclusive, e igual la de las corrientes socialistas de los partidos de las religiones mayoritarias. El gobierno es liberal también, sin importar el signo de la presidencia, porque ésta debe someterse a la ley mayor, establecida por la asamblea constituyente que le postulara el primer lugar de tres en el gobierno. Entonces, la izquierda, en el caso de que gobierne, tiene que aplicar una política liberal, manteniendo la usura poco restringida, el predominio de la propiedad privada y las instituciones republicanas, lo que da que necesariamente tiene que ser reformista, de reformismo entre leve e intermedio, ya que para ser intenso necesita transformar la ley superior, a la que sostiene el ejército. El programa reformista que apunte a crear las condiciones sociales para la reforma constitucional existe de manera dispersa entre las organizaciones y vertientes de la izquierda, de la extrema a la de centro, con puntos mal entendidos, disensos, vacíos y discusiones irresueltas, pero es necesario establecerlo porque hasta que se transforme la ley mayor el socialismo deberá gobernar sometido a la que está en curso, que es lo que le sucedió a la socialdemocracia, tanto la atea como la teísta. Al comunismo esto le pasa de hecho, por estar subordinado a la hegemonía internacional del capital, pero con constitución comunista y unipartidismo gobernante, parecido a lo que le sucede al socialismo gandhiano, de constitución socialista pero presidencia poli-partidaria. Los tres bloques tienen repúblicas capitalistas con gobiernos tripartitos y representativos. El bloque comunista se opone al liberal con la intersección socialista, de gobierno tanto pluri-partidario en la India y en los países liberales como de partido único en los comunistas, en los que los demás partidos están excluidos de participación directa en el gobierno.
En las repúblicas liberales, el poder ejecutivo lleva a cabo la política, el legislativo la sanciona y el judicial la controla desde la perspectiva liberal, justamente porque los jueces suelen ser liberales, al ser liberal la ley y la cultura dominante. El presidente es el que ocupa el primer sitio en el gobierno, así como encabeza al poder ejecutivo, compuesto por los ministerios y sus dependencias, entre las cuales las de salud y educación, que hacen a las instituciones del gobierno, coexistentes con las demás residencias fijas en las naciones estáticas.
En las repúblicas liberales, el poder ejecutivo lleva a cabo la política, el legislativo la sanciona y el judicial la controla desde la perspectiva liberal, justamente porque los jueces suelen ser liberales, al ser liberal la ley y la cultura dominante. El presidente es el que ocupa el primer sitio en el gobierno, así como encabeza al poder ejecutivo, compuesto por los ministerios y sus dependencias, entre las cuales las de salud y educación, que hacen a las instituciones del gobierno, coexistentes con las demás residencias fijas en las naciones estáticas.
Del significado
La semántica es sensitiva, relativa al sentido de la expresión. Analiza al discurso según sus unidades, por lo que requiere percibirlas. A su vez, las expresiones, tratan muchas veces sobre la realidad. El discurso trata de la realidad y proviene de ella. Es parte de ella y la tematiza, no siempre de modo formal. La emisión fónica responde al sentido interior de los animales con cuerdas vocales y se da en los vivientes primigenios de formas diferentes, ya que ellos también se comunican, por lo que es una reacción ante la realidad objetiva, siendo objetiva ella misma, como así lo son los pensamientos ajenos para cada quien. Lo subjetivo de cada quien es objetivo para cada cual de los demás vivientes, ya que la subjetividad es propia de los seres vivos, pero muchas veces nos olvidamos de lo que piensan los otros. La significación supone un análisis de la realidad y metas a alcanzar, por lo que tiene la intención de obrar, y es una obra en sí misma, pero es objeto de disputas internacionales, muy impulsadas por las ideologías, fueren teístas o no, capitalistas o socialistas, porque las personas adquirieron cosmovisiones a las que toman por verdades y buscan imponerlas en las relaciones mundanas, aunque no se lo haga siempre ni aquéllas estén del todo equivocadas. Como la humanidad conduce su práctica social mediante las ideas, lejos de una coherencia absoluta y más o menos fácil, lo que podemos hacer los animales, la emisión de explicaciones sobre la historia es una cuestión sujeta a competencia, lo que se agudiza porque se le entrecruzan los intereses económicos y políticos, que se sintetizan en las concepciones en pugna, con su orden propietario correlativo. De la sensación y el juicio surge la voluntad emisora, que es precondición para la expresión, por lo que es importante de analizar. La moral juega en ello. Los sentidos más formales, como los de la ética y demás ciencias, tienen una vinculación estrecha con la teología, porque se engloban en doctrinas teológicas, así sean las agnósticas, que tienen postura en materia de dioses, entre las cuales las ateas. Al establecerse que a los principios morales los enviaban los dioses se justificaron doctrinas legales en base a creencias no lo suficientemente demostradas, que rigen en la ley y en el juicio moral de los pueblos, de forma moderna y contradictoria, y con los restantes ribetes que haya.
viernes, 12 de abril de 2019
Lo civil como rural
Usualmente identificamos a la ciudad con la urbe, diferenciándola del campo, como si el campo no fuera civil, porque tenemos la idea de que las ciudades son los lugares muy construidos que se distinguen de donde prima la agricultura: la industria y los servicios se ubican casi siempre en la ciudad y lo agrícola en el campo. En verdad, lo civil es lo sitiado, lo sedentario, por lo que no importa si es aglomerado o no. El territorio rural que rodea a las que llamamos ciudades también es sedentario, por lo que es civil, pero de civilidad más agreste que edificada. Las rutas y vías de tren son construcciones interurbanas, así como las aéreas y marítimas lo son en diseño. Entonces, los ciudadanos de las naciones estatales son todos los habitantes que residen en ellas, sean urbanos o no, tal como estipula la ley burguesa, que es tanto urbana, por habérsela creado en las ciudades más agrupadas, como sedentaria: aplica más para los residentes fijos e impide cierta movilidad migratoria, por establecer los límites políticos defendidos con ejércitos. La ciudadanía de los derechos políticos es de tipo civil no tanto en el sentido de burguesa sino más en el de sedentaria. Lo que pasa es que el sedentarismo capitalista, inaugurado con la revoluciones burguesas, concentra más a la población que el feudal y el esclavista, que iniciaron y dieron continuidad a las concentraciones políticas, más coexistentes con territorios libres y asentamientos primitivos al principio que en la edad media, algunos de los cuales dieron lugar a las fortificaciones en las que eclosionaría el protestantismo liberal.
Tal vez con la palabra "urbe" pase lo mismo, que se la use para nombrar a los conjuntos grandes de casas pero que su etimología remita a otra cosa, como lo podría ser el orden, ya que las urbes se caracterizan por tener ordenada la materia, mediante nuestro trabajo. Las casas rurales serían urbanas así.
Tal vez con la palabra "urbe" pase lo mismo, que se la use para nombrar a los conjuntos grandes de casas pero que su etimología remita a otra cosa, como lo podría ser el orden, ya que las urbes se caracterizan por tener ordenada la materia, mediante nuestro trabajo. Las casas rurales serían urbanas así.
jueves, 11 de abril de 2019
¿Qué política migratoria?, con disgresión
En la
izquierda está la idea de que la apertura aduanera a las migraciones debe ser
abierta del todo, sin restricciones de ninguna clase, lo que será un problema
ya que el socialismo, cuando gobierne, deberá atender bien a los flujos
migrantes, en condiciones de crisis política y económica más o menos grave, por lo que la
libertad de paso absoluta tal vez no sea adecuada. Tampoco hay que suponer que
los migrantes sean buenos del todo, lo que no quita que deban ser priorizados,
dada su precariedad.
El
socialismo tiene el problema de que cuando está en la oposición a la
presidencia cada tanto exige cosas sin el realismo suficiente, exagerando las
pretensiones, sin tener en cuenta las posibilidades de concretarlas, con un
discurso más para la acumulación propia, o para la descarga de broncas, o como de búsqueda de motivos, que para
la atención conjunta del asunto, impedida por distintas causas, prédica que
puede fingir buena voluntad mientras que apunta a herir al adversario, y sin
declamarlo por explícito, cosa que lo deslegitima en parte ante la sociedad.
Por ello, si asume la presidencia, tiene el obstáculo de tener que adecuar sus
aspiraciones a la realidad, lo que lo puede inclinar bruscamente a políticas de
moderadas a entreguistas, más si toma el mando ejecutivo debilitado y equívoco, lo que le pasó más al socialcristianismo, de finales tan amargos.
El socialismo, para ganarse el apoyo proletario, debe demostrar que es mejor
que el capitalismo, para lo que tiene que superar su inmadurez, presente de
diversos modos en cada cual de sus vertientes, cosa que precisa de que las
reivindicaciones partidarias se enganchen bien con las obreras, en el marco del
gobierno capitalista. Esto último demanda la crítica al proletariado, porque es
el que pauta los tiempos de la revolución social. Los partidos socialistas
deben entender el marco completo de la lucha de clases para operar bien en
política, lo que incluye entender bien al proletariado entero, con todas sus faltas y méritos, además de al
empresariado, los gobiernos, las iglesias y los demás grandes actores
políticos. Sólo entonces se podrá plantear una política bien conciente. Eso exige
dar cuenta de un actor político muy grande, heterogéneo, contradictorio y fervoroso, que también puede ser lento, conservador y retrógrado, de conductas algo bárbaras y desconcertantes, tozudo para aceptar
algunas cosas, y tanto más, sujeto que existe con sus organizaciones sindicales y barriales, sus
vínculos religiosos y estatales, su participación en las instituciones y
empresas, sus adscripciones partidarias y deportivas, su entretenimiento, su prensa y así.
De los nombres de los continentes
El nombre de Europa viene de una leyenda mitológica en que Zeus secuestró a la hija de un rey fenicio. "Europa" era el nombre de la hija de ese rey. Se supuso que de la unión sexual de ambos nació Minos, rey fantástico de Creta. En la obra de Homero a Europa se la designó para hablar de la Grecia continental. Luego el nombre se debe haber expandido por el continente, previo a lo cual se confundieron los relatos míticos con las hazañas de los líderes, de lo que se divinizó a algunos gobernantes. Del vocablo "Europa" también se piensa que quiere decir "lo que se ve a las anchas", como un territorio vasto, y "lo que está al ponerse el sol", como si el nombre hubiese sido una invención semita, una idea cuestionada mucho.
Los griegos antiguos llamaron "Asia" a la zona de Anatolia, la del imperio persa. En la obra de Heródoto, cercana al 440 a.C., dice que su propio pueblo supuso que la esposa de Prometeo se llamaba "Asia", es decir, que también se mistificó al nombre de este continente, o subcontinente.
La etimología de África también remite a la lengua griega, en que significa "sin frío", o "espumante", en el sentido de que en sus costas más cercanas al Peloponeso las olas del mar hacían espuma.
"América" es por Américo Vespucio, un nombre de la cultura cristiana, referido a la madre de Jesús.
"Oceanía" es griego, relativo a unas ninfas, llamadas oceánidas por habitar en el océano.
"Artikos" en griego es "de la Osa", por la constelación de la Osa Polar, que señala al polo norte, mientras que "antartikos" es "opuesto a la Osa polar".
Entonces, la denominación de los continentes es tanto eurocéntrica, en particular griega, seguida de española, cuanto de mitología helénica y relato cristiano. A la vez, divide en tres a Europa, Asia y África, que tienen paso terrestre entre sí.
Lectura
"El origen de los nombres de los 6 continentes", en el blogspot Nota cultural del día, publicada el 7 de junio de 2011.
Los griegos antiguos llamaron "Asia" a la zona de Anatolia, la del imperio persa. En la obra de Heródoto, cercana al 440 a.C., dice que su propio pueblo supuso que la esposa de Prometeo se llamaba "Asia", es decir, que también se mistificó al nombre de este continente, o subcontinente.
La etimología de África también remite a la lengua griega, en que significa "sin frío", o "espumante", en el sentido de que en sus costas más cercanas al Peloponeso las olas del mar hacían espuma.
"América" es por Américo Vespucio, un nombre de la cultura cristiana, referido a la madre de Jesús.
"Oceanía" es griego, relativo a unas ninfas, llamadas oceánidas por habitar en el océano.
"Artikos" en griego es "de la Osa", por la constelación de la Osa Polar, que señala al polo norte, mientras que "antartikos" es "opuesto a la Osa polar".
Entonces, la denominación de los continentes es tanto eurocéntrica, en particular griega, seguida de española, cuanto de mitología helénica y relato cristiano. A la vez, divide en tres a Europa, Asia y África, que tienen paso terrestre entre sí.
Lectura
"El origen de los nombres de los 6 continentes", en el blogspot Nota cultural del día, publicada el 7 de junio de 2011.
miércoles, 10 de abril de 2019
De la necesidad de superar el fideísmo; con anexo sobre el continente eurasiafricano
Si se quiere concretar la justicia social es preciso superar al fideísmo, porque la idea equivocada que tiene de la fe hace que la práctica humana se torne traumática: como se procede según pareceres, a los que se compuso en pensamientos y frases hasta establecerse las ideologías globales, de preceptos algo errados que pueden ser muy inductores a la violencia, la convivencia interhumana es muy hostil. Las ideologías son las nociones supremas del ser humano, y se componen de creencias y saberes, con relatos, explicaciones y mitos, algo confundidos éstos y entre otros grupos discursivos, que hacen a las posturas políticas de las naciones, heterogéneas y cambiantes a la vez que relacionadas en regiones y continentes.
La superación de la adhesión a la fe como modo de saber no debiera ser injusta con los fieles, dentro de lo posible, pero además comprender lo que tuvo de bueno la historia de los credos, ya que hace a nuestro presente, lo mismo que pasa con el capital. Como la historia del capitalismo es la nuestra, porque los humanos de ahora vivimos en el capitalismo, se lo debe destruir de buen modo, al ser esa la única manera de hacerlo bien, esto es, de lograr la concreción deseada. En ello habrá que darle a la fe la importancia que se merece, y mantenerla como corresponda, ya que algo tendría que persistir.
La tríada continental de África, Asia y Europa en verdad es un continente sólo, ya que éste comparte el suelo de los tres subcontinentes.
La superación de la adhesión a la fe como modo de saber no debiera ser injusta con los fieles, dentro de lo posible, pero además comprender lo que tuvo de bueno la historia de los credos, ya que hace a nuestro presente, lo mismo que pasa con el capital. Como la historia del capitalismo es la nuestra, porque los humanos de ahora vivimos en el capitalismo, se lo debe destruir de buen modo, al ser esa la única manera de hacerlo bien, esto es, de lograr la concreción deseada. En ello habrá que darle a la fe la importancia que se merece, y mantenerla como corresponda, ya que algo tendría que persistir.
La tríada continental de África, Asia y Europa en verdad es un continente sólo, ya que éste comparte el suelo de los tres subcontinentes.
Comentario sobre la ortodoxia y la heterodoxia
La doxa es la opinión. La ortodoxia es la opinión del orden principal, en tanto que la heterodoxia es una distinta, tampoco necesariamente buena y que puede diferenciarse entre la que pretende mantener al sistema vigente y la que busca traspasarlo, también falible.
viernes, 5 de abril de 2019
La humanidad es algo mal sapiente
Al suponerse que la creencia es verdad sin decidírselo bien, esto es, sin cotejarla lo debido con el objeto de que trata, el saber humano se vuelve algo falso. Al hacerse así se obtienen ideas de las que se piensa que son saberes pero que están equivocadas, como hipótesis falsas a las que se aprueba. El homo sapiens no sabe tan bien como pretende, así como los otros homínidos y las demás especies vivas también piensan, al menos las animales, tampoco siempre bien. La definición de la antropología oficial de la humanidad como homo sapiens está equivocada por esto mismo. El homo faber ya pensaba bastante como para fabricar con huesos y piedras. La humanidad tiene un saber superior al del resto de las especies nacidas, en el sentido de que nos permite manejarlas de una forma relativamente mayor que la de los dominios inversos, pero no es que se caracterice por pensar más que las otras, en tanto que al menos las animales tienen los cerebros activos todo el tiempo y más concientes durante la vigilia, por lo que sus miembros pensamos mientras estamos despiertos. Hasta los insectos, y quizás las menores. Lo que distinguió a los hombres que forjaron la idea del homo sapiens, Carlos Linneo en particular, en 1758, al comenzar de la revolución industrial, fue la propia historia que tuvieron, ya civil y adentrada en las revoluciones burguesas, antecedidas por la inglesa de 1688, es decir, que se trataba de los antropólogos a los inicios del capitalismo, que querían saber qué rasgos caracterizaban a nuestro género. Es una idea de la ilustración liberal, como de monarquía parlamentaria, el modo republicano adoptado por los reinos que sobrevivieron a la revolución francesa, que se impusiera sobre el absolutismo luego de que el empresariado más usurero triunfara en la política y la enseñanza. Al absolutismo monárquico le siguió el relativismo liberal, adoptado en gran parte por hasta las monarquías vigentes, no sólo las europeas, como la del Reino de Suecia, de donde era Linneo, sino también por las islámicas. A partir del republicanismo la jefatura de los estados pasó a ser de cargos más rotativos, tampoco siempre y sin que se aboliera la jerarquía entre autoridades y súbditos. Es lo que sucede en las repúblicas comunistas, también de gobierno privado y tripartito, con presidencias unipartidarias a veces muy extensas, lo que también merece crítica justa.
Ahora bien, si el saber es lingual, es decir, si está vinculado al sabor, la explicación debe ser otra. Son modos de notar. Hay uno más visual, el de cuando se dice que para averiguar algo "hay que verlo", del que es parte la lectura; otro sonoro, el de "me suena que", frase usada para decir "me parece", y tiene que haber equivalentes para el tacto y el olfato, como "esto me huele mal", o "lo atinente a tal cosa", en que lo tenido es tomado como referencia. Podría ser que la idea del saber provenga del sentido bucal, ya que mucho de lo que aprendimos a lo largo de nuestra historia viene de allá, y cosas tan importantes como el modo de alimentarnos: la idea de saber como conocer sería una metáfora, bastante aproximada, proveniente del gusto lingual. La notación es la de todos los sentidos, a la cual se piensa en la cabeza, con sensibilidad abstracta, y formula en discurso, al que luego se transmite, generándose el conocimiento social, con el que se analiza la práctica conjunta, de manera tal de proseguirla en algunas cosas y de corregirla en otras, lo que será insuficiente en tanto que el género humano no distinga bien lo que sabe de verdad de lo que le parece que es verdad, es decir, el saber aparente. Es una condición necesaria entre y vinculada a las otras.
Ahora bien, si el saber es lingual, es decir, si está vinculado al sabor, la explicación debe ser otra. Son modos de notar. Hay uno más visual, el de cuando se dice que para averiguar algo "hay que verlo", del que es parte la lectura; otro sonoro, el de "me suena que", frase usada para decir "me parece", y tiene que haber equivalentes para el tacto y el olfato, como "esto me huele mal", o "lo atinente a tal cosa", en que lo tenido es tomado como referencia. Podría ser que la idea del saber provenga del sentido bucal, ya que mucho de lo que aprendimos a lo largo de nuestra historia viene de allá, y cosas tan importantes como el modo de alimentarnos: la idea de saber como conocer sería una metáfora, bastante aproximada, proveniente del gusto lingual. La notación es la de todos los sentidos, a la cual se piensa en la cabeza, con sensibilidad abstracta, y formula en discurso, al que luego se transmite, generándose el conocimiento social, con el que se analiza la práctica conjunta, de manera tal de proseguirla en algunas cosas y de corregirla en otras, lo que será insuficiente en tanto que el género humano no distinga bien lo que sabe de verdad de lo que le parece que es verdad, es decir, el saber aparente. Es una condición necesaria entre y vinculada a las otras.
martes, 2 de abril de 2019
De la relación entre la teoría y los dioses
Algunos diccionarios etimológicos, al analizar la palabra "teoría", remiten a la contemplación y a la observación. Existió el vocablo latino "theoria", derivado de otro griego que suena parecido, transliterado como "theorein". A su vez, a la contemplación y a la observancia se les dan significados relativos al pensamiento, las ideas, la quietud y las reglas y leyes de la ciencia. La ciencia de la antigua Grecia era de predominio politeísta, la mitología del clan de Zeus, porque las autoridades y el pueblo profesaban mucho este credo, según lo cual los científicos universitarios deben haber establecido alguna relación entre su propio pensamiento y las creencias que se tenían sobre la creación del mundo y sobre sí mismos, es decir, que puede que hayan confundido al pensar con la existencia de sus estimados dioses. Hay una serie semántica que asocia a los dioses con lo puro y con las ideas, en particular en el liberalismo hegeliano, ya monoteísta protestante. Durante la edad media, la práctica monástica occidental fue bastante contemplativa, así como teológica, por lo que teorizó mucho acerca de los dioses, lo que no basta para decidir bien que haya una relación etimológica entre la palabra griega "theo", la que se refiere a los dioses, y la de "teoría", pero de todos modos es una cuestión investigable.
El liberalismo progresista y los grandes proyectos
Un factor autodestructivo de las presidencias liberales progresistas, desde las de teístas de centroderecha a las de socialdemócratas ateos de elecciones poli-partidarias, son los megaproyectos, que a la vez que les reportan grandes beneficios inmediatos, por las inversiones, puestos de trabajo y logros presentables, contraen repudio social y corrupción gobernante, la de los licitadores de los ministerios que cobraron las coimas para otorgale las concesiones a las empresas contratistas que accedieran a los concursos. La delincuencia en la firma de los contratos puede ser erradicada por el poder ejecutivo, al menos en parte, pero incluso así los megaproyectos serían lesivos para el ambiente inerte y la naturaleza, la humana en particular. Entonces, mientras que las sociedades no hayan evolucionado lo suficiente para transformar democráticamente su ley en ecosocialista, el progresismo que ejerza la presidencia tendrá que adoptar otro modelo heterodoxo, lo que no es fácil menos por las coerciones legales ya impuestas para favorecer a los grandes capitales que por la hegemonía capitalista vigente, que entre otras cosas hace que los gobernantes tengan el imaginario sobre el progreso muy ligado a las obras magnánimas, en desmedro de las desconcentradas, las que llaman menos la atención. Una cuestión importante es la de priorizar la propiedad colectiva y la pública, o mismo la privada pequeña y mediana, por sobre la grande, que es la capitalista, en los planes económicos. Otra es la de sondear la aceptación social de los grandes proyectos, e instalar debates responsables en el caso de que las obras fueran necesarias en verdad, para que las comunidades decidieran sobre su implementación, aún si eso pudiera causar cancelaciones, retrasos y mermas en el crecimiento del producto bruto, a lo que habría que evaluar en concreto de acuerdo a las circunstancias. Una reforma legal revolucionaria tendría que adoptar normas buenas sobre control y participación social en la gestión de las grandes empresas, no sólo las públicas, así como restricciones a la usura, lo que podría suceder incluso si no se dispusiera la socialización de las empresas, dependiente de consensos quizás mayores que los de las otras medidas. Como la participación social no sufragante en la política económica de los gobiernos votados no es tenida en cuenta como derecho humano, es una fuente de pobreza inadvertida, más entre los perjudicados directos por las obras, que tampoco son los únicos que deban opinar sobre el tema ni siempre tienen buena razón.
En el bloque comunista el asunto se replica de algún modo con gobiernos unipartidarios, sean propietarios o asociados a las empresas adjudicatarias.
En el bloque comunista el asunto se replica de algún modo con gobiernos unipartidarios, sean propietarios o asociados a las empresas adjudicatarias.
domingo, 31 de marzo de 2019
Del buen orden social
La de "prarquía social" sería la buena expresión para designar al buen orden social. La doctrina vendría a llamarse "socioprarquía", que es la socialista, de manera algo conciente y algo inconciente. El socialismo suele ser partidario del buen orden social, aunque no siempre lo concretara, de igual modo que el liberalismo puede aspirar a alcanzarlo sin conseguirlo porque su idea de lo justo sigue preceptos jerárquicos, que son contrarios a la igualdad relativa entre otros temas. El socialismo podría concretarlo, pero eso depende de la sociedad entera, ya que nuestro orden social se compone de los actos y de cada cual de sus miembros, así como de la materia no humana de la que se apropia. Cabe decir que el orden actual es parcial, por ser algo desordenado, como mal hecho en cosas. Es un orden crítico que opera de facto, con potencias principales, secundarias y terciarias que responden a sus ideologías, compuestas a lo largo de la historia, y demás.
La división entre ricos y pobres es propia de la jerarquía, porque ésta verticaliza a la sociedad. El orden sagrado tiene relación directa con la división de la sociedad en clases, dada por la tenencia de bienes comerciables, de simples a compuestos y con niveles internos. La jerarquía consagra un orden que prioriza a un grupo selecto, al que supone como partícipe verdadero del culto, cuyos patrones se plasmaron en la ley, generando consecuencias imprevistas que hacen a la crisis política y económica, que no permea tanto a la religión, sucediéndose respuestas mayores entre de genocidio humano macro, como las de la guerra y las políticas miserables, hasta de moderación no socialista, y pre-socialista, que no asumieron todavía, o lo hicieron poco, que el socialismo es necesario para la buena resolución de la crisis de nuestra especie, menos aún la necesidad del comunismo y algo más la de la ecología. El cuestionamiento al teísmo es poco reconocido en el liberalismo teísta moderno. Es lógico que los partidos políticos teístas adhieran a sistemas jerárquicos, ya que ellos mismos son fieles, así como que la ley predominante lo sea, porque ella misma es de doctrina confesional, desde su origen y con las modificaciones que se le dieran durante su evolución. La ley comunista intenta ser verdadera, pero como el comunismo no es hegemónico no puede cumplir su objetivo, aparte de que dista de ser excelente. En el centro esto se repite entre el progresismo liberal y el socialismo teísta, de entre el centroderecha y la centroizquierda, como modos políticos de ciencia moderada de la más fiadora, y la socialdemocracia atea, más propensa al cientificismo, pero también algo aparente, así como la derecha tiene algo de buena razón.
Otra manera de mencionar al buen orden común es la de "coprarquía".
La división entre ricos y pobres es propia de la jerarquía, porque ésta verticaliza a la sociedad. El orden sagrado tiene relación directa con la división de la sociedad en clases, dada por la tenencia de bienes comerciables, de simples a compuestos y con niveles internos. La jerarquía consagra un orden que prioriza a un grupo selecto, al que supone como partícipe verdadero del culto, cuyos patrones se plasmaron en la ley, generando consecuencias imprevistas que hacen a la crisis política y económica, que no permea tanto a la religión, sucediéndose respuestas mayores entre de genocidio humano macro, como las de la guerra y las políticas miserables, hasta de moderación no socialista, y pre-socialista, que no asumieron todavía, o lo hicieron poco, que el socialismo es necesario para la buena resolución de la crisis de nuestra especie, menos aún la necesidad del comunismo y algo más la de la ecología. El cuestionamiento al teísmo es poco reconocido en el liberalismo teísta moderno. Es lógico que los partidos políticos teístas adhieran a sistemas jerárquicos, ya que ellos mismos son fieles, así como que la ley predominante lo sea, porque ella misma es de doctrina confesional, desde su origen y con las modificaciones que se le dieran durante su evolución. La ley comunista intenta ser verdadera, pero como el comunismo no es hegemónico no puede cumplir su objetivo, aparte de que dista de ser excelente. En el centro esto se repite entre el progresismo liberal y el socialismo teísta, de entre el centroderecha y la centroizquierda, como modos políticos de ciencia moderada de la más fiadora, y la socialdemocracia atea, más propensa al cientificismo, pero también algo aparente, así como la derecha tiene algo de buena razón.
Otra manera de mencionar al buen orden común es la de "coprarquía".
viernes, 29 de marzo de 2019
De la causa de los cuadernos y la prisión de Lula
Por el análisis de la causa de los cuadernos se sabe que parte del equipo de inteligencia de la presidencia argentina intentó forzar a algunos de los empresarios acusados de pagarle coimas al gobierno kirchnerista a declarar en falso contra los ex funcionarios de las contrataciones públicas. En esto estuvieron coligados agentes de la AFI, con Marcelo D´Alessio como protagonista, supuesto agente triple de los gobiernos argentino, estadounidense e israelí, el fiscal federal Carlos Stornelli y el jefe de la sección de noticias jurídicas del diario Clarín, Daniel Santoro, eso como núcleo visible de la trama entre el poder judicial, los grandes medios de comunicación, los servicios, la embajada estadounidense y el capital ortodoxo, muy seudo-beneficiado en capitales por la gestión macrista, en la que se armaron campañas periodísticas engañosas vinculadas a juicios fraudulentos, con declaraciones falsas e intentos de chantajear a los acusados. Con las investigaciones de Odebrecht los Estados Unidos obtuvieron la deposición tanto de Lula, preso e impedido de presentarse cuando gozaba de una popularidad enorme, como de Cristina Fernández, acusada por el suicidio de Nisman durante la campaña electoral, en que se difamó muy en falso a su espacio político, con la causa Qunitas, la de la efedrina, la posterior del dólar futuro y varias otras más, causas que, según se demostró en los procesos, estaban infundadas, desprestigio promovido incluso con noticias falsas en el Facebook, de secuestro identitario, o en Whatsapp. El gobierno estadounidense podría aducir que la presidencia peruana de Kuczinsky, que era su aliado, también cayó, cosa que indicaría que no hay intervención de la CIA en el destape de la corrupción de Odebrecht, pero la pérdida es mucho menor que la ganancia. Es evidente que la CIA conoce del pago de sobornos para la licitación de las obras públicas, ya que es un hecho documentado a nivel internacional, por lo que éstas pueden haberse convertido en materia de espionaje. Conseguir información y pruebas acerca de los sobornos es fácil para los servicios, y contaban con aliados en la justicia y en la prensa, llegando a conseguir falsos testimonios, ahora denunciados por quienes se arrepintieran de declamarlos. Entonces, no sería raro que a Lula lo hayan encerrado con otros falsos testimonios, porque podría haber el modo operativo de extorsionar a los empresarios delincuentes, de quienes se hubieran obtenido pruebas incriminantes, obligándolos a testificar mentiras, con peso jurídico probatorio por la falla en la teoría del derecho que supone que si alguien jura decir la verdad entonces lo que diga es cierto, siendo que se descubrió de ocasiones en que no lo fuera y que debe haber pasado sin notarse en otras. También puede haber pasado que la causa de Odebrecht se desatara sin la intromisión de la inteligencia estadounidense pero a la que ésta se plegara luego de iniciarse.
jueves, 28 de marzo de 2019
De la condena al orteguismo y al madurismo, con disgresión sobre parte del socialismo asiático y africano
Los gobiernos de Daniel Ortega en Nicaragua y de Nicolás Maduro en Venezuela son reprobables por cuestiones conocidas, la brutalidad tremenda con que reprimen a sus opositores entre otras. Sus desempeños económicos van de mal en peor, sin que dependan sólo de sí mismos, ya que están inmersos en la crisis internacional con bloqueos estadounidenses y sabotajes empresarios. Aún así, algunos de quienes los condenan omiten declarar bien su adhesión al liberalismo dominante, es decir, su intención en pro del capital, pretendidamente democrática y respetuosa de los derechos humanos, lo que tampoco se sostiene por ser algo aparente e incompleta. En primer lugar a estos gobiernos socialistas se los tiene que entender desde la ciencia militar y como sometidos a la principal potencia del mundo, los Estados Unidos, que tienen muchos más muertos en su haber, así como devastaron a las economías de los países a los que oprimen, sumiéndoles en la miseria. Asimismo, el imperialismo europeo, el de Gran Bretaña, Francia y Alemania, seguidas de España, Holanda, Bélgica e Italia, y de las demás, que hace gala de buena conducta, es peor para sus países dominados de lo que Ortega y Maduro les hacen a sus enemigos, lo que a ellos no los exime de tener que controlar bien sus fuerzas, y eventualmente renunciar, o ser depuestos, si cupiera y pudiera ser bien hecho, de manera tal de que no se beneficiara el capital con el cambio, cosa que ocurriera bastante, pero para decidir bien eso habría que examinarlos con objetividad y perspectiva suficiente, ya que no son los únicos que tendrían que irse. El imperialismo chino y el ruso, entre los otros, como el indio, debieran incluirse en el recuento. El análisis del imperialismo no tiene que reducirse a las potencias principales, sino que debe contener a las secundarias y terciarias, que a su vez llevan divisiones internas, al haber pujas dentro de cada región y país, como la de las metrópolis con el interior. Los países son como 185, de los que hay unos pocos que lideran el imperio humano, algunas potencias intermedias y muchas menores. Los bloques son el liberal y el socialista, el primero de los cuales tiene dos grandes líneas internas entre cristianas e islámicas, así como religiones menores, la de Japón, y se compone en general de los países de América, Europa, África y Oceanía, cuyas presidencias fueron a veces socialdemócratas sin que por eso el régimen dejara de ser de dominio privado. El segundo abarca a gran parte de Asia, con China y la India como potencias centrales y Vietnam y Corea del Norte como países secundarios, así como incluye a países chicos de Latinoamérica, los de Cuba, Venezuela y Bolivia, los dos últimos de presidencia polipartidaria, en alianza crítica con los gobiernos progresistas liberales. El gobierno nicaragüense forma parte de este bloque, el del Foro de San Pablo latinoamericano, que reúne en el continente, de manera provisoria, a los gobiernos de la segunda internacional, de socialdemocracia atea y teísta, con el maoísmo y los restos del leninismo posterior a la caída de la URSS, así como con la democracia cristiana de centro, la correísta, la kirchnerista y la de Lugo. Zelaya y Lula son socialcristianos. López Obrador es miembro del este grupo. El bloque socialista es el perdedor, porque no socializó a las empresas matrices, que existen en él más como capital público y privado que colectivo, ni su parte comunista al gobierno, por lo que hay que evaluarlo como el sometido de la relación, cosa que se corresponde con su adscripción proletaria. El bloque capitalista, que lidera en el mundo, es más pro-empresarial.
Los países de Libia y Siria, así como el de Irak, tuvieron gobiernos socialistas atacados por los ejércitos liberales, el estadounidense con apoyo de los europeos, no sin razones válidas pero sin que éstos hubieran explicitado su adhesión al capital. La cuestión de la democracia es un elemento en parte legítimo para las intervenciones militares, por los dotes autoritarios de los socialismos incipientes, con formas hasta arcaicas, como las dinásticas, pero también es recusable, al darse éstas entre algunos de los aliados liberales, como las monarquías árabes, a las que no se condena parecido, y más por omitir la crítica a sus propias faltas, a fin de cuentas más importantes por tratarse del bando ganador. Que el liberalismo sea peor que el socialismo no implica que el socialismo no se le compare, que no le sea más malo nunca, ni que no deba corregir lo que sea. Para evaluar al socialismo también hay que tener en cuenta que sucede bajo hegemonía liberal, o sea, que no es un socialismo verdadero, ya que no socializó las grandes empresas, lo que depende de la evolución internacional y que no necesariamente conllevaría a la socialización del gobierno, esto es, a la superación de la república como modo de gobierno representativo, tripartito y fidente. En los países del bloque socialista lo que se da es un capitalismo alterno y repúblicas de constitución comunista, socialista o liberal, con presidencias de ideología socialista, exceptuable la India, que tuvo y puede tener presidencias de partidos de derecha, presidencias que en los países comunistas son más permanentes, por habérselas establecido así en las leyes mayores, en cuanto que las socialdemócratas de los estados liberales son intermitentes. En la India sucede que la presidencia es multipartidaria pero el gobierno es socialista, por ser socialista la constitución, de un socialismo todavía no plasmado en la gestión de las empresas, o sea, que en la India, en el caso de que los partidos liberales ganaran la presidencia, deberían someterse a la constitución socialista, sostenida desde el poder judicial, ya que es un país republicano, pero sin la necesidad de socializar las mayores empresas, ya que ni las presidencias anteriores del Congreso Nacional Indio lo hicieron. Cabe mencionar que la socialdemocracia del CNI arrastra una pobreza tan grande como la del común de la periferia, lo que no es su responsabilidad exclusiva y que sucede a la vez que la supervivencia de como 1350 millones de personas.
Países africanos con presidencias del bloque socialista (clasificación aproximada y más de facto que según las alianzas con las potencias del BRICS):
. República de Sudáfrica, ya que su poder ejecutivo, del Congreso Nacional Africano, es de izquierda, presidiendo a un país de ley liberal con religión principal cristiana.
. Mozambique, país mayormente cristiano y de minoría amplia musulmana; desde su independencia en 1975 hasta ahora fue presidido por el Frente de Liberación Mozambiqueño, bajo sistema unipartidario hasta 1990. Es una república de ideología socialista, gobierno polipartidario y economía capitalista. Habría que ver qué relación se da entre los tres tipos de capitales (privado, público y cooperativo).
. Angola, república multipartidaria con predominio de la izquierda en el gobierno más sufragado, producción asalariada y religión principal cristiana.
. Tanzania, república liberal con presidentes principalmente socialistas y mayoría religiosa entre cristiana e islamista.
. República Democrática del Congo, de mayoría cristiana, liberal; su presidente integra la Unión para la Democracia y el Progreso Social, de la segunda internacional.
. República del Congo, de menor población que aquélla y más animista que cristiana y musulmana; tiene un sistema multipartidario bajo el liderazgo del Partido Congoleño del Trabajo, de inspiración leninista, siempre con economía capitalista.
. Kenia es una república de gobierno pluripartidario pero que desde su independencia fue presidida obre todo por la Unión Nacional Africana de Kenia, de corte izquierdista, como su presidente actual, con amplia mayoría cristiana y primera minoría del islam.
. República Centroafricana, liberal con ejecutivo socialdemócrata, de Convergencia Nacional; medianías cristiana y animista, minoría islámica.
. Nigeria, república liberal con presidente del Congreso de Todos los Progresistas, con medianías musulmana y cristiana.
. Eritrea, república unipartidaria, presidida por el Frente Popular para Liberación de Eritrea, en cerca de dos tercios cristiana y de tercio restante casi todo islamista.
. Níger, república liberal, de amplia mayoría musulmana y sunnita, presidida por el Partido Nigeriano para la Democracia y el Socialismo.
. Burkina Faso, república de gobierno pluripartidario presidida por el Congreso por la Democracia y el Progreso; medianía islámica y minorías animista y cristiana.
. Guinea, república popular de gobierno multipartidario presidido por la Asamblea del Pueblo de Guinea; cerca de 85% musulmán y el resto de cristianos y animistas.
. Guinea-Bisáu, república de presidencia polipartidaria obtenida por el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde, de la segunda internacional; sin datos religiosos.
. Malí, república liberal presidida por la Asamblea por Malí, de la segunda internacional; casi todo musulmán con minorías católica y mixturada.
. Argelia, república liberal presidida por el Frente de Liberación Nacional, de política derechizada; casi toda la nación es islamista
Total: 16 países.
Países con presidencias del bloque capitalista (corregible): casi todos de repúblicas liberales, con mayorías religiosas entre cristianas e islámicas y primera minoría animista; Etiopía, Namibia, Botswana, Zimbawe, Madagascar, Zambia, Gabón, Somalía, Uganda, Sudán del Sur, Benín, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, Gambia, pte. miembro de la Unión Internacional Demócrata; Senegal, pte. de la Internacional Liberal; República Islámica de Mauritania, pte. de la Internacional Demócrata de Centro (quizás del otro bloque); Reino de Marruecos, monarquía republicana, Egipto. Total: 21 países.
Casos raros: Sudán, Camerún. Chad puede que esté en la esfera socialista, ya que su presidente, del Movimiento de Salvación Patriótica, considerado nacionalista, enfrentó al dictador de derecha Hissène Habré; Sahara Occidental, Libia. 5 países.
Restan 12 países chicos.
El cuadro internacional de presidencias socialistas es contradictorio, por las diferencias entre la socialdemocracia y el comunismo en primer lugar, y las de los subsiguientes, así como los liberales tienen ramificaciones, disputas internas, confusiones, reversiones controladas y muchos otros detalles. Cabe estudiar en él la calidad del liberalismo y del socialismo islámicos, así como al Asia irania, al insular y a Oceanía, y demás. La socialdemocracia es la bisagra entre el liberalismo y el comunismo, porque en los países liberales presidió gobiernos de capitalismo heterodoxo, parecido al liberalismo de centro, y en el de ley suprema socialista, la India, permite que la presidencia sea de derecha en su ideología pero no tanto en su política, que es juzgada por una ley socialista, pero la economía es capitalista también, por lo que la ley rige en falso, cuestión común a los bloques y que acontece de maneras diferentes en cada cual: el comunista centraliza el gobierno en una economía capitalista mixta de prioridad pública y el liberal se basa en las ficciones jurídicas de la igualdad en abstracto, entre otros temas. Debe ser de un capitalismo alterno entre el comunista y el de la socialdemocracia normal, en el puesto 130 del índice de desarrollo humano de la ONU, que tampoco es la verdad absoluta, porque el indicador esconde su ideología liberal.
En el continente africano se dibuja un mapa tal que a grandes rasgos la zona sahariana es de preponderancia islámica, en tanto que la subsahariana lo es de cristiana, con pocos países de mayoría animista; casi todos de constituciones liberales, es decir, que tienen repúblicas de gobiernos tripartitos y economías con defensa de la propiedad privada y permiso absoluto al lucro, sean sus presidentes de derecha o de izquierda, lo que hace a diferencias medianas y menores pero importantes para la evolución histórica.
Los bloques en pugna están intersectados por la socialdemocracia, que es tanto liberal, por adherir a la ley de partidos políticos de los estados liberales, como socialista, por su propia voluntad, corriente que en cantidad portentosa es de socialismo teísta, aquello primero, lo de ser liberal, por sujetarse a la ley vigente, cosa que al trotskismo también le pasa pero sin que obtuvieran poderes ejecutivos por lo radical de su propuesta, lejana a satisfacer las necesidades urgentes del grueso del proletariado, sobre todo entre el precario y el indigente, que no pueden hacer tanto a la revolución mayor porque no tienen la reproducción asegurada, no obstante vayan haciendo la que pueden, así sea a tientas y mientras que mueren. La articulación entre las líneas socialistas tiene que priorizar bien a los sujetos: primero el lumpenproletariado, porque es el más pobre, después el proletariado informal, luego el formal, antes que el empresariado medio y el capitalista. El empresariado bajo es de la parte del proletariado superior al indigente. El socialismo debe destruir bien a la clase capitalista, esto es, con justicia y respeto, porque si no la estrategia se falsea, entre otras condiciones para tener buen éxito, como la de desmantelar bien al empresariado popular. En verdad, la socialización de los medios económicos, si estuviera bien hecha, les gratificaría la vida, al permitirles liberarse en común, cuestión que explica al hecho de que algunos empresarios hayan sido socialistas. Para el empresariado la reivindicación socialista no es sólo altruista, sino que también es egoísta, ya que el bien social hace al individual y porque la producción bien compartida es más liviana que la privada.
Referencias de los países mencionados en Wikipedia.
Los países de Libia y Siria, así como el de Irak, tuvieron gobiernos socialistas atacados por los ejércitos liberales, el estadounidense con apoyo de los europeos, no sin razones válidas pero sin que éstos hubieran explicitado su adhesión al capital. La cuestión de la democracia es un elemento en parte legítimo para las intervenciones militares, por los dotes autoritarios de los socialismos incipientes, con formas hasta arcaicas, como las dinásticas, pero también es recusable, al darse éstas entre algunos de los aliados liberales, como las monarquías árabes, a las que no se condena parecido, y más por omitir la crítica a sus propias faltas, a fin de cuentas más importantes por tratarse del bando ganador. Que el liberalismo sea peor que el socialismo no implica que el socialismo no se le compare, que no le sea más malo nunca, ni que no deba corregir lo que sea. Para evaluar al socialismo también hay que tener en cuenta que sucede bajo hegemonía liberal, o sea, que no es un socialismo verdadero, ya que no socializó las grandes empresas, lo que depende de la evolución internacional y que no necesariamente conllevaría a la socialización del gobierno, esto es, a la superación de la república como modo de gobierno representativo, tripartito y fidente. En los países del bloque socialista lo que se da es un capitalismo alterno y repúblicas de constitución comunista, socialista o liberal, con presidencias de ideología socialista, exceptuable la India, que tuvo y puede tener presidencias de partidos de derecha, presidencias que en los países comunistas son más permanentes, por habérselas establecido así en las leyes mayores, en cuanto que las socialdemócratas de los estados liberales son intermitentes. En la India sucede que la presidencia es multipartidaria pero el gobierno es socialista, por ser socialista la constitución, de un socialismo todavía no plasmado en la gestión de las empresas, o sea, que en la India, en el caso de que los partidos liberales ganaran la presidencia, deberían someterse a la constitución socialista, sostenida desde el poder judicial, ya que es un país republicano, pero sin la necesidad de socializar las mayores empresas, ya que ni las presidencias anteriores del Congreso Nacional Indio lo hicieron. Cabe mencionar que la socialdemocracia del CNI arrastra una pobreza tan grande como la del común de la periferia, lo que no es su responsabilidad exclusiva y que sucede a la vez que la supervivencia de como 1350 millones de personas.
Países africanos con presidencias del bloque socialista (clasificación aproximada y más de facto que según las alianzas con las potencias del BRICS):
. República de Sudáfrica, ya que su poder ejecutivo, del Congreso Nacional Africano, es de izquierda, presidiendo a un país de ley liberal con religión principal cristiana.
. Mozambique, país mayormente cristiano y de minoría amplia musulmana; desde su independencia en 1975 hasta ahora fue presidido por el Frente de Liberación Mozambiqueño, bajo sistema unipartidario hasta 1990. Es una república de ideología socialista, gobierno polipartidario y economía capitalista. Habría que ver qué relación se da entre los tres tipos de capitales (privado, público y cooperativo).
. Angola, república multipartidaria con predominio de la izquierda en el gobierno más sufragado, producción asalariada y religión principal cristiana.
. Tanzania, república liberal con presidentes principalmente socialistas y mayoría religiosa entre cristiana e islamista.
. República Democrática del Congo, de mayoría cristiana, liberal; su presidente integra la Unión para la Democracia y el Progreso Social, de la segunda internacional.
. República del Congo, de menor población que aquélla y más animista que cristiana y musulmana; tiene un sistema multipartidario bajo el liderazgo del Partido Congoleño del Trabajo, de inspiración leninista, siempre con economía capitalista.
. Kenia es una república de gobierno pluripartidario pero que desde su independencia fue presidida obre todo por la Unión Nacional Africana de Kenia, de corte izquierdista, como su presidente actual, con amplia mayoría cristiana y primera minoría del islam.
. República Centroafricana, liberal con ejecutivo socialdemócrata, de Convergencia Nacional; medianías cristiana y animista, minoría islámica.
. Nigeria, república liberal con presidente del Congreso de Todos los Progresistas, con medianías musulmana y cristiana.
. Eritrea, república unipartidaria, presidida por el Frente Popular para Liberación de Eritrea, en cerca de dos tercios cristiana y de tercio restante casi todo islamista.
. Níger, república liberal, de amplia mayoría musulmana y sunnita, presidida por el Partido Nigeriano para la Democracia y el Socialismo.
. Burkina Faso, república de gobierno pluripartidario presidida por el Congreso por la Democracia y el Progreso; medianía islámica y minorías animista y cristiana.
. Guinea, república popular de gobierno multipartidario presidido por la Asamblea del Pueblo de Guinea; cerca de 85% musulmán y el resto de cristianos y animistas.
. Guinea-Bisáu, república de presidencia polipartidaria obtenida por el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde, de la segunda internacional; sin datos religiosos.
. Malí, república liberal presidida por la Asamblea por Malí, de la segunda internacional; casi todo musulmán con minorías católica y mixturada.
. Argelia, república liberal presidida por el Frente de Liberación Nacional, de política derechizada; casi toda la nación es islamista
Total: 16 países.
Países con presidencias del bloque capitalista (corregible): casi todos de repúblicas liberales, con mayorías religiosas entre cristianas e islámicas y primera minoría animista; Etiopía, Namibia, Botswana, Zimbawe, Madagascar, Zambia, Gabón, Somalía, Uganda, Sudán del Sur, Benín, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, Gambia, pte. miembro de la Unión Internacional Demócrata; Senegal, pte. de la Internacional Liberal; República Islámica de Mauritania, pte. de la Internacional Demócrata de Centro (quizás del otro bloque); Reino de Marruecos, monarquía republicana, Egipto. Total: 21 países.
Casos raros: Sudán, Camerún. Chad puede que esté en la esfera socialista, ya que su presidente, del Movimiento de Salvación Patriótica, considerado nacionalista, enfrentó al dictador de derecha Hissène Habré; Sahara Occidental, Libia. 5 países.
Restan 12 países chicos.
El cuadro internacional de presidencias socialistas es contradictorio, por las diferencias entre la socialdemocracia y el comunismo en primer lugar, y las de los subsiguientes, así como los liberales tienen ramificaciones, disputas internas, confusiones, reversiones controladas y muchos otros detalles. Cabe estudiar en él la calidad del liberalismo y del socialismo islámicos, así como al Asia irania, al insular y a Oceanía, y demás. La socialdemocracia es la bisagra entre el liberalismo y el comunismo, porque en los países liberales presidió gobiernos de capitalismo heterodoxo, parecido al liberalismo de centro, y en el de ley suprema socialista, la India, permite que la presidencia sea de derecha en su ideología pero no tanto en su política, que es juzgada por una ley socialista, pero la economía es capitalista también, por lo que la ley rige en falso, cuestión común a los bloques y que acontece de maneras diferentes en cada cual: el comunista centraliza el gobierno en una economía capitalista mixta de prioridad pública y el liberal se basa en las ficciones jurídicas de la igualdad en abstracto, entre otros temas. Debe ser de un capitalismo alterno entre el comunista y el de la socialdemocracia normal, en el puesto 130 del índice de desarrollo humano de la ONU, que tampoco es la verdad absoluta, porque el indicador esconde su ideología liberal.
En el continente africano se dibuja un mapa tal que a grandes rasgos la zona sahariana es de preponderancia islámica, en tanto que la subsahariana lo es de cristiana, con pocos países de mayoría animista; casi todos de constituciones liberales, es decir, que tienen repúblicas de gobiernos tripartitos y economías con defensa de la propiedad privada y permiso absoluto al lucro, sean sus presidentes de derecha o de izquierda, lo que hace a diferencias medianas y menores pero importantes para la evolución histórica.
Los bloques en pugna están intersectados por la socialdemocracia, que es tanto liberal, por adherir a la ley de partidos políticos de los estados liberales, como socialista, por su propia voluntad, corriente que en cantidad portentosa es de socialismo teísta, aquello primero, lo de ser liberal, por sujetarse a la ley vigente, cosa que al trotskismo también le pasa pero sin que obtuvieran poderes ejecutivos por lo radical de su propuesta, lejana a satisfacer las necesidades urgentes del grueso del proletariado, sobre todo entre el precario y el indigente, que no pueden hacer tanto a la revolución mayor porque no tienen la reproducción asegurada, no obstante vayan haciendo la que pueden, así sea a tientas y mientras que mueren. La articulación entre las líneas socialistas tiene que priorizar bien a los sujetos: primero el lumpenproletariado, porque es el más pobre, después el proletariado informal, luego el formal, antes que el empresariado medio y el capitalista. El empresariado bajo es de la parte del proletariado superior al indigente. El socialismo debe destruir bien a la clase capitalista, esto es, con justicia y respeto, porque si no la estrategia se falsea, entre otras condiciones para tener buen éxito, como la de desmantelar bien al empresariado popular. En verdad, la socialización de los medios económicos, si estuviera bien hecha, les gratificaría la vida, al permitirles liberarse en común, cuestión que explica al hecho de que algunos empresarios hayan sido socialistas. Para el empresariado la reivindicación socialista no es sólo altruista, sino que también es egoísta, ya que el bien social hace al individual y porque la producción bien compartida es más liviana que la privada.
Referencias de los países mencionados en Wikipedia.
Sobre el modo de aplicación de las leyes
Las leyes aplican para todos los casos que estén bajo su tutela, aunque, como el cuerpo legal es complejo y contradictorio, hay mecanismos de contrapeso para algunos de sus excesos. Los contrapesos existen para aplacar el riesgo del abuso jurídico, dado que prima el carácter absoluto de la ley, pero esa es una solución insuficiente, derivada de la falsa necesidad de estipular por adelantado las situaciones abarcadas por ésta, lo que no puede hacerse del todo, porque los casos concretos suelen tener aspectos que no fueron contemplados en las figuras jurídicas. De allí que sería mejor establecer el criterio de que la ley aplicara en general, por si hubiera que ponerla en suspenso, o improvisarle modificaciones menores. Esto tampoco sería una solución definitiva, porque no se trataría de una justicia comunal, sino republicana, que no atiende a todas las cuestiones atinentes a los juicios sino que se acota a las directamente relacionadas con las demandas, por lo que hay temas importantes que quedan sin ser abordados, eso entre otros tantos asuntos.
miércoles, 27 de marzo de 2019
Capital y mortificación
El capital, al igual que lo fueran esclavistas y señores feudales, está marcado por la mortificación, es un actor social mortificado y mortificante, lo que se nota en la vestimenta capitalista, la de los trajes con corbata y los vestidos castos. Es ropa de luto. La mortificación no es propia sólo del capital, sino que se da en el empresariado popular y el salariaje, sin suceder en exclusivo por la economía y la política, los ámbitos más reconocidos del capitalismo, sino también en lo cotidiano, en el espectáculo y así, todos los cuales están atravesados tanto por el capitalismo como por la fe y la doctrina, que dirige y está equivocada en parte. Esa especie de luto social, de tipo pesimista, se da por los golpes históricos, que entristecen a la gente y que se vinculan a cómo pensamos las cosas, porque la práctica motriz sucede a la idea, pero además por la persistencia a largo plazo de lógicas erradas, correlativas a la sumisión social, que al extenderse a través de los siglos y potenciadas por las técnicas nos llevaron a la situación en que vivimos.
¿Hubo algún gobierno que no asesinara a nadie?
Si no todos, casi todos, o la inmensa mayoría, de los gobiernos, habrán mandado a asesinar a gente humana, lo que no los justifica pero sirve para enmarcar el debate. La exigencia a los gobiernos para que no ordenen asesinatos a las fuerzas armadas será una constante insuficiente porque el sistema jerárquico necesita reprimir a sus detractores y porque tiene guerras internas, con aspectos hasta frívolos. La ley vigente establece gobiernos jerárquicos porque es de doctrina teológica sagrada en el bloque hegemónico, lo que se replica de manera distinta en el subalterno, de ideología atea, cuyo materialismo incide para bien en su contraparte, no es del todo malo, gobiernos cuyas presidencias y parlamentos solieron estar abiertos al voto empadronado, no así tanto la justicia, más de elección indirecta, por lo que la socialdemocracia, cuando ganó las presidencias, reprimió las protestas y mantuvo al régimen capitalista y liberal, con progresos dentro de sus límites, por ser una fuerza militante inferior a los ejércitos oficiales, que obedecían a los jueces, apelables desde los estudios jurídicos, contratables por los empresarios si tuvieran que hacerlo para mantener la posesión de sus grandes propiedades privadas. Los comunistas gobiernan en repúblicas de elecciones presidenciales y legislativas unipartidarias, o algo parecido a lo que tendría que leer, así como con el ejército y la constitución, ejerciendo capitalismos alternativos, con más presencia del capital público y una explotación laboral semejante a la liberal. Discernir este punto es necesario para la crítica política y precisaría de un estudio muy grande y costoso. Los gobiernos de los partidos de religión teísta, que en general fueran partidarios del capitalismo, sostuvieron liberalismos entre trasnacionalistas y mercado-internistas, siempre algo combinados, a veces hasta igualárseles las proporciones, lo de los Estados Unidos, que a la vez que protegió a su mercado interno se expandió hacia afuera, liderando la globalización todavía hasta ahora, aunque con una crisis severa, que empata relativamente a los bloques conceptivos, algo mixturados y cada cual con sus ramas internas, tampoco del todo cerradas. Hasta que no se haya logrado imponer el buen comunismo a nivel internacional, los gobiernos matarán a gente, por la represión y las guerras, así como permitirán la explotación laboral y otras tantas aberraciones, lo que proseguirá hasta que la ley humana entienda bien a la realidad, en el caso de que se lo logre.
A este análisis le falta por lo menos la parte del islamismo y del África subsahariana, de un liberalismo más atrasado, más con formas arcaicas pero sin algunas de las grandes aberraciones de las civilizaciones imperantes. También hay que entender a los asesinatos gubernamentales como parte necesaria para la ejecución de los emprendimientos capitalistas, que son los de las grandes inversiones. La presidencia puede atenuar o extremar la acumulación de capitales, pero no puede eliminarla porque debe someterse a la constitución. Entonces, la reforma constitucional será necesaria, cosa que depende de que la sociedad entienda bien al problema.
El comunismo gobernante hoy en día está en una posición falsa, como una forma política inicial, de capitalismo alterno y gobierno centralizado, por lo que es un modo negativo del comunismo, no muy distinto del capitalismo principal, lo que a la socialdemocracia le pasa distinto y que persistiría hasta que el conjunto de las naciones concretara un modo en que se socializaran relativamente las empresas y el gobierno, que además tendría que ser bueno, algo que ya dependería de otras cuestiones.
La crítica a los crímenes gubernamentales tiene que estar bien proporcionada, porque si no se torna algo injusta, lo que no le resta del todo su valor.
A este análisis le falta por lo menos la parte del islamismo y del África subsahariana, de un liberalismo más atrasado, más con formas arcaicas pero sin algunas de las grandes aberraciones de las civilizaciones imperantes. También hay que entender a los asesinatos gubernamentales como parte necesaria para la ejecución de los emprendimientos capitalistas, que son los de las grandes inversiones. La presidencia puede atenuar o extremar la acumulación de capitales, pero no puede eliminarla porque debe someterse a la constitución. Entonces, la reforma constitucional será necesaria, cosa que depende de que la sociedad entienda bien al problema.
El comunismo gobernante hoy en día está en una posición falsa, como una forma política inicial, de capitalismo alterno y gobierno centralizado, por lo que es un modo negativo del comunismo, no muy distinto del capitalismo principal, lo que a la socialdemocracia le pasa distinto y que persistiría hasta que el conjunto de las naciones concretara un modo en que se socializaran relativamente las empresas y el gobierno, que además tendría que ser bueno, algo que ya dependería de otras cuestiones.
La crítica a los crímenes gubernamentales tiene que estar bien proporcionada, porque si no se torna algo injusta, lo que no le resta del todo su valor.
martes, 26 de marzo de 2019
De crear capitales para pagar la deuda
Dado que la economía capitalista sigue a la lógica de la teología casta, las finanzas terminan siendo penosas, con el endeudamiento internacional a los acreedores, rubro muy concentrado en los grandes bancos, con fondos atesorados dados en préstamo a clientes en un contexto recesivo, debido al agotamiento causado por la excesiva productividad combinado a la competencia y a los demás factores de conflicto. En el bloque comunista, que no guía al sistema internacional, esto sucede de alguna manera. China podrá estar superando a los Estados Unidos, pero al bloque liberal pertenecen Europa, inclusive Rusia, casi toda América Latina, excepto Cuba, Bolivia y Venezuela, de leyes socialistas, grandes regiones de África y Asia, no así la India, y Oceanía, esto dicho a lo grosero, sin mencionar a Vietnam y Corea del Norte, países también socialistas en su ley, aunque no lo concretaran en las empresas, porque aspiran a hacerlo, al igual que los gobiernos socialdemócratas, que cuando ganaron propiciaron la socialización de las empresas a futuro desde políticas inferiores, sometidas al liberalismo, dado que en los países liberales la propiedad privada de las grandes empresas y el lucro tienen garantía constitucional. Cabe preguntarse si, dentro del marco legal actual, no se podría limitar las ganancias, es decir, establecer que el derecho al lucro sea mesurado, lo que serviría para reducir la extracción de plusvalor mientras que no se pudiera reformar a la ley suprema.
¿Qué circulación de capital genera el capitalismo? ¿Y qué trabajo? La circulación de valor abstracto va en masa de la base a la cima, donde se acumula en grandes cantidades, depositadas en los bancos, en particular en las grandes ciudades pero también en las medianas y pequeñas, como las de los paraísos fiscales. A su vez, esta acumulación causa el endeudamiento de las naciones por diversas vías, con deudas estatales, asignadas a los gobiernos mediante las firmas de los miembros de los poderes ejecutivos, otras societales, las de las sociedades jurídicas, y las individuales o de grupos menores. Debe haber más tipos de deuda. En los países liberales, las recetas van entre ortodoxas y heterodoxas, las primeras muy tomadoras de deuda, de enriquecimiento capitalista muy corrupto, y las segundas muy pagadoras, de corrupción menor pero complementaria, para lo que postulan incrementos productivos que fuerzan a las naciones a desempeñar tareas pesadas que podrían no ser necesarias, y que no alcanzan para saldar los préstamos, cargados de intereses altos y con reaseguros de cobro que dejaron a mucha gente en la calle, u otras cosas así, como países exentos de acceder a los créditos y hasta con penalizaciones comerciales, que les aparejaron carecer de insumos básicos para la supervivencia. La lógica del pecado y el castigo, con el juicio sobre la propia conducta de acuerdo a los cánones del cielo y el infierno, se replica en la economía como deuda que beneficia a los capitalistas mediante la expropiación a los miembros de los pueblos, basada en contratos usureros y de confianza, así como es explotadora y salarial en lo laboral, en lo que es mercantil, del imperialismo estadounidense, principalmente protestante, en lo internacional, de la posverdad en la prensa, muy de asentir según lo que se cree, y de la ficción en el espectáculo, no siempre mala. En total hace a una existencia como de purgatorio, de tipo mediocre, con partes mejores y peores, que en verdad es nuestra crisis.
La deuda es impagable por la propia lógica del capital, que es la de acrecentar el endeudamiento mediante los préstamos con intereses, lógica que se da junto a los sistemas de achicamiento del mercado de trabajo por vía de la tecnificación y otras formas de disminuir la generación de valor de cambio mediante la fuerza de trabajo de la clase asalariada y del empresariado menor, la tendencia a la austeridad y el ajuste, más presente desde el triunfo del liberalismo ortodoxo por sobre el bienestarista, que indica que en el liberalismo las finanzas predominan por sobre el capital industrial y el agrario. Las finanzas son las principales promotoras del liberalismo ortodoxo, mientras que los empresarios industriales y agrarios suelen preocuparse más de la economía asalariada, porque hace más a sus mercados, cuando estos no son gobiernos, otras empresas o demás entidades altas. El empresariado privado suele ser liberal, ya que el comunista se da más en los gobiernos, de capital público, y todo él se apropia de productos de la clase asalariada, también en parte liberal y en parte socialista. El tema con el empresariado es la de su buena destrucción, que es la de la socialización económica, dependiente de la ley por la fuerza del ejército.
Entonces, los gobiernos progresistas que paguen las deudas ilegítimas tomadas por sus predecesores, pro-capitalistas por supeditarse a las leyes supremas y de soberanía fetichista por darse con el voto, necesitarán que sus poblaciones generen mucho capital abstracto, por lo que aplicarán políticas de explotación en masa, lo que será un problema de abordaje inevitable. El carácter internacional y usurero de la deuda será un factor favorable al reclamo por su anulación sin pago, por lo menos parcial, sino general, lo que tendría hacerse según un criterio bien pragmático en vez que de justicia formal. El enjuiciamiento al capitalismo, en particular en materia de acumulación financiera, delitos empresariales, trata sexual, lavado de dinero, tráfico de drogas y de armas, y así otras tantas, va a tener que recordar lo penoso que es el sistema usurero de la deuda, por sus consecuencias sociales.
¿Qué circulación de capital genera el capitalismo? ¿Y qué trabajo? La circulación de valor abstracto va en masa de la base a la cima, donde se acumula en grandes cantidades, depositadas en los bancos, en particular en las grandes ciudades pero también en las medianas y pequeñas, como las de los paraísos fiscales. A su vez, esta acumulación causa el endeudamiento de las naciones por diversas vías, con deudas estatales, asignadas a los gobiernos mediante las firmas de los miembros de los poderes ejecutivos, otras societales, las de las sociedades jurídicas, y las individuales o de grupos menores. Debe haber más tipos de deuda. En los países liberales, las recetas van entre ortodoxas y heterodoxas, las primeras muy tomadoras de deuda, de enriquecimiento capitalista muy corrupto, y las segundas muy pagadoras, de corrupción menor pero complementaria, para lo que postulan incrementos productivos que fuerzan a las naciones a desempeñar tareas pesadas que podrían no ser necesarias, y que no alcanzan para saldar los préstamos, cargados de intereses altos y con reaseguros de cobro que dejaron a mucha gente en la calle, u otras cosas así, como países exentos de acceder a los créditos y hasta con penalizaciones comerciales, que les aparejaron carecer de insumos básicos para la supervivencia. La lógica del pecado y el castigo, con el juicio sobre la propia conducta de acuerdo a los cánones del cielo y el infierno, se replica en la economía como deuda que beneficia a los capitalistas mediante la expropiación a los miembros de los pueblos, basada en contratos usureros y de confianza, así como es explotadora y salarial en lo laboral, en lo que es mercantil, del imperialismo estadounidense, principalmente protestante, en lo internacional, de la posverdad en la prensa, muy de asentir según lo que se cree, y de la ficción en el espectáculo, no siempre mala. En total hace a una existencia como de purgatorio, de tipo mediocre, con partes mejores y peores, que en verdad es nuestra crisis.
La deuda es impagable por la propia lógica del capital, que es la de acrecentar el endeudamiento mediante los préstamos con intereses, lógica que se da junto a los sistemas de achicamiento del mercado de trabajo por vía de la tecnificación y otras formas de disminuir la generación de valor de cambio mediante la fuerza de trabajo de la clase asalariada y del empresariado menor, la tendencia a la austeridad y el ajuste, más presente desde el triunfo del liberalismo ortodoxo por sobre el bienestarista, que indica que en el liberalismo las finanzas predominan por sobre el capital industrial y el agrario. Las finanzas son las principales promotoras del liberalismo ortodoxo, mientras que los empresarios industriales y agrarios suelen preocuparse más de la economía asalariada, porque hace más a sus mercados, cuando estos no son gobiernos, otras empresas o demás entidades altas. El empresariado privado suele ser liberal, ya que el comunista se da más en los gobiernos, de capital público, y todo él se apropia de productos de la clase asalariada, también en parte liberal y en parte socialista. El tema con el empresariado es la de su buena destrucción, que es la de la socialización económica, dependiente de la ley por la fuerza del ejército.
Entonces, los gobiernos progresistas que paguen las deudas ilegítimas tomadas por sus predecesores, pro-capitalistas por supeditarse a las leyes supremas y de soberanía fetichista por darse con el voto, necesitarán que sus poblaciones generen mucho capital abstracto, por lo que aplicarán políticas de explotación en masa, lo que será un problema de abordaje inevitable. El carácter internacional y usurero de la deuda será un factor favorable al reclamo por su anulación sin pago, por lo menos parcial, sino general, lo que tendría hacerse según un criterio bien pragmático en vez que de justicia formal. El enjuiciamiento al capitalismo, en particular en materia de acumulación financiera, delitos empresariales, trata sexual, lavado de dinero, tráfico de drogas y de armas, y así otras tantas, va a tener que recordar lo penoso que es el sistema usurero de la deuda, por sus consecuencias sociales.
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