viernes, 20 de abril de 2018

La raza humana y sus subespecies

A esto habría que cotejarlo entero. Seguro que tiene errores groseros.

Ahora con el antirracismo se la agarraron con la raza, depositándole al racismo todos los males, como si no pudiera existir el buen racismo, que en términos biológicos es el que identifica a los grupos de las especies vivientes, que son confluyentes, entre las cuales figura la humana. No son grupos absolutos, sino que se generaron de lo inerte y evolucionaron ramificándose, y coexistiendo en conflicto entre sí y hacia dentro, en un conflicto propietario, por la apropiación de los elementos, en la búsqueda del beneficio de la propia progenie. La apropiación es una necesidad natural, por lo que es inevitable apropiarse de cosas, pero es cuestionable la que se haga. La raza humana es el conjunto de los miembros de nuestra especie, un conjunto definible porque hay una distinción entre los humanos y los otros homínidos: dentro del género primate es posible establecer un punto específico de traspaso interespecial, hace cerca de 2 millones 500 mil años, con el homo habilis, antecesor del homo sapiens en cerca de 2 millones 300 mil años. Desde entonces, hace cerca de 200 mil años, la humanidad tuvo una historia de migraciones en la que los primeros humanos caracterizados por su mayor sapiencia se expandieron por los continentes. La humanidad más sapiente tiene como 200 mil años, y la historia civilizada como 6 mil, o sea que son cerca de 194 mil años de historia humana migrante, y luego 6 mil de una fase relativamente civil, pero durante la primer etapa los humanos se deben haber establecido en algunos momentos, por lo que a la civilización actual le antecede el placismo rural, la yacencia pre-estatal, el asentamiento previo al desarrollo de las urbes, como el de las cavernas y las tiendas, anterior al uso de tierra cocida en la construcción, que tiene antecedentes desde que los homínidos antecesores al homo habilis empezaran a elaborar con piedras, hace alrededor de 2 millones 850 mil años. Hubo un período de 350 mil años en el que la humanidad utilizó las piedras antes de adquirir la destreza que caracterizaría al homo habilis, que empezó a dominar el fuego en torno de hace un millón 420 mil años, a mediados de la edad de piedra. Dos millones y 844 mil años después de que la especie homínida, y la humana en particular, empezara a usar la piedra, el estado se formó tanto con la agricultura como con el uso de la arcilla para la edificación, que se venía gestando en la cocción alfarera de las tribus asentadas a la intemperie, pero lo esencial al estado es el martilleo, que es la tarea más propia del modo de vida sedentario y que se inició con la percusión paleolítica, ejercida en momentos de cese migratorio. El desarrollo de las instituciones del estado se hizo martillando, porque la construcción de las viviendas lo requiere, en especial para la carpintería, pero antes de ella tuvieron que clavar postes en el suelo para levantar los pilares de las casas, a lo que en ocasiones resolvieron de otro modo, lo que supuso el manejo del hierro, tan refinado como para trabajar los troncos, a los que cortaron a hachazos. La era del hierro lo permitió porque permitió perfeccionar los instrumentos para cortar madera, que venían siendo de piedra, al inventarse el hacha metálica, usada por los pueblos egipcios, pre-helénicos y persas, antes que el serrucho, ya presente en el Egipto antiguo, hace 5 mil años. El desarrollo calcolítico, pre y proto-civilizatorio, ya patente por el 6 mil a.C., se dio antes en la cultura indoeuropea que en América, cuyo poblamiento es más reciente, y habría que saber qué fue de las otras corrientes migratorias, lo mismo que de las naciones que permanecieron en el África subsahariana. El desarrollo civil latinoamericano es mucho más reciente que el indoeuropeo, iniciado cerca del 4 mil a.C. Recién seis siglos antes de 1492 d.C. se inició el imperio azteca, que fundara Tenochtitlán a un siglo y medio de ser descubierta por los españoles. En los 85 mil años que van desde que se iniciara la migración humana en Eurasia, hace 100 mil años, hasta hace otros 15 mil, cuando se cruzó el estrecho de Bering, América todavía no había sido poblada por humanos. Los primeros llegaron desde Alaska 9 mil años antes de que existieran las primeras civilizaciones arábigas, lapso durante el cual transcurrió la historia humana también en África y Oceanía.

El humano arcaico, antecesor del homo sapiens, se gestó hace como 600 mil años, 400 mil antes que este último, que luego empezó a migrar hacia afuera del África subsahariana, o sea que algunos de sus antecesores estuvieron ahí y en el cuerno del África, y otros por fuera, en una historia de 400 mil años de gestación homínida terráquea, proveniente de los simios antropomorfos, algunos de los cuales habitaron la selva sudafricana. Desde la generación de las primeras cepas del homo sapiens, hace 200 mil años, después de otros 100 mil se migró a la región arábiga, hace 70 mil a la india y el sudeste asiático, a Australia hace 50 mil, a Europa hace 40 mil, 15 mil años antes que a Rusia, los países bálticos y los del norte de la cordillera de Himalaya. Luego de estar 20 mil años en el continente oceánico, hace 30 mil llegaron a las islas del noreste, la de Papúa y Nueva Guinea, y recién 28 mil 500 años después llegaron a lo que es Nueva Zelanda. Antes de que la migración oceánica terminara de recorrer el continente, otra oleada cruzó el estrecho de Bering, hace 15 mil años, desde la cual se empezó a poblar América, lo que se tornaría más frecuente luego de la invención de los barcos ibéricos. En 1492 en América había dos grandes ciudades: la de Cuzco, fundada cerca del año 2 mil a.C., y la de Tenochtitlán, de entre 1325 y 1345 d.C., habiéndose abandonado a la de Tikal cerca del año 950 d.C., tras haberse empezado a establecer en el siglo IV a.C., un período de alrededor de mil 300 años. Las dos primeras existían entonces junto a las ciudades menores de los tres grandes imperios aborígenes y los asentamientos de los clanes nómades, en América del Norte y las partes mayores de Centro y Sudamérica, como los de los guaraníes y los patagones, al sur de Brasil, en Uruguay y el litoral misionero y entrerriano, y en el sur argentino y chileno respectivamente, lo mismo que se poblara la pampa, el chaco y los andes. La corriente proveniente de la zona del imperio incaico debe haber poblado los andes bolivianos, chilenos y argentinos, y luego las zonas tucumana, chaqueña y pampeana, antes de encontrarse con la que venía de la migración guaraní, por el amazonas y la costa brasileros. No obstante, esta historia, de dos corrientes migratorias sudamericanas, es hipotética. El asunto debe haber sido más complejo, sino distinto.

En 1536, cuando se fundó el fuerte Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre, los querandíes poblaban el norte bonaerense, por lo que lo destruyeron tras enfrentarse a Pedro de Mendoza, de lo cual se la refundó en 1580, siete años después de que se inaugurara la ciudad de Santa Fe, a la que los españoles llegaron por el río. Los españoles tenían escopetas de pólvora y espadas, mientras que los aborígenes usaban armas neolíticas como la lanza, el arco flechado, las boleadoras y los dardos, porque la migración que ejercieron fue mucho más prolongada, por lo que  se asentaron menos, a consecuencia de lo cual no desarrollaron tanto la metalurgia. Tuvieron un conocimiento migrante, inferior para la fabricación de las armas de guerra.

Hace 12 mil años la humanidad llegaba a Norteamérica, cerca de 10 mil 500 antes de que se fundara la capital azteca y de que Colón llegara a las islas americanas. En ese lapso se ocupó Groenlandia y Madagascar, así como hubo historia humana en África y Eurasia, algo menor de la cual es civilizada, por el predominio de la vida rural hasta la era capitalista. Se puede hacer una clasificación humana de acuerdo a las razas, diferenciando la negra, la amarilla, la parda y la blanca, a sabiendas de su relatividad histórica, mestizaje, excepciones y subgrupos, también relativos. No son razas puras, sino grandes agrupamientos de tonalidades epidérmicas debidas al ambiente, y en particular a la exposición solar, que se mestizaron mucho desde la invención de los medios de transporte. El error sería entender mal a las razas, las cuales existen bastante entremezcladas, sobre todo desde la domesticación de los caballos y la invención de la carreta y el barco, en un entrecruzamiento subramificado violento entre otras cuestiones por los conflictos internacionales. A grandes rasgos la raza negra se gestó en África, la amarilla en el noreste asiático, el de Mongolia, China y Japón, la parda en la India, el sudeste asiático y Oceanía, y la blanca en Europa y el Asia arábigo. La raza parda de los indígenas latinoamericanos empezó a tornarse blanca cuando los mongoles, que eran amarillentos parduzcos, arribaron a Siberia y pasaron al norte americano, de lo que los esquimales conservaron los rasgos mongoles pero con la piel clara, como los japoneses, también de clima nevado. Luego de descender por Canadá hasta los Estados Unidos volvieron a empardarse, rasgo que perduró exaltado en la migración hasta el sur continental, donde al encontrarse con el clima frío a los humanos se les recomenzó a aclarar la piel. A los indios les sucedió igual, ya que se tostaron luego de haber sido blancos, al situarse la corriente migratoria que los antecediera en Arabia. Los europeos pasaron de ser negros en África a blancos en Europa. Los primeros habitantes de Rusia llegaron hace 25 mil años desde lo que hoy es la China y Mongolia, tras de haber pasado hace 70 mil por la India, por lo que también modificaron su tez.

Se podrían cruzar las razas con las civilizaciones, lo que daría un mapa de civilizaciones raciales, atravesadas por el mestizaje migratorio, que hizo a la mezcla en los colores del cuerpo tanto como a la de las demás facciones, que también respondieron al desarrollo muscular y esquelético causado por el ejercicio que hicieran.

Faltan las migraciones menores del inicio de la humanidad moderna, que es la medidora. La modernidad es previa al renacentismo, porque la medición se inició al inventarse el metro, pero la antigua fue incipiente, en un predominio migratorio amplio. Al iniciarse las primeras ciudades, eran pocas y albergaban a una cantidad muy pequeña de la población humana. Luego fueron fundándose por todos los continentes, pero a partir del Renacimiento la medición alcanzó un estatus universitario laico, con la burguesía de los Médicis. Desde entonces el desarrollo de la ilustración católica no paró de crecer, esparciéndose en la ciencia protestante luego de la reforma y contrarreformándose, hasta estallar en la revolución industrial, que implicaría que la mayor parte de la humanidad pasara a residir en las urbes. El liberalismo, la ideología política emanada de esa dialéctica, luego sedujo a la ortodoxia cristiana de Europa del Este, al islam, al hinduismo y a las naciones china y japonesa. Ya estaba gestándose en Oceanía por su colonialismo británico, y en las colonias africanas. Se mundializó, con su contracara ateísta, que es la que hace al socialismo porque el socialismo es una exigencia igualitaria, en tanto que la igualdad entre humanos sólo puede ser exigida por quienes no se piensen como superiores, a lo que distorsionó la divinización interpersonal, que se completó con la diferenciación propietaria fabril. El monoteísmo suprimió la idea de que mujeres y hombres fueran dioses o semidioses, y a partir de la revolución francesa le sacó ese privilegio a los pocos a los que le quedaba. Separó a los humanos de dios. Supuso a un dios por fuera del cosmos del que la humanidad sería hija, por lo que le debería obediencia. Luego estableció un ranking de obediencia, al que los sacerdotes midieron de facto, sin saber bien la realidad de la que hablaban y a la que negaron en ocasiones en que la supieron. Este ranking aparejó juicios sociales sobre la conducta de las personas, y tratamiento falsamente acorde con la evaluación. La gente laica se redivinizó sin la aprobación de los cleros al frivolizarse crédicamente, con deificaciones descalificadas para perdedores y desobedientes, también falsas, y otras venerantes de mala manera, ambas que coexistieron con la desacralización corporal humana.


Consultas en Wikipedia:

Origen de los humanos modernos, Edad del cobre, Civilización, Cuzco, Tenochtitlán, Tikal, Querandíes, Dominio del fuego por los primeros humanos, Homo sapiens, Homo habilis, Hacha, Serrucho, Paleolítico, Homo (género), Hipótesis de los kurganes, Cultura Clovis, Civilización caral, Yaganes, Indonesia, Melanesia, Etnia malaya, Pueblo sardo, Sociedad protoindoeuropea.

Nótese que el nombre que antecede a Buenos Aires es el de Santa María.

Se creyeron almas encarnadas

La educación teológica causa una explicación de la existencia en la que de dios, entendido como el primer ser del mundo, que se hubo autogenerado, sin que hayan pruebas suficientes al respecto, creó primero al universo, después a los planetas y luego a los seres vivientes, entre los que el hombre, de cuya costilla la mujer, esto en el cristianismo, pero en el islam también un único dios creó a lo que es. Las otras creencias en los dioses también los supusieron como agentes definidores de la realidad objetiva, o partícipes en su acontecer con una fuerza sobrehumana, como los héroes. Los incas divinizaron a sus monarcas. Hicieron una monoteocracia, una monarquía en la que el rey se suponía que era la encarnación del dios, como las monarquías absolutistas europeas. Habría que conocer bien a la historia de las naciones de este continente, las naciones previas a la llegada de Colón, para desmitificarla, ya que fue idealizada mal por el libertarismo multiculturalista, que les ignora la crueldad más de lo que debiera y que no sabe que tiene esta ignorancia.

En el catolicismo primero y el islamismo después, y desde la reforma en el protestantismo, la psicología supuso que, como el alma humana es una creación divina, baja del cielo por orden de dios y se encarna en cuerpos animales de los más evolucionados, a cuya conducta debe ordenar en los términos tomados por supremos para salvarse y vivir la dicha celestial después de morir el cuerpo en que existiera. Esta mitología, aunque sea inexacta, es puesta en práctica por muchos humanos, que pretenden que se la aplique mediante la ley. La ley burguesa es de laicidad teísta. El empresariado burgués, al conformarse, leyó la Biblia, impresa primero en su versión luterana, lo que marcó el ascenso del protestantismo en el mundo internacional como cosmovisión dominante. De ahí que a las ciudades se las llame con su palabra alemana, la de “burgoˮ, conformada así porque las comunidades de cristianos se asentaron en fortalezas. La palabra “burgoˮ es una relaboración del fonema “fortˮ, denotativo de los fuertes. Por eso existen todas esas ciudades cuyos nombres terminan en “burgoˮ en Alemania, Rusia y Holanda. El impulso del desarrollismo protestante eclosionó en Inglaterra gracias a la tecnología de la máquina de vapor, que permitió el funcionamiento de los trenes y de los barcos. En todo ese proceso, quienes quisieron ser buenos fieles adoptaron la idea de que el alma es una entidad pura que se encarna en cuerpos humanos a los que deja al morir éstos. Ese es un problema mayor para la psicología, porque hace a la manera de entender a la psique y porque sus derivados componen a una ideología integral que toma por ciertos a algunos supuestos, ignorando el error, y exigiendo que las personas se comporten de acuerdo con ellos, o componiendo estas pretensiones, relegadas a lo íntimo, con la tolerancia a las prácticas a las que consideran pecaminosas, así como con la búsqueda de su sanción legal y moral. El tema de la religión es bastante más pesado de lo que está asumido hoy en día por la comunidad internacional, ni siquiera en la científica, que apenas si conoce al cuestionamiento agnóstico y que hizo bastante como si no existiera cuando lo conoció.

El exceso de responsabilidad es malo

O sea que no debe ser porque hace mal.

Econopatía y maltrato clasista

La econopatía es el mal económico, que puede estar dado tanto por la falta de propiedades como por el exceso, así como por su calidad deficiente. Como la carencia económica no es reconocida como una enfermedad social recibió malos tratos subsiguientes, como el desdén a los más pobres efectuado por los más ricos y el propinado a los más ricos por parte de los más pobres. Maltratar a alguien por su posición económica es como burlarse de los tuberculosos, o de las mancas.

Esto no es teoría...

Que se entienda al saber en términos de teoría da cuenta de la falta de asunción humana del problema teísta, ya que, al no haberse hecho la crítica suficiente sobre la etimología de la teoría, que es teísta, tampoco se usa al concepto en buena forma. La confusión entre la teoría y el saber está presente en la idea del homo sapiens, que enfatiza en el saber humano sin admitir que creer es distinto de saber. Más correcto, para esta etapa histórica, sería hablar del homo credens sapiens, ya que la sapiencia actual es bastante creyente, de lo que se procede a prueba y error, con la pena aparejada por tantos yerros. Como modo procedimental, el experimentalismo deja qué desear, en tanto que no averigua lo debido antes de proceder a probar las ideas, es poco prudente, por lo que debiera adoptar una forma mejor moderada, para lo cual es preciso que haya buena conciencia social sobre la calidad de la creencia, que también tiene su mérito. Tomarse mucho tiempo para pensar y conversar antes de poner en práctica las ideas sería lo que hoy se considera como poco productivo, pero implicaría un avance importante para la calidad de la vida.

jueves, 19 de abril de 2018

La pedosexia merece buena crítica

Ahora con el caso de la prostitución de los adolescentes de las inferiores de algunos clubes de fútbol profesional se habló de la pedofilia con dos errores. Uno es el de tomar a la filiación como necesariamente sexual. El otro, el de confundir la niñez con la adolescencia. La inducción de integrantes de las categorías inferiores de los clubes deportivos a que proveyeran sexo a cambio de otorgamientos, en verdad, no es un caso de pedofilia, sino de actividad sexual adulta con adolescentes mediada por la entrega de bienes malversados. Una corrupción sexual de hombres en edad fecundativa menor. La pedofilia es la proclividad hacia los niños, que no es siempre sexual. Es más, relacionarse con niñas y niños es de lo más común, por lo que existe mucha buena pedofilia no reconocida como tal. La acometida de actos sexuales de adultos y adolescentes para con ellas y ellos es excepcional. Ésta es la pedosexia, prohibida por la ley en términos de pedofilia. Es uno de los pecados más grandes a la moral social porque es muy dañina para las víctimas y para sus familiares directos. Entiendo al pecado no como lo hace la dogmática religiosa, sino como la mala acometida de daño. El acometimiento de relaciones sexuales por parte de adultos jóvenes e intermedios con adolescentes debiera ser mencionado como adolesexia, que tendría que ser admitida por la ley, ya que el deseo de tener relaciones sexuales con adultos es normal en la adolescencia. Esto no quita que la victimización de esos jugadores de fútbol deba ser un delito, porque se les violentó su deseo cándido de jugar en primera división, las ilusiones que se habrán hecho antes de ir a los clubes, con su reducción a la prestación mal retribuida de servicios sexuales. Se los indujo mediante abuso de poder a trastocar el rol social para el que se inscribieron en los clubes. Algunas autoridades del fútbol profesional ocultaron ese modo de ultraderechismo homosexual, la reducción a la servidumbre de menores de 18 años y de mayores recientes. Puede que parte de la comunidad queer haya participado en ese proxenetismo, si es cierto que hubo una travesti entregadora, e igual debe haber sucedido con los homosexuales que planificaron el sometimiento. De ser así, o mismo por su faceta ultraderechista, la comunidad gay debe revisar sus principios. Insisto en que gayo es lúdico. La equiparación del ludismo con la homo y la transexualidad es innecesaria, pero aparte está el tema de que el universo lúdico tiene poco asumido al problema de la prostitución sexual, por lo que le lucha poco en contra, cosa que se repite en el resto de la sociedad. Es un mundo que está poco tematizado en los discursos sociales, por lo mafioso que es, de lo cual es atentatorio y amedrentante, además de que cuenta con la venia del privatismo ilegítimo.

miércoles, 18 de abril de 2018

Del anarquismo democrático

Hubo anarquistas peronistas. Una parte del anarquismo se traicionó a sí misma al hacerse democrática, del populismo peronista. No fue una mala traición, pero tuvo, entre otros, el problema de ser contradictoria, porque ser peronista implica ser arquista, cuestión que estuvo presente en el reformismo anarquista a lo largo de su historia, el de las reivindicaciones obreras, que lo tornaron gubernativo, e igual pasó con el reclamo por la aceptación de la diversidad homosexual y transgenérica, que es proletario aunque no fuera sólo de la clase asalariada. Mejor sería que el anarquismo asumiera el asunto y fuese de arquismo libertario, aunque ese arquismo fuera muy contrario a los gobiernos existentes, ya que tampoco estaría bien que lo sea del todo porque en la práctica el anarquismo no transgrede siempre todas las normas. El anarquismo, para componer bien su ideología con su práctica usual, debiera hacerlas lo coherentes que pueda, lo que sería bueno para el pueblo. En eso el nihilismo equivocado lo pierde, porque tiende a ponerlo negativo en absoluto.

De que la filiación social deberá poder ser decidida libremente

Así como por parte de quienes participen en ella.

Uno de los objetivos del programa del buen vivir es el de que los humanos podamos decidir por consenso las relaciones que tengamos, lo que abarca a los órdenes sociales, y a los amicales y de pareja en particular. La opción por la poligamia no debe ser obligatoria, pero tampoco la monogámica, que es impuesta por los dogmas religiosos, que algo incidieron en el carácter de la ley, pero el relacionamiento social libre también es impedido por el funcionamiento social capitalista. El acuerdo de las relaciones interhumanas por lo menos tiene que terminar de ser definido en concreto y por la gente que las adopte, en cierta concordancia con el entorno, por lo que la ley debiera acotarse a mandar que sean buenas, sin adelantarse mucho más en el asunto, al menos en absoluto: las prácticas se corregirían más fácil al obedecer a los planteos de los involucrados en ellas. Con la bondad como criterio general, las leyes menores tendrían que adaptársele, cosa que no puede ser prescrita del todo, por lo que la ley tendría que tener carácter abierto, con los delitos juzgables socialmente, para lo cual las personas deberían tener buena razón, a lo que creer dificulta. El sistema de votación enlentece la resolución de los problemas sociales, porque hace que la tematización gubernamental de las cuestiones se atenga a los plazos de los períodos de gobierno, que existen contrariados por las disputas políticas que los atraviesan, de lo que un avance histórico sería el de la superación del modo votador con un sistema más oral y directo, para lo cual habría que reformar la ley suprema, cosa que precisa que la sociedad haya asumido al problema fideísta y al religioso, en su relación con la economía, o por lo menos la vinculación entre la fe y el voto como modo de elección de los representantes de las naciones, lo que sucede en una producción asalariada fetichista, también en la que el valor de uso es representado en el valor de cambio por un objeto teísta, como lo es el dólar y como otras monedas lo han de ser de distinto modo. Los billetes argentinos no mencionan al dios cristiano, no que me acuerde ahora, pero sí tienen impresos a próceres de la patria que fueron católicos: son los billetes de una nación católica, de catolicismo establecido en el preámbulo constitucional, y que ya estaba durante la colonia. El banco central argentino, al someterse a la ley, adoptó su cultura, que es la que se representó en la moneda de este país. A la vez, en los próceres representados en los billetes, y en la historia de esa representación, puede rastrearse la historia del país, pero para eso hay que saber mucho. La evangelización del territorio argentino, simultánea a la del resto americano, implicó la conversión de las naciones abyalaenses al cristianismo, al protestante en América del Norte y al católico en la central y en la sureña, con pervivencias menores de las creencias animistas y la inserción de los otros credos, como el evangelista, el judío, los africanos y el musulmán, lo que aparejó una contradicción entre las concepciones subordinada a la ley cristiana, que se tornara capitalista a partir de la revolución industrial inglesa, cuyas consecuencias políticas en Europa permitieron el establecimiento de la soberanía de los estados americanos, que se replegarían al imperialismo europeo luego de independizarse y antes de combinar aquél sometimiento con la declinación ante los Estados Unidos tras la primera guerra mundial. Durante la guerra fría Latinoamérica estuvo alineada más en el bloque capitalista liberal, principalmente cristiano, al haberse iniciado el capitalismo en Europa antes de expandirse por sus colonias y de traspasarlas, el capitalismo entonces del protestantismo estadounidense, británico y alemán y el del catolicismo español, portugués, francés e italiano. Desde la revolución rusa hubo impulsos socialistas menores en el subcontinente, tanto ateos como cristianos, que se centraron en la revolución cubana y luego en gobiernos intermitentes en Nicaragua y El Salvador, así como en los socialdemócratas de Chile, Venezuela, Bolivia y Brasil, semejantes a los del catolicismo popular de México, Honduras, Paraguay y Argentina, que en Uruguay sucedió con mayor influencia socialista, porque los partidos socialdemócratas y los demócratas populares se subordinaron a constituciones capitalistas y religiosas, las del laicismo piadoso burgués, por lo que la democracia progresista adoptó variantes algo exitosas y algo fallidas del estado de bienestar compatible con el fideísmo capitalista, interrumpidas a golpes militares, económicos, comunicativos y jurídicos de la oligarquía, que es de
cuño trasnacional –la clase propiamente capitalista es trasnacional, así como el liberalismo es universalista–, después de lo cual persiste defendiendo los derechos conquistados e intentando reponerse. La inserción de China en la geopolítica y en la economía latinoamericana es más reciente, de las últimas décadas de la guerra fría hasta ahora. El ateísmo tiene más presencia en el socialismo, pero gran parte del socialismo es cristiano, así como hay ateos de capitalismo popular, el pro-capitalismo socialista, que busca al socialismo basándose en la progresividad histórica del capital. La presencia de ateos en el liberalismo ortodoxo debe ser más escasa aún. El tema de fondo con esto es el de las constituciones latinoamericanas. La superación del capitalismo requiere que sean pro-socialistas. En tanto que así no sea, el revolucionarismo, sea extremo o moderado, tendrá que ser pro-capitalista cuando gobierne. La cuestión del fideísmo de las naciones persistirá también en tanto que éstas elijan ser fidentes, lo mismo que pasa con la religión, así que la política democrática tiene que respetar los tiempos nacionales, dejar que sean las masas las que terminen de decidir las cuestiones de fondo. Los partidos pueden presionar a las masas, exigirles progresividad, y representarlas, pero en el marco de la correlación de fuerzas sociales las masas disponen bastante al orden preponderante, sean o no concientes de hacerlo, porque el gobierno es electoral, tanto el de la república como el de las organizaciones sociales, partidarias o sindicales, cuyas autoridades también fueron electas en gran medida con el voto. Las asociaciones jurídicas populares, en la ley actual, eligieron a sus autoridades muchas veces votando.

El catolicismo, sea el más eclesiástico del medioevo o el más laico de la modernidad, forjó la aspiración universalista que luego adoptaría el liberalismo, que primero fue protestante y después católico, antes y a la vez que se expandía por el resto del cristianismo y por las otras religiones. “Católicoˮ quiere decir “universalˮ.

¡Qué salames que fuimos!...

Dice el cuento que los obreros de las pirámides egipcias se toparon con uno que no creía que a los faraones se les fuera a ir el alma al cielo. ¡El quilombo que se armó! ¡Veinticuatro semanas con cincuenta de discusiones a las puteadas! Cálculos interminables sobre la cantidad de bodoques de piedra, del monto de hombres dedicados, de sus pesares y revientes, entremezclados con las historias de las minas en los poblados de las obras, construidos para albergar a los trabajadores, con gremios de alfareros, carpinteros, cocineras, lavanderas, talladores, pulidores y quien sabe qué cuánto. La lista de tareas efectuadas para construir las pirámides sería larguísima, y para la más grande de las de Guiza laburaron como 40 años. ¡¡Pobres tipos!!... Pero parecido le pasó a los médicos, arquitectos, contadores, capataces, sacerdotes y a los mismos faraones. La madre de Keops tuvo mucho levante vano del amor más concreto.

martes, 17 de abril de 2018

La de los setenta y ochenta fue una guerra

La represión ejecutada por los ejércitos latinoamericanos formados en la Escuela de las Américas y dirigida desde el gobierno estadounidense fue guerrera. El movimientismo argentino no quiere admitirlo, pretendiendo hacer pasar al enfrentamiento como un ataque militar sobre población inerme, lo que tiene su lógica, pero incompleta. El movimiento guevarista fue guerrillero, por lo que las fuerzas populares conformaron guerrillas, que fueron apoyadas por gente común desarmada. Los argentinos de algunos de entre estos últimos fueron movimientistas pro-guerrilleros, simpatizantes de guerrillas socialcristianas, las peronistas de Montoneros, FAP y FAR, y de una socialista atea, la del ERP, que fuera tanto guevarista como trotskista. Entonces, se trató de una confrontación de clases mediada por ejércitos, de magnitudes y potencias muy asimétricas. El enjuiciamiento de los crímenes de guerra tiene que asumir, bien del todo, lo que pasó, no sólo para que se haga la justicia debida sino también para recalibrar la estrategia presente. Asimismo, el bando popular deberá admitir los crímenes de guerra que cometiera, que fueron mucho menores que los del privado, incluso para facilitar la elaboración social del debate necesario para el avance de la transformación revolucionaria.

lunes, 16 de abril de 2018

El modelo proteccionista del progresismo latinoamericano careció de perspectiva estratégica

Con la falsa necesidad de generar puestos de trabajo a cualquier costo, el progresismo latinoamericano que gobernó en el último ciclo relativo se alió con el capital trasnacional para los grandes emprendimientos, lo que a mediano plazo redundó en su caída y en la destrucción de más puestos de trabajo de los que generaron. Los demócratas pro-capitalistas debieran aprender la lección, lo que tal vez no suceda pronto, de que el capital trasnacional, como es concentrador, destruye más puestos de trabajo de los que genera, y como es sociopático causa otros males, como los que se sufren ahora en los países readscriptos al conservadurismo y que son los que sufrieron los que tuvieron gobiernos de derecha mientras que en los otros gobernaron los del progresismo liberal heterodoxo.

Bashar al-Ásad es socioislamista

Más allá de las críticas que le quepan, lo que es difícil de dilucidar porque el tema está muy ensuciado por las operaciones comunicativas del imperialismo y de la guerra, Bashar al-Ásad es miembro de un partido socialista musulmán, por lo que debe ser progresista. El asunto deberá ser elaborado mucho más que esto, y puedo estar equivocado.

De la buena riqueza

De lo que se trata la liberación social humana es de que toda la gente sea rica de buena manera, esto es, con lo justo y necesario, lo que requiere del socialismo, entre otros temas, por lo que la reforma de la ley suprema será una condición indispensable para la buena convivencia social de la especie, dependiente a su vez de que se imponga más o menos bien sobre las otras.

El realismo está mal definido

Cuando se habla de realismo en verdad de lo que suele tratarse es del realismo objetivo, es decir, de poner la atención en las cosas exteriores a la propia subjetividad. El realismo subjetivo también existe, y contiene tanto a las cuestiones más concretas del cuerpo, que hacen a nuestro interior orgánico, como a las imaginarias. Las fantasías, por más falsas que sean, son reales porque son cosas, y a veces no es malo que sean falsas, como los sueños, pero en otras es necesario que sean verdaderas, o sea, que representen bien a los temas de que tratan.

viernes, 13 de abril de 2018

De la falsa dicotomía entre la ciudad y el campo, y de la de lo público y lo privado

En verdad lo urbano es una subespecie rural, ya que las ciudades fueron erigidas en el territorio: son terráqueas. Entre lo público y lo privado puede que suceda algo parecido, ya que los significados que se les asigna a su polarización son incoherentes entre sí. A veces lo mencionado como público incluye a las clases media y baja, y otras lo privado abarca al empresariado popular, cuya personería jurídica es considerada como privada por la ley y que en la clase baja tiende más a la transgresión normativa, porque los dislates ideativos son más difíciles de sostener para quienes están en situación precaria.

Esto último se corresponde con la doble acepción atribuida al pueblo, que en ocasiones remite a la sociedad entera y en otras a su parte no privada. Debe ser que la clase privada es la apartada del común del pueblo, cosa que varía históricamente, y de forma muy dinámica, pero tendiendo a ser más frecuente en la clase dominante, que es la que más suele alejarse de la vida conjunta, o poner reparos jerárquicos en sus relaciones sociales. El análisis del tema no debe desembocar en el maltrato de clase, sino en una comprensión que permita operarlo bien.

De la legalidad en que se funda el capital trasnacional

No sé bien de tema, pero tal vez una parte de la ley en que se ampara la clase capitalista no sea de alto rango constitucional, sino parlamentario, por lo que sería más fácil de deponer; pero debo estar equivocado, porque los miembros de las altas finanzas no deben haber sido tan poco precavidos como para permitir que el poder legislativo les impida los planes.

Lo tonto del voto proletario

El que los proletarios hayan votado tanto por candidatos capitalistas da cuenta de su ignorancia: optaron por gobernantes contrarios a sus propios intereses, y en desmedro de los partidos que sí hubieran intentado representarlos bien. En ocasiones votaron por partidos progresivos, más por los religiosos que por los ateos, pero sin hacerlo tanto como para que los representantes electos pudieran aplicar reformas socialistas a la ley superior. En esta etapa de la historia, crédula y diosera, la bobada es frecuente, además porque somos animales, porque la política es difícil y porque existe el engaño proselitista.

jueves, 12 de abril de 2018

Para la crítica de la corrupción capitalista

La manera de zanjar el tema de la corrupción de los gobiernos socialistas y populares en el republicanismo federal burgués es con la crítica de la corrupción capitalista, que se centra en la propia de la alta economía. Mientras que la ley suprema de las naciones sea capitalista, los gobiernos tendrán la corrupción de los grandes negocios, en que los grandes empresarios interactúan con los funcionarios públicos por medio de sobornos, pero habría que saber qué forma concreta adopta aquélla en los diferentes tipos de gobierno, para saber si da lo mismo la calidad del gobierno en materia de corrupción, tema difícil de estudiar porque los actos corruptos suelen ser mantenidos en secreto. No obstante, la corrupción social no se acota a la principal ni a la de la relación entre la economía y la política, sino que es más amplia, abarcando a la totalidad de las instancias sociales de acuerdo a cómo éstas procesan la disimetría entre la falsedad de las ideas dominantes y su incumplimiento práctico. La corrupción es transclasial, adquiere distinta importancia según sus implicaciones y evoluciona en la historia. La buena solución para la corrupción es la de basar la ley y la moral en la buena ciencia, a lo que siempre se terminaría de definir en concreto y por las y los humanos a quienes atuviere. En el capitalismo la corrupción primaria es la de los capitalistas, siendo que la de los gobernantes es secundaria, aunque menos cuando éstos últimos, además de gobernar, son usureros.

La paja fue abordada por la doctrina bíblica como onanismo

Al tematizarse la cuestión de la masturbación desde la parábola bíblica de Onan, el asunto quedó fidelizado en la cultura cristiana, llegando a entrometerse en la educación psiquiátrica, que en sus versiones estrechas, fueren católicas, protestantes u ortodoxas, se adecuó a la doctrina del modelo prohibitivo, el de los psiquiatras conservadores, más desobedecido a medida que los fieles se alejaban del más alto purismo.

Cristina Fernández, ¿es capitalista?

Un criterio para evaluar a los gobiernos populares es el de medir la capitalización de sus miembros y compararla con la de los privados, cosa difícil de hacer porque la tenencia de capitales no es hecha pública directamente. No me da para saber si la ex presidenta argentina es o no capitalista, ni menos para recontar su evolución patrimonial, pero eso sería importante para entender bien al populismo. El populismo es la concepción política proclive al pueblo, lo que adoptó distintas formas a lo largo de la historia. Hubo populismos de derecha y de izquierda. Ambos apelaron al pueblo, uno de forma pro-capitalista y otro pro-socialista, pero siempre bajo legalidad privada, de lo que el resultado final fue siempre diestro. El capitalismo del comunismo chino tiene de diferente del capitalismo fidente que se centralizó en el gobierno, antes de aceptar su mixtura con el empresariado liberal, que como está compuesto por seres humanos es respetable y debe poder participar de la interacción humana, a lo que seguirá haciendo en los términos de la acumulación abstracta mientras que considere que eso es lo correcto y se lo faculte la ley. Entonces, al capitalismo habrá que soportarlo hasta que las personas que lo ejercen acepten que deben dejar de reproducirlo, lo que puede adoptar diferentes modos y debiera ser bueno. Esto implicaría la autocrítica suficiente de la clase dominante, que también tiene falsa conciencia, por lo que es denunciable en público.

¿Cómo hacen los capitalistas para dormir?

A la gente a veces le cuesta dormirse si tiene que dar una prueba en la escuela, o llevar a las hijas al dentista, o si no le alcanza para pagar el alquiler, cosas naif. Imagínense los capitalistas, con todas esas cuentas ilegítimas ocultas, los vencimientos de los préstamos, el encubrimiento de las represiones, la persecución social y judicial, la competencia económica, y eso mezclado con la educación de sus hijos, los reclamos de las esposas, las peripecias con sus amantes, algunos con apariciones en la prensa y manifestaciones en contra. Entonces, ¿cómo duermen? Se deben empastillar bastante para dormir. ¿Y cómo hacen para ser tan inclementes? Algo de conciencia moral del daño que le hacen a sus semejantes inferiores deben tener, pero, ¿cómo lidian con el cargo de conciencia? ¿Qué conciencia moral tienen? El cercenamiento de la moral de los capitalistas debiera ser un tema importante para la psicología. ¿Cómo puede ser que una ciencia dedicada a estudiar la subjetividad haya podido negar durante tanto tiempo el problema de la aptitud moral de la clase dominante, cuyos integrantes cometieron unas abominaciones históricas tremendas? ¿Cómo es que se permitieron seguir viviendo sin cuestionarse a sí mismos lo debido a sus delitos? En eso seguro que está metido el pietismo estricto, porque con los cánones que les exige les distorsiona la predisposición social.

El neoconservadurismo light de América Latina. Escrito de movimientismo demócrata

 Un índice de lo que progresó la democracia mundial es el modo adoptado por el actual ciclo latinoamericano de predominio conservador, el cual, a diferencia del dictatorial anterior, tiene que soportar, aunque sea en falso, a la legalidad constitucional, con las implicancias que eso tiene en la disminución del margen para la represión a los pueblos. Después de la ola de dictaduras latinoamericanas del Plan Cóndor en Argentina hubo dos períodos de presidencias privatizadoras. El primero fue el de Carlos Saúl Menem, en la década del 90, quien se hizo bautizar para asumir el mandato porque era musulmán y asumió por el PJ tras haber gobernado la provincia de La Rioja, en el segundo lapso peronista ortodoxo de la historia argentina, el primero de los cuales fuera el de Isabel Perón, y después de la crisis hiperinflacionaria de 1989 que los capitalistas le hicieron a Alfonsín, mandato que sobrevivió por cuatro años al efecto Tequila, culminando en 1999. El segundo período de gobiernos conservadores es el macrista vigente. Los presidentes de ambos ganaron prometiendo mentiras porque sabían que iban a defraudar a sus pueblos, ya que su interés fue más bien privado. El nuevo conservadurismo argentino no por liviano deja de ser duro. Lo que pasa es que el ultraderechista de la dictadura fue mucho peor. El que rige es el actual, que es un sucedáneo republicano de aquél. La derrota del movimientismo guerrillero favoreció al carácter privatizador de la república que le sucediera, que atravesó tanto a los mandatos más extranjerizantes como al alfonsinismo y al kirchnerismo. En América Latina, el conservadurismo capitalista se tornó ultraderechista ante las guerrillas de liberación social, igual que en África los ejércitos del imperialismo capitalista, más que nada el europeo, que la hubieron conquistado desde la primera colonización, en el siglo XVI de la era cristiana. El imperialismo estadounidense combatió al guevarismo en América, y con el europeo lo hicieron en África y Asia. La derecha se hizo extrema ante los movimientos obreros de liberación cuando los ejércitos imperiales de las naciones capitalistas adoptaron la estrategia anti-vietnamita de destruir a los pueblos que sostuvieran a las fuerzas guerrilleras, lo de quitar el agua al pez, por lo que las fuerzas armadas del capital aplicaron la represión en masa sobre las naciones que luchaban por emanciparse, las del tercer mundo, que luego persistió como sometimiento internacional bajo gobiernos constitucionales plegados al capital trasnacional por tratados y leyes de rango constitucional. Los estatutos del Proceso de Reorganización Nacional argentino, de carácter supraconstitucional, y la reforma constitucional menemista, sancionada en 1994, hicieron eso, plegaron oficialmente este país a la ley financiera más alta, la del capital trasnacional, que había comenzado a capitalizarse bursátilmente desde la creación de la bolsa del modelo agroexportador, iniciado en 1880 y mantenido como sostén económico de la nación durante el resto de su historia, de lo que la aristocracia argentina es en primer lugar terrateniente, a lo que el gran capital industrial se sumaría luego y de forma subsumida, eclosionando luego del crack de 1930 y rexpandiéndose durante el primer peronismo, el desarrollismo frondisista y el de Illia, a lo que derrumbaría la dictadura del 76, que reforzó a la hegemonía terrateniente, bancaria y pro imperialista, que la hubo habido desde la época de la colonia porque las finanzas siempre fueron parte del poder más alto. Durante el virreinato el imperialismo adorado por los patricios fue el hispano. La revolución de 1810 tornaría la admiración hacia Inglaterra, de lo que primó la anglofilia latifundista, antes de que los Estados Unidos se impusieran como modelo guía para el capital argentino. La hegemonía financiera, hacendaria en el período colonial, estuvo durante todo ese tiempo, desde la instalación española en el territorio que luego sería conformado como Argentina, siempre en concordancia conflictiva con la iglesia católica y el gobierno, tanto en la etapa monárquica como en la republicana. Su acumulación se compuso primero de riquezas en títulos, letras del tesoro, monedas, joyas y objetos de metales preciosos, u obras de arte antes de la modernidad capitalista, que causaría a partir de 1810 la erigencia de una clase privada protoburguesa, que se disputaría el control de la nación hasta 1852 para plegarse al comercio internacional con la tenencia de grandes terrenos alambrados, conquistados por el ejército durante la conformación de la nación, lo que todavía persiste con la expulsión de los mapuches de las tierras a las que hubieron huido bajo la cual se descubrieron reservas de petróleo, las del yacimiento de Vaca Muerta en particular, cosa que se completa con la explotación de los demás yacimientos mineros de la cordillera de los Andes y con el resto de la mayor actividad económica. Esta burguesía acumuló, además de aquéllos tipos de bienes, capitales dinerarios, mediante la venta de los productos agropecuarios primero, luego con su participación en las finanzas bancarias y la gran industria, y después con la especulación bursátil, que antes de eclosionar con la dictadura de 1976 ya había empezado a sacudirse en la década del 30, la llamada infame por el yrigoyenismo, que fue el gobierno de la democracia popular, liderada por el empresariado urbano medio, al que derrocara el golpe militar de 1930, tras la conquista del voto masculino en 1912, impulsada por la Unión Cívica Radical, que también tuvo después un ala popular y una privada, la de Marcelo Torcuato de Alvear, presidente entre 1922 y 1928 entre dos mandatos del populista de la UCR Hipólito Yrigoyen, el último de los cuales concluyó con el golpe militar de José Félix Uriburu. El ala privatista de la UCR es hoy la de Ernesto Sanz y fue la de Ricardo Balbín cuando apoyara la reforma constitucional de 1957. Entonces, si bien la hegemonía argentina siempre fue algo financiera, tuvo gobiernos críticos al imperialismo a veces, es decir, a la participación más cercana al liderazgo mayor del momento, que es el de los capitales más abstractos, fuere el de la monarquía española, el del imperialismo inglés o el del estadounidense, los últimos de los cuales ya eran capitalistas, y todos grandes detentadores de riqueza monetaria. Hubo una oscilación gubernamental más favorable al mercado exterior y otra más dada al mercado interno, correspondiente a la política nacionalista, que era antimperialista, y a la entreguista, más subordinada a las grandes potencias, pero eso en el marco de un entramado internacional siempre liderado por los grandes imperios, con una conducción crítica que requirió de varias estrategias geopolíticas mundiales constantes, como las de los gobiernos imperiales, que sucedieron en alianza y contradicción a las de los gobiernos de las naciones sometidas.

 Con la globalización, la adoración de la clase alta se convirtió en global, pero de una forma concreta, por lo que la clase capitalista argentina siguió prefiriendo al estilo alto estadounidense por sobre el europeo, y a éste último por encima del de las demás potencias mundiales con que se asociara, con excepciones y variantes. El relativismo cultural macrista, que mezcla elementos globales, se formó de eso, pero no es un relativismo horizontal, en el que las culturas coexistirían iguales entre sí, sino que tiene la forma del cuadro imperial del presente argentino, principalmente pro-estadounidense, completada con la inserción que le hace. Al análisis latinoamericano del imperialismo le falta complemento, porque en el mundo hay como 190 países y el común de las indagaciones da cuenta de más o menos entre 20 y 60, los de las potencias principales y las del subcontinente, faltándole mucho de África, Asia mediterránea y oriental, y Oceanía. Es un tema muy amplio que es preciso abordar para la estrategia geopolítica de los países pobres, antecedida por el movimiento descolonizador que tuvo cerca de 200 años de historia, desde la independencia estadounidense en 1776 a la oleada de liberaciones africanas de la década de 1960. El anticolonialismo debe transformarse en antilibrecomercial, aunque no del todo, ya que el modo de dominación del imperialismo posterior a las revoluciones de la independencia colonial es el del capitalismo de la OMC. La dominación imperialista persiste sobre naciones de gobiernos soberanos por la vía del sometimiento internacional de los capitales, compuesto por una oligarquía de ejecutivos en las potencias imperiales aliados con los de las naciones inferiores, secundados ambos por las fuerzas armadas de elite, los gobernantes privatizadores y los grandes medios comunicativos. El imperialismo predominante se compone de una clase trasnacional liderada por los capitalistas principales, quienes residen más en los países más potentes, que es secundada por los de los países menores. Es la clase trasnacional híperprivada, que es la más capitalista y que somete tanto a los proletariados imperiales como a los de los países subordinados. La clase pluscapitalista es la que detenta las grandes finanzas, a las que tiene porque también tiene a las grandes empresas básicas. Dentro de ésta, el capital nacionalista es menor, y popular porque se inclina hacia abajo, hacia el mercado interno. Los gobiernos populistas propenden a las clases bajas por eso mismo, sin concluir al entramado privado trasnacional, al que ayudaron a acrecentarse mucho, en particular con el pago de las deudas fraudulentas de los estados periféricos, pero como a los gobiernos los eligen los votantes de las naciones el socialismo se tiene que conformar con el interés político de las mayorías nacionales, que son las que deben determinar el modo del progresismo que se efectúe y que como son erráticas pueden caer en el conservador. Una buena regla para el socialismo es la de adecuarse críticamente al interés libertario de las masas, apegarse a su intención política progresista, para favorecer que la evolución sea impulsada desde abajo, que es el único modo de que sea masiva. El traspaso del capitalismo actual al socialismo tiene que ser una exigencia conciente de las masas para concretarse bien, como condición indispensable e insuficiente, porque le faltaría el cambio legal.

 El movimientismo guerrillero inspirado en la revolución cubana, de raigambre guevarista y hochiminista, fracasó cuando se lo quiso aplicar en repúblicas democráticas, porque gran parte de sus poblaciones optaron por la vía electoral para resolver las cuestiones políticas, y con cierta razón. De allí que sea desaconsejable para los países sufragantes, en los que conviene adoptar al movimientismo partidario.

 El ciclo de dictaduras del Plan Cóndor debe ser calificado de fascista, o de nazi, porque la cantidad de muertos de aquellos dos fue muchísimo mayor que la de las dictaduras latinoamericanas. Los asesinados del nazismo fueron como 6 millones, a los que se suman los del fascismo y el franquismo, que en total fueron muchos más que los del Plan Cóndor. La cantidad de asesinatos no es lo único a tener en cuenta de la violencia gubernativa, ya que los males intermedios y menores son importantes, pero es un indicador central. Las dictaduras latinoamericanas más bien fueron conservadoras, pero con una declinación ultraísta para reprimir al movimientismo guerrillero, de catolicismo extremo. Persistieron siendo católicas y adoptaron al liberalismo ortodoxo, en tanto que el nazismo operó un misticismo neopagano y germánico de economía protegida, y no sé bien de fascismo.

 La palabra para designar al antimperialismo de esta etapa histórica, de modernidad capitalista monoteística, podría ser la de "antiperlicomercismo", u otra similar, porque el modo de la dominación política es el de los tratados de libre comercio monoteísticos. De lo que se trata es de cierto antirrepublicanismo, porque el sometimiento a los imperios se da mediante la forma de gobierno republicana vigente, que deberá ser sustituida por otra mejor, un consejismo, cuya forma habrá que decidir. No obstante, el consejismo está muy adelantado a la predisposición mayoritaria, y ni siquiera el republicanismo se afianzó tanto por sobre la monarquía, que persiste al menos en Europa y en el Asia islámico, aunque en términos republicanos, por lo cual habrá que buscarlo con paciencia. Además, el consejismo sería insuficiente para deponer al imperialismo principal si las grandes potencias persistieran en su afán dominante, aunque ayudaría, como le sucedió a la descolonización.


Nota del 25 de agosto de 2022

 Acabo de corregir una barbaridad que yo no sostuve, así que sospecho que un hacker me editó el comentario de forma clandestina.

miércoles, 11 de abril de 2018

El ultraizquierdismo debiera ser bien urdista

Bien urdista quiere decir promotor del buen orden, del bueno de verdad, no del buen orden aparente del fideísmo vigente, ni tampoco del obsecuente con las maldades del materialismo, ni de los gobiernos materialistas en particular. Al tornarse anarquista, en vez que bonarquista, el ultraizquierdismo decayó: llegó a plantear una crítica integral al sistema vigente, pero algo equivocada, que le impide empalmar las circunstancias presentes con una perspectiva resolutiva de sus males a corto, mediano y largo plazo, que contemple bien a la cuestión gubernativa, lo que tornó a sus utopías en sombrías y aparejó que su politización persistiera degradada. El anarquismo tiene buenas ideas y propuestas, pero están sumergidas entre las malas, lo que impide que aquéllas sean explícitas y enaltecidas, aparte de que para superar sus errores los anarquistas tendrían que admitirlos, a lo que no son muy dados a consecuencia de su orgullo, lo que es un problema extendido dentro de la izquierda, y más en general en la humanidad, aunque sea contrarrestado por la capacidad de autocrítica, todavía algo insuficiente.

Hay un equívoco en el tema del arquismo, al que se suele confundir con el gobierno, pero es probable que el arquismo, en sí mismo, designe al orden. El orden social es más amplio que el gobierno, que es parte de su núcleo directriz y que responde algo incoherentemente a la base, a la que a su vez dispone. Es un orden provisional y algo caótico, que se compone de todos los elementos de la sociedad, a los que se centraliza desde la instancia de mando principal, que se compone de las instituciones altas, como las cámaras empresariales y las iglesias, o los sindicatos y partidos, además de las gubernamentales. Es un orden contradictorio compuesto por partes estratificadas algo solidarias y algo confrontativas entre sí.

En defensa del buen racismo

¿A quién se le ocurriría, desde la izquierda, salir a defender al racismo? Sería un caso de seudo-sincericidio. Pues bien, desde un punto de vista zoológico, y la zoología es una ciencia cuestionable pero respetada, las razas existen, aunque no sean absolutas. Los especímenes de los géneros animales se agrupan de razas, es decir, en subtipos de una misma especie animal que son bastante regulares y algo incoherentes y relativos, aparte de variar según evolucionan las especies de acuerdo a su filogénesis y a su historia. El buen racismo es el que entiende a las razas como conjuntos relativos de especímenes mestizables.

Así como el buen racismo es tan necesario como difícil de concebir, sucede igual con el buen clasismo. La diferencia que tienen es que las razas animales podrían persistir sin mestizarse sin que eso fuera malo necesariamente, en tanto que la existencia de las clases sociales humanas deberá cesar mientras que exista.

La etimología de la palabra “razaˮ no fue determinada con certeza suficiente. El Wikcionario sostiene que puede provenir de la italiana “razzaˮ, de la latina vulgar supuesta “radiaˮ, de las latinas clásicas “ratioˮ y “radixˮ, de un apócope de “generatioˮ, de la germánica “reizaˮ, de una eslava, una árabe y de la francesa antigua “harazˮ. Es probable que la dispersión del vocablo responda a que deriva de alguno previo, bien de los primeros asentamientos afreurasianos o de la etapa primitiva anterior. Los significados de estas palabras se suelen referir a conjuntos y medidas, por lo que las razas son los subgéneros animales, que existen de facto, aunque de modo imperfecto y algo impuro. Tal vez la palabra “razaˮ, lo mismo que “razónˮ, provengan del uso del rasero, que era una vara utilizada para hacer mediciones. El uso de palos existió incluso desde la etapa de los mónidos inferiores, pero a partir de la edad de piedra se rasgaron las cortezas de las ramas con lascas afiladas. El rasgueo y el raspado de la piedra sobre la rama causó un sonido como el del fonema “rasˮ. Luego, la tenencia de palos descascarados, y emprolijados al pulírseles las irregularidades, permitió el uso de esas piezas para tomar medidas, en particular la de los círculos, dibujables al hacer girar a una vara sobre sí misma, a la que se le dio el nombre de “radioˮ. El lenguaje humano replica a veces al sonido de los objetos a los que designa, pero no siempre. La imitación fónica de los sonidos objetivos es uno de los factores para su creación, o sea que no es el único. La utilización de palos como medida para hacer cuentas permitió el desarrollo de las ciencias geométricas y matemáticas, como así a las operaciones de la lógica más coherente, por lo que es factible que a las varas, elementos fundamentales de la medición, se las tomase como figuras para referirse a los cálculos y a las agrupaciones de ejemplares, tal como los círculos son formas usadas para la teoría de conjuntos.

La superioridad entre razas es un hecho relativo e histórico, dado porque unas tuvieron una tecnología capacitante para someter a otras, pero eso no implica que aquéllas sean mejores de verdad, sino sólo que tienen la potencia para dominar a éstas. El buen racismo es el que busca la igualdad interracial.

El evangelismo latinoamericano es un cristianismo conservador. Con nota de filosofía de la historia

Es promovido por el protestantismo estadounidense, que es pro-capitalista e imperialista, y afín a la privatización, por lo que favorable a la aristocracia, en primer lugar a la de las oligarquías locales, por su inserción nacional, y en segundo a la estadounidense, por su proveniencia originaria. Es un contrapeso de la elite del imperio norteamericano al populismo adoptado por la iglesia católica. El catolicismo es un cristianismo menor al protestante, que es el que tiene la supremacía mundial, aunque la está perdiendo en favor del ateísmo comunista chino, que deberá ser superado también, y que decaerá algo al menos, porque en verdad no es un comunismo, sino un capitalismo mixto de gobierno ateo, ocupado constitucionalmente en su totalidad por el partido comunista, en una nación en gran medida religiosa: el comunismo chino está muy adelantado a las condiciones históricas principales, y al no favorecer tanto a la socialdemocracia, por la rivalidad entre las internacionales, pierde fuerza, lo mismo que hace al capitalizar mal. El trayecto tiene que ir del capitalismo actual al popular, de allí a la socialdemocracia, luego al socialismo, después al comunismo y después al buen orden, todo eso bien atravesado por la ecología. Ese orden es quebradizo, pero intentar saltear mucho las etapas tiene poca buena cabida. Se avanza mucho y luego se tiene que esperar, o que volver atrás. La estrategia del ateísmo socialista tendría que recomponer bien a las internacionales entre sí lo más que pudiera para facilitarse el buen éxito de su empresa, y debe hacerlo por los conglomerados humanos a los que representa, que en verdad debieran ser siempre toda la humanidad, para que no se falsee y enfrente los debates que tenga que dar de la manera en que se tiene que hacerlo para que el enfrentamiento salga bien. Debe medir la posibilidad de la concreción de sus objetivos de acuerdo a la exigencia proletaria en primer lugar, atendiendo bien al lumpenproletariado, y a la del empresariado no capitalista en el segundo, y con las reversiones que correspondan, porque el empresariado pobre puede ser inferior al salariaje medio y alto, lo mismo que le deben caber las buenas demandas privadas, que padecen al capital y a la religión desde arriba.

En Argentina, y seguro que en Brasil también, las iglesias evangelistas están ejerciendo una política de desmovilización de los perjudicados por el ajuste, al invitar a las y los desempleados, quebradas y demás precarizados a buscar la solución a sus problemas con la fe.

Es aventurado decir lo que sigue en este párrafo, pero allá va. La socialdemocracia es una etapa intermitente del socialismo en la que el gobierno es socialista pero la ley suprema es pro-capitalista. A partir de la reforma constitucional pro-socialista, se inicia la fase socialista continua, que podría contener a gobiernos religiosos y pro-capitalistas encuadrados en una ley pro-socialista en el caso de que se mantuviera al sistema de sufragio pluripartidista, fase prolongada que impulsaría la socialización de los grandes medios productivos económicos y que se tornaría comunista al socializarse el gobierno, a lo que le faltaría la divulgación de lo que hubiera oculto de la buena ciencia para completarse. Sería un proceso crítico y gradual, pero de gradaciones algo irregulares e interpuestas, con retroversiones y demás desperfectos, y no tendría la seguridad de concretarse. La evolución humana planteada por la filosofía de la historia puede no completarse nunca, pero sería bueno que se diera. Hasta ahora los gobiernos socialistas y comunistas se limitaron a direccionar el desarrollo capitalista en términos más o menos progresivos, con toda la injusticia que eso tuviera, y planteando avances más bien puntuales de las etapas más elaboradas, porque su desenvolvimiento está determinado por el fideísmo moderno, que es lo que prima en la sociedad. Hay una correlación entre el modo del gradualismo y la escala de las instancias societarias, porque el socialismo requiere de la socialización de los medios económicos, que son más los de la infraestructura social, el comunismo la de los gobiernos, que suelen ser meso-estructurales, y el buen ordenamiento la de la ciencia, que es bastante superestructural. El asunto con esto es cómo componer el transcurso de las etapas con la satisfacción de los buenos reclamos relativos a las fases posteriores, que urgen con menor intensidad social en el presente. Debe ser una transformación integral con prioridad relativa de lo inferior sobre lo superior, en la que las organizaciones políticas tienen más que obtener medidas acordes a la predisposición progresiva de la sociedad que plantear las cuestiones a futuro, que son las que tienen poco consenso para concretárselas legalmente en lo inmediato y de las que se debe ocupar la sociedad entera.

¿Soñar es pensar?

 El sueño, ¿es un modo de pensar? Si el pensamiento es la actividad cerebral el sueño es un tipo de pensamiento; pero el pensamiento no es la actividad del cerebro, sino un derivado suyo. El pensamiento es lo que los animales sentimos de la actividad cerebral y que quizás suceda de otro modo en los vegetales. Al pensamiento usual lo ordenamos más con la voluntad que al onírico, al que poco disponemos según nuestro deseo expreso. No obstante, el pensamiento usual tampoco es del todo coherente, porque somos mónidos y porque el mal orden no permite hacer conciente a lo debido para la libre expresión de los sentimientos, lo que causa a la existencia de la sub y la inconciencia, que irrumpen en el comportamiento primordial, por lo que en su discurso, de manera bizarra, como actos fallidos, humoradas, accidentes, sueños y peleas, pergeñándoles malas y buenas prácticas, coligadas a las del orden superior. Ni el orden conciente es todo malo ni el inconciente todo bueno, así como ni el plebeyaje es infalible ni la oligarquía mala toda.

 La sensación externa es lo que sentimos del sistema nervioso periférico, que llega hasta la piel y abarca a los ojos, los oídos y la nariz. El pensamiento es lo que sentimos del sistema nervioso central. Entonces, el sistema nervioso hace a la sensación, de la que el pensamiento es su subtipo cerebral.

 El pensar es midiente. Su definición viene del vocablo latino "pensare", y éste de "pendere", que se usó para hablar de cómo penden los platillos de la balanza. Entonces, los sueños son poco pensantes, sino de una ideación más bien ajena al cálculo matemático, o por lo menos del que se hace a partir de la invención de la balanza. A la vez, "matemáticas" viene de "lección", es decir, que el término puede no aplicar sólo para las operaciones numerales. Entonces, no todo el sueño es pensante, pero sí ideativo.

Cf. "pensar" y "matemáticas" en el DECEL y "pendo" en el diccionario de Segura Munguía, obs. cit. 

martes, 10 de abril de 2018

El capitalismo merece una buena reivindicación social que lo destruya bien

El oscurantismo del PJ

Un problema de la propuesta de la alianza con el democratismo pro-capitalista de la mayoría de los partidos religiosos populares es que éstos pretenden subsumir a los ateos y socialistas, a lo que hacen a los golpes, cosa que lleva a algunos, los trotskistas en particular, a exteriorizárseles, sin que el cuestionamiento al teísmo tenga el lugar que debe en el debate político, al suponerse que la deificación y la política son asuntos sin relación entre sí. Estuvo el latiguillo de que de eso no se habla. El ateísmo puede participar o no en los frentes democráticos liderados por el pietismo progresivo, pero tiene que socializar la crítica a los dioses, porque la deificación hace a la conceptividad social que sostiene al capital. La crisis humana será insuficiente para el replanteamiento del orden de la especie si ésta no asume la verdad al respecto del modo propietario, del cual la cuestión teísta es parte porque la ideación es la apropiación mental del mundo. El problema es que los partidos políticos, no sólo los religiosos populares, están inscriptos en la ley vigente, que es la capitalista y que es religiosa en gran parte del mundo, a lo que el Partido Justicialista argentino se subordinó de manera católica ortodoxa, que es la de la derecha pejotista, y al modo heterodoxo, el de su izquierda, por lo que la política del PJ penduló entre el proteccionismo y el aperturismo, más del lado del primero que del segundo en lo ideológico, pero al revés en lo efectivo, porque la constitución es de un liberalismo propenso al capital trasnacional. Durante los gobiernos de Perón la Argentina persistió inserta en el comercio internacional de manera agroexportadora, pero con una industria liviana sustitutiva de importaciones y mejores derechos laborales, lo primero de lo cual fue más de los terratenientes, empresarios agrícolas menores y obreros campesinos, y lo segundo del empresariado, capitalista y común, y de los asalariados urbanos, ambos con sus familiares, casi siempre mujeres, e hijas e hijos, hasta las olas de la revolución feminista, que les permitieron a las mujeres acceder a ingresos monetarios como parte de su liberación incompleta, todavía coartada por la desigualdad sociosexual y la deformación del modelo familiar católico en crisis, entre otros temas. Como partido del catolicismo popular, el PJ intentó ejercer más el proteccionismo que la apertura económica, porque aquél es más popular que ésta, todo en el marco del catolicismo capitalista y salarial de la constitución. El oscurantismo del frentismo democrático, además de capitalista, es el del fideísmo y el del pietismo laico, tanto el ortodoxo, que participó del último genocidio de este país del lado de la dictadura, con el precedente de la Alianza Anticomunista Argentina en particular, como el del popular, que tiene un carácter castigador indulgente, lo que es insuficiente, aunque necesario, pero bien reformulado, para que sea buena la vida de la comunidad humana, a lo que la religión se propone sin lograrlo, entre otras cosas porque pretende coherentizar la búsqueda de la buena vida terrenal con su continuación en la llamada vida eterna, lo que es hipotético y llevó a especulaciones vanas, sin buen sentido para la verdadera vida, que a la vez que igualitaria es la que asume que termina con la muerte. La muerte del cuerpo humano implica la muerte de su alma. En tanto que la humanidad no ordene su vida de acuerdo con la verdad relativa al alma la práctica le fallará más que si hiciera lo contrario, así que ese es un tema ineludible para la ciencia. La desgracia del pensamiento y del resto de la práctica sacerdotal se replica en la economía porque la sobredeterminación ideológica sobre las prácticas motrices, decididas ideativamente, fue falseada por la creencia y sus derivados ideológicos, como lo es el del carácter castigador que el empresariado ejerce sobre sus empleados. El empresariado, al ser mayormente religioso, y someterse a la ley piadosa, tiene que ser castigador, por lo cual sometió a los asalariados a rutinas de mal rigor, a lo que los asalariados repitieron sobre sus esposas e hijos y lo que es general en el funcionamiento social, a la vez que la supervivencia y el disfrute. El castigo que ejecuta el empresariado es el de la generación del valor de cambio. Es un castigo que, al obligar a las personas a rutinas laborales explotadoras, dispone la creación de los productos transables, tanto los agrícolas como los industriales y los serviciales, estos últimos de los cuales existen tanto en la administración pública como en el sector privado. Estos productos se transan comercialmente porque las personas así lo hacemos, por lo que su intercambio sucede mediante el dinero, a veces indirectamente. Por eso es que el castigo social genera al valor abstracto, porque hace trabajar de una forma dura que genera valor de cambio y permite la consecución de dinero mediante la provisión de un bien elaborado, lo que es una réplica de la lógica religiosa de sacrificarse en pos de valores puros, bastante más incrementados en la clase privada, que coexiste con la de la elaboración comunitaria, que tampoco es totalmente opuesta a la mercantilización, y con algo de buena razón, ya que debiera primar el buen mercantilismo como etapa intermedia a la abolición de la mercancía. La apropiación de los objetos que simbolizan al valor abstracto, que son los dinerarios, sucede en concordancia a la divinización social, en la que los pobres suelen ser tratados como los peores diablos o los santos ignorados, la clase media como cornudos egoístas o sacrificados aceptables y la alta como la cúspide del cumplimiento del mandato, a la que le corresponde el premio de la mayor riqueza, mientras que veladamente comete los más de los peores de los crímenes históricos, lo que también la estigmatiza, y severamente, no sin algo de cierta razón. Es un enjuiciamiento falso por lo que tiene de mitero. Un juzgamiento fetichista, algo crítico e inexacto, que puede orientarse a ser un juicio histórico justo, pero que para llegar a serlo tiene que superar cuestiones a las que sus detentadores no quieren asumir.

El vademécum sociológico

Como los males sociales son sociopatías, que requieren de buen tratamiento social, se los debiera enlistar en un libro, que tendría subramificaciones económicas, políticas, comunicativas y demás.

domingo, 8 de abril de 2018

Un error financiero del populismo

El populismo, como es romántico, tiene la falla de haber asumido mal a la cuestión financiera, por los prejuicios anti-materialistas de los pueblos, dados en parte por la prédica del pietismo pobre y en otra por la exaltación amorosa del arte plebeyo, que desdeña a la lógica coherente tanto como a la contabilidad, a la abstracción pura y al dinero. La liberación social requerirá que los pueblos asuman bien a la cuestión financiera, que es decisiva para el orden social porque la tenencia de dinero es necesaria para sobrevivir y para disponer bien al bloque histórico revolucionario.

Del peor patriotismo

Ya de por sí el patriotismo es malo porque es patriarcal. La noción de la patria se refiere a los padres. No es una fratria. Pero además el patriotismo de las élites es encima despectivo con el pueblo, como los padres que dejan abandonados a sus esposas, hijas e hijos. El populismo tiene que rexaminar su patriotismo y reemplazarlo por una política igualitaria para los géneros sociosexuales, fueren el masculino, el femenino o el transitivo.


Fuente

Pablo Gentili, “Lula para principiantes. Un paralelo entre la historia de Brasil y la historia de su mayor líder histórico (sic)ˮ, en Página 12, Buenos Aires, La Página, 8 de abril de 2018.

En esta nota de Pablo Gentili, a la que adhiero bastante, el autor se olvidó del varguismo, que es antecesor del lulismo en lo que hace a una política democratizadora y proteccionista. Es un tema complejo del que me falta conocimiento. Si bien el varguismo fue tanto católico como capitalista, tuvo sentido progresivo. Merece reivindicación crítica.

Ignorancia izquierdista

La irracionalidad de las masas se refleja en la insensatez de la izquierda, como cuando ésta pretende que un gobierno progresista, que llegó debilitado al mando republicano, sin mucha exigencia socialista por parte de la nación, y que es asediado por poderes mayores, concrete en entre 4 y 6 años la igualdad social, o sea, que en poco tiempo solucione el problema de la estratificación societaria, que tiene como 10 mil años de viejo. La izquierda idealista pretende que en uno o dos períodos de gobierno se resuelva bien un problema de 10 mil años. La izquierda ni siquiera asumió bien todavía que el gobierno electo mediante el sufragio es un poder menor dentro del republicanismo, porque es inferior a la constitución, que es resguardada por el poder judicial y las fuerzas armadas, y porque la hegemonía capitalista lo supera en la sociedad, con manipulación informativa, extorsiones políticas, boicots económicos, acoso judicial, operaciones de inteligencia, amenazas militares, asesinatos selectivos, patoteadas y lo que sea.

La red de trata sexual masculina en los clubes profesionales argentinos

La trata sexual masculina existe y fue denunciada con el escándalo de algunos de los clubes argentinos grandes, cuyas ramificaciones deben ser mucho mayores de lo que se supo hasta ahora, por lo que pareciera que los servicios de inteligencia de este país hubieran sacado a meter confusión a Natacha Jaitt, una ex espía devengada en personaje de la farándula que intentó incriminar a unos periodistas y a Gustavo Vera, líder de la organización La Alameda, que persigue a la explotación sexual, de lo que le tuvieron que permitir descargarse en el programa televisivo de Mirta Legrand. La ofensiva en su contra debe responder a que delató a redes de proxenetas, en las que debe estar Jaime Stiuso, ex titular de la Agencia Federal de Investigaciones, con Guillermo Coppola, ex manejador de Diego Maradona, y en las que el macrismo puede que tenga un lugar importante, como así en la trata de los jugadores de fútbol. A la AFI la conduce Gustavo Arribas, por lo que la actuación de sus agentes obedece a sus intereses, aunque el tema tendría que ser dilucidado más en concreto. Lo llamativo es que Natacha Jaitt hiciera sus declaraciones poco después de que se descubriera el sometimiento sexual de algunos de los jugadores de fútbol de las inferiores de Independiente, River y All Boys.

Las operaciones comunicativas para manipular a la opinión pública son uno de los pilares del macrismo, que se sostiene en base a una imagen aparente.

De la corrupción de la socialdemocracia

La socialdemocracia, donde ganó las presidencias, gestionó modelos capitalistas, porque no reformó a las constituciones burguesas. Para eso tendría que haber ganado por márgenes muy amplios, lo que no sucedió nunca, o casi nunca, y a veces lo hizo fracturada, como en el Brasil de Dilma Rousseff, que llegó a la presidencia en una alianza entre el PT y el Partido de la Socialdemocracia de Brasil, ambos de los cuales ejecutaron al ajuste requerido por la clase capitalista desde la crisis del banco Lehman Brothers, en 2008, que marcó el límite de la redistribución agroexportadora del progresismo latinoamericano. La socialdemocracia no podrá superar al estado bienestarista liberal, un proteccionismo compatible con el cristianismo social, hasta que las constituciones sean pro-socialistas. Pretender que los gobiernos socialdemócratas no gestionen al capitalismo bajo constituciones liberales es desubicado. La decisión final al respecto es la de las masas, a las que se debe incitar para el socialismo dentro de las condiciones capitalistas en tanto que voten en mayoría a los partidos pro-capitalistas. El tempo de la revolución es más el de las masas que el de las organizaciones políticas.

En el marco legal pautado por el sufragio nacional hay muchas variantes a adoptar para los gobiernos progresistas, por lo que las cuestiones intermedias y menores cobran mayor relevancia, lo mismo que la estrategia de mando, que tiene que tener una combinación de movimientismo bien moderado con proteccionismo económico, democracia política y tolerancia religiosa, entre otros factores. Habida cuenta del modo golpista reciente, cabe pensar en las políticas comunicativa y jurídica.

De la organización de las masas por parte de los partidos

Los partidos políticos organizaron a las masas, de manera incompleta y con varias concepciones en pugna, pero los de izquierda no pueden ordenarlas en gran medida, por lo que la mayor parte de la emancipación social depende de sí mismas. La relación entre los partidos y las masas es una en que cada parte tiene su responsabilidad, siendo superiores los primeros pero más importantes las segundas, porque congregan a más gente. La emancipación humana depende de que las masas la adopten como propuesta política, lo que se supedita a la elección de cada una de las personas comunes. Los partidos pueden iniciar la crítica, pero ésta debe ser retomada por la gente más simple para que se pueda obtener el poder social necesario para el socialismo. El socialismo sólo puede concretarse si es una exigencia popular, por lo que la falsa conciencia proletaria es un problema insalvable.

La idea del mal menor en la elecciones es causada por el constitucionalismo republicano, que como es pro-capitalista implica necesariamente que los partidos que accedan al gobierno tengan que mantener y someterse a la ley vigente. Superar el problema político del mal menor requiere sí o sí de una reforma constitucional pro-socialista, por lo que de más o menos dos tercios de un electorado bien representado, o sea, de una predisposición socializante mayoritaria en el seno de las naciones, que asimismo tendría que ser representada coherentemente en una alianza partidaria que sería inestable y sometida al poder vigente, que cuenta con el apoyo estadounidense y europeo. Por eso es que Marx dijo que no se puede superar un sistema hasta que éste haya agotado su impulso. Hasta que las masas no hayan asumido la necesidad de superar al capitalismo y se articulen bien con los partidos que coincidan en ello no se podrá lograr bien este objetivo. De allí que habrá que soportar al capitalismo por un tiempo, al menos hasta que el grueso de las masas haya dejado de ser subconscientemente pro-capitalista, lo que requiere de que las organizaciones partidarias socialistas se pongan de acuerdo para transformar la legalidad suprema internacional. En el caso de que las trotskistas ganaran las presidencias, también tendrían que administrar al capitalismo, porque estarían sujetas al constitucionalismo liberal. La otra opción es la de derrotar a los ejércitos aristocráticos, que tampoco cuenta con apoyo masivo y que terminaría fracasando, o triunfando mal. La revolución social es social, por lo que es responsabilidad de la sociedad.


Fuente

Diana Asunción, “¿Porqué las masas no salieron a las calles contra la prisión de Lula?ˮ, en La Izquierda Diario, Buenos Aires, PTS, 7 de abril de 2018.

Este artículo motivó a cinco de las notas que le son contiguas.

sábado, 7 de abril de 2018

Los capitalistas derribaron a los gobiernos progresistas aunque los hubieran capitalizado

Que los gobiernos progresistas latinoamericanos hayan capitalizado a las grandes empresas como nunca en la historia del subcontinente no quita que la clase privada no los haya derrocado a golpes institucionales, promovidos desde el imperialismo estadounidense. En tanto que rijan las constituciones pro-capitalistas de la legalidad burguesa alta los gobiernos, por más socialistas que sean, no podrán ejercer ninguna política ganadora a fondo, porque ésta se contrapondría desde abajo con un poder social superior y establecido, sostenido por los poderes judiciales y las fuerzas armadas en alianza con los mayores medios comunicativos y liderado por las altas finanzas, que es la cúspide directriz del orden capitalista trasnacional y que se subdivide primero en imperios y naciones sometidas, más y menos desarrolladas en el modo de la democracia liberal fideica, y luego en las potencias del bloque comunista, que se capitalizaron. La etimología del liberalismo es la de los libros, que en el monoteísta tienen a la Biblia y al Corán como ejemplares principales. El liberalismo principal del capitalismo vigente es el de los libros de los dioses monoteístas, que inspiran a las reflexiones de la filosofía liberal, con sus derivaciones en la ciencia económica, la jurídica y las de la administración estatal y empresarial, expandiéndose por toda la trama social contrariada con las doctrinas seguidoras de los libros de las otras concepciones liberadoras. En tanto que las ideas de la libertad y el liberalismo están asociadas a los libros las doctrinas sociales son libertarias en el sentido de que pretenden la liberación humana, a lo que el liberalismo también declamó, desde libros ajenos a los cleros pero sometidos a sus preceptos máximos, lo que desencadenó una crisis conceptual que es simultánea al fracaso del ordenamiento social de nuestra especie. El libertarismo comunista también es un liberalismo fracasado, e incluso por sus propias faltas. Es que ninguna concepción es suficiente, por más buena que sea, en tanto que no aplique en la totalidad humana, por lo que la humanidad deberá adscribir a una concepción verdadera, que sería una, no pueden haber muchas concepciones verdaderas coexistiendo sin ser parte de una, porque en tanto que tienen muchas, creyentes y contradictorias entre sí, las personas se pelean persiguiendo ideas equivocadas. La exigencia del socialismo científico es totalitaria, porque pretende que todas las personas adhieran a sí mismo y porque intenta postular una doctrina para toda la práctica social e individual, pero ese totalitarismo podría ser bueno, en tanto que fuera de consensualismo verista, y la vía del socialismo científico es la única que puede resolver bien a la crisis de la humanidad, porque reemplaza a la creencia por el saber, lo que armoniza a la gente y a sus actos, aunque en crisis y no siempre bien, de lo que da cuenta la mala violencia del ateísmo socialista.

Los libros son de las creaciones humanas más elevadas, que es lo que comparten con la libertad, que viene de la levedad. Los libros son de las fabricaciones humanas más abstractas porque son de las más elaboradas, y a su vez promueven la liberación humana, sin haberla logrado lo que se hubo propuesto por las malas ideas escritas en ellos. La escritura es superior al habla porque es más sofisticada, pero el habla es más importante porque es su base y porque es más común: es más popular porque es más simple y porque la grafía extensa es comprensible para pocas personas, por lo que es exclusiva. El habla es más común. Igual, su dicotomía es insensata, porque no es cuestión de optar por una o por el otro. El problema es convivencia humana, por lo cual es el de nuestra práctica, que se relaciona directo con la ideación, su faceta más pasiva. La impugnación anarquista al logocentrismo peca de antirracional en absurdo, porque el logos en sí mismo es el lenguaje, que no necesariamente es racional. Confunde al pensamiento, que es la ideación, con la razón, que es la ideación inspirada en el rasero, que sirvió para medir los radios, por lo que es dada a las operaciones de la lógica abstracta, las de la geometría y la matemática, que no son todas las de la lógica porque la lógica más concreta también existe, como lenguaje diferente del de aquélla, que puede ser incoherente, contradictorio, falso y todas las otras bajezas del universitarismo predominante. La crítica anarquista a la metafísica está equivocada porque en verdad de lo que trata es de la ciencia dominante, que es tanto monoteísta como capitalista ahora como hubo sido oligárquica y teísta desde la Antigüedad, mientras que el bloque internacional dominante es el del cristianismo capitalista, que abarca en crisis tanto a Estados Unidos y a Europa como a Rusia y a América Latina. El ateísmo socialista es el del segundo bloque conceptual internacional, con China como gran potencia seguida de la India, un país de constitución socialista sufragante y que no es atea. El Congreso Nacional Indio (CNI), partido de la segunda internacional que tal vez sea hinduista, prevaleció gobernando desde 1950 hasta ahora en la potencia de mil 210 millones de habitantes, los que son mayormente religiosos, y también capitalizó algo mal y algo bien al país. La capitalización dispar obedece a la estratificación clasial del medioevo, a su vez sucesora de la antigua, iniciada con el sedentarismo religioso de la agricultura. La divinización jerárquica es concomitante al sistema de castas, aunque tenga antecedentes primitivos, que es purificante porque la castidad es la purificación, a la vez que la castración, que hace a la estrechez del chetaje, de la clase privada, que incide en la castidad popular, de rigor menor, porque dispone al orden legal supremo. La cultura humana capitalista es la del fideísmo moderno, que permitió la invención de la imprenta con que se fabricó a los capitales de la modernidad posterior al Renacimiento. En verdad la acumulación de capitales comenzó con la capitalización simple. Ya con las primeras captaciones, que son incluso las de los animales inferiores y las de los vegetales, por lo que las de los monos y homínidos, se captaron cosas, pero a partir del sedentarismo se las empezó a acumular, se las amontonó en cúmulos, a los que apenas hicieron las naciones humanas cazadoras, pescadoras y recolectoras, tampoco exentas de haberse impuesto a las demás especies ni de disputas internas. Entonces sucedió la primer acumulación consolidada de capitales, entendidos éstos como captaciones, pero eso al modo esclavista, así fueron los imperios, antes que adoptar el modelo de la servidumbre, al que reemplazaría el del salario. La modernidad llamada capitalista es la del salariazgo, que requiere de la impresión de billetes. En el medioevo y la antigüedad civilizatoria hubo modernidad, porque hubo modos, pero no fueron tan elaborados por el cientificismo de las universidades fieles, que fue incipiente y politeísta antes de que se lo recluyera en los monasterios, que lo procesaron cristianamente, lo que en Oriente sucedió distinto, ya que el islamismo no fue tan prohibitivo de la ciencia grecolatina, por lo que superó al cristianismo hasta el Renacimiento, cuando la expulsión de los moros de España y la conquista cristiana de gran parte de América, África y Asia, permitida por una ciencia apta para vencer pero sin el buen sentido suficiente. El llamado capitalismo es el sistema de captura en valores dinerarios. La captación medieval fue en bienes monetarios, suntuarios, mobiliarios y domésticos derivados de la servidumbre, más refinada que la dominación antigua y que la nómade. La captación nómade supuso la imposición humana por sobre las otras especies vivientes, sin ser ésta tan pronunciada, pero a su vez la sedentaria instauró a una casta privilegiada en la cúspide de la apropiación biológica, que es seguida de pueblos a su vez diferenciados hacia dentro.

El endeudamiento como falta económica

La deuda de las personas, naturales o jurídicas, es como el pecado religioso en que pone a quienes las adquieren en situación de falta, por lo que hacen al castigo social. Algo de la miseria de las naciones está dado por la deuda, tanto la de las empresas como las de los gobiernos y las de las personas individuales. La toma de préstamos interpersonales supone el traslado de créditos monetarios entre los agentes financieros, unos de los cuales dan el dinero, usualmente con tasas usurarias, a quienes les prometen pagarlo, por lo que quedan con esa obligación, que les pesa por la amenaza de perder los bienes puestos como garantía, o por las represalias comerciales, o mismo los asesinatos de sicarios, y demás venganzas debitarias.

La ley que administra a los sistemas crediticios económicos es a su vez crédica en esencia, incluso en el bloque ateo, que no superó al fideísmo, por lo que la confianza es uno de lo ejes de su práctica social. La superación del fideísmo, como la del capitalismo, debe ser internacional y explícita para ser exitosa.

El mal propietarismo es una enfermedad social

La mala apropiación es consecuencia de la mala práctica de la más activa, a su vez dependiente de la mala ideación, que responde a los relatos míticos y a otras fuentes de violencia de índole conceptual, que las hay en el comunismo también, como la demonización efectuada por las y los comunistas, que fue bastante grande. Es una estigmatización de izquierda basada en la mitología diablera, de tradición amplia en la edad media, en particular entre los bárbaros, algunos de los cuales fueron satanistas. El satanismo atravesó tanto a las culturas clericales como a las bárbaras, y en los monasterios se presentó con las faltas a sus reglamentos, a las que los curas pensaron como provenientes de las tentaciones del demonio. La vida monástica es muy dura. Hasta se no se reconozca eso socialmente será más difícil resolver bien a la crisis histórica humana, porque su injusticia es parte de la histórica y porque repercute en la injusticia media y en la baja, pero ésta no es prioritaria, porque no es de las necesidades básicas: como lo alto repercute en lo bajo, la buena resolución de los déficits de lo bajo requiere de la de los altos. El capitalismo comunista es otro problema grande también, y está poco tematizado en las discusiones de la izquierda. La estratificación comunista no es jerárquica porque el comunismo es ateo, pero existe y hace a una diferenciación interclasial basada en la captación de las propiedades, entre las cuales están las más abstractas, que son las dinerarias. El orden propietario está establecido en la ley internacional, que es la que vigila el ejército y la policía, que son la fuerza armada mundial y que en general son inderrotables por las milicias populares, e incluso cuando se los derrotó tampoco fue una solución suficiente, porque falta la asunción social del problema religioso, condición indispensable para el buen socialismo.

La carita feliz de la feria en el congreso federal argentino

Algo de lo que no dieron cuenta los análisis periodísticos que miré sobre la nota de la comparecencia del ministro argentino de Finanzas, Luis Caputo, ante una comisión bicameral, relativa a sus cuentas secretas y al endeudamiento del gobierno al que pertenece, es que la carita feliz que le dibujó a la diputada Cerruti era la de los carteles de la feria de canje de ropa por alimentos que hicieron unos pobres en la plaza del congreso a la par del interrogatorio. Le hizo una remisión provocativa, con una burla al sufrimiento de los pobres, que la sacó de quicio, con lo que se levantó la sesión en un griterío de parlamentarios. En lo que se acercó a la verdad el ministro es en que está como muerto, porque se lo hubo descubierto en público, en falta social flagrante. El macrismo gobierna desde entonces con su falsedad más expuesta, no obstante lo cual puede persistir enaltecido por mucho tiempo, e incluso retomar el mando luego de perderlo de nuevo. El macrismo es el privatismo argentino de ahora, que tiene una historia desde que se fundara el país y que viene de la de antes, la de la colonia, la de Europa y la de América, que asimismo es internacional. La privatización es trasnacional porque el capitalismo lo es, y es ejercida por las oligarquías de los países, porque la aristocracia es muy estricta, de castidad religiosa refinada.

El privatismo es promotor de la degradación social porque el fideísmo aniquila moralmente a las personas, sobre todo cuando se da en ambientes apartados, y el imperialista, que es el capitalista principal, tiene una quebradura moral tan fuerte que llega a colmar la crueldad, la avaricia, el disfrute del enaltecimiento social a costa ajena, la exhibición de la violencia más perversa con fines de goce político, el uso de la guerra como medio de reactivación económica y así. Para definir la capitalidad del empresariado medio y bajo habría que hacer una tabla de capitalización social, medida en abstracto, en dólares anuales, una medida algo equivocada pero aproximativa, lo que facilitaría decidir bien la cuestión. La gran propiedad privada de los medios de la producción de la práctica histórica no debe existir, pero operar el tema agrediendo mal al empresariado tampoco lo resuelve bien. La cientificidad del socialismo científico requiere que el empresariado sea bien analizado, incluso el más capitalista, porque, si no, no se puede operar bien al asunto. Debe ser una crítica transclasista bien compuesta.

jueves, 5 de abril de 2018

De la predisposición electoral de las naciones

De haberse optado por la vía sufragante para la obtención del gobierno, los partidos socialistas deben adecuar su táctica a la predisposición electoral de las naciones y a los proyectos de los grandes actores políticos populares, con críticas, excepciones y variantes circunstanciales, lo que puede implicar posicionamientos disímiles, aunque eso implique relegar reivindicaciones, ya que de todos modos no se las puede concretar sin apoyo mayoritario. Se puede participar en frentes democráticos retardatarios señalando las cuestiones que quedarán pendientes debido a la falta de madurez social, lo que permitiría impulsar a sus tendencias progresistas a la vez que señalarle las presunciones a las masas, cosa que serviría para que se preparen para enfrentarlas. El criterio para decidir el nivel de las aspiraciones tiene que ser el de las demandas proletarias del momento: no se puede revolucionar mucho más de lo que el proletariado pretenda, pero hay que entender también que el empresariado no capitalista es parte del proletariado, es decir, de la clase más dedicada a la producción de los bienes de subsistencia. La producción necesaria no se acota a la fabricación, sino que contiene a la provisión de las materias primas, el transporte, la comercialización, la contabilidad y la judicatura empresarial, y tal vez a más instancias, como las de los servicios, algunas de las cuales son prescindibles pero necesarias en esta etapa histórica, por la vigencia de la ley actual, que requiere de la adscripción legal y contable de las empresas. En sentido etimológico el proletariado es la clase que quiere el progreso social, porque la prolación es la gratificación: elaborar es construir, es levantar cosas, o, más en abstracto, procesar cuestiones. La clase privada, que es conservadora, puede declarar que aspira al progreso social, y en cuestiones puntuales cumplirlo, pero en general es anti-progresiva por ser conservadora. La clase capitalista opera una mala prolación, un mal progreso, por el mal desarrollo, que es el modelo económico al que impulsa, concomitante con la especulación financiera, su objetivo principal. La clase capitalista ofrece a los pueblos el progreso fallido del seudo-desarrollismo para justificar al enriquecimiento financiero, que es su interés primario, al que realiza en paralelo a la crisis de los modelos societarios, dentro de esa lógica de beneficiamiento vano en la que está metida y que es correlativa al pietismo más estricto, sobre todo al monoteísta. No obstante, el pueblo también es algo mal desarrollista, por su fideísmo, su religiosidad y por la política procapitalista heterodoxa que tiende a sostener, pero lo es menos porque en general no es capitalista, y cuando lo es suele serlo de la capitalidad menor.

martes, 3 de abril de 2018

De las expresiones figuradas en el periodismo

Las y los periodistas debieran reducir al mínimo las expresiones figuradas, es decir, las alusiones, los comentarios sarcásticos, la ironía, las comparaciones metafóricas y así, porque los temas de los que tratan son importantes para la política y porque son difíciles de entender, no sólo por su propia complejidad, sino también por la existencia de versiones contrapuestas, manipulaciones informativas, datos equivocados, difamaciones armadas, calumnias, insultos y demás, una serie de accidentes y de operaciones para disponer la conciencia social de acuerdo a propósitos malsanos, capitalistas y de acumulación política en particular. Las personas comunes muchas veces no manejamos el conocimiento necesario para comprender las notas periodísticas, y no tenemos la posibilidad de preguntarle a los emisores, o a otros especialistas, por lo que, para que la comunicación masiva sea más o menos exitosa, se deben disminuir los factores de la distorsión comunicativa dentro de lo que sea posible. Se debe tener en cuenta que se le está informando a personas cuyo nivel educativo puede no llegar al de la escuela primaria completa.

Ya de por sí el fideísmo y los intereses imperialistas, capitalistas y gubernamentales, así como la búsqueda de prestigio, o las vanidades personales, inciden para mal en la comunicación mediática, por lo que la agregación de faltas por parte de los periodistas empeora la situación. En objetivo principal del periodismo es el de socializar la información para el ordenamiento democrático de los asuntos públicos, por lo que hacerse entender por la audiencia le debe ser prioritario.

Mi declaración concepcional

Tengo ganas de declarar mi postura existencial, que es la del ateísmo agnóstico. El ateísmo agnóstico no dice que no haya dioses en el mundo objetivo, el exterior a nuestra fantasía, sino que no sabemos que los haya. Puede que existan objetivamente, pero es poco probable, y cabe dudarlo y exigir verdad sobre el asunto.

Ni el teísmo ni el ateísmo pueden justificarse en base a su comprobación empírica, en tanto que no han habido pruebas suficientes que den cuenta de su existencia y porque para comprobar objetivamente su inexistencia la humanidad tendría que conocer por completo a todo lo existente, lo que es imposible. Sin embargo, se puede abordar la cuestión mediante deducciones. La deducción es un procedimiento que permite construir saber, por lo que sirve para investigar aún si no hay pruebas que la avalen. Para el caso del monoteísmo abrahámico, el del cristianismo y el islam, cabe decir que ya mintió respecto a la existencia del demonio, porque la geología cotejó que no lo hay en el centro de la Tierra, y de la de dios no ha dado una explicación incuestionable.

El tiempo terrestre es tanto lineal como circular

Es lineal porque el tiempo del universo que conocemos es lineal: comenzó con el Big Bang y prosiguió hasta ahora. Y es circular porque la Tierra gira en círculos sobre sí misma y alrededor del sol. El transcurso temporal del pasado, el presente y el futuro sucede en la Tierra mientras que da vueltas.

domingo, 1 de abril de 2018

De la falsa dicotomía entre la civilización y la barbarie

Desde Domingo Faustino Sarmiento, presidente argentino entre 1868 y 1874, parte del llamado período de organización nacional, en el que se alambró mucho de las tierras más fértiles de este país, existe el tópico discursivo de la oposición entre la civilización y la barbarie. Sarmiento, como ilustrado burgués, creador del tema desde su libro Facundo, apostó por la civilidad, la de los modales refinados de las aristocracias sobre todo urbanas, o la de sus clases ascendientes, que eran monoteístas universitarios, y capitalistas precursores, o bien aliados menores de ese modelo, los obreros obedientes, modelo que fue y que es el de la inserción argentina en la economía moderna mundial. A esa toma de partido, Sarmiento la hizo en desmedro de lo rural, a lo que menospreció como bruto, por ser rústico. Esa polarización se plasmó, en política, en la contradicción entre los populistas y los privatizadores argentinos, entre los primeros de los cuales figuraron Juan Manuel de Rosas, Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen y Juan Domingo Perón, tres juanes, y a los que se podría agregar a Raúl Ricardo Alfonsín, Néstor Kirchner, María Cristina Fernández y quizás a Arturo Frondizi y a Illia, por haber sido proteccionistas. Entre los segundos estuvieron los presidentes oligárquicos, como Roca, Mitre, Marcelo Torcuato de Alvear, los gobernantes posteriores al golpe militar de 1930, los militares proscriptores del peronismo desde 1955 hasta la dictadura de 1976, Carlos Saúl Menem y Mauricio Macri. A los primeros, en general, se los presenta como más toscos y populares, y a los segundos como más sofisticados y exclusivos. En verdad, la dicotomía entre la civilización y la barbarie es falsa, porque ni todo lo urbano es bueno ni todo lo rural es malo. Las clases populares urbanas son civiles, aunque de civilidad baja y media, y las clases privadas campesinas también son brutas en lo que lo son, y son del campesinado alto.