jueves, 12 de abril de 2018

La paja fue abordada por la doctrina bíblica como onanismo

Al tematizarse la cuestión de la masturbación desde la parábola bíblica de Onan, el asunto quedó fidelizado en la cultura cristiana, llegando a entrometerse en la educación psiquiátrica, que en sus versiones estrechas, fueren católicas, protestantes u ortodoxas, se adecuó a la doctrina del modelo prohibitivo, el de los psiquiatras conservadores, más desobedecido a medida que los fieles se alejaban del más alto purismo.

Cristina Fernández, ¿es capitalista?

Un criterio para evaluar a los gobiernos populares es el de medir la capitalización de sus miembros y compararla con la de los privados, cosa difícil de hacer porque la tenencia de capitales no es hecha pública directamente. No me da para saber si la ex presidenta argentina es o no capitalista, ni menos para recontar su evolución patrimonial, pero eso sería importante para entender bien al populismo. El populismo es la concepción política proclive al pueblo, lo que adoptó distintas formas a lo largo de la historia. Hubo populismos de derecha y de izquierda. Ambos apelaron al pueblo, uno de forma pro-capitalista y otro pro-socialista, pero siempre bajo legalidad privada, de lo que el resultado final fue siempre diestro. El capitalismo del comunismo chino tiene de diferente del capitalismo fidente que se centralizó en el gobierno, antes de aceptar su mixtura con el empresariado liberal, que como está compuesto por seres humanos es respetable y debe poder participar de la interacción humana, a lo que seguirá haciendo en los términos de la acumulación abstracta mientras que considere que eso es lo correcto y se lo faculte la ley. Entonces, al capitalismo habrá que soportarlo hasta que las personas que lo ejercen acepten que deben dejar de reproducirlo, lo que puede adoptar diferentes modos y debiera ser bueno. Esto implicaría la autocrítica suficiente de la clase dominante, que también tiene falsa conciencia, por lo que es denunciable en público.

¿Cómo hacen los capitalistas para dormir?

A la gente a veces le cuesta dormirse si tiene que dar una prueba en la escuela, o llevar a las hijas al dentista, o si no le alcanza para pagar el alquiler, cosas naif. Imagínense los capitalistas, con todas esas cuentas ilegítimas ocultas, los vencimientos de los préstamos, el encubrimiento de las represiones, la persecución social y judicial, la competencia económica, y eso mezclado con la educación de sus hijos, los reclamos de las esposas, las peripecias con sus amantes, algunos con apariciones en la prensa y manifestaciones en contra. Entonces, ¿cómo duermen? Se deben empastillar bastante para dormir. ¿Y cómo hacen para ser tan inclementes? Algo de conciencia moral del daño que le hacen a sus semejantes inferiores deben tener, pero, ¿cómo lidian con el cargo de conciencia? ¿Qué conciencia moral tienen? El cercenamiento de la moral de los capitalistas debiera ser un tema importante para la psicología. ¿Cómo puede ser que una ciencia dedicada a estudiar la subjetividad haya podido negar durante tanto tiempo el problema de la aptitud moral de la clase dominante, cuyos integrantes cometieron unas abominaciones históricas tremendas? ¿Cómo es que se permitieron seguir viviendo sin cuestionarse a sí mismos lo debido a sus delitos? En eso seguro que está metido el pietismo estricto, porque con los cánones que les exige les distorsiona la predisposición social.

El neoconservadurismo light de América Latina. Escrito de movimientismo demócrata

 Un índice de lo que progresó la democracia mundial es el modo adoptado por el actual ciclo latinoamericano de predominio conservador, el cual, a diferencia del dictatorial anterior, tiene que soportar, aunque sea en falso, a la legalidad constitucional, con las implicancias que eso tiene en la disminución del margen para la represión a los pueblos. Después de la ola de dictaduras latinoamericanas del Plan Cóndor en Argentina hubo dos períodos de presidencias privatizadoras. El primero fue el de Carlos Saúl Menem, en la década del 90, quien se hizo bautizar para asumir el mandato porque era musulmán y asumió por el PJ tras haber gobernado la provincia de La Rioja, en el segundo lapso peronista ortodoxo de la historia argentina, el primero de los cuales fuera el de Isabel Perón, y después de la crisis hiperinflacionaria de 1989 que los capitalistas le hicieron a Alfonsín, mandato que sobrevivió por cuatro años al efecto Tequila, culminando en 1999. El segundo período de gobiernos conservadores es el macrista vigente. Los presidentes de ambos ganaron prometiendo mentiras porque sabían que iban a defraudar a sus pueblos, ya que su interés fue más bien privado. El nuevo conservadurismo argentino no por liviano deja de ser duro. Lo que pasa es que el ultraderechista de la dictadura fue mucho peor. El que rige es el actual, que es un sucedáneo republicano de aquél. La derrota del movimientismo guerrillero favoreció al carácter privatizador de la república que le sucediera, que atravesó tanto a los mandatos más extranjerizantes como al alfonsinismo y al kirchnerismo. En América Latina, el conservadurismo capitalista se tornó ultraderechista ante las guerrillas de liberación social, igual que en África los ejércitos del imperialismo capitalista, más que nada el europeo, que la hubieron conquistado desde la primera colonización, en el siglo XVI de la era cristiana. El imperialismo estadounidense combatió al guevarismo en América, y con el europeo lo hicieron en África y Asia. La derecha se hizo extrema ante los movimientos obreros de liberación cuando los ejércitos imperiales de las naciones capitalistas adoptaron la estrategia anti-vietnamita de destruir a los pueblos que sostuvieran a las fuerzas guerrilleras, lo de quitar el agua al pez, por lo que las fuerzas armadas del capital aplicaron la represión en masa sobre las naciones que luchaban por emanciparse, las del tercer mundo, que luego persistió como sometimiento internacional bajo gobiernos constitucionales plegados al capital trasnacional por tratados y leyes de rango constitucional. Los estatutos del Proceso de Reorganización Nacional argentino, de carácter supraconstitucional, y la reforma constitucional menemista, sancionada en 1994, hicieron eso, plegaron oficialmente este país a la ley financiera más alta, la del capital trasnacional, que había comenzado a capitalizarse bursátilmente desde la creación de la bolsa del modelo agroexportador, iniciado en 1880 y mantenido como sostén económico de la nación durante el resto de su historia, de lo que la aristocracia argentina es en primer lugar terrateniente, a lo que el gran capital industrial se sumaría luego y de forma subsumida, eclosionando luego del crack de 1930 y rexpandiéndose durante el primer peronismo, el desarrollismo frondisista y el de Illia, a lo que derrumbaría la dictadura del 76, que reforzó a la hegemonía terrateniente, bancaria y pro imperialista, que la hubo habido desde la época de la colonia porque las finanzas siempre fueron parte del poder más alto. Durante el virreinato el imperialismo adorado por los patricios fue el hispano. La revolución de 1810 tornaría la admiración hacia Inglaterra, de lo que primó la anglofilia latifundista, antes de que los Estados Unidos se impusieran como modelo guía para el capital argentino. La hegemonía financiera, hacendaria en el período colonial, estuvo durante todo ese tiempo, desde la instalación española en el territorio que luego sería conformado como Argentina, siempre en concordancia conflictiva con la iglesia católica y el gobierno, tanto en la etapa monárquica como en la republicana. Su acumulación se compuso primero de riquezas en títulos, letras del tesoro, monedas, joyas y objetos de metales preciosos, u obras de arte antes de la modernidad capitalista, que causaría a partir de 1810 la erigencia de una clase privada protoburguesa, que se disputaría el control de la nación hasta 1852 para plegarse al comercio internacional con la tenencia de grandes terrenos alambrados, conquistados por el ejército durante la conformación de la nación, lo que todavía persiste con la expulsión de los mapuches de las tierras a las que hubieron huido bajo la cual se descubrieron reservas de petróleo, las del yacimiento de Vaca Muerta en particular, cosa que se completa con la explotación de los demás yacimientos mineros de la cordillera de los Andes y con el resto de la mayor actividad económica. Esta burguesía acumuló, además de aquéllos tipos de bienes, capitales dinerarios, mediante la venta de los productos agropecuarios primero, luego con su participación en las finanzas bancarias y la gran industria, y después con la especulación bursátil, que antes de eclosionar con la dictadura de 1976 ya había empezado a sacudirse en la década del 30, la llamada infame por el yrigoyenismo, que fue el gobierno de la democracia popular, liderada por el empresariado urbano medio, al que derrocara el golpe militar de 1930, tras la conquista del voto masculino en 1912, impulsada por la Unión Cívica Radical, que también tuvo después un ala popular y una privada, la de Marcelo Torcuato de Alvear, presidente entre 1922 y 1928 entre dos mandatos del populista de la UCR Hipólito Yrigoyen, el último de los cuales concluyó con el golpe militar de José Félix Uriburu. El ala privatista de la UCR es hoy la de Ernesto Sanz y fue la de Ricardo Balbín cuando apoyara la reforma constitucional de 1957. Entonces, si bien la hegemonía argentina siempre fue algo financiera, tuvo gobiernos críticos al imperialismo a veces, es decir, a la participación más cercana al liderazgo mayor del momento, que es el de los capitales más abstractos, fuere el de la monarquía española, el del imperialismo inglés o el del estadounidense, los últimos de los cuales ya eran capitalistas, y todos grandes detentadores de riqueza monetaria. Hubo una oscilación gubernamental más favorable al mercado exterior y otra más dada al mercado interno, correspondiente a la política nacionalista, que era antimperialista, y a la entreguista, más subordinada a las grandes potencias, pero eso en el marco de un entramado internacional siempre liderado por los grandes imperios, con una conducción crítica que requirió de varias estrategias geopolíticas mundiales constantes, como las de los gobiernos imperiales, que sucedieron en alianza y contradicción a las de los gobiernos de las naciones sometidas.

 Con la globalización, la adoración de la clase alta se convirtió en global, pero de una forma concreta, por lo que la clase capitalista argentina siguió prefiriendo al estilo alto estadounidense por sobre el europeo, y a éste último por encima del de las demás potencias mundiales con que se asociara, con excepciones y variantes. El relativismo cultural macrista, que mezcla elementos globales, se formó de eso, pero no es un relativismo horizontal, en el que las culturas coexistirían iguales entre sí, sino que tiene la forma del cuadro imperial del presente argentino, principalmente pro-estadounidense, completada con la inserción que le hace. Al análisis latinoamericano del imperialismo le falta complemento, porque en el mundo hay como 190 países y el común de las indagaciones da cuenta de más o menos entre 20 y 60, los de las potencias principales y las del subcontinente, faltándole mucho de África, Asia mediterránea y oriental, y Oceanía. Es un tema muy amplio que es preciso abordar para la estrategia geopolítica de los países pobres, antecedida por el movimiento descolonizador que tuvo cerca de 200 años de historia, desde la independencia estadounidense en 1776 a la oleada de liberaciones africanas de la década de 1960. El anticolonialismo debe transformarse en antilibrecomercial, aunque no del todo, ya que el modo de dominación del imperialismo posterior a las revoluciones de la independencia colonial es el del capitalismo de la OMC. La dominación imperialista persiste sobre naciones de gobiernos soberanos por la vía del sometimiento internacional de los capitales, compuesto por una oligarquía de ejecutivos en las potencias imperiales aliados con los de las naciones inferiores, secundados ambos por las fuerzas armadas de elite, los gobernantes privatizadores y los grandes medios comunicativos. El imperialismo predominante se compone de una clase trasnacional liderada por los capitalistas principales, quienes residen más en los países más potentes, que es secundada por los de los países menores. Es la clase trasnacional híperprivada, que es la más capitalista y que somete tanto a los proletariados imperiales como a los de los países subordinados. La clase pluscapitalista es la que detenta las grandes finanzas, a las que tiene porque también tiene a las grandes empresas básicas. Dentro de ésta, el capital nacionalista es menor, y popular porque se inclina hacia abajo, hacia el mercado interno. Los gobiernos populistas propenden a las clases bajas por eso mismo, sin concluir al entramado privado trasnacional, al que ayudaron a acrecentarse mucho, en particular con el pago de las deudas fraudulentas de los estados periféricos, pero como a los gobiernos los eligen los votantes de las naciones el socialismo se tiene que conformar con el interés político de las mayorías nacionales, que son las que deben determinar el modo del progresismo que se efectúe y que como son erráticas pueden caer en el conservador. Una buena regla para el socialismo es la de adecuarse críticamente al interés libertario de las masas, apegarse a su intención política progresista, para favorecer que la evolución sea impulsada desde abajo, que es el único modo de que sea masiva. El traspaso del capitalismo actual al socialismo tiene que ser una exigencia conciente de las masas para concretarse bien, como condición indispensable e insuficiente, porque le faltaría el cambio legal.

 El movimientismo guerrillero inspirado en la revolución cubana, de raigambre guevarista y hochiminista, fracasó cuando se lo quiso aplicar en repúblicas democráticas, porque gran parte de sus poblaciones optaron por la vía electoral para resolver las cuestiones políticas, y con cierta razón. De allí que sea desaconsejable para los países sufragantes, en los que conviene adoptar al movimientismo partidario.

 El ciclo de dictaduras del Plan Cóndor debe ser calificado de fascista, o de nazi, porque la cantidad de muertos de aquellos dos fue muchísimo mayor que la de las dictaduras latinoamericanas. Los asesinados del nazismo fueron como 6 millones, a los que se suman los del fascismo y el franquismo, que en total fueron muchos más que los del Plan Cóndor. La cantidad de asesinatos no es lo único a tener en cuenta de la violencia gubernativa, ya que los males intermedios y menores son importantes, pero es un indicador central. Las dictaduras latinoamericanas más bien fueron conservadoras, pero con una declinación ultraísta para reprimir al movimientismo guerrillero, de catolicismo extremo. Persistieron siendo católicas y adoptaron al liberalismo ortodoxo, en tanto que el nazismo operó un misticismo neopagano y germánico de economía protegida, y no sé bien de fascismo.

 La palabra para designar al antimperialismo de esta etapa histórica, de modernidad capitalista monoteística, podría ser la de "antiperlicomercismo", u otra similar, porque el modo de la dominación política es el de los tratados de libre comercio monoteísticos. De lo que se trata es de cierto antirrepublicanismo, porque el sometimiento a los imperios se da mediante la forma de gobierno republicana vigente, que deberá ser sustituida por otra mejor, un consejismo, cuya forma habrá que decidir. No obstante, el consejismo está muy adelantado a la predisposición mayoritaria, y ni siquiera el republicanismo se afianzó tanto por sobre la monarquía, que persiste al menos en Europa y en el Asia islámico, aunque en términos republicanos, por lo cual habrá que buscarlo con paciencia. Además, el consejismo sería insuficiente para deponer al imperialismo principal si las grandes potencias persistieran en su afán dominante, aunque ayudaría, como le sucedió a la descolonización.


Nota del 25 de agosto de 2022

 Acabo de corregir una barbaridad que yo no sostuve, así que sospecho que un hacker me editó el comentario de forma clandestina.

miércoles, 11 de abril de 2018

El ultraizquierdismo debiera ser bien urdista

Bien urdista quiere decir promotor del buen orden, del bueno de verdad, no del buen orden aparente del fideísmo vigente, ni tampoco del obsecuente con las maldades del materialismo, ni de los gobiernos materialistas en particular. Al tornarse anarquista, en vez que bonarquista, el ultraizquierdismo decayó: llegó a plantear una crítica integral al sistema vigente, pero algo equivocada, que le impide empalmar las circunstancias presentes con una perspectiva resolutiva de sus males a corto, mediano y largo plazo, que contemple bien a la cuestión gubernativa, lo que tornó a sus utopías en sombrías y aparejó que su politización persistiera degradada. El anarquismo tiene buenas ideas y propuestas, pero están sumergidas entre las malas, lo que impide que aquéllas sean explícitas y enaltecidas, aparte de que para superar sus errores los anarquistas tendrían que admitirlos, a lo que no son muy dados a consecuencia de su orgullo, lo que es un problema extendido dentro de la izquierda, y más en general en la humanidad, aunque sea contrarrestado por la capacidad de autocrítica, todavía algo insuficiente.

Hay un equívoco en el tema del arquismo, al que se suele confundir con el gobierno, pero es probable que el arquismo, en sí mismo, designe al orden. El orden social es más amplio que el gobierno, que es parte de su núcleo directriz y que responde algo incoherentemente a la base, a la que a su vez dispone. Es un orden provisional y algo caótico, que se compone de todos los elementos de la sociedad, a los que se centraliza desde la instancia de mando principal, que se compone de las instituciones altas, como las cámaras empresariales y las iglesias, o los sindicatos y partidos, además de las gubernamentales. Es un orden contradictorio compuesto por partes estratificadas algo solidarias y algo confrontativas entre sí.

En defensa del buen racismo

¿A quién se le ocurriría, desde la izquierda, salir a defender al racismo? Sería un caso de seudo-sincericidio. Pues bien, desde un punto de vista zoológico, y la zoología es una ciencia cuestionable pero respetada, las razas existen, aunque no sean absolutas. Los especímenes de los géneros animales se agrupan de razas, es decir, en subtipos de una misma especie animal que son bastante regulares y algo incoherentes y relativos, aparte de variar según evolucionan las especies de acuerdo a su filogénesis y a su historia. El buen racismo es el que entiende a las razas como conjuntos relativos de especímenes mestizables.

Así como el buen racismo es tan necesario como difícil de concebir, sucede igual con el buen clasismo. La diferencia que tienen es que las razas animales podrían persistir sin mestizarse sin que eso fuera malo necesariamente, en tanto que la existencia de las clases sociales humanas deberá cesar mientras que exista.

La etimología de la palabra “razaˮ no fue determinada con certeza suficiente. El Wikcionario sostiene que puede provenir de la italiana “razzaˮ, de la latina vulgar supuesta “radiaˮ, de las latinas clásicas “ratioˮ y “radixˮ, de un apócope de “generatioˮ, de la germánica “reizaˮ, de una eslava, una árabe y de la francesa antigua “harazˮ. Es probable que la dispersión del vocablo responda a que deriva de alguno previo, bien de los primeros asentamientos afreurasianos o de la etapa primitiva anterior. Los significados de estas palabras se suelen referir a conjuntos y medidas, por lo que las razas son los subgéneros animales, que existen de facto, aunque de modo imperfecto y algo impuro. Tal vez la palabra “razaˮ, lo mismo que “razónˮ, provengan del uso del rasero, que era una vara utilizada para hacer mediciones. El uso de palos existió incluso desde la etapa de los mónidos inferiores, pero a partir de la edad de piedra se rasgaron las cortezas de las ramas con lascas afiladas. El rasgueo y el raspado de la piedra sobre la rama causó un sonido como el del fonema “rasˮ. Luego, la tenencia de palos descascarados, y emprolijados al pulírseles las irregularidades, permitió el uso de esas piezas para tomar medidas, en particular la de los círculos, dibujables al hacer girar a una vara sobre sí misma, a la que se le dio el nombre de “radioˮ. El lenguaje humano replica a veces al sonido de los objetos a los que designa, pero no siempre. La imitación fónica de los sonidos objetivos es uno de los factores para su creación, o sea que no es el único. La utilización de palos como medida para hacer cuentas permitió el desarrollo de las ciencias geométricas y matemáticas, como así a las operaciones de la lógica más coherente, por lo que es factible que a las varas, elementos fundamentales de la medición, se las tomase como figuras para referirse a los cálculos y a las agrupaciones de ejemplares, tal como los círculos son formas usadas para la teoría de conjuntos.

La superioridad entre razas es un hecho relativo e histórico, dado porque unas tuvieron una tecnología capacitante para someter a otras, pero eso no implica que aquéllas sean mejores de verdad, sino sólo que tienen la potencia para dominar a éstas. El buen racismo es el que busca la igualdad interracial.

El evangelismo latinoamericano es un cristianismo conservador. Con nota de filosofía de la historia

Es promovido por el protestantismo estadounidense, que es pro-capitalista e imperialista, y afín a la privatización, por lo que favorable a la aristocracia, en primer lugar a la de las oligarquías locales, por su inserción nacional, y en segundo a la estadounidense, por su proveniencia originaria. Es un contrapeso de la elite del imperio norteamericano al populismo adoptado por la iglesia católica. El catolicismo es un cristianismo menor al protestante, que es el que tiene la supremacía mundial, aunque la está perdiendo en favor del ateísmo comunista chino, que deberá ser superado también, y que decaerá algo al menos, porque en verdad no es un comunismo, sino un capitalismo mixto de gobierno ateo, ocupado constitucionalmente en su totalidad por el partido comunista, en una nación en gran medida religiosa: el comunismo chino está muy adelantado a las condiciones históricas principales, y al no favorecer tanto a la socialdemocracia, por la rivalidad entre las internacionales, pierde fuerza, lo mismo que hace al capitalizar mal. El trayecto tiene que ir del capitalismo actual al popular, de allí a la socialdemocracia, luego al socialismo, después al comunismo y después al buen orden, todo eso bien atravesado por la ecología. Ese orden es quebradizo, pero intentar saltear mucho las etapas tiene poca buena cabida. Se avanza mucho y luego se tiene que esperar, o que volver atrás. La estrategia del ateísmo socialista tendría que recomponer bien a las internacionales entre sí lo más que pudiera para facilitarse el buen éxito de su empresa, y debe hacerlo por los conglomerados humanos a los que representa, que en verdad debieran ser siempre toda la humanidad, para que no se falsee y enfrente los debates que tenga que dar de la manera en que se tiene que hacerlo para que el enfrentamiento salga bien. Debe medir la posibilidad de la concreción de sus objetivos de acuerdo a la exigencia proletaria en primer lugar, atendiendo bien al lumpenproletariado, y a la del empresariado no capitalista en el segundo, y con las reversiones que correspondan, porque el empresariado pobre puede ser inferior al salariaje medio y alto, lo mismo que le deben caber las buenas demandas privadas, que padecen al capital y a la religión desde arriba.

En Argentina, y seguro que en Brasil también, las iglesias evangelistas están ejerciendo una política de desmovilización de los perjudicados por el ajuste, al invitar a las y los desempleados, quebradas y demás precarizados a buscar la solución a sus problemas con la fe.

Es aventurado decir lo que sigue en este párrafo, pero allá va. La socialdemocracia es una etapa intermitente del socialismo en la que el gobierno es socialista pero la ley suprema es pro-capitalista. A partir de la reforma constitucional pro-socialista, se inicia la fase socialista continua, que podría contener a gobiernos religiosos y pro-capitalistas encuadrados en una ley pro-socialista en el caso de que se mantuviera al sistema de sufragio pluripartidista, fase prolongada que impulsaría la socialización de los grandes medios productivos económicos y que se tornaría comunista al socializarse el gobierno, a lo que le faltaría la divulgación de lo que hubiera oculto de la buena ciencia para completarse. Sería un proceso crítico y gradual, pero de gradaciones algo irregulares e interpuestas, con retroversiones y demás desperfectos, y no tendría la seguridad de concretarse. La evolución humana planteada por la filosofía de la historia puede no completarse nunca, pero sería bueno que se diera. Hasta ahora los gobiernos socialistas y comunistas se limitaron a direccionar el desarrollo capitalista en términos más o menos progresivos, con toda la injusticia que eso tuviera, y planteando avances más bien puntuales de las etapas más elaboradas, porque su desenvolvimiento está determinado por el fideísmo moderno, que es lo que prima en la sociedad. Hay una correlación entre el modo del gradualismo y la escala de las instancias societarias, porque el socialismo requiere de la socialización de los medios económicos, que son más los de la infraestructura social, el comunismo la de los gobiernos, que suelen ser meso-estructurales, y el buen ordenamiento la de la ciencia, que es bastante superestructural. El asunto con esto es cómo componer el transcurso de las etapas con la satisfacción de los buenos reclamos relativos a las fases posteriores, que urgen con menor intensidad social en el presente. Debe ser una transformación integral con prioridad relativa de lo inferior sobre lo superior, en la que las organizaciones políticas tienen más que obtener medidas acordes a la predisposición progresiva de la sociedad que plantear las cuestiones a futuro, que son las que tienen poco consenso para concretárselas legalmente en lo inmediato y de las que se debe ocupar la sociedad entera.

¿Soñar es pensar?

 El sueño, ¿es un modo de pensar? Si el pensamiento es la actividad cerebral el sueño es un tipo de pensamiento; pero el pensamiento no es la actividad del cerebro, sino un derivado suyo. El pensamiento es lo que los animales sentimos de la actividad cerebral y que quizás suceda de otro modo en los vegetales. Al pensamiento usual lo ordenamos más con la voluntad que al onírico, al que poco disponemos según nuestro deseo expreso. No obstante, el pensamiento usual tampoco es del todo coherente, porque somos mónidos y porque el mal orden no permite hacer conciente a lo debido para la libre expresión de los sentimientos, lo que causa a la existencia de la sub y la inconciencia, que irrumpen en el comportamiento primordial, por lo que en su discurso, de manera bizarra, como actos fallidos, humoradas, accidentes, sueños y peleas, pergeñándoles malas y buenas prácticas, coligadas a las del orden superior. Ni el orden conciente es todo malo ni el inconciente todo bueno, así como ni el plebeyaje es infalible ni la oligarquía mala toda.

 La sensación externa es lo que sentimos del sistema nervioso periférico, que llega hasta la piel y abarca a los ojos, los oídos y la nariz. El pensamiento es lo que sentimos del sistema nervioso central. Entonces, el sistema nervioso hace a la sensación, de la que el pensamiento es su subtipo cerebral.

 El pensar es midiente. Su definición viene del vocablo latino "pensare", y éste de "pendere", que se usó para hablar de cómo penden los platillos de la balanza. Entonces, los sueños son poco pensantes, sino de una ideación más bien ajena al cálculo matemático, o por lo menos del que se hace a partir de la invención de la balanza. A la vez, "matemáticas" viene de "lección", es decir, que el término puede no aplicar sólo para las operaciones numerales. Entonces, no todo el sueño es pensante, pero sí ideativo.

Cf. "pensar" y "matemáticas" en el DECEL y "pendo" en el diccionario de Segura Munguía, obs. cit. 

martes, 10 de abril de 2018

El capitalismo merece una buena reivindicación social que lo destruya bien

El oscurantismo del PJ

Un problema de la propuesta de la alianza con el democratismo pro-capitalista de la mayoría de los partidos religiosos populares es que éstos pretenden subsumir a los ateos y socialistas, a lo que hacen a los golpes, cosa que lleva a algunos, los trotskistas en particular, a exteriorizárseles, sin que el cuestionamiento al teísmo tenga el lugar que debe en el debate político, al suponerse que la deificación y la política son asuntos sin relación entre sí. Estuvo el latiguillo de que de eso no se habla. El ateísmo puede participar o no en los frentes democráticos liderados por el pietismo progresivo, pero tiene que socializar la crítica a los dioses, porque la deificación hace a la conceptividad social que sostiene al capital. La crisis humana será insuficiente para el replanteamiento del orden de la especie si ésta no asume la verdad al respecto del modo propietario, del cual la cuestión teísta es parte porque la ideación es la apropiación mental del mundo. El problema es que los partidos políticos, no sólo los religiosos populares, están inscriptos en la ley vigente, que es la capitalista y que es religiosa en gran parte del mundo, a lo que el Partido Justicialista argentino se subordinó de manera católica ortodoxa, que es la de la derecha pejotista, y al modo heterodoxo, el de su izquierda, por lo que la política del PJ penduló entre el proteccionismo y el aperturismo, más del lado del primero que del segundo en lo ideológico, pero al revés en lo efectivo, porque la constitución es de un liberalismo propenso al capital trasnacional. Durante los gobiernos de Perón la Argentina persistió inserta en el comercio internacional de manera agroexportadora, pero con una industria liviana sustitutiva de importaciones y mejores derechos laborales, lo primero de lo cual fue más de los terratenientes, empresarios agrícolas menores y obreros campesinos, y lo segundo del empresariado, capitalista y común, y de los asalariados urbanos, ambos con sus familiares, casi siempre mujeres, e hijas e hijos, hasta las olas de la revolución feminista, que les permitieron a las mujeres acceder a ingresos monetarios como parte de su liberación incompleta, todavía coartada por la desigualdad sociosexual y la deformación del modelo familiar católico en crisis, entre otros temas. Como partido del catolicismo popular, el PJ intentó ejercer más el proteccionismo que la apertura económica, porque aquél es más popular que ésta, todo en el marco del catolicismo capitalista y salarial de la constitución. El oscurantismo del frentismo democrático, además de capitalista, es el del fideísmo y el del pietismo laico, tanto el ortodoxo, que participó del último genocidio de este país del lado de la dictadura, con el precedente de la Alianza Anticomunista Argentina en particular, como el del popular, que tiene un carácter castigador indulgente, lo que es insuficiente, aunque necesario, pero bien reformulado, para que sea buena la vida de la comunidad humana, a lo que la religión se propone sin lograrlo, entre otras cosas porque pretende coherentizar la búsqueda de la buena vida terrenal con su continuación en la llamada vida eterna, lo que es hipotético y llevó a especulaciones vanas, sin buen sentido para la verdadera vida, que a la vez que igualitaria es la que asume que termina con la muerte. La muerte del cuerpo humano implica la muerte de su alma. En tanto que la humanidad no ordene su vida de acuerdo con la verdad relativa al alma la práctica le fallará más que si hiciera lo contrario, así que ese es un tema ineludible para la ciencia. La desgracia del pensamiento y del resto de la práctica sacerdotal se replica en la economía porque la sobredeterminación ideológica sobre las prácticas motrices, decididas ideativamente, fue falseada por la creencia y sus derivados ideológicos, como lo es el del carácter castigador que el empresariado ejerce sobre sus empleados. El empresariado, al ser mayormente religioso, y someterse a la ley piadosa, tiene que ser castigador, por lo cual sometió a los asalariados a rutinas de mal rigor, a lo que los asalariados repitieron sobre sus esposas e hijos y lo que es general en el funcionamiento social, a la vez que la supervivencia y el disfrute. El castigo que ejecuta el empresariado es el de la generación del valor de cambio. Es un castigo que, al obligar a las personas a rutinas laborales explotadoras, dispone la creación de los productos transables, tanto los agrícolas como los industriales y los serviciales, estos últimos de los cuales existen tanto en la administración pública como en el sector privado. Estos productos se transan comercialmente porque las personas así lo hacemos, por lo que su intercambio sucede mediante el dinero, a veces indirectamente. Por eso es que el castigo social genera al valor abstracto, porque hace trabajar de una forma dura que genera valor de cambio y permite la consecución de dinero mediante la provisión de un bien elaborado, lo que es una réplica de la lógica religiosa de sacrificarse en pos de valores puros, bastante más incrementados en la clase privada, que coexiste con la de la elaboración comunitaria, que tampoco es totalmente opuesta a la mercantilización, y con algo de buena razón, ya que debiera primar el buen mercantilismo como etapa intermedia a la abolición de la mercancía. La apropiación de los objetos que simbolizan al valor abstracto, que son los dinerarios, sucede en concordancia a la divinización social, en la que los pobres suelen ser tratados como los peores diablos o los santos ignorados, la clase media como cornudos egoístas o sacrificados aceptables y la alta como la cúspide del cumplimiento del mandato, a la que le corresponde el premio de la mayor riqueza, mientras que veladamente comete los más de los peores de los crímenes históricos, lo que también la estigmatiza, y severamente, no sin algo de cierta razón. Es un enjuiciamiento falso por lo que tiene de mitero. Un juzgamiento fetichista, algo crítico e inexacto, que puede orientarse a ser un juicio histórico justo, pero que para llegar a serlo tiene que superar cuestiones a las que sus detentadores no quieren asumir.

El vademécum sociológico

Como los males sociales son sociopatías, que requieren de buen tratamiento social, se los debiera enlistar en un libro, que tendría subramificaciones económicas, políticas, comunicativas y demás.

domingo, 8 de abril de 2018

Un error financiero del populismo

El populismo, como es romántico, tiene la falla de haber asumido mal a la cuestión financiera, por los prejuicios anti-materialistas de los pueblos, dados en parte por la prédica del pietismo pobre y en otra por la exaltación amorosa del arte plebeyo, que desdeña a la lógica coherente tanto como a la contabilidad, a la abstracción pura y al dinero. La liberación social requerirá que los pueblos asuman bien a la cuestión financiera, que es decisiva para el orden social porque la tenencia de dinero es necesaria para sobrevivir y para disponer bien al bloque histórico revolucionario.

Del peor patriotismo

Ya de por sí el patriotismo es malo porque es patriarcal. La noción de la patria se refiere a los padres. No es una fratria. Pero además el patriotismo de las élites es encima despectivo con el pueblo, como los padres que dejan abandonados a sus esposas, hijas e hijos. El populismo tiene que rexaminar su patriotismo y reemplazarlo por una política igualitaria para los géneros sociosexuales, fueren el masculino, el femenino o el transitivo.


Fuente

Pablo Gentili, “Lula para principiantes. Un paralelo entre la historia de Brasil y la historia de su mayor líder histórico (sic)ˮ, en Página 12, Buenos Aires, La Página, 8 de abril de 2018.

En esta nota de Pablo Gentili, a la que adhiero bastante, el autor se olvidó del varguismo, que es antecesor del lulismo en lo que hace a una política democratizadora y proteccionista. Es un tema complejo del que me falta conocimiento. Si bien el varguismo fue tanto católico como capitalista, tuvo sentido progresivo. Merece reivindicación crítica.

Ignorancia izquierdista

La irracionalidad de las masas se refleja en la insensatez de la izquierda, como cuando ésta pretende que un gobierno progresista, que llegó debilitado al mando republicano, sin mucha exigencia socialista por parte de la nación, y que es asediado por poderes mayores, concrete en entre 4 y 6 años la igualdad social, o sea, que en poco tiempo solucione el problema de la estratificación societaria, que tiene como 10 mil años de viejo. La izquierda idealista pretende que en uno o dos períodos de gobierno se resuelva bien un problema de 10 mil años. La izquierda ni siquiera asumió bien todavía que el gobierno electo mediante el sufragio es un poder menor dentro del republicanismo, porque es inferior a la constitución, que es resguardada por el poder judicial y las fuerzas armadas, y porque la hegemonía capitalista lo supera en la sociedad, con manipulación informativa, extorsiones políticas, boicots económicos, acoso judicial, operaciones de inteligencia, amenazas militares, asesinatos selectivos, patoteadas y lo que sea.

La red de trata sexual masculina en los clubes profesionales argentinos

La trata sexual masculina existe y fue denunciada con el escándalo de algunos de los clubes argentinos grandes, cuyas ramificaciones deben ser mucho mayores de lo que se supo hasta ahora, por lo que pareciera que los servicios de inteligencia de este país hubieran sacado a meter confusión a Natacha Jaitt, una ex espía devengada en personaje de la farándula que intentó incriminar a unos periodistas y a Gustavo Vera, líder de la organización La Alameda, que persigue a la explotación sexual, de lo que le tuvieron que permitir descargarse en el programa televisivo de Mirta Legrand. La ofensiva en su contra debe responder a que delató a redes de proxenetas, en las que debe estar Jaime Stiuso, ex titular de la Agencia Federal de Investigaciones, con Guillermo Coppola, ex manejador de Diego Maradona, y en las que el macrismo puede que tenga un lugar importante, como así en la trata de los jugadores de fútbol. A la AFI la conduce Gustavo Arribas, por lo que la actuación de sus agentes obedece a sus intereses, aunque el tema tendría que ser dilucidado más en concreto. Lo llamativo es que Natacha Jaitt hiciera sus declaraciones poco después de que se descubriera el sometimiento sexual de algunos de los jugadores de fútbol de las inferiores de Independiente, River y All Boys.

Las operaciones comunicativas para manipular a la opinión pública son uno de los pilares del macrismo, que se sostiene en base a una imagen aparente.

De la corrupción de la socialdemocracia

La socialdemocracia, donde ganó las presidencias, gestionó modelos capitalistas, porque no reformó a las constituciones burguesas. Para eso tendría que haber ganado por márgenes muy amplios, lo que no sucedió nunca, o casi nunca, y a veces lo hizo fracturada, como en el Brasil de Dilma Rousseff, que llegó a la presidencia en una alianza entre el PT y el Partido de la Socialdemocracia de Brasil, ambos de los cuales ejecutaron al ajuste requerido por la clase capitalista desde la crisis del banco Lehman Brothers, en 2008, que marcó el límite de la redistribución agroexportadora del progresismo latinoamericano. La socialdemocracia no podrá superar al estado bienestarista liberal, un proteccionismo compatible con el cristianismo social, hasta que las constituciones sean pro-socialistas. Pretender que los gobiernos socialdemócratas no gestionen al capitalismo bajo constituciones liberales es desubicado. La decisión final al respecto es la de las masas, a las que se debe incitar para el socialismo dentro de las condiciones capitalistas en tanto que voten en mayoría a los partidos pro-capitalistas. El tempo de la revolución es más el de las masas que el de las organizaciones políticas.

En el marco legal pautado por el sufragio nacional hay muchas variantes a adoptar para los gobiernos progresistas, por lo que las cuestiones intermedias y menores cobran mayor relevancia, lo mismo que la estrategia de mando, que tiene que tener una combinación de movimientismo bien moderado con proteccionismo económico, democracia política y tolerancia religiosa, entre otros factores. Habida cuenta del modo golpista reciente, cabe pensar en las políticas comunicativa y jurídica.

De la organización de las masas por parte de los partidos

Los partidos políticos organizaron a las masas, de manera incompleta y con varias concepciones en pugna, pero los de izquierda no pueden ordenarlas en gran medida, por lo que la mayor parte de la emancipación social depende de sí mismas. La relación entre los partidos y las masas es una en que cada parte tiene su responsabilidad, siendo superiores los primeros pero más importantes las segundas, porque congregan a más gente. La emancipación humana depende de que las masas la adopten como propuesta política, lo que se supedita a la elección de cada una de las personas comunes. Los partidos pueden iniciar la crítica, pero ésta debe ser retomada por la gente más simple para que se pueda obtener el poder social necesario para el socialismo. El socialismo sólo puede concretarse si es una exigencia popular, por lo que la falsa conciencia proletaria es un problema insalvable.

La idea del mal menor en la elecciones es causada por el constitucionalismo republicano, que como es pro-capitalista implica necesariamente que los partidos que accedan al gobierno tengan que mantener y someterse a la ley vigente. Superar el problema político del mal menor requiere sí o sí de una reforma constitucional pro-socialista, por lo que de más o menos dos tercios de un electorado bien representado, o sea, de una predisposición socializante mayoritaria en el seno de las naciones, que asimismo tendría que ser representada coherentemente en una alianza partidaria que sería inestable y sometida al poder vigente, que cuenta con el apoyo estadounidense y europeo. Por eso es que Marx dijo que no se puede superar un sistema hasta que éste haya agotado su impulso. Hasta que las masas no hayan asumido la necesidad de superar al capitalismo y se articulen bien con los partidos que coincidan en ello no se podrá lograr bien este objetivo. De allí que habrá que soportar al capitalismo por un tiempo, al menos hasta que el grueso de las masas haya dejado de ser subconscientemente pro-capitalista, lo que requiere de que las organizaciones partidarias socialistas se pongan de acuerdo para transformar la legalidad suprema internacional. En el caso de que las trotskistas ganaran las presidencias, también tendrían que administrar al capitalismo, porque estarían sujetas al constitucionalismo liberal. La otra opción es la de derrotar a los ejércitos aristocráticos, que tampoco cuenta con apoyo masivo y que terminaría fracasando, o triunfando mal. La revolución social es social, por lo que es responsabilidad de la sociedad.


Fuente

Diana Asunción, “¿Porqué las masas no salieron a las calles contra la prisión de Lula?ˮ, en La Izquierda Diario, Buenos Aires, PTS, 7 de abril de 2018.

Este artículo motivó a cinco de las notas que le son contiguas.

sábado, 7 de abril de 2018

Los capitalistas derribaron a los gobiernos progresistas aunque los hubieran capitalizado

Que los gobiernos progresistas latinoamericanos hayan capitalizado a las grandes empresas como nunca en la historia del subcontinente no quita que la clase privada no los haya derrocado a golpes institucionales, promovidos desde el imperialismo estadounidense. En tanto que rijan las constituciones pro-capitalistas de la legalidad burguesa alta los gobiernos, por más socialistas que sean, no podrán ejercer ninguna política ganadora a fondo, porque ésta se contrapondría desde abajo con un poder social superior y establecido, sostenido por los poderes judiciales y las fuerzas armadas en alianza con los mayores medios comunicativos y liderado por las altas finanzas, que es la cúspide directriz del orden capitalista trasnacional y que se subdivide primero en imperios y naciones sometidas, más y menos desarrolladas en el modo de la democracia liberal fideica, y luego en las potencias del bloque comunista, que se capitalizaron. La etimología del liberalismo es la de los libros, que en el monoteísta tienen a la Biblia y al Corán como ejemplares principales. El liberalismo principal del capitalismo vigente es el de los libros de los dioses monoteístas, que inspiran a las reflexiones de la filosofía liberal, con sus derivaciones en la ciencia económica, la jurídica y las de la administración estatal y empresarial, expandiéndose por toda la trama social contrariada con las doctrinas seguidoras de los libros de las otras concepciones liberadoras. En tanto que las ideas de la libertad y el liberalismo están asociadas a los libros las doctrinas sociales son libertarias en el sentido de que pretenden la liberación humana, a lo que el liberalismo también declamó, desde libros ajenos a los cleros pero sometidos a sus preceptos máximos, lo que desencadenó una crisis conceptual que es simultánea al fracaso del ordenamiento social de nuestra especie. El libertarismo comunista también es un liberalismo fracasado, e incluso por sus propias faltas. Es que ninguna concepción es suficiente, por más buena que sea, en tanto que no aplique en la totalidad humana, por lo que la humanidad deberá adscribir a una concepción verdadera, que sería una, no pueden haber muchas concepciones verdaderas coexistiendo sin ser parte de una, porque en tanto que tienen muchas, creyentes y contradictorias entre sí, las personas se pelean persiguiendo ideas equivocadas. La exigencia del socialismo científico es totalitaria, porque pretende que todas las personas adhieran a sí mismo y porque intenta postular una doctrina para toda la práctica social e individual, pero ese totalitarismo podría ser bueno, en tanto que fuera de consensualismo verista, y la vía del socialismo científico es la única que puede resolver bien a la crisis de la humanidad, porque reemplaza a la creencia por el saber, lo que armoniza a la gente y a sus actos, aunque en crisis y no siempre bien, de lo que da cuenta la mala violencia del ateísmo socialista.

Los libros son de las creaciones humanas más elevadas, que es lo que comparten con la libertad, que viene de la levedad. Los libros son de las fabricaciones humanas más abstractas porque son de las más elaboradas, y a su vez promueven la liberación humana, sin haberla logrado lo que se hubo propuesto por las malas ideas escritas en ellos. La escritura es superior al habla porque es más sofisticada, pero el habla es más importante porque es su base y porque es más común: es más popular porque es más simple y porque la grafía extensa es comprensible para pocas personas, por lo que es exclusiva. El habla es más común. Igual, su dicotomía es insensata, porque no es cuestión de optar por una o por el otro. El problema es convivencia humana, por lo cual es el de nuestra práctica, que se relaciona directo con la ideación, su faceta más pasiva. La impugnación anarquista al logocentrismo peca de antirracional en absurdo, porque el logos en sí mismo es el lenguaje, que no necesariamente es racional. Confunde al pensamiento, que es la ideación, con la razón, que es la ideación inspirada en el rasero, que sirvió para medir los radios, por lo que es dada a las operaciones de la lógica abstracta, las de la geometría y la matemática, que no son todas las de la lógica porque la lógica más concreta también existe, como lenguaje diferente del de aquélla, que puede ser incoherente, contradictorio, falso y todas las otras bajezas del universitarismo predominante. La crítica anarquista a la metafísica está equivocada porque en verdad de lo que trata es de la ciencia dominante, que es tanto monoteísta como capitalista ahora como hubo sido oligárquica y teísta desde la Antigüedad, mientras que el bloque internacional dominante es el del cristianismo capitalista, que abarca en crisis tanto a Estados Unidos y a Europa como a Rusia y a América Latina. El ateísmo socialista es el del segundo bloque conceptual internacional, con China como gran potencia seguida de la India, un país de constitución socialista sufragante y que no es atea. El Congreso Nacional Indio (CNI), partido de la segunda internacional que tal vez sea hinduista, prevaleció gobernando desde 1950 hasta ahora en la potencia de mil 210 millones de habitantes, los que son mayormente religiosos, y también capitalizó algo mal y algo bien al país. La capitalización dispar obedece a la estratificación clasial del medioevo, a su vez sucesora de la antigua, iniciada con el sedentarismo religioso de la agricultura. La divinización jerárquica es concomitante al sistema de castas, aunque tenga antecedentes primitivos, que es purificante porque la castidad es la purificación, a la vez que la castración, que hace a la estrechez del chetaje, de la clase privada, que incide en la castidad popular, de rigor menor, porque dispone al orden legal supremo. La cultura humana capitalista es la del fideísmo moderno, que permitió la invención de la imprenta con que se fabricó a los capitales de la modernidad posterior al Renacimiento. En verdad la acumulación de capitales comenzó con la capitalización simple. Ya con las primeras captaciones, que son incluso las de los animales inferiores y las de los vegetales, por lo que las de los monos y homínidos, se captaron cosas, pero a partir del sedentarismo se las empezó a acumular, se las amontonó en cúmulos, a los que apenas hicieron las naciones humanas cazadoras, pescadoras y recolectoras, tampoco exentas de haberse impuesto a las demás especies ni de disputas internas. Entonces sucedió la primer acumulación consolidada de capitales, entendidos éstos como captaciones, pero eso al modo esclavista, así fueron los imperios, antes que adoptar el modelo de la servidumbre, al que reemplazaría el del salario. La modernidad llamada capitalista es la del salariazgo, que requiere de la impresión de billetes. En el medioevo y la antigüedad civilizatoria hubo modernidad, porque hubo modos, pero no fueron tan elaborados por el cientificismo de las universidades fieles, que fue incipiente y politeísta antes de que se lo recluyera en los monasterios, que lo procesaron cristianamente, lo que en Oriente sucedió distinto, ya que el islamismo no fue tan prohibitivo de la ciencia grecolatina, por lo que superó al cristianismo hasta el Renacimiento, cuando la expulsión de los moros de España y la conquista cristiana de gran parte de América, África y Asia, permitida por una ciencia apta para vencer pero sin el buen sentido suficiente. El llamado capitalismo es el sistema de captura en valores dinerarios. La captación medieval fue en bienes monetarios, suntuarios, mobiliarios y domésticos derivados de la servidumbre, más refinada que la dominación antigua y que la nómade. La captación nómade supuso la imposición humana por sobre las otras especies vivientes, sin ser ésta tan pronunciada, pero a su vez la sedentaria instauró a una casta privilegiada en la cúspide de la apropiación biológica, que es seguida de pueblos a su vez diferenciados hacia dentro.

El endeudamiento como falta económica

La deuda de las personas, naturales o jurídicas, es como el pecado religioso en que pone a quienes las adquieren en situación de falta, por lo que hacen al castigo social. Algo de la miseria de las naciones está dado por la deuda, tanto la de las empresas como las de los gobiernos y las de las personas individuales. La toma de préstamos interpersonales supone el traslado de créditos monetarios entre los agentes financieros, unos de los cuales dan el dinero, usualmente con tasas usurarias, a quienes les prometen pagarlo, por lo que quedan con esa obligación, que les pesa por la amenaza de perder los bienes puestos como garantía, o por las represalias comerciales, o mismo los asesinatos de sicarios, y demás venganzas debitarias.

La ley que administra a los sistemas crediticios económicos es a su vez crédica en esencia, incluso en el bloque ateo, que no superó al fideísmo, por lo que la confianza es uno de lo ejes de su práctica social. La superación del fideísmo, como la del capitalismo, debe ser internacional y explícita para ser exitosa.

El mal propietarismo es una enfermedad social

La mala apropiación es consecuencia de la mala práctica de la más activa, a su vez dependiente de la mala ideación, que responde a los relatos míticos y a otras fuentes de violencia de índole conceptual, que las hay en el comunismo también, como la demonización efectuada por las y los comunistas, que fue bastante grande. Es una estigmatización de izquierda basada en la mitología diablera, de tradición amplia en la edad media, en particular entre los bárbaros, algunos de los cuales fueron satanistas. El satanismo atravesó tanto a las culturas clericales como a las bárbaras, y en los monasterios se presentó con las faltas a sus reglamentos, a las que los curas pensaron como provenientes de las tentaciones del demonio. La vida monástica es muy dura. Hasta se no se reconozca eso socialmente será más difícil resolver bien a la crisis histórica humana, porque su injusticia es parte de la histórica y porque repercute en la injusticia media y en la baja, pero ésta no es prioritaria, porque no es de las necesidades básicas: como lo alto repercute en lo bajo, la buena resolución de los déficits de lo bajo requiere de la de los altos. El capitalismo comunista es otro problema grande también, y está poco tematizado en las discusiones de la izquierda. La estratificación comunista no es jerárquica porque el comunismo es ateo, pero existe y hace a una diferenciación interclasial basada en la captación de las propiedades, entre las cuales están las más abstractas, que son las dinerarias. El orden propietario está establecido en la ley internacional, que es la que vigila el ejército y la policía, que son la fuerza armada mundial y que en general son inderrotables por las milicias populares, e incluso cuando se los derrotó tampoco fue una solución suficiente, porque falta la asunción social del problema religioso, condición indispensable para el buen socialismo.

La carita feliz de la feria en el congreso federal argentino

Algo de lo que no dieron cuenta los análisis periodísticos que miré sobre la nota de la comparecencia del ministro argentino de Finanzas, Luis Caputo, ante una comisión bicameral, relativa a sus cuentas secretas y al endeudamiento del gobierno al que pertenece, es que la carita feliz que le dibujó a la diputada Cerruti era la de los carteles de la feria de canje de ropa por alimentos que hicieron unos pobres en la plaza del congreso a la par del interrogatorio. Le hizo una remisión provocativa, con una burla al sufrimiento de los pobres, que la sacó de quicio, con lo que se levantó la sesión en un griterío de parlamentarios. En lo que se acercó a la verdad el ministro es en que está como muerto, porque se lo hubo descubierto en público, en falta social flagrante. El macrismo gobierna desde entonces con su falsedad más expuesta, no obstante lo cual puede persistir enaltecido por mucho tiempo, e incluso retomar el mando luego de perderlo de nuevo. El macrismo es el privatismo argentino de ahora, que tiene una historia desde que se fundara el país y que viene de la de antes, la de la colonia, la de Europa y la de América, que asimismo es internacional. La privatización es trasnacional porque el capitalismo lo es, y es ejercida por las oligarquías de los países, porque la aristocracia es muy estricta, de castidad religiosa refinada.

El privatismo es promotor de la degradación social porque el fideísmo aniquila moralmente a las personas, sobre todo cuando se da en ambientes apartados, y el imperialista, que es el capitalista principal, tiene una quebradura moral tan fuerte que llega a colmar la crueldad, la avaricia, el disfrute del enaltecimiento social a costa ajena, la exhibición de la violencia más perversa con fines de goce político, el uso de la guerra como medio de reactivación económica y así. Para definir la capitalidad del empresariado medio y bajo habría que hacer una tabla de capitalización social, medida en abstracto, en dólares anuales, una medida algo equivocada pero aproximativa, lo que facilitaría decidir bien la cuestión. La gran propiedad privada de los medios de la producción de la práctica histórica no debe existir, pero operar el tema agrediendo mal al empresariado tampoco lo resuelve bien. La cientificidad del socialismo científico requiere que el empresariado sea bien analizado, incluso el más capitalista, porque, si no, no se puede operar bien al asunto. Debe ser una crítica transclasista bien compuesta.

jueves, 5 de abril de 2018

De la predisposición electoral de las naciones

De haberse optado por la vía sufragante para la obtención del gobierno, los partidos socialistas deben adecuar su táctica a la predisposición electoral de las naciones y a los proyectos de los grandes actores políticos populares, con críticas, excepciones y variantes circunstanciales, lo que puede implicar posicionamientos disímiles, aunque eso implique relegar reivindicaciones, ya que de todos modos no se las puede concretar sin apoyo mayoritario. Se puede participar en frentes democráticos retardatarios señalando las cuestiones que quedarán pendientes debido a la falta de madurez social, lo que permitiría impulsar a sus tendencias progresistas a la vez que señalarle las presunciones a las masas, cosa que serviría para que se preparen para enfrentarlas. El criterio para decidir el nivel de las aspiraciones tiene que ser el de las demandas proletarias del momento: no se puede revolucionar mucho más de lo que el proletariado pretenda, pero hay que entender también que el empresariado no capitalista es parte del proletariado, es decir, de la clase más dedicada a la producción de los bienes de subsistencia. La producción necesaria no se acota a la fabricación, sino que contiene a la provisión de las materias primas, el transporte, la comercialización, la contabilidad y la judicatura empresarial, y tal vez a más instancias, como las de los servicios, algunas de las cuales son prescindibles pero necesarias en esta etapa histórica, por la vigencia de la ley actual, que requiere de la adscripción legal y contable de las empresas. En sentido etimológico el proletariado es la clase que quiere el progreso social, porque la prolación es la gratificación: elaborar es construir, es levantar cosas, o, más en abstracto, procesar cuestiones. La clase privada, que es conservadora, puede declarar que aspira al progreso social, y en cuestiones puntuales cumplirlo, pero en general es anti-progresiva por ser conservadora. La clase capitalista opera una mala prolación, un mal progreso, por el mal desarrollo, que es el modelo económico al que impulsa, concomitante con la especulación financiera, su objetivo principal. La clase capitalista ofrece a los pueblos el progreso fallido del seudo-desarrollismo para justificar al enriquecimiento financiero, que es su interés primario, al que realiza en paralelo a la crisis de los modelos societarios, dentro de esa lógica de beneficiamiento vano en la que está metida y que es correlativa al pietismo más estricto, sobre todo al monoteísta. No obstante, el pueblo también es algo mal desarrollista, por su fideísmo, su religiosidad y por la política procapitalista heterodoxa que tiende a sostener, pero lo es menos porque en general no es capitalista, y cuando lo es suele serlo de la capitalidad menor.

martes, 3 de abril de 2018

De las expresiones figuradas en el periodismo

Las y los periodistas debieran reducir al mínimo las expresiones figuradas, es decir, las alusiones, los comentarios sarcásticos, la ironía, las comparaciones metafóricas y así, porque los temas de los que tratan son importantes para la política y porque son difíciles de entender, no sólo por su propia complejidad, sino también por la existencia de versiones contrapuestas, manipulaciones informativas, datos equivocados, difamaciones armadas, calumnias, insultos y demás, una serie de accidentes y de operaciones para disponer la conciencia social de acuerdo a propósitos malsanos, capitalistas y de acumulación política en particular. Las personas comunes muchas veces no manejamos el conocimiento necesario para comprender las notas periodísticas, y no tenemos la posibilidad de preguntarle a los emisores, o a otros especialistas, por lo que, para que la comunicación masiva sea más o menos exitosa, se deben disminuir los factores de la distorsión comunicativa dentro de lo que sea posible. Se debe tener en cuenta que se le está informando a personas cuyo nivel educativo puede no llegar al de la escuela primaria completa.

Ya de por sí el fideísmo y los intereses imperialistas, capitalistas y gubernamentales, así como la búsqueda de prestigio, o las vanidades personales, inciden para mal en la comunicación mediática, por lo que la agregación de faltas por parte de los periodistas empeora la situación. En objetivo principal del periodismo es el de socializar la información para el ordenamiento democrático de los asuntos públicos, por lo que hacerse entender por la audiencia le debe ser prioritario.

Mi declaración concepcional

Tengo ganas de declarar mi postura existencial, que es la del ateísmo agnóstico. El ateísmo agnóstico no dice que no haya dioses en el mundo objetivo, el exterior a nuestra fantasía, sino que no sabemos que los haya. Puede que existan objetivamente, pero es poco probable, y cabe dudarlo y exigir verdad sobre el asunto.

Ni el teísmo ni el ateísmo pueden justificarse en base a su comprobación empírica, en tanto que no han habido pruebas suficientes que den cuenta de su existencia y porque para comprobar objetivamente su inexistencia la humanidad tendría que conocer por completo a todo lo existente, lo que es imposible. Sin embargo, se puede abordar la cuestión mediante deducciones. La deducción es un procedimiento que permite construir saber, por lo que sirve para investigar aún si no hay pruebas que la avalen. Para el caso del monoteísmo abrahámico, el del cristianismo y el islam, cabe decir que ya mintió respecto a la existencia del demonio, porque la geología cotejó que no lo hay en el centro de la Tierra, y de la de dios no ha dado una explicación incuestionable.

El tiempo terrestre es tanto lineal como circular

Es lineal porque el tiempo del universo que conocemos es lineal: comenzó con el Big Bang y prosiguió hasta ahora. Y es circular porque la Tierra gira en círculos sobre sí misma y alrededor del sol. El transcurso temporal del pasado, el presente y el futuro sucede en la Tierra mientras que da vueltas.

domingo, 1 de abril de 2018

De la falsa dicotomía entre la civilización y la barbarie

Desde Domingo Faustino Sarmiento, presidente argentino entre 1868 y 1874, parte del llamado período de organización nacional, en el que se alambró mucho de las tierras más fértiles de este país, existe el tópico discursivo de la oposición entre la civilización y la barbarie. Sarmiento, como ilustrado burgués, creador del tema desde su libro Facundo, apostó por la civilidad, la de los modales refinados de las aristocracias sobre todo urbanas, o la de sus clases ascendientes, que eran monoteístas universitarios, y capitalistas precursores, o bien aliados menores de ese modelo, los obreros obedientes, modelo que fue y que es el de la inserción argentina en la economía moderna mundial. A esa toma de partido, Sarmiento la hizo en desmedro de lo rural, a lo que menospreció como bruto, por ser rústico. Esa polarización se plasmó, en política, en la contradicción entre los populistas y los privatizadores argentinos, entre los primeros de los cuales figuraron Juan Manuel de Rosas, Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen y Juan Domingo Perón, tres juanes, y a los que se podría agregar a Raúl Ricardo Alfonsín, Néstor Kirchner, María Cristina Fernández y quizás a Arturo Frondizi y a Illia, por haber sido proteccionistas. Entre los segundos estuvieron los presidentes oligárquicos, como Roca, Mitre, Marcelo Torcuato de Alvear, los gobernantes posteriores al golpe militar de 1930, los militares proscriptores del peronismo desde 1955 hasta la dictadura de 1976, Carlos Saúl Menem y Mauricio Macri. A los primeros, en general, se los presenta como más toscos y populares, y a los segundos como más sofisticados y exclusivos. En verdad, la dicotomía entre la civilización y la barbarie es falsa, porque ni todo lo urbano es bueno ni todo lo rural es malo. Las clases populares urbanas son civiles, aunque de civilidad baja y media, y las clases privadas campesinas también son brutas en lo que lo son, y son del campesinado alto.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Puto es sedentario

La prostitución, como pro-estatumento, como pro-estatismo, es sedentaria. El sedentarismo es la estatización de la residencia. La primera parte de la palabra “sedentarioˮ viene de “sedeˮ, por “sitioˮ, los cuales son quedos. Entiendo al sedentarismo como la residencia estable. El sedentarismo es estatal, pero el nomadismo tampoco fue siempre aestatal, ya que parte de la migración fue interestatal: se viajó de un estado a otro. La promiscuidad sexual requiere del estatismo, aunque no siempre, porque ejercerla migrando sería más difícil, de lo que está bien asociarlos, pero esa asociación no es necesaria, ni necesariamente buena. La prostitución mujeril abarca a un conjunto de significados, referidos a la poligamia, el servicio sexual pago y la traición, y la varonera a aquéllas y a la homosexualidad. La homosexualidad de las mujeres rara vez es tomada por puta, pero el concepto le cabe en falso, porque el orden dominante castiga al ejercicio libre de la sexualidad, confundiendo al sexo con el estatismo, y sin asumir su propia prostitución, su mal carácter ni la participación predominante que tuvo en la promoción que se hizo para que la sexualidad sea lo patológica que es. La de la prostitución es una palabra mal utilizada, porque se le dieron sentidos que no se corresponden a su forma.

 Ser puto es estar expuesto, lo cual no es necesariamente sexual. Viene de "pro estare", entendiendo al "pro" como en dirección hacia afuera.

La confianza en la economía. Fe y crisis

La confianza en el futuro afecta a la economía porque las personas actuamos económicamente según la perspectiva que nos hagamos de la realidad, en la que incidió lo que se creía que iba a pasar. Entonces, el fideísmo causa que la historia sea crítica, porque se confía, se actúa sin saber lo suficiente y luego se fracasa, de lo que se reanaliza la situación.

La inflación alta debe ser estructural a la periferia

En los debates periodísticos de Argentina se le da mucha importancia a la inflación alta, pero se trata al tema como si en el resto de los países sometidos a los imperantes hubiera poca inflación. Los países que reciben grandes transferencias de recursos pueden sostener tasas inflacionarias bajas, pero los que los brindan deben tener un problema general para equiparar su moneda a la principal, el dólar, como el yuan en Oriente y en medida menor, de un tercio del intercambio internacional. Habría que investigar si los demás países, los del tercer y del segundo mundos, tuvieron tasas inflacionarias altas, en la modernidad, el medioevo y la antigüedad, durante lo cual el sistema imperialista se transformó hasta ser el que es hoy. Me falta conocimiento de historia inflacionaria. Debe haber habido más inflación crónica en la periferia que en el centro.

La inflación es un modo de extracción del plusvalor desde el sector público al privado, y afecta más al asalariaje y al lumpenproletariado. El sector privado es el capitalista, que ejerce una producción sofisticada fideísticamente, pero superior a la del fideísmo menor, que admira sus fabricaciones y quiere adquirirlas, por lo que se genera la exportación de productos sofisticados desde el centro a la periferia, generándose el déficit fiscal en esta última, agravado por el pago de la deuda de la toma de préstamos. En esas condiciones los precios suben, porque persiguen el nivel de los países más adelantados, cuyos montos son de nivel superior. Así como los centros imperiales predominan geopolíticamente, sus monedas son las más valuadas y los precios de los productos principales, que se administran y fabrican más en ellos, son los más altos. El tema con eso es que algunos de esos productos son malos, o hacen mal, lo que ocasiona que puedan convertirse en malas adquisiciones. De allí que la periferia deba razonar bien sus importaciones, lo que depende principalmente de la crítica popular, porque son los miembros de los pueblos periféricos los que deciden las compras que hacen, o mismo quienes se las exigen a sus gobiernos, lo que los torna reacios a la restricción de las importaciones de los objetos de tecnología de punta, aunque el tema es distinto para el caso de las compras gubernamentales, como las de armamento militar, o mismo para el equipamiento industrial, agrícola y servicial. La frivolidad popular también existe, y es influenciada por el ludismo de los pueblos, que aplica para el consumo masivo, de lo que son reorganizables por lo que tienen de malo. La cuestión es que esa reorganización tiene que ser social. No se la podría manejar desde arriba, lo que precisa de que la compresión humana acerca de la realidad sea exacta.

La fidencia pesa mal

Es lógico que en un sistema cognitivo en el que la relación entre el significado y el significante está algo mediada por la fe el uso del dinero, como representante abstracto de los bienes, funcione mal. Así como la fe falsea la representación mental, también hace fracasar al intento social de tener éxito en usar valores monetarios para intercambiar las propiedades, entre las cuales están las dinerarias. La economía requiere que las personas moderen bien su apetito financiero, lo que a su vez precisa de conocer bien al sentido de la vida, cosa dificultada por el pietismo, porque éste prohibió a algunas formas buenas del disfrute, igual que el capitalismo las impide de facto por el orden de la práctica que dispuso.

lunes, 26 de marzo de 2018

Un posible error etimológico sobre la indolencia

Los diccionarios comunes de internet dicen que la indolencia viene de una expresión latina referida a la falta de dolor ante un suceso, como la indiferencia, la actitud de aquél o de aquélla a quien algo no le importa. La indolencia tiene ese significado, pero el otro grupo de sentidos que se le da se refiere a la falta de colaboración. De hecho, la forma del término se corresponde con las expresiones de los dos grupos semánticos, tanto el relativo a in dolens como el de la no acrecencia, provenido del vocablo alo. Como el lenguaje es histórico, las definiciones oficiales no siempre son obligatorias, porque pueden estar equivocadas y porque los yerros lingüísticos tienen una validez particular, válida para el momento en que existieron si se les entendió bien el sentido, lo que depende entre otras causas de que se haya entendido la intención de quienes los cometieron. La comunicación exitosa depende de que se comprendan las intenciones de los participantes, de que éstas sean buenas y de que se consiga bien lo que se propuso, pero a su vez eso obedece a la ideología con la que se decidan los planes. Que la ideología humana sea buena es necesario para la buena convivencia, así que ahí hay un problema serio, porque la religiosa no lo es tanto como debe, lo mismo que la atea tiene su mal. De igual manera, la buena ideología tiene que estar bien plasmada en la ley, cosa difícil de lograr porque para eso la humanidad tendría que tener la buena sabiduría suficiente. Es un problema que la humanidad tendrá mientras que exista, y que definirá a los que la gente no querrá tener para sentirse bien. Que las personas tengan actitudes contrarias a sí mismas seguirá siendo un tema serio para la ciencia.

Otra palabra derivada de alo es la de deletéreo, sinónima de la decadencia.

El debate sobre la base y la superestructura está mal dicotomizado

En las ciencias sociales existe la discusión sobre si lo que prima para determinar la práctica social es la base económica o la superestructura jurídica, política y religiosa, a la que habría que agregarle la periodística, cosa que ya Althusser hubo resuelto bien, aunque haya estado loco y equivocado con otros de sus planteos, con la idea de la sobredeterminación. En verdad es un debate insensato, ya que ambas son instancias materiales, la más abstracta subsiguiente a la primera. Históricamente, en la historia humana, se dio así. El universo que conocemos hasta ahora comenzó con elementos livianos, que compusieron después a los más macizos, pero en la historia biológica terráquea la determinación pasó de lo más concreto a lo más ligero, lo que luego incidió en lo más concreto. Tuvieron una co-determinación iniciada por lo nutritivo y seguida por lo ideal, a lo que se usó para decidir cómo actuar para la supervivencia, algo de mala forma porque al debate sobre la práctica se le metieron malas ideas, que causaron muchos accidentes y enfrentamientos innecesarios, así como malos intereses, con las estratagemas de dominación que aparejaron. El idealismo vigente no es todo fideísta. Es un idealismo confuso porque en cierta medida fue forjado mediante la creencia, que obnubiló al discernimiento y que justificara a los relatos místicos, que con la institucionalización se tornaron en piadosos, a través del uso de templos y de libros, y que impulsaron al orden del comportamiento sacerdotal, en sociedades estamentales, desde que se hicieran sedentarias, con distintos modos de sometimiento de la clase más trabajadora, primero esclava, luego sierva y después asalariada, en modos que todavía coexisten, pero con predominio capitalista. Como el sacerdocio fue consustancial al gobierno, la ley del orden social fue diosera, acorde con el clero, así como tuvo una concordancia crítica con los mayores propietarios económicos. La clase privada aúna al clero alto con las altas finanzas y empresas y el gobierno, en una alianza inestable que a su vez es pujada desde abajo, con las contradicciones internas que tiene la base y la conciliación repugnada entre ambas partes.

Esto aplica bien para Occidente y puede que requiera de retoques para el resto del mundo, pero en general fue así.

De la generación del capital más abstracto efectuada por los capitalistas

Una falla del marxismo es que omitió reconocer al valor más abstracto, el financiero, creado por los capitalistas. Los empresarios, sean capitalistas o no, generan valor de cambio, porque al efectuar sus tareas comerciales le agregan precio a los productos que venden. Los empresarios capitalistas, a diferencia de los comunes, se enriquecen mucho más de la extracción del plusvalor causado por sus empleados. Los empresarios comunes se enriquecen con la plusvalía de sus trabajadores contratados de un modo que no es capitalista, porque se trata de montos menores de capital, que también tienen su importancia. Luego, dentro de los empresarios capitalistas, existe la acumulación salarial, que es la de la plusvalía de muchos empleados, la del gran empresariado laboral, y después la financiera, que se basa en aquélla y cuyos montos son mucho mayores. Si bien la especulación financiera se basa en la economía salarial, el acrecentamiento del valor que realiza es obra de los capitalistas del sector, y su creación es muchísimo más grande que la de los obreros: un grupo relativamente pequeño de personas hace mucho más valor abstracto que el grueso de la población. No obstante, el valor que genera es malo, es econópata, una patología económica grave, peor que la del fetichismo de la mercancía laboral, que se expande entre la especulación bursátil y la defraudación gubernamental, compuesta por el robo del tesoro público, el otorgamiento de malos subsidios, la exención impositiva a las grandes propiedades y la estafa de la deuda tomada por los gobiernos, a cuya plata se la queda la clase privada y que se la cobra al común de las naciones. El fetichismo de la mercancía va de simple a hipercomplejo, según se corresponde con los distintos niveles del empresariado y del comercio simple, como el de la venta de la fuerza de trabajo.

¿Podría existir un buen sistema de intercambio dinerario? Pienso que sí. Ya el vigente es bastante efectivo, incluso con todos los males que tiene. Lo que es seguro es que para que sea mejor que el de ahora tendría que dejar de ser fideísta y pasar a ser verador, porque eso permitiría precisar las mediciones.

jueves, 22 de marzo de 2018

El credismo es seudocientífico

Es mal cientificante. Todo el credismo. Desde la ortodoxia a la heterodoxia. El verismo también puede fallar, pero es más tendiente a la ciencia. La veracidad es más próxima a la ciencia y la creencia lo es a la poesía. La creencia es más dada a los relatos figurativos que la ciencia, que es más cercana a la exactitud. La poesía tiene su valor, y puede equipararse y superar a la ciencia, pero para eso tiene que ser de buen cientificismo. La poesía crédica es inferior a la ciencia verdadera, pero a su vez existe la ciencia crédica, que falla por depender de su adecuación al teísmo y por sostener las hipótesis en base a la apariencia, a lo que el empirismo no resolvió bien porque siguió sosteniendo a la hipótesis teísta, que a su vez es procapitalista.

martes, 20 de marzo de 2018

Para la buena lógica

En la universidad se debatió mucho a la lógica, porque brinda los modos de entender a las cosas, sin llegar tanto a buenos resultados por el trasfondo fideísta del asunto, que se recontra falseó cuando a su aplicación concreta se le agregaron las ambiciones mal acumulantes del capitalismo, sucesoras a las del esclavismo y el feudalismo, este último de los cuales también fue fideico. No obstante, la lógica hizo sus progresos, y la dialéctica marxista fue uno de ellos, aunque haya sido insuficiente para abarcar a los temas más complejos, los que tienen más que dos factores confluyentes, que quedaron sujetos a una poliléctica implícita inspirada en aquélla: se hizo el avance conceptual sin formalizarlo en una palabra bien definida, así como la ciencia liberal entendió mejor a la pluralidad de las causas, pero en los términos del fideísmo capitalista. La buena lógica sigue siendo la socialista, que es materialista atea, porque no tiene el error elemental de dar por cierta a la hipótesis teísta y porque es igualitaria, pero puede falsearse en sí misma y pierde por la falta de su adopción por parte de la sociedad.

lunes, 19 de marzo de 2018

De la posibilidad de la relección presidencial indefinida

Mientras que rija el sistema sufragista la relección indefinida no debiera ser un problema en sí misma, porque serían los votantes los que la decidirían. El recambio de autoridades no garantiza que el proceso sea democrático, así como fuera autoritario. El recambio entre gobernantes procapitalistas es autoritario porque implica el mantenimiento del capitalismo, e incluso los presidentes socialistas no pueden establecer una legalidad anticapitalista porque están sometidos a la constitución liberal, que es procapitalista. El carácter procapitalista de los gobiernos socialistas no se debe a su ideología, que es socialista, sino a su subordinación constitucional, porque las constituciones son procapitalistas. En tanto que no haya una reforma constitucional pro-socialista, los gobiernos socialdemócratas se verán obligados a ejecutar políticas progresistas enmarcadas en el capitalismo.

Del Grupo de los 20

El G20 no es el grupo de las 20 regiones soberanas más desarrolladas del planeta, 19 países y la Unión Europea. No es un grupo de 20 territorios nacionales unificados, así nomás, sino que depende del Instituto de Finanza Internacional, cuya sigla inglesa es IIF y que tiene sede en Washington. El IFI es una entidad compuesta por miembros de las mayores empresas, con predominio bancario, que impulsa al orden financiero global. La reunión de delegados de los gobiernos de la veintena de países más desarrollados es una convocatoria que esta organización del capital financiero le hace a los mandatarios para disponer sus negocios y su ley. Por eso el encuentro de hoy en Buenos Aires se titula “2018 IIF G20 Conferenceˮ, o sea, “Conferencia de 2018 del Grupo del los 20 del Instituto de Finanza Internacionalˮ. El IFI es la entidad suprema de las altas finanzas globales, o una de ellas, del nivel del Banco Mundial y del FMI, y regula tanto a la liquidez monetaria como a la economía salarial, por medio de su relación con los gobiernos. Es una entidad financiera monoteística.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Bloques socialista y comunista

La segunda internacional gobernó efímera y cambiante al menos en Europa y América, cambiando su conformación según eligieron los votantes de las naciones liberales en que compitieron con los partidos conservadores y de progresismo religioso de centro, los que no llegan a ser socialdemócratas ateos, a la vez que el maoísmo gobierna constantemente junto a los restos de la tercera internacional, también instaurados como gobierno en la constitución, los de sistemas de partido único. Los gobiernos comunistas y los socialdemócratas coexisten en crisis, sin establecer siempre una relación concordante, lo que es un problema para la evolución histórica socialista, objetivo que ambos comparten. A la vez, deberán correlacionarse con los de progresismo procapitalista, que suelen ser los de religiosidad popular. La promoción del capitalismo hecha por los gobiernos comunistas y socialdemócratas se debe más a la hegemonía capitalista internacional que a sí mismos, y el capitalismo al que promovieron fue más gubernamental que privado, y menos especulativo en las finanzas que el fideísta de las grandes empresas. La primera internacional atraviesa a todos los bloques políticos gobernantes, igual que la cuarta, y el liberalismo predomina, tanto en su variante ortodoxa como en la alterna, que es la proteccionista, de progresismo crédico.

Fe y saber

El fideísmo se diferencia de la sabiduría en que ésta no se permite la apariencia, sino que se exige conocer bien a las cosas, que tienen superficie. A cada humano se le puede demandar que reemplace a la fe por el saber.

De la falsedad de la izquierda

Todo el arco progresista pierde, desde el centro a la ultraizquierda. La religión progresista no consigue superar la crisis histórica liberal capitalista. La socialdemocracia apenas puede sostener gobiernos intermitentes y débiles. La izquierda no consigue gobernar en el poder ejecutivo, o lo hace poco, excepto en el bloque comunista, en que gobierna algo mal. La ultraizquierda no gobierna nunca más que fuera de las sedes de gobierno, o está sumida en un pesimismo seudorreaccionario, el ultraísmo de la decepción fuerte de las ilusiones paternales para el desarrollo humano. El foucaultismo es un progresismo negado, inasumido y aparentador de reacción, porque es muy falso, llegó hasta a ser misántropo, pero en verdad tiene un fondo oculto de progresismo, tapado por el misticismo raro, denegador por la sucesión de derrotas, que se le traspasaron de la política árquica a la intimidad de las relaciones sexuales, que replicaron al esclavismo, celebraron la esclavitud, y proponiéndola como una forma de liberación, hasta ese punto le llegó la hipocresía. La izquierda, que es revolucionaria sea en la variante que sea, porque tiene aspiraciones de cambio social para mejor, existe fallada, es algo falsa, entre otras causas porque el cuestionamiento a la deificación dominante es minoritario, pero también porque su planteo no deja de ser teísta, así como tiene males políticos y económicos. La izquierda cree en versiones populares de los dioses principales, o en sus sucedáneos, como el Gauchito Gil, y en una serie de dioses raros, como el diablo, Zaratustra, Jah, Ogum, que se le entrecruzan al ateísmo, así como no puede lograr el buen orden propietario. La buena propietarización depende de toda la humanidad, por lo que los gobiernos socialistas no la podrían lograr, aunque se le acercaran. Entonces, además de gobiernos socialistas tendría que existir la autocrítica popular internacional, así como la privada, y ser suficiente, de lo que distamos mucho. Para que el socialismo funcione bien toda la humanidad debiera haber asumido bien al agnosticismo y al socialismo, pero en tanto eso no pase igual puede andar algo bien, aunque no todo lo deseado, que tampoco se satisfacería nunca por completo, no obstante lo cual pueda existir la satisfacción plena intermitente. Parte del programa socialista está siendo desarrollado por el liberalismo, de mala manera, como lo fue el establecimiento de repúblicas democráticas, o los derechos individuales y sociales, lo que le abre el paso a la crítica materialista. El problema ahí es el proletariado, sin cuya co-dirección bien concientizada la evolución histórica fracasa. Un índice de la aspiración evolutiva es la cientificidad proletaria, ligada directo a los relatos sacros, pero otro importante es el de la conciencia de la clase privada.

martes, 13 de marzo de 2018

Autocorrección sobre la sororidad

Acá en Argentina, y tal vez en otros países cristianos de habla hispana, está asociada la sororidad a la hermandad de las monjas, porque se tratan de “sorasˮ entre sí, pero la palabra también tiene uso popular en Italia, proveniente del vocablo “sorellaˮ, que significa “hermanaˮ, por lo cual cabe para hablar de la hermandad femenina, aunque en su acepción laica habría que despojarla de sus connotaciones clericales.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La hegemonía creedora en la retórica política, con conclusión sobre la economía y otras cosas

Que la creencia arrastra a la oratoria política se nota en los debates televisados, en los que hasta los socialistas optaron por el modo creedor para sostener los argumentos. El materialismo debe impugnar al método de la argumentación creyente, porque supone saber sin estar seguro de hacerlo, de lo que se equivoca muchas veces. La creencia es próxima a la opinión, por lo que la opinión pública tiene mucho de crédica, y causa a la mala interpretación social de los asuntos comunes, porque permite el autoengaño de tomar por verdad a lo que son las propias ideas, mal entremezcladas con intereses seudoegoístas, deseos mezquinos, malevolencia, intenciones oscuras, nociones poco elaboradas y así, a la vez que a los fieles se les dificulta más expresar sus cuestiones naturales reprimidas por los cleros, y viven examinándose a sí mismos según los relatos sagrados a los que profesan y que se intersectan con algunas de las ideologías políticas, pero además porque los humanos nos diferenciamos en bandos conceptuales que están en una lucha histórica por la asunción social de la verdad, coextensiva con la de la definición de nuestra práctica, en la cual resalta la de la propiedad económica, que es la más necesaria para la subsistencia. La economía está directamente ligada a la alimentación, la vestimenta y la vivienda, por lo que es bastante agrícola e industrial, así como servicial, pero es incidida por las finanzas y la religión, en una determinación secundaria a las más básicas de las acciones voluntarias. Más natural que la economía es el parto y la lactancia, iniciando la crianza, pero ambas dependen de la provisión de los bienes necesarios para vivir. La economía es posterior a la generación espontánea de los seres vivos. Podría pensarse en una economía vegetal, la de las plantas, si se tomara al territorio ocupado como casa en el sentido de lugar de existencia, el metafórico de la morada. Que la economía es animal es indudable, ya que hasta los insectos se hacen de un lugar para residir. La apropiación es tanto animal como vegetal. Entonces, la vida es precondición de la economía. La economía no es el nivel más bajo de la práctica social humana, ni el de la de ninguna otra especie viviente, sino que se yergue sobre la existencia natural, de generación espontánea. Se combinó materia inerte de casualidad y se formaron las primeras células en el agua. Esa casualidad respondió a un conjunto de causas que no sabemos que respondieran a la intención divina de que se generara la vida.

La respiración es un acto previo a la economía, más fisiológico que voluntario, porque es regulado inconcientemente, pero se la puede controlar según las decisiones individuales.

La contemporánea es una época degenerativa

Tras quebrarse las ilusiones liberales sobre el progreso, con las dos guerras mundiales, rematadas a bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, la degeneración moderna y fea adquirió peor carácter. El liberalismo se sostiene de facto, con sus ilusiones destruidas, los llamados corazones rotos de la esperanza sacerdotal, la mojigatería, durante la crisis del capitalismo, en cuyas finanzas el valor del producto abstraído en moneda que se obtuvo con la especulación es muchísimo más grande que el laboral, lo que da cuenta del desfasaje entre la condición social popular y la privada, en el que la maldad se estableció como principio central en el ordenamiento de la práctica social, y el tema es todavía peor. La degeneración social, promovida desde varios discursos, de todo el espectro político, está muy extendida, aunque sea en crisis porque las personas hacemos el balance de nuestra propia experiencia, que fue influida por nuestra actuación. La testarudez humana es un problema serio para la especie, porque impide asumir lo necesario para resolver los conflictos. Cada persona se las verá en el problema de admitir sus errores para reponer su vida, colectivamente, según las identidades, que se articulan de hecho: hacen a una composición caótica de identificaciones.

La corrupción del sistema social vigente es un síntoma de su crisis, por lo que permite entrever la posibilidad de su caída y su eventual reemplazo por un modo superior.

Del sentido común dominante y la corrupción capitalista

La clase capitalista logró instalar la idea de que el gobierno es ineficiente y corrupto mientras que las grandes empresas son honestas y responsables, de lo que el común de la gente tiene cierta culpa, por haberse dejado convencer de semejantes disparates, y por repetirlos, los que ahora pueden ser más cuestionados que antes porque el nivel de fraudulencia capitalista llegó a una intensidad inocultable. No obstante, lo que se conoce de esta corrupción es muy poco respecto del total, y tampoco se asumió que la extracción de plusvalía también es inmoral, aunque sea legal. La malicia capitalista atraviesa tanto a los negocios gubernamentales como a los privados.

El derecho al aborto y el particularismo

Con la prédica de lo particular a los movimientos sociales se les dificulta concretar sus aspiraciones, porque les falta el buen correlato partidario y gubernamental que se los permita. En Argentina se está por votar en la cámara de diputados la legalización de este derecho, pero, incluso si ganara en dicho recinto, tendría además que ser aprobada en el senado, lo que sería menos probable, y luego el presidente podría vetarla, o demorar su promulgación, no sin cierto costo político, que implicaría que el aborto se mantuviera prohibido. La recaída en los particularismos segmentó a los reclamos progresivos y obstaculiza la solidaridad entre los demandantes de las distintas causas, que deben presentarlas para que se las sintetice en los partidos políticos y sensibilizarse con las reivindicaciones ajenas que lo merezcan. Mientras que cada movimiento siga acotado a sus propias reivindicaciones las victorias específicas se le dificultarán, y más aún el progreso conjunto, que depende de la ley, por lo que requiere del gobierno y de los partidos. Más importante todavía es la calidad política de la base social, que es la más determinante porque es la mayoritaria. Las cuestiones intermedias, y las superficiales en particular, suelen atraer más la atención de la opinión pública, por lo que se les dedica más esmero, pero la base social es lo más importante para la sociedad, por lo que cabe que se la cuestione, lo mismo que a las clases de arriba, por los defectos que tiene, que repercuten en el conjunto y que pueden provenir tanto de sí misma como de las instancias superiores.

lunes, 5 de marzo de 2018

La Unión Europea y los partidos socialdemócratas

Los partidos socialdemócratas están sufriendo desprestigio en Europa a consecuencia de su apoyo a la unión continental, cuyo orden es liberal ortodoxo. El progresismo aceptó la creación del bloque de naciones, por haber sido internacionalista, pero entonces convalidó al modo de gobierno de la troika, que es privatizador, por lo cual ahora, que el modelo europeo persiste fracasado, los pueblos decepcionados se vuelcan bastante por alternativas nacionalistas, o de unionismo negativo, como el Brexit, el Partido Cinco Estrellas y los brotes xenófobos en Alemania, Austria y Polonia. La unidad europea es deseable para la izquierda, pero habría que evaluar si el marco legal y político permite la adopción de un buen modelo, o si no es necesario el desmantelamiento de ese gobierno plurinacional para replantear al buen internacionalismo. El modelo europeo parece conducir a una crisis irresoluble en sus propios términos, por lo que cabe analizar si merece apoyo, pero también hay que pensar a las naciones de Europa, que son bastante religiosas y procapitalistas, lo que hace a la base firme de la derecha continental, que se transforma lento, a mediano plazo, lo que le da una plataforma vigorosa a los partidos conservadores, que hace a las limitaciones del progresismo moderado y a la minoridad de la izquierda. Hasta que no haya una autocrítica de las naciones a sus propias malas decisiones políticas a la izquierda se le dificultará conseguir sus objetivos. Es necesario reconocer la proporción de la clase asalariada que tiene posturas reaccionarias y conservadoras, como la relativa a los migrantes, o mismo la asunción obrera del lugar de los gobiernos europeos en la destrucción imperialista en Medio Oriente y el África mediterráneo, de la que aquéllos huyeron, y además no se debe acotar la crítica al asalariaje, sino completarla con la de las otras clases. El establecimiento de una estrategia política exitosa requiere por un lado de un buen análisis social y político, pero además de un complemento crítico entre las fuerzas progresistas, coartado por la debilidad coyuntural, eso como base a mediano y largo plazo, que podría avanzar en la transformación, más lento o más drástico, de acuerdo a la predisposición contradictoria del conjunto social. No se puede revolucionar mucho más rápido de lo que quiera el proletariado progresista, y en épocas de reflujo la magnitud del retroceso también en mucho se debe a su politicidad, ligada directo a la conciencia masiva, que es manipulable porque los grandes medios comunicativos son privados y porque el hábito creyente instaló la lógica de tomar a los argumentos como verdaderos ignorando que lo sean, al desincentivar la crítica, de lo que la sabiduría social es algo confusa y falsa.

viernes, 2 de marzo de 2018

El bocha espinada se agrandó mal

Cuando Jesús pensó que dios lo envió para redimir a la humanidad se consideró a sí mismo como superior al común de la gente, en lo que se equivocó. Jesús fue un miembro de la especie humana como cualquier otro, con sus características particulares. Fue un ser humano, animal como todos, con su maldad y su bondad, quizás ésta mayor que la de muchos, o no, pero no es aseverable con certeza plena que dios le haya asignado la misión de salvarnos.

Lo salvaje

Es lo propio de la selva. Luego a la palabra se le dieron más definiciones, alegóricas a la proveniencia selvática pero también equivocadas en parte. Los pueblos salvajes son los de la selva, así como los primitivos son los más apegados a la cultura simple. Los pueblos bárbaros, de cultura intermedia, y los más civilizados, son superiores a los salvajes, por su mejor armamento, pero eso no quiere decir que sean más buenos. Nada más implica que los pueden dominar. Falta distinguir a la buena superioridad de la mala. Las tribus salvajes pueden ser mejores en algunas cosas que las naciones sedentarias, a lo que habría que saber en concreto, y eso no quita la necesidad de corregir los males de las estatales.

jueves, 1 de marzo de 2018

Teísmo estricto y acumulación de capital

El fideísmo capitalista precedió al idealismo actual. A iniciarse el capitalismo fue del todo fideísta, ya que no hubo entonces ninguna nación de gobierno ateo, lo que sucedería recién a partir de 1917, desde cuando se generaron los gobiernos ateos en el mundo, incluso en naciones fieles. La nación china, la india, la coreana y la cubana, e igual las de gobiernos ateos sufragados en sistemas pluripartidarios, son muy creyentes en grandes relatos religiosos. El ateísmo, a su vez, se propuso el socialismo, y sigue siendo socialista aunque no lo concrete y sea contradictorio, cosa que pasa en todo el bloque socialista, con los cambios que vino teniendo y que tendrá. Entonces, la condena a los gobiernos ateos por no lograr sus pretensiones máximas es inefectiva, porque si bien señala la falta política, no sirve bien para resolverla, porque la socialización no depende únicamente de los gobiernos, que son sólo una de las instancias mayores de poder social y que son minoritarios respecto de la base social. Aún así, la crítica algo vale, pero es injusta también en parte. Debe ser una crítica justa, para tener sentido ganador.

Cabe postular que existe una relación esencial entre el fideísmo y el capitalismo, así como otra entre el ateísmo y el socialismo. En concreto, los socialistas ejercieron una acumulación más de carácter gubernamental que privado, y menor en general que la de los capitalistas liberales. La economía de la que hablamos es sedentaria por ser agrícola. El ateísmo podría ser capitalista, por lo que no basta para prevenir la mala acumulación vigente, sino que ésta requiere de una atención en particular, que tal vez sea poco necesaria, en el caso de que cierta deificación laica sea un factor de hiper-capitalización, lo que es factible porque entre los capitalistas cundió mucho la prédica del esfuerzo individual como motor del enriquecimiento, sin reconocer el lugar de la extracción de plusvalía en el asunto, así como la idea de la misión civilizatoria, sucesora de la evangelización pero en términos del fideísmo laico de la reforma protestante, que se propuso no la conversión al cristianismo de los infieles sino la imposición de la democracia liberal como credo político de monoteísmo tolerante con las diferencias religiosas, pero suponiente de que su propia fe es la verdadera. Habría que estimar, en proporciones, qué porcentaje de los magnates del mundo pertenece a cada religión, lo que daría que la mayor parte son cristianos, protestantes en primer lugar, luego católicos y ortodoxos, y tras ellos estarían los musulmanes, hinduistas y demás, pero esto no agota al tema, porque hubo sobrepropietarización en todas las concepciones y porque la mayor parte de los fieles no son capitalistas. La adopción del modo de vida capitalista puede soler estar dada por una combinación de ascética religiosa estricta con ambiciones personales desmedidas y empoderamiento a través de la capacitación científica y tecnológica, sumadas a la obtención de medios económicos mayores y al favorecimiento gubernamental. La clase capitalista atraviesa a los sectores público y privado, predominando en este último, pero gran parte de su desarrollo se debe a los gobiernos.

En particular, habría que ver si el porcentaje de ateos en el mundo es mayor o menor al de los que además son capitalistas.