domingo, 8 de abril de 2018

De la organización de las masas por parte de los partidos

Los partidos políticos organizaron a las masas, de manera incompleta y con varias concepciones en pugna, pero los de izquierda no pueden ordenarlas en gran medida, por lo que la mayor parte de la emancipación social depende de sí mismas. La relación entre los partidos y las masas es una en que cada parte tiene su responsabilidad, siendo superiores los primeros pero más importantes las segundas, porque congregan a más gente. La emancipación humana depende de que las masas la adopten como propuesta política, lo que se supedita a la elección de cada una de las personas comunes. Los partidos pueden iniciar la crítica, pero ésta debe ser retomada por la gente más simple para que se pueda obtener el poder social necesario para el socialismo. El socialismo sólo puede concretarse si es una exigencia popular, por lo que la falsa conciencia proletaria es un problema insalvable.

La idea del mal menor en la elecciones es causada por el constitucionalismo republicano, que como es pro-capitalista implica necesariamente que los partidos que accedan al gobierno tengan que mantener y someterse a la ley vigente. Superar el problema político del mal menor requiere sí o sí de una reforma constitucional pro-socialista, por lo que de más o menos dos tercios de un electorado bien representado, o sea, de una predisposición socializante mayoritaria en el seno de las naciones, que asimismo tendría que ser representada coherentemente en una alianza partidaria que sería inestable y sometida al poder vigente, que cuenta con el apoyo estadounidense y europeo. Por eso es que Marx dijo que no se puede superar un sistema hasta que éste haya agotado su impulso. Hasta que las masas no hayan asumido la necesidad de superar al capitalismo y se articulen bien con los partidos que coincidan en ello no se podrá lograr bien este objetivo. De allí que habrá que soportar al capitalismo por un tiempo, al menos hasta que el grueso de las masas haya dejado de ser subconscientemente pro-capitalista, lo que requiere de que las organizaciones partidarias socialistas se pongan de acuerdo para transformar la legalidad suprema internacional. En el caso de que las trotskistas ganaran las presidencias, también tendrían que administrar al capitalismo, porque estarían sujetas al constitucionalismo liberal. La otra opción es la de derrotar a los ejércitos aristocráticos, que tampoco cuenta con apoyo masivo y que terminaría fracasando, o triunfando mal. La revolución social es social, por lo que es responsabilidad de la sociedad.


Fuente

Diana Asunción, “¿Porqué las masas no salieron a las calles contra la prisión de Lula?ˮ, en La Izquierda Diario, Buenos Aires, PTS, 7 de abril de 2018.

Este artículo motivó a cinco de las notas que le son contiguas.

sábado, 7 de abril de 2018

Los capitalistas derribaron a los gobiernos progresistas aunque los hubieran capitalizado

Que los gobiernos progresistas latinoamericanos hayan capitalizado a las grandes empresas como nunca en la historia del subcontinente no quita que la clase privada no los haya derrocado a golpes institucionales, promovidos desde el imperialismo estadounidense. En tanto que rijan las constituciones pro-capitalistas de la legalidad burguesa alta los gobiernos, por más socialistas que sean, no podrán ejercer ninguna política ganadora a fondo, porque ésta se contrapondría desde abajo con un poder social superior y establecido, sostenido por los poderes judiciales y las fuerzas armadas en alianza con los mayores medios comunicativos y liderado por las altas finanzas, que es la cúspide directriz del orden capitalista trasnacional y que se subdivide primero en imperios y naciones sometidas, más y menos desarrolladas en el modo de la democracia liberal fideica, y luego en las potencias del bloque comunista, que se capitalizaron. La etimología del liberalismo es la de los libros, que en el monoteísta tienen a la Biblia y al Corán como ejemplares principales. El liberalismo principal del capitalismo vigente es el de los libros de los dioses monoteístas, que inspiran a las reflexiones de la filosofía liberal, con sus derivaciones en la ciencia económica, la jurídica y las de la administración estatal y empresarial, expandiéndose por toda la trama social contrariada con las doctrinas seguidoras de los libros de las otras concepciones liberadoras. En tanto que las ideas de la libertad y el liberalismo están asociadas a los libros las doctrinas sociales son libertarias en el sentido de que pretenden la liberación humana, a lo que el liberalismo también declamó, desde libros ajenos a los cleros pero sometidos a sus preceptos máximos, lo que desencadenó una crisis conceptual que es simultánea al fracaso del ordenamiento social de nuestra especie. El libertarismo comunista también es un liberalismo fracasado, e incluso por sus propias faltas. Es que ninguna concepción es suficiente, por más buena que sea, en tanto que no aplique en la totalidad humana, por lo que la humanidad deberá adscribir a una concepción verdadera, que sería una, no pueden haber muchas concepciones verdaderas coexistiendo sin ser parte de una, porque en tanto que tienen muchas, creyentes y contradictorias entre sí, las personas se pelean persiguiendo ideas equivocadas. La exigencia del socialismo científico es totalitaria, porque pretende que todas las personas adhieran a sí mismo y porque intenta postular una doctrina para toda la práctica social e individual, pero ese totalitarismo podría ser bueno, en tanto que fuera de consensualismo verista, y la vía del socialismo científico es la única que puede resolver bien a la crisis de la humanidad, porque reemplaza a la creencia por el saber, lo que armoniza a la gente y a sus actos, aunque en crisis y no siempre bien, de lo que da cuenta la mala violencia del ateísmo socialista.

Los libros son de las creaciones humanas más elevadas, que es lo que comparten con la libertad, que viene de la levedad. Los libros son de las fabricaciones humanas más abstractas porque son de las más elaboradas, y a su vez promueven la liberación humana, sin haberla logrado lo que se hubo propuesto por las malas ideas escritas en ellos. La escritura es superior al habla porque es más sofisticada, pero el habla es más importante porque es su base y porque es más común: es más popular porque es más simple y porque la grafía extensa es comprensible para pocas personas, por lo que es exclusiva. El habla es más común. Igual, su dicotomía es insensata, porque no es cuestión de optar por una o por el otro. El problema es convivencia humana, por lo cual es el de nuestra práctica, que se relaciona directo con la ideación, su faceta más pasiva. La impugnación anarquista al logocentrismo peca de antirracional en absurdo, porque el logos en sí mismo es el lenguaje, que no necesariamente es racional. Confunde al pensamiento, que es la ideación, con la razón, que es la ideación inspirada en el rasero, que sirvió para medir los radios, por lo que es dada a las operaciones de la lógica abstracta, las de la geometría y la matemática, que no son todas las de la lógica porque la lógica más concreta también existe, como lenguaje diferente del de aquélla, que puede ser incoherente, contradictorio, falso y todas las otras bajezas del universitarismo predominante. La crítica anarquista a la metafísica está equivocada porque en verdad de lo que trata es de la ciencia dominante, que es tanto monoteísta como capitalista ahora como hubo sido oligárquica y teísta desde la Antigüedad, mientras que el bloque internacional dominante es el del cristianismo capitalista, que abarca en crisis tanto a Estados Unidos y a Europa como a Rusia y a América Latina. El ateísmo socialista es el del segundo bloque conceptual internacional, con China como gran potencia seguida de la India, un país de constitución socialista sufragante y que no es atea. El Congreso Nacional Indio (CNI), partido de la segunda internacional que tal vez sea hinduista, prevaleció gobernando desde 1950 hasta ahora en la potencia de mil 210 millones de habitantes, los que son mayormente religiosos, y también capitalizó algo mal y algo bien al país. La capitalización dispar obedece a la estratificación clasial del medioevo, a su vez sucesora de la antigua, iniciada con el sedentarismo religioso de la agricultura. La divinización jerárquica es concomitante al sistema de castas, aunque tenga antecedentes primitivos, que es purificante porque la castidad es la purificación, a la vez que la castración, que hace a la estrechez del chetaje, de la clase privada, que incide en la castidad popular, de rigor menor, porque dispone al orden legal supremo. La cultura humana capitalista es la del fideísmo moderno, que permitió la invención de la imprenta con que se fabricó a los capitales de la modernidad posterior al Renacimiento. En verdad la acumulación de capitales comenzó con la capitalización simple. Ya con las primeras captaciones, que son incluso las de los animales inferiores y las de los vegetales, por lo que las de los monos y homínidos, se captaron cosas, pero a partir del sedentarismo se las empezó a acumular, se las amontonó en cúmulos, a los que apenas hicieron las naciones humanas cazadoras, pescadoras y recolectoras, tampoco exentas de haberse impuesto a las demás especies ni de disputas internas. Entonces sucedió la primer acumulación consolidada de capitales, entendidos éstos como captaciones, pero eso al modo esclavista, así fueron los imperios, antes que adoptar el modelo de la servidumbre, al que reemplazaría el del salario. La modernidad llamada capitalista es la del salariazgo, que requiere de la impresión de billetes. En el medioevo y la antigüedad civilizatoria hubo modernidad, porque hubo modos, pero no fueron tan elaborados por el cientificismo de las universidades fieles, que fue incipiente y politeísta antes de que se lo recluyera en los monasterios, que lo procesaron cristianamente, lo que en Oriente sucedió distinto, ya que el islamismo no fue tan prohibitivo de la ciencia grecolatina, por lo que superó al cristianismo hasta el Renacimiento, cuando la expulsión de los moros de España y la conquista cristiana de gran parte de América, África y Asia, permitida por una ciencia apta para vencer pero sin el buen sentido suficiente. El llamado capitalismo es el sistema de captura en valores dinerarios. La captación medieval fue en bienes monetarios, suntuarios, mobiliarios y domésticos derivados de la servidumbre, más refinada que la dominación antigua y que la nómade. La captación nómade supuso la imposición humana por sobre las otras especies vivientes, sin ser ésta tan pronunciada, pero a su vez la sedentaria instauró a una casta privilegiada en la cúspide de la apropiación biológica, que es seguida de pueblos a su vez diferenciados hacia dentro.

El endeudamiento como falta económica

La deuda de las personas, naturales o jurídicas, es como el pecado religioso en que pone a quienes las adquieren en situación de falta, por lo que hacen al castigo social. Algo de la miseria de las naciones está dado por la deuda, tanto la de las empresas como las de los gobiernos y las de las personas individuales. La toma de préstamos interpersonales supone el traslado de créditos monetarios entre los agentes financieros, unos de los cuales dan el dinero, usualmente con tasas usurarias, a quienes les prometen pagarlo, por lo que quedan con esa obligación, que les pesa por la amenaza de perder los bienes puestos como garantía, o por las represalias comerciales, o mismo los asesinatos de sicarios, y demás venganzas debitarias.

La ley que administra a los sistemas crediticios económicos es a su vez crédica en esencia, incluso en el bloque ateo, que no superó al fideísmo, por lo que la confianza es uno de lo ejes de su práctica social. La superación del fideísmo, como la del capitalismo, debe ser internacional y explícita para ser exitosa.

El mal propietarismo es una enfermedad social

La mala apropiación es consecuencia de la mala práctica de la más activa, a su vez dependiente de la mala ideación, que responde a los relatos míticos y a otras fuentes de violencia de índole conceptual, que las hay en el comunismo también, como la demonización efectuada por las y los comunistas, que fue bastante grande. Es una estigmatización de izquierda basada en la mitología diablera, de tradición amplia en la edad media, en particular entre los bárbaros, algunos de los cuales fueron satanistas. El satanismo atravesó tanto a las culturas clericales como a las bárbaras, y en los monasterios se presentó con las faltas a sus reglamentos, a las que los curas pensaron como provenientes de las tentaciones del demonio. La vida monástica es muy dura. Hasta se no se reconozca eso socialmente será más difícil resolver bien a la crisis histórica humana, porque su injusticia es parte de la histórica y porque repercute en la injusticia media y en la baja, pero ésta no es prioritaria, porque no es de las necesidades básicas: como lo alto repercute en lo bajo, la buena resolución de los déficits de lo bajo requiere de la de los altos. El capitalismo comunista es otro problema grande también, y está poco tematizado en las discusiones de la izquierda. La estratificación comunista no es jerárquica porque el comunismo es ateo, pero existe y hace a una diferenciación interclasial basada en la captación de las propiedades, entre las cuales están las más abstractas, que son las dinerarias. El orden propietario está establecido en la ley internacional, que es la que vigila el ejército y la policía, que son la fuerza armada mundial y que en general son inderrotables por las milicias populares, e incluso cuando se los derrotó tampoco fue una solución suficiente, porque falta la asunción social del problema religioso, condición indispensable para el buen socialismo.

La carita feliz de la feria en el congreso federal argentino

Algo de lo que no dieron cuenta los análisis periodísticos que miré sobre la nota de la comparecencia del ministro argentino de Finanzas, Luis Caputo, ante una comisión bicameral, relativa a sus cuentas secretas y al endeudamiento del gobierno al que pertenece, es que la carita feliz que le dibujó a la diputada Cerruti era la de los carteles de la feria de canje de ropa por alimentos que hicieron unos pobres en la plaza del congreso a la par del interrogatorio. Le hizo una remisión provocativa, con una burla al sufrimiento de los pobres, que la sacó de quicio, con lo que se levantó la sesión en un griterío de parlamentarios. En lo que se acercó a la verdad el ministro es en que está como muerto, porque se lo hubo descubierto en público, en falta social flagrante. El macrismo gobierna desde entonces con su falsedad más expuesta, no obstante lo cual puede persistir enaltecido por mucho tiempo, e incluso retomar el mando luego de perderlo de nuevo. El macrismo es el privatismo argentino de ahora, que tiene una historia desde que se fundara el país y que viene de la de antes, la de la colonia, la de Europa y la de América, que asimismo es internacional. La privatización es trasnacional porque el capitalismo lo es, y es ejercida por las oligarquías de los países, porque la aristocracia es muy estricta, de castidad religiosa refinada.

El privatismo es promotor de la degradación social porque el fideísmo aniquila moralmente a las personas, sobre todo cuando se da en ambientes apartados, y el imperialista, que es el capitalista principal, tiene una quebradura moral tan fuerte que llega a colmar la crueldad, la avaricia, el disfrute del enaltecimiento social a costa ajena, la exhibición de la violencia más perversa con fines de goce político, el uso de la guerra como medio de reactivación económica y así. Para definir la capitalidad del empresariado medio y bajo habría que hacer una tabla de capitalización social, medida en abstracto, en dólares anuales, una medida algo equivocada pero aproximativa, lo que facilitaría decidir bien la cuestión. La gran propiedad privada de los medios de la producción de la práctica histórica no debe existir, pero operar el tema agrediendo mal al empresariado tampoco lo resuelve bien. La cientificidad del socialismo científico requiere que el empresariado sea bien analizado, incluso el más capitalista, porque, si no, no se puede operar bien al asunto. Debe ser una crítica transclasista bien compuesta.

jueves, 5 de abril de 2018

De la predisposición electoral de las naciones

De haberse optado por la vía sufragante para la obtención del gobierno, los partidos socialistas deben adecuar su táctica a la predisposición electoral de las naciones y a los proyectos de los grandes actores políticos populares, con críticas, excepciones y variantes circunstanciales, lo que puede implicar posicionamientos disímiles, aunque eso implique relegar reivindicaciones, ya que de todos modos no se las puede concretar sin apoyo mayoritario. Se puede participar en frentes democráticos retardatarios señalando las cuestiones que quedarán pendientes debido a la falta de madurez social, lo que permitiría impulsar a sus tendencias progresistas a la vez que señalarle las presunciones a las masas, cosa que serviría para que se preparen para enfrentarlas. El criterio para decidir el nivel de las aspiraciones tiene que ser el de las demandas proletarias del momento: no se puede revolucionar mucho más de lo que el proletariado pretenda, pero hay que entender también que el empresariado no capitalista es parte del proletariado, es decir, de la clase más dedicada a la producción de los bienes de subsistencia. La producción necesaria no se acota a la fabricación, sino que contiene a la provisión de las materias primas, el transporte, la comercialización, la contabilidad y la judicatura empresarial, y tal vez a más instancias, como las de los servicios, algunas de las cuales son prescindibles pero necesarias en esta etapa histórica, por la vigencia de la ley actual, que requiere de la adscripción legal y contable de las empresas. En sentido etimológico el proletariado es la clase que quiere el progreso social, porque la prolación es la gratificación: elaborar es construir, es levantar cosas, o, más en abstracto, procesar cuestiones. La clase privada, que es conservadora, puede declarar que aspira al progreso social, y en cuestiones puntuales cumplirlo, pero en general es anti-progresiva por ser conservadora. La clase capitalista opera una mala prolación, un mal progreso, por el mal desarrollo, que es el modelo económico al que impulsa, concomitante con la especulación financiera, su objetivo principal. La clase capitalista ofrece a los pueblos el progreso fallido del seudo-desarrollismo para justificar al enriquecimiento financiero, que es su interés primario, al que realiza en paralelo a la crisis de los modelos societarios, dentro de esa lógica de beneficiamiento vano en la que está metida y que es correlativa al pietismo más estricto, sobre todo al monoteísta. No obstante, el pueblo también es algo mal desarrollista, por su fideísmo, su religiosidad y por la política procapitalista heterodoxa que tiende a sostener, pero lo es menos porque en general no es capitalista, y cuando lo es suele serlo de la capitalidad menor.

martes, 3 de abril de 2018

De las expresiones figuradas en el periodismo

Las y los periodistas debieran reducir al mínimo las expresiones figuradas, es decir, las alusiones, los comentarios sarcásticos, la ironía, las comparaciones metafóricas y así, porque los temas de los que tratan son importantes para la política y porque son difíciles de entender, no sólo por su propia complejidad, sino también por la existencia de versiones contrapuestas, manipulaciones informativas, datos equivocados, difamaciones armadas, calumnias, insultos y demás, una serie de accidentes y de operaciones para disponer la conciencia social de acuerdo a propósitos malsanos, capitalistas y de acumulación política en particular. Las personas comunes muchas veces no manejamos el conocimiento necesario para comprender las notas periodísticas, y no tenemos la posibilidad de preguntarle a los emisores, o a otros especialistas, por lo que, para que la comunicación masiva sea más o menos exitosa, se deben disminuir los factores de la distorsión comunicativa dentro de lo que sea posible. Se debe tener en cuenta que se le está informando a personas cuyo nivel educativo puede no llegar al de la escuela primaria completa.

Ya de por sí el fideísmo y los intereses imperialistas, capitalistas y gubernamentales, así como la búsqueda de prestigio, o las vanidades personales, inciden para mal en la comunicación mediática, por lo que la agregación de faltas por parte de los periodistas empeora la situación. En objetivo principal del periodismo es el de socializar la información para el ordenamiento democrático de los asuntos públicos, por lo que hacerse entender por la audiencia le debe ser prioritario.

Mi declaración concepcional

Tengo ganas de declarar mi postura existencial, que es la del ateísmo agnóstico. El ateísmo agnóstico no dice que no haya dioses en el mundo objetivo, el exterior a nuestra fantasía, sino que no sabemos que los haya. Puede que existan objetivamente, pero es poco probable, y cabe dudarlo y exigir verdad sobre el asunto.

Ni el teísmo ni el ateísmo pueden justificarse en base a su comprobación empírica, en tanto que no han habido pruebas suficientes que den cuenta de su existencia y porque para comprobar objetivamente su inexistencia la humanidad tendría que conocer por completo a todo lo existente, lo que es imposible. Sin embargo, se puede abordar la cuestión mediante deducciones. La deducción es un procedimiento que permite construir saber, por lo que sirve para investigar aún si no hay pruebas que la avalen. Para el caso del monoteísmo abrahámico, el del cristianismo y el islam, cabe decir que ya mintió respecto a la existencia del demonio, porque la geología cotejó que no lo hay en el centro de la Tierra, y de la de dios no ha dado una explicación incuestionable.

El tiempo terrestre es tanto lineal como circular

Es lineal porque el tiempo del universo que conocemos es lineal: comenzó con el Big Bang y prosiguió hasta ahora. Y es circular porque la Tierra gira en círculos sobre sí misma y alrededor del sol. El transcurso temporal del pasado, el presente y el futuro sucede en la Tierra mientras que da vueltas.

domingo, 1 de abril de 2018

De la falsa dicotomía entre la civilización y la barbarie

Desde Domingo Faustino Sarmiento, presidente argentino entre 1868 y 1874, parte del llamado período de organización nacional, en el que se alambró mucho de las tierras más fértiles de este país, existe el tópico discursivo de la oposición entre la civilización y la barbarie. Sarmiento, como ilustrado burgués, creador del tema desde su libro Facundo, apostó por la civilidad, la de los modales refinados de las aristocracias sobre todo urbanas, o la de sus clases ascendientes, que eran monoteístas universitarios, y capitalistas precursores, o bien aliados menores de ese modelo, los obreros obedientes, modelo que fue y que es el de la inserción argentina en la economía moderna mundial. A esa toma de partido, Sarmiento la hizo en desmedro de lo rural, a lo que menospreció como bruto, por ser rústico. Esa polarización se plasmó, en política, en la contradicción entre los populistas y los privatizadores argentinos, entre los primeros de los cuales figuraron Juan Manuel de Rosas, Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen y Juan Domingo Perón, tres juanes, y a los que se podría agregar a Raúl Ricardo Alfonsín, Néstor Kirchner, María Cristina Fernández y quizás a Arturo Frondizi y a Illia, por haber sido proteccionistas. Entre los segundos estuvieron los presidentes oligárquicos, como Roca, Mitre, Marcelo Torcuato de Alvear, los gobernantes posteriores al golpe militar de 1930, los militares proscriptores del peronismo desde 1955 hasta la dictadura de 1976, Carlos Saúl Menem y Mauricio Macri. A los primeros, en general, se los presenta como más toscos y populares, y a los segundos como más sofisticados y exclusivos. En verdad, la dicotomía entre la civilización y la barbarie es falsa, porque ni todo lo urbano es bueno ni todo lo rural es malo. Las clases populares urbanas son civiles, aunque de civilidad baja y media, y las clases privadas campesinas también son brutas en lo que lo son, y son del campesinado alto.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Puto es sedentario

La prostitución, como pro-estatumento, como pro-estatismo, es sedentaria. El sedentarismo es la estatización de la residencia. La primera parte de la palabra “sedentarioˮ viene de “sedeˮ, por “sitioˮ, los cuales son quedos. Entiendo al sedentarismo como la residencia estable. El sedentarismo es estatal, pero el nomadismo tampoco fue siempre aestatal, ya que parte de la migración fue interestatal: se viajó de un estado a otro. La promiscuidad sexual requiere del estatismo, aunque no siempre, porque ejercerla migrando sería más difícil, de lo que está bien asociarlos, pero esa asociación no es necesaria, ni necesariamente buena. La prostitución mujeril abarca a un conjunto de significados, referidos a la poligamia, el servicio sexual pago y la traición, y la varonera a aquéllas y a la homosexualidad. La homosexualidad de las mujeres rara vez es tomada por puta, pero el concepto le cabe en falso, porque el orden dominante castiga al ejercicio libre de la sexualidad, confundiendo al sexo con el estatismo, y sin asumir su propia prostitución, su mal carácter ni la participación predominante que tuvo en la promoción que se hizo para que la sexualidad sea lo patológica que es. La de la prostitución es una palabra mal utilizada, porque se le dieron sentidos que no se corresponden a su forma.

 Ser puto es estar expuesto, lo cual no es necesariamente sexual. Viene de "pro estare", entendiendo al "pro" como en dirección hacia afuera.

La confianza en la economía. Fe y crisis

La confianza en el futuro afecta a la economía porque las personas actuamos económicamente según la perspectiva que nos hagamos de la realidad, en la que incidió lo que se creía que iba a pasar. Entonces, el fideísmo causa que la historia sea crítica, porque se confía, se actúa sin saber lo suficiente y luego se fracasa, de lo que se reanaliza la situación.

La inflación alta debe ser estructural a la periferia

En los debates periodísticos de Argentina se le da mucha importancia a la inflación alta, pero se trata al tema como si en el resto de los países sometidos a los imperantes hubiera poca inflación. Los países que reciben grandes transferencias de recursos pueden sostener tasas inflacionarias bajas, pero los que los brindan deben tener un problema general para equiparar su moneda a la principal, el dólar, como el yuan en Oriente y en medida menor, de un tercio del intercambio internacional. Habría que investigar si los demás países, los del tercer y del segundo mundos, tuvieron tasas inflacionarias altas, en la modernidad, el medioevo y la antigüedad, durante lo cual el sistema imperialista se transformó hasta ser el que es hoy. Me falta conocimiento de historia inflacionaria. Debe haber habido más inflación crónica en la periferia que en el centro.

La inflación es un modo de extracción del plusvalor desde el sector público al privado, y afecta más al asalariaje y al lumpenproletariado. El sector privado es el capitalista, que ejerce una producción sofisticada fideísticamente, pero superior a la del fideísmo menor, que admira sus fabricaciones y quiere adquirirlas, por lo que se genera la exportación de productos sofisticados desde el centro a la periferia, generándose el déficit fiscal en esta última, agravado por el pago de la deuda de la toma de préstamos. En esas condiciones los precios suben, porque persiguen el nivel de los países más adelantados, cuyos montos son de nivel superior. Así como los centros imperiales predominan geopolíticamente, sus monedas son las más valuadas y los precios de los productos principales, que se administran y fabrican más en ellos, son los más altos. El tema con eso es que algunos de esos productos son malos, o hacen mal, lo que ocasiona que puedan convertirse en malas adquisiciones. De allí que la periferia deba razonar bien sus importaciones, lo que depende principalmente de la crítica popular, porque son los miembros de los pueblos periféricos los que deciden las compras que hacen, o mismo quienes se las exigen a sus gobiernos, lo que los torna reacios a la restricción de las importaciones de los objetos de tecnología de punta, aunque el tema es distinto para el caso de las compras gubernamentales, como las de armamento militar, o mismo para el equipamiento industrial, agrícola y servicial. La frivolidad popular también existe, y es influenciada por el ludismo de los pueblos, que aplica para el consumo masivo, de lo que son reorganizables por lo que tienen de malo. La cuestión es que esa reorganización tiene que ser social. No se la podría manejar desde arriba, lo que precisa de que la compresión humana acerca de la realidad sea exacta.

La fidencia pesa mal

Es lógico que en un sistema cognitivo en el que la relación entre el significado y el significante está algo mediada por la fe el uso del dinero, como representante abstracto de los bienes, funcione mal. Así como la fe falsea la representación mental, también hace fracasar al intento social de tener éxito en usar valores monetarios para intercambiar las propiedades, entre las cuales están las dinerarias. La economía requiere que las personas moderen bien su apetito financiero, lo que a su vez precisa de conocer bien al sentido de la vida, cosa dificultada por el pietismo, porque éste prohibió a algunas formas buenas del disfrute, igual que el capitalismo las impide de facto por el orden de la práctica que dispuso.

lunes, 26 de marzo de 2018

Un posible error etimológico sobre la indolencia

Los diccionarios comunes de internet dicen que la indolencia viene de una expresión latina referida a la falta de dolor ante un suceso, como la indiferencia, la actitud de aquél o de aquélla a quien algo no le importa. La indolencia tiene ese significado, pero el otro grupo de sentidos que se le da se refiere a la falta de colaboración. De hecho, la forma del término se corresponde con las expresiones de los dos grupos semánticos, tanto el relativo a in dolens como el de la no acrecencia, provenido del vocablo alo. Como el lenguaje es histórico, las definiciones oficiales no siempre son obligatorias, porque pueden estar equivocadas y porque los yerros lingüísticos tienen una validez particular, válida para el momento en que existieron si se les entendió bien el sentido, lo que depende entre otras causas de que se haya entendido la intención de quienes los cometieron. La comunicación exitosa depende de que se comprendan las intenciones de los participantes, de que éstas sean buenas y de que se consiga bien lo que se propuso, pero a su vez eso obedece a la ideología con la que se decidan los planes. Que la ideología humana sea buena es necesario para la buena convivencia, así que ahí hay un problema serio, porque la religiosa no lo es tanto como debe, lo mismo que la atea tiene su mal. De igual manera, la buena ideología tiene que estar bien plasmada en la ley, cosa difícil de lograr porque para eso la humanidad tendría que tener la buena sabiduría suficiente. Es un problema que la humanidad tendrá mientras que exista, y que definirá a los que la gente no querrá tener para sentirse bien. Que las personas tengan actitudes contrarias a sí mismas seguirá siendo un tema serio para la ciencia.

Otra palabra derivada de alo es la de deletéreo, sinónima de la decadencia.

El debate sobre la base y la superestructura está mal dicotomizado

En las ciencias sociales existe la discusión sobre si lo que prima para determinar la práctica social es la base económica o la superestructura jurídica, política y religiosa, a la que habría que agregarle la periodística, cosa que ya Althusser hubo resuelto bien, aunque haya estado loco y equivocado con otros de sus planteos, con la idea de la sobredeterminación. En verdad es un debate insensato, ya que ambas son instancias materiales, la más abstracta subsiguiente a la primera. Históricamente, en la historia humana, se dio así. El universo que conocemos hasta ahora comenzó con elementos livianos, que compusieron después a los más macizos, pero en la historia biológica terráquea la determinación pasó de lo más concreto a lo más ligero, lo que luego incidió en lo más concreto. Tuvieron una co-determinación iniciada por lo nutritivo y seguida por lo ideal, a lo que se usó para decidir cómo actuar para la supervivencia, algo de mala forma porque al debate sobre la práctica se le metieron malas ideas, que causaron muchos accidentes y enfrentamientos innecesarios, así como malos intereses, con las estratagemas de dominación que aparejaron. El idealismo vigente no es todo fideísta. Es un idealismo confuso porque en cierta medida fue forjado mediante la creencia, que obnubiló al discernimiento y que justificara a los relatos místicos, que con la institucionalización se tornaron en piadosos, a través del uso de templos y de libros, y que impulsaron al orden del comportamiento sacerdotal, en sociedades estamentales, desde que se hicieran sedentarias, con distintos modos de sometimiento de la clase más trabajadora, primero esclava, luego sierva y después asalariada, en modos que todavía coexisten, pero con predominio capitalista. Como el sacerdocio fue consustancial al gobierno, la ley del orden social fue diosera, acorde con el clero, así como tuvo una concordancia crítica con los mayores propietarios económicos. La clase privada aúna al clero alto con las altas finanzas y empresas y el gobierno, en una alianza inestable que a su vez es pujada desde abajo, con las contradicciones internas que tiene la base y la conciliación repugnada entre ambas partes.

Esto aplica bien para Occidente y puede que requiera de retoques para el resto del mundo, pero en general fue así.

De la generación del capital más abstracto efectuada por los capitalistas

Una falla del marxismo es que omitió reconocer al valor más abstracto, el financiero, creado por los capitalistas. Los empresarios, sean capitalistas o no, generan valor de cambio, porque al efectuar sus tareas comerciales le agregan precio a los productos que venden. Los empresarios capitalistas, a diferencia de los comunes, se enriquecen mucho más de la extracción del plusvalor causado por sus empleados. Los empresarios comunes se enriquecen con la plusvalía de sus trabajadores contratados de un modo que no es capitalista, porque se trata de montos menores de capital, que también tienen su importancia. Luego, dentro de los empresarios capitalistas, existe la acumulación salarial, que es la de la plusvalía de muchos empleados, la del gran empresariado laboral, y después la financiera, que se basa en aquélla y cuyos montos son mucho mayores. Si bien la especulación financiera se basa en la economía salarial, el acrecentamiento del valor que realiza es obra de los capitalistas del sector, y su creación es muchísimo más grande que la de los obreros: un grupo relativamente pequeño de personas hace mucho más valor abstracto que el grueso de la población. No obstante, el valor que genera es malo, es econópata, una patología económica grave, peor que la del fetichismo de la mercancía laboral, que se expande entre la especulación bursátil y la defraudación gubernamental, compuesta por el robo del tesoro público, el otorgamiento de malos subsidios, la exención impositiva a las grandes propiedades y la estafa de la deuda tomada por los gobiernos, a cuya plata se la queda la clase privada y que se la cobra al común de las naciones. El fetichismo de la mercancía va de simple a hipercomplejo, según se corresponde con los distintos niveles del empresariado y del comercio simple, como el de la venta de la fuerza de trabajo.

¿Podría existir un buen sistema de intercambio dinerario? Pienso que sí. Ya el vigente es bastante efectivo, incluso con todos los males que tiene. Lo que es seguro es que para que sea mejor que el de ahora tendría que dejar de ser fideísta y pasar a ser verador, porque eso permitiría precisar las mediciones.

jueves, 22 de marzo de 2018

El credismo es seudocientífico

Es mal cientificante. Todo el credismo. Desde la ortodoxia a la heterodoxia. El verismo también puede fallar, pero es más tendiente a la ciencia. La veracidad es más próxima a la ciencia y la creencia lo es a la poesía. La creencia es más dada a los relatos figurativos que la ciencia, que es más cercana a la exactitud. La poesía tiene su valor, y puede equipararse y superar a la ciencia, pero para eso tiene que ser de buen cientificismo. La poesía crédica es inferior a la ciencia verdadera, pero a su vez existe la ciencia crédica, que falla por depender de su adecuación al teísmo y por sostener las hipótesis en base a la apariencia, a lo que el empirismo no resolvió bien porque siguió sosteniendo a la hipótesis teísta, que a su vez es procapitalista.

martes, 20 de marzo de 2018

Para la buena lógica

En la universidad se debatió mucho a la lógica, porque brinda los modos de entender a las cosas, sin llegar tanto a buenos resultados por el trasfondo fideísta del asunto, que se recontra falseó cuando a su aplicación concreta se le agregaron las ambiciones mal acumulantes del capitalismo, sucesoras a las del esclavismo y el feudalismo, este último de los cuales también fue fideico. No obstante, la lógica hizo sus progresos, y la dialéctica marxista fue uno de ellos, aunque haya sido insuficiente para abarcar a los temas más complejos, los que tienen más que dos factores confluyentes, que quedaron sujetos a una poliléctica implícita inspirada en aquélla: se hizo el avance conceptual sin formalizarlo en una palabra bien definida, así como la ciencia liberal entendió mejor a la pluralidad de las causas, pero en los términos del fideísmo capitalista. La buena lógica sigue siendo la socialista, que es materialista atea, porque no tiene el error elemental de dar por cierta a la hipótesis teísta y porque es igualitaria, pero puede falsearse en sí misma y pierde por la falta de su adopción por parte de la sociedad.

lunes, 19 de marzo de 2018

De la posibilidad de la relección presidencial indefinida

Mientras que rija el sistema sufragista la relección indefinida no debiera ser un problema en sí misma, porque serían los votantes los que la decidirían. El recambio de autoridades no garantiza que el proceso sea democrático, así como fuera autoritario. El recambio entre gobernantes procapitalistas es autoritario porque implica el mantenimiento del capitalismo, e incluso los presidentes socialistas no pueden establecer una legalidad anticapitalista porque están sometidos a la constitución liberal, que es procapitalista. El carácter procapitalista de los gobiernos socialistas no se debe a su ideología, que es socialista, sino a su subordinación constitucional, porque las constituciones son procapitalistas. En tanto que no haya una reforma constitucional pro-socialista, los gobiernos socialdemócratas se verán obligados a ejecutar políticas progresistas enmarcadas en el capitalismo.

Del Grupo de los 20

El G20 no es el grupo de las 20 regiones soberanas más desarrolladas del planeta, 19 países y la Unión Europea. No es un grupo de 20 territorios nacionales unificados, así nomás, sino que depende del Instituto de Finanza Internacional, cuya sigla inglesa es IIF y que tiene sede en Washington. El IFI es una entidad compuesta por miembros de las mayores empresas, con predominio bancario, que impulsa al orden financiero global. La reunión de delegados de los gobiernos de la veintena de países más desarrollados es una convocatoria que esta organización del capital financiero le hace a los mandatarios para disponer sus negocios y su ley. Por eso el encuentro de hoy en Buenos Aires se titula “2018 IIF G20 Conferenceˮ, o sea, “Conferencia de 2018 del Grupo del los 20 del Instituto de Finanza Internacionalˮ. El IFI es la entidad suprema de las altas finanzas globales, o una de ellas, del nivel del Banco Mundial y del FMI, y regula tanto a la liquidez monetaria como a la economía salarial, por medio de su relación con los gobiernos. Es una entidad financiera monoteística.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Bloques socialista y comunista

La segunda internacional gobernó efímera y cambiante al menos en Europa y América, cambiando su conformación según eligieron los votantes de las naciones liberales en que compitieron con los partidos conservadores y de progresismo religioso de centro, los que no llegan a ser socialdemócratas ateos, a la vez que el maoísmo gobierna constantemente junto a los restos de la tercera internacional, también instaurados como gobierno en la constitución, los de sistemas de partido único. Los gobiernos comunistas y los socialdemócratas coexisten en crisis, sin establecer siempre una relación concordante, lo que es un problema para la evolución histórica socialista, objetivo que ambos comparten. A la vez, deberán correlacionarse con los de progresismo procapitalista, que suelen ser los de religiosidad popular. La promoción del capitalismo hecha por los gobiernos comunistas y socialdemócratas se debe más a la hegemonía capitalista internacional que a sí mismos, y el capitalismo al que promovieron fue más gubernamental que privado, y menos especulativo en las finanzas que el fideísta de las grandes empresas. La primera internacional atraviesa a todos los bloques políticos gobernantes, igual que la cuarta, y el liberalismo predomina, tanto en su variante ortodoxa como en la alterna, que es la proteccionista, de progresismo crédico.

Fe y saber

El fideísmo se diferencia de la sabiduría en que ésta no se permite la apariencia, sino que se exige conocer bien a las cosas, que tienen superficie. A cada humano se le puede demandar que reemplace a la fe por el saber.

De la falsedad de la izquierda

Todo el arco progresista pierde, desde el centro a la ultraizquierda. La religión progresista no consigue superar la crisis histórica liberal capitalista. La socialdemocracia apenas puede sostener gobiernos intermitentes y débiles. La izquierda no consigue gobernar en el poder ejecutivo, o lo hace poco, excepto en el bloque comunista, en que gobierna algo mal. La ultraizquierda no gobierna nunca más que fuera de las sedes de gobierno, o está sumida en un pesimismo seudorreaccionario, el ultraísmo de la decepción fuerte de las ilusiones paternales para el desarrollo humano. El foucaultismo es un progresismo negado, inasumido y aparentador de reacción, porque es muy falso, llegó hasta a ser misántropo, pero en verdad tiene un fondo oculto de progresismo, tapado por el misticismo raro, denegador por la sucesión de derrotas, que se le traspasaron de la política árquica a la intimidad de las relaciones sexuales, que replicaron al esclavismo, celebraron la esclavitud, y proponiéndola como una forma de liberación, hasta ese punto le llegó la hipocresía. La izquierda, que es revolucionaria sea en la variante que sea, porque tiene aspiraciones de cambio social para mejor, existe fallada, es algo falsa, entre otras causas porque el cuestionamiento a la deificación dominante es minoritario, pero también porque su planteo no deja de ser teísta, así como tiene males políticos y económicos. La izquierda cree en versiones populares de los dioses principales, o en sus sucedáneos, como el Gauchito Gil, y en una serie de dioses raros, como el diablo, Zaratustra, Jah, Ogum, que se le entrecruzan al ateísmo, así como no puede lograr el buen orden propietario. La buena propietarización depende de toda la humanidad, por lo que los gobiernos socialistas no la podrían lograr, aunque se le acercaran. Entonces, además de gobiernos socialistas tendría que existir la autocrítica popular internacional, así como la privada, y ser suficiente, de lo que distamos mucho. Para que el socialismo funcione bien toda la humanidad debiera haber asumido bien al agnosticismo y al socialismo, pero en tanto eso no pase igual puede andar algo bien, aunque no todo lo deseado, que tampoco se satisfacería nunca por completo, no obstante lo cual pueda existir la satisfacción plena intermitente. Parte del programa socialista está siendo desarrollado por el liberalismo, de mala manera, como lo fue el establecimiento de repúblicas democráticas, o los derechos individuales y sociales, lo que le abre el paso a la crítica materialista. El problema ahí es el proletariado, sin cuya co-dirección bien concientizada la evolución histórica fracasa. Un índice de la aspiración evolutiva es la cientificidad proletaria, ligada directo a los relatos sacros, pero otro importante es el de la conciencia de la clase privada.

martes, 13 de marzo de 2018

Autocorrección sobre la sororidad

Acá en Argentina, y tal vez en otros países cristianos de habla hispana, está asociada la sororidad a la hermandad de las monjas, porque se tratan de “sorasˮ entre sí, pero la palabra también tiene uso popular en Italia, proveniente del vocablo “sorellaˮ, que significa “hermanaˮ, por lo cual cabe para hablar de la hermandad femenina, aunque en su acepción laica habría que despojarla de sus connotaciones clericales.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La hegemonía creedora en la retórica política, con conclusión sobre la economía y otras cosas

Que la creencia arrastra a la oratoria política se nota en los debates televisados, en los que hasta los socialistas optaron por el modo creedor para sostener los argumentos. El materialismo debe impugnar al método de la argumentación creyente, porque supone saber sin estar seguro de hacerlo, de lo que se equivoca muchas veces. La creencia es próxima a la opinión, por lo que la opinión pública tiene mucho de crédica, y causa a la mala interpretación social de los asuntos comunes, porque permite el autoengaño de tomar por verdad a lo que son las propias ideas, mal entremezcladas con intereses seudoegoístas, deseos mezquinos, malevolencia, intenciones oscuras, nociones poco elaboradas y así, a la vez que a los fieles se les dificulta más expresar sus cuestiones naturales reprimidas por los cleros, y viven examinándose a sí mismos según los relatos sagrados a los que profesan y que se intersectan con algunas de las ideologías políticas, pero además porque los humanos nos diferenciamos en bandos conceptuales que están en una lucha histórica por la asunción social de la verdad, coextensiva con la de la definición de nuestra práctica, en la cual resalta la de la propiedad económica, que es la más necesaria para la subsistencia. La economía está directamente ligada a la alimentación, la vestimenta y la vivienda, por lo que es bastante agrícola e industrial, así como servicial, pero es incidida por las finanzas y la religión, en una determinación secundaria a las más básicas de las acciones voluntarias. Más natural que la economía es el parto y la lactancia, iniciando la crianza, pero ambas dependen de la provisión de los bienes necesarios para vivir. La economía es posterior a la generación espontánea de los seres vivos. Podría pensarse en una economía vegetal, la de las plantas, si se tomara al territorio ocupado como casa en el sentido de lugar de existencia, el metafórico de la morada. Que la economía es animal es indudable, ya que hasta los insectos se hacen de un lugar para residir. La apropiación es tanto animal como vegetal. Entonces, la vida es precondición de la economía. La economía no es el nivel más bajo de la práctica social humana, ni el de la de ninguna otra especie viviente, sino que se yergue sobre la existencia natural, de generación espontánea. Se combinó materia inerte de casualidad y se formaron las primeras células en el agua. Esa casualidad respondió a un conjunto de causas que no sabemos que respondieran a la intención divina de que se generara la vida.

La respiración es un acto previo a la economía, más fisiológico que voluntario, porque es regulado inconcientemente, pero se la puede controlar según las decisiones individuales.

La contemporánea es una época degenerativa

Tras quebrarse las ilusiones liberales sobre el progreso, con las dos guerras mundiales, rematadas a bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, la degeneración moderna y fea adquirió peor carácter. El liberalismo se sostiene de facto, con sus ilusiones destruidas, los llamados corazones rotos de la esperanza sacerdotal, la mojigatería, durante la crisis del capitalismo, en cuyas finanzas el valor del producto abstraído en moneda que se obtuvo con la especulación es muchísimo más grande que el laboral, lo que da cuenta del desfasaje entre la condición social popular y la privada, en el que la maldad se estableció como principio central en el ordenamiento de la práctica social, y el tema es todavía peor. La degeneración social, promovida desde varios discursos, de todo el espectro político, está muy extendida, aunque sea en crisis porque las personas hacemos el balance de nuestra propia experiencia, que fue influida por nuestra actuación. La testarudez humana es un problema serio para la especie, porque impide asumir lo necesario para resolver los conflictos. Cada persona se las verá en el problema de admitir sus errores para reponer su vida, colectivamente, según las identidades, que se articulan de hecho: hacen a una composición caótica de identificaciones.

La corrupción del sistema social vigente es un síntoma de su crisis, por lo que permite entrever la posibilidad de su caída y su eventual reemplazo por un modo superior.

Del sentido común dominante y la corrupción capitalista

La clase capitalista logró instalar la idea de que el gobierno es ineficiente y corrupto mientras que las grandes empresas son honestas y responsables, de lo que el común de la gente tiene cierta culpa, por haberse dejado convencer de semejantes disparates, y por repetirlos, los que ahora pueden ser más cuestionados que antes porque el nivel de fraudulencia capitalista llegó a una intensidad inocultable. No obstante, lo que se conoce de esta corrupción es muy poco respecto del total, y tampoco se asumió que la extracción de plusvalía también es inmoral, aunque sea legal. La malicia capitalista atraviesa tanto a los negocios gubernamentales como a los privados.

El derecho al aborto y el particularismo

Con la prédica de lo particular a los movimientos sociales se les dificulta concretar sus aspiraciones, porque les falta el buen correlato partidario y gubernamental que se los permita. En Argentina se está por votar en la cámara de diputados la legalización de este derecho, pero, incluso si ganara en dicho recinto, tendría además que ser aprobada en el senado, lo que sería menos probable, y luego el presidente podría vetarla, o demorar su promulgación, no sin cierto costo político, que implicaría que el aborto se mantuviera prohibido. La recaída en los particularismos segmentó a los reclamos progresivos y obstaculiza la solidaridad entre los demandantes de las distintas causas, que deben presentarlas para que se las sintetice en los partidos políticos y sensibilizarse con las reivindicaciones ajenas que lo merezcan. Mientras que cada movimiento siga acotado a sus propias reivindicaciones las victorias específicas se le dificultarán, y más aún el progreso conjunto, que depende de la ley, por lo que requiere del gobierno y de los partidos. Más importante todavía es la calidad política de la base social, que es la más determinante porque es la mayoritaria. Las cuestiones intermedias, y las superficiales en particular, suelen atraer más la atención de la opinión pública, por lo que se les dedica más esmero, pero la base social es lo más importante para la sociedad, por lo que cabe que se la cuestione, lo mismo que a las clases de arriba, por los defectos que tiene, que repercuten en el conjunto y que pueden provenir tanto de sí misma como de las instancias superiores.

lunes, 5 de marzo de 2018

La Unión Europea y los partidos socialdemócratas

Los partidos socialdemócratas están sufriendo desprestigio en Europa a consecuencia de su apoyo a la unión continental, cuyo orden es liberal ortodoxo. El progresismo aceptó la creación del bloque de naciones, por haber sido internacionalista, pero entonces convalidó al modo de gobierno de la troika, que es privatizador, por lo cual ahora, que el modelo europeo persiste fracasado, los pueblos decepcionados se vuelcan bastante por alternativas nacionalistas, o de unionismo negativo, como el Brexit, el Partido Cinco Estrellas y los brotes xenófobos en Alemania, Austria y Polonia. La unidad europea es deseable para la izquierda, pero habría que evaluar si el marco legal y político permite la adopción de un buen modelo, o si no es necesario el desmantelamiento de ese gobierno plurinacional para replantear al buen internacionalismo. El modelo europeo parece conducir a una crisis irresoluble en sus propios términos, por lo que cabe analizar si merece apoyo, pero también hay que pensar a las naciones de Europa, que son bastante religiosas y procapitalistas, lo que hace a la base firme de la derecha continental, que se transforma lento, a mediano plazo, lo que le da una plataforma vigorosa a los partidos conservadores, que hace a las limitaciones del progresismo moderado y a la minoridad de la izquierda. Hasta que no haya una autocrítica de las naciones a sus propias malas decisiones políticas a la izquierda se le dificultará conseguir sus objetivos. Es necesario reconocer la proporción de la clase asalariada que tiene posturas reaccionarias y conservadoras, como la relativa a los migrantes, o mismo la asunción obrera del lugar de los gobiernos europeos en la destrucción imperialista en Medio Oriente y el África mediterráneo, de la que aquéllos huyeron, y además no se debe acotar la crítica al asalariaje, sino completarla con la de las otras clases. El establecimiento de una estrategia política exitosa requiere por un lado de un buen análisis social y político, pero además de un complemento crítico entre las fuerzas progresistas, coartado por la debilidad coyuntural, eso como base a mediano y largo plazo, que podría avanzar en la transformación, más lento o más drástico, de acuerdo a la predisposición contradictoria del conjunto social. No se puede revolucionar mucho más rápido de lo que quiera el proletariado progresista, y en épocas de reflujo la magnitud del retroceso también en mucho se debe a su politicidad, ligada directo a la conciencia masiva, que es manipulable porque los grandes medios comunicativos son privados y porque el hábito creyente instaló la lógica de tomar a los argumentos como verdaderos ignorando que lo sean, al desincentivar la crítica, de lo que la sabiduría social es algo confusa y falsa.

viernes, 2 de marzo de 2018

El bocha espinada se agrandó mal

Cuando Jesús pensó que dios lo envió para redimir a la humanidad se consideró a sí mismo como superior al común de la gente, en lo que se equivocó. Jesús fue un miembro de la especie humana como cualquier otro, con sus características particulares. Fue un ser humano, animal como todos, con su maldad y su bondad, quizás ésta mayor que la de muchos, o no, pero no es aseverable con certeza plena que dios le haya asignado la misión de salvarnos.

Lo salvaje

Es lo propio de la selva. Luego a la palabra se le dieron más definiciones, alegóricas a la proveniencia selvática pero también equivocadas en parte. Los pueblos salvajes son los de la selva, así como los primitivos son los más apegados a la cultura simple. Los pueblos bárbaros, de cultura intermedia, y los más civilizados, son superiores a los salvajes, por su mejor armamento, pero eso no quiere decir que sean más buenos. Nada más implica que los pueden dominar. Falta distinguir a la buena superioridad de la mala. Las tribus salvajes pueden ser mejores en algunas cosas que las naciones sedentarias, a lo que habría que saber en concreto, y eso no quita la necesidad de corregir los males de las estatales.

jueves, 1 de marzo de 2018

Teísmo estricto y acumulación de capital

El fideísmo capitalista precedió al idealismo actual. A iniciarse el capitalismo fue del todo fideísta, ya que no hubo entonces ninguna nación de gobierno ateo, lo que sucedería recién a partir de 1917, desde cuando se generaron los gobiernos ateos en el mundo, incluso en naciones fieles. La nación china, la india, la coreana y la cubana, e igual las de gobiernos ateos sufragados en sistemas pluripartidarios, son muy creyentes en grandes relatos religiosos. El ateísmo, a su vez, se propuso el socialismo, y sigue siendo socialista aunque no lo concrete y sea contradictorio, cosa que pasa en todo el bloque socialista, con los cambios que vino teniendo y que tendrá. Entonces, la condena a los gobiernos ateos por no lograr sus pretensiones máximas es inefectiva, porque si bien señala la falta política, no sirve bien para resolverla, porque la socialización no depende únicamente de los gobiernos, que son sólo una de las instancias mayores de poder social y que son minoritarios respecto de la base social. Aún así, la crítica algo vale, pero es injusta también en parte. Debe ser una crítica justa, para tener sentido ganador.

Cabe postular que existe una relación esencial entre el fideísmo y el capitalismo, así como otra entre el ateísmo y el socialismo. En concreto, los socialistas ejercieron una acumulación más de carácter gubernamental que privado, y menor en general que la de los capitalistas liberales. La economía de la que hablamos es sedentaria por ser agrícola. El ateísmo podría ser capitalista, por lo que no basta para prevenir la mala acumulación vigente, sino que ésta requiere de una atención en particular, que tal vez sea poco necesaria, en el caso de que cierta deificación laica sea un factor de hiper-capitalización, lo que es factible porque entre los capitalistas cundió mucho la prédica del esfuerzo individual como motor del enriquecimiento, sin reconocer el lugar de la extracción de plusvalía en el asunto, así como la idea de la misión civilizatoria, sucesora de la evangelización pero en términos del fideísmo laico de la reforma protestante, que se propuso no la conversión al cristianismo de los infieles sino la imposición de la democracia liberal como credo político de monoteísmo tolerante con las diferencias religiosas, pero suponiente de que su propia fe es la verdadera. Habría que estimar, en proporciones, qué porcentaje de los magnates del mundo pertenece a cada religión, lo que daría que la mayor parte son cristianos, protestantes en primer lugar, luego católicos y ortodoxos, y tras ellos estarían los musulmanes, hinduistas y demás, pero esto no agota al tema, porque hubo sobrepropietarización en todas las concepciones y porque la mayor parte de los fieles no son capitalistas. La adopción del modo de vida capitalista puede soler estar dada por una combinación de ascética religiosa estricta con ambiciones personales desmedidas y empoderamiento a través de la capacitación científica y tecnológica, sumadas a la obtención de medios económicos mayores y al favorecimiento gubernamental. La clase capitalista atraviesa a los sectores público y privado, predominando en este último, pero gran parte de su desarrollo se debe a los gobiernos.

En particular, habría que ver si el porcentaje de ateos en el mundo es mayor o menor al de los que además son capitalistas.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Sin título

Es obvio que al levantarse las barreras arancelarias en los países sometidos los precios van a subirles, porque la economía trasnacional maneja un nivel mayor de generación de valor abstracto. El proteccionismo permite separarse de esa lógica perversa, pero es relativo y tiene su falsedad ideológica. Una opción que podrían ejercer los países del segundo y tercer mundo, los mayores productores de materias primas, es la de conformar una organización de países productores, como la OPEP pero para los productos agrícolas en general, lo que les permitiría incidir mejor en la fijación de los precios.

El relato ortodoxo es un verso que algún día terminará

El problema es que parte de la gente común se lo cree. Las personas deben aprender que se miente mucho en los medios comunicativos, para estar pendientes de criticar sus mensajes, así como le hacen a los discursos proselitistas. La sucesión en el desarrollo histórico es la de la heterodoxia religiosa, la socialdemocracia, el comunismo y el buen arquismo. Puede haber saltos entre ellos, desorden, confusión y caos, reversiones y destrucciones gigantescas, según sea, en un movimiento histórico que depende de las personas, con diferentes responsabilidades según el lugar social de cada quien, las cuales hacen a los colectivos, que ya tienen un deber mayor y que se intraestratifican mucho.

Economía vacua

Cuando a la economía se la piensa abstrayéndola mal de su realidad más concreta se la convierte en una idea vacía, en que es odiada por el mal que causa. El análisis de la transferencia de liquidez desentendido de la economía laboral y del lugar ambiental que tiene falla por particularista, porque no tiene buena visión de conjunto. La resolución del asunto llevará mucho tiempo, porque es difícil pensar bien siguiendo a los credos y a las otras ideologías equivocadas.

La bombacha aprieta las bolas

Algo semejante le debe pasar a los calzones usados por mujeres. Las bombachas fueron diseñadas para las mujeres, por lo que los hombres les quedan mal, pudiendo lesionarnos si se les hace un uso prolongado. La tanga de varones tiene que tener una forma distinta que la de mujeres. A este problema lo tienen las otras estéticas de vestimenta que estiman mal a la física, lo que las vuelve explotadoras porque promueven el uso de prendas apretadas, o que llevan a posturas corporales que le hacen mal a los músculos y esqueletos. Es el mal modismo, que estima mal a la fabricación de los materiales que usa porque le falta conciencia histórica y social, por lo que es indiferente a la explotación precisa para consecución de los elementos elaborados para la confección de los hilados, de las telas y los otros muchos materiales de la moda de la ropa. De igual manera se aprecia mal a los asalariados del negocio, de los que se dispone como a instrumentos, al priorizarse el relato del negocio del espectáculo por sobre la realidad verdadera.

martes, 27 de febrero de 2018

Del actual ciclo latinoamericano de mayoría conservadora

Así como antes no hubo un ciclo progresista puro en América Latina, sino que los gobiernos proteccionistas adquirieron una mayoría relativa en comparación a los conservadores, tampoco hay ahora un conservadurismo completo, porque al gobierno cubano le acompañan los de Bolivia y Venezuela en mayor medida que el uruguayo y el chileno, ahora que todavía no asumió Piñera, y los de El Salvador y Nicaragua. Más que de un ciclo progresista se trató de una victoria de margen escaso pero importante, en mucho revertida primero con la deposición de Lugo y luego con la de Zelaya, antes de que Dilma Rousseff ganara tan debilitada en el Brasil y de que Macri lo hiciera en Argentina. La preponderancia conservadora en América Latina responde a la ortodoxia de las más grandes potencias, las del capitalismo afianzado de la posguerra fría, el estadounidense en particular, que es seguido por Europa y Rusia, y por el comunismo chino y la India, cuya constitución es socialista, pero no así tanto su orden interno, ambos de los cuales persisten fallados, más o menos igual que aquéllos. China figura como segunda o tercera potencia mundial, antes o después que Europa y por sobre Rusia. Desde 1917 en adelante dos grandes potencias adoptaron al socialismo en su ideología, lo que antes no sucedía, igual que éste creciera en presencia mundial. La República Cooperativa de Guyana, la Guayana Francesa y Surinam tienen gobiernos socialistas, incluso en el país que sigue siendo territorio ultramarino. La fase mundial de socialdemocracia crítica y fallada es inevitable, lo mismo que la del comunismo fracasado, y ambas pueden requerir, como etapa preparatoria y aliciente, de la democracia religiosa popular, a lo que define la correlación de fuerzas nacionales y la predisposición política de las masas. Como la evolución humana es internacional, las fases más avanzadas tienen las fallas de las retrasadas, así como las suyas propias, que tienden a ser menores que las de las etapas históricas superadas, y aportan al progreso de las regiones rezagadas. Algo del desarrollo capitalista se debe al materialismo que adoptara. El fideísmo es uno de los nudos centrales del capitalismo, porque éste es fetichista, por lo que una condición necesaria para la transformación revolucionaria es el cuestionamiento a la fe. Hay una relación entre la creencia y la mala estratificación, porque aquélla habilita al mal razonamiento con el que se componen los vínculos sociales.

La crítica libertaria al evolucionismo social humano es inexacta, porque hubo un proceso histórico de la especie que hace a nuestro presente, pero es verdad que aquél cometió faltas graves, que no fue bueno lo que debiera haber sido, así como que seguirá teniendo males tremendos, que le serán cuestionados. Es una mala crítica porque no señaló que el evolucionismo debe existir siendo bueno, de lo que cayó en el relativismo intercultural, omisivo para con las injusticias de las naciones sometidas y para con los logros científicos progresistas. Existen las naciones superiores, las imperialistas, que dominan a las de desarrollo intermedio y bajo, que son mejores que las grandes potencias en algunos asuntos, como el de la preservación de la naturaleza, aunque también se las puede criticar.

En total aproximado, los países latinoamericanos que tuvieron gobiernos progresistas desde el primer Foro Social Mundial, en 2001, hasta la caída del PT en 2016, suman una población de 349 millones de habitantes. Entran en la categoría Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay, Chile, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, El Salvador y Cuba. A nivel intermedio, por los cambios presidenciales, están Honduras y Paraguay, con 23 millones. Entre los conservadores figuran México, Colombia, Perú, Guatemala, Costa Rica y Panamá, con 227 millones. No están en el recuento los países de las islas caribeñas, excepto el mencionado, que suman cerca de 32 millones, ni las guyanas y Surinam, de 1 millón 611 mil. La población subcontinental asciende a alrededor de 632 millones. La crisis del progresismo latinoamericano está dada porque no se supo enfrentar la dependencia agroexportadora, cuyo valor internacional descendió desde la quiebra bancaria estadounidense de 2008, causando déficit fiscal, agravado por el pago de las deudas estatales y por la importación mal restringida de las manufacturas industriales más sofisticadas. Asimismo, la falta de inversiones laborales estuvo determinada por la especulación capitalista, pero tampoco fue subsanada mediante el reparto de las horas de trabajo con reducción de la ganancia empresaria. La idea de que el gran empresariado debe ganar mucho para reinvertirlo está equivocada, ya que la mayor parte de las ganancias se destinan a la especulación. El modelo agroexportador no debe ser superado mediante una industrialización como la de los países centrales, sino con una política económica alternativa, que combine la predominancia agrícola con un modelo industrial bien razonable en el marco del proteccionismo relativo y progresivo, con la socialización propietaria correspondiente a las posibilidades del momento histórico y un complemento crítico con las potencias internacionales de izquierda.


Anexo del 8 de junio de 2018

A sabiendas de las duras represiones ejecutadas en Venezuela y Nicaragua, es preciso rehacer el análisis, no porque los gobiernos de estos países no sean progresistas, sino porque el progresismo puede tener faltas tremendas, pero para evaluarlas bien habría que ponerlas en una perspectiva comparada con la represión de los otros países, y entenderles las causas, lo que implica un estudio muy extenso.

Del politeísmo libertario global

El posmodernismo tiene la hipocresía de no haber asumido que la moderación moderna no fue una de verdad, le reprochó su fracaso sin haberle evaluado bien su calidad pasada, como tampoco lo hizo todavía por ser impotente para cuestionar a los dioses, lo que redundó en la promoción del sincretismo politeísta en el misticismo intercultural, que le falsea su libertarismo. El posmodernismo es un liberalismo global alternativo que juntó tanto a libertarios como a revirados reaccionarios, lo que acabó en una mezcla rara, en la que los anarquistas promovieron a ultraderechistas como Louis Ferdinand Celine o Michel Houellebecq, y con una acentuada confusión teística, llegando al budismo alternativo, con los mandalas, al rastafarismo, y como siempre al demonio. El anarquismo abandonó mucho al ateísmo que tuvo antes, con eso de la tolerancia a las diferencias, que no son todas buenas, a lo que debería evaluar cada quien en concreto, para lo cual se tendría que tener buen juicio. La dicotomía entre la diferencia y la igualdad es otra seudodicotomía, porque ni todas las igualdades son buenas ni ninguna diferencia es mala, o sea que ninguna clase de parámetro para evaluar la calidad ambiental es suficiente, sino que se las tiene que aplicar en concreto, lo que depende de cada quien en cada momento.

La tesis intercultural posmoderna hizo al sincretismo de los dioses de las naciones terráqueas, que se reconocieron más entre sí desde el auge de las telecomunicaciones trasnacionales de la era financiera del capitalismo, que hubo sido antecedido por los periódicos, las agencias de noticias, la telefonía, la radio y la televisión, los que se potenciaron desde la invención de la tecnología satelital, sincretismo que cuestiona al monoteísmo abrahámico, excepto al judaico debido al holocausto, sin hacerlo tanto con los dioses dhármicos ni con los animistas. Es un alternativismo crédico fallido por suponer que las deificaciones inferiores son buenas por el hecho de estar sometidas, o mismo por celebrar la multiplicidad teística, como si la variedad fuese buena de por sí.

El proteccionismo deberá priorizar la industria de los bienes inmuebles y la de los muebles simples

La corrupción de la obra pública innecesaria, a la que se apeló para generar puestos de trabajo, debiera haber sido reemplazada por el fomento de la elaboración de las viviendas de los pobres, que requieren de muchas terminaciones y reparaciones, lo que le daría trabajo a mucha gente sin tener que asociarse tanto con los mayores capitalistas del negocio. La obra pública necesaria debiera tener control social, con la participación legal de los interesados en el seguimiento de su ejecución. Que el control público ahuyente a los inversores no debiera ser motivo de desistimiento, ya que la liberalización del ramo es muy nociva para las naciones y porque ceder ante las pretensiones malas de los capitalistas es más ruinoso para los países que financiarse con el dinero de la producción nacional, o mismo con créditos e inversiones menores. Basta ver qué pasó con las cuentas estatales por hacerle caso a los capitalistas para sacar las conclusiones.

La promoción del consumo interno basada en los bienes movibles no es tan necesaria como la de los inmuebles, que son más importantes porque son más básicos. La emancipación exige que los trabajadores sean dueños de sus casas y que éstas estén en buen estado, más que la tenencia de electrodomésticos, que asimismo son más superficiales que los muebles, lo que es otra industria que debiera haber sido priorizada en el ciclo progresista, lo que redundó en que la clase obrera tiene sus casas, muebles y utensillos deteriorados, y sus electrodomésticos vencidos, o prestos a vencerse, por la obsolescencia programada. La focalización en estas dos industrias serviría para reducir el déficit fiscal, porque requieren menos importaciones que los productos eléctricos.

¿Qué es provocar? A propósito de la técnica provocante heideggeriana

Provocar es evocar para actuar, lo que se hizo con la boca. Tiene el sentido chicanero, de meter cizaña para desatar una respuesta que conlleve a la pelea, sea del tipo que fuere, y en la tradición institucional fue la de incitar a pelear verbalmente, a la disputa discursiva. La tecné provocante heideggeriana no tiene este sentido, sino el del olvido de los dioses de la mitología griega antigua, la de los poetas antecesores a la ciencia académica. La crítica de Heidegger a la técnica moderna no tuvo un sentido pacifista, sino cuestionador de la modernidad, pero de un cuestionamiento trucho, ya que su propuesta se redujo al rencantamiento del mundo poético de los héroes del Peloponeso. Dedicarse a reverenciar a los semidioses de la antigüedad clásica helénica es una actividad vana y privada, propia de malos egoístas, que se enaltecen por hacerle culto a dioses raros, como si eso los hiciera mejor personas que el común de los creyentes. La técnica moderna obviamente es algo mala, con consecuencias estrepitosas, pero no es toda mala. No me queda claro qué es lo que Heidegger quiso decir al adjetivarle lo de provocante, porque no se refirió al uso guerrero de la técnica, ni tampoco al hostil. Las referencias históricas en lo poco que leí de su obra son muy escuetas, pero tampoco sus seguidores dan buenas explicaciones, ni menos propuestas superadoras de los bretes actuales. Más bien están entre escondidos y promoviendo que reviente todo, o adoptando izquierdismos tímidos, bajo el celo de los fanáticos derechizados, o enmarañados entre libros largos e incomprensibles, a los que cada tanto se les entienden las ideas, sin que se les pueda por eso captar su sentido global. La crítica queda implícita, por lo que no se la conoce bien, y sus aspiraciones traidoras permanecen ocultas. El discurso heideggeriano defrauda porque es disimulado, es difícil de comprender. No se explicó de modo fácil de entender, lo que hubiera hecho quien quisiera darse a conocer con buena intención, cosa que demuestra su mala voluntad. Después de las aberraciones que cometió durante el nazismo lo bueno hubiera sido que hiciera una autocrítica pública exhaustiva, que le hiciera justicia a sus propias víctimas. Eso es lo que le hubiera cabido a un hombre honrado. En vez de eso, tenemos una crítica que da mucho trabajo estéril, horas de dedicación a un discurso que sirve poco para enfrentar los problemas del presente, porque no se refirió a los concretos de su tiempo, sino que los aludió con figuras poéticas, lo que fue irresponsable porque los perjudicados por la violencia de entonces necesitaban buenas asunciones con urgencia, no juegos de palabras, encima largos.

Provocar es buscar pelea, ser buscapleitos, pero esa no es su única acepción, que puede ser la de hacer evocar, o la de convocar a la acción. Lo principal de la provocación es la voz.

La buena voluntad de Heidegger es pasible de ser puesta en duda, y en tanto no se sepa que la haya tenido su obra no debe ser seguida: se la debe mantener bajo observación hasta haberla entendido bien, para lo cual hay que saber qué proyecto político tuvo. Cabe alertar de su filonazismo probable.


Anexo

 No me queda claro si la meditación que propuso Heidegger apuntó a adorar al politeísmo griego anterior a la fundación de la Academia, al zoroastrista o a ambos. En algo tuvo buena razón, por los desmadres tecnológicos, pero no le veo mucho más buen tino a su obra, aunque la leí poco. Me manejo con tres libros suyos, algunos apuntes y su biografía de dos enciclopedias.

domingo, 25 de febrero de 2018

El PSA tiene más representación gubernamental que el FIT

El Partido Socialista Argentino tiene, de rango ejecutivo, la gobernación de Santa Fe y las intendencias de Rosario y Cosquín. Es el mayor partido socialista ateo del país. A nivel legislativo nacional tiene un diputado, mientras que el FIT tiene dos o tres. Me falta saber de los legislativos provinciales y municipales. El Partido Comunista Argentino perdió espacio en el gobierno pero mantiene presencia social, con un banco, un centro cultural y un instituto de fondos cooperativos. Asimismo existen los partidos colindantes a los principales de las internacionales segunda, tercera y cuarta, con menos o ningún cargo de gobierno. Los tres grupos adoptan el método socialdemócrata porque fueron a elecciones, promoviendo incluso a candidatos católicos, hasta capitalistas menores, con mayor o menor énfasis en el movimientismo, del que se debe hacer buen uso. El trotskismo emplea una socialdemocracia inasumida, por el carácter anti-socialdemócrata de Trotsky, y está en contra del frentismo democrático porque el empresariado medio es parte del pueblo. El justismo sostiene a gobiernos progresistas pro-capitalistas y medio corruptos, en particular por la presencia del narcotráfico en una de las ciudades y en la provincia en la que manda, pero sobre todo porque no puede llegar a obtener la presidencia, habiendo alcanzado, a lo sumo, cerca del 15% en las elecciones de 2011, y casi desaparecido en las de 2015, de lo que dista de poder socializar los medios productivos mayores, porque eso requeriría de una constitución socialista, para la que se necesitaría de dos tercios de los legisladores nacionales. El Partido Comunista, el PCCE y los partidos socialistas fernandezistas aportan a Unidad Ciudadana desde abajo, con poca representación gubernativa. La federación anarquista renegó de los partidos y prefirió que ganaran los conservadores extremos a llamar a votar por Scioli, un liberal heterodoxo de conservadurismo moderado que fue secundado por Carlos Zanini, un ex maoísta que ahora es preso político, acorde con el giro pro-comunista del kirchnerismo durante su anterior mandato. El abstencionismo tiene un gran peso en este país, de alrededor de entre un quinto y un tercio del padrón, pero no todos los abstencionistas son contrarios a las elecciones: hay quienes las apoyan aunque no participen en ellas, quienes desisten de votar por desinterés, quienes no llegan a hacerlo por distintas causas, quienes están mal empadronados y quienes están en contra del sistema de sufragio, que se completan con los críticos a la representación árquica fidente que sí participan en las elecciones.

La reforma constitucional atea requeriría de que en torno del 66 por ciento de los votos argentinos fuesen para candidatos ateos, lo mismo que sucede con el socialismo, por lo que los partidos socialistas deberán aceptar al progresismo religioso y procapitalista de manera transitoria, al menos a mediano plazo, en tanto que la voluntad mayoritaria de la población votante del país sostenga al liberalismo creyente sufragando por candidatos entre conservadores y progresistas intermedios. Como el ejército refuerza al orden constitucional, el proletariado, en general, no será sedicioso, en tanto lo cual gobernará una combinación de representantes votados con funcionarios permanentes, los del poder judicial, que hacen cumplir a la ley burguesa establecida. De allí que el socialismo deba adoptar un buen democratismo crítico, al que habrá que definir. La estrategia guerrillera no podría triunfar ante ejércitos bien compuestos, por la inferioridad militar de sus seguidores y porque el pueblo común querría muy poco enfrentarse contra las tropas principales. Es contraria al interés de las masas, además de que impediría la buena politización social al instalar mal a la temática bélica en los debates políticos, cuyo tratamiento excesivo impediría abordar a los otros y cuyo carácter escindiría la vida de los militantes de su entorno familiar y laboral, generando una doble vida, insostenible y de honestidad desconfiable, porque la clandestinidad es ilegal. La estrategia socialista, sea la que sea, debe ser buena con el proletariado. Ese es un piso elemental y bastante elaborable. Para eso tiene que respetar a la religión y a la ley, y sería un respeto crítico. La buena honestidad no es del todo prefigurable, pero es una condición básica para la política de los partidos proletarios, incluso de los anarquistas. Las organizaciones anarquistas son partidos, en el sentido de apartamientos, de que son colectivos de anarquistas que se apartaron de los miembros de las otras filiaciones filosóficas, y son partidos políticos, pero rehúsan del gobierno y de las elecciones, por lo que su reformismo se tornó contradictorio, lo que le sucede de otras maneras a los partidos arquistas.

Lo que es condicionar y lo que es el contexto

La condición tiene significados relativos a la dicción porque uno de los tipos de condición es el de la dicción conjunta, pero las definiciones etimológicas se refieren más a las cosas agarrables. La palabra latina condo termina en un do usado para hablar del hacer, del poner en particular, parecido al do inglés, que se pronunció mucho en la fundación de las entidades urbanas. Tiene un sentido cercano al de dar. La dación, la datura, humana, es cuestionable, porque no siempre fue buena. Condicionar es acondicionar en el sentido de componer un espacio junto a otras personas y con ciertas cosas, entre las cuales están las discursivas, tanto las orales como las escritas, con las que se les dispuso su orden. El orden propietario humano se organizó mediante el discurso, por lo que éste permitió que se pusieran las cosas en los lugares, para lo que se hubo laburado, lo mismo que para que se las fabricara. El orden humano dispuesto mediante el discurso no es exitoso en sus propios términos, pero mandó mucho, y algo para bien, incluso siendo medio falso.

Algo parecido le pasa a la palabra “contextoˮ, cuya forma remite a lo textual pero cuyo significado es corpóreo, como cuando se habla de la contextura física de la gente, de lo que aquélla parece una reformulación de la de “concretoˮ, aunque no lo sea. La palabra “textoˮ viene del tejido. Los textos son de la parte más exquisita de las circunstancias, porque son de lo más elaborado por la humanidad, pero pocas veces deben ser un fin en sí mismo, sino que mucho más deben servir para las necesidades humanas, y naturales en segundo lugar, pero sin ilusiones mojigatas, asumiendo la brutalidad y la competencia que hicieron a nuestra historia como especie zoológica, que replica a las de las vivientes inferiores. El co-biocidio es propio de la naturaleza, e incluso el sometimiento interestamentario humano es natural, porque la humanidad es una especie natural, pero este último no está determinado genéticamente, como los roles de las clases de especímenes de los otros géneros animales, como las abejas y las hormigas. El tema es que el biocidio humano es mucho peor del que podría serlo, lo que depende del ordenamiento de nuestra actividad social.

La palabra “concretoˮ viene de “crecerˮ y de “crearˮ. Lo concreto es lo coexistente con algo.

Hice las averiguaciones etimológicas en el diccionario de Segura Munguía.


Anexo

El significado de la expresión para la contextura física no se condice con su significante, sino que le cabe el de la concretura, por lo que puede que el postulado etimológico anterior esté equivocado.

El socialismo ateo es más fino que la democracia creyente

Es de condición social superior que la religiosidad popular, en general, y a las clases bajas las refina por el materialismo, que les ayuda a elevar su calidad de vida, con la insuficiencia que eso tiene. Falta consenso conceptivo.

Crítica a la acusación feminista a los grandes actores del espectáculo

La crítica feminista a los actores y cantantes que se ha vuelto internacional, al menos al darse en EEUU, Europa y Argentina, tiene razón en condenar el acoso y los abusos sexuales de los hombres. Lo que tiene de hipócrita es en quedarse corta, porque no fueron cuestionados los empresarios del rubro, ni los tratantes de mujeres, ni los bancos que les lavaron sus fondos, o el manejo sexual de los empresarios capitalistas, que debe ser mucho mayor, entre otros tantos temas, no todos sobre el sometimiento sexual. La explotación sexual de las mujeres es un tema mucho más importante que el del acoso de la industria del entretenimiento, que no tiene un tratamiento proporcional por parte del feminismo escandalizado, tampoco presto a meterse mucho con el maltrato amatorio de los capitalistas, que es celebrado en algunas canciones populares con algo de legitimidad. Otro tema es que a los acosadores se los tipificó y condenó sin que se supiera bien al asunto, porque no hay libertad para hablar de las cuestiones sexuales, ni de las sentimentales que se les aproximan. El combate al maltrato sexual masculino combina denuncias legítimas con la pretensión inconciente de descargarle la bronca a los culpables, bronca que se mezcla con la de la frustración causada por las demás injusticias históricas y con las aspiraciones castradoras inculcadas desde las religiones. Por eso les cabe el mote de chivos expiatorios, aunque no los sean: son responsables de haber cometido maltratos graves en el marco de una historia atravesada por la barbarie y con faltas mucho peores en la clase alta, en particular las atinentes a la violencia sexual, porque el poder social otorga la facultad de dominar a las personas y porque para obtenerlo se hubo roto a algunas de las barreras morales, generando un comportamiento sociopático antecesor, que responde a otras causas que deben ser bien atendidas. La reprensión a las faltas individuales no debe ocluir la asunción social de sus desencadenantes, porque eso es irresponsable y hace que los culpabilizadores no asuman bien su lugar en el asunto.

jueves, 22 de febrero de 2018

Para gobernar bien habría que tener una disciplina estricta

Aunque no sea religiosa, exigiría contenerse muy bien y en todo momento, por lo que no es una tarea fácil, y sería injusto demandársela a pocas personas mientras que el resto no la ejerce. No obstante, deberá ser así al menos hasta que se socializara el gobierno. Pretender que los gobernantes sean honestos es bastante risible, por el nivel de corrupción de la clase dominante, a la que aquéllos pertenecen mucho, pero igual es una exigencia sensata, a la que mantendrá la gente común.

Para el balance de la restauración conservadora

El progresismo latinoamericano destituido, cuando retome el gobierno, deberá estar atento a las maniobras del capitalismo imperialista, en primer lugar del estadounidense, aliado a las oligarquías del subcontinente, en segundo lugar del chino, en tercero del ruso y así. Esta crítica es hipócrita, por lo que le falta mucho complemento, al que deberán hacer otras personas. En los términos de la estrategia imperialista estadounidense, el progresismo latinoamericano que gobernó en algunos países fue bastante inocente, tanto como para aliarse en la obra pública con el capital corrupto de la construcción capitalista, lo que era obvio que tiene sobornos hasta para los analistas políticos mediocres, por lo que era fácil para los servicios de inteligencia recoger los datos y darlos a conocer con los medios de comunicación privados. Para desgracia, el democratismo religioso persistirá mientras que los pueblos escojan ser religiosos, así que la devoción popular será un escollo para el socialismo ateo mientras que dure, y no cabe forzar mal la conversión conceptiva, por lo que la izquierda deberá dar el debate en la sociedad, no sólo el que cuestione a los dioses y a las religiones sino el atinente a la fe en sí misma, y a la creencia, eso en el marco de la lucha de clases. En tanto que las clases sepan bien a la historia su práctica se ordenará mejor, lo que sucederá en crisis, porque ni querrán hacerlo fácil ni tampoco aceptarán repartir bien las propiedades, en una lucha animal, neurótica y algo insensata, a la que no querrán sostener en algún momento, por lo que tiene de dura. La transformación revolucionaria requiere que las personas entre en razón buena. La razón en sí misma no es siempre buena, y la vigente es la razón algo falsa de la falsa conciencia crédica, que se replica aminorada en el socialismo científico y que también tiene su bondad.

La izquierda debe dejar de ejecutar una política peligrosa y defraudadora, por sí misma y por el proletariado al que quiere representar, pero además porque la política debe ser masiva para ser bien ganadora, lo que se complica por la barbarie en curso y se dificulta cuando se la opera con mala moral. El problema de la vanguardia es el del seudovanguardismo, que es cuando la vanguardia opera mal en la sociedad, lo que es inevitable cuando está generalizado el parecer como justificativo de la práctica y el credo como dador de la identidad social, mientras que las personas se identifican en concepciones en gran medida de fe. La resolución de la crisis humana es responsabilidad de toda la humanidad, por lo que la izquierda debe dejar de asumir las responsabilidades que no le competen, y exigirla por parte de quienes deban tenerla, lo que es común, cosa que sucederá durante el transcurso de la evolución política y propietaria internacional. Lo que más corresponde es que el primer motor de la liberación social sea el proletariado, con el empresariado popular en segundo lugar y la vanguardia política en tercero, aunque ésta deba tener un lugar destacado, porque es la mejor educada en politología. Entonces, la vanguardia debe hacerle saber a la gente común que sin su lucha la emancipación se dificulta o se torna imposible, para lo cual el método de lucha debe ser honesto, explícito y seguro, y permitir a las personas vivir más o menos bien mientras que lo aplican, para lo cual debe estar bien adaptado a las circunstancias sociopolíticas.

miércoles, 21 de febrero de 2018

El éxito del bien y del mal

El bien es más ganador que el mal, y el mal más perdedor que el bien. El bien vivifica y el mal mortifica, pero no siempre.

El pueblo asalariado

El empresariado menor, cuya cúspide llega a ser sub-capitalista, poco acumuladora, y hasta intermedia en el acrecentamiento de capitales, más de los fabriles que de los financieros, es la menor parte del pueblo, cuya mayoría es asalariada, de salario formal e intermitente, los changueros, o de ingresos subsidiados por el gobierno, de carácter más andrajoso y delictivo en su base, algo de acumulación mafiosa, por el proxenetismo y el narcotráfico que se le asocian, y en sus instancias intermedias quebradas, de lumpenidad menos grave pero importante. El delito es muchísimo mayor en la cumbre social, porque la lógica capitalista es maliciosa, cuyo mal comportamiento fue imitado por las clases inferiores en una fraudulencia generalizada que es ajena a la buena conducta social pretendida por la buena fe, que también es amplia y que se da mucho entre quienes se abstienen de ascender socialmente de mal modo, siendo críticos intuitivos, muy atravesados por el pietismo democrático, no sin excepciones ni sin sociopatías hasta de las graves. Enfatizar en el pueblo no debe omitir la buena crítica a la clase privada, porque el buen análisis social requiere que toda la sociedad sea bien comprendida, ya que las clases, se tome el criterio que sea para definirlas, se co-determinan entre sí, y no se puede establecer una buena estrategia política científica sin el buen análisis transclasial, que debe definirlas según su tipo de ingreso, sus organizaciones, sus credos e idearios, su adscripción política, localización, nivel educativo, acceso sanitario, alimentación, tenencia de bienes muebles e inmuebles, riqueza sexual y los otros criterios importantes para el progreso histórico verdadero, a veces inaveriguables. Se puede interponer al análisis por tipo de ingreso con el de la estratificación más abstracta, que es más integral porque no se acota a éste sino que lo completa con los demás criterios. La clase baja tiende al salariazgo, la media al empresariado popular y la alta al capitalista, con las zonas difusas entre las tres. La burguesía baja es la del asalariado urbano, y el bajo campesinado lo es del rural, clase completable con el proletariado bajo sin salario, tanto harapiento como mendigo, o de mantenimiento familiar, y con el empresariado de subsistencia más pobre, como los cuentapropistas, que no venden sólo su fuerza de trabajo sino también algunos productos a los que compraron, a los cuales les agregaron el valor monetario acorde con sus necesidades familiares. El asalariado también forma gran parte de la clase media, y llega a ser marginal en la alta, sin perder aquí su carácter plebeyo, que siempre puede ser procapitalista, castigante, pro-imperialista, traicionero y demás, por la falsa conciencia, que hace a la mala práctica y que atraviesa a todas las clases sociales, incluso a la dominante, que también hace mal lo que hace mal debido, entre otras causas, a su falsa conciencia.

Del crecimiento económico y la calidad de la vida humana

La evolución del PBI mundial da cuenta de que el crecimiento económico no mejora necesariamente la calidad de la vida humana. Desde la crisis del estado de bienestar, en 1973, que marcó una degresión histórica para la especie que ya lleva medio siglo, a la que se suele caracterizar desde el progresismo como un retroceso, el PBI internacional aumentó con estrépito, aproximadamente de 5 a 75 billones de dólares anuales, según datos del Banco Mundial, un incremento de 1500 por ciento, en tanto que la población mundial pasó de alrededor de 4 mil a más de 7 mil millones, es decir, que no llegó a duplicarse. Además, esto se refiere al capital laboral, el que genera valor abstracto a partir del trabajo, principalmente el asalariado, pero también el empresario, capital de un porcentaje muy menor dentro de la totalidad del rubro. Para tener una idea aproximada basta recordar que mientras el PBI mundial en 2015 fue de alrededor de 75 billones de dólares, el mercado global de derivados, que incluye a la especulación monetaria, la bursátil y la debitaria, fue próximo a los 1,2 trillones, una cifra superior en 160 mil por ciento. En datos imprecisos, el capital medido en el producto bruto mundial es del 0,00625 por ciento del total, cuyo 99,99375 restante es especulativo. Esto implica que no tendrá buen éxito ninguna política que no resuelva bien el problema de la especulación, pero además deberá atender bien a los defectos de la economía laborista.

La superación de la crisis actual no puede implicar la reposición del estado de bienestar, porque éste, incluso con los buenos logros que tuvo, implicó un disciplinamiento social de carácter tanto pietista como procapitalista, aunque no haya sido tan religioso en la ex URSS y sus aliados, que tuvieron gobiernos ateos en naciones bastante fieles. La reposición de aquél estado bienestarista causaría el mantenimiento de la base capitalista que facultó a la especulación financiera, lo mismo que lo hiciera la especulación teológica, las tres con su secuela de explotación y neurosis. El verdadero estado de bienestar debiera combinar la crítica al teísmo con la socialización económica y política, es decir, que se tendrían que conservar sus buenos aspectos y corregir los malos. En particular, facilitaría su funcionamiento que dejara de primar la exigencia de un crecimiento que ya se reveló como insensato, pero que pesa en las aspiraciones de parte de la población y de los gobiernos, o mismo en los agentes más determinantes de la opinión pública de la época.

Desde que el capitalismo se iniciara a mediados del siglo XVIII de la era cristiana, sostuvo un impulso pujante extraordinario, inédito en la historia, que lo expandió por todas las naciones, introduciéndose incluso en las que pretendían lucharle en contra, en las que la acumulación fue más gubernamental que privada, a la inversa que en el liberalismo, que también tuvo mucha injerencia gubernamental en la economía. De hecho, cabría analizar cuánto del desarrollo capitalista se debe al gobierno y a las naciones, ya que los empresarios liberales se glorifican de éxitos que en cierta magnitud no le corresponden a la iniciativa privada, la cual se enriqueció mucho a costa de las naciones y del erario público, por medio de la extracción del plusvalor, las exenciones impositivas, los subsidios, las prebendas, las maniobras fraudulentas con las empresas públicas y la deuda estatal y las demás transferencias de liquidez procuradas mediante la tributación internacional, cuya mayor parte recayó sobre los pueblos, incluso aunque éstos detentaran un porcentaje muy menor de la riqueza monetaria. El desarrollo capitalista fue fabuloso y enorme, en gran medida alentado por la ciencia y por las asunciones religiosas, que aún siendo seudocientíficas contuvieron asertos verdaderos, provenientes de los balances teológicos de la experiencia histórica de la especie humana, pero desde la crisis del estado de bienestar el capitalismo entró en una dinámica extraordinariamente sacada de quicio, con el auge de la especulación financiera, que alcanzó cifras muy desfasadas de la economía de subsistencia, por lo que hubo desde entonces una etapa de impasse histórico que todavía persiste, en mucho por la falta de alternativas claras, habida cuenta del colapso soviético y del autoritarismo chino, que no debe ser más terrible que el liberal pero que está muy mal estimado en las naciones pro-occidentales, que no los evalúan con el mismo celo, de modo similar a lo que sucede con la socialdemocracia, que así como tuvo sus grandes aciertos y faltas es bien y mal juzgada. En eso hay un problema con los pueblos, cuya conciencia y política tienen faltas inasumidas, a consecuencia del fideísmo y del propio orgullo, lo mismo que méritos, que hacen a la dicha de nuestra historia crítica.


Lecturas

William I. Robinson, “Burbujasˮ, en el suplemento Cash de Página 12, Buenos Aires, Editorial La Página, 11 de febrero de 2018.

Informe “PIB (U$S a precios actuales)ˮ, en <https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.CD>.


Nota

Tal vez la cuenta comparativa entre el capital laborista y el especulativo esté mal, porque no pude cotejar si estuvo bien hecho el pasaje del cálculo del inglés al castellano, idiomas en que los billones y trillones valen distinto.

martes, 20 de febrero de 2018

Idea rara

En el caso de existir un dios afuera del universo, y que fuera todopoderoso y muy bueno, no debiera enojarse de que no se creyera en él, o mismo que se desobedeciera a la palabra de sus autoproclamados representantes, porque si se enfadase y castigara a los insumisos no sería tan bueno, ni hubiera sido tan potente, por lo menos porque no habría tenido el poder de hacerse obedecer. Hay una contradicción, porque si es todopoderoso no puede ser desobedecido, a menos que lo quisiera, por lo que la aparente desobediencia no lo sería en verdad. No obstante, esto es una especulación sin base, porque no hay pruebas suficientes de que haya un dios allá lejos. En todo caso, de existir allá, debiera tomar a bien que dudemos de algo de lo que no tenemos buenas evidencias. Un buen padre tendría a bien que se lo cuestione. La paternidad supuesta de dios es una de carácter ausente, o de presencia dudosa, espectral, porque es imaginaria de un modo que no se condice con el análisis de la realidad objetiva.

lunes, 19 de febrero de 2018

La homilía y la humillación

La homilía fue entendida como humillación porque son palabras parecidas, pero su etimología diverge. La primera de las dos, procedente del griego antiguo, se refirió a la igualación de las personas, la cual se pregonó en los templos, sin que se equipararan las propiedades ni las relaciones entre las personas, aún con las salvedades que debiera haber tenido el caso, o sea que ya los sacerdotes de los templos antiguos de Grecia predicaron una igualdad que no se cumplía, lo que luego se replicaría en la ley moderna, que proclamó una igualdad jurídica que no funcionaba a consecuencia, entre otras cosas, de las malas diferencias sociales. Luego, la homilía se asoció a la humillación, porque los miembros de la iglesia adoptaron una actitud castigante de las faltas a los mandatos estipulados como sagrados, actitud que relacionaron con la aceptación de sus órdenes y con el reconocimiento de los propios pecados, limitaciones y errores. La humillación, en verdad, es la asunción humana del propio origen terrenal, porque viene del humus, la tierra. Concebir a la aceptación de la propia finitud como un el reconocimiento de la proveniencia terrenal de la humanidad es materialista, en tanto que el materialismo enfatiza en la materia más concreta, a la materna en particular, lo que tiene el defecto de subestimar a la más abstracta y el mérito de plantear que la primera antecedió a la segunda. Entonces, la humillación también debe ser buena, ya que podría serlo y no será bien aceptada la mala. Es un tema que le quedará pendiente a las próximas generaciones humanas, en el caso de que existan.

Las investigaciones de la geología biótica, que son materialistas, dieron cuenta de que la naturaleza proviene de la Tierra, porque es a partir de sus elementos que se generaron las primeras células vivientes. La de la asunción de las propias maldades e impedimentos es una connotación ajena a la etimología de la humildad.