lunes, 20 de enero de 2020

"Parcialmente autótrofos"...

Algunos de los protozoos, durante períodos largos de sus vidas, se alimentaron sin comer a otros seres vivos, es decir, como lo hacen casi siempre los vegetales: de agua, luz y otras moléculas, átomos y partículas subatómicas. Entonces, son de un estadío intermedio entre vegetales y animales. Cf. "Protozoo" en Wikipedia. Esto implica que la división entre vegetales y animales no es absoluta, lo que da cuenta de la unidad filiar entre ambos. Los microvegetales tuvieron una vácula, que es como una boca, con la que absorvieron agua y otras moléculas, u otras substancias de menor tamaño, a la vez que recibieron la luz solar, pero, al crecer, puede que esa vácula se tornara tan grande como para engullir a otras células, iniciándose entonces la alimentación de vegetales, mal llamada heterótrofa, ya que las otras cosas de las que se habla no son cualesquiera, sino seres vivos, de tamaño mayor al de las macromoléculas, primero unicelulares y después más grandes.

Los primeros seres vivos, los más simples y pequeños, sólo se alimentaron de cosas inertes, es decir, que fueron inertótrofos, como lo suelen ser las plantas, mientras que los que llamamos animales, además de absorver materia inerte, también fuimos biótrofos porque ingerimos seres vivos.

Una en defensa del profesionalismo

Quien actúa de buena fe puede hacerlo bien. Lo que pasa es que hoy en día las obras son muy descalificadas, ya que prima el mal humor internacional a consecuencia de la crisis capitalista. Para que el profesionalismo sea suficiente la fe de la sociedad tendría que ser cercana a excelente, para lo cual la fe debería estar bien sometida a la verdad, es decir, que en el socialismo científico bien compuesto habría fe, una creencia refinada, el modo de creer más propio de los animales fuegueros que somos los humanos.

A los animales inferiores a nosotros no les asignamos tanto la fe, la creencia y el parecer como la intuición y el tanteo, pero las cinco son modos de evaluar la realidad, demasiadas veces insuficientes como para mantenerles tal cual son.

Soble la idea de las clases

La separación entre las clases sociales supone un corte tajante, una línea recta que las divide del todo aunque se trate de una separación más o menos abierta según de cuándo y dónde se trate. La idea que tenemos los humanos sobre el corte se consolidó mucho, aunque viniera de antes, desde la invención del filo de piedra, luego perfeccionado en las vainas metálicas. Antes, los primates, y los primeros humanos, cortaron ramas con las manos, así como tuvieron una estratificación simple, dada más por la edad, la salud y el tamaño corporal, que hacen a la capacidad para pelear, que por la tenencia de las armas, con lo que luego aquélla se compuso en grupos exclusivos. Los jefes de los clanes, sucesores de los machos alfa de los grupos goriloides, le abrieron paso a las élites.

Las ramas, al cortarse, hacen "crack". La piedras, al picárselas para afilarlas, hacen "clac", o "tic", o "tac", y al pulírselas se rasguean. Las vainas de metal, al martillárselas, hacen "toing", "clái", "páing", y otros ruidos parecidos a esos, por lo que hay una relación entre el ruido del trabajo y el sonido de las palabras a las que inspirara, aunque sea una relación abierta, no del todo determinada por la audición.

¿Cómo persiste hoy el sacrificio?

En la era primitiva y al comienzo de la antigüedad civil los sacrificios de animales eran dedicados directamente a los dioses: se les cortaba el pescuezo en su honor, con una ceremonia a expensas celebrada por las comunidades, con las armas cortantes entremedio y los jefes y sus consortes como clase divinizada, casi siempre de forma positiva por los pueblos. Ese tipo de sacrificos existe poco hoy en día, quedan remanentes escasos. Lo que más se da es un período laboral duro, el más casto, y uno de relajo alegre en el que se da la mistificación carnavalera, que es la que promueve la ingesta de carne animal y que eclosiona en el verano, para lo cual a muchos animales se les mata y que conlleva al culto diabólico. A algunos animales habría que matarlos siempre, para nuestra alimentación, pero, como nuestra dieta está muy desordenada, cabe la chance de que les comamos menos, cuestión que depende del orden productivo en general porque la alimentación individual se condiciona y predispone socialmente, cosas que a su vez dependen de la razón comunal.

Sobre las relecciones hipertrofiadas en la izquierda

A consecuencia de los varios intentos de relección en los gobiernos de Nicolás Maduro, Evo Morales y Daniel Ortega, entre otros, la izquierda debatió sobre si es bueno o no que los presidentes socialistas se perpetúen en sus cargos durante más tiempo de lo que es normal en el liberalismo, donde se suelen permitir una o dos relecciones, aunque a veces las haya más, como con Ángela Merkel. A mi juicio el debate discurre en falso porque, por un lado, si un presidente gobernara más o menos bien, dentro de lo posibilitado por el voto nacional y los demás factores políticos, y ganara legítimamente las elecciones, no habría porqué oponerse a que gobierne, a no ser que le empatara un candidato mejor, y, por otro, porque en vez que enfocarse en las reglas establecidas de la democracia liberal, que no son necesariamente buenas, habría que hacerlo en una cuestión pragmática, la de si forzar las relecciones ayuda o dificulta para ganar los comicios. Para ver eso habría que sondear la opinión pública, pero además poner la conclusión de la investigación en relación con las otras cuestiones que más se vinculan con las elecciones.

Un tema obligatorio para tener en cuenta es el de la opinión internacional, ya que tendrá importancia durante y después de la campaña proselitista, y otro es el del respeto a la constitución, que si bien no debe ser absoluto cuenta con mucho apoyo popular y que sería casi imposible de transgredir con buen suceso. Como la opinión internacional responde mucho a las ideas de la época, acertarlas lo suficiente será necesario para que aquélla sea buena, cuestión a la vez imprescindible para que se ordene bien la convivencia de la especie.

sábado, 18 de enero de 2020

De que el presunto monoteísmo es un politeísmo priorizado

El supuesto monoteísmo abrahámico, es decir, el judeocristianismo y el islam, no cree en un único dios, sino que también tiene ángeles y demonios, que son seres divinos, por lo que en verdad se trata de politeísmos seudo-monoteístas, que a diferencia del animismo tienen un rango de dioses más escalonado, dentro del cual se prioriza a Dios y a Alá. En esto se asemejan al politeísmo zoroástrico, que evolucionó hasta el hinduísmo y el budismo actuales. El Brahman hindú es el equivalente de Dios y de Alá, ya que se lo considera como creador del universo. Los budistas, en cambio, no creen que un dios creara el universo. Entonces, el ecumenismo liberal se da no entre monoteísmos y politeísmos sino entre politeísmos con distintas figuras, algunas con un dios principal y varios dioses secundarios y otras con los dioses menos estratificados.

viernes, 17 de enero de 2020

Del sacrificio y los asesinatos innecesarios

Desde que el hombre hiciera los filos de piedra se cazó mucho a los otros animales, a algunos de los cuales se ofrendara a los dioses en falso. Según el monoteísmo vigente, el animismo primitivo fue un misticismo equivocado, lo que es verdad, pero no por las razones que diera. La nueva técnica se naturalizó durante milenios, durante los cuales degollar animales se volvió una costumbre, primero para alimentarse y vestirse y después para la adoración de los dioses de la naturaleza, con cultos diáfanos y oscuros, como el vudú, sujetos a las peripecias de la historia. Los sacrificios se hicieron durante los rituales en que se les pedían favores, o consultaban, o se les cantaba, u otras invocaciones de esas. Durante la edad de piedra se inició un período híperprolongado de muchos asesinatos vanos, que los debió haber menos antes del uso del fuego, en la etapa primate previa a la humana, ya que los hay en muchas especies, aunque en cantidad menor dada su inferioridad para pelear. El orden jerárquico ya tiene el telar para la urdimbre y los arcos flechados, así como los degollamientos supérfluos de animales, lo que a ellos mismos y a sus seres amados les causó un repudio hacia nosotros que todavía persiste, y muy multiplicado por el dominio humano, luego reproducido en las clases sociales ya asentadas a partir de la metalurgia, que separó a los jerarcas de los pueblos con las armas forjadas, surgiendo los primeros reyes ungidos con objetos de metal fundido a los que se les atribuyera un significado distintivo y sacerdotal, cosa que después se complejizó, durante el desarrollo de los imperios antiguos, mucho más simples que los actuales, de gobiernos tripartitos, con la división política entre gobernantes y gobernados mediada por muchos más productos, como la policía y el ejército, primero de armas metálicas con pólvora antes de su gran sofisticación posterior.

jueves, 16 de enero de 2020

Una respuesta a Atilio Boron

En "Trump y la apoteosis de la barbarie", publicado en el Página 12 de hoy, Boron dijo que Estados Unidos es bárbaro, lo que es verdad, pero los demás países también lo son, aunque se trate de barbaries secundarias, muy importantes para sus habitantes. No reconocer esto sobrecarga el ánimo destructivo en los Estados Unidos y carga de menos en el resto del mundo, desbalanceando el interés planteado por la crítica socialista, que demanda una priorización menos extrema. De forma parecida, aunque en un terreno menos sólido, encuentro que su reprobación al secretario general de la ONU es excesiva, se me hace demasiado dura, ya que no da cuenta de los detalles menores de su pasividad ante el asesinato de Soleimani y la prohibición a Irán de participar en la cumbre de la ONU que trató sobre el conflicto, a los que no conocemos y que son importantes. Una cuestión semejante requiere un análisis completo lo suficiente, y encima que esté bien socializado.

De que la justicia social requiere la buena concreción del comunismo

El progresismo capitalista, el que no es socialista, como gran parte del peronismo, o el cardenismo y el varguismo, deberá aceptar que la justicia que busca depende de la socialización suficiente de los medios productivos, pero así también de la verdad científica necesaria, que además tiene que bien adoptada por la sociedad mundial.

En Argentina el peronismo, y en los otros países sus reformismos liberales populistas, deberán asumir que el pago de las deudas financieras es nocivo hasta para los pobres, mucho menos de lo que lo es con los cobradores, por el mal enriquecimiento, extrapolado a lo fantástico para un lado y reducido hasta la muerte para el otro; pero, como la mala administración de las finanzas que hoy se hace tiene una relación estrecha con las creencias, si no se resuelve bien el problema de la creencia no se podrá terminar de resolver bien el de las finanzas, y éstos se conectan con los otros. El manejo del dinero precisa de la suficiente buena razón social, o sea, que para que las finanzas no existan en crisis la sociedad mundial tendría que entrar mucho en buenas razones. De otro modo sería imposible.

Luego de haber sido al revés, y antes de volver a ser lo inverso, el ideal determina la conducta, y la conducta la credibilidad, que a su vez condiciona la participación en las instituciones y el prestigio social, que hacen al enriquecimiento personal y de clase, aunque no de forma transparente, sino con extrañezas, cosas raras, no del todo bien entendidas, y demás temas. Por eso es que hay una correlación no absoluta entre la ideología de cada quien y la apropiación individual, marcada porque los estatus individuales se tienen en sociedades legisladas, en cuyas leyes se plasman las concepciones institucionales, la gran mayoría de las cuales son teístas y que premian y castigan a la gente según se estime su práctica en comparación con la moral inscrita en la ley, que responde a los libros y demás relatos sacrificiales, que son menos cuestionados que reforzados por la prensa. De acuerdo a la moral instituida -la oficial, que es mixta y compuesta, de un eclecticismo formado por varias partes e insuficiente-, la ideología dominante -múltiple, evolutiva y confusa-, prima en la ley escrita en las constituciones y los boletines legales firmados por los titulares de los poderes del gobierno. Así, aunque con insultos frecuentes, las naciones evalúan la conducta de sus ciudadanos, no sólo en las instituciones, sino que el juicio sobre la práctica individual que se hace entre mujeres, intersexuales y hombres también es popular, replicándose en los pueblos algunos de los prejuicios de la ideología incorporada en la ley. A lo sucio, con contradicciones, crisis, muchas malas razones y yerros legales, con interpretaciones falsas, muy ficticias, lejos de que se haya establecido una ley lo suficientemente verdadera en todos los países, de tipo trasnacional, ley debida a la interpretación social de la realidad y que se efectúa en sociedades con ejércitos, cuestión que condiciona los debates científicos, políticos, jurídicos y demás, que existen entremezclados: no son géneros puros. Lo mismo pasa con la tenencia de los medios de comunicación, que incide mucho, y bastante para mal, en la conciencia social y en la popular, también intersectadas, ya que el pueblo es la gran mayoría de la sociedad. La ideología principal de los medios de comunicación es la de sus dueños. Los reveses y rebeliones son menores. Entonces, el credo religioso de los dueños de los medios de comunicación tiene mucha influencia en la conciencia social, pero más lo tiene su ideología completa, con sus doctrinas políticas y económicas, y las demás, a las que los miembros del clero nutren sin definirlas del todo: dependen, entre la gente de otras instituciones -como los sindicatos y las asociaciones de empresarios-, de las universidades, que a su vez se relacionan con la de las iglesias, en parte por la pertenencia de algunas de las primeras -donde se educan algunos de los trabajadores y empresarios-, a las segundas, que tienen mando clerical, por lo que una ideología santificada.

Sobre las conspiraciones políticas

En la izquierda está la idea de que las conspiraciones políticas son planes malévolos urdidos por personas mal intencionadas, como bandidos refinados, ejecutivos inmorales de la clase alta, y hasta en pleno concientes y gozosos de serlo, como gente que se reúne para disfrutar de hacer el mal adrede; pero eso es un poco desbocado, porque si bien existen los planes tramposos, y sus ejecutores los idean y terminan de concretar a sabiendas de ser deshonestos, en cierto sentido se justifican de acuerdo a las ideas supremas de sus sociedades, que aunque no sean muy verdaderas son consideradas como tales, y como suficientes para justificar la comisión de fraudes. De ahí la autorización que se le da a los aspectos perniciosos de las intrigas. El tema del designio divino es un problema central de las operaciones secretas, y puede llegar a permitir cualquier cosa. En nombre de Alá se asesinó también, como en los atentados yijadistas de Europa, ejecutados tras el grito de "Alá es grande". Comparten con cierto clero, así como el oscurantismo, la privacidad alta, pero también son condicionadas desde abajo, donde tampoco hay el coraje necesario para encarar bien el asunto, con el reclamo político que baste. Mientras que existan las instituciones de espionaje y las policías secretas, las naciones deberán eliminarlas, ya que reproducen un gran crimen social irresuelto, en el que se vinculan la competencia internacional, las pujas entre los grandes capitalistas, las peleas políticas y la lucha de clases, dada en el marco de un mundo fetichista, en el que se procede de acuerdo a lo que se cree, aunque eso sea atemperado por la ciencia moderna. Son confabulaciones hechas en un contexto de mística divina, que supone dioses externos al universo a los que se entiende sobre todo como padres, lo que en el mundo abrahámico es más absoluto y en el zoroástrico más relativo, como grupos de dioses femeninos y masculinos, si bien con el dios Brahman como creador universal en el hinduísmo, con distintas características y lugar central en las explicaciones sobre el mundo y la naturaleza humana, por lo que tienen una incidencia esencial en la ley, cuestiones que repercuten en el comunismo por vía indirecta, quedando la composición social en términos antitéticos, de falsa síntesis, entre tres grandes grupos cruzados por otros menores, la cual, en total, es sincrética y está en grave crisis por no haberse alcanzado la conclusión completa y por haberse extremado la lógica nociva de la ley capitalista en curso. Estando el capital en una fase tan aguda de la crisis, se le dificulta mantenerse en el gobierno porque su despliegue económico exacerba la miseria, a la que se le llama "austeridad", semejante a la pena del castigo monástico pero de carácter popular, por lo que los complots se hicieron más frecuentes que antes, combinándose con las operaciones de prensa, las judiciales, las militares y demás, lo que antes de la modernidad también pasaba, aunque de una manera menos compleja.

Para que se sepa bien de las operaciones clandestinas de los gobiernos se tendrían que abrir del todo los archivos de las instituciones de espionaje presidencial. Eso es lo que permitiría dilucidar el punto como se debe. Mientras tanto, la ciencia política transcurrirá con una dimensión importante muy poco bien conocida, pero entonces en el debate público sobre los gobiernos se deberá admitir que no se sabe lo suficiente, por lo que se opina sin el fundamento que tiene que haber, y esto sólo sería estéril, porque hasta que en las iglesias haya el conocimiento suficiente de la historia seguirán operando como agentes distorsivos de la práctica comunitaria, lo mismo que le pasa a las demás instituciones y a la gente común, y cosa que coexiste con la bondad de cada cual.

domingo, 12 de enero de 2020

Comer es genocida

Si se entiente al genocidio como la rotura de genes, que al comer empieza con la trituración dental y la corrosión de la saliva, y sigue, luego de tragar, hacia el estómago antes que al intestino, hasta el veganismo más estricto es genocida, ya que al alimentarse se destruyen los genes de las células de los tejidos vivientes, que abarcan a casi toda la materia de las frutas y verduras, al igual que mueren las células de los cereales al disecárselos para molerlos, lo que descompone a las proteínas de los ácidos nucleicos. La carne vegetal se compone toda, o casi toda, de celulas vivas, que contienen agua y se pudren. La apropiación de cada tipo de bien contiene su genocidio, incluso el humano en gran escala, porque nuestro régimen maneja una producción explotadora y porque la competencia para vivir siempre causa peleas a muerte. Para la extracción de las materias primas con la invasión militar, que le asegura el control del territorio a las grandes empresas mineras. Luego, en su primer transporte por fuera del yacimiento, que termina en las fábricas, donde sufren movimientos internos, procesos de transformación y traslados interfabriles, ya como piezas modeladas y ensambladas, y los que les siguen hasta la venta del producto terminado, antes que su uso y el descarte. Mientras que la producción humana sea genocida, el uso de las propiedades también lo será, porque será consecuencia del genocidio requerido para su elaboración, con muertes por guerras, accidentes laborales, instalación de infraestructura, y demás, así como ocurre su utilización fatal. No obstante, usar propiedades es necesario para vivir, por lo que existe la cuestión del uso propietario, imposible de hacer lo suficientemente bien en un sistema social mal legislado, como lo es el actual, que es fetichista y hasta tiene dificultades para admitir el carácter mónido de la especie, ni qué decir de los previos y colaterales. Que toda la sociedad asuma bien la realidad es una condición indispensable para componer un orden social bueno. Para eso, la asunción tiene que acompañarse de la admisión. No basta con aceptar algo, sino que la sociedad debe conversarlo bien para prepararse para actuar según lo hablado, por lo que el discurso está obligado a ser verdadero lo suficiente para que se ordene bien la práctica social, de lo que la humanidad dista mucho.

Al genocidio se lo suele entender como la acometida de homicidios en gran escala, pero esa no es la única acepción que puede tener.

La carne vegetal es la parte más blanda de las frutas y verduras, la que no es cáscara ni semilla.

viernes, 10 de enero de 2020

De enfermedades sociales poco reconocidas

Tanto la sobrealtura social como la sobrepropietarización suelen ser enfermedades sociales, causando que la sociedad pierda firmeza por aquéllo pernicioso que implican, sus causas y consecuencias nocivas. La igualdad social tampoco tiene que ser absoluta, pero sí general, o mayoritaria por mucho respecto a la desigualdad, que está extremadísima por la concentración exorbitada de nuestros capitales. La pobreza se da tanto por falta como por exceso de bienes. Se trata de pobrezas distintas, que se potencian mutuamente, ya que una aumenta a la otra y viceversa, reduciéndose ambas por la riqueza austera de esta época de sequedad económica, con penuria social extensa. Se relacionan con los credos porque las clases se distinguen por la posesión de capitales crediticios, así como monoteístas, o adorantes de hombres en particular, hayan sido éstos liberales o no. Se cree en las personas según obedezcan a los cánones imperantes en cada región, cuestión crítica y que redunda en la apropiación individual de las riquezas. Entonces, la desigualdad social tiene una relación intrínseca con la confianza, a la que se plantea más que nada desde morales sagradas, que tienen su correlato legal y universitario, mediante las ciencias teológicas y sus derivaciones en las naturales y sociales, dentro de la falsa división científica de la modernidad del capitalismo de fe, que da a entrever que la sociedad humana no es natural, lo cual, por medio de la ley, ordena al accionar policial y judicial, que interpretan la conducta desde morales religiosas, a las que se enseña hasta en algunas de las instituciones educativas financiadas por los ministerios. En el comunismo esto puede replicarse en términos demoníacos, con una ciencia descreyente más cierta pero todavía insuficiente, lo que es una contrafigura falsa, pero tampoco superar al satanismo es garantía de bondad plena. La bondad necesaria para componer bien la coexistencia humana depende del comportamiento de todo el conjunto, por lo que todo este grupo debe tener buena razón para que eso salga bien. La buena síntesis del debate científico humano, que ordena a la apropiación, tiene que ser concluída por la humanidad entera, por lo que la concreción incuestionable del socialismo depende de una transformación ideológica muy grande, que puede llevar siglos y que requiere del funcionamiento masificado de las instituciones, que a su vez reproducen al capitalismo iniciado por los ingleses. Mientras que no se concrete el socialismo, habrá capitalismo, por lo que los gobiernos desempeñarán políticas capitalistas de acumulación compulsiva de ganancias, que mantendrán la diferenciación social, cuestión ligada a la de la jerarquización social, muy alentada por el proletariado. Nuestros defectos ideológicos también hacen a la salud de la naturaleza, a la cual pertenece nuestra especie.

Nota corta para la condena justa de los crímenes socialistas

Para que los crímenes socialistas, sean de la vertiente que fuere, desde la socialdemócrata teísta hasta el anarquismo, sean bien condenados, se deberá concretar bien el socialismo. Mientras que no se lo haga, su condena no será justa, porque por más grandes que hayan sido los delitos socialistas igual se deben socializar bien los medios productivos. Los crímenes no le quitan los méritos, y hacerles buena justicia requiere que se validen lo suficiente sus aciertos.

Como el socialismo fue muy criminal, y lo seguirá siendo, ya que la evolución histórica es errática y luctuosa, a la vez que condenarlo con precisión, habrá que honrarlo, ya que puede destrabar algunos de los principales problemas de la especie, a los que el liberalismo no podrá resolver bien.

Sobre la mala promiscuidad

El liberalismo desató una liberación sexual de mala promiscuidad, ya que su comprensión de la realidad es conjetural, por la cuestión monoteísta, y a la vez exige la abstinencia, es decir, que las ideas sobre cómo manejar el coito son desbocadas, lo cual termina en una promiscuidad mal ordenada, que en el socialismo causa enemistades políticas en conjunto con otros factores, ya que el socialismo, al ser proletario, y al someterse el proletariado a la ideología dominante, adopta los modos erráticos de su clase, no exentos de la brutalidad de la época. En su propio bando, el liberalismo tiene otro trato sexual, esencialmente fingido y pretensor de buena conducta, y en general frígido, ya que, sus miembros, para desempeñarse como se supone que se debe, tienen que componer a su moral con su naturaleza, siendo que su teología no entiende bien la naturaleza animal del deseo humano, por lo que tienen la ética algo equivocada, lo que no es privativo de los liberales, ya que en el socialismo se repite distinto. El error teísta le incide en la moral, así como el de descreer al ateísmo, que lo lleva a no reclamar la verdad como corresponde, ya que se concentra en sostener la propia postura en vez que en reclamar que la humanidad admita lo suficiente: no prioriza bien al funcionamiento colectivo por sobre su verdad. Al suponer el abrahamismo que el alma llega desde el cielo, y con un mandato de su gran creador, se yerra su comprensión, ya que se le basa su origen en una entidad hipotética, que varía en las distintas culturas, lo que también se da, de diferente modo, en las zoroastrianas, entidades a las que se les atribuyeron muchas características distintas, algunas incoherentes entre sí, todas enarboladas como verdaderas en su momento de apogeo, al que hoy en día tiene el monoteísmo cristiano protestante. Lo que llegó a los vivientes es la luz solar, siendo que el sol no es un ser con voluntad propia. A su vez, la materia solar viene de la espacial, que tiene un exterior del que los humanos, como especie, sostenemos explicaciones a las que pretendemos como verdaderas sin haber obtenido la suficiente comprobación, y de que, si la obtuvimos, no está bien socializada, lo que implica un impedimento semejante para la revolución social justa.

El mundo gay tiene su mala promiscuidad porque tiene algo de mala razón que se compone con la del orden dominante, que impide hablar siempre bien de los asuntos sexuales, quedando mucha mala educación sexual, así como parte suya es conservadora. Como mucha de la frivolidad es emitida desde los canales de televisión, la radio y los periódicos, detendados sobre todo por los grandes empresarios, la ideología lúdica obrera está atravesada por las nociones privatizadoras de fe, a veces perdedoras, sin que hayan perdido lo suficiente, y también tienen su progresividad. Son heterogéneas y contradictorias, principalmente conservadoras pero extremables por la irresolución del conflicto mundial, y secundariamente progresivas, del reformismo liberal de centro, cuya doctrina para lo privado tiende a ser de populismo clerical. Las concepciones verantes, de cuño verista, el más partidario de la verdad, que es el de izquierda, siguen hasta el ultraizquierdismo, que al final se llaman casi siempre revolucionarias, desaprueban al progresismo sin reconocer el propio, entrampadas en un debate falso, también dificultado por lo trabajoso que es entender al progreso vigente, que nos congratuló de mala manera, es decir, en el que la celebración de la vida burguesa implica una explotación de la naturaleza que nos destruye no del todo bien. El progreso actual es falso porque su ley es aparente, en el sentido de que basa su orientación histórica en relatos dignos de fiar, dando por sentado demasiadas veces que lo creído es verdad, cuestión que tiene muchas malas consecuencias en la historia y en la práctica social, pero eso no le resta sus méritos. Es un modelo al que, para transformarlo bien, se lo tiene que criticar lo suficiente, y la única transformación válida es la que sea buena, ya que la mala lleva a la extinción política, que retrasa la universalización de la reforma socialista.

jueves, 9 de enero de 2020

De las iglesias como centros de reclutamiento político

La iglesias son lugares asamblearios, a los que se acude en las naciones para escuchar a los sacerdotes, en lo que la humanidad hace a su formación conceptual, ya que así se conoce a las doctrinas clericales, que suelen hacer a gran parte de la de los estados. Dentro de las iglesias hay distintas ramas internas, con conflictos entre sí y ligazones con gobiernos, empresas, partidos y sindicatos. Los sacerdotes sientan postura sobre los asuntos políticos, a la que luego traducen en su prédica, no siempre de forma explícita, sino bastante velada en muchas ocasiones, dadas las restricciones que tienen según evolucionan sus mandos y sus otras relaciones internas, a la vez que las externas. Esa traducción es entendida más o menos abiertamente por los legos, que la reprocesan según sus ideas, también cultivadas con la prensa, las universidades y demás medios de saber, entre los cuales el análisis de sus condiciones inmediatas.

Las iglesias hacen a las adhesiones políticas porque los partidos adscriben a credos integrales, de los cuales muchos son clericales, así como hacen algunas constituciones, por lo que los gobiernos buscan componer las exigencias sagradas con las metas del éxito presidencial. La política tiene otras fuentes ideológicas, no se agota en las más religiosas, como lo son las doctrinas laicas, que a su vez pueden o no ser creyentes en relatos deificantes, y hasta podrían hacerlo bien. El problema de la deificación y sus conceptos subsiguientes, definitorios para la toma de decisiones hecha para la planificación de las actividades conjuntas, y muy importante en la conformación de las identidades grupales, hace a las identidades regionales. Occidente se define principalmente como cristiano, Oriente como mahometano, la India como gandhiana y los países comunistas como marxianos, de un marxismo no del todo desprovisto de rituales teístas. El África está más mixturado, con el norte islamizado y el sur del Sahara mezclando a las religiones principales con el animismo primitivo, lo que se replica en Oceanía pero sobre todo con el cristianismo. Hay restos de las culturas animistas y paganas esparcidos por todos los continentes, al igual que el satanismo. Asimismo, dentro de las corrientes principales, hay diferencias internas, que hacen a las pujas crédicas dentro de los bloques políticos mayores, como la de chiítas y sunitas, atravesadas por los conflictos de clase, las peleas nacionalistas y la lucha entre el modelo republicano y el monárquico. El pueblo está separado de los gobiernos, aunque no del todo, por lo que la opinión popular tiene mucho peso en la política. La razón popular es un punto a resolver bien para hacer lo mismo con la política, por lo mucho que le incide, sin determinarla del todo. La gran mayoría del pueblo es proletaria, por lo que la razón proletaria tiene mucha importancia histórica.

Explotación turística, con nota sobre la acumulación y la captura

Un tema del turismo es su lesividad amatoria. Como las vacaciones están pautadas por el orden laboral, en Occidente de calendario gregoriano, con mayor receso en las temporadas cálidas e intermedios entre los ciclos escolares, y se hacen con vehículos a motor, los viajes se hacen duros, demandan separaciones cortantes, que dejan sin concretarse a ciertos deseos amatorios, según los planes de las actividades escritos en las agendas, que son los de la ley del capital, el actor social más partidario de la acumulación de capitales, de cosas captadas. La concreción de los deseos sexuales que se propone el socialismo, que tendría que ser buena lo suficiente, acarrearía un modelo turístico muy distinto del de ahora.

Acumular es juntar propiedades fabricadas, hacer cúmulos de cosas agarradas y apartadas de donde se hallaban, pero el capitalismo se caracteriza por la acumulación grande en billetes, es decir, que se trata de un capitalismo híper-dinerario, subsiguiente a las prensas porque su objeto principal es impreso, en papel después que en moneda, una impresión metálica de molde, posterior a la alfarería, de vuelco de metal fundido en cuencos, después prensados con figuras talladas. El socialismo tiene que ser capitalista, partidario de la captura, pero, ¿de cuál? Si el socialismo se plantea como una superación del capitalismo, entonces el capitalismo le subyacería, ya que sería su antecesor. Entonces, para reivindicar bien su pasado, el socialismo tendría que ser partidario de la captura, por lo cual la captura debiera ser buena lo suficiente, cosa imposible en los sistemas en que prima la fe compuesta porque éstos se guían según lo que se cree, no según lo que se sabe, y a veces se sabe mal, cosa que hace fallar hasta a los sistemas más verdaderos. Para que la acumulación fuera buena la razón social debería ser cerca que del todo verdadera, de lo que se dista por lejos. La razón capitalista contemporánea es mediocre. La captura, a su vez, proviene de la caza y la pesca, aunque no se acota a ella, ya que la recolección, que se reproduce en la cosecha agrícola, es un modo de hacerla.

miércoles, 8 de enero de 2020

Del autoengaño en la dieta

Los de izquierda nos engañamos respecto de nuestra dieta, pensamos que tenemos buen régimen de ingesta, y algo lo tenemos, pero no del todo, lo que hace que nuestro consumo sea algo peligroso, así como otros desórdenes en las otras instancias de nuestra práctica. La política, así, se nos hace más errática e insegura. La dieta puede no acotarse a la alimentación sólida, ya que el fumar y la bebida entran dentro suyo, en cuanto que nutren de agua, restos vivientes y toxinas, gaseosas y líquidas, y en un sentido más amplio abarca a todos los órdenes sociales, como lo fueron las dietas monásticas, que establecieron cánones para mucho del comportamiento social, con afán de integralidad suficiente. Las dietas son las asambleas diurnas, que legislan sobre el modo de vida de la sociedad según la ideología que se impone en ellas. La ética diaria responde a la ley sancionada, no sin contraridades, pero la ley ni está del todo terminada ni exenta de faltas graves, por lo que la dietética social es mediocre, y muy mala a veces, así como la referida al uso de las propiedades no alimentarias.

Véase la entrada de "Dieta (asamblea)" en Wikipedia.

De que exigir sobrelaborismo explota

Como hoy en día se piensa que para superar la crisis es necesario incrementar nuestra humana producción, sin atender lo suficiente a la exigencia para que en total sea buena, se demandan muchas tareas, con sus consecuencias. Trabajar de más, o muy duro, lesiona mucho a la gente, por lo que se deberá dejar de hacerlo. No sólo a la humana, sino a toda la vida, que es la que tiene los genes dentro de sí.

Sobre las piezas del mundo virtual

El mundo virtual tiene de masculino al orden patriarcal, que manda en la ideología de internet. El orden masculino se da en los tres bloques políticos más grandes, y en sus pedazos desperdigados, es casi absoluto, aún con sus rarezas. Son las ideas en los grupos conceptuales, que son grupos abiertos, algo mal entremezclados, basadas en los pareceres comprobados a lo largo de la historia, organizadas en grandes relatos que discuten entre sí mientras que disponen la práctica social en gran escala, lo que es tanto impulsado como saboteado desde abajo, antes de sobrepotenciarse en la altura, donde la acumulación de propiedades se intensifica mucho y la jefatura social reprocesa el impulso de base con una crítica muy desarrollada, desde la que el empresariado ordena la práctica social, con el relativismo de fe ecuménica, también de tolerancia algo falsa en el grupo de países de gobierno comunista. El mundo virtual dice ser liviano, es de piezas finas, muy elaboradas, con la información más acreditada, pero a la vez es muy pesado, porque tiene muchas piezas, hasta en masa de las electrónicas. De las más procesadas, por la minería, el transporte, la industria, con zonas de almacenamiento, moldeo, ensamblaje, envalaje, investigación, diseño, hasta con laboratorios robotizados, y distribución a los comercios, desde donde, pago mediante, se repartió a los aparatos de internet entre las personas, cosa que venía del televisor, la radio, los tocadiscos y pasacasets, y los diarios y revistas, con fotografías y dibujos artísticos, que usaron plástico, metal, vidrio, madera, tinta y papel, con señales por cable y aéreas, luego satelitales, un nivel tecnológico como el de los ejércitos. Las computadoras se crearon primero en las grandes instituciones universitarias, centros estatales de financiación pública y privada, y tuvieron desarrollos elitistas que fueron exitosos, pero en la economía del capital fiel, que acumula según la confianza en credos, como lo es el socialismo, que tampoco eliminó la separación en clases, cosa imposible en un bloque: toma razón conjunta completa. Se esparcieron por la clase alta antes que masificarse, y los mayores equipos, los que manejan más datos, son de la clase titular de las mayores empresas. Son equipos y electrodomésticos de la cultura capitalista, a los que se deberá dejar de fabricar si se quiere concretar el modelo sostenible, que demanda de un reordenamiento productivo esencial para ser bueno lo suficiente, lo que requiere de un saber diferente del legislado en los gobiernos. El uso de la internet, como el de tantas tecnologías, quizás debiera ser reducido al mínimo, y así como algunas de las otras cosas. Es un modelo de mucha sobreproducción, y muy perferccionada, o sea, que la humanidad, para resolver bien sus grandes y graves, y severos, problemas, deberá dejar de hacerlo, cambiarlo, por uno suficiente para la buena convivencia. De no hacerlo hará mal en vano, por lo que tendrá que repensar su conducta, a lo que no podrá evadir por experimentar su práctica y sus consecuencias.

De la necesidad de opinar bien

Opinar es escoger una idea y proclamarla como válida. El término viene de "optar". Por ende, se debe hacerlo bien, ya que se lo puede hacer mal, así como es posible equivocarse con cualquier elección. La mala práctica, que se condena en muchos tipos de tarea, tiene que ser bien reprendida en materia de opiniones, porque tienen consecuencias.

domingo, 5 de enero de 2020

De que el capitalismo se encamina a una gran guerra

El capital no puede resolver bien su crisis, fundada en la ley burguesa, por lo que tiene una tendencia a la guerra, mayor o menor según el momento pero constante. Los conflictos bélicos menores persisten y pueden terminar en guerra mundial, y el capital no podrá resolver bien sus problemas internos, entre otras cuestiones porque no tiene la razón suficiente, en un contexto de agudización de sus contradicciones, que lo impulsa a acrecentar sus ansias de confrontación armada, lo que hace que detener la guerra nuclear mundial sea casi imposible. A lo sumo se podría reducirla. Lo más probable es que la humanidad deponga las armas nucleares después de una guerra mundial atómica y no antes, por lo que habría que prepararse para una, y quizás ni luego de ella lo hiciera pronto, pero también cabe la posibilidad opuesta.

El capital armamentista es uno de los pilares de las políticas proteccionistas, por lo que, en esta época de gran desempleo a consecuencia, entre otras cosas, de la robótica, los gobiernos pueden ceder a los intereses militares con la intención de favorecer la creación de puestos de trabajo, así como sus dueños influenciar a los gobernantes por distintos medios, algunos ligados a sus vidas íntimas, de negociaciones tanto de oficinas como de salas de estar, pasillos, antesalas o restoranes, con las relaciones familiares entrecruzadas a las empresariales, tanto las más privadas como las de gobierno, que son de las más públicas.

La crisis entre Estados Unidos e Irán puede que no desemboque en una guerra atómica, pero puede hacerlo, y, si no sucediera, ésta puede ocurrir después, así como acentuarse o proseguir la guerra en curso sin el uso de armas nucleares.

jueves, 2 de enero de 2020

De los obreros como empresarios

Los obreros son empleados, algo próximo a lo empresario. La noción clave del empleo es la de plegar, una actividad textil, que se hizo con las hojas de los árboles. Es la de la aplicación. La de lo empresarial es la de prender, que es la de la aprehensión y la de la comprensión. También la de colgar la ropa, la de los prendedores. Es de una tarea inteligente, de inteligencia geométrica, que es un saber simple, ya que hasta las plantas miden la tierra de algún modo, pero con conteo escolar, dado que los objetos envueltos en ella fueron fabricados por obreros escolarizados. Los obreros emprenden, pero no son dueños de las empresas. Participan en ellas como contratados, es decir, que no son contratantes. No tienen ese lugar por no ser autoridades, esto es, ocupar cargos altos por haber sido electos por los accionistas, que son los dueños de las empresas, que entonces tienen tres niveles, con sus intersecciones: el de los propietarios, el de las autoridades y el de los obreros comunes, implicados en el desarrollo empresarial con los salarios más bajos, a veces hasta mayores de lo que debiera ser, pero eso mucho menor a las ganancias patronales, que también existen como capitales algo mal abstraídos, de los que ni sus titulares manejan siempre a voluntad. Esto sucede por la capacidad obrera para comprender, que no está tan elaborada como la de los dueños, de sofisticación superior pero en parte mal orientada, ya que la educación que recibieron es bastante errática, en cuanto que se da en sistemas creyentes. Al ser contratados, los obreros se vuelven a sujetar a una ley religiosa, que está plasmada en las constituciones y a la que los tenedores de acciones suelen adherir, por lo cual aquéllos deben reconocer y adaptarse a la crítica vigente, que es la de la ley que regula la actividad empresarial, presente en todos los órdenes sociales, ya que también interpreta las relaciones familiares, la moral corriente y la filiación en general. Existe la inteligencia social, es decir, el saber de la sociedad, hecho mucho desde las instituciones universitarias y los tribunales, así como en las iglesias y la prensa, y las demás entidades gobernantes, que es contradictorio, traspasa a las empresas y hace a su cultura porque hace a la ley en la que se inscriben, a la que deben cumplir aunque no lo hagan, y a la que muchas veces cumplen, incluso para mal. La ideología de la ley burguesa es sobre todo empresarial privada, pero el empresariado accionista recibe influencia externa, como la del gobierno, que es otro empresariado, también sujeto al mandato de las asambleas constituyentes que crearon las leyes supremas a las que deben obediencia, esto aunque sean delincuentes, cosa que no pasa siempre y que es normal, ya que las leyes actuales son bastante incumplibles, como los diez mandamientos, tantas veces transgredidos, a veces por lejos. El capital alcanzó niveles de corrupción muy altos respecto de su propia ley, porque su ley no reconoce bien la realidad. Tiene una asunción mediocre, algo buena pero en crisis insalvable, con la maldad exacerbada hasta lo macrosociópata, cuestión naturalizada por ser usual pero que demanda soluciones urgentes, a las que no se podrá postergar.

La raíz etimológica de "empresa" viene de "agarrar" y de "tomar", por medio del vocablo latino "prehendere". Véase la definición de "empresa" en las Etimologías de Chile.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Del capital privado en China

Según Walden Bello y Wikipedia el capital privado chino es mayor que el público, o sea que la economía del país tiene un modelo mixto con dirigencia principal pública y mayoría empresarial privada, como en el liberalismo pero con más intervención del gobierno en la economía, un modelo semejante al proteccionista fiel pero de ley marxista y atea, de planificación central abierta, que está saturado de actividades, lo que es frecuente en el empresariado actual. La regulación óptima de la producción necesita que todo el empresariado tenga buena razón y pueda ejercerla, lo mismo que el resto de la gente, ya que tanto la existencia como la producción son interclasiales. Para eso, será necesario decidir bien qué es la buena razón, para lo cual hay que saber de verdad lo que es la bondad, tema inconcluso en el relativismo dominante. Luego, habrá que legislarlo bien, ya que la ley regula la conducta social con la fuerza de los ejércitos.

La idea del bien es muy parecida a la del bios griego, que es la vida, pero la vida no siempre es buena, aunque muchas veces lo sea. Lo que hace bien es vivificante, y lo malo mortificante, tema que depende de la perspectiva de cada quien, o sea que es una cuestión colectiva de la naturaleza. Lo bueno y lo malo son categorías de los seres vivientes, a las que la humanidad hispanoparlante pronuncia con las palabras "bueno" y "malo". Lo malo es lo mortal, lo ligado a la muerte, como las enfermedades, los dolores y la penas. Entonces, se debe planear bien qué muerte dar. Ya que la humanidad domina a las demás especies, y por su división interna, la transfomación social tiene que responder bien a las preguntas por qué muerte dar con las armas y qué riesgos productivos correr. En tanto que nuestra sociedad opte por mantener la superioridad humana, se tiene que buscar un predominio justo, al que habría que definir. ¿Qué sería una superioridad justa? ¿Cómo sería? Sería cruel, ya que implicaría el sometimiento entre las especies, y mantiene otro interno, pero, ¿podría hacérselo bien? El socialismo, una creación urbana y rural, se propone el orden social justo. ¿Es posible que lo logre? ¿Lo logrará? Dependerá de lo que hagamos las personas, por lo que de nuestros pensamientos, entre muchas otras cosas.

Véanse la entrada "Economía de la República Popular China" en Wikipedia y el artículo "Capitalismo con características chinas", de Walden Bello, en Sin Permiso.

Sobre la culpa de la quema y la imposición masculina a las piñas

La humanidad tiene el recuerdo de su quema, porque nuestra historia produjo una quema de árboles de miles de años, pero lo mismo pasa con el resto de nuestra apropiación. La humanidad recuerda su pasado, con su apropiación de bienes, los cuales son materia, creados con la transformación de las cosas alcanzables, que tiene consecuencias planetarias que inciden en la naturaleza, por lo que cabrá la autocrítica humana, la de nuestra apropiación, muy ganadora para dejarla ser sin criticarla. La humanidad deberá corregir su producción, por lo que deberá corregirse lo suficiente, para lo cual deberá pensar, decidir cambiar y hacerlo, y encima bien. En tanto que no asuma bien sus faltas ideológicas, no lo podrá lograr porque las ideologías son fundamentales para la toma de decisiones, a parte de la práctica se la planifica con las ideas, que provienen de las concepciones de mundo de las religiones, las ateas inclusive.

Las actuales son leyes asaderas, es decir, que coexisten con el asado, un método de cocción a las brasas que antecede al politeísmo, la de la mistificación primitiva, la animista, que no fue sólo diabólica, ya que tuvo sus cultos diurnos, como los de los dioses de ríos, océanos y bosques, con relatos morales no del todo ciertos. El culto diabólico es nocturno porque la noche fue la que más requirió del encendido de fogatas, por el frío y los animales menores, algunos muy peligrosos, como las panteras y serpientes, tanto como los sapos venenosos y la tarántulas de la selva, fogatas en las que se coció a algunos cazados, antes de hervírselos y fritárselos, cuando se inhaló humo. El satanismo es un credo lanzero, porque para cazar animales con cuernos se necesitaron las lanzas. Su fuego viene del asado. A los piedrazos fue más difícil ganarles, se les ganó poco. Hasta las cabras nos ganaron, y de los toros había que salir corriendo. Luego, con los arcos flechados, a la caza se la facilitó, así como permitieron los dardos, anteriores y contemporáneos al manejo alfarero, que supuso un asentamiento más prolongado, el del modelado y cocción de barro, que se hizo en las fogatas diurnas y que dio a los ladrillos, cocidos a fuego, semejantes al adobe del desierto, que se diseca con el sol ardiente. Con la metalurgia todo eso cambió, permaneció transformado, con elementos más modernos, como los grilletes, con que se sujetó a los esclavos en la antigüedad, algo que, con las modificaciones conseguidas por la lucha anti-esclavista, prosiguió mucho hasta el día de hoy. El patriarcado implica que haya un ejército de padres arqueros, o sea que es anterior a la metalurgia. Cuando se armaron ejércitos de hombres con arcos, a las mujeres se les hizo imposible ganarles a las piñas, por lo que se estabilizó una superioridad social, la de género masculino. Las pinturas rupestres tratan sobre el patriarcado, de clanes cazadores con milicia masculina. Las mujeres no participaron tanto de la caza, fueron más de tareas domésticas y recolectoras, y algo desarrollaron las exploraciones previas a la agricultura arada, así como la alfarería. El predominio masculino por sobre la mujer depende mucho del tamaño del cuerpo, porque se da con peleas de trompadas, a las que las mujeres pierden mucho más que los hombres porque son más débiles para eso, aunque lo puedan revertir de otros modos. Entonces, hace falta entender la relación entre el patriarcado y los sexos masculino y femenino, cruzados un poco por lo intersexual, como una relación entre grupos de cuerpos, difórmicos e intersexuados, en la que las pujas se hacen con cuerpos, cuyas formas y contenidos son decisivos, entre otras cosas como sus habilidades, sin que se haya alcanzado buena conclusión, de lo que da cuenta el hecho de que la ley no es igualitaria en temas de género, lo que es tanto necesario como insuficiente.

Si se toma al patriarcado como el mandato de los padres iniciado luego de inventarse los arcos con flechas, se supone que la desinencia "arcado" remite a dichos arcos, pero la palabra "patriarcado" tiene más sentido si se la entiende como orden paterno. Entonces, ese "arcado" significaría al orden.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Ácidos nuleicos en el agua

Antes de la composición celular, los ácidos nucleicos flotaban en el agua, con sus campos magnéticos, a los que atravesaban partículas menores, así como había átomos y moléculas que se les entrecruzaban, quizás todas, o algunas sino, con sus periferias blandas. Con el calor del sol en los océanos y ríos, y dando sobre las nubes, la materia orgánica se calentó y movió, por mucho tiempo, evaporándosele el agua y cayendo tras enfriarse, hasta empezar a componerse en células, ya elementos mucho mayores a las proteínas, compuestas de muchas moléculas, con órganos diferenciados y en relación, a su vez formados por los átomos y sus partes y subpartes, que se mueven al incorporar la luz solar, una de las materias más livianas, pero no tanto como para atravesar los cuerpos duros, a los cuales algo accede y algo rebota. La luz del sol llegó a la Tierra y pegó en el agua, por lo que la calentó, iluminándola por dentro, así como secó a la tierra mojada, entrando en ella como calor y refractando luz, causando la lluvia en un ciclo de día y noche, casi absoluto pero relativo por la existencia de miles de estrellas, que también iluminan al planeta, aunque mucho menos cada cual de las que no son el sol. Esos impactos lumínicos movieron la materia inerte, entraron en ella y desplazaron a sus elementos, la atravesaron al fundirse en ella, de lo que, llegado un punto, con muchas moléculas complejas dando vuelta, entre las cuales las de los cataclismos geológicos, en una de esas se armaron en las células vegetales. Esto sucedió en el agua con minerales terrestres, pero en la superficie se combinó con la materia de la atmósfera. De las moléculas grandes se formaron órganos y cadenas nucleicas, muy perecientes y dispersos en el agua hasta congregarse en células mediante las pieles, esto en el marco del éter cósmico. Luego, las células empezaron a alimentarse, crecer, excretar, reproducirse y morir.

Los muertos de la metalurgia

Desde que se manejara la metalurgia hubo muchos muertos por su causa, algunos de los cuales hombres, otras mujeres, y otros de las demás especies vivas, muchas veces injustamente. Las guerras tuvieron armas metálicas, o sea, que la metalurgia, así como fue muy provechosa para la humanidad, también causó centenas de millones de muertes humanas.

De que el empresariado padece la explotación laboral

Aunque tenga un lugar más seguro, el empresariado padece la explotación laboral, que es transclasial, lo que hace que el capitalismo actual sea difícil de sostener, cosa que al socialismo puede hacerle más fácil la tarea, a lo que, de lo torpe que es, es capaz de desaprovechar. Admitir la explotación del alto empresariado, el llamado "burgués", es necesario para evaluar al adversario de clase, cosa que, a su vez, es preciso hacer bien para ganar bien la lucha, lo que tendría que ser por las buenas, dados los asesinatos y otros daños humanos cometidos en provecho de la revolución socialista, que son un antecedente grave por la brutalidad social de esta época de barbarie, en que la relación entre las clases es de combate hasta aniquilatorio, con grandes guerras en Arabia, Persia, el Magreb y Sudán, y un belicismo absoluto en el conjunto, que lo atraviesa más o menos con tecnología computadorizada, un grado muy alto de sofisticación para las maniobras militares. La única forma de conciliar bien las clases es con su disolución progresiva hacia el socialismo honesto, pero hacerla bien es un requisito para su éxito, por lo que forzarla mal no lleva a buen destino.

La buena conciliación de las clases internacionales requiere, además de la socialización suficiente de los medios de producción, la resolución necesaria del problema teológico, al que toda la humanidad deberá discutir mientras que no lo tenga bien concluido. La teología es transinstitucional, por lo que sus debates atraviesan a todas las instituciones, y está legalizada entre las naciones, así como el ateísmo, que tiene una teología, es decir, una disquisición sobre lo divino, que es la de objetar su existencia tal como la dicen los relatos sagrados. La mala resolución de la cuestión teológica está trabando la capacidad crítica necesaria para la transformación social que demanda nuestro presente, por lo que es uno de los temas urgentes. Como influye en la economía, atañe hasta a lo prioritario, aunque en verdad todo, o casi todo, lo hace, y es exigida la buena composición de todo el conjunto, lo que requiere establecer bien las prioridades y sus órdenes siguientes.

De que la trofia es ecocida

Alimentarse es ecocida, ya que al hacerlo se mata a un ser viviente, y todas las especies cometen ecocidio, ya que hacen caer al ambiente que crece, pero el hecho de que cada especie viva asesine a otros vivientes no quita que la apropiación humana sea mucho más ecocida de lo que debe serlo, cosa a la que se podría lograr, pero para eso se tendría que superar bien al pietismo, es decir, concretar bien sus buenos deseos mediante su destrucción parcial, relativa a sus malos aspectos, y bien medida, para que sea justo lo cual también debe ser bien destruido lo malo del verismo. La transformación que requiere la humanidad para apropiarse bien del entorno necesita la buena revisión, entre las otras instituciones, de las iglesias, pero así también de un trato justo con los clérigos, ya que si no se cometería un crimen histórico, que impediría la buena concrección del socialismo, obligatoria porque la mala no le sirve bien a la especie, al proletariado ni a la naturaleza. Lo mismo vale para el empresariado y las subclases, cada cual con sus cuestiones reprobables y sus méritos.

La trofia es la apropiación primaria, la alimenticia, en la que se inspira la noción de la propiedad. Los vegetales la hacen de agua, luz y otros nutrientes de la tierra, compitiendo a muerte para sobrevivirse, a la vez que colaborando, cuestión en mucho inordenable para la humanidad. A la vez, se nutren de los tóxicos ambientales, a los que absorben y que inciden en sus sistemas nerviosos, causándoles muerte y ebriedad, tanto como alentándoles la reproducción.

La humanidad necesita reformar mucho su comportamiento para alcanzar el buen vivir, por lo que una reforma constitucional internacional, con la de sus entidades trasnacionales. Entonces, pretender siempre buen comportamiento no tiene sentido, pero tampoco a los gobiernos. En una época de fe, los gobiernos no pueden ser buenos siempre. Lo hacen de manera contradictoria, acribillando gente con malos juicios que provienen del empresariado alto, el principal emisor de la ideología liberal, que es la que prima en el mundo, seguida del libertarismo comunista gobernante, que manda más desde el capital público, que es el gubernamental, muy recusado por el liberalismo, tratado como fuente de los males con razón mediana, con una razón insuficiente pero con algo de valor, lo que se replica de otro modo en el sector ateo, que no alcanza a generar buena razón conjunta y que contiene crímenes semejantes, tal vez menores o tal vez no. Ambos bloques proceden a creencias, ya que el teísmo es de fe y el ateísmo descreyente, estándose lejos de que se averigue bien todo lo necesario para la buena síntesis colectiva de la realidad, precisa para ordenar bien la apropiación humana. Al descreerse de los dioses se puede equivocar porque algo por fuera de lo que consideramos el universo seguro que hay, que lo atraviesa desde afuera y dentro de lo que éste es, pero también está mal pensarlo de manera distinta a la que tenga. En eso, lo que se debe, es admitir ignorancia. Si no, se comete una falta, que tiene consecuencias en la apropiación humana, a la que se guía desde los idearios, que son científicos en cuanto que discirnientes, pero de discernimiento algo errático. En verdad, la idea del universo está mal planteada, porque si se lo toma como lo único que hay visado, o versado, aquéllo de lo que hablamos porque lo percibimos, entonces no es todo el mundo, tiene un exterior que no será versado hasta que lo hayamos reconocido, y quizás sea una parte muy menor, haya luego algo otro, y dimensiones de la realidad ignoradas dentro de lo que reconocemos de la realidad. Al universo se lo considera como si fuera todo el mundo, pero luego se dice que tiene un exterior donde está dios. Ese exterior sería a la vez parte y externo al mundo, lo que implica una falta lógica, admitida por tratarse de dios, pero en verdad no hay consenso en materia de dioses, ya que hay muchas religiones, por lo cual todas están algo equivocadas, ya que aseguran tener la razón sin que las otras las aprueben, lo que no necesariamente es válido pero casi siempre sí lo es.

La buena convivencia humana entre sí y con el entorno, aunque estuviera llena de conflictos, abusos y competencia, necesitará de razón social suficiente en materia teológica, entre otras cosas. Implicaría peleas, hasta las a muerte, pero muchas menos, y se les haría el balance para corregirlas, como una suficiencia mejorable.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Sobre la libertad de culto

Uno de los principios liberales es el de la libertad de culto, sancionada en las constituciones desde la revolución francesa, y no sé si la inglesa de 1688. La libertad de culto no es siempre buena, porque los cultos pueden equivocarse, y de hecho lo hacen muchas veces, causando males individuales y sociales. El socialismo también es un culto, o sea, que el tema no es privativo de las religiones espiritualistas, las teístas dentro suyo. La libertad de culto debe existir, pero a condición de que el culto sea bueno. Si no, habilita al mal culto, que hace mal. Todos los sistemas actuales mezclan buenos y malos aspectos, por lo que todos tienen algo de mal y de buen culto, de lo que cada cual requiere sus transformaciones, que además deben ser buenas para que su éxito sea meritorio, ya que la mala transformación es reprobable.

viernes, 20 de diciembre de 2019

Del mantenimiento de la credibilidad

Hoy en día se hace mucho para mantener la imagen porque se busca ser creído, en lo que la apariencia tiene un lugar muy importante. El problema con eso es que no siempre está bien orientado, por lo que las tareas se sobrecargan de exigencias innecesarias, haciendo que la vida se haga más pesada de lo que puede ser.

El empresariado como nobleza capitalista

La nobleza era la clase detentadora de los medios de producción más grandes del medioevo, así como el empresariado lo es en la modernidad. Ambas clases coexistieron con y formaron la parte principal de los gobiernos, tanto monárquicos como republicanos. En la servidumbre de la gleba, los obreros trabajaban para sus patrones tal como ahora lo hacen en el salariazgo, pero con distinto régimen de pago y predominio rural. El gobierno ahora está más moderado y es más cambiante, tiene esas prevenciones contra la tiranía, pero se somete a la rigidez constitucional y a la titularidad hereditaria de las empresas, así como suele ser teísta y algo creyente, esto en gran medida impulsado desde abajo, con el agnosticismo téico muy reducido, el ateísmo apocado y el materialismo de nivel intermedio, sometido al credo liberal.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Jerarquía y jefatura

Los primeros jerarcas fueron los jefes, entendidos después como jeques y chiefs, o caciques. Mandaron con ejércitos de arqueros, por lo que dominaron la caza, con cuyas presas se cometieron los sacrificios, es decir, que la invención de las armas y los ejércitos se combinaron con los rituales mágicos en la jerarquización primitiva, de mando general masculino y divinizado. La caza y el orden social cambiaron en la edad de piedra, llegando a ser de lanzas, hachas y cuchillos, y de arcos y dardos, por mucho tiempo de piedra y madera antes que de hierro. Al desarrollarse la técnica se fueron asentando las sociedades, conformándose con gobiernos centrales y mandos jerárquicos, cuestión muy potenciada y complejizada desde el neolítico a partir de la agricultura, que tiene nada más que como 10 mil 500 años, o sea, que la jerarquización es muy reciente en la historia humana, aunque provenga del período migrante, de extensión mucho mayor, hasta el inicio de la edad de piedra, hace cerca de 2 millones 850 mil años, cuando se empezó a pasar de la creencia simple a la del culto a los jefes de los clanes, impuestos en las tribus a golpes de palos y piedras.

La edad de piedra tiene como 2 millones 850 mil años, dentro de los cuales se inventaron los arcos flechados, lo que, al agregársele el sacrificio de animales, causó la jerarquía, que necesita tanto de los arqueros como del sacrificio. Entonces, el período civilizatorio debe ocupar un espacio menor en la historia de la jerarquía, de menos años que el nomadismo arquero y sacrificante, y que además tiene antecedentes al arco y el cuchillo, de orden tribal fueguero, el de las aldeas, antes de que se inventara el filo de piedra, cuando las armas eran los palos y las piedras enteras. Al hacerse los filos se le pudo sacar punta a los palos, generándose las primeras lanzas, y atarles sogas a los doblados, para hacer los arcos.

De los iniciadores de épocas

Los grandes hombres iniciaron épocas. Como Cristo, Mahoma y Confucio, entre otros predicadores, de la talla de Gandhi, Malcom X y Mandela, Marx inauguró una época, la del socialismo. Fue el mayor de sus grandes precursores, como proyecto político proletario. A él no le hubiera gustado que hicieran estatuas para homenajearlo, así como Lenin se habría sentido incómodo ante una procesión que lo despida, también apreciada por ser de pobres ortodoxos. El marxismo abrió una época, en el sentido de una configuración social para la especie, como el cristianismo pero de socialismo abierto, hasta ahora fallado, por defectos graves a los que deberá enmendar. Es que no lidera al conjunto social, y al hacerlo es algo atroz, como el liberalismo pero reformado en términos ateos, como los de la socialdemocracia occidental y el maoísmo. Falta la buena síntesis inter-crédica, ya que de lo que se trata es del funcionamiento conjunto de la especie. Así como está el socialismo cristiano, también lo hay en el islam, con presidentes como Muamar el Gadafi, Sadam Husein y Bashar Al Asad, atacados por occidente por ser socialistas y dictatoriales, de un socialismo en esta época de barbarie, o sea, en la que los partidos socialistas, cuando gobiernan, son precursores del socialismo en vez que conquistarlo, lo proclaman sin cumplirlo en sus países, cosa que tampoco podría ser en un grupo, por eso de que el socialismo debe darse en todo el conjunto para andar bien, pero que también entró en crisis por sus propias faltas. Estos gobiernos socialistas, con las barbaridades que tuvieron, que era imposible que las evitaran del todo porque recién salían de la monarquía absoluta musulmana, recibieron su herencia dinástica y ejercieron mandatos inestables y truncados por la guerra contra las potencias de derecha, que hasta fueron tolerantes con la monarquía, como sucede en Europa, en que subsisten algunas, aunque moderadas a la manera empresarial, del empresariado fiel más alto, cuya ideología es la de las universidades privadas, muy dependientes del clero, y proveniente de los colegios, donde estudiaron muchos empresarios burgueses, colegios que fueron clericales antes que del estado laico, lo que se dio con las reformas progresistas liberales. Otros recibieron educación privada, e informal, también de institutos. El socialismo islámico tuvo atrocidades semejantes a las del cristiano, que gobernó países imperialistas, los cuales intervinieron con mucha dureza en sus países sometidos, tanto las colonias como los independientes que suscribieron acuerdos regionales, en que adoptaron relaciones de rango constitucional, componiendo bloques civilizatorios con comercio interno privilegiado y desparejo. Es el imperialismo contractual. Asimismo, algunos de estos socialismos fueron liberales, o semejantes al liberalismo, de repúblicas con gobiernos laicos, tripartitos y pocas veces polipartidario, bajo la hegemonía mundial del capital privado, con mayor presencia del público y una moderación religiosa insuficiente pero mejor que la monárquica. Esta lista no es muy distinta a lo de Maduro y Alfonsín, ambos socialcristianos y muy controvertidos, así como Macron, un socialista liberal y católico, los cuales tienen grandes diferencias entre sí, en particular por el período de más de un siglo que hubo entre las revoluciones francesa y americanas y las independencias árabes, entre 1789 y la segunda posguerra, que en parte explica lo tosco de sus maneras republicanas. Lo mismo pasa con Bachelet, de la socialdemocracia chilena, aunque ella es agnóstica, quien respetó mejor los derechos humanos pero mantuvo al capitalismo, en gran medida por el peso de la derecha chilena, que tiene mucha adhesión social: todavía no se pudo superar la constitución de Pinochet. La historia de la socialdemocracia tiene gobiernos como el de Daniel Ortega, que asumió por medio de elecciones aceptadas por la comunidad internacional, antes de que se le pusiera en cuestión la legitimidad presidencial por cosas condenables pero mucho menores que algunas de las que cometen los imperios, como el español, que fue gobernado por el PSOE, o Francia, de varias presidencias socialistas, como las del laborismo británico y los demócratas estadounidenses, de protestantismo progresista, de cuyos presidentes no se pidió la dimisión casi nunca, y que tampoco fueron bien explicadas al público. Como todo en la historia política, está sujeto a las pujas por el orden humano, algo plagadas de ambiciones mal medidas, con muchos de los grandes medios comunicativos como emisores principales de la ideología liberal, la privada y la pública, que prima entremezclada sobre el bloque comunista y el socialista nacional, así como sobre la socialdemocracia atea, que gobierna intermitente en los países occidentales, de rotación gubernativa rápida, lo que se empezó a plantear para Siria, aunque fuera socioislámica, es decir, socioliberal pero del bloque comunista, cuestión que fue interrumpida por la guerra. El socialismo islámico tuvo, entre sus grandes desastres, la guerra de Irak contra Irán y el genocidio kurdo, así como machismo moderno y simpatías con el estalinismo, además de haber mantenido al capitalismo, aunque de modo heterodoxo. Las fuerzas liberales, mejor medidas en algunos asuntos importantes, se aliaron a veces con sus enemigos internos, que fueron hasta reaccionarios, como los musulmanes monárquicos. En su lucha contra el socialismo de gobierno unipartidario el liberalismo optó por aliarse con fuerzas monárquicas, lo que da cuenta de que el respeto por la democracia pluralista no es lo único que le importó del tema.

El marxismo debe impugnar lo suficiente la idolatría hacia sus dirigentes y demás miembros, porque para llevarse bien es necesario prescindir mucho del culto a los hombres, por el tiempo que ocupa y por su carga, encima en términos no fraternos, sino muy masculinos, los que impiden bastante la buena educación, desgastan los cuerpos, entristecen algo y hacen trabajar de más. Para que se los entienda bien, se los tiene que estimar como hombres y mujeres en la historia, con las y los intersexuales que hubiere. Tampoco a Cristo le habría gustado que se dañara a otros humanos en su nombre, o al Che que lo pusieran en un póster, pero éste después de pensarlo.

Al tema del estalinismo habrá que repensarlo lo suficiente, ya que tuvo las contrariedades del capitalismo liberal, con grandes logros y genocidios terribles, dos guerras mundiales entre ellos. Los genocidios de la izquierda existieron a la vez que los de derecha, e incluso fueron menores, porque la izquierda es secundaria en el orden social, pero además hay que ver lo que obtuvo, porque si no la crítica sale mal. Ningún genocidio es deseable, y todos son repudiados, pero son normales en la historia, por lo que no se puede pretender que un gobierno no lo sea en ningún aspecto, a menos que tenga una base social y razón suficiente para eso. Al estalinismo habrá que verlo como parte de la historia humana, no sólo como al nazismo y el fascismo, sino como al capitalismo inglés, o al imperialismo estadounidense, de criminalidad semejante, o mayor, a la estalinista en algunos momentos de su historia, como fuera al imponerles las penas usureras a la Alemania que perdió en la primera guerra mundial, lo que favoreció al surgimiento del nazismo. El genocidio estalinista fue un genocidio, entre otras cosas, de clase. Se mató a opositores políticos y disidentes morales, así como se encerró a la nobleza y al empresariado urbano de las naciones soviéticas en campos de concentración, donde se les asesinó, sometió a trabajos forzados y re-educó mal. La reducación marxista obedeció a los imperativos de la doctrina marxista sobre la lucha de clases y el rol de la burguesía, que en verdad es el empresariado alto, la clase más patronal, pero también entabló un debate con el clero, llegando a reaceptar posiciones cristianas luego de condenar al cristianismo ortodoxo durante las primeras décadas de la URSS, ambos temas que es necesario que se concreten de buena forma. Como el clero se compone de hombres y mujeres, se le debe respetar. No se le debe desear su mala tranformación, porque esa sería una tranformación injusta, por lo que ineficiente, ni tampoco pretender que se tranforme pronto, porque tiene sus tiempos y el poder para hacerlos valer. Con el empresariado pasa lo mismo, y con el proletariado asalariado también. Entonces, el problema es qué hacer para aprontar bien la transformación meritoria al socialismo.

Cada quien inicia época a su manera. Lo que pasa es que se lo hace de distintas formas, algunas más importantes que otras, pero eso vale menos que la calidad de la existencia colectiva.

Al tema del socialismo islámico, con sus variantes progresivas no abiertamente socialistas, habrá que revisarlo, ya que no lo entiendo lo suficiente: tiene muchos crímenes grandes, cada cual con su espesor, que demandarán juicios justos.

De que el fernandezismo reproducirá el ciclo contaminante

En el gobierno de Alberto Fernández la producción híper-contaminante del capitalismo de modernidad fetichista persistirá. No la puede detener un gobierno electo, porque está asegurada por las leyes supremas, a las que el ejército responde, más porque tiene una tradición conservadora y vínculos íntimos con el gran empresariado, sobre todo en la cúpula; pero aparte porque la mayoría de la sociedad no es ecologista. Para que la producción sea sana, la constitución tiene que ser ecologista, lo mismo que la mayoría de la sociedad, y el gobierno argentino asumió con la promesa de ejercer un modelo de capitalismo proteccionista, que requiere sí o sí de la producción en serie, lo que implica mantener niveles altos de transformación de la materia, por lo que mucha contaminación. El mantenimiento de la producción de gran escala es una exigencia tanto popular como forzada por la deuda, cuyos pagos obligan al gobierno a sostener un producto bruto aberrante, lo que en los otros países también pasa y por distintos motivos. El problema con esto son todas las enfermedades que causará y que impedirá curar, es decir, su gran lesividad, por lo que el tema de reducir la producción a un nivel óptimo seguirá presente. Es un tema que la comunidad humana tendrá que asumir para vivir mejor en los próximos siglos. La concreción del buen vivit dependerá de eso.

El ecologismo es próximo al socialismo, lo demanda, porque la producción, para ser buena con la naturaleza, tiene que ser bien igualitaria entre humanos. Para que la producción tenga buen éxito el discurso de la especie tiene que ser verdadero, aunque no del todo. La producción es la acción dicha para proveer los bienes, sean los de reproducción sexual, subsistencia, política, juego y así. "Pro" es "bien", "duc" "decir" y "ción" "acción". Los productos son las cosas hechas mediante la producción, pero entonces cabe reprobarla por lo que tiene de malo. No es una producción muy verdadera, ya que no está del todo bien hablada, por lo que es muy explotadora, muy enfermante, mucho más de lo que podría y debe ser. En cierto punto es un problema ideológico, o sea, que para resolverlo bien se tiene que resolver bien la cuestión de la ideología, que no es suficiente pero sí necesaria. La dimensión ideológica es una más de las que componen el mundo vivo, en particular el humano, como la económica y la política, y para que funcione bien la sociedad todas tienen que estar bien compuestas. Hay seres vivos no humanos que tienen razón doméstica, ya que piensan en sus casas, y otros que viven en colmenas, es decir, que piensan y ordenan su existencia social, por lo que la economía y la política no son exclusivas de la humanidad. También tienen arte, como el canto de los pájaros, juegos y sexualidad, con placeres y quizás balance sobre la propia conducta. Es difícil que el remordimiento sea privativo de lo humano, pero capaz que sí. Seguro que organizan guerras entre sí, y ataques de caza, lo que ya supone un alto grado de coordinación.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

De la trasmutación de las almas

Hay un modo de la trasmutación de las almas. Al comerse los seres vivos entre sí, el recuerdo del ser comido queda en el engulliente, pero no siempre es recordado. Más bien no se lo recuerda casi nunca, o se lo hace en abstracto. La memoria de lo apropiado existe en los cerebros y en la memoria vegetal, cuyo órgano nuclear se ignora, en el caso de haberlo, y se desarrolla a la vez que la historia natural, que es de competencia trófica, por lo que se recuerda la ingesta, en cuanto que sucede, es planificada y muy elaborada, por lo que es muy percibida por los vivientes. El alma de los seres conocidos se recrea en la conciencia de quienes les conocen, pero más que al alma se recuerda al cuerpo, que es donde existe, ya que el alma es la actividad neuronal.

El recuerdo de los seres vivos se da no sólo por la alimentación, sino por todas las instancias cognoscitivas, ya que al vivir se nos percibe.

Crítica breve del castigo

Castigar es cortar. Viene del corte, algo que desde que se inventaron las sierras se hizo royendo fibra. Desde que las iglesias canonizaran relatos universales, al castigo, como punición, otorgamiento de penas, se lo impone según la inteligencia sacerdotal que juzga la conducta, la cual fuera plasmada en la ley estatal. El castigo como corte humano con intención apenante rara vez implica romper nuestro tejido celular, veces raras que son muchas, y otras se realiza en formas análogas a las de este corte, sea como interrupción violenta de una conducta, con detención, arresto y demás formas de la hostilidad policial, cuya moral es la de la ley constituida, aún con excepciones y trastornos, y no es del todo mala. Algunas de las instituciones correlacionadas en las leyes constitucionales, impresas en libros tras las revoluciones burguesas, son las iglesias, los gobiernos, las empresas y las familias. El cuerpo legal las reconoce como entes de derecho y les ordena cierta conducta, según la interpretación de la realidad supuesta en la ley de cada país, que evoluciona mientras permanece inscrita, hasta que se la cambia, por lo que los asentimientos legales equivocados implican desgracias sociales denostables, demandando correcciones arduas de hacer. A su vez, la ley se funda en la ciencia universitaria, que en gran parte es clerical y en otra de ministerios, a veces de estados expresamente confesionales y otras de naciones muy predominantemente teístas. Prevalece la orden liberal de tolerar las diferencias religiosas, pero con guerras y muchas clases de enfrentamientos, en lo religioso más por disensos morales que por intereses económicos, que se le cruzan porque los proyectos políticos tienen objetivos para mantener la vida del propio grupo identitario, en desmedro de los ajenos, que pueden ser considerados infieles, o merecedores de la muerte, por su conducta, considerada o no como mala según el relato con que se entienda lo real, que tampoco es del todo equívoco, o ser ignorados, u olvidados, lo que pasa mucho por las exigencias del entorno más próximo, entre otras tantas causas. Las identidades grupales son ideológicas porque se basan en explicaciones de la realidad, que requieren grandes conjuntos de ideas, los de los relatos integrales, a los que se procesa de acuerdo a su historia, en particular a sus consecuencias, sin que se haya logrado la buena identificación del género porque no todo éste conoce bien la realidad. El holismo es necesario para la buena convivencia humana, pero debe ser bueno porque no lo es, a lo que se mide por el comportamiento colectivo. Las religiones son holistas, esto es, que buscan explicar toda la realidad para ordenar toda la práctica de sus adeptos, pero no reconocen bien sus límites, ninguna de ellas, incluso las ateas, y todas hacen falta porque las detentan seres humanos.

Lo de peligroso es por los muchos riesgos. Conjetura

Se llegó a entender que lo peligroso era lo de los pelos gruesos, como las rastas, o las crenchas grasientas, el pelo sucio, que se engrasa con smog y el polvo seco al que levanta el viento y lleva por las calles, a lo que se respondió con lo de lo peliagudo, que supone que algo temerario es de pelo fino, muy lavado, peinado y estilizado, pero lo peligroso quizás sea lo que tiene muchos riesgos, lo poli-riesgoso, algo difícil de pronunciar. La idea de los riesgos ocurrió por los accidentes de los riscos, lugares muy quebrantantes, donde muchas mujeres, niños y hombres murieron durante las migraciones, al resbalar por los despeñaderos. Esto ocurrió durante las migraciones humanas del paleolítico, cuando se atravesara caminando cordones montañosos, o sea, que la idea del peligro se vino gestando desde ahí, pero ya venía de antes, ya que se corren riesgos desde el inicio de la vida, y por fuera de las cadenas montañosas. A las cabras, que son como ratas gigantes, grandes mamíferos, les pasó lo mismo, y así a todos los animales de montaña, entre los cuales los insectos. Lo del grosor del pelo tiene lugar secundario, porque la gente de pelo sucio puede ser peligrosa, pero así lo es la de pelo fino, y en un puesto social de mucho mando interhumano. Sucede que cada grupo es necesario para la transformación social justa, incluso con sus diferencias.

martes, 17 de diciembre de 2019

El verdadero dios castigador

Si se toma a la palabra de dios como salida del día, por el sol, el castigo que tenemos por nuestros pecados es el de la radiación excesiva de luz ultravioleta, que hace que en el verano haya que usar protectores solares y ponerse a la sombra, para evitar las quemaduras de la piel, que ya enfermaron a mucha gente y que flagelan a la naturaleza entera, quemando las hojas, secando lugares, lo de la desertificación, y derritiendo glaciares, es decir, perjudicándole la vida a mucha gente no humana, a seres que tienen los genes de las otras especies vivas, todos de creación acuática. El pecado aquí no es la desobediencia a reglas sagradas sino la emisión desmedida de gases fósiles, muy acrecentada en los últimos 270 años y que empezó en la edad de piedra con la quema de hojas secas, que son fósiles vegetales, otros de los cuales se hicieron carbón, así como los restos óseos se convirtieron en petróleo, que es negro como si fuera carbón líquido. Ambos son aceitosos, por lo que combustibles. El aceite vegetal, análogo a la grasa animal, se quema, y a propósito desde que la humanidad empezara a prenderlos por su propia voluntad. Hasta el año 1750 después del nacimiento de Cristo no hubo tanto problema con eso, aunque ya venía despuntando el abuso por la tala de árboles y el manejo del petróleo y el aceite prensado, pero desde las máquinas a vapor, movidas a combustión de carbón, se empezó a emitir muchos gases de dióxido de carbono, que tanto dañaron la capa de ozono como causaron el calentamiento de la atmósfera, casi todo en la superficie terráquea pero ingresante a los océanos y al borde de las capas geológicas. Buscar la solución al problema de los rayos ultravioletas con medidas particulares es absurdo, aunque habrá que hacerlo, por lo que el cese de la combustión mal medida será necesario, así como el de todas nuestras equivocaciones. Como somos una especie muy poderosa, tenemos que corregirnos mucho, ya que nuestro impacto ambiental es único en la historia. Cada cual es único, y los hubo peores, pero tienen distintas importancias, y el actual, que es el nuestro, es el de la cumbre del dominio planetario humano, hegemonizado por una clase potentada pero seguido por sus subalternos, en una existencia conflictiva pero de crítica social insuficiente para que el funcionamiento conjunto del género sea aprobable.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Mística y fuego

La mística es cosa de iniciados, y la iniciación es muy cercana a la ignición, ya que al encenderse algo se inicia el fuego, muy presente en los templos. No obstante, hay mala mística. Es más, al iniciarse a la gente en privado se comete un delito educativo, ya que se la separa del resto, y aquéllo en lo que se inicia al educarse, el conocimiento social, tiene los yerros de la comprensión presente. La educación debe ser buena porque no lo es del todo, para lo cual la ciencia tiene que cuestionar al fideísmo lo suficiente, así como a las faltas del verismo.

Del fetichismo de la mercancía y la demonización

En el fetichismo de la mercancía los empresarios le ponen valor en pesos a las cosas que venden, así como distinguen entre dios y el diablo. Se repite esa diferenciación, en un juego central que se replica en muchos tópicos. De ahí que a lo abstracto se lo asocie más con el bien y a lo concreto con lo malo, tema nodal en el materialismo y muy presente en la ideología del capital. El fetichismo demonizante que existe en el empresariado, así como el proletario, está asociado a la fidelidad conyugal y se da con el mito de los cuernos durante las infidelidades, como falta a una fidelidad particular, la de la ley inscrita en las instituciones, que se supone representa bien al pueblo. La estigmatización de las relaciones sexuales ilegales se combina con la mistificación vinculada a la ley estatal, que es la que prima en las naciones.

Este fetichismo es próximo al del paganismo de Mercurio, ya que la mercancía se inspira en su mito como dios del comercio, o sea, que trata de uno de los primeros transadores de bienes con monedas, o con pedazos de piedras y metales preciosos. Era alguien que sabía navegar, uno de los primeros mercaderes, en edad joven. Durante el paganismo la demonización existió a la par que la ingestión de animales cocidos y en grandes cantidades, cazados con armas metálicas.

El estigma de los cuernos aplica también para el noviazgo, cuando la infidelidad no es ilegal porque el matrimonio no fue sancionado en las instituciones, pero es ilegítima por el engaño. Más aún, ambas formas de emparejarse suelen ser ilegales si se las evalúa según las leyes polígamas, que son extrainstitucionales porque la ley vigente es de fidelidad monógama. Las leyes marginadas son los principios que guían la búsqueda de justicia para quienes tienen concepciones no oficiales, y no siempre son buenas, o sea, que a la vez que cabe la crítica de la ley oficial también cabe la de la ley alterna. El objetivo es que la ley oficial sea lo suficientemente buena.

La aplicación de este estigma opera de facto, sujeta a reglas que no siempre son tenidas en cuenta con coherencia, por lo que a la gente se la puede calificar de diabólica según muchas cuestiones relativas a nuestra conducta, no sólo la de índole sexual, en general vinculadas al incumplimiento de las normas de la fe principal, que es un cuerpo ideológico algo equivocado, abierto e impreciso.

El fetichismo de la mercancía, así como la polarización entre dios y el diablo, esconde una falsa dicotomía, porque el valor de cambio es un valor de uso, el de la compra y la venta. El uso transaccional es un uso.

De las peleas empresariales

El capitalismo escindido en falso entre lo obrero y lo empresarial, escisión jerárquica, de instituciones y títulos jerárquizados, tiene, además de la lucha de clases y los temores de la guerra, y las xenofobias, a las peleas empresariales, en las que los empresarios compiten entre sí de forma permanente, con disputas que duran mucho tiempo, de toda la vida, lo que es normal en el empresariado porque éste se maneja según la ideología principal, que es la que conduce al comportamiento oficial, el de oficio, planteado en las leyes de las instituciones. Los conflictos interhumanos derivados de la lógica legalizada en los poderes de gobierno atraviesan a todas las clases sociales, causando muchos traumas y fobias en la sociedad, que entonces existe contrariada, mal y bien, muy encorruptecida, lo que es normal en el orden aparente, o en el que aparenta mal, que es el que manda en la sociedad y que se basa en el texto de las constituciones porque es el que fundamenta a la ley, a la vez que depende de un credo y una teoría sociales, que son las del capital privado, de liberalismo teísta, el del dólar.

domingo, 8 de diciembre de 2019

El kirchnerismo y la producción sana

El kirchnerismo mantendrá la producción insana del capital de fe, por lo que cometerá crímenes históricos, que son normales entre los gobiernos de hoy en día, ya que todos los países tienen gobiernos capitalistas. Un gobierno no es suficiente para corregir la producción humana todo lo necesario para la buena coexistencia de la especie, lo que requiere de buena razón conjunta, de todo el género, de lo que estamos muy lejos porque priman mucho las creencias. La producción actual, que es muy enfermante, a lo que en el marxismo se le llama "explotadora", se da desde la base social hasta la altura, por lo que las faltas de la base tienen mucha incidencia histórica, secundarias respecto de las altas pero cuya buena resolución es necesaria para la buena transformación del orden social. La buena transformación histórica exige una modificación suficiente en ambas clases sociales, que fallaría de ser mala y que no puede no ser nada mala, casi seguro, con una chance ínfima para que sea del todo buena, y que es lo único que podría alcanzar para que la especie humana conviva bien entre sí y con sus inferiores. El kirchnerismo gobernará, sin que haya la buena razón social necesaria para el buen éxito, muy lejos de eso, en una época de intensificación hiperbólica de la abstracción del valor, con el capital en crisis aguda, muy competitivo, y con una deuda inmensa, de intereses muy altos, imposibles de pagar sin explotar en gran escala al país, por lo que entrará en crisis por los conflictos, que sumados a los golpes desde arriba harán débil al gobierno, ya de por sí inestable por su carácter liberal, del liberalismo constitucional público, lo que le da su carácter progresivo. No obstante, podrá servir para vivir, aunque también se morirá, mientras se le busca la solución suficiente a la crisis humana, que puede durar mucho tiempo y que podría sobrevivir a catástrofes atómicas, como ya lo hizo desde los bombardeos japoneses, sin haberles hecho el balance necesario ni depuesto a las armas con que se lo ejecutara, por lo que persisten como amenaza. Los humanos tenemos grandes presunciones, que hasta que no las hayamos dilucidado bien no podremos vivir como se debe.

sábado, 7 de diciembre de 2019

La falsa intelectualidad fomequeada

Cuando se habla de la intelectualidad se remite a los intelectuales especialistas, ya que todos los humanos somos intelectuales, e incluso las demás especies vivas también son inteligentes. Es una definición que se concentra en la especialización laboral, como producto de la división social del trabajo, cuyo suceso es aparente porque la unidad de la práctica permanece, aunque soslayada, forzada a enfocarse en una materia y sin realizarse como se la desea, ni siquiera, salvo excepciones, cuando se la desea bien. En los últimos años, la clase de trabajadores universitarios fue sometida al modelo privatizador del FOMEC y el Banco Mundial, el de la reforma educativa menemista, cuyas condiciones para la financiación son las de la adopción de sus maneras, en particular la del dominio social, que redunda en que la paga está sujeta a una sobrecarga laboral exagerada, como parte de las estrategias de la lucha de clases, ya que la gente sobreatareada puede luchar poco, porque le queda poco tiempo y energía después de tanto trabajar, así como el sistema acarrea los deslices de los idearios más hipotéticos, los que se manejan más con supuestos que con averiguaciones. La intención de esa reforma, que se mantiene vigente, era la de someter tanto al profesorado como al estudiantado a los patrones del liberalismo conservador, que en este país era el de Menem, quien asumió prometiendo revolución productiva y salariazo para luego implementar el ajuste privatizador del catolicismo liderado por el capital trasnacional, el financiero en particular, enaltecido desde el mandato de José Alfredo Martínez de Hoz, cuyos objetos distintivos son las boletas. Luego de la dictadura, con las secuelas de ese exterminio social, perpetrado sobre un sector grande de la militancia popular, se dispuso ese orden, con su correlato universitario, que en los gobiernos progresistas se atenúa pero no se extingue, ya que prima la razón constitucional y el liderazgo del capital más privado. Desde la crisis del petróleo, de 1973, se da una etapa de ficcionalización extrema del capital, de mucha pérdida del sentido de la realidad, al haberse descalificado mucho al deber de ser verdadero, subestimado por la ciencia, en la que prima la verosimilitud, o el materialismo teísta, que recalifica a la verdad de forma insuficiente, de acuerdo con el fetichismo mercantil, que es el de los dueños de las empresas, ya que son sus máximos jefes y que suelen ser teístas, siendo que un porcentaje menor suyo no lo es. La lógica de la fe se replica en la universidad como elogio de la ficción, que es lo que finge, lo que aparenta ser algo que no es, cosa en general mala y que es motivada por razonamientos fidedignos, que priman en la ley estatal.

Poligamia silenciada

La ley vigente se contradice con la naturaleza del deseo sexual humano, que es polígamo, y exige un comportamiento monógamo, que es frecuente que se lo desobedezca y se aparente cumplirlo. La ley oficial demanda monogamia, y el deseo poligamia, lo que redunda en una combinación entre la monogamia auténtica y la forzosa, la seudo-monogamia y la poligamia cerrada, es decir, reprimida, secreta y oculta. La solución es la de una buena mezcla gámica, imposible de concretar a corto plazo, con poligamia bien abierta, que debe ser debatida por la sociedad y sancionada en la ley, para lo cual la razón social referida al matrimonio debe ser mucho más verdadera de lo que es ahora.

La poligamia no debe ser mal impuesta, ni tampoco absoluta. Tiene que ser una posibilidad a escoger o denegar por cada quien, según la decisión que tome, pero ocasionalmente tiene que ser debatida, porque las relaciones maritales son y deben ser cambiantes, aunque no siempre y sin que el cambio sea siempre para bien. La monogamia debe ser de opción individual, y también libre de tabúes y prejuicios insanos, que tanta violencia doméstica aparejan.

Esto es obvio que está muy influenciado por la economía porque la economía nos insume mucha dedicación, restándole tiempo y fuerza a las otras actividades filiares -que se dan todas juntas, con primacías y secundariedades mudables, según el tipo de edificio que se habite-, pero también responde a los preceptos eclesiásticos, que influyen en el derecho civil y la cultura popular, que son sobre todo de tribunales y viviendas.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Del carácter empresarial de Trotsky

Cuando Trotsky se exilió con su esposa en la casa de Frida Kahlo y Diego Rivera, habitó una finca, y no como empleado sino del lado patronal, un privilegiado comunista, de mando revolucionario sobre los sirvientes, cuestión determinada, entre otras cosas, como la reivindicación política expresada por el pueblo, por el ejército y la ley. Fue hospedado y se acostó con la matrona, y bien hicieron en alojarles, antes de que el estalinismo lo asesinara.

El pueblo mexicano, en uno de sus mejores momentos, optó por el cardenismo, un reformismo liberal -de economía salarial y capitalista, gobierno republicano tripartito, derechos prescritos y las demás cuestiones que hacen al liberalismo, en particular al iniciado por la revolución de la independencia mexicana-, o sea, que alentó el mantenimiento del sistema de clases, en consonancia con su adhesión al catolicismo, que es jerarquizante porque instaura un orden sagrado. El verticalismo es un rasgo general de los órdenes sociales sagrados, pero puede que haya la posibilidad de que se diera uno igualitario, que arrastraría los otros problemas de los sistemas de fe.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Mandato de base y dirigencia de altura

Según la teoría de la democracia, el pueblo elige a sus gobiernos, cosa que pasa, pero a la vez prima la hegemonía de los multimillonarios, o sea que el mandato popular es quebrantado en lo que no se condice con la hiper-acumulación privada del dinero. Es un mandato de base sujeto a una ley suprema, es decir, que le da la soberanía al pueblo a condición de que obedezca a la constitución, cuyo espíritu liberal es el del capital privado, y en el marco de una competencia política y económica que se recrea a diario, por lo que la aristocracia, cuando no gobierna, sigue luchando por el gobierno con ventaja, desde la posición social más dominante, amparada en las grandes empresas privadas, de cuyas acciones es la dueña.

El terror religioso como factor de sumisión

Esas ideas de pesadilla de que desobedecer al orden imperante es como un pecado,  penado duramente por dios, con castigos que van hasta el tormento eterno y más extremo en el infierno, que se le pueden ocurrir a la gente que cree en él y en su relación con el orden estatal, el gobierno y la jefatura, pueden llevar a algunas personas a obedecer las reglas según se estime que deba hacérselo, cuestión que puede darse en ambas clases sociales, ya que el teísmo las atraviesa. En la clase obrera se intersecta con la represión a la lucha de clases, porque la libertad y su forma son su objeto, y en la empresaria con las venganzas asalariadas y los golpes de la competencia, las faltas maritales y de crianza, dispuestas con principios crédicos, que se replican distinto en la clase baja, así como otros tipos de factores de crisis, como las guerras y los conflictos diplomáticos, o las enfermedades y catástrofes climáticas, que hacen que el sistema sea muy pesado de mantener, con apoyo a desgano, mucho repudio y desgaste corporal por la longevidad en explotación permanente, lo que es normal en el sistema fetichista, de artículos de fe. El hecho de que se fabriquen cosas dispensables da cuenta de lo mal pensado del sistema, ya que hace trabajar en cosas innecesarias, impidiendo la concreción de muchos buenos deseos, que tampoco es necesariamente buena. Para ordenar todo eso la gente tiene que pensar bien, porque cada quien decide su práctica, si bien de manera condicionada, o sea, que la comprensión de la realidad es social tanto como individual, ya que la sociedad se compone de individuos relacionados, y se da en un entorno, en el que influye nuestro hacer. Como la práctica humana tiene mucha importancia terráquea, debe estar bien ordenada, lo que precisa que la ley y la ciencia sean buenas, para lo cual deben ser lo suficientemente verdaderas.

El terror religioso operó con golpes militares, que se propusieron expresamente restaurar la conducta social creyente más estricta, la de mayor creación de capitales abstractos, pero en el socialismo también los hubo, ya que el ejército está pertrechado con armas muy sólidas y complejas, que se usaron contra la población sin buena moderación, hasta con macrogenocidios como los occidentales. Es una cuestión cuya resolución histórica tiene que ser conjunta: no se le puede exigir bondad absoluta a ningún bando, porque ambos se relacionan y en el marco de una irracionalidad social fuerte, acompañados del bloque interseccional, el del socialismo gandhiano. Entonces, cabe esperar la perpetuación de la exacerbada crueldad humana, que se da mutando y que algún día no existirá, sin que su reemplazo tenga porqué ser bueno. Si la humanidad existe, y puede que lo haga por millones de años, tendrá que rever su hacer, y lo que ahora es imposible quizás no lo sea después, algo que dependerá de la gente de entonces.

Para que el ejército no reprima a los pobladores, tendría que dejar de haber graves fuentes de conflicto, lo que no puede darse en órdenes mal ideados. Una condición necesaria sería la de que no se fabriquen armas tan sofisticadas. Tendría que haber armas livianas, y la gente ser casi que del todo buena, o cerca, cosa que parece imposible que ocurra alguna vez.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Puntos flojos del decolonialismo

El paradigma decolonial critica la conquista de América, pero no admite que el poblamiento originario también fue una colonización. En verdad, la conquista europea fue la tercera colonización humana del continente denominado "América" que se haya descubierto entre las recientes, ya que a la primera de los indígenas, que entraron por lo que ahora se llama Alaska, se sumó después la de los vikingos, que en el siglo X llegaron a Groenlandia en muy poca cantidad porque migraron en barcos medievales, y prosperando mucho menos porque estuvieron sólo como 550 años antes de 1492, habiendo estado los indígenas anteriores como 13 mil 500 años, sino más, por esa teoría de las dos oleadas migratorias, la primera muy previa a la más conocida, de hallazgos arqueológicos en Brasil de 22 mil años de antigüedad. Por otro lado, el decolonialismo no admite bien su proveniencia blanca. El decolonialismo es mestizo, por lo que mezcla orígenes raciales, y el latinomericano lo hace principalmente con los de abyalaenses y europeos, con africanos en tercer lugar, antes que asiáticos, oceánicos y demás, pero los originarios tienen pasado asiático, y quizás uno europeo más profundo, de la primer oleada migratoria, así como todos africano y previo. Así como eso, el paradigma decolonial, como el antimperialista, no reconoce bien su grado institucional, que es de suelo burgués porque las universidades están en las ciudades; ni su mando, que existe en gran escala, ya que se trata de una de las grandes corrientes del pensamiento social sobre las relaciones interregionales. Aunque esté subordinado al dogma principal, que es liberal y monoteísta, o sea, imperialista, y al secundario, el socialista gobernante, de imperialismo alternativo, pertenece al sistema universitario, que demanda muchas tareas sociales inferiores. Como las universidades son de las mayores instituciones sociales, su construcción y mantenimiento exigieron y demandan tareas básicas de las más pesadas, así como trabajos altos, como los de su financiación. Al igual que al resto del progresismo, le cuesta reconocer bien lo que tiene de empresario, porque su carácter principal es obrero: opta por lo obrero dentro de la falsa dicotomía con lo empresario.

A la conquista de América habrá que reprobarla duro, pero bien, es decir, que para afirmarla bien habrá que ajusticiar bien sus grandes delitos, ya que si se le hace una mala crítica se comete una injusticia histórica, con las malas consecuencias que eso le trae a la lucha política. Como a la práctica revolucionaria se la guía con el pensamiento, el pensamiento revolucionario debe ser verdadero lo suficiente para que la lucha tenga buen éxito. Si no corrige sus faltas, aumenta sus flaquezas y sus pérdidas, que le restan firmeza y pueden hacerlo caer, o triunfar mal, o combinaciones de eso con las buenas conquistas, que le agregan penas y le restan alegrías a la vida comunitaria, en un éxito mediocre, así como atentan en contra de la liberación social.