En la política, muchas veces la gente se maltrata para imponer sus ideas, o sea que las ideas les importan más que las personas con quienes se relacionan, lo que debe ser al revés, pero otras veces las ideas están relacionadas a los intereses capitalistas. Entonces le dan más valor al capital que a la socialidad. No reconocen que la socialidad es fuente de riqueza, porque gratifica los sentimientos entre otras cosas. Este asunto se replica con otros malos intereses.