Un blog total, cósmico, terráqueo, naturista, humanista, comunista, demócrata, feminista y libertario.
jueves, 29 de noviembre de 2018
miércoles, 28 de noviembre de 2018
La transexualidad humana es leve pero existe
La identidad asumida por sí mismo tiene incidencia corporal, que debe ser por medio de la generación hormonal, o al menos sucede en la ideación sináptica, ya que el cerebro comanda a las glándulas, o incide de alguna manera en su actividad, así como a la ingestión se la decide pensando; el comportamiento individual, evaluado socialmente desde la ideología dominante, hace a la actividad neuronal. Entonces, hay un cambio sexual, de nivel orgánico, en la humanidad, aunque éste no baste para cambiar el vientre gestante, a lo que pueden hacer algunas plantas y animales chicos, como ciertas ranas, serpientes y peces. Hasta a la hiena se la considera pasible de transexualidad. La transexualidad humana es más leve que la del cambio genital y reproductivo, en la que machos se convierten en hembras o viceversa, pero es tanto conductual como corpórea. Debe ser propia de cada especie viviente, aunque de distintas maneras. Cada especie admite algunas formas transexuales y no otras, y no todas son buenas, por lo que se las debe criticar bien.
La concentración en lo sagrado
Marx predijo que el capitalismo se iba a concentrar en oligopolios, la tendencia a la concentración del capital, lo que se agudizó tanto como para llevar a que una parte mínima de los humanos detente la amplia mayoría del capital producido por la especie. Esto se replica en el orden político con la oligarquización del gobierno, favorecida por la constitución burguesa liberal, así como el sacerdocio también concentra la predilección de la supuesta gracia divina en pocos servidores de dios canonizados por el clero, cuestión que se abre y se cierra al resto de la sociedad según los vaivenes de la asunción humana referida a la verdad histórica y a su relación con la doctrina clerical, que en el gobierno se reitera de acuerdo al sufragio, sin traspasar el marco capitalista porque la ley mayor es liberal y sin hacerlo con el voto porque el contrato social liberal es confiante en materia política. La ley da cuenta del estado de la conciencia social de la especie, y aunque sea heterogénea y mudable contiene un marco de saber cuya doctrina ordena la práctica internacional, con la crisis y faltas habidas. El global es como un promedio, evolutivo y dominado por el monoteísmo cristiano, creador del liberalismo, seguido del ateísmo socialista y del teísmo alterno en tercer lugar, cuya economía es capitalista, por lo que su política también lo es, así como es algo fetichista en todos sus aspectos. El capitalismo es un subtipo del orden jerárquico urbano, sucesor del esclavismo y del feudalismo. En las sociedades migrantes se dió una jerarquización menor, la de los brujos, porque el nomadismo es de sociedades chicas y con poca apropiación, que al civilizarse aumentó a la potencia, que se descubriera en las matemáticas griegas y árabes y que ocurrió a la vez que la desigualación social en estamentos, la cual empezó a complejizarse en las ciudades y se extendió mucho desde la revolución industrial.
La concentración de capitales se da por medio de la acumulación salarial y de sus derivados, la bursátil y la debitaria, que coexisten con la del fraude gobernante, cuya parte legal son los subsidios y rescates, de fondos obtenidos con los impuestos, todo lo cual está cruzado por la especulación diosera, que es la fetichista y que se plasmara mucho en la ley, explícitamente en los regímenes monárquicos, ya que se creía que el rey lo era por encargo de dios, y en algunas de las repúblicas, aquéllas cuyas constituciones expresan fidelidad a los dioses, que en otras sucede por medio de la promoción de una moral crédica que definió a las buenas costumbres de acuerdo con los libros considerados sagrados.
La concentración de capitales se da por medio de la acumulación salarial y de sus derivados, la bursátil y la debitaria, que coexisten con la del fraude gobernante, cuya parte legal son los subsidios y rescates, de fondos obtenidos con los impuestos, todo lo cual está cruzado por la especulación diosera, que es la fetichista y que se plasmara mucho en la ley, explícitamente en los regímenes monárquicos, ya que se creía que el rey lo era por encargo de dios, y en algunas de las repúblicas, aquéllas cuyas constituciones expresan fidelidad a los dioses, que en otras sucede por medio de la promoción de una moral crédica que definió a las buenas costumbres de acuerdo con los libros considerados sagrados.
lunes, 26 de noviembre de 2018
¿Qué globalización hubo hasta ahora?
La interconexión humana existe desde que comenzara la especie, por lo que, aunque sucediera inconcientemente, ya se daba, pero desde el civismo se la empezó a establecer de manera más planeada, generándose relaciones económicas internacionales de a bloques, como el de la ruta de la seda, los del mar Mediterráneo y los demás, entre los cuales los africanos, oceánicos y americanos. Entonces, ya desde la antigüedad civil se empezó a conformar una correlación económica internacional, adelantada en la edad media con las expediciones marítimas y expandida en conjunto desde la globalización, en la que el mercado mundial se compuso como un todo organizado para las finanzas. Ya desde antes la economía humana era internacional de algún modo, pero no tenía una correlación bancaria que la ordenase planificadamente. De todos modos, el orden capitalista no es una abstracción cualquiera, en que las naciones están equiparadas, sino que sucede con la forma de las relaciones internacionales, lideradas por Estados Unidos y Europa, el liberalismo cristiano principal, en la que, luego de la segunda guerra mundial y a partir de la caída de la URSS, los capitales de los imperios mayores fueron exportados al mundo periférico en mayor medida de lo que hubo sido antes, a la vez que la extracción de las ganancias llenó de riquezas ficticias a las ciudades del primer mundo, en las que se multiplicaron con la especulación bursátil, debital y bancaria de manera mayor a lo que ocurriera en las de la periferia, también divididas entre principales y secundarias. La globalización implicó el ascenso de China en el concierto mundial, que recibió grandes aportes del capital privado desde la apertura de Deng Xiaoping, y la creación de la OMC y la ONU como instancias de gobierno intercontinental. Si bien China está superando a los EEUU, el bloque liberal es mayor que el comunista porque además de Estados Unidos lo componen Europa, Canadá, América Latina, Japón, Oceanía, partes de Asia y África. El comunista contiene, aparte de a China, a Vietnam y Corea del Norte, y a Cuba, así como entre ambos figura el liberalismo alterno y la socialdemocracia. Son bloques abiertos y cambiantes, el comunista presto al capital privado y el liberal a los gobiernos socialistas subordinados al orden principal, que es el del capital superior. El capital privado sigue liderando el orden mundial, y el público es detentado por los gobernantes, más variables en el liberalismo que en el gobierno de los países con constituciones comunistas, que no tienen un gobierno comunista porque el socialismo es una precondición para el comunismo, ya que la economía es un nivel inferior al de la política. Los gobiernos comunistas en verdad son gobiernos privados y unipartidarios cuya ideología es comunista y cuya economía es de capitalismo heterodoxo, más propensa al capital público que al privado, ya que el liberalismo sigue siendo el dirigente mundial, pero eso no implica que no deban corregir sus errores, por lo que deben aceptar que se los señale bien. El hecho de que la concepción dominante sea la cristiana está indicado en que el billete de mayor distribución mundial expresa confianza en el dios cristiano.
El capital privado también tiene niveles. El capitalista es el nivel superior, ya que el empresariado popular o bien no acumula excedentes o bien practica una acumulación subordinada: hace acumulación menor de capitales, que no se corresponde con la de la clase capitalista, que abarca a un porcentaje chico de la humanidad, no sé si el 4% o el uno, o cual sea, pero además la clase capitalista se compone del capital detentado por los gobiernos estatales, lo que hace que los miembros de los poderes ejecutivos se conviertan en capitalistas del sector público durante su tiempo de gestión, de lo que el excedente del capital público puede ser reinvertido o robado, lo que es frecuente en el empresariado gobernante. La clase capitalista tiene una compulsión a la acumulación de capitales abstractos, de manera legal e ilegal, a la que debiera desentrañar la psicología, ya que como meta existencial es pobre. Una conjetura es que se deposita en el capital abstracto una carga semántica religiosa que los equipara a las divinidades desde una posición social laica, como sucedáneos laicos de los valores sacros, al menos en sentido disléxico y por medio de la castración productiva, muy presente en el empresariado alto a la par del fideísmo. Al menos para los protestantes sucede que la moneda que representa a las propiedades mercantiles es tomada como obediente al creador del universo, como si los fieles la hubiesen fabricado en su veneración, como si la economía capitalista fuese una respuesta humana al mandato divino y como si la apropiación humana debiera efectuarse según los cánones de las iglesias principales, que no son sólo las protestantes sino también las otras que adhirieran al ecumenismo liberal. El capitalismo nació dentro de la doctrina cristiana de la reforma y se expandió porque el liberalismo, que era la ideología filosófica de la burguesía liberal, fue tolerante en materia religiosa así como universalista en términos comerciales. El socialismo es propio de la doctrina atea, aunque está algo presente en el catolicismo moderado, el del socialcristianismo, dado tanto en el peronismo como en el radicalismo, porque el cristianismo surgió de reivindicaciones de sometidos, más de forma meso-conciente, ya que las religiones, al ser creyentes, disciernen sobre todo de acuerdo a pareceres puestos en experimentación.
El capital privado también tiene niveles. El capitalista es el nivel superior, ya que el empresariado popular o bien no acumula excedentes o bien practica una acumulación subordinada: hace acumulación menor de capitales, que no se corresponde con la de la clase capitalista, que abarca a un porcentaje chico de la humanidad, no sé si el 4% o el uno, o cual sea, pero además la clase capitalista se compone del capital detentado por los gobiernos estatales, lo que hace que los miembros de los poderes ejecutivos se conviertan en capitalistas del sector público durante su tiempo de gestión, de lo que el excedente del capital público puede ser reinvertido o robado, lo que es frecuente en el empresariado gobernante. La clase capitalista tiene una compulsión a la acumulación de capitales abstractos, de manera legal e ilegal, a la que debiera desentrañar la psicología, ya que como meta existencial es pobre. Una conjetura es que se deposita en el capital abstracto una carga semántica religiosa que los equipara a las divinidades desde una posición social laica, como sucedáneos laicos de los valores sacros, al menos en sentido disléxico y por medio de la castración productiva, muy presente en el empresariado alto a la par del fideísmo. Al menos para los protestantes sucede que la moneda que representa a las propiedades mercantiles es tomada como obediente al creador del universo, como si los fieles la hubiesen fabricado en su veneración, como si la economía capitalista fuese una respuesta humana al mandato divino y como si la apropiación humana debiera efectuarse según los cánones de las iglesias principales, que no son sólo las protestantes sino también las otras que adhirieran al ecumenismo liberal. El capitalismo nació dentro de la doctrina cristiana de la reforma y se expandió porque el liberalismo, que era la ideología filosófica de la burguesía liberal, fue tolerante en materia religiosa así como universalista en términos comerciales. El socialismo es propio de la doctrina atea, aunque está algo presente en el catolicismo moderado, el del socialcristianismo, dado tanto en el peronismo como en el radicalismo, porque el cristianismo surgió de reivindicaciones de sometidos, más de forma meso-conciente, ya que las religiones, al ser creyentes, disciernen sobre todo de acuerdo a pareceres puestos en experimentación.
Para medir la conciencia política proletaria
Un tema básico en la estrategia socialista es el de la conciencia política proletaria, que es determinante porque la política proletaria obedece a su conciencia, que si bien es influida por la ideología dominante no es del todo definida por ella. Un indicador de los más importantes se da en las elecciones, en que los votantes optan entre partidos de diferentes concepciones, que van del capitalismo al socialismo así como de la religión al ateísmo, con extremos, moderaciones, excepciones y variantes. Tampoco el voto representa del todo el interés del votante, pero la conciencia proletaria abarca a una parte del total de votos, ya que hay electores no proletarios, y es mucho más amplia, ya que contiene a las ideas del proletariado en toda su extensión, inclusive la abstencionista y la que no está empadronada. Conocerla bien es imprescindible para definir bien la estrategia, por lo que es una condición para el éxito político del socialismo, aunque no sea la única, ya que para ello se debe entender bien el funcionamiento social en su conjunto y concordar una política de alianzas grandes, que tendría enormes fallas, incoherencias y contradicciones, sacudidas traumáticas, y que sería atacada por la clase dominante y sus aliados subalternos, así como debería atender bien las exigencias de la buena supervivencia humana a la vez que promover el desarrollo de las condiciones de existencia obreras, más que el de las empresarias, que también tendrían que transformarse, todo eso a la vez y en un contexto de crisis mundial, lo que es común en los gobiernos pero no tanto, al ser abrupta la revolución. Sería una conciliación pro-obrera, que debiera ser justa dentro de lo posible con la patronal y buscar la sanción de la ley socialista, algunos de cuyos puntos caben dentro del marco constitucional vigente y otros de los cuales requieren la modificación de la ley suprema. El pasaje a una etapa histórica propulsora del socialismo necesita de su habilitación legal. La ley socialista sería burguesa en el sentido de urbana, pero no sería capitalista y debiera contemplar bien al agro, ya que regularía su actividad humana. La ley escrita es necesariamente burguesa porque la escritura requiere de la urbanización del espacio rural, porque para crear y mantener a sus elementos gráficos se precisa de instrumentos civiles.
sábado, 24 de noviembre de 2018
Incoherencia grave de la izquierda radical
Tanto el anarquismo como el trotskismo tienen una prédica antirreformista, casi absoluta en el primer caso, descalificando de cuajo al progreso sancionado desde el gobierno, o acotándole el apoyo a las medidas más revolucionarias en el segundo, subestimando a las reformas intermedias y menores, pero ahora, cuando por el ajuste están perdiendo las conquistas populares, como las jubilaciones, la educación y la salud financiadas por el gobierno, o la jornada laboral de 8 horas y el poder adquisitivo del sueldo, sí las salen a defender, y sin honrar a los partidos que ayudaron a concretarlas. Van a tener que ponerse de acuerdo, porque con semejantes incoherencias no se puede establecer una política consistente para ganarle al capital. Las faltas ajenas no justifican las propias, y los pueblos y proletariados también las tienen.
viernes, 23 de noviembre de 2018
El capitalismo es liderado por creyentes terciarios
El traspaso del feudalismo monárquico al capitalismo republicano implicó que la nobleza, que ya había superado al orden teocrático antiguo, fuera desplazada de la conducción social por el empresariado burgués, que es fiel en gran medida, ya que la capitalesía comunista es secundaria dentro del orden mundial.
Así, el capitalismo implica una modificación de tercer nivel dentro del orden teísta civilizado. En primer lugar estuvo la teocracia, propia de la antigüedad, en que el sacerdote principal era el rey y el principal acaudalado. En segundo, la monarquía, en que el rey era considerado como la encarnación del dios y el más rico, pero ya no era el primer sacerdote, en tanto que la monarquía separó al gobierno de la iglesia. En tercer lugar está la democracia capitalista, en que a la iglesia y a la monarquía reducida se le interpuso la república, con sus tres poderes. Tiene un gobierno más abierto pero sigue siendo tanto teísta como creyente, por lo que su economía y su política son fetichistas, de mercantilismo y voto. El capitalismo es el sistema en que el empresariado ocupa el liderazgo de la clase dominante, antes detentada por el gobierno feudal, que reemplazara al clero antiguo. Los terratenientes de la gleba le cedieron el puesto a los industriales, que se convirtieron en el capital mayor antes de ser desplazados por los bancos.
Así, el capitalismo implica una modificación de tercer nivel dentro del orden teísta civilizado. En primer lugar estuvo la teocracia, propia de la antigüedad, en que el sacerdote principal era el rey y el principal acaudalado. En segundo, la monarquía, en que el rey era considerado como la encarnación del dios y el más rico, pero ya no era el primer sacerdote, en tanto que la monarquía separó al gobierno de la iglesia. En tercer lugar está la democracia capitalista, en que a la iglesia y a la monarquía reducida se le interpuso la república, con sus tres poderes. Tiene un gobierno más abierto pero sigue siendo tanto teísta como creyente, por lo que su economía y su política son fetichistas, de mercantilismo y voto. El capitalismo es el sistema en que el empresariado ocupa el liderazgo de la clase dominante, antes detentada por el gobierno feudal, que reemplazara al clero antiguo. Los terratenientes de la gleba le cedieron el puesto a los industriales, que se convirtieron en el capital mayor antes de ser desplazados por los bancos.
martes, 20 de noviembre de 2018
Socialismo populista con liderazgo obrero, la política socialista
El socialismo busca que al orden social lo conduzca el proletariado, por lo que planteó su dictadura, secundada por el empresariado popular y terciada por el capitalista. El socialismo contempló mal a la burguesía alta, lo que culminó en los campos de concentración del empresariado urbano hechos por los soviéticos, a los que llamaron de reeducación, un proyecto que le puede haber simpatizado al anarquismo, de tipo castigador para con la clase de mando, porque responde al populismo, que es bastante religioso porque los pueblos son bastantes religiosos. De allí que la política populista reciba mucha influencia del clero bajo. El socialismo debe contemplar bien a todas las clases sociales, para ser de un universalismo superior al clerical, pero entonces tiene que ordenar bien sus prioridades clasistas, lo que requiere de buen trato hacia la clase dominante. ¿Qué sería ese buen trato? Habría que definirlo, y debiera tener sanciones justas, ya que tenerlas injustas sería de mal cientificismo. El problema de la justicia revolucionaria para con la clase alta se vincula al de la violencia contra el capital, que no debe ser cualquier violencia para ser efectiva, es decir, que debe tener violencia buena, a lo que deben evaluar sus propios protagonistas, para lo que tienen que tener buena razón; o sea, que los revolucionarios deben tener buena razón, para lo que deben querer tenerla, ya que si no la quieren no la pueden tener, e incluso quererla no basta para alcanzarla, y menos aún para que sea social lo suficiente. En tanto que la transformación revolucionaria es social, debe ser ejecutada por la sociedad, lo que depende de cómo sea su conciencia, que se nutre de los discursos sociales y de su cotejo con el resto de la realidad, la que significa sin intención de hacerlo.
¿Qué política para el gobierno progresista?
Habida cuenta de que sin una reforma constitucional que permita iniciar una fase de transición al socialismo, esto es, sin una que facilitara la socialización de los grandes medios de producción económica, no se puede superar al orden capitalista, y de que dicha reforma requiere de un consenso social y parlamentario muy amplio, cabe postular que es preciso determinar una política preparatoria para ésta modificación legal, es decir, que en tanto que el capitalismo permanezca asegurado por la ley hace falta definir qué política de gobierno debiera adoptar el progresismo, ya que gobernará cuando gane las elecciones, a lo que no tiene asegurado por el conservadurismo popular, que puede aumentar tanto como para otorgarle el mando a los partidos de derecha. Mientras que los pueblos adscriban en masa a políticas entre de derecha y de centro lo más de izquierda que puede ser el gobierno es de progresismo centrista, cuestión reforzada por la prohibición constitucional a la socialización de la propiedad privada mayor. Entonces, es preciso definir una política de centro, con todos los ítems que le corresponden, cada uno de los cuales merece debates profundos y divulgados. Sin ello los partidos progresistas arribarían a los gobiernos con programas provisorios, proclives a repetir las alianzas con el gran capital sin las modificaciones necesarias al programa de transición. Es imposible desempeñar una política que no sea capitalista mientras que rija el constitucionalismo liberal, por lo que hay que definir qué capitalismo heterodoxo debe ser impulsado por el socialismo en pos de mejorar las condiciones de vida popular en lo inmediato y con un sentido pro-socialista a mediano plazo, cuya concreción precisa del apoyo mayoritario y de plasmarse en la ley suprema.
lunes, 19 de noviembre de 2018
Lo crédico de votar
Las naciones religiosas que votan ejercen una elección fundada en la confianza, porque el voto es una opción intuitiva, cosa que lo hace errático y da cuenta de la falta de asunción humana sobre el problema de la creencia. Al escogerse la preferencia política creyendo no se reconoce que creer equivoca mucho, de lo que se mantiene al sistema de crédito, extendido en la economía con los préstamos, dados a crédito y endeudantes, y en la representación fetichista del valor.
viernes, 16 de noviembre de 2018
La prostitución como fornicación
La prostitución es estatal, porque antes del estado no la hubo, aunque sí debe haber habido sobornos follativos, como el intercambio de piedras por sexo, así como la concatenación de la competencia sexual con la propietaria: desde el inicio de la construcción de prostíbulos hubo tanto la competencia por las propiedades económicas como la sexual, entendida en términos divinos, de acuerdo a mitos fetichistas, muy atravesados por el satanismo en materia sexual porque el satanismo es una mistificación que responde al orden dominante al plantearse como su opuesto binario. Plantea la oposición al teísmo principal en términos místicos, también divinizantes, de deificación baja. No obstante, a la putez se le asocia con la fornicación, por lo que en torno a ella hay los campos semánticos del estatismo y lo prostibulario, así como el de la promiscuidad y la sexualidad alterna.
El orden dominante se nota en la sexualidad en el modo en que son consideradas las conductas sexuales y su relación con el estatus social de cada quien. En lo alto del régimen social se requiere mantener la apariencia de una relación matrimonial fiel, monogámica y heterosexual, lo que se repliega de forma menos rígida en las clases populares. El mito de los cuernos funciona en ese ámbito, el de la fidelidad sexual de los matrimonios, así como la categorización a las promiscuas y a los homosexuales como putos, en el sentido fornicante y estatizado, a la par que se les trata de cornudos, como pasa en la aristocracia al conocerse las infidelidades altas, catalogadas como cuerneras y puteras. Con el sedentarismo comenzó la adoración de objetos fetiches pesados, que no eran trasladables durante la emigración, es decir, que al comenzar el sedentarismo ya había una creencia previa, dado que la creencia guía al reino viviente, a la que se relaborara según la apropiación urbana propia de la agricultura. Las especies vivas nos manejamos de acuerdo a lo que pensamos que es, cosa que podemos confundir con lo que nos parece, de lo que, si no lo notamos la diferencia, practicamos a tientas, con las consecuencias perjudiciales que eso puede tener. Entonces, habrá que entender bien la diferencia entre creer y saber, y la calidad de cada uno, porque si no la humanidad no puede proceder lo bien que debe.
martes, 13 de noviembre de 2018
Puede que haya sobrepoblación humana. Nota autocorrectiva
En el caso de que se anulara o redujera mucho la producción de la especie, llevándola al punto de lo necesario, y tal vez un poco más, quedaría el problema de la magnitud de nuestra sociedad, que requiere de ciertos productos para mantenerse y que en los últimos siglos creció muchísimo: a los inicios del capitalismo era cercana a los 791 millones y hoy está por los 7 mil 722, es decir, que casi se decuplicó en torno de 270 años. Entonces, es probable que el equilibrio entre las especies requiera de nuestra reducción poblacional, que debiera implementarse de manera consensuada, o con autoritarismo moderado si hiciera falta. El autoritarismo no es absolutamente malo, aunque existe el riesgo de que sea perjudicial, así que habría que evaluarlo mejor, de acuerdo a las circunstancias y obligaciones del momento. En sí mismo el autoritarismo es lo propio de las autoridades, es decir, de quienes toman la iniciativa para abordar los asuntos de interés común. El problema es cuando las autoridades se contraponen a los subalternos, que tampoco tienen siempre buena razón.
Lectura
Expresión "población mundial" en Wikipedia.
Lectura
Expresión "población mundial" en Wikipedia.
sábado, 10 de noviembre de 2018
El socialismo como univeralismo positivo
Un logro importante del liberalismo es su universalidad, aunque haya sido contrariada por sus faltas, en particular las de cuño sagrado. El socialismo aspira a superarlas, pero para hacerlo bien, entre otras cosas, tiene que corregir su tendencia a la sobreproducción, así como controlar sus inclinaciones autoritarias, para lo cual debe ser capaz de discutir bien los asuntos religiosos, que son difíciles de abordar porque se fundan en mitos y creencias cuyos inconvenientes fueron poco asumidos.
miércoles, 7 de noviembre de 2018
El genocidio es frecuente
A lo largo de la historia de la naturaleza hubo muchos genocidios, que es cuando mueren muchos miembros de las especies vivientes, entre las cuales la humana. El genocidio no es sólo humano porque la humanidad no es la única especie genital: la genitalidad, que es a lo que se refiere el término "génos", es propia de vivientes, esto es, que cada cual de las especies vivas puede sufrirlo. El ecocidio implica además la polución de la tierra, el aire y el agua, el ambiente inerte que nos da sustento. La naturaleza es genocida y cruel, y hasta ecocida, ya que el asteroide que exterminó a los dinosaurios mediante la contaminación del aire fue natural, pero de ahí a tolerar el ecocidio capitalista hay distancia. El ecocidio es el deterioro grave de la vida y de su entorno.
El capitalismo ya tuvo dos guerras mundiales y un posterior período de guerra mesurada, que fuera durísima y persiste hasta hoy, cuando no se le encuentra respuesta a una crisis de acumulación prolongada, cosa que hace preocuparse por la recesión y va parejo al incremento exponencial de lo ficticio, que puede terminar en una guerra atómica porque la humanidad puede ser así de frívola. La fe derivó en lo ficticio, en la confianza y en lo profesional, cosa que impulsa al modo de producción del capital al combinarse con el afán de usura desmedida y con gobiernos jerárquicos, a lo que se sancionó en la ley burguesa vigente.
El capitalismo ya tuvo dos guerras mundiales y un posterior período de guerra mesurada, que fuera durísima y persiste hasta hoy, cuando no se le encuentra respuesta a una crisis de acumulación prolongada, cosa que hace preocuparse por la recesión y va parejo al incremento exponencial de lo ficticio, que puede terminar en una guerra atómica porque la humanidad puede ser así de frívola. La fe derivó en lo ficticio, en la confianza y en lo profesional, cosa que impulsa al modo de producción del capital al combinarse con el afán de usura desmedida y con gobiernos jerárquicos, a lo que se sancionó en la ley burguesa vigente.
Los accionistas corruptos debieran ser expropiados mucho
A los capitalistas se les expropiaron pocas pertenencias porque se los investigó poco, ya que si fuera por los delitos que cometieron tendrían que haber ido casi todos presos. Una forma medida de promover al socialismo desde el republicanismo polipartidario podría ser la de legislar que se facilitara expropiar a los capitalistas a quienes se les probara fraudulencia, en una expropiación que tendría que ser relativa para permitirles vivir bien a ellos y a sus allegados directos.
Como el capital es muy corrupto, dado que la acumulación excesiva es inmoral, se les quitaría las propiedades sobrantes de buen y fácil modo, uno que sería muy resistido y al que podrían aceptar si los contemplara bien.
Como el capital es muy corrupto, dado que la acumulación excesiva es inmoral, se les quitaría las propiedades sobrantes de buen y fácil modo, uno que sería muy resistido y al que podrían aceptar si los contemplara bien.
martes, 6 de noviembre de 2018
Las pantallas televisivas emiten rayos catódicos
La luz son partículas que salen de una fuente de fusión, la fisión lumínica, y que se desplazan hacia sus costados en tanto que no haya un objeto más macizo que ella en que se fije, como lo son planetas y asteroides. La luz de las estrellas se cruza entre sí, ya que los electrones emanados transcurren entre galaxias, pero aún así los electrones continúan su camino. Las luces eléctricas también emiten estos electrones, que rebotan en sus alrededores y de ahí llegan a los ojos que los reciben. Los rayos de las pantallas televisivas y de computadora se llaman "catódicos", y se componen de electrones, es decir, que los y las humanas que los miramos recibimos a esos electrones permanentemente, lo que es dañino de algún modo. La contaminación ambiental opera mediante la sumatoria de daños, entre graves y leves, que coexisten a la vez, dados por lo malo de nuestra tecnificación. El manejo humano de la materia es vergonzoso para cosas serias. El orden principal de la técnica humana es el capitalista, que es fideico y somete mediante el salariazgo... Así que el salariazgo debe ser abolido en la ley, para pasar a un orden mejor, que no será bueno lo suficiente en tanto que no se encare en serio el problema del credo.
El populismo fiene una falla esencial inasumida
El populismo en sí es la doctrina política favorable al pueblo, lo que no dice su signo. Hay populismo de derecha y de izquierda, pero todo es malo con la clase privada porque su asociación no es completa, de lo que entiende algo mal a la clase superior. La clase capitalista es superior porque es universalista, entre otras razones, por lo que es preciso que la ética materialista sea universalista, y encima buena. El materialismo agnóstico puede tener ética buena, pero no la tuvo siempre, así como no siempre la hubo en los materialismos fieles, que más son los crédicos, plasmados en la legislación internacional.
Conjetura sobre la etimología de la palabra "necesidad"
Puede que sea una modificación del morfema "siosidad", ya que lo necesario es lo que ocurre sí o sí.
lunes, 5 de noviembre de 2018
Bien y mal
El bien vivifica y el mal mortifica, lo que pasa en competencia y colaboración. Lo que vivifica es bueno y lo que mortifica malo, con sus mezclas y relatividades.
¿Vendremos de los cefalópodos?
Los cefalópodos, animales como el calamar, tienen cabeza con dos ojos, brazos más o menos desarrollados y torso, así como algunos una columna ósea invertebrada. Los ratones más chicos se parecen a los sapos y las lagartijas, pero ya habiendo desarrollado dientes, pelaje y uñas a la vez que los otros cambios corporales.
Los recitales como plegaria pública
La comunicación humana es muy equívoca. El uso del discurso para ordenar la conducta social es bastante deficiente: muchas veces se habla en vano, o no se entienden los dichos, o se los entiende mal, u olvida. Otras veces la gente los recuerda equivocada, por lo que piensa que sucedieron de una forma distinta a la que fue. En la poesía ocurre la dislocación parlante, porque las poesías son obras prefabricadas a las que se recita, cosa que implica que al decírselas no se estime a los presentes de la manera debida, al concentrarse en la ejecución del plan enunciativo. De allí que las canciones de los recitales tengan su gramática algo desconectada de lo que las rodea, que esté mal pronominada, a lo que a veces se supera con jodas, celebradas por los asistentes; pero algunos de los recitales son como plegarias públicas, de canto común, cuya índole es más mitológica que clerical, porque muchos de sus partícipes son creyentes laicos. Esto pasa con frecuencia en los de metal suave, un género rockero cuya temática es a veces entre clerical y mística, con idealizaciones amorosas, a las que se cantó en conjunto dentro de los estadios, como una súplica de enamorados idílicos, que cantan para concretar su deseo prolífico, cosa que sucedió después en ocasiones.
El proletariado es heterogéneo
Conocer bien al proletariado es indispensable para la estrategia socialista, y el proletariado no sólo que es muy grande sino que también es muy heterogéneo. En él transcurren las corrientes políticas de la época, volcándose más hacia unas u otras según el momento, con inclinación hacia el centro derecha por la vigencia del clero y por su oposición a la acumulación patronal. La política alentada por las iglesias incide en el voto social por medio de los creyentes laicos, a la vez que obedece las necesidades que tienen de mantener la adhesión de sus seguidores. Entremedio están los partidos religiosos, las entidades de gobierno y las demás organizaciones sociales, así como los medios de comunicación y el ejército. De la articulación de estos núcleos, conjunta al resto del desenvolvimiento histórico, surge el orden social, en el que la política es uno de sus sub-órdenes mayores.
Se puede pensar a la sociedad humana como un conjunto compuesto por individuos organizados en subgrupos intersectados que muta en el tiempo y que existe en interacción con las otras especies físicas. Están, así, dentro de la sociedad los órdenes económico, político, religioso, bélico, científico y artístico, entre otros, como el doméstico, órdenes fijos pero relativos que interactúan entre sí y con sus ramificaciones sucedáneas, que a su vez también se entrecruzan.
Se puede pensar a la sociedad humana como un conjunto compuesto por individuos organizados en subgrupos intersectados que muta en el tiempo y que existe en interacción con las otras especies físicas. Están, así, dentro de la sociedad los órdenes económico, político, religioso, bélico, científico y artístico, entre otros, como el doméstico, órdenes fijos pero relativos que interactúan entre sí y con sus ramificaciones sucedáneas, que a su vez también se entrecruzan.
A la unidad progresiva la debe haber obstaculizado la policía secreta
La unidad del progresismo, necesaria para la reforma constitucional prosocialista, es imposible por varias causas, como ser la diferencia de concepciones del mundo que hay entre sus corrientes, las incoherencias entre el discurso y la práctica, las malas exigencias derivadas de morales crédicas y tantas otras, como su participación en la reproducción del capital, pero además existe la infiltración de sus partidos por los agentes de la seguridad de los poderes ejecutivos, que depende de los ministerios del interior, y afines, quienes desplegaron una estrategia desintegradora, generando estragos mediante caracterizaciones mal intencionadas, discursos que bajo radicalidad aparente habrán perseguido atomizar a los partidos socialistas, que representaron tanto a mayorías como a minorías proletarias. Esto se debe haber replicado en el anti-progresismo de ultraizquierda.
Para solucionar el problema tiene que haber un buen diagnóstico referido al presente histórico, cuanto más amplio mejor, correlativo a la divulgación del materialismo, como etapa simultánea a la de las reformas legal y económica, entre otras. El frente partidario abierto y crítico es necesario para no confrontar con los ejércitos, que son muy superiores en recursos bélicos a las milicias populares, pero entonces se debe adecuar los partidos a las pretensiones populares, priorizando a las proletarias y criticándolas bien, ya que pueden ser malas, lo que precisa de buena razón. La estrategia proletaria debe responder bien a la política de los proletarios, expresada en sus opiniones, votos, manifestaciones callejeras y demás.
Para solucionar el problema tiene que haber un buen diagnóstico referido al presente histórico, cuanto más amplio mejor, correlativo a la divulgación del materialismo, como etapa simultánea a la de las reformas legal y económica, entre otras. El frente partidario abierto y crítico es necesario para no confrontar con los ejércitos, que son muy superiores en recursos bélicos a las milicias populares, pero entonces se debe adecuar los partidos a las pretensiones populares, priorizando a las proletarias y criticándolas bien, ya que pueden ser malas, lo que precisa de buena razón. La estrategia proletaria debe responder bien a la política de los proletarios, expresada en sus opiniones, votos, manifestaciones callejeras y demás.
La forma y el contenido son lo mismo
En términos integrales esto sucede porque cada cosa se compone de partículas atómicas, cuyo modo de asociación hace a su forma. Cada cosa es materia aunada. En términos relativos se puede distinguir entre forma y contenido, a los fines didácticos, pero eso queda como una diferenciación con reservas, que es cuestionable.
El proteccionismo capitalista y la ecología
El proteccionismo capitalista es antiecológico porque al buscar la recuperación de la cantidad de puestos de trabajo mediante el crecimiento de la economía causa mucha contaminación, así como malos empleos, que se tornan en el anverso de la acumulación ficticia.
El PSUV es socialdemócrata
Padece la corrupción de todos los partidos socialdemócratas, agravada porque ejerce el gobierno de un país saboteado por la clase capitalista y liberal de Venezuela y los Estados Unidos, en primer lugar, y por parte de la de los países vecinos en segundo. La socialización pretendida por el PSUV está detenida por el conflicto de clases, intensificado por la confrontación política abierta, la crisis económica y la emigración, que suceden a la par del enriquecimiento de algunos de sus líderes, que es de capitalismo menor, ya que el monto de las fortunas que detentan es menor que el de los grandes capitalistas. Es un enriquecimiento algo ilegal y de montos menores que el de los capitalistas líderes, que suele ser más legal porque la ley lo ampara.
El mito de Edipo y la perdición del psicoanálisis
El psicoanálisis así como tiene grandes aciertos, por ser un materialismo psicológico, también tiene grandes faltas. Una de ellas es la de tipificar las relaciones familiares de acuerdo al mito de Edipo, que lo instaló como símbolo del conflicto originario entre hijos y padres y entre madres e hijas, al planteársela como atravesada por el deseo latente del matri y del parricidio, que no registran antecedentes en los primates. Si los hijos humanos quisieran siempre matar a sus padres para quedarse con sus otros progenitores tendría que haber una conducta parecida en las especies que más se nos parecen. En todo caso cabe cuestionar la universalidad del asunto.
Del bolsonarismo
Al bolsonarismo se lo debe definir en sus propios términos. Denominarlo fascista impide que se lo entienda bien, porque hay que hacer la comparación con el fascismo verdadero, el de Benito Mussolini, un tema muy pesado en sí mismo, controversial y plagado de equivocaciones y puntos difíciles de entender. El bolsonarismo si no es de ultraderecha es filo-ultraderechista, de la derecha dura, y puede cambiar con el tiempo. Las condiciones históricas del fascismo son algo distintas que las del bolsonarismo. Ambos son reaccionarios. Hasta ahora, la reversión conservadora continental es regresiva, lo que es una reacción de leve a media, o poco profunda, cosa que puede profundizarse o cambiar de signo, pero incluso si lo hiciera y no reordenara la ley en forma socialista, la crisis capitalista persistiría aminorada, generando falsos intentos de superación, que podrían llegar hasta la guerra atómica, o a una serie más o menos permanente de guerras moderadas. El socialismo sería insuficiente debido a la vigencia de la religión y la fe, pero implicaría una transformación importante, a la que le trabarían el establecimiento de un orden social bueno en general, porque éste debe ser ejecutado por el conjunto social y mediante un acuerdo explícito para la buena convivencia internacional, para lo que hay antecedentes así como enconos, entre los cuales está la propia maldad socialista, cuyo materialismo no es suficiente, es decir, cuya comprensión está algo errada, al ser el objetivo del materialismo la comprensión de la realidad para el ordenamiento bueno de la propia existencia. Al hacer mal denota que piensa mal, cosa que no sólo depende de sí mismo. Tanto el pensamiento como el ánimo propio son sociales, igual que la conducta, por lo que los comportamientos individuales y grupales se retroalimentan entre sí.
El bolsonarismo es ultraconservador, lo que es protofacista, con el capitalismo en crisis y el armamento atómico.
El bolsonarismo es ultraconservador, lo que es protofacista, con el capitalismo en crisis y el armamento atómico.
domingo, 4 de noviembre de 2018
Macho y hembra, hombre y mujer y coito homo y hetero, con cruces trans
La etimología de "hembra" remite a lo embrionario y la de "macho" a la esperma, y eso es lo que tienen de común los machos y las hembras de las distintas especies vivas, que no son los únicos sexos que hay.
Luego, hombre y mujer son los machos y las hembras de la especie humana, habiendo casos de machos femeninos y de hembras masculinas, que cambian los roles sociales pero vinculándolos con su capacidad fecundante, sea para desarrollarla o anularla. La orientación sexual se realiza según el sexo de nacimiento: homosexuales son quienes se relacionan con miembros del mismo sexo natal y heterosexuales quienes lo hacen con miembros del opuesto. Como entre estos dos registros está el genérico sucede que algunas relaciones de coito entre seres de sexos opuestos son de enamoramiento homo, el de entre humanos de género coincidente, así como en las de coito homosexual se dan enamoramientos heterogenéricos, y a la inversa, eso relativo y variable. También está la cojenda de intersexuales, esparcida entre las formas mayores.
Luego, hombre y mujer son los machos y las hembras de la especie humana, habiendo casos de machos femeninos y de hembras masculinas, que cambian los roles sociales pero vinculándolos con su capacidad fecundante, sea para desarrollarla o anularla. La orientación sexual se realiza según el sexo de nacimiento: homosexuales son quienes se relacionan con miembros del mismo sexo natal y heterosexuales quienes lo hacen con miembros del opuesto. Como entre estos dos registros está el genérico sucede que algunas relaciones de coito entre seres de sexos opuestos son de enamoramiento homo, el de entre humanos de género coincidente, así como en las de coito homosexual se dan enamoramientos heterogenéricos, y a la inversa, eso relativo y variable. También está la cojenda de intersexuales, esparcida entre las formas mayores.
Tres dimensiones de la sexualidad
En el debate sobre la sexualidad hay confundidas tres dimensiones, lo que hace que la cuestión no esté bien entendida, también por errores en la comprensión de cada cual. La sexualidad es viviente, ya que los primeros seres sexuales fueron seres vivos. Es objeto de la biología. El sexo es natural, está en las especies vivientes, que se diferencian mucho entre machos y hembras, habiendo híbridos también, cosa que en la humana se replica, pero esta hibridez es de índole corporal: son humanos cuyos miembros sexuales mezclan formas de los masculinos y de los femeninos, que suceden muy excepcionalmente, los intersexuales. La intersexualidad es diferente del transgenerismo, ya que éste, si bien también es corporal, se refiere mucho más al sistema nervioso, que es la sede de la psiquis y donde se decide la identidad social, que hace al modo de ser en sociedad, y tiene dos grandes polos, semejantes a los de la identidad de nacimiento, y figuras intermedias, que son las de los géneros más mezclados, lo que no se correlaciona del todo directo con la identidad biológica. Ser macho y hembra de la especie humana no determina del todo la identidad social de cada quien, pero le incide mucho. Se da una correspondencia lineal relativa y algo cambiante porque nuestra forma material determina las actividades que podemos realizar.
Entonces está el nivel biológico, que es el del sexo propiamente dicho, seguido del psicológico, que es un subconjunto dentro de aquél porque la psiquis es corporal. En tercer lugar está la fornicación, que no es el sexo mismo, el de los miembros genitales, sino la práctica que los prioriza. Así se dan varias combinaciones entre sexos, géneros y orientaciones sexuales, que también evolucionan. El sexo se corresponde con la condición de nacimiento, el género con el rol social y la orientación sexual con el interés del coito.
Entonces está el nivel biológico, que es el del sexo propiamente dicho, seguido del psicológico, que es un subconjunto dentro de aquél porque la psiquis es corporal. En tercer lugar está la fornicación, que no es el sexo mismo, el de los miembros genitales, sino la práctica que los prioriza. Así se dan varias combinaciones entre sexos, géneros y orientaciones sexuales, que también evolucionan. El sexo se corresponde con la condición de nacimiento, el género con el rol social y la orientación sexual con el interés del coito.
El contractualismo político y económico como forma del imperialismo moderno
La tesitura decolonial está mal definida porque el imperialismo moderno no se efectúa mediante la instalación de colonias en el territorio conquistado, que se diera en la modernidad, con la conquista de África y partes de Asia a partir de las expediciones de Vasco da Gama y con la de América, descubierta por Cristóbal Colón, entre otros navegantes, conquista que hicieran sobre todo los reinos de Holanda, Gran Bretaña, Francia y Portugal. Esta colonización, que sucediera en la era moderna, se basó en el sistema feudal y monárquico, por lo que se corresponde con el medioevo aunque haya sucedido luego del Renacimiento, así como el modo de producción capitalista, que es el de la economía moderna, recién comenzara dos siglos y medio después del inicio de la modernidad. Entonces, denominar al imperialismo moderno como colonialista es equívoco, ya que no describe bien a su objeto, por lo que dificulta pensar en cómo abordarlo. El modo en que los países imperiales de hoy en día someten a sus periferias no se da con la instalación de colonias, sino por medio de contratos políticos y económicos entre los gobiernos, por lo que es de contractualismo gubernativo. Es un imperialismo contractual, en primer lugar de tratados de librecomercio, al que suceden los políticos y los comunicativos, entre otros, como los de asistencia a los muy damnificados.
viernes, 2 de noviembre de 2018
El bloque socialista es prosocialista
Hay una confusión en el debate político, debida a la mala denominación adoptada por el socialismo gobernante, que responde a que se supone que es el gobierno el que instala al orden social. Los países de gobiernos socialistas no son socialistas, sino capitalismos heterodoxos, con mayor presencia del gobierno en la economía que en el liberalismo principal. Aspiran al socialismo, pero éste no puede suceder del todo en un bloque, sino que debe ser internacional.
La URSS no fue socialista, ya que desempeñó el rol histórico del capitalismo liberal, es decir, el de superar al feudalismo mediante el capitalismo, pero fue pro-socialista, por lo que incidió en la historia en favor del socialismo, aún con las brutalidades que tuviera, que también las hubo en el liberalismo, que combatió a la monarquía. Algo parecido pasa con el comunismo chino, con sus aliados internacionales y con la socialdemocracia gobernante. El anarquismo tiene una rudeza semejante pero no la aplica desde el gobierno, al igual que la socialdemocracia perdedora, ambos con menores faltas, pero con menos aciertos también.
La URSS no fue socialista, ya que desempeñó el rol histórico del capitalismo liberal, es decir, el de superar al feudalismo mediante el capitalismo, pero fue pro-socialista, por lo que incidió en la historia en favor del socialismo, aún con las brutalidades que tuviera, que también las hubo en el liberalismo, que combatió a la monarquía. Algo parecido pasa con el comunismo chino, con sus aliados internacionales y con la socialdemocracia gobernante. El anarquismo tiene una rudeza semejante pero no la aplica desde el gobierno, al igual que la socialdemocracia perdedora, ambos con menores faltas, pero con menos aciertos también.
La guerra en Siria como conflicto imperial
En los estudios sobre la guerra en Siria se mencionó poco, si es que algo, de que el presidente sirio es socialdemócrata. El gobierno sirio es un gobierno que fue votado en elecciones, aún con lo degradadas hayan sido, en las que se impuso un gobierno de ideología socialista. Por eso el gobierno estadounidense lo marcó para su intervención militar. El llamado choque de civilizaciones terminó siendo un ataque militar a Siria, país de la región con gobierno socialista, que debe haber sido muy malo en muchas cosas pero al que habría que conocer bien para evaluarlo bien. En torno de Siria juegan varios intereses imperiales: el de Rusia, aliada del Al-Asad, el de Arabia Saudita, el israelí, del lado estadounidense y europeo, que tienen concordancia crítica; también el de potencias menores como Irán y Afganistán. El lugar de Rusia es llamativo, porque a pesar de ser un país liberal está vinculado con China y la India, en una relación conflictiva con ambas que le sirve para confrontar con Europa y los Estados Unidos. Las grandes potencias actuales son los imperios modernos. Los imperios no son sistemas caducos, rezagos de la edad media y del imperialismo colonial, sino que luego de las independencias se transformaron en imperios modernos, cuyo modo de sometimiento no es el del establecimiento de colonias sino el de la extracción de capitales de acuerdo a contratos de negocios con los estados periféricos. El imperialismo actual es multipolar, con centros en Estados Unidos, Bélgica para la Unión Europea, donde priman Alemania y Francia, en Gran Bretaña, Rusia, India, Japón, China, Brasil y Sudáfrica, una escala asimétrica, con núcleos sometidos de rango medio y bajo cuyo orden cambia de estructura de acuerdo a la evolución histórica.
La intervención militar estadounidense llegó a Siria así como se entrometió en Venezuela, Argentina, Brasil, Paraguay y Honduras, así como su diplomacia se extiende en cada país, en una competencia con el comunismo que persiste, lo que es claro en el conflicto con China. Es una competencia entre concepciones que se da en el plano internacional, en la que el materialismo socialista se escindió en dos grandes ramas proárquicas, es decir, favorables a la instauración de un orden, que es gobernante: la pluri y la unipartidaria, una promotora de la competencia electoral entre muchos partidos y la otra manuntensora de uno en el gobierno. Las dos tienen gobierno privado, es decir, un gobierno de pocas personas que decide en nombre de la sociedad en un espacio apartado, en edificios grandes a los que no se puede entrar fácil. El capitalismo prima en el mundo, por la hegemonía financiera, por lo que el socialismo gobernante es procapitalista, lo que no es tan malo, ya que el capitalismo fue revolucionario en su momento. Lo que pasa es que mientras haya una hegemonía mundial liberal no se puede deponer al liderazgo de los financistas, que son los mayores detentadores de capital abstracto, o sea, que a los bloques gobernantes socialdemócrata y comunista no se les debe exigir que concreten el socialismo en sus países, ya que son potencias sometidas en el orden internacional: para ese traspaso el socialismo tiene que ganar la competencia internacional, e incluso a partir de entonces su concreción llevaría mucho tiempo. Podría llevar siglos o milenios, o no darse nunca.
El gobierno de Bashar al-Ásad es el del Partido Baaz Árabe Socialista Sirio, es decir, de un partido socialista de nacionalismo árabe, que es religioso. Es un socialismo del islam alauita, cuyo reformismo no superó tanto al modelo dinástico, ya que Bashar al-Ásad sucedió en la presidencia a su progenitor, que gobernó durante 29 años. El socialismo asadista fue unipartidario desde 1970 hasta 2012, cuando a raíz de las protestas de la Primavera Árabe se modificó la constitución siria para aceptar el multipartidismo. La actual socialdemocracia asadista es contraria a la alternancia, por lo que reprime mucho a sus opositores, y es procapitalista: es un protosocialismo religioso, tanto retrógrado como progresista, cuyo despliegue está retenido no sólo por la guerra y por su propia malignidad sino también por el islamismo conservador, el del Reino de Arabia Saudita, la monarquía absoluta de Salmán bin Abdulaziz. El gobierno de Arabia Saudita está a la derecha de Bashar al-Ásad y es una potencia mayor que la de Siria, aliada a las mayores del mundo, porque Israel es socio de los Estados Unidos, pero el bloque de Siria e Irak, otro país de protosocialismo islámico, ni deja de ser capitalista ni de gobierno privado, ni tampoco está exento de imperialismo porque se relaciona con Rusia, que fuera una potencia socialista hasta hace cerca de tres décadas. En Medio Oriente el bloque más retrasado es el monárquico, y el otro tiene unas barbaridades tremendas.
En la región asiática entre los mares Mediterráneo, Negro, Caspio y Rojo, y el Golfo Pérsico, el liberalismo se plasmó en estados republicanos sin monarcas y en otros que los tienen. Esta región es la del islamismo asiático, la que diera origen a la expansión islámica en África del norte. En su vértice occidental está Jerusalén, la cuna judaica que diera al abrahamismo, que abarca a la mayor parte del globo, ya que antecede al cristianismo y al islam. Habiendo transcurrido cinco siglos desde el Renacimiento, cerca de la mitad de los países de la región son monarquías, como España, Gran Bretaña y Holanda, y hay hasta teocracias, las de Irán, Afganistán y Arabia Saudita, en que el rey es el sacerdote máximo del país: son monarquías modernas, de carácter republicano, absoluto e islámico, con determinancia esencial del clero en el gobierno porque el emir, equivalente al rey, es el sacerdote principal. El liberalismo las supera en diferenciación institucional, ya que sacó a los sacerdotes del gobierno e instauró gobiernos tripartitos, cuyos mandos son o no monárquicos pero tienen a estos últimos más impugnados, ya que el liberalismo critica a la monarquía, aunque no tanto desde que ésta acogiese a la acumulación de capital. Las otras monarquías de esta zona son las de Omán, los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Bahrein, Kuwait y Jordania. Luego están las repúblicas puras, que no tienen monarcas, todas islámicas, de gobiernos privados y capitalistas, algunas con gobiernos progresistas terribles y otras con conservadores que pueden ser aún peores: son las de Yemen, Irak, Líbano, Israel, Siria, Turquía, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajstán. Algunas de ellas tuvieron gobiernos pro-socialistas, tan aberrantes como los de Saddam Hussein y al-Ásad, y la de Kazajstán está hegemonizada por su Partido Comunista, pero así y tan malas como fueron son las que cuestionan al liberalismo, por lo que son las revolucionarias, en tanto que apuestan por un modelo económico superior, aunque no lo concreten en sus propios países. La región todavía está superando a la edad antigua, cuyo modo gobernante fuera el teocrático, así que dista de poder concretar bien al socialismo, lo que redunda en que los partidos socialistas que gobiernan apelen al desarrollo capitalista, ya que sus proletariados no están preparados para una transformación mayor, ni pueden prepararse debido a la guerra. Ahí el problema es el abuso de la industria bélica, que promueve la guerra para reponer el armamento. El interés de los industriales de la fabricación militar es un factor constante de incidencia en pro de la guerra, que ya se concretara varias veces. Están sobre todo los capitales estadounidenses y rusos, seguidos de los israelitas y no sé si de los chinos, ni qué pasa con los otros países que fabrican armas de este tipo. Mediante distintas formas de seducción, incluyendo el soborno, los capitalistas del rubro armamentístico deben haber promocionado los conflictos bélicos internacionales, para así hacer consumir sus productos y reiniciar el ciclo fabril. De hecho, el capital bélico es una de las partes más importantes de la clase capitalista, de alto nivel aristocrático, superior a sus capitales inferiores, los de los rubros de valor agregado menor, que son los de la industria mediana y simple, y los de la agricultura. Por eso los registros del ejército son tan pesados en el presupuesto de los gobiernos.
A medida que el capital se complejiza se hace más alto y más poderoso en la escala social. Al liderazgo lo tienen las finanzas, es decir, el capital bancario, que existe fusionado con el militar, el del narcotráfico y la prostitución, los otros industriales, el agropecuario y el de servicios, porque es el capital más abstracto, el que los resume a todos en equivalencia monetaria, la de los billetes y tarjetas magnéticas, un capital liviano de peso, lo que lo hace fácil de cargar para los viajantes. La correlación entre la sofisticación del rubro y la altura del ramo capitalista no es absoluta sino tendiente. El capital agrícola antecede al industrial y éste al de servicios, incluidos los financieros. Tener en cuenta la división al interior de la clase capitalista es necesario para comprenderla, es decir, que el traspaso al socialismo precisa que se la conozca bien.
La intervención militar estadounidense llegó a Siria así como se entrometió en Venezuela, Argentina, Brasil, Paraguay y Honduras, así como su diplomacia se extiende en cada país, en una competencia con el comunismo que persiste, lo que es claro en el conflicto con China. Es una competencia entre concepciones que se da en el plano internacional, en la que el materialismo socialista se escindió en dos grandes ramas proárquicas, es decir, favorables a la instauración de un orden, que es gobernante: la pluri y la unipartidaria, una promotora de la competencia electoral entre muchos partidos y la otra manuntensora de uno en el gobierno. Las dos tienen gobierno privado, es decir, un gobierno de pocas personas que decide en nombre de la sociedad en un espacio apartado, en edificios grandes a los que no se puede entrar fácil. El capitalismo prima en el mundo, por la hegemonía financiera, por lo que el socialismo gobernante es procapitalista, lo que no es tan malo, ya que el capitalismo fue revolucionario en su momento. Lo que pasa es que mientras haya una hegemonía mundial liberal no se puede deponer al liderazgo de los financistas, que son los mayores detentadores de capital abstracto, o sea, que a los bloques gobernantes socialdemócrata y comunista no se les debe exigir que concreten el socialismo en sus países, ya que son potencias sometidas en el orden internacional: para ese traspaso el socialismo tiene que ganar la competencia internacional, e incluso a partir de entonces su concreción llevaría mucho tiempo. Podría llevar siglos o milenios, o no darse nunca.
El gobierno de Bashar al-Ásad es el del Partido Baaz Árabe Socialista Sirio, es decir, de un partido socialista de nacionalismo árabe, que es religioso. Es un socialismo del islam alauita, cuyo reformismo no superó tanto al modelo dinástico, ya que Bashar al-Ásad sucedió en la presidencia a su progenitor, que gobernó durante 29 años. El socialismo asadista fue unipartidario desde 1970 hasta 2012, cuando a raíz de las protestas de la Primavera Árabe se modificó la constitución siria para aceptar el multipartidismo. La actual socialdemocracia asadista es contraria a la alternancia, por lo que reprime mucho a sus opositores, y es procapitalista: es un protosocialismo religioso, tanto retrógrado como progresista, cuyo despliegue está retenido no sólo por la guerra y por su propia malignidad sino también por el islamismo conservador, el del Reino de Arabia Saudita, la monarquía absoluta de Salmán bin Abdulaziz. El gobierno de Arabia Saudita está a la derecha de Bashar al-Ásad y es una potencia mayor que la de Siria, aliada a las mayores del mundo, porque Israel es socio de los Estados Unidos, pero el bloque de Siria e Irak, otro país de protosocialismo islámico, ni deja de ser capitalista ni de gobierno privado, ni tampoco está exento de imperialismo porque se relaciona con Rusia, que fuera una potencia socialista hasta hace cerca de tres décadas. En Medio Oriente el bloque más retrasado es el monárquico, y el otro tiene unas barbaridades tremendas.
En la región asiática entre los mares Mediterráneo, Negro, Caspio y Rojo, y el Golfo Pérsico, el liberalismo se plasmó en estados republicanos sin monarcas y en otros que los tienen. Esta región es la del islamismo asiático, la que diera origen a la expansión islámica en África del norte. En su vértice occidental está Jerusalén, la cuna judaica que diera al abrahamismo, que abarca a la mayor parte del globo, ya que antecede al cristianismo y al islam. Habiendo transcurrido cinco siglos desde el Renacimiento, cerca de la mitad de los países de la región son monarquías, como España, Gran Bretaña y Holanda, y hay hasta teocracias, las de Irán, Afganistán y Arabia Saudita, en que el rey es el sacerdote máximo del país: son monarquías modernas, de carácter republicano, absoluto e islámico, con determinancia esencial del clero en el gobierno porque el emir, equivalente al rey, es el sacerdote principal. El liberalismo las supera en diferenciación institucional, ya que sacó a los sacerdotes del gobierno e instauró gobiernos tripartitos, cuyos mandos son o no monárquicos pero tienen a estos últimos más impugnados, ya que el liberalismo critica a la monarquía, aunque no tanto desde que ésta acogiese a la acumulación de capital. Las otras monarquías de esta zona son las de Omán, los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Bahrein, Kuwait y Jordania. Luego están las repúblicas puras, que no tienen monarcas, todas islámicas, de gobiernos privados y capitalistas, algunas con gobiernos progresistas terribles y otras con conservadores que pueden ser aún peores: son las de Yemen, Irak, Líbano, Israel, Siria, Turquía, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajstán. Algunas de ellas tuvieron gobiernos pro-socialistas, tan aberrantes como los de Saddam Hussein y al-Ásad, y la de Kazajstán está hegemonizada por su Partido Comunista, pero así y tan malas como fueron son las que cuestionan al liberalismo, por lo que son las revolucionarias, en tanto que apuestan por un modelo económico superior, aunque no lo concreten en sus propios países. La región todavía está superando a la edad antigua, cuyo modo gobernante fuera el teocrático, así que dista de poder concretar bien al socialismo, lo que redunda en que los partidos socialistas que gobiernan apelen al desarrollo capitalista, ya que sus proletariados no están preparados para una transformación mayor, ni pueden prepararse debido a la guerra. Ahí el problema es el abuso de la industria bélica, que promueve la guerra para reponer el armamento. El interés de los industriales de la fabricación militar es un factor constante de incidencia en pro de la guerra, que ya se concretara varias veces. Están sobre todo los capitales estadounidenses y rusos, seguidos de los israelitas y no sé si de los chinos, ni qué pasa con los otros países que fabrican armas de este tipo. Mediante distintas formas de seducción, incluyendo el soborno, los capitalistas del rubro armamentístico deben haber promocionado los conflictos bélicos internacionales, para así hacer consumir sus productos y reiniciar el ciclo fabril. De hecho, el capital bélico es una de las partes más importantes de la clase capitalista, de alto nivel aristocrático, superior a sus capitales inferiores, los de los rubros de valor agregado menor, que son los de la industria mediana y simple, y los de la agricultura. Por eso los registros del ejército son tan pesados en el presupuesto de los gobiernos.
A medida que el capital se complejiza se hace más alto y más poderoso en la escala social. Al liderazgo lo tienen las finanzas, es decir, el capital bancario, que existe fusionado con el militar, el del narcotráfico y la prostitución, los otros industriales, el agropecuario y el de servicios, porque es el capital más abstracto, el que los resume a todos en equivalencia monetaria, la de los billetes y tarjetas magnéticas, un capital liviano de peso, lo que lo hace fácil de cargar para los viajantes. La correlación entre la sofisticación del rubro y la altura del ramo capitalista no es absoluta sino tendiente. El capital agrícola antecede al industrial y éste al de servicios, incluidos los financieros. Tener en cuenta la división al interior de la clase capitalista es necesario para comprenderla, es decir, que el traspaso al socialismo precisa que se la conozca bien.
El evangelismo es un cristianismo extremo
Tiende a ser del conservadurismo duro, como el trumpismo. Sigue la línea ortodoxa del Partido Republicano estadounidense. El evangelismo tiene política, aunque lo niegue, afín al macrismo en este país. Puede tener corrientes menores que sean progresivas, o de tradicionalismo moderado, ya que se compone de gente de distinta extracción, pero su ideología principal es más la del capital imperialista estadounidense y la del que le obedece en la periferia. De ahí que su prédica sobre política internacional sea proimperialista y pro-oligárquica. La prédica incluye a los silencios.
La mafia es el capital ilegal bajo
El capital es ilegal en sí mismo, porque plantea una legalidad incumplible, por lo que tiene de falsa, pero hay un capital que aparenta cumplir la ley y otro que es abiertamente delincuente, que es el de los negocios ilegales para la moral dominante, el de la prostitución y el narcotráfico, así como el comercio de órganos y de esclavos. Los primeros son condenados por su relación con los placeres, en tanto que los siguientes por su abuso de clase, ya que los padecen los más sometidos.
El desorden argumental dificulta la comprensión masiva del discurso
Las innovaciones vanguardistas pueden equivocarse. No es que la vanguardia sea buena siempre. Una complicación que tuvieron fue cuando se tornaron en ultra-refinadas, cuando hicieron cosas maravillosas así como miserias. Como exquisitez artística el desorden discursivo tuvo méritos inmensos, pero tiene el problema de que es difícil de socializar, porque su manejo requiere de conocimientos sofisticados, a los que mucha gente no tiene.
Las explicaciones de la vanguardia socialista se tienen que hacer en un lenguaje simple, que pueda ser entendido por quienes hayan sido poco educados en las escuelas, los poco alfabetizados, que pueden tener un nivel educativo hasta de primaria incompleta, y menor aún. De otro modo la política materialista falla, porque no puede suceder con el proletariado muy inmerso en las ideas falsas. La concreción del socialismo en el sistema político requiere que las masas hayan adquirido bien al planteo materialista, lo que precisa de que la explicación sea comprensible. El desorden tiene que ser menor, al menos hasta que el orden político sea suficiente para con los más pobres.
A la idea de la ludización de la vida no se la puede concretar bien en tanto que la economía esté desordenada, lo que es un problema social, ya que los humanos ordenamos nuestra conducta de manera social. La sociedad se compone de sus individuos, que se relacionan mediante el contacto, la vista, el olfato y el habla, entre otras formas mixtas. El orden ideal de la sociedad es imposible porque la naturaleza es crítica, pero es un deseo, que existe históricamente y que persistirá porque el deseo de vivir bien es natural. Cada especie viviente lo tiene, pero así también es natural la perversión, muy influenciada por el teísmo, porque la hipotetización sobre los dioses incidió en las concepciones del mundo de la humanidad así como sus normas derivadas lo hicieran en el ánimo. La perversión humana conduce a la extinción de la especie, que sería buena para el resto del planeta, como lo sería que ordenáramos bien a nuestra práctica. Que hubiera menos humanos no debería preocuparnos, hasta podría suceder tranquilo, lo mismo que su conservación y su aumento. El tamaño de la humanidad no importa tanto, aunque sí en que cada humano requiere de sus propiedades necesarias, por lo que cada cual implica cierta explotación de la materia, pero habría que ver qué de la apropiación capitalista es prescindible para sacar el cálculo de cuántos humanos debiera haber para que la existencia de la especie fuera feliz para sí misma y buena para las otras, lo que depende de cómo entienda a la realidad: para ser buena tiene que entenderla bien. Es posible que pudiera haber más humanos de los que ahora, cerca de 7 mil millones, sin que la naturaleza colapsara, pero eso con capitalismo no puede ser. El capitalismo es muy sobreproductivo, obliga a producir muchas más propiedades que las necesarias para la supervivencia de la especie, por lo que contamina mucho más de lo que hace falta, además de oprimir a las tres clases. El capitalismo no oprime sólo al proletariado, ni al empresariado popular, sino que atraviesa a la clase capitalista, como práctica frenética impulsada por ideaciones fideicas, por mitos que las personas usan para entender la realidad y pautar su comportamiento, para evaluar su conducta de acuerdo a las normas, que por tipológicas son miteras, responden a los mitos de forma relativa. Hay una relación entre la vigencia de los mitos y las injusticias del capitalismo, porque la mitología se plasmó en la ley mediante los teísmos, de doctrina religiosa, haciendo religiosa a la ley, de usura dineraria en la modernidad. La modernidad capitalista se inició con la revolución industrial, pero tuvo antecedentes en la usura protestante permitida por las luchas de la reforma cristiana, en la que los ciudadanos germanos y sajones, los de los Países Bajos que se sublevaron al iniciarse la reforma luego de que se publicara impresa la Biblia, empezaron a acumular dinero, al igual que lo hicieran algunos de los judíos: entonces, desde que se imprimiera al valor de cambio en los billetes, los usureros burgueses iniciaron la acumulación de billetes, sucesora de la de monedas e inferior a la de objetos preciados de la aristocracia, que también adquirió los billetes hasta que a partir de las revoluciones liberales la burguesía la derrocara y ambas se fusionaran en una nueva oligarquía, ya de tipo capitalista, liderada por los empresarios, lo que implicó reemplazo del sistema feudal por el del salario, que empezó siendo urbano porque la moneda se originó en las urbes. Los primeros residentes en ciudades de Europa que acumularon dinero impreso fueron de los primeros altos burgueses, en tanto que la nobleza vivía en los castillos, aunque había ciudades desde antes, con sus pueblos, y el campesinado alrededor. La urbanización empezó en la edad antigua de la civilidad humana, en los cinco mayores continentes, pero fue minoritaria hasta el capitalismo: recién entonces el porcentaje más grande de la especie pasó de ser campesino a civil, o sea, que el predominio burgués en la condición geográfica de la humanidad tiene pocos siglos. El capitalismo es una creación mundial iniciada en las ciudades de Europa occidental pero expandida después por todo el planeta, impuesta por la fuerza pero adoptada a nivel internacional, adonde a las ciudades se las venía construyendo desde los asentamientos neolíticos. El antiguo imperio chino admitió al capitalismo como modo de funcionamiento, lo mismo que el indio, el japonés, el ruso, los árabes y las culturas africanas y americanas, o las de Asia del este y Oceanía. Entonces, no es culpa exclusiva de Occidente. Ahora, que es global, depende de la ONU y de sus países integrantes, pero más de los que dirigen a su consejo de mando, así como de las entidades empresarias antes que del clero. El mayor poder del sistema es el de las finanzas, secundado por la religión y la política. El predominio occidental en las relaciones internacionales es moderno. Antes lo hubo sido árabe, y antes de griego fue persa y egipcio, así como puede serlo chino en las próximas décadas e indio después. Entonces, el imperialismo también es bien destruible, porque desiguala a las naciones.
Las explicaciones de la vanguardia socialista se tienen que hacer en un lenguaje simple, que pueda ser entendido por quienes hayan sido poco educados en las escuelas, los poco alfabetizados, que pueden tener un nivel educativo hasta de primaria incompleta, y menor aún. De otro modo la política materialista falla, porque no puede suceder con el proletariado muy inmerso en las ideas falsas. La concreción del socialismo en el sistema político requiere que las masas hayan adquirido bien al planteo materialista, lo que precisa de que la explicación sea comprensible. El desorden tiene que ser menor, al menos hasta que el orden político sea suficiente para con los más pobres.
A la idea de la ludización de la vida no se la puede concretar bien en tanto que la economía esté desordenada, lo que es un problema social, ya que los humanos ordenamos nuestra conducta de manera social. La sociedad se compone de sus individuos, que se relacionan mediante el contacto, la vista, el olfato y el habla, entre otras formas mixtas. El orden ideal de la sociedad es imposible porque la naturaleza es crítica, pero es un deseo, que existe históricamente y que persistirá porque el deseo de vivir bien es natural. Cada especie viviente lo tiene, pero así también es natural la perversión, muy influenciada por el teísmo, porque la hipotetización sobre los dioses incidió en las concepciones del mundo de la humanidad así como sus normas derivadas lo hicieran en el ánimo. La perversión humana conduce a la extinción de la especie, que sería buena para el resto del planeta, como lo sería que ordenáramos bien a nuestra práctica. Que hubiera menos humanos no debería preocuparnos, hasta podría suceder tranquilo, lo mismo que su conservación y su aumento. El tamaño de la humanidad no importa tanto, aunque sí en que cada humano requiere de sus propiedades necesarias, por lo que cada cual implica cierta explotación de la materia, pero habría que ver qué de la apropiación capitalista es prescindible para sacar el cálculo de cuántos humanos debiera haber para que la existencia de la especie fuera feliz para sí misma y buena para las otras, lo que depende de cómo entienda a la realidad: para ser buena tiene que entenderla bien. Es posible que pudiera haber más humanos de los que ahora, cerca de 7 mil millones, sin que la naturaleza colapsara, pero eso con capitalismo no puede ser. El capitalismo es muy sobreproductivo, obliga a producir muchas más propiedades que las necesarias para la supervivencia de la especie, por lo que contamina mucho más de lo que hace falta, además de oprimir a las tres clases. El capitalismo no oprime sólo al proletariado, ni al empresariado popular, sino que atraviesa a la clase capitalista, como práctica frenética impulsada por ideaciones fideicas, por mitos que las personas usan para entender la realidad y pautar su comportamiento, para evaluar su conducta de acuerdo a las normas, que por tipológicas son miteras, responden a los mitos de forma relativa. Hay una relación entre la vigencia de los mitos y las injusticias del capitalismo, porque la mitología se plasmó en la ley mediante los teísmos, de doctrina religiosa, haciendo religiosa a la ley, de usura dineraria en la modernidad. La modernidad capitalista se inició con la revolución industrial, pero tuvo antecedentes en la usura protestante permitida por las luchas de la reforma cristiana, en la que los ciudadanos germanos y sajones, los de los Países Bajos que se sublevaron al iniciarse la reforma luego de que se publicara impresa la Biblia, empezaron a acumular dinero, al igual que lo hicieran algunos de los judíos: entonces, desde que se imprimiera al valor de cambio en los billetes, los usureros burgueses iniciaron la acumulación de billetes, sucesora de la de monedas e inferior a la de objetos preciados de la aristocracia, que también adquirió los billetes hasta que a partir de las revoluciones liberales la burguesía la derrocara y ambas se fusionaran en una nueva oligarquía, ya de tipo capitalista, liderada por los empresarios, lo que implicó reemplazo del sistema feudal por el del salario, que empezó siendo urbano porque la moneda se originó en las urbes. Los primeros residentes en ciudades de Europa que acumularon dinero impreso fueron de los primeros altos burgueses, en tanto que la nobleza vivía en los castillos, aunque había ciudades desde antes, con sus pueblos, y el campesinado alrededor. La urbanización empezó en la edad antigua de la civilidad humana, en los cinco mayores continentes, pero fue minoritaria hasta el capitalismo: recién entonces el porcentaje más grande de la especie pasó de ser campesino a civil, o sea, que el predominio burgués en la condición geográfica de la humanidad tiene pocos siglos. El capitalismo es una creación mundial iniciada en las ciudades de Europa occidental pero expandida después por todo el planeta, impuesta por la fuerza pero adoptada a nivel internacional, adonde a las ciudades se las venía construyendo desde los asentamientos neolíticos. El antiguo imperio chino admitió al capitalismo como modo de funcionamiento, lo mismo que el indio, el japonés, el ruso, los árabes y las culturas africanas y americanas, o las de Asia del este y Oceanía. Entonces, no es culpa exclusiva de Occidente. Ahora, que es global, depende de la ONU y de sus países integrantes, pero más de los que dirigen a su consejo de mando, así como de las entidades empresarias antes que del clero. El mayor poder del sistema es el de las finanzas, secundado por la religión y la política. El predominio occidental en las relaciones internacionales es moderno. Antes lo hubo sido árabe, y antes de griego fue persa y egipcio, así como puede serlo chino en las próximas décadas e indio después. Entonces, el imperialismo también es bien destruible, porque desiguala a las naciones.
miércoles, 31 de octubre de 2018
El capitalismo es jerárquico
Que sea jerárquico quiere decir que su orden es sagrado, ya que el prefijo "jer" viene del vocablo griego "hierós", que significa "sacro". De allí su carácter fetichista, de una sacralidad relativa a la figura del dios Mercurio.
Del partido único socialista propuesto por el PTS
Es saludable la propuesta del PTS, pero tiene dos problemas insalvables. Por una parte es que tendría que asumir su calidad socialdemócrata, ya que está planteado como partido electoralista, aunque se complemente con el movimientismo, sin lo cual es propenso a recaer en posturas insurreccionales. Hasta que no lo haya hecho no podrá relacionarse bien con el Partido Socialista Argentino, que es la socialdemocracia principal de este país, y secundariamente con sus desprendimientos y con el alfonsinismo, que es el mayor núcleo de la socialdemocracia cristiana argentina: el peronismo socialista, que también es socialcristiano, es minoría dentro del Partido Justicialista. El socialismo argentino se expande entre el anarquismo, que es anti-sufragista, el comunismo, aliado del PJ, la socialdemocracia atea y la cristiana, presente tanto en el PJ como en la UCR. El partido unificado de la izquierda debiera contenerlas a todas, o tendría mal el nombre, cosa que lo deslegitimaría ante la sociedad, algo acostumbrado entre partidos y sistemas de gobierno.
Los partidos que componen el FIT no están dispuestos a hacer una alianza tan abierta, que aún así sería insuficiente por dejar afuera al progresismo liberal, que es el de la democracia cristiana moderada, la del FpV. Incluso si se compusiera un frente semejante, que es necesario para realizar la reforma de la constitución, sería difícil ganar las elecciones y mantener el gobierno, porque gran parte del pueblo, cuya mayoría es proletaria, obedece al liderazgo capitalista, que es el del liberalismo conservador, plasmado en el orden legal superior, en la ideología de los medios de comunicación más grandes y en sectores mandantes del PJ y la UCR, así como está en la dirigencia de los subsiguientes partidos católicos del interior del país. El socialismo más materialista, el que cuestiona al teísmo, tiene que construir alianzas lo más amplias que pueda, pero para que éstas perduren y tengan éxito es preciso que el proletariado entienda y adhiera a la crítica socialista. Hasta tanto debe primar el reformismo procapitalista, porque no se puede operar el traspaso de un sistema al otro si el grueso del proletariado no lo exige explícitamente. La exigencia conciente del socialismo por parte del proletariado debe ser el indicador para convocar al reemplazo de una estrategia de reformismo limitado por otra de transformación prosocialista, que depende necesariamente de la reforma constitucional en lo referido a la propiedad privada y a la usura desmedida. El punto de esto es el de la reivindicación obrera. El cuestionamiento absoluto al capitalismo será perdedor en tanto que no sea la mayoría proletaria la que demande el pasaje a un sistema socialista, así que habrá que hacerle una crítica relativa, que reconozca porqué el proletariado acepta al capital en lo que lo hace, que es porque suele permitirle vivir.
El problema que tiene el socialismo es que el proletariado es bastante religioso y procapitalista, aunque más de religiosidad progresiva y de procapitalidad heterodoxa, cosa que es traccionada a derecha por la hegemonía del capital, pudiendo desencadenar ultra-derechizaciones, con las distintas formas del fanatismo de alto sacramento, cuando no lo hace hacia la izquierda, debido a la crisis del sistema, lo que se inclina sobre todo hacia las variantes del reformismo gubernativo obediente a la ley suprema, atravesadas más o menos por el misticismo diablero al igual de las que las extremas.
Los partidos que componen el FIT no están dispuestos a hacer una alianza tan abierta, que aún así sería insuficiente por dejar afuera al progresismo liberal, que es el de la democracia cristiana moderada, la del FpV. Incluso si se compusiera un frente semejante, que es necesario para realizar la reforma de la constitución, sería difícil ganar las elecciones y mantener el gobierno, porque gran parte del pueblo, cuya mayoría es proletaria, obedece al liderazgo capitalista, que es el del liberalismo conservador, plasmado en el orden legal superior, en la ideología de los medios de comunicación más grandes y en sectores mandantes del PJ y la UCR, así como está en la dirigencia de los subsiguientes partidos católicos del interior del país. El socialismo más materialista, el que cuestiona al teísmo, tiene que construir alianzas lo más amplias que pueda, pero para que éstas perduren y tengan éxito es preciso que el proletariado entienda y adhiera a la crítica socialista. Hasta tanto debe primar el reformismo procapitalista, porque no se puede operar el traspaso de un sistema al otro si el grueso del proletariado no lo exige explícitamente. La exigencia conciente del socialismo por parte del proletariado debe ser el indicador para convocar al reemplazo de una estrategia de reformismo limitado por otra de transformación prosocialista, que depende necesariamente de la reforma constitucional en lo referido a la propiedad privada y a la usura desmedida. El punto de esto es el de la reivindicación obrera. El cuestionamiento absoluto al capitalismo será perdedor en tanto que no sea la mayoría proletaria la que demande el pasaje a un sistema socialista, así que habrá que hacerle una crítica relativa, que reconozca porqué el proletariado acepta al capital en lo que lo hace, que es porque suele permitirle vivir.
El problema que tiene el socialismo es que el proletariado es bastante religioso y procapitalista, aunque más de religiosidad progresiva y de procapitalidad heterodoxa, cosa que es traccionada a derecha por la hegemonía del capital, pudiendo desencadenar ultra-derechizaciones, con las distintas formas del fanatismo de alto sacramento, cuando no lo hace hacia la izquierda, debido a la crisis del sistema, lo que se inclina sobre todo hacia las variantes del reformismo gubernativo obediente a la ley suprema, atravesadas más o menos por el misticismo diablero al igual de las que las extremas.
Esqueletos en urbes
¿Qué motricidad debiera existir en las ciudades, siendo que los humanos somos esqueléticos y que el suelo pedregoso es muy duro para pisarlo en masa durante muchas décadas sin que eso genere diversos trastornos óseos? Ya de por sí el esqueleto humano se lesionó mucho por las exigencias laborales, pero además por el tránsito automovilístico, mucho de vehículos de motor a combustión, pero en otros casos hubo lesiones menores, como las de los osteoporóticos que perdieron el equilibrio o los deportistas de piso acementado, así como tanto mayores en las guerras. En cuanto que haya humanos viviendo en urbes ellos deberán analizar su desplazamiento, por lo que el tema permanecerá vigente por algún tiempo. La buena resolución del problema del transporte requiere sí o sí de la reducción intensa del transporte de carga.
El sistema inmunitario es bactericida
Algunos, si es que no todos, de entre los vivientes grandes, tenemos sistema inmunitario, porque debemos protegernos de las bacterias. Al menos eso nos pasa a muchos de los animales. No sé si a los insectos ni qué es en vegetales. Las bacterias son seres vivientes, por lo que matarlas es ecocida. De ahí que el ecocidio no sea siempre malo, pues sin bactericidio las especies mayores a las bacterias no les sobrevivirían, así como sin otros ecocidios no sobrevivirían las que les siguen en tamaño. Entonces, cabe la crítica del ecocidio, ya que todo malo no es. La naturaleza es ecocida en sí misma, pero eso no implica que todo el ecocidio cometido por la humanidad sea bueno. De hecho, es malo en gran medida. La dominación humana parte desde nuestra conciencia, establecida en las universidades, desde donde ordena en conflicto a la práctica de la especie, con trabazones y requiebres, causando una transformación de la materia viva que es más consistente de lo que podría ser y muy lesiva para con los miembros del propio género. Por esto cabe la exigencia por la reducción de la producción de la especie, que requiere de la buena concientización de sus miembros, lo mismo que de la plasmación de esto en el orden económico y político, que es manejado por las finanzas. Las finanzas son las que lideran a la economía y a la política, y son afines al alto clero, al menos en general. El orden principal de la práctica social humana es tanto el de las altas finanzas como el del alto clero, con las líneas universitarias que les concuerdan, los cuales inciden en la economía por medio de la moral y la justicia, pero no es del todo coherente ni los inferiores están exentos de sus propias faltas.
Cuadro sinóptico de clases con detalle de responsabilidades. Tendencial y aproximado
. Capitalismo - La clase capitalista. La alta en general. Apoyo subalterno secundario.
. Religión - Las tres clases.
. Fideísmo - Las tres clases. Proletariado, empresariado popular y capitalista.
Clase baja: lumpenproletariado, proletariado precario y empresariado pobre.
Clase media: proletariado normal y empresariado medio.
Clase alta: proletariado rico, empresariado medio alto y capitalesía.
Las clases proletaria y empresaria se distinguen por el tipo de ingreso, sea salarial o de venta compuesta, pero dentro del empresariado hay una parte que no es capitalista y otra que sí lo es. La primera es el empresariado popular, que suele ser de clase media pero que llega a la baja y a lo inferior de la alta. Asimismo, el proletariado va desde lo más bajo hasta la parte baja de la alta. La clase capitalista abarca a las partes media y alta de la cima social. Como la acumulación de capitales se concentra en la clase capitalista la superposición de los cuadros social y propietario da algo así como dos triángulos invertidos.
La acumulación propietaria es como el rezo en que éste es una oración que se dirige hacia arriba en el supuesto de que hay alguien que la escucha y le responde y de que aquélla deposita a los valores más abstractos donde no hay quienes puedan usarlos.
. Religión - Las tres clases.
. Fideísmo - Las tres clases. Proletariado, empresariado popular y capitalista.
Clase baja: lumpenproletariado, proletariado precario y empresariado pobre.
Clase media: proletariado normal y empresariado medio.
Clase alta: proletariado rico, empresariado medio alto y capitalesía.
Las clases proletaria y empresaria se distinguen por el tipo de ingreso, sea salarial o de venta compuesta, pero dentro del empresariado hay una parte que no es capitalista y otra que sí lo es. La primera es el empresariado popular, que suele ser de clase media pero que llega a la baja y a lo inferior de la alta. Asimismo, el proletariado va desde lo más bajo hasta la parte baja de la alta. La clase capitalista abarca a las partes media y alta de la cima social. Como la acumulación de capitales se concentra en la clase capitalista la superposición de los cuadros social y propietario da algo así como dos triángulos invertidos.
La acumulación propietaria es como el rezo en que éste es una oración que se dirige hacia arriba en el supuesto de que hay alguien que la escucha y le responde y de que aquélla deposita a los valores más abstractos donde no hay quienes puedan usarlos.
La ontología es taxonómica
Como los seres se agrupan en familias divergentes, la descripción de la realidad que se propone la ciencia debe dar cuenta de ese agrupamiento ramificado, aunque la fijeza del entramado arbóreo no sea absoluta y sepamos de éste sólo aquello que podemos saber desde nuestra perspectiva animal. La ontología es científica porque el discurso que explica lo que es debe ser científico para realizarse como tal, esto es, para cumplir su objetivo, que es el de representarlo bien, lo que no puede ser absoluto ni implicar necesariamente el beneficio perfecto para la humanidad, ya que para ello debiera ser aceptado y construido por el conjunto de la sociedad. El objetivo de la ciencia humana es el mismo que el de los discernimientos sobre la realidad de las demás especies, el del engrandecimiento propio, pero así como el de éstas es algo perverso, es decir, que está algo mal versado, por lo que tiene de falso, de lo que da cuenta tanto lo malo de la organización humana como lo de las otras. Parte de la violencia viviente es necesaria para vivir, pero otra no la es, cosa que no es exclusiva del género ni de la clase dominantes.
Hipótesis etimológica sobre la inercia y la muerte
Tanto la voz "inerte" como la de "muerte" comparten al fonema "erte". Entonces, conjeturo que éste último tal vez esté emparentado con la palabra "orden", en sus acepciones relativas a la vida, como lo son algunas de las de "órgano" y "organismo". Lo inerte es lo bio-inorgánico, y lo muerto el resto desordenado de lo que hubo sido un organismo vivo.
martes, 30 de octubre de 2018
Hipótesis biológica
Como los vegetales surgieron mucho antes que los animales, es probable que los animales descendamos de los vegetales. Entre los primeros seres vivos figuran los del fitoplancton, unos microrganismos que se alimentaban mediante la absorción de los nutrientes próximos y que desarrollaron la fotosíntesis, o sea que fueron micro-vegetales. El zooplancton es más complejo, de mayor tamaño, ya que se alimenta del fitoplancton, y surgió mucho después que éste.
En términos del tamaño de los seres primero están las partículas elementales, luego los átomos y después las moléculas, que al combinarse en células dieron inicio a los seres vivos, eso en el agua y en las condiciones ambientales terráqueas. Los entes vivos más chicos son las bacterias y las arqueas, de tipo unicelular procariota y de entre 0,5 y 5 micrones de magnitud, siendo, usualmente, de menor tamaño las primeras que las segundas. Los vivientes del grupo eucariota, generados a partir de aquél, son más grandes en general. Éste último ítem abarca a los reinos de los protistas, los hongos, las plantas y los animales, pero el subconjunto del fitoplancton se compone tanto de bacterias fotosintéticas como de proto-vegetales, es decir, que las primeras bacterias evolucionaron en algas mayores, en un proceso en el que su composición celular se transformó de procariota a eucariota, que es cuando a la célula se le conforma el núcleo y se le definen mejor los otros órganos internos. Cabría decir pues que el reino vegetal es bacteriano y/o arqueano, y que la distinción entre procariota y eucariota está mal definida, ya que a los organismos llamados procariotas su composición interna les es buena lo suficiente para vivir: lo llamado eucariota sería un eucariota complejo, sucesor del eucariota simple, que es el denominado procariota. Entonces, una vez que se hubieron compuesto las bacterias y las arqueas, la evolución prosiguió con los primeros eucariontes complejos, que fueron antes vegetales que animales, durante 1500 millones de años, un lapso histórico mucho mayor que el del reino animal, de en torno de 450 millones. Los protozoos, es decir, los primeros especímenes del reino animal, fueron mucho más grandes que los primeros vegetales, por lo que tienen que haber evolucionado a partir de aquellos, ya que de otra forma no se explica su aparición.
Al respecto de la alimentación, los vivientes nos nutrimos de algunos de nuestros elementos circundantes. Todos lo hacemos del agua. Las plantas lo hacen mucho de los rayos solares y los animales, además de utilizar la luz solar para elaborar nutrientes, como la vitamina D, somos biotróficos, es decir, que nos alimentamos de materia viva, como lo son la carne y las verduras. Algunos vegetales también consumen carne.
Las palabras que podrían usarse para superar el problema terminológico son la de "pro", "meso" y "pluscariota", o las expresiones "células protarias", "medianas" y "grandes", con sus diferencias cualitativas.
Lectura
Vocablos "alga", "archaea", "bacteria", "eukaryota", "fitoplancton", "micrómetro", "plancton", "protozoo" y "zooplancton" en Wikipedia.
En términos del tamaño de los seres primero están las partículas elementales, luego los átomos y después las moléculas, que al combinarse en células dieron inicio a los seres vivos, eso en el agua y en las condiciones ambientales terráqueas. Los entes vivos más chicos son las bacterias y las arqueas, de tipo unicelular procariota y de entre 0,5 y 5 micrones de magnitud, siendo, usualmente, de menor tamaño las primeras que las segundas. Los vivientes del grupo eucariota, generados a partir de aquél, son más grandes en general. Éste último ítem abarca a los reinos de los protistas, los hongos, las plantas y los animales, pero el subconjunto del fitoplancton se compone tanto de bacterias fotosintéticas como de proto-vegetales, es decir, que las primeras bacterias evolucionaron en algas mayores, en un proceso en el que su composición celular se transformó de procariota a eucariota, que es cuando a la célula se le conforma el núcleo y se le definen mejor los otros órganos internos. Cabría decir pues que el reino vegetal es bacteriano y/o arqueano, y que la distinción entre procariota y eucariota está mal definida, ya que a los organismos llamados procariotas su composición interna les es buena lo suficiente para vivir: lo llamado eucariota sería un eucariota complejo, sucesor del eucariota simple, que es el denominado procariota. Entonces, una vez que se hubieron compuesto las bacterias y las arqueas, la evolución prosiguió con los primeros eucariontes complejos, que fueron antes vegetales que animales, durante 1500 millones de años, un lapso histórico mucho mayor que el del reino animal, de en torno de 450 millones. Los protozoos, es decir, los primeros especímenes del reino animal, fueron mucho más grandes que los primeros vegetales, por lo que tienen que haber evolucionado a partir de aquellos, ya que de otra forma no se explica su aparición.
Al respecto de la alimentación, los vivientes nos nutrimos de algunos de nuestros elementos circundantes. Todos lo hacemos del agua. Las plantas lo hacen mucho de los rayos solares y los animales, además de utilizar la luz solar para elaborar nutrientes, como la vitamina D, somos biotróficos, es decir, que nos alimentamos de materia viva, como lo son la carne y las verduras. Algunos vegetales también consumen carne.
Las palabras que podrían usarse para superar el problema terminológico son la de "pro", "meso" y "pluscariota", o las expresiones "células protarias", "medianas" y "grandes", con sus diferencias cualitativas.
Lectura
Vocablos "alga", "archaea", "bacteria", "eukaryota", "fitoplancton", "micrómetro", "plancton", "protozoo" y "zooplancton" en Wikipedia.
lunes, 29 de octubre de 2018
De que los capitalistas son castos
¿Qué tienen de sacerdotales los capitalistas? El hecho de ser castos. La castidad es purificante. A la idea de la castidad se la desarrolló desde la lógica de alcanzar la pureza propia de los credos, castidad a la que se persiguió según una ascética prohibitiva del coito, que implicó que su existencia permaneciera velada. Los capitalistas trocaron el objetivo de los ermitaños, y el de los sacerdotes que les siguieran, de abstenerse de algunos placeres para intentar acercarse a los dioses, por el de pretender acercárseles directa e indirectamente, esto último mediante valores económicos puros a cuya circulación social algo la manejaron de acuerdo al precepto de guiar al rebaño que tienen los fieles altos, compuestos como clase dirigente de la economía, la ideología y la política, lo que sucede de manera sociopática por la perversión que tienen las concepciones. La cúspide de los órdenes jerárquicos es pía aunque no lo sean todos sus miembros, ya que para ser jerárquico un orden tiene que ser sagrado, pero entonces la clase dominante ordena a sus clases inferiores mediante preceptos religiosos, que derivan mucho de la economía y que repercuten en ella.
Ser careta es fingir
Cuando la gente actúa omitiendo enfrentar las cuestiones que sabe que son importantes finge ser alguien que no es, lo mismo que cuando simula adrede. El caretaje es acorde con el capital ficticio porque el fideísmo de relación capitalista impide la asunción social de la verdad descubierta por la gente, por un lado porque indaga a creencias, por otro porque ordenó esa indagación en ideologías sagradas y por último porque el régimen de dominación política y económica, el de la clase divinizada positivamente, que es la de sacralidad ganadora, requiere del sometimiento social, por lo que impide que la verdad del orden que dispone sea bien reconocida por la sociedad. Al ser la humanidad una especie viva que desciende de los seláceos, peces de piel cartilaginosa, como lo son los renacuajos, nuestro género proviene de aquellos, y las clases que lo componen también, pero no lo reconocen porque se guían según los mitos teístas, que no se componen bien con el materialismo.
La asunción de la verdad acerca de la historia de la especie humana, que es correlativa a la de todas las vivientes, es necesaria para que ordenemos bien nuestro comportamiento social, pero es impedida por la mitología, que requiere del mantenimiento de la vigencia de otras versiones de la historia, obedientes a relatos fantásticos, cuya veracidad no fue estudiada ni difundida como corresponde al establecimiento de la primacía de la bondad humana, que es el objeto de nuestra ciencia.
De acuerdo a la teoría física el universo que conocemos se inició hace 13 mil 800 millones de años y la Tierra hace 4 mil 550 millones. La vida vegetal comenzó como 2500 millones de años después y la animal tras otros 1500, hace en torno de 450 millones. La evolución de los primeros seláceos transcurre desde hace cerca de 450 millones, entrando su descendencia a la superficie continental hace 350 millones, es decir, que durante 100 millones de años hubo vida animal en el agua de este planeta pero no en el aire: la transformación del aparato respiratorio de branquial a pulmonar llevó como 100 millones de años. Primero hubo las bacterias, arqueas y algas, solas durante 1500 millones de años, luego de lo cual aparecieron los seláceos, hongos, helechos, licopodios, equisetáceas, anfibios e insectos, en un lapso de 150 millones. En los 100 millones siguientes, hace entre 200 y 300 millones de años, se engendraron musgos, reptiles, cicádeas y coníferas. En los 25 millones posteriores, hace entre 175 y 200 millones, se generaron los teleósteos, unos peces ya vertebrados y con escamas que deben haber derivado de los seláceos, porque éstos son peces más simples, al igual que surgieron los mamíferos, ya con respiración atmosférica. En los últimos 175 millones, hasta hoy, se crearon las aves y las plantas angiospermas, que son las florales. En conclusión, la vida que conocemos, luego de su inicio primigenio, empezó a ser vegetal, de organismos fotosintéticos unicelulares, y recién 1500 millones de años después surgieron los primeros animales, por lo que es posible que el reino animal derive del vegetal. En 1500 millones de años de evolución vegetal podría ser que alguna o algunas especies evolucionaran al reino animal, que es más movedizo. Es una hipótesis.
Hay una relación entre el reconocimiento del propio origen terrestre y la humildad, porque la humildad es terrestre, ya que a su significado se lo pensó teniendo en cuenta al humus, pero esto ignora la antecedencia previa, que también es inerte y que posibilitó la existencia de este planeta. La acepción de la humildad que la liga con la asunción de las propias limitaciones y errores es algo natural y algo connotativa, en el sentido de que a su sentido denotado se le añadieron otros que se le relacionan pero que no se corresponden con la forma del concepto. La denotación es el significado original de una palabra, en tanto que los subsiguientes son las connotaciones, lo que no implica siempre que la primera sea buena ni que malas las segundas.
Lectura
Hermann Kinder, Werner Hilgemann y Manfred Hergt, cuadro "Historia geológica y biológica" en Atlas histórico mundial. De los orígenes a nuestros días, Madrid, Akal, 2012, pág. 11.
La asunción de la verdad acerca de la historia de la especie humana, que es correlativa a la de todas las vivientes, es necesaria para que ordenemos bien nuestro comportamiento social, pero es impedida por la mitología, que requiere del mantenimiento de la vigencia de otras versiones de la historia, obedientes a relatos fantásticos, cuya veracidad no fue estudiada ni difundida como corresponde al establecimiento de la primacía de la bondad humana, que es el objeto de nuestra ciencia.
De acuerdo a la teoría física el universo que conocemos se inició hace 13 mil 800 millones de años y la Tierra hace 4 mil 550 millones. La vida vegetal comenzó como 2500 millones de años después y la animal tras otros 1500, hace en torno de 450 millones. La evolución de los primeros seláceos transcurre desde hace cerca de 450 millones, entrando su descendencia a la superficie continental hace 350 millones, es decir, que durante 100 millones de años hubo vida animal en el agua de este planeta pero no en el aire: la transformación del aparato respiratorio de branquial a pulmonar llevó como 100 millones de años. Primero hubo las bacterias, arqueas y algas, solas durante 1500 millones de años, luego de lo cual aparecieron los seláceos, hongos, helechos, licopodios, equisetáceas, anfibios e insectos, en un lapso de 150 millones. En los 100 millones siguientes, hace entre 200 y 300 millones de años, se engendraron musgos, reptiles, cicádeas y coníferas. En los 25 millones posteriores, hace entre 175 y 200 millones, se generaron los teleósteos, unos peces ya vertebrados y con escamas que deben haber derivado de los seláceos, porque éstos son peces más simples, al igual que surgieron los mamíferos, ya con respiración atmosférica. En los últimos 175 millones, hasta hoy, se crearon las aves y las plantas angiospermas, que son las florales. En conclusión, la vida que conocemos, luego de su inicio primigenio, empezó a ser vegetal, de organismos fotosintéticos unicelulares, y recién 1500 millones de años después surgieron los primeros animales, por lo que es posible que el reino animal derive del vegetal. En 1500 millones de años de evolución vegetal podría ser que alguna o algunas especies evolucionaran al reino animal, que es más movedizo. Es una hipótesis.
Hay una relación entre el reconocimiento del propio origen terrestre y la humildad, porque la humildad es terrestre, ya que a su significado se lo pensó teniendo en cuenta al humus, pero esto ignora la antecedencia previa, que también es inerte y que posibilitó la existencia de este planeta. La acepción de la humildad que la liga con la asunción de las propias limitaciones y errores es algo natural y algo connotativa, en el sentido de que a su sentido denotado se le añadieron otros que se le relacionan pero que no se corresponden con la forma del concepto. La denotación es el significado original de una palabra, en tanto que los subsiguientes son las connotaciones, lo que no implica siempre que la primera sea buena ni que malas las segundas.
Lectura
Hermann Kinder, Werner Hilgemann y Manfred Hergt, cuadro "Historia geológica y biológica" en Atlas histórico mundial. De los orígenes a nuestros días, Madrid, Akal, 2012, pág. 11.
Pensar es laburo
El laborismo actual, como es capitalista en general, es compulsivo, ya que el capitalismo, al basarse en la religión, ordena al trabajo de la sociedad en concordancia crítica con el pietismo. Entonces, es un laborismo recusable por lo que tiene de hipócrita. El laborismo capitalista incita a la actividad motriz intensa y riesgosa, lo que la hace lesiva, cosa que responde a los juicios castigantes a la holgazanería, ya que la doctrina religiosa del pecado condena a la lascivia que no le es fiel. En tanto que hay una relación entre la moral, la economía y el sacerdocio, la doctrina del pecado se plasmó en la justicia y en la ley, de forma algo contradictoria y algo coherente con ambas, forma que varía con el tiempo.
sábado, 27 de octubre de 2018
En defensa del antropocentrismo
Antes reprobé al antropocentrismo, pero ahora pienso diferente. Los humanos, como somos humanos, no podemos no pensar en términos antropocéntricos, ya que nuestro pensamiento también es humano. No obstante, cabe criticar al antropocentrismo, porque puede equivocarse, es decir, hacernos mal, sea por dañarnos directamente o por hacerlo de manera indirecta, como lo es el daño por contaminación ambiental o por ecocidio prescindible. También es verdad que la humanidad no es la única especie viviente, pero, en tanto que sea la predominante, será la central. Las otras especies también juzgan a la realidad desde su propia perspectiva, y dentro de cada cual cada individuo lo hace para sí, pero eso no implica que el juicio sea bueno siempre. Entonces, cabe exigir que el antropocentrismo sea bueno, es decir, que permita la superioridad humana de una forma respetuosa, dentro de lo posible, para con las demás especies, lo que a su vez debe ser socialista para eliminar las desigualdades humanas. Sería la buena supervivencia socialista.
Formas opuestas al fideísmo
El fideísmo tiene oposiciones subconscientes, tendientes a la veracidad. En política al voto se le opone la abstención como forma negativa y el voto socialista por candidatos como manera impulsora de un método superior. En economía existen las prácticas desmercantilizantes y el mercantilismo crítico. En moral, el pecado anti-teológico y la crítica a la doctrina oficial. En teísmo, las objeciones ateas y agnósticas, así como hay los misticismos alternos, que son fideístas de manera extraña. Esto es aproximado, porque el ateísmo tiene su fe, ya que la fe es parte de la existencia humana. Entonces, el tema es qué fe debe haber, para que el fideísmo sea más benéfico que el actual.
De la política anarquista y de la "socioprarquía"
El anarquismo se define por la negación del orden dominante, pero el nombre de la concepción remite sólo a la negación del orden. Entonces, el anarquismo oscila entre oponerse a todo orden y hacerlo sólo respecto al principal, lo que lo hace errático en materia política. Habría que diferenciar entre el anarquismo y el andomarquismo, éste último referido a la recusación del orden dominante. La negación del orden mismo es suicida, porque el orden es necesario para vivir, y por eso no se la sostiene hasta sus últimas consecuencias, pero la solución de compromiso adoptada implica la autodegradación de sus partidarios, por lo que no es buena aunque tenga elementos válidos. Es regular.
El objeto de la política materialista es el buen orden social, denominable como "socioprarquía".
El objeto de la política materialista es el buen orden social, denominable como "socioprarquía".
Autoidentificación equivocada y mal comportamiento
El hecho de que la humanidad no comprenda bien su origen biológico incide en la idea que se hace de sí misma, y por ende en nuestra conducta.
viernes, 26 de octubre de 2018
Del desorden y del orden
Para los humanos hay dos tipos de desorden. El desorden puede ser el caos, lo que no fue ordenado por la humanidad, que existe de por sí sin que lo entendamos bien; pero el desorden también es el orden malo, hablando de nuestro propio orden, lo malo de nuestro orden. La idea del orden viene de la urdimbre textil. Ya las mujeres primitivas, cuando urdieron tela, establecieron un orden, el de la tejeduría, cuya práctica, de entrelazar una trama con hilos en formas diversas, inspiró a las nociones sobre el orden de los restantes géneros de nuestra práctica, pero el orden actual es de los malos. El capitalismo es desordenado. La tejeduría dependió de la domesticación de animales de pelaje y del cultivo del algodón y las demás plantas fibrosas a las que se hilara, pero viene de anudaciones previas, como las que pueden hacerse con ramas flexibles y lianas. La noción de la ligazón viene de las lianas, porque las lianas fueron de las primeras cosas que hombres y mujeres ataron. El interés para hacer las cuerdas se originó en el uso de lianas, de la época selvática, y se perfeccionó en el primer hilado, ya de carácter civilizatorio, en las culturas neolíticas, hace cerca de 6500 años, lo que se midió en los términos de los calendarios cristiano, mahometano y demás. Antes, en la etapa salvaje, las y los humanos tuvieron lianas para atar, con las que aprendieron a hacer nudos, lo que serviría luego para fabricar la indumentaria de vestir y los elementos de las primeras carpas, de cuero, huesos tallados y palos, con tiras de cuero y cinchas de plantas fibrosas, a partir de que se descubriera la técnica para afilar palos con piedras. La afilación de las piedras propia de la etapa lítica permitió trozar cueros y cortar árboles, sacarle punta a los palos y despellejar ramas, así como el tallado de huesos, madera y rocas. Esto ocurrió desde hace cerca de 47 mil años. Ya entonces hubo antecedentes al orden de la urdimbre, más básicos, que asocian el orden a lo recto, porque el manejo de piedras permitió trazar líneas rectas, provenientes del rascado, que permitieron concebir a la idea de la rectitud y a sus campos semánticos conexos. Más en rigor ya los animales inferiores y las plantas establecen órdenes, así que el orden antecede al homo sapiens, pero pensado como armado voluntario bajo la idea del trazado recto es más humano porque la humanidad trazó más líneas rectas que las otras especies, que no manejaron cuchillas casi nunca. Las otras especies manejaron la materia con menor precisión geométrica que la humana. El orden humano comenzó hace como 315 mil años. Entonces, hubo un período de cerca de 270 mil años en estado salvaje, que no fuera sólo selvático, ya que la humanidad lo transitó en otros biomas, al migrar desde el África índico en que comienza el mar Rojo para Asia y Europa antes que a América, Oceanía y los polos, o mismo al hacerlo para el resto de África hacia el Mediterráneo, el Sahara y hasta el sur, una etapa previa a que la humanidad aprendiera a afilar piedras. Este período es el basamento humano de la idea del orden que nos hacemos a partir del trazado de rayas con piedras filosas, que luego, como 40 mil años después, se perfeccionaría con la urdimbre, pero el comienzo del orden se inicia con la apropiación, esto es, con el inicio de la vida, hace cerca de 3 mil 700 millones de años. Entonces, la idea que tenemos del orden responde a un interés que tiene como 3700 millones de años, pero la noción verbalizada es muy reciente, ya que la urdimbre es neolítica. El concepto del orden debe haber sido preformulado en lengua indoeuropea, previa al vocablo "ordo", de índole latina, pero a sus antecedentes menos conscientes se los vocalizó en fonemas previos, incluso los de origen mónido, algunos de los cuales ya fueron de la etapa humana.
El aparato fonatorio humano viene de los primeros mónidos, existentes hace alrededor de 65 millones de años, pero ya se venía gestando desde las formas previas, que son las de los roedores. Las especies similares a la de los monos provienen de formas anteriores que son las de los roedores. Entonces, la humanidad es una especie evolucionada de los ratones. Por eso es que a las pruebas de laboratorio de productos farmacológicos para humanos se las hace con ratones: tenemos una composición genética parecida. El conjunto macro debiera ser llamado "roétido". Las primeras especies "rátidas" constan de alrededor de 145 millones de años y fueron las que expresaron los fonemas de los que derivan los nuestros. Los haplorrinos, rátidos ya semejantes a los monos, de tamaño pequeño pero mayor que el de los topos, tienen 65 millones de años, y los antropomorfos entre 40 y 35 millones. A medida que algunas de las primeras rátidas fueron creciendo se fue conformando la especie a la que pertenecemos.
Entonces, cabe decir que los humanos somos tanto rátidos como mónidos. En jerga común somos ratas enormes y monos pelados grandotes.
El aparato fonatorio humano viene de los primeros mónidos, existentes hace alrededor de 65 millones de años, pero ya se venía gestando desde las formas previas, que son las de los roedores. Las especies similares a la de los monos provienen de formas anteriores que son las de los roedores. Entonces, la humanidad es una especie evolucionada de los ratones. Por eso es que a las pruebas de laboratorio de productos farmacológicos para humanos se las hace con ratones: tenemos una composición genética parecida. El conjunto macro debiera ser llamado "roétido". Las primeras especies "rátidas" constan de alrededor de 145 millones de años y fueron las que expresaron los fonemas de los que derivan los nuestros. Los haplorrinos, rátidos ya semejantes a los monos, de tamaño pequeño pero mayor que el de los topos, tienen 65 millones de años, y los antropomorfos entre 40 y 35 millones. A medida que algunas de las primeras rátidas fueron creciendo se fue conformando la especie a la que pertenecemos.
Entonces, cabe decir que los humanos somos tanto rátidos como mónidos. En jerga común somos ratas enormes y monos pelados grandotes.
Los partidos políticos deberán dar cuenta de su propia infiltración
Como los infiltrados de los servicios de inteligencia actúan en los partidos políticos, corrompiéndolos desde dentro al promoverles posturas perdedoras y delatarle las operaciones ante los ministerios, los partidos no podrán tener buena política hasta que reconozcan a sus infiltrados y a la forma en que operaron dentro suyo. La historia del comportamiento de los infiltrados dentro de las organizaciones democráticas es necesaria para establecer una política científica socialista.
Una cuestión es que los infiltrados deben haber promovido políticas divisionistas en el arco opositor al del oficialismo aristocrático, ya de por sí enemistado por otros temas, generando actitudes sectarias mediante razonamientos mal radicalizantes, a los que la izquierda es proclive por su fanatismo.
Una cuestión es que los infiltrados deben haber promovido políticas divisionistas en el arco opositor al del oficialismo aristocrático, ya de por sí enemistado por otros temas, generando actitudes sectarias mediante razonamientos mal radicalizantes, a los que la izquierda es proclive por su fanatismo.
Existe la compasión impía
Usualmente se asocia la impiedad con la crueldad y a la piedad con la compasión, pero la piedad fue cruel así como la impiedad puede ser compasiva. La maldad impía es recusable, así como la bondad piadosa tiene su valor.
El peronismo debe ser destruido bien
En tanto que es fidente, religioso y capitalista, el peronismo, así como las restantes políticas de esta calidad, merece ser bien deconstruido, lo que implica que se lo juzgue con sus pros y sus contras y que se lo transforme en una forma más buena, que debiera ser suficiente. Las políticas socialistas también requerirán de reformulaciones para sus malos aspectos, dados en parte por provenir de la religiosidad y de la fe, lo que redunda en procedimientos análogos de adoración personal, como el del culto a los líderes que sucedió en la URSS y persiste en Cuba, China, Corea del Norte y Vietnam, o mismo a los pensadores, a los que se les dedicó estatuas, pósters y obras de arte, una especie de santificación, como la que se le hizo a Lenin en su funeral. En el peronismo esto también sucede porque es católico en primer lugar, aunque alberga al cristianismo místico y a ateos y agnósticos. Entonces se le da una tendencia a la entronización de las autoridades, a la justificación por los pareceres y a la imposición de facto, de forma ruda, de las cuestiones. Como responde a un dogma clerical, cuestionado desde una posición laica, su materialismo es incierto, de lo que se le dificulta comprender y enfrentar bien los problemas, algo caóticos e inasibles, y relativos a otras concepciones, que a su vez obedecen a dogmas y a ideas algo equívocas y mal intencionadas.
Que el peronismo sea bien destruido debe implicar que se lo supere bien, es decir, de un modo que sea justo con los peronistas, lo que en concreto daría tratamientos diferentes según la condición de cada cual, pero además eso tendría que concordar con una transformación general de las concepciones políticas, ya que el fideísmo es general, y ser humilde, porque la humildad es necesaria para el buen juicio, que puede desembocar en sentencias condenatorias. El daño como criterio de justicia es injusto, por lo que habría que buscar otro, o por lo menos aspirar a medirlo bien. Con la pena sucede igual, lo que se repite en el punitivismo. El derecho religioso se basa en el sistema penal, es decir, en el establecimiento de penas para los delitos, en una lógica similar a la del castigo de los pecados, porque es su sucedáneo laico: es una idea que supone que a los comitentes de malas conductas hay que apenarlos para que el displacer que se les infrinja los conmine a abstenerse de repetirlas, lo que no siempre sucede porque la doctrina del pecado es algo antinatural, de lo que exige comportamientos que no se corresponden con la naturaleza humana, o es cuestionada por lo que tiene de errada, a lo que no se corrige como se debe por la obstinación dogmática y otras causas, haciéndole perder legitimidad. En tanto que la ideología que guía a los dogmas no sea verdadera lo que debe ser, la gente les desobedecerá algunas veces, lo que pasaría menos si aquélla fuera buena lo necesario para la existencia bien acordada de la especie.
Que el peronismo sea bien destruido debe implicar que se lo supere bien, es decir, de un modo que sea justo con los peronistas, lo que en concreto daría tratamientos diferentes según la condición de cada cual, pero además eso tendría que concordar con una transformación general de las concepciones políticas, ya que el fideísmo es general, y ser humilde, porque la humildad es necesaria para el buen juicio, que puede desembocar en sentencias condenatorias. El daño como criterio de justicia es injusto, por lo que habría que buscar otro, o por lo menos aspirar a medirlo bien. Con la pena sucede igual, lo que se repite en el punitivismo. El derecho religioso se basa en el sistema penal, es decir, en el establecimiento de penas para los delitos, en una lógica similar a la del castigo de los pecados, porque es su sucedáneo laico: es una idea que supone que a los comitentes de malas conductas hay que apenarlos para que el displacer que se les infrinja los conmine a abstenerse de repetirlas, lo que no siempre sucede porque la doctrina del pecado es algo antinatural, de lo que exige comportamientos que no se corresponden con la naturaleza humana, o es cuestionada por lo que tiene de errada, a lo que no se corrige como se debe por la obstinación dogmática y otras causas, haciéndole perder legitimidad. En tanto que la ideología que guía a los dogmas no sea verdadera lo que debe ser, la gente les desobedecerá algunas veces, lo que pasaría menos si aquélla fuera buena lo necesario para la existencia bien acordada de la especie.
La apropiación es tanto individual como social
La apropiación, es decir, la toma de materia para su uso, es efectuada por individuos vivientes, por lo que es histórica. Cada quien se apropió de lo que se apropió, de forma algo competitiva y algo colaborativa, y a su vez en parte se la ordenó socialmente mediante la comunicación entre vivientes, hayan sido de la misma o de distintas especies, apropiación no exenta de ecocidio, ya que el ecocidio es normal en la naturaleza, lo que no implica que siempre se lo deba celebrar. El crecimiento y la reproducción natural se dieron mediante el ecocidio, ya que los alimentos suelen ser de materia que fuera viviente, así como los componentes de algunos de los bienes habitacionales. La apropiación humana es muy exagerada, al menos en cantidad, ya que los bienes necesarios para la sobrevivencia del género son muchos menos que los actuales, o podrían serlo si se eliminara a las necesidades que no son obligatorias en verdad, es decir, a las que existen como necesidades debido a las malas constricciones del desorden en curso.
Entonces, ya que la apropiación es dispuesta socialmente, no se debe culpar a los capitalistas de su mala apropiación, ya que ésta es social. Los capitalistas son responsables, en parte, por su práctica, pero no del todo, ya que la comunicación que la ordena es social. Algo análogo, pero sin tanta acumulación excesiva, sucede en el proletariado, y con poco más en el empresariado precapitalista, el de poca acumulación de capital sobrante, aunque mayor que la de sus clases inferiores. Dentro de la acumulación innecesaria una parte pertenece al pueblo, y hasta al proletariado pobre, que como es la amplia mayoría implica a una cantidad de bienes inmensa, pero la mayor en proporción sucede a partir de la acumulación capitalista, y se exacerba mucho en su cúspide: la cresta de la pirámide se ensancha mucho, figurando un triángulo techado. La política científica para atender esta patología económica tiene que ser la de hacer que sea bien entendida por la sociedad, en particular al lugar simbólico que se le otorga al capital como forma pura, ya que eso hace a que se lo desee como objeto, lo que requiere de la admisión social del problema fideico, porque en su adoración sucede un subtipo de fetichismo, vinculado al lugar de mando de sus detentadores. En tanto que el orden jerárquico prioriza las formas puras, los poseedores máximos de atributos significantes se erigen en autoridades sociales, conformando a una clase dominante compuesta por el capital privado, las autoridades estatales y del clero, que existe en contradicción interna y externa, por vincularse con sus legos, que asimismo cambian y colisionan entre sí, lo que causa un ordenamiento social crítico y con clases sociales que no siempre persiguen bien sus intereses válidos.
Entonces, ya que la apropiación es dispuesta socialmente, no se debe culpar a los capitalistas de su mala apropiación, ya que ésta es social. Los capitalistas son responsables, en parte, por su práctica, pero no del todo, ya que la comunicación que la ordena es social. Algo análogo, pero sin tanta acumulación excesiva, sucede en el proletariado, y con poco más en el empresariado precapitalista, el de poca acumulación de capital sobrante, aunque mayor que la de sus clases inferiores. Dentro de la acumulación innecesaria una parte pertenece al pueblo, y hasta al proletariado pobre, que como es la amplia mayoría implica a una cantidad de bienes inmensa, pero la mayor en proporción sucede a partir de la acumulación capitalista, y se exacerba mucho en su cúspide: la cresta de la pirámide se ensancha mucho, figurando un triángulo techado. La política científica para atender esta patología económica tiene que ser la de hacer que sea bien entendida por la sociedad, en particular al lugar simbólico que se le otorga al capital como forma pura, ya que eso hace a que se lo desee como objeto, lo que requiere de la admisión social del problema fideico, porque en su adoración sucede un subtipo de fetichismo, vinculado al lugar de mando de sus detentadores. En tanto que el orden jerárquico prioriza las formas puras, los poseedores máximos de atributos significantes se erigen en autoridades sociales, conformando a una clase dominante compuesta por el capital privado, las autoridades estatales y del clero, que existe en contradicción interna y externa, por vincularse con sus legos, que asimismo cambian y colisionan entre sí, lo que causa un ordenamiento social crítico y con clases sociales que no siempre persiguen bien sus intereses válidos.
jueves, 25 de octubre de 2018
Del ser social y la conciencia
Marx dijo que el ser social humano determina su conciencia, pero al hacerlo cayó en la falsa dicotomía, porque la conciencia es parte del ser humano. La conciencia es un hecho biológico, se da en el sistema nervioso, es lo que sentimos de su actividad, por lo que depende de la alimentación, así como se forma en la existencia social: es tanto biológica como psicológica y sociológica. Entre la socialidad y la conciencia hay una relación de determinación recíproca en la que la materia más concreta antecedió a la abstracta.
miércoles, 24 de octubre de 2018
Del materialismo socio-humano como vía para la buena existencia del género
El materialismo de la sociedad humana, esto es, la doctrina materialista cuyo objeto de estudio y manejo es la humanidad, se plasmó en los proyectos socialistas, tanto el de la URSS como el de China, los de sus seguidores, como Cuba y Vietnam, y los de la socialdemocracia, de gobierno más intermitente e híbrido en varios continentes. Entonces, hasta ahora, es un materialismo insuficiente, porque no ha logrado su propósito, que es el de que la humanidad se ordene bien. Que estos hayan sido defectuosos implica por un lado que no pudieron precaverse bien de los ataques de sus adversarios, por otro que no estimaron lo necesario la calidad de sus apoyos y por último que no reconocieron debidamente sus propias faltas.
lunes, 22 de octubre de 2018
De la democracia ficticia
La democracia supone el gobierno del pueblo, lo que en el liberalismo se busca mediante el sufragismo pluripartidario y en el comunismo con el unipartidista. Ambos casos son de democracia ficticia, porque no es el pueblo el que gobierna, sino los representantes electos, lo sean de manera directa o indirecta, y esto puede darse con variantes más y menos restrictivas o abiertas. La idea de que es el pueblo el que gobierna a través de sus representantes es una ficción jurídica.
En este sentido, cabe definir como seudo-democráticos tanto a los gobiernos liberales como a los comunistas, ya que en ambos hay sufragio popular, pluripartidario en los primeros y unipartidista en los segundos, pero los gobiernos no son el único factor de falencia, porque los pueblos también son fideístas y téicos, así como fueron bastante procapitalistas en sus opciones electorales. El hecho de que al gobierno votado se lo tome como detentador de la voluntad soberana da cuenta del fetichismo gubernativo. Así como en economía prima el fetichismo de la mercancía y en la sexualidad el del mito cuernero, en la ciencia se da el idealismo teísta, en moral la doctrina religiosa sobre el pecado y en política el fetichismo sufragante, que hace pasar a los gobiernos como buenos representantes de la voluntad política internacional.
En los países liberales se da una dictadura capitalista, en la que el capitalismo está garantizado por la constitución, con seudo-democracia polipartidaria, en tanto que en los comunistas hay una dictadura seudo-proletaria, de capitalismo progresivo, con seudo-democracia unipartidista, equiparando la democracia al sistema en el que el pueblo vota a los gobernantes. El voto marca la pauta de la falsedad del sistema porque implica que no se asumiera bien al problema de la representación crédica, que está en la base del orden jerárquico, aquél de ideología sacerdotal. El fideísmo social indica lo aparente de este método. Entonces, la atención del fideísmo debe ser priorizada, pero además habría que lograr que el sistema fuera una dictadura proletaria, de legalidad prosocialista, con sufragismo polipartidario y cuestionamiento al teísmo.
El liberalismo y el comunismo suceden entrecruzados, ya que la historia humana es conjunta, por lo que tienen elementos comunes bajo un predominio mundial tanto fidente como teísta y capitalista, en cuanto que el materialismo, el ateísmo y el socialismo son secundarios, así como terciarios el agnosticismo y la ecología. Esto implica que la apariencia gnoseológica, el fetichismo de la mercancía y la falibilidad gobernante se den en los dos primeros grupos de distinta manera, algo similar a lo que sucede en el inestable bloque socialdemócrata y en el liberalismo proteccionista, de igual modo que en los cuatro varía la relación entre la propiedad privada y la pública. Esta es una contraposición dialéctica, entre el fideísmo materialista liberal y el verismo hipotético comunista, que tiene variantes centristas en ambos lados, las del liberalismo heterodoxo y la socialdemocracia, y que requerirá de buena síntesis.
Una cuestión transitoria importante será la de que el empresariado, el privado en primer lugar y el estatal en segundo, asuma bien al materialismo, ya que es necesario que comprenda bien a la realidad para que mida bien su desempeño.
En síntesis, los regímenes políticos actuales son dictaduras seudo-democráticas, ya que las constituciones garantizan el predominio del capital privado en el liberalismo y del público en el comunismo, a la vez que incluyen mecanismos de representación social en gobiernos subordinados al marco principal, que son defectuosos por esto y por sus otras fallas, que responden también al fideísmo y a la desidia política de la sociedad, pero aún así también implican un beneficio histórico mejorable.
Lo ficticio, etimológicamente, remite al fingimiento. El capital ficticio finge aportar a la producción económica necesaria con la idea de la reinversión, que es cumplida en montos menores.
En este sentido, cabe definir como seudo-democráticos tanto a los gobiernos liberales como a los comunistas, ya que en ambos hay sufragio popular, pluripartidario en los primeros y unipartidista en los segundos, pero los gobiernos no son el único factor de falencia, porque los pueblos también son fideístas y téicos, así como fueron bastante procapitalistas en sus opciones electorales. El hecho de que al gobierno votado se lo tome como detentador de la voluntad soberana da cuenta del fetichismo gubernativo. Así como en economía prima el fetichismo de la mercancía y en la sexualidad el del mito cuernero, en la ciencia se da el idealismo teísta, en moral la doctrina religiosa sobre el pecado y en política el fetichismo sufragante, que hace pasar a los gobiernos como buenos representantes de la voluntad política internacional.
En los países liberales se da una dictadura capitalista, en la que el capitalismo está garantizado por la constitución, con seudo-democracia polipartidaria, en tanto que en los comunistas hay una dictadura seudo-proletaria, de capitalismo progresivo, con seudo-democracia unipartidista, equiparando la democracia al sistema en el que el pueblo vota a los gobernantes. El voto marca la pauta de la falsedad del sistema porque implica que no se asumiera bien al problema de la representación crédica, que está en la base del orden jerárquico, aquél de ideología sacerdotal. El fideísmo social indica lo aparente de este método. Entonces, la atención del fideísmo debe ser priorizada, pero además habría que lograr que el sistema fuera una dictadura proletaria, de legalidad prosocialista, con sufragismo polipartidario y cuestionamiento al teísmo.
El liberalismo y el comunismo suceden entrecruzados, ya que la historia humana es conjunta, por lo que tienen elementos comunes bajo un predominio mundial tanto fidente como teísta y capitalista, en cuanto que el materialismo, el ateísmo y el socialismo son secundarios, así como terciarios el agnosticismo y la ecología. Esto implica que la apariencia gnoseológica, el fetichismo de la mercancía y la falibilidad gobernante se den en los dos primeros grupos de distinta manera, algo similar a lo que sucede en el inestable bloque socialdemócrata y en el liberalismo proteccionista, de igual modo que en los cuatro varía la relación entre la propiedad privada y la pública. Esta es una contraposición dialéctica, entre el fideísmo materialista liberal y el verismo hipotético comunista, que tiene variantes centristas en ambos lados, las del liberalismo heterodoxo y la socialdemocracia, y que requerirá de buena síntesis.
Una cuestión transitoria importante será la de que el empresariado, el privado en primer lugar y el estatal en segundo, asuma bien al materialismo, ya que es necesario que comprenda bien a la realidad para que mida bien su desempeño.
En síntesis, los regímenes políticos actuales son dictaduras seudo-democráticas, ya que las constituciones garantizan el predominio del capital privado en el liberalismo y del público en el comunismo, a la vez que incluyen mecanismos de representación social en gobiernos subordinados al marco principal, que son defectuosos por esto y por sus otras fallas, que responden también al fideísmo y a la desidia política de la sociedad, pero aún así también implican un beneficio histórico mejorable.
Lo ficticio, etimológicamente, remite al fingimiento. El capital ficticio finge aportar a la producción económica necesaria con la idea de la reinversión, que es cumplida en montos menores.
La estrategia socialista guerrillera requiere de la autodestrucción del ejército opuesto
Dentro del socialismo hay posturas a favor de la toma del gobierno por la vía insurreccional, como sucedió en la URSS y en Cuba. En la revolución soviética, la vía guerrillera tuvo éxito porque el ejército zarista se hubo destruido en la primera guerra mundial. No sé en la cubana, pero aquélla experiencia demuestra que los partidos socialistas guerrilleros obtuvieron el gobierno a consecuencia de la derrota previa del ejército oficial, y por el hastío de la población ante la monarquía parlamentaria y la carestía bélica. La experiencia de la URSS permite criticar la estrategia guerrillera no sólo a nivel militar sino también en lo social, ya que el proletariado de las naciones soviéticas no exigió en masa al socialismo, apenas lo hicieron algunos asalariados industriales, los más influenciados por los militantes socialistas, cosa que incidió mucho en que no se concretara al socialismo en la URSS, lo que no es culpa exclusiva del estalinismo.
Entonces, en tanto que el ejército capitalista no se autodestruya en una guerra mundial, la estrategia guerrillera no puede ganar, pero si aquél se destruyera tampoco podría ganar bien, porque el socialismo requiere, para ser concretado, de ser una exigencia conciente de las masas. La guerrilla socialista, incluso si tomara el gobierno, tendría que operar una revolución desde arriba, una en la cual la base es considerada como una masa pasiva de maniobra, cosa que la haría fracasar. La revolución más activa precisa de una acción coordinada y conciente de la base social, por lo que cabe demandar un lapso de educación prosocialista de las masas como condición simultánea a la reforma socialista del orden legal. El constitucionalismo socialista debiera ser mantenido por el proletariado para no ser depuesto por la clase capitalista, por lo que depende de que el éste lo quiera sostener.
Entonces, en tanto que el ejército capitalista no se autodestruya en una guerra mundial, la estrategia guerrillera no puede ganar, pero si aquél se destruyera tampoco podría ganar bien, porque el socialismo requiere, para ser concretado, de ser una exigencia conciente de las masas. La guerrilla socialista, incluso si tomara el gobierno, tendría que operar una revolución desde arriba, una en la cual la base es considerada como una masa pasiva de maniobra, cosa que la haría fracasar. La revolución más activa precisa de una acción coordinada y conciente de la base social, por lo que cabe demandar un lapso de educación prosocialista de las masas como condición simultánea a la reforma socialista del orden legal. El constitucionalismo socialista debiera ser mantenido por el proletariado para no ser depuesto por la clase capitalista, por lo que depende de que el éste lo quiera sostener.
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