domingo, 26 de noviembre de 2017

Todos los habitantes de las ciudades en torno de las fumigaciones sojeras tenemos glifosato en el organismo

El glifosato se transporta por el aire, mediante el viento y la lluvia, por lo que las ciudades en torno de las fumigaciones tienen resabios de glifosato en su territorio, que se suma al que llega mediante las inundaciones y los ríos, y que se deposita en las reservas de agua de las redes de agua potable, que son las que abastecen a la industria de la bebida, por lo que el glifosato está presente en mínima cantidad en el agua que se toma en estas ciudades, que se agrega a la de los vegetales, que tienen los restos volatilizados de las áreas periurbanas, o mismo a los de los cereales cultivados en los latifundios. Entonces, hasta los mismos capitalistas tienen glifosato en la sangre. Las dosis mínimas del glifosato puede que no causen cáncer, pero pueden aportar a la generación de enfermedades menores, como la diabetes o el asma, e igual a la de otros males menores. En grandes exposiciones causan cáncer, deformaciones fetales y leucemia infantil. La tasa de morbilidad notoria del glifosato alcanza a una porción pequeña de la población, pero aún así es inaceptable.

El uso de agrotóxicos, todos los cuales causan enfermedades, depende del latifundio, porque la producción en masa con poca mano de obra, en grandes extensiones de terreno, precisa de pesticidas eficientes, cuyas consecuencias para la actividad capitalista fueron estudiadas antes de que se supiera de sus efectos posteriores, por lo que los estudios que los justificaron fueron incompletos, porque omitieron investigar las consecuencias naturales de su objeto. Los agrotóxicos sojeros son de los peores para la salud humana, pero los otros tampoco son inocuos, y peor es el latifundismo, que no es reconocido como una patología social, cuya instauración y mantenimiento causó más muertos y pesares que los de la soja transgénica hasta ahora.

Los estudios médicos particularizados pueden sacar conclusiones verdaderas, pero pierden integralidad, por lo que no pueden entender a veces lo que excede a su tematización. La ciencia procapitalista es falsa no porque sea ilegítima dentro de sus términos, ya que cumple con su lógica interna, aunque no lo haga siempre, pero su mayor error es el de acotarse a ellos, lo que le impide representar a lo que no se condice con el interés capitalista. La coerción social dominante determina a la política científica por medio de la financiación pública y privada de las universidades, que les demanda objetivos investigativos, pero a su vez los reclamos sociales le interponen otros intereses a la ciencia, que entonces es conflictiva. La ciencia liberal no es sólo capitalista, sino que se compone en crisis con la piedad monoteísta.

La derecha es contraletaria

La derecha es el monoteísmo capitalista más privado, la concepción téica y productiva del liberalismo ortodoxo. Que sea teísta implica que su práctica es creyente en los dioses, y por ende que prima la lógica de la creencia en las hipótesis, que faculta a la acometida de prácticas indebidamente autorizadas, por lo que injustas acaso. La derecha destruye mal a la vez que opera porque la falsedad de su concepción le guía mal la práctica a sus miembros, induciéndola a la consecución de valores abstractos en desmedro de la naturaleza más concreta, la física menos elaborada. Tiene esa maniobra a la vez que su proletariedad, por lo que prola mal, engrandece mal a sus naciones, lo que a la izquierda gobernante le sucede de manera diferente.

El centroderecha, que es un monoteísmo capitalista liberal heterodoxo, es contraletario de otro modo, por ser más público, y como es centrista dificulta menos al rebasamiento del centro y de la izquierda. La izquierda debe favorecer al centroderecha cuando la predisposición de las masas dubite entre éste y la derecha, en un favorecimiento crítico, que responsabilice bien de su política al común de la gente. Así podría apoyar al progreso limitado mientras que le exija al proletariado procapitalista que se politice mejor, lo que facilitaría los triunfos posteriores de las opciones centroizquierdistas, que son necesarios para las izquierdistas. El izquierdismo está muy desfasado de la cultura proletaria mayoritaria, por lo que no puede gobernar. Falta asumir que es la predisposición de las naciones la que pone al gobierno, al menos en los países de democracia sufragista. El centrismo y el centroizquierdismo son etapas insalteables porque la historia es concreta. Un grupo de izquierda podría tomar el gobierno, pero se le haría imposible sostenerlo, porque gobernaría a una nación derechizada, en gran medida religiosa y procapitalista, por lo que tendría que reducarla mucho y drásticamente, lo que le agregaría una complicación muy poco sorteable a la competencia política y económica internacional, que sería conjunta al reordenamiento interno, con sus pujas con la clase dominante nacional y extranjera. Es lo que le sucedió a la URSS. Cayó porque avanzó muy rápido. El leninismo tiene ese problema, el de la falta de suficiencia social para la izquierdización pronta de la nación bajo su mando. Ni siquiera algunos de los más cercanos camaradas de Lenin estaban bien preparados para construir el socialismo, y en particular Stalin, que lo sucedió en la presidencia regional. La transformación social tiene que ser deseada a conciencia y sostenida por la base social, por lo que la vanguardia debe adaptarse bien a sus características, y priorizar la felicidad de la lucha por sobre la consecución del programa de máxima, porque éste es inconseguible a corto plazo. Los revolucionarios debemos ser felices para revolucionar bien. Si no somos felices, debemos ocuparnos de serlo antes de proseguir nuestro revolucionarismo, y para eso tenemos que relacionarnos bien con las otras personas comunes, que suelen ser religiosas democráticas.

El gradualismo es crítico, y su intensidad, o mismo su cambio cualitativo, depende de lo que quiera la fuerza social mayoritaria, por lo que la vanguardia es insuficiente para la revolución más drástica, porque la retaguardia no le obedece de inmediato, e incluso ya la traicionó varias veces a lo largo de la historia del socialismo, sin que los socialistas le hayan hecho la crítica debida al caso. La vanguardia no tiene que traccionar a la retaguardia, como quien carga con un lastre a sus espaldas, sino facultarla a la transformación conjunta, para lo que se necesita que elabore su predisposición emancipatoria.

El estado fue todo religioso

Hasta la revolución rusa, todos los gobiernos de los estados nacionales fueron dioseros, y muchos tienen religiones oficiales implantadas en su ley mayor: son naciones de legalidad eclesial, más potente en los gobiernos islámicos, que tienen un consejo permanente de la iglesia dentro en algunos casos, que en los cristianos, en los que la iglesia no suele tener una entidad propia en el gobierno, pero sí otros modos de injerencia, y no sé de los otros, el indio, los subsaharianos, Japón, Mongolia, y hay varios otros, en la región de Afganistán, y más. Las naciones soviéticas siguieron siendo religiosas incluso bajo el gobierno ateo comunista, lo mismo que lo es gran parte de la china, de la vietnamita, la coreana del norte y la cubana, donde el ateísmo coexiste con el catolicismo y las creencias animistas africanas. Los gobiernos ateos cometieron maldades inmensas, pero habría que compararlas bien con las de los religiosos, y mantener la crítica al socialismo, lo mismo que a las naciones de los gobiernos, porque la acción del gobierno es nacional. Los gobiernos terráqueos responden a sus naciones, entre otros factores. Las naciones son base para los gobiernos, que hacen una sobredeterminación ordinaria según la ley suprema y la iglesia, con los actores secundarios y la crisis del caso. La del llamado estado es una sobredeterminación eclesiástica y gubernamental. El estado no reprime a nadie, porque el estado es un modo de habitar la Tierra. Lo que reprime son algunas de las personas estatales, y los nómades también reprimieron de mala forma.

La crítica que se le hace a Corea del Norte y al bloque chino es muy ignorante, aunque éstos deban superarse a sí mismos, lo que no pueden hacer mucho sin la superación internacional. Lo que se sabe de éste en el bloque monoteísta no es tanto, y algo se lo sabe mal. La de que Corea sea dinástica y nuclear es una crítica superficial, que omite señalar que Estados Unidos y la Unión Europea son potencias nucleares mucho mayores, lo mismo que lo son Rusia y Japón. Lo de la dinastía no sé bien cómo es, y no sé si está bien definido, pero es cuestionable y no debe ser tanto peor que las atrocidades del capitalismo occidental. Es verdad que Corea del Norte no debiera ser dinástica ni nuclear, porque la energía nuclear causa un daño tremendo a la naturaleza y porque la dinastía es autoritaria, pero las democracias liberales ni son verdaderas democracias ni tampoco poco dañinas para las especies vivientes.

Este es un planteo para el radicalismo árquico bien moderado, al que habrá que redefinir.

La crítica de Nietzsche fue negativa y aparente

Como escéptico fenoménico, Nietzsche observó a su realidad siendo pesimista y aparente, porque el escepticismo desde la universidad griega antigua adquirió un carácter triste, al que no tiene siempre, ya que existe el observacionismo positivo, pero, en términos revolucionarios, el conservador es malo, pero menos dolido que el reaccionario, al que Nietzsche adoptó al adscribir a su propia mitología alterna, porque en vez que al monoteísmo predominante de su época, el protestante, adhirió a un oliteísmo, un misticismo raro de pocos dioses, así como fue pro nobiliario en la época de las revoluciones lideradas por el empresariado urbano europeo. Lo más revolucionario era el ateísmo en ese entonces, y el socialista en particular, al haber habido liberalismo ateo, que era marginal. El ateísmo, como era materialista, entendió mejor a la realidad, porque el materialismo no se queda en la apariencia de las cosas, que es lo que hicieron el fenomenismo y la fenomenología, aunque ambos hayan alcanzado profundidad, porque no cuestionaron a sus denominaciones para hacerlas verdaderas. Entonces, su esencia nominal fue la de estudiar la apariencia de las cosas. Pecaron de mal nombre. Ese es el problema principal de la fenomenología, cuya denominación la orienta más hacia la superficie que a la profundidad de las cosas. En eso el marxismo la supera, porque es materialista. La crítica de Habermas a la fenomenología la vence porque él adoptó al materialismo histórico, pero su idea debe ser criticada. El socialismo ejerce una política desde una conceptividad insuficiente, por lo que ésta pierde, aunque tenga razón. Tiene razón insuficiente porque la suficiente debe ser social, de la sociedad entera. No obstante, la ampliación de la buena conciencia atenuaría algo de lo atenuable de la crisis de la especie, que siempre será crítica porque la competencia entre vivientes es esencial a la naturaleza. La humanidad podría controlar mejor su práctica, pero eso depende de lo verdadera que sea.

“Fenómenoˮ quiere decir “la apariencia de la cosaˮ, en tanto que “feˮ deriva del griego “phaoˮ, que originalmente significó “fuegoˮ, y luego “luzˮ, pero más tarde fue utilizado para hablar del aspecto, y porque “noúmenoˮ quiere decir “cosaˮ. La fenomenología es la ciencia de la apariencia de las cosas.

sábado, 25 de noviembre de 2017

¿De qué género hablamos?

La teoría de género tiene mal definido su tema, porque el género en sí mismo quiere decir la clase. Género y clase son sinónimos, pero la teoría de género habla de un género en particular, que me parece que es el sociosexual humano. Habría que precisarlo. El género sociosexual es el de la identidad social ligada al sexo biológico.

Antes sostuve que la sexualidad tiene dos planos, el biológico y el cultural, pero no es así, porque lo biológico es cultural, en tanto que la crianza de seres vivientes es parte de la cultura. Existe la sexualidad de gestación, que es la de nacimiento, y la práctica ligada a esa sexualidad, que depende directamente de nuestra voluntad. La lucha libertaria apunta a liberar a las personas y a su práctica, coercionadas por los imperativos sociales, pero no toda liberación es buena.

Entonces, está el sexo de nacimiento, que es la base para la identidad social y para la práctica sexual, que pueden adoptar distintas formas, algunas de las cuales son buenas y otras no, dependiendo de varios factores cambiantes, pero la diversidad sexual y el transgenerismo identitario pueden valer, según cómo sean, lo mismo que la heterosexualidad. El planteo contra la heteronorma tiene su inconsistencia, al suponer que la heterosexualidad es mala en sí misma, por lo que es transformable.

Para rescatar privatizadores

Cuando yo era chico me mandaban a la escuela 6, de nombre French y Beruti, en Retiro, que está en una esquina de la diagonal que sale a la plaza del reloj, que no me acuerdo cómo se llama. Capaz que es Juncal. La escuela tiene ladrillos a la vista. Los menos de mis compañeros iban desde la villa 31. Terminé ahí porque a mis viejos se les ocurrió que la mejor manera de esconderse de los militares era meterse en pleno microcentro, donde mi abuela y sus hermanos tenían un edificio, en Florida entre la plaza San Martín y Paraguay. Me hicieron memorizar la dirección y el teléfono por si me perdía, en uno de esos hábitos de supervivencia de los perseguidos. Era Florida 930, 5to. piso b. Fuimos a parar a media cuadra del bar Florida Garden, que era una cueva de los servicios de inteligencia, adonde Joaquín Morales Solá lo cito dos veces a Marcos Taire, que había sido director del diario El Mundo, del PRT, con el argumento de ofrecerle trabajo y la supuesta intención de entregarlo a los militares. Lo deduzco porque en ambas ocasiones hubo operativos de requisa a la hora y en el lugar que hubieron acordado. Marcos zafó y después se asoció, o algo así, a la empresa discográfica Magenta. Una compañera de mi viejo secuestrada, del peronismo de base, no me acuerdo si en la ESMA, era llevada a la calle Florida para hacer las rondas de reconocimiento. Le decían “la Negritaˮ, y hace poco la vi en alguna reunión en la casa de él. Eso fue antes de que yo empezara a ir a la escuela, lo que sucedió durante el alfonsinismo. Antes, en el jardín de infantes, tuve a Pablo Moreno, hijo de Guillermo, el ex secretario de comercio, de mejor amigo. Al terrorismo mitológico ya debía de conocerlo de antes, por haber nacido en un país católico, pero en la escuela, uno de mis compañeros, que iba de la villa, cuyo nombre olvidé, me obligó a que le hiciera la tarea con el verso del lobizón. El lobizón es un lobo imaginario del que la leyenda dice que si te pasa entre las piernas te volvés invisible y tus padres no te ven más, y este pibe decía que él lo manejaba a su antojo, por lo que me amenazó con mandarme al lobizón si yo no le hacía la tarea. El asunto le habrá servido una o dos veces, hasta que lo hablé con mi madre.

El terrorismo mitológico es un problema social grave y atraviesa a todas las clases sociales, cuyos miembros religiosos padecen los tormentos de la preocupación por el destino de sus almas, por su presente y futuro, y por el de sus allegados, a los que entienden, entre otras tantas, según la sanata del infierno, el purgatorio y el cielo, por lo que, desde la política emancipatoria, cabe exigir la crítica a la mitología. Eso de que dios los va a castigar si no obedecen a las normas canónicas funciona igual, y termina causando que los que castigan a los presuntos pecadores son los fieles en vez que dios.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Análisis breve de la pedosexia

La pedosexia es la relación sexual con infantes y niños mayores, la mal llamada pedofilia, que puede ser cometida tanto por adultos como adolescentes de ambos sexos, e intersexuales. Es considerada una perversión sin que la psicología lo pueda establecer absolutamente. Los humanos prepúberes pueden tener deseo sexual, por lo que podrían acceder, e incitar, a las relaciones sexuales, lo que no autoriza a que se las cometa pero sí a que se trate el tema. Socialmente debiera poder hablarse de la cuestión sin la reprimenda que existe hoy en día, e incluso se lo debe hacer para que esté mejor resuelta. Debiera poder hablársela libremente, con las críticas a las malas expresiones que hubiere, pero sin que se cometa la relación sexual.

Las tendencias pedófilas son comunes a la especie, porque amar a niñas y niños es natural y porque los sentimientos amorosos a veces se confunden con los sexuales, pero su sexualización debiera ser bien discutida. El hecho de que tanto niños como adolescentes y adultos tengan deseos pedoséxicos no habilita a que se ejecute este tipo de relación sexual, porque ella debiera ser permitida por el conjunto social, cuya negativa debe ser respetada incluso aunque no tuviera razón, pero no está demostrado que los conservadores estén equivocados sobre este asunto, aunque sí exageran en su tratamiento.

La pedofilia, en sí misma, es la afinidad con niñas y niños. En muy pocos casos es sexual, e incluso el relacionamiento asexual puede ser malo, porque la castidad no garantiza que el afecto sea bueno. El objetivo es el de que el relacionamiento con menores esté bien ordenado, pero para eso la moral tiene que ser verdadera en vez que religiosa, porque la religión tiene una dificultad para corregir sus errores, a los que sostiene en base a creencias y a dogmas. Mientras tanto, y tal vez por siempre, cabe respetar y hacer respetar la abstinencia para las relaciones pedosexuales.

Los posmodernos son moralistas estafantes

Los posmodernos son intratables. Hacen lo que se les da la gana basados en la lógica del más fuerte pero cuando pierden la acusan. Exigen el respeto a la ley según les conviene, y cuando no son ilegalistas. Dicen que están en contra de la razón arguyendo buenas razones, a las que no explicitan para no contradecirse. Exponen que no son moralistas, o que son antimoralistas, pero en verdad son seudoinmoralistas porque son ultraltermoralistas, o sea, predicadores de morales extremas, de derecha e izquierda, alternativas a la oficial y a la de la crítica común, que es la socialista árquica en sus distintas vertientes. Tienen moralidades místicas, de credos raros, a veces tendientes al diablismo, por lo que se aproximan al sociarquismo cuando éste se mistifica, pero acaban por traicionarlo. En verdad, los posmodernos sostienen morales duras, y fueron muy autoritarios. Se enojaron mucho cuando no se les hizo caso. Quisieron que se les obedeciera aún sin que tuvieran buena razón. Basaron su autoridad en una razón a la que ocultaron cuando se la quiso conocer. Hicieron una argumentación artimañera, porque objetaron a las maldades del sistema desde cierto juicio, pero después dijeron que juzgar era malo. Se hicieron los locos a sabiendas, no habiéndolo sido tanto, y sin reconocer lo insensato del pietismo, o mismo del socialismo cuando hace daño. A la locura de los sistemas vigentes le llamaron racionalidad. Son malvados disimulados, frustrados por la dominancia pero incapaces de relacionarse para enfrentarla. Exigen soluciones pero después las boicotean. Reclaman reformas siendo antipartidarios y antigubernativos. Elevan críticas políticas desde el antipoliticismo.

Los posmodernos suelen ser nihilistas, ese es su rasgo distintivo, y por eso son deshonestos, porque no les importa nada. Lo que quieren es molestar a los demás. Los argumentos que sostienen en sus debates políticos, o filosóficos, son excusas para ello. Pueden apelar a las grandes causas, o a la lucha contra la injusticia, e incluso con razón, pero en verdad lo que señalan no les importa tanto, lo tratan como tema de charla, o de levante, y para tener guita de la que vivir. Son chantas. Los salva el hecho de que como la historia es injusta necesitan de dinero para mantenerse, pero su irresponsabilidad debe ser denunciada socialmente. En ocasiones tienen cierta responsabilidad política, pero no la llevan a lo que debieran. Son justicieros quebrados devenidos en antijusticieros.

Los posmodernos también suelen ser anarquistas, aunque no lo hayan sido siempre y aunque haya anarquistas modernos, y no sólo lo son de ultraizquierda, como lo fueron antimodernistas como Foucault o Derrida, e incluso Bataille, sino incluso de ultraderecha, como Heidegger y Nietzsche, además de que los primeros adoptaron a los segundos, pervirtiéndose más aún. Estos seudofilósofos no fueron posmodernos ellos mismos, exceptuando quizás a Derrida, y a Foucault, pero sí fueron antimodernos, por lo que inspiraron a los posmodernos. El anarquismo, que ya tenía una tradición nihilista cuando empezó a gestarse en la Grecia antigua, terminó de perderse al seguir al nazismo disimulado de Heidegger y al aristocratismo de Nietzsche, pero tampoco sus versiones de izquierda son tan buenas, porque la resolución de los conflictos históricos requiere del gobierno y del reformismo, adopte éste la calidad que fuere.

Como el liberalismo estableció la idea de debatir los problemas para resolverlos, sin que se lo hiciera tan bien, los posmodernos adoptaron la postura de sabotear las discusiones, en vez que hacer una crítica franca. En algunas ocasiones, devinieron en microtiranos.

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En la versión de 1984 de “¿Qué es la ilustración?ˮ, publicado en el libro homónimo de ediciones La Piqueta, Foucault readscribió a la ilustración desde un modernismo crítico, e incluso con cierto universalismo, aunque precario, sujeto a su afán particularizante, que debe existir siendo bien definido, como un particularismo bien inserto en la totalidad. Hizo un intento para conciliar el universalismo cristiano de Kant con una crítica concreta, pero sin llegar a formularlo bien del todo. El universalismo kantiano tenía que desprenderse del absolutismo teísta al que tuvo muy arraigado, porque Kant fue pietista, por lo que tiene una tendencia a abstraer mal, lo que no le quita valor a su buen propósito.

Cuando Foucault dejó el Partido Comunista Francés abandonó al materialismo y adoptó al nihilismo, en particular el nietzscheano, y por eso su comprensión se tornó bizarra, suplantando a la historia por la genealogía y concibiendo a la arqueología como una ciencia extraña, distinta de la que es en verdad, la de los científicos que van a las ruinas antiguas para investigar los restos de las culturas originarias. De ahí que sus explicaciones se convirtieran en confusas, a veces incomprensibles, pretendiendo validarse en la belleza estilística, pero con algo de legitimidad. Al final de su vida reivindicó a la ilustración señalándole algunos reparos con cierta justicia, aunque intentando rescatar a su arqueología y a su genealogía, y basó su prédica en su parecer, en su creencia y en lo que pensaba, sin haberlos cotejado lo suficiente como para corregir sus errores y darle firmeza. Por eso es que su reivindicación final del iluminismo fue de fe, fue una corrección a tientas de su antimodernismo previo. Su obra merece un balance crítico, que le señale las faltas y las virtudes, que también las tiene. En particular tuvo una dificultad para admitir sus yerros, lo que si bien es común debe ser mencionado, porque así se lo puede resolver. La arqueología y la genealogía foucaultianas tal vez merezcan persistir en los términos que les asignara su mentor, pero tal vez requieran ser reformuladas. A eso deberán señalarlo los especialistas en la materia.

El maximalismo societario valdrá porque aspira a resolver todo lo que sea necesario para la felicidad humana, pero se lo debe empalmar a las circunstancias actuales, en una estrategia social que articule el corto, el mediano y el largo plazo, y que asimismo retome nuestro pasado, de igual modo que tiene que contener bien al mini y al mesomalismo. El socialismo requiere que el materialismo sea bien autocrítico.

Un error de Kant es que no admitió que la humanidad es una especie zoológica, por lo que el humanismo liberal que lo siguió tuvo problemas para reconocerlo. Tuvo que decirlo Darwin, sin que todavía muchos teólogos lo aceptaran.

La arqueología del saber puede valer como el estudio histórico del saber previo al antiguo, el de los primeros milenios civilizados, e incluso el de los anteriores al civismo. El tema es que se equivocará si tiene mal nihilismo, un nihilismo mal concebido para la compresión social del entorno, la autoconciencia humana. La humanidad tiene una conciencia social, el conjunto de las conciencias de cada miembro de la especie, que está bastante desacertada en cuestiones importantes.

Bondad y maldad proletaria. La capitalesía como parte del proletariado

Hasta ahora vine manejando una noción del proletariado equiparada a la del pueblo y a la de las clases media y baja. Comprendí al lumpenproletariado, al asalariado común y al empresariado subsistente como el proletariado bajo, y la parte inferior del medio, y al asalariado calificado y al empresariado medio y al bajo alto como del proletariado medio. Al proletariado alto lo entendí como formado por personas de alto nivel social que no son grandes capitalistas. Es un clasismo aproximado. En verdad, si me atengo a la idea etimológica del proletariado, que es la de la gente que engrandece a la especie, la clase capitalista también es proletaria: es el proletariado capitalista. Estaría el proletariado de ingresos informales, el asalariado y el empresarial, que se subdiviría en común y capitalista, con una zona intermedia difusa. Entonces, el asunto no es sólo el de juzgar la acumulación mal medida de los capitales, sino la práctica social de la especie en su conjunto, la producción humana en su totalidad.

El socialismo científico equiparó el proletariado al changado, a los trabajadores, fueran asalariados o de cobro provisional, pero esa definición no se corresponde con la etimología del término, lo que causa problemas a la política revolucionaria.

Reflejo de ventana en planchuela de puerta


La mancha verde es la impresión del reflejo del toldo del alambrado de la vereda, y arriba suyo está la del tejado de la casa de enfrente. La más clara es el del cielo, y la intermedia la del reflejo de la cortina, al costado, o la del de un sillón, abajo. La mancha oscura es la de mi reflejo.

De la razón instrumental

La razón instrumental fue mal criticada, tanto por Horkheimer en la Crítica de la razón instrumental como por Habermas en El discurso filosófico de la modernidad. Le reprocharon su carácter cosificante, sin reparar en que los humanos no podemos no ser cosas, ya que cada ser es una cosa. Lo malo no es la cosificación, o sea, la consideración de las personas como cosas, sino la mala cosificación, aquella que desmerece nuestros sentimientos, o nuestra salud, u otros aspectos de la vida semejantes, como la libertad. Algo parecido sucedió cuando le reprobaron a la razón que tuviera objetivos. Cuando definieron a la razón instrumental como “razón con arreglo a finesˮ dieron por supuesto que los fines eran malos, o que subordinarles el pensamiento es necesariamente perjudicial.

Pensar para conseguir objetivos no es malo en sí mismo. Lo malo pueden ser los objetivos, que es lo que le tendrían que haber criticado a la razón capitalista, o mismo a las otras malas razones. El problema de la crítica libertaria es que como no asume bien a la cuestión religiosa, que está en la base de la razón instrumental capitalista, el planteo se le tergiversa. La religión indujo al capitalismo porque prohibió la dedicación al buen disfrute y distorsionó la convivencia con ideas equivocadas, porque tiene un carácter creyente y sacrificatorio, de lo que generó una actividad económica compulsiva, que es la de la producción de capitales, aunque el tema sea más complejo. En particular, cabe recriminarle al proletariado mundial que votara en masa por los partidos religiosos, que suelen ser procapitalistas, y así como ese tuvo otros comportamientos irresponsables, como el mal consumismo, el mal conservadurismo o la desidia política. Hasta que la izquierda no haya asumido este asunto la estrategia le fallará, y sus relaciones interpersonales permanecerán degradadas, porque sus facciones se pelean entre sí para representar a un sujeto que les responde poco y porque idealizar al proletariado genera mal clasismo, que hace a la culpabilización intraizquierdista porque gran parte de ella es de las clases medias y altas. La opresión histórica no es sólo la de las clases superiores, sino que las inferiores son opresivas también en lo que lo son, sean o no conscientes de eso. La religiosidad es muy opresiva, y es sostenida por las masas, lo mismo que fueron bastante procapitalistas, por la falsa conciencia o por lo que haya sido.

A la humanidad lo que le falta es tener razón verdadera la suficiente, ya que la que tiene es algo falsa, por creyente, y algo verdadera, por investigativa, y asimismo mezcla buenos con malos propósitos, porque su carácter está algo mal y algo bien predispuesto por nuestras ideas.

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La noción de la razón comunicativa habermasiana supera el individualismo de la filosofía del sujeto, predominante desde Kant a Hegel y pasando por Husserl, Sartre y Merleau Ponty, entre otros, pero asimismo tiene sus defectos. En particular, idealiza al ámbito cotidiano, como si estuviera a salvo de la injerencia de la razón dominante, a cuya opresividad tiende a concebirla como absoluta, de lo que da una imagen como si lo económico y lo político fuesen instancias sociales totalmente controladas por ella, mientras que la cotidianeidad fuera un refugio seguro, cuando ni los primeros están tan mal ni la segunda tan bien. Por otro lado, la razón comunicativa atraviesa a todas las instancias sociales, y hace a la economía capitalista, porque para producirla los humanos nos comunicamos con nuestra razón: sucede que la razón capitalista ni es tan mala ni existe sin conflictos con otras racionalidades, que a su vez tienen sus defectos y sus virtudes, incluso en los ámbitos donde aquélla predomina más. La razón capitalista es una razón casta porque proviene de la religiosidad estricta, que hizo a la ciencia más sofisticada porque se asentó en las universidades privadas más elitistas.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

La hetero y la homosexualidad son extremos absolutos

La heterosexualidad predomina porque la naturaleza humana es bastante más heterosexual que homosexual, pero ambos son formas sexuales extremas, que no siempre se dan en forma absoluta, ya que los humanos tenemos deseos sexuales que a lo largo de la vida se dirigen a ambos géneros, y de intensidades distintas. Los sentimientos amorosos se intersectan a veces con la excitación sexual.

Comunismo y liberalismo monoteísta

Estas son las concepciones humanas en pugna, en general, ya que hay excepciones, como el biteísmo católico y pachamámico de Bolivia, cuyos regímenes son capitalistas porque prima la propiedad privada y estatal de los medios de producción económica, aunque habría que precisar las diferencias que hay entre ellos en su modo histórico de capitalizar. Por ejemplo, cabría señalar que no es lo mismo el capitalismo mixto de Cuba que el estadounidense, que es más desigual.

La socialdemocracia es un modo intermedio, de gobierno ateo y socialista sometido a un predominio monoteísta y capitalista, plasmado en las constituciones liberales.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Los de Página 12 todavía no asumieron que le dieron cabida al fraude de la deuda estatal

Por la simpatía crítica que siento por ellas y ellos, y ellis, insisto con que ahora los del diario Página 12 están como locos haciendo un escándalo con el superfraude financiero del macrismo sobre la toma de deuda gubernamental, pero sin haber asumido que la política kirchnerista habilitó a que pasara lo que pasa, y tampoco plantean lo suficiente la necesidad de la cesación del pago de esta estafa, porque son cabezas duras para admitir que se equivocaron y para no darnos la razón a los de izquierda.

A como están las cosas, si no cambian de postura los populistas argentinos pagarán de nuevo en el caso de que vuelvan a gobernar este país, o sea que seudobeneficiarían una vez más al privatismo internacional a costa de los pueblos del mundo, que en otros países también se la pasan trabajando de sobra para mantener a esta capitalización vana.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Modernidad y modo

La palabra latina modernus viene de la de modus, que es “modoˮ, según el diccionario de Segura Munguía. A eso se deben agregar los análisis históricos del tema, que lo enriquecen. La modernidad es el período abierto con el Renacimiento, aunque Habermas haya detectado actitudes modernas anteriores, que fueron menos frecuentes de lo que lo serían desde entonces. La modernidad fue inaugurada subconscientemente en la Grecia y la Roma antiguas, aunque, más en rigor, la adopción de la medida científica para vivir ya venía de antes, e incluso es parte de la forma de ser de las otras especies biológicas, pero en Grecia se inventó a la Academia, que tuvo su correlato en las universidades del imperio romano, por lo que en la universidad antigua ya se empezó a estudiar más metódicamente a la realidad con el fin de decidir a la práctica de una mejor manera, lo que no quita que no se hayan cometido atrocidades tremendas, pero luego del declive de la ciencia antigua, con el oscurantismo medieval, la moderación científica institucional quedó relegada, eclosionando después recién en el Renacimiento, lo que sigue vigente hasta ahora, con la modernidad en crisis.

Este breve análisis no da cuenta de la ciencia extra occidental, por lo que está incompleto.

No es tan obvio como debiera que cunde bastante el mal saber y la mala moderación, por lo que, en verdad, la modernidad es crítica y tiene falsedades en su base que traerán pesadumbre hasta que se las haya resuelto, lo que depende de la capacidad humana para asumir sus errores.


Lectura

Jürgen Habermas, “Modernidad: un proyecto incompletoˮ, edición electrónica del Departamento de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Sobre la deconstrucción de la identidad social

En el paradigma alteridentitario, el de mucho de la comunidad feminista y de la diversidad sexual, está la idea de que los miembros de la identidad dominante deben decontruírsela, en vez que reformársela, porque esta concepción está muy influenciada por el derridismo, sucesor del foucaultismo, que como es anarquista es principistamente destructivo y anti reformista, y tiene el interés de violentar a los más poderosos, en vez que exigirles que se transformen a sí mismos de buen modo, lo que causa que éstos recelen de lo que se pretende que hagan, y con algo de buena razón, ya que la propuesta anarquista les es maltratante.

jueves, 16 de noviembre de 2017

De la monoteización imperialista

Con el imperialismo europeo se impuso el monoteísmo a las naciones conquistadas, pero habría que hacer una buena crítica del politeísmo previo, para no idealizarlo como a una víctima inocente. La conquista colonial es cuestionable por sus maldades, pero asimismo habría que indagar en la historia de las naciones conquistadas, que tampoco habrán sido del todo justas. Un tema es el de porqué las naciones conquistadas, incluso habiendo sido sometidas por el imperialismo, adoptaron bastante a los credos de sus opresores, en vez que rechazarlos de cuajo. Habría que saber si no venían acumulando broncas ante las injusticias del politeísmo.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Del nacionalismo socialista

En “Sobre mitos nacionales y el nacionalismo en Panamáˮ, publicado en Sin Permiso el 7 de noviembre pasado, Olmedo Beluche dijo que no se puede ser nacionalista y socialista al mismo tiempo, lo que a los socialistas que quieren gobernar los pone en mala posición, porque ellos quieren gobernar a naciones, a agrupamientos humanos de la identidad nacional del constitucionalismo capitalista, opresora de las que lo anteceden. El socialismo árquico debe ser nacionalista, pero de un nacionalismo en particular, que debe ser internacionalista. Es un nacionalismo contradictorio y provisorio mientras que las naciones se identifican nacionalmente. El socialismo no debe intentar adelantarse mal, ni mucho, de la predisposición política mayor de las masas nacionales, incluso aunque ella sea mala, porque es mayoritaria. En ese momento debe hacer la crítica de las masas. El socialismo debe favorecer al desarrollo de las masas, porque el avance debe ser social. No cuadra mucho el vanguardismo sobre una base social falente. Entonces, primero se debe priorizar a la calidad de la vida proletaria, la de la subsistencia, y luego en ella al desarrollo científico y político. A ese orden hay que mantenerlo como pueda ser.

En rigor, a la crítica de las masas hay que hacerla siempre, pero más aún cuando se tornan degresivas, o retardatarias.

La seudo-razón

La llamada razón capitalista es una razón falsa. El debate de la modernidad tiene un error básico, que es el de confundir a la buena razón con la seudorrazón capitalista, que es algo buena y algo mala, ya que es algo creyente y obstinada, y seguidora en ocasiones de malos intereses, lo que torna a su éxito en pendular. Logra su propósito mal y bien, y cuando lo logra, y en otras falla, y bien y mal.

El racionalismo teísta no puede asumir a los aspectos de la realidad que son contrarios a los preceptos de sus credos, o lo hace con dificultad, lo que al ateísmo capitalista le sucede de otro modo con su ideología. La ideología del comunismo gobernante es analizable, igual que la de la socialdemocracia.

El idealismo capitalista, tanto el más creyente como el más verador, es fallido, porque su razón es insuficiente. En un caso más por la diosedad y el fideísmo y en el otro más por la capitalidad, que se sintetizan en el progresismo falseado de la ONU, que mide la evolución internacional según un modelo estadístico incompleto y equivocado en algunas cuestiones. El modelo chino, el de Vietnam y Corea del Norte, es afín al del liberalismo democrático, pero con disidencia téica y otro tipo de autoritarismo político, que es correlativo a la maldad de las naciones: no se debe hacer una crítica del gobierno condescendiente con la base social. Hace a un capitalismo mixto, como el del liberalismo, tanto el orto como el heterodoxo, desde un gobierno ateo y comunista, adorador del marxismo, y de su vertiente maoísta, cosa que también son formas de idolatría. La idealización idolatrante del marxismo es un derivado de la lógica crédica al que el socialismo debe terminar. La socialdemocracia, a su vez, se sitúa más entre el liberalismo heterodoxo y el comunismo capitalista, habiendo sido proclive al socioliberalismo, tanto al heterodoxo del estado de bienestar como al ortodoxo del Consenso de Washington. El modelo socialdemócrata del estado de bienestar también fue liberal, por haber sido del republicanismo democrático de las revoluciones burguesas, pero fue heterodoxo en materia económica. Al haber adoptado al método electoral como forma de obtención del gobierno, se subordinó al constitucionalismo liberal. El problema es qué liberalismo adoptar en el marco de una lucha legal. El izquierdismo radical, tanto el anarquismo como el trotskismo, criticaron a la socialdemocracia de manera idealista, exigiéndole un maximalismo programático que no se correspondía con las reivindicaciones populares, ni con las obreras, pero a su vez la socialdemocracia falló en cuestiones en las que podría no haberlo hecho. Habrá que adoptar una política paciente, ya que el desacierto es bastante frecuente.

De la impiedad

Al haber sido casi absoluto el dominio pío liberal, se acusó a la impiedad impúnemente, tomándola como si hubiera sido mala en sí misma. Tuvo enormes maldades, pero no es mala en sí. La impiedad debe ser buena, porque debe serlo y porque ser mala le falsea la política, haciéndola recusable desde el pietismo. El anarquismo y el arquismo alterno son políticas impías, ya que le replican a la piedad oficial, desde órdenes mistificados inferiores, e incoherentemente.

Crítica favoreciente

Es mi postura ante el democratismo piero. Pienso que es la postura que debe ser desde el socialismo ateo, pero habría que debatirlo. Que lo favorezca significa que le exige la superación de su maldad.

Falso por incompleto y por malo

El socialismo gobernante es falso por incompleto, porque el fideísmo, externo e interno, le complica la socialidad internacional, y además por sus propios males, a los que le sería más fácil resolver. El socialismo será falso hasta que todas las naciones sean socialistas, o sea que no cabe pretender que el comunismo gobernante sea bueno. Existirá en crisis y mediante ellas se corregirá, lo mismo que el bloque pío, y su ordenanza no estará garantizada. Además, deberá adoptar la productividad justa.

Requechos

1. Los gauchos fueron proletarios rurales de la colonización de la conquista latifundiaria del sur de Brasil, Uruguay y la pampa, la mesopotamia y los andes argentinos. Eran los migrantes libres de la colonización, plebeyos dejados por los patricios en los márgenes de su territorio conquistado. Vivían entre los habitantes previos y los patrones, que eran católicos castos, de sublimación de la libido reprimida en la acumulación dineraria, y de propiedades económicas más concretas. La acumulación de capital es como la consecución de créditos divinos, de favores a los dioses. Quizás no lo sea, pero cabe que en algún momento los capitalistas lo hayan entendido así, porque la adscripción religiosa genera un comportamiento en el que se simboliza al entorno, y a los hechos de la propia vida, de acuerdo a los mitos fundadores. Los gauchos existieron hasta su integración al modelo agroexportador, cuando se transformaron en proletarios asalariados, en obreros y en trabajadores, en changos pagados, en general por el patriciado oligarca, una vez que se hubo independizado del reinado español. Se reintegraron en el salariazgo cerealero y ganadero. Tanto los proletarios rurales como los urbanos de la conquista imperialista europea fueron migrantes procedidos de Europa, lo mismo que la clase alta que migró, con la evolución clasial-estrática que eso tuvo. Huían aterrorizados por la religiosidad extrema, tomándola bastante por cierta sin que lo fuera, y replicándola.

2. La misma división política que hay en las llamadas ciencias sociales la hay en las otras naturales, referidas también a asociaciones de perceptos, regulares e irregulares, en tanto que la materia objetiva tiene cierta persistencia, cambia mientras que persiste, en algunas de sus partes. No cambia todo del todo de un momento a otro. Por eso es que la materia mantiene sus formas mientras que las mantiene, de lo que los perceptos recibidos por los vivientes tienen cierta regularidad. No pensamos cualquier cosa ni de cualquier manera. Pensamos lo que pensamos durante la historia de nuestro pensamiento, y con cuerpos animales. La discusión entre liberales ortodoxos, heterodoxos, socialistas y demás sucede en la medicina y en las otras ciencias consideradas duras, porque son más dadas a objetos inertes, o de lógicas biológicas, cuyas leyes son más prefigurables, pero en verdad ni las de la sociedad humana son siempre blandas ni las otras naturales siempre duras. De hecho, la diferenciación es absurda, porque las naturales estudian asociaciones de seres, inertes y vivientes.

3. El sistema social humano persistirá fallado.

4. La corrección es criticable porque la hubo mala. Es una regimentación conjunta, que falla porque el conjunto social que la ejecuta es mal producente, en tanto que sigue a ideas equivocadas, así como acierta también y hace bien.

5. Una infantilidad kirchnerista. Cuando se pelearon con el gordo Casero durante la asociación del macrismo con la obra pública estatal de su gobierno. Había cuestiones más importantes de qué ocuparse. El considerado infantilismo es el ludismo adulto, y bien entendido es la propensión a los infantes, la cual es necesario que sea buena. Fue un ludismo mal conducido, del democratismo peronista argentino, que es profidente.

6. Los géneros culturales son elaboraciones de los seres vivientes.

7. La moral de la izquierda puede ser buena. Fue mala, pero puede llegar al buen hedonismo, porque puede ser agnóstica y atea, aunque deba mantener la sensibilidad naturista, la que le faltó bastante por el mal industrialismo que adoptara, y qué decir de la rudeza con la que trató a muchos de sus rivales, a unos cuantos de los cuales los fusilaron. La concepción de izquierda puede ordenar bien a la existencia social humana, pero para eso tiene que ser buena, y más ordenará el teísmo y el idealismo capitalista, por lo menos a corto plazo. La moral de izquierda puede ser buena o mala, pero la de derecha no puede ser tan buena, por ser procapitalista.

8. La obsesión armamentista rusa. Durante el estalinismo, y después, el que fuera imperio ruso retomó la obsesión armamentista, convirtiendo a la URSS en la segunda potencia militar mundial, en tanto que en el comienzo de la modernidad compartía el puesto con el imperio chino antiguo, los reinados europeos y las potencias musulmanas. Con los imperios americanos apenas tenían contacto en Rusia, y ni que hablar con las grandes naciones de las otras colonias, ni de las menores, las del África subsahariana, la India y Oceanía. Con el Asia central y el oriental que le es externo tuvo relaciones cercanas por haberle sido vecino. Incluso con la caída de la URSS la nación rusa, la principal de sus ex repúblicas integrantes, sigue siendo una de las superpotencias militares del planeta. Readoptó al escudo imperial monárquico, el del reinado cristiano ortodoxo, al que el gobierno mandó a poner en los avisos promocionales del mundial de fútbol del año que viene. La falsedad del comunismo soviético causó su caída, y lo mismo puede sucederle al chino si no corrige sus males, para lo que se los debe señalar. Falta mucho de crítica socialista a la maldad del socialismo gobernante, incluso el sufragista. El socialismo, para superar al capitalismo, debe ordenar a la producción humana mejor que él, para lo que debe asumir sus propias faltas. La autotransformación exige la autocrítica, que es parte de la crítica. La crítica de la razón no tiene porqué hacerse problema de referirse a sí misma, ya que la buena razón es necesaria para nuestra especie y su entorno.

El escudo que muestra Rusia para el mundial es cristiano ortodoxo pero republicano. Es el escudo de una república religiosa de pasado monárquico y que sigue siendo imperialista.

9. Ahí en un documental del canal Encuentro dijo un entrevistado que el fútbol fue un invento del patriciado inglés. Lo debe haber sido su formalización competidora y esquemática, de carácter arquetipizante, pero el juego de patear pelota se inició desde abajo, de patear bolas simples para divertirse, a lo que se hizo socialmente. La mala formalización del fútbol profesional hace a su falsedad. El fútbol común o es menos competitivo, o es más colaborativo que el comercial, pero también está contrariado por el formalismo dominante, al que sustenta y al que reproduce hipócritamente. Tampoco hay que idolatrar a la base comunitaria, ni negarle su lugar en la reproducción de la maldad del sistema vigente: requiere de un juicio exacto.

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Porqué es tan efectivo el materialismo capitalista?

El materialismo capitalista, inicialmente monoteísta y luego biconceptivo, al plegársele el ateísmo socialista, tanto el socialdemócrata como el comunista, y de menores formas el resto de la izquierda, es bastante efectivo porque responde a la ciencia más elaborada por la especie, la universitaria, además de que la clase capitalista hace el esfuerzo inmenso de analizar a la realidad para sobrevivir, porque existe en una competencia muy rigurosa.

La hackeada a Appleby sí que fue buena

Es la empresa financiera de Bermudas a la que le sacaron la información de las denuncias mundiales más famosas sobre la defraudación capitalista de los últimos cuarenta años, la de la fuga y evasión en las guaridas fiscales.

El feismo y el verismo son métodos conceptuales

Son formas de elaborar a los conceptos.

La poética los mezcla priorizando a los motivos mitológicos, e incorporando al figurativismo literario y teatral. Es una discursividad crédica social, y es lúdica. Un arte conceptivo de expresividad libre. En la ciencia el discurso debe adecuarse a su objeto, lo que muchas veces no sucede. No obstante, el arte debe responder a la crítica social que se le hace, porque tiene implicancias históricas. Al arte se le exige que sea bueno, sin que se sepa bien qué es eso, porque la crítica artística carece bastante del juicio histórico que tiene que tener, que debe ser revolucionario.

La ciencia también usa figuras alusivas para representar a su objeto, pero éstas suelen ser dejadas cuando se le crea una explicación más cierta, lo mismo que se le hace al arte cuando es más gozoso, con sus reacciones históricas, acordes a la evolución de la política humana.

La flor de loto contiene droga

Los religiosos hindúes la usaron para embriagarse. Así tuvieron sus borracheras, a las que llamaron “elevaciones místicasˮ.

Parte del anarquismo es politeísta

Cultiva pocos dioses. Baco, Zaratustra, el diablo y algunos que otros más, soliendo cultivar a pocos. El anarquismo es una política de mística alternativa a la oficial. A lo largo de su historia, desde que comenzara a gestarse en la Grecia antigua, por medio de la Academia, el anarquismo y sus precedentes fueron cultores de credos discrepantes a los dominantes, así como su política también fue heterodoxa. En eso es igual al comunismo, y ambos promovieron al ateísmo, aunque mantienen un carácter mitero intermitente, esto dicho en su sentido más usual, el de los mitos fabuladores.

El cocratismo

Es el arquismo comunero, denominable también como coarquismo. El democratismo se le aproxima porque es de gobierno popular, pero está sometido al constitucionalismo privado, que es procapitalista. En tanto que rijan las constituciones capitalistas no cabrá exigirle a los gobiernos democráticos que depongan a la acumulación de capital, pero sí la pueden atenuar, lo que ya sería una aspiración tal vez inalcanzable. Los gobernantes también deben cumplir la ley, según lo dispone la corte suprema de cada país, y se los obliga con el ejército. El arquismo común puede ser teísta y debe ser agnóstico, porque debe sujetarse a lo que la humanidad haya averiguado por cierto.

Así como el monoteísmo superó al politeísmo, el ateísmo es superior al monoteísmo.

El populismo es del iluminismo pietista democrático

En que es pietista popular su cientificidad se le torna de fideísmo democrático, que es procapitalista porque el empresariado urbano moderno impuso su proyecto histórico, lo que da cuenta de que el monoteísmo tiene una sapiencia superior a la del politeísmo, pero aún así es falsa, porque es teísta. La deificación ocasiona un conjunto discursivo enorme, al que las naciones reproducen a diario y que dificulta la comprensión necesaria de la realidad.

La idea del iluminismo mezcla a la averiguación científica con la iluminación religiosa, de la que proviene, porque el iluminismo es en gran parte monoteísta: es posterior al debate medieval sobre las llamadas iluminaciones trascendentales, que eran tomadas por divinas.

Heidegger contra la metafísica griega antigua

Heidegger acusó a la ciencia aristotélica, la principal de la academia griega antigua, de aplacar al culto de la poesía mítica, por lo que adoptó a ese misticismo poético, lo mismo que al germano, porque buscó fundamentar a la ciencia en la mistificación poética. Hubo mucho para criticarle a los jefes griegos, como que hayan sido esclavistas, o patriarcas, pero eso a Heidegger no le molestó, como sí lo hizo que tuvieran una técnica a la que él denominó provocante, sin que explicara bien qué quiso decir con eso.

Los luditas hacen mal al retomar a la crítica heideggeriana de la técnica, porque a Heidegger no le molestó la opresión de la clase dominante realizada mediante la técnica de la ciencia oficial, sino la superación de la poesía pagana. El planteo heideggeriano es reaccionario porque es paganista: intentó volver al politeísmo. Tampoco es cuestión de optar por el aristotelismo, que fue de un cientificismo politeísta e imperialista, el de la expansión imperial de Alejandro Magno, anterior a que se cristianizara a la nación griega. La crítica ludita es impotente para imponerse, pero tiene validez por sus razones, a las que se debiera conocer bien.


Lectura

Friedrich Hölderlin, Hiperión, o el eremita en Grecia, sin datos.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Cataluña es al menos binacional

Parte de la nación catalana está en Francia. A los catalanes se les impuso la partición por España y Francia, hace 300 años según dijo la Izquierda Republicana de Cataluña en su sitio web. La independencia catalana de España no bastaría, porque faltaría la de Francia, pero el reclamo por la determinación debe ser atendido en lo que vale. Así como las potencias coloniales europeas partieron a las naciones africanas, americanas, asiáticas y oceánicas a las que conquistaron, separándolas en distintos países según la división territorial que hicieron mediante la guerra, proseguida luego de las independencias por las capitalesías nativas, las dirigencias española y francesa le hicieron a catalanes y a vascos, parte del imperialismo intraeuropeo, el mismo que le hicieron a los países de Europa del este. El imperialismo es la supremacía nacional, la de un conjunto de naciones por sobre otros, y con sus cruces e intercalamientos.

Las islas Baleares, Cataluña Norte, Valencia y la franja de poniente también son regiones catalanas.

Coverancia, covancia

La confianza, como criterio para relacionarse, podría ser reemplazada por la covancia, el establecimiento de acuerdos sociales según la verdad, que fallaría también.

Marx fue un dramaturgo reprimido. El crarquismo, la crítica árquica

Se le nota el interés dramático en sus exclamaciones trágicas, y en su comicidad. El Manifiesto comunista es una proclama democrática artística, por lo que es perdedora, en tanto que la política artística democrática es inferior a la religiosa estricta, que no es verista pero sí superior, al seguir al materialismo teísta alto, cuya fidencia es la más sofisticada, una sofisticación mítica mal perfeccionada por mal producida. La reivindicación por la transgenerización de la ciencia y el arte tiene alguna legitimidad, pero no puede suceder bien en el marco de la conceptividad crédica y manipuladora. El tema es qué transgeneridad debe ser, y que diferenciación de géneros debe hacer la humanidad para vivir de buena manera. Cierta diferenciación genérica será porque las personas la harán, así como sus entrecruzamientos, de distintos tipos. Lo que no debe ser es la modernidad mística. Esa veta gótica de Marx tiene fallas superables, a las que alguna vez se volverá a superar. Marx fue un científico bohemio, al que le gustó Shakespeare. Fue performático porque fue teatral, aunque eso le falseara la compresión histórica, y por ende la política. El teatro es inferior a la crítica porque es menos inteligente, y la impulsa. En el teatro hay una crítica histórica implícita, aludida con las representaciones teatrales, que hace a la crítica científica, que es más alta porque el razonamiento abstracto es la instancia humana más superior, lo que no implica que sea siempre mejor, sino que es de una discursividad analítica, o sea que intenta que la producción de la especie se ordene según el pensamiento, que es el de la política, a lo que se logró bastante, así y con lo malo que fue. Superior al arte popular es el ejército, con su cultura más elaborada, la del clasicismo privado, porque el ejército, como la policía, está facultado para utilizar armas de guerra, lo que implica un nivel de sofisticación mayor, basado en el fideísmo científico moderno, que es capitalista, como lo es el idealismo socialista gobernante. Cabe analizar a la capitalidad china.

La del comunismo es una política lúdica, por lo que es inferior, ya que el ludismo inutiliza a las personas para el uso de las armas de guerra, a las que se llega por medio de la religiosidad estricta, la del liberalismo conservador, que es el privado, religiosidad que fuera reemplazada por una disciplina dura en los países de gobiernos ateos, que tienen ejércitos enormes, con tecnología de primera categoría. Lo que establece la escisión entre lo público y lo privado, que marca a la del pueblo y la capitalesía, es la milicia armada, el ejército profesional, que se compone de adeptos a la constitución, de personas que viven de acuerdo a la ley, o que lo aparentan cuando no, según composiciones entre la ley religiosa y la gobernante, las que a su vez van cambiando. El estado humano fue divinizado por las naciones, fue considerado como el estado de naciones divinas, con cuyas constituciones dispusieron órdenes liberales teístas, hasta que el ateísmo empezara a gobernar. Gobiernos téicos hubo desde el inicio de las civilizaciones, hace como 9 mil años. Gobiernos ateos desde 1917. Así como hay que ser tolerantes con los errores ajenos, y así como se omite hablar de los que causan los capitalistas fidentes, también hay que criticar sensatamente, sin exigir de más, al comunismo soviético, incluso con lo pésimo que fuera. Hay que tener presente que el capitalismo hace una difamación de la historia soviética, con una crítica capciosa, que no lo recusa para lograr un orden mejor, sino para mantener al vigente. En eso habrá que informar sobre el comunismo chino, que será decepcionante porque hasta ahora se le ocultan mucho sus males. Al ser una potencia mundial subyuga a sus potencias menores, y su gobierno es nacional, aparte de propulsar a una capitalización enorme. Los gobernantes también son explotados. La crítica árquica tiene que reconocer eso. La violencia histórica causa una neurosis que es transclasial, y así como ese hay muchos otros factores dañinos al privatismo.

La ley pauta la inclusión estipulada por la dominancia, de acuerdo a las formas admitidas por la constitución, que varían según los gobiernos dentro de su marco. El ejército y la policía son financiados por los gobiernos mediante la recaudación tributaria, por lo que sus miembros son mandatados para hacer cumplir a la ley, aunque mucho no lo lograran a veces. Les pagan sus salarios desde los ministerios y gabinetes menores, por medio de las autoridades propias de las fuerzas armadas.

La de la indistinción de los géneros formales es la postura transdisciplinaria, que es opuesta a la división social del trabajo, cuya deposición exige necesariamente de la reforma legal. La indiferenciación genérica no puede ser en tanto que las mayorías nacionales los reproduzcan: su creación histórica es refectuada. Existen como géneros críticos y evolutivos, según los hace ser la sociedad humana, y se clasifican según la posición social de quienes los hacen, de abajo para los productores bajos, media para los medios y alta para los altos, con su transformación factual. Los humanos de las clases bajas efectúan más a los géneros culturales bajos, como la albañilería y la cumbia villera, los medios a la contabilidad, la carpintería y al rock barrial y los altos a la lógica pura y al clasicismo supraordinario, entre otros muchos, dicho así a modo de ejemplo.

La división social del trabajo deberá persistir, pero de una manera grata, que debiera ser variable de acuerdo a los intereses sensatos de las personas y a su modificación consensual.

Las secuelas históricas del fideísmo

Cuando critico al fideísmo no es para provocar a nadie, sino porque sé que tiene consecuencias históricas perjudiciales para la humanidad. El fideísmo autoriza a la práctica con la fe, por lo que manda a cometer actividades según la fianza, en vez que detenerlas para indagar a sus cuestiones atinentes lo necesario para operarlas bien. El fideísmo vetó a la veración social de los asuntos comunes, o la interrumpió con fiereza, y ordenó a los actos según aquello en lo que confiaba. Entonces, es muy injusto, por su accidentalidad y su mal propósito. El idealismo socialista se le opone, pero tampoco lo hace tan bien, al replicar al fetichismo mercantil y a la acumulación de capital, con las que coexiste tanto dentro como fuera de su bloque. Tampoco cabe que exigirle perfección absoluta al comunismo chino, ni pretender que no cometa maldades como las de las naciones religiosas. La humanidad existe en conjunto, y su práctica es algo imitativa. Los gobiernos destruidos gobiernan mal, y su destrucción, que da su declive, responde a la falsa conciencia de las naciones a las que representan, y en particular a la de sus clases dirigentes.

Dios, eidos, idea

El calendario latino es judeocristiano en que viene del paganismo romano, por lo que los nombres de los días remiten a los dioses de ese politeísmo: Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno, y es cristiano en que replica a la idea de que el domingo es el día de descanso, así como dicen que su dios, luego de crear al universo, descansó en el séptimo día. A su vez, las formas de esos dioses, al haber sido recordadas por algunos de nuestros antepasados, inspiraron a los nombres que los latinos les pusieron a los planetas, a medida de que los fueron descubriendo, a la par que los humanos de las restantes culturas también denominaron a algunos de ellos, y lo deben haber hecho con las estrellas y la luna. Algunas de las especies animales que no son humanas también deben haber visto a la luna, y tal vez a las estrellas.

La noción de dios es parecida a la del eidos griego, y las dos similan a la de la idea. Tienen grafos parecidos, y además les coinciden los significados, que tienden a remitir a las ideas más abstractas, en los dioses pensados por la humanidad al relatar míticamente su lugar en esta tierra. Son formas imaginarias de las más abstractas, que se corresponden a la lógica predominante porque la dominancia universitaria es teísta, en tanto que las leyes extracomunistas lo son. La primera lógica a la que recusó el anarquismo es la del pietismo dominante, y en segundo lugar a la socialista atea, pero lo hizo desde la mística báquica, que buscó la excusa de Baco para beber vino, en vez que emborracharse explicitando su deseo de hacerlo, que puede ser bueno, al igual que hubo sido diablero.

El anarquismo también fue muy tonto, por haber sido diablero. Todo misticismo es tonto, como todo pietismo lo es, peor de lo que lo es el ateísmo; en general, habrá habido excepciones. El extremismo suele ser imbécil porque prioriza a las ideas por sobre la calidad de la existencia. El comunista también. Lo que no sé es qué extremismo debiera ser para la izquierda. La izquierda podría adoptar un extremismo, pero ¿cuál?. Seguro que tendría que ser moderado, y centrista, pero no sé cómo sería eso, porque los proletariados nacionales son centristas.

viernes, 10 de noviembre de 2017

¿Qué es la paranoia?

La jerga psicoanalítica está desacertada, por lo que las palabras con que se designa a las patologías adquirieron significados distintos, varias acepciones, lo que falseó su entendimiento. La paranoia es una demencia persecutoria, pero al analizarla los psiquiatras, que suelen ser religiosos laicos, no admitieron el lugar del mal entendimiento crédico en la perversión y en las patologías, ni menos aún de la incidencia del capitalismo y de los conflictos históricos en la psiquis humana. Tampoco dieron cuenta lo debido de que hubo personas a las que se catalogó de paranoicas cuando efectivamente estaban siendo hostigadas por grupos de otras, lo que es común a la agresividad social actual.

La psicología que está a favor del sistema vigente no le reconoce lo suficiente su generación de males anímicos.

De los capitalistas menores

El empresariado mediano es capitalista, porque hace una acumulación de capital basada en la extracción del plusvalor de sus empleados, pero su capitalidad es común. No es parte de la clase dominante, pero debe ser corregido, como tantas maldades comunes. La clase capitalista tiene una parte baja que es la pública y otra alta que es la privada, que es el problema principal.

Del seudoajuste

El llamado ajuste que efectúa el privatismo no es un ajuste en verdad, porque si lo fuera sería gustoso. Es un seudoajuste de las finanzas estatales, a las que en falso se toma como desequilibradas por el gasto público del liberalismo heterodoxo, al que la religiosidad estricta del ortodoxo consideró como una fiesta a la que le replica con un remedo mortificante. Es el miércoles de ceniza en términos de política económica, posterior al martes de carnaval, que tampoco se salió de la lógica divina: es de deificación baja. El liberalismo pendula según la lógica del combate entre el carnaval y la cuaresma, o sea, entre el pietismo privado y el público, en tanto que este último incluye a deificaciones comunes tomadas por buenas, como los cristos populares y sus santos subsiguientes, e incluso a algunas malas adaptadas simpáticamente, como los diablos risueños, lo que hace a la confluencia crítica del democratismo piero con el ateo socialista.

La divinización privada es una truchada enorme también, y contiene a dioses más estilizados, más finos, y más proclives al terror porque la privatización es aislante.

jueves, 9 de noviembre de 2017

La muerte es un buen tema para la ciencia. Lengua y lógica

Y pienso en la ciencia de la historia individual, el saber de cada quien. Cada ser vivo consciente de la muerte la piensa. Los vegetales, ¿son conscientes de la muerte? Los animales, incluso los insectos, lo somos, porque supimos de la muerte de otros vivientes al percibir a sus cadáveres. La ciencia, en esencia, es el saber. Ni siquiera tiene que ser racional en el sentido de la lógica más abstracta, propia de animales lenguados, que somos cerebrales, incluso la primigenia de los lenguados inferiores al humano. La lógica es língüica. Lo que pasa es que en las especies linguales que no son humanas está menos desarrollada, y tal vez no siempre, pero seguro que piensan de acuerdo a los sonidos que emiten fónicamente. Todos los vivientes somos científicos, en el sentido de que percibimos a nuestra realidad externa. Pasa que cada especie tiene su forma discirniente, forma que a su vez remite a la de sus semejantes, primero, y a veces a la de los más diferentes después. Es que la ciencia puede fallar. No cabe pretender perfección absoluta a la ciencia, humana o no, porque no la tendrá, en tanto que es una práctica.

Cuando los lobos le aullaron a la muerte, la pensaron de algún modo, de una manera más emotiva que inteligente, y con la rememoración visual de las lobas muertas a las que amaron, y lo mismo las lobas, y ambos también homofílicamente. Eso implicó un pensamiento amoroso y la elaboración duélica de sus pérdidas, en especímenes de algunas especies cánidas. Así mismo sucede en las otras especies animales, todas procedentes de un núcleo común, la Tierra, en que se engendraron espontáneamente las células vivientes, de las que derivan las ramificaciones biológicas de las que es nuestra especie. Las distinciones entre especies vivientes son históricas e imperfectas, pero es posible hacerlas porque las especies existen como agrupamientos de ejemplares de características diversas.

El antihumanismo es deponible porque es una solución fracasada. Está preprogramada para fallar, inconscientemente, porque obedece a una mala lógica, que es la de negarse a sí mismo. Los antihumanistas son humanos.

Para que los pibes no se rompan las gambas en las canchas de fútbol pavimentadas, y revientes análogos

Habermas le discutió a Derrida el planteo histórico, su comprensión de la historia y su propuesta de respuesta política intelectual al análisis de la historia, con su injusticia. Apenas conozco al debate, pero puedo decir algo al respecto. Es una dicencia escrita.

Los géneros existen. Son grupos identificados que tienen límites evolutivos e intersectarios. Son géneros de seres que tienen una historia. Los seres tienen una historia común en la que se diferenciaron entre sí. De allí que su entendimiento por parte de las especies vivientes, y de la humana, haya sido genérico. Se agrupó conceptualmente a objetos afines, y a su vez fundidos en una misma existencia.

Parte de la crítica literaria es de una cientificidad falsa porque la ciencia responde más al teísmo capitalista, al idealismo de fe, que es el del fetichismo; pero es científica, en el sentido de que es discirniente. Sucede que hace un discernimiento de mala calidad, porque es lacerante. Al ser aristocrática, cuando es procapitalista, como lo fuera el anarquismo capitalista, de liberalismo ateo mal producente, adopta un carácter hiriente, como los diablos de los mitos, así como el comunismo fue un gran destructor de naciones, en tanto que la dominancia moderna ejecuta una laceración social que se refleja en el privatismo universitario. Es un reflejo imperfecto. La posmodernidad derrideana es lesiva porque la postura política de Derrida fue lesionante, por haber sido mal destructiva, al haber entendido él a la realidad de mala manera, porque fue místico en vez que agnóstico, o sea que tuvo la falla fundamental de interpretar a la historia en términos miteros, que son prestos a mentiras, con las maldades que se les derivan. El anarquismo posmoderno prendió con la decepción ante el sovietismo, y se consolidó con su caída, porque ofreció una crítica elaborada al sistema dominante, con su teísmo principal, un conjunto de monoteísmos en su gran mayoría, pero no fue una crítica atea, sino mística, sometida a dioses raros, con cultos esotéricos, que a sus seguidores les hicieron perder el tiempo en frivolidades fáciles de notar, cosa que los descalificó socialmente ante la moral dominante, también téica, y mal exigente aún en el bloque comunista, cuyas naciones tienen gobiernos privados, a los que les falta profundidad de análisis porque la internacionalidad es relativa. Las naciones humanas coexisten relacionándose, y son provisorias. Al ser identidades malas, porque son ritualeras, existen en falso. El nacionalismo es ritualístico porque proviene de los cleros, que al construir órdenes sociales conformaron a la identidad social y territorial de las naciones, identidad crítica porque el caos histórico no se le compone bien, al provenir aquélla de un condicionamiento equivocado. Pasó porque los cleros principales no estaban bien predispuestos a relatar a la realidad, por creer y porque sus integrantes debían adaptar los descubrimientos que hacían al vivir con los mitos fundantes de sus naciones. El misticismo pagano de Baco, y conexos, les respondió con violencia, pero sin criticarlos de verdad, lo que empeoró la situación. Situarse viene de asentarse, del seteo inglés, como montar un set, por lo que es sedentario. Después de varias décadas de vivir en la urbe, se dificulta dejarla por las lesiones esqueléticas, que impiden la mudanza al campo y la reiniciación de la vida personal. Los situacionistas fueron yiros, girantes, como los rolingas, y los nómades hicieron una migración en mucho interurbana, y en transporte a motores de combustión. No pudieron recuperar a la cultura rural perdida porque la tierra extraurbana está acaparada por los capitalistas agropecuarios, y fueron burgueses de estudios superiores, así hayan sido de secundaria, lo que da cuenta de su nivel social, de media y alta urbanidad. Los anarquistas, al ser universitarios, son de alta urbanidad, pero de índole democrática. Muchas llegan a la universidad desde las clases de abajo, por lo que son proclives al diablismo, y a los cultos populares, lo que es un error, porque el diablo no es un ser objetivo, que exista por sí, sino un mito humano que es tomado por verdadero mientras que es falso, como todas las idolatrías lo son: se le atribuye existencia objetiva a un personaje imaginario que no la tiene y que fue inventado por humanos en sus relatos religiosos primarios. El arquismo común también se debate entre el misticismo raro y el bajo, o el ateísmo: no es todo agnóstico siquiera. El comunismo téico también es una contradicción insensata, con sus variantes hasta el centro, que son dioseras porque la base popular de los partidos ateístas no es agnóstica lo que debe ser. El ateísmo político carece mucho de base social, al incomprenderse a la crítica que el racionalismo verista le hace a la creencia, que entonces transcurre en las instancias sociales, al modo del fetichismo, también transinstancial.

La identidad mágica también es falsa, porque no asume a la realidad de verdad.

Yo soy agnóstico con certeza, porque sé que la existencia objetiva de los dioses no fue comprobada lo debido para sostenerla, y también soy ateo, pero eso sin la certeza suficiente, como postura aventurada.

martes, 7 de noviembre de 2017

De la insuficiencia de la crítica política

Como el debate político suele acotarse al nivel superestructural, sin ahondar en la infraestructura, la crítica es insuficiente.

La reprensividad justa y pragmática

La juridicidad de izquierda suele tener problemas serios cuando adopta una postura excesivamente indulgente con los delincuentes, al considerarlos demasiado como víctimas de la violencia dominante, responsabilizándolos poco de sus propias maldades, por lo que suele oponerse al endurecimiento de las penas no siempre con razón. Además, está la cuestión del punitivismo, cuya lógica justiciera es falsa por castigadora: intenta corregir apenando.

La izquierda deberá adoptar una postura pragmática, en el sentido de práctica, respecto del tema, que depende de la correlación de fuerzas y que necesita de reformas para mejorar la calidad del tratamiento dado tanto a los delincuentes como a sus víctimas, y a su vez deberá sostener la crítica a las causas sistémicas que propulsan a la criminalidad.

El problema de la socialdemocracia

Es que el pueblo es medio falso, lo que degrada al gobierno, además de que es poco socialista. De allí que la transformación progresiva sea crítica, lenta y revertida. El socialismo insurreccional, o mismo el movimientista, tienen la misma dificultad, aunque para estrategias políticas distintas.

lunes, 6 de noviembre de 2017

El cuerpo humano es orgánico

Aunque no me perdonen los anarquistas, lo del cuerpo sin órganos es calamitoso. Basta ojear con algo de sentido común al artículo “¿Cómo hacerse un cuerpo sin órganos?ˮ, escrito por Gilles Deleuze y Félix Guattari, para darse cuenta de que es un planteo autodestructivo y dañino. Nuestro cuerpo se compone de órganos, a algunos de los cuales los sentimos más constantemente, como a los órganos de los sentidos, y a otros más cada tanto, como cuando se lastiman, mientras que a sus excrecencias inertes, el pelo y las uñas, no las sentimos. Experimentar al cuerpo como si no tuviera órganos es imposible, ya que los de los sentidos están activos durante el tiempo despierto y porque al pensamiento lo sentimos en el cerebro, pero además porque los órganos a los que no percibimos usualmente también existen.

El anarquismo, de distinta manera que el socialismo árquico, replica a la lógica sagrada cuando prioriza a la ideología por sobre la calidad de la existencia, incluso la de los mismos anarquistas.

Sentencia de maestro guerrero imaginario

“Da la pelea que puedas ganar bienˮ.

Análisis téico de la última elección legislativa argentina

Cerca del 95 por ciento de los votos fueron para partidos católicos, y 5 por ciento para ateos, con una abstinencia de alrededor de un cuarto del padrón electoral, unas 8 millones de personas, que debe haber replicado más o menos a aquella proporción, padrón que a su vez abarca como a tres cuartos de una nación de 44 millones de habitantes. Conté un padrón de casi 32 millones de electores, con cerca de 24 millones de votos emitidos.

En mi recuento casero, que fue de las elecciones primarias, el macrismo obtuvo como 8 millones 300 mil votos, y el fernandesismo como 7 millones 700 mil. No tengo datos del massismo, ni del randazzismo, ni del FIT, ni de los demás. Tampoco decía la fuente si los sufragios eran senatoriales o diputadenses.

En rigor este tema es aún más complejo, porque dentro del fernandesismo hay sectores ateos, comunistas y socialistas, y porque no siempre la gente vota de acuerdo a su concepción universal.

De la postura del liberalismo ortodoxo y del heterodoxo respecto de la capitalización

El liberalismo ortodoxo es más propenso a la generación de capital financiero, en tanto que el heterodoxo lo es del trabajista, pero ninguno resuelve bien al tema. Son oscilaciones de la política crédica posterior a la imprenta, que permitió la fabricación de los billetes y de las letras del tesoro, los cheques, los pagarés y los bonos accionarios. La modernización monetaria acontecida por la imprenta implicó que el acaparamiento de valores abstractos dejara de ser exclusivamente en monedas, de monedas acuñadas en metales, y se combinara con capitales impresos en papeles, lo que fue junto a los minerales más caros forjados en lingotes. Luego se les sumaron los capitales informáticos, que residen en bases de datos computacionales, como los bit-coins. La financiarización del capital posterior a la crisis de 1973 es preponderantemente internética, ya que las cuentas bancarias más grandes son computadorizadas, existen en archivos informáticos: son capitales monetarios de cuentas bancarias internéticas. Las transferencias capitalistas del nivel de las cuentas offshore, lo mismo que las de las acciones, son de montos dinerarios representados en la internet, respaldados por el capital menos abstracto acumulado por los bancos en impresiones papélicas y acuñaciones metalíferas, que no podrían satisfacer a su pedido entero, porque no tienen tanto capital impreso y acuñado como el representado en el software, en la programación de las computadoras. El capital internetizado es la cúspide superior de las finanzas, al que suceden los valores impresos en papel, los lingotes y las monedas, que representan a los de los medios de la producción empresarial laborista: la tierra, las instalaciones, las máquinas e instrumentos, los obreros, y a los demás. Existe el capital de cambio como subtipo del capital de uso. El valor de cambio es un valor de uso, porque el intercambio es una relación para la cual sirven los objetos que lo representan, pero es prescindible, o modificable. Cambiará de facto.

El billete más famoso de la historia dice “in God we trustˮ. El fetichismo de la más universal de las mercancías es del dios del cristianismo protestante, y es confiante. El dibujo del anverso del billete de 100 dólares representa a la casa de gobierno original de los Estados Unidos, el Hall de la Independencia, en la que se lo ha de haber diseñado, sobre la cual figura aquella sentencia, dando a entender que el gobierno estadounidense confía en dios, lo que implica que es un gobierno netamente teísta, correspondiente a una ley suprema que también lo es.

Los angloparlantes llamaron trust tanto a la confianza como al emprendimiento, porque el empresariado ánglico inicial fue protestante, la religión más avanzada de la época de la revolución industrial. A los contratos empresariales los hicieron confiando. La fidencia es la noción central del contractualismo moderno por eso mismo. Hace a una sociocidad, a un asociacionismo, féico. El fetichismo capitalista contiene a la fe como eje central de la asociación empresarial, lo que debe suceder incluso en China. La práctica empresarial está concordada con la fe, así como el empresariado es creyente y eclesial en gran medida, es más dado a la educación universitaria que está clericalmente ordenada, la educación privada, la de las religiones oficiales, que a la pública, de pieticidad democrática y laica. El empresariado del bloque comunista debe asistir a universidades sofisticadas ateas y comunistas, porque son financiadas por los gobiernos materialistas históricos, que tienen la contra del autoritarismo del gobierno de partido único, que no es tanto peor que el del constitucionalismo votero, el de la elección de las autoridades mediante el voto. Habría que evaluar qué bloque tiene más autoritarismo gubernamental sin el prejuicio equivocado de que el liberalismo capitalista no es autoritario en sí mismo. Hasta ahora, la crítica al comunismo soviético y chino no contrapuso su calidad con la del capitalismo privado, que también tiene su estatismo económico, sin ser ateo ni socialista. El liberalismo, al ser gobernante, es árquico, y es estatal: reformó al estado desde la ley del gobierno, y siempre permitió el triunfo privado, también en su versión heterodoxa, pero se adapta mejor a las condiciones de las naciones porque éstas están muy determinadas por el clericalismo. El liberalismo es la doctrina política del clero moderno, es el correlato laico del eclesiastismo posterior a la reforma protestante, en concordancia crítica con la iglesia, y el heterodoxo lo es del clero medio y bajo.


La razón más abstracta parece bastante vacía, pero es plena

Parece vacía porque contiene a los pensamientos abstractos, que tienen consecuencias en el entorno porque impulsan a la práctica móvil. Asimismo, estos pensamientos son abstracciones de la realidad más concreta, y tienen diferentes calidades, según se le correspondan y según la operación que generen.

Incluso en los pensamientos más abstractos las imágenes mentales que tenemos son plenas, porque las ideas principales suceden sobre un fondo, que es algo aunque sea oscuro, y no siempre lo es. El asunto es de qué plenitud se trata, lo que responde a la exterioridad, porque el alma tiene la facultad de reflejar a la existencia externa, que es de la que se nutre el cuerpo que le da sustento. Cabe criticar a la razón por los resultados de la práctica social a la que indujo. Esa es la crítica que cabe hacerle al racionalismo privado a lo largo de la historia, haya sido esclavista, servidumbral o salarial, y además por el feísmo.

El andomarquismo

El anarquismo oscila entre rechazar al gobierno y hacerlo con el gobierno malo, como es el caso del anarquismo zapatista, que no se asumió como bonarquista ni cuando apoyó a las juntas de buen gobierno. El andomarquismo es la política que objeta al gobierno dominante, que tiene un teísmo dominante, política que tiene varias formas de teísmo alternativo, además del ateísmo materialista agnóstico, el seguidor de la idea del big bang que no supone que éste fuera precedido de un dios. En ocasiones el anarquismo es comunista, o democrático, falseándose a sí mismo, porque entonces es un anarquismo árquico, un seudoanarquismo, coárquico, de búsqueda de un gobierno popular. Si van a ser anárquicos debieran serlo de verdad, lo que es imposible porque los pueblos seguirán recreando a los gobiernos, por lo que las relaciones humanas serán relativas al gobierno así sea indirectamente, de lo cual deduzco que deberían ser bonárquicos, aunque la del bonarquismo sea una aspiración inalcanzable, porque es necesaria para el común de las naciones. Eso si les interesa ayudar a vivir a los más pobres.

El anarquismo tiene el problema de que a la vez que objeta al gobierno existe en sociedad gobernada, por lo que su recusación le causa conflictos interpersonales de índole cotidiana, porque su aspiración anti gobernante se topa una y otra vez con las actitudes legales de la gente proárquica. Es más fácil sostener al alterarquismo, la exigencia por un gobierno distinto al existente, que requiere de su transformación porque éste prima. Asimismo, esto les permitiría a los anarquistas admitir su aceptación de lo bueno del gobierno, a lo que adoptaron sin decirlo, para no caer en una incoherencia discursiva, sin que zafaran de la incoherencia práctica.

Comentario corto sobre los foucaultianos y el privatismo

En Argentina los foucaultianos se dividieron a favor y en contra del macrismo. A favor estuvo Tomás Abraham, y en contra Felisa Santos. Este anarquismo, seguidor de Sade y de Nietzsche, tiene problemas para recusar al macrismo por su carácter aristocrático. El macrismo puede ser para él, en un razonamiento delirante, la consumación del gobierno ideal, porque es tanto cínico y sádico como perverso y posmoderno, la realización de la distopía, de un eclecticismo religioso aparente, que encubre a su catolicidad, cualidades negativas a las que Foucault enalteció, como contrapuestas a los valores positivos proclamados por el pietismo demostrativo de buena intención, sin reparar en que su exaltación era aparente: confundió a la bondad verdadera con la seudobondad crédica positivista. La duda de Foucault respecto de la modernidad se nota en que en ¿Qué es la ilustración? adoptó una postura moderna, habiendo sido luego identificado como posmoderno. La falta comprensiva del nihilismo es presta a malas desviaciones, porque muchos de los nihilistas entienden a la nada como algo absoluto, en vez que enmarcarla como un concepto humano dentro de lo existente. La anarquista es una mala reacción a la maldad dominante, y es insostenible porque la sociedad humana necesita gobernarse, pero además la foucaultiana terminó haciendo una mala crítica, porque no entiende bien a la realidad: intenta reducir a la nada al sistema social, lo que es imposible. Nada más lo arruina algo más que lo que él mismo se hace a sí mismo por su propia falencia. El foucaultismo, al ser un teísmo alternativo, cultor de Dionisio, o del superhombre, no critica a la piedad capitalista desde el ateísmo, y menos entonces desde el socialismo científico, aunque a algunos de sus tópicos los retome. Entonces, busca la destrucción de la sociedad, la deconstrucción derrideana, heredera del nihilismo heideggeriano, que quería convertir a la humanidad al culto de los poetas griegos y germanos. No propuso que fuera buena la producción según el entendimiento verdadero de la realidad. Por eso es que se le complica la construcción de alternativas, porque para eso necesita de un sentido hedonista integral, con la idea de que los placeres existen entrecortados y en crisis: un optimismo realista. El nihilismo equivocado termina saboteando al progreso social porque no sabe criticar bien a la dominancia, pero al hacerlo daña al proletariado y se daña a sí mismo. Termina siendo antidemocrático porque al pueblo lo ve como una chusma ignorante del sentido del ser, o como promotor del sistema, o como gil, o careta, como no iluminado por las creencias alternativas sectarias de sus seudodoctrinas. Eso en sus malos momentos, que no son los únicos que tiene.

Al nihilismo hay que entenderlo como debe ser, y al gobierno también.

La hipocresía de la persecusión al fraude financiero

Con esto de los papers financieros queda clara la impotencia de los organismos internacionales capitalistas para sanear las finanzas mundiales. El doble discurso, uno público y otro privado, del credismo actual. El G 20, que dice perseguir a las guaridas fiscales, está presto a nombrar al gobierno argentino como su presidente, gobierno cuyos miembros son expertos en la fuga de capitales al exterior, y a los Estados Unidos y Gran Bretaña en particular. Los países miembros del G 20 el año pasado le pidieron a la OCDE que les diera una lista de territorios cuyos gobiernos no cooperan con la bondad financiera, ignorando que la defraudación de las finanzas es un rasgo estructural del sistema capitalista.

Me basé en la nota de Página 12 de hoy sobre las offshore del ministro Caputo.

El buen ordenamiento financiero internacional no sucederá no sólo por el capitalismo, sino también por el credismo, porque éste faculta a la acometida de actos equivocados, y a la inducción religiosa, con todas sus consecuencias en el sistema social.

De varios temas a la crítica de la maldad humana

En los estudios universitarios, que se inician en la escolarización prescolar, existe la improvisación etimológica falsa. Los estudiantes y maestros la hicimos muchas veces, aprendimos equivocándonos. Una de las taras etimológicas es la de la palabra “equivocaciónˮ, a la que se puede entender mal como una advocación igualera, por tomar a “equiˮ por “igualˮ, cuando en verdad ese prefijo se refiere a una de calidad errante, afuerante, a lo que designa el prefijo “exˮ, que antecedió al de equi. Ese equi no significa igual, sino externo, pero además está el asunto de cómo se plasma la evocación en la transformación de la realidad mediante la práctica, que siempre es planeada. Sucede que hay malos planes también. La evocación es bucal. La bucalidad es central en la producción discursiva porque la dicencia es de palabras pronunciadas con la boca y emitidas por seres humanos, que somos cuerpos animales de subclase mónida. La conducción escrita es posterior a la oral, con la que coexiste. La discursividad del sistema vigente requiere de la repetición oral de las ideas que lo impulsan, lo que es un acto de la sociedad humana. Falta reconocer el lugar del proletariado en el mantenimiento del sistema capitalista, que sucede por la vía indirecta de alentar al pietismo y por la de tolerar al capital, a lo que hace en crisis. Para la transformación revolucionaria verdadera hace falta que el grueso del proletariado critique de verdad al sistema vigente, a lo que omite cuando es deshonesto, anticrítico. El proletariado fue anticrítico muchas veces, y de mal criticismo otras tantas. A eso el socialismo tiene que admitirlo.

Una cuestión que seguirá pendiente es la del juicio justo al sadismo. El marqués de Sade ejecutó grandes maldades, y bondades también, y el catolicismo debe haber exaltado los malos aspectos de su conducta, porque Sade fue entre diabólico y ateo, por lo que promovió en disidencia a la revolución francesa. El materialismo sádico es cínico porque Dolmancé, uno de los personajes de Sade, fue cínico. Eso es parte del lugar del sadismo en la historia del materialismo, lo mismo que su diablismo, con sus cuentos de seudocornudos. El materialismo tiene una historia de mistificación diablera, a la que Sade reprodujo en sus relatos pornográficos, lo mismo que alentó a la revolución burguesa, que era a la vez antimonárquica como propulsora del pietismo popular, entonces medio capitalista, de la acumulación incipiente de capitales monetarios empresariales.

El cinismo es parte de la historia del materialismo, un materialismo proclive al relacionamiento con los perros, lo que en sí no significa más que eso, que es común a mucho de la humanidad, pero que a lo largo de su historia produjo ciertas cosas, lo que lo hace criticable. Una cosa es vincularse con los perros y otra la misantropía, aunque es verdad que cierta misantropía nos cabe a los humanos, por nuestras maldades. La cuestión es qué hacer con el odio causado por nuestra maldad. A eso le cabe la crítica de nuestra maldad, la crítica de la maldad humana, que es tanto transclasial como estratificada, y su evaluación debe ser justa.

Que la revolución burguesa no era esencialmente antimonárquica lo da cuenta el hecho de que las monarquías de España, Gran Bretaña, Holanda, Suecia, Dinamarca y no sé si más en Europa, además de las árabes, se adaptaron al capitalismo. La revolución capitalista implicó que las clases feudales se reformaran incluyendo al empresariado urbano más próspero en la dominancia humana, y aceptando al modo capitalista de producción, el del idealismo laico que había comenzado a resurgir en el Renacimiento y que produjo una revolución filosófica mediante la ilustración, sucesora de la reforma protestante y de la contrarreforma católica, que modernizaron al cristianismo. Cuando se popularizó la circulación de las biblias, gracias a la imprenta de Gutenberg, los fieles laicos que empezaron a leerlas quisieron ejercer su propio credo de la misma, lo que aparejó la socialización falsa de ese relato escrito sobre el universo y sobre el lugar de la humanidad en él, con sus narraciones subsiguientes y sus contradicciones. En eso el materialismo fidente propulsó al empresariado urbano a eficientizar su economía, a lo que luego le buscaron el correlato político, para lo que se aliaron en crisis con el proletariado que les era inferior, al que luego abandonaron en una posición subordinada mediante el salariazgo. Hicieron una separación falsa de la iglesia y el gobierno, así como una deposición superficial de la monarquía, de lo que la clase dominante se compone del empresariado capitalista, que contiene a resabios de la dominancia previa.

Las iglesias cristianas le traspasaron al liberalismo capitalista el prejuicio contrario a la ideología, con un argumento falso pero efectivo, el de que las ideologías son malas en sí mismas, a diferencia de las religiones, como si las religiones no fueran ideológicas y como si fueran buenas en esencia, lo que no es porque parten de una idea insuficientemente comprobada. Por eso es que el liberalismo descalificó mal al comunismo al acusarlo de ideológico, lo que en sí no es malo y es inevitable, ya que las concepciones humanas lo son: son conjuntos de ideas que se refieren a la realidad, al deber ser, al conocimiento y a la práctica de la especie.

sábado, 4 de noviembre de 2017

La espontaneidad es planificable

Hay una espontaneidad que surge de sorpresa, sin que se la haya promovido adrede, pero existe la espontaneidad planificada, que es la que se hace cuando, por medio de cierto orden, a las personas se las invita a expresarse en libertad. Es como la improvisación musical, que depende de un acuerdo entre los músicos para ser.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Diferencia entre labor y trabajo

La labor surgió antes de la agricultura. Es pre-sedentaria. La laboranza comenzó desde la recolección de frutos, pero al empezarse a sembrar la tierra se entendió a la agricultura como laburo. Viene de bambolear y tambalear, que es lo que hicieron los primeros humanos para hacer caer a la fruta madura de los arbustos y de los árboles chicos, para lo que se pusieron de acuerdo de algún modo, lo mismo que ejecutaron otras prácticas adquisitorias de bienes de uso. Más en rigor, es una práctica anterior a la humanidad: hasta los monos chicos la siguen haciendo, pero fueron humanos quienes la nombraron como tal. La deben haber realizado por cerca de 180 mil años, combinada a la caza y a la pesca, hasta que aprendieron a cultivar a las plantas, cuando perfeccionaron a la confección de las viviendas y a la urbanización incipiente. Luego siguieron bamboleando otras cosas. La palabra latina “laboˮ es próxima a la de “lapsusˮ, y es sinónimo de las de “deslizˮ, “resbaleˮ, “descensoˮ, “caídaˮ, “bajadaˮ y “desprendimientoˮ. Laburar implicó el uso de la fuerza de gravedad para aprovisionarse de bienes que estaban alto sobre el suelo, en particular los de la región italiana en la que se forjó el idioma latino, a los que luego de que cayeran los cargaron hasta los lugares de reposo, en los que durmieron. Laburar les llevó tiempo, por lo que diferenciaron al lapso de recolección del anterior y del siguiente. La práctica de zarandear arbustos fue terráquea, lo mismo que las otras de la beneficiación simple, y se le puso la denominación latina en la región de Lacio, lo que debe de haber sido desde antes de que sus pobladores originarios se asentaran al sembrar, hace como 4 mil años. Con la metalurgia, los humanos civilizados en Grecia, y luego en Roma, perfeccionaron la construcción de armas de guerra y de barcos, lo que impulsó a la conquista de territorios y de pobladores vecinos.

El concepto del trabajo es mucho más reciente que el de la labor, es de la Roma antigua, en torno del año 400 después del nacimiento de Cristo. Los diccionarios que consulté en la internet no concuerdan en si el famoso tripalión era un instrumento de tortura, uno para tener atados a los esclavos u otro para procesar el trigo y el maíz. En todos los casos tuvo tres palos. Los debe haber habido de varios tipos, y fue romano. Entonces la labor es previa al trabajo, aunque luego las actividades de ambos inspiraran a los significados siguientes que se les adjudicaron a las otras prácticas de la subsistencia.

En el caso de que uno de los tipos de tripaliones fuera el de atar a los esclavos para que araran, sería exacto que ellos entendieran al trabajo como una tortura efectuada mediante su sujetamiento a un aparato de tres palos, y más porque les habrían dado latigazos para que ellos movieran a la piedra del arado, como le hicieron a los bueyes de carga. Ese tripalión habría sido como una yunta de bueyes para esclavos, pero esto es una hipótesis.

El trabajo seguirá siendo celebrado, tanto como repudiado, hasta que sea bien producido, lo que depende de la conceptividad de la especie.


Fuente extra

Santiago Segura Munguía, obra citada, vocablos “laboˮ y “laborˮ.

De la postura del sindicalismo cristiano

El sindicalismo cristiano es bastante desagradable al socialismo por su carácter retardatario, o su conciliatoriedad procapitalista, que están dados por la doctrina cristiana de la resignación y la esperanza. Es una postura progresista limitada, y algo desacertada, que retrocede bajo gobiernos privatistas, aunque atenúa el retroceso. El problema no son sólo las dirigencias sindicales, sino también las bases, que las votaron y sostienen, no obstante las aparateadas mafiosas, que dan cuenta de la contracción entre los líderes y sus subalternos, o de las pujas entre capos, y de la lucha contra el ateísmo socialista, porque en gran medida son cristianas, por lo que su predisposición ética suele ser la del cristianismo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Las sexeras

Las comúnmente llamadas prostitutas debieran ser nombradas como sexeras, en tanto que su actividad monetaria es la de proveer sexo. En México les dicen “sexoservidoras”. Denominarlas “prostitutas” es incorrecto porque hay muchas maneras de favorecer a las instituciones, cuya mayoría no implica una práctica sexual. Es un uso hipócrita del término, porque alude a una condición social, la del sometimiento a las instituciones, a la vez que a la actividad sexual, a la que la forma del mismo no remite. El vocablo “prostitución” no contiene ninguna unidad semántica, ningún pedazo de palabra, que remita al sexo, pero sus significados corrientes son sexuales. Son connotaciones desligadas de su forma.

Es obvio que las sexeras hacen otras cosas además de tener sexo, como cada cual de las personas, cosa que en general no impide que se las identifique según su tarea obtenedora de dinero, lo que podría precisarse mejor, con las variantes correspondientes a la práctica individual que no sea la retributiva, cosa que también se hace a veces, para acertar más al lenguaje. El abordaje correcto de la producción sexual está trabado por los prejuicios sacerdotales respecto del tema, bastante replicados por los y las proletarios fieles, e indirectamente y en menor medida por las infieles, y con las reversiones y paliativos del caso. Obvio que el objetivo es el de la abolición de la mala prostitución, que no puede ser cumplido del todo en lo inmediato, por lo que hay que buscar soluciones intermedias, a la par que las referidas a los demás sometimientos productivos, sean o no sexuales.