lunes, 31 de julio de 2017

La “privesía”

A la clase privada se la puede llamar “privesía”. Que tiene un carácter sagrado se nota en la etimología de “elite”, que es su sinónimo y que proviene del vocablo latino “eligere”, que es “elegir”, lo que da cuenta de que la elite es considerada como la clase de los elegidos, supuestamente por los dioses y para que conduzcan a sus inferiores, pero, desde el sufragismo, la elección de quienes gobiernan, muchos de los cuales son parte de la elite, se hace mediante el voto social, que es un método político relativo a la fe porque se inspiró en los votos monásticos. En el modo de producción laboral occidental y antiguo la privesía era la clase esclavista, en el medio la feudal y en el actual la capitalista, pero además de componerse por los poseedores directos de las mayores fuerzas productivas económicas contuvo a las partes altas de los cleros, las academias, las judicaturas y los ejércitos. Falta agregar cómo fue esta cuestión fuera de Occidente, aunque debe haber sido más o menos parecida. Esta es una definición clasial que abarca tanto a los detentadores de los grandes medios productivos económicos como a los de los demás, por lo que atañe a las máximas autoridades eclesiales y a los dueños de los grandes medios de comunicación. También puede contener a los máximos dirigentes sindicales y a las autoridades gubernamentales, entre otros y según cómo sean sus vidas, además de que se intraestratifica, por lo que tiene diferentes niveles, pero este análisis de clases, que distingue entre la privada y la pública, división que se corresponde aproximativamente con la de la aristocracia y la democracia, la de la oligarquía y la poliarquía y la de la capitalesía y el proletariado, tiene variantes y excepciones de mayores a menores, que deben ser tenidas en cuenta, junto a sus agregados de las otras clasificaciones, las que no son estráticas, porque el cuadro estrático no representa a la totalidad general de la historia salvo que se lo complete con los otros criterios. En verdad, la totalidad de la historia humana no puede ser representada bien ni individual ni grupalmente más que en abstracto, porque en particular completo sólo puede serlo hecha por la totalidad de la humanidad, pero para eso cada quien tiene que entender más o menos bien a la realidad. Es preciso tanto el acertamiento del juicio histórico científico como la socialización de la ciencia verdadera.

Incluir como proletario tanto al asalariado como al empresariado no capitalista y al villerío sin remuneración formal no debiera ser problema en tanto existiera la crítica al proletariado, ya que ella permitiría abordar los males proletarios, entre los cuales están los del empresariado menor y los del lumpenaje.

La privesía es la clase dominante, y se compone casi siempre de los detentadores de los grandes medios productivos.

Los criterios para la clasificación social integral son varios, y deben ser tenidos en cuenta en simultáneo. Algunos de ellos son: la posesión de medios productivos generadores de valor abstracto, la concepción del universo, el género sexual, el género cultural, la posición dentro de la estructura familiar, las pertenencias de subsistencia, la edad, la belleza, el lugar de residencia, el nivel educativo, las amistades, la posición política y el prestigio social. Hay otros tantos a los que habría que agregar.

De la imposición por la fuerza y la divinización

La clase superior se impone por la fuerza, y es divinizada, o sea que hay una relación entre la lucha de clases y la fetichización interclasial, que relega a los perdedores, falsamente, a la demonización: como pierden en la lucha de clases, se los somete y se los trata de diabólicos, lo que se corresponde con la fortaleza de unos y la debilidad de los otros, con las excepciones habidas, pero el fetichismo de la lucha de clases también es falso, así como lo es el seudoéxito de los capitalistas. Es un dominio infeliz.

Los malos ganadores se las dan de divinos, se enaltecen dioseramente, porque responden a ideas teístas sobre la existencia, en la que los dioses combaten entre sí, y en el cristianismo con la idea de la lucha del bien contra el mal, que tiene un correlato en la lucha de clases, aunque éste exista tergiversado, lo mismo que la deificación social es inestable. No sé cómo es el tema en el judaísmo, en el islamismo, en el budismo y en las otras creencias.

Crítica a las alarmas

Las alarmas, para cuidar los automóviles y las viviendas, casi siempre que suenan no es porque alguien intente robárselos, sino por otras causas, lo que hace que en las ciudades muchas veces los seres auditivos las escuchemos en vano, cosa que nos molesta más que si funcionaran bien. Es un método de seguridad malo, que se fundamenta en el interés capitalista de las empresas del rubro, que en parte es necesario para los humanos que subsisten con ellas, lo que se deberá reformular, y además por el interés de acumulación que supera a la de la subsistencia, consistiendo en capitalismo innecesario para la sobrevivencia familiar del empresariado y el asalariado del ramo. El capitalismo es necesario para la reproducción de la humanidad en tanto que ésta no adopte un modo mejor de intercambiar las propiedades provenientes de nuestra creación, pero, individualmente, el empresario puede optar por efectuar acumulaciones excesivas o no hacerlo. Eso diferencia al empresario capitalista del proletario, habiendo una zona difusa entre uno y otro y cabiéndoles a ambos distintas críticas según el caso. En el de las alarmas, cabría la deposición de la acumulación de capital sobrante, pero además el negocio debiera reformularse por su mala forma social, que hace a la contaminación sonora. El asunto no debe aparejar el maltrato a los empresarios de las compañías que las promueven, sino que precisa de una resolución social que requiere de la reforma legal, para lo cual el democratismo tiene que tener el gobierno, aunque esté falseado, porque la aristocracia es más falsa aún y porque el grueso del proletariado no se inclina aún por fuerzas ateas y ecosocialistas, cuya presidencia además está prohibida en Argentina por la constitución. Ya bastante crisis tendrían al saber que socialmente se exige su transformación, y tendrían razón al contrarreclamar que se los trate bien y que se atienda a sus buenas demandas, en tanto que ellos también padecen a la violencia ajena, por lo que precisan de la transformación social justa.

Las alarmas responden a la delincuencia, que a su vez depende de la distribución desigual de las propiedades trabajadas, pero además a la sobrepropietarización, en tanto que muchos de los automóviles no son necesarios, ya que se los podría prescindir resolviendo a la cuestión del transporte, y porque también hay casas deshabitadas, o las que no necesitarían de resguardo si sus miembros no se fueran tanto de turistas, y que serían cuidadas por sus vecinos si hubiera la convivencia social debida, cosa que depende también del pietismo, porque éste agrupa a las personas de acuerdo a su esquema familiar, que estorba aunque a veces se lo ignore, porque su familiariedad no siempre abarca a todos los humanos: oscila entre la fraternidad universal y el familiarismo estrecho. La cuestión familiar está íntimamente relacionada a la de la administración propietaria, ya que la ley pauta el derecho de herencia según el modelo familiar vigente, que es aceptado por el canon religioso, aunque sea histórico, y que impide la vigencia de la familiariedad genérica. El derecho de familia es constitucional en naciones pías.

viernes, 28 de julio de 2017

Pregunta sobre la palabra “naturaleza”

La palabra “naturaleza” se refiere a lo nacido, porque viene de “nato”, pero no es la de “nateza”, sino que tiene la parte de “ural” entre “nat” y “eza”. ¿Qué quiere decir ese “ural”? El asunto me importa porque me permitiría discernir si la palabra remite, en su etimología, sólo a los seres nacidos, o si lo hace también a su entorno, abarcando a la Tierra y a los demás seres inertes.

Nota recursiva

Ya lo dije antes, pero insisto porque luego no fui consecuente lo que debiera haber sido. El buen juzgamiento de las maldades humanas tendría que ser justo hasta con las personas más aberrantes de la historia, como Hitler o los peores capitalistas, porque eso permitiría entender porqué cometieron las atrocidades que cometieron, lo que serviría para que no se las reproduzca. Además, estas personas fueron terribles a consecuencia de maltratos previos, a los que, si no se los reconoce, no se los atiende, aparte de que fuera injusto que ellas los sufrieran.

miércoles, 26 de julio de 2017

Fallaron las mediaciones interpretativas

Después del último ciclo dictatorial latinoamericano, con la eclosión democrática representativa, en las ciencias de la comunicación prendió el paradigma de las mediaciones, el de Jesús Martín Barbero, que desplazó al eje de estudio desde el de la propiedad de los medios masivos de comunicación y la manipulación ideológica hacia el de la recepción y la resignificación de los mensajes, lo que redundó en el liderazgo, en la comunicología, de un discurso demócrata importante pero oclusivo de la necesidad de la socialización de los medios de comunicación masiva y de la denuncia a la manipulación, y en casos peores en la promoción del empresariado capitalista. La comunicología de masas tiene que atender a los dos aspectos, tanto a la emisión como a la recepción, no centrarse en uno, porque ambos son reales, pero además tiene que comprender a la circulación emisiva y a la inserción histórica de su objeto, porque los agentes externos influyen en él, a la vez que sucede a la inversa. Que las mediaciones son falibles es fácil decirlo ahora, luego de que el electorado argentino fuera tan evidentemente engañado por la retórica macrista, pero antes ya hubo quienes lo señalaron, a los que no se les prestó la atención debida, en parte porque se deslegitimaron al adoptar una estrategia política violenta e inconsensuada, y también debido a que fueron reducidos a la clandestinidad por la represión capitalista, entre otras causas.

¿Porqué no hay atención particular de sociólogos, politólogos ni comunicólogos?

Cuando la gente tiene problemas de salud corporal y psíquica va con los médicos y las psicólogas y se atiende, pero cuando tiene problemas macrosociales, políticos y comunicativos no lo hace. ¿Debiera haber el tratamiento particular de estos temas? Intuyo que el disenso existente en las ciencias sociales humanas, que lo imposibilita, es causado por el fideísmo, porque éste se explaya entre las doctrinas sociales religiosas, que tienen bastante peso, porque son hegemónicas, en tanto que participan en el liberalismo. El fideísmo es a las ciencias humanísticas lo que la brujería a la medicina, pero la brujería ya fue bastante superada, en tanto que el fideísmo prima, pero esto está incompleto, primero porque la brujería, al experimentar con las sustancias, algo cierto habrá descubierto, además de que las brujas criticaron bien algunas injusticias sociales, y segundo porque la medicina vigente está parcialmente subordinada a la religión. En verdad, tanto el sanitarismo individual como el social están atravesados por el fideísmo y por el materialismo, y por intereses capitalistas y socialistas, además de existir algo fusionados y de tener, cada cual, sus errores y aciertos.

De la microsocialidad del poder interpersonal

El planteo de la microfísica del poder tiene tres errores de los que me haya dado cuenta. Uno es que, en vez que referirse a la socialidad, trata sobre la física. La microfísica es la de los neutrones, los protones, los electrones, los quarks y demás, o algo parecido, habría que preguntárselo a los físicos especializados, así que esa palabra no aplica bien para la socialidad íntima. Otro es que omite señalar que el poder del que trata es el interpersonal, lo que importa porque hay otros tipos de poderes, como los del metabolismo corporal, en el que la materia interactúa entre sí según distintas potencias físicas y químicas. En esto se nota el desdén del culturalismo foucaultiano por las ciencias naturales extrasociohumanas ˗utilizo esta expresión porque la ciencia de la sociedad humana también es natural, en tanto que la humanidad es una especie natural˗, cuestión que no es privativa de esta corriente intelectual, sino que está muy arraigada en la cultura actual, que supone, en general, que las ciencias sociales son diferentes de las naturales. En verdad, las demás especies vivientes, las que no son humanas, también se agrupan en sociedades, e incluso hay asociaciones interespeciales. El tercer error que reconozco es el de que la idea de la microfísica del poder no da mucho cuenta de las relaciones entre la micro, la meso y la macrosocialidad. Hace correr el riesgo de omitir estas relaciones.

Aún así, con estas faltas, el planteo foucaultiano llamó la atención sobre el poder en las relaciones privadas, que importa porque es real.

lunes, 24 de julio de 2017

¿Con qué palabra habría que reemplazar a la de “mercado”? ¿Y a la de “histeria”?

La palabra “mercado” es diosera porque remite al dios romano Mercurio, pero se refiere a la transacción monetaria de bienes. ¿Con qué término habría que denominarla de forma materialista? ¿“Transmobi”?... Podrían ser otras tantas. Similar es el caso de la de “histeria”, aunque no sea teísta, porque la denotación que se le atribuye no se debe a la posesión de útero.

sábado, 22 de julio de 2017

La seudocrisis de la ecología

En tanto que “eco” es “casa”, a la ecología hay que cambiarle el nombre, por el de “ambientología”, o algo así.

Interrogante poco instruido sobre la economía

En la antigua Grecia la economía era la ciencia sobre la administración de la hacienda. Por eso es que se le puso ese nombre, que quiere decir “razón doméstica”, en tanto que “oikos” es “casa” y  “nomos” se usaba para designar a la razón, al pensamiento, al juicio o a la ley. La economía, en la filosofía griega antigua, era el pensamiento dedicado a ordenar la hacienda, que era el dominio privado de los patriarcas y que incluía, junto a las esposas y los hijos, a los esclavos, las viviendas, las tierras, el ganado, los cultivos, los muebles, la vestimenta, los utensillos de cocina, las herramientas y las demás pertenencias. La economía clásica reconocida era patriarcal y hacendada, ya que formulaba un orden que favorecía a los hombres de mayores propiedades. No adoptaba el punto de vista de sus esposas, ni de sus hijos, ni de los artesanos, ni de los esclavos, ni de los demás. Tampoco era una ciencia para abordar el ordenamiento productivo nacional, ni al internacional. Estaba más acotada al ámbito doméstico patriarcal, en tanto que para el orden nacional y para las relaciones exteriores existían la política y la guerra. De allí que haya un desfasaje entre la etimología de la palabra “economía” y su aplicación actual, que remite a la producción agropecuaria, industrial, servicial y financiera, y a su intercambio monetario. Es necesaria una palabra que la defina bien, como podría serlo la de “agrisfimonomia”. Luego de la economía de la antigua Grecia no sé cómo prosiguió la reflexión sobre la producción de bienes de uso ni en el imperio romano ni en la edad media, ni tampoco cómo fue en el resto del mundo, donde hubo un pensamiento sobre el tema, tanto introspectivo como charlado, y también escrito, durante ambas épocas y durante el Renacimiento y el resto de la modernidad. Ya en los pensadores clásicos modernos, particularmente en Adam Smith y David Ricardo, y tal vez antes en los fisiócratas, la domesticidad del pensamiento económico traía problemas, y por eso formularon la economía política, porque agregarle politicidad al pensamiento sobre la administración de la producción monetariamente intercambiable, que estaba dejando de ser doméstica en la gran industria porque sus sedes estaban separadas de las residencias, permitía pensar en una política nacional e internacional para la fabricación y transacción financiera de bienes. La crítica de la economía política le señaló algunas de sus injusticias, y esos señalamientos tienen cierta validez, en tanto que contienen verdad, aunque esa verdad sea insuficiente en algunos aspectos y esté acotada al ámbito de la producción de capitales. Entonces, esa crítica tiene que ser incorporada en una crítica histórica completa. Mientras tanto, la transformación social exigida por aquélla otra tendrá menos éxito, porque se contraría en parte con los buenos reclamos que le son ajenos, además de oponerse a los malos intereses dominantes, sean capitalistas o no, y de tener algunos males en sí misma.

viernes, 21 de julio de 2017

Cuestionamiento sobre la sororidad

No lo pude confirmar concluyentemente, pero estoy casi seguro de que la sororidad viene de la hermandad conventual de las monjas, a las que se les llama anteponiendo “sor” a su nombre. “Sor” quiere decir “hermana”. Entonces, de ser así, habría que cambiar el concepto por el de la fraternidad mujérica, con una palabra nueva a la que habría que inventar.

miércoles, 19 de julio de 2017

Fideísmo e irracionalidad

Es obvio señalarlo, pero igual digo que el fideísmo es la fuente principal de la irracionalidad humana actual. Este problema es muy importante para la transformación histórica porque determina, entre otras, dos cosas fundamentales. Por un lado, una actitud, que atraviesa a todas las clases sociales, de autoperjuicio, en tanto que las personas se someten a ideologías que propugnan el sacrificio, o juzgan la realidad y deciden su práctica de acuerdo a pareceres, lo que las vuelve indecisas, vacilantes, accidentales y hasta malvadas, lo que, para bien, es atemperado por la racionalidad adoptada por los credos, pero eso de manera insuficiente. Por otra parte, a nivel del proletariado, el fideísmo causa una dificultad para entender y responder a la manipulación capitalista, por el carácter conformista de la religión y porque traba la inteligencia, dificulta pensar bien, e incluso apareja el desistimiento a luchar por algunas causas, por considerarlas materialistas en el sentido condenado por el clero, el de buscar satisfacciones terrenales en desmedro de las tomadas por divinas. En el materialismo, la irracionalidad, entre otras causas, responde a la imprudencia y a la bronca, y también a malas ideas.

Desarrollismo capitalista, desactivación del movimiento obrero, restauración conservadora y plan de ajuste

Al obtener el gobierno los partidos del progresismo limitado del último ciclo latinoamericano, aplicaron un modelo de desarrollo capitalista que tuvo un carácter protector del mercado interno compuesto con el trasnacionalismo de los negocios más grandes, entre los cuales los de la obra concesionada por el estado a empresas privadas, que generalmente fue corrupta, haya sido la corrupción legal o no, y con el pago de la deuda fraudulenta, con una variante en el Ecuador, que redujo el pago mediante el enjuiciamiento debital, el de su deuda. Todos los gobiernos de estos países aplicaron un ordenamiento cristiano, democrático representativo y capitalista, más o menos progresista según el caso, que al incluir a las poblaciones en la reactivación de los mercados internos depuso relativamente a los procesos movilizatorios que los precedieron, incluso condenándolos, algo parecido a lo que replicaron para los otros movimientos sociales, lo que favoreció a la restauración conservadora, que ahora se encuentra con proletariados poco aptos para resistir a los planes de ajuste en Brasil y Argentina, o al detenimiento del progresismo en Uruguay, o al hostigamiento imperialista y liberal en Venezuela. El modelo keynesiano despolitiza al proletariado, por lo que impide profundizar la socialización de la propiedad privada y la liberación conceptiva, la de la opresión religiosa, favoreciendo al capital y al conservadurismo, por lo cual es preciso formular un modelo de inclusión progresiva que pueda ser mantenido a mediano plazo, pero la izquierda tiene que entender que el proletariado está falseado por el fideísmo y por la manipulación privada, por lo que hay que buscar una progresividad acorde con nuestra predisposición revolucionaria, que en general es de baja a mediana intensidad, por lo menos mientras que nos esclarecemos con la crítica y hasta que hayamos adquirido un mayor nivel de conciencia y de capacidad política.

viernes, 14 de julio de 2017

De Copi, el normativismo alternativo y las categorías

Yo no soy quién para opinar de Copi, porque no lo conocí y apenas lo leí, pero sí me acuerdo que el tío Blas, en verdad mi tío abuelo legal, de apellido Guichandut, dijo, durante una cena navideña, que era insoportable. De la nota de presentación de un libro de Daniel Link, que salió hoy en Página 12, se desprende que era autodestructivo, porque al proponer malas formas de comportarse indujo a la autodestrucción. Me falta saber del tema para ser concluyente, así que lo tendrán que ser otras personas. No se le tiene que juzgar sólo su obra literaria, sino su calidad humana. Leí de él El baile de las locas, La Internacional argentina y algunas viñetas.

El problema de la cultura queer es su falta de autocrítica, porque asume que la normatividad es mala y que la alternativa a ella es buena, lo que no siempre es así, porque no todo lo perteneciente al sistema dominante es malo, ni es todo bueno lo subalterno. En ocasiones, esta teoría pretende suplantar a la heteronorma por una alteronorma, que se torna así en autoritaria, y tiene otras tantas fallas éticas y conceptuales, como cuando se propone como postidentitaria, lo que hizo la hembra transidentitada Paul Preciado, quien antes se llamó Beatriz, como si la adhesión a la rareza no fuera una forma de identificación, o propulsa al antimodernismo, o niega a la biología. Hizo una crítica injusta a la medicina alopática, aunque con razones válidas, porque ésta tiene sus faltas, lo mismo que las tiene la homeopatía: les falta la síntesis superadora, que requiere de una transformación social general porque la medicina responde a la generalidad social. A nivel conceptual más abstracto, la teoría queer a veces tiene el problema de que tiende a absolutizar a las categorías, en particular en su vertiente anarquista, lo que las vuelve opresivas, por lo que causa una reacción anticategorial que a sus seguidores les dificulta hablar y componer más o menos bien sus relaciones humanas, ya de por sí problemáticas por lo malo de la racionalidad social, en tanto que no comprenden a las determinaciones como históricas, o sea, como factuales, relativas en cierto sentido. En ocasiones extremas, el alternativismo adopta una postura intencionadamente enfermante, porque supone que la enfermedad es antisistémica, lo que da cuenta de su idiotez, pero este paradigma también tiene razones atendibles, además de que la estupidez es un rasgo frecuente del carácter humano.

Las categorías, al ser históricas, son lo que son, duran lo que duran y se refieren a lo que se refieren, tal como las hacen ser las personas que las utilizan, o sea que su forma y su significado son variables, transformables y perecederos, pero deben ser bien enunciadas para comunicar con éxito, lo que se redefine cada vez que se las usa: cada repetición es una recreación original, aunque sea casi igual a las anteriores, ya que, al menos, se diferencia de aquéllas en haber sido emitida después. Entonces, cabe distinguir entre las recreaciones más reiterativas y las más transformadoras, sin que las últimas sean siempre mejores que las primeras, porque existe la posibilidad de que la transformación sea mal hecha y porque la buena repetición de las expresiones anteriores puede ser muy placentera.

Balance breve del desalojo de PepsiCo

Un error de la postura trotskista para las últimas elecciones presidenciales argentinas, cuando equiparó al macrismo con el sciolismo porque ambos son capitalistas, es que no entendió que las fábricas recuperadas y los trabajadores de las de las empresas no autogestionarias dependían del capitalismo populista para mantenerse sin deteriorarse tanto. El sistema planeado por el sciolismo también hubiera sido explotador y ajustante, pero les habría permitido subsistir menos ingratamente. Es que, como los trotskistas no entendieron el lugar de la religiosidad en la política, no repararon en que muchos de los votos del proletariado argentino son para los partidos católicos. La identidad religiosa tiene un correlato partidario al que es importante entender para operar bien la transformación social. Este problema no es sólo del trotskismo, sino que atraviesa, de distintas maneras, a la mayoría de la izquierda, que debe entender bien a la situación social para plantear una política efectiva, o sea, que concrete la revolucionaridad según lo permitan los actores sociales existentes. Nos falta admitir socialmente que el proletariado está algo falseado, que es algo malo, y que favoreció en masa al idealismo capitalista porque la hipocresía humana es normal. Entonces, en esta situación, de progresividad proletaria incierta, la humanidad no puede evolucionar mucho y bien en poco tiempo: se tiene que determinar suficientemente qué progreso debe ser y buscarlo habiéndose adaptado a la progresividad permitida por la forma social existente, o sea, forzándola bien. Es la única manera de que el revolucionarismo sea bien exitoso.

A este balance le falta la crítica al macrismo, que es más importante y a la que hacen otras personas. Expongo mi solidaridad con el trotskismo local, que está bajo persecución política aguda.

jueves, 13 de julio de 2017

No son tan buenos asadores...

Acá, con la tradición gauchesca, andan los argentinos presumiendo de sus capacidades para hacer el asado, como fanfarrones en la feria, o rockeros en el supermercado. Fingen que se las saben todas, los nombres de los cortes, las maneras de condimentarlos, que si hay que tiernizarlos con leche o con limón, que si son dos horas o una noche entera de maceramiento, que si van con sal gruesa, parrillera o fina, que qué cepas de vinos son mejores para tales o cuales carnes, y siempre dejando a la ensalada como acompañamiento despreciado, como algo a lo que hay que soportar porque viene con el combo. Después se comparan sus habilidades, que si les salió como una manteca, o que se corta con el tenedor, o hacen la crítica de los pedazos, como que si era una vaquillona grande la carne está dura porque es más fibrosa. Los más osados asan morrones, cebollas y hasta berenjenas, pero hubo cuando ni sabían preparar el chimichurri... ¡Yo, que en los últimos dos años apenas y pisé una parrilla por la osteocondritis, los voy a dejar como chiquitos pidiéndole a mami la chocolatada!

Ya que saben tanto, los reto al desafío, que apenas ví a uno o dos que se hicieran cargo, de asar una papa. ¡Ah! ¡Ahora se vuelven a agrandar! ¡¡Este me viene a mí a retar a que ase una papa!! ¡¡Pero si es un lisiado sin laburo!!

Bueno, ya que saben tanto, asen una papa. Hasta les doy la opción de que sea una batata. La única condición que les pongo es que no usen papel de aluminio... ¡¡Vayan por su chocolatada!!

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Para asar tubérculos sin papel de aluminio hay que separar unas brasas, más o menos la misma densidad que se pone abajo de la parrilla, y ponérselos encima, directamente: queda el piso de la parrilla con las brasas y los tubérculos arriba. Más o menos cada media hora hay que agregarle más brasas y darlos vuelta. Así, en cerca de una hora se cuecen las batatas, y en hora y cuarto las papas, las dos de tamaño medio. Es aproximado, en concreto puede variar.

Prescindir del papel de aluminio es importante para las finanzas domésticas y para el medioambiente, aparte de para la reducción de la explotación laboral: la mala producción también se compone de la de bienes dejables de fabricar. Esta es una receta ecologista y socialista, que tiene el problema de la cocción a brasa en urbanidad sobreconcentrada.

miércoles, 12 de julio de 2017

Del buen oscurantismo y el mal iluminismo, y de la síntesis que se les puede hacer a sus idearios principales

La dicotomía entre el iluminismo y el oscurantismo es falsa, porque hubieron elementos malos en el primero y buenos en el segundo, así como la oscuridad de la noche puede ser agradable y peligroso el brillo solar, como en el desierto del Sahara. Hace falta su síntesis, y que sea justa también con los males de ambos: sería la del buen cientificismo y la del buen arte, o, más en general, la de la buena cultura, en su sentido amplio, el referido a toda la práctica humana. Esa síntesis tiene que ser social: su síntesis individual, o mismo grupal, no basta para el ordenamiento bueno de la práctica de la especie. El ordenamiento humano no será totalmente bueno, como lo supone la utopía hedonista plena, el máximo deseo al que podemos aspirar, pero no importa, porque la síntesis conceptual humana sirve para vivir. En tanto que la utopía máxima del socialismo, que es el orden feliz en el que todas las cuestiones estarían bien resueltas, como el paraíso terrenal, es incumplible, el análisis social tiene que servir para la autoconciencia humana, porque la práctica humana es conjunta, concerniendo a toda la especie, por lo que es un tema que persistirá irresuelto por mucho tiempo, durante el cual cada miembro intentará, en general, sobrevivir como pueda, para lo que analizará a la realidad con los instrumentos conceptuales que haya adquirido, y en medio de una historia con bastante mala coproducción.

El socialismo contiene a un utopismo paradisíaco orgiástico, en contrario a la promesa de felicidad almática celestial, en que toda la producción estaría bien ordenada y la humanidad efectuaría una orgía cordial en comuna, pero la realidad no es ni una ni la otra, es la de la historia efectiva, en la que transcurre una orgía de la especie durante y como parte de una crisis violenta, que puede dirigirse tanto hacia la utopía progresista como a formas retrógradas, y que además persiste, pero a la evolución social humana la hace cada miembro de la especie, por lo cual lleva mucho tiempo concordar la transformación, a la vez que nuestra historia se transforma todo el tiempo caóticamente: es una conjunción de muchos órdenes mal y bien planteados. El problema para el materialismo es qué intervención histórica realiza, cómo opera en la historia para lograr su objetivo, lo que es un problema mundial. El materialismo es una concepción que incide en la historia mundial, pero para que su incidencia sea suficiente la humanidad tiene que transformarse mucho, y no quiere hacerlo, y asimismo no hay consenso dentro del materialismo sobre varias cuestiones, que encima están desacertadas: se deciden las acciones sin la certeza suficiente, a prueba y error, lo que es accidental. Está mal organizado. No puede ser de otra manera, porque la historia es caótica, pero la mala organización es ordenable, depende de sus miembros y de las exigencias externas. Lo cierto es que la gente seguirá luchando para vivir mejor mientras que viva, muchas veces. El tema con eso es que para que la humanidad viva bien debe dejar de ser fideísta, además de malapropiante. Esos son requisitos inomisibles para el buen vivir. Al utopismo de izquierda se opone el seudoutopismo de derecha, el utopismo feo, tanto el paradisíaco, el purgatoriero y el infernal como el apocalíptico, que muchas veces se infiltró en el anarquismo, por medio del escepticismo defraudado, con esa serie de relatos de malfuncionamiento social que le infestaron la imaginación, induciéndolo, en suma al resto de la violencia que recibió, a prácticas degresivas; pero también está permeado por imágenes de mal desarrollo, que decepcionan a las naturistas: son las utopías falsas de la izquierda, como cuando quieren industrializar de un modo que eleve el producto bruto capitalista, cuando se preocupan por la recesión o el decrecimiento, intentando retomar el crecimiento, y en tasas altas, como si el problema productivo humano fuese más de cantidad que de calidad. Atiende a la falta de producción, pero no a la bondad productiva. En verdad, la crisis humana es más de súper y mala producción, y de falta en algunos casos menores: no se va a solucionar con más malproductivismo, que es capitalista y acrecentador porque el capitalismo tiene una manía acumulativa. Al contrario, la solución requiere de una producción fabricante menor y bien hecha, que permitiría liberar a las producciones no fabricantes, que no aumentan el índice del producto bruto mundial porque la estadística no la contempla, al no medirse en valor monetario, y que pueden ser tanto o más importantes que la producción de bienes monetarizados. El seudoutopismo le reprocha a la izquierda su ilusoriedad, pero también es un utopismo, una realidad imaginada que no es la histórica más concreta, la extraimaginaria. Ambos plantean proyectos sociales divergentes, que tienen diferencias con el presente, y los dos son inconcretables del todo, pero no parcialmente, y responden a grupos conceptivos afines, el teísmo y el materialismo, aunque éstos existan entremezclados. Entonces, el utopismo puede ser bueno, en tanto que se adapte bien al presente y según a lo que aspire, y también puede ser malo, si pretende mal, o puede estar equivocado, si pretende de más, o sea, si pretende concretar pronto anhelos que son inconcretables a corto plazo: entonces tiene que ajustar sus buenas intenciones a una forma concretable para la sociedad en curso, a sabiendas de que la lucha materialista es terráquea y de que persistirá a la vez que la crisis. Para triunfar, el materialismo tiene que encontrar el modo de vivir bien durante la crisis, porque la crisis persistirá mucho tiempo, para lo cual tiene que saber cómo operar conjuntamente la transformación social, aunque su asociación sea crítica, conflictiva y defectuosa. Antes que operar la transformación social, hay que establecer un diagnóstico cierto de la situación, y entonces concordar debidamente el modo de operarla. La crisis humana es un problema social que tiene que ser resuelto de conjunto: requiere de una práctica social para ser resuelta, por lo que depende de la conciencia internacional, pero mientras tanto la historia transcurrirá, y el materialismo se posicionará de distintas maneras, bien y mal. Según qué postura adopte será la efectividad de su política.

La conciliatoriedad de clases socialistizante

Mientras existan las clases sociales, el socialismo debe buscar que se compongan más o menos bien, pero esa conciliación debe ser socialistizante, o sea, ir igualándolas, y de buena manera, lo que requiere esclarecer masivamente a las cuestiones religiosa y estrática, entre las otras, porque si no a los fieles de la clase alta, perjudicados por la sobrepropietarización, la opresión fideísta, la superioridad social y la lucha de clases, se les haría más difícil aceptar su descenso social, porque lo interpretarían como una pérdida de la que no obtendrían ningún beneficio, de igual modo que las clases inferiores tienen que entender bien a la realidad para saber comportarse. Si se pudiera avanzar mucho en esto durante un período corto, habría que hacerlo, pero eso depende de la predisposición de los actores sociales, que no debe ser forzada de mala manera para que la transformación social sea exitosa.

Entiendo por fideísmo no sólo lo estipulado por las definiciones de los diccionarios, sino, más en general, a la práctica ligada a la fe. La opresión fideísta es aquella en la que los fieles padecen diversos tipos de pesares a consecuencia de su adscripción a los credos, como lo son los temores al infierno, los padecimientos causados por el maltrato recibido por desobedecer a los preceptos considerados sagrados, los esfuerzos ingratos realizados para cumplir con los rituales, las autocensuras generadas para guardar las apariencias y así tantos otros. La superioridad social es un perjuicio para los miembros de las clases altas porque impide la concreción de los deseos de socializar gratamente con nuestros congéneres de las bajas y por el repudio eventual de éstos hacia nosotros, dado por la diferenciación y el sometimiento, entre otras cuestiones y con sus variantes. Ahora bien, que exista el deseo natural de convivir bien interpersonalmente no quita que esa intención pueda tergiversarse, mixturarse o corromperse, por mala educación, acumulación de frustraciones, recepción de ofensas y demás, además de por el hecho de que también hay deseos innatos de tipo peleador y competitivo, pudiendo aquél ser suplantado, en mayor o menor medida, por un interés punitivo, castigador, sancionador, explotador u otros parecidos. En los capitalistas el deseo de convivencia grata es obstruido por la manía acumulativa de capitales, pero lo mismo puede suceder con la de dominar por dominar, como modo falso de superar la falta de autoestima o de gratificación sana, o el temor a ser sometido por aquéllos a quienes se hubo subordinado: el miedo al revanchismo apareja un pánico en la clase dominante que aporta al acicateo de su operatoria para perpetuar su superioridad. El revanchismo tiene que ser ordenado de acuerdo a la búsqueda de justicia social, con las sanciones que correspondan.

domingo, 9 de julio de 2017

Comentarios sueltos a un artículo de Daniel Alvaro

Es el titulado “Ontología y política de la comunidad. El tenue hilo entre Bataille, Blanchot y Nancy”. Es poco lo que leí de estos tres autores. De Bataille sí leí algunos libros, pero de manera desordenada y sin haber podido identificar sistemáticamente los rasgos centrales ni la evolución de su planteo. De los otros dos no leí casi nada. No obstante, le señalo tres cosas. La primera es que la ontología y la politología no son dos órdenes separados, porque la política es parte del entismo, dentro del cual es el comunitario. Lo óntico contiene a la comunidad humana y a su política porque abarca a todo lo existente. La segunda es que la comunidad humana es histórica y nos incluye a todos los humanos. La humanidad coexiste en el planeta Tierra, y al hacerlo sus miembros interactuamos entre nosotros, así sea indirectamente. La comunidad humana está garantizada porque vivimos en el mismo espacio, pero el tema es de qué coexistencia se trate. Esos pequeños grupos sociales de Bataille y de Blanchot fueron microcomunidades en el seno de la comunidad humana. La tercera es que la política es insoslayable porque es el modo que tiene la sociedad humana para conducirse a sí misma. La política puede ser gubernamental o extragubernamental, ya que las hay de ambos modos, pero la gubernamental también es importante, por lo que cabe exigirle al anarquismo que se reformule a sí mismo entendiendo de buena manera a la cuestión gubernativa. El anarquismo renegó del gobierno porque el gobierno solió ser religioso y estratificante, por lo que excluyó al ateísmo y al socialismo, pero el socialismo, sea de la vertiente que sea, debe tener una buena política respecto del gobierno, porque éste es importante para la calidad de la vida de nuestra especie. A su vez, el anarquismo nietzscheano tiene tres faltas importantes. Tiene más, entre otras cosas porque está derechizado, aunque tiene de bueno la crítica al cristianismo, que ha de ser relaborable, pero ahora me centro en estas tres. Una es la referida al gobierno, que desfavorece a los partidos progresistas. Otra es el misticismo, de tipo zoroástrico, que lo sectariza y le pervierte la razón. La tercera es su mal aristocratismo. El aristocratismo puede ser aceptable porque hay gente que nace en la aristocracia y que aún así puede ser buena, más o menos constante o esporádicamente. Lo que pasa, entre otros problemas, es que la mayor parte de la aristocracia fue antipopular, por buenas y malas razones, además de que fuera expulsada del socialismo marxista por el carácter asalarista de éste, o incluida a condición de que el aristócrata que quisiera participar en él modificara su tipo de ingreso tomando un empleo asalariado, al obedecer a la idea de que así se solucionaría bien la cuestión, lo que fue un error porque careció de perspectiva integral. El socialismo, en tanto que es un materialismo hedonista e igualitario, debe reconocer su carácter transclasista y aceptar críticamente los modos de lucha y la situación existencial de sus distintos miembros. Así tendría más legitimidad para exigir los cambios comportamentales que fueren necesarios para la buena convivencia, pero para tener éxito tendría que hacerlo de buena manera. Esa rudeza pierde.

miércoles, 5 de julio de 2017

El significado de castigar

“Castigar” quiere decir “hacer casto”. A lo largo de la historia humana, la reprensión de los delitos fue definida religiosamente, porque las instituciones eclesiásticas fueron las entidades en las que se privilegió el estudio sobre la realidad, la práctica de la especie y el modo de encauzarla. De allí que el sistema correctivo cargue con los defectos de la religiosidad, incluso en la manera de nombrar a las cuestiones. La reforma penal tiene que incluir la creación de palabras nuevas, despojadas de los males religiosos, para designar a los temas de que trate la justicia. El carácter religioso del sistema penal no le quita su clasismo privado ni la adopción de reclamos proletarios: los tres coexisten en una articulación histórica conflictiva, así como es la falsa conciliación de clases del humanismo religioso. El socialismo debiera adoptar una conciliatoriedad clasial igualante y veradora, que sería muy crítica y contractiva hasta que la humanidad estabilizara más o menos bien su convivencia.

De la mala comprensión de la burguesidad en el socialismo y de algunas de sus consecuencias

A la palabra “burguesía” y a sus derivados, como “aburguesarse” o “aburguesamiento”, se les enfatizan más sus significados connotativos que los denotativos. El significado denotativo es el más propio de un concepto, el principal, que usualmente se liga a su forma y a su etimología, aunque esto no siempre es así. El connotativo es secundario y accesorio. Tiene su importancia, pero deriva de aquél. La connotación no puede existir sin la denotación, pero la denotación sí puede hacerlo sin aquélla. La burguesía, en sí misma, o sea, en su sentido denotativo, es la clase de humanos que reside en las ciudades, porque los burgos son las ciudades. Entonces, abarca tanto al proletariado informal como al asalariado y al empresarial, así como al empresariado capitalista, siempre que sean urbanos. Esta es una cuestión básica que no está reconocida por la izquierda, en todas sus variantes, lo que redunda en el ejercicio de diversos tipos de mala discriminación, porque, al entenderse al término de acuerdo a sus significaciones connotativas, que además varían caprichosamente, los socialistas descalifican a las personas por cuestiones de importancia menor, como comprarse un auto, tener un teléfono nuevo, ascender en el trabajo, vestirse con ropa de moda, cambiar los muebles, fundar una empresa y así, cuestiones que son tildadas de “aburguesamiento”, sin que se reconozca que el aburguesamiento es la urbanización, o sea, que todos los urbanos somos burgueses, incluso los socialistas. La crítica clasista cabe al presente humano, porque existe la estratificación social, pero las fallas en su comprensión dentro del socialismo aparejaron malas prácticas que hacen a la injusticia histórica, y a la degradación del socialismo; y ésta sólo es una de sus fallas. En tanto que el socialismo no haya alcanzado un nivel humanista respetuoso para con todas las personas, persistirá debilitado, porque las personas mal consideradas por él le rehuirán y porque las demás, aunque sean bien consideradas por éste, le reprobarán sus perjuicios. El socialismo no sólo maltrató a la clase capitalista, al empresariado no capitalista, al lumpenproletariado o al proletariado populista, sino que, más precisamente, tuvo un sistema de prejuicios y de malas consideraciones que lo llevó a fracturarse múltiplemente, desde el nivel macro hasta el microsocial, sin que hasta ahora se haya asumido la crítica debidamente, por lo que su degradación persistirá. Para superar a la religión el materialismo tiene que elevar su nivel, lo que requiere reformular a la concepción socialista en los términos de un integrismo humanista que sepa transformar bien a la sociedad, para lo cual tiene que entender bien a la historia. Además, el clasismo socialista es bastante sinvergüenza, porque el socialismo, en gran medida, es de la clase superior: oscila entre el sector medio de la clase media y el bajo de la alta. De allí su complejo de culpa de clase. La adscripción a las clases superiores no debiera ser objeto de culpabilización, porque la clase de nacimiento no se elige y es parte de la historia personal, incluso si alguien cambia de clase al vivir, y porque pertenecer a éstas hace a la pobreza social de sus miembros: ser de las clases medias y altas implica padecer la desigualdad social y la división social del trabajo, por lo que los socialistas de las clases superiores tienden a sufrir su separación de los integrantes de las inferiores y a estar en las clases propensas al trabajo más calificado, pero además porque el tema es el de resolver las injusticias sociales, no el de aumentarlas mediante maltrato. El maltrato revolucionario en verdad es antirrevolucionario, y predispone mal a la lucha, con la secuela de derrotas que eso aparejó.

Una cuestión conexa a la de la mala comprensión del aburguesamiento es la del pacifismo, que fue catalogado como pequeño burgués por los leninistas y los trotskistas, que intentaron forzar a los revolucionarios a adoptar el militarismo sin haberlo debatido lo suficiente con las fuerzas proletarias. Quieren imponer la estrategia. Lo que corresponde es que la estrategia sea decidida colectivamente y según un análisis completo. Mientras que no se pueda hacerlo, la política socialista debe adaptarse críticamente a la predisposición luchera y reivindicatoria de las fuerzas progresivas. El militarismo debe ser un componente revolucionario, pero la forma que adopte tiene que ser efectiva, para lo cual se lo tiene que restringir a lo indispensable, porque si no la confrontación bélica destroza a las sociedades, lo que le resta apoyo a los revolucionarios, que además solemos ser inexpertos en materia militar, y podemos querer permanecer así. Lo que corresponde es que se aborde el tema de manera prudente. Ya antes les falló el pronóstico, cuando en la década del setenta creyeron que al sublevarse las guerrillas en acciones puntuales, como las del ERP, las masas se levantarían insurgentes, por lo que tienen que averiguar qué métodos de lucha quieren las masas.

lunes, 3 de julio de 2017

De las consecuencias del mal entendimiento de la prostitución

La prostitución, etimológicamente, es el favorecimiento a las instituciones, pero el uso que se hace del término le dio los significados de la promiscuidad, la homosexualidad, el trabajo sexual y otros tantos, incluso a veces el de la maldad, o hasta el de la admiración, cuando se califica de “hijo de puta” a alguien que alcanza una gran proeza. Es una polisemia desligada de la etimología. Hasta tanto no se ajuste el uso a la etimología el mal empleo del término traerá problemas comunicativos y políticos, porque la comprensión confusa de la cuestión dificulta su abordaje y resolución.

viernes, 30 de junio de 2017

Para la radicalización bien ordenada

Un problema serio del vanguardismo es cuando se enaltece mal, por considerarse superior al común de las personas de mala manera, al adscribir a ideas refinadas sin comprender que la concreción del proyecto que éstas suponen requiere de su socialización honesta. La vanguardia tiene cierta superioridad respecto al común de las personas, porque su conocimiento es más elaborado, pero incluso así puede ser falso, y siempre tiene elementos que no son verdaderos, e incompletudes, por lo que éste debe ser debatido en público, y aunque adoptara una doctrina buena puede equivocarse, porque los miembros de la vanguardia, al saberse superiores en cierto saber, se escinden de la gente común, y pueden tramar e implementar su estrategia de mala forma, con toda esa serie de secretos, artimañas y complots que tuvo a lo largo de su historia, que influyeron en que fracasaran sus proyectos y en que quedara desacreditada. La vanguardia socialista tiene que ser honesta, y para eso tiene que explicitar y concordar debidamente sus planteos, intereses y proyectos: es la única manera de que sea bien adoptada por las masas y de que se articulen bien sus distintas partes.

De lo que es la propiedad

La propiedad, en sí misma, es el bien apartado para su utilización. “Pro” es “bien”, y “piedad” es “apartado”, viene de “parte”, lo que se nota mejor en el vocablo inglés “property”. Entonces, no es sólo la cosa fabricada, el producto de la transformación de la materia mediante el trabajo, porque hay apropiaciones que no se obtienen del trabajo, como la de simpatizar al sonreír, en que se apropia de la estima ajena, o el aire al respirar. Al respirar, los seres vivientes nos apropiamos del aire, aunque eso no sea un trabajo, y además, los miembros de todas las especies vivientes nos apropiamos de materia: la apropiación no es únicamente humana, como tampoco lo es la fabricación, ya que existe la de los otros animales, que hicieron nidos, cuevas, túneles y tantas otras cosas fabricadas. Lo exclusivo de la humanidad es la mercantilización, que supuso la intromisión de una abstracción diosera, fetichista, en el intercambio de propiedades. La religión y la mercantilización de las propiedades sí son rasgos exclusivamente humanos, como lo es la monetarización, que implica la simbolización en moneda del valor de cambio.

La propiedad se obtiene con la transformación de la materia mediante la práctica, no sólo la laboral. Es más, también existe la apropiación hecha no mediante la práctica, sino mediante actividades involuntarias, como la digestión, en la que el cuerpo se apropia de elementos orgánicos para nutrirse. El caso de la respiración es ambiguo, porque ésta es involuntaria pero se la puede efectuar a conciencia. La propiedad cuya hechura requiere del trabajo es la económica, pero esta descripción debe ser complejizada, porque hay trabajos que no son económicos, como las tareas domésticas no remuneradas, y porque es provisoria.

Las especies vivientes que no son humanas también se apropian de agua, luz, vegetales, animales, tierra y demás: tienen actividad económica, como las de la recolección, la pesca y la caza, e incluso algunas cultivan, como lo hacen las hormigas con algunos hongos. Esto es más fácil de admitir para los animales, ya que es raro adjudicarles economía a los vegetales, pero es innegable que éstos desempeñan actividades de apropiación de materia para subsistir.

miércoles, 28 de junio de 2017

Dudo que los peronistas aprendan la lección

Ahora los kirchneristas, a los que mejor habría que decirles “fernandezistas”, para despatriarcalizar la caracterización, andan como locos denunciando la toma de deuda estatal hecha por el macrismo, pero son tan cabezas duras que son recontra timoratos a la hora de exigir que se deje de pagarla. ¿¡Están pensando en volver a pagarla si retoman el gobierno!? Pedirles que esclarezcan su postura al respecto es mucha pretensión, pero después la van de que son el hecho maldito del país burgués. Pues bien, debo decirles que atarear a toda una nación para pagar una deuda fraudulenta no tiene nada de maldito para la clase capitalista, al contrario, los macristas están especulando con que los peronistas harán eso en sus próximos gobiernos, y basados en la experiencia de la restructuración de deuda kirchnerista, y en la serie de impunidades de que gozaron los estafadores de la deuda del estado argentino desde la dictadura, y más en general en la de los especuladores de la deuda mundial. También los macristas conocen el caso de la deuda con la banca Baring Brothers, que les sirve de antecedente defraudatorio: la impunidad que tuvieron los casos previos les sirve para sostener la estafa actual, porque les señala que quedarán a salvo de ser castigados. El problema no es sólo la deficiencia legal, que faculta a la acometida de esta sociopatía, sino también la cultura legalista, que supone que algo es bueno si está autorizado por la ley.

lunes, 26 de junio de 2017

Otro más para la lista de reprobables eventuales...

Osvaldo Lamborghini. Quienes quieran leerlo que lo lean, y que lo analicen, y que le disfruten lo que puedan, aunque no podrán evitar su morbosidad, que convierte a su obra en terrorífica. Muchos fuegos artificiales de retórica hipervanguardista conjugada con el oscurantismo. Debió ser como esos reaccionarios que desean en secreto aniquilar a la gente bonita. No lo sé, y será motivo de estudio. Lo que sí sé es que estuvo en el peronismo ortodoxo entre 1973 y 1976, antes de exiliarse en Barcelona. Obviamente, mi reprobación es debatible, porque no sé lo suficiente sobre la vida de este hombre, pero pienso que sería como saltar a defender a un asesino serial. En todo caso, mi postura es superable y el tema continuará. Lo que es indiscutible es que tuvo la perversión de deleitarse con el descuartizamiento de sus personajes. No le veo a su serie de martirios un sentido denunciante de los crímenes dictatoriales, pero tal vez me equivoque. Habría que saber qué opinó de López Rega cuando fue peronista ortodoxo, y otras tantas cosas. Que haya sido homosexual no implica que fuera una buena persona, pero seguro que tuvo su bondad. Entonces, se lo tendrá que evaluar.


Anexo del 29 de septiembre de 2020

Esta nota está algo mal, igual que la de los otros escritores malditos. De lo que pude averiguar, parece que Osvaldo Lamborghini fue un buen tipo, lo mismo que Bataille tuvo su bondad, y quizás pase lo mismo con Sade, quien puede haber sido difamado mal. Para clarificar bien la cuestión habría que estudiar sus biografías enteras, y discernir los detalles verdaderos de los falsos, un tema trabajoso para gente tan ficticia.

Escena onírica del urbanismo peruca ideal

Viene una en su automóvil y frena para preguntarle a otro cómo llegar a un lugar cercano. El otro responde:

˗ Andá por Perón hasta la plaza Perón. Ahí agarrá por diagonal Perón, unas cuadras, doblá en Perón y dale derecho hasta Perón entre Perón y Perón.

***

Sé que hay quienes se lo van a tomar a mal, pero es un chiste nomás.

¿Qué es el peronismo?

Es la política referenciada en Perón. Fue difícil categorizarla porque no se la vio como un hecho histórico, sino que se la quiso encasillar dentro de alguna tipología, en las que nunca encajaron algunos de sus aspectos. Cuando gobernó Menem no fue proteccionista, sino aperturista. Fue conciliador y confrontador de las clases sociales estráticas. Fue antioligárquico pero también sostén del latifundismo, y así. Es un democristianismo, aunque no lo sea absolutamente, porque en general es cristiano y sufragista, e intenta la conciliación de clases porque sigue al humanismo católico, que es conciliatorio, pero no la podrá lograr porque la busca de mala manera, porque es católico y capitalista: su orden social siempre tendrá descontentos. A lo largo de su historia tuvo oscilaciones y contracciones, más o menos como todas las corrientes políticas, que hacen que siempre existan contraejemplos para argumentar en desmedro de los análisis que se le quieran hacer, pero es catalogable históricamente.

De los desastres de Sócrates y del problema geográfico de la ciudadanía jurídica

Como Sócrates anduvo decidiendo su conducta de acuerdo a la fantasía que tuvo de que había un demonio en su interior que le aconsejaba, debe haberse mandado unas cuantas macanas, por no acordar sus acciones debidamente, cosa que tampoco podría haber hecho muy bien porque los griegos no estaban predispuestos para el consensualismo, pero sus maldades han de haber sido menos que las del resto de los ciudadanos dirigentes de la Grecia antigua. Tendría que averiguarlo. Algunas de las mujeres y esclavos de la antigua Grecia también eran ciudadanos, en el sentido de que eran habitantes de las ciudades, pero no tenían el derecho de participar en el gobierno: fueron ciudadanos desgubernativizados. El problema geográfico de la ciudadanía jurídica es que confunde la adscripción geográfica con la identidad nacional, lo que redunda en que a los campesinos se los trata de ciudadanos, cuando en verdad son residentes rurales aceptados legalmente como integrantes de un estado.

Sobreintoxicación y maltrato

La sobreintoxicación es la intoxicación que supera a lo médicamente aceptable. Es verdad que la medicina tiene sus faltas y que su cientificidad encubrió su carácter religioso, con la pretensión que tiene la religión de ordenar a la conducta humana píamente, cosa que aparejó el interés de algunos médicos de que sus pacientes se comportaran según lo estipulado por los cánones eclesiales, o de acuerdo a su reformulación consecuente con el liberalismo, pero, aún así, hay un nivel de intoxicación que es malo para la salud, del que algo sabemos y que puede reformularse: el liberalismo es superable, pero para hacerlo hay que rescatarle sus bondades. Cuando el cuerpo tiene muchas más toxinas de las que puede procesar normalmente, puede alegrarse mucho y para bien, pero si la sobreintoxicación persiste en el tiempo, a lo largo de semanas, meses o años, con variantes de facto para cada caso, redunda en el mal humor de las personas drogadas en exceso, que se potencia con el generado por la injusticia social, lo que suele concluir en diversas formas de maltrato. Parte de la violencia política izquierdista se debe al exceso de tabaquismo, alcoholismo, marihuanismo y cocainismo, entre otras sustancias psicoactivas.

Del fetichismo moral

A la gente se la trató de cornuda no sólo cuando sufriera infidelidades sexuales, sino que, alusivamente, se la demonizó por desobedecer a los preceptos religiosos, porque la doctrina del vicio y de la virtud equiparó al primero con lo diabólico y al segundo con lo diosero, por lo que los religiosos, hayan sido de uno u otro bando, al aceptar los términos sacerdotales del debate, juzgaron al comportamiento humano según sus preceptos, lo que aparejó al fetichismo moral. El vicio y la virtud están mal entendidos, pero las doctrinas que los tematizan tienen elementos verdaderos y falsos, por lo que les cabe un análisis que las sintetice depurándolas de sus errores.

De los malos pensamientos y la eudemonología

¿Qué son los malos pensamientos? Hay un debate sobre el tema, cuyas diferentes posturas responden a la adscripción doctrinaria de los disertantes, por lo que es difícil responder a la pregunta, lo que tiene a las personas cavilando razonamientos mentales en procura de saber cómo juzgar a sus propias ideas, o siendo consecuentes con una mezcla de ideas malas y buenas. El problema es el componente irracional de las doctrinas, que en las religiosas suele estar más dado por el fideísmo y en las materialistas por la rudeza. Me imagino que malos pensamientos tenemos todos los humanos, y todos los días, y si no es así debe ser algo parecido. Los malos pensamientos son los pensamientos que hacen mal, los que nos hacen sentir mal y los que inducen a la acometida de malas acciones, aquéllas que hacen un daño que no es necesario para la obtención de la felicidad humana, que requiere del bienestar relativo del entorno. Esos son, si no todos, algunos de los malos pensamientos. Puede que haya otros de otras clases. A la práctica humana se la debe juzgar desde la eudemonología, que es la ciencia abocada a la felicidad. La religiosidad es algo seudoeudemonológica, porque al pretender componer a la dicha con los cánones sagrados la corrompió, lo mismo que hizo el materialismo fallido a consecuencia de su productivismo competitivo y militarista, pero ambos, al incorporarla malamente, también ayudaron a cumplirla, en forma medio grata y con grandes faltas y aciertos.

 A la vez, no se trata de lograr cualquier felicidad, porque la felicidad puede ser mala, sino una buena. En sí misma, es lo fecundo y la felación, por lo que se la vincula al mamar (cf. DECEL).

“Mí” con acento

Como pronombre personal, a diferencia del posesivo, “mí” debiera escribirse acentuado, para replicar bien la sonoridad de su expresión hablada. Además, es posible que los ortógrafos que decidieran quitarle la tilde se hayan propuesto atenuar con ello los males del egoísmo, lo que hubiera sido insensato, pero capaz que eso no sucedió de ese modo.

Devoción religiosa y fanatismo político

El fanatismo político es sucesor de la devoción religiosa, porque implica la acriticidad, o sea, la negación de la crítica, hacia sí mismo. Los políticos fanáticos no son autocríticos, lo que deriva de la devoción religiosa porque ésta estableció una lógica parecida, la de la llamada “fe ciega”, que en verdad es una adscripción incuestionante, que toma a la doctrina adoptada como una verdad absoluta.

sábado, 24 de junio de 2017

De que el egoísmo es natural, de su relación con lo social y de cómo abordar las sociopatías

Al egoísmo se lo definió de muchas maneras según qué juicio quisiera aplicársele, tanto como un interés desmedido por sí mismo como un modo de autoafirmación individual. Esencialmente, es el interés por sí mismo, y es natural, ya que la conformación orgánica de los seres vivientes nos predispone a priorizarnos y nos permite conocer la realidad desde nuestra perspectiva particular: la sensibilidad, la razón y el deseo de supervivencia pertenecen a cuerpos vivientes individuales. Entonces, el egoísmo debe ser aceptado, porque nos es dado por la naturaleza. Renegar del egoísmo lleva a una mala conducta contraria a la naturaleza, pero también hay que ordenarlo bien, porque existe el egoísmo patológico. Al egoísmo patológico lo tenemos, más o menos, todos los humanos, y es aquél egoísmo que perjudica al individuo que lo tiene o a sus allegados. Responde al maltrato histórico, es consecuencia de los traumas recibidos y de la mala educación, por lo que no se debe reprender mal a quienes lo ejerzan: se le tiene que encontrar una solución positiva, que es de índole individual y social, porque la individualidad es social. Es una psicopatía muy ligada a las sociopatías: ambas se interrelacionan. El egoísmo enfermante es sociopático, porque enferma a la sociedad, pero a su vez es causado por las sociopatías, y por las psicopatías de los individuos relacionados con aquél de quien se trate el caso.

Por sociopatías me refiero a los males sociales usualmente tematizados por la crítica social: la pobreza, la desocupación, la explotación, la manipulación, la mentira, la desigualdad y demás. La humanidad debe asumir que atender bien a las sociopatías es un problema sanitario: se les debe asignar tanta importancia como a las enfermedades corporales, y se debe exigir a las personas que se responsabilicen ante ellas tanto como lo hacen con aquéllas otras, pero de una manera asequible a las posibilidades de cada quien. El atendimiento de la salud social requiere que se prescinda de algunas de las actividades dispensables.

viernes, 23 de junio de 2017

Porqué es necesario el gradualismo

Porque los proletarios más pobres, para luchar por la justicia máxima, esa que terminaría a la mala propiedad privada, a la extracción del plusvalor, y demás, necesitan tener más o menos garantizada su supervivencia. En tanto que no la tengan, concentrarán sus fuerzas en reclamos inmediatos, a los que satisfacerán del modo que sea, aunque éste fuera truhán, porque si no algunos se morirían, o pasarían mucho frío, o hambre, y así, lo que le restará fuerza a la lucha por las reivindicaciones más adelantadas. La lucha social tiene que atender bien a la toda la sociedad, priorizando las urgencias. El socialismo apresurado, al confundir esto, terminó efectuando un planteo cruel con el lumpenproletariado y, a veces, con el proletariado más precarizado, a los que sobreexigió y acusó por traicionar a la revolución, lo que fue bastante delirante, porque no se fijó en qué era lo que aquéllos estaban dispuestos a demandar, sin que hasta ahora hayan socializado su autocrítica: le importó más la revolución en abstracto que las circunstancias materiales del proletariado. El proletariado bajo es más masivo que el intermedio, por lo que es un actor clave para la política, pero además merece ayuda por una cuestión humanitaria. Que tenga su degresividad y su barbarismo es un tema importante, pero también los tienen las otras clases, así que habrá que pensar en cómo resolverlo bien.

jueves, 22 de junio de 2017

Ni ratas, ni topos...

Es una obviedad que lo diga, pero habrá que superar estas identificaciones descalificatorias, porque hacen al sometimiento de las doctrinas obreras, y nos apesadumbran. ¡Lectores!.. ¡Lectoras!.. Acabo de decirles una obviedad de la que no se habían dado cuenta, ¡así que son tontos! ¡Bienvenidos al club! Tienen que complejizar más sus análisis.

Por si acaso...

Cuando escribí sobre el hedonismo socialista me olvidé de decir que el socialismo debe apuntar a la buena moderación de los placeres, incluso aunque no la logre él mismo, cosa que muchas veces omitió referir, pero además quiero aclarar que esa moderación es una aspiración a alcanzar socialmente y a la que las personas cumplimos a veces y otras veces no, por nuestros éxitos y faltas. Los objetivos políticos y económicos del socialismo en sí mismos valdrían poco si no consiguieran la felicidad de la gente.

Comentario breve sobre la corrupción de menores en la filosofía

Entiendo a la corrupción de menores no como lo hace la ley, sino como la referida a jóvenes en general, hayan pasado los 18 años o no, y se enmarque o no en la tipificación jurídica: la entiendo como sinónimo de rompimiento. Una parte de la filosofía posmoderna favorece la corrupción de menores, porque es sadomasoquista, o, más en general, horrorosa, por lo que induce a sus seguidores a ejecutar prácticas sentimentalmente perversas, que acabaron por arruinarlos, al facultarlos a tener una socialidad traumática. En el anarquismo inmoralista esto se replica respecto de los jóvenes de la clase alta, y a veces de la media, ya que este anarquismo se propuso estropearlos, como modo de lucha falso contra el sistema sociohumano, y eso habiendo sido Nietzsche un hombre aristocrático. El socialismo marxista tuvo mucho de esto, porque al proponerse destruir a la burguesía le importó poco la salud de los jóvenes hijos de empresarios, a los que extorsionaron con la idea de que debían abandonar a sus familias y entregarse a la causa revolucionaria para ser aceptados por sus miembros. De ese modo los forzaron a recluirse o a politizarse abnegadamente, atendiendo poco a sus intereses, porque suponían que los nacidos en la clase capitalista no tenían nada serio de qué quejarse. Hasta que las posturas revolucionarias sean suficientes, el planteo libertario adolecerá de muchas malas prácticas graves, que retrasarán la conquista de nuestros objetivos, por postular formas de lucha poco gratas, que, por ser así, son abandonadas por la gente que no quiere ser perjudicada por ellas, lo que hace que la lucha decaiga. El disfrute de la vida es un deseo natural, que no es dificultado sólo por la clase capitalista, sino por la mala predisposición humana, que es transclasista, aunque la desigualdad social y la opresión dominante sean temas ineludibles.

Este comentario está incompleto, porque habla de pocos jóvenes, y no dice nada de niños, adultos y ancianos, hombres, mujeres y transexuales, a los que los socialistas maltrataron al someterlos al ideario revolucionario, y aunque al maltrato se lo ejercieran sobre sí mismos, haciendo que la revolución importara más que los revolucionarios: subordinaron las personas a la causa. En esas condiciones mucha gente rehuyó de la lucha, y otra murió, o quedó herida.


Anexo

El uso de la categoría de la transexualidad debiera acotarse a las personas cuya sexualidad biológica es intermedia entre masculina y femenina. Son los casos excepcionales de quienes tienen cromosomas XXY. Los casos de travestismo y de transgeneridad quirúrgica son algunas de las clases de transgenerismo, de las que hay otras que son leves, y hasta esporádicas, y no son transexuales porque la sexualidad orgánica permanece siendo la misma, aunque se le modifiquen algunos aspectos. La modificación de la identidad social apareja un cambio en las costumbres que tiene incidencia orgánica, pero ésta no altera estructuralmente la condición sexual del organismo.

martes, 20 de junio de 2017

Mi postura ante la pena de muerte

Yo no estoy del todo en contra de la pena de muerte, pero tampoco pretendo que me hagan caso. Lo que pienso es que para casos extremos y comprobados, en que un delincuente de delitos graves se negara a comportarse, persistiendo en la acometida de maldades, se podría evaluar si cupiera matarlo, para que los malvados no se abusen de la garantía de vivir, o por otras cuestiones que habría que evaluar en concreto. Es un tema debatible para el que hay que saber mucho, pero, en particular, tendrían que opinar los carceleros, que son los que tienen que lidiar con los maleantes, y los demás afectados directos por los criminales. El hecho de que los delincuentes tienen razones que deben ser atendidas por el resto de la sociedad no quita que hacen mal al maltratar, y que en casos muy graves podrían implicar que dejaran de merecer que se los mantuviera con vida. Cuando Foucault dijo que la cárcel surgió junto con el reclamo de su reforma hizo una crítica del sistema carcelario algo fraudulenta, porque apuntó a boicotearlo en vez que a solucionar la cuestión: fue una crítica destructiva y sin propuesta superadora, que aportó a la persistencia degradada del sistema carcelario. El problema de la delincuencia requiere de la justicia social preventiva, que a su vez precisa de la transformación social, pero también requiere que se sancione a los malhechores. El asunto será debatido mucho tiempo porque la humanidad no está preparada para resolverlo más o menos suficientemente, a consecuencia del idealismo capitalista. En particular cabe que se defina bien a la ley, ya que hoy en día responde a ideologías que merecen ser modificadas más o menos.

El tema de la pena de muerte es bastante polémico, y mi postura puede que esté equivocada, así que no es conclusiva.

El hombrismo y el mujerismo

Así como estaría mal calificar de hembrismo a lo referido a las mujeres, porque existen hembras de otras especies vivientes, también está mal calificar de machismo a lo atinente a los hombres, y por un motivo similar. De igual modo, el feminismo no es todo bueno, como no es todo malo el hombrismo, pero al feminismo le pasa lo mismo que al machismo, porque su etimología remite al hembrismo. De allí que cabría renombrarlo como mujerismo, pero mientras tanto se lo denominará como viene siendo.

viernes, 16 de junio de 2017

Otro problema del anarquismo

Es que los anarquistas suelen pensar que el delito es bueno en sí mismo, por considerarlo contrario al sistema, por lo que delinquieron mal, ya que no lo necesitaban: lo hicieron para divertirse, lo que no tiene sentido. Ese problema deriva de que sostienen juicios impostados, derivados de una ideología que no atiende bien a las cosas de las que juzga: a sus adeptos les importan más sus ideas que las cosas a las que representan. El mal juzgamiento al gobierno los arruina, porque les dificulta participar en la sociedad, lo que los priva a veces de obtener ayuda de la gente normal.

La delincuencia es parte del sistema, primero porque el sistema social abarca a toda la práctica humana, le sea funcional o no, pero además porque la clase dominante es tremendamente delictiva, de una delictividad más importante que la de los malhechores menores, que también impacta mucho por su masividad. La delincuencia es una práctica contraria a la ley, pero el sistema no se corresponde del todo con la ley, ni la ley es toda mala, por lo que aquélla es criticable. La pretensión de combatir al sistema violando la ley es hipócrita, porque supone que la clase dominante es legal, como si siempre cumpliera con las normas: confunde a la bondad aparente declamada por la clase dirigente con la bondad verdadera exigida por la gente sensata. De allí que los anarquistas se hayan metido en problemas innecesarios muchas veces, lo que les hizo daño, y a otras personas también: en ocasiones fueron criminómanos, o sea, delincuentes principistas, basados en excusas, con razones válidas pero insuficientes.

jueves, 15 de junio de 2017

Los videoclips son romances

Los videoclips son filmaciones de poesías cantadas y populares, por lo que son romances contemporáneos. Su estética fragmentaria proviene del teatro de variedades, el varieté, y de las demás artes circenses. Que sean posmodernos o no depende de la ideología de sus productores, que suele permanecer velada, pero en gran medida no lo son. La apelación a la estética del fragmento, de la instantaneidad, a la saturación cromática, al sensualismo sonoro, que los tornan en súper sensoriales, no les quita su unicidad: como los collages, son obras unicistas compuestas de restos, de mayor calidad a veces que el arte solemne, y más dados a la exposición de la sexualidad. En ocasiones son obras de pornografía liviana, como los bailes de cabaret. Ahora bien, que sean romances no implica que sean buenos. De hecho, tienen males tremendos, como el acercamiento acrítico a la prostitución, o al narcotráfico, o la despolitización, la morbosidad, u otras aberraciones estéticas, eso junto a sus lindezas. Tienen las contrariedades de la cultura popular.

El programa socialista es “wishful thinking”

No lo digo para que se lo abandone, sino para que se reconozca que la ilusoriedad puede ser aceptable, pero para eso tiene que amoldársela a la coyuntura, planteando a futuro las reivindicaciones que no puedan ser satisfechas en lo inmediato. Las críticas al realismo, o al pragmatismo, deben ser buenas, porque ambos son necesarios para concretar las utopías, pero también cabe reprobarles a éstos los males que tengan.

La inserción económica latinoamericana en el planeta

Es agropecuaria y extractivista, con una industrialización predominantemente mercadointernista y más desarrollada para los rubros livianos e intermedios que para los pesados: un agropecuarismo extractivista con industrialización entre intermedia y leve. Si toda la periferia alcanzase el nivel industrial del centro el planeta colapsaría en poco tiempo, además de que ello requeriría un esfuerzo internacional malgresivo. A esto lo digo después de haber leído la nota de Maristella Svampa en la revista Nueva Sociedad número 268, titulada “Cuatro claves para leer América Latina”. La nota tiene bastantes aciertos, a los que no me da la capacidad, ahora cuando escribo esto, para recontar. Así que le pido disculpas por la injusticia que cometo al centrarme en algunos de sus errores. Además de omitir en parte que el eje económico mayor del continente es el agropecuario, al diluirlo mal en el extractivismo, lo que impide plantear la reforma agraria, que debe ser la política principal del progresismo, le achacó a los gobiernos del ciclo progresista declinado que no cambiaron la matriz productiva mediante la industrialización, pero a la vez les reprochó su mal desarrollismo, lo que es incoherente, porque el modelo industrialista es mal desarrollante, porque tiene una idea de la industria que es antiecologista, no se propone una industria sostenible, que generaría poco valor agregado. El debate está trabado por los malos preconceptos del desarrollismo cepalino, que lo orientan en sentido capitalista y contaminante, y sin cuestionar al pietismo ni lo debido a la irracionalidad. El desarrollo debe tender al socialismo naturista, aunque eso no resuelva el déficit comercial, que se debiera tratar mediante el cierre de la importación de los productos sofisticados que sean prescindibles, como lo son tantos electrodomésticos y automotores, o parte de la maquinaria electrónica, como las máquinas tragamonedas de los colectivos, o las expendedoras de boletos de ferrocarril, que costaron mucho dinero y a los dos o tres años ya las abandonaron por el sistema de la tarjeta electrónica, o sea, que el déficit de la balanza de pagos de los estados periféricos se podría solucionar atendiendo a la histeria consumista de las naciones y de sus gobiernos, cuya economía tiene una gran cuota de mala frivolidad, además de resolviendo bien la estafa de la deuda estatal, entre otras cuestiones.

Que la cuestión agropecuaria sea la principal para la reforma económica latinoamericana no le debe restar importancia a la extractiva ni a la industrial, ni a las demás. La transformación productiva debiera responder a las demandas de los movimientos sociales, pero también a otras iniciativas, como las provenientes del gobierno.

martes, 13 de junio de 2017

La reproducción es modificatoria

Hay un debate sobre el reproductivismo, como el de Bourdieu, que está tarado por el extremismo conceptual, porque éste supone que la reproducción mantiene completamente al orden social al que pertenece, pero la reproducción no opera así, aunque tienda a eso durante los períodos de conservadurismo, porque el orden, al reproducirse, se va modificando, con mayor o menor intensidad según sea la evolución histórica. El carácter conservador del modo bourdieano de entender a la reproducción se debe a que la formulación que él le hizo sucedió durante el gaullismo, aunque ese no sea el único factor determinante del tema.

Cabe distinguir, entonces, entre la reproducción degresiva, la conservadora y la progresiva, que es revolucionaria, pero que está acotada: es de una revolucionaridad entre leve e intermedia, ya que si fuera mayor sería difícil categorizarla como reproductiva; pero, no obstante, el tema es discutible, porque las revoluciones habidas hasta ahora, como la francesa, la rusa o las descolonizadoras, ni terminaron con el sistema de estratificación social ni depusieron al fideísmo, o sea que a la vez que modificaron algunas cosas mantuvieron otras, aunque variándolas. Más bien cabría hablar de una reproducción social evolutiva, con las transformaciones históricas que tenga. Es más, la reproducción es contractiva, por lo que contiene en sí misma impulsos de las distintas clases, desde los reaccionarios a los revolucionarios, que coexisten conflictivamente y que en conjunto hacen al sentido que aquélla adquiere.

Empresariado menor, capitalesía y sociocapitopatía

El empresariado menor, el de las empresas pequeñas y medianas, o no acumula ningún capital, cuando es subsistente, o acumula un capital referido al mejoramiento de sus condiciones de vida, cuando lo utiliza en sus viviendas y sus bienes de consumo, o lo reinvierte en su empresa, o lo ahorra y hasta puede especular un poco en las finanzas, pero ese capitalismo, aunque es corregible en algunos aspectos, no es socialmente capitópata, o sea, no hunde en la miseria a grandes contingentes de personas para favorecer la acumulación de capitales que los empresarios no necesitan. La clase capitalista sí es capitópata. Así como los ludópatas pueden arruinar las finanzas de sus familias por la compulsión a apostar su dinero en el casino, los sociocapitópatas estropean a las naciones por su compulsión a acumular capitales. El capitalismo es un problema de salud pública, pero a los capitópatas hay que atenderlos bien, porque padecen una enfermedad social que deriva de sociopatías que le subyacen de las que no tienen la culpa, y en algunos casos el buen atendimiento puede requerir que se los encarcele, pero para eso la legislación debe prohibir la acumulación dañina de capital, más si el perjuicio es social, pero el familiar también debe ser bien tratado.

lunes, 12 de junio de 2017

Cliteridectomía, circuncisión y religión

La cliteridectomía es la amputación del clítoris, y es efectuada por algunos musulmanes extremistas. La circuncisión, de índole judía, es la del prepucio, pero no es casi criticada por el feminismo, porque se la hicieron a varones.

viernes, 9 de junio de 2017

Demostrar debilidad

En política hay muchas estupideces, una de las cuales es la de negarle entidad a los adversarios parecidos a uno, que, como las distintas partes la reproducen, las organizaciones progresistas terminan desfavoreciéndose entre sí, al menospreciarse recíprocamente, pero quiero hablar de otra taradez, que es la de impostar fortaleza cuando no se la tiene, por el mal prejuicio contrario a demostrar la propia flaqueza. Cuando una fuerza es débil, cabe que lo dé a conocer, salvo excepciones, a no ser que se escondan malos propósitos, u otra cosa, porque eso convoca a la solidaridad ajena y le permite entender la situación a los que ignoran las cuestiones en curso, los representados, que si no la entienden concluyen pretendiendo que la organización les satisfaga reclamos que ésta no está en condiciones de hacer cumplir. Los representados tienen que conocer la correlación de fuerzas que influye en el atendimiento de sus demandas, porque participan en la transformación de esa correlación y porque tienen que adecuar sus pretensiones a las circunstancias para que el democratismo progresivo se mantenga en el gobierno, aunque sea subordinadamente, si es que no puede imponerse más.

jueves, 8 de junio de 2017

Breve análisis de la democracia cristiana argentina

La democracia cristiana argentina excede al peronismo, abarcando tanto a Propuesta Republicana como a la Unión Cívica Radical, además de al Partido Justicialista, el Frente Renovador y a otros partidos menores, y se caracteriza por obedecer a la constitución: todos estos partidos adoptaron a la democracia representativa como método del ejercicio de la soberanía nacional. Que el método sea más o menos falso es otro tema, que es importante pero que no les quita su carácter democrático sufragista. Dentro de estos cuatro partidos políticos hay sectores privatistas, que predominan más en el PRO pero que en los otros tienen espacios de dirigencia altos, porque el privatismo es hegemónico en el mundo. La UCR, el PJ y el FR tienen más integrantes populistas, pero deben someterse al privatismo, que lidera socialmente por la posesión de los medios productivos económicos y comunicativos mayores, por estabilizarse con la legalidad vigente y las fuerzas militares y por coexistir en una alianza conflictiva con la iglesia católica, cuya dirigencia suele ser privatista por inclinarse a la privacidad. En general, estos cuatro partidos democristianos ejercen una política más favorable al privatismo, porque son capitalistas, pero los más propensos al populismo intentan componer el favorecimiento al capital concentrado con la promoción de las empresas medianas y pequeñas y con los derechos proletarios compatibles con este esquema productivo. En términos morales y laboristas, que hacen a los derechos civiles y sociales, los sectores privatistas que hay en los cuatro tienden a ser conservadores, o degresivos, o malprogresantes, y albergan a algunos pocos elementos de carácter reaccionario, en tanto que los populares oscilan entre formas conservadoras y progresistas de mínimas a intensas, acotadas al constitucionalismo, las últimas de las cuales suceden más en las tendencias místicas o ateas del PJ, que son marginales pero importantes, y estos sectores tampoco están exentos de mala progresividad. La conflictividad social, entendiendo por ésta también a la que no se manifiesta en los términos usualmente reconocidos por el socialismo, los de las medidas de fuerza proletarias, como lo son las campañas informativas, las juntadas de firmas, los foros y así, tiende a inclinar al democristianismo a posiciones progresivas de leves a intermedias.

Asimismo, la democracia cristiana se completa con la extrapartidaria, que es tanto empresarial como movimientista. La primera abarca a las organizaciones patronales: la Sociedad Rural Argentina, la Unión Industrial Argentina, las Confederaciones Rurales Argentinas, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, la Confederación General Económica de la República Argentina, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios y otras tantas. La segunda incluye a la Confederación General del Trabajo, a las dos entidades llamadas Central de Trabajadores Argentinos y a varias organizaciones menores, incluyendo a las estudiantiles, que suelen orbitar en torno de la UCR, el PJ y la CGT, pero en ellas el socialismo ateo tiene más presencia. Este recuento requiere ser completado, y no incluye a las asociaciones pertenecientes a la iglesia oficial.

En resumen, el catolicismo capitalista constitucional es el eje del bloque histórico argentino, con sus grietas, contracciones y transformaciones, y lo atravesó de distintas maneras desde la conformación del país, aunque la etapa previa a la del modelo agroexportador no fuera capitalista, pero sí preparatoria para ello, atravesamiento que ocurrió también en respuesta a la inserción internacional argentina, con los modelos socioeconómicos conocidos.

A este análisis habría que agregarle las instituciones católicas de índole eclesiástico, estatal y privado, y aún así le faltarían cosas, porque esta religión no es la única del país y porque todas se explayan también en la cotidianeidad. Igualmente, es general, por lo que no da cuenta de la participación de los ateos en las organizaciones de liderazgo histórico cristiano, más allá de la mencionada en el estudiantado.

Un problema de la competencia política electoral

Es que los candidatos se pelean entre sí, y sin importarles a veces la bondad de su desempeño ni las razones de sus oponentes. Es un problema que habrá que resolver. Estas peleas, que se agudizan durante el período de campaña, prosiguen luego, tornándose más o menos frecuentes, lo que obstaculiza la atención conjunta, por parte de los representantes políticos, de los problemas sociales, porque al haberse agredido entre sí quedan enemistados, o sea, mal predispuestos para relacionarse. Es una de las fallas del sistema político representativo.

De la prohibición a “yoar”

Ya traté el tema antes, pero ahora lo reformulo. “Yoar” es hablar en primera persona, e implica decir “yo” muchas veces. Desde la cultura religiosa se prohibió yoar, como una forma de reprimir los impulsos egoístas para encauzarlos dentro de lo establecido por los cánones, prohibición que fue relativa, como un desfavorecimiento, que redundó en formas incorrectas de personalizar la dicción, como cuando alguien dice, hablando de sí mismo, “el salario no te alcanza”, o cuando se usa la expresión “quien suscribe” en la jerga profesional, o cuando se asume la perspectiva del nosotros siendo que el que afirma es uno solo, lo que sucedió en algunos escritos académicos. En vez que decir “yo pienso”, “yo opino”, “yo” lo que fuere, “a mí me pasa” tal cosa, u asá, se apeló a formas incorrectas de personalizar las expresiones, porque hacerlo correctamente queda mal visto ante la cultura dominante, pero se debe decir “yo” cuando quepa, aunque sea egoísta, porque el egoísmo no es malo en sí mismo. Vetar al egoísmo, a veces, fue una manera de manipular a la gente, que nos hizo daño, pero el egoísmo debe ser bueno, porque si es malo hace mal.

Esto que plantié para la cultura religiosa no sé cómo fue, y es, en los países con gobiernos socialistas ateos, tanto los del sistema de partido único como los socialdemócratas, pero seguro que algo de antiegoísmo tuvieron, bien y mal, porque a veces buscaron que las personas reprimieran sus intereses buenos en pos de que cumplieran con los mandatos de las doctrinas oficiales. Las doctrinas tampoco son malas en sí mismas, pero tienen males a los que se debe corregir. El problema es que la elaboración doctrinaria tiene que ser social, y su aplicación debe ser modificable durante su funcionamiento, pero para eso la gente tiene que tener buena razón. La solución de este tema precisa del autogobierno social bueno.

Un escrito apócrifo de Dante Alighieri

Original desgastado, polvoriento, borroneado y con faltas de ortografía.

Poema 16 bis. En este poema se narran las excelentes cualidades y virtudes morales de Beatriz sin mencionar sus atributos físicos y corporales.

¡Oh excelsa Beatriz, cuyas cualidades y virtudes morales causan el asentimiento agradecido de tus conciudadanos y conciudadanas, sin que se refieran a tus atributos físicos y corporales! ¡Y sin que varios de tus conciudadanos, y hasta algunas de tus conciudadanas, expresen suficientemente lo que hacen con tales galardones! ¡Y sin que lo haga el autor de este poema tampoco!

***

Lo escribió alguien que no era yo. Aclaro por las dudas. Ni lo encontró Borges en un depósito clausurado de una biblioteca perdida de los países árabes. Diremos cómo fue hallado después de la tanda publicitaria.

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miércoles, 7 de junio de 2017

La mala poetización degrada a la política democrática

La poetización no es mala en sí misma, más bien al contrario: la poesía es celebrable; pero cuando se trata de interpretar la realidad para transformarla para bien trae problemas, porque hay que estar haciendo la tarea de traducir la jerga poética en términos analíticos, antes que ponerse a pensar estratégicamente en el asunto, lo que dificulta la composición de la política democrática. Esto se nota bastante en los escritos del peronismo de izquierda.

El lenguaje analítico contiene lazos inciertos entre los significantes y los significados, no puede haber un lenguaje de correspondencia absoluta entre unos y otros, pero está mejor preparado para facilitar la comprensión de su objeto, y se lo puede relaborar. Además, la ciencia también es una poetización, en el sentido de ser una creación. En verdad que el asunto está mal entendido, porque los griegos antiguos definieron a la poiesis como todo tipo de hacer, o de producción, pero luego se le cercenó su significado al de la poesía, o al de las prácticas lúdicas artísticas. La poesía es una creación literaria que enfatiza en la métrica y en la consonancia verbal, y que tematiza más sobre las pasiones personales. La política democrática requiere componer las prácticas de los actores sociales democráticos, para lo cual éstos tienen que entender bien la realidad, lo que precisa que su explicación sea fácil de entender. El tratamiento político de las pasiones personales no debe apelar mucho a las figuras retóricas, y más a la explicatividad, porque eso permite ordenar mejor a las relaciones interpersonales relativas a las pasiones.

La explicatividad de las relaciones interpersonales referidas a las pasiones es el chusmerío, que es criticable y debe ser bueno.

lunes, 5 de junio de 2017

De la relación entre la incomprobabilidad del relato religioso y el pecado

La pienso para el catolicismo, que es la religión a la que conozco de cerca, pero debe aplicar también para las otras. Los fieles, tanto los clericales como los laicos, se enseñan un relato mítico que postula un orden para la conducta a lo largo de la vida, pero, como la justificación planteada para esa obediencia es mítica, los adeptos a veces no encuentran pruebas objetivas que la avalen, por lo que desconfían en las órdenes, y más si no quieren efectuarlas. De allí los recurrentes pecados y las crisis de fe. ¿Cómo habrían de obedecer a los mandatos tal como lo establece el cánon si no pueden comprobar que las almas vayan al infierno, al purgatorio o al paraíso después de la muerte? A esto lo digo como un ejemplo del modo en que aplica esta cuestión.

domingo, 4 de junio de 2017

Breve comentario sobre el VI Congreso del PT brasilero

Conozco poco del tema. Apenas leí la nota de Dario Pignotti en Página 12, pero quiero señalar un problema, que es el de equiparar la autocrítica con la flagelación pública. Son dos cosas distintas, y si no reconocen la diferencia que hay entre ambas se les va a dificultar la expresión abierta de sus errores, que es necesaria para que los corrijan pronto, además de que ha de ser requerida por quienes fueron perjudicados por ellos, a modo de resarcimiento y para que los vuelvan a apoyar.

La autocrítica y la aceptación de la crítica externa buenas tienen que ser constantes, y más si se gobierna, porque si no se reproducen malas prácticas hasta que el proyecto colapsa, por haber ido acumulando fallas que a mediano plazo se hacen irremontables. Al proyecto gubernamental se lo debe corregir durante su efectuación, porque siempre tendrá deficiencias.

De la metáfora de la guerra de posiciones y la proscripción comunista a la socialdemocracia

Cuando Gramsci formuló su idea de la guerra de posiciones se acercaba a planteos socialdemócratas, ya que ésta se refiere al despliegue articulado de las fuerzas progresivas en la cultura, que tendrían un correlato sindical y partidario, porque la política es cultural, pero la tesitura predominante en la internacional comunista, luego de la de la toma insurreccional del gobierno, la de la revolución rusa, fue la del socialismo en un sólo país, que después sería obstaculizada por la segunda guerra mundial y contrariada por la revolución china y la guerra fría. Entonces, al momento de formular la de la guerra de posiciones, Gramsci no podía plantear un cotidianismo movimientista y partidario, una política de unidad democrática contractiva y crítica, porque hubiera sido acusado de centrista, por lo que apeló a la metáfora bélica, que era más próxima a la política soviética, pero era una metáfora: no pudo explicitar su planteo.

La política revolucionaria tiene que ser complementaria y grata para que se la pueda mantener a lo largo del tiempo y masivamente, y debiera ser legal, pero además requiere que el proletariado la acepte, lo que demanda una combinación de progreso amoldado a las circunstancias con educación social preparatoria de avances futuros. La humanidad no puede evolucionar más rápido de lo que pretenda hacerlo. La idea básica es la de acoplar el socialismo a lo que tenga de bueno la progresividad reclamada por el democratismo, no sólo el proletario, y apresurar los avances lo más posible pero dentro de las posibilidades dadas por la coyuntura, lo que implica establecer relaciones críticas y explícitas con las fuerzas conservadoras, y hasta con las reaccionarias si cabe. El socialismo tiene que relacionarse bien con el conservadurismo no sólo porque los conservadores son seres humanos y porque ocasionalmente tienen razón, sino también porque muchos proletarios son conservadores, pero la bondad de esa relación debe ser una bondad crítica.

Una crítica que cabe hacerle al movimientismo es la de su disociación ocasional con los partidos, porque a veces sostuvo reclamos sin que le importara que los gobiernos estuvieran ocupados por partidos democráticos dispuestos a satisfacerlos, lo que impidió o dificultó que se los atendiera.


Anexo

Esta idea de que Gramsci se acercó a posiciones socialdemócratas fue contestada por Christian Castillo en la presentación de El marxismo de Gramsci, de Juan Dal Maso, con el argumento de que en Gramsci está el momento de la violencia militar revolucionaria. La verdad es que yo ignoro de esto último, pero aún así le pongo reparos al planteo de la toma militar del gobierno, porque le falta el análisis de la correlación de las fuerzas militares, sin el cual la insurrección se torna aventurada. El uso de la fuerza militar procomunista es importante, pero la cuestión es cómo implementarlo de modo tal de que sea exitoso, y como último recurso. Un enfrentamiento entre civiles armados y un ejército profesional desgastaría inevitablemente a las fuerzas revolucionarias, que perderían la contienda las más de las veces, y en caso de ganar quedarían exhaustas para proseguir la lucha. Además, a la estrategia de toma del gobierno habría que acordarla entre las fuerzas revolucionarias, porque si no se torna manipuladora y traicionera.

sábado, 3 de junio de 2017

Del progreso social humano en el fideísmo

Hubo un progreso social humano. La cantidad de humanos vivientes y el tiempo de duración de la vida de nuestra especie dan cuenta de eso, aunque la calidad deje mucho qué desear, porque incluso en las malas circunstancias actuales las gran mayor parte de las personas opta por seguir viviendo. En las guerras modernas murió y fue torturada más gente que nunca antes, pero la población era mayor que antes también. Al sufrimiento pre y extracivilizatorio habría que compararlo con el civilizatorio, pero ¿cómo mediríamos al no civilizado? No lo podemos ir a investigar tanto, y el sufrimiento, por ser subjetivo, requiere de un abordaje cualitativo que se nos dificulta porque algunas de esas poblaciones ya murieron y otras hablan lenguas que ignoramos, y sus miembros no nos explicarían su pesar fácilmente, en caso de que accedieran a hacerlo. Aún así, el sufrimiento humano es humano, por lo que no hay tanta diferencia entre el civilizatorio y el que no lo es. Tanto uno como el otro están permeados por la creencia, por el establecimiento de mitos originarios que dan cuenta en falso del sentido de la existencia, por lo que inducen a la acometida de prácticas violatorias, al priorizarse las malas ideas por sobre los intereses buenos de las personas: a éstas se las somete a aquéllas, con la secuela del dolor; y no obstante esto, la humanidad, siendo fideísta, algo progresó, pero su progreso tiene fallas, transcurre fusionado con el seudoprogreso, causando una reacción antiprogresista que tiene razones particulares pero en el marco de una equivocación mayor, porque confunde al seudoprogreso con el progreso verdadero, al suceder ambos juntos y al ser considerados como un todo por el orden dominante. En tanto que el orden dominante sea fideísta, el progreso será ordenado en términos religiosos, por lo que sucederá fallido, y en términos veristas también tendría insuficiencias, pero que serían menores que las actuales. Mientras que prime el fideísmo por sobre el verismo, los gobiernos progresistas no podrán ser tan exitosos como se lo deseará desde la perspectiva hedonista, por lo que parecerán ser fraudulentos, y en cierto modo lo serán, pero en otro ayudarán a sobrevivir a muchas personas, lo que es placentero y no es poco. Además, la crítica al gobierno tiene que reconocer el orden social en el que está inserto y la calidad del proletariado, porque el gobierno es un actor social importante pero que debe responder a los demás.

viernes, 2 de junio de 2017

Daría lo que fuera por tener un corazón...

˗ ¿Qué le dijo un pibe chorro al mago de Oz?

˗ Tal vez el mago pueda darme algo de valor.

˗ ¿Qué dijo el espantapájaros zombi?

˗ Lo que más desearía en la vida es tener un cerebro.

˗ ¿Y qué dijo el señor Wilson en la porno?

˗ ¡No!... ¡No hagan eso!... ¡No me jalen la colita!

jueves, 1 de junio de 2017

De la mala complejización

En la ciencia hay una idea común que señala que la complejización es buena, a consecuencia de los buenos resultados que produjo y por el prestigio que éstos le dieron a la sofisticación, pero la complejización tiene malos aspectos, porque no está del todo bien planteada, que aparejan malos resultados, por lo que cabe el análisis de la complejidad. Más en particular está la cuestión de la sobretecnificación, con su secuela de extractivismo, desempleo, descarte anticipado de maquinaria útil, obsolescencia programada, incapacidad y negativa a adaptarse a las nuevas tecnologías, sobrexigencias de aprendizaje operativo, déficit fiscal en la periferia, contaminación por el electromagnetismo, los ruidos y los desechos, exceso en la necesidad y en el consumo energético y demás. Esto está apuntalado por la tendencia descendiente de la tasa de ganancia, o sea que responde a la compulsión acumulativa de capitales, entre otros factores.

martes, 30 de mayo de 2017

Otro correctivo al progresismo

Nos drogamos mal, por delictivos, por excesivos y por haber consumido productos de mala calidad, a consecuencia de la prohibición de la marihuana, la cocaína y demás, o por haberlo hecho cuando no correspondía. Cabe que nos moderemos bien. También por los aditivos de los cigarrillos industriales. Para fumar tabaco, tiene que ser poco, bueno y muy cada tanto, como la mejor opción, y además tiene que ser bien pitado: se debiera aspirar el humo hacia los pulmones ninguna o pocas veces, aún si el cigarro tuviera filtro. Una opción para reducir el consumo de cigarrillos industriales es la de tenerlos lejos, sin comprarlos de a paquetes si es posible, y no tragarles el humo a todas las pitadas: cuanto menos mejor. La moderación de la drogadicción estimulante tiene que ser evaluada teniendo en cuenta a todas las sustancias psicoactivas juntas, incluso el alcohol y las otras legales, como el café, el mate, el té y las pastillas autorizadas, no contarlas por separado, porque así se falsea la medición, y hay otros factores a considerar en concreto. El criterio es el de priorizar la salud propia y la ajena por sobre el placer.

No puedo sostener que se consuman drogas ilegales, porque sería apología del delito, pero sí planteo que es necesario postular la moderación buena de su uso por razones de salud pública. La prohibición no sólo trae el problema del mercado ilegal, de la violencia narcotraficante y de la corrupción policial y gubernamental, sino que además dificulta el estudio científico requerido para saber qué consumo sería aceptable para la salud humana, por lo que lo hay excesivo, desubicado y de productos de mala calidad, al no poder hacerse una campaña abierta que concientice bien sobre el tema, entre otros perjuicios.

sábado, 27 de mayo de 2017

La impeneación anal

Es la acción de introducirse el pene en el ano, en la que el o la penetrada desempeña el rol más activo. Además de requerir cierto consenso intergrupal e interpersonal, que no estará exento de faltas, por lo que deberá corregirse, y mejor será que se lo empiece a hacer preventivamente, de querer hacérsela tiene que ser con el uso de preservativos, porque como el recto no está dispuesto naturalmente para la sexualidad, al ser penetrado se desgarra, lo que facilita el ingreso de virus y bacterias en el torrente sanguíneo, cosa que puede enfermar seriamente. En la sexualidad genital natural el problema es parecido, pero con menos riesgo de contagio si no se usa preservativo, o sea que también hay que usarlo, salvo que no amerite.