sábado, 24 de junio de 2017

De que el egoísmo es natural, de su relación con lo social y de cómo abordar las sociopatías

Al egoísmo se lo definió de muchas maneras según qué juicio quisiera aplicársele, tanto como un interés desmedido por sí mismo como un modo de autoafirmación individual. Esencialmente, es el interés por sí mismo, y es natural, ya que la conformación orgánica de los seres vivientes nos predispone a priorizarnos y nos permite conocer la realidad desde nuestra perspectiva particular: la sensibilidad, la razón y el deseo de supervivencia pertenecen a cuerpos vivientes individuales. Entonces, el egoísmo debe ser aceptado, porque nos es dado por la naturaleza. Renegar del egoísmo lleva a una mala conducta contraria a la naturaleza, pero también hay que ordenarlo bien, porque existe el egoísmo patológico. Al egoísmo patológico lo tenemos, más o menos, todos los humanos, y es aquél egoísmo que perjudica al individuo que lo tiene o a sus allegados. Responde al maltrato histórico, es consecuencia de los traumas recibidos y de la mala educación, por lo que no se debe reprender mal a quienes lo ejerzan: se le tiene que encontrar una solución positiva, que es de índole individual y social, porque la individualidad es social. Es una psicopatía muy ligada a las sociopatías: ambas se interrelacionan. El egoísmo enfermante es sociopático, porque enferma a la sociedad, pero a su vez es causado por las sociopatías, y por las psicopatías de los individuos relacionados con aquél de quien se trate el caso.

Por sociopatías me refiero a los males sociales usualmente tematizados por la crítica social: la pobreza, la desocupación, la explotación, la manipulación, la mentira, la desigualdad y demás. La humanidad debe asumir que atender bien a las sociopatías es un problema sanitario: se les debe asignar tanta importancia como a las enfermedades corporales, y se debe exigir a las personas que se responsabilicen ante ellas tanto como lo hacen con aquéllas otras, pero de una manera asequible a las posibilidades de cada quien. El atendimiento de la salud social requiere que se prescinda de algunas de las actividades dispensables.

viernes, 23 de junio de 2017

Porqué es necesario el gradualismo

Porque los proletarios más pobres, para luchar por la justicia máxima, esa que terminaría a la mala propiedad privada, a la extracción del plusvalor, y demás, necesitan tener más o menos garantizada su supervivencia. En tanto que no la tengan, concentrarán sus fuerzas en reclamos inmediatos, a los que satisfacerán del modo que sea, aunque éste fuera truhán, porque si no algunos se morirían, o pasarían mucho frío, o hambre, y así, lo que le restará fuerza a la lucha por las reivindicaciones más adelantadas. La lucha social tiene que atender bien a la toda la sociedad, priorizando las urgencias. El socialismo apresurado, al confundir esto, terminó efectuando un planteo cruel con el lumpenproletariado y, a veces, con el proletariado más precarizado, a los que sobreexigió y acusó por traicionar a la revolución, lo que fue bastante delirante, porque no se fijó en qué era lo que aquéllos estaban dispuestos a demandar, sin que hasta ahora hayan socializado su autocrítica: le importó más la revolución en abstracto que las circunstancias materiales del proletariado. El proletariado bajo es más masivo que el intermedio, por lo que es un actor clave para la política, pero además merece ayuda por una cuestión humanitaria. Que tenga su degresividad y su barbarismo es un tema importante, pero también los tienen las otras clases, así que habrá que pensar en cómo resolverlo bien.

jueves, 22 de junio de 2017

Ni ratas, ni topos...

Es una obviedad que lo diga, pero habrá que superar estas identificaciones descalificatorias, porque hacen al sometimiento de las doctrinas obreras, y nos apesadumbran. ¡Lectores!.. ¡Lectoras!.. Acabo de decirles una obviedad de la que no se habían dado cuenta, ¡así que son tontos! ¡Bienvenidos al club! Tienen que complejizar más sus análisis.

Por si acaso...

Cuando escribí sobre el hedonismo socialista me olvidé de decir que el socialismo debe apuntar a la buena moderación de los placeres, incluso aunque no la logre él mismo, cosa que muchas veces omitió referir, pero además quiero aclarar que esa moderación es una aspiración a alcanzar socialmente y a la que las personas cumplimos a veces y otras veces no, por nuestros éxitos y faltas. Los objetivos políticos y económicos del socialismo en sí mismos valdrían poco si no consiguieran la felicidad de la gente.

Comentario breve sobre la corrupción de menores en la filosofía

Entiendo a la corrupción de menores no como lo hace la ley, sino como la referida a jóvenes en general, hayan pasado los 18 años o no, y se enmarque o no en la tipificación jurídica: la entiendo como sinónimo de rompimiento. Una parte de la filosofía posmoderna favorece la corrupción de menores, porque es sadomasoquista, o, más en general, horrorosa, por lo que induce a sus seguidores a ejecutar prácticas sentimentalmente perversas, que acabaron por arruinarlos, al facultarlos a tener una socialidad traumática. En el anarquismo inmoralista esto se replica respecto de los jóvenes de la clase alta, y a veces de la media, ya que este anarquismo se propuso estropearlos, como modo de lucha falso contra el sistema sociohumano, y eso habiendo sido Nietzsche un hombre aristocrático. El socialismo marxista tuvo mucho de esto, porque al proponerse destruir a la burguesía le importó poco la salud de los jóvenes hijos de empresarios, a los que extorsionaron con la idea de que debían abandonar a sus familias y entregarse a la causa revolucionaria para ser aceptados por sus miembros. De ese modo los forzaron a recluirse o a politizarse abnegadamente, atendiendo poco a sus intereses, porque suponían que los nacidos en la clase capitalista no tenían nada serio de qué quejarse. Hasta que las posturas revolucionarias sean suficientes, el planteo libertario adolecerá de muchas malas prácticas graves, que retrasarán la conquista de nuestros objetivos, por postular formas de lucha poco gratas, que, por ser así, son abandonadas por la gente que no quiere ser perjudicada por ellas, lo que hace que la lucha decaiga. El disfrute de la vida es un deseo natural, que no es dificultado sólo por la clase capitalista, sino por la mala predisposición humana, que es transclasista, aunque la desigualdad social y la opresión dominante sean temas ineludibles.

Este comentario está incompleto, porque habla de pocos jóvenes, y no dice nada de niños, adultos y ancianos, hombres, mujeres y transexuales, a los que los socialistas maltrataron al someterlos al ideario revolucionario, y aunque al maltrato se lo ejercieran sobre sí mismos, haciendo que la revolución importara más que los revolucionarios: subordinaron las personas a la causa. En esas condiciones mucha gente rehuyó de la lucha, y otra murió, o quedó herida.


Anexo

El uso de la categoría de la transexualidad debiera acotarse a las personas cuya sexualidad biológica es intermedia entre masculina y femenina. Son los casos excepcionales de quienes tienen cromosomas XXY. Los casos de travestismo y de transgeneridad quirúrgica son algunas de las clases de transgenerismo, de las que hay otras que son leves, y hasta esporádicas, y no son transexuales porque la sexualidad orgánica permanece siendo la misma, aunque se le modifiquen algunos aspectos. La modificación de la identidad social apareja un cambio en las costumbres que tiene incidencia orgánica, pero ésta no altera estructuralmente la condición sexual del organismo.

martes, 20 de junio de 2017

Mi postura ante la pena de muerte

Yo no estoy del todo en contra de la pena de muerte, pero tampoco pretendo que me hagan caso. Lo que pienso es que para casos extremos y comprobados, en que un delincuente de delitos graves se negara a comportarse, persistiendo en la acometida de maldades, se podría evaluar si cupiera matarlo, para que los malvados no se abusen de la garantía de vivir, o por otras cuestiones que habría que evaluar en concreto. Es un tema debatible para el que hay que saber mucho, pero, en particular, tendrían que opinar los carceleros, que son los que tienen que lidiar con los maleantes, y los demás afectados directos por los criminales. El hecho de que los delincuentes tienen razones que deben ser atendidas por el resto de la sociedad no quita que hacen mal al maltratar, y que en casos muy graves podrían implicar que dejaran de merecer que se los mantuviera con vida. Cuando Foucault dijo que la cárcel surgió junto con el reclamo de su reforma hizo una crítica del sistema carcelario algo fraudulenta, porque apuntó a boicotearlo en vez que a solucionar la cuestión: fue una crítica destructiva y sin propuesta superadora, que aportó a la persistencia degradada del sistema carcelario. El problema de la delincuencia requiere de la justicia social preventiva, que a su vez precisa de la transformación social, pero también requiere que se sancione a los malhechores. El asunto será debatido mucho tiempo porque la humanidad no está preparada para resolverlo más o menos suficientemente, a consecuencia del idealismo capitalista. En particular cabe que se defina bien a la ley, ya que hoy en día responde a ideologías que merecen ser modificadas más o menos.

El tema de la pena de muerte es bastante polémico, y mi postura puede que esté equivocada, así que no es conclusiva.

El hombrismo y el mujerismo

Así como estaría mal calificar de hembrismo a lo referido a las mujeres, porque existen hembras de otras especies vivientes, también está mal calificar de machismo a lo atinente a los hombres, y por un motivo similar. De igual modo, el feminismo no es todo bueno, como no es todo malo el hombrismo, pero al feminismo le pasa lo mismo que al machismo, porque su etimología remite al hembrismo. De allí que cabría renombrarlo como mujerismo, pero mientras tanto se lo denominará como viene siendo.

viernes, 16 de junio de 2017

Otro problema del anarquismo

Es que los anarquistas suelen pensar que el delito es bueno en sí mismo, por considerarlo contrario al sistema, por lo que delinquieron mal, ya que no lo necesitaban: lo hicieron para divertirse, lo que no tiene sentido. Ese problema deriva de que sostienen juicios impostados, derivados de una ideología que no atiende bien a las cosas de las que juzga: a sus adeptos les importan más sus ideas que las cosas a las que representan. El mal juzgamiento al gobierno los arruina, porque les dificulta participar en la sociedad, lo que los priva a veces de obtener ayuda de la gente normal.

La delincuencia es parte del sistema, primero porque el sistema social abarca a toda la práctica humana, le sea funcional o no, pero además porque la clase dominante es tremendamente delictiva, de una delictividad más importante que la de los malhechores menores, que también impacta mucho por su masividad. La delincuencia es una práctica contraria a la ley, pero el sistema no se corresponde del todo con la ley, ni la ley es toda mala, por lo que aquélla es criticable. La pretensión de combatir al sistema violando la ley es hipócrita, porque supone que la clase dominante es legal, como si siempre cumpliera con las normas: confunde a la bondad aparente declamada por la clase dirigente con la bondad verdadera exigida por la gente sensata. De allí que los anarquistas se hayan metido en problemas innecesarios muchas veces, lo que les hizo daño, y a otras personas también: en ocasiones fueron criminómanos, o sea, delincuentes principistas, basados en excusas, con razones válidas pero insuficientes.

jueves, 15 de junio de 2017

Los videoclips son romances

Los videoclips son filmaciones de poesías cantadas y populares, por lo que son romances contemporáneos. Su estética fragmentaria proviene del teatro de variedades, el varieté, y de las demás artes circenses. Que sean posmodernos o no depende de la ideología de sus productores, que suele permanecer velada, pero en gran medida no lo son. La apelación a la estética del fragmento, de la instantaneidad, a la saturación cromática, al sensualismo sonoro, que los tornan en súper sensoriales, no les quita su unicidad: como los collages, son obras unicistas compuestas de restos, de mayor calidad a veces que el arte solemne, y más dados a la exposición de la sexualidad. En ocasiones son obras de pornografía liviana, como los bailes de cabaret. Ahora bien, que sean romances no implica que sean buenos. De hecho, tienen males tremendos, como el acercamiento acrítico a la prostitución, o al narcotráfico, o la despolitización, la morbosidad, u otras aberraciones estéticas, eso junto a sus lindezas. Tienen las contrariedades de la cultura popular.

El programa socialista es “wishful thinking”

No lo digo para que se lo abandone, sino para que se reconozca que la ilusoriedad puede ser aceptable, pero para eso tiene que amoldársela a la coyuntura, planteando a futuro las reivindicaciones que no puedan ser satisfechas en lo inmediato. Las críticas al realismo, o al pragmatismo, deben ser buenas, porque ambos son necesarios para concretar las utopías, pero también cabe reprobarles a éstos los males que tengan.

La inserción económica latinoamericana en el planeta

Es agropecuaria y extractivista, con una industrialización predominantemente mercadointernista y más desarrollada para los rubros livianos e intermedios que para los pesados: un agropecuarismo extractivista con industrialización entre intermedia y leve. Si toda la periferia alcanzase el nivel industrial del centro el planeta colapsaría en poco tiempo, además de que ello requeriría un esfuerzo internacional malgresivo. A esto lo digo después de haber leído la nota de Maristella Svampa en la revista Nueva Sociedad número 268, titulada “Cuatro claves para leer América Latina”. La nota tiene bastantes aciertos, a los que no me da la capacidad, ahora cuando escribo esto, para recontar. Así que le pido disculpas por la injusticia que cometo al centrarme en algunos de sus errores. Además de omitir en parte que el eje económico mayor del continente es el agropecuario, al diluirlo mal en el extractivismo, lo que impide plantear la reforma agraria, que debe ser la política principal del progresismo, le achacó a los gobiernos del ciclo progresista declinado que no cambiaron la matriz productiva mediante la industrialización, pero a la vez les reprochó su mal desarrollismo, lo que es incoherente, porque el modelo industrialista es mal desarrollante, porque tiene una idea de la industria que es antiecologista, no se propone una industria sostenible, que generaría poco valor agregado. El debate está trabado por los malos preconceptos del desarrollismo cepalino, que lo orientan en sentido capitalista y contaminante, y sin cuestionar al pietismo ni lo debido a la irracionalidad. El desarrollo debe tender al socialismo naturista, aunque eso no resuelva el déficit comercial, que se debiera tratar mediante el cierre de la importación de los productos sofisticados que sean prescindibles, como lo son tantos electrodomésticos y automotores, o parte de la maquinaria electrónica, como las máquinas tragamonedas de los colectivos, o las expendedoras de boletos de ferrocarril, que costaron mucho dinero y a los dos o tres años ya las abandonaron por el sistema de la tarjeta electrónica, o sea, que el déficit de la balanza de pagos de los estados periféricos se podría solucionar atendiendo a la histeria consumista de las naciones y de sus gobiernos, cuya economía tiene una gran cuota de mala frivolidad, además de resolviendo bien la estafa de la deuda estatal, entre otras cuestiones.

Que la cuestión agropecuaria sea la principal para la reforma económica latinoamericana no le debe restar importancia a la extractiva ni a la industrial, ni a las demás. La transformación productiva debiera responder a las demandas de los movimientos sociales, pero también a otras iniciativas, como las provenientes del gobierno.

martes, 13 de junio de 2017

La reproducción es modificatoria

Hay un debate sobre el reproductivismo, como el de Bourdieu, que está tarado por el extremismo conceptual, porque éste supone que la reproducción mantiene completamente al orden social al que pertenece, pero la reproducción no opera así, aunque tienda a eso durante los períodos de conservadurismo, porque el orden, al reproducirse, se va modificando, con mayor o menor intensidad según sea la evolución histórica. El carácter conservador del modo bourdieano de entender a la reproducción se debe a que la formulación que él le hizo sucedió durante el gaullismo, aunque ese no sea el único factor determinante del tema.

Cabe distinguir, entonces, entre la reproducción degresiva, la conservadora y la progresiva, que es revolucionaria, pero que está acotada: es de una revolucionaridad entre leve e intermedia, ya que si fuera mayor sería difícil categorizarla como reproductiva; pero, no obstante, el tema es discutible, porque las revoluciones habidas hasta ahora, como la francesa, la rusa o las descolonizadoras, ni terminaron con el sistema de estratificación social ni depusieron al fideísmo, o sea que a la vez que modificaron algunas cosas mantuvieron otras, aunque variándolas. Más bien cabría hablar de una reproducción social evolutiva, con las transformaciones históricas que tenga. Es más, la reproducción es contractiva, por lo que contiene en sí misma impulsos de las distintas clases, desde los reaccionarios a los revolucionarios, que coexisten conflictivamente y que en conjunto hacen al sentido que aquélla adquiere.

Empresariado menor, capitalesía y sociocapitopatía

El empresariado menor, el de las empresas pequeñas y medianas, o no acumula ningún capital, cuando es subsistente, o acumula un capital referido al mejoramiento de sus condiciones de vida, cuando lo utiliza en sus viviendas y sus bienes de consumo, o lo reinvierte en su empresa, o lo ahorra y hasta puede especular un poco en las finanzas, pero ese capitalismo, aunque es corregible en algunos aspectos, no es socialmente capitópata, o sea, no hunde en la miseria a grandes contingentes de personas para favorecer la acumulación de capitales que los empresarios no necesitan. La clase capitalista sí es capitópata. Así como los ludópatas pueden arruinar las finanzas de sus familias por la compulsión a apostar su dinero en el casino, los sociocapitópatas estropean a las naciones por su compulsión a acumular capitales. El capitalismo es un problema de salud pública, pero a los capitópatas hay que atenderlos bien, porque padecen una enfermedad social que deriva de sociopatías que le subyacen de las que no tienen la culpa, y en algunos casos el buen atendimiento puede requerir que se los encarcele, pero para eso la legislación debe prohibir la acumulación dañina de capital, más si el perjuicio es social, pero el familiar también debe ser bien tratado.

lunes, 12 de junio de 2017

Cliteridectomía, circuncisión y religión

La cliteridectomía es la amputación del clítoris, y es efectuada por algunos musulmanes extremistas. La circuncisión, de índole judía, es la del prepucio, pero no es casi criticada por el feminismo, porque se la hicieron a varones.

viernes, 9 de junio de 2017

Demostrar debilidad

En política hay muchas estupideces, una de las cuales es la de negarle entidad a los adversarios parecidos a uno, que, como las distintas partes la reproducen, las organizaciones progresistas terminan desfavoreciéndose entre sí, al menospreciarse recíprocamente, pero quiero hablar de otra taradez, que es la de impostar fortaleza cuando no se la tiene, por el mal prejuicio contrario a demostrar la propia flaqueza. Cuando una fuerza es débil, cabe que lo dé a conocer, salvo excepciones, a no ser que se escondan malos propósitos, u otra cosa, porque eso convoca a la solidaridad ajena y le permite entender la situación a los que ignoran las cuestiones en curso, los representados, que si no la entienden concluyen pretendiendo que la organización les satisfaga reclamos que ésta no está en condiciones de hacer cumplir. Los representados tienen que conocer la correlación de fuerzas que influye en el atendimiento de sus demandas, porque participan en la transformación de esa correlación y porque tienen que adecuar sus pretensiones a las circunstancias para que el democratismo progresivo se mantenga en el gobierno, aunque sea subordinadamente, si es que no puede imponerse más.

jueves, 8 de junio de 2017

Breve análisis de la democracia cristiana argentina

La democracia cristiana argentina excede al peronismo, abarcando tanto a Propuesta Republicana como a la Unión Cívica Radical, además de al Partido Justicialista, el Frente Renovador y a otros partidos menores, y se caracteriza por obedecer a la constitución: todos estos partidos adoptaron a la democracia representativa como método del ejercicio de la soberanía nacional. Que el método sea más o menos falso es otro tema, que es importante pero que no les quita su carácter democrático sufragista. Dentro de estos cuatro partidos políticos hay sectores privatistas, que predominan más en el PRO pero que en los otros tienen espacios de dirigencia altos, porque el privatismo es hegemónico en el mundo. La UCR, el PJ y el FR tienen más integrantes populistas, pero deben someterse al privatismo, que lidera socialmente por la posesión de los medios productivos económicos y comunicativos mayores, por estabilizarse con la legalidad vigente y las fuerzas militares y por coexistir en una alianza conflictiva con la iglesia católica, cuya dirigencia suele ser privatista por inclinarse a la privacidad. En general, estos cuatro partidos democristianos ejercen una política más favorable al privatismo, porque son capitalistas, pero los más propensos al populismo intentan componer el favorecimiento al capital concentrado con la promoción de las empresas medianas y pequeñas y con los derechos proletarios compatibles con este esquema productivo. En términos morales y laboristas, que hacen a los derechos civiles y sociales, los sectores privatistas que hay en los cuatro tienden a ser conservadores, o degresivos, o malprogresantes, y albergan a algunos pocos elementos de carácter reaccionario, en tanto que los populares oscilan entre formas conservadoras y progresistas de mínimas a intensas, acotadas al constitucionalismo, las últimas de las cuales suceden más en las tendencias místicas o ateas del PJ, que son marginales pero importantes, y estos sectores tampoco están exentos de mala progresividad. La conflictividad social, entendiendo por ésta también a la que no se manifiesta en los términos usualmente reconocidos por el socialismo, los de las medidas de fuerza proletarias, como lo son las campañas informativas, las juntadas de firmas, los foros y así, tiende a inclinar al democristianismo a posiciones progresivas de leves a intermedias.

Asimismo, la democracia cristiana se completa con la extrapartidaria, que es tanto empresarial como movimientista. La primera abarca a las organizaciones patronales: la Sociedad Rural Argentina, la Unión Industrial Argentina, las Confederaciones Rurales Argentinas, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, la Confederación General Económica de la República Argentina, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios y otras tantas. La segunda incluye a la Confederación General del Trabajo, a las dos entidades llamadas Central de Trabajadores Argentinos y a varias organizaciones menores, incluyendo a las estudiantiles, que suelen orbitar en torno de la UCR, el PJ y la CGT, pero en ellas el socialismo ateo tiene más presencia. Este recuento requiere ser completado, y no incluye a las asociaciones pertenecientes a la iglesia oficial.

En resumen, el catolicismo capitalista constitucional es el eje del bloque histórico argentino, con sus grietas, contracciones y transformaciones, y lo atravesó de distintas maneras desde la conformación del país, aunque la etapa previa a la del modelo agroexportador no fuera capitalista, pero sí preparatoria para ello, atravesamiento que ocurrió también en respuesta a la inserción internacional argentina, con los modelos socioeconómicos conocidos.

A este análisis habría que agregarle las instituciones católicas de índole eclesiástico, estatal y privado, y aún así le faltarían cosas, porque esta religión no es la única del país y porque todas se explayan también en la cotidianeidad. Igualmente, es general, por lo que no da cuenta de la participación de los ateos en las organizaciones de liderazgo histórico cristiano, más allá de la mencionada en el estudiantado.

Un problema de la competencia política electoral

Es que los candidatos se pelean entre sí, y sin importarles a veces la bondad de su desempeño ni las razones de sus oponentes. Es un problema que habrá que resolver. Estas peleas, que se agudizan durante el período de campaña, prosiguen luego, tornándose más o menos frecuentes, lo que obstaculiza la atención conjunta, por parte de los representantes políticos, de los problemas sociales, porque al haberse agredido entre sí quedan enemistados, o sea, mal predispuestos para relacionarse. Es una de las fallas del sistema político representativo.

De la prohibición a “yoar”

Ya traté el tema antes, pero ahora lo reformulo. “Yoar” es hablar en primera persona, e implica decir “yo” muchas veces. Desde la cultura religiosa se prohibió yoar, como una forma de reprimir los impulsos egoístas para encauzarlos dentro de lo establecido por los cánones, prohibición que fue relativa, como un desfavorecimiento, que redundó en formas incorrectas de personalizar la dicción, como cuando alguien dice, hablando de sí mismo, “el salario no te alcanza”, o cuando se usa la expresión “quien suscribe” en la jerga profesional, o cuando se asume la perspectiva del nosotros siendo que el que afirma es uno solo, lo que sucedió en algunos escritos académicos. En vez que decir “yo pienso”, “yo opino”, “yo” lo que fuere, “a mí me pasa” tal cosa, u asá, se apeló a formas incorrectas de personalizar las expresiones, porque hacerlo correctamente queda mal visto ante la cultura dominante, pero se debe decir “yo” cuando quepa, aunque sea egoísta, porque el egoísmo no es malo en sí mismo. Vetar al egoísmo, a veces, fue una manera de manipular a la gente, que nos hizo daño, pero el egoísmo debe ser bueno, porque si es malo hace mal.

Esto que plantié para la cultura religiosa no sé cómo fue, y es, en los países con gobiernos socialistas ateos, tanto los del sistema de partido único como los socialdemócratas, pero seguro que algo de antiegoísmo tuvieron, bien y mal, porque a veces buscaron que las personas reprimieran sus intereses buenos en pos de que cumplieran con los mandatos de las doctrinas oficiales. Las doctrinas tampoco son malas en sí mismas, pero tienen males a los que se debe corregir. El problema es que la elaboración doctrinaria tiene que ser social, y su aplicación debe ser modificable durante su funcionamiento, pero para eso la gente tiene que tener buena razón. La solución de este tema precisa del autogobierno social bueno.

Un escrito apócrifo de Dante Alighieri

Original desgastado, polvoriento, borroneado y con faltas de ortografía.

Poema 16 bis. En este poema se narran las excelentes cualidades y virtudes morales de Beatriz sin mencionar sus atributos físicos y corporales.

¡Oh excelsa Beatriz, cuyas cualidades y virtudes morales causan el asentimiento agradecido de tus conciudadanos y conciudadanas, sin que se refieran a tus atributos físicos y corporales! ¡Y sin que varios de tus conciudadanos, y hasta algunas de tus conciudadanas, expresen suficientemente lo que hacen con tales galardones! ¡Y sin que lo haga el autor de este poema tampoco!

***

Lo escribió alguien que no era yo. Aclaro por las dudas. Ni lo encontró Borges en un depósito clausurado de una biblioteca perdida de los países árabes. Diremos cómo fue hallado después de la tanda publicitaria.

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miércoles, 7 de junio de 2017

La mala poetización degrada a la política democrática

La poetización no es mala en sí misma, más bien al contrario: la poesía es celebrable; pero cuando se trata de interpretar la realidad para transformarla para bien trae problemas, porque hay que estar haciendo la tarea de traducir la jerga poética en términos analíticos, antes que ponerse a pensar estratégicamente en el asunto, lo que dificulta la composición de la política democrática. Esto se nota bastante en los escritos del peronismo de izquierda.

El lenguaje analítico contiene lazos inciertos entre los significantes y los significados, no puede haber un lenguaje de correspondencia absoluta entre unos y otros, pero está mejor preparado para facilitar la comprensión de su objeto, y se lo puede relaborar. Además, la ciencia también es una poetización, en el sentido de ser una creación. En verdad que el asunto está mal entendido, porque los griegos antiguos definieron a la poiesis como todo tipo de hacer, o de producción, pero luego se le cercenó su significado al de la poesía, o al de las prácticas lúdicas artísticas. La poesía es una creación literaria que enfatiza en la métrica y en la consonancia verbal, y que tematiza más sobre las pasiones personales. La política democrática requiere componer las prácticas de los actores sociales democráticos, para lo cual éstos tienen que entender bien la realidad, lo que precisa que su explicación sea fácil de entender. El tratamiento político de las pasiones personales no debe apelar mucho a las figuras retóricas, y más a la explicatividad, porque eso permite ordenar mejor a las relaciones interpersonales relativas a las pasiones.

La explicatividad de las relaciones interpersonales referidas a las pasiones es el chusmerío, que es criticable y debe ser bueno.

lunes, 5 de junio de 2017

De la relación entre la incomprobabilidad del relato religioso y el pecado

La pienso para el catolicismo, que es la religión a la que conozco de cerca, pero debe aplicar también para las otras. Los fieles, tanto los clericales como los laicos, se enseñan un relato mítico que postula un orden para la conducta a lo largo de la vida, pero, como la justificación planteada para esa obediencia es mítica, los adeptos a veces no encuentran pruebas objetivas que la avalen, por lo que desconfían en las órdenes, y más si no quieren efectuarlas. De allí los recurrentes pecados y las crisis de fe. ¿Cómo habrían de obedecer a los mandatos tal como lo establece el cánon si no pueden comprobar que las almas vayan al infierno, al purgatorio o al paraíso después de la muerte? A esto lo digo como un ejemplo del modo en que aplica esta cuestión.

domingo, 4 de junio de 2017

Breve comentario sobre el VI Congreso del PT brasilero

Conozco poco del tema. Apenas leí la nota de Dario Pignotti en Página 12, pero quiero señalar un problema, que es el de equiparar la autocrítica con la flagelación pública. Son dos cosas distintas, y si no reconocen la diferencia que hay entre ambas se les va a dificultar la expresión abierta de sus errores, que es necesaria para que los corrijan pronto, además de que ha de ser requerida por quienes fueron perjudicados por ellos, a modo de resarcimiento y para que los vuelvan a apoyar.

La autocrítica y la aceptación de la crítica externa buenas tienen que ser constantes, y más si se gobierna, porque si no se reproducen malas prácticas hasta que el proyecto colapsa, por haber ido acumulando fallas que a mediano plazo se hacen irremontables. Al proyecto gubernamental se lo debe corregir durante su efectuación, porque siempre tendrá deficiencias.

De la metáfora de la guerra de posiciones y la proscripción comunista a la socialdemocracia

Cuando Gramsci formuló su idea de la guerra de posiciones se acercaba a planteos socialdemócratas, ya que ésta se refiere al despliegue articulado de las fuerzas progresivas en la cultura, que tendrían un correlato sindical y partidario, porque la política es cultural, pero la tesitura predominante en la internacional comunista, luego de la de la toma insurreccional del gobierno, la de la revolución rusa, fue la del socialismo en un sólo país, que después sería obstaculizada por la segunda guerra mundial y contrariada por la revolución china y la guerra fría. Entonces, al momento de formular la de la guerra de posiciones, Gramsci no podía plantear un cotidianismo movimientista y partidario, una política de unidad democrática contractiva y crítica, porque hubiera sido acusado de centrista, por lo que apeló a la metáfora bélica, que era más próxima a la política soviética, pero era una metáfora: no pudo explicitar su planteo.

La política revolucionaria tiene que ser complementaria y grata para que se la pueda mantener a lo largo del tiempo y masivamente, y debiera ser legal, pero además requiere que el proletariado la acepte, lo que demanda una combinación de progreso amoldado a las circunstancias con educación social preparatoria de avances futuros. La humanidad no puede evolucionar más rápido de lo que pretenda hacerlo. La idea básica es la de acoplar el socialismo a lo que tenga de bueno la progresividad reclamada por el democratismo, no sólo el proletario, y apresurar los avances lo más posible pero dentro de las posibilidades dadas por la coyuntura, lo que implica establecer relaciones críticas y explícitas con las fuerzas conservadoras, y hasta con las reaccionarias si cabe. El socialismo tiene que relacionarse bien con el conservadurismo no sólo porque los conservadores son seres humanos y porque ocasionalmente tienen razón, sino también porque muchos proletarios son conservadores, pero la bondad de esa relación debe ser una bondad crítica.

Una crítica que cabe hacerle al movimientismo es la de su disociación ocasional con los partidos, porque a veces sostuvo reclamos sin que le importara que los gobiernos estuvieran ocupados por partidos democráticos dispuestos a satisfacerlos, lo que impidió o dificultó que se los atendiera.


Anexo

Esta idea de que Gramsci se acercó a posiciones socialdemócratas fue contestada por Christian Castillo en la presentación de El marxismo de Gramsci, de Juan Dal Maso, con el argumento de que en Gramsci está el momento de la violencia militar revolucionaria. La verdad es que yo ignoro de esto último, pero aún así le pongo reparos al planteo de la toma militar del gobierno, porque le falta el análisis de la correlación de las fuerzas militares, sin el cual la insurrección se torna aventurada. El uso de la fuerza militar procomunista es importante, pero la cuestión es cómo implementarlo de modo tal de que sea exitoso, y como último recurso. Un enfrentamiento entre civiles armados y un ejército profesional desgastaría inevitablemente a las fuerzas revolucionarias, que perderían la contienda las más de las veces, y en caso de ganar quedarían exhaustas para proseguir la lucha. Además, a la estrategia de toma del gobierno habría que acordarla entre las fuerzas revolucionarias, porque si no se torna manipuladora y traicionera.

sábado, 3 de junio de 2017

Del progreso social humano en el fideísmo

Hubo un progreso social humano. La cantidad de humanos vivientes y el tiempo de duración de la vida de nuestra especie dan cuenta de eso, aunque la calidad deje mucho qué desear, porque incluso en las malas circunstancias actuales las gran mayor parte de las personas opta por seguir viviendo. En las guerras modernas murió y fue torturada más gente que nunca antes, pero la población era mayor que antes también. Al sufrimiento pre y extracivilizatorio habría que compararlo con el civilizatorio, pero ¿cómo mediríamos al no civilizado? No lo podemos ir a investigar tanto, y el sufrimiento, por ser subjetivo, requiere de un abordaje cualitativo que se nos dificulta porque algunas de esas poblaciones ya murieron y otras hablan lenguas que ignoramos, y sus miembros no nos explicarían su pesar fácilmente, en caso de que accedieran a hacerlo. Aún así, el sufrimiento humano es humano, por lo que no hay tanta diferencia entre el civilizatorio y el que no lo es. Tanto uno como el otro están permeados por la creencia, por el establecimiento de mitos originarios que dan cuenta en falso del sentido de la existencia, por lo que inducen a la acometida de prácticas violatorias, al priorizarse las malas ideas por sobre los intereses buenos de las personas: a éstas se las somete a aquéllas, con la secuela del dolor; y no obstante esto, la humanidad, siendo fideísta, algo progresó, pero su progreso tiene fallas, transcurre fusionado con el seudoprogreso, causando una reacción antiprogresista que tiene razones particulares pero en el marco de una equivocación mayor, porque confunde al seudoprogreso con el progreso verdadero, al suceder ambos juntos y al ser considerados como un todo por el orden dominante. En tanto que el orden dominante sea fideísta, el progreso será ordenado en términos religiosos, por lo que sucederá fallido, y en términos veristas también tendría insuficiencias, pero que serían menores que las actuales. Mientras que prime el fideísmo por sobre el verismo, los gobiernos progresistas no podrán ser tan exitosos como se lo deseará desde la perspectiva hedonista, por lo que parecerán ser fraudulentos, y en cierto modo lo serán, pero en otro ayudarán a sobrevivir a muchas personas, lo que es placentero y no es poco. Además, la crítica al gobierno tiene que reconocer el orden social en el que está inserto y la calidad del proletariado, porque el gobierno es un actor social importante pero que debe responder a los demás.

viernes, 2 de junio de 2017

Daría lo que fuera por tener un corazón...

˗ ¿Qué le dijo un pibe chorro al mago de Oz?

˗ Tal vez el mago pueda darme algo de valor.

˗ ¿Qué dijo el espantapájaros zombi?

˗ Lo que más desearía en la vida es tener un cerebro.

˗ ¿Y qué dijo el señor Wilson en la porno?

˗ ¡No!... ¡No hagan eso!... ¡No me jalen la colita!

jueves, 1 de junio de 2017

De la mala complejización

En la ciencia hay una idea común que señala que la complejización es buena, a consecuencia de los buenos resultados que produjo y por el prestigio que éstos le dieron a la sofisticación, pero la complejización tiene malos aspectos, porque no está del todo bien planteada, que aparejan malos resultados, por lo que cabe el análisis de la complejidad. Más en particular está la cuestión de la sobretecnificación, con su secuela de extractivismo, desempleo, descarte anticipado de maquinaria útil, obsolescencia programada, incapacidad y negativa a adaptarse a las nuevas tecnologías, sobrexigencias de aprendizaje operativo, déficit fiscal en la periferia, contaminación por el electromagnetismo, los ruidos y los desechos, exceso en la necesidad y en el consumo energético y demás. Esto está apuntalado por la tendencia descendiente de la tasa de ganancia, o sea que responde a la compulsión acumulativa de capitales, entre otros factores.

martes, 30 de mayo de 2017

Otro correctivo al progresismo

Nos drogamos mal, por delictivos, por excesivos y por haber consumido productos de mala calidad, a consecuencia de la prohibición de la marihuana, la cocaína y demás, o por haberlo hecho cuando no correspondía. Cabe que nos moderemos bien. También por los aditivos de los cigarrillos industriales. Para fumar tabaco, tiene que ser poco, bueno y muy cada tanto, como la mejor opción, y además tiene que ser bien pitado: se debiera aspirar el humo hacia los pulmones ninguna o pocas veces, aún si el cigarro tuviera filtro. Una opción para reducir el consumo de cigarrillos industriales es la de tenerlos lejos, sin comprarlos de a paquetes si es posible, y no tragarles el humo a todas las pitadas: cuanto menos mejor. La moderación de la drogadicción estimulante tiene que ser evaluada teniendo en cuenta a todas las sustancias psicoactivas juntas, incluso el alcohol y las otras legales, como el café, el mate, el té y las pastillas autorizadas, no contarlas por separado, porque así se falsea la medición, y hay otros factores a considerar en concreto. El criterio es el de priorizar la salud propia y la ajena por sobre el placer.

No puedo sostener que se consuman drogas ilegales, porque sería apología del delito, pero sí planteo que es necesario postular la moderación buena de su uso por razones de salud pública. La prohibición no sólo trae el problema del mercado ilegal, de la violencia narcotraficante y de la corrupción policial y gubernamental, sino que además dificulta el estudio científico requerido para saber qué consumo sería aceptable para la salud humana, por lo que lo hay excesivo, desubicado y de productos de mala calidad, al no poder hacerse una campaña abierta que concientice bien sobre el tema, entre otros perjuicios.

sábado, 27 de mayo de 2017

La impeneación anal

Es la acción de introducirse el pene en el ano, en la que el o la penetrada desempeña el rol más activo. Además de requerir cierto consenso intergrupal e interpersonal, que no estará exento de faltas, por lo que deberá corregirse, y mejor será que se lo empiece a hacer preventivamente, de querer hacérsela tiene que ser con el uso de preservativos, porque como el recto no está dispuesto naturalmente para la sexualidad, al ser penetrado se desgarra, lo que facilita el ingreso de virus y bacterias en el torrente sanguíneo, cosa que puede enfermar seriamente. En la sexualidad genital natural el problema es parecido, pero con menos riesgo de contagio si no se usa preservativo, o sea que también hay que usarlo, salvo que no amerite.

Los adaptados al sistema también somos animales

En verdad más o menos adaptados estamos todos, ya que el sistema social es social, nos abarca a todos los humanos contractivamente, pero aparte está el tema de que los defensores de los animales no reconocen como tales a los que llaman los “caretas”, denominados así por ser fingidores, lo que es hipócrita porque hasta los más ultraizquierdistas lo fueron: la sinceridad anarquista que conocí es entre excepcional y frecuente, sin llegar a ser constante, no sólo por culpa del anarquismo sino, más en general, por la falencia social humana, y no siempre es buena la sinceridad, porque puede ser mal expresada, o no caber bien en las circunstancias del momento en que es ejercida. La defensa de los animales puede estar bien según cómo sea, porque la violencia entre animales es natural: los animales nos peleamos entre nosotros desde que comenzamos a existir en este planeta, pero hay peleas que podrían ser prescindidas, y otras ordenadas. Acusar a humanos por comer carne es un tanto mal delirante, ya que entre las otras especies animales hay muchas que son carnívoras, a las que no les van a andar reprochando de asesinas aunque también lo sean. Tendrían que acusar a las aves de comer lombrices, a los gatos de comer peces, a los peces grandes de comer peces chicos, a las leonas de comer gacelas, y si extremaran más a los herbívoros de comer vegetales que no fueran frutas, como el pasto, u otros asuntos así. Lo que debiera ser es que los humanos comamos carne lo debido, si es que queremos, y buscarlo sin ofender demasiado a los carnívoros excesivos, si es que no mediante una crítica justa, porque el maltrato a los humanos carnívoros también es maltrato a animales, pero, no obstante, el maltrato persistirá, porque no vamos a ser del todo perfectos, por lo que persistirá su análisis correctivo.

El problema de la sinceridad, la llamada “parresía” socrática, tematizada por Foucault en El cuidado de sí, no puede ser bien resuelto lo debido, por la violencia que reprime a la exigencia que le subyace a aquélla. La sinceridad contiene un reclamo implícito o explícito, porque se habla para obtener algo, y por eso no es aceptada muchas veces, pero además, en la obra de Foucault, es tratada como excepcional, como ejemplos de lo que debe ser la conducta comunicativa que se destacan en una generalidad de reproducción discursiva del orden imperante, de adaptación a las malas conveniencias impuestas mediante la violencia dominante, cuando debiera ser lo normal. Quedará como un problema latente, resuelto en parte, y en parte por resolver. Una cuestión al margen es la crítica a Sócrates, porque en la versión que Platón dio de él en La república Sócrates sostuvo unas ideas bastante malas, como la división social del trabajo, o el gobierno de los considerados mejores.

Cabe que añada que la falta de sinceridad existe en todas las concepciones, de distintas maneras, porque la falsedad dominante las afecta en general y porque las falsedades particulares de cada cual también inciden en la de sus pares, de modo análogo, pero a la inversa, a lo que sucede con la verdad, que es un reclamo más frecuente en las concepciones dominadas, pero tengo que hacer una distinción, que es la que hay entre la sinceridad y la verdad. La sinceridad es la calidad de la expresión honrada, cuando las personas decimos lo que pensamos sin ocultar lo que no nos convendría decir, lo que no implica que sea verdadera. La sinceridad garantiza la honestidad de la expresión, pero no su acierto. Por último, el acierto no es garantía de bondad. Es necesario pero no suficiente, porque que la expresión sea buena requiere otras cosas más, como ser bien intencionada, y hay casos en que es buena aún siendo falsa, o maliciosa, según de qué falsedad y maliciosidad se trate: se la tiene que evaluar en concreto.

Los Sex Pistols fueron pisalfombras

Acá en Argentina los anarquistas, en la década del treinta del siglo pasado, o en la siguiente, no me acuerdo bien, le reprocharon a los miembros del Partido Socialista que llegaron a legisladores por haber sido pisadores de alfombras, ya que el suelo del congreso estaba recubierto por éstas, sin que hasta ahora se hayan retractado que yo sepa. Fue una mala crítica, cuyas consecuencias sociales todavía perduran, con el lastre de pobreza aparejado por el boicot al reformismo democrático. El clasismo anarquista es equiparable al racismo elitista, como tantas otras maldades humanas lo son. Cabe recordar que la política social peronista fue prefigurada por la socialdemocracia y el comunismo argentinos, aunque en términos ateos: el peronismo la concretó cristianamente, con modificaciones conservadoras, y persiguiendo al socialismo porque éste le disputaba la conducción del movimiento obrero, que terminó de inclinarse hacia el peronismo por la influencia masiva de la iglesia.

jueves, 25 de mayo de 2017

Un baile es el de caminar jugando

Hay gente que no se anima a bailar, porque teme a la reprobación ajena y porque piensa que no lo hará bien. A lo primero digo que reprobar a quien baile mal, o feo, o tosco, es una maldad, porque los sentimientos de la gente deben valer más que la calidad de la danza, así que a aquello cabe ubicarlo. A lo segundo, que todos sabemos caminar, así que bailar también, porque al paso de la caminata es fácil convertirlo en uno de baile.

Porqué el reaggetón es temerario y la cumbia lastimera

El reggaetón porque la cultura villera y narcotraficante es peligrosa, por lo cual asusta a sus integrantes, los cuales luego expresan ese temor en sus canciones. A la cumbia le sucede algo parecido: es penosa por las penas de amor de las villas y poblados, a los que les pesa la represión religiosa a la libertad amatoria y la pobreza económica. Para que estos géneros de arte sonoro popular sean más alegres, o livianos, en el buen sentido de ser frívolos de buena manera, es preciso el progreso social humano, pero en particular uno que solucione más o menos los males que los afectan directo. El problema que padecen no es sólo el capitalismo, que hace a la exclusión social y al negocio de las drogas prohibidas, sino también la marginación del ludismo y del amor libre propagadas por el pietismo, que los condena a suceder reprimidos.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Otra que por las dudas

Me parece que ya lo escribí antes, pero estoy harto de que me salgan con que la historia se repite primero como tragedia y después como farsa, porque la historia no es una obra de teatro. Todo ese debate sobre el carácter dramático de la política está falseado. Mezclar la política con el juego hace a la ludopatía política. Hay que mantenerlos separados, o mezclarlos poco cuando quepa bien.

De la discriminación

En el progresismo está esa idea de que no hay que discriminar, idea que está equivocada, porque a veces está bien hacerlo. No discriminar a las malas personas llevó al establecimiento de relaciones enfermantes.

¿Qué hacer con la corrupción capitalista asociada al gobierno?

Hay que partir de reconocer el retraso internacional. Para los grupos socialistas, que son minorías en las naciones, concentradas entre el asalariado medio y alto, y en particular en las universidades, aunque el socialismo también tiene arraigo en las clases inferiores, es difícil entender aún el nivel de retraso internacional dado por la religiosidad, que se explaya entre las masas y la capitalesía, aparejándoles, en parte, su mala conducta, que es ingrata hasta para sí mismos, ya que ser capitalista es ingrato, y ser sometido también lo es, pero hasta ahora ni los sometidos hicieron lo suficiente para dejar de serlo, sino que hasta fueron defensores del sistema vigente, ni los capitalistas aceptaron ser unos desgraciados, condición indispensable para que corrijan su mal comportamiento. Entender porqué esto es así es un tema importante para la psicología social, para la sociología y para la historiografía, entre las otras ciencias, ya que la práctica humana les concierne a todas. Por otro lado, el socialismo tiene que tener una política gubernativa, pero en el marco de naciones religiosas con gobiernos representativos se le dificulta ganar las elecciones, y cuando lo hizo fue sometido por el constitucionalismo y las presiones capitalistas, o sea que la aspiración socialista no puede ser concretada a corto plazo, porque requiere de una maduración internacional de larga duración. Entonces, ¿cómo abordar la corrupción gubernamental ligada a los negocios del estado con los grandes capitalistas, ya que sin aliarse con los partidos religiosos, que son proclives a asociarse con las grandes empresas, no se puede ganar las elecciones? En primer lugar habría que restarle importancia a la corrupción y hacer una crítica de las masas: si ellas no se manifiestan lo debido para paliarla menos podemos hacer los socialistas, que somos pocos. En segundo lugar, hay que atender prioritariamente a la calidad de vida de las masas, por lo que, si éstas no tienen interés en que gobierne el socialismo, es preferible apoyar a las opciones progresistas religiosas, aunque sean corruptas, pero entonces el apoyo tiene que sostener la crítica a su modelo de desarrollo y a su corruptividad: sería un apoyo al democratismo progresista retrasado forzado por la correlación de las fuerzas sociales. Es necesario sondear el interés político de las masas para a partir de ahí impulsar la progresividad, y señalando las críticas que haya que señalar, tanto al gobierno como a la capitalesía, a las masas y al eclesiado. En conclusión, a la corrupción gubernamental del progresismo retrasado hay que soportarla críticamente, para bien de las masas, para alivianar la lucha y para preparar la superación histórica, que debe ser aceptada por las mayorías nacionales para concretarse. Mientras tanto, las fuerzas democráticas religiosas tendrán que aceptar que desde el socialismo se les delate a los corruptos y se intente que se los reprenda judicialmente, ya que el socialismo es justiciero, y deberán adoptar modelos de gobierno menos proclives a la corruptividad. Algo análogo debe hacerse con la corrupción de los gobiernos socialistas: una crítica positiva y con perspectiva histórica, y más aún con la maldad capitalista e idealista, tanto la religiosa como la atea, sea legal o no.

Los anarquistas entienden mejor que el resto del socialismo a la cuestión religiosa, por su tradición anticlerical, que fue reforzada por la obra de Foucault, que, con los defectos graves que tiene, por su aristocratismo y su crueldad, enfatizó en la crítica al pietismo, en línea con el planteo de Sade y el de Nietzsche, que también cometieron grandes maldades: Sade fue torturador, habría que confirmar si no le gustaba darles latigazos a unas prostitutas, ya que supe ese rumor sobre él, por lo que a uno de los tipos de tortura se le llama sadismo, y Nietzsche apoyó a la aristocracia en contra de las reivindicaciones democráticas, digo eso por lo menos, y sin haber estudiado mucho a la cuestión. Foucault, asimismo, también fue sadomasoquista, y le dio impulso a toda esa serie de análisis posmodernos que, aún con los aciertos que tengan, son fraudulentos. En conjunto hacen a la defraudación teórica vigente, pero hay que juzgarlos bien, porque también tuvieron sus razones, así como el marxismo tuvo fallas terribles. El tema de la religión, que hubo sido tratado por Marx mediante comentarios e insinuaciones, también fue explicitado en algunas notas de Gramsci, pero el marxismo enfocó más en la política y la economía, antes que buscar una síntesis en la cultura. Me basé en ellos, y son los que conozco, parcialmente. Hay muchos más autores que abordaron la cuestión.


Anexo

Nietzsche se puso en contra de la comuna de París en la carta a von Gersdorff, del 21 de junio de 1871.

lunes, 22 de mayo de 2017

La libertad de empresa bajo control social

Mientras no haya la fuerza suficiente para socializar los medios productivos económicos, un mecanismo intermedio podría ser el del control estatal y social de las empresas, que podría activarse con recursos jurídicos cuando se detectara que una empresa tuviera que cambiar su procedimiento. No obstante, más importante que esto es la modificación de la cultura empresarial, que ve a la injerencia estatal en sus asuntos como una intromisión autoritaria, porque así lo considera el liberalismo, y el libertarismo también. La intromisión estatal y comunitaria en el funcionamiento empresarial debe ser tomada como algo que puede ser bueno según cómo sea, y que debe estar bien hecha.

domingo, 21 de mayo de 2017

Para enfrentar la obsolescencia programada

Dentro de la política progresista podría estar la de que el gobierno faculte la implementación de un sistema empresarial que identifique cuáles son y fabrique los repuestos necesarios para reparar los productos sofisticados, pero eso tendría que tener rango constitucional para perdurar, porque si no los privatizadores lo intentarían deponer al retomar el gobierno. Mejor sería el control social del sistema fabril, pero para eso falta apoyo: tal vez se lo pudiera incluir en las constituciones. Si no alcanza el rango constitucional, hay que pelearla para el parlamentario.

Esta formulación requiere de una complejización, porque se podría obligar a la empresas trasnacionales a seguir fabricando los repuestos que se detectaran necesarios, o a adjudicar a bajo costo, o gratis, la maquinaria para su fabricación por empresas menores, lo que requeriría de una reforma de la legislación internacional.

Esto es una idea improvisada rápido, o sea que es modificable.

Del bandismo

El bandismo es un modo de agrupación humana convencional, que se relaciona con la estructuración social clasista pero que no le responde automáticamente: la estratificación no determina al ser social, aunque le influya, porque éste también responde a otros factores. El ser social es determinado por una confluencia factorial, en la cual está el clasismo estrático, que puede tener más o menos importancia según el caso. Las bandas se agrupan según su identidad, que es histórica y suele simbolizarse en las banderas, y las hay de distintos tipos. Pueden ser partidarias, deportivas, nacionales, movimientistas, artísticas, religiosas y así. El nacionalismo es un tipo de bandismo bastante importante.

Michel Houellebecq es reaccionario

Entre las tantas confusiones que hay hoy en día, como la de que los populistas se asociaron mal con el capital financiero, en desmedro del comunaje, hubo la fantasía entre los más letrados de que este crápula era un vanguardista, porque al ser reaccionario era antisistema. Como la ultraderecha en general, era antisistémico, pero por derecha, como el fascismo. Fue un vanguardista de la reacción. Que la izquierda, desde la centrista a la extremista, adopte semejantes juicios imperdonables, es frecuente: son posturas imperdonables pero corregibles, y la imperdonabilidad no es eterna.

Otro reaccionario fue Yukio Mishima.


Enmienda del 28/8/2023

 Me parece que Michel Houellebecq no es reaccionario y que su antiprogresismo es por izquierda. Creo que debe ser anarquista, pero me falta investigarlo.

viernes, 19 de mayo de 2017

Un día de estos voy a dejar de hacerles la tarea...

No es que me guste criticar a los populistas, es que sé que sus errores nos perjudicarán. Por eso les insisto. En este caso quiero hacerle un comentario a Washington Uranga, aunque después me odien. Los seres humanos, por más malos que seamos, no somos forros. Los forros son los preservativos. Sé que existe el uso popular de esta expresión para referirse a los abusados, pero en eso el pueblo falla. Con los abusados hay que solidarizarse, y para este insulto a Temer la solidaridad tiene que ser crítica, porque es un mal presidente, pero además caracterizar al asunto ofendiéndolo implica omitir la comprensión histórica de su deposición, lo que necesitamos para operarla bien. Abusados hay de a montones, y todos lo fuimos varias veces, así que la rudeza popular para hablar del tema también hace a la injusticia.

Un problema serio del populismo es que idealiza al pueblo, por lo que queda indefenso para enfrentar la maldad popular. Al socialismo le pasa igual con el proletariado.

El socioliberalismo y la cultura de la época

¿Cómo fue que la socialdemocracia claudicó al convertirse al socioliberalismo? Al democratismo religioso le pasó lo mismo, terminó siendo demoliberal, aún si su política económica fue heterodoxa: en ese caso fue aperturista en algunos ejes centrales de la economía y proteccionista en otros, pero en el marco del republicanismo liberal. El problema es la hegemonía mundial ideocapitalista, que se plasma en la legislación y en la doctrina preponderante, que, aún con sus contradicciones y agregados, circula por las iglesias, las universidades, los medios de comunicación y demás agentes conceptivos, lo que generó un sentido común de época resistente, que además es apoyado por la coerción militar y financiera de las organizaciones supranacionales, los imperios y sus aliados menores, y que tiene un arraigo profundo en la cultura popular, aunque sea cuestionado, y ésta no es sólo una víctima de los males del sistema, porque en algo aporta a su reproducción, a la vez que hace bien otras cosas. Al socio y al demoliberalismo hay que criticarlos bien, para operar bien la cuestión, lo que implica reconocer que la correlación de fuerzas los falsea desde arriba y desde abajo, en tanto que el idealismo capitalista prima socialmente, pero con algunas contradicciones. Además, los políticos, al recibir agresiones a lo largo de su trayectoria, se frustran, lo que influye en que se corrompan, en consonancia con sus intereses capitalistas cuando los tienen.

Un reparo. Aunque la socialdemocracia bajo la hegemonía ideocapitalista haya sido falseada tanto por los males del privatismo como por los del pueblo, hay errores suyos que se deben a sí misma, y su conversión favorable al liberalismo financista es relativamente reversible a corto plazo, según la política que adopten tanto ella como las demás fuerzas sociales.

Otra cuestión es que la conversión de la socialdemocracia al socioliberalismo obedeció en algo a la caída de la URSS, que le despejó el obstáculo político más importante al desarrollo a la capitalesía.

De la nota de ayer de Horacio González

Ayer en Página 12 salió una nota de Horacio González en la que caracteriza al macrismo y después se pone a dialogar con un personaje imaginario, llamado Mordisquito, que retoma de Enrique Santos Discépolo. ¿Con qué personas en concreto discute González, o sea, a quiénes alude con esa tipificación? ¿Habla de alguien en particular? Yo no lo entiendo. Sé que habla de gente de la clase alta, pero pienso que debiera decir de frente a quiénes se refiere. Es lo que corresponde a un debate entre humanos. El modo provocativo del relacionamiento peronista les va a seguir trayendo problemas, porque es sociopático, dificulta el establecimiento de relaciones gratas, al que los peronistas necesitan para convivir más o menos bien y al que necesitarán para concordar sus políticas con las otras fuerzas democráticas. En algún momento puede que les dé la fuerza para imponerse sin ayuda de la socialdemocracia, del ecologismo, del socialismo, e incluso del populismo conservador, y demás, pero van a necesitar ayuda, y más si aspiran a concretar cosas más importantes, como la reforma constitucional o las nacionalizaciones que están en su programa de gobierno, así que tendrán que pensar en cómo relacionarse de buena manera con las personas diferentes a ustedes, y lo mismo, pero de distinta manera, vale para su relación con la oligarquía, porque la ofensividad es mala, por lo que tiene malas consecuencias. Relacionarse bien no quiere decir someterse, ni callarse la boca o refrenar la crítica, u obedecer mansamente cuando no cabe, ni otras cosas así, sino que implica reconocer que las otras personas somos seres humanos igual que ustedes, que tenemos nuestros problemas y que padecemos también la violencia histórica, y también exige que los reclamos sean justos, o sea, que le busquen una solución verdadera a las injusticias históricas, porque la agresividad no lo es, y les impedirá atender a los pobres, porque con malos tratos el espacio democrático se fractura y decae. Tendrán que optar entre sus objetivos políticos y el maltrato interpersonal, lo que no es fácil por la opresión histórica, pero tendrán que hacerlo porque el segundo le resta empuje a los primeros. De igual modo, tendrán que aprender a tolerar las críticas, porque el peronismo no es perfecto, y entonces hace mal algunas cosas, y hasta muy mal a veces, a cuyas críticas deben atender para corregirlo, incluso si las críticas vienen de la clase media, a la que tanto vapulearon, aunque muchos peronistas pertenecieran a ella, y hasta a las de la oligarquía, cuando los oligarcas tienen razón. Para eso tendrán que analizar las críticas, y extraerles las verdades, porque las críticas también contienen fallas. La oligarquía no se equivoca siempre, aunque muchas veces sí lo hizo, y el tema no debe ser el de responderle agresivamente, sino el de deponerla lo mejor posible, lo que implica darle un trato justo.

¡Ah!, y la política y la economía hacen a la calidad de la vida humana, porque son prácticas relativas al ordenamiento social de nuestra especie.

Por último, dar mordiscos chicos es necesario para masticar bien, lo que incide en la digestión posterior. La masticación es parte de la digestión, por lo que vetar la mordisqueada fina mediante la agresión implica perjudicar a la salud, cosa que hace que ese veto sea rechazable. Es lógico que a la gente la desprecien aquellos a cuya salud perjudicaron, por lo cual, para hacerse querer, González debiera tratar bien a quienes trató mal, incluso aunque los demás no hubieran hecho lo mismo, pero en ese caso el buen trato debiera ser crítico, o reprensivo, u ordenativo, o algo así.

jueves, 18 de mayo de 2017

Los Daft Punk son amargos

Lo digo aunque me gustaran. Desearía que fueran alegres, pero se metieron en un mambo triste, una distopía del culto de sí mismos, de la tecnología sofisticada sin razón y de la privatización, que terminó en el videoclip ese de la fantasía de muerte pétrea y extraterrestre que hicieron con The Weekend, el de la canción “I feel it coming”. Merecen solidaridad y compasión, porque están en tesitura purgatoriera. No se permiten la sensualidad de su arte sin castigarse por disfrutarla, a consecuencia de la represión al hedonismo efectuada por la ascética protestante, de la que no son concientes lo suficiente.

Materialismo, proletariado y diablismo

El materialismo es una filosofía universitaria, pero baja. En el conjunto de las filosofías universitarias, las altas suelen ser divinizadas elogiosamente, y son proclives a la alta teología, porque las universidades aristocráticas son teológicas, y dentro de eso hay teologías estrictas, que son las excluyentes, las elitistas, las más propensas a la especulación, que se corresponden con el liberalismo financiero, y teologías indulgentes, que son democráticas, más dadas al materialismo, pero aún teístas, cuya teoría política y social tiende a ser populista, laborista y proteccionista. El materialismo histórico, dentro de esa divinización, tiene el rol diablero, porque es más propenso a la desobediencia al cánon eclesiástico, dentro de lo cual está la libertad sexual, que es categorizada de acuerdo al mito de los cuernos en relación a la fidelidad conyugal, pero esa categorización es fetichista, y aquél también tiende a aliarse con los perdedores del sistema social, lo que está en concordancia con la idea de que el diablo pierde en su lucha con dios, cuyos representantes terrenales, en el marco de este relato delirante, vendrían a ser los oligarcas, porque son los que más aparentan guardar las formas establecidas: por eso hay una cercanía entre el materialismo y las filosofías malditas, que debe ser superada mediante una comprensión verdadera del asunto. No por casualidad las órdenes materialistas históricas, incluyendo entre ellas al anarquismo, porque es materialista e histórico, aunque no lo haya asumido explícitamente y suela extraviarse en el misticismo, tienen al rojo como color emblemático, en tanto que la democracia cristiana progresiva tiende al celeste y la conservadora al azul oscuro. Asimismo, el materialismo es proclive al proletariado, que está más alejado de las instituciones dominantes, aunque en gran medida sea religioso, y que se caracteriza por su desobediencia relativa al cánon apesadumbrante, prefiriendo al ludismo y a la sexualidad con fines amatorios, pero todavía mal ordenados, no sólo por la coerción desde arriba sino también por nuestros propios errores. El materialismo, el proletariado y el diablismo merecen una crítica que los depure de sus malos aspectos, lo mismo, pero de diferente manera, que debe ser para la capitalesía, el teísmo y el idealismo fiero. El diablismo es descartable porque es una mala concepción.

El uso de los colores remite, en el caso de las concepciones materialistas, a la lava del centro de la Tierra, donde se supone que está el infierno, que es fogoso: es un motivo argumental ligado a lo bajo, al fuego y a la tierra, que es una materia dura, así como el materialismo es proclive a la concretud maciza. En el caso de las concepciones dioseras el celeste y el azul son los colores del cielo, donde se supone que está dios, claro por lo iluminista en la religiosidad popular y oscuro por lo oscurantista en el fanatismo privado, así como ambas propenden a enaltecer a la materia abstracta, aunque más en este último, porque creen que dios es un ser puro, de materia abstracta. En el caso del anarquismo, el color negro, que acompaña al rojo, remite a la muerte, porque es una concepción tendiente al suicidio, de un fanatismo mortificante.

¿Qué riqueza debiera ser?

Esta es otra nota reiterativa. Tendré que reordenar mis ideas.

Hasta que no hayamos definido bien este tema de la riqueza los modelos de desarrollo tendrán más problemas que cuando se lo haya hecho. El imaginario sobre ésta pauta la meta del desarrollo, a la que se subordinan las políticas, pero no está claro a qué situación se quiere llegar, por lo que las políticas desarrollistas resultan poco gratas, y bastante costosas: aburren y deprimen, o entusiasman a medias, y explotan. Un aspecto infaltable de la cuestión es el del producto bruto por habitante, que está como un valor sagrado, indudable, aunque le quepa la reserva de que el promedio no tiene en cuenta la desigualdad en la distribución del ingreso, pero, luego de haber sido comunicada ampliamente esta crítica, los desarrollistas siguen como si nada impulsando el crecimiento económico esperando acercarse al nivel del de los Estados Unidos, como si allá no hubiera una pobreza inmensa, extendida en toda la población, no sólo en la carente del ingreso mínimo para las necesidades básicas: tienen pobreza social, afectiva, comunicativa, veral, política, ambiental, libertaria, consumista, lúdica, financiera y así tantas otras, a veces por falta o por exceso de bienes, y en general por la mala productividad. Asimismo, sostener esa pobreza existencial requiere empobrecer a las demás naciones, que deben proveerles los productos que les sobran a algunos, sin que los enriquezcan lo que debe ser, porque la riqueza desigualante es falsa, para lo cual en la periferia se realizan muchas tareas ingratas, y aún así seguirán los desarrollistas impulsando a los modelos condenados al fracaso, porque están mal planteados. El hecho de que consigan algunos éxitos no debiera ser argumento para evadirse de reconocer las correcciones que precisan, y la riqueza verdadera que hay, existe también, pero mejor sería que ésta fuera mayor, cosa que necesita que la producción sea mejor. Que la producción sea mejor requiere que sea buena pero simple, reservando la sofisticación para lo que sea indispensable, pero más que enfocarse en la fabricación de bienes la humanidad debiera hacerlo en la calidad de su convivencia, dentro de la cual está la fabricación.

Este planteo es utópico, pero es necesario para la buena convivencia, por lo que sus ideas persistirán en tanto que no se las atienda lo debido.

martes, 16 de mayo de 2017

De la tipografía y el pietismo

Lo planteo como hipótesis, que la forma de la tipografía tiene una relación cercana con el pietismo, por la tradición escrituraria del sacerdocio y de sus instituciones conexas. El asunto sería el de determinar qué relación particular hubo entre ellos, dentro de lo que sea importante que se sepa para el beneficio social.

La historia de la tipografía contiene a las pujas por definir la forma de las letras, que tiene relación con las estéticas de los tipógrafos, que a su vez dependieron de sus posicionamientos conceptivos, pero eso es imposible de investigar para algunos casos, y difícil para otros. Se deben haber peleado hasta por la terminación del palito de la base de la tercera pata de la eme, o cosas así.

domingo, 14 de mayo de 2017

Del pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad, y de la degresividad progresista

La famosa fórmula gramsciana requiere de crítica, porque ni siempre la razón tiene que ser pesimista, ni siempre la voluntad optimista. A ambas se las debe adecuar a las circunstancias, pero con interés progresivo. La degresividad puede ser buena, si es que el progreso es falso. Entonces sería una degresividad progresista, pero hasta ahora la degresividad contuvo elementos tanto progresistas como reaccionarios, porque la cuestión no estuvo bien concientizada. El tema es el de definir bien a la degresividad progresista, que es necesaria a consecuencia del maldesarrollo, lo que requiere de un análisis complejo, porque el maldesarrollo contiene elementos válidos y porque la solución tiene que ser grata.

La noción de degresividad es parecida a la de la regresividad, pero más que plantear un retroceso postula la deposición de lo que haya sido mal exaltado, que puede que no deba ser total: habría que pensarla de acuerdo a la situación concreta. En ocasiones puede que el asunto requiera de la corrección en vez que de la deposición, pero esa corrección depondría algunos aspectos del objeto en cuestión: sería una corrección deponiente, y acaso repositora.

sábado, 13 de mayo de 2017

Mención

Este blogspot, que es mío, no es sólo obra mía, porque escribo de lo que me enseñó otra gente, y para otra gente. Mucho de lo que puse se me ocurrió recordando a otras personas, cuya imagen en ocasiones se me presentó, en mi fantasía, señalándome las ideas que terminé postiando. Es una idea loca la de que alguna de la gente que conozco me sople las notas a la distancia, pero eso no es tan loco, y los diálogos imaginarios son bastante comunes. Los religiosos los establecieron muchas veces con quienes estipularon como sus dioses, y otras tantas se los estableció con otras personas. Para saber más del asunto la gente tendría que expresar qué diálogos imaginarios sostuvo, lo que mucho no se hace por temor a sufrir juicios reprobatorios, pero, aún así, los diálogos imaginarios son pensamientos inciertos, cuando no podemos saber si es verdad lo que suponen, y si además son incorrectos pueden ser una psicopatía, que es bastante común y que tiene que solucionarse con la corrección de la gramática del discurso mental, y más en general con el acertamiento de la imaginación. Este problema, de abordaje individual, precisa de una solución social, porque la educación de la imaginación es social, pero, más que eso, la solución debiera ser la de que las personas podamos hablar lo que queremos con aquellas otras con quienes queremos hablarlo, en el caso de que vivamos cerca, lo que requiere del reordenamiento social. Muchas fisiopatías, psicopatías y sociopatías requieren del reordenamiento social para ser sanadas, o prevenidas, por lo que la revolución social es terapéutica. Los diálogos imaginarios persistirán, porque algunas veces no se podrá concretar el deseo de conversar presencialmente. Entonces, habrá que evaluar qué tienen de malo y qué de bueno, ya que también tienen algo de bueno, y según cómo sean. Dejarles esta tarea a los psicólogos especializados sería injusto para ellos, ya que les traería demasiado trabajo, y también sería injusto con quienes no pueden acceder a la atención psicológica paga, por lo cual lo que corresponde es la socialización de la ciencia, para que la atención psicológica sea común en lo que pueda serlo, cosa que a su vez requiere que la ciencia sea formulada en términos accesibles para la gente rústica.

Fideísmo y barbarie

Lo siento por los creyentes, y les pido disculpas por criticarlos, ya que sé que hiere su sensibilidad, pero tengo que decir que hay una relación directa entre el fideísmo y la barbarie, porque aquél ordena mal a nuestra práctica. Algo del interés dominativo también está determinado por el fideísmo, porque los dominadores se las dan de divinos, tal como dice en los relatos míticos que son los seres superiores, y de allí que aspiraron a la superioridad social, y tildando de divos mediocres, o de cornudos, a sus inferiores. Los trataron de ángeles menores y de pobres diablos, o de diablos superiores. Por supuesto, la desigualdad económica también hace a la barbarie, y tiene una relación histórica con el fideísmo. El capitalismo es un sistema fetichista, y el fetichismo se emparenta con el fideísmo, porque ambos son fieros.

Aún así, el fideísmo tiene la aspiración de superar la barbarie, y la educación que promueve tiene ese objetivo, pero en términos fidentes no se lo puede lograr mucho, por lo que la civilización actual contiene bastante barbarismo, y tampoco se solucionó el problema con el idealismo socialista. El asunto sólo podrá resolverse con un materialismo suficiente, al que se buscará obtener durante mucho tiempo, y de manera gradual, ya que las revoluciones también implican cambios graduales. Hasta ahora ninguna revolución social corrigió todo lo que tenía que corregir, y no habrá una que solucione absolutamente los problemas sociales de la humanidad. Tal vez me equivoque, porque no la conozco mucho, pero me parece que la teoría de la revolución permanente es gradualista. Entonces, el tema es qué gradualidad debe ser aplicada, lo que depende de las fuerzas en conflicto y de sus características culturales. El modo del progreso histórico tiene que ser adaptado a las circunstancias para que éste sea concretable.

Los capitalistas y la resolución de los problemas sociales

Los capitalistas no es que no tengan un sentido comunitario, lo que pasa es que pretenden atender a los problemas sociales y a la vez hacer negocios capitalistas, cosa que termina en soluciones superficiales, como lo es la del Metrobus, que mejora un aspecto deficiente del transporte pero que empeora la calidad del ambiente urbano, entre otros defectos que tiene, y así como esa hay tantas otras soluciones falsas. El atendimiento suficiente de las necesidades sociales mermaría bastante las ganancias, porque la discusión pública del problema y la búsqueda de su solución requiere de mucho tiempo y esfuerzo, y de un involucramiento social, y además porque los problemas existen interconectados entre sí, por lo que debatir uno implica abordar a los conexos, pero la merma de las ganancias no debe importar.

De la corrupción y el modelo de desarrollo progresista latinoamericano

Insisto con esto de lo que ya escribí antes. El modelo de desarrollo cepalino, además de tener el defecto de no cuestionar a la religión ni al capitalismo, tiene el de que, como es crecimientista, requiere de grandes inversiones de capital, que en el último ciclo gubernativo progresista se canalizaron hacia el extractivismo, la agricultura latifundista, la gran industria, la especulación financiera y la obra de infraestructura estatal, pero algo parecido sucedió también en los países gobernados por el conservadurismo. En ambos se aplicó el mismo modelo pero con variantes, porque los conservadores fueron aperturistas de sus mercados internos y los progresistas fueron proteccionistas, lo que permitió un desarrollo mayor de la pequeña y la mediana industria. El tema es ampliable, pero sé poco de la historia gubernativa reciente de los países con gobiernos conservadores, así que lo tienen que hacer quienes la sepan.

Con el caso de Odebrecht ya quedó bastante comprobada la corruptibilidad ilegal del capitalismo, que favoreció el deceso de los gobiernos progresistas de Brasil y Argentina, además de haber requerido de la represión de las poblaciones en donde se ejecutaron las obras de infraestructura, y algo parecido sucedió con los otros megaemprendimientos. Entonces, el progresismo deberá reformular su modelo de desarrollo, porque es bastante defectuoso. Si no lo hacen, volverán a ser perjudicados por sus errores. También debieran buscar la forma de restarle lugar a la acumulación concentrada de capitales, cosa que hasta ahora no hicieron por considerarla necesaria para la reinversión económica, pero en verdad que debe ser reducida, porque eso enriquecería a los trabajadores, beneficiando a la economía popular. La merma de inversión capitalista sería superada con la inversión asalariada en la economía social, mediante el consumo y la contratación de servicios básicos, como los de la construcción, la salud, la educación y demás. Las inversiones de grandes capitales debieran restringirse a lo imprescindible, y con mecanismos de control social. Al mermar la ganancia del capital concentrado, y distribuírsela entre los asalariados, ese capital no se pierde, porque es reutilizado por los trabajadores. Una parte puede quedar retenido al ser ahorrado, y se podría fomentar que se lo pusiera en los bancos, pero incluso así la masa dineraria en circulación sería mayor que en el sistema de las ganancias concentradas, porque a gran parte de ellas se las dedica a la especulación financiera y al acopio en las guaridas fiscales, además de al pago de sobornos, con todos los perjuicios que eso tiene.

viernes, 12 de mayo de 2017

De la regulación del periodismo

Aunque haya algunas regulaciones sobre temas específicos de su área de desempeño, son insuficientes. El derecho a la libertad de expresión, de raigambre liberal, está trayendo problemas serios, porque permite la manipulación informativa. El periodismo es importante, porque incide en la sociedad por medio de la opinión pública, por lo que su nivel de responsabilidad es comparable al de los otros trabajos, y a veces mayor que algunos de ellos, cosa que amerita que la legislación prevenga los fraudes comunicativos. ¿Cómo tendría que ser esa regulación? No lo sé, y además sería difícil prepautar un sistema de penalidades, pero se podría apelar a una sanción abierta, a definir de acuerdo a las cosas concretas que se comprobaran en los juicios.

El sistema jurídico vigente no acepta este sistema de establecimiento de penalidades, requiere que los delitos y sus sanciones estén tipificados antes del enjuiciamiento de la ilegalidad, así que habría que buscar un modo de tipificarlos, pero también habrá que poner en debate al sistema jurídico, porque el recurso a la tipificación trae problemas para enjuiciar las maldades. Es un asunto que estará pendiente durante el tiempo en que no se lo resuelva. Asimismo, las maldades responden a causas que les anteceden, así que tampoco habría que sancionarlas más duro de lo que corresponda, y también habría que atender a las causas, porque si no se comete una injusticia con los delincuentes, que luego apareja otros delitos, porque no se resuelven los problemas de fondo, que son las deficiencias sociales.

Insisto en que el derecho a la libertad de expresión pública debe ser el de la de expresarse debidamente, no el de decir cualquier cosa.

jueves, 11 de mayo de 2017

Del azar

El azar es la coincidencia de causas desconocidas. En verdad, nada es azaroso, si entendemos por esto la carencia de causas. Lo que pasa es que muchas veces no podemos saber los motivos que llevaron a algo, y si ese algo tiene cosas sorpresivas, se las atribuimos a la suerte. El azar y la suerte existen, pero a consecuencia de cosas que no podemos saber.

La fianza también es fiera

Lo digo para que no me acusen de argumentar sin pruebas empíricas. Los vocablos son históricos, o sea que son datos.

miércoles, 10 de mayo de 2017

El seudoidealismo y el idealismo verdadero

El idealismo es la acción ideal, o sea, la acción que se efectúa siguiendo las ideas, y también la doctrina sobre éstas. En sí mismo, el idealismo es eso, pero en la historia humana adquirió distintas formas, según como fueron concebidas las ideas. A grandes rasgos hubo un idealismo religioso, que es el predominante, y otro materialista, que es minoritario, cada cual con sus fallas y sus aciertos, y que a su vez existen entremezclados. El sistema social preponderante, el capitalista, se funda en el idealismo objetivo hegeliano, que supone que las ideas emanan de un dios y que los humanos, al vivir, debemos aplicar las ideas religiosas en nuestra relación con la realidad objetiva, de la que supone que existe por sí misma luego de haber sido creada por ese dios. Esto aplica mejor para la cultura cristiana, o sea, para América, Europa, Rusia y Oceanía, pero en los otros lugares también aplica, aunque con variantes. En el mundo árabe, en la India, en China, en Japón y en Asia del este, el capitalismo, que es el modo de acumulación del idealismo objetivo, también prima, pero con otros relacionamientos con las ideologías, sean religiosas, como el islam, el budismo, el sintoísmo y el animismo, o ateas, la de China, Vietnam y Corea del Norte. El idealismo objetivo es la ontología del liberalismo, cuya política republicana se esparció por todas las naciones, adoptando distintas formas en cada una de ellas, mezcladas con sus tradiciones previas, que van desde las monarquías republicanas a las repúblicas democráticas, y con subtipos, aparte de las repúblicas socialistas.

El idealismo humano es más o menos falso y verdadero según cómo sea en cada lugar y en cada momento. Su falsedad tiende a estar dada por su religiosidad, y su verdad por su materialidad, porque la religión define a las ideas más según los dogmas, que se basan en mitos, y el materialismo lo hace por medio de la investigación de la realidad. Para que el idealismo sea verdadero lo que debe ser todavía falta mucho, y si es que se lo logra alguna vez.

Esto es un boceto al que le falta mucha información. No dice nada de los judíos, de los gitanos, ni de tantos otros grupos humanos, y le falta mencionar las excepciones y sincretismos de los países respecto de sus ideologías preponderantes, que son las religiones oficiales, o el socialismo.

La liberación conceptiva es la de liberarse de las malas ideas, que son aquéllas que hacen mal.

martes, 9 de mayo de 2017

La etimología de la disciplina y el disciplinamiento social

Esta palabra se compone de dos partes. La primera, la de “disci”, proviene del vocablo latino “disco”, genitivo de “educar” y de “doctrina”. La segunda, la de “plina”, quiere decir “pliego”. Entonces, disciplinar es plegar a alguien a una doctrina, por lo que cabe criticar tanto a la doctrina como al modo de imponerla.

El disciplinamiento no es malo en sí mismo. Cuando se habla de que las medidas de gobierno privatista disciplinan a la sociedad, se refiere a que le imponen la doctrina privatista, pero en verdad todos los gobiernos imponen, más o menos, e incompletamente, su doctrina, que a su vez debe someterse a la constitución y a la legalidad internacional. El problema no es sólo el gobierno, sino la sociedad entera, porque está algo mal adoctrinada, más o menos según de qué parte y de qué momento se trate. Los gobiernos democráticos también disciplinan a las sociedades, y duramente a la aristocracia, sin haberla depuesto de buena forma, y religiosamente en general, o idealistamente en el caso del ateísmo socialista en curso, y de manera capitalista en ambos casos, pero, asimismo, la resistencia también tiene su mal modo. En tanto que primen las malas doctrinas, el disciplinamiento será más o menos malo, y, aunque éstas contengan aciertos, bastante válidos y justos, todavía les falta asumir los cuestionamientos verdaderos a los que ignoran. Esto vale, de distintas maneras, tanto para las distintas religiones como para las filosofías que se les corresponden, sea el liberalismo, con su doctrina política y económica, sea ésta última ortodoxa u heterodoxa, o sean las variantes de la ultraderecha, y vale también para el materialismo ateo, tanto el socialdemócrata como el comunista y el anarquista, y también para las doctrinas eclécticas. El asunto se complica porque las personas intentan imponer sus doctrinas de manera violenta, por lo que, en vez que fijarse en cuál es la verdad, para acordar la coexistencia de acuerdo con ella, se pelean entre sí, por lo que la crisis persiste. Para que la coexistencia sea la ideal, las personas tienen que saber comportarse, y para eso tienen que entender bien la realidad, además de socializarse los bienes y ordenarse bien la producción política y económica.


Anexo del 16 de agosto de 2022

 Esta nota está mal, porque la etimología de "disciplina" es otra. Cf. el DECEL, que no me parece muy claro al respecto pero que la define mejor.

Quedaron abandonadas las minas porque los tipos temían que les pusieran los cuernos

Y viceversas. Como en el libertarismo está la poligamia sin que hayan depuesto al mito de los cuernos, los varones libertarios anduvieron especulando en cómo tenían que llevar sus relaciones sexuales de modo de no ser corneados por sus parejas, de lo que hubo la conclusión de que tenían que separarse de ellas antes de que ellas tuvieran relaciones sexuales con otras personas. Lo lamento, por las abandonadas, por los abandonadores y por las viceversas, y algo así les pasó a los que no son libertarios, aunque de distintas maneras. El fetichismo sexual implicó especulaciones vanas y otras prácticas ingratas para cada quien.

Enmienda especulativa

Me parece que hace tiempo postié que Marx fue hijo de un comerciante, y el blog está muy grande para que quiera revisarlo, así que por las dudas aclaro que su padre fue abogado.

lunes, 8 de mayo de 2017

De la normalidad

La normalidad trata de la esencia, de cómo son los seres inspeccionados respecto de las normas. Mediante las normas, los humanos evaluamos a los seres a los que evaluamos, al compararlos con ellas. Las normas son las ideas de cómo deben ser las cosas. No son malas en sí mismas, ni tampoco buenas necesariamente. Las normas se basan en la investigación científica, que a su vez está coartada, en cierta medida, por la teología, el idealismo socialista y el capitalismo, por lo que existe el repudio a la normatividad, ya que sus errores fuerzan a las personas a hacer cosas que no deben ser hechas, pero la reacción antinormativa tampoco es justa, porque supone que transgredir las normas es bueno en sí mismo, lo que no es verdad.

El clasicismo esclavista, la teología feudal y la modernidad capitalista son continuos, tienen un carácter esencial que persiste en su desarrollo, a la vez que fracturas, profundas, intermedias y leves, y ocurridas en períodos interpuestos, pero, incluso con ellas, no se pudo superar al idealismo ni al sometimiento social, que cambiaron de forma en cada uno de estos sistemas sociales, cuya sucesión fue difusa. La antimodernidad tiene elementos ciertos, porque cabe una crítica a la modernidad, y elementos falsos, porque no le reconoce las bondades. La prédica antimoderna existe mucho entre los anarquistas, aunque contradictoriamente, y también en el posmodernismo, en parte a consecuencia de la obra de Michel Foucault, y cunde en el movimiento de liberación sexual por su carácter libertario, pero tiene que corregirse, porque pretende reemplazar a la heteronormatividad monogámica por normatividades alternativas que no están exentas de violencia. La solución es la de la modernidad justa, que aunque sea inalcanzable lo debido, al menos en lo inmediato, sirve para gratificarse de buena manera. La moderación ingrata es equiparable a la de la modernidad capitalista, aunque es de menor magnitud. No cabe ni el racionalismo idealista ni el irracionalismo sentimentalista, así que hay que hacerles la síntesis.

La cuestión de la modernidad de Foucault debe ser dilucidada. No es clara para mi. En algunos momentos de su obra se inclinó hacia posiciones mal destructivas, como cuando hizo la defensa acrítica de los infames, o de los anormales, y antes hubo sido antiluminista, pero en sus últimos escritos, los del uso de los placeres y el cuidado de sí mismo, recuperó la moderación propositiva y adaptable a las circunstancias de la clase gobernante griega, aunque sin haber denunciado explícitamente su opresión clasista. Para concluir el tema me falta saber.

sábado, 6 de mayo de 2017

De la mejoridad de la aristocracia

Se supone que la aristocracia es el gobierno de los mejores, y en algo es verdad, porque ejercer el mando social requiere de cualificaciones especializadas, de las más sofisticadas, pero en otro tanto es falso, porque la concepción que guía a la aristocracia es falsa, así como la acumulación capitalista es un éxito ingrato.

viernes, 5 de mayo de 2017

Breve crítica a la noción castoriadiana del imaginario

En La institución imaginaria de la sociedad, Cornelius Castoriadis expresó que el imaginario tiene una base indeterminada, de carácter caótico, sobre la que se emplaza el orden imaginario, que es determinado mediante la lógica identitaria y conjuntista. En realidad, el imaginario está todo determinado, es determinado por el conjunto de los seres imaginantes, pero el imaginario humano dominante no representa a todo el conjunto, sino que deja irrepresentada a una parte, que parece entonces indeterminada: su determinación es omitida por la clase dominante, pero existe, así como la clase dominada tampoco se representa bien a su contraparte, entre otras cuestiones que hacen a la maldad representativa vigente. Asimismo, lo representado imaginariamente por la lógica dominante, no es del todo cierto, porque su ontología es fideísta y capitalista, lo mismo que no es toda cierta la representación de las clases subalternas. El asunto es el de lograr que la representación social de la realidad sea buena, lo que requiere que sea bueno el orden social, o, en verdad, ambas cuestiones hacen al mismo proceso, porque para que la humanidad se represente bien a la realidad se tiene que disponer bien a nuestra práctica educativa, que hace sistema con el orden social en general.

A la buena representación social no hay que medirla según la exactitud de las representaciones individuales, sino de acuerdo a la calidad de la vida natural, ya que su propósito es el de guiar a la práctica de la especie, para hacerla exitosa de verdad. Es imposible que una clase social humana represente bien a todo el conjunto, porque no puede conocerlo lo debido para eso, por lo que el asunto tiene que acotarse a que la representación permita la felicidad natural según pueda ser.

Hegesías, inductor al suicidio. Para la facilitación de la lucha socialista

Este hombre, apodado “abogado de la muerte”, nació en la antigua ciudad griega de Cirene cerca del año 300 a.c. Fue miembro de la escuela local, la cirenaica, una de las impulsoras del hedonismo, pero como Hegesías no encontró fácil al placer, sino que lo hizo en poca cantidad y entre mucho dolor, terminó proponiendo que la gente se suicidara, porque pensaba que la vida no valía la pena. Debe haber sido uno de los primeros “cuervos de la parca”, pero la necrofilia tuvo luego una tradición vasta, que persiste hasta hoy en día en juegos macabros como la ruleta rusa, o el de la “ballena azul”. El tema es ampliable, lo trataré ligero. La actitud de Hegesías tuvo adeptos en el escepticismo indiferente y en el pesimismo exagerado. Luego, durante la edad media, se reprodujo en la morbilidad católica, con los ritos autoflagelantes, las visiones apocalípticas y las diabólicas, que se esparcieron por fuera del credo, entre las mujeres que adoptaron la identidad de brujas. Esto hizo a las concepciones terroríficas, que se plasmaron en la literatura funesta, y luego en la cinematografía, como la de Alfred Hitchcock, y en muchos rituales aquelarreros y mal drogados. Quienes participaron de esta cultura, sufrieron en vano, innecesariamente, por carecer de razón. Padecieron penas que se podrían haber evitado, y generaron otras, porque embrollaron a quienes no eran miembros de sus sectas en sus prácticas malvadas. El anarquismo y la cultura dark retoman esta cuestión. Tienen una estética negra, mortificante, calavérica, propensa a la depresión y a la ruindad, como el heavy metal, el hardcore, el punk o la cultura de los piercings, las ataduras y los tatuajes, presente entre los skaters y los sexópatas. Hacen a la adoración de los ornamentos funerarios.

La actitud suicida se replicó en las demás corrientes socialistas, y de peores formas en ocasiones, como lo testimonian los muertos en la lucha y los campos de concentración soviéticos, o esa cultura del heroísmo que induce al combate penoso. Ante esto, debo decir que enfrentar al sistema peligrosamente es riesgoso y hasta fatal, por lo que hace falta encontrar un modo de lucha que sea consistente pero que nos permita vivir tranquilos, porque el disfrute de la vida importa más que la revolución, ya que es su objetivo. Luchar por la felicidad de manera ingrata es un contrasentido, aunque no se lo pueda hacer sin amargura. De allí que la política materialista deba atender a la predisposición progresista del proletariado, exigiéndole responsabilidad revolucionaria en lo que quepa pero soportando lo que tenga de retrasado, para que la vanguardia no se desacople demasiado de la retaguardia. El objeto es el de que la lucha socialista interceda suavemente, aunque con firmeza, o buenamente duro, para lo que tiene que adaptarse críticamente a las circunstancias, lo que nos permitiría placernos durante el combate a la maldad del sistema, repartiendo bien las responsabilidades, lo que es necesario para establecer una lucha bien organizada y de largo plazo. En esa adaptación cabría que se supere el complejo de superioridad clasista que cunde entre una parte importante de los socialistas universitarios, porque la superioridad social nos fue impuesta históricamente, porque el acoso clasista es ilegítimo y porque la lucha emancipatoria necesita financiación, que también podría provenir del empresariado menor, y hasta de sectores del capitalista, como ya sucedió sin que los socialistas lo explicitaran, porque el complejo de superioridad no lo permitió. La liberación social es un asunto humano, y la opresión responde a la maldad de todas las clases, aunque la capitalista sea uno de sus tipos centrales.

El complejo de superioridad del socialismo, dado por lo que hay de equivocado en su comprensión de la injusticia, en tanto que éste es una doctrina que en su mayoría proviene de las clases superiores, sea la alta o la media alta, ya que el materialismo es una filosofía universitaria, lo deja indefenso ante el acoso clasista proveniente de los estratos sociales bajos, que lo predispuso a una política servil al proletariado que le es inferior, falseándose la relación mutua. Así como cabe que la clase más propietaria de bienes fabricados acepte la socialización que deba ser, el proletariado inferior también tiene que corregirse en lo que debe hacerlo para la convivencia grata.

Hegesías fue claramente fraudulento. En vez que suicidarse él mismo, que es lo que hubiera correspondido a su prédica, se dedicó a observar el derrumbe existencial de sus discípulos, y de la gente bien predispuesta en general, de lo que obtuvo una seudogratificación, lógica que persiste entre los anarcoindividualistas más perversos. Las razones que tienen para criticar a la gente bien predispuesta valen algo, porque la idea dominante de lo que debe ser el buen carácter tiene su falencia, pero la reacción que adoptaron para enfrentar a la maldad del sistema es incorrecta. La maldad humana, sea la del sistema dominante o la de sus clases dominadas, persistirá, por lo que el debate sobre cómo coexistir durará también, así que las maldades seguirán siendo cuestionadas por el tiempo que sean, y provengan de donde provengan. Pienso que Hegesías no debiera haberse suicidado, pero sí concordar su planteo con su vida.

martes, 2 de mayo de 2017

Para la reforma supralegal

Hay toda una serie de legislaciones supralegales, o sea, de la legalidad superior, de las que ignoro, por lo que no podré dar una versión más o menos completa del asunto, pero sí puedo hacer un aporte. Conozco mejor la legalidad de la constitución argentina y sus derivaciones menores, pero sé poco de los tratados internacionales de rango constitucional, que hacen al entramado jurídico del liberalismo capitalista trasnacional.

Esta nota va a ser provisoria y la seguiré redefiniendo con el tiempo, porque su temática es amplia. La pienso para Argentina, pero sé que, con modificaciones, puede aplicar para otros países. La escribiré mediante un punteo.

1. De por sí, tengo que decirlo, aunque no me van a hacer caso, que está la cuestión religiosa, con el dios de los católicos metido en la constitución desde el preámbulo y la obligación de que el gobierno federal sea católico en el artículo 2, con todas las consecuencias que eso tiene para el ordenamiento social. Son temas que requerirán atención hasta que hayan sido bien resueltos.

2. Desde 1945 hasta ahora, al menos, los modelos de gobierno, siempre liberales, oscilan entre tender al proteccionismo y hacerlo hacia el aperturismo, lo que en los últimos ciclos presidenciales implicó la cuestión de la estatización y de la privatización de las empresas de los servicios públicos. Los servicios públicos tienen que ser estatales, al menos en la mayor parte de su composición accionaria, y para terminar el problema habría que declararlos como tales en la constitución. Sería mejor que estuvieran socializados, pero por ahora no se puede, porque la sociedad no está dispuesta, así que cabría estatizarlos con un mecanismo de participación social, para trabajadores y usuarios en particular. La tesitura de esta propuesta es la de la democratización socialistizante.

3. El presidencialismo requiere ser corregido. Además de darle mayor peso al parlamento, y de controlar al poder judicial mediante la elección y revocación de jueces, habría que sujetar la toma de decisiones fundamentales a referéndums asamblearios, o plebiscitarios. El ejercicio de la soberanía debiera incluir la posibilidad de revocar, o de suspender, todos los mandatos bajo sospecha de fraude, y el atendimiento suficiente a los reclamos sociales ante las cuestiones a que aquél se atiene. Tendría que ser un sufragismo socialista, o sea, una combinación de representacionismo gubernativo con consensualismo social. Eso sería insuficiente, pero mejoraría la situación, marcada por una falencia importante del sistema representativo, dada por el fideísmo, la competencia interpartidaria, la toma apresurada de decisiones y la corruptibilidad capitalista y gobernante. Para eso hay que priorizar el atendimiento de las demandas sociales por sobre el crecimiento económico, y tratar al problema de la desocupación salarial con el empleo estatal, los subsidios a los pobres y la reducción de la jornada laboral, o sea, priorizar al proletariado por sobre el empresariado, lo que mermaría bastante a las ganancias capitalistas, que terminan en su gran mayoría en la especulación y las guaridas fiscales, o sea, que son capitales frívolos.

4. El ordenamiento social tiene que estipularse como ecologista y democrático, si es que no da también para socialista, y el método cognoscitivo tiene que ser verista.

5. Habría que limitar la extracción de plusvalía y la jornada laboral de los empresarios.

6. Se tendría que reinstalar el precepto de la utilidad social de la propiedad.

7. Una cuestión es la de la potestad social del territorio. El uso del territorio no debiera sujetarse sólo al arbitrio gubernamental, sino que tiene que ser celebrado por las personas que lo habitan. Para eso hay que buscar iniciativas económicas que sean socialmente aceptadas, que las hay o que son hallables, y si algunos se oponen sin razón, se les debe dar el debate y desobedecerles si persisten en ser irresponsables, pero atendiendo a lo que tengan de buenos. En particular, cabría, además, respetar los cuestionamientos que hicieran los residentes lejanos al territorio en cuestión, porque aunque vivan lejos igual serían incididos por lo que se hiciera en él.

8. Otro tema es la desafectación del CIADI, porque su legalidad es procapitalista.

Esto va a dar para largo, pero por ahora lo interrumpo.